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Introducción Igualdad de Genero

La igualdad de género es esencial para el desarrollo social y humano, garantizando el acceso equitativo a derechos y oportunidades para mujeres y hombres. La Estrategia Curricular en Igualdad de Género busca educar a estudiantes sobre derechos humanos y promover una cultura de paz, abordando desigualdades y violencia de género desde la educación básica hasta la media superior. A pesar de los avances, persisten desafíos significativos, como la violencia de género y la discriminación en diversos ámbitos, que requieren acciones contundentes para lograr la igualdad real.
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Introducción Igualdad de Genero

La igualdad de género es esencial para el desarrollo social y humano, garantizando el acceso equitativo a derechos y oportunidades para mujeres y hombres. La Estrategia Curricular en Igualdad de Género busca educar a estudiantes sobre derechos humanos y promover una cultura de paz, abordando desigualdades y violencia de género desde la educación básica hasta la media superior. A pesar de los avances, persisten desafíos significativos, como la violencia de género y la discriminación en diversos ámbitos, que requieren acciones contundentes para lograr la igualdad real.
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Introducción

La igualdad de género consiste en el acceso efectivo al ejercicio de los derechos de las mujeres y
los hombres en condiciones equitativas, libre de discriminación y de violencias. Es una condición
indispensable para mejorar la calidad de vida de las personas e impulsar el bienestar y desarrollo
social, cultural, político y económico de las comunidades. En este sentido, es importante resaltar
que los derechos de las mujeres, jóvenes y niñas forman parte inalienable, integral e indivisible de
los derechos humanos universales.

Desde la infancia, las mujeres enfrentan una desigualdad sistemática que tiene su origen en la
desvalorización histórica en relación con los hombres, lo cual les impide o dificulta el acceso al
mismo tipo de oportunidades, recursos, servicios y toma de decisiones en el seno de sus familias,
escuelas, trabajos, instituciones, políticas e incluso en el ciberespacio, es decir, en todos los
ámbitos donde se desarrollan.

El problema es mayor cuando el trato desigual hacia las mujeres se profundiza debido a
características particulares como el origen étnico, el género, la edad, las discapacidades, las
condiciones socia- les y de salud, la religión, las opiniones, el estado civil o cualquier otra
circunstancia. La discriminación por alguna de estas condiciones atenta contra la dignidad humana
y anula o menoscaba los derechos y las libertades de las personas, colocándolas en una situación
de vulnerabilidad, marginación y de mayor riesgo según el contexto. Como resultado, niñas,
adolescentes, jóvenes y mujeres ven limitado el ejercicio pleno de los derechos humanos y
enfrentan, además, una serie de barreras para el desarrollo de sus habilidades, capacidades y
aspiraciones.

Ante ello, la Estrategia Curricular en Igualdad de Género busca contribuir a la construcción de


sociedades más justas y pacíficas que se caractericen por el respeto, el reconocimiento de los
derechos humanos y la convivencia armónica, donde las personas como integrantes del tejido
social, tengan la posibilidad de identificar, prevenir y resolver situaciones de desigualdad,
discriminación y violencia de género en el Estado de México, con el fin de alcanzar la igualdad
entre mujeres y hombres.

Esta estrategia representa una oportunidad para que estudiantes de educación obligatoria
desarrollen aprendizajes que contribuyan a reconocerse como sujetos de derechos, responsables
ante sí mismos y las demás personas, y a establecer relaciones basa- das en la igualdad y el
respeto de los derechos humanos, como sustentos indispensables para la cultura de paz.

En este sentido, la Estrategia Curricular en Igualdad de Género contribuye a promover el respeto


de los derechos humanos a través de la generación de espacios de formación con perspectiva de
género. Se pretende que en el aula y la escuela se fo- mente la convivencia respetuosa para el
ejercicio responsable de los derechos humanos de todas las personas en su diversidad, que se
fortalezca la interacción y colaboración con empatía en grupos heterogéneos y se resuelvan los
conflictos con base en la cultura de paz, a partir del desarrollo de un sentido de pertenencia a la
humanidad.
El objetivo de la estrategia curricular es que estudiantes de educación básica y media superior
logren aprendizajes significativos para practicar y promover la igualdad de género con base en la
comprensión y el cuestionamiento de las desigualdades, el ejercicio de los derechos humanos y la
convivencia pacífica.

Para la consecución de dicho objetivo, se busca desarrollar en el estudiantado habilidades para


tomar decisiones informadas, libres, fundamentadas y asertivas que les permitan actuar con
autonomía, autoconocimiento, autorregulación, empatía y colaboración ante distintas situaciones,
donde pongan en juego saberes para la re- solución de conflictos y para el diseño de sus proyectos
de vida.

Los contenidos de la estrategia se estructuran en tres ejes: la igualdad de género, los derechos
humanos y la cultura de paz. Éstos se vinculan con los siguientes objetivos específicos, los cuales
se concretan en cada nivel educativo:
• Reconocer la igualdad de género como un derecho humano indispensable para promover
sociedades más justas e incluyentes.
• Valorar la dignidad humana, la igualdad y la diversidad como parte del ejercicio de los derechos
humanos.
• Establecer relaciones libres de violencia y discriminación, con base en el diálogo para construir una
cultura de paz.

Los tres ejes curriculares se configuran como un trayecto formativo integral, gradual y secuenciado
que inicia en la educación preescolar, termina con la educación media superior y continúa a lo
largo de la vida.

La Estrategia Curricular en Igualdad de Género para educación obligatoria, dirigida a autoridades,


docentes y estudiantes, se en- marca en las normas internacionales, nacionales y estatales, y se
orienta a modificar los patrones estructurales, sociales y culturales que obstaculizan la igualdad de
género, con miras a construir relaciones igualitarias y libres de violencia en distintos contextos: es-
cuelas, familias, comunidades y la sociedad en su conjunto. Para su implementación, es
fundamental la formación del personal docente en materia de igualdad de género.

Contexto

Actualmente, se observan importantes avances para el logro de la igualdad de género, sin


embargo, persisten los desafíos para erradicar las desigualdades, discriminaciones y violencias. Lo
anterior se evidencia al analizar los datos sobre violencia de género en la escala global, en los que
la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) estima que 736 millones de mujeres —alrededor
de una de cada tres— ha experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual por parte
de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por alguien que no era su pareja (30% de las
mujeres de 15 años o más), estadísticas que nos permiten dimensionar la magnitud del fenómeno
de la violencia en todas sus manifestaciones.

Asimismo, se han identificado retos para alcanzar la igualdad en diversos sectores, por ejemplo, en
el laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió “que las mujeres se han visto
desmesuradamente afectadas en cuanto a pérdidas de empleos: como consecuencia de la
pandemia se destruyó el 4.2 por ciento del empleo de las mujeres, frente al 3 por ciento en el caso
de los hombres” (OIT, 2021, p. 1), con lo cual han sufrido pérdidas desmedidas de ingresos. A esto
debe sumarse el trabajo de cuidados no remunerados, lo que genera dobles o triples jornadas
para muchas mujeres.

En relación con las mujeres en puestos de toma de decisiones, ONU Mujeres (s/f) resalta que tan
sólo en 22 países hay Jefas de Estado o de Gobierno, y 119 países nunca han sido presididos por
mujeres, con lo cual las estimaciones de dicho organismo internacional consideran que, si no se
realizan acciones contundentes, la igualdad de género en las más altas esferas de decisión no se
logrará por otros 130 años.

En el caso específico del ámbito escolar, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) reporta que, a escala mundial, “1 de cada
3 estudiantes de 11 a 15 años han experimentado acoso escolar por parte de sus compañeros o
compañeras en al menos una ocasión durante el último mes” (ONU Mujeres, s/f). Los análisis de
dicho organismo internacional demuestran que los niños tienen mayor probabilidad de
experimentar acoso físico, mientras que las niñas tienen mayor riesgo de vivir acoso psicológico y
reportan episodios de violencia con más frecuencia, por lo cual se concluye que la violencia de
género es un obstáculo muy importante para la escolarización universal y el derecho de las niñas a
la educación (ONU Mujeres, s/f).

Además, es importante tener en cuenta que el embarazo no planificado en adolescentes es un


fenómeno que genera obstáculos para el ejercicio de derechos, especialmente de las mujeres.

Según datos de la OMS, cerca de 16 millones de mujeres de entre 15 a 19 años y


aproximadamente un millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año, la mayoría en países
de ingresos bajos y medianos (OMS, 2020), por lo cual es indispensable brin- dar herramientas
para que la vida de las niñas no cambie radical- mente por un embarazo no deseado.

En el ámbito nacional, de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de
Seguridad Pública (SESNSP), durante 2021 se contabilizaron 969 víctimas de feminicidio en México,
lo que representa que 3 mujeres murieron diario por violencia de género, como resultado de la
expresión más extrema del fenómeno de la violencia contra las mujeres. De 2015 a 2021, los re-
portes de feminicidios aumentaron 134%, por lo que actualmente México presenta el mayor
número de feminicidios registrado en los últimos años (SESNSP, 2022).

De acuerdo con los datos más recientes que reportó la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi,
2017), 66.1% de las mujeres de 15 años y más han sufrido violencia; 29% violencia económica,
patrimonial o discriminación en el trabajo; 34% violencia física y 41.3% violencia sexual, en cual-
quiera de los siguientes contextos: comunitario, familiar, patrimonial, escolar, laboral y de pareja.

En cuanto al fenómeno de la discriminación, específicamente en el caso laboral, según los datos


que reflejan la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2021), las mujeres ganan 88
centavos por cada peso que ganan los hombres, lo que se suma a 38 mil mujeres que reportaron
que las despidieron por estar embarazadas (Inegi, 2022). Por su parte, en cuanto a mujeres en
puestos de toma de decisiones, resalta que, en 2020 en el territorio nacional, por cada tres
hombres hubo sólo una mujer presidiendo las administraciones públicas municipales (Inegi,
2022b).
Respecto a la violencia en el entorno escolar, se calcula que a nivel nacional 1.4% de niñas, niños y
adolescentes de entre 10 y 17 años sufrieron algún daño en la salud por robo, agresión o violencia
durante 2012. Sin embargo, al desagregar los datos por sexo, se observa que las mujeres tienen
mayor propensión a ser víctimas de discriminación, robo y tocamientos indeseados por parte de
sus compañeros (UNICEF, 2019).

