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Trastornos Sexuales y su Evaluación

El documento aborda los trastornos sexuales y de la identidad sexual, explorando su clasificación, evaluación y tratamiento desde una perspectiva sexológica. Se analizan aspectos históricos, diferencias de género y el ciclo de la respuesta sexual, así como la importancia de la orientación sexual y la influencia de factores biológicos y sociales. Se enfatiza la necesidad de un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de disfunciones sexuales y la evolución de las actitudes hacia la sexualidad a lo largo del tiempo.
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Trastornos Sexuales y su Evaluación

El documento aborda los trastornos sexuales y de la identidad sexual, explorando su clasificación, evaluación y tratamiento desde una perspectiva sexológica. Se analizan aspectos históricos, diferencias de género y el ciclo de la respuesta sexual, así como la importancia de la orientación sexual y la influencia de factores biológicos y sociales. Se enfatiza la necesidad de un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de disfunciones sexuales y la evolución de las actitudes hacia la sexualidad a lo largo del tiempo.
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Universidad Católica Argentina

Facultad Teresa de Ávila


Licenciatura en Psicología

Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual

Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual

21 de Octubre del 2016

1
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016

Introducción
En el presente trabajo abordaremos los tipos y subtipos comprendidos en
los llamados Trastornos sexuales según diferentes autores (especificados en
Bibliografía). Para poder abarcar los temas en profundidad e integralmente, y con
el objetivo de enriquecernos con estos saberes para nuestro futuro profesional,
hemos decidido planificar el desarrollo temático de esta manera:

Sexología

Antecedentes históricos

Especialistas en sexología

Cinco diagnósticos posibles

Desarrollo de la orientación sexual

Ciclo de la respuesta sexual

Respuesta sexual en el hombre y en la mujer

Evaluación de la conducta sexual

Diferencias de género

Clasificación de los trastornos sexuales:


Clasificación y criterios diagnostico
Descripción clínica
Epidemiologia
Etiología
Pautas generales de evaluación y tratamientos
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016

Sexología
“La sexología es una disciplina científica y humanística que sistematiza los
conocimientos teóricos y prácticos relativos al sexo y la sexualidad, la conducta
sexual normal y anormal o patológica, considerando al sujeto-objeto de la persona
de estudio desde una múltiple visión: biológica, psicológica, social, cultural,
económica, política, histórica y axiológica.” (Suarez Richard, M. 2006)
Como explica Suarez Richard, M (2006) forma parte de las ciencias del
hombre, en ella no pueden ignorarse las dimensiones de la persona-mundo.
La palabra sexo, siguiendo a este autor, expresa que la especia humana se
divide en dos: hombre y mujer. Así como también me encuentro en el mundo me
encuentro en un determinado sexo, el sexo no es una diferencia, es una relación
de polaridad o referencia. Cada sexo implica al otro y las vivencias son distintas
para cada uno, existe una influencia reciproca entre la sexualidad del hombre y su
manera de ser frente al mundo.
Lo sexual como actividad es una parte pequeña de nuestra vida. Lo
sexuado como condición es íntegramente nuestra vida. Así la sexualidad desborda
el reducido ámbito de la genitalidad, que se refiere concretamente al uso de los
órganos sexuales, difundiéndose por todo el organismo y psiquismo. (Suarez
Richards, M. 2006).

Antecedentes Históricos:
La sexualidad humana, ocupa un lugar preponderante en la historia del
prejuicio y los tabúes. Suarez Richards, M. (2006) divide la historia de la
sexualidad en dos etapas fundamentales:
- Etapa pre-sexólogica: abarca desde la prehistoria hasta el siglo XVIII
incluido, donde las obras literarias más antiguas, como la Biblia, la literatura
erotologica hindú, la mitológica grecolatina, etc., educaban sexualmente al
pueblo y marcaban hitos fundamentales en esta etapa temprana. Luego
siguen los siglos de la represión en Occidente, con las contradicciones
entre cuerpo y alma, el concepto de pecado y su generalización respecto a
lo sexual, el rol subestimado de la mujer, son temas que abren caminos
para su estudio más consciente.
- Etapa sexólogica: Sondervost (1975, citado en Suarez Richards, 2006)
plantea que las ciencias sexologicas no tienen más de 150 años de
evolución. Havelock Ellis (1939, citado en Suarez Richards, 2006) el primer
sexólogo, con sus estudios del sexo y de las experiencias conyugales, la
educación sexual desde la niñez, el control de la natalidad, los temas de
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016
ilegitimidad y divorcio. El aporte psicológico de Freud con sus teorías sobre
la sexualidad infantil y el desarrollo paralelo de la sexualidad y la
personalidad abrieron un panorama nuevo para la comprensión del hombre.
La revalorización del placer y el deseo, la genitalidad, la patología de las
perversiones, entre tantos otros temas. También en esta etapa se destaca
el estudio de las enfermedades de transmisión sexual.

En Argentina, explica Suarez Richards, M. (2006), la Cátedra de Psiquiatría


de la Facultad de Ciencias Medicas de la Universidad Nacional de la Plata
inicia los primeros cursos curriculares de la enseñanza psicológica, no solo del
país sino también en Latinoamérica, a comienzo de 1980.

El especialista en sexología:
Se trata de un nuevo profesional, con preparación específica, que se ocupa
principalmente de las disfunciones sexuales en el área clínica. Dicho especialista
deberá estar capacitado para requerir y coordinar la colaboración de profesionales
de otras disciplinas que también intervienen para un tratamiento más adecuado,
tales como genetistas, ginecólogos, andrólogos, urólogos, pediatras,
psicoanalistas, psicólogos, terapeutas de pareja, etc.
El campo principal que ocupa a los sexólogos es el del tratamiento de las
disfunciones sexuales, esto es, de los procesos psicológicos u orgánicos que
afectan a la función placentera de la sexualidad. Además trabajan en colaboración
con educadores y asistentes sociales, para la prevención primaria y la educación
sexual. (Marchant, N., M.E., A 2005)

LOS 5 DIAGNOSTICOS POSIBLES


1. Sexológico: el objetivo es discernir si se trata de una disfunción sexual u
otra alteración.
2. Médico: se investigan todas las posibilidades desde el punto de vista
orgánico que puedan ser causa inmediata o remota de la disfunción.
3. Relacional o diádico: se evalúa el funcionamiento de la pareja en sus
aspectos sexuales y no sexuales.
4. Psicológico individual: se evalúan los problemas psicológicos generales que
influyen en la génesis y/o evolución de la disfunción sexual.
5. Social: se evalúan las condiciones ambientales, de trabajo, familiares o
sociales que muchas veces general ataques reales a la posibilidad de una
sexualidad placentera.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Evaluación de la conducta sexual:

Según Barlow, d. y D. M. (2003) hay tres aspectos fundamentales para


evaluar la conducta humana:
 Entrevistas: se debe demostrar al paciente que es perfectamente natural
hablar de estos temas y se debe estar preparado para utilizar el nivel léxico
del paciente. Además, las entrevistas están sustentadas por numerosos
cuestionarios a través de los cuales los pacientes pueden proporcionar más
información por escrito que de manera verbal. Cuando es posible se
entrevistas a ambas partes de la pareja de manera simultánea.
 Exámenes médicos: se debe sondear de manera rutinaria al paciente
respecto a condiciones médicas que ejercen influencia en el funcionamiento
sexual. Hay una gran variedad de fármaco que a menudo alteran la
excitación y el funcionamiento sexual. También se puede ver afectado
como efecto secundario de una cirugía medica. Además, se debe estudiar
el nivel de hormonas necesario para el funcionamiento adecuado, y en el
caso de los varones, el funcionamiento vascular.
 Evaluaciones psicofisiologicas: se realizan mediciones psicofisiologicos
mientras el paciente se halla dormido o despierto.

Genitalidad:

Las concepciones sobre sexo, sexualidad, el rol del género, que es lo


femenino y lo masculino, la pareja, la familia, han cambiado o están sometidas a
un proceso crítico.
Se vio el sexo bien definido como determinante biológico mientras que el
concepto de género tiene que ver con educación y concepciones o construcciones
subjetivas, explica Suarez Richards, M. (2006). El género, siguiendo a este autor,
se relaciona con los significados que cada sociedad le atribuye a las conductas de
los varones y las mujeres, producto de una evolución histórica y cultural,
entrecruzado con otros aspectos determinantes de la subjetividad humana y de
sus vínculos o relaciones de poder en el ámbito familiar y en cada sujeto
considerado.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Desarrollo de la Orientación Sexual:

Según expone Barlow, D. y Durand, M. (2003) la orientación sexual se


puede asociar con la exposición diferencial a las hormonas de manera temprana
en la vida y la estructura real del cerebro podría ser distinta en los homosexuales y
heterosexuales. También hay estudios sobre un posible gen de la homosexualidad
en el cromosoma X. La conclusión principal es que la inclinación sexual tiene una
causa biológica. Aunque la mayor parte de los modelos teóricos postulan que hay
muchas rutas de la heterosexualidad o la homosexualidad y que ningún factor
puede predecir el resultado.
Bem (1996, citado en Barlow, D y D.M. 2003) propone que heredamos un
temperamento de ciertas formas que interactúa a lo largo de nuestra vida con
factores ambientales, generando una inclinación sexual. Planteando una teoría
que combina variables biológicas, psicologías y ambientales.
Secuencias de sucesos que conducen a la orientación sexual de Bem
(1996, citado en Barlow, D. y D.M. 2003):
 Variables Biológicas: genes, hormonas prenatales.
 Temperamentos infantiles.
 Actividad sexual típica o atípica.
 Sentirse distinto de los compañeros del sexo opuesto o del mismo sexo.
 Excitación automática no especifica por los compañeros del sexo opuesto o
del mismo sexo.
 Atracción erótica o romántica por personas del sexo opuesto o del mismo
sexo.

