CORONAVIRUS
CORONAVIRUS
CORONAVIRUS
La COVID-19 se reportó por primera vez a fines de 2019 en Wuhan, China, y fue declarada
pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2020. Es causada por
SARS-CoV-2, un coronavirus descubierto en 2019. La infección por SARS-CoV-2 causa un
espectro de gravedad de la enfermedad, desde enfermedad asintomática hasta insuficiencia
respiratoria asintomática aguda y muerte. Los factores de riesgo para la enfermedad grave
incluyen la edad avanzada, el inmunocompromiso, las comorbilidades (p. ej., diabetes,
enfermedad renal crónica) y el embarazo. Se ha demostrado que las vacunas son algo eficaces
para prevenir la transmisión y muy eficaces para prevenir la enfermedad grave y la mortalidad.
Transmisión de COVID-19
El virus SARS-CoV-2 se transmite mediante el contacto estrecho entre personas,
principalmente a través de las gotitas respiratorias que se producen cuando una persona
infectada tose, estornuda, canta, practica ejercicio o habla. La propagación se produce a través
de gotas respiratorias de gran tamaño que pueden recorrer distancias cortas y aterrizar
directamente en las superficies mucosas o a través de pequeños aerosoles de partículas
respiratorias que pueden permanecer en el aire durante varias horas y recorrer distancias más
largas (> 1,8 metros) antes de ser inhaladas. La diseminación del virus también puede ocurrir a
través del contacto con superficies contaminadas (fómites) por secreciones respiratorias, si una
persona toca una superficie contaminada y luego toca una membrana mucosa de la cara (ojos,
nariz, boca).
El virus SARS-CoV-2 se transmite fácilmente entre las personas. El riesgo de transmisión está
directamente relacionado con la cantidad de virus a la que está expuesta una persona. En
general, cuanto más estrecha y prolongada es la interacción con una persona infectada, mayor
es el riesgo de transmisión del virus. Tanto los pacientes asintomáticos como los sintomáticos
pueden transmitir el virus, lo que dificulta el control de la diseminación. Una persona
sintomática es más contagiosa durante los días previos y posteriores a la aparición de los
síntomas, momento en el cual la carga viral en las secreciones respiratorias es mayor.
Factores como la distancia a la que se encuentra una persona infectada, el número de
personas infectadas en la habitación, la duración del tiempo de contacto con personas
infectadas, el volumen de aire, la actividad generadora de aerosoles (p. ej., cantar, gritar o
hacer ejercicio), la ventilación y la dirección y la velocidad del flujo de aire pueden contribuir a
este riesgo.
Las variantes genéticas del virus SARS-CoV-2 emergen a medida que evoluciona. Las
variantes con máximo potencial de transmisibilidad, la enfermedad más grave, fracasos en la
detección diagnóstica, o la menor respuesta a los tratamientos y/o a las vacunas disponibles se
registran como Variantes de preocupación y se refieren comúnmente por su etiqueta en el
alfabeto griego designada por la OMS o su número de linaje Pango. Una mutación genética
que confiere una ventaja de aptitud física, es decir, una mayor transmisibilidad, puede
reemplazar rápidamente las variantes que circulaban previamente. La progresión de las
variantes dominantes en los Estados Unidos y gran parte del mundo incluye Alpha, Beta, Delta
y Omicron. La variante Omicron ha predominado en todo el mundo desde marzo de 2022, con
las subvariantes de Omicron más nuevas y más transmisibles (p. ej., BA,4 y BA,5)
reemplazando a la Omicron original (B,1,1,529), Véase también CDC: Variants & Genomic
Surveillance.
