Mecanismos Alternativos de Conflictos
Mecanismos Alternativos de Conflictos
el conflicto y el derecho. Su importancia surge cuando se analizan las conductas de los seres
humanos en el ámbito de la interacción social y se trata de comprender y dar significados a
sus actos, guiándonos para la interpretación y comprensión de sus actuaciones en el marco
de lo social. Así conductas de tipo conflictivas, cooperativas y competitivas nos muestran
diversos modos de comportamientos, pero también diversas formas a través de los cuales las
personas solucionan sus conflictos, los cuales finalmente derivan en la mayoría de los casos,
del sistema jurídico propio de cada país, que se caracterizan por la intervención o no, de
terceros que actúan como facilitadores o decisores del conflicto. El presente artículo,
resultado de una investigación doctoral, tiene como objetivo analizar cómo el Derecho define
el conflicto y al mismo tiempo cómo lo regula, con el propósito de analizar la importancia de
los desarrollos legales que vienen dando sobre formas diferentes al proceso judicial pero que
tienen los mismos efectos jurídicos en relación a la solución del conflicto, y que en países
como Colombia, resultan ser formas de administración de justicia, diferentes al proceso
judicial, operadas por particulares que tienen facultad para administrar justicia de manera
ocasional y transitoria. De ese modo, el Estado tiene el deber de garantizar, siempre que exista
un conflicto, el que las partes pueden acceder a la justicia ordinaria pero también a los
mecanismos alternativos, para solucionarlos. De ahí, que el derecho tiene como una de sus
funciones más importantes, la resolución de conflictos.
1. INTRODUCCIÓN
La necesidad de fortalecer el acceso a la justicia ha llevado a todos los países, desde mucho
tiempo ya, a implementar y asumir nuevas formas de resolución de conflicto, articuladas la
mayoría de las veces a los sistemas normativos de nuestros propios sistemas, es decir, al
Derecho.
La realidad nos lleva a reconocer y tener de presente, que los seres humanos vivimos en
comunidad, y para ello establecemos relaciones con nuestros congéneres, lo que genera una
dinámica social basada en diferentes tipos de relaciones sociales: padres e hijos, socios de
una empresa, trabajadores y empleadores, alumnos y profesores etc. “Ellas representan una
forma fundamental de organizar los datos sociales”2. Conceptualmente, señala Davis,
comprenden normas, estatus y fines. Lo anterior nos indica, que las partes o los actores de
dichas relaciones, establecen obligaciones, estatus y fines y medios recíprocos, evidenciando
de esta manera los criterios que definen la vida y el comportamiento de los seres humanos en
sociedad.
Estas afirmaciones nos llevan a una primera cuestión, y es la relacionada con la forma en
cómo los seres humanos resuelven los conflictos que enfrentan4. También nos conduce, a
destacar la importancia del estudio del conflicto desde el derecho, no solo la regulación que
hace del mismo, sino su conceptualización y relación, particularmente, desde el ámbito de
los modos alternativos de resolución de conflictos, donde el operador tiene un acercamiento
más directo con las partes de cara a identificar cuál es la situación conflictiva que están
enfrentando y como puede él ser un mediador en la facilitación de los acuerdos. En ese orden,
el conflicto resulta ser un elemento dinámico que puede sufrir cambios y ser transformado
incluso por el método de resolución elegido, que, en el caso de la mediación, por ejemplo, el
mediador puede cambiar el conflicto buscando su resolución a través de diferentes técnicas
y procesos5.
El estudio teórico del conflicto como un hecho social o como un comportamiento enmarcado
en las relaciones sociales ha tenido un desarrollo fundamental desde la sociología. Freund,
señala que “con la constitución de la sociología en ciencia positiva, ligada a la observación
y al estudio metódico de los fenómenos sociales, es cuando se produce la gran conversión a
propósito del papel del conflicto en las sociedades”8.
