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El Autoconcepto

El autoconcepto es la percepción que una persona tiene de sí misma, influenciado por experiencias y relaciones sociales, y se compone de componentes cognitivos, afectivos y comportamentales. Su desarrollo es dinámico y evoluciona a lo largo de la vida, afectando la autoestima y el comportamiento del individuo. La educación moral y el entorno familiar son cruciales en la formación del autoconcepto y la autoestima, impactando en el desarrollo emocional, social y académico de los niños.
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El Autoconcepto

El autoconcepto es la percepción que una persona tiene de sí misma, influenciado por experiencias y relaciones sociales, y se compone de componentes cognitivos, afectivos y comportamentales. Su desarrollo es dinámico y evoluciona a lo largo de la vida, afectando la autoestima y el comportamiento del individuo. La educación moral y el entorno familiar son cruciales en la formación del autoconcepto y la autoestima, impactando en el desarrollo emocional, social y académico de los niños.
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UNIVERSIDAD: INSTITUTO PROFESIONAL DE

EMPRENDEDORES.
PROFRESOR: AMADO DE LA CRUZ CASTELLANOS.
ALUMNO: JOSE ALBERTO CUESIS LOPEZ.
MATERIA: PSICOLOGÍA PEDAGÓGICA.
TRABAJO DE INVESTIGACIONES.
3ER CUATRIMESTRE.
FECHA: 30/06/2024
LUGAR: AMATAN, CHIAPAS
INTRODUCCION
El autoconcepto juega un papel decisivo y medular en el proceso de la
personalidad, tal como lo destacan las principales teorías psicológicas; un
autoconcepto existente está en el origen del buen funcionamiento individual
general y profesional dependiendo de él, en buena medida, el deleite personal, el
sentirse bien consigo mismo. De ahí que el logro de un balance socio afectivo en
el alumnado a partir de una imagen ajustada y positiva de sí mismo figure entre las
finalidades tanto de poder impartir charlas psicoeducativas que obtengan un
autoconcepto positivo.
Por lo tanto, podría ser un componente de nuestro autoconcepto, nuestra idea de
lo que es la timidez, pero también una idea aproximada sobre nuestra inteligencia.
Hay muchos elementos que pueden ser una parte constitutiva de esta imagen de
uno mismo, y el autoconcepto sirve para abarcarlos bajo una etiqueta. Por lo tanto,
el conocerse así mismo es de mucha importancia porque de esto depende la
relación que nosotros podemos establecer con las personas en diferentes
circunstancias de la vida, a pesar de la dificultad que implica conocerse así mismo,
ya que encontrar el balance para un desenvolvimiento optimo ya que no cualquier
individuo lo puede obtener.
Definición de autoconcepto
El autoconcepto es un término utilizado en psicología para referirse a la imagen
que una persona tiene de sí misma, es decir, a la percepción que tiene sobre sus
características, habilidades, valores, etc. El autoconcepto se forma a partir de las
experiencias que vivimos y la imagen proyectada o percibida en los otros. Es
decir, se construye a partir de las interacciones con personas importantes en
nuestras vidas.
El autoconcepto es un todo organizado donde la persona tiende a ignorar las
variables que percibe de sí misma que no se ajustan al conjunto y tiene su propia
jerarquía de atributos a valorar. Además, es dinámico y puede modificarse con
nuevos datos, provenientes de una reinterpretación de las experiencias vividas.
El autoconcepto no es lo mismo que la autoestima, aunque están estrechamente
relacionados. La autoestima se refiere a la valoración emocional que una persona
tiene de sí misma, mientras que el autoconcepto se refiere a la percepción
cognitiva que tiene de sí misma.

Componentes
De acuerdo con el psicólogo estadounidense Carl Rogers, el autoconcepto está
compuesto por tres partes que contribuyen a la imagen que tenemos de nosotros
mismos.
1. Componente cognitivo (la autoimagen): Se refiere a los pensamientos y
creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Incluye la percepción de
nuestras habilidades, características físicas, personalidad, valores y
creencias.