Las situaciones con riesgo elevado de transmisión incluyen centros de congregación de
personas (p. ej., residencias geriátricas u otros centros de atención a largo plazo, residencias
de estudiantes, prisiones, barcos) así como ambientes abarrotados y poco ventilados, como
servicios religiosos realizados en lugares cerrados, gimnasios, bares, clubes nocturnos,
restaurantes sin terraza e instalaciones de envasado de carne. Estas situaciones se
caracterizan por una alta densidad de población en la que es difícil mantener la distancia y las
precauciones de ventilación. Los residentes de las residencias geriátricas también están en alto
riesgo de enfermedad grave debido a la edad y los trastornos médicos subyacentes. Grandes
eventos en espacios cerrados o eventos privados como reuniones o fiestas de casamiento
también se han asociado con altas tasas de transmisión. Estos llamados eventos o situaciones
de hiperdiseminación podrían deberse a una combinación de factores biológicos, ambientales y
conductuales.
Los determinantes sociales de la salud (condiciones en los lugares donde las personas nacen,
viven, aprenden, trabajan y juegan) afectan una amplia gama de riesgos y resultados para la
salud, como la exposición a la infección por SARS-CoV-2, COVID-19 grave y muerte, así como
acceso a pruebas, vacunación y tratamiento. En los Estados Unidos, las tasas de casos de
COVID-19, hospitalización y mortalidad son más altas en algunos grupos minoritarios raciales y
étnicos, incluso entre las personas negras, hispanas o latinas, indias americanas y nativas de
Alaska.
En las personas infectadas con COVID-19, se recomiendan medidas de aislamiento y
precaución en un intento de limitar la propagación de la infección por SARS-CoV-2. En las
personas expuestas a COVID-19, se recomiendan precauciones para ayudar a reducir el riesgo
de propagación del virus.
Complicaciones
Entre las complicaciones graves se cuentan, además de la enfermedad respiratoria que puede
derivar en síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y la muerte, las siguientes:
Cardiopatías, incluyendo arritmias, miocardiopatía y lesión cardíaca aguda
Trastornos de la coagulación que incluyen tromboembolia y embolia pulmonar,
coagulación intravascular diseminada (CID), hemorragia y formación de coágulos
arteriales
Síndrome de Guillain-Barré (muy poco frecuente)
Sepsis, choque y fallo multiorgánico
Se ha observado un síndrome inflamatorio postinfeccioso denominado síndrome inflamatorio
multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) como una complicación muy poco
frecuente de la infección por SARS-CoV-2. Tiene características similares a la enfermedad de
Kawasaki o al síndrome de choque tóxico. Los niños con MIS-C (Síndrome Inflamatorio
Multisistémico C) suelen presentar fiebre, taquicardia, signos de inflamación sistémica y
compromiso multisistémico (p. ej., cardíaco, gastrointestinal, renal) entre 2 y 6 meses después
de una infección por SARS-CoV-2 generalmente leve o incluso asintomática. Los casos que
cumplen los criterios siguientes deben comunicarse a los departamentos de salud locales,
estatales o territoriales como sospecha de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico C):
individuos < 21 años con fiebre > 24 horas, pruebas de laboratorio de inflamación, signos de
compromiso multisistémico grave (≥ 2 órganos) que requieren hospitalización y asociación de
laboratorio o epidemiológica con infección reciente por SARS-CoV-2 (2). La vacunación parece
proteger eficazmente contra la aparición de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico C) (2).
También se ha informado de un síndrome inflamatorio multisistémico similar en adultos jóvenes
y de mediana edad (MIS-A).
Tratamiento temprano para pacientes con COVID-19 de leve a moderada que corren un riesgo
elevado de progresión a enfermedad grave
Estos tratamientos están destinados a prevenir la progresión a enfermedad grave en pacientes
de alto riesgo. Se administran a los pacientes pocos días después del inicio de COVID-19 leve
a moderada cuando su tratamiento es ambulatorio (o si deben hospitalizarse debido a razones
distintas de COVID-19); no se han estudiado las opciones de tratamiento (además de para el
remdesivir) en pacientes hospitalizados debido a COVID-19.
