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Reyes Católicos y Conquista de América

La Edad Moderna en España comienza con la unión dinástica de los Reyes Católicos, quienes establecieron un nuevo sistema de gobierno y llevaron a cabo la guerra de Granada, culminando en 1492 con la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América. La colonización de América trajo consigo la explotación de sus recursos y la defensa de los derechos indígenas, mientras que el Imperio de Carlos V y sus sucesores enfrentaron conflictos internos y externos, incluyendo la Guerra de Sucesión Española. El siglo XVIII se caracteriza por la centralización del Estado bajo la monarquía borbónica y la implementación de reformas significativas a través de los Decretos de Nueva Planta.
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Reyes Católicos y Conquista de América

La Edad Moderna en España comienza con la unión dinástica de los Reyes Católicos, quienes establecieron un nuevo sistema de gobierno y llevaron a cabo la guerra de Granada, culminando en 1492 con la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América. La colonización de América trajo consigo la explotación de sus recursos y la defensa de los derechos indígenas, mientras que el Imperio de Carlos V y sus sucesores enfrentaron conflictos internos y externos, incluyendo la Guerra de Sucesión Española. El siglo XVIII se caracteriza por la centralización del Estado bajo la monarquía borbónica y la implementación de reformas significativas a través de los Decretos de Nueva Planta.
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PARTE 3: LA EDAD MODERNA

3.1.- Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno. La guerra de Granada

El matrimonio en 1469 de Fernando II, rey de Aragón, e Isabel I, reina de Castilla, significó el
origen de una estructura monárquica de la que formaban parte los diferentes reinos
peninsulares e insulares. Sin embargo, no fue hasta 1479 y tras muchos conflictos internos,
cuando ambos lograran reinar en sus territorios, quedando configurada la Unión Dinástica. Su
reinado (1479-1504/16) ha sido considerado como el punto de partida de la Edad Moderna en
España. Se configuró un nuevo Estado entre cuyas instituciones destacamos las Cortes,
integradas por nobles, clero y representantes de las ciudades, tanto en Castilla (más sumisas)
como en Aragón (con más poder); el Consejo Real en Castilla, como órgano central del
gobierno del reino y órgano supremo de justicia, mientras que en Aragón será más
independiente. Como institución innovadora, los Reyes Católicos crean los Consejos
especializados (Inquisición, Órdenes Militares, Hacienda). Estos estarán unidos a la monarquía
mediante los secretarios reales. Judicialmente, contaron a nivel estatal con dos Chancillerías
(Granada y Valladolid) y dos audiencias de primera instancia (Santiago y Sevilla) en Castilla,
mientras que en Aragón existía una audiencia por cada reino y en Navarra un tribunal de Corte
Mayor. Crearon, además, la Santa Hermandad, auténtica fuerza policial contra la delincuencia
rural; consiguieron reducir el poder político de la nobleza a cambio de reforzar su posición
económica y social y lograron el control de las Órdenes Militares mediante la elección del rey
como su gran maestre. 1492 marcará un antes y un después con la expulsión de los judíos, el
descubrimiento de América y la adhesión de Granada al reino de Castilla al finalizar la guerra
(1482-1492) con la firma de las capitulaciones y la rendición de Boabdil. Los granadinos
tuvieron inicialmente permiso para mantener religión, lengua y costumbres. En 1499 se inicia
contra ellos la persecución del Cardenal Cisneros, que provocó la sublevación de 1501 (primera
revuelta de las Alpujarras) y la conversión forzosa de 1502, que da origen a los moriscos (que
serán un foco de inestabilidad).