En ese orden de ideas, encontramos las teorías identificadas como teorías del conflicto y
teorías de la integración9. Se identifican también unas teorías sociológicas10 que dan
respuesta a la corriente sociológica del conflicto: la marxista, que nace a mediados del siglo
XIX en Alemania, Francia e Inglaterra, con Marx y Engels y otros teóricos del mundo a lo
largo del siglo XX, y la teoría sociológica liberal sobre el conflicto cuyo nacimiento se da en
Europa y Estados Unidos a mediados del siglo XX con Ralf Dahrendorf, aunque inicialmente
tuvo a Georg Simmel en Alemania en la primera parte del siglo XX. Es importante anotar
entre una y otra, a teóricos como Durkheim, Weber, Parsons, Merton y Coser.
El conflicto es entonces, parte de la sociedad humana. Los seres humanos en el marco de las
dinámicas presentes en las relaciones sociales que establecen como miembros de grupos o
comunidades sociales, tienen la necesidad y el deber de ponerse de acuerdo, buscar consensos
y convivir en paz a efecto de lograr la armonía y el equilibrio social. La satisfacción de sus
necesidades o de sus intereses los enfrenta y envuelve en relaciones contradictorias, en las
que es necesaria la búsqueda de escenarios para lograr acuerdos.
Asumiendo entonces el conflicto como una situación inherente al ser humano, lo que
significa su presencia en el marco de las relaciones sociales, es decir, de la interacción
humana, MOORE (1986), p.27 presenta una tipología de conflictos identificando sus causas,
como se muestra en el Cuadro No. 1. En este orden, el autor citado, explica cinco causas
centrales del conflicto: 1. Problemas de relaciones entre las personas; 2. Problemas de
información; 3. Intereses realmente incompatibles o percibidos como tales; 4. Fuerzas
estructurales y 5. Problemas de valores, con lo cual plantea un instrumento que él denomina,
el Círculo del Conflicto, útil para examinar las disputas y descubrir la causa básica de una
conducta conflictiva. Asumiendo entonces el conflicto como una situación inherente al ser
humano, lo que significa su presencia en el marco de las relaciones sociales, es decir, de la
interacción humana, MOORE (1986), p.27 presenta una tipología de conflictos identificando
sus causas, como se muestra en el Cuadro No. 1. En este orden, el autor citado, explica cinco
causas centrales del conflicto: 1. Problemas de relaciones entre las personas; 2. Problemas de
información; 3. Intereses realmente incompatibles o percibidos como tales; 4. Fuerzas
estructurales y 5. Problemas de valores, con lo cual plantea un instrumento que él denomina,
el Círculo del Conflicto, útil para examinar las disputas y descubrir la causa básica de una
conducta conflictiva.
• Carencia de información.
• Información defectuosa.
Conflictos sobre los
• Opiniones diferentes acerca de lo que es relevante.
datos
• Interpretaciones diferentes de los datos.
• Limitaciones temporales.
• Diferencias de criterio al evaluar las ideas o los
comportamientos.
Conflictos de Valores
• Existencia de objetivos solo evaluables intrínsecamente.
2.2. La competencia
En contraste con el conflicto, que en algunas ocasiones tiende a destruir o a desterrar al rival,
Si recordamos la teoría política de Hobbes, vemos que él señala tres causas principales de
discordia en la naturaleza del hombre: una de ellas es la competencia y las otras dos son la
desconfianza y la gloria. “La competencia, impulsa a los hombres a atacarse para lograr un
beneficio; la segunda, para lograr seguridad; la tercera, para ganar reputación”.
La lectura que se debe hacer desde ese contexto social e histórico no es la concepción que
hoy existe del concepto tratado. Pues una vez, que fue establecido el pacto social y se
posibilitó la vía del acuerdo para evitar que la violencia conllevara a la aniquilación del otro,
la competencia deja de asociarse de manera directa al daño o la agresividad. Por otra parte,
podemos destacar que igualmente identifica la competencia como una forma de evidenciar
una situación conflictiva. Los teóricos clásicos de la sociología no solo llegaron a considerar
el “sistema competitivo como automático y autorregulador, sino que pensaron que explicaba
todo el orden social”23.
Max Weber, señaló al referirse a la competencia, que ésta “es una relación social de tipo
pacífica cuando trata de la adquisición formalmente pacífica de un poder de disposición
propio sobre probabilidades deseadas también por otros”24, incluso, sobre ella se ha
intentado definir el conflicto. Es decir, “ambas situaciones conflicto y competencia son
formas de lucha, sin embargo, la competencia se caracteriza por ser continua e impersonal
mientras que el conflicto es intermitente y personal”25.