Infección posCOVID-19
Las pruebas de PCR viral en pacientes pueden permanecer positivas durante al menos 3
meses, con independencia de los síntomas. Sin embargo, incluso los pacientes con síntomas
persistentes por lo general no se consideran infecciosos, ya que rara vez e incluso en ningún
caso es posible cultivar el virus en las vías respiratorias superiores de los pacientes una vez
transcurridos 10 días de la enfermedad.
Aunque en general se cree que la infección por coronavirus confiere cierto grado de inmunidad
frente a la reinfección, la duración y la eficacia de la inmunidad después de contraer la
enfermedad por COVID-19 siguen siendo difíciles de cuantificar y dependen de múltiples
factores del huésped y virales. Aun se recomienda a los pacientes que tuvieron COVID-19,
incluidas las personas con síntomas prolongados después de la COVID-19, que reciban todas
las vacunas que les correspondan para reducir el riesgo de reinfección. Pueden hacerlo una
vez que lograron la recuperación clínica de la infección y completaron el período de
aislamiento. Los anticuerpos neutralizantes se detectan en la mayoría de los pacientes después
de la infección por SARS-COV-2, pero los niveles de estos son más variables que en las
personas vacunadas. Estos probablemente brinden protección contra la reinfección
clínicamente evidente en la mayoría de las personas inmunocompetentes durante al menos 3 y
hasta 6 meses, pero este período puede ser más corto si emerge una nueva variante
antigénica distinta. Los síntomas asociados a la reinfección tienden a ser similares o más leves
que los de las infecciones iniciales.
Prevención de la COVID-19
Vacunación contra la COVID-19
La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad grave y la muerte por COVID-
19, incluidas las variantes Delta y Omicron. En los Estados Unidos, en el otoño de 2021, las
personas no vacunadas tenían mucho más probabilidades de morir por COVID-19 que las
personas vacunadas (con refuerzo).
Múltiples vacunas contra la COVID-19 se utilizan actualmente en todo el mundo.
Las vacunas de mRNA no contienen antígeno viral, sino que liberan un pequeño fragmento
sintético de mRNA que codifica el antígeno diana deseado (la proteína espiga). Después de ser
captado por las células del sistema inmunitario, el mRNA de la vacuna se degrada tras indicar a
la célula que produzca el antígeno viral. El antígeno es liberado y desencadena la respuesta
inmunitaria deseada para prevenir la infección grave en la exposición posterior al virus real.
Las vacunas con vector de adenovirus contienen un fragmento de DNA, o material genético,
que se utiliza para producir la proteína "espiga" distintiva del virus SARS-CoV-2, que luego
desencadena la respuesta inmunitaria deseada.
Las vacunas con subunidades proteicas contienen una proteína espiga recombinante de
SARS-COV-2 junto con un adyuvante que desencadena la respuesta inmunitaria deseada. Este
es un abordaje clásico con vacuna que se ha utilizado en los Estados Unidos durante más de
30 años.
Prevención de la exposición
Además de mantenerse al día con las vacunas contra la COVID-19, las personas pueden evitar
exponerse al virus lavándose las manos con frecuencia, usando mascarillas faciales,
manteniendo la distancia social, evitando espacios mal ventilados y multitudes y tomando otras
medidas recommended by the Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
(recomendadas por los Centros para el control y la prevención de enfermedades, CDC por sus
siglas en inglés). Las personas también deben someterse a pruebas para COVID-19 si se
exponen a una persona infectada o tienen síntomas. Los individuos sintomáticos deben seguir
las recomendaciones de aislamiento.
Para ayudar a prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 a partir de los casos sospechosos, los
profesionales de la salud deben utilizar precauciones convencionales con protección ocular
para los contagios por contacto, por el aire. Las precauciones para evitar el contagio por el aire
son particularmente relevantes cuando los pacientes están sometidos a procedimientos
generadores de aerosoles.
CONCLUSION:
La COVID-19 es una enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, que se propaga entre
personas en contacto cercano. Aunque la mayoría de las personas se recuperan sin necesidad
de tratamiento hospitalario, algunas personas con síntomas graves deben buscar atención
médica inmediata.
