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La Libertad Cristiana en Gálatas

La Carta a los Gálatas, escrita por San Pablo alrededor del año 56, aborda la libertad del cristiano y la salvación a través de la fe en Jesucristo, rechazando la imposición de la Ley de Moisés. Pablo defiende su autoridad apostólica y critica a los judaizantes que intentan distorsionar el evangelio, enfatizando que la salvación es un don de Dios y no depende de las obras de la Ley. La carta es un documento clave para entender la relación entre el cristianismo y el judaísmo, así como la esencia de la fe cristiana.

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La Libertad Cristiana en Gálatas

La Carta a los Gálatas, escrita por San Pablo alrededor del año 56, aborda la libertad del cristiano y la salvación a través de la fe en Jesucristo, rechazando la imposición de la Ley de Moisés. Pablo defiende su autoridad apostólica y critica a los judaizantes que intentan distorsionar el evangelio, enfatizando que la salvación es un don de Dios y no depende de las obras de la Ley. La carta es un documento clave para entender la relación entre el cristianismo y el judaísmo, así como la esencia de la fe cristiana.

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Cartas Apostólicas Pedro de los Santos Gordillo

I.S.C.R. JEREZ

LA CARTA A LOS GÁLATAS

INTRODUCCIÓN

Los gálatas evangelizados


por Pablo durante su
segundo viaje misionero,
hacia el año 50, eran
descendientes de los
celtas o galos, un pueblo
extremadamente belicoso
que en el siglo III a. C. se
había instalado en la
meseta central de Asia
Menor. (4. l3-l5). San
Jerónimo afirma que, en su
tiempo, conservaban
todavía el mismo dialecto
que él había oído a orillas
del Rhin, en Tréveris.
La presencia de Pablo en Galacia se prolongó por algunos meses, debido a una
enfermedad que lo obligó a permanecer allí hasta su curación. Fuera de esto,
no conocemos otros detalles sobre la actividad del Apóstol en esa región y
sobre las Iglesias allí fundadas.

Las circunstancias que motivaron la intervención de Pablo, que se encontraba


en Efeso, están suficientemente expresadas en la Carta. Las comunidades de
Galacia habían sido perturbadas por algunos predicadores cristianos venidos
de Jerusalén. Estos, erróneamente, se consideraban respaldados por Santiago,
"el hermano del Señor", que era una de las "columnas de la Iglesia" junto con
Pedro y Juan. Según ellos, los fieles convertidos del paganismo debían
someterse a la Ley de Moisés y a la práctica de la circuncisión, para llegar a
ser verdaderos hijos de Abraham y herederos de las promesas divinas. Al
mismo tiempo, trataban de desacreditar la persona y la autoridad apostólica
de Pablo, que es acusado de falsario, de ser un mini-apóstol y predicar un
evangelio mutilado, mostrándolo en desacuerdo con los demás Apóstoles. La
crisis provocada por estos "judaizantes" en Galacia es una de las expresiones
típicas de la dificultad que tuvo la Iglesia para desvincularse cada vez más del
Judaísmo y adquirir su fisonomía propia.

Escrita probablemente en el año 56, es uno de los más espontáneos y


vehementes escritos de Pablo. Su tema central es la libertad del cristiano,
llamado a recibir la salvación como un don de Dios que se alcanza por la fe en
Jesucristo, y no por el sometimiento a las exigencias de la Ley.

Es una de las cartas más personales y apasionadas de Pablo. Su alcance de la


carta supera los problemas locales de una comunidad, estaba en juego la
esencia y el futuro del cristianismo, era "volar" con el Evangelio de Cristo o
convertirse en una simple secta judía.
Es una carta muy polémica, de un estilo agresivo que busca golpear al
adversario donde más impacto le puede hacer. Maldice y apostrofa con
violencia; recrimina sin respetos humanos; ruega con dulzura y aunque les
llama insensatos aún le queda sitio para la ternura.

De esta manera, el Apóstol sacudió definitivamente para la Iglesia el yugo de


la Ley de Moisés; de ahí que, con toda razón, haya sido llamada la Carta
magna de la libertad cristiana. El Apóstol trata de rechazar con todas sus
fuerzas esas imposiciones; la misma energía con que ataca a los adversarios y
propugna la identidad de su evangelio con el del resto de apóstoles, da a
entender que no eran matices intranscendentes los que propalaban. San Pablo
asienta con firmeza sus motivos y convicciones.