Así planteado, debe precisarse que conflicto y competencia no significan lo mismo. “La
competencia puede incluir o no la conciencia sobre la existencia del conflicto, mientras que
el conflicto si la incluye”26. “Las situaciones de competencia se originan, evidentemente,
bajo condiciones de escasez, es decir, en la economía, en donde la unidad, si se puede decir
así, es accesible en forma descentralizada, esto es, en cualquier bien que uno puede recibir a
costa de otros. Para hablar de competencia, hay que saber diferenciar sobre qué se está
ejerciendo. Las personas con las que uno compite deben ser diferentes de aquellas con las
que uno coopera y de aquellas con las que uno intercambia”27.
La competencia como una acción enmarcada en las relaciones sociales muestra los grados de
conflictividad que pudieran existir en determinados contextos sociales, pero también
importante considerar, que ésta se convierte en una estrategia para la resolución de los
mismos. No se puede olvidar, que hay principios y valores comunes que no son competitivos
los cuales tienen indudablemente preferencia sobre aquellos que lo son. De la relación social
que exista en el grupo social se dimensionará la cantidad previsible de conflictos y de
situaciones competitivas entre sus miembros. De la misma manera se visibilizará la unión e
integración de los mismos.
2.3. La cooperación
La cooperación vista como fundamento de las formas de resolución de conflictos que surgen
en el marco de las relaciones sociales, se constituye en la base para que los conflictos puedan
solucionarse por la vía del consenso atendiendo no solo al principio de la voluntad en buscar
una solución de manera conjunta sino también a la satisfacción de los intereses personales
con el concurso del otro, quien también debe querer esa misma búsqueda que le permita a él
la misma satisfacción, sin desconocer que cada uno tendrá sus propias razones para ello.
Sin embargo, “el consenso puede ser la base también para la existencia del conflicto”32. “Un
grupo que coopera es el que trabaja unido para lograr lo que todos desean. Lo opuesto de la
cooperación es el conflicto”33.
La cooperación se da en la medida que haya unidad entre las dos partes, identidad en torno a
sus metas y deseos y en ese orden se darán tanto la solución del conflicto como la existencia
del mismo, por supuesto que, en situaciones distintas.
La cooperación está fundamentada en el principio de la reciprocidad. Para ello, las partes que
enfrentan un conflicto deben tener claridad sobre sus intereses y los de los demás. Superar el
estado de naturaleza del que nos habla Hobbes, significa no solo dejar en manos de un tercero
las decisiones que se puedan tomar de manera directa sino revisar el modo en que, desde la
cotidianidad de nuestras vidas, se enfrentan y resuelven los conflictos en un escenario no
confrontativo en el cual previamente, puedan identificarse las acciones que puedan conducir
al desarrollo de la cooperación en cada situación específica.
El profesor de Páramo señala que son muchas las razones para cooperar “El propio interés
racional de los individuos puede llevarles a conducirse de maneras que son colectivamente
desastrosas. Para salvar esta situación las personas pueden ceder su poder en medios
coercitivos, como el Estado, necesario para ejercer de modo legítimo la capacidad de
violencia, o pueden llegar a la cooperación valiéndose de medios descentralizados, como el
mercado”35.
Puede entonces plantearse la cooperación, como un complemento para la toma de decisiones
o como una estrategia para lograr comunicar los intereses reales que pueden estar
enfrentados, los cuales a través de una comunicación clara y veraz pueden llegar a
satisfacerse de manera conjunta. En todo caso, la cooperación dependerá de la voluntad
conjunta de construir un escenario de diálogo recíproco.
3. Conflicto y derecho
El estudio de la sociedad indica la necesidad del hombre de vivir en comunidad y esa es la
razón por la cual la conducta social es fundamental para entender el concepto de categorías
significativas tales como el conflicto, el orden, la integración, la cooperación, la competencia
entre otros. Ello cobra aún más significado y nos facilita su comprensión, cuando tratamos
de analizar la relación de dos conceptos: el conflicto y el derecho, enmarcados por supuesto
en la dinámica de las relaciones sociales.
