Ubicación De Los Órganos En El Cuerpo
El cuerpo humano tiene alrededor de 78 órganos, pero el número
exacto puede variar dependiendo de cómo se defina un órgano. Por
ejemplo, cada diente, hueso o vaso sanguíneo podría ser considerado un
órgano.
Un órgano es un conjunto de tejidos que se unen para cumplir una
función específica. Los órganos se pueden clasificar en dos tipos según
su morfología: macizos y huecos.
Algunos órganos del cuerpo humano y los sistemas a los que
pertenecen son:
Aparato digestivo: Estómago e hígado
Aparato respiratorio: Pulmones
Aparato circulatorio: Corazón, pulmones, bazo y timo.
El cerebro es considerado el órgano más importante y complejo del
cuerpo humano.
Los órganos del cuerpo humano, como corazón, esófago, estómago,
intestino delgado y grueso, hígado, cerebro, médula espinal, riñones,
vejiga, pulmones y gónadas son responsables por el correcto
funcionamiento del organismo.
Cada órgano posee funciones específicas, pudiendo participar en la
digestión de alimentos, la absorción de nutrientes, la reproducción, la
eliminación de sustancias tóxicas y la coordinación y el control de los
movimientos, por ejemplo.
Asimismo, de acuerdo con su función en el organismo, los órganos
del cuerpo humano pueden ser divididos en grupos conocidos como
sistemas, como el sistema nervioso o circulatorio, y aparatos, como el
aparato digestivo, respiratorio, urinario y reproductor, por ejemplo.
Aparato Digestivo
Se conoce como aparato digestivo al conjunto de órganos que se
encargan del proceso digestivo, es decir, la transformación de los
alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por todas las
células del organismo. Además del ser humano, la mayor parte de los
animales superiores cuentan con un aparato digestivo que lleva a cabo
esta función.
Durante la digestión o proceso digestivo, los distintos tipos de
nutrientes que se encuentran en los alimentos consumidos (hidratos de
carbono, lípidos y proteínas) se transforman en unidades más sencillas,
gracias a las distintas enzimas digestivas. En estas condiciones, las
partes más elementales aprovechables de los nutrientes pueden ser
absorbidas y luego transportadas por la sangre hasta todas las células
del cuerpo, donde son utilizadas para obtener energía y llevar a cabo
todas las funciones indispensables para el sostén y desarrollo de la vida.
El proceso funcional del aparato digestivo comprende todos los
sucesos que tienen lugar, desde el ingreso de la comida a la boca, hasta
la expulsión de las heces fecales (restos indigeribles) por el ano,
pasando por la absorción de los nutrientes a través de las paredes
intestinales. Se trata de un proceso largo, que implica un conjunto de
mecanismos complejos, en los que intervienen numerosos órganos y
partes del cuerpo y que resulta indispensable para la vida, dado que los
seres humanos (como todos los animales) somos heterótrofos, y por lo
tanto sólo podemos incorporar la materia orgánica que necesitamos a
través de la alimentación.
Funciones del aparato digestivo
El aparato digestivo cumple con diversas funciones, pero las
principales son cuatro: transporte de alimentos, secreción de jugos
digestivos, absorción de nutrientes y excreción de heces.
Transporte de alimentos: Los alimentos ingresan en la boca,
donde son triturados por los dientes y humedecidos por la saliva, y se
convierten en el bolo alimenticio, que es empujado hacia el esófago con
ayuda de la lengua. Luego, a través de los movimientos peristálticos (un
tipo de movimiento muscular de contracción y relajación), los alimentos
continúan avanzando a través del tubo digestivo, pasando por el
estómago y llegando luego a los intestinos.
Secreción de jugos digestivos: A lo largo del tubo digestivo, los
alimentos van recibiendo secreciones provenientes de distintos órganos,
que permiten su digestión química. Ya en la boca las glándulas salivales
secretan una enzima que comienza la transformación de los azúcares. El
proceso de digestión química continúa en el estómago (gracias a la
presencia de los jugos gástricos allí secretados) y en la primera porción
del intestino delgado (duodeno), donde los alimentos parcialmente
digeridos son sometidos a la acción de la bilis y los jugos intestinal y
pancreático. Las enzimas y otras sustancias presentes en todos los jugos
digestivos permiten que los alimentos sean completamente digeridos
químicamente, es decir, sean reducidos a sus mínimas unidades
aprovechables.
