Síndrome de Burnout
El síndrome de Burnout es una respuesta al estrés crónico y acumulativo en el
trabajo, con efectos negativos tanto a nivel individual como organizacional. Afecta
principalmente a quienes trabajan directamente con personas, como enfermos de
alta dependencia o alumnos conflictivos, aunque puede presentarse también en
otros ámbitos. Es menos común en trabajos manuales o administrativos, donde el
estrés laboral no se asocia típicamente con el Burnout. Además, el síndrome puede
aparecer en contextos voluntarios, sin condiciones laborales, jerarquías o salarios
asociados.
Historia
1953: Schwartz y Will identificaron el primer antecedente del Síndrome de Burnout
al observar que las enfermeras en hospitales psiquiátricos experimentaban baja
moral y distanciamiento hacia los pacientes.
1974: Freudenberger impulsó el estudio del Burnout en las ciencias sociales,
notando que sus compañeros voluntarios, tras un año de trabajo, mostraban pérdida
de energía, desmotivación y un trato cínico y distante. Explicó que el término
"Burnout" se usaba en ámbitos deportivos y artísticos para referirse a quienes no
lograban los resultados esperados pese al esfuerzo.
1976: Maslach estudió el desgaste emocional en profesionales de ayuda directa y
utilizó el término "Burnout" para describir la pérdida progresiva de compromiso y
desarrollo de cinismo hacia compañeros de trabajo, un fenómeno descrito entre
abogados en California.
2002: Figley introdujo el término "desgaste por empatía" (compassion fatigue),
describiendo un tipo de Burnout que afecta a quienes se ven emocionalmente
impactados por el sufrimiento de otros.
2000: La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el Burnout como un
problema relacionado con las condiciones del ambiente laboral más que con
factores personales.
2019: El Burnout fue agregado a la 11ª Clasificación Internacional de Enfermedades
(CIE-11) como un fenómeno ocupacional, resaltando su relación con los estresores
del entorno laboral.
Epidemiologia
La prevalencia del síndrome de Burnout (SB) varía según el ambiente y las
características del individuo. En México, este síndrome ha aumentado debido a
factores laborales como jornadas largas, altas demandas, falta de control en el
trabajo y baja remuneración. Se estima que entre el 30% y el 60% de los
trabajadores en diversos sectores experimentan SB, siendo los sectores salud,
educación y servicios los más vulnerables debido a las exigencias emocionales y
físicas.
Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reveló que el 35% de los
trabajadores del sector salud en México presentan síntomas de Burnout. Además,
algunos autores sugieren que el SB se desarrolla desde la formación académica en
medicina. Según un estudio de Dyrbye et al. (2010), hasta el 49.6% de los
estudiantes de medicina pueden experimentar sobrecarga emocional. En Colombia,
un estudio en el Hospital Universitario del Norte encontró una incidencia de fatiga
laboral del 9.1% entre los internos de medicina, mientras que en Canadá, hasta un
tercio de los residentes de cualquier especialidad experimentan SB.
Fisiopatología
El síndrome de Burnout se desarrolla de manera secuencial, dependiendo de las
experiencias y características personales de cada individuo, lo que genera
discrepancias en su definición. Existen varios modelos que intentan explicar su
evolución, aunque ninguno es universalmente aceptado.
Edelwich y Brodsky (1980) describen cuatro etapas: entusiasmo, estancamiento,
frustración y apatía, que lleva a la desimplicación laboral. Cherniss (1982) plantea
que el Burnout es un proceso de adaptación entre el estrés del trabajo y la falta de
recursos del trabajador, con fases de estrés, agotamiento y afrontamiento defensivo.
Farber (1991) describe seis etapas que incluyen frustración, abandono del
compromiso y síntomas físicos y emocionales. El modelo de Leiter (1988) destaca
un desequilibrio entre demandas y recursos, llevando a cansancio emocional,
despersonalización y baja realización personal.
Factores de Riesgo
Entre los factores de riesgo se incluyen características personales como la edad,
género y personalidad; una formación profesional inadecuada; condiciones
laborales deficitarias; factores sociales relacionados con el estatus y cambios
significativos en la vida personal. Estos factores hacen que ciertos individuos sean
más susceptibles al Burnout.
Cuadro clínico
El síndrome de Burnout (SB) se caracteriza por tres componentes principales:
• Cansancio o agotamiento emocional: fatiga y desgaste progresivos.
• Despersonalización: defensa del individuo para protegerse de sentimientos de
impotencia y frustración.
• Abandono de la realización personal: pérdida de valor del trabajo.
Estos componentes se desarrollan de forma gradual, cíclica, y pueden repetirse a
lo largo de la vida o en diferentes trabajos.
Los signos de alerta incluyen negación, aislamiento, ansiedad, depresión (frecuente
y peligroso, incluso con riesgo de suicidio), ira, adicciones, cambios en la
personalidad, y alteraciones en los hábitos de higiene, alimentación, memoria,
concentración y sueño.
La clínica del síndrome se clasifica en cuatro niveles:
• Leve: quejas vagas, cansancio, dificultad para levantarse.
• Moderado: cinismo, aislamiento, negativismo.
• Grave: enlentecimiento, automedicación, ausentismo, abuso de sustancias.
