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Fascismo y Nazismo: Orígenes y Ascenso

El documento analiza las causas de la crisis de la democracia en Europa, destacando la radicalización política y el descontento social tras la Primera Guerra Mundial, lo que llevó al ascenso de dictaduras fascistas en Italia y Alemania. Describe el desarrollo del fascismo en Italia bajo Mussolini y el nazismo en Alemania con Hitler, enfatizando la creación de Estados totalitarios que suprimieron libertades y promovieron ideologías racistas. También se detalla la persecución de la comunidad judía y las bases ideológicas que sustentaron estos regímenes, incluyendo el nacionalismo agresivo y la violencia política.

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Fascismo y Nazismo: Orígenes y Ascenso

El documento analiza las causas de la crisis de la democracia en Europa, destacando la radicalización política y el descontento social tras la Primera Guerra Mundial, lo que llevó al ascenso de dictaduras fascistas en Italia y Alemania. Describe el desarrollo del fascismo en Italia bajo Mussolini y el nazismo en Alemania con Hitler, enfatizando la creación de Estados totalitarios que suprimieron libertades y promovieron ideologías racistas. También se detalla la persecución de la comunidad judía y las bases ideológicas que sustentaron estos regímenes, incluyendo el nacionalismo agresivo y la violencia política.

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LOS FASCISMOS

CAUSAS DE LAS CRISIS DE LA DEMOCRACIA


-​ Creciente radicalización política con aumento de los extremismos tanto de derechas como de
izquierdas.
-​ Descontento político en países como Italia o Alemania por los acuerdos de paz tras la Primera
Guerra Mundial.
-​ La crisis económica y la incapacidad de los Gobiernos parlamentarios para adoptar medidas
eficaces.

SISTEMAS POLÍTICOS DIFERENCIADOS


-​ Las naciones de la Europa occidental y nórdica, de larga tradición democrática, lograron
mantener sus instituciones.
-​ En las naciones de Europa central, oriental, balcánica y mediterránea, con democracias poco
consolidadas, se impusieron dictaduras de derechas. Pero solo en Italia y en Alemania se
implantaron dictaduras de cuño fascista.

ITALIA FASCISTA

La marcha al poder del fascismo (1920-1922)


-​ El fascismo inicial era un movimiento radical y minoritario.
-​ En 1921, Mussolini cambió de táctica y fundó el Partido Nacional Fascista.
-​ El fascismo logró apoyos sociales: clases medias, gran patronal italiana, terratenientes y
sectores del ejército y de la policía.
-​ En agosto de 1922 fracasó la convocatoria de huelga general de los socialistas contra la
violencia fascista.
-​ En octubre de 1922, a raíz de la «Marcha sobre Roma», el rey Victor Manuel III solicitó a
Mussolini que formara Gobierno.

La dictadura de Mussolini y el Estado totalitario (1922-1936)


●​ Primera fase (1922-1925), de la dictadura «legal» a la dictadura fascista.
○​ Al principio Mussolini mantuvo la apariencia parlamentaria. Las elecciones de 1924
dieron a los fascistas y sus aliados la mayoría en la cámara.

●​ Segunda fase (1925-1926), la implantación del Estado totalitario.


○​ Desde 1925, por las «leyes fascistísimas» se impuso el Estado totalitario de partido
único y la censura de prensa.

●​ Tercera fase (1926-1939), la fascistización de Italia.


○​ La firma de los Pactos de Letrán, en 1929, con la Iglesia católica consolidó el
régimen.
○​ El nuevo Estado totalitario fascista aspiró a controlar y adoctrinar a toda la sociedad a
través de la educación, la cultura y los medios de comunicación; dirigir la economía y
las relaciones laborales mediante el corporativismo, el intervencionismo y la
autarquía.
ALEMANIA NAZI

La crisis de la República de Weimar y el ascenso al poder del nazismo (1929-1933)


-​ La gran depresión fue devastadora para la democracia alemana e impulsó al nazismo al poder
debido a
-​ Sus catastróficos efectos económicos y sociales.
-​ La pérdida de confianza de la población en los partidos tradicionales y en el sistema
democrático.
-​ La radicalización ideológica que dio nuevos apoyos sociales al nazismo.
-​ En 1931 se formalizó la alianza de los nazis con la derecha tradicional.
-​ En enero de 1933, con estos apoyos, Hitler fue designado canciller.

La dictadura nazi y el Estado totalitario del Tercer Reich (1933-1936)


-​ Entre febrero de 1933 y agosto de 1934 se construyó el Estado totalitario nazi de partido
único.
-​ En febrero de 1933, a raíz del incendio del Reichstag, se suspendieron los derechos
fundamentales.
-​ En marzo de 1933 se otorgó a Hitler plenos poderes y Alemania se convirtió en una dictadura
de partido único.
-​ En junio de 1934, en la «noche de los cuchillos largos», Hitler ordenó eliminar a los
elementos radicales de las S. A.
-​ En agosto de 1934, Hitler asoció la cancillería a la presidencia de la república y proclamó el
Tercer Reich.

El nuevo Estado totalitario del Tercer Reich:


-​ Suprimió la libertad de expresión y se instauró la censura.
-​ Estableció un control riguroso de la educación, adoctrinando a la juventud.
-​ Utilizó con eficacia los medios de comunicación y la cultura para ensalzar el régimen.
-​ Practicó una politica racista y antisemita radical.
-​ Emprendió una política económica de autarquía y de rearme intensivo con el objetivo de crear
la Gran Alemania y dotarla de un «espacio vital».

