LA RADIOGRAFÍA MUESTRA UNA IMAGEN ANTEROPOSTERIOR (AP)
DE AMBAS RODILLAS.
Descripción de la radiografía:
Espacios articulares:
1. Se observa una disminución del espacio articular en el
compartimento medial de ambas rodillas, más evidente en la
rodilla derecha, lo que sugiere desgaste del cartílago articular.
2. Hay un aparente estrechamiento desigual en el compartimento
medial, común en procesos degenerativos.
Osteofitos:
1. Pueden apreciarse bordes óseos irregulares, lo que indica la
posible formación de osteofitos (excrecencias óseas).
Esclerosis subcondral:
1. Hay aumento de la densidad ósea subcondral (área blanqueada
justo por debajo del cartílago), un hallazgo típico de osteoartritis.
Alineación:
1. Podría haber un leve genu varo (desviación hacia adentro), que
es común en la osteoartritis avanzada del compartimento medial.
Diagnóstico probable:
Osteoartritis bilateral de rodilla (grado moderado a severo en la derecha,
leve a moderado en la izquierda), clasificada de acuerdo con los criterios de
Kellgren y Lawrence (necesitaría evaluación clínica y radiológica para
determinar el grado exacto). podemos considerar un grado 4
Tratamiento sugerido:
Medidas no quirúrgicas:
1. Control del peso corporal: Para disminuir la carga sobre las
rodillas.
2. Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps y
otras terapias enfocadas en la movilidad articular.
3. Analgésicos y antiinflamatorios: Como acetaminofén o AINEs
para el control del dolor (si no hay contraindicaciones).
4. Sueroterapia intraarticular: Infiltraciones de ácido hialurónico
o corticosteroides según el grado de inflamación y
recomendación médica.
Dispositivos ortopédicos:
1. Uso de bastones o andadores para aliviar presión en las
articulaciones.
2. Órtesis para corrección del alineamiento (si es necesario).
Terapias avanzadas:
1. Plasma rico en plaquetas (PRP) o células madre, dependiendo
de la disponibilidad y evaluación médica.
Opciones quirúrgicas:
1. Si los síntomas persisten y la calidad de vida está
comprometida, considerar osteotomía o reemplazo articular
total (prótesis de rodilla) dependiendo de la progresión de la
enfermedad.
El tratamiento rehabilitador tiene como objetivo reducir el dolor,
mejorar la funcionalidad, optimizar la movilidad y retrasar el progreso
de la enfermedad.
1. Fase aguda (con dolor moderado a severo):
Terapia de control del dolor:
o Aplicación de termoterapia:
Calor húmedo para reducir la rigidez (15 minutos antes
de ejercicios).
o Electroterapia analgésica:
TENS (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea)
para reducir el dolor.
o Masoterapia suave para liberar tensión muscular alrededor de la
rodilla.
Ejercicios isométricos:
o Ejercicios para el fortalecimiento del cuádriceps sin generar
movimientos articulares (por ejemplo, contracción del
cuádriceps manteniendo la pierna extendida durante 5-10
segundos, 10-15 repeticiones, 3 veces al día).
o Estos ejercicios evitan el estrés articular y fortalecen músculos
de soporte.
2. Fase subaguda (dolor leve, mejora funcional inicial):
Ejercicios de fortalecimiento progresivo:
o Fortalecimiento del cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y
músculos estabilizadores:
Ejercicios en cadena cinética cerrada: Sentadillas
parciales (sin pasar de los 45° de flexión).
Ejercicios con resistencia baja usando bandas elásticas
(por ejemplo, extensión de rodilla con banda).
o Movilidad articular:
Bicicleta estática (sin resistencia al inicio) o ejercicios de
pedal en el suelo.
Movilización pasiva y activa asistida para recuperar
rango de movimiento.
Estiramientos suaves:
o Estiramientos de cuádriceps, isquiotibiales y gemelos para
reducir rigidez muscular.
Propriocepción:
o Ejercicios para mejorar el equilibrio y control articular (uso de
superficies inestables como bosu o cojines de equilibrio).
3. Fase crónica (mejora funcional y mantenimiento):
Entrenamiento funcional:
o Fortalecimiento global con ejercicios como subir y bajar
escaleras controladamente.
o Caminatas progresivas (en terreno plano y blando).
o Hidroterapia: Ejercicios en agua tibia para reducir el impacto en
las articulaciones mientras se mejora fuerza y rango de
movimiento.
Reeducación de la marcha:
o En pacientes con alteraciones en el patrón de la marcha, incluir
ejercicios de reeducación para normalizarla.
o Uso de soportes o bastones si es necesario.
Entrenamiento aeróbico de bajo impacto:
o Natación para mejorar la capacidad física general sin estrés
articular.
4. Educación y prevención:
Peso corporal: Incorporar orientación nutricional para reducir el peso
si existe sobrepeso u obesidad.
Evitar actividades de alto impacto: Como correr, saltar o levantar
cargas pesadas.
Ergonomía:
o Adaptar actividades cotidianas para evitar posiciones forzadas o
sobrecarga en las rodillas.
o Usar sillas de altura adecuada y calzado con buena
amortiguación.
Duración y frecuencia:
La rehabilitación debe durar al menos 3 meses en su fase inicial, con
sesiones de 3-4 veces por semana, dependiendo del progreso.
El mantenimiento puede ser menos frecuente (1-2 veces por semana),
con ejercicios en casa supervisados de forma intermitente.