Las personas con mayor riesgo de enfermar gravemente son aquellas con afecciones médicas
preexistentes, como hipertensión, diabetes, obesidad e inmunodepresión, y las personas
mayores de 60 años.
La vacunación proporciona una sólida protección contra el riesgo de enfermedad grave o
muerte ¹. Aunque se han registrado más de 760 millones de casos y 6,9 millones de
fallecimientos en todo el mundo, se cree que la cifra real es mayor.
Es importante tener en cuenta que algunas personas que han padecido la COVID-19 pueden
experimentar síntomas a largo plazo, conocidos como COVID-19 prolongada.
ENTEROVIRUS
Meningitis aséptica
Con el nombre de meningitis aséptica se denomina a una meningitis producida por cualquier
causa distinta de las bacterias normalmente responsables de esta infección. Esta enfermedad
es más frecuente en lactantes y niños.
La meningitis aséptica causada por un enterovirus rara vez provoca una erupción. La meningitis
aséptica provoca fiebre, intensos dolores de cabeza, vómitos, rigidez de la nuca e
hipersensibilidad a la luz. Los niños también pueden desarrollar una infección encefálica vírica
(encefalitis), si bien es muy poco frecuente.
Encefalitis
La encefalitis es una inflamación del encéfalo y puede causar fiebre, vómitos, cefaleas,
confusión, debilidad, convulsiones y coma.
Conjuntivitis hemorrágica
La conjuntivitis hemorrágica comporta la inflamación de los ojos. Los párpados se hinchan con
rapidez. Esta enfermedad puede conducir a hemorragia en la membrana transparente que
cubre la conjuntiva, haciendo que el ojo se ponga rojo. La infección también puede afectar a la
córnea, causando dolor en los ojos, lagrimeo y dolor con la exposición a la luz brillante.
Dependiendo de qué enterovirus causa la enfermedad, es muy poco frecuente que la persona
desarrolle un breve período de debilidad o parálisis de las piernas.
Las personas afectadas se suelen recuperar al cabo de 1 o 2 semanas.
Miopericarditis
La miopericarditis es la inflamación del miocardio y/o el pericardio.
La infección cardíaca puede presentarse a cualquier edad, pero en la mayoría de los casos
afectan a personas entre 20 y 39 años. Las personas afectadas pueden tener dolor torácico,
arritmias o insuficiencia cardiaca o pueden morir de repente. Generalmente se recuperan por
completo, pero algunas personas desarrollan un problema cardíaco denominado
miocardiopatía dilatada.
Los recién nacidos que se ven afectados al nacer (miocarditis neonatal) presentan fiebre e
insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardíaca provoca dificultad para respirar y falta de
apetito. Muchos bebés mueren.
CONCLUSION:
El enterovirus es un virus común que afecta a personas de todas las edades y causa una
variedad de enfermedades, desde resfriados y fiebres hasta enfermedades más graves como la
meningitis y la poliomielitis.
La mayoría de las personas infectadas con enterovirus experimentan síntomas leves o no
presentan síntomas en absoluto. Sin embargo, en casos raros, el virus puede causar
enfermedades graves, especialmente en niños pequeños, personas con sistemas inmunitarios
debilitados y adultos mayores.
No existe un tratamiento específico para el enterovirus, pero los síntomas pueden ser tratados
con medicamentos y medidas de apoyo. La prevención es clave, mediante prácticas de higiene
adecuadas, como lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto cercano con personas
enfermas y mantener una buena higiene ambiental.
Es importante destacar que la mayoría de las personas se recuperan completamente del
enterovirus sin complicaciones.
RHINOVIRUS
Rhinovirus es un género de virus de la familia Picornaviridae. Los rinovirus son los patógenos
más comunes en humanos, siendo los agentes causantes del resfriado común. Existen más de
110 tipos serológicos de rinovirus capaces de provocar los síntomas.