DEFINICIONES

-​ Totalitarismo: régimen dictatorial que aspira a controlar todos los órdenes de la vida de un
Estado, concentrando todos los poderes en una persona o un partido.
-​ Fascios Italianos de Combate: grupo paramilitar de carácter ultranacionalista cuyos
miembros se identificaban por su camisa negra, fundado en Milán por Benito Mussolini en
1919. Su núcleo principal era muy heterogéneo: antiguos anarquistas y sindicalistas
revolucionarios, socialistas partidarios de la intervención en la Gran Guerra ligados a
Mussolini, ultraderechistas, nacionalistas y excombatientes de las tropas de asalto.
-​ Obra Nacional Balilla: organización juvenil controlada por el Partido Nacional Fascista en
Italia integrada por niños y jóvenes entre los 4 y los 18 años. Su objetivo era forzar al
«italiano nuevo» en las virtudes militares de la disciplina y la obediencia.
-​ Batalla del trigo: iniciativa llevada a cabo por el Gobierno fascista en Italia, cuyo objetivo
era lograr el autoabastecimiento de cereal del país sin necesidad de importarlo.
-​ República de Weimar: nuevo régimen político implantado en Alemania tras la finalización
de la Primera Guerra Mundial (1919-1933) que toma su nombre de la ciudad en la que se
redactó su Constitución. La nueva república tuvo que hacer frente de inmediato a la firma del
armisticio con los aliados, a los intentos insurreccionales de la izquierda radical y de la
derecha nacionalista y a los graves problemas económicos y políticos de la posguerra.
-​ Putsch de Múnich: golpe de Estado contra la República de Weimar en el año 1923 llevado a
cabo por grupos ultranacionalistas de derechas, entre los que estaban Hitler vio su partido
(NSDAP). El golpe fracasó estrepitosamente y Hitler fue encarcelado.
-​ SS (Schutzstaffel o Escuadrón de Protección): Organización paramilitar nazi fundada en
1925 como guardia personal de Hitler, que en 1929 se transformó en el cuerpo de élite del
nacionalsocialismo, ligado por juramento a Hitler.
-​ Gestapo: policía secreta del Estado nazi alemán, creada en 1933 con la misión principal de
perseguir y eliminar a los enemigos del régimen, entre los que se incluyó a los judios. Desde
1934 su jefe supremo fue Heinrich Himmler.
-​ «Noche de los cuchillos largos»: noche del 30 de junio de 1934, en la que Hitier ordenó el
asesinato del jefe de las SA, Erst Röhm, y de sus principales dirigentes, asi como de
destacados opositores a Hitler.
-​ Juventudes Hitlerianas: organización nacionalsocialista en la que se encuadran los chicos y
chicas desde los 10 años, aunque rígidamente separados. A sus miembros se les inculca la
camaradería, la obediencia y el sentido del deber.

BASES IDEOLÓGICAS

Las bases ideológicas de los fascismos eran las siguientes:


-​ Estado totalitario con control sobre todas las esferas de la vida. Se propugna la primacía del
Estado sobre el individuo y la negación de los principios liberales, como la igualdad de las
personas, los derechos individuales y la separación de poderes.
-​ Sistema político dictatorial de partido único. Este partido se sustentaba en el principio de
liderazgo, según el cual el poder recae en un jefe con un poder «carismático».​
El fascismo trató de moldear una sociedad asentada en los principios de la jerarquía, el orden,
la obediencia y la autoridad indiscutible de un hombre excepcional.​
Así se estableció el culto a la personalidad del líder.
-​ Anticomunismo y, al principio, anticapitalismo. El fascismo se planteaba una «tercera vía»
alternativa al socialismo marxista y al capitalismo. Defendía la creación de un «socialismo
nacional» capaz de acabar con el conflicto de clases y de atraer tanto a las clases medias
amenazadas por el proceso de concentración capitalista como a los obreros, oprimidos por el
miedo al desempleo y a la miseria.
-​ Nacionalismo agresivo, expansionista y militarista, que exige una nueva posición para su
nación en el mundo.
-​ Racismo. En el nazismo, el racismo y el antisemitismo se convirtieron en la doctrina central,
como elemento aglutinador de la unidad nacional, basada en la superioridad de la raza aria,
que tenía derecho a subyugar a las razas inferiores.
-​ Defensa de la violencia frente a los oponentes políticos. La violencia se consideraba un valor
positivo e incluso terapéutico.
-​ Movilización de las masas y encuadramiento en el seno del partido y el sindicato únicos y en
sus milicias u organizaciones paramilitares.
-​ Exaltación de los principios masculinos, relegando a la mujer a la crianza de los hijos y las
labores del hogar.
La base social de los fascismos, minúscula en un principio, se fue incrementando paulatinamente
hasta alcanzar en algunos países una gran fuerza.
El fascismo reclutó a sus primeros seguidores entre oficiales y combatientes desmovilizados tras la
Primera Guerra Mundial cuya adaptación a la vida civil se hizo difícil. También contó con el apoyo de
jóvenes activistas románticos impresionados por la guerra y frustrados por la «ineficacia» del sistema
liberal. Después se sumaron miembros de las clases medias afectados por la crisis económica y
temerosos de la expansión del comunismo; y un importante sector de la clase obrera, que encontró
atractivo el mensaje extremista y violento del fascismo.
El fascismo también contó con el apoyo de los grandes empresarios y terratenientes. En principio,
estos financiaron a las organizaciones fascistas para usarlas como fuerzas de choque frente a
socialistas y comunistas. Más tarde, las ayudaron para favorecer la instauración de un poder ejecutivo
fuerte, capaz de reorganizar la economía, superar la crisis y detener la agitación obrera. Cuando los
movimientos fascistas eliminaron de sus programas la demagogia revolucionaria anticapitalista, les
respaldaron totalmente.
El fascismo y el nazismo llegaron al poder en Italia y Alemania respectivamente, en parte, gracias al
apoyo de las propias instituciones del Estado liberal: el ejército y la policía toleraron e incluso
colaboraron en las acciones violentas que las organizaciones fascistas realizaban para atemorizar a sus
enemigos y conquistar el poder.