El profesor Carnelutti ha señalado que “el secreto del derecho está en que los hombres no
pueden vivir en el caos”. Significa lo anterior, que el orden se plantea como una necesidad
del hombre y, por ende, de la sociedad. “El orden es tan necesario como el aire que respiran.
Como la guerra se resuelve en el desorden, así el orden se resuelve en la paz. Los hombres
se hacen la guerra, pero necesitan vivir en paz”39.
Aristoteles explicó en su obra Politica la sociabilidad natural del hombre “…la ciudad es una
de las cosas naturales y el hombre es por naturaleza un animal social”. Así mismo sostuvo,
la distinción preferente de la comunidad sobre los individuos “ningún ciudadano se pertenece
así mismo, sino que todos pertenecen a la ciudad”. Lo anterior suele asociarse, casi
inevitablemente a la consideración de la “comunidad como un cuerpo u organismo que tiene
necesidades, funciones y facultades independientes y superiores a las individuales, en
contraposición a toda visión atomista, o atomizada, de la sociedad como conjunto o suma de
individuos que tienen derechos e intereses frente a la comunidad”40.
El hombre necesita del otro para complementar su vida, para satisfacer sus necesidades
individuales de alimentación, de vivienda, de protección ante los peligros que la naturaleza
misma le pueda generar. “En ese estado de naturaleza, considerado como el primer
presupuesto individualista del esquema naturalista, los individuos aparecen en él como
titulares de derechos naturales, o derechos morales, pero sin que gocen de una organización
espontánea ni de un aparato específico destinado a protegerlo, es decir, sin una organización
social ni política”41.
Esta falta de sociedad y de Estado, que caracteriza al estado de naturaleza pone de manifiesto
el carácter asocial y en permanente conflicto, al menos potencial, que esta corriente atribuye
a la condición humana cuando no existe un poder común. Surge entonces, el contrato social
como una forma de consenso para vivir en sociedad y dejar el estado de naturaleza, que
genera conflicto, desorden, caos y hasta guerra. Tomas Hobbes en su obra Leviatán plantea
la necesidad de constituir un contrato social para la búsqueda de la paz renunciando a la
libertad y a los derechos que se tienen en el estado de naturaleza, enajenándolos a favor de
un soberano. La creación de un orden artificial frente a un orden natural que en el estado de
naturaleza el hombre no es capaz de establecer.
Estos fundamentos filosóficos, justifican por qué el hombre necesita del derecho para vivir
en comunidad. Se ha afirmado de manera reiterada que “el término conflicto adquiere con
los seres vivos un significado más claro en cuanto que entre ellos pueden existir diversos
intereses en el desarrollo de sus potencialidades. El conflicto, es una característica principal
de los seres vivos, que en su intento de perpetuarse como individuos -frente a la muerte- y
como especie -frente a la extinción- pretenden utilizar en su beneficio los recursos y la
energía disponible en su entorno”42.
De esta manera y citando nuevamente a Carnelutti, es con “la norma jurídica la forma como
se establece el orden y la paz entre los hombres en procura de solucionar los conflictos de
intereses”43. Se afirma de modo muy generalizado, que el Derecho en términos generales,
es un sistema de normas jurídicas cuyo fin es resolver los conflictos de intereses entre las
personas miembros de un grupo social44. “El Derecho no puede abstenerse de la regulación
del conflicto, ha de intervenir para encauzarlo jurídicamente, vale decir, pacíficamente,
porque el conflicto abierto puede provocar consecuencias demasiado devastadoras para el
orden y la convivencia”45. Para él, el conflicto de intereses46,existe siempre que entre dos o
más personas se produzca una situación de tensión o de incompatibilidad en sus necesidades
o en sus aspiraciones respecto de los bienes vitales que pueden satisfacerlas.
Las siguientes, son de modo general funciones del derecho52: “1) Función integradora,
asociada a la idea del orden, control social y la idea de una sociedad pacífica y sin conflictos.