Alrededor del 50% de los resfriados se debe a uno de los > 100 serotipos de rinovirus. Los
coronavirus causan algunos brotes, y las infecciones por los virus de influenza, virus de
parainfluenza, enterovirus, adenovirus, virus sincitial respiratorio, y metaneumovirus también
pueden manifestarse como resfriado común, en particular en pacientes que experimentan una
reinfección.
Las infecciones por rinovirus son más frecuentes durante el otoño y la primavera y menos
frecuentes durante el invierno.
Los rinovirus se diseminan con mayor eficiencia por el contacto interpersonal, aunque también
pueden transmitirse a través de partículas grandes aerosolizadas.
La principal barrera contra la infección es la presencia de anticuerpos específicos
neutralizadores en el suero y las secreciones, inducidos por la exposición previa al mismo virus
o a virus estrechamente relacionados. La susceptibilidad a presentar un resfriado no se
modifica por la exposición a temperaturas frías, por el estado de salud y nutrición del huésped o
por la presencia de malformaciones en las vías respiratorias superiores.
Síntomas y signos
Después de un período de incubación comprendido entre 24 y 72 horas, los síntomas del
resfriado comienzan con irritación faríngea u odinofagia, seguida de estornudos, rinorrea,
obstrucción nasal y malestar general. La temperatura suele ser normal, en particular cuando el
virus patógeno es rinovirus o coronavirus. Las secreciones nasales son acuosas y abundantes
durante los primeros días, pero luego pueden convertirse en mucoides y purulentas. Las
secreciones mucopurulentas no indican una sobreinfección bacteriana. La tos suele ser leve,
pero a menudo se prolonga hasta la segunda semana. La mayoría de los síntomas provocados
por resfriados no complicados se resuelven en 10 días.
Los resfriados pueden exacerbar episodios de asma y bronquitis crónica.
En la infección por rinovirus, el esputo purulento o los síntomas significativos de las vías
respiratorias inferiores son inusuales. La sinusitis purulenta y la otitis media pueden ser
secundarias a la infección viral propiamente dicha o a una infección bacteriana secundaria.
Diagnóstico
Evaluación clínica
El diagnóstico del resfriado común suele basarse en el cuadro clínico, es presuntivo y no
requiere pruebas de diagnóstico, aunque la prueba de la reacción en cadena de la polimerasa
(RCP) está disponible en muchas plataformas multiplex.
La rinitis alérgica es la consideración más importante del diagnóstico diferencial.
Tratamiento
Tratamiento sintomático
No existe tratamiento específico.
Los antipiréticos y los analgésicos pueden aliviar la fiebre y la odinofagia.
Los descongestivos nasales pueden reducir la obstrucción nasal. Los descongestivos nasales
tópicos son más eficaces que los descongestivos por vía oral, pero la administración de
fármacos tópicos durante > 3 a 5 días puede provocar congestión de rebote.
La rinorrea puede aliviarse con antihistamínicos de primera generación (p. ej., clorfeniramina) o
bromuro de ipratropio intranasal (2 aerosoles de una solución al 0,03% 2 o 3 veces al día); sin
embargo, estos fármacos ofrecen un beneficio mínimo y deben usarse con precaución en
pacientes mayores, personas con hipertrofia prostática benigna o glaucoma de ángulo
estrecho. Los antihistamínicos de primera generación suelen producir sedación, pero los de
segunda generación (no sedantes) no son eficaces para el tratamiento del resfriado común.
Los antihistamínicos y los descongestivos no se recomiendan para niños < 4 años.
Se evaluó la actividad del cinc, la equinácea y la vitamina C para el tratamiento del resfriado
común, aunque no se demostró con certeza que alguno de ellos logre resultados beneficiosos.
No deben administrarse antibióticos a no ser que se identifiquen signos claros de infección
bacteriana secundaria. En los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, pueden
administrarse antibióticos con menos restricciones.
