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Analisis Interpretactivo

El ensayo aborda la responsabilidad penal, civil, administrativa y disciplinaria de los funcionarios públicos en relación con la protección de los derechos humanos según la Constitución de Venezuela. Se destaca la importancia de las normas que regulan la actuación policial y la obligación de los funcionarios de respetar y promover estos derechos, así como las consecuencias legales de su violación. A pesar de la existencia de estas regulaciones, se señala que ha habido violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de los cuerpos policiales en el país.
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Analisis Interpretactivo

El ensayo aborda la responsabilidad penal, civil, administrativa y disciplinaria de los funcionarios públicos en relación con la protección de los derechos humanos según la Constitución de Venezuela. Se destaca la importancia de las normas que regulan la actuación policial y la obligación de los funcionarios de respetar y promover estos derechos, así como las consecuencias legales de su violación. A pesar de la existencia de estas regulaciones, se señala que ha habido violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de los cuerpos policiales en el país.
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Ensayo interpretativo

Responsabilidad penal civil administrativa y disciplinaria del estatuto de


la función policial
Dentro de la parte dogmática del texto constitucional, encontramos la regulación
de los derechos humanos de primera, segunda y tercera generación, en el contenido
de las normas correspondientes a los derechos civiles, políticos, económicos, sociales,
educativos, culturales y ambientales.
Especial referencia merece el capítulo VIII, del título III, contentivo de los
artículos 119 al 126, correspondiente a los derechos de los pueblos indígenas que
significaron un avance enorme con relación al texto constitucional derogado que en
modo alguno hacía mención de estos derechos.
Particular alusión merece el contenido del artículo 25 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, el cual estipula: “Todo acto dictado en ejercicio
del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta
Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo
ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los
casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores”.
Según lo dispuesto en la norma constitucional, los funcionarios públicos que
violen o menoscaben los derechos humanos incurren en responsabilidad dependiendo
de la gravedad de la violación a los derechos fundamentales que realicen, pudiendo
está ser de naturaleza penal, cuando cometan un delito o falta; civil, la obligación de
indemnizar a las víctimas de violaciones a los derechos fundamentales garantizados
por la Constitución y los tratados, pactos y convenciones sobre derechos humanos
suscritos y ratificados por la República; y, administrativa, dentro de la cual se incluye
la disciplinaria, correspondiéndole a la máxima autoridad del órgano o ente público
realizar el procedimiento administrativo de destitución conforme lo dispone la ley.
El contenido del artículo antes citado, reviste especial importancia con relación a
la responsabilidad disciplinaria y en general con el régimen de la función pública, en
virtud que de la simple lectura de la norma se deduce claramente que los funcionarios
públicos incurren en este tipo de responsabilidad cuando dicten un acto que viole o
menoscabe los derechos humanos.
De igual forma, el artículo 139 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela adquiere valor en materia de responsabilidad disciplinaria por cuanto el
mismo dispone: “El ejercicio del Poder Público acarrea responsabilidad individual por
abuso o desviación de poder o por violación de esta Constitución o de la ley”.
Así mismo, el artículo 145 del texto constitucional venezolano trajo consigo la
ratificación del principio por el cual los funcionarios públicos están al servicio del
Estado y no de parcialidad política alguna. Dicha disposición encontraba su
fundamento dentro del contenido del artículo 122 de la Constitución de 1961.
El constituyente del año 1999 precisó en la redacción del artículo 145 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que el nombramiento o
remoción no puede estar determinado por la afiliación u orientación política.
Un cambio fundamental con relación al régimen constitucional del texto del año
1961, es la mención estatuida en la norma relativa a que los cargos de los órganos de
la Administración Pública son de carrera, previendo de manera expresa la excepción
en cuanto a los cargos de elección popular, los de libre nombramiento y remoción, los
contratados y los obreros al servicio de la Administración. Es decir, que la ampliación
del ámbito del funcionario de carrera es la regla general que determina la norma
constitucional y por el contrario la excepción son los cargos de elección popular, libre
nombramiento y remoción, así como, los contratados y obreros de la Administración.
Son normas básicas de actuación de los funcionarios y funcionarias de los cuerpos
de policía y demás órganos y entes que excepcionalmente ejerzan funciones del
servicio de policía:

1. Respetar y proteger la dignidad humana, defender y promover los derechos


humanos de todas las personas, sin discriminación por motivos de origen
étnico, sexo, religión, nacionalidad, idioma, opinión política, posición
económica o de cualquier otra índole.
2. Servir a la comunidad y proteger a todas las personas contra actos ilegales,
con respeto y cumpliendo los deberes que les imponen la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y demás leyes.
3. Ejercer el servicio de policía con ética, imparcialidad, legalidad, transparencia,
proporcionalidad y humanidad.
4. Valorar e incentivar la honestidad y en consecuencia, denunciar cualquier acto
de corrupción que conozcan en la prestación del servicio de policía.
5. Observar en toda actuación un trato correcto y esmerado en sus relaciones con
las personas, a quienes procurarán proteger y auxiliar en las circunstancias
que fuesen requeridas.
6. Velar por el disfrute del derecho a reunión y del derecho a manifestar pública y
pacíficamente, conforme a los principios de respeto a la dignidad, tolerancia,
cooperación, intervención oportuna, proporcional y necesaria.
7. Respetar la integridad física de todas las personas y bajo ninguna
circunstancia infligir, instigar o tolerar ningún acto arbitrario, ilegal,
discriminatorio o de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanas o
degradantes, que entrañen violencia física, psicológica y moral, en
cumplimiento del carácter absoluto del derecho a la integridad física, psíquica
y moral garantizado constitucionalmente.
8. Ejercer el servicio de policía utilizando los mecanismos y medios pertinentes y
ajustados a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para la
preservación de la paz y la garantía de la seguridad individual y colectiva.
9. Extremar las precauciones, cuando la actuación policial esté dirigida hacia los
niños, niñas y adolescentes, así como hacia los adultos y adultas mayores y las
personas con discapacidad, para garantizar su seguridad e integridad física,
psíquica y moral.
10. Abstenerse de ejecutar órdenes que comporten la práctica de acciones u
omisiones ilícitas o que sean lesivas o menoscaben los derechos humanos
garantizados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela o en
los tratados internacionales sobre la materia, y oponerse a toda violación de
derechos humanos que conozcan.
11. Denunciar violaciones a los derechos humanos que conozcan o frente a los
cuales haya indicio de que se van a producir.
12. Asegurar plena protección de la salud e integridad de las personas bajo
custodia, adoptando las medidas inmediatas para proporcionar atención
médica.
Se colige de lo anterior que las normas están enmarcadas a la actuación policial
realizada por los funcionarios prestos a ese servicio, y no van dirigidas en modo
alguno a otras categorías de servidores públicos bien sean estos de carrera, libre
nombramiento y remoción, contratados o de elección popular, regulados por la Ley del
Estatuto de la Función Pública o por otra norma estatutaria especial.
También, se deduce del contenido del artículo 65 de la Ley Orgánica del Servicio
de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, que no todas las normas de actuación van
dirigidas a proteger y garantizar la efectiva vigencia de los derechos humanos.
Sin embargo, a pesar de la existencia de esas normas básicas de actuación
contenidas en una ley de carácter orgánico que regula la organización y
funcionamiento de un servicio público esencial prestado únicamente por el Estado
como lo es el de policía, en los años posteriores a su publicación el accionar de los
funcionarios policiales adscritos a los distintos cuerpos de policía ha sido violatorio de
los derechos humanos consagrados en la Constitución de 1999 y en los tratados
internacionales que regulan la materia.
Podemos afirmar entonces que las nociones de funcionario público y empleado público
no son similares, en un sentido estricto, aunque en la praxis no tiene ninguna utilidad
intentar diferenciar ambas categorías dado que dentro del ordenamiento jurídico
tienen un alcance equivalente. En relación a los contratados, según lo dispuesto en el
artículo 37 de la Ley del Estatuto de la Función Pública, sólo se procederá por la vía
contractual en aquellos casos en que se requiera de un personal altamente calificado
para realizar tareas específicas y por un tiempo determinado.
A pesar de que la norma es clara en su redacción, los órganos y entes de la
Administración Pública han utilizado la vía contractual como una fórmula cotidiana
para el ingreso de las personas a los cargos públicos que son de carrera según lo
establecido en la Constitución de 1999.
Esta situación trajo como consecuencia una nueva categoría de funcionarios públicos
como son los de hecho, quienes son aquellos individuos que ejercen funciones
públicas como si fueran verdaderos funcionarios como consecuencia de una
investidura irregular pero admisible[23].

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