En relación con el tema del embarazo adolescente, México ocupa el primer lugar entre los países
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con una tasa de
fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años. Teniendo en
consideración que el inicio de la vida sexual en México ronda entre los 12 y los 19 años, con un
bajo porcentaje de uso de métodos anticonceptivos en su primera relación sexual, es apremiante
brindar información adecuada para evitar que siga aumentando la cifra de 340 mil nacimientos en
mujeres menores de 19 años (Inmujeres, 2021).

En el Estado de México, la violencia contra las mujeres registró su máximo histórico en 2021, con
un total de 151 casos de feminicidios; y, de enero a junio de 2022, se reportaron 78 casos (SESNSP,
2022).

Así también, las brechas de género en la entidad se ejemplifican en aspectos como los cargos
públicos. Por ejemplo, en 2022, 86 de las 125 presidencias municipales fueron ocupadas por
hombres y sólo se registraron 39 encabezadas por mujeres. Para el periodo 2022-2024, 38% de las
presidencias municipales son ocupadas por mujeres (48 presidentas) (Gobierno del Estado de
México, 2020).

De acuerdo con los datos del Atlas de Género del Estado de México, en 2018, se contabilizaron 47
mil 921 embarazos de niñas y adolescentes de 10 a 19 años, lo que alerta sobre la necesidad de
poner en marcha políticas y mecanismos de prevención y apoyo a las madres adolescentes
(Gobierno del Estado de México, 2020).

Esta información muestra retos importantes para alcanzar la igual- dad de género en la entidad. En
este contexto, cobra relevancia la Estrategia Curricular en Igualdad de Género como una política
pública que incide en los espacios educativos, con el fin de que se posibiliten prácticas docentes
con base en los marcos jurídicos vigentes. Todo ello con miras a fortalecer la incorporación de la
perspectiva de género en el ámbito escolar, para garantizar el ejercicio de los derechos de niñas,
niños, adolescentes y jóvenes a desarrollarse en espacios de igualdad y libres de violencia.

1. Marco normativo

Los avances que se han producido para el logro de relaciones más igualitarias entre mujeres y
hombres se han institucionalizado en instrumentos normativos que gradualmente se han
concretado en los ámbitos internacional, nacional y estatal.

1.1 Ámbito internacional


En materia de igualdad de género, un hito fundamental lo constituyó la aprobación de la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW,
por sus si- glas en inglés), la cual se llevó a cabo el 18 de diciembre de 1979 y fue ratificada por
México en 1981. Esta convención es considerada la carta internacional de los derechos de las
mujeres y establece un marco que obliga a los Estados Parte a cumplir con las acciones en todas
las esferas sociales para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres,
adolescentes y niñas.

En el ámbito regional, en 1994, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos


(OEA) suscribió la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer, llamada también Convención Belém do Pará, la cual establece el derecho de las
mujeres para vivir una vida libre de violencia. Para ello, define los tipos de violencia, los espacios
donde se presenta, los derechos para la igualdad, libertad y protección, las obligaciones de los
Estados Parte que suscriben dicha convención, así como los mecanismos interamericanos de
protección hacia las mujeres.

Por su parte, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, efectuada en Beijing en 1995, sentó
las bases para implementar la transversalidad del género en todos los procesos de toma de
decisiones y en la ejecución de políticas para el empoderamiento de las mujeres. A partir de esta
convocatoria mundial, se han llevado a cabo evaluaciones quinquenales para conocer los
progresos y desafíos pendientes.

Recuperando los compromisos internacionales en la materia, la Agenda 2030 para el Desarrollo


Sostenible incluye, de manera transversal, la igualdad de género como un componente
indispensable para lograr un mundo pacífico, próspero y sostenible, donde las niñas y mujeres
gocen de plena igualdad, eliminando todos los obstáculos jurídicos, sociales y económicos que
impidan su empoderamiento, ya que las desigualdades de género subsisten en el mundo. En
particular, el objetivo número 5, Igualdad de género, prioriza la eliminación de la violencia de
género al ser una de las violaciones a los derechos humanos con mayor presencia en el mundo.
Para 2030 se busca poner fin a todas las formas de discriminación, así como eliminar todo tipo de
violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres en los ámbitos público y privado.

Por otra parte, en la meta 4.5, del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, Educación de calidad,
se insta a los Estados Parte a “eliminar las disparidades de género en la educación y garantizar el
acceso en condiciones de igualdad de las personas, incluidas las personas con discapacidad, los
pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad, a todos los niveles de la enseñanza
y la formación profesional” (UNESCO, 2017, p. 13), lo que implica acciones que respondan a las
diferentes desigualdades vividas por las mujeres y niñas.

Finalmente, es imprescindible referir a la Convención sobre los Derechos del Niño que entró en
vigor en 1990, pues asienta la obligatoriedad de los Estados para aplicar los 54 derechos socia- les,
culturales, civiles, económicos y políticos que aseguran a las personas menores de edad su
identidad, un bienestar integral, la responsabilidad de las familias y del Estado para su protección y
cuidados, su libertad de expresión, acceso a la información, salud y educación, así como a vidas
libres de cualquier tipo de explotación y, en caso de presentarse estas violencias, el derecho a una
recuperación y reintegración integral.

1.2 Ámbito nacional


En México, los avances legislativos a favor de la igualdad y la erradicación de la violencia contra las
mujeres han ganado terreno desde que se conquistó el derecho al voto en 1953 y la igualdad
jurídica en 1974. En particular, la reforma constitucional en Derechos Humanos de 2011 marca un
hito en la materia al establecer que “todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias,
tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de
conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad”
(CPEUM, 2021, art. 1.°).

En consecuencia, el Estado mexicano se ha alineado a los instrumentos internacionales en materia


de igualdad de género y ha conformado un marco jurídico y de planeación que da soporte a sus
intervenciones que tienen como fin el logro de la igualdad sustantiva.

Para la Estrategia Curricular se resalta el sustento normativo establecido en la Constitución Política


de los Estados Unidos Mexica- nos, que en el Artículo 1.° declara que “todas las personas gozarán
de los derechos humanos” y en ese sentido indica que:
queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las
discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las
preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga
por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. (CPEUM, 2021, art. 1.°)

El Artículo 3.° constitucional establece que “la educación se basará en el respeto irrestricto de la
dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva”. Este
artículo define que el Estado priorizará el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes
en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos; los planes y programas de
estudio tendrán perspectiva de género y una orientación integral, y se contribuirá a la mejor
convivencia humana.

De igual forma, el Artículo 4.° reconoce que “la mujer y el hombre son iguales ante la Ley. Ésta
protegerá la organización y el desarrollo de la familia” (CPEUM, 2021, art. 4.°), con lo cual se
establecen los pilares constitucionales de las políticas de igualdad de género y no discriminación.

En la Ley General de Educación se establece, en el Artículo 15, que la educación que imparta el
Estado, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento
de validez oficial de estudios persigue los siguientes fines:
Contribuir al desarrollo integral y permanente de los educandos, para que ejerzan de manera plena
sus capacidades; promover el respeto irrestricto de la dignidad humana […] a partir de una
formación humanista que contribuya a la mejor convivencia social en un marco de respeto por los
derechos de todas las personas y la integridad de las familias, el aprecio por la diversidad y la
corresponsabilidad con el interés general; inculcar el enfoque de derechos humanos y de igual- dad
sustantiva […]; y formar a los educandos en la cultura de la paz, el respeto, la tolerancia, los valores
democráticos.

Aunado a lo anterior, en el Artículo 29 se subraya que los planes y programas de estudio tendrán
perspectiva de género para, desde ello, contribuir a la construcción de una sociedad en donde a
las mujeres y a los hombres se les reconozcan sus derechos y los ejerzan en igualdad de
oportunidades.

En materia de igualdad, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) instaura y
genera obligaciones y medidas para prevenir y erradicar la desigualdad de género. Especialmente
en educación, el Artículo 36 es garante de que en todos sus niveles se realice en un marco de
igualdad de género y se cree con- ciencia de la necesidad de eliminar toda forma de
discriminación.

Asimismo, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007) establece
los lineamientos jurídicos y administrativos con los cuales el Estado mexicano debe intervenir en
todos sus niveles de gobierno para garantizar y proteger el derecho de las mujeres a una vida libre
de violencia. En el Artículo 38 se indica que se deben impulsar programas de educación pública y
privada que busquen concientizar sobre las causas y con- secuencias de la violencia contra las
mujeres.

Por último, en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (2014) se asientan
los derechos de las personas menores de edad, como el derecho a la vida, la supervivencia y el
desarrollo, el derecho a la identidad, a la prioridad, a vivir en familia, a no enfrentar
discriminación, al bienestar y desarrollo integral, a la salud y seguridad social, a la educación, el
descanso y esparcimiento, a la inclusión de infancias y adolescencias con discapacidad y a quienes
migran, a la libertad, participación, asociación, intimidad, seguridad jurídica y al uso de las
tecnologías de información y comunicación. Esto garantiza el pleno desarrollo de niñas, niños y
adolescentes para alcanzar la igualdad de género.