Absorción de nutrientes: Una vez digeridos los alimentos
(reducidos a sus formas más simples), los nutrientes son absorbidos en
el intestino delgado, pasando luego a la sangre para ser distribuidos por
el organismo. Por su parte, el agua y algunas sales son absorbidas en el
intestino grueso.
Excreción de heces: Una vez extraídos los nutrientes de la comida,
es preciso expulsar el material de desecho (los restos indigeribles que
no fueron utilizados) fuera del cuerpo, lo que se hace a través del final
del tracto digestivo.
Órganos del aparato digestivo
El aparato digestivo está formado por el tubo digestivo (que
comienza en la boca y termina en el ano y mide alrededor de once
metros) y las glándulas anexas (glándulas salivales, hígado y páncreas).
A continuación, veamos cuáles son los órganos que forman parte de este
aparato y las funciones que desempeñan.
Boca y glándulas salivales: La boca o cavidad oral es el lugar
por donde los alimentos ingresan al cuerpo. Este órgano contiene
distintas estructuras, como los dientes (que permiten la masticación) y
la lengua (que facilita la deglución). Además, en la boca se encuentran
las glándulas salivales que producen y secretan la saliva. Esta secreción
tiene múltiples funciones: humedece el alimento y además contiene
enzimas (que dan comienzo a la digestión química) y sustancias
bactericidas.
Faringe: Es una estructura con forma de tubo, que forma parte
tanto del aparato digestivo como del respiratorio: conecta a la boca con
el esófago (dejando pasar los alimentos por el tubo digestivo) y las fosas
nasales con la laringe (dejando pasar el aire hacia los pulmones). La
faringe presenta una estructura llamada epiglotis, que actúa como una
válvula separando las vías digestiva y respiratoria.
Esófago: Es un conducto muscular, que transporta la comida de la
boca al estómago, atravesando el cuello, el tórax y el abdomen, y pasa
por un agujero en el diafragma.
Estómago: En este órgano se acumula la comida. Las células que
forman el estómago secretan los jugos gástricos, compuestos
principalmente por pepsinógeno, un precursor enzimático, y ácido
clorhídrico (HCl). Esta sustancia le otorga acidez al medio permitiendo la
activación del pepsinógeno en pepsina (enzima digestiva que degrada
proteínas) y funcionando además como bactericida. Las paredes
internas del estómago están revestidas de una mucosa que las protege
de la acción del ácido.
Intestino delgado: Esta primera porción del intestino, que mide
entre 6 y 7 metros de longitud, comienza en el duodeno y llega hasta a
la válvula ileocecal, donde se une con el intestino grueso. El intestino
delgado está repleto de vellosidades y es el lugar donde se terminan de
digerir los alimentos y se produce la absorción de los nutrientes. Este
órgano se divide en dos partes. La primera porción es el duodeno, que
mide entre 25-30 cm que y es donde se produce la secreción de jugo
intestinal y se reciben las secreciones del páncreas y el hígado. La
segunda porción es el yeyuno-íleon, donde se produce la absorción de
los nutrientes una vez que han sido digeridos.
Intestino grueso: Es el resto del intestino, que culmina en el
recto y mide entre 120 y 160 cm de longitud. Este órgano cumple con
varias funciones muy importantes para el organismo: es donde se
forman las heces fecales, pero también es la porción del aparato
digestivo donde se reabsorbe el agua y las sales. Además, el intestino
grueso es hábitat natural de bacterias que sintetizan vitaminas
necesarias para el organismo.
Páncreas: Esta glándula se encuentra en contacto con el intestino
y vierte en el duodeno su jugo pancreático, que contiene distintas
enzimas indispensables para la digestión. Por otra parte, el páncreas
también sintetiza y libera a la sangre hormonas que regulan el
metabolismo de los azúcares, como la insulina, que permite la entrada
de la glucosa a las células.
