Entre tanto tratar de obtener la propuesta que en los medios se manejó como “la reforma fiscal del
gobierno”, nos jugaron la vuelta y pasó la que ahora es el Decreto 4-2012 del Congreso de la
República, “Disposiciones para el Fortalecimiento del Sistema Tributario y el Combate a la
Defraudación y al Contrabando”. Está en vigencia desde el 25 de febrero de 2012, salvo las cosas
que por disposiciones superiores no pueden entrar en vigencia en esa fecha.
Esta normativa modifica Impuesto Sobre la Renta, Impuesto al Valor Agregado, a la ley “FAT”,
(Disposiciones legales para el fortalecimiento de la Administración Tributaria), Impuesto sobre
Circulación de Vehículos Terrestres, Marítimos y Aéreos y Código Tributario.
Hablaré en esta entrada únicamente de aquellas que entran en vigencia y estarán en vigencia
luego de la entrada en vigencia del decreto 10-2012 (que se publicó hoy, 5 de marzo de 2012).
ISR
Vamos con las del ISR. En el impuesto sobre la renta, la modificación que “más temor” podría
causar es la que se refiere a los costos y gastos deducibles. Esos son los costos y gastos que
pueden restarse de los ingresos para determinar el monto sobre el cuál se pagará el impuesto. Así
que hay 2 artículos que se refieren a eso.
1. El artículo 2 que modifica el inciso b) del artículo 37 de la ley del Impuesto Sobre la Renta en
cuanto a qué tipo de “planes de previsión social o de jubilación” serán “deducibles”.
2. El artículo 3 que modifica el artículo 39 de la ley del Impuesto Sobre la Renta completo.
En estos 2 casos, dado que son para períodos anuales, no entran nunca en vigencia. ¿Por qué?
Simplemente porque la posición jurídica de los contribuyentes se constituye el 1 de enero de cada
año y estas modificaciones harían que se violara dicha posición jurídica ya constituida. Esto está
en el artículo 7 del Código Tributario, mismo que regula cuando entran en vigencia las reformas a
leyes tributarias. No es “derechos adquiridos” que es un concepto jurídico mucho más cerrado. La
posición jurídica constituida es más “blanda” y evita cabalmente esto: que un contribuyente tenga
una idea de cómo le afectarán las leyes tributarias en el período que ya inició.
Sí entran en vigencia 2 grupos de cambios.
1. ISR en facturas especiales. Que están vigentes desde el 25 de febrero. Allí no hay período
impositivo que se afecte, por lo que puede aplicarse inmediatamente sin afectar derechos
adquiridos ni posición jurídica constituida. Menos aún hay período impositivo “siguiente”.
2. La eliminación del pago directo como opción en el régimen del 5%, artículo 44, que siempre
será, ahora, por retención. Adicionalmente se sanciona (Código Tributario) con no realizar la
retención en el tiempo específico y no entregar dicha constancia al que paga. Retener es que
cuando le pago a un proveedor, me quedo con el monto que le toca a él pagar y soy yo quien le
entrega a SAT el impuesto de mi proveedor.
IVA
En cuanto a la ley del IVA lo importante y de afectación general es la adición del artículo 14 A que
establece que si un contribuyente reporta en su facturación precio de ventas promedios menores al
costo de adquisición o producción, en un plazo de 3 meses, será SAT la que determinará la base
del “débito fiscal”. Débito fiscal es la totalidad del impuesto que cobro en mis ventas. Dicho precio
promedio será con base en el mismo u otros contribuyentes.
Me parece una facultad muy peligrosa, pues para realizar el ajuste SAT debería, necesariamente,
revelar quiénes son y a cuánto facturan los “otros contribuyentes” y eso podría ser contrario a la
Constitución o bien podría violar leyes de propiedad intelectual.
Se modifica el artículo 18 en cuanto a la documentación del crédito fiscal. Crédito fiscal es la
totalidad del IVA que pagué cuando compré bienes y servicios, por el cual tengo derecho a
compensar contra los créditos. Si bien no toda compra da crédito, le toca a la ley regular cuáles
compras sí o no dan dicho derecho. Ahora el artículo reformado agrega la facturación electrónica,
aunque en ningún lugar en la ley se obliga a los contribuyentes a emitir facturas electrónicamente.
De allí que solo puede “sugerirse” por la Administración Tributaria a que se haga. No se puede
obligar.
Importantes resultan los cambios al régimen del Pequeño Contribuyente del IVA. Este régimen
suponía, en la redacción original, ser un régimen simplificado para incluir en él al micro, pequeños
y algunos medianos empresarios. Era un régimen para quien vendía menos de Q60,000 al año.
Ahora, positivamente, se amplía a Q150,000 anuales de ventas.
Lo malo, sin embargo, está en toda la regulación del régimen. Si bien ahora todos pueden pagar
5% sobre el total de sus ventas, sus ventas no generan “crédito IVA” a los compradores, con lo que
la factura es 100% costo. Esto pone a los pequeños contribuyentes en desventaja frente a otros
proveedores con quienes podrán tener los mismos precios de ventas, pero en el caso de
contribuyentes normales, serán 12% más caros, pues de las facturas de ellos no se puede
compensar contra las ventas del cliente mientras que en un contribuyente normal, sí. Esto es un
incentivo perversamente incluido para sacar a los pequeños contribuyentes del régimen y
encarecer su operación. Creo que tendrá efectos negativos.
Se establece en la ley del IVA la obligación de la emisión de la factura especial. El caso en
particular es (artículo 52 A) para la compra de artículos para exportación, en cuyo caso el
comprador emitirá, salvo que sea un productor autorizado por SAT para vender a exportadores, la
referida factura especial. Dicha factura está sujeta a la retención del IVA como lo tiene actualmente
la ley FAT, pero se agregó ahora -ver arriba- la obligación de retener ISR. Dicha tarifa del ISR
puede ser superior al impuesto que uno de estos productores debería pagar, pues ahora se le
retendría el 5% en caso de bienes y el 6% en caso de servicios. ¿Y si es alguien que paga 31%
sobre una utilidad del 2%? Está complicada la aplicación de esta norma.
Establece algunos otros artículos novedosos. Para efectos de este artículo, será interesante que
ahora, si usted vende un carro, podrá dar el aviso de venta cuando el comprador no lo haga. Con
ello, se podrá evitar “malas noticias” en el futuro.
Lo espero en los próximos artículos para ver los cambios al Código Tributario de mayor
importancia.