2. Componente afectivo (la autoestima): Se relaciona con las emociones y


sentimientos que experimentamos hacia nosotros mismos. Incluye la
autoestima, es decir, la valoración emocional que tenemos de nosotros
mismos.

3. Componente comportamental (la motivación y el autoideal): Se refiere a


cómo nos comportamos y actuamos en función de nuestra percepción de
nosotros mismos. Incluye nuestras conductas, decisiones y actitudes.

Características
 El autoconcepto se organiza en categorías para reducir la complejidad y
multiplicidad de nuestras experiencias, dándoles significado y organización.
 El autoconcepto está compuesto por diferentes facetas que forman una
jerarquía, desde las experiencias individuales en situaciones particulares
hasta el autoconcepto general.

 El autoconcepto se va construyendo y diferenciando a lo largo de nuestra


vida a través de las distintas experiencias de interacción con el mundo. Al
principio, es más global y se va diferenciando cada vez más, hasta llegar a
ser multifacético y estructurado.

 El autoconcepto tiene la capacidad de ser estable en sus aspectos más


nucleares y profundos, pero también puede ser variable en sus aspectos
más dependientes del contexto.

 El autoconcepto se ve influenciado por nuestras interacciones sociales y la


forma en que nos relacionamos con el mundo en general.8

 El autoconcepto está compuesto por un componente cognitivo, que incluye


nuestros pensamientos y creencias sobre nosotros mismos; un componente
afectivo, que se refiere a las emociones y sentimientos que
experimentamos hacia nosotros mismos; y un componente
comportamental, que se relaciona con cómo nos comportamos y actuamos
en función de nuestra percepción de nosotros mismos.
Además, como atributo dinámico el autoconcepto se ve retroalimentado (positiva o
negativamente) por nuestro entorno social, siendo determinantes las opiniones o
valoraciones de terceras personas. Así el autoconcepto también ha sido entendido
como la percepción que el individuo tiene de sí mismo, basada directamente en
sus experiencias con los demás, y en las atribuciones que él mismo hace de su
conducta.
El autoconcepto incluye valoraciones de todos los parámetros que son relevantes
para la persona: desde la apariencia física hasta las habilidades para su
desempeño sexual, pasando por nuestras capacidades sociales, intelectuales, en
otras palabras, a la descripción de todas las facetas y características que un
individuo considera propias y que emplea para identificarse, por ende, tiene papel
decisivo en su conducta.

Desarrollo durante la vida


El autoconcepto no es estático, sino que evoluciona a lo largo de la vida. A medida
que experimentamos nuevas situaciones, adquirimos nuevas habilidades y nos
enfrentamos a diferentes desafíos, nuestro autoconcepto puede cambiar y
adaptarse.
El autoconcepto no está presente desde el nacimiento, sino que comienza a
desarrollarse en la primera infancia. A medida que los niños crecen, empiezan a
formar una imagen de sí mismos basada en sus características personales y en el
entorno que les rodea.13 En la etapa de 6 a 8 años, los niños comienzan a
describirse a sí mismos de manera más concreta y hacen comparaciones con
ellos mismos en diferentes aspectos. A medida que crecen, de 8 a 12 años,
empiezan a experimentar la influencia social y se comparan con los demás en
diferentes áreas de su vida.
En la adolescencia, se produce el paso a la vida adulta, lo que supone importantes
logros y adquisiciones. Entre otras cosas, se termina de formar la identidad
personal, y el autoconcepto se va a asentar como base de la personalidad.14 El
autoconcepto en la adolescencia se desarrolla a través de dos vías
fundamentales: las experiencias que vive y de las valoraciones que hace de las
mismas; y las opiniones y valoraciones que recibe de los demás.

Trastornos
Los trastornos del autoconcepto más frecuentes incluyen:
1. Basar el autoconcepto en lo que dicen los demás: Cuando una persona
depende demasiado de la opinión de los demás para definirse a sí misma,
puede experimentar inseguridad y falta de confianza en sus propias
habilidades y cualidades.

2. Desarrollar un autoconcepto que orbite alrededor de la riqueza: Si una


persona valora su autoconcepto principalmente en función de su riqueza
material, puede experimentar una sensación de vacío y falta de
satisfacción, ya que la autoestima se basa en algo externo y variable.