Al tener noticia del peligro que corrompía la pureza del evangelio que él había
predicado, redacta esta sopesada carta, que es un grito de amor y de dolor.
Ninguna otra de sus cartas exhibe un ímpetu tan apasionado. Y es que el
problema, tocando vivamente la medula misma del cristianismo, cuyas conse-
cuencias Pablo intuyó desde el primer momento con toda claridad, era muy
grave. En el fondo, lo que se ventilaba era la suficiencia o insuficiencia
redentora de la muerte de Cristo; afirmar que el hombre necesitaba de las
obras de la Ley para conseguir la salud era hacer una injuria a la cruz de
Cristo, y eso hería a Pablo en lo más vivo de su fe. De ahí su reacción súbita y
vehemente.

Aparte su valor doctrinal, tiene esta carta un valor histórico incalculable para
conocer los orígenes de la Iglesia en lo que se refiere a su vinculación con el
judaísmo. No obstante, su incuestionable filiación, hace difícil dudar de la
autenticidad paulina de esta carta, su estilo e ideas no admiten otra autoría

ESTRUCTURA DE LA CARTA

Podemos decir que la Carta a los Gálatas se estructura en una introducción,


tres apartados doctrinales y un epílogo:

Introducción (1,1-10). Saludo epistolar (1,1-5) y entrada ex abrupto en materia


(1,6-10).

Primera parte: Acción apostólica de Pablo (1,11-2,21). Su «evangelio» no tiene


origen humano, sino divino (1,11-24); fue aprobado por los apóstoles de
Jerusalén y públicamente lo defendió en una ocasión memorable, cuando el
incidente de Antioquía (2,11-21).

Segunda Parte: Justificación por la fe y no por las obras de la Ley (3,1-4,31).


Así lo prueban las manifestaciones carismáticas que siguieron a la conversión
de los Gálatas (3,1-5), y así lo enseña la Escritura que atribuye la justificación
a la fe y la maldición a la Ley (3,6-14). Insiste luego San Pablo en que la
promesa hecha a Abraham en gracia a su fe es como un testamento, que la
Ley, venida posteriormente, no puede anular (3,15-18); ésta fue simplemente
un pedagogo que debía conducir hasta Cristo, con cuya venida cesaba su
tutela (3,19-29), dejando paso a la plena filiación o herencia (4,1-7). A

2
continuación, el Apóstol, haciendo resaltar su gran ansiedad por la suerte de
los gálatas (4,12-20), presenta la historia de Agar y Sara como ilustración
escrituraria de la libertad de los cristianos respecto de la Ley (4,21-31).

Tercera Parte: Consecuencias morales (5-6). Exhortación a no dejarse


arrebatar la libertad que nos trajo Cristo, volviendo a la servidumbre de la Ley
(5,2-22). Pero hay que evitar otra servidumbre: lado la carne, de la que nos
libraremos caminando en espíritu y en caridad (5,13-26).Consejos varios para
quienes traten de caminar en espíritu y en caridad (6,1s).

Epílogo: Pablo escribe de propia mano las últimas líneas de la carta,


contraponiendo su predicación desinteresada a la de los judaizantes (6,11-13),
para terminar con el saludo acostumbrado (6,18).

CONTENIDO DE LA CARTA

El tema central y fundamental de la carta es la "salvación" del hombre. Tanto


la gracia como la paz vienen de Dios a través de Jesucristo que entregó su
vida para que nos pudiéramos librar de nuestros pecados y de la "perversión"
de este mundo.

En contra de los agitadores que decían que en el proceso de salvación son


elementos determinantes tanto Cristo como la Ley, Pablo afirma que no se
puede colocar al lado de Cristo ningún elemento competidor, la Ley, dice
Pablo, no salva, el acontecimiento decisivo y definitivo de la salvación es
únicamente Cristo. Al salvarnos Dios por medio de Jesucristo, al hombre le
corresponde aceptar y creer que Jesucristo es el único salvador. Concibe el
proceso de la salvación del hombre, como un diálogo en el que Dios llama (la
gracia), y el hombre responde (la fe), apoyándose en la palabra y en la
promesa salvadora de Dios. Y esa fe no consiste en un puro asentimiento
intelectual, lleva consigo un dinamismo interno, el del amor, que la penetra
totalmente.

La fe que actúa por medio del amor es la que, según Pablo, nos convierte en
hombres nuevos y libres a imagen de Jesucristo y capaces de superar el
pecado y la muerte.

El mensaje de esta carta resiste al paso del tiempo y se mantiene siempre


actual, porque con mucha frecuencia la vida cristiana, tanto a nivel individual
como comunitario, está amenazada de una legislación capaz de esterilizarla
totalmente. Es necesario estar preparados para no caer en esa trampa mortal
y vivir en actitud de vigilancia y revisión.

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