COMUNIDAD JUDÍA

Para asegurar la cohesión social, el Estado nazi pretendia sustituir la división en clases por la unidad y
la supremacia racial. Para ello consideraba necesario suprimir todas las «impurezas» que no se
ajustaban al estereotipo ario.
El grupo más amplio de víctimas de la «limpieza» racial fue la comunidad judía. Las medidas contra
los judios pasaron por tres fases:
-​ Entre 1933 y 1938 se impulsó una legislación que eliminó los derechos políticos y sociales de
los judios y que expolió sus bienes. En 1935 se promulgaron las leyes de Núremberg, que
privaron a los judios de la ciudadanía alemana y prohibieron los matrimonios mixtos.
-​ Desde finales de 1938 el antisemitismo se hizo más violento. En la noche del 9 al 10 de
noviembre de 1938, la «noche de los cristales rotos», tiendas y sinagogas judias fueron
saqueadas y destruidas por las SA y las SS. inmediatamente después, miles de judios
alemanes y austriacos fueron detenidos y encerrados en campos de concentración.
-​ A partir de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, Hitler ordenó la «Solución Final», es
decir, el programa de eliminación total de la población judía de Europa, que se llevó a cabo a
través de una inmensa red de campos de trabajo y exterminio situados en diferentes países.
En ellos murieron más de seis millones de judios.
HITLER Y EL NSDAP

En 1919, en la débil República de Weimar, se fundó en Múnich un partido nacionalista, antiliberal y


racista, el Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP). Adolf Hitler (1889-1945), nacido en Austria
en una familia de clase media, se instaló tras el fin de la Primera Guerra Mundial, en la que participó,
en Munich, donde ingresó en el DAP. En 1920 intervino en la refundación de este partido como
Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Ese mismo año se formaron las
SA, una organización paramilitar que pronto ejerció la violencia contra sus adversarios. El nazismo
defendía entonces un «socialismo nacional» anticapitalista que, a diferencia del socialismo marxista,
supera la lucha de clases en beneficio de los «intereses superiores de la nación». Las ideas centrales
del programa fueron dos: la necesidad de establecer una dictadura nacionalista fuerte y capaz de
preservar la pureza racial y eliminar a los enemigos de Alemania (demócratas, marxistas y judios) y el
deseo de unir a todos los alemanes en una Gran Alemania, dotada de un «espacio vital» que asegurase
el desarrollo de la raza aria. Hitler, elegido líder del partido en 1921, impuso en el NSDAP una
estructura elitista y jerarquizada, en la que el führer (jefe) constituía el soporte central de la
organización.

EL PUTSCH DE MÚNICH Y SUS CONSECUENCIAS

En 1923, en medio de la hiperinflación y de la exaltación nacionalista provocada por la ocupación del


Ruhr por tropas franco-belgas, grupos ultranacionalistas de derechas, entre los que estaban Hitler y su
pequeño partido, prepararon un golpe de Estado conocido como putsch de Múnich, que fracasó. Hitler
fue encarcelado. En prisión escribió Mein Kampf (Mi lucha), libro en el que expuso los principios
básicos del nazismo. En 1925, tras su salida de prisión, Hitler refundó el partido y replanteó su
programa con el fin de ampliar sus apoyos sociales: limitó sus postulados anticapitalistas a la lucha
contra los financieros judios, utilizó eficazmente la profunda corriente antisemita v anticomunista
existente en Alemania. y la gran impopularidad del Tratado de Versalles. Cambió de estrategia para
transformar su partido en un movimiento de masas. Decidió aceptar el juego parlamentario y utilizó
con gran eficacia todos los métodos de propaganda, los mítines, las marchas, los uniformes y la
instrucción militar como medio para alcanzar el poder.

LA LLEGADA AL PODER Y LA CREACIÓN DE UN ESTADO TOTALITARIO

La Gran Depresión de 1929-1933 incrementó el apoyo electoral a los nazis. La repatriación de