3. Tener un autoconcepto muy restrictivo: Cuando una persona tiene una


visión muy limitada de sí misma y se define únicamente por sus debilidades
o fracasos, puede experimentar baja autoestima y dificultades para
desarrollar su potencial.

4. Problemas de autoconcepto en la infancia: Los niños también pueden


experimentar problemas de autoconcepto, como preocupación excesiva por
complacer a los demás, ser demasiado cerrados o sensibles a las críticas, y
no asumir responsabilidad por sus propias acciones.
El desarrollo moral del alumno
El desarrollo moral es el aprendizaje de la conducta socialmente aceptable y la
adquisición e internalización de las normas y valores transmitidos por las personas
que rodean al niño en su ambiente familiar, escolar y social.
El desarrollo moral del alumno es un proceso de aprendizaje que permite a los
estudiantes comprender, practicar e interesarse por valores éticos fundamentales
como el respeto, la justicia, la virtud cívica y la ciudadanía, y la responsabilidad por
sí mismo y por el prójimo.
Durante su juventud, los estudiantes pasan muchas horas de la vida en el salón de
clase. El tiempo que se encuentran en la escuela constituye una oportunidad de
explicar y reforzar los valores fundamentales sobre las que se forma el sentido
moral.
En la escuela, la educación moral debe abordarse de manera integral de modo
que se abarquen las cualidades emocionales, intelectuales y morales de una
persona y un grupo. Debe ofrecer múltiples oportunidades a los estudiantes para
conocer, discutir y practicar conductas sociales positivas. El liderazgo y la
participación de los estudiantes son imprescindibles para que la educación moral
se incorpore a las creencias y las acciones de los estudiantes.
Para lograr implementar la educación moral, hay que alentar a las escuelas a:
 Asumir un papel protagónico, reuniendo al personal, los padres y los
estudiantes para identificar y definir los elementos morales que se
necesitan enfatizar;
 Dar capacitación al personal sobre cómo integrar la educación moral a la
vida y la cultura de la escuela;
 Formar una alianza imprescindible con los padres y la comunidad de modo
tal que los estudiantes reciban un mensaje consecuente sobre las
características morales que son esenciales para triunfar en la escuela y la
vida; y
 Dar oportunidades a los dirigentes escolares, los maestros, los padres, y los
aliados en la comunidad para ser modelos de características morales y
conductas sociales ejemplares.
El desarrollo moral implica las formas en que los niños llegan a comprender y
seguir (o no) las reglas de su mundo social, que suelen dividirse en dos tipos
principales: las reglas morales y las convenciones sociales.
Algunos autores han propuesto teorías sobre el desarrollo moral, como Jean
Piaget, que afirma que hay tres factores que influyen sobre el desarrollo moral: el
desarrollo de la inteligencia, las relaciones entre iguales y la progresiva
independencia de la coacción de las normas de los adultos. Otro autor, Kohlberg,
ha identificado las etapas del desarrollo moral en diferentes edades.
Para ayudar a los niños a desarrollar su moral, se pueden poner en práctica
algunas estrategias, como: Enfatizar lo correcto y lo incorrecto, Dar prioridad a la
conexión, Establecer límites, Destacar las diferencias, Hablar sobre las
emociones.

Autoconcepto y autoestima
El autoconcepto y la autoestima son conceptos relacionados pero distintos, que
juegan un papel clave en el desarrollo de los niños.
El autoconcepto es la percepción que una persona tiene sobre sí misma. Incluye
las creencias y actitudes que la persona tiene sobre sus habilidades,
características físicas, personalidad y roles sociales, entre otras. En el caso de los
niños, el autoconcepto se va formando a medida que ellos interactúan con su
entorno y reciben retroalimentación sobre su comportamiento y sus acciones.
Por su parte, la autoestima es la evaluación afectiva del propio valor y
autoaceptación. Se refiere a cómo los niños se sienten acerca de sí mismos y
cuánto valoran su propio ser. Cabe señalar que una autoestima positiva se asocia
con sentirse valioso, competente y digno de ser amado, mientras que una
autoestima negativa puede generar sentimientos de inseguridad y ansiedad.

