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Análisis del Manifiesto Comunista

El 'Manifiesto del Partido Comunista', escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, es un tratado político que analiza la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, destacando el papel revolucionario de la burguesía en la historia y la eventual necesidad de que el proletariado tome el poder político. El documento critica diversas formas de socialismo que no abordan la abolición de la propiedad privada y aboga por la unidad de los movimientos revolucionarios. Marx y Engels concluyen que la revolución comunista es esencial para desmantelar la estructura de dominación burguesa y establecer una sociedad sin clases.

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Análisis del Manifiesto Comunista

El 'Manifiesto del Partido Comunista', escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, es un tratado político que analiza la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, destacando el papel revolucionario de la burguesía en la historia y la eventual necesidad de que el proletariado tome el poder político. El documento critica diversas formas de socialismo que no abordan la abolición de la propiedad privada y aboga por la unidad de los movimientos revolucionarios. Marx y Engels concluyen que la revolución comunista es esencial para desmantelar la estructura de dominación burguesa y establecer una sociedad sin clases.

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DESARROLLO

Es uno de los tratados políticos más influyentes de la historia, es una proclama


encargada por la Liga de los Comunistas a Karl Marx y Friedrich Engels entre
1847 y 1848, y publicada por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848.
El Manifiesto se encuentra dividido en cuatro capítulos:
1. Burgueses y proletarios.
2. Proletarios y comunistas.
3. Literatura socialista y comunista.
4. Actitud de los comunistas en los partidos de oposición.

I Burgueses y proletarios
Es para Marx y Engels la “lucha de clases”, lo que hace posible el dinamismo
de la historia. Prueba de ello son las clases opuestas generadas en cada etapa de la
historia: “Hombres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos etc.” En
otros términos, una sociedad constituida por dos clases antagónicas, opresores y
oprimidos.
En el s. XIX Marx y Engels distinguen dos clases antagónicas, a saber, el
proletariado y la burguesía, clases con existencia notoriamente marcadas dentro
de la estructura social.
Son los descubrimientos geográficos, los intercambios comerciales, el
progreso científico, entre otros acontecimientos lo que permitió abrir nuevas
expectativas tanto en la navegación, el comercio como en la industria.
Este gran movimiento preparó el surgimiento de la burguesía: “este desarrollo
influyó, a su vez, en el auge de la industria, y a medida que se iban extendiendo la
industria, el comercio, la navegación y los ferrocarriles, desarrolla base la
burguesía, multiplicando sus capitales y relegando a segundo término a todas las
clases legadas por la edad media”.
Junto con el desarrollo económico alcanzado por la burguesía está la conquista
del “poder político”, es decir, el control del estado; que traducido en la práctica
“no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase

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burguesa”. He aquí la nueva función que adquiere el “gobierno del estado
moderno” según Marx y Engels.
Justamente en ello radica “el papel revolucionario” asumido por la burguesía,
papel que lo llevo a “destruir las relaciones feudales” de dependencia para dar
paso al trato frio entre los hombres movidos por el interés, haciendo de la
“dignidad personal un simple valor de cambio”.
En palabras de Marx y Engels, la burguesía: “en lugar de la explotación velada
por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta,
descarada, directa y brutal”. Sin embargo, dichos cambios no serían posibles sino
promueven la constante “revolución de los instrumentos de producción y, por
consiguiente, las relaciones de producción, y con ellos todas las relaciones
sociales”.
De esta manera, la burguesía adquiere entre otros caracteres, el
cosmopolitismo; busca expandirse para dar salida a sus productos y fomentar el
consumo. Así, la burguesía se forma un mundo “a su imagen y semejanza”.
Este desarrollo de la burguesía en el ámbito económico, político y social
resulta tan fuerte que ella misma va perdiendo control sobre sus fuerzas, quedando
solo como medio de contención, la necesidad de buscar más mercados, de
explotar más a las masas productivas; y ello solo es posible generando crisis
extensas y muy violentas, casi imposibles de prevenirlas.
Empero, así como la burguesía levanto sus puños contra el feudalismo, ahora
esos “puños” se vuelven contra ella, y esos puños-según Marx y Engels- son los
puños del “hombre moderno”, es decir, del proletariado.
Estos hombres modernos despojados de los medios de producción se ven
obligados a vender su fuerza de trabajo que es lo único que poseen para poder
vivir (aunque en capitalismo de las últimas etapas será mejor decir: sobrevivir).
No obstante, la maquinización de la producción lo ha relegado a ser un “apéndice
de la maquina”, quitándole con ello toda capacidad creadora y obteniendo un
salario no mayor del que le permita seguir subsistiendo.
El proletariado, debe sin embargo reaccionar frente a esta situación, pero en
las primeras etapas de su “despertar” aun no “combate contra sus propios