Hígado y vesícula biliar: El hígado constituye la mayor víscera
del cuerpo (pesa kilo y medio) y tiene múltiples y variadas funciones.
Este órgano produce la bilis, una sustancia necesaria para la digestión y
la absorción de las grasas (permite su emulsificación). La bilis se
acumula en la vesícula biliar y desde allí pasa al duodeno.
Ano: La abertura anal es por donde se expulsan hacia el exterior
del cuerpo humano las heces o materia fecal, mediante movimientos
controlados del esfínter anal.
Enfermedades del aparato digestivo
Existen diversas enfermedades del aparato digestivo. Algunas de las
principales y más frecuentes son:
Infecciones. Producto del ingreso al intestino de bacterias o virus
que provienen del agua o de alimentos contaminados. Pueden
generar diarrea, heces sanguinolentas o moco rectal, así como
dolores intestinales severos.
Parásitos. Los parásitos intestinales son frecuentes en poblaciones
rurales o en personas que viven en situación de pobreza y se
transmiten mediante los alimentos o las aguas contaminadas. Los
parásitos pueden luego migrar a otras regiones del cuerpo y
perpetuar el ciclo si no hay una correcta eliminación de las heces.
Indigestiones. El consumo de alimentos en mal estado o
contaminados con sustancias tóxicas o nocivas puede generar una
reacción intestinal muy semejante a las reacciones alérgicas, con
cólicos y usualmente diarrea.
Gastritis y úlceras. La acción de los jugos gástricos y el constante
consumo de irritantes (alcohol, cigarrillo, cítricos, etc.) puede
llevar al enrojecimiento e inflamación de la mucosa estomacal
(gastritis) y, en casos más severos, a úlceras y llagas internas.
Cáncer. El cáncer de duodeno, de colon, de hígado o de páncreas
son formas conocidas y agresivas de tumoraciones malignas,
asociadas a ciertos hábitos de alimentación y que también tienen
un elevado componente hereditario.
Aparato Respiratorio
Se conoce como aparato respiratorio o sistema respiratorio al
conjunto de los órganos y conductos del cuerpo de los seres vivientes
que les permiten intercambiar gases con el medio ambiente en donde se
encuentran. En ese sentido, la estructura de este sistema y sus
mecanismos pueden variar enormemente dependiendo del hábitat en
que viva.
El nombre del sistema proviene del hecho de que permite la
respiración: el ingreso del aire dentro del cuerpo de los animales, del
cual se extrae el oxígeno, y la posterior expulsión del dióxido de carbono
(CO2) cuya presencia en el organismo resultaría nociva.
En este sentido, el sistema respiratorio se complementa con el
circulatorio, ya que este último lleva el oxígeno en sangre hacia los
confines del cuerpo y devuelve el CO2 a los pulmones para evitar que
éste modifique el pH del organismo. La respiración consiste en dos
etapas: inhalación (entrada de aire) y exhalación (salida de aire).
A diferencia de los seres humanos, ciertos animales poseen sistemas
respiratorios que no involucran pulmones, sino branquias para respirar
bajo el agua o mecanismos de respiración cutánea (a través de la piel).
Funciones del aparato respiratorio
El aparato respiratorio permite la expulsión del dióxido de carbono.
La función elemental del aparato respiratorio es, como su nombre lo
indica, la respiración o ventilación. Esto es, como explicábamos antes, el
ingreso en el cuerpo de un volumen de aire de la atmósfera, del cual se
extraerá pasivamente el oxígeno, elemento indispensable para la
oxidación de la glucosa que da energía a nuestro organismo. Y al mismo
tiempo, el sistema permite la expulsión del dióxido de carbono
resultante de dicho proceso.
Órganos del aparato respiratorio
La laringe conecta la faringe con la tráquea y los pulmones. El
aparato respiratorio del ser humano se compone de las siguientes
partes:
Fosas nasales: Los agujeros en la nariz, en donde todo inicia. Por
ellos penetra el aire, filtrado por una serie de vellosidades y mucosas
que impiden el acceso a desechos sólidos y otros elementos no
gaseosos.