1.3 Ámbito estatal


Dentro de los esfuerzos emprendidos por el Estado de México en materia de legislación local para
homologar el marco jurídico con los compromisos nacionales, se encuentra la Ley de Acceso de las
Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de México, (2008). De manera puntual, en este
ordenamiento se establecen las atribuciones de la Secretaría de Educación (Seduc) en la materia,
entre las que destacan la definición de políticas educativas bajo los principios de igualdad, equidad
y no discriminación entre mujeres y hombres, el respeto pleno a los derechos humanos y el
desarrollo de programas educativos que fomenten el ejercicio de los derechos universales, así
como una cultura libre de violencia contra las mujeres. Aunado a lo anterior, se ubica la Ley de
Igual- dad de Trato y Oportunidades entre Mujeres y Hombres del Estado de México (2010), la cual
tiene por objeto:
regular, proteger y garantizar la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres,
mediante la eliminación de la discriminación, sea cual fuere su circunstancia o condición, en los
ámbitos público y privado, promoviendo el empoderamiento de las mujeres, con el pro- pósito de
alcanzar una sociedad más democrática, justa, equitativa y solidaria. (LITOMHEM, 2010, art. 1.°)

A partir de ambas leyes se creó el Sistema Estatal para la Igualdad de Trato y Oportunidades entre
Mujeres y Hombres y para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres,
cuyo objeto es la planeación, seguimiento, evaluación y monitoreo de las acciones afirmativas y
políticas públicas en materia de igual- dad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres,
además de la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. Con
base en este marco normativo internacional, nacional y estatal se presenta la Estrategia Curricular
en Igualdad de Género.

1.4 Alineación con los instrumentos de planeación del Estado de


México
El Plan de Desarrollo del Estado de México 2017-2023 (PDEM) está alineado a la Agenda 2030 para
el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e incluye como uno de
sus ejes transversales la igualdad de género.

A continuación, se presenta la alineación con diversos instrumentos de planeación de la entidad.

Agenda 2030 Plan de Desarrollo del Estado de Programa Sectorial Programa Institucional de
para el Desarrollo México 2017-2023 Pilar Social 2017- la Seduc 2017-2023
Sostenible de la 2023
ONU

ODS Pilar Social Apartados Ejes transversales


institucionales
Objetivo 4: 1.2Objetivo: 2) Desarrollo
Garantizar una Reducir las desigualdades a través humano incluyente, 9.3 Disparidades de
educación de la atención a grupos vulnerables. sin discriminación y género y acceso en
inclusiva, libre de violencia. igualdad de
equitativa y de 1.2.1 Estrategia: • Llevar a cabo condiciones para
calidad y Garantizar el goce de derechos a acciones y personas
promover niñas, niños y adolescentes. actividades en situación de
oportunidades específicas que vulnerabilidad.
de aprendizaje 1.3Objetivo: contribuyan a Líneas de acción:
durante toda la Garantizar una educación reducir las brechas
vida para todos. incluyente, equitativa y de calidad, de desigualdad, • Prevenir la violencia de
que promueva las oportunidades garantizar sus género y la
Objetivo 5: de aprendizaje a lo largo de la derechos y combatir discriminación.
Lograr la igualdad vida. la discriminación, el • Generar ambientes de
entre los géneros y maltrato o el abuso. aprendizaje
empoderar a todas 1.3.10 Estrategia: que comprendan y
las mujeres y las Disminuir las disparidades de 3) Educación respeten la libertad, la
niñas. género en la educación y incluyente y de formación
garantizar el acceso en condiciones calidad. de valores y la diversidad
Objetivo 16: de igualdad de las personas en • Llevar a cabo cultural.
Promover situación de vulnerabilidad. acciones y • Promover el
sociedades justas, actividades acceso a la
pacíficas e Líneas de acción: específicas que educación en
inclusivas. • Impulsar la cultura escolar permitan alcanzar igualdad de
inclusiva que garantice el una educación condiciones
acceso, la permanencia y el incluyente, equitativa para personas en
aprendizaje, con énfasis en los y de calidad. situación de
grupos vulnerables y en los Programa vulnerabilidad.
municipios transversal:
con mayor índice de 9.5 Cultura de paz Línea
inseguridad. Eje 1. Igualdad de
Género de acción:
• Implementar acciones para la
prevención de la violencia escolar • Llevar a cabo • Fortalecer la
y la no discriminación. acciones y convivencia escolar
actividades para el desarrollo de
Eje transversal: específicas que valores y el combate a
Eje 1: Igualdad de género contribuyan a reducir la violencia escolar en la
la desigualdad de educación obligatoria.
5.1 Objetivo: oportunidades.
Reducir todos los tipos de violencia
Indicador
contra las niñas y mujeres.
estratégico:
5.1.3 Estrategia: Violencia contra las
Impulsar la educación de niñas, mujeres.
niños y jóvenes sobre la no
violencia contra las mujeres.
1.5 Marco de referencia
La Estrategia Curricular en Igualdad de Género para educación básica y media superior contribuye
al desarrollo de aprendizajes para la vida desde la perspectiva de género, comprendida ésta como
una categoría analítica y política que devela las desigualdades de

las mujeres en relación con los hombres (UNICEF, 2017a) y que promueve la igualdad y el
bienestar integral para niñas, adolescentes y mujeres. Dicha perspectiva puede imaginarse como
unos lentes que nos permiten observar, reconocer, analizar y reflexionar sobre las condiciones de
desigualdad que se han construido social, cultural e históricamente y que se viven en las
situaciones cotidianas, en el ámbito educativo y en todos los sectores de la sociedad.

Sin embargo, las personas no sólo enfrentan desigualdades y discriminación por su género, sino
también por condiciones socioeconómicas, color de piel, identidad, pertenencia a pueblos
originarios, discapacidades, movilidad humana, edad, aspecto físico y más, cuya connotación
negativa se agudiza por el hecho de ser mujer. Cuando algunas o todas estas vulnerabilidades se
encuentran en una misma persona, se dice que estamos frente a la interseccionalidad, la cual
permite revelar y analizar estas múltiples discriminaciones (Crenshaw, 2012).

En este sentido, la estrategia curricular reconoce la intersección de discriminaciones que puede


presentarse en el contexto de las comunidades educativas e incorpora propuestas didácticas que
contribuyan al desarrollo de las capacidades del alumnado, a fin de cuestionar y reflexionar sobre
la desigualdad de género. Asimismo, da oportunidad de ampliar y potenciar los conocimientos de
diferentes campos del saber, como la formación cívica y ética o la educación socioemocional, dado
que la flexibilidad es una de sus características principales.

Es importante reconocer que el género guarda una dimensión cultural que varía en cada contexto
y momento histórico y que, por lo tanto, debe analizarse a partir de las relaciones sociales que
enmarcan a las comunidades educativas.

Las características de la comunidad educativa, el tipo de organización y la jornada escolar también


serán determinantes para el tiempo de implementación. Por ello, es necesario precisar que cada
escuela deberá tomar las decisiones necesarias para favorecer el desarrollo de los aprendizajes
que garanticen el cumplimiento de lo establecido en el Artículo 3.º constitucional y demás leyes y
acuerdos nacionales e internacionales que permitan el establecimiento de sociedades más justas e
igualitarias.

2. Componentes curriculares
2.1 Objetivo general
Que estudiantes de educación básica y media superior logren aprendizajes significativos para
practicar y promover la igualdad de género con base en la comprensión y el cuestionamiento de
las desigualdades, el ejercicio de los derechos humanos y la convivencia pacífica.

2.2 Objetivos de aprendizaje


Que estudiantes de educación media superior:
• Promuevan la igualdad entre mujeres y hombres mediante la prevención de la discriminación y la
violencia de género.
• Ejerzan los derechos humanos, la igualdad de género y la inclusión para promover el respeto a la
dignidad humana.
• Diseñen proyectos de vida basados en la igualdad, los derechos humanos y la cultura de paz.

2.3 Enfoque pedagógico


El enfoque pedagógico de la Estrategia Curricular en Igualdad de Género se concreta en tres ejes
curriculares: igualdad de género, derechos humanos y cultura de paz, que dan cuenta de la
perspectiva con la que se definió, considerando el contexto de las comunidades de educación
básica y media superior del Estado de México.

2.3.1 Igualdad de género


La igualdad de género se fundamenta en el hecho de que las personas deben gozar de las mismas
oportunidades, opciones y ejercicio del poder como parte de la ciudadanía mundial. Dotar a la
niñez, a las juventudes y a todas las personas de conocimientos, valores, actitudes y habilidades
para identificar la desigualdad de género es una precondición para garantizar un futuro
sustentable para todas las personas.

Con base en lo anterior, es esencial reconocer la desigualdad histórica que han vivido niñas y
mujeres. A partir de ello, la igual- dad de género plantea erradicar la disparidad en los diferentes
ámbitos de la vida social para que todas las personas gocen de protección, tengan las mismas
oportunidades y accedan al pleno ejercicio de sus derechos.

Al pensar en cómo ejercer la igualdad de género en los marcos educativos, es importante impulsar
y consolidar acciones que pro- muevan las relaciones saludables basadas en el respeto en las

comunidades educativas. Sobre todo, se debe garantizar la igual- dad desde edades tempranas y
durante la trayectoria formativa del estudiantado, con el propósito de que los aprendizajes logra-
dos permanezcan a lo largo de la vida.

Desde cualquier nivel educativo, campo formativo o asignatura es posible abordar los temas
relacionados con la igualdad de género, aun en áreas en las que no se encuentre explícito su trata-
miento. Con base en ello, es fundamental destacar que la igualdad de género debe incorporarse
de manera transversal, es decir, en comunicación con todos los espacios dentro y fuera de las es-
cuelas para lograr un resultado integral que convoque a todas las personas. En consecuencia, la
transversalidad de la perspectiva de género en la educación obligatoria propicia:

• Interiorizar los preceptos de respeto y empatía en niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

• Formar personas respetuosas de las diferencias, minorías y poblaciones en condiciones de


mayor vulnerabilidad, marginalidad y exclusión.

• Coadyuvar a la erradicación de prácticas discriminatorias que ubican a las mujeres en una


posición de desventaja frente a los hombres.

• Fomentar la protección y garantizar el ejercicio de los derechos humanos, reconocidos


como condiciones indispensables para que toda persona alcance su desarrollo integral y máximo
bienestar.
• Impulsar el empoderamiento de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, para que elijan y
ejerzan carreras y profesiones con libertad y sin sesgos de género.

• Atender de manera transversal otros enfoques, entre ellos, el enfoque inclusivo, que
promueve el respeto a las diferencias culturales, sociales, étnicas, religiosas, sexuales, de
discapacidad o de estilos de aprendizaje, y el enfoque intercultural, orientado a la convivencia
basada en el reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística, eliminando todas las formas y
manifestaciones racistas, las cuales se presentan frecuentemente relacionadas con prácticas
discriminatorias por razones de género.