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enemigos, sino contra los enemigos de sus enemigos”, siendo así la condición del
proletario inconsciente de su situación y de su desorganización.
Pero las constantes contradicciones del sistema burgués no solo aumentan en
número a la clase de los proletarios, sino que, al empeorar su situación, terminan
por tomar conciencia de su situación con las propias “armas” que les brindan la
burguesía y comienzan a organizarse, a formar asociaciones, listos para responder
al ataque del burgués capitalista.
En estas luchas del proletariado, no es la victoria inmediata lo que más
importa, sino la expansión de una consigna de unidad entre los obreros, la
concientización de la clase trabajadora, el reconocimiento de pertenencia a una
clase que en busca de sus intereses debe confrontarse con la burguesía. Ello ha de
devenir en una lucha no por pequeñas reivindicaciones sino en una lucha política
abierta donde se busque su reconocimiento como clase y todo lo que ello implica.
De esta manera, todo lo creado e impuesto por la burguesía como “las leyes, la
moral, la religión, son para el proletario meros prejuicios burgueses, detrás de los
cuales se ocultan otros tantos intereses de la burguesía”.
Marx y Engels ven por lo tanto la existencia de la burguesía, incompatible con
la sociedad porque ya “no es capaz de dominar, porque no es capaz de asegurar a
su esclavo la existencia, ni siquiera dentro del marco de la esclavitud, porque se
ve obligado a dejarle de caer hasta el punto de tener que mantenerle, en lugar de
ser mantenido por él. La sociedad ya no puede vivir bajo su dominio”.

II Proletarios y comunistas
Frente al movimiento de los proletarios, Marx y Engels, explican la posición
de los comunistas. Plantean que ellos comparten los mismos intereses y objetivos
que los movimientos proletarios. Solo que, por su condición formativa, ellos
poseen una visión clara y conjunta de las condiciones, marchas y resultados del
movimiento proletario. Pero coinciden en sus objetivos inmediatos como la
constitución del proletariado de clase, derrocamiento de la burguesía, etc.

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Teóricamente, los comunistas expresan “las condiciones reales de una lucha
de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante
nuestros ojos” y que en la práctica buscan demostrarlo.
Para Marx y Engels, los comunistas buscan abolir la propiedad privada, pero
la propiedad burguesa.
Esto en vista de que el trabajo asalariado practicado por la burguesía genera
capital. En tal sentido, el antagonismo generado por ella, no conlleva a la idea
herrada de querer abolir los medios de subsistencia del proletariado, sino abolir
aquello que hacen que el capital se acreciente a costa de la miseria del
proletariado.
En lo que sigue de esta segunda parte, Marx y Engels continúan
desmitificando todas las interpretaciones incoherentes lanzadas contra el
comunismo como la supuesta abolición por parte de los comunistas de los
vínculos familiares, sobre la comunidad de las mujeres, acerca de la patria, etc.
Dichas ideas no buscan más que confundir al proletario, ideas de los
burgueses que buscan defender a toda costa sus intereses. Marx y Engels dicen al
respecto “las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las
ideas de la clase dominante”.
Así los comunistas son aquellos que han de corregir las confusiones teóricas
de los burgueses en aras del entendimiento claro de la situación real por parte del
proletariado que ya junto con los comunistas comparten ideas revolucionarias.
Que buscan el cambio del estado de cosas presente “cuando se habla de ideas
que revolucionan toda una sociedad, se expresa solamente el hecho de que en el
seno de la vieja sociedad se han formado los elementos de una nueva, y la
disolución de las viejas ideas marcha a la par con la disolución de las antiguas
condiciones de vida”.
Concluye Marx y Engels con la necesidad de que el proletariado tome el poder
político por la violencia y comience a desmoronar toda le estructura de
dominación hecha por los burgueses basado en la propiedad privada. Ello con la
finalidad de crear las condiciones necesarias para el cambio radical de todo el
modo de producción y por ende de las condiciones de vida.