Faringe: La conexión entre las fosas nasales, la cavidad bucal y el
esófago y la laringe, contiene mucosas defensivas y está ubicado en el
cuello.
Laringe: Conducto que conecta la faringe con la tráquea y los
pulmones, y en el que se encuentran tanto las cuerdas vocales, como la
glotis (campanilla) y una serie de músculos que en caso de obstrucción
actúan por reflejo despejando el camino.
Tráquea: El trecho final del conducto, que conecta la laringe y los
pulmones. Posee un conjunto de cartílagos en forma de C que
mantienen el conducto abierto ante la compresión externa.
Pulmones: Los órganos principales de la respiración, son dos
grandes sacos que se llenan de aire y permiten el intercambio gaseoso
entre aire y sangre. Para ello, poseen bronquios (conductos para el aire
hacia los bronquiolos), bronquiolos (conductos más estrechos entre los
bronquios y los alvéolos) y finalmente, los alvéolos pulmonares
(conductos aún más estrechos, de pared unicelular, que permite el paso
del oxígeno a la sangre).
Músculos intercostales: Una serie de músculos en el tórax que lo
movilizan durante la respiración.
Diafragma: El músculo que separa el abdomen del tórax, es el
responsable de la inhalación y exhalación: se contrae y baja, ampliando
la caja torácica. Luego se relaja y sube, comprimiendo el torno y
echando afuera el aire.
Pleura: Una membrana serosa que recubre los dos pulmones y que
mantiene una cavidad entre sus dos capas (interna y externa), cuya
presión es menor a la de la atmósfera, para permitir la expansión de los
pulmones durante la inhalación.
Enfermedades del aparato respiratorio
Cáncer. Debido a la presencia recurrente de gases tóxicos
disueltos en la atmósfera en los pulmones, cuando no del humo
inhalado por fumadores (y quienes estén alrededor de ellos), es
posible desarrollar tumoraciones malignas en los pulmones.
Resfriados. La enfermedad más común del tracto respiratorio, se
debe a la presencia de virus en las etapas superiores (externas)
del sistema, por lo que son combatidos por las mucosas mediante
estornudos, secreciones, fiebre, etc.
Infecciones. La presencia de bacterias en el tracto respiratorio, ya
sea en las etapas superiores (faringitis, laringitis) o en los
pulmones (pulmonía o neumonía) suele requerir tratamiento con
antibióticos y reposo, ya que ocasiona fatiga y descenso de la
eficacia de la respiración.
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Muy común
entre fumadores y trabajadores mineros, se trata de una
enfermedad en la que los conductos alveolares de los pulmones se
obstruyen de manera progresiva y por lo general irreversible,
conduciendo a una pérdida de la capacidad respiratoria y
acortando drásticamente la vida.
Aparato Urinario
Conjunto de órganos que producen y eliminan la orina del cuerpo. El
aparato urinario se divide en dos partes: el aparato urinario superior
incluye los riñones y los uréteres (vías urinarias altas), y el aparato
urinario inferior incluye la vejiga y la uretra (vías urinarias bajas). Los
riñones eliminan los deshechos y el exceso de líquido de la sangre, y
producen la orina que sale de los riñones, pasa por los uréteres y se
almacena en la vejiga hasta que sale del cuerpo por la uretra. También
se llama aparato nefrourinario y sistema urinario
Funciones Del Aparato Urinario
El aparato urinario es un conjunto de órganos que se encarga de
producir, almacenar y eliminar la orina del cuerpo. Sus funciones son:
Eliminar desechos: El aparato urinario elimina del cuerpo los desechos
nitrogenados del metabolismo, como la urea, la creatinina y el ácido
úrico. Regular el volumen sanguíneo: El sistema urinario regula el
volumen sanguíneo y, por lo tanto, la presión arterial. Regular el pH de
la sangre: El aparato urinario regula el pH de la sangre, es decir, el
equilibrio entre ácidos y bases. Regular el equilibrio electrolítico: El
sistema urinario regula el equilibrio electrolítico a través de mecanismos
de reabsorción y excreción.