2.3.2 Derechos humanos


Como segundo eje, la Estrategia Curricular en Igualdad de Género retoma el enfoque de derechos
humanos, es decir, un marco conceptual normado por estándares internacionales que promueve y
protege los derechos de todas las personas sin dejar a nadie atrás, a partir del análisis de las
desigualdades que obstaculizan el desarrollo.

Es preciso que la perspectiva de derechos humanos esté presente en la educación. Para ello, es
importante que el alum- nado, el colectivo docente y las demás personas que integran las
comunidades educativas conozcan los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Asimismo, debe garantizarse que durante las clases y en los espacios de convivencia se favorezca
la igualdad entre estudiantes y se evite toda forma de discriminación y violencia.

De esta manera, contar con un marco de derechos humanos en el ámbito educativo, favorece un
enfoque holístico orientado no sólo al respeto y ejercicio de éstos, sino también a su disfrute, ya
que logra “que todos los componentes y procesos del aprendizaje, incluidos los planes de estudio,
el material didáctico, los métodos pedagógicos y la capacitación, conduzcan al aprendizaje de los
derechos humanos” (UNESCO, 2006, p. 3).

2.3.3 Cultura de paz


La cultura de paz es el tercer eje curricular y considera partir de situaciones cercanas al alumnado
y su contexto, de manera tal que les permita reflexionar, dialogar y construir aprendizajes
individuales y colectivos. Esto inspirará y conducirá gradualmente a la acción transformadora y la
convivencia pacífica, basada en el entendimiento, la igualdad, la inclusión y la comprensión de las
distintas identidades, así como al desarrollo de habilidades, valores y actitudes que contribuyan a
la formación ciudadana de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Según la definición de la ONU, la cultura de paz previene situaciones de conflicto mediante la


identificación de las causas que las originan, a su vez, fomenta la resolución de problemas a partir
del diálogo y la negociación entre individuos, grupos y naciones (ONU, 1988).

La cultura de paz necesita ser construida, es decir, requiere de la participación permanente de las
personas que conforman la comunidad educativa, de la reflexión introspectiva, del entendimiento
de la otredad y del entorno, así como del diálogo crítico e inter- cultural que permita la toma de
acuerdos consensuados. Además, supone:
comprender la paz como un estado de convivencia alcanzable, dentro de los marcos y posibilidades
que cada sociedad y cultura ofrecen, y como producto de transformaciones a nivel individual y
colectivo en distintos órdenes, suficientes para desplazar la violencia como forma privilegiada para
la resolución de conflictos humanos, y, por lo tanto, como lógica legítima de gestión de las
desigualdades y las diferencias. (UNESCO, 2011, p. 17)

En el siguiente gráfico, se muestran los componentes del sistema educativo que se ven permeados
por los tres ejes de la estrategia curricular, desde un enfoque integral.

2.4 Educación a largo de la vida


Trabajar el enfoque de derechos humanos, la cultura de paz y la perspectiva de género requiere
una mirada desde el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico, trabajo colaborativo, habla
y escucha activa, que faciliten la consolidación de aprendizajes a lo largo de la vida. Lo anterior
impulsa una participación orientada a la reducción de desigualdades mediante acciones que
contribuyan a la formación ciudadana y a la construcción de sociedades más justas e inclusivas.

La educación tiene una función esencial en el desarrollo continuo de la persona y las sociedades,
además de “ayudar a comprender el mundo y a comprender al otro para así comprenderse mejor
a sí mismo” (Delors, 1996, p. 31). En consecuencia, el conocimiento debe ser accesible para todas
las personas y la educación debe garantizar el desarrollo de habilidades y aprendizajes que
permanezcan a lo largo de la vida. En este sentido, esta estrategia curricular pretende incorporar
una perspectiva holística del aprendizaje orientada por los cinco pilares de la UNESCO, bajo la
premisa de “no dejar a nadie atrás”.

Aprender a conocer. Se orienta a desarrollar la habilidad de aprender a aprender, es decir, al logro


de aprendizajes actitudinales, socioemocionales y cognitivos, que posibilitan la educación a lo
largo de la vida.

Aprender a hacer. Consiste en adquirir una competencia tal que permita hacer frente a
numerosas situaciones, tanto de forma individual como colectiva en distintos contextos.
Aprender a vivir juntos. Se refiere a la comprensión de las otras personas y de sus interacciones, a
realizar proyectos comunes, a prepararse para tratar los conflictos, respetando los valores de
pluralismo, la comprensión mutua y la paz.

Aprender a ser. Considera el desarrollo de todas las potencialidades individuales, en su riqueza,


con mayor autonomía, capacidad de juicio y responsabilidad personal en la realización del destino
colectivo.

Aprender a transformarse y a transformar la sociedad. Supone la acción crítica sobre las acciones
individuales y de la comunidad, a partir del desarrollo de conocimientos, habilidades y valores que
favorecen la transformación de actitudes y estilos de vida orientados a la paz y la sostenibilidad.

2.5 Organizadores curriculares


En correspondencia con los objetivos de aprendizaje de la Estrategia Curricular en Igualdad de
Género, los componentes de la propuesta curricular están organizados en tres ejes curriculares:
igualdad de género, derechos humanos y cultura de paz; cada eje curricular incorpora temas,
habilidades, valores y aprendizajes para la vida.

• Los ejes curriculares se conciben como líneas articuladoras entre los niveles que conforman la
educación obligatoria, mediante los cuales cada estudiante desarrolla conocimientos, habilidades
y valores sobre la igualdad de género, los derechos humanos y la cultura de paz.

• Los temas corresponden con los contenidos que se han de abordar y plantean cuestiones
específicas del marco conceptual, en los que habrá de concentrarse para contribuir a trans- formar
las relaciones asimétricas y de poder que han dado lugar a la discriminación, desigualdad y
violencia de género.

• Las habilidades se refieren a la concreción de los conocimientos en la práctica. Representan


destrezas y capacidades necesarias para el logro de aprendizajes, posibilitan la solución de
problemas y permiten enfrentar desafíos tanto individuales como colectivos.

• Los valores son los parámetros percibidos como positivos, que guían el comportamiento y el
actuar de niñas, niños, adolescentes y jóvenes ante determinadas situaciones, a partir de la re-
flexión y la acción ética, el respeto, el ejercicio de los derechos humanos y la legalidad.

• Los aprendizajes para la vida se refieren a aquellos logros deseables en las dimensiones
cognitiva, actitudinal y socioemocional, que se pretende adquiera el alumnado de forma
progresiva, desde educación preescolar hasta media superior. Se conciben como un proceso
continuo y permanente que permitirá a estudiantes participar en la transformación social y
cultural hacia la igualdad de género, como un derecho humano indispensable para establecer
relaciones libres de violencia.

Los temas seleccionados para cada uno de los ejes curriculares complementan lo que alumnas y
alumnos aprenden en otras asignaturas del currículo nacional, sobre todo en formación cívica y
ética y educación socioemocional. No obstante, los temas, las habilidades, los valores y los
aprendizajes para la vida que se pro- ponen en esta estrategia curricular tienen un tratamiento
propio desde la perspectiva de género.
Asimismo, los aprendizajes para la vida son los referentes fundamentales para llevar a cabo la
planificación didáctica en cada grupo y grado escolar, dado que se constituyen como las
finalidades formativas a lograr en cada nivel educativo.

De esta forma, el colectivo docente planeará actividades en relación con la edad, las características
y las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, a partir de situaciones de aprendizaje
significativas y vinculadas con el contexto de cada comunidad educativa.

En educación media superior, el tiempo propuesto para la implementación de la Estrategia


Curricular en Igualdad de Género es de 1 hora a la semana, el cual se enfocará al desarrollo de las
capacidades de jóvenes en relación con la igualdad de género, el ejercicio de los derechos
humanos y la convivencia pacífica.

Durante los dos primeros semestres de media superior se recomienda reforzar el aprendizaje
cognitivo, conductual y procedimental en torno a la igualdad de género, los derechos humanos de
las juventudes y la construcción de la cultura de paz. A partir de identificar los saberes previos del
estudiantado, la planificación puede centrarse en los aprendizajes fundamentales que se lograrán
durante el primer año del bachillerato.

En el tercer y cuarto semestre es necesario poner en práctica las capacidades adquiridas a lo largo
de su trayecto formativo, para establecer relaciones saludables y libres de violencia a partir de
conocimientos, habilidades, valores y aprendizajes para la vida de cada eje curricular, con mayor
énfasis en los aprendizajes que son relevantes y significativos en el contexto donde se
desenvuelven.

Finalmente, en el quinto y sexto semestre, el logro de los aprendizajes del estudiantado se


centrará en la transformación de conductas mediante el desarrollo de actividades y proyectos
donde se promueva la igualdad de género, desde el ejercicio pleno de los derechos humanos y el
establecimiento de relaciones pacíficas y libres de violencia.

Cabe precisar que se han determinado aprendizajes para la vida por nivel educativo y no por grado
o semestre, dado que lo que se pretende lograr es una trasformación de conductas y valores que
se traduzca en sociedades más igualitarias; ello supone, necesariamente, ir avanzando de manera
progresiva de un grado escolar a otro, hasta alcanzar una consolidación o un avance suficiente
para que dicho aprendizaje permanezca y evolucione a lo largo de la vida de quienes hoy cursan la
educación básica y media superior en el Estado de México.