capitales estadounidenses por efecto de la crisis provocó la quiebra del sistema bancario alemán en
1931. El desempleo se elevó en 1932 a más de seis millones de parados, lo que provocó la miseria de
amplias capas de la población, en particular obreros y clases medias. Los partidos de la coalición de
Weimar perdieron prestigio y apoyo social por su incapacidad para afrontar la crisis. Por el contrario,
los nazis ampliaron sus bases entre las clases medias, la clase obrera, los grandes industriales y los
terratenientes. En medio de la crisis de la república se intensificaron las actividades violentas de las
SA En las elecciones de 1930 el NSDAP pasó de 12 a 107 escaños, y se convirtió en el segundo
partido más importante del Reichstag. Hitler aprovechó este éxito para intensificar sus contactos con
la derecha tradicional, incluidos los nacionalistas, el Ejército, los magnates de la industria pesada
(Krupp, Thyssen, Siemens) y los grandes propietarios. El año 1932 fue el momento más intenso de la
crisis política. La dimisión del canciller Brüning dio paso a una serie de gobiernos autoritarios, que
actuaron al margen del Parlamento, apoyados por los poderes extraordinarios que la Constitución
concede al presidente de la república.
En las elecciones presidenciales de 1932 sólo dos candidatos tenían posibilidades de victoria:
Hindenburg, que se presentaba a la reelección con el apoyo de la derecha moderada y los
socialdemócratas, y Hitler. venció el presidente Hindenburg, que nombró canciller a von Papen.
Se convocaron nuevas elecciones en julio de 1932, en las que el NSDAP logró 230 escaños y el
37,3% de los votos, convirtiéndose en el primer partido del país, aunque lejos de la mayoría absoluta.
von Papen intentó debilitar a los nazis y solicitó nuevas elecciones en noviembre en las que el
NSDAP perdió dos millones de votos. Parecía que el partido nazi entraba en declive. Sin embargo, en
enero de 1933 von Papen persuadió a Hindenburg para que nombrara a Hitler canciller en un
Gobierno de coalición entre los nazis y la derecha clásica. Ambos pensaron que al elevar al poder al
líder nazi, este quedaría sometido a las directrices de la derecha tradicional, pero se equivocaron.
Entre febrero de 1933 y agosto de 1934 se construyó en Alemania el Estado totalitario. Una vez en el
Gobierno Hitler mantuvo su radicalismo y se afanó por acaparar todos los resortes del poder,
ignorando a sus socios de coalición. Primero obtuvo de Hindenburg la disolución del Reichstag y la
convocatoria de nuevas elecciones en marzo de 1933, para reforzar el Ejecutivo. La campaña electoral
se desarrolló en un clima de violencia extrema, en el que las organizaciones paramilitares nazis (SA y
SS) hostigaron continuamente a los partidos de izquierdas. En este ambiente se produjo el incendio
del Reichstag, el 27 de febrero de 1933. Los nazis dijeron que era parte de un complot comunista y
aprovecharon la situación para suspender los derechos fundamentales y expulsar a los comunistas del
Parlamento. En marzo de 1933, en medio de este estado de excepción, se celebraron las elecciones. A
pesar de la represión contra los partidos de izquierdas, el NSDAP no logró la mayoría absoluta (43,9%
de los votos). Pero los nazis se apoyaron, de nuevo, en los partidos de derecha. De esta manera, el
nuevo Parlamento aprobó una ley que otorgaba al canciller plenos poderes durante cuatro años para
promulgar leyes sin consultar al Reichstag; sólo los socialdemócratas se opusieron. Hitler, que se
había convertido de hecho en dictador, utilizó esa ley para eliminar a los restantes partidos políticos,
excepto el NSDAP. Alemania se convirtió en una dictadura de partido único. Entonces, Hitler se
dedicó a construir el «nuevo Estado». Para ello necesitaba el apoyo del Ejército y la oligarquía
económica, por lo que decidió eliminar a los elementos radicales de las SA, que eran vistos por estos
sectores como una amenaza casi revolucionaria. El 30 de junio de 1934, la «noche de los cuchillos
largos», Hitler ordenó el asesinato del jefe de las SA, Röhm, y de sus principales dirigentes, asi como
de destacados opositores. Con la muerte del presidente Hindenburg, en agosto de 1934 Hitler dio su
último paso con el apoyo del Ejército, asoció la cancillería a la presidencia del Reich. Ello significó la
subordinación del nuevo ejército (wehrmacht) y de la policía al partido nazi. Las SS y la Gestapo se
convirtieron en garantes de la política del Tercer Reich
Para controlar a la población se usaron tanto el terror como el adoctrinamiento. El régimen nazi desató
una campaña masiva cuyo objetivo era empapar a toda la sociedad de la ideologia nacionalsocialista y
fomentar el culto al führer como un ser infalible. Parte de este adoctrinamiento se llevó a cabo a través
de la educación y de las organizaciones juveniles. Chicos y chicas desde los diez años, rígidamente
separados, entraron a formar parte de las Juventudes Hitlerianas, en las que se les inculca la
camaradería, la obediencia y el sentido del deber. La educación fue rigurosamente controlada con el
fin de inculcar a la juventud las teorias racistas, el antisemitismo y el militarismo. También se
suprimió la libertad de expresión y se censuraron todas las actividades literarias y artísticas.
La propaganda nazi utilizó con mucha eficacia los medios de comunicación (prensa, radio) y la
cultura (cine, música, teatro, artes plásticas, arquitectura) para difundir los valores patrióticos y
racistas. Joseph Goebbels concentró en su persona, desde 1933, la educación y todo el aparato
ideológico del Tercer Reich, al frente del Ministerio para la Formación del Pueblo y de la Propaganda.
Cualquier medio de comunicación fuera del control nazi fue prohibido o absorbido.

TANTO EN EL GOBIERNO FASCISTA COMO EN LA ALEMANIA NAZI


En Alemania controlaron la economía de manera rígida, prohibieron los sindicatos y trataron de
alcanzar la autarquía.
El fascismo optó por el sistema corporativista. Pretendía organizar la economía y gestionar las
organizaciones sociales (sindicatos y patronal) bajo el principio de la colaboración de clases. Pero este
sistema fue una fachada que permitió al régimen controlar a estos grupos a través del Ministerio y del
Consejo Nacional de Corporaciones, El corporativismo se inició con leyes laborales como la Carta del
Trabajo (1927), que solo permitía los sindicatos fascistas y declaró ilegal la huelga. En la Alemania
nazi se introdujo una rígida estructura en las fábricas para asegurar el orden y la disciplina de los
trabajadores. Los sindicatos fueron violentamente eliminados y los obreros fueron obligados a
integrarse en el sindicato nazi: Frente Alemán del Trabajo.
El fascismo aplicó, primero, una política económica liberal favorable a las grandes empresas que dio
paso, en 1925, a una política intervencionista. Con gran despliegue propagandístico impulsó un
conjunto de iniciativas presentadas como «batallas»: la batalla del trigo, que pretendía lograr el
autoabastecimiento de cereal sin necesidad de importar, la batalla de la lira, que supuso la revaluación
de la lira a costa de reducir los salarios un 20%; un proyecto para poner en producción áreas
pantanosas del valle del Po... Tras la crisis de 1929, aumentó la intervención del Estado y se optó por
la autarquía. Se fomentó la concentración industrial y en 1933 se creó el Instituto para la
Reconstrucción Industrial (IRI) para canalizar las inversiones del Estado hacia industrias de valor
estratégico. A partir de 1936 se diseñó una auténtica economía de guerra. Entre los años 1934 y 1936
la política económica del Tercer Reich se centró en el impulso del comercio exterior y la disminución
del desempleo. Para reducir el número de parados se emprendieron algunas obras públicas (autopistas,
aeropuertos, etc.). Desde 1936, con el plan cuatrienal, se puso en marcha una política de autarquía
económica y de rearme intensivo. Se impulsó al máximo la utilización de los recursos del suelo y del
subsuelo, se desarrolló la producción de sucedáneos y de productos sintéticos (para evitar la
dependencia de las importaciones) y se incrementaron las inversiones en los sectores relacionados con
la industria de guerra (armamento, siderurgia, química...). Pero la autarquía no fue total por la falta de
materias primas estratégicas (petróleo, caucho) y de alimentos. La solución consistió, según los
postulados del nazismo, en la ampliación del «espacio vital» alemán, es decir, en la guerra para
anexionar territorios y recursos de otros países. Sin embargo, esta política económica era insostenible
a largo plazo y su mantenimiento depende del estallido de una guerra para dar salida a la gran
acumulación de armamento y obtener recursos de otros países. Esta guerra fue la Segunda Guerra
Mundial.