Diferencias de Género:

Según Barlow, D. y D. M. (2003) aunque tanto hombre como tienden a


seguir una pauta monógama en sus relaciones sexuales, también existe
diferencias de género en la conducta sexual y algunas de ellas son muy
marcadas.
Entre los sujetos que se masturban, la frecuencia es casi tres veces mayor
para los hombres que para las mujeres y la realización de la práctica tuvo lugar a
lo largo de la adolescencia. La masturbación no se relacionaba de ningún modo
con el funcionamiento sexual posterior, lo que significa que el hecho de que los
individuos se masturbaran durante la adolescencia no influía en si habían
experimentado o no el coito, en la frecuencia de éste, en el número de parejas o
en otros factores que reflejaran sus adaptación sexual.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Un punto de vista tradicional que explica las diferencias en la conducta
masturbatoria es que a las mujeres se les ha enseñado a asociar el sexo con el
romance y la intimidad emocional, en tanto que a los varones se interesan más por
la recompensa física. Hay una razón mas probable de índole anatómica, en virtud
de la naturaleza de la respuesta eréctil de los hombres y de la facilidad relativa de
conseguir la estimulación suficiente para alcanzar el orgasmo, la masturbación tal
vez sea más conveniente para los varones que para las mujeres. La incidencia de
la masturbación sigue siendo la mayor diferencia de género que hay en la
sexualidad.
Otra diferencia de género se refleja en las actitudes hacia la sexualidad
premarital casual, sobre la cual los hombres expresan una actitud mucho más
indulgente que las mujeres.
En la actualidad no son visibles las diferencias de género en cuanto a las
actitudes hacia la homosexualidad, la experiencia de satisfacción sexual o las
actitudes de masturbación, donde si aparecen moderadas diferencias de género
es en las actitudes hacia el coito premarital cuando la pareja estaba más
involucrada o en una relación de compromiso (donde los hombres se manifestaron
más indulgentes que las mujeres) y en las actitudes hacia la sexualidad
extramarital.
También hay diferencias de género con respecto a las creencias
fundamentales sobre la sexualidad, las cuales se denominan “auto esquemas
sexuales”.
Casi todas las diferencias de género existentes se redujeron con el tiempo,
en especial en lo que respecta a las actitudes hacia la sexualidad premarital. Lo
cierto es que los sexos se han igualado en actitudes y comportamientos.
El autor expone también la importancia de las diferencias culturales, ya que
lo que es un comportamiento sexual normal en una cultura en una cultura no lo es
por fuerza en otra, por lo tanto que tiene que ser considerada la amplia gama de
expresiones sexuales al diagnosticar la presencia de un trastorno.
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Ciclo de la respuesta sexual


Según Belloch, A (2008), si bien existen diferentes formas de interpretar sus respuestas
sexual e incluso llevan a cabo comportamientos que pueden ser muy distintos (gritos,
gemidos, no emiten sonido, etc), la forma en que responde el organismo a la excitación
sexual es idéntica, es decir que intervienen las mismas partes y su actuación es similar.
Tanto para el hombre como para la mujer, la respuesta sexual implica dos procesos
fisiológicos fundamentales:

1) Vasodilatación: o flujo de sangre a los vasos sanguíneos de una zona determinada


causada por la dilatación de éstos.
2) Miotonía: o contracción de los músculos en los genitales y en todo el cuerpo.

Barlow, D y Durand, M (2003), plantea que existen 5 fases que constituyen el ciclo de
respuesta sexual:

 Fase de deseo: los deseos sexuales se dan en respuesta a claves o fantasías


sexuales.
 Etapa de excitación: sensación subjetiva de placer sexual y signos fisiológicos de
excitación, tumescencia del pene (en los hombres), vasocongestion (en las
mujeres) que conduce a la lubricación vaginal y tumescencia de los senos.
 Fase de meseta: breve periodo antes del orgasmo.
 Fase orgásmica: en los hombres, sensación de eyaculación; en las mujeres,
contracciones de las paredes del tercio inferior de la vagina.
 Fase de resolución: disminución de la excitación después del orgasmo (en
particular en los hombres)
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CICLO DE LA RESPUESTA SEXUAL EN EL HOMBRE Y EN LA MUJER


Suárez Richards, M (2006), por su parte describe detalladamente la respuesta sexual en
el hombre y en la mujer, con sus diferencias características. Además agrega otras dos
fases que no las menciona Barlow: periodo refractario y fase de satisfacción.

FASE MUJER HOMBRE


FASE DEL Se parte del deseo para iniciar la respuesta. Se parte del deseo para iniciar la
DESEO SEXUAL Intervienen las estructuras y bases respuesta. Intervienen las estructuras y
neurofisiológicas que controlan el sexo: acción bases neurofisiológicas que controlan el
hipotalámica y sistema límbico, secreción sexo: acción hipotalámica y sistema
gonadotropínica, estimulación dopaminérgica. límbico, secreción gonadotropínica,
estimulación dopaminérgica.
FASE DE Lubricación de las paredes internas vaginales por Hay erección peneana y aumento del
EXCITACIÓN vasocongestión de los vasos sanguíneos que la tamaño del escroto.
irrigan. Agrandamiento del clítoris, hinchazón de
los labios vulvares, en especial los menores.
FASE DE Se intensificación la vasocongestión, Se mantiene la erección peneana y hay
MESETA enrojecimiento vaginal, hinchazón interna y lubricación de la uretra por secreción de
estrechamiento y tensión del tercio externo de la las glándulas de Cowper. Contracción de
vagina, formación de la plataforma orgásmica, la glándula prostática. Cierre del esfínter
expansión de las paredes vaginales, elevación interno de la vejiga. Contracción
sobre su eje del cuello y cuerpo uterinos y vesiculares terminales.
abertura vaginal. En la primera parte de esta
fase, el clítoris está turgente, luego se retrae.
Contracciones rítmicas y simultáneas del útero, la Momentos de máximo placer que se
FASE plataforma orgásmica y el esfínter rectal. corresponde con las contracciones de la
ORGÁSMICA Intensificación de los ritmos cardíacos, uretra y los músculos del periné, que
respiratorios y musculares generales, con producirán la eyaculación.
cambios hasta en las ondas cerebrales que
denotan actividad psíquica.
El útero retorna a su posición, la vagina se acorta, Retorno al estado de reposo del pene.
FASE DE desaparece la plataforma orgásmica, pudiendo Flácidez peneana con descenso de los
RESOLUCIÓN mantener el acumulo seminal su hubo testículos. El escroto adelgaza y recupera
eyaculación coital. su tamaño.
Presente siempre en el varón, no lo es en la Absoluto primero, relativo después;
PERÍODO mujer. Pues si ésta después del orgasmo relacionado con una nueva respuesta
REFRACTARIO continúa con estimulación, le es posible reiniciar sexual.
un nuevo ciclo de respuestas, sin periodo
refractario. Hay una congestión pélvica residual
que se resuelve más lentamente.
Configura pautas a tener en cuenta respecto de la Depende de la salud mental y somática
FASE DE parejas con integración sexual adecuada y las de cada individuo, de su personalidad, su
SATISFACCIÓN disfuncionales. educación sexual y su subjetividad. Hay
personas disfuncionales que pueden
estar satisfechas con su desempeño
sexual y que conviven con su trastorno
sin alteraciones aparentes.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Clasificación
Clasificación de los trastornos sexuales según Barlow, D. y Durand, M. (2003)

Identidad Sexual Disfunciones Sexuales Parafilias


Insatisfacción con el propio Dificultad para actuar de forma Atracción sexual por personas
sexo biológico y la sensación adecuada durante las inapropiadas (niños) o por
de que se es en realidad del relaciones sexuales. objetos (prendas de vestir)
sexo opuesto.
No debe confundirse con: T. del deseo Sexual: Fetichismo.
-Fetichismo transvestista. -Deseo sexual inhibido o
-Hermafroditas. hipoactivo.
-Patrones de excitación. -Aversión Sexual
T. de la excitación sexual: Voyeurismo y Exhibicionismo.
-Trastorno eréctil masculino.
-T. de la excitación sexual
femenino.
Tastarnos Orgásmicos: Sadismo y masoquismo.
-Eyaculación precoz.
-Orgasmo inhibido.
T. sexuales por dolor: Pedofilia e incesto.
-Dispareunia.
-Vaginismo.

Clasificación de los trastornos sexuales según Belloch, A. y otros. (2008)

Trastornos de identidad Parafilias Disfunciones sexuales


sexual
Trastorno de identidad sexual Exhibicionismo Trastornos del deseo sexual:
en niños - Deseo sexual inhibido o
hipoactivo (general,
selectivo, primario,
secundario)
- Trastorno por aversión al
sexo
Trastornos de identidad sexual Fetichismo Trastornos de la excitación
en adolescentes o adultos sexual:
- Trastorno de la
excitación sexual en la
mujer
- Trastorno de la
erección en el hombre
Frotteurismo Trastornos del orgasmo:
- Disfunción orgásmica
femenina
- Disfunción orgásmica
masculina o
anorgasmia
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- Eyaculación precoz
Pedofilia Trastornos por dolor:
- Dispareunia o dolor
genital
- Vaginismo (femenino)

Masoquismo sexual
Sadismo sexual
Fetichismo transvestista
Voyeurismo
Parafilias no especificadas
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Trastorno de la Identidad Sexual:


Belloch, A. (2008) caracteriza a este trastorno como una incongruencia
entre el sexo anatómico del individuo y su propia identidad de género, entendida
esta como la propia percepción o consciencia de ser hombre o mujer.
Barlow, D. y Durand, M. (2003) coinciden en cuanto a que éste trastorno
está presente si el género físico de una persona no es congruente con su sentido
de identidad, sintiéndose atrapadas en un cuerpo del sexo equivocado.
Según Suarez Richards, M. (2006) es caracterizado porque el individuo
tiene sentimientos de malestar o inadecuación sobre su sexo anatómico, así como
por conductas persistentes, generalmente asociadas con el sexo contrario.
En lo que respecta al “Manual Diagnostico y estadístico de los trastornos
mentales” en su última versión DSM V (Asociación Psiquiátrica Americana, 2014)
el trastorno de la identidad de género deja de ser considerado un trastorno sexual
para pasar a formar una categoría propia, siendo renombrado como “Disforia de
género”, con el fin de evitar la estigmatización hacia los individuos transexuales.
En esta reclasificación se aclara que la disconformidad de género no
constituye enfermedad mental en sí misma, sino que su elemento crítico es la
presencia de malestar clínicamente significativo asociado a la condición de
género.1

 Etiología:

Barlow, D. (2003) haciendo referencia a las contribuciones biológicas plantea


que, como en el caso de la orientación sexual, niveles ligeramente elevados de
testosterona o de estrógenos en ciertos periodos críticos del desarrollo podrían
masculinizar un feto femenino o feminizar uno masculino.
Sin embargo, como plantea Belloch, no existen explicaciones exhaustivas
sobre la etiología de estos trastornos, sino tan solo una serie de conjeturas con
escaso y contradictorio apoyo experimental. Desde el punto de vista biológico
esas conjeturas no permiten establecer conclusiones definitivas.
En cuanto a los modelos psicológicos, siguiendo a Belloch, se basan en la
aplicación simple de las teorías del aprendizaje y postulan que el problema surge
a causa del reforzamiento de conductas propias del otro sexo por parte de los
padres durante la infancia. Así mismo, desde los modelos del aprendizaje social
se atribuye el trastorno a una identificación con modelos del mismo sexo.