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III Literatura socialista y comunista
Esta parte del manifiesto está orientada a criticar a los “socialismos”, de corte
feudal, pequeño burgués, etc. Marx y Engels muestran como estos en la práctica
poseen una doble moral.
Solo se identifican de palabra con el proletariado, pero cuando ven sus
intereses afectados, salen a relucir sus verdaderas intenciones. A toda esa
“ideología” producida por intelectuales o aficionados, Marx y Engels los
denomina “literatura”, ya que en la
praxis social, terminan negando el carácter revolucionario del proletariado y la
posterior supresión del sistema burgués basado en la explotación.
Solo buscan salidas “pacificas”, o “reformas sociales”, pero manteniendo
intacto la estructura económica basada en la acumulación del capital y el trabajo
asalariado, es decir, en la explotación.

IV Actitud de los comunistas respecto de los diferentes partidos de oposición


Marx y Engels terminan el manifiesto, reafirmando el apoyo incondicional de
los comunistas a todo movimiento revolucionario que se levante contra el régimen
social y político existente; buscando la unidad y el acuerdo entre los partidos
democráticos y revolucionarios del mundo.
Los comunistas, sostienen Marx y Engels, ya no pueden vivir en la
clandestinidad ni mucho menos ocultar sus ideas por el contrario “deben
proclamar abiertamente que sus objetivos solo pueden ser alcanzados derrocando
por la violencia todo el orden social existente”.

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Bajo esta perspectiva, tenemos que Marx y Engels, realiza en el Manifiesto del
Partido Comunista una división de clases, burguesía y proletariado.
Para Marx y Engels, la burguesía comprendía a la clase de capitalistas
modernos, que son los proletarios del medio de producción social y emplean
trabajo asalariado. El proletariado, en cambio, comprende la clase de los
trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción
propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo, para poder existir.
En cuanto a la evolución de la burguesía moderna, es un fruto de un largo
proceso de desarrollo de una serie de revoluciones en el mundo de producción y
de cambio. Esta burguesía ha sido una referencia para el gobierno del Estado
moderno, ya que no es más que una junta que administra los negocios comunes de
toda la clase burguesa.
La burguesía, posee un carácter cosmopolita de la producción y al consumo de
todos los países, debido a la explotación del mercado mundial. He allí, que, en
lugar de las necesidades de productos nacionales, son satisfechas con productos
otros países y se disminuye totalmente la producción nacional.
A su vez, la burguesía trae como consecuencia la centralización política, ya
que aglomera la población, centraliza los medios de producción y concentra la
propiedad en manos de unos pocos.
La burguesía trata a los obreros como una mercancía y los obliga a venderse al
detal y como cualquier artículo de comercio, están sujetos a todas las vicisitudes
de la competencia y todas las fluctuaciones del mercado.
En el mismo documento, el autor, señala que las mismas armas que le sirvió a
la burguesía para derribar al feudalismo, se vuelven en contra de la misma
burguesía.
Por otra parte, el proletariado pasa por diferentes etapas de desarrollo. La
lucha contra la burguesía comienza con su surgimiento. Posteriormente empiezan
a formar colisiones contra los burgueses y actúan en común para la defensa de sus
salarios. Forman asociaciones permanentes, para asegurarse de los medios
necesarios, en previsión de estos choques eventuales.