Órganos Del Aparato Urinario
Riñones: Son dos órganos que producen la orina. Se encuentran a
ambos lados de la columna vertebral, debajo de las costillas.
Uréteres: Son dos conductos que transportan la orina desde los
riñones hasta la vejiga.
Vejiga: Es el órgano donde se almacena la orina.
Uretra: Es el canal por el que la orina sale del cuerpo.
Enfermedades Del Aparato Urinario
Algunas enfermedades del aparato urinario son:
Infecciones de las vías urinarias: Pueden ser de cistitis, que
afectan la vejiga, o de uretritis, que afectan la uretra. Si no se
tratan, pueden propagarse y causar una infección renal. Los
síntomas pueden incluir una fuerte necesidad de orinar, ardor al
orinar, orina turbia, de color rojo, rosa brillante o amarronado, y
dolor pélvico en las mujeres.
Cálculos renales: También conocidos como nefrolitos.
Nefrosis: Una enfermedad no inflamatoria de los riñones.
Uretritis: Inflamación de la uretra, la vía final para la orina en
ambos sexos.
Glomerulonefritis: Inflamación de las unidades de filtración de los
riñones (glomérulos).
Nefritis intersticial: Inflamación de los túbulos del riñón y las
estructuras circundantes.
Para prevenir las infecciones del tracto urinario, se recomienda:
Beber de 6 a 8 vasos de agua al día, Mantener una buena higiene
genital, Orinar frecuentemente, Usar ropa interior de algodón, Evitar la
ropa ajustada.
Órganos del sistema circulatorio
Órganos del sistema musculoesquelético
El sistema musculoesquelético proporciona soporte, estabilidad, forma y
movimiento para el cuerpo, y los principales órganos son:
1. Huesos
Los huesos proporcionan al cuerpo una estructura rígida y actúan como
escudo para proteger los delicados órganos internos. Contienen en su
interior la médula ósea, donde se forman las células sanguíneas. Los
huesos también mantienen las reservas de calcio del organismo.
Estos se unen entre sí y forman las articulaciones, dando a nuestro
cuerpo un esqueleto fuerte y a la vez móvil. La integridad y función de
los huesos y articulaciones está dada por las estructuras accesorias del
sistema esquelético que son: cartílago articular, ligamentos
y bursa (bolsa sinovial).
Síntomas de problemas en los huesos: dolor, debilidad, fracturas o
deformidad en los huesos, son algunos de los síntomas de problemas en
los huesos, como osteopenia, osteoporosis, enfermedad de paget,
raquitismo, cáncer e infecciones.
2. Músculos
Hay tres tipos de músculos, esquelético y liso, que forman parte del
sistema musculoesquelético y el cardíaco que formar parte del sistema
circulatorio.
El músculo esquelético es el que puede contraerse para mover las
distintas partes del cuerpo, los cuales están constituidos por haces de
fibras contráctiles. Estos músculos, que son los que se encargan de la
postura y del movimiento, están unidos a los huesos y dispuestos en
grupos opuestos entre sí alrededor de las articulaciones.
Los músculos lisos controlan ciertas funciones del organismo que no
pueden controlarse conscientemente, rodean muchas arterias y se
contraen para regular el flujo sanguíneo, rodean los intestinos y se
contraen para mover los alimentos y las heces a lo largo del tracto
digestivo.
Síntomas de problemas en los músculos: algunos síntomas,
como debilidad, dolor, calambres o inclusive parálisis, pueden ser
causadas por alguna lesión, inflamación, problemas de los nervios,
distrofia muscular o algunos medicamentos.
3. Tendones y bolsas sinoviales
Los tendones son bandas resistentes de tejido conjuntivo compuestas en
su mayor parte por una proteína rígida denominada colágeno. Los
tendones unen firmemente cada extremo de un músculo a un hueso. Las
bolsas sinoviales son pequeños sacos llenos de líquido situado bajo el
tendón para amortiguar su movimiento y evitar lesiones.
Estas bolsas además proporcionan una amortiguación adicional a
estructuras adyacentes que de otro modo podrían rozar entre sí,
ocasionando desgaste; por ejemplo, entre un hueso y un ligamento.