 Diagnostico diferencial:
1
[Link]
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Dicho trastorno tiene que distinguirse del fetichismo travestista, un trastorno


parafilico, en el cual el objetivo es la excitación sexual al ponerse prendas de
ropas asociadas con el sexo opuesto al ellos. En cambio, en el caso del
trastorno de la identidad sexual, el objetivo principal no es sexual sino mas bien
el deseo de vivir toda la vida de una forma abierta en concordancia con la del
otro género.
Debe distinguirse también de los individuos intersexuales (hermafroditas),
que en realidad nacieron con genitales ambiguos asociados con anormalidades
hormonales o físicas documentadas. En cambio los primeros no tienen
anormalidades físicas demostrables.
Por último se lo debe distinguir de los patrones de excitación homosexual
de un hombre que a veces se comporta de forma afeminada o de una mujer
con gestos masculinos. La identidad sexual es independiente de los patrones
de excitación sexual. Barlow, D y Durand, M. (2003)

 Epidemiologia:

Hay un acuerdo generalizado acerca de la escasa frecuencia de estos


trastornos y de su mayor prevalencia entre los hombres.
El DSM-III sitúa la prevalencia del transexualismo en 1 caso por cada 30.000
habitantes en los hombres y de 1 por cada 100.000 en las mujeres. Algunos
autores estiman que existe un total de 30.000 casos de transexualismo en todo
el mundo. Además, los hombres se interesan 3 o 4 veces más que las mujeres
en el cambio de sexo, aunque no hay diferencias entre ambos sexos en el
porcentaje de los que finalmente pasan por el quirófano por un cambio de
sexo. Belloch, A. y otros (2008)

 Tratamiento:

En la actualidad la decisión más común es la modificación física de la


anatomía para que sea congruente con la identidad por medio de la cirugía de
la resignación de sexo.
Cirugía de resignación de sexo: previo a la cirugía los individuos tienen que
vivir en el rol del sexo opuesto de 18 meses a 2 años. También deben ser
estables psicológica, financiera y socialmente. En el caso de los candidatos
hombre-mujer se les administran hormonas para estimular la ginecomastia
(crecimiento de pechos). Se retira el vello facial, mediante electrolitos. Si el
individuo está satisfecho con los sucesos del periodo de prueba se retiran los
genitales y se da forma a una vagina. Para los transexuales mujer-hombre por
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lo general se elabora un pene artificial mediante cirugía práctica, utilizando
secciones cutáneas y musculares de cualquier parte del cuerpo, como el
muslo, y se eliminan los senos por medio de cirugía
Tratamiento psicosocial: en algunas clínicas, los terapeutas tratan de
modificar la identidad sexual antes de considerar la cirugía, mediante ensayo y
moldeamiento conductual de características del sexo al que corresponden
biológicamente. Barlow, D y Durand, M. (2003)

 Criterios diagnósticos para el trastorno de identidad sexual DSM-IV-TR


(1994):

A) Identificación acusada y persistente con el otro sexo


Niños: 4 o más de los siguientes rasgos:
-Deseos repetidos de ser, o insistencia en que uno es, del otro sexo.
-Preferencia por el travestismo o por simular vestimenta femenina
(niños), insistencia en llevar puesta solamente ropa masculina (niñas).
-Preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo o
fantasías referentes a pertenecer al otro sexo.
-Deseo intenso de participar en los juegos, pasatiempos propios del otro
sexo.
-Preferencia marcada por compañeros del otro sexo.
B) Malestar persistente con el propio sexo o sentimientos de
inadecuación a su rol.
Niños: sentimientos de que el miembro y los testículos son horribles o
van a desaparecer, de que sería mejor no tener pene, o aversión hacia
los juegos violentos y rechazo a los juguetes, juegos y actividades
propias de los niños.
Niñas: rechazo a orinar en posición sentada, sentimientos de tener o de
presentar en el futuro un pene, de no querer poseer pechos ni tener la
regla o aversión hacia la ropa femenina.
c) La alteración no coexiste con una enfermedad intersexual.
D) La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro
social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
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Disfunciones sexuales:
Según Belloch las disfunciones sexuales pueden definirse como todos
aquellos trastornos en los que problemas fisiológicos o psicológicos dificultan la
participación o la satisfacción en las actividades sexuales.

Características generales:

Estas disfunciones sexuales pueden darse total o parcialmente en


cualquiera de las tres etapas correspondientes al ciclo de respuesta sexual:
deseo, excitación y orgasmo.
Tanto hombres como mujeres experimentan versiones paralelas de la
mayor parte de los trastornos, cada uno con sus características específicas
determinadas por la anatomía y otros aspectos particulares de cada género. Sin
embargo, hay dos trastornos específicos de cada sexo: la eyaculación precoz
(solo en hombres), y el vaginismo (solo en mujeres) (Barlow, D., 2003).
Suárez Richards considera que las disfunciones sexuales pueden ser:
 Primarias: si se experimentan desde el comienzo de la actividad sexual.
 Secundarias: cuando se manifiestan después de un lapso de vida sexual
sin problemas.
 Situacionales: se experimentan en condiciones especiales o
circunstanciales.
 Totales: si se experimentan siempre.
Las causas pueden ser psicológicas, biológicas o combinadas.

Trastornos del Deseo Sexual:

Comprenden una gran variedad de trastornos en los que la gente encuentra


difícil actuar de forma adecuada durante las relaciones sexuales (Barlow, D.
2003).

Trastorno de deseo sexual inhibido o hipoactivo:

 Descripción clínica:
Hace referencia a aquellas personas que no tienen apetito sexual, no se
sienten atraídas por el sexo y por la posibilidad de llevar a cabo relaciones o
conductas sexuales en general.
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No sólo tiene que ver con la carencia de interés por realizar el coito;
también incluye el desinterés por toda conducta sexual (como la masturbación), la
falta de pensamientos, ensoñaciones y fantasías sexuales, la falta de atención al
material erótico, la no percepción del atractivo de la persona, y falta de sensación
de frustración si no se puede dar riendas sueltas a la sexualidad.
En la práctica clínica las personas que acuden a consulta por este problema
lo hacen porque otra persona (su pareja sexual) no está satisfecha con su interés
por el sexo y por los problemas que ello ocasiona en la relaciona. (Belloch, A.,
2008)
También cabe agregar la descripción que realiza Suarez Richard, como la
ausencia o disminución de atractivo por lo erótico y la actividad sexual, o también
como la falta o deficiencia de iniciativa sexual, de respuesta, de fantasías, de
placer a los estímulos sexuales, etc., provocando malestar consigo mismo, con
otros y en la misma vida de relación. (Suarez Richard, M. 2006)
 Epidemiologia:
Más de la mitad de los pacientes que consultan en las clínicas de sexualidad,
lo hacen buscando ayuda por dicho problema, además es mucho más frecuente
en mujeres, y muy rara vez, los hombres acuden a consultar por este problema.
Según U.S. Survey, el 22% de las mujeres sufren este trastorno (la prevalencia
disminuye con la edad), así como el 5% de los hombres (contrario al caso
femenino, la prevalencia aumenta con la edad. (Barlow, D., 2003)
La frecuencia oscila entre un 10% a un 20% de las personas (Suarez Richard)
 Etiología:
Según Suarez Richards (2006) los factores psicológicos más frecuentes
relacionados con este trastorno son:
o Relaciones rutinarias con la pareja.
o Problemas de pareja de tipo general.
o Experiencias traumáticas sexuales.
o Cansancio físico, estrés.
Pueden darse también factores combinados, por ejemplo: por desinterés sexual
tras enfermedades físicas graves (cáncer, accidentes cerebro vasculares,
enfermedades de transmisión sexual, ataques cardiacos, etc.)
Labrador (1994,2000 citado en Belloch 2008), señala que entre las causas que
subyacen a este trastorno también se encuentras causas orgánicas como:
trastornos endocrinos, insuficiencia renal, diabetes, etc., o el consumo de ciertas
substancias (fármacos antihipertensivos, psicótropos, antidepresivos, alcohol,
opiáceos, etc.). Sin embargo, este mismo autor destaca como más importantes las
causas psicológicas o psicosociales. Entre estas cabe mencionar: estados
depresivos, bajo nivel de autoestima, un pobre concepto de la propia imagen
corporal, y en especial la ansiedad como miedo a las relaciones sexuales
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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(educación rígida en las que se considera al sexo como sucio y degradante,
embarazo, pérdida de intimidad).

Trastorno por aversión al sexo


 Descripción clínica
Suarez Richard lo define como el miedo intenso e irracional a lo
sexual, en particular al contacto sexual genital con la pareja. (Suarez
Richard, M. 2006). Cabe complementar esto con el aporte de Barlow acerca
de que el hecho de pensar en el sexo o un breve contacto casual pueden
provocar temor, pánico o repugnancia (Kaplan, 1987 en Barlow, D., 2003).
Ante este trastorno, se puede visualizar a la persona evitando de
manera activa todo contacto genital. A veces se cataloga como fobia al
sexo ya que, al igual que en las fobias, se producen intensas reacciones
corporales (incrementos en la tasa cardíaca, sudoración, aumento de la
tensión muscular) con el sólo hecho de imaginar alguna actividad sexual.
(Belloch, A., 2008)
 Epidemiología:
Su frecuencia es baja a muy baja, y con mayor incidencia en el sexo
femenino. (Suarez Richard, M., 2006).
 Etiología
Las causas más frecuentes de la aversión sexual están en relación
con actitudes negativas hacia la sexualidad debidas a una educación rígida
e inadecuada, a experiencias previas de violencia sexual, a presiones
constantes por parte de la pareja sexual para realizar algún tipo de actividad
sexual no deseada, o a experiencias sexuales “desagradables” a causa de
problemas de la identidad de género. (Belloch, A. 2008)
Hay que tener en cuenta que este trastorno puede aparecer asociado
a otras disfunciones sexuales (como el vaginismo o la dispaurenia), y
además es necesario diferenciar si no se trata de otro trastorno de base
(Trastorno de ansiedad generalizada, Trastorno depresivo mayor, Trastorno
obsesivo-compulsivo). (Suarez Richard, M., 2006)

 Pautas generales de evaluación y tratamiento para las disfunciones


sexuales
Los tratamientos de las disfunciones sexuales, en especial las
denominadas terapias sexuales, son algo relativamente reciente, pero que han
conseguido unos resultados muy satisfactorios y una elevada eficacia.
(Belloch, A. 2008).
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016
A esto, Belloch (2008) considera el aporte de Labrador (Labrador
2004) acerca de determinados principios básicos que hay que tener
en cuenta ante el inicio del tratamiento:
1- El desarrollo y mantenimiento de una disfunción sexual es un problema que
afecta a una pareja y la forma que ésta tiene de comportarse es la
responsable de dicha disfunción. Debe modificarse por lo tanto la conducta
de ambos.
2- Es necesario dar información y brindar educación sexual adecuada a
ambos miembros de la pareja.
3- También disminuir la ansiedad asociada a la relación sexual o a las
actividades sexuales. Se le pueden enseñar a la persona técnicas y
habilidades que le permitan controlarla a voluntad (relajación, por ejemplo).
4- Aumentar la comunicación.
5- Incluir en el tratamiento una parte práctica de entrenamiento en cómo
desarrollar las nuevas conductas sexuales más adecuadas para la relación
con la pareja y también entrenar habilidades sociales.
Retomando al autor Belloch (2008), cabe especificar la manera de proceder
de las terapias sexuales a través de las siguientes cinco fases:
Fase 1: Evaluación y diagnóstico de la disfunción: usar instrumentos y
técnicas para identificar el problema y las posibles causas de aparición o
mantenimiento. Identificar conductas sexuales adecuadas y los objetivos.
Fase 2: Educación e información sobre la sexualidad: discutir ideas
erróneas, ofrecer informaciones precisas y modificar lo necesario.
Fase 3: Focalización sensorial: la pareja debe identificar y tomar conciencia
de sus propias sensaciones corporales y desarrollar sensibilidad mediante
exploraciones alternadas del cuerpo y caricias (primero en zonas corporales no
genitales y luego en zonas genitales). Se le enseña a disfrutar de la relación
sexual, a reducir ansiedad y mejorar así la intimidad y comunicación.
Fase 4: Desarrollo de técnicas específicas para cada uno de los trastornos:
trabaja sobre objetivos estrictamente sexuales y sobre mejorar funcionamiento de
la pareja.
Fase 5: Evaluación de los resultados: y establecer procedimientos para
mejorarlos y prevenir.