3.2.- Exploración, conquista y colonización de América

El descubrimiento de América en 1492 está causado por la pugna comercial entre Castilla y
Portugal del siglo XV, los avances técnicos (brújula y carabela) y el afán de expansión de ambos
reinos. Colón, convencido de la esfericidad de la Tierra, expuso su proyecto de llegar a las
Indias mediante una ruta inexplorada a través del océano Atlántico. Finalmente, los RRCC le
apoyaron y se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe (1492), donde se le reconocía el título
de almirante, virrey y gobernador general, así como el beneficio de una décima parte de lo
obtenido en las tierras que descubriese. El 12 de octubre de 1492 llega a la isla de San Salvador
y en diciembre ya había descubierto las Antillas, Cuba y La Española y después se realizaron
tres viajes más por el Caribe y Centroamérica. El descubrimiento aumentó la rivalidad entre
España y Portugal (tratado de Alcaçovas). Para solventarlo, el Papa otorgó las bulas Inter
Caetera que reconocían los derechos de Castilla sobre las tierras descubiertas. La insatisfacción
portuguesa llevó a la firma del Tratado de Tordesillas, en 1494, que aleja la frontera hasta las
370 leguas al oeste de Cabo Verde, permitiendo la ocupación de Brasil. Durante el reinado de
Carlos I (1516-1556) América fue conquistada y colonizada. Hernán Cortés se impone en
México al Imperio Azteca en 1521, y Pizarro en Perú al Imperio Inca en 1533. La primera vuelta
al mundo tuvo lugar de 1519 a 1522, capitaneada por Magallanes y luego por Elcano para abrir
una ruta hasta Asia por Occidente en busca de la preciada seda. La colonización se realizará
mediante dos prácticas: el requerimiento donde aceptaban la soberanía española (de forma
pacífica o bélica) y la encomienda indiana en la cual se asignaba a cada colonizador o
encomendero un determinado número de indios para trabajar o para que le pagasen tributos a
cambio de protección o evangelización. La colonización tuvo nefastas consecuencias en la
población americana (enfermedades, explotación, abusos) y mermó de manera significativa.
Ante esta situación surgirán voces en defensa de los derechos indianos como la de los
dominicos Bartolomé de las Casas y Francisco de Vitoria que obtendrán de la Corona la
promulgación de la “Leyes Nuevas” (1542).

3.3.- Los Austrias del siglo XVI. Política interior y exterior

El Imperio de Carlos V (1516-1556) se configura con la herencia de sus abuelos paternos


(Austria, Países Bajos, Franco Condado y posibilidad de ser nombrado emperador de Alemania)
y maternos (Aragón y sus dominios en el Mediterráneo; Castilla, Navarra y los dominios
americanos). La muerte de su abuelo paterno le llevará a abandonar España y colocar, en su
ausencia, a consejeros extranjeros en el gobierno. Esto iniciará una serie de conflictos internos
que reforzarán el poder real al ser sofocados con dureza. Las Comunidades (1520-Villalar 1521
con Juan Bravo, Padilla y Maldonado) y las Germanías (1519-1523). La idea de Carlos del
imperio universal cristiano le llevó a enfrentarse a los turcos (conquista de Túnez), a Francia
(victoria en Pavía) y a los protestantes alemanes (Paz de Augsburgo, que supuso la libertad
religiosa para los príncipes alemanes) en carísimas campañas militares. Decepcionado y
cansado abdica en 1556 en su hijo Felipe que reinará hasta 1598 con una política centrada en
el absolutismo monárquico y la intolerancia religiosa. El sistema polisinodial poseía tres
grandes categorías de Consejos: los supremos con competencias en todos los reinos (Consejos
de Estado, Guerra y Santa Inquisición); los materiales, de ámbito castellano (como el Consejo
de Hacienda) y los territoriales (Castilla, Aragón, Navarra, Italia, Flandes, Portugal e Indias). Los
problemas internos fueron el uso de la Inquisición contra focos luteranos en Valladolid y en
Sevilla (entre 1558 y 1560) dentro de la Contrarreforma, la sublevación de los moriscos
granadinos (1568, segunda revuelta de las Alpujarras), la actitud del infante don Carlos, y el
caso Antonio Pérez (que desató una crisis institucional en Aragón). En política exterior la lucha
por la hegemonía comercial en Europa, la defensa del territorio patrimonial y la protección de
la religión católica nos conducirá a la sublevación secesionista holandesa en los Países Bajos
(1568-1648, guerra de los Ochenta Años), al conflicto contra los turcos (Lepanto, 1571) en el
Mediterráneo oriental y a una guerra contra Inglaterra (1588, desastre “Armada Invencible”).
Respecto a la unidad ibérica al morir el rey de Portugal, Manuel I, Felipe II nieto suyo reclama
sus derechos al trono, siendo finalmente jurado rey en las Cortes de Tomar (1581). La mala
situación económica llevó a periódicas suspensiones de pagos a lo largo de todo el reinado.

