La oración de JABES
La entrada a una vida de bendición
Jesús vino para darnos vida en abundancia ( Juan 10:10). Eso incluye
bendición, prosperidad, protección, liberación del mal, y una vida con
dirección y propósito.
La Biblia dice que Jabes “fue más ilustre que sus hermanos” ( 1 Cronicas 4:9),
es decir, que él sobresalió sobre los demás, y luego hizo su petición y Dios
se la concedió.
¿Usted quiere ser ilustre? Si es así, usted puede pedir por la bendición y
Dios se la va a conceder.
La oración de Jabes destila la voluntad poderosa de Dios para nuestro
futuro. Con seguridad todo cristiano quiere experimentar esa vida
abundante. Quizá usted se siente limitado por sus posibilidades, pero para
Dios no existe límite.
Usted puede vivir una vida a plenitud para la gloria de Dios. Dios tiene
bendiciones que usted no ha reclamado y que le esperan. En vez de estar en
la orilla del río, venga a nadar en las corrientes del río de la bendición, la
gracia y el poder de Dios.
2) ¡Oh, si en verdad me bendijeras!
Aprendamos de la historia de Jabes.
El nació y vivió en el sur de Israel luego de la conquista de Canaán, durante
la época de los jueces. Era de la tribu de Judá y llegó a ser cabeza de un
clan. Pero su historia comienza con su nombre Jabes que significa: “Por
cuanto lo di a luz en dolor”. No suena como un buen comienzo para una vida
de éxito, ¿verdad? El creció con un nombre que todo niño odiaría. La
identidad de una persona puede ser seriamente dañada por el nombre. Un
nombre así, que significa dolor, no le auguraba un buen futuro a Jabes. Pero
a pesar de esa perspectiva, Jabes halló una salida: pedir al Dios
Todopoderoso la bendición. Entonces, ¿por qué no pedir la bendición? ( Juan
16:24).
La palabra bendecir “baruch” significa “autorizar para prosperar”. Bendecir
es impartir un favor sobrenatural.
La Palabra nos estimula a pedir la bendición:
(Proverbios 10:22) – “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade
tristeza con ella”.
(Mateo 7:7) – “Pedid, y se os dará, buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá”.
(Santiago 4:2) – “… pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís”.
Tal vez su nombre sea sinónimo de dolor; tal vez sienta que está en
desventaja por cosas que ocurrieron en su vida… Pero le pido hoy que
cambie su manera de pensar.
La naturaleza de Dios es bendecir, prosperar, desear lo mejor ( Éxodo 34:6;
Jeremias 29:11).
¿Por qué no le pide ahora que le bendiga todos los días? Con una sencilla
oración de fe es posible modificar el futuro.
2) “¡Oh, si ensancharas mi territorio!” – La grandeza de Dios.
En la parte que sigue a la oración de Jabes, hay una súplica por más
territorio. Usted pida que ensanche su vida de tal modo que se pueda
convertir en una gran influencia para muchos y que le de mayor gloria a
Dios. Cuando Jabes clamó a Dios: “Ensancha mi territorio”, vio sus
circunstancias presentes y concluyó con toda certeza: “Yo nací para algo
mayor”.
Su negocio, su trabajo, su ministerio, es el territorio que Dios le ha confiado.
Por ejemplo, como esposa o madre, usted puede pedir: “Aumenta mi
influencia, favorece mis relaciones, ensancha mis oportunidades, permíteme
hacer más para Ti… de tal forma que pueda traer mayor gloria a tu Nombre”.
Dios quiere ampliar los límites de tu frontera, que tome nuevos territorios
para Él, que acepte nuevos retos para su ministerio.
Coloque sus dones y habilidades en las manos de Dios y Él ensanchará su
territorio.
Orar por la expansión de tu territorio es orar por un milagro (la intervención
de Dios para hacer que suceda algo que normalmente no ocurriría).
3) “¡Oh, si tu mano estuviera conmigo!” – El toque de grandeza.
Muchas veces hemos recibido grandes bendiciones que nos han elevado a
mayores alturas en el vuelo de la fe, sin embargo ha habido momentos en
que nos hemos sentido débiles e incapaces de continuar el vuelo. Ya en
tierra tropezamos con dificultades abrumadoras que nos impiden levantar
vuelo otra vez.
Para sobrevolar las dificultades y sobrepasar los problemas debemos
depender de Dios. La mano de Dios debe estar sobre nuestra vida. Con ella
liberamos el poder para cumplir Su voluntad y para hacer las cosas que
parecen imposibles.
Jabes sintió la necesidad de la mano divina y Dios le dio grandeza. Así
nosotros, si dependemos de Dios, Dios se hará grande por medio de
nosotros (2 Corintios 3:5-6).
La mano de Dios es un término bíblico que explica el poder y la presencia de
Dios en las vidas de quienes conforman su pueblo ( Josue 4:24; Isaias 59:1).
El éxito de la iglesia primitiva estaba residía en que “la mano del Señor
estaba con ellos”
(Hechos 11:21).
Si creemos como Jabes veremos la gloria de Dios en nuestras vidas ( Juan
11:40).
4) “¡Oh, si me guardaras del mal!” – Guarde el legado con seguridad.
Sin duda, los triunfos traen consigo mayores oportunidades de fracaso. Los
triunfos y logros nos dejan expuestos a la presunción y a la autosuficiencia.
Por lo tanto, la última petición de Jabes, de ser guardados del mal, es
fundamental para mantener una vida llena de bendiciones ( Mateo 6:13).
Es necesario orar por fortaleza para soportar las tentaciones (tentación no
es lo mismo que pecado), porque el mayor peligro no está al borde del
precipicio, sino el no estar alerta.
La única cosa que puede romper el ciclo de vida abundante es el pecado. El
pecado interrumpe el flujo de la bendición de Dios.
5) “… y Dios le concedió lo que pidió”.
Cómo poner en práctica este principio de la oración de Jabes.
1) Ore esta oración todas las mañanas.
2) Escriba esta oración y péguela a su Biblia.
3) Vuelva a leer este estudio, o compre el libro “La oración de Jabes” de
Bruce Wilkinson
4) Imprima esta oración en una hoja y reparta a su familia, amigos y vecinos.
5) Hable a otra persona del compromiso de hacer esta oración todos los
días.
6) Empiece a anotar y registrar las respuestas de oración y los cambios en
su vida.