¿Cómo se relacionan estos conceptos?


El autoconcepto influye directamente en la autoestima, ya que, si un niño se
percibe positivamente, es más probable que tenga una autoestima saludable. La
relación entre ambos es bidireccional, y se afectan y refuerzan mutuamente en
diferentes áreas de la vida del niño:
 En el desarrollo emocional: Un autoconcepto positivo y una autoestima
saludable fomentan un mayor desarrollo emocional. Los niños con una
autoimagen positiva tienden a tener más confianza en sí mismos y a
enfrentar los desafíos con una mejor actitud. Esto les permite gestionar
mejor sus emociones.

 En lo que respecta a las relaciones interpersonales: Un niño con una


autoestima saludable tiene mejores posibilidades de establecer relaciones
sociales positivas. La seguridad en sí mismo contribuirá a mejorar sus
habilidades de comunicación y de resolución de conflictos, así como a
mantener límites adecuados en sus relaciones con los demás.

 En lo relacionado con el rendimiento académico: El autoconcepto afecta


las expectativas que un niño tiene sobre sus habilidades académicas. Si un
pequeño cree que es capaz de aprender, será más probable que se
esfuerce y que obtenga un mejor rendimiento.
 En la toma de decisiones: El contar con un autoconcepto claro y una
autoestima positiva contribuye a tomar decisiones más saludables.
Es esencial que los padres fomenten un ambiente cálido y respetuoso de las
diferencias, en el que se valoren las habilidades de cada niño y se comunique esto
de forma oportuna para que los pequeños desarrollen un autoconcepto positivo y
una autoestima saludable.
El autoconcepto está formado por dos elementos: la identidad personal y la
identidad social. La identidad personal incluye rasgos de personalidad, gustos,
visión personal, pensamientos, ideas y creencias. La identidad social incluye
elementos relacionados con el entorno social, como amistades, familia, religión,
actividades que realiza, ocio y compañeros de trabajo. El autoconcepto puede
estar influenciado por cómo los demás nos ven y es un reflejo de nuestras
identidades sociales, culturales y personales.
La autoestima, en cambio, se basa principalmente en cómo nos valoramos a
nosotros mismos, independientemente de la percepción de los demás. La
autoestima está relacionada con el conocimiento propio (lo que una persona
piensa de sí misma).
El autoconcepto influye directamente en la autoestima, ya que, si un niño se
percibe positivamente, es más probable que tenga una autoestima saludable. Si
tenemos un autoconcepto negativo, tendremos una baja autoestima, y si por el
contrario tenemos un autoconcepto positivo, tendremos una alta autoestima.

¿Qué factores influyen en el desarrollo del autoconcepto y la


autoestima?
El desarrollo del autoconcepto y la autoestima en los niños es un proceso
complejo y multifactorial. Algunos de los principales factores que influyen en su
desarrollo son:
 Las experiencias sociales, incluyendo las interacciones con familiares y
amigos, son fundamentales en la formación del autoconcepto y la
autoestima del niño. El tipo de apoyo y retroalimentación que reciba durante
su desarrollo influirá en cómo se percibe a sí mismo. Vale la pena señalar
que el excesivo apoyo y la poca autonomía pueden jugar en contra en este
proceso.

 El entorno familiar desempeña un papel clave. Un ambiente cálido y de


apoyo fomentará una autoestima saludable, mientras que un entorno
disfuncional puede tener un impacto negativo.

 Los niños moldean su autoconcepto y autoestima según las figuras de


autoridad y modelos que siguen. La forma en que los padres, maestros y
otros adultos significativos se ven y valoran influye en cómo los niños
desarrollan su propia percepción.

 Los logros y fracasos en diversas áreas de la vida pueden influir en la


percepción que un niño tiene de sus habilidades y competencias, tanto de
manera positiva como negativa. De igual modo, la forma como enfrenta los
fracasos y qué hacen a partir de ellos, influye en la percepción y la
valoración de sí mismos.

 Las comparaciones sociales que los niños hacen con sus compañeros
pueden afectar su percepción de sí mismos. Comparaciones favorables
aumentan la autoestima, mientras que las desfavorables tienen un impacto
negativo. En este contexto, es positivo que los niños aprendan a aceptar y
valorar las diferencias.