LA GUERRA FRÍA
Sistema de relaciones internacionales basado en el enfrentamiento entre dos superpotencias: Estados
Unidos y la Unión Soviética, y también entre los países que apoyaban a cada superpotencia. Se
desarrolló entre 1947 y 1991.

Características
-​ División en dos bloques opuestos, cada uno de ellos encabezado por una superpotencia y con
un sistema económico, social y político antagónico,
-​ Carrera de armamentos, especialmente orientada a la ampliación del propio arsenal nuclear.
-​ Propaganda ideológica y espionaje del bloque contrario.
-​ Boicot al bloque contrario e intento de ampliar el ámbito geográfico de influencia propia.
-​ Represión de cualquier disidencia interna.
-​ Resolución de los conflictos por medio de guerras localizadas para evitar un enfrentamiento
directo entre las dos superpotencias que supondría una guerra nuclear.

ETAPAS DE LA GUERRA FRÍA

Máxima tensión (1948-1953)

Comienzo
-​ Final de la cooperación entre los aliados tras la Segunda Guerra Mundial.
-​ Triunfo de la desconfianza mutua entre las dos superpotencias, plasmada en dos doctrinas
políticas la doctrina Truman en Estados Unidos y la doctrina Jdanov en la Unión Soviética.
Ambas pretendían justificar el intervencionismo exterior.
División económica de Europa
-​ Plan Marshall: sistema de ayuda estadounidense para la reconstrucción y el desarrollo de
Europa occidental. Incluyó a casi todos los países de Europa occidental, excepto España.
-​ COMECON: organización económica común para los países de Europa oriental patrocinada
por la Unión Soviética. Los países que se adhirieron fueron la Unión Soviética, Hungría,
Checoslovaquia, Alemania oriental, Polonia, Bulgaria, Rumania y Albania.
Formación de los bloques militares
-​ OTAN: encabezada por Estados Unidos.
-​ Pacto de Varsovia: encabezado por la Unión Soviética.
-​ Ampliación de los bloques por otras zonas del mundo.
-​ Competencia constante por ganar aliados.
Principales conflictos
-​ Crisis de Berlín: bloqueo soviético de Berlín. División de Alemania entre RFA y RDA.
-​ Guerra de Corea: intervención de Estados Unidos en Corea contra las fuerzas comunistas de
Corea del Norte, que habían invadido la zona no comunista.

Coexistencia pacífica (1954-1975)


-​ Cambio de líderes, muerte de Stalin y final de la presidencia de Truman.
-​ La llegada de Kruschev al poder en la URSS inicia un periodo de deshielo y diálogo con
Occidente
Conflictos internos
-​ Bloque soviético: rebelión húngara, Primavera de Praga, alejamiento de la política soviética
de China, Yugoslavia, Albania y Rumania
-​ Bloque occidental: disensiones con Francia y movimientos anti estadounidenses en
Latinoamérica.
Conflictos entre los bloques
-​ Crisis del canal de Suez.
-​ Segunda crisis de Berlín.
-​ Crisis de Cuba.
-​ Guerra de Vietnam.
Nuevos factores de distensión
-​ Conversaciones entre las superpotencias para frenar la carrera de armamentos.
-​ Nuevos centros de poder mundial: CEE y China.
-​ Acercamiento entre Europa occidental y oriental.
-​ Finalización de los conflictos más graves.

Rebrote y final (1976-1991)

Ofensiva soviética
-​ Despliegue de misiles en Europa oriental,
-​ Apoyo a movimientos revolucionarios de diversas zonas del mundo. Invasión de Afganistán
(1979),
Reacción de Estados Unidos
-​ Despliegue de los euromisiles estadounidenses en Europa occidental.
-​ Iniciativa de Defensa Estratégica.
-​ Intervención en diferentes países del mundo para frenar cualquier movimiento revolucionario.
Final de la Guerra Fría
-​ Deshielo tras la llegada de Mijail Gorbachov al poder en la Unión Soviética.
-​ Nueva política soviética respecto de sus países aliados.
-​ Inicio de conversaciones de desarme entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
-​ Colapso y ruptura del bloque comunista tras las revoluciones de 1989 en Europa oriental.
-​ Disolución de la Unión Soviética (1991) y final de la Guerra Fria.

