vikingo Rollo.
En última instancia, los reinos separados que surgieron
del imperio de Carlomagno sentaron las bases de las naciones
europeas modernas.
Autora: Beatriz Camino Rodríguez.
Hijos, que culminó en el
Tratado de Verdún en 843. Esta división marcó el declive del Imperio carolingio, ya
que cada hijo gobernó un reino por separado. Luis el Germánico recibió Francia
Oriental, Lothair se quedó con Francia Media y Carlos el Calvo gobernaría Francia
Occidental. Ninguno estaba interesado en ayudar a los demás, y la infraestructura
del imperio se deterioró. Las incursiones vikingas continuaron hasta que Carlos el
Simple puso fin a las mismas mediante un tratado con el jefe vikingo Rollo. En
última instancia, los reinos separados que surgieron del imperio de Carlomagno
sentaron las bases de las naciones europeas moderna
• Carlomagno, soberano del Sacro Imperio Romano Germánico, murió el 28
de enero de 814. Carlomagno, también conocido como Carlos el Grande o
Carlos I (742-814), fue rey de los francos de 768 a 814, rey de los francos y
lombardos de 774 a 814 y emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico de 800 a 814.
• Imperio Carolingio duró apenas un siglo; se extinguió oficialmente en el
año 887 cuando el último heredero de Carlomagno, Carlos el Gordo, fue
depuesto por la Dieta imperial. Sin embargo, la sombra del rey franco era
larga y en el 962 un rey sajón, Otón el Grande, fue coronado nuevamente
Emperador de los Romanos.
• Carlomagno (también conocido como Carlos I el Grande; 742-814) fue rey
de los francos desde el 768, de los lombardos desde el 774 y del Sacro
Imperio Romano desde 800 hasta su muerte en el 814.
• Murió el veintiocho de enero, el séptimo día desde que cayó en cama, a las
nueve de la mañana, tras participar de la eucaristía, en su septuagésimo
segundo año de vida y el cuadragésimo séptimo de su reinado
• En enero de 814, enfermó de pleuritis (Eginardo 59) y el 21 cayó en coma.
Eginardo cuenta que: Murió el veintiocho de enero, el séptimo día desde
que cayó en cama, a las nueve de la mañana, tras participar de la
eucaristía, en su septuagésimo segundo año de vida y el cuadragésimo
séptimo de su reinado.
Carlomagno (en latín, Carolus [Karolus] Magnus; 2 de abril de 742, 747 o 748-
Aquisgrán, 28 de enero de 814), de nombre personal Carlos, como Carlos I el
Grande fue rey de los francos desde 768, rey nominal de los lombardos desde
774 e Imperator Romanum gubernans Imperium[Nota 1] desde 800 hasta su
muerte. Carlomagno consiguió unir la mayor parte de Europa Occidental y
Central y fue el primer emperador reconocido en gobernar Europa Occidental
tras la caída del Imperio romano de Occidente, aproximadamente tres siglos
antes.[1] El Estado franco expandido que fundó Carlomagno fue el Imperio
carolingio, considerado la primera fase de la historia del Sacro Imperio
Romano Germánico. Fue canonizado por el antipapa Pascual III —acto que
posteriormente se consideró inválido— y algunos lo consideran beatificado
(que es un paso en el camino hacia la santidad) en la Iglesia católica. La Iglesia
ortodoxa no veía con tan buenos ojos a Carlomagno, debido a su apoyo a la
clásula filioque y a la preferencia que mostró el Papa hacia él como emperador
frente a la primera mujer monarca del Imperio bizantino, Irene de Atenas. Estas
y otras disputas condujeron a la ruptura de Roma y Constantinopla en el Gran
Cisma de 1054
Hijo del rey Pipino el Breve y de¡Bertrada de Laon, sucedió a su padre y virreinó
con su hermano, Carlomán I. Aunque las relaciones entre ambos se tornaron
tensas, la repentina muerte de Carlomán evitó que estallara la guerra. Reforzó
las amistosas relaciones que su padre había mantenido con el papado y se
convirtió en su protector tras derrotar a los lombardos en Italia. Combatió a los
musulmanes que amenazaban sus posesiones en la península ibérica y trató
de apoderarse del territorio, aunque tuvo que batirse en retirada y a causa de
un ataque de los vascones, perdió a toda su retaguardia, así como a Roldán, en
el desfiladero de Roncesvalles.[3] Luchó contra los pueblos eslavos. Tras una
larga campaña logró someter a los sajones, obligándolos a convertirse al
cristianismo e integrándolos en su reino; de este modo allanó el camino para el
establecimiento del Sacro Imperio Romano Germánico bajo la dinastía sajona.