Trastornos de la excitación sexual

En estos tipos de trastorno el problema no es el deseo. Muchos individuos


con trastornos de excitación tienen impulsos y fantasías sexuales frecuentes y un
fuerte deseo de tener relaciones sexuales. Su problema es que no experimentan
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016
la excitación- el hombre tiene dificultades para conseguir o mantener una erección,
y la mujer no puede lograr mantener la adecuada lubricación.

Los términos antiguos con los que se nombraba a estos trastornos son-
impotencia y frigidez.

El hombre por lo común se siente más afectado por su problema que la


mujer, ya que la incapacidad para lograr y mantener una erección hace que el
coito resulte difícil o imposible. En cambio, las mujeres que son incapaces de
lograr una lubricación vaginal pueden compensar esto con ayuda de un lubricante
comercial. (Barlow, D., 2003)

Trastorno de la excitación sexual en la Mujer

 Descripción clínica

Kaplan lo define como el fallo parcial o completo en obtener o mantener la


respuesta de tumefacción o lubricación propia de la excitación sexual hasta la
terminación de la actividad sexual, o bien como la carencia de una sensación
subjetiva de excitación sexual y de placer durante la actividad sexual. (Kaplan,
1974 en Belloch, A., 2008)

Para contrastar, haremos referencia a la definición que presenta Suarez


Richard: para el autor consiste en la ausencia persistente, parcial o total, de
lubricación vaginal durante la fase de excitación sexual, o bien una persistente
ausencia de la sensación subjetiva de placer o excitación sexual durante la
actividad sexual. Esta alteración dificulta las relaciones de la pareja, con dolor o
dispareunia coital, evitación y alteraciones de las relaciones sexuales. (Suarez
Richard, M. 2006).

 Epidemiología

Su frecuencia la padecen el 33% de las mujeres, las causas tienen que ver
con: educación restrictiva y traumas psicológicos. (Suarez Richard, M. 2006).

 Etiología
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Las causas del trastorno se relacionan con: Educación restrictiva,
desconocimiento del propio cuerpo, menopausia, lactancia, enfermedades
hormonales (disminución de niveles de hormonas sexuales), deseo sexual
inhibido. Efectos de medicamentos y sustancias (algunos hipertensivos, diuréticos,
antipsicóticos). (Belloch, A., 2008)

Cabe agregar también la falta de educación sexual y del conocimiento del


propio cuerpo y deseo sexual inhibido. (Suarez Richard, M. 2006).

Trastorno de la erección en el hombre

 Descripción clínica

Es una persistente o recurrente dificultad o incapacidad para lograr o


mantener la erección hasta el final de la actividad sexual, con menor placer o
excitación sexual. La disfunción puede ser erectiva, copulativa y eyaculatoria,
según se manifieste a predominio antes o durante la penetración coital o como
otro trastorno que se verá como eyaculación anticipada.

Otros pueden mantener la eyaculación durante la masturbación o por la


mañana al levantarse, pero la pierden al intentar una relación.

Afecta seriamente la relación de pareja, motiva infidelidades. Puede


acompañarse de deseo sexual inhibido o hipoactivo y de eyaculación precoz.

Llega hacer trastornos crónicos para toda la vida, o adquiridos, o


situacionales, que dependen de distintos factores. (Suarez Richard, M., 2006)

También puede definirse como el fallo parcial o total en obtener o mantener


la erección hasta el final de la actividad sexual, o la falta de sensaciones
subjetivas de excitación sexual y placer durante la actividad sexual. Este fallo en la
erección del hombre es el más frecuente de todos los trastornos de la excitación
sexual y es habitualmente llamado Impotencia, es el problema más común en los
hombres que buscan asistencia y va aumentando su incidencia con la edad.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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La impotencia presenta una amplia variedad de manifestaciones, que van
desde hombres que alcanzan la erección cuando están con la pareja pero la
pierden durante el coito, a hombres que solo obtienen erecciones parciales,
hombres que únicamente experimentan erecciones cuando están solos, hombres
que nunca y ninguna circunstancia tiene erecciones, etc.

El mecanismo y la respuesta de erección son vulnerables a una gran


variedad de factores, tanto físicos como psicológicos, siendo estos últimos mucho
más relevantes. Entre las causas orgánicas más frecuentes cabe señalar las
deficiencias hormonales, factores de tipo vascular que dificultan la fluencia de la
sangre de los cuerpos cavernosos del pene o su retención en estos, lesiones
neurológicas, lesiones en el propio pene o en los testículos, problemas de uretra o
próstata; por último, muchos fármacos de uso relativamente frecuente pueden
producir disfunción de la erección.

La impotencia tiene importantes consecuencias en la propia valoración que


el hombre hace de sí mismo y en las relaciones de pareja. Kaplan (1974)- sostiene
que no existe ninguna otra condición o trastorno sexual potencialmente tan
frustrante, humillante y traumatizante, ya que en todas las culturas y grupos
sociales gran parte de la autoestima varonil se basa en la capacidad de erección.
Son frecuentes reacciones depresivas y de pérdida de autoestima ante el
problema de erección. Es de especial relevancia la reacción de la pareja ante el
problema, en especial si se trata de una pareja estable.

En muchos casos el episodio inicial es una disfunción situacional, ese


primer fracaso puede hacer que en sucesivas relaciones aparezca una
preocupación excesiva por lograr un rendimiento adecuado y se repitan los
problemas, lo que hace que el hombre adopte un papel de espectador,
dedicándose a autoobservarse en lugar de implicarse en disfrutar de la situación.
En consecuencia, la relación sexual se hace cada vez más ansiogena, dificultando
así la consecución de una erección adecuada.
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De este modo se establece una especie de espiral de deterioro progresivo:
falta de erección-preocupación-ansiedad-mayor bloqueo de la respuesta de
erección-incremento de la ansiedad, etc. Si la persona intenta llevar a cabo una
serie de conductas para forzar la respuesta de erección, se dificulta más la
obtención de esta, incrementando a su vez los sentimientos de frustración. Por
consiguiente, se produce una asociación entre relación sexual y ansiedad, fracaso
y frustración, de modo que cualquier estimulo o situación que anticipe una relación
sexual, o que exija una erección, se convertirá en aversiva, por lo que el sujeto
trata de evitarla, pudiéndose llegar al abandono de la actividad sexual. (Belloch,
A., 2008)

 Epidemiología

El trastorno erecto masculino es el problema más común por el que buscan


ayuda los hombres y da cuenta del 50% de los varones remitidos a los
especialistas por problemas sexuales. (Hawton, 1995 en Barlow, D., 2003)

 Etiología

Las causas psicológicas de la disfunción eréctil son similares, en general, a


las comunes de las disfunciones sexuales, pero la ansiedad tiene un predominio
marcado en el bloqueo de la erección, con hipercontrol excesivo, subestima,
pérdida de confianza y una situación de prueba de su capacidad que al fracasar lo
lleva a la evitación de las relaciones. (Suarez Richard, M., 2006).

Se puede agregar además una inadecuada educación sexual o religiosa en


la que se culpabilice todo lo relacionado con el sexo. Las primeras relaciones
sexuales estarán cargadas de ansiedad y culpabilidad, facilitando aparición de
problemas de erección, que pueden agravarse con posterioridad mediante la
asociación ansiedad-culpabilidad-sexo.

Ciertas fobias sexuales específicas también pueden facilitar también la


aparición de trastornos de la erección. (Belloch, A., 2008)
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Trastornos del orgasmo: Incluyen:

La disfunción orgásmica femenina o anorgasmia se define como una


ausencia o un retraso del orgasmo, tras una fase de excitación normal, durante
una actividad sexual que se considera adecuada en cuanto a tipo de estimulación,
intensidad y duración (Belloch, A.,2008).

Como señala Kaplan (1974)en Belloch (2008)existen variaciones


importantes en la respuesta orgásmica de las mujeres:

- Aquellas, muy escasas, que alcanzan el orgasmo sólo mediante fantasías


eróticas sin necesidad de estimulación física,
- Las que requieren estimulación física añadida a las fantasías,
- Las que alcanzan el orgasmo con escasos impulsos coitales,
- Las que precisan de un periodo relativamente largo de impulsos rítmicos
durante el coito,
- Las que sólo alcanzan el orgasmo cuando realizan el coito en posición superior
(que facilita la estimulación del clítoris),
- Las que necesitan estimulación directa del clítoris durante el coito,
- Las que sólo alcanzan el orgasmo por estimulación clitorídea directa (ya sea
manual u oral) más o menos prolongada,
- O las que sólo alcanzan el orgasmo en la masturbación.

Así mismo, esa misma autora señala que aproximadamente un 10% de las
mujeres no consigue llegar al orgasmo.

Parece adecuado tener en cuenta los tres factores en los que Kaplan
especifica la relación entre orgasmo y coito:

1. La estimulación del clítoris es importante, e incluso crucial, para que la


mujer consiga el orgasmo, siendo mucho menos relevante el papel de la
estimulación vaginal
2. La intensidad de la estimulación del clítoris varía considerablemente en
función del tipo de actividad sexual (es más intensa con la estimulación
táctil directa, y más débil, en la mayoría de los casos, durante el coito)
3. La cantidad de estimulación necesaria para provocar el orgasmo femenino
varia tanto en función de la mujer (distintas mujeres tienen “umbrales”
diferentes para el orgasmo) como en función de la situación.

Para llegar al diagnóstico de anorgasmia en la mujer debe estudiarse la


capacidad orgásmica según la edad, la experiencia sexual y si la estimulación fue
adecuada o insuficiente, alterando sus relaciones interpersonales(Suarez Richard,
2006).
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016
Masters, Johnson y Kolodny (1978) en Belloch señalan que entre las
mujeres que en ocasiones consiguen llegar al orgasmo sólo se debe considerar
que padecen anorgasmia aquellas que presentan una frecuencia de orgasmos tan
baja que constituye una fuente de malestar e insatisfacción.

La disfunción orgásmica masculina se define como ausencia o retraso del


orgasmo en el hombre, tras una fase de excitación normal, en el transcurso de una
actividad sexual adecuada en cuanto a tipo de estimulación, intensidad y duración.
Habitualmente hace referencia al orgasmo intravaginal, siendo posible el orgasmo
en otro tipo de situaciones, como la masturbación(Belloch, A.,2008).

 Epidemiología

Diferentes estudios sugieren que aproximadamente el 8% de los hombres


tienen orgasmos demorados o no los tienen durante las interacciones sexuales,
aunque pocas veces buscan tratamiento para esta condición (Barlow, 2003).

La anorgasmia es una de las disfunciones más frecuentes en las mujeres,


pero no así en los hombres, y es además el problema sexual por el que más
mujeres acuden a la clínica después de la falta de interés sexual.