DEFINICIONES
-​ Guerra Fría: sistema de relaciones internacionales existente entre 1945 y 1991. Durante ese
periodo el mundo se dividió en dos bloques antagónicos, uno encabezado por Estados Unidos
y el otro por la Unión Soviética. Las dos superpotencias intentaron mantener su seguridad y
ampliar o proteger sus zonas de influencia utilizando todos los medios disponibles, con
excepción del conflicto bélico directo, ya que este implicaba el uso de armas nucleares y, por
tanto, la destrucción mutua.
-​ Plan Marshall: programa de ayuda estadounidense aprobado en 1948 por valor de 13.000
millones de dólares, destinado a casi todos los países de Europa occidental, excepto España.
Los países más beneficiados fueron Reino Unido, Francia, Italia y Alemania occidental. Los
objetivos estadounidenses al aplicar este plan eran mejorar el nivel de vida en Europa, y así
alejar el peligro revolucionario y mantener la demanda europea para evitar una crisis de
sobreproducción de su propia industria.
-​ Pacto de Varsovia: nombre con el que se conoce el Tratado de Amistad, Cooperación y
Asistencia Mutua, una alianza militar ratificada en 1955 por la Unión Soviética, la República
Democrática Alemana, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, Hungría, Bulgaria y Albania.
-​ Coexistencia pacífica: etapa de la Guerra Fría entre 1954 y 1975 caracterizada por una
mayor disposición a negociar por parte de los líderes de Estados Unidos (Eisenhower) y la
URSS (Nikita Kruschev), lo que dio lugar al inicio del deshielo de las relaciones entre ambas
potencias. Pese a ello, esta época no estaba en absoluto libre de conflictos localizados y crisis.
-​ Primavera de Praga: movimiento de reforma checoslovaco de 1968 que pretendia lograr
mayores libertades en el seno del sistema comunista y fue duramente reprimido por la URSS
-​ Principio de la disuasión nuclear: equilibrio del terror durante la Guerra Fría que aseguraba
la mutua destrucción de las dos superpotencias en caso de guerra.
-​ Espíritu de Helsinki: nueva política de entendimiento y distensión internacional surgida en
la Conferencia de Seguridad y Cooperación de Helsinki de agosto de 1975.
-​ Guerra de las galaxias: nombre con el que se conoce la Iniciativa de Defensa Estratégica
formulada por el presidente estadounidense Ronald Reagan, que pretendía el desarrollo de un
escudo espacial para destruir los misiles soviéticos en caso de ataque nuclear antes de que
estos pudiesen caer sobre Estados Unidos.

GUERRA DE COREA

Corea formaba parte del Imperio japonés antes de la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota
japonesa en 1945, quedó dividida en dos Estados por el paralelo 38º N: Corea del Norte, vinculada a
la Unión Soviética, y Corea del Sur, dependiente de Estados Unidos. La victoria comunista en China
fortaleció la idea del líder norcoreano Kim II Sung de unificar la península. En junio de 1950 las
tropas del norte invadieron el sur y conquistaron con facilidad casi todo el territorio. Estados Unidos
reaccionó inmediatamente y consiguió una resolución de condena del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas, en el que no estaba la URSS, y la autorización para intervenir militarmente.
La contraofensiva estadounidense, dirigida por el general MacArthur, llegó cerca de la frontera china,
lo que impulsó al líder chino Mao Zedong a ayudar militarmente al régimen norcoreano, mientras que
la URSS se abstuvo de intervenir. El general MacArthur propuso el bombardeo nuclear de China, por
lo que fue cesado inmediatamente del mando. Las fuerzas estadounidenses tuvieron que retroceder y
el frente se estabilizó en el paralelo 38º La incapacidad de ambos bandos para lograr una victoria sin
recurrir al armamento nuclear condujo a la firma del armisticio en 1953, que confirmaba la situación
existente al inicio del conflicto. Las consecuencias del conflicto fueron destacables. Por un lado, el
enfrentamiento significó la extensión de la Guerra fría al continente asiático y. por otro, demostró que
cualquier iniciativa bélica podía provocar una reacción mayor del otro bloque, por lo que era
necesario localizar y aislar los conflictos en zonas periféricas.
Por otra parte, la ampliación de la zona de dominio comunista y el aumento de la tensión en Asia
hicieron que Estados Unidos impulsará la creación de tratados regionales de defensa. En 1954, se creó
la SEATO (Organización del Tratado del Sudeste Asiático), que agrupó a Australia, Francia Reino
Unido, Nueva Zelanda, Pakistán, Filipinas, Tailandia y Estados Unidos. Un año después se firmó el
Pacto de Bagdad (1955) entre Estados Unidos, Turquía, Irak, Irán, Pakistán y Reino Unido. Estados
Unidos también firmó tratados bilaterales con Taiwán, Corea del Sur y Japón.