 Los mensajes sociales y culturales influyen en el autoconcepto y la


autoestima de un niño. Los estereotipos de género y otros valores
transmitidos por la sociedad afectan cómo los niños perciben sus
habilidades y roles.

 La autoevaluación personal es relevante en el desarrollo del


autoconcepto y la autoestima. El que los niños puedan tener espacios para
el autoconocimiento les va a permitir reconocer mejor en qué pueden
mejorar. Además, la capacidad de ser justos y realistas consigo mismos
afectará cómo puedan sentirse.

 Las experiencias de adversidad pueden tener un impacto negativo,


especialmente si no reciben el apoyo adecuado para enfrentarlas.
Los adultos que rodean a los niños deben estar atentos a estos factores y
brindarles un ambiente de apoyo, comprensión y aliento que permita a los
pequeños desarrollar una autoestima y un autoconcepto adecuados.

¿Cómo fomentar el autoconcepto y la autoestima positivos?


Algunas estrategias para promover una imagen positiva y una autoestima
adecuada:
 Demuestra a los niños que los amas y aceptas tal como son.

 Elogia los esfuerzos de los niños, incluso en las tareas pequeñas para que
se sientan valorados. También resalta sus cualidades y reconoce lo que
hicieron y cómo lo hicieron.

 Promueve el que se pongan metas alcanzables y realistas. Evita imponer


expectativas demasiado altas que puedan generar frustración.
 Ofrece actividades y desafíos que se ajusten a sus habilidades y
capacidades. Es esencial que los pequeños experimenten el éxito en
diversas áreas; esto los ayudará a que se sientan competentes.

 Acompaña y contén al niño cuando experimenta un fracaso, enséñale a


gestionar sus emociones para superarlo.

 Estimula la autonomía, permite que los niños tomen decisiones apropiadas


para su edad. El sentido de control sobre sus vidas refuerza una imagen
positiva de sí mismos.

 Anima a los niños a expresar sus ideas y emociones, y valora sus


opiniones. Escucharlos les hace sentirse valorados y respetados.

 Ayuda a los niños a enfrentar desafíos. Enséñales habilidades de


resolución de problemas y estrategias para el manejo del estrés.

 Evita comparar a los niños. Cada pequeño es único.

 Enseña a los niños a respetar y valorar la diversidad. También, fomenta la


empatía para reforzar su autoestima y su sentido de pertenencia.

 Sé un modelo adecuado a seguir. Demuestra una actitud positiva hacia ti y


hacia los demás. Evita hablar negativamente de ti mismo.

 Crea un ambiente seguro en casa y en la escuela, preocúpate por que se


sientan cómodos de ser ellos mismos donde estén.
Fomentar el autoconcepto y la autoestima positivos en los niños es un proceso
continuo que requiere paciencia y consistencia. Con el tiempo y el apoyo
adecuado, ellos pueden desarrollar una imagen positiva y enfrentar los desafíos
de la vida con confianza y resiliencia. Esto tiene un impacto significativo en su
bienestar emocional y social a lo largo de la vida.
El autoconcepto y la construcción del conocimiento
La importancia que tiene el autoconcepto para la construcción del conocimiento,
radica en que el individuo construye sus esquemas mentales y procesa la
información conforme a la concepción que tiene de sí mismo, de cómo se define y
del significado que tiene para él esta nueva información. De tal modo, las diversas
teorías del autoconcepto defienden su rol protagónico como mediador entre los
aspectos cognitivos y los conductuales.
Al respecto, Sánchez, señala que: “los intentos por explicar la propia conducta
dan lugar a la formación de estructuras cognitivas sobre el sí mismo” lo cual es
denominado como auto esquemas, a través de los cuales se produce la
construcción del conocimiento implementando procesos como el almacenamiento,
organización y procesamiento de la información, percepción, análisis, elaboración
de conceptos, entre otros. En tal sentido, la importancia del autoconcepto para la
construcción del conocimiento, se sustenta en los postulados de González y
Tourón), quienes señalan que:
El autoconcepto no es sólo una estructura, que contiene la
representación del conocimiento que la persona tiene de sí misma,
sino a la vez un proceso implicado en la interpretación,
almacenamiento y utilización de la información personal, es decir,
es una estructura activa de procesamiento de la información.
En otras palabras, el autoconcepto es un proceso relacionado directamente con la
construcción del conocimiento, pues a través del mismo se desarrollan los
procesos cognitivos como la percepción, el razonamiento, la atención, pero
vinculados directamente con la concepción que el individuo tiene de sí mismo,
sobre sus intencionalidades e interés.
El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos y las creencias
que nos han construido. Es un concepto dinámico que engloba la autoestima y la
autovaloración, por lo que a menudo se utilizan estas palabras indistintamente.
El autoconcepto se construye a partir de la experiencia y las percepciones
generadas por ella, las cuales se hacen progresivamente más complejas en una
secuencia de tres etapas: etapa del sí mismo primitivo, del sí mismo exterior y del
sí mismo interior.
La construcción del conocimiento desde el autoconcepto es consecuencia de un
proceso cognitivo básico que requiere percepción, concentración y memoria junto
a un conjunto de condicionamientos personales para estructurar un nuevo
pensamiento.
El autoconcepto favorece claramente el sentido de la propia identidad, constituye
un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias
experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación
y contribuye a la salud y al equilibrio psíquico.