Síntomas de problemas en los tendones y bolsas sinoviales: dolor,
rigidez, hinchazón o sensibilidad en articulaciones, son algunos de los
síntomas que pueden estar relacionados con una bursitis o tendinitis.
4. Ligamentos
Los ligamentos son cordones duros y fibrosos compuestos de tejido
conjuntivo que contienen colágeno y fibras elásticas, que permiten a los
ligamentos estirarse hasta cierto punto. Los ligamentos rodean las
articulaciones y las unen entre sí.
Los ligamentos contribuyen a reforzar y estabilizar las articulaciones,
permitiendo movimiento solo en ciertas direcciones. Además, los
ligamentos conectan los huesos entre sí, como ocurre en el interior de la
rodilla, por ejemplo.
Síntomas de problemas en los ligamentos: los síntomas como
imposibilidad de seguir realizando la actividad, inflamación, pérdida de
la amplitud de movimiento y tronido intenso en la rodilla, pueden estar
relacionados con lesiones de ligamentos producidas por desgarros o
esguinces, muy frecuentemente producido en el ligamento cruzado
anterior de la rodilla, siendo muy común entre deportistas.
5. Articulaciones
Los componentes de las articulaciones proporcionan estabilidad y
disminuyen el riesgo de lesiones que puedan resultar de su uso
constante. En una articulación, los extremos de los huesos están
cubiertos de cartílago, que es un tejido protector, liso, resistente y
elástico compuesto de colágeno, agua y proteoglicanos, y reduce la
fricción por el movimiento de las articulaciones.
Las articulaciones también están provistas de tejido sinovial
que producen una pequeña cantidad de líquido claro llamado líquido
sinovial, el cual proporciona alimento al cartílago y reduce más la
fricción facilitando el movimiento.
Síntomas de problemas en las articulaciones: los síntomas
como dolor e hinchazón en las articulaciones, falta de flexibilidad
e inmovilidad, pueden estar asociados a problemas como artritis,
artrosis o lupus.
Órganos del aparato reproductor
Los principales órganos del aparato reproductor son:
1. Gónadas
En las mujeres, las gónadas son los ovarios, que son dos y se localizan
en la pelvis, uno a cada lado del útero; y en los hombres, las gónadas
corresponden a los testículos, que también son dos y se localizan en la
bolsa escrotal.
Estos órganos poseen la función de producir hormonas sexuales, como
estrógeno, progesterona y testosterona. Asimismo, los ovarios contienen
los óvulos, y los testículos producen los espermatozoides.
Síntomas de problemas en las gónadas: los principales síntomas de
problemas en las gónadas son infertilidad, retraso en el desarrollo o
desarrollo precoz de la características sexuales, como crecimiento de
vellos y de las mamas, irregularidades menstruales y disminución de la
libido, por ejemplo.
2. Vagina y pene
La vagina es un órgano del aparato reproductor femenino, cuya función
es permitir la salida de la menstruación y proteger el cuerpo contra la
invasión por microorganismos, además de tener función reproductiva.
Por otra parte, el pene es un órgano del apartado reproductor
masculino, cuya función es la reproducción y la micción.
Síntomas de problemas en los órganos genitales: las heridas, la
comezón, las secreciones amarillentas, el dolor en los órganos genitales,
la dificultad para orinar y las molestias en las relaciones sexuales, son
síntomas que pueden indicar problemas en los órganos genitales.
3. Útero
El útero es un órgano femenino que se localiza en la pelvis y que tiene
como función permitir el embarazo, sirviendo como sitio de implantación
del óvulo fecundado y protegiendo al bebé durante su desarrollo,
además de ser responsable de la menstruación.
Síntomas de problemas en el útero: algunos síntomas de problemas
en el útero son sangrado vaginal fuera del período menstrual,
menstruación prolongada o intensa, ciclos menstruales muy cortos y
dificultad para quedar embarazada, por ejemplo.
En caso de sospecha de alteraciones en el aparato reproductor, se
recomienda consultar al ginecólogo, en el caso de las mujeres, y
al urólogo, en el caso de los hombres.