Este padecimiento afecta, en jóvenes, a un 16%, y a partir del climaterio, a


un 35%. Otras cifras dan de un 50 a un 75% de faltas de orgasmo coital. Llegan al
orgasmo por autoestimulación o heteroestimulación directa del clítoris un 90 a un
95% de las mujeres. La mujer puede llegar a la fase de excitación pero no a la del
[Link] el DSM IV se insiste en una mayor incidencia en las mujeres jóvenes
respecto de las adultas mayores, con una mayor experiencia y vida sexual (Suarez
Richard, 2006).

Aunque las cifras varían considerablemente en función del criterio que se


establezca para definirla, el cual a su vez viene determinado por la delimitación
que se haga del término “orgasmo”. Así Freud consideraba que el orgasmo vaginal
(el producido durante la penetración) era condición necesaria para la salud sexual
y que los orgasmos clitorales eran inmaduros e insanos. Sin embargo la evidencia
reciente parece mostrar que todo orgasmo, sea cual sea el tipo de estimulación,
es psicológicamente equivalente. Es más, algunos autores defienden que si la
mujer es capaz de conseguir el orgasmo a través de conductas alternativas al
coito (anorgasmia coital) y su pareja se considera satisfecha, no tiene sentido
hablar de disfunción orgásmica(Belloch, A.,2008).

 Etiología
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Entre los factores causales de la anorgasmia femenina cobran especial
relevancia los factores psicológicos frente a los orgánicos.

Entre las causas orgánicas (solo un 5% se debe a estas causas) se puede


señalar diversas enfermedades crónicas (diabetes), trastornos neurológicos,
estados de carencia hormonal, lesiones o infecciones pélvicas, desgarros, así
como el consumo de ciertas sustancias (alcohol, antihipertensivos,
estupefacientes, tranquilizantes, etc).

Entre los factores psicológicos son importantes aspectos como una


inadecuada educación sexual, rigidez moral o puritanismo, tabúes, ansiedades,
primeras experiencias traumáticas, falta de información, desconocimiento del
propio cuerpo, autocontrol excesivo, dificultad para relajarse y entregarse a una
relación sexual con otra persona, alteración de la imagen corporal o ciertos
aspectos culturales en los que se enfatiza que en una relación es la mujer la que
debe satisfacer al hombre, e incluso se niega que la mujer pueda tener interés o
deseos sexuales. Otro factor puede ser el temor por parte de la mujer a perder el
control (a gritar descontroladamente, a desmayarse, o a perder el control de
alguna de sus funciones corporales).
Finalmente, conviene no olvidar que en muchos casos la anorgasmia de la mujer
tiene que ver con una estimulación poco prolongada o inadecuada (es frecuente la
presencia de anorgasmia en mujeres cuya pareja tiene eyaculación precoz).

El diagnóstico diferencial se hará con trastorno sexual debido a una


enfermedad médica, ej: lesión medular de localización S2-S3-S4; mastectomía,
ovariectomía, disendocrinias; trastorno sexual inducido por sustancias:
antihipertensivos, nerolépticos, benzodiacepinas, antidepresivos, opiáceos;
trastornos psiquiátricos (depresión mayor). (Suarez Richard, 2006).

Eyaculación precoz

 Descripción clínica

La eyaculación precoz es la eyaculación ante una estimulación sexual


mínima o antes, durante o inmediatamente después de la penetración y antes de
que la persona lo desee. (Belloch, A.,2008).

Resulta muy difícil definir “precoz” en el contexto de la eyaculación. La


cantidad de tiempo adecuada antes de la eyaculación varía de un individuo a otro.
En algunos estudios se señala que los hombres aquejados de eyaculación
precoz o prematura, por lo común alcanzan el clímax uno o dos minutos después
de la penetración, en comparación con los entre siete y diez minutos habituales en
el caso de los individuos que no tienen este problema (Strassberg, Kelly, Carroll y
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Kircher, 1987 en Barlow, 2003). Sin embargo, tal vez la percepción de falta de
control sobre el orgasmo sea el determinante psicológico más importante de este
problema. (Barlow, 2003)

Masters y Johnson (1970) en Belloch especifican el diagnóstico y reservan el


término eyaculación precoz para aquellos casos en los que el hombre es incapaz
de inhibir el orgasmo durante el tiempo suficiente para que su pareja alcance el
clímax en un 50% de sus relaciones sexuales. Mientras que Kaplan (1974) lo
caracteriza por la falta de control voluntario de la eyaculación.

La eyaculación precoz tiene efectos muy negativos sobre la propia actividad


sexual y sobre la relación de la pareja, ya que supone una reducción en el tiempo
y calidad del disfrute sexual en la persona que lo presenta y, al impedir o dificultar
el coito, también en el de su pareja. (Belloch, A., 2008).

 Epidemiología

Es el trastorno sexual más frecuente en los hombres (afecta al 30% de los


hombres en la población general según los datos de la APA , 1988). Es más, la
mayoría, si no todos los hombres, han presentado alguna vez problemas de
eyaculación.

 Etiología
En cuanto a su etiología, es infrecuente que esté producida por causas
orgánicas, aunque en algunos casos enfermedades como la prostatitis o la
esclerosis múltiple pueden facilitar su aparición.
Entre losfactores psicológicos es muyfrecuente que sea una conducta
aprendida por el hombre al llevar a cabo interacciones sexuales (coitales o
masturbatorias) en situaciones de alta ansiedad (por ejemplo, primeros encuentros
sexuales), con urgencia de tiempo (temor a ser sorprendido, disponer por poco
tiempo del lugar en el que está teniendo lugar la relación, etc) o con sensación de
culpabilidad. Una vez que se ha aprendido un reflejo eyaculatorio rápido, dado que
éste es automático, es difícil conseguir controlarlo de forma voluntaria. Además,
hay que tener en cuenta que el reflejo eyaculatorio depende de la actividad del
sistema nervioso simpático (que es el que activa al organismo en situaciones de
ansiedad).

Según Suarez Richard (2006) se investigará si el trastorno es de toda la


vida o adquirido, general o situacional y si los factores que lo causan son
psicológicos u orgánicos.
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A su vez, se estudian factores neurofisiológicos que condicionan un nivel
eyaculatorio basal para cada varón, con su latencia eyaculatoria correspondiente.
Esta latencia eyaculatoria dependerá de:

- Tipo de relación sexual, propia de cada individuo o pareja.


- Reflejo bulbocavernoso: más rápido en los eyaculadores precoces.
- Sistema nervioso autónomo: mayor predominio del simpático (e.: estrés),
menor umbral y mayor rapidez eyaculatoria.
- Mayor predominio del parasimpático, umbral más alto y menos rapidez
eyaculatoria.
- Capacidad de aprendizaje para el control eyaculatorio.
- Capacidad de inhibición del reflejo involuntario por una atención consciente
focalizada sobre el mismo.
 Tratamiento

La eyaculación se puede retrasar con fármacos con efectos colinérgicos


como la clorimipramina y la paroxetina.

Se diferenciará del trastorno eréctil por una enfermedad médica (prostatiti,


esclerosis múltiple) o por consumo de sustancias (abstinencia de opiáceosa).

Trastornos por dolor

Dispareunia femenina o dolor genital


 Descripción clínica
Suarez Richard lo define como el coito dificultoso o doloroso, o mal
apareamiento. También se refiere a dolores y molestias genitales antes, durante o
después de la relación sexual coital, lo cual provoca el distanciamiento o la
evitación de las relaciones sexuales, sumado a la consecuente limitación y
alteración de su vida de relación. (Suarez Richard, M., 2006).
El dolor puede implicar sensaciones de ardor, quemadura, contracción o
dolor cortante, que se localiza en la parte externa o interna de la vagina, en la
región pélvica o en el abdomen (en el caso de las mujeres). En cambio, en el caso
de los hombres la dispareunia hace referencia a dolor en la eyaculación, en el
pene o, menos frecuentemente, en los testículos o en los órganos internos.
Además, existen importantes variaciones en cuanto a la frecuencia del coito
doloroso: puede presentarse en todos los intentos, en algunas ocasiones, en
determinadas posturas, etc.. (Belloch, A. 2008)
La dispareunia sólo se diagnostica si no pueden hallar razones médicas
para el dolor y además si no es debida a vaginismo (con frecuencia se encuentra
asociada o se dan en conjunto), falta de lubricación, efectos fisiológicos de una
sustancia o una enfermedad médica (Barlow, D., 2003)
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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 Epidemiología
Este trastorno pocas veces se ve en las clínicas.
La dispareunia femenina es más frecuente, afectando a un 12% de las
mujeres adultas. (Belloch). En muchos casos las mujeres experimentan dolor
ocasionalmente pero éste puede resolverse o no es suficiente como para motivar
la búsqueda de tratamiento.
Y la dispareunia en hombres oscila entre el 1 y 5%.(Barlow, D., 2003)
 Etiología
Según Belloch (2008), los posibles factores psicológicos implicados son una
educación inadecuada, mala información, ansiedad y miedo a la relación o a la
penetración, aprendizaje de experiencias anteriores traumáticas, insuficiente
excitación sexual, etc. Y entre las posibles causas orgánicas cabe señalar la
presencia de deformaciones o trastornos de la vagina, el útero, las trompas de
Falopio o los ovarios, de infecciones en la vagina o el clítoris, de enfermedades en
la uretra o el ano, de cicatrices, de enfermedades en la pelvis, o incluso de
enfermedades generales (diabetes, estados carenciales de estrógenos, etc.). Así
mismo, cualquier estado físico que origine escasa lubricación vaginal (como
consumo de antihistamínicos o de marihuana) puede llevar, indirectamente, a la
aparición de molestias durante el coito. Por último, se puede decir que el uso de
determinadas cremas anticonceptivas, espermicidas, productos de higiene íntima,
diafragmas o preservativos que provoquen irritación vaginal pueden motivar
también la aparición de dolor coital.

Vaginismo

 Descripción clínica

El Vaginismo es la contracción involuntaria, espasmódica de los músculos


perineales del tercio externo de la vagina, que interfieren no solo con el coito, sino
la introducción de dedos, tampones o espéculos. En algunas mujeres, la sola idea
de la penetración vaginal puede producir dicho espasmo. (Suarez Richard, 2006).

Puede darse aun cuando la mujer responda de manera adecuada a la


excitación sexual (experimenta lubricación vaginal) y disfrute del juego sexual
(incluso puede alcanzar el orgasmo)(Belloch, A.,2008).

Según J. Beck(1993) citado en Barlow (2003)las mujeres informan de sensaciones


de “rasgadura, ardor o desgarramiento cuanto tratan de tener relaciones
sexuales”.

 Epidemiología
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La incidencia del vaginismo es difícil de establecer porque las variaciones
en la respuesta de contracción y en los efectos sobre las relaciones sexuales es
muy grande. Además, la mayoría de los datos hablan de la frecuencia conjunta de
dispareunia y vaginismo (entre el 2 y el 4%). No obstante, el porcentaje de
mujeres que busca tratamiento por problemas de vaginismo es sensiblemente más
elevado, situándose en torno al 12-22% sobre el total de las personas que solicita
ayuda por problemas sexuales. Lo elevado de este porcentaje en comparación
con la prevalencia estimada en la población general puede ser explicable por los
efectos tan directos que tiene este problema al dificultar o impedir la realización
del coito y, en consecuencia, por las posibles presiones de la pareja(Belloch, A.,
2008).

