MATERIA 2Parcial: APOLOGETICA CRISTIANA N.
06
TEMA: ¿LA CONFESIÓN ES BÍBLICO?
¿Por qué me tengo que confesar con un cura?
INTRODUCCIÓN: Los Evangélicos no practicamos la confesión de la misma manera
que los católicos. El catolicismo enseña que debes de ir al padre o sacerdote y decirles
cuales fueron tus pecados y entonces él te pide que hagas algún rezo y entonces declara
que tus pecados son perdonados; pero nosotros no lo hacemos de esta manera en las
Iglesias Evangélicas.
Para poder entender la enseñanza sobre la Confesión es necesario entender porque y para
que lo hacemos. Primero debo explicar que existen dos tipos de Confesiones.
Confesión para Salvación:
Esta confesión es producto de una fe genuina en Cristo reconociéndole como Único y
suficiente Salvador capaz de perdonar nuestros pecados y es la confesión que toda
persona debe hacer para ser salvada eternamente y justificada ante Dios; para ser recibido
a la familia de Dios como hijo. Cuando la persona se arrepiente de su pecado y recibe a
Cristo como su Señor y Salvador la persona se convierte en hijo/a de Dios. El Espíritu
Santo hace su morada dentro de él o ella le ayuda en su vida de cristiano.
Juan 1:12.
V.12 Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de
Dios, a los que creen en su nombre:
La condición de hijo/a del creyente le asegura un lugar especial en su relación con Dios y
en cuanto a su herencia futura…
Romanos 8:16-18
V.16 Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de
Dios. V17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de
Cristo; si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos
glorificados.
El ser hijo de Dios es estar en la familia de Dios, en este estado el creyente está
"en Cristo Jesús" a lo que la Biblia dice que no tiene condenación….
Romanos 8:1
V.1 AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús
La Salvación es por Gracia de Dios a sus escogidos, pero estos deben de recibirla por
medio de la fe en Cristo. Cuando una persona reconoce que es un pecador sin Dios y sin
esperanza en el mundo, debe de confesar sus pecados a Dios para recibir la salvación que
Él le ofrece.
Romanos 10:8-10 N. 07
V.8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón.
Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: V.9 Que, si confesares con tu
boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. V.10 Porque con el corazón se cree para justicia; más
con la boca se hace confesión para salvación.
Confesión para comunión:
Una vez el hombre o la mujer ha venido a una relación como hijo de Dios y a formar parte
de esta familia, puede llegar a estar en ocasiones en necesidad de reestablecer la
comunión con Dios o con los miembros de esta familia, aunque la relación no se pierde, la
comunión si se pierde. A veces nuestro comportamiento no es el más adecuado y esto nos
lleva a ser disciplinados por Dios. Una de las formas en que Dios nos disciplina es al no
contestar nuestras oraciones. Para que Dios nos oiga y reciba nuestra adoración o conteste
nuestra oración debemos de estar comunión con El y con nuestros hermanos. El deseo de
cada creyente debe ser el de ser igual a su Padre Dios…
Efesios 5:1
V.1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
La falta de perdón, las ofensas, las mentiras, los malos pensamientos, o el simple hecho de
no hacer lo correcto, etc. no es ser como nuestro Padre, y por eso debemos de confesar
nuestros pecados. Como somos humanos todos tenemos pecados, unos más y otros
menos, pero a la verdad todos somos pecadores y para recibir perdón debemos reconocer
que hemos pecado.
1 Juan 1:1
V.8 Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no
hay verdad en nosotros
En este contexto, podemos clasificar dos tipos de pecados, el que se hace contra Dios y el
que se hace contra el prójimo. El pecado contra Dios incluye el pecado contra nuestro
prójimo porque él o ella está hecho a la imagen de Dios, por lo tanto debemos de confesar
"todas" nuestras faltas.
¿Ahora, a quien le confesamos, al Sacerdote o al Prójimo?
La Biblia enseña que la confesión se debe hacer primeramente a aquella persona a quien
ofendimos con nuestra conducta (madre, padre, hermanos, amigos, etc.),
OJO: (No al cura o sacerdote). Y luego a Dios en oración.
¡Eso es lo que la Biblia nos enseña! Antes de llegar a Dios a pedir perdón debemos de
arreglar las cuentas con nuestros semejantes siempre y cuando sea posible. Además, hay
dos factores que debemos considerar:
N. 08
1. Primero, existen pecados que solo la persona conoce y no tiene porqué comentarlos con
otros; y 2. Segundo, hay pecados que cometemos aun sin darnos cuenta. El Salmista
David le pedía perdón a Dios aun por aquellos pecados los cuales eran ocultos para él.
Santiago 5:16
V.16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que
seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Mateo 5:22-24
V.22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será
culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante
el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
V.23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano
tiene algo contra ti, V.24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Eso es lo que Dios quiere que hagamos, que confesemos nuestros pecados los unos a los
otros. El confesar el pecado a la persona contra la cual hemos fallado, nos abre puertas en
nuestra comunión con Dios y destruye la obra del diablo que solo quiere causar división y
contienda entre hermanos creando raíces de amargura en los corazones de las personas.
1 Juan 1:9-10
V.9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad. V.10 Si decimos que no hemos pecado, le
hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Solamente después de haber arreglado nuestras cuentas con nuestro prójimo, lo que
incluye no solo las faltas cometidas hacia ellos sino también el perdonar las faltas de ellos
hacia nosotros, y después de haber confesado a Dios nuestros pecados, entonces podemos
orar el Padre nuestro…
Mateo 6:12
V.12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores.
Debemos de procurar cada día ser más parecidos al nuestro Dios y Padre. Debemos de ser
santos porque él es Santo. Dios quiere un pueblo celoso de buenas obras que no cesa de
hacer el bien a otros perdonando y no ofendiendo a su prójimo.
Romanos 6:9-11
9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte
no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez
por todas; más en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos
muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
N. 09
Mientras crecemos (y es necesario crecer) veremos que nuestra lista de pecados se hará
cada vez más corta. Debemos poder vivir en santidad ante Dios y aunque quizás nunca
lleguemos a estar completamente sin pecado, este debe estar tan "muerto" en nuestra vida
que no se note, sino que la santidad de Dios resplandezca en nuestras vidas.
10 versículos bíblicos sobre la confesión de pecados
Confesando nuestros pecados y arrepintiéndonos, a través de la gracia de Dios, podemos
recibir Su perdón y ser salvos. Deja que los siguientes versículos bíblicos te alienten a eso.
que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca
se confiesa para salvación. (Rom 10:9-10)
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y
tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Salmos 32:5)
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará
a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros
corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en
tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. (Santiago 4:7-10)
Dios, tú conoces mi insensatez, Y mis pecados no te son ocultos. (Salmos 69:5)
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia. (Prov 28:13)
Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los
extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová. (Jeremías 3:13)
Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. (Salmos 32:3)
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos
de toda maldad. (1 Juan 1:9)
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho. (Santiago 5:16)
Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre
que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. (Marc 11:25)