2.6 Contenidos curriculares


EJE 1. IGUALDAD DE GÉNERO
Objetivo de aprendizaje: Promover la igualdad entre mujeres y hombres mediante la prevención de la
discriminación y la violencia de género
Temas Habilidades Valores Aprendizajes para la vida
Perspectiv Reconocer su identidad Identidad Conoce las diferentes identidades de género
a de de género y la de otras
género personas
Comprender el concepto Justicia Rechaza el acceso diferenciado al derecho de
de igualdad de género la igualdad de género
Identificar el ejercicio Participació Cuestiona el ejercicio de poder en sus
del poder como factor n relaciones personales
de desigualdad en las
relaciones interpersonales
Desigualdad Identificar las brechas de Igualdad Analiza datos sobre las desigualdades entre
, género mujeres y hombres
discriminació
n y violencia
de género Reconocer prejuicios Empatía Desarrolla estrategias para eliminar los
estereotipos y prejuicios
de género que condicionan su opinión o su
actuar
Identificar los tipos y Paz Cuestiona las formas en que se ejerce la
ámbitos de la violencia de violencia de género en las relaciones
género familiares, escolares y sociales de su entorno

Investigar las formas Participació Participa en la definición de acuerdos en la


efectivas para erradicar n comunidad educativa para enfrentar y
la violencia de género en erradicar la violencia de género
ambientes escolares
Reconocer los factores Igualdad Reflexiona sobre las implicaciones de la
que intervienen en la desigualdad, discriminación y violencia de
desigualdad de género género en el desarrollo de la sociedad

Educació Autocuidado Integridad Comprende la importancia de conocer sobre


n su salud sexual y reproductiva
integral
en Toma de decisiones Responsabil Toma decisiones asertivas sobre su
sexualida idad sexualidad y reproducción
d
Establecer relaciones Respeto Sostiene relaciones interpersonales basadas
interpersonales en el consentimiento y el respeto a la
respetuosas integridad de las personas

EJE 2. DERECHOS HUMANOS


Objetivo de aprendizaje: Ejercer los derechos humanos, la igualdad de género y la inclusión para
promover el respeto a la dignidad humana
Temas Habilidades Valores Aprendizajes para la vida
El derecho a la Identificar los documentos Legalidad Conoce las normas y leyes que
igualdad de legales sobre la igualdad garantizan la igualdad de trato
género de género
Argumentar en contra de la Empatía Justifica la existencia de las
desigualdad de género acciones afirmativas como
mecanismo para la igualdad de
oportunidades
Hacer valer el ejercicio de Igualdad Comprende que la igualdad
los derechos humanos sustantiva sólo es posible con el
ejercicio pleno de los
derechos de mujeres y hombres
Analizar situaciones y Civilidad Vela por el respeto y ejercicio de los
condiciones que no derechos humanos
permiten el ejercicio de
los derechos humanos en
distintos grupos y
personas
Perspectiva de las Conocer los derechos de Justicia Identifica las barreras que ha
juventudes las juventudes enfrentado en el ejercicio de sus
derechos
Reconocer a las personas Libertad Reconoce los derechos de las
jóvenes como titulares de juventudes y las condiciones
derechos necesarias para su goce y ejercicio

Hacer valer el ejercicio de Integridad Asume que tiene derecho a la


los derechos humanos vida, a la integridad física,
psicológica y sexual
Ejercer su derecho a la Respeto Argumenta sobre el derecho a la
privacidad privacidad e intimidad y a que se
resguarde su información
confidencial

Tomar conciencia de la Participació Participa en la toma de decisiones en


importancia de participar n el ámbito familiar, escolar y en las
en los distintos ámbitos políticas públicas relacionadas con
donde se desarrolla las juventudes

Respetar las diferencias Diversidad Aprecia las características biológicas,


entre las personas sociales y culturales que conforman
las identidades
El ejercicio de los Analizar los privilegios y las Solidaridad Cuestiona sus privilegios y las
derechos desde barreras de los diferentes situaciones de opresión, en
un enfoque colectivos particular, de los grupos en
interseccional condiciones de vulnerabilidad
Identificar diversos tipos de Igualdad Comprende que las desigualdades
desigualdad inciden en la violencia de género

Participar en alternativas Justicia Ejerce las alternativas existentes para


existentes para exigir demandar justicia con respecto a la
justicia desigualdad de género

Hacer valer los derechos Civilidad Defiende el ejercicio pleno de los


de las juventudes derechos de las personas jóvenes

EJE 3. CULTURA DE PAZ


Objetivo de aprendizaje: Diseñar proyectos de vida basados en la igualdad, los derechos humanos y la
cultura de paz
Temas Habilidades Valores Aprendizajes para la vida
Cultura de paz y Analizar características de Paz Propicia las condiciones
no violencia contextos pacíficos necesarias para que una
sociedad viva en paz
Participar en actos en Participación Participa en campañas y actividades
favor de la paz por una cultura en favor de la paz

Reconocer la cultura de la Legalidad Explica la importancia de la


legalidad como elemento cultura de la legalidad para
indispensable para reducir la desigualdad, la
garantizar la igualdad en discriminación y la violencia hacia
México todas las personas
El diálogo como Comunicar de manera Paz Aplica estrategias como el diálogo, la
herramienta de asertiva su posición en la negociación y la mediación para la
paz solución de conflictos solución de conflictos
Mostrar aprecio por la Respeto Valora las aportaciones que la
diversidad diversidad puede tener en su vida

Identificar necesidades e Empatía Toma en cuenta la perspectiva de las


intereses en otras otras personas para llegar a
personas acuerdos
Escuchar con atención y Empatía Practica la escucha activa
empatía
Establecer relaciones Respeto Expresa sus emociones e ideas
respetuosas con todas las libremente y establece relaciones
personas pacíficas en su entorno

Proyecto de vida Analizar sus necesidades, Responsabilid Toma decisiones sobre su presente y
con base en la características y anhelos ad su futuro de manera consciente y libre
igualdad de
género Establecer relaciones de Participación Rechaza actos de violencia de
y libre de género libres de violencia género en espacios públicos y
violencia privados o en redes sociales
Identificar factores que Responsabilid Analiza los riesgos y las
influyen en el proyecto de ad oportunidades para el desarrollo de su
vida proyecto de vida
Asumir decisiones que Libertad Ejerce su derecho a elegir
conlleven a una vida libre libremente una carrera,
de violencia y profesión o actividad
discriminación y en favor económica, al elaborar un
de la igualdad de todas las proyecto de vida sin
personas condicionamientos de género y libre
de violencia

3. Orientaciones didácticas

La metodología es parte de un proceso que considera un con- junto de procedimientos y formas


ordenadas de actuar, “ya que enseña las normas mediante las cuales se debe conducir una ac-
tividad determinada” (Corzo, en García-Córdoba, 2014, p. 64). En este caso, se sugiere una
metodología basada en el aprendizaje situado, experiencial y vivencial, con el propósito de
desarrollar y fortalecer el pensamiento crítico. Al mismo tiempo, considera el aprendizaje dialógico
y el juego como estrategias esenciales para el intercambio generacional y la construcción colectiva
de saberes.

En gran medida, la práctica docente consiste en plantear tareas vinculadas a los contextos del
alumnado que les guíen a través de la reflexión a movilizar aprendizajes, habilidades, actitudes y
poner en marcha acciones en favor de la igualdad entre mujeres y hombres y en contra de
cualquier tipo de violencia. Las tareas que se proponen a cada estudiante deben ser de su interés
para que activen su motivación y pongan en práctica sus conocimientos y habilidades en la
resolución de problemas que tienen una dimensión social a través de estrategias de trabajo
colaborativo. Asimismo, los recursos didácticos cumplen con una función mediadora entre la
intención educativa y los procesos de enseñanza y aprendizaje. Esencialmente, su función varía de
acuerdo con la intención didáctica que el colectivo docente decida y de los contenidos a
desarrollar.
3.1 Estrategias de aprendizaje
3.1.1 Aprendizaje situado, experiencial y vivencial

El contexto es un elemento fundamental para que el aprendizaje sea significativo, por lo que en la
Estrategia Curricular en Igualdad de Género se propone partir de la reflexión, el análisis y el
cuestio- namiento de situaciones cercanas, contextualizadas y reales para niñas, niños,
adolescentes y jóvenes de educación obligatoria, de manera que se favorezcan interacciones
sociales situadas que pro- muevan el diálogo, la reflexión y la colaboración.

Una respuesta efectiva y necesaria para alcanzar a un mayor número de niñas, niños, adolescentes
y jóvenes es tomar en cuenta las particularidades del contexto en el que viven y se desenvuelven.
Esto implica considerar la forma en que los procesos de enseñanza-aprendizaje se dan según los
grupos o las comunidades a las que se pertenece. En consecuencia, es esencial considerar la
cultura, la lengua originaria y las relaciones interpersonales en la organización comunitaria.

El proceso de aprendizaje experiencial orientado al cambio consiste en una ruta que toma como
eje y punto de partida conocimientos y vivencias personales e impulsa procesos de sensibilización
y concientización mediante el desarrollo de actividades sensibilizadoras y el aporte de información
útil y veraz a través de la escucha activa. Esta recuperación, así como el análisis de información,
permite hacer reflexiones más profundas para ampliar el rango de posibilidades que tienen las
personas, desde sus propias circunstancias, para tomar decisiones informadas y conscientes a
partir del reconocimiento de las fortalezas internas y externas que ayudan a desarrollar estrategias
y contar con herramientas que se concreten en un plan de acción.

3.1.2 Aprendizaje dialógico

El uso del diálogo crítico y orientado a la transformación social es una de las estrategias que
contribuyen a la educación democrática e inclusiva, dado que se basa en relaciones de igualdad,
bajo la premisa de que todas las personas tenemos algo que aportar. Al mismo tiempo, favorece la
escucha activa y la participación respetuosa y constructiva, de manera que contribuye a la
autorregulación del alumnado y a fortalecer la autoestima al movilizar habilidades de
comunicación vinculadas a valores como la solidaridad y el respeto. Por otra parte, el aprendizaje
dialógico sostiene que las interacciones entre las personas, así como el contexto donde se
desarrollan, se transforman en oportunidades para generar saberes colectivos, que son la base de
la inteligencia cultural.