 Etiología

Excluyendo las causas de origen médico clínico (por ejemplo, haber


padecido algún tipo de dolor vaginal debido a infecciones o lesiones, tener un
himen rígido o un útero desplazado, etc.) o los trastornos psiquiátricos, en la
mayoría de los casos, el vaginismo tiene que ver con causas psicológicas.
Básicamente, el problema consiste en la aparición de un reflejo aprendido (o
condicionado) en una situación anterior en la que se ha asociado una experiencia
de dolor a una situación de relación sexual (habitualmente el coito). Otros factores
que pueden estar facilitando la aparición de este reflejo aprendido son el haber
recibido una educación que culpabilice las relaciones sexuales, alguna experiencia
anterior de abuso sexual (violación, incesto), miedo al embarazo, un deseo
contradictorio de tener una relación sexual, sentimientos de hostilidad o desagrado
con respecto a la pareja, miedo al dolor que pueda producir la penetración
(presente principalmente en la primera relación). Una vez que el reflejo se ha
condicionado puede persistir incluso aunque haya desaparecido la causa que
inicialmente favoreció la aparición del dolor (Belloch, A., 2008).
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016

Parafilias o desviaciones sexuales

 Concepto y caracterización general

Según conceptualiza y caracteriza Belloch, las parafilias serían una serie de


comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto ante objetos
y situaciones que no forman parte de los patrones sexuales normativos, o porque
el sujeto necesita para obtener placer la presencia de determinados estímulos que
se apartan de lo que se consideran estímulos sexuales normales. La pregunta que
inmediatamente suscita esta definición es: « ¿qué es lo normal?». Siempre han
existido formas diferentes de conducta sexual, pero no todas las culturas han
definido un mismo comportamiento como normal o anormal. La dificultad de
discriminar entre conductas sexuales norma les y anormales se hace aún más
evidente cuando se comprueba que muchas de las imágenes y fantasías que
estimulan sexualmente a los sujetos con parafilias son frecuentes también en las
personas sin parafilias, lo que parece indicar que los objetos y situaciones que
excitan a estas personas pueden formar parte de los patrones de «excitación
normal». Por lo que quizás un criterio clínico a tener en cuenta a la hora de
establecer la normalidad-anormalidad de estas conductas es el grado en que
éstas interfieren el ajuste sexual de la persona dificultando el establecimiento de
relaciones sexuales satisfactorias. Otro aspecto fundamental a considerar, a la
hora de decidir sobre estos comportamientos, es si éstos representan una
agresión o un peligro para el que lo practica, para la persona que es objeto de la
práctica o para ambos. En este sentido, un subgrupo de estas conductas se
caracteriza por ser comportamientos coercitivos que transgreden la libertad de la
otra persona; ejemplos de éstos son el exhibicionismo, el voyeurismo, el
frotteurismo, la paidofilia, la violación, etc. Estas conductas reciben el nombre de
ofensas sexuales y son consideradas legalmente como delitos. En definitiva, dada
la gran variación del comportamiento sexual humano, resulta difícil establecer
unos límites claros entre lo que es normal y lo que es desviado. En la actualidad, y
a pesar de que la lista de variaciones sexuales ha aumentado significativamente
en el siglo XX, al igual que el horizonte de comportamientos asociados con el
sexo, también parece ser mayor el deseo de tolerar una mayor diversidad de
comportamientos sexuales siempre que ocurran de común acuerdo entre adultos y
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
2016
en privado, y siempre que no constituyan una violación de los derechos y
libertades del otro (Belloch, 2008).

 Clasificación del DSM y criterios diagnósticos

El DSM-IV adopta el término de parafilias en lugar del de desviaciones


sexuales y las define como un grupo de trastornos cuya sintomatología esencial es
la presencia de fantasías sexuales intensas y recurrentes, de impulsos o
comportamientos sexuales, que generalmente suponen: 1) objetos no humanos; 2)
sufrimiento o humillación propia o del compañero, o 3) niños o personas que no
consienten y que se presentan durante un período de al menos seis meses. El
diagnóstico debe hacerse sólo si el individuo ha actuado de acuerdo con estas
necesidades o si le causan molestias marcadas. Para algunos individuos con
parafilias, los estímulos parafílicos pueden ser necesarios siempre para la
activación erótica y se incluyen invariablemente en la actividad sexual, bien en
forma real o en forma de fantasías. En otros casos, estas preferencias parafílicas
se presentan sólo en determinados momentos, siendo el individuo capaz de
funcionar sexualmente sin este tipo de estímulos. El DSM-III-R y el DSM-IV no
distinguen entre parafilias y ofensas sexuales, agrupando todos estos trastornos
de forma indistinta bajo un mismo epígrafe. Además, algunas ofensas sexuales
como la violación o las agresiones sexuales no son clasificadas como parafilias, lo
que pone de relieve más su carácter agresivo y violento que su carácter sexual.
Los trastornos incluidos bajo la categoría diagnóstica de parafilias en el DSMIV
son los siguientes: exhibicionismo, fetichismo, frotteurismo, paidofilia, masoquismo
sexual, sadismo sexual, fetichismo transvestista y voyeurismo. Finalmente se
incluye una categoría residual de parafilias no especificadas que debe usarse en
aquellos comportamientos que constituyendo una parafilia no hayan podido ser
clasificados en ninguna de las categorías anteriores, por ejemplo la zoofilia, la
necrofilia, etc.

Para que una persona sea diagnosticada de alguno de estos trastornos,


según el DSM-IV ha de cumplir los siguientes criterios diagnósticos: a) Durante un
período por lo menos de seis meses, intensas necesidades recurrentes y fantasías
sexualmente excitantes ligadas a la parafilia (por ejemplo, fantasías que implican
el uso de objetos no vivientes en el caso del fetichismo, o que implican la
exhibición de los genitales en el caso del exhibicionismo, etc.). b) El individuo ha
actuado de acuerdo con estas necesidades o se encuentra marcadamente
perturbado por ellas. En algunos trastornos como el fetichismo, el transvestismo
sexual y la paidofilia, se incluye un tercer criterio para facilitar el diagnóstico
diferencial (Belloch, 2008).
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2016
El DSM-III-R establecía además unos criterios de gravedad: Leve: El
individuo se encuentra marcadamente afectado por las necesidades parafílicas
recurrentes, pero nunca ha actuado de acuerdo con [Link]: En algunas
ocasiones, el individuo ha actuado de acuerdo con sus necesidades parafílicas.
Grave: El individuo ha actuado repetidamente de acuerdo con sus necesidades
parafílicas. Con frecuencia, estos sujetos presentan parafilias múltiples (Abel,
Mittelman y Becker 1985), y en algunas ocasiones, éstas pueden ser un síntoma
de otros trastornos mentales como la esquizofrenia, trastornos de personalidad o
de conducta (alcoholismo, abuso de sustancias, etc.). Las reacciones que estas
conductas producen en los sujetos que las padecen varían de persona a persona,
aunque en la mayor parte de los casos son comportamientos que no provocan
malestar subjetivo, lo que justifica que estos sujetos rara vez soliciten tratamiento,
y cuando lo hacen suelan hacerlo presionados por algún familiar o por las
autoridades legales. En otro subgrupo de sujetos, una minoría, estos
comportamientos pueden generar sentimientos de culpa, vergüenza y depresión.

 Epidemiología

Se desconoce cuál es el alcance numérico de estos trastornos, ya que las


personas que lo padecen tienden a ocultarlo, especialmente por el importante
rechazo social que estas conductas provocan. Respecto a la prevalencia por
sexos las estadísticas indican que las parafilias afectan con mucha más frecuencia
a hombres que a mujeres. Sólo en el masoquismo se da un elevado número de
mujeres, pero incluso en este trastorno la razón es de 20 a 1. Existen varias
hipótesis para explicar esta preponderancia masculina en las desviaciones
sexuales. En primer lugar se alude a que el hombre tiene un mayor impulso sexual
que la mujer, lo cual facilita que fije la atención en una gama más amplia de
objetos sexuales. Una segunda explicación gira en torno al mayor componente
agresivo de los varones que puede explicar la adopción de conductas violentas
ligadas al sexo, por ejemplo la violación. Y por último, también se habla de una
mayor indefinición de la identidad sexual masculina y de menor capacidad de
discriminación sexual, que puede llevar a la exploración de estímulos sexuales
diversos. En relación con la edad de inicio, las desviaciones sexuales suelen
comenzar en la adolescencia, estimándose que un 50% de estos sujetos
comienza sus actividades antes de los 18 años (Belloch, 2008).

 Descripción clínica

1. Exhibicionismo

El exhibicionismo comienza normalmente en la adolescencia, aunque los


sujetos no suelen ser acusados por sus víctimas hasta que llegan a la edad adulta.
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La prevalencia máxima del trastorno se da entre los 20 y los 30 años de edad.
Ocasionalmente, el exhibicionismo puede aparecer en hombres de mayor edad;
en estos casos suele tratarse de personas solitarias, sin pareja, o personas que
han sido abandonad as por su pareja debido a problemas de impotencia. Es
común que los exhibicionistas presenten además alguna otra desviación sexual,
siendo las más comunes voyeurismo y paidofilia. La conducta exhibicionista más
típica consiste en mostrar el pene en erección a una o más mujeres, con
frecuencia adolescentes, en lugares públicos poco concurridos y retirados
(Belloch, 2008).

Suarez Richard en “introducción a la Psiquiatría” explica el exibicionismo


como “actos repetidos de exposición de los genitales a un extraño desconocido ,
con el propósito de alcanzar una exitación sexual sin intentos de efectuar
posteriores relaciones sexuales con el desconocido” (Suarez Richard, 2006).

En cuanto al diagnóstico diferencial, el exhibicionismo debe distinguirse de


la paidofilia: en ésta puede también existir exhibición de los genitales, pero la
exhibición es aquí un preludio de una actividad sexual posterior con el niño. El
exhibicionismo es probablemente la más común de las desviaciones sexuales,
aunque se desconocen las cifras exactas de prevalencia y los datos existentes
han sido recogidos desde el punto de vista de las víctimas. Algunos estudios
señalan que entre el 30 y el 50% de las mujeres informan de haber sido en alguna
ocasión víctimas de un exhibicionista.

Los criterios diagnósticos para el exhibicionismo en el DSM V-TR son:

A) Durante un período de por lo menos 6 meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada de la exposición de los genitales a una persona
desprevenida, y que se manifiesta por fantasías, deseos irrefrenables o
comportamientos1.
B) El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables con una
persona que no ha dado su consentimiento, o los deseos irrefrenables o
fantasías sexuales causan malestar clínicamente significativo o deterioro en
lo social o laboral.

