IDEA PRINCIPAL
Dejando atrás su vida pasada, el joven Camilo, un chico de
25 años de tez morena, labios carnosos, ojos negro azabache
y cabello ondulado color negro, recuerda a su madre
mientras observa un viejo retrato de ella junto a él y su
hermana pequeña. Al mirar detenidamente el retrato, no
puede evitar analizar la expresión en el rostro de su
madre, una cara inexpresiva que incluso roza la desilusión
y la tristeza. Camilo no puede evitar recordar su niñez,
llena de recuerdos que ahora vuelven a su mente con fuerza.
Las peleas y discusiones de su padre con su madre, la
violencia y la tristeza que llegaba a su corazón en
aquellos momentos.
Camilo, a pesar de haber tenido el privilegio en su adultez
de formar y disfrutar de una familia que lo amaba, se
encuentra en estos momentos perdiéndolo todo debido a sus
errores. Los recuerdos de su infancia y las decisiones que
tomó a lo largo de su vida se entrelazan en su mente,
creando una mezcla de arrepentimiento y nostalgia. Ahora,
mientras trata enfrentar las consecuencias de sus acciones,
recuerda aquel momento de abandono que sufrió por parte de
su figura paterna.
Carlos, el padre de Camilo, quien fue un hombre criado a la
antigua, con evidentes problemas emocionales y una fuerte
adicción al alcohol. La relación entre Carlos y Camilo fue
compleja y dolorosa, llena de momentos de violencia, y
peleas con su madre. Para Camilo, su padre podría haber
sido el peor padre del planeta, alguien que constantemente
traía sufrimiento y desilusión a su vida.
Sin embargo, mientras Camilo reflexiona sobre su pasado, su
mente se debate entre dos percepciones de su padre. Por un
lado, recuerda claramente la ira, el dolor y el miedo que
experimentó en su infancia, lo que le lleva a pensar que su
padre era la peor persona que había conocido. Por otro
lado, intenta buscar recuerdos de desolación y pobreza, la
falta de un plato de comida en la mesa, la ausencia total
de atención por parte de su figura paterna.
Para su sorpresa, no puede encontrar esos recuerdos de
extrema miseria. En medio de la violencia y el caos,
también existieron momentos en los que su padre se esforzó
por proveer y cuidar a su familia. Estos recuerdos
contradictorios lo confunden y le hacen cuestionarse si,
quizás, su mente le está jugando una mala pasada o si hay
algo más profundo que no ha comprendido completamente.
Camilo se encuentra atrapado en una batalla interna,
tratando de reconciliar estos recuerdos conflictivos y de
entender el impacto real que su padre tuvo en su vida. Esta
introspección le lleva a reflexionar sobre su propio rol
como padre y las decisiones que ha tomado.
Camilo ahora se siente como la peor basura de la tierra. Su
matrimonio y su familia se desmoronan por culpa de sus
errores, y esto lo agobia profundamente. Se pregunta si sus
recuerdos del pasado, especialmente los relacionados con su
padre, son una distorsión de su mente que lo llevan a
victimizarse y justificar sus acciones presentes. A pesar
de haber sufrido daño en su infancia, sabe que no hay
excusa válida para lo que está haciendo ahora.
Camilo está atrapado en un pozo de recuerdos y traumas, del
cual solo puede escapar enfrentando los fantasmas de su
pasado. Para ello, necesita la ayuda de sus dos
protagonistas: Papá y Mamá. Reviviendo esos momentos y
comprendiendo mejor sus raíces, espera encontrar la fuerza
para redimirse y reconstruir su vida y su familia.
HISTORIA
Camilo, un chico nacido en el seno de una familia humilde
en los barrios de Caracas, vivió una infancia marcada por
el abandono. A temprana edad, fue testigo de la partida de
su padre, quien abandonó su hogar, dejándolos a él, a su
madre y a su pequeña hermana de apenas unos meses
completamente desamparados. Sin la figura paterna, su madre
tuvo que asumir el rol de ambos padres, luchando
diariamente para proveer y cuidar de sus hijos. O esto
sería lo ideal, sin embargo, la madre de Camilo se hundiría
en una depresión de la cual no pudo salir, y recurrió a
poner fin a su vida.
Entonces llegó el día en el que Camilo divisaría aquella
fatídica escena, el ver el cadáver de su madre colgado del
techo de zinc, a altas horas de la noche, fue lo
suficientemente fuerte, como para que su mente, en el
presente sepultará este recuerdo sin que quedara ni rastro
de el. Camilo solo recuerda los momentos de angustia y
violencia, que vivió antes del abandono de su padre, luego
de eso hay un gran salto a otro punto de su vida, en el que
se encuentra completamente solo, sin padre, madre o
hermana.
Después de la partida de su padre, lo único que Camilo
recuerda es su estadía en el orfanato, donde vivió durante
8 años hasta que cumplió la mayoría de edad. Todas sus
vivencias en ese lugar las recuerda como si estuvieran
envueltas en un manto gris, desprovistas de cualquier tipo
de emoción. No es capaz de rescatar ningún recuerdo
positivo de su estancia allí. Cuando finalmente fue
expulsado al mundo real, se encontró sin nada, convertido
en un adulto sin esperanzas ni sueños. La sociedad, sin
embargo, esperaba de él mucho más de lo que él creía ser
capaz de ofrecer.