3.1.3 Pensamiento crítico

El desarrollo del pensamiento crítico, como elemento medular de esta estrategia, coadyuva a la
reflexión sobre las relaciones de poder que se dan como resultado de las construcciones sociales,
culturales e históricas de género. Desde esta perspectiva, se profundiza en la comprensión de los
hechos en contextos reales y cercanos al alumnado de acuerdo con su edad y nivel educativo. Esta
forma de enfrentar la realidad contempla procesos de trans- formación social que permitan
desmantelar las jerarquías y construir formas de relaciones humanas que se caractericen por ser
justas, libres e igualitarias.
Otro rasgo metodológico lo constituye el ejercicio cuestionador, la generación de preguntas y la
búsqueda de explicaciones argumentadas, tanto en la dimensión del aprendizaje autónomo como
en el ambiente colaborativo que posibilita su ejercicio. Con este re- curso, niñas, niños,
adolescentes y jóvenes dispondrán de alternativas para aprender o fortalecer su conocimiento
acerca de cómo preguntar, de la complejidad que implica el cuestionar e identificar que no
siempre existe una sola respuesta a una pregunta, además, de cómo a partir del análisis de casos
modelo, emblemáticos o paradigmáticos se pueden llegar a encontrar explicaciones a situaciones
personales no visibles (Elder y Paul, 2002).

3.1.4 Aprendizaje basado en el juego

El juego como una forma de aprendizaje se sustenta en la conformación de ambientes que


consideran tanto al juego libre, llevado a cabo sin consignas, como al juego dirigido como
elemento didáctico e integrador. Implica también el reconocimiento de los intereses y las
necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes para centrar su atención, hacer conexiones
entre aprendizajes, darles significado y obtener una comprensión más profunda de la realidad.
Durante el juego las personas aprenden mejor porque tienen un papel activo (física o
mentalmente), que les motiva a analizar, explorar y resolver problemas. Aunque algunos tipos de
juego son de carácter individual, la mayoría de los juegos involucran a otras personas y como tal,
son un andamiaje para adquirir aprendizajes que han sido socializados con compañeras y
compañeros.

Asimismo, el aprendizaje basado en el juego dentro de las escuelas representa un espacio seguro
para la expresión de emociones y para la posible identificación de rasgos o características propias
de una situación de violencia. La experiencia desde el juego posibilita centrarse en el
estudiantado, y, por lo tanto, le brinda la posibilidad de que cada participante tome el control de
su experiencia de aprendizaje. De esta manera, con el juego todas las personas dispondrán de la
libertad, imaginación, creatividad, libre albedrío y espontaneidad para expresar sus sentimientos,
preocupaciones y opiniones acerca de temáticas, problemáticas y condiciones de vida.

Aunque en algunas ocasiones el aprendizaje mediante el juego puede generar emociones aflictivas
y resultar catártico, la mayoría de las veces las emociones predominantes del juego son el interés y
la alegría, esto hace que se vean optimizadas funciones del cerebro como la atención, memoria,
creatividad y motivación que son indispensables para la adquisición de los aprendizajes. Por todo
lo anterior, es importante reconocer y favorecer la práctica del juego para aprender de otras
personas y a través de ellas.

3.2 Ambientes de aprendizaje


Para el logro de los objetivos de la Estrategia Curricular en Igual- dad de Género, se requiere de
una apertura al diálogo, un sentido de pertenencia que propicie confianza y respeto ante todas las
opiniones y expresiones y, por último, de un ambiente de aprendizaje que favorezca las
interacciones respetuosas e igualitarias entre el alumnado y todas las personas que conforman la
comunidad educativa. En este sentido, se sugiere acordar normas de convivencia pertinentes a la
edad del estudiantado antes de abordar los con- tenidos propuestos.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es la inclusión de todo el alumnado en las
actividades, en igualdad de condiciones y oportunidades, así como la construcción de aprendizajes
colaborativos que propicien el crecimiento emocional y social de cada estudiante. Para ello, se
recomienda que los recursos y materiales sean variados, flexibles y estimulantes, de modo que
despierten el interés y la creatividad en el aula y favorezcan la consolidación de los aprendizajes
para la vida que se pretenden lograr en cada uno de los niveles de educación básica y media
superior.

3.3 Sobre cómo el bienestar emocional contribuye a la igualdad de


género
El género y las emociones tienen una estrecha relación y esto se explica a partir del hecho de que
las personas reaccionan de distintas maneras ante situaciones adversas. Un ejemplo de lo anterior
es la creencia de que los hombres no deben llorar y que las mujeres soportan todo tipo de abusos
y circunstancias. Rom- per estos estereotipos requiere, entre muchos otros aspectos, el desarrollo
de las habilidades emocionales, pues involucra la re- construcción de nuevas formas de interactuar
entre mujeres y hombres, centradas en relaciones más igualitarias y empáticas que se traduzcan
en estados de bienestar emocional.

En consecuencia, el desarrollo del autoconocimiento, la autoestima, la autovaloración, la empatía


y la colaboración, desde la primera infancia y a lo largo de la vida, es importante para hacer frente
a situaciones provocadas por las desigualdades de género y proponer alternativas para la
erradicación de la violencia. Ante ello, es fundamental señalar que las emociones son regulables y
tienen un carácter adaptativo que permite repensar los roles y estereotipos de género. Por lo
tanto, esta estrategia curricular toma las habilidades socioemocionales para un avance de manera
progresiva y transversal en el logro de la igualdad de género que impacte en todos los ámbitos de
la vida cotidiana de la sociedad mexiquense.

3.4 El rol clave del personal directivo y docente


Dentro de la Estrategia Curricular en Igualdad de Género, el personal directivo y docente tiene un
rol facilitador de procesos de aprendizaje que promueve el desarrollo de habilidades individuales y
sociales del estudiantado y fomenta la participación y apropiación de conceptos, actitudes y
pautas de convivencia orientadas a la igualdad de todas las personas que conforman la comunidad
educativa. El papel del colectivo docente es fundamental en la prevención de actitudes
detonadoras de violencia, además de asegurar la protección, el respeto y el ejercicio de los
derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Por ello, es necesario promover una educación
emocional y cívica basada en el respeto a las diferencias y en los derechos humanos.

El colectivo docente debe favorecer en las escuelas espacios de participación del estudiantado
donde se escuchen y tomen en cuenta sus opiniones, necesidades e intereses en la toma de
decisiones en favor de una educación de calidad con pertinencia y equidad para todas y todos. Por
tal razón, se sugiere que el colectivo docente promueva experiencias de aprendizaje intencionadas
y contextualizadas en el entorno del alumnado, con el fin de generar procesos reflexivos
individuales y colectivos, para que, mediante el diálogo respetuoso y la escucha activa, se
posibilite la solución de problemas y la construcción de acuerdos.

Es importante que la intervención del personal directivo y docente en las escuelas de educación
obligatoria del Estado de México se oriente a lograr la transversalidad de la perspectiva de género,
no sólo como un contenido, sino también como un conjunto de aprendizajes para la vida
(conocimientos, habilidades, valores y actitudes). Las directoras, los directores y el colectivo
docente son modelo y ejemplo de conductas y actitudes para el grupo de estudiantes, por lo que
es indispensable que contribuyan a generar un clima de aula y escuela donde todas las personas
involucradas practiquen los valores y desarrollen las habilidades que conlleven a la participación,
igualdad de género, no discriminación, escucha y habla apropiada, trato digno y la construcción de
sociedades democráticas, inclusivas, justas y sostenibles.

En contextos educativos donde se suscitan episodios de violencia, o bien, donde se detectan


situaciones que ponen en riesgo a niñas, niños, adolescentes y jóvenes en otros ámbitos (familiar,
comunitario), el personal directivo y docente debe estar preparado para responder en un primer
momento a las particularidades de cada caso, para posteriormente referenciar a la persona con un
equipo de profesionales dentro de la escuela o fuera de ella, de acuerdo con las necesidades
específicas. La puesta en marcha de protocolos de atención y prevención, los mecanismos de
denuncia y la formación docente sobre cómo ejecutarlos es clave en la prevención y mitigación de
daños físicos y emocionales que las alumnas y los alumnos puedan enfrentar.

3.5 Familias y corresponsabilidad


Favorecer la igualdad y participación para la prevención de la violencia de género, requiere
fortalecer el vínculo y corresponsabilidad con las familias. Esto es un reto, particularmente en
núcleos familiares en los que las personas adultas responsables de niñas, niños y adolescentes
trabajan a tiempo completo, en aquellos donde la violencia intrafamiliar restringe las
oportunidades de diálogo, o en cualquier caso que obstaculice e impida la comunicación y
colaboración entre las familias y las escuelas.

La comunicación y colaboración entre las familias y las escuelas resulta indispensable para
establecer una corresponsabilidad en la formación integral de estudiantes y contribuir de manera
conjunta al establecimiento de relaciones igualitarias, libres de discriminación y de violencia. Esto
plantea la necesidad de construir comunidades educativas que, a diferencia de una comunidad
escolar integrada únicamente por las personas que están presentes en la escuela, amplían el rango
de acción a las familias y a las comunidades. Está integrada por:

• Estudiantes,

• Familias,

• Docentes,

• Personal directivo del plantel,

• Coordinaciones académicas,

• Grupo de orientación y asesoría escolar,

• Integrantes del área administrativa, de mantenimiento y vigilancia,

• Comunidad egresada del plantel educativo, y

• Sector productivo local y residentes de los alrededores de la escuela.


Es deseable establecer vínculos y trabajo colaborativo entre quienes integran la comunidad
educativa para fortalecer la participación y corresponsabilidad entre la escuela, las familias y la
sociedad.

4. Autorreflexión y evaluación como proceso de mejora


Lo primero por mencionar es que la evaluación:
es el proceso de apreciar, obtener y proveer información para tomar las decisiones oportunas,
dando lugar a un conjunto de significaciones que requiere conocer por qué y para qué se hace y,
generen opciones de mejora, para ello es necesario determinar lo que se va a evaluar y cómo se va
a hacer, fijando indicadores o referencias para poder analizar y estimar lo que realiza el alumno.
(SEP, 2018, p. 3)

Por ello, a fin de garantizar el cambio en las relaciones de género a lo largo del trayecto de la vida
desde la perspectiva de la igual- dad, es necesario observar el avance logrado en niveles de
desempeño, porque permiten identificar las transformaciones que cada estudiante alcanza a partir
de las situaciones didácticas que se le presenten.

No se observará la cantidad de saber, sino el actuar transformador de las relaciones de género


mediante acciones concretas, ya que la ruta didáctica propuesta parte de la experiencia para
modificarla por la propia reflexión, pensamiento y acción —pensamiento crítico— que tiene
continuidad desde preescolar hasta media superior, si se agregan situaciones de aprendizaje a lo
largo del trayecto de formación.