Con frecuencia se asocia el inicio de estas conductas con alguna experiencia


de excitación sexual que sigue a un episodio de exposición accidental. Por
ejemplo, mientras el sujeto se está vistiendo puede darse cuenta de que está
siendo observado por alguna mujer del vecindario o por algún familiar que entra de
forma inesperada en la habitación, produciendo turbación en ella, lo que puede
provocar una erección. Otros autores lo asocian a las exposiciones ocasionales
que pueden producirse durante los juegos infantiles. La situación puede repetirse
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de forma intencionada cierto número de veces, lo que favorece que el adolescente
se sienta motivado a exponerse de nuevo en otras situaciones distintas. Algunos
autores señalan, sin embargo, que aunque la adquisición de estas conductas
puede establecerse bajo la influencia de un impulso sexual, durante su
mantenimiento en la edad adulta éstas pierden su carácter sexual y adquieren un
matiz compulsivo. Esta consideración del exhibicionismo como una conducta
básicamente compulsiva y no sexual es consistente con los estudios que señalan
que un porcentaje elevado de sujetos informa de no obtener gratificación sexual
durante las exposiciones, no encontrando un motivo consistente para su conducta
aparte de un sentimiento de compulsión. Además, la mayor parte de los
exhibicionistas que reciben tratamiento indican que suelen realizar la conducta
varias veces al día(Belloch, 2008).

2. Voyeurismo

El voyeurismo es una conducta que se caracteriza porque la principal fuente


de excitación sexual para el sujeto es la contemplación de personas desnudas o
realizando algún tipo de actividad sexual. El voyeurista lleva a cabo dichas
conductas de forma oculta y sin el consentimiento de las víctimas, no implicando
dichos comportamientos la realización de ninguna actividad sexual posterior con la
persona observada. La masturbación va con frecuencia asociada a este
acto(Belloch, 2008). Respecto al tipo de prácticas más frecuentes unos se dedican
a observar desde las ventanas de sus pisos con prismáticos, telescopios, etc.;
otros deambulan por las noches buscando habitaciones de moteles, o acudiendo a
lugares donde hay parejas en coches aparcados, etc. Al igual que sucedía con el
exhibicionismo, esta conducta tiene un marcado carácter compulsivo, y los sujetos
informan de una intensa activación autonómica (acelaración de la tasa cardíaca,
aumento de la sudoración) ante la aparición de estímulos relacionados con esta
conducta, activación que desaparece tras la realización de la misma (Belloch,
2008).

Respecto al diagnóstico diferencial el DSM-III-R señala que es preciso


distinguir el voyeurismo de la actividad sexual normal, que normalmente va
precedida de una excitación sexual procedente de observar la desnudez; pero la
diferencia radica en que en este caso la persona observada lo sabe, siendo el
preludio de una actividad sexual posterior con lamisma. El DSM-III-R establece
también diferencia entre voyeurismo y utilización de la pornografía. El diagnóstico
diferencial se establece aquí a partir del criterio de que en un caso la persona
observada desconoce que está siendo observada y en otro caso no.

Para Suarez Richard el Voyerismo es el individuo que observa repetida y


subrepticiamente a gente que esta desnuda, que se está desnudando o que está
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llevando a cabo algún tipo de actividad sexual, sin buscar ningún tipo de relación
sexual con la gente observada. (Suarez Richard, 2006)

Esta parafilia normalmente comienza en la adolescencia, y aunque en


ocasiones tiene un carácter pasajero, con frecuencia tiene un curso crónico. Su
inicio se asocia a la excitación obtenida después de haber observado, quizás de
forma accidental, a una mujer desnuda, una pareja haciendo el amor, etc.
Posteriormente el sujeto asocia estas fantasías a la masturbación y de esta forma
se condiciona la excitación sexual a este tipo de estímulos.

Los criterios diagnósticos para el Voyeurismo en DSM V son:

A) Durante un período de al menos 6 meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada de la observación de una persona desprevenida que
está desnuda, desnudándose o dedicada a una actividad sexual, y que se
manifiesta por fantasías, deseos irrefrenables o comportamientos.
B) El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables con una
persona que no ha dado su consentimiento, o los deseos irrefrenables o
fantasías sexuales causan malestar clínicamente significativo o deterioro en
lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
C) El individuo que experimenta la excitación y/o que actúa con un deseo
irrefrenable tiene como mínimo 18 años de edad.

3. Frotteurismo

Este trastorno consiste en la obtención de placer de forma preferente o


exclusiva a través del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una
persona desconocida y sin el consentimiento de ésta. Como pasa por ejemplo en
el voyeurismo, esta conducta no es el preludio de una actividad sexual posterior.
Los frotteurs realizan normalmente estas actividades en lugares públicos y
concurridos, tales como el metro, el autobús, los conciertos de rock, etc. La
conducta típica consiste en acercarse a la víctima, normalmente niñas
adolescentes, y apretar sus genitales contra ella, o toquetearle las nalgas o los
pechos. Normalmente, el frotteurismo va acompañado de una masturbación ante
el recuerdo de este tipo de situaciones. Este trastorno suele tener un carácter
pasajero y se da con mayor frecuencia entre los 15 y 20 años de edad. La
aparición de esta conducta se asocia a la observación de la misma en otras
personas y su posterior imitación por parte del adolescente. (Belloch, 2008)

Los criterios diagnósticos propuestos en el DSM V-TR son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada de los tocamientos y fricción contra una persona sin su
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consentimiento y que se manifiesta por los tocamientos, deseos
irrefrenables o comportamientos.
B) El individuo ha cumplido estos deseos irrefrenables con una persona que
no ha dado sy consentimiento, o los deseos irrefrenables o fantasías
sexuales causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social,
laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

4. Fetichismo y transvestismo fetichista

El DSM-IV incluye como dos diagnósticos diferentes fetichismo y


transvestismo fetichista. El fetichista se excita sexualmente observando y/o
manipulando objetos inanimados, normalmente ropa interior femenina, calzado,
prendas de vestir diversas, pañales, biberones, etc. Cuando la conducta fetichista
se limita a ponerse ropa del sexo contrario, esta condición no debe ser
diagnosticada de fetichismo, sino de fetichismo transvestista. Estos sujetos suelen
tener ropa interior femenina que utilizan para transvestirse, bien cuando están
solos, acompañando la masturbación a dicho acto, o bien cuando realizan el acto
sexual con su pareja. Además, con frecuencia muchas prácticas sexuales con
fetiches implican ciertos comportamientos sadomasoquistas, por ejemplo aquellas
que suponen vestirse con un determinado tipo de ropa de caucho o goma que
produce una fuerte constricción corporal, o aquellas que incluyen en la práctica
sexual determinados objetos que pueden resultar agresivos, por ejemplo zapatos
de tacón, etc. Apenas existen datos de la prevalencia de este trastorno, dado que
éste constituye una conducta normalmente no peligrosa, que no implica violación
de las libertades y derechos del otro y que suele darse en privado, por lo que
muchos fetichistas no acuden a tratamiento, y los que acuden lo hacen
frecuentemente presionados por la pareja y por las interferencias que el fetichismo
puede ocasionar en sus relaciones sexuales.

Según Suarez Richards clasifica al fetichismo como el uso de objetos no


vivos (fetiches) es un método repetidamente preferido o exclusivo para conseguir
la excitación sexual. Los fetiches no se limitan a los artículos de vestir utilizados en
el travestismo o a objetos diseñados con el objeto de servir de estimulación
sexual, como por ejemplo, los vibradores. (Suarez Richard, 2006)

El DSM V-TR divide esta parafilia en dos: por un lado el trastorno de fetichismo
y por otro el trastorno de travestismo. Los criterios diagnósticos para el trastorno
de fetichismo son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada del empleo de objetos inanimados o un gran interés
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específico por parte(s) del cuerpo no genitales, que se manifiesta por
fantasías, deseos irrefrenables o comportamientos.
B) Las fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos causan
malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras
áreas importantes del funcionamiento,
C) Los objetos fetiche no se limitan a prendas de vestir utilizadas para
travestirse (como en el trastorno de travestismo) o a artilugios diseñados
específicamente para la estimulación táctil de los genitales (p. ej. Vibrador)

Por otra parte, los criterios diagnósticos para el trastorno de travestismo son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada del hecho de travestirse, que se manifiesta por
fantasías, deseos irrefrenables o comportamientos.
B) Las fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos causan
malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras
áreas importantes del funcionamiento.

5. Paidofilia o pedofilia

Se denomina paidofilia o pedofilia, al trastorno caracterizado por la


presencia de fantasías y conductas que implican la actividad sexual entre un
adulto y un niño. Es necesario que el sujeto tenga por lo menos dieciséis años y
sea al menos cinco años mayor que el niño o los niños con los que se relaciona
sexualmente. Además, se debe especificar si la relación es heterosexual,
homosexual o ambas. También si se limita a incesto, y también si la paidofilia es
de tipo exclusivo (sólo se da atracción sexual por los niños) o de tipo no exclusivo
(existe atracción sexual hacia personas adultas). Las conductas sexuales
implicadas en la paidofilia son divers as y van desde el mero exhibicionismo o
masturbación delante del niño hasta los besos, las caricias, los contactos
orogenitales y en algunos casos (no muy frecuentes) la penetración tanto vaginal
como anal. Normalmente, la paidofilia no implica violencia física. El adulto suele
ganarse el afecto y la simpatía del niño a través de premios, juegos, etc., siendo
además con mucha frecuencia una persona conocida y cercana al medio en el que
se desenvuelve el niño. Se estima que una tercera parte de los abusos sexuales
en la infancia son de carácter. La asociación posterior de estas fantasías
paidofílicas con la masturbación facilita el mantenimiento de la conducta. Así
mismo, las situaciones de elevado estrés psicosocial pueden funcionar como
desencadenantes y mantenedores de estas conductas. Si con posterioridad,
durante la adolescencia o edad adulta, las relaciones heterosexual es con
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personas de su edad no resultan suficientementegratificante es posible que el
sujeto recurra al recuerdo de esas experiencias y busque experiencias similares.

Quizá la desviación sexual más trágica sea la atracción sexual por los
niños, llamada pedofilia. Los individuos se sienten atraídos por menores, varones
o mujeres o por ambos. Si el pequeño es pariente de la persona, la pedofilia
adquiere la forma de incesto. Las relaciones incestuosas tal vez tengan más que
ver con la disponibilidad y con aspectos interpersonales que tienen lugar en la
familia que con la pedofilia. (Durand, 2003)

El acto o la fantasía de establecer relaciones sexuales con niños en edad


pre- puberal es el método preferido o exclusivo de conseguir la excitación sexual.
Cuando el individuo es adulto y los niños puberales son por lo menos diez años
mayores. Así es clasificada la pedofilia o paidofilia según (Suarez Richard, 2006)

Según los criterios del DSM-V-TR para la pedofilia son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada fantasías, deseos sexuales irrefrenables o
comportamientos que implican la actividad sexual con uno o más
nilosprepúberes (generalmente menores de 13 años).
B) El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables, o los deseos
irrefrenables o fantasías sexuales causan malestar importante o problemas
interpersonales.
C) La persona tiene al menos 16 años y es por lo menos 5 años mayor que el
niño o los niños del Criterio A.