3.4.- Los Austrias del siglo XVII. Política interior y exterior

En el S.XVII adquiere importancia la figura del valido como favorito del rey. Durante el reinado
de Felipe III (1598-1621) destacan los duques de Lerma y Uceda. Se expulsó a los moriscos en
1609, aumentaron las deudas por las guerras y las relaciones con Cataluña y Portugal se
deterioran. La política exterior se caracterizará por el pacifismo firmando en 1604 una paz con
Inglaterra y en 1609 la “Tregua de los Doce Años” con las Provincias Unidas. Con Felipe IV
(1621- 1665), llega el Conde-duque de Olivares, de tintes más beligerantes. La guerra de los
Treinta Años (1618-1648) se convertirá en un conflicto internacional que concluirá en con la
Paz de Westfalia donde España asfixiada por los gastos bélicos acude en inferioridad de
condiciones cediendo la independencia de las provincias flamencas del norte (Holanda). Pese a
esto, Francia continúa su guerra con España, sabedora su debilidad y, pese a su derrota en
Rocroi en 1643, acaba ganando la guerra, obligando a España en la Paz de los Pirineos (1659) a
ceder el Rosellón, la Cerdaña y parte del Flandes español (Bélgica). En política interior, iniciará
una política de reformas (Gran Memorial) cuyo objetivo era unificar jurídica e
institucionalmente el territorio español, destacando la “Unión de Armas” (1625), pero fracasó
provocando la crisis de 1640: Cataluña se sublevó y buscó apoyo en Francia hasta 1652,
Portugal se independizó definitivamente 1668 y hubo sublevaciones nobiliarias en Andalucía y
Aragón. La monarquía quedó sumida en una grave crisis. Carlos II (1665-1700) debido a su
incapacidad para ejercer el gobierno personalmente será suplantado en su labor por varias
personas como su hermanastro don Juan José de Austria, su madre Mariana de Austria
(aconsejada por su confesor particular el padre Nithard) o Fernando de Valenzuela, entre
otros. Sufrirá el expansionismo de la Francia de Luis XIV que declarará varias guerras a España
y que obligará a la corona en la Paz de Aquisgrán (1668) y en la Paz de Nimega (1678) a
entregar el resto de Flandes español y el Franco Condado a Francia. La cuestión sucesoria
surgida por la falta de descendencia de Carlos dará lugar a la Guerra de Sucesión (1701-1714).

3.5.- Sociedad, economía y cultura de los siglos XVI y XVII

La sociedad en el siglo XVI experimenta un crecimiento demográfico provocado por el


desarrollo económico, situación que se revierte en el siglo XVII debido a las epidemias de
peste, las guerras, la crisis de subsistencia y la expulsión de los moriscos en 1609. Las
consecuencias serán un aumento de clérigos y de nobles (por la venta de títulos para recaudar
dinero). Los más desfavorecidos fueron las clases bajas, incrementándose el bandolerismo.
Económicamente, el siglo XVI es un momento de expansión económica debido al monopolio
comercial que poseía la Corona con América y a la explotación de las minas americanas (quinto
real). No obstante, la monarquía española encontró grandes problemas: ataques piratas,
contrabando e inflación como consecuencia de la llegada de metales preciosos a España, no
correspondido con el aumento de salarios. Las numerosas guerras de Carlos I y Felipe II, la
mentalidad conservadora y antiburguesa y la ausencia de bases industriales nos condujeron a
varias suspensiones de pagos que fueron sufragadas por banqueros prestamistas extranjeros.
Estas suspensiones continuaron en el siglo XVII. En este siglo, descienden las transacciones
económicas por la aparición de la moneda de vellón (aumenta la inflación). En la cultura, el
Concilio de Trento (1545-1563) por parte de la Iglesia organizó la Contrarreforma activando
una reacción contra cualquier manifestación intelectual que pudiera derivar en una cuestión
de fe. En esta labor tuvo gran importancia la Inquisición. Desde el punto de vista artístico, llega
a España el Renacimiento con arquitectos como Pedro Machuca y Juan de Herrera, escultores
como Alonso de Berruguete y pintores como el Greco. En literatura destacará la corriente lírica
de Garcilaso de la Vega, la novela picaresca (Lazarillo de Tormes) y la espiritual de fray Luis de
León o Santa Teresa de Jesús. El siglo XVII español se conoce como el Siglo de Oro pues
constituirá una época dorada de la cultura española, especialmente en los ámbitos artísticos
(Barroco – Alonso Cano, Zurbarán o Velázquez) y literarios (Miguel de Cervantes, Luis de
Góngora o Francisco de Quevedo y el teatro de Lope de Vega y Calderón de la Barca).

3.6.- La Guerra de Sucesión. La Paz de Utrecht.