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Otro aspecto resaltante, es que la burguesía le proporciona al proletariado,
elementos para su propia educación, es decir, armas contra ella misma.
El proletariado según Marx y Engels, se desprende de parte de la burguesía,
particularmente, los ideólogos burgueses que han elevado hasta la comprensión
teórica del conjunto de movimiento histórico, del mismo modo que parte de la
nobleza con anterioridad, se pasó a la burguesía.
La lucha entre el proletariado y la burguesía, es por su forma, aunque no por
su contenido, una lucha nacional, obviamente es necesario que el proletariado de
cada país deba acabar con su propia burguesía.
En el mismo orden de ideas, el autor hacer referencia al comunismo,
definiéndolo, como parte del proletariado, más resuelta, el sector que siempre
impulsa adelante a los demás; teóricamente, tienen sobre el resto del proletariado
la ventaja de su clara visión de las condiciones, de la marcha y de los resultados
generales del movimiento del proletariado.
Los objetivos de los comunistas, radican básicamente, en la constitución de
los proletariados en clase, el derrocamiento de la dominación burguesa, y
conquista del poder político.
El rango distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad
burguesa. En este sentido, los comunistas pueden resumir su teoría en esta
fórmula única: abolición de la propiedad privada.
En cuanto al capitalismo, establece Marx, que ser capitalista significa ocupar
no sólo una posición puramente personal en la producción, sino también una
posición social.
Define el capital, como “un producto colectivo y no puede ser puesto en
movimiento sino por la actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad y
en última instancia, sólo por la actividad conjunta de todos los miembros de la
sociedad”.
Por ende, el capital, no es una fuerza personal, sino una fuerza social y debe
ser transformado en fuerza colectiva, para que pueda pertenecer a toda la
sociedad. En la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene

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personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de independencia y está
despersonalizado.
Aunado a ello, el autor alemán, hace referencia a la familia burguesa, la cual
está plenamente desarrollada y encuentra su complemento en la supresión forzosa
de toda familia para el proletariado, pero desaparece naturalmente al dejar de
existir ese complemento suyo, y ambos desaparecen con la desesperación del
capital. El matrimonio burgués, es una comunidad de esposas.
En esta perspectiva, el comunismo pretende establecer es una comunidad de
mujeres, es decir, quiere acabar con la visión de la mujer como un simple
instrumento de producción.
Otro punto destacado, al que se refiere el comunismo, es el concerniente a que
los obreros, no tienen patria y de ahí, nace la necesidad de conquistar un poder
político, constituir una nación.
Sumado a lo expuesto, Marx y Engels hacen referencia, a la revolución
comunista, la cual es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad
tradicionales: nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la
manera más radical con las ideas tradicionales. La revolución comunista, pretende
la conquista de la democracia e ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el
capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del
Estado.
La revolución comunista busca exterminar la propiedad privada, ya que esta
crea el capital y por ende debe ser propiedad colectiva.
En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels establecen una
clasificación de varios tipos de socialismo, a) El Socialismo Reaccionario, b)
Socialismo Conservador o Burgués y c) Socialismo y Comunismo Critico-
Utópico.
El Socialismo reaccionario, divido a su vez en socialismo feudal, el cual nace
en 1830 con la revolución francesa y va de la mano con el socialismo clerical, el
socialismo pequeño burgués: buscaba restablecer los antiguos medios de
producción y de cambio. Su máximo exponente es Sismondi. Y, por último, el

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socialismo alemán o socialismo verdadero, el cual era un arma para los
gobernantes contra la burguesía alemana.
En segundo lugar, el socialismo conservador o burgués, compuesto por los
economistas, filántropos y humanitarios, las organizaciones de beneficencia, los
fundadores de las sociedades de templanza, burgueses que pretendían mejorar la
suerte de la clase trabajadora. Sin embargo, el socialismo burgués no alcanza su
expresión adecuada sino cuando se convierte en simple figura retórica y se resume
en esta afirmación “Los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera”.
En tercer lugar, se encuentra el socialismo y el comunismo critico-utópicos, el
cual establece que la sociedad no debe tener distinción y proponen alcanzar este
objetivo por medios pacíficos, intentando abrir camino al, nuevo evangelio social
valiéndose de la fuerza del ejemplo, por medio de pequeños experimentos que,
naturalmente fracasan
siempre.
Por último, establece el autor del Documento que la lucha de los comunistas
viene dada a alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero,
al mismo tiempo, defienden también dentro del movimiento actual, el porvenir de
ese movimiento.
En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento
revolucionario contra el régimen social y político existente. Trabajan en todas
partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos en todos los
países.
Los comunistas proclaman abiertamente que sus objetivos solo pueden
alcanzarse derrocando por la violencia todo orden social existente. Las clases
dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Para Marx, los
proletarios no tienen nada que perder en ellas, más que sus cadenas, tienen en
cambio un mundo que ganar.

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