GUERRA DE VIETNAM

La península de Indochina había sido colonia francesa. Francia se había retirado de la zona tras una
dura guerra en la que fue derrotada. Los acuerdos de Ginebra de 1954 dejaron Vietnam dividido en
dos Estados: Vietnam del Norte, con un régimen comunista liderado por Ho Chi Minh, y Vietnam del
Sur, gobernado por una dictadura favorable a Occidente dirigida por Ngo Dinh Diem. Estos acuerdos
fijaban la línea de separación provisional entre el norte y el sur en el paralelo 17º N y preveían la
reunificación del país después de la celebración de elecciones. En Vietnam del Sur existía una
guerrilla comunista, el vietcong, apoyada por el régimen norvietnamita y que amenazaba con derrocar
al gobierno. Estados Unidos decidió apoyar al régimen de Vietnam del Sur, temeroso de que el
comunismo se impusiese en todo el país. El conflicto se inscribió así en el marco de la Guerra Fría
para impedir la progresión del comunismo en Asia. Se quería evitar lo que se denominó «efecto
dominó», es decir, que el éxito de una revolución comunista en un país sirviera de ejemplo para la
difusión de gobiernos prosoviéticos por los países vecinos. Estados Unidos inició una intervención
armada directa en 1964, que llegó a superar los 500.000 efectivos en 1968. Pero todo ello resultó
inútil: ni el continuo aumento de tropas, ni la superioridad tecnológica, ni los ataques con armas
químicas, ni los bombardeos masivos del norte lograron doblegar a un enemigo que utilizaba tácticas
guerrilleras y que contaba con bastante apoyo popular. En 1968 el Vietcong lanzó una ofensiva que
puso de manifiesto la imposibilidad de que las tropas estadounidenses ganasen la guerra. Además, la
oposición al conflicto se había extendido por todo Occidente, incluso en el interior de Estados Unidos,
por las terribles imágenes que mostraba la televisión. En 1969, Richard Nixon asumió la presidencia
en Estados Unidos con la promesa de acabar con la guerra, y a partir de entonces comenzó un
repliegue progresivo de tropas que duró cuatro años.
En 1973 se llegó a un acuerdo de alto el fuego, Estados Unidos retiró todas sus tropas y se acordó la
reunificación del país. Pero la lucha entre el norte y el sur continuó hasta abril de 1975, cuando las
tropas del Vietcong y de Vietnam del Norte tomaron Saigón. En 1976 los dos Vietnam se unieron
formando la República Socialista de Vietnam, que inmediatamente se integró en el bloque
prosoviético. Casi al mismo tiempo, cayeron también en la órbita soviética los países vecinos de Laos
y Camboya, que se habían visto inmiscuidos en el conflicto desde 1965.
La guerra de Vietnam representó para Estados Unidos un enorme desprestigio internacional y un gran
fracaso militar, con un costo de más de 50.000 soldados estadounidenses muertos y 150.000 heridos.
Supuso la mayor derrota militar de la historia de este país, y a partir de entonces los sucesivos
gobiernos limitan las intervenciones militares en el exterior.
LA REVOLUCION ISLAMISTA EN IRAN

El año 1979 supuso un recrudecimiento de la Guerra Fría. Irán vivió una Revolución islamista que
derrocó al régimen dictatorial del sah Rheza Palevi, un firme aliado de Estados Unidos en Oriente
Medio. Ese mismo año un grupo de radicales islámicos asaltó la embajada de Estados Unidos en
Teherán y secuestró a 80 empleados. Para liberarlos, exigían la extradición del sha, que se encontraba
en Nueva York. El secuestro de la embajada se prolongó durante un año y supuso un fuerte desgaste
para el presidente estadounidense Jimmy Carter, que perdería las elecciones en favor del republicano
Ronald Reagan. La población de Estados Unidos se mostró favorable a ejercer medidas de fuerza en
el exterior para recuperar el prestigio internacional.
En este sentido, el nuevo presidente, con una política exterior más agresiva que su predecesor,
intervino en Afganistán, donde ayudó a la guerrilla antisoviética.

AMÉRICA LATINA

En América Latina Estados Unidos intervino constantemente contra los gobiernos que se alejaban de
sus postulados políticos, unas veces promoviendo golpes de Estado y otras apoyando a guerrillas y
ejércitos de invasión. En Guatemala, Cuba, Nicaragua, El Salvador, Panamá, Chile, Argentina, etc.,
hubo constantes injerencias de Estados Unidos. En este sentido, cuando en 1959 la guerrilla liderada
por Fidel Castro llegó al poder en Cuba, que había sido un aliado tradicional de Estados Unidos, el
gobierno de Washington consideró al nuevo régimen como una amenaza para los intereses
occidentales. La oposición estadounidense al cambio político en la isla fue paralela al giro izquierdista
de la revolución. Estados Unidos consideraba que la existencia de un país aliado de la URSS a tan
solo 150 kilómetros de su costa creaba una situación muy peligrosa y, además, podía representar un
factor de desestabilización para toda Latinoamérica y potenciar la aparición de movimientos
revolucionarios en otros países. En 1961 Estados Unidos promovió la invasión de Cuba en Bahía
Cochinos, protagonizada por exiliados cubanos dirigidos por la CIA (Agencia Central de
Inteligencia), cuyo objetivo era derrocar al gobierno de Castro, pero fracasó.
La respuesta de Castro fue pedir ayuda militar y protección a la Unión Soviética.
En 1962 se desató el conflicto más grave: la crisis de los misiles. Aviones espía de Estados Unidos
detectaron la presencia en Cuba de rampas de misiles nucleares soviéticos. El presidente
estadounidense John F Kennedy decretó el bloqueo naval de Cuba a fin de evitar la llegada de nuevos
suministros militares y amenazó a la Unión Soviética con invadir la isla si no retiraba los misiles. La
crisis estuvo a punto de desembocar en un conflicto directo entre ambas superpotencias cuando los
buques estadounidenses que bloqueaban Cuba cerraron el paso a un convoy soviético que llevaba
suministros a la isla y que se negaba a detenerse. Finalmente, Kruschev ordenó la retirada de los
barcos y el desmantelamiento de las rampas de misiles.
La crisis cubana fue el conflicto más peligroso de la Guerra Fría: el mundo entero se mantuvo en vilo
ante la posibilidad de una guerra nuclear. Los gobiernos de las dos superpotencias llegaron a la
conclusión de que era necesario abrir nuevos cauces de diálogo para no repetir una situación
semejante. Los líderes de los dos países se reunieron en diversas ocasiones y establecieron una línea
de contacto directo, el llamado «teléfono rojo». Cuando Ronald Reagan llegó a la presidencia de
Estados Unidos en 1981, se potenció la intervención estadounidense en Latinoamérica para evitar que
se acercara a la Unión Soviética. Reagan ordenó la invasión de la isla de Granada en 1983, apoyó
diversas dictaduras militares y armó a la guerrilla nicaragüense, «la Contra», que pretendía derrocar al
gobierno sandinista, muy cercano a la Cuba castrista.
LOS AÑOS 80