La conducta prosocial y el autoconcepto


La conducta prosocial y el autoconcepto son variables internas que pueden estar
relacionadas. La conducta prosocial es un comportamiento voluntario que implica
ayudar o proteger a otras personas, satisfacer sus necesidades de apoyo físico y
emocional, y dar importancia a sus intereses y deseos. El autoconcepto es otra
variable interna que puede estar relacionada con la conducta prosocial.
La conducta prosocial es un comportamiento voluntario que implica ayudar o
proteger a otras personas. Se relaciona con el desarrollo emocional y la
personalidad, y puede incluir acciones como la ayuda, la cooperación y el
altruismo.
La conducta prosocial se relaciona con el desarrollo emocional y la personalidad, y
se clasifica en varias subcategorías, como la conducta de ayuda, el altruismo y el
coraje moral o civil. Las acciones prosociales pueden ejercer la creatividad,
iniciativa y asertividad, y practicarlas con frecuencia puede aumentar la percepción
de logro y eficacia, lo que a su vez puede tener un efecto positivo en la
autoestima.
La edad también se relaciona positivamente con la conducta prosocial durante
cierto período, ya que a lo largo de la niñez el repertorio de respuestas prosociales
va aumentando progresivamente.
Practicar acciones prosociales puede ejercer la creatividad, iniciativa y asertividad,
lo que puede aumentar la percepción de logro y eficacia, y por lo tanto, la
autoestima.
La conducta prosocial está asociada a una gran gama de variables psicológicas,
entre ellas, la empatía, el juicio moral, la regulación y estabilidad emocional, el
altruismo y las conductas de ayuda, las cuales son consideradas precursoras
importantes de la conducta prosocial . Se reconoce, además, que su desarrollo
depende de la influencia de factores socioculturales asociados a los contextos de
referencia: escuela, comunidad, crianza y parentalidad, con mayores impactos en
la niñez y la adolescencia; por tal motivo, la prosocialidad se ha considerado un
constructo multidimensional.
CONCLUSION
Lo que somos de nosotros mismo le denominamos autoconcepto, es influenciado
por las comunicaciones que tenemos con las personas de mucha relevancia en la
vida, es el valor de cómo te consideras tú y hasta donde puedes llegar y como te
consideras, en resumidas cuentas, el autoconcepto le podemos decir de quien soy
como persona y de cómo quiero ser a futuro.
La parte de la vida en la que uno se dedica a relacionarse con el entorno sea este
la familia, los amigos, la sociedad y la forma en cómo nos vean lo llamamos el yo
social, por este motivo buscar el equilibrio para un desempeño idóneo no cualquier
persona lo logra, por eso es muy importante conocerse a sí mismo ya que de esto
va a depender la interacción que logremos tener con las demás personas.

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