6. Sadismo y masoquismo

El sadismo se refiere a la necesidad de infligir daño a otra persona para


excitarse sexualmente. El masoquismo implica la necesidad de ser humillado,
atacado, maltratado, etc., para obtener placer sexual. Ahora bien, a pesar de estar
definidos de forma separada son trastornos que con frecuencia aparecen juntos:
por ejemplo, muchos masoquistas se infligen daño a sí mismos. En estos casos
tradicionalmente se ha hablado de sadomasoquismo. Etiquetar una conducta
sádica o masoquista como patológica es difícil, pues para muchas personas
normales de ambos sexos es sexualmente excitante proporcionar o recibir
pequeñas agresiones cariñosas, como mordiscos y pellizcos, o someterse
voluntariamente a ciertas fantasías de dominación-sumisión durante la actividad
sexual. En algunos casos, estas ofensas pueden ser consideradas actos sádicos
siempre que el sujeto obtenga placer sólo por el hecho de ver sufrir a las víctimas.
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En algunas ocasiones, el sadismo está asociado a un trastorno de la personalidad
antisocial: estos individuos pueden cometer actos muy violentos y producir daños
severos a sus víctimas. Existe una gran variedad de conductas sádicas y
masoquistas, que van desde la sujeción con todo tipo de ligaduras (una de las
más frecuentes), golpes o latigazos, semiestrangulación, pisoteo del cuerpo,
tratamiento traumático de los genitales y pecho mediante pinzas, etc. En los
últimos años ha comenzado a proliferar una a la que se otorga una atención
especial por el peligro físico que implica, la hipoxifilia. Consiste en la excitación
sexual a través de la deprivación de oxígeno por medio de un nudo, una bolsa de
plástico, una máscara; la asfixia produce vértigo y mareos debido a la interrupción
de la oxigenación arterial del cerebro y al aumento del dióxido de carbono,
sensaciones que son vividas como excitantes por estas personas, aumentando así
el placer de la masturbación o de la relación sexual.

Es frecuente la asociación del sadismo y del masoquismo con el fetichismo


y el fetichismo transvestista. Es difícil encontrar una explicación etiológica
adecuada tanto para el sadismo como para el masoquismo.

Masoquismo sexual, es el modo referido o exclusivo de producir excitación


sexual, es el hecho de ser humillado, atado, golpeado, o atormentado de cualquier
otra manera. El sadismo sexual se da con una pareja que no consiente, el
individuo ha infringido repetida e intencionalmente sufrimiento psicológico o físico
con objeto de obtener excitación sexual, o también se da con una pareja que si
consiente donde se combina la humillación con sufrimiento corporal, simulado o
ligero, o con una pareja que si consiente, que se le ha infringido lesiones
corporales que son intensas, permanentes o posiblemente mortales con objeto de
obtener excitación sexual. (Suarez Richard, 2006)

Los criterios del DSM V-TR para el sadismo sexual son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada del sufriminto físico o psicológico de otra persona y que
se manifiesta por fantasías, deseos irrefrenables o comportamientos.
B) El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables con una
persona que no ha dado su consentimiento, o los deseos irrefrenables o
fantasías sexuales causan malestar clínicamente significativo o deterioro
en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Para el masoquismo sexual son:

A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y


recurrente derivada del hecho de ser humillado, golpeado, atado o sometido
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a sufrimiento de cualquiero otra forma, y que se manifiesta por fantasías,
deseos irrefrenables o comportamientos.
B) Las fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos causan
malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras
áreas importantes del funcionamiento.

7. Zoofilia

Es el acto o la fantasía de establecer relaciones sexuales con animales, es


un método repetidamente preferido o exclusivo de conseguir la excitación sexual.
(Suarez Richard, 2006)

8. Otras parafilias y ofensas sexuales

Bajo la categoría de parafilias no especificadas el DSM-IV agrupa una serie


de desviaciones sexuales, tales como la coprofilia (heces), la necrofilia (muertos) y
otras ofensas sexuales, como llamadas telefónicas obscenas, etc. La prevalencia
de estos trastornos es desigual: por ejemplo, la zoofilia es una práctica bastante
frecuente en zonas rurales y aisladas, mientras que la necrofilia es un trastorno
muy poco frecuente.

 Etiología

Respecto a los factores biológicos no existe evidencia empírica que avale la


presencia de una causa de tipo biológico quepueda identificarse como claramente
implicada en el desarrollo de las parafilias. Una de las hipótesis desarrolladas
hace referencia a la presencia de niveles anormales de andrógenos, dado que
pueden contribuir a una excitación sexual inapropiada. Respecto a las causas
psicológicas, las primeras hipótesis y quizás las más plausibles hacen referencia a
la importancia de los procesos de aprendizaje. La hipótesis de que las conductas
parafílicas se aprenden por un proceso de condicionamiento clásico es defendida
por la mayor parte de los investigadores que trabajan en el tema. Es posible que el
aprendizaje de estos trastornos se produzca debido a que un estímulo atípico (la
exhibición de ciertas partes del cuerpo, un objeto determinado, la visión de una
mujer desnuda o realizando el acto sexual, etc.) se haya asociado de forma
accidental a una sensación de excitación sexual, asociación que se refuerza por la
repetición buscada de dichas situaciones por parte del sujeto y sobre todo por la
inclusión de fantasías relacionadas con dicho estímulo durante la masturbación.

Sin embargo, el hecho de que un porcentaje significativo de sujetos


normales informe de activación ante fantasías de actividades sexuales desviadas
pero no las realicen entra en contradicción con el modelo de condicionamiento, por
lo que parece que éste suministra sólo una explicación parcial de los procesos que
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median el aprendizaje de las parafilias. Por ello, algunos autores han intentado
generar hipótesis alternativas que permitan explicar por qué se mantienen estos
comportamientos una vez adquiridos. En esta línea se enmarca la teoría de la
terminación conductual (behaviorcompletation) propuesta por McConaghy (1980).
Esta teoría parte de dos hechos: 1) el carácter compulsivo que tienen muchos de
estos comportamientos (exhibicionismo, voyeurismo, frotteurismo, etc.), los
propios sujetos informan de no poder contenerse de realizar estas conductas; y 2)
con frecuencia estos sujetos se quejan más de una respuesta de activación
general que dé una respuesta de activación sexual ante este tipo de estímulos.
Como se recordará, la idea básica del modelo es que, en base a la activación del
mecanismo de terminación conductual, el sujeto ante determinadas claves
estimulares asociadas a conductas habituales experimenta una intensa activación
general que le compele a no detenerse en la realización de la conducta y
completarla, ya que de esta forma desaparece la activación y el intenso malestar
subjetivo asociado a ella (Belloch, 2008).

Desde otras perspectivas se ha subrayado la importancia de las actitudes y


cogniciones hacia el sexo, que se van aprendiendo e internalizando a lo largo de
todo el proceso de desarrollo. Finalmente, y de forma repetida, se ha aludido a
que las desviaciones sexuales reflejan un déficit de habilidades —quizás mediado
por la ansiedad— de comunicación social y heterosexual.

 Pautas generales de evaluación y tratamiento

En el ámbito de las parafilias no se han producido éxitos terapéuticos tan


espectaculares como en el campo de las disfunciones, en gran parte porque el
principal problema que plantea la intervención terapéutica con estos sujetos es la
escasa motivación que tienen hacia el cambio, siendo muy pocos los que acuden
a consulta por tener conciencia de tener un problema, haciéndolo normalmente
bajo presión, bien de la familia, bien de la justicia, lo que explica el gran número de
abandonos y el escaso éxito terapéutico. Previo a la intervención es necesario
realizar una cuidadosa evaluación que proporcione información no sólo de las
conductas sexuales del sujeto y de las actitudes hacia las mismas, sino también
acerca de sus habilidades instrumentales (capacidad para hacer frente a
situaciones de estrés, habilidades sociales y heterosexuales, etc.) y acerca del
medio en que se desenvuelve (situación personal y laboral, existencia o no de
redes de apoyo social). Esta información es fundamental de cara al desarrollo del
tratamiento posterior dado que el objetivo a conseguir es no sólo suprimir las
conductas sexuales desviadas, sino también y fundamentalmente establecer unos
impulsos eróticos y unas conductas sexuales normales, por lo cual es fundamental
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conocer hasta qué punto el medio en que está inmerso el sujeto favorece o no la
normalización de su vida sexual (Belloch, 2008).

En la actualidad se emplean programas de tratamiento de amplio espectro


con el fin de abordar la conducta desde todas las vertientes posibles. Estos
programas incluyen: 1. La eliminación de la excitación sexual ante estímulos
desviados. Para ello se han utilizado fundamentalmente técnicas aversivas y
fármacos antiandrógenos, que aunque no consiguen hacer desaparecer del todo
los impulsos sexuales sí reducen en gran medida su intensidad y su frecuencia. 2.
Aumento de la excitación sexual adecuada. El objetivo es que el sujeto vuelva a
sentirse excitado por los estímulos sexuales normales. La técnica más utilizada ha
sido el recondicionamiento del orgasmo. 3. Disminución de la ansiedad
heterosexual. Con frecuencia estos sujetos presentan intensas respuestas de
ansiedad asociadas a las relaciones heterosexuales; un objetivo clave del
tratamiento es disminuir dicha ansiedad para que no bloquee el desarrollo de
conductas posteriores. 4. Mejora del funcionamiento heterosexual. Los déficit en
las relaciones interpersonales funcionan como facilitadores de las conductas
parafílicas, que en muchos casos reflejan una incapacidad del sujeto para
establecer una relación social y sexual normal y recíproca. El entrenamiento en
habilidades sociales tanto generales como específias es fundamental en el
tratamiento de estos pacientes. 5. Modificación de conductas desviadas asociadas
al sexo. En algunas ocasiones los pacientes han adquirido comportamientos que
culturalmente se consideran inadecuados para el sexo de pertenencia —por
ejemplo, conductas afeminadas en un hombre— y que provocan las burlas y
rechazos de los otros, facilitando el mantenimiento de la desviación sexual
(Belloch, 2008).
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Conclusión
Al concluir este trabajo, tras haber estudiado en profundidad todos los
aspectos de los trastornos sexuales, nos cercioramos de que lo primordial es la
educación acerca de estos temas, ya que principalmente la falta de conocimiento
o ignorancia, y las creencias erróneas son las principales causas de estas
dificultades y por lo tanto las personas que padecen este tipo de problemas no
pueden acercarse y conocer acerca los tratamientos dedicados a solucionarlos y
así mejorar la calidad de la vida. Debemos tener presente que este tema atraviesa
al hombre en aspectos muy importantes, como el encuentro con la pareja y así la
constitución de la familia, que constituye el pilar de la vida humana. Consideramos
además conveniente, con respecto a esto último, que la educación para la
sexualidad debe ser no sólo desde la parte biológica y sobre lo anormal o
patológico, sino haciendo hincapié en la prevención y responsabilidad en lo
referido a las prácticas sexuales, como así también a enseñar desde edades
tempranas a lo que significa ser hombre y ser mujer y todo lo que ello conlleva
desde lo biológico, lo social y cultural, lo religioso, etc.
Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual
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Bibliografía
- Marchant, N., Monchablon Espinoza, A. (2005) “Tratado de Psiquiatría”.
Buenos Aires: Guía
- Barlow, D. y Durand, M. (2003). “Psicopatología”. Madrid: Thomson
- Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008) “Manual de psicopatología”.
Madrid: McGrawHill.
- Suarez Richard, M. (2006). “Introducción a la psiquiatría”. Bs. As: Polemos
- Asociación Psiquiátrica Americana (1994) “Manual diagnóstico y estadístico
de los trastornos mentales. DSM IV – TR.”. Barcelona: Masson

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