Para la evaluación se proponen categorías de observación de los aprendizajes para la vida, las
cuales el alumnado pone en práctica, a partir de su autonomía progresiva —qué tanto logran
hacer de manera independiente y por su propia acción— y de la ética—en qué medida actúan
conforme a los valores apropiados y que contribuyen a la construcción de sociedades igualitarias y
libres de violencia— en niveles de desempeño concretos y observables.

Dado que el enfoque de evaluación es formativo, la identificación de niveles de desempeño


conlleva a transparentar con el estudiantado lo que es necesario hacer para mejorar como
persona a nivel personal y en sus relaciones sociales como ciudadanas y ciudadanos. Por ello, se
sugiere utilizar la propuesta de Zona de Desarrollo Próxima (ZDP) planteada por Vygotsky (2003),
quien indica:

i) lo hace de forma autónoma y bien; ii) lo hace con errores, pero cuando se le induce a pensar que
existen los reconoce; iii) lo hace con ayuda dirigida, o bien, iv) no lo hace.

Otra sugerencia es diagnosticar los niveles de progreso del alumnado, a partir de las categorías de
observación del desempeño de la autonomía y la ética. De esta forma, los niveles de desempeño
se podrían determinar de la siguiente manera (Frade, 2016):

I. Insuficiente. Continúa justificando su actuar, las posturas que conllevan a la discriminación


de género y, en general, de las personas diferentes; o bien, es indiferente a la problemática de
género que observa, incluso provoca daño injustificado con base en prejuicios de género.

II. En proceso. Hace la tarea asignada, no obstante, requiere apoyo para identificar el cambio
necesario en acciones concretas.
III. Aceptable. Cumple con la tarea asignada, pero no alcanza a tomar una postura propia e
independiente; si se le cuestiona, modifica su actuar de forma autónoma.

IV. Destacado. Toma una postura propia que es independiente de la cultura de


discriminación. Transforma las relaciones de género existentes por la modificación de roles,
estereotipos, costumbres y tradiciones que observa para evitar las desigualdades, la
discriminación y la violencia de género.

La incorporación de esta iniciativa estatal no condiciona la asignación de calificaciones y criterios


para la promoción. La intención y naturaleza de la Estrategia Curricular en Igualdad de Género
para educación básica y media superior toma en cuenta los componentes sustantivos de los
objetivos de aprendizaje, esto implican sustentar este proceso con base en un enfoque de carácter
formativo en virtud de que la manifestación de los dominios espera- dos es de carácter aplicable a
la vida cotidiana.

En este sentido, Ravela et al. (2017) plantean que es necesario de- finir “tareas auténticas” para
evaluar el aprendizaje de estudiantes, a partir de lo siguiente:

• Que cada estudiante asuma un rol propio de la vida real.

• Enfrentar y resolver problemas en situaciones poco estructura- das para identificar la


diversidad de soluciones posibles.

• Que los procesos desarrollados incluyen oportunidades para ensayar, consultar recursos,
obtener devoluciones y refinar productos desde una intervención colaborativa.

Posteriormente, debe tomarse en cuenta la autoevaluación que hacen niñas, niños, adolescentes y
jóvenes acerca de cómo hacen visible su percepción y posición frente a la igualdad de género,
tomando como bases estas u otras preguntas que podrían servir de autoevaluación de carácter
formativo, cualitativo y reflexivo:

• ¿Dónde estoy ahora?

• ¿Cuál es mi relación con las personas?

• ¿Qué tengo que modificar y cómo puedo mejorar mi relación con las personas?

• ¿Cómo debo avanzar y hacia dónde me dirijo?

• ¿Qué he logrado?

En consecuencia, se sugiere que cada docente diseñe el instrumento de registro para el


seguimiento de la ruta de cambio conductual del alumnado, con base en las condiciones de su
contexto y de relación pedagógica —presencial o híbrida—, siempre que los criterios referidos en
el o los instrumentos den cuenta de los atributos antes descritos.
5. Glosario
5.1 Igualdad de género

Acciones afirmativas
Son medidas temporales de política pública que buscan disminuir la desigualdad entre mujeres y
hombres, con el fin de que ambas partes tengan las mismas oportunidades para su pleno
desarrollo, lo cual se encuentra asentado en la Ley General para la Igual- dad entre Mujeres y
Hombres. Como ejemplo se encuentran las cuotas en cargos de representación.

Autocuidado

Acciones y prácticas que una persona realiza para su propio bien- estar físico, emocional, mental y
sexual, luego del reconocimiento de sus necesidades, potenciales y recursos.

Consentimiento

Es la aceptación informada, libre, concreta, reversible y entusiasta (Amnistía Internacional, 2021)


que una persona comunica a otra cuando inician una relación afectiva, una práctica sexual o un
interés romántico.

Cuidados

Son todas aquellas acciones que procuran el bienestar físico, emocional y mental de las personas
en la vida cotidiana (ONU Mujeres, 2020). Los cuidados los realizan las personas mayores, como
madres, padres, hermanas, hermanos, abuelas, abuelos, tías y tíos; así como las instituciones
privadas y de gobierno, como guarderías, hospitales y casas hogar.

Son un trabajo que va desde procurar el alimento a personas de- pendientes, hasta la atención
que requieran para el desarrollo de sus actividades diarias. El trabajo de cuidados ha sido
históricamente realizado por las mujeres, sin embargo, no es reconocido ni remunerado. Ante ello,
actualmente diferentes organismos e instituciones impulsan planes y proyectos para dignificar
esta labor.

Decisiones asertivas

Son resoluciones que se toman con base en la autonomía personal para elegir aquello que aporte
al bienestar integral. Esto implica que nadie puede obligar a otra persona a aceptar algo que no
desea. De este modo, se prioriza la dignidad de las personas.

Derechos sexuales de adolescentes y jóvenes

Conjunto de principios que protegen el ejercicio autónomo, informado y libre de la sexualidad de


las personas adolescentes y jóvenes. Se encuentran asentados en la Cartilla de Derechos Sexuales
de Adolescentes y Jóvenes (2016), la cual garantiza la decisión y el disfrute pleno de la sexualidad;
la manifestación pública de los afectos e ideas; la decisión de iniciar relaciones afectivas y eróticas
con otras personas; la privacidad e intimidad; vidas libres de violencia y una integridad física,
psicológica y sexual; la determinación sobre la vida reproductiva; igualdad y no discriminación;
educación integral e información actualizada, veraz, completa, científica y laica sobre sexualidad;
servicios de salud sexual y reproductiva; la identidad de género y participación en las políticas
públicas sobre sexualidad y reproducción.

Desigualdad de género

Se refiere a todas aquellas acciones u omisiones que generan obstáculos para el acceso a bienes,
servicios y recursos y toma de decisiones en la vida social, económica, política, cultural, familiar y
comunitaria. La desigualdad de género ha sido histórica y tiene su base en una jerarquización
social y cultural que merma la dignidad y los derechos de las mujeres. La desigualdad de género no
es algo inmutable, se puede cambiar con el trabajo de las instituciones del Estado y con la
participación de todas y todos.

Empoderamiento de las adolescentes y mujeres

Proceso individual y colectivo que busca pasar de una situación de desigualdad a un estado
autónomo y con capacidad de decisión (Inmujeres). Se encuentra establecido en la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y tiene su ori- gen en el documento Principios
para el Empoderamiento de las Mujeres, de ONU Mujeres (2010), en el que se establecen las
siguientes acciones para este proceso: promover la igualdad de género, tratar equitativamente a
mujeres y hombres en el trabajo; velar por la salud y bienestar, educación y desarrollo profesional
de las mujeres, realizar prácticas de desarrollo empresarial, difundir iniciativas comunitarias y
evaluar los progresos realizados en igualdad de género.

A partir de estos principios, se desarrollaron acciones específicas para adolescentes.


Particularmente, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés)
plantea las habilidades para la vida (es decir, habilidades sociales y cognitivas) con la finalidad de
que adolescentes desarrollen empatía, pensamiento crítico y capacidad colaborativa para
interactuar con otras personas de una forma constructiva, eficaz y transformadora (UN- FPA,
2020).

Estereotipos de género
Son cualidades y expectativas asignadas social y culturalmente a las mujeres y los hombres.
También se les considera como representaciones simbólicas sobre cómo se debe actuar, pensar y
sentir, según el género (Inmujeres).

Algunos estereotipos de género designados a las mujeres son la sumisión, la obediencia, la


delicadeza, la abnegación, el papel pasivo en la sexualidad, entre otros. Mientras, ciertos
estereotipos de género para los hombres son la fortaleza, el liderazgo, la competitividad, la poca
expresión de las emociones y el papel activo en la sexualidad.

Género
Conjunto de roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad determinada en
una época determinada considera apropiados para mujeres y hombres en un contexto específico
(ONU Mujeres, 2017). Todo ello se basa en una construcción social, cultural, económica y política
que se aprende, mantiene y refuerza en los círculos de socialización donde se desarrollan de
manera diferenciada las relaciones entre mujeres y hombres.
Igualdad de género
Tiene como base el reconocimiento de la desigualdad histórica que han vivido las mujeres. A partir
de ello, plantea acciones que eliminen estas barreras para el acceso a bienes, servicios y recursos,
de modo que, por ende, se pueda acortar la disparidad en los diferentes ámbitos de la vida social
para que todas las personas tengan las mismas oportunidades, los mismos derechos y una
protección estatal. Asimismo, involucra la toma de decisiones con libertad de las personas en los
diferentes espacios que se desenvuelvan.

Igualdad sustantiva
Implica garantizar el acceso al mismo trato y las mismas oportunidades para el ejercicio pleno y
universal de los derechos humanos de todas las niñas y mujeres al igual que los hombres,
mediante medidas estructurales, legales o de política pública. Para ello, la CEDAW exige a los
Estados Parte que trabajen en eliminar cualquier obstáculo que impida la igualdad en los hechos a
través de medidas políticas para asegurar el ejercicio de derechos para todas y todos (UNICEF,
2011 y ONU Mujeres, 2015).