Expandió los distintos reinos francos hasta transformarlos en un imperio, al
que incorporó gran parte de Europa Occidental y Central. Conquistó Italia y fue
coronado Imperator Augustus por el papa León III el 25 de diciembre de 800 en
Roma, gracias a la oportunidad ofrecida por la deposición de Constantino VI y
lo que se consideraba la vacancia del trono imperial, ocupado por una mujer,
Irene. Estos hechos provocaron la indignación de la corte imperial, que se negó
a reconocer su pretendido título. Tras unos frustrados planes de boda entre
Carlomagno e Irene, estalló la guerra. Finalmente, en 812 Miguel I Rangabé
reconoció a Carlomagno como emperador (aunque no «emperador de los
romanos»).
Comúnmente se ha asociado su reinado con el Renacimiento carolingio, un
resurgimiento de la cultura y las artes latinas a través del Imperio carolingio,
dirigido por la Iglesia católica[cita requerida], que estableció una identidad
europea común. Por medio de sus conquistas en el extranjero y sus reformas
internas, Carlomagno sentó las bases de lo que sería Europa Occidental en la
Edad Media. Hoy día, Carlomagno es considerado no solo como el fundador de
las monarquías francesa y alemana, que le nombran como Carlos I, sino
también como «el padre de Europa». Pierre Riché escribe:
[…] Disfrutó de un destino excepcional, y por la dirección de su reinado, por
sus conquistas, legislación y legendaria estatura, marcó profundamente la
historia de Europa Occidental.[4]
Su política expansiva continuó con la conquista y anexión del reino lombardo,
realizada en el 774, mediante una alianza de los francos con el Papado.
Dominada Italia, Carlomagno concentró sus energías en la conquista de
Sajonia, empresa que le exigió dieciocho campañas sucesivas entre los años
772 y 804. La extensión geográfica del reino de Carlomagno correspondía a la
totalidad de lo que hoy son Francia, Suiza, Austria, Bélgica, Holanda y
Luxemburgo, y la mayor parte de Alemania, Italia, Hungría, la República Checa,
Eslovaquia y Croacia. El día de Navidad del año 800 el papa León III coronó a
Carlomagno emperador, dando comienzo así un nuevo Imperio germánico, que
perviviría hasta comienzos del siglo xix.
Aunque la continuidad de este Imperio germánico con el Imperio Romano de
Occidente, desaparecido tres siglos antes, era una ficción, la restauración de
la idea imperial significaba una aspiración a un poder universal por encima de
los príncipes de los distintos reinos, que sería la contrapartida temporal de la
supremacía del papa en lo espiritual. Esta peculiar alianza y
complementariedad del emperador con el papa daría lugar a una pugna por la
supremacía entre ambos poderes, que se prolongaría a lo largo de la Edad
Media. En una época caracterizada por el alto grado de violencia y de anarquía
que presidía la vida social, el Imperio carolingio fue un gran esfuerzo de
organización político-administrativa. La dinastía Carolingia siguió al frente del
Imperio hasta comienzos del siglo x, y en el Trono de Francia, hasta el 987..