Prevención
No se desarrollaron vacunas contra el resfriado común.
Las vacunas antibacterianas polivalentes, las frutas cítricas, las vitaminas, la luz ultravioleta, los
aerosoles de glicol y otros remedios caseros no evitan el resfriado común. El lavado de manos
y el uso de desinfectantes en ambientes contaminados pueden reducir la diseminación de la
infección.
CONCLUSION:
Muchos virus pueden causar resfriado común; los rinovirus son responsables de
aproximadamente la mitad de los resfriados.
La susceptibilidad a presentar un resfriado no se modifica por la exposición al frío, por el estado
de salud y nutrición del huésped o por la presencia de malformaciones en las vías aéreas.
Los antihistamínicos pueden usarse para aliviar la rinorrea, pero ofrecen un beneficio mínimo y
deben usarse con precaución en pacientes mayores y deben evitarse en niños < 4 años.
Los descongestivos tópicos y orales alivian la obstrucción nasal, pero el uso repetido puede
causar congestión de rebote.
Se evaluaron muchas sustancias para la prevención y el tratamiento, pero ninguna ha
demostrado con claridad que sea beneficiosa.
MENINGITIS
HISTORIA DE LA MENINGITIS.
La meningitis es una inflamación de las meninges, que son las membranas que cubren el
cerebro y la médula espinal. La historia de la meningitis se remonta a la antigüedad, con
descripciones de enfermedades que probablemente eran meningitis en textos médicos de
civilizaciones como Egipto, Grecia y Roma.
Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que se identificó la causa bacteriana de la meningitis.
En 1887, el bacteriólogo austriaco Anton Weichselbaum descubrió el patógeno que causa la
meningitis.
A principios del siglo XX, se desarrollaron las primeras vacunas contra la meningitis, pero no
fue hasta la segunda mitad del siglo que se crearon vacunas efectivas contra los diferentes
tipos de meningitis bacteriana.
En la actualidad, existen vacunas efectivas contra los tipos A, C, W e Y de meningitis
bacteriana, y se han implementado campañas de vacunación masiva en varios países para
prevenir brotes de la enfermedad.
DEFINICIÓN DE MENINGITIS.
La meningitis es una inflamación de las meninges, que son las membranas que cubren y
protegen el cerebro y la médula espinal. Las meninges tienen tres capas:
1. Duramadre: La capa externa, que es gruesa y fibrosa.
2. Aracnoides: La capa media, que es delgada y similar a una telaraña.
3. Piamadre: La capa interna, que es delgada y está en contacto directo con el cerebro y la
médula espinal.
VIAS DE CONTAGIO.
La meningitis puede transmitirse a través de diferentes vías de contagio, dependiendo del
tipo de patógeno que la causa.
Meningitis bacteriana:
1. Gotas respiratorias: La meningitis bacteriana puede transmitirse a través de gotas
respiratorias que contienen bacterias, como cuando una persona infectada tose o
estornuda.
2. Contacto cercano: El contacto cercano con una persona infectada, como compartir
alimentos o bebidas, puede transmitir la enfermedad.
3. Contaminación de superficies: Las bacterias pueden sobrevivir en superficies durante un
período de tiempo y ser transmitidas a través del contacto con esas superficies.
Meningitis viral:
1. Contacto con secreciones: El contacto con secreciones respiratorias, como moco o
saliva, de una persona infectada puede transmitir el virus.
2. Gotas respiratorias: Al igual que con la meningitis bacteriana, las gotas respiratorias
pueden transmitir el virus.
3. Contaminación de superficies: Las superficies contaminadas con el virus pueden
transmitir la enfermedad.
4. Vector: Algunos virus, como el virus del Nilo Occidental, pueden transmitirse a través de
la picadura de un mosquito infectado.
Meningitis fúngica:
1. Inhalación de esporas: La meningitis fúngica puede transmitirse a través de la inhalación
de esporas fúngicas presentes en el ambiente.