Mujeres y niñas en la ciencia y tecnología


La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como el Día Internacional de
las Mujeres y las Niñas en la Ciencia para reconocer su trabajo e impulsar una mayor integración
en esta área como agentes de cambio, dado que se considera un tema prioritario para impulsar la
igualdad de género.

La desigualdad de género en la enseñanza de la ciencia y tecnología se reproduce a nivel


profesional, pues, por ejemplo, las investigadoras tienen carreras más cortas y reciben salarios
más bajos, debido a los estereotipos basados en su rol tradicional como cuidadoras; por lo
anterior, son pocas las mujeres profesionistas en las ciencias, y las que logran una carrera en este
medio ocupan menos cargos directivos y de toma de decisiones (ONU Mujeres, 2022). Ante esta
falta de representación, en la actualidad se promueve la igualdad de oportunidades para niñas,
adolescentes y mujeres en la ciencia y tecnología.

Perspectiva de género
Es una categoría analítica y política que devela la posición histórica de desigualdad de las mujeres
en relación con los hombres en todos los ámbitos de la vida, como la salud, la educación, el
empleo y la justicia (UNICEF, 2017a). Ante ello, proporciona insumos científicos y técnicos para el
desarrollo de acciones que lleven a una igualdad de oportunidades, bienestar integral y
empoderamiento para niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres.

Relaciones interpersonales
Son aquellas asociaciones establecidas entre dos o más personas de los diferentes grupos de
socialización, como la familia, la escuela, el trabajo, la comunidad, los espacios deportivos y
culturales, entre otros.

Reconocimiento de las violencias de género


Es un proceso cognitivo, emocional y social en el que las personas advierten las prácticas
normalizadas por la sociedad que agreden la dignidad en diferentes esferas: la psicológica, física,
económica y sexual debido al género. Implica disposición y apertura para cuestionar lo aprendido
social y culturalmente, ya que discute las relaciones de género en donde las mujeres han sido
inferiorizadas históricamente. Se puede trabajar en cualquier etapa de la vida de las personas.

Roles de género
Son las tareas y responsabilidades asignadas social y cultural- mente a mujeres y hombres. A las
primeras se le establecen trabajos no remunerados asociados al hogar y a los cuidados, como
lavar, hacer la comida, llevar a las niñas y los niños a la escuela, brindar acompañamiento a
personas enfermas y más; mientras que a los segundos se les asocia con el trabajo remunerado
para proveer de alimentos y vestimenta al hogar.

Sexualidad
Dimensión central de las personas que desarrollan y construyen a lo largo de su vida a partir de
diferentes esferas, como la social, biológica, psicológica, espiritual, religiosa, política, legal,
histórica, ética y cultural. Dicha dimensión incluye “el conocimiento del cuerpo humano y nuestra
relación con este; lazos afectivos y amor; sexo; género; identidad de género; orientación sexual;
intimidad sexual; placer y reproducción” (UNESCO, 2018).

Violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres Acciones y omisiones, debido a su género, que
causen un daño a la integridad de las niñas, adolescentes y mujeres en diferentes planos, como el
físico, psicológico, sexual, económico, político, patrimonial y digital, como se establece en la Ley
General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Dichas acciones u omisiones pueden ser realizadas por una persona desconocida o conocida, como
un familiar, amigo, pareja e integrante de la comunidad educativa o laboral. Asimismo, se puede
enfrentar en la escuela, trabajo, hogar o espacio público, como el transporte, las calles, los centros
deportivos y culturales.

5.2 Derechos humanos


Aprecio por la diversidad
Es el reconocimiento y la valoración de todas las características que distinguen a grupos y a
personas. Puede ser cultural, como la religión, las costumbres de cada pueblo, así como la
vestimenta; lingüística, al reconocer que todas las lenguas tienen el mismo valor; de
discapacidades, al promover las necesidades de las afecciones motrices y cognitivas; de movilidad
humana, color de piel y más.

Cultura de la legalidad
Se refiere al conjunto de creencias, valores, normas y acciones que promueve la no tolerancia a la
ilegalidad, la defensa y participación de la población en la construcción del Estado de derecho. Al
compartir la responsabilidad de ayudar a mantener una sociedad con un Estado de derecho, se
fomenta que las personas tengan con- fianza en las instituciones porque asegura sus derechos de
forma igualitaria.

Cultura del privilegio


Es la normalización histórica de las desigualdades económicas, culturales, políticas y sociales
enfrentadas por las personas. Esto se puede ver en instituciones y reglas que han favorecido a los
grupos con mayor poder en las diferentes esferas de la vida social (CEPAL, 2021).
Derecho a la no discriminación
Principio que garantiza la igualdad y protección del Estado hacia todas las personas y grupos
sociales de cualquier trato excluyente que vulnere su integridad (CNDH, 2018).

Educación sexual integral


Enfoque que promueve la enseñanza de una vida sexual. Se basa en los derechos humanos y la
perspectiva de género. Comprende información científica, gradual, adecuada para la edad y
desarrollo, transformadora, culturalmente pertinente, con base en el plan de estudios y apropiada
según el contexto. Todo ello para que las adolescencias y juventudes desarrollen una vida con
opciones saludables (UNFPA, 2021).

Diversidad sexual
Es el reconocimiento de todas las posibilidades que tienen las personas para vivir, expresar y
asumir su sexualidad (Conapred, 2016).

Justicia social
Es un principio que tiene sus bases en los derechos humanos y en la igualdad de oportunidades. Se
rige por la equidad para que cada persona desarrolle todas sus capacidades y resulta
imprescindible para una cultura de paz (UNICEF, 2020).

Perspectiva de juventudes
Visión práctica y metodológica para el desarrollo de marcos jurídicos, políticas públicas y la vida
cotidiana que garantiza que las juventudes sean reconocidas como personas de derecho, con
capacidad de agencia, participativas, diversas, incluyentes y con libertad de decisión en la
construcción de sus proyectos de vida para un desarrollo igualitario. Dicha visión tiene como base
un enfoque de derechos, de género y del curso de la vida (Imjuve, 2019).

Protección
Es un derecho humano que se encuentra en la Declaración Universal de Derechos Humanos que
asegura ante la ley a todas las personas contra cualquier tipo de discriminación. Específicamente,
en la Convención sobre los Derechos del Niño establece que cada Estado tomará medidas para el
bienestar y desarrollo de las personas menores, lo cual incluye el respeto a su identidad y
libertades.
Vulnerabilidad
Se refiere a una situación de desigualdad y discriminación que enfrentan personas y grupos
(CDHDF-Universidad Iberoamericana, 2006) por motivos de clase social, color de piel, género,
pertenencia a grupos originarios, enfermedades físicas y menta- les, lugar de origen y de
residencia, entre otros. Dicha situación no es natural, pues se basa en la histórica cultura del
privilegio.

5.3 Cultura de paz


Colaboración
Es la capacidad para trabajar con otras personas, luego de escuchar y compartir ideas,
motivaciones y propuestas. Implica acuerdos, organización y repartición de tareas por un objetivo
en común.
Creatividad
Es la capacidad que todas las personas tienen para crear con base en su inteligencia, experiencias
de vida, aspiraciones y, desde luego, también con su imaginación. Se puede desarrollar en to- dos
los ámbitos de la vida, aunque regularmente se le asocie con el arte. De esta forma, se expresa en
la ciencia, tecnología y vida cotidiana, como al vestir, preparar la comida, inventar juegos y en la
solución de problemas.

Diálogo intercultural
De acuerdo con la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (UNESCO, 2002), es la
“interacción armónica y voluntad de convivir de personas y grupos con identidades culturales a un
tiempo plurales, variadas y dinámicas”. Representa una condición importante en la construcción
de una cultura de paz.

Empatía
Es la capacidad para comprender la situación personal y social que viven y enfrentan las otras
personas. No es innata, sino que se aprende por medio de estrategias como la escucha atenta, el
buen trato y el aprecio a la diversidad, ya que implica el reconocimiento y la valoración de las
diferencias y sus contextos.

Escucha activa
Es una habilidad comunicativa, emocional y social que consiste en oír de forma atenta a una o más
personas durante un encuentro o una conversación. Implica paciencia, respeto y empatía, además
de un trato y tono oportuno ante lo que la otra persona expresa.

Paz
Es un estado social, político, cultural, económico y cultural libre de violencia. Prevalece el
aseguramiento de los derechos humanos, por tanto, hay un bienestar, seguridad y oportunidades
para todas las personas. Según la UNESCO, es una aspiración que motiva a emprender acciones
incluyentes y colaborativas (UNESCO, 2013) en todos los espacios de socialización, como las
familias, comunidades y escuelas para el logro de la igualdad, que tenga como fin el bienestar
social.

Proyecto de vida
Es la planeación, desarrollo y alcance de metas para las diferentes etapas de la vida. Tiene su base
en intereses, motivaciones, aspiraciones personales, capacidades y recursos materiales o la
ausencia de éstos. Todo ello para la esfera laboral, educativa, interpersonal y en la sexualidad.
Dicho proceso cambia con el paso del tiempo y se logra de forma individual y colectiva.

Relaciones pacíficas
Son aquellos vínculos de tipo afectivo o sexual que las personas construyen para el intercambio de
sentimientos, emociones, ideas y experiencias. Se caracterizan por el diálogo, la escucha activa, el
respeto y la empatía. Pueden ser las amistades, el noviazgo o de otro tipo. Según IPAS (2021), este
tipo de vínculos permiten el crecimiento de las personas, ya que no sólo conocen a alguien más,
sino a sí mismas. Además, amplían intereses y prácticas sociales.

Resolución de conflictos
Es un acuerdo entre dos o más partes, ya sean personas o grupos, que alcanzan luego del diálogo y
el intercambio de ideas para llegar a una conclusión que beneficia a cada participante.
Respeto
Es un valor humano que reconoce la dignidad de las otras personas, en consecuencia, valora
cualquier tipo de diferencias y propone el diálogo como respuesta ante las discrepancias que
puedan tenerse en un asunto social.

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