• Extremo: aislamiento extremo, colapso, trastornos psiquiátricos, suicidio.
Diagnostico
El diagnóstico del síndrome de Burnout (SB) se realiza principalmente con el
Maslach Burnout Inventory (MBI), una prueba de 22 ítems que mide los tres
componentes del Burnout (agotamiento emocional, despersonalización y realización
personal en el trabajo) en subescalas separadas, utilizando un rango de frecuencia
de "nunca" a "diariamente". Cada subescala se evalúa de forma independiente para
identificar en cuál área el paciente presenta mayor afectación.
Además del MBI, existen otros instrumentos de diagnóstico:
• Copenhagen Burnout Inventory (CBI): mide el desgaste personal, laboral y
relacionado con los clientes.
• Oldenburg Burnout Inventory (OLBI): evalúa solo agotamiento y falta de
compromiso laboral.
• Cuestionario para la Evaluación del Síndrome de Quemarse en el Trabajo: añade
la "ilusión" (pérdida progresiva del sentido del trabajo y expectativas) como factor
evaluado del SB.
Diagnostico diferencial
El diagnóstico diferencial del síndrome de Burnout incluye varios trastornos con
síntomas similares, y es fundamental diferenciarlos:
• Depresión Mayor: Impacta todas las áreas de la vida, no solo el trabajo, y
persiste en descansos. Incluye anhedonia y sentimientos de inutilidad o culpa.
• Trastorno de Ansiedad Generalizada: Se caracteriza por preocupación
constante sin relación específica al trabajo, a diferencia del Burnout, que es
principalmente laboral.
• Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Relacionado con un evento
traumático, con síntomas como flashbacks y evitación, no típicos del Burnout.
• Fatiga Crónica: Presenta agotamiento no mejorado con descanso y sin vínculo
directo al entorno laboral.
• Trastorno de Adaptación: Los síntomas son desencadenados por un estresor
específico y tienden a resolverse cuando el estresor desaparece, a diferencia
del Burnout que es persistente.
Tratamiento
El tratamiento del síndrome de Burnout incluye:
Psicoterapia:
• Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para modificar pensamientos y
comportamientos negativos.
• Mindfulness y técnicas de relajación para reducir ansiedad y mejorar el bienestar
emocional.
• Entrenamiento en habilidades de afrontamiento para manejar el estrés de forma
adaptativa.
Intervenciones en el entorno laboral:
• Reajuste de tareas para reducir carga laboral y asignar responsabilidades
menos estresantes.
• Fomento del descanso para equilibrar la vida laboral y personal.
• Apoyo social para crear un ambiente de trabajo solidario.
Autocuidado y hábitos saludables:
• Ejercicio regular y sueño adecuado para reducir el estrés y recuperar energía.
• Alimentación balanceada para enfrentar los desafíos diarios.
Prevención del Burnout
Estrategias personales:
• Establecimiento de límites para equilibrar el trabajo y la vida personal.
• Tiempos de desconexión y desarrollo de la resiliencia para enfrentar el estrés.
Estrategias organizacionales:
• Políticas de apoyo y programas de asistencia.
• Ambiente laboral saludable con comunicación y respeto.
• Capacitación en manejo de estrés para el bienestar emocional.
• Un enfoque combinado de estas estrategias ayuda a reducir y prevenir el
Burnout.
Marco Legal
Art. 513.
80. Trastornos asociados con el estrés (grave y de adaptación)
• Personas trabajadoras del sector público y privado, relacionadas con salud,
educación, transporte (terrestre, aéreo y marítimo), buceo industrial, atención a
usuarios, seguridad pública, fuerzas armadas, atención de desastres y
urgencias, así como personas trabajadoras del sector comercio, industrial y
bancario. Puede presentarse en cualquier persona trabajadora y puesto de
trabajo, su gravedad dependerá de los factores psicosociales laborales
negativos enfrentados y las características de exposición a ellos.
• Personas trabajadoras que presentan exposición de forma directa e indudable a
la acción de los agentes causales establecidos en la fracción II de la cédula
correspondiente contenida en el Catálogo de las Cédulas para la Valuación de
las Enfermedades de Trabajo, que tengan su origen o con motivo del trabajo o
en el medio que la persona trabajadora se vea obligada a prestar sus servicios.
81. Trastorno depresivo
Personas trabajadoras del sector público y privado, relacionadas con salud,
educación, transporte (terrestre, aéreo y marítimo), atención a usuarios, seguridad
pública y privada, fuerzas armadas, atención de desastres y urgencias, así como
personas trabajadoras del buceo industrial, del sector comercio, industrial, bancario
y financiero. Puede presentarse en cualquier persona trabajadora y puesto de
trabajo, su gravedad dependerá de los factores de riesgo psicosocial laborales
negativos enfrentados y las características de exposición a ellos.
Personas trabajadoras que presentan exposición de forma directa e indudable a la
acción de los agentes causales establecidos en la fracción II de la cédula
correspondiente contenida en el Catálogo de las Cédulas para la Valuación de las
Enfermedades de Trabajo, que tengan su origen o con motivo del trabajo o en el
medio que la persona trabajadora se vea obligada a prestar sus servicios.