Los pactos de familia La sucesión de Carlos II se convirtió en un problema (Guerra de Sucesión


Española, 1701-1715) por la existencia de dos candidatos: Felipe de Anjou y el archiduque
Carlos de Austria. El elegido fue Felipe, con la condición de que no uniera las coronas francesa
y española. La reacción de Europa para evitar el dominio francés fue la formación de una gran
alianza (Holanda, Inglaterra y los Habsburgo austríacos) y la declaración de guerra. España
reaccionó con otra guerra (civil en este caso) ya que Castilla apoyó a Felipe por su centralismo
y para que repartiera el esfuerzo fiscal de la corona, mientras que Aragón apoyó a Carlos para
que mantuviera los fueros (autonomismo). La guerra finaliza cuando cambian las tornas al ser
proclamado emperador el archiduque Carlos y, para evitar la unión de la corona alemana e
hispánica, se aceptó a Felipe V como rey tras renunciar al trono francés. La paz internacional se
firma en el Tratado de Utrecht-Rastatt (1713-1714), el cual instituirá un nuevo orden europeo
con el fin de la hegemonía francesa y con el Reino Unido como principal potencia naval y
comercial al obtener en esta paz los territorios de Gibraltar y Menorca y la posibilidad de
comerciar en las Indias con el derecho de “asiento de negros” y el “navío de permiso”. Austria,
en compensación, recibió el Flandes español, Milán, Nápoles y Sicilia y la casa de Saboya
recibirá Cerdeña. Esta situación motivó un cambio en las líneas diplomáticas de España y
condujo a un alineamiento internacional con Francia en contra del enemigo común Gran
Bretaña que perdurará durante todo el siglo XVIII y recibirá el nombre de “Pactos de Familia”.
El I Pacto de Familia (1733) Felipe V apoyará a Francia en la guerra de Sucesión Polaca. El II
Pacto de Familia (1743) tiene lugar en el marco de la guerra de Sucesión en Austria. Durante el
gobierno de Carlos III se trasladarán las guerras a territorio americano. En el III Pacto de
Familia (1761) España y Francia se involucran en la “guerra de los Siete Años”. Finalmente,
Carlos III renovará el anterior pacto de Familia (1779) para apoyar junto a Francia a las 13
colonias americanas rebeldes de Gran Bretaña. La guerra de independencia de los Estados
Unidos concluye con el Tratado de Versalles reconociendo la libre autodeterminación de las
colonias británicas y recibiendo la Corona española en compensación, Florida y Menorca.

3.7.- La nueva monarquía borbónica. Los decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y
alcance de las reformas

El XVIII, con los reinados de Felipe V (1700-1746), Fernando VI (1746-1759) y Carlos III (1759-
88, representante del Despotismo ilustrado), es un siglo de radical transformación en la
organización del Estado, donde se apostó por una mayor centralización. Con motivo de la
Guerra de Sucesión, destacan los Decretos de Nueva Planta, por los que se abolieron los
fueros y privilegios en Valencia y Aragón en 1707 y en Cataluña y Mallorca entre 1715 y 1716
(Navarra y los territorios vascos mantuvieron sus privilegios forales), se fortaleció el poder real,
se equiparó el sistema fiscal a Castilla y se colocó un capitán general al frente de cada
Audiencia. Entre otras reformas encontramos la Ley Sálica (derecho preferente de los varones
en la sucesión), las Secretarías de Estado y de Despacho (fueron desplazando a los antiguos
consejos, salvo al Consejo de Castilla que conserva su función legislativa y de Tribunal
Supremo), las intendencias (provincias) dirigidas por intendentes con amplias funciones y la
reforma del Ejército (reclutamiento obligatorio por sorteo). En Hacienda, se estableció un
impuesto global con diferentes nombres según el reino (catastro, equivalente, talla...) y el
marqués de la Ensenada intentó crear una única contribución, pero la complejidad del sistema
y las protestas de los privilegiados derivaron en una marcha atrás del proyecto, volviendo al
sistema recaudatorio anterior; también se creó el Banco de San Carlos y los vales reales y
medidas económicas (proteccionistas, como la dignificación de oficios, o liberalizadoras, como
la eliminación de Aduanas). Para finalizar con las reformas, en 1753 se obtiene de la Santa
Sede el derecho de “Patronato Regio” o la capacidad de la Corona para nombrar a los altos
cargos eclesiásticos. Esta política regalista (imponer la autoridad real a la Iglesia) llevará a la
expulsión de los jesuitas en 1767. En el reinado de Carlos III además hubo propuestas para
elaborar una reforma agraria por parte de Jovellanos y Olavide; el terreno social, tenemos la
ley de dignificación del trabajo de 1783; en el terreno de las infraestructuras, se construyen
carreteras y se crea correos (por medio de un sistema de postas). Hubo también reformas
urbanísticas en Madrid (con el empedrado de calles, el alumbrado público, los paseos
monumentales y el alcantarillado); en el terreno cultural, se pone en marcha instituciones
científicas como el gabinete de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico.