2) Función de resolución de conflictos, en cuanto el derecho interviene como sistema
normativo para resolverlos. 3) Función de orientación social, el derecho como sistema
jurídico normativo, sirve para orientar y encauzar las conductas y expectativas de cada
miembro de la sociedad. 4) Función de legitimación del poder, la coactividad y la
imperatividad de las normas jurídicas deriva de un poder institucionalizado jurídicamente. 5)
Función distributiva, en relación a derechos y deberes. 6) Función educativa, es decir, formar
buenos ciudadanos. 7) Función represiva, en su carácter punitivo y sancionador y 8) Función
promocional, que refiere a esas normas jurídicas que representan algún beneficio por cumplir
con las conductas conforme a esas normas”53.
El derecho es el reflejo de la vida social. “El derecho es algo que se produce dentro de la vida
social”54 y por ello, las relaciones sociales conflictivas que se traducen en fenómenos
jurídicos, por contravenir una norma, reflejan como lo señala el autor citado, un modo de
manifestación de vida social, un modo de manifestación de la vida cotidiana del ser humano.
Lo anterior nos llevaría a afirmar, que al tratar de explicar qué es el derecho, indudablemente
acudimos o pensamos en las relaciones sociales conflictivas, es decir, en el conflicto. Así, el
derecho soluciona los conflictos que surgen entre los seres humanos, pero un tipo de
conflicto: el conflicto de intereses, vale decir, el conflicto jurídico; pero también, prevé la
existencia de este. Al estar la conducta humana regulada por el derecho, esperaríamos que el
ser humano tuviera cuidado de afectar jurídicamente al otro, asumiendo que “sí por conducta
entendemos el ejercicio que el hombre hace de su libertad, la eficacia de esos ordenamientos
dependerá en alto grado de la forma que tal ejercicio asuma”
Lo anterior lleva a Entelman a sostener que existe un amplio espacio donde el derecho deja
a los ciudadanos en libertad de confrontar, ya que no prevé proteger la pretensión de uno,
poniendo a cargo del otro la obligación de satisfacerla. “Toda relación social está llena de
enfrentamientos producidos por la incompatibilidad de pretensiones que el sistema jurídico
ha dejado en libertad de confrontación. El derecho aquí es inaplicable”. En ese orden de ideas,
“la existencia de conflictos dentro de la marcha de un grupo social, aunque beneficiosa en la
medida en que lo dinamiza, comporta una serie de situaciones de tensión, que trastornan o
pueden trastornar el normal desarrollo de la convivencia. Hay pues una cierta exigencia social
de solución o, por lo menos, de ordenación de los conflictos”.
De ahí que, se haya dado paso de las comunidades primitivas a la sociedad política y en ese
orden, se asumiera por el Estado el deber y la autoridad para la composición de los conflictos
conforme a derecho. Gimeno Sendra señala que los conflictos normativos o jurídicos se
resuelven por la actividad de los órganos jurisdiccionales, en el ejercicio de sus competencias.
“La función primordial de los juzgados y tribunales consiste en resolver, definitivamente y
mediante la aplicación del derecho, los conflictos que ante ellos se plantean”. De esta manera
explica, que el presupuesto material de la jurisdicción es el conflicto, que en razón de su
naturaleza puede ser “intersubjetivo o social”. “Los conflictos intersubjetivos surgen como
consecuencia de la vulneración de algún derecho subjetivo, perteneciente al ámbito del
derecho privado y poseen naturaleza disponible; los conflictos sociales, por el contrario, se
caracterizan por la transgresión de algún bien o interés que la sociedad ha estimado digno de
protección y se rigen por normas del derecho público, por lo que suelen ostentar naturaleza
indisponible”61.
En consecuencia, al estudiar la jurisdicción como institución a través de la cual se resuelven
las situaciones conflictivas que se presentan en un juicio, es importante considerar todos los
problemas (adecuación: conflicto - norma) desde el Estado, órgano que monopoliza la
función de administrar justicia.
“El Estado, cuyo fin fundamental es el mantenimiento del orden en la sociedad, regula a tal
objeto la convivencia de los coasociados estableciendo el derecho objetivo, esto es, las
normas a las cuales los particulares deben, en sus relaciones sociales, deben ajustar su
conducta. Los coasociados encuentran, pues, ya formulada exteriormente a ellos esta superior
voluntad del Estado, que les ordena tener una cierta conducta y exige ser obedecida a toda
costa”. La actividad judicial existente en los diferentes Estados debe ser estudiada en su
diversidad. Es decir, debe distinguirse la administración de justicia en sus modos formales y
no formales tendientes a mantener el orden en la sociedad o lo que es lo mismo, a regular la
conducta de sus asociados.