2. Contacto con superficies contaminadas: El contacto con superficies contaminadas con
esporas fúngicas puede transmitir la enfermedad.
Es importante tener en cuenta que la meningitis no es siempre contagiosa, y que algunas
formas de la enfermedad pueden ser causadas por factores como lesiones en la cabeza o
en la columna vertebral.
SIGNOS Y SINTOMAS.
Los signos y síntomas de la meningitis pueden variar dependiendo de la edad, el tipo de
patógeno y la gravedad de la enfermedad. A continuación, se presentan algunos de los
signos y síntomas más comunes:
Síntomas generales:
1. Dolor de cabeza intenso y persistente
2. Fiebre alta (mayor a 38°C)
3. Rigidez en el cuello
4. Confusión o alteración del estado mental
5. Vómitos
6. Sensibilidad a la luz
7. Dolor en las piernas o brazos
Síntomas en adultos:
1. Dolor de cabeza severo y repentino
2. Fiebre alta
3. Rigidez en el cuello
4. Confusión o desorientación
5. Vómitos
6. Dificultad para hablar o caminar
Síntomas en niños:
1. Llanto persistente o irritabilidad
2. Fiebre alta
3. Rigidez en el cuello
4. Convulsiones
5. Vómitos
6. Letargo o somnolencia
7. Dificultad para alimentarse
Síntomas en bebés menores de 3 meses:
1. Llanto persistente o irritabilidad
2. Fiebre alta
3. Rigidez en el cuello
4. Convulsiones
5. Vómitos
6. Letargo o somnolencia
7. Dificultad para alimentarse
8. Incapacidad para levantar la cabeza
COMO SE DIAGNÓSTICA.
Se diagnostica mediante Radiografías o tomografías computarizadas del tórax o los senos
paranasales qué son las que pueden mostrar una infección que puede estar asociada a la
meningitis. Pero se dice que el diagnostico definitivo de la Meningitis requiere de una
punción lumbar para recolectar líquido cefalorraquideo.
TRATAMIENTOS.
El tratamiento para la meningitis depende del tipo de patógeno que la causa y de la
gravedad de la enfermedad.
Meningitis bacteriana:
1. Antibióticos: Se administran antibióticos intravenosos para combatir la infección
bacteriana. El tipo de antibiótico depende del tipo de bacteria que causa la meningitis.
2. Fluidoterapia: Se administra fluidos intravenosos para reponer los líquidos perdidos y
mantener la hidratación.
3. Corticosteroides: Se pueden administrar corticosteroides para reducir la inflamación en el
cerebro y la médula espinal.
4. Oxigenoterapia: Se puede administrar oxígeno para ayudar a mejorar la función cerebral.
Meningitis viral:
1. Descanso: Se recomienda descanso para ayudar al cuerpo a recuperarse.
2. Hidratación: Se recomienda beber muchos líquidos para mantener la hidratación.
3. Medicamentos para el dolor: Se pueden administrar medicamentos para el dolor para
aliviar el dolor de cabeza y otros síntomas.
4. Antivirales: En algunos casos, se pueden administrar antivirales para tratar la infección
viral.
Meningitis fúngica:
1. Antifúngicos: Se administran antifúngicos intravenosos para combatir la infección fúngica.
2. Fluidoterapia: Se administra fluidos intravenosos para reponer los líquidos perdidos y
mantener la hidratación.
3. Corticosteroides: Se pueden administrar corticosteroides para reducir la inflamación en el
cerebro y la médula espinal.
Otros tratamientos:
1. Apoyo respiratorio: Se puede requerir apoyo respiratorio si la persona tiene dificultad para
respirar.
2. Monitorización: Se realiza monitorización constante para controlar la función cerebral y la
presión intracraneal.
3. Rehabilitación: Se puede requerir rehabilitación para ayudar a la persona a recuperarse
de los efectos de la meningitis.
PREVENCIÓN.