A mediados de los años ochenta, la agresiva política exterior estadounidense patrocinada por el
presidente Reagan coincide con una situación de debilidad en la URSS.
Los grandes gastos militares y el estancamiento de la producción habían provocado una fuerte crisis
económica en la Unión Soviética, que, además, tenía que hacer frente a la desastrosa guerra de
Afganistán. El rebrote de la tensión y el aumento de la amenaza nuclear provocaron una gran
preocupación en la población de los dos bloques. En los países occidentales, especialmente en Europa,
resurgieron con fuerza renovada movimientos de carácter pacifista y antinuclear que se mostraron
muy activos, con frecuentes actos de protesta. En el bloque comunista estos movimientos no pudieron
tener una expresión pública, aunque sí fomentaron un fuerte sentimiento de rechazo hacia el
comunismo, que estalló cuando el sistema dio las primeras muestras de debilidad.
La llegada, en 1985, de Mijail Gorbachov al poder en la URSS cambió radicalmente la política
internacional soviética. El nuevo gobierno inició una política de diálogo con Estados Unidos con el
objetivo de detener la carrera armamentista y rebajar el enorme gasto militar, que estaba repercutiendo
muy desfavorablemente sobre la economía soviética.
La primera manifestación del cambio de las relaciones fue la firma del Tratado de Washington (1987)
para el desmantelamiento de los misiles de alcance medio. En 1989 la URSS retiró sus tropas de
Afganistán. Poco después, el proceso de distensión se confirmó con la retirada de las tropas soviéticas
de los países de la Europa del Este y la puesta en marcha de una apertura política y económica en la
Unión Soviética. La suavización del control ideológico y político en casi todos los países del bloque
comunista dio como resultado la inmediata aparición de movimientos sociales favorables al
establecimiento de sistemas democráticos. En 1989 en los países de Europa oriental se desató una
oleada de manifestaciones públicas y de sublevaciones pacíficas que dieron lugar a las denominadas
revoluciones democráticas. Estos movimientos tuvieron como resultado la caída en cadena de los
regímenes comunistas europeos. El movimiento democrático se extendió por casi todo el bloque
comunista. En mayo de 1989 estudiantes chinos comenzaron una protesta a favor de la democracia
que se materializó en la ocupación de la plaza de Tiananmen. Pero el gobierno chino, asustado por lo
que estaba ocurriendo en Europa, reaccionó con una enorme violencia, y el 3 de junio el ejército entró
en la plaza y acabó con la protesta causando centenares de muertos.
En 1989, poco después de la caída del muro de Berlín, el nuevo presidente estadounidense, George
Bush (padre), y Mijail Gorbachov se reunieron en la cumbre de Malta y proclamaron el inicio de una
nueva era en las relaciones internacionales y el fin de las tensiones entre las superpotencias. Se puede
considerar este momento como el final oficial de la Guerra Fría. En 1991 se produjeron dos hechos
definitivos para la finalización de esta etapa: la disolución del Pacto de Varsovia y la desintegración
de la Unión Soviética, que se dividió en varios Estados.
Con ello se ponía fin a la política de bloques que había caracterizado a la Guerra Fría y Estados
Unidos se convirtió en la indiscutida primera potencia del planeta. Aunque la OTAN no se disolvió,
abandonó su confrontación con el bloque comunista y basó su política en hacer frente a amenazas de
otra naturaleza.

EL MURO DE BERLÍN

Berlín fue uno de los «puntos calientes» de la Guerra Fría. Tras la Segunda Guerra Mundial,
Alemania quedó dividida en cuatro zonas, cada una administrada por un país aliado: Estados Unidos,
Reino Unido, Francia y la URSS. Berlín se encontraba en la zona soviética y a su vez había sido
dividida en cuatro zonas administradas por los mismos países. En 1948 se celebró la Conferencia de
Londres, en la que las tres potencias occidentales acordaron la unificación de sus zonas en un solo
Estado. Estas medidas contravenía los acuerdos de Yalta y Potsdam de 1945. La respuesta de Stalin
fue el bloqueo terrestre de Berlín entre junio de 1948 y mayo de 1949. Berlín quedó aislado de las
zonas occidentales de Alemania, lo que dio origen a la primera gran crisis de la Guerra Fría. Estados
Unidos resolvió la situación con la creación de un puente aéreo que logró abastecer la ciudad durante
el bloqueo. La firmeza de la respuesta estadounidense convenció a Stalin de la inutilidad de la medida,
y en mayo de 1949 levantó el bloqueo. El principal efecto de la crisis fue la división de Alemania en
dos países. En mayo de 1949 nació la República Federal de Alemania (RFA), formada por las zonas
ocupadas por británicos, estadounidenses y franceses. La URSS creó en su sector de Alemania otro
Estado independiente: la República Democrática Alemana (RDA). Berlín, debido a su localización en
Alemania oriental, se convirtió en un punto de fácil contacto entre los dos bloques. Muchos habitantes
de la República Democrática Alemana escapaban al lado occidental. Esta circunstancia provocaba una
insoportable sangría para la economía de la RDA. En 1958 Kruschev solicitó el cambio en la situación
de Berlín, pero no consiguió una respuesta satisfactoria de Occidente. En 1961, el gobierno de
Alemania del este comenzó a construir una barrera para separar los lados oriental y occidental, el
muro de Berlín, denominado en Occidente el «muro de la vergüenza». La reacción occidental no fue
más allá de las condenas verbales y algunas muestras de fuerza mediante maniobras militares. El muro
de Berlín fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría. Su caída en 1989, en el marco de
las revoluciones democráticas de Europa oriental, que produjeron la caída en cadena de los regímenes
comunistas europeos, marcó el fin de la Guerra Fría, que se produjo oficialmente cuando poco
después de la caída del muro, el presidente estadounidense George Bush (padre) y Mijail Gorbachov
se reunieron en la cumbre de Malta y proclamaron el inicio de una nueva era en las relaciones
internacionales y el fin de las tensiones entre las superpotencias.

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