Surge entonces una cuestión destacable y que es necesaria precisar, y es la incidencia que
pudiera tener el querer proponer una definición del conflicto desde el derecho, frente a la
complejidad que históricamente se ha presentado al momento de dar respuesta a la pregunta:
¿qué es el derecho?
De ese modo, en la complejidad y multiplicidad de la concepción del derecho64, se le
relaciona con: “1) Ciencia o disciplina científica; 2) Facultad, o potestad o prerrogativa del
individuo; 3) Resultado de las fuentes formales; 4) Ideal de justicia; 5) Sistema de normas e
instituciones; y 6) Producto social o cultural” Atienza señala a manera de ejemplo, tres
conceptos clásicos del derecho. El de Santo Tomás: “Derecho (ley) es ordenación de la razón,
encaminada al bien común”. El de Marx: “el derecho (y el Estado) es un instrumento de
dominación de una clase sobre otra”. Y el de Kelsen: “el derecho es un conjunto de normas
coactivas”66.
Si bien este análisis, lo señala Atienza, para demostrar que existen diferentes perspectivas
desde donde se puede abordar el estudio del derecho67, me parece que igualmente puede
servir para derivar de los mismos, el concepto de conflicto. Del mismo modo, el análisis de
la concepción del derecho en las corrientes de la filosofía jurídica, pueden indicarnos en cuál
de las doctrinas metodológicas para el estudio del derecho, se pueden identificar mayores
elementos para una concepción del conflicto fundada en los intereses de las partes y la
importancia que ésta tiene para el abordaje del estudio de las formas alternativas como lo son
la conciliación y la mediación.
Pound señalaba que se debía “pensar en el derecho no como un organismo que crece a causa
y por medio de alguna propiedad inherente a sí mismo, sino como un edificio, construido por
los hombres para satisfacer aspiraciones humanas y continuamente reparado, restaurado,
reconstruido y ampliado con el fin de venir al encuentro del crecer o del variar las
aspiraciones, o también al variar los hábitos”
El realismo jurídico americano fue una corriente de pensamiento que se caracterizó por
entender que el derecho positivo no estaba formado por axiomas o normas ideales, sino que
el derecho debía concebirse como un instrumento más a la hora de resolver los conflictos y
para ello, debía estar inspirado en los problemas reales de la sociedad, en definitiva,
amoldarse a ellos74.
Es a Karl N. Llewellyn a quien se le atribuye el uso de la expresión legal realism por designar
con ésta a un grupo de juristas americanos, los cuales, en formas y por motivos diversos
habían criticado conceptos y métodos de las doctrinas jurídicas formalistas.
El punto de discusión de esta doctrina fue la necesidad de que los jueces estuvieran
pendientes de las realidades sociales, que los procesos y ordenamientos jurídicos no tenían
que ser rígidos ni desconer el contexto social del momento. Pound, enfatizó en el ejercicio
de la actividad judicial en relación a los intereses que se discuten en procura de la protección
jurídica indistintamente si son individuales, colectivos o sociales. De este modo, la tarea del
derecho debía consistir en reconocer, delimitar y proteger eficazmente los diferentes intereses
que se presentan realmente en la sociedad y que pueden derivar en conflictos.
La vida de los hombres, como seres sociables por naturaleza, es vida social. Esta condición
los conduce a una convivencia permanente fundamentada en la cooperación, pero también
expuesta a tensiones y contradicciones como resultado lógico de la interacción social, donde
cada uno intenta la búsqueda de la satisfacción de sus recursos, encontrando muchas veces
barreras y obstáculos frente a los otros, que pretenden lo mismo.
De este modo, definir el conflicto desde el derecho debe remitirnos al ámbito de las funciones
del derecho, por cuanto partiendo de su esencia normativa y ordenador de la conducta
humana, conlleva a prevenir y resolver los conflictos propios de la dinámica social. Es decir,
no solo tiene la función de organizar o direccionar la conducta humana sino también la de
señalar los modos de resolver las situaciones conflictivas que se generan por la interacción
social.