3.8.- Las reformas borbónicas en los virreinatos americanos

Durante los reinados de Felipe V (1700-1746), Fernando VI (1746-1759) y Carlos III (1759-88),
los objetivos de la política en América perseguían reforzar las estructuras administrativas del
Estado español en las colonias americanas y conseguir una rentable explotación de todas las
materias primas mediante la centralización. Entre sus objetivos están: recuperar la hegemonía
mundial de España, optimizar las ganancias de las colonias, consolidar el poder del rey y
someter al poder criollo, mejorar la administración colonial e incrementar la recaudación. El
territorio se dividió en dos virreinatos: el de Nueva España y el de Río de la Plata (Perú) y estos
a su vez en capitanías. En los municipios se suprimieron los corregimientos y se instauraron las
intendencias como en la península. Como medidas adoptadas adicionalmente destacan la
expulsión de los jesuitas para debilitar el poder de la Iglesia en América, la creación de un
ejército permanente integrado por criollos y mestizos que defendiera las bases comerciales
frente a los ataques británicos y el incremento de la presión fiscal ampliando impuestos y
estableciendo aduanas. Junto a la adopción de medidas administrativas se establecen también
medidas comerciales que buscarán la revitalización del comercio y la supresión de la
competencia europea. Durante el siglo XVIII se producirá la liberalización comercial de América
(Decreto de Libre Comercio, 1778) motivada por la creación de compañías comerciales
privadas que explotarán zonas y productos (en muchos casos llegarán a monopolizarlos) y que
pagarán determinados impuestos a la Corona. También ayudará a la liberalización comercial la
supresión del monopolio comercial de los puertos de Cádiz y Sevilla. A pesar de los intentos de
liberalización y regularización de la actividad seguirá existiendo un comercio de contrabando
que lacrará las arcas de la Corona.

3.9.- Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, la población en España aumentó de manera constante y siguió dividida
en estamentos: nobleza, clero y pueblo llano. La agricultura era el sector económico principal.
Predominó el cultivo de cereal con cosechas irregulares por el clima (bruscos cambios de
precio), se introdujeron cultivos americanos (maíz y patata) y el viñedo se expandió. En
industria predominó el artesanado tradicional (gremios), pero con el crecimiento de la
demanda de productos manufacturados se llevaron a cabo medidas de carácter proteccionista
como la creación de las Reales Fábricas por la corona (fabricaban artículos de lujo) y la ley de
dignificación del trabajo de Carlos III (1783). No obstante, las fábricas catalanas supusieron el
verdadero punto de partida de la industria moderna. Su producción aumentó y se expandieron
gracias al incremento de la demanda, la protección del Estado, las nuevas modas y la
exportación a las Indias naciendo con ello una incipiente burguesía emprendedora. El comercio
con América se fomentó desde el Estado suprimiendo el sistema de flotas y creando
compañías comerciales (ambas medidas sin mucho éxito). Las ideas ilustradas penetraron en
España en la primera mitad del siglo XVIII procedentes de Francia. Se caracterizó por la
confianza en la razón, el espíritu crítico, el afán de progreso, la importancia de la ciencia y la
educación. En España constituyó una corriente minoritaria que arrancó a mediados del siglo
con Feijoo y Mayans, pero su plenitud llegará en época de Carlos III (1759-88) con
Campomanes, Jovellanos, Aranda o Cabarrús en el gobierno. Se crearon las Sociedades
Económicas de Amigos del País con el objeto de fomentar la economía y el progreso en las
diferentes regiones españolas. El despotismo ilustrado de Carlos III (“todo para el pueblo,
pero sin el pueblo”) es la aplicación de las reformas ilustradas al absolutismo monárquico, para
mejorar la economía y organizar y racionalizar el Estado. Surgieron las Reales Academias se
crearon instituciones de enseñanza secundaria (Reales estudios de San Isidro) y superior y se
reformaron las universidades y los colegios mayores, unificando la educación bajo control
estatal sobre todo tras la expulsión de los jesuitas de 1767. La valoración general es quelas
reformas fueron muy limitadas, se quedaron en el intento, y no solucionaron los problemas, ya
que nunca pretendieron modificar la estructura del Antiguo Régimen

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