DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
Las defensoras y los defensores de derechos humanos son personas que actúan
de manera pacífica en la promoción y protección de los derechos humanos;
impulsando el desarrollo, la lucha contra la pobreza, realizando acciones
humanitarias, fomentando la reconstrucción de la paz y la justicia, y promoviendo
derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales. El
papel que juegan las defensoras y los defensores de derechos humanos es central
para visibilizar situaciones de injusticia social, combatir la impunidad y dar vida a
los procesos democráticos.
A pesar de la labor fundamental que realizan a favor de la sociedad, en algunas
ocasiones sus actividades han implicado un riesgo. En muchos países las
personas y las organizaciones dedicadas a promover y defender los derechos
humanos y las libertades fundamentales a menudo están expuestas a amenazas y
acoso y padecen inseguridad como resultado de esas actividades, incluso
mediante restricciones dela libertad de asociación o expresión o del derecho de
reunión pacífica, o abusos en los procedimientos civiles o penales. Estas
amenazas y acoso repercuten negativamente en su labor y su seguridad.
En el seno de las Naciones Unidas se ha reconocido la legitimidad y el papel
decisivo que desempeñan las y los defensores de los derechos humanos y la
necesidad de realizar esfuerzos especiales para protegerlos. Estos esfuerzos se
concretaron en definir la “defensa” de los derechos humanos como un derecho en
sí mismo y reconocer a las personas que trabajan a favor de esos derechos como
“defensoras y defensores de los derechos humanos”.
El 9 de diciembre de 1998, en virtud de su resolución 53/144, la Asamblea General
de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre el derecho y el deber de los
individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos
humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos (conocida
como “Declaración sobre los defensores de los derechos humanos”). En abril del
año 2000, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pidió al
Secretario General que nombrase un Representante Especial sobre la cuestión de
los defensores de los derechos humanos a fin de vigilar y apoyar la aplicación de
la Declaración.
ACUERDO GLOBAL SOBRE DERECHOS HUMANOS
Un Acuerdo Global de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario
busca afianzar los compromisos de las partes en cuanto a sus obligaciones y
abarca tanto compromisos en materia de DIH, ligados a la guerra misma, como en
materia de derechos humanos respecto de la cual el Estado continúa obligado a
respetarlos y garantizarlos aún en el marco de un conflicto armado.
Dentro de un proceso de negociación, el Acuerdo Global de Derechos Humanos y
DIH es el pilar o fundamento sobre el cual puede construirse el Acuerdo de Paz.
Se suscribe entre las partes que están en la mesa de negociación, con el objeto
de facilitar el camino hacia la paz y dar credibilidad y legitimidad al proceso.
Los compromisos asumidos se refieren entonces tanto al respeto del derecho
internacional humanitario por parte de los actores armados como a medidas
relativas a la protección y respeto de los derechos humanos, estas últimas
exigibles al Estado. En un contexto de abierta degradación del conflicto, la
protección de los derechos a la vida y a la integridad de las personas es una tarea
que no puede ser postergada.
Por ello, el tema del respeto de los derechos humanos y del derecho internacional
humanitario es una cuestión urgente y debe ser abordada, en consecuencia, de
manera prioritaria.
La Oficina que represento ha insistido durante los últimos meses en la necesidad
de discutir seriamente la suscripción de un “ACUERDO GLOBAL DE DERECHOS
HUMANOS Y DIH”. Este llamado ha sido retomado el año anterior en la
Declaración del Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, así como por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y por el
mismo Secretario General de la Organización.
Precisando un poco más los alcances de este instrumento, debemos preguntarnos
sobre a qué nos referimos al hablar de un Acuerdo Global de Derechos Humanos
y DIH.
Se trata de una propuesta que, en primer lugar, plantea una visión integral del
tratamiento del tema de los derechos humanos y la crisis humanitaria en
Colombia.
Por otra parte, enfatiza las obligaciones propias del Estado y, finalmente, resalta
las obligaciones de todas las partes en el conflicto de respetar y proteger a la
población civil, excluyéndola de las hostilidades.
Es necesario recalcar que ni en este Acuerdo ni en un acuerdo humanitario
pueden negociarse las normas y obligaciones internacionales. El Derecho
Internacional exige el respeto de esta normativa cuyos beneficiarios son todas las
personas. Por lo tanto, las partes no pueden arrogarse la facultad de decidir sobre
los derechos que no están dirigidos a sus propios intereses sino a la protección y
el bien común de todas las personas.
Experiencias internacionales auspiciadas por las Naciones Unidas han logrado
cristalizar, a partir de Acuerdos similares, la articulación de un cronograma de
pasos y resultados, que permitieron avances tangibles en la estabilización y
estructuración de los procesos de diálogo y paz.
La experiencia de Guatemala, por mencionar solamente una de las más recientes
y conocidas, ilustra la utilidad de discutir el tema del respeto a los derechos
humanos y al derecho internacional humanitario como prioridad.
En efecto, la suscripción del Acuerdo Global de Derechos Humanos en marzo de
1994, casi siete años después de iniciadas las conversaciones de paz en el marco
del Acuerdo de Esquipulas II, aceleró la discusión de los demás temas y, por
ende, la suscripción de los demás acuerdos incluidos en la agenda de
negociación, hasta culminar con la firma de un Acuerdo de Paz Firme y Duradera
en diciembre de 1996. Además, la adopción casi inmediata de un mecanismo
internacional de verificación del Acuerdo Global contribuyó a generar confianza
entre las partes signatarias de los acuerdos durante los dos años previos a la firma
del Acuerdo de Paz.