Es importante anotar que en relación con la función de resolución de conflictos que tiene el
derecho, ésta estuvo hasta hace poco tiempo en manos del Estado, a través de los juzgados y
tribunales. Hoy en la mayoría de los países incluyendo a Colombia77, se amplió al punto de
permitir que las personas que enfrenten una situación conflictiva puedan acudir a un tercero
para que los ayude a resolver el conflicto que enfrentan con los mismos efectos legales, que
una sentencia judicial. El derecho no siempre da una respuesta justa en su afán de servir de
ordenador de la conducta humana. La dinámica social, ha propiciado la búsqueda de nuevas
alternativas que propongan un fortalecimiento de la administración justicia con figuras como
las que en Colombia se conocen, como mecanismos alternativos de solución de conflictos -
MASC - 78, al igual que en otros países del mundo - ADR -. En ese orden, los mecanismos
alternativos de solución de conflictos se constituyeron en alternativas diferentes que tienen
las personas envueltas en una controversia para solucionarla de manera directa y amigable,
lo que hace que se constituyan en una opción para resolver conflictos de una manera rápida,
eficiente y eficaz con plenos efectos legales79. Se definen también como “sistemas de
resolución de conflictos que no suponen la simple dejación de un espacio o un tiempo para
la composición o la superación de una controversia, sino que se trata de aquellos sistemas
que surgen para la solución de conflictos en los que las partes están de acuerdo en hacer un
esfuerzo para evitar la jurisdicción, pero no pueden alcanzar la solución por sí mismas, para
lo cual requieren la intervención de otra persona”80.
Esto significa que “hay una necesidad social primaria, que es la función de pacificación: que
la paz sea restablecida. Y una función en cierta medida secundaria respecto de la anterior, a
la que se puede llamar función satisfactiva: que la paz se restablezca encontrando una
solución aceptable”. Las funciones de pacificación y de satisfacción, explica Díez Picazo,
imponen la creación de lo que podemos llamar las vías de composición de los conflictos y
son diferentes según que traten de cumplir predominantemente una función de pacificación,
una función de satisfacción o que traten de lograr equilibradamente una y otra. “La primera
vía, es una función de satisfacción que puede llevarse a cabo mediante la utilización por las
personas o grupos titulares de los intereses, de un sistema de violencia o de fuerza; la segunda,
una vía de pacificación, es la de negociación y del arreglo; y la tercera, donde confluyen tanto
la función de pacificación como la función de satisfacción, se produce a través de lo que
puede llamarse las formas de heterocomposición del conflicto”.
5. CONCLUSIONES
Surgen de este modo y son reglamentadas paulatinamente en los distintos países del mundo,
como alternativas al sistema jurídico tradicional, formas de solución de conflictos como la
conciliación y la mediación, que tienen iguales efectos jurídicos que una sentencia judicial y
a los cuales, el hombre puede acceder de manera libre y en virtud del principio de su
autonomía de la voluntad. Se trata de mecanismos más informales que el proceso judicial,
donde el operador siendo un particular (no servidor público) asume el rol del tercero
facilitador y/o decisor y tiene una relación más directa con las partes lo que hace que deba
tener mayor conocimiento teórico y metodológico para la identificación y comprensión del
conflicto que enfrentan las partes.
De ahí la importancia de analizar la relación del conflicto con el derecho y en ese orden, con
los mecanismos alternativos de solución de conflicto. El conflicto no es definido por el
derecho no obstante que su resolución es una de sus funciones más importantes. El derecho
hace referencia al conflicto como una clase de relación o conducta de tipo conflictivo. Se
refiere a él, con el propósito de conceptualizar la disciplina y de establecer su origen y las
dimensiones de su función.
De ese modo, el Estado debe garantizar siempre que exista un conflicto, que las partes puedan
acceder a la justicia formal e informal, para la solución de este, con todos los efectos legales
del caso y en este sentido, como bien lo dice Ferrari, el Derecho actúa como medio de
tratamiento de los conflictos, ofreciendo o imponiendo reglas, es decir, modelos de
comportamiento inherentes a la decisión que sugiere el conflicto y las modalidades en que
puede ser adoptada dicha decisión.