La prevención de la meningitis incluye varias medidas para reducir el riesgo de contraer la
enfermedad.
1. Vacunación: La vacunación es la medida de prevención más efectiva contra la meningitis.
Existen vacunas contra los tipos A, C, W e Y de meningitis bacteriana, y contra el virus del
herpes simple.
2. Higiene personal: Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente
después de estornudar o toser, y antes de comer o preparar alimentos.
3. Evitar el contacto cercano: Evitar el contacto cercano con personas que tengan síntomas
de meningitis, como fiebre, dolor de cabeza o rigidez en el cuello.
4. Cubrirse la boca y la nariz: Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar para evitar la
propagación de gotas respiratorias que pueden contener bacterias o virus.
5. Mantener una buena ventilación: Mantener una buena ventilación en los espacios
cerrados para reducir la concentración de gotas respiratorias.
6. Evitar compartir objetos personales: Evitar compartir objetos personales, como utensilios
de comida o bebida, con personas que tengan síntomas de meningitis.
7. Mantener una buena higiene en los alimentos: Mantener una buena higiene en la
preparación y manipulación de alimentos para evitar la contaminación.
8. Evitar el consumo de alimentos contaminados: Evitar el consumo de alimentos que
puedan estar contaminados con bacterias o virus.
9. Mantener un sistema inmunitario saludable: Mantener un sistema inmunitario saludable a
través de una alimentación equilibrada, ejercicio regular y suficiente descanso.
10. Realizar controles médicos regulares: Realizar controles médicos regulares para
detectar cualquier problema de salud que pueda aumentar el riesgo de contraer meningitis.
Es importante recordar que la prevención de la meningitis es un esfuerzo continuo y
requiere la colaboración de todos.
CONCLUSIÓN.
La meningitis es una enfermedad grave e inflamatoria de las meninges que rodean el
cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por bacterias, virus, hongos o parásitos.
Los síntomas incluyen dolor de cabeza, fiebre, rigidez en el cuello y confusión. La
vacunación es la prevención más efectiva y el tratamiento depende del patógeno causante.
La meningitis puede ser fatal si no se trata a tiempo y puede dejar secuelas graves. Es
importante buscar atención médica inmediata si se sospecha meningitis.
MALARIA
¿QUE ES?
La malaria es una enfermedad grave que se propaga cuando te pica un mosquito infectado
por parásitos diminutos. Cuando te pica, el mosquito inyecta parásitos de la malaria en el
torrente sanguíneo. La malaria es causada por los parásitos, no por un virus ni por un tipo
de bacteria.
Si no se trata, la malaria puede causar graves problemas de salud, como convulsiones,
cerebral, dificultad para respirar, insuficiencia orgánica y muerte.
La enfermedad es poco frecuente en los EE. UU., con unos 2000 casos al año. Si viaja a una
zona donde la malaria es común, hable con su proveedor de atención médica sobre las formas
en que puede prevenir la infección. Las personas infectadas que viajan a los EE. UU. pueden
transmitir la enfermedad si un mosquito las pica y luego pica a otra persona.
SIGNOS Y SÍNTOMAS:
Los signos y síntomas de la malaria son similares a los de la gripe.
Entre ellos se incluyen los siguientes:
● Fiebre y sudoración
● Escalofríos que sacude todo el cuerpo
● Dolor de cabeza y musculares
● Fatiga
● Dolor de pecho , problemas respiratorios y tos
● Diarrea, náuseas y vómitos
A medida que la malaria empeora, puede causar anemia e ictericia (coloración amarillenta de la
piel y del blanco de los ojos).
La forma más grave de malaria, que puede progresar hasta el coma, se conoce como malaria
cerebral. Este tipo representa alrededor del 15% de las muertes en niños y casi el 20% de las
muertes en adultos.
¿Cuándo comienzan los síntomas si estás infectado con malaria?
Los síntomas de la malaria suelen aparecer entre 10 días y un mes después de que la persona
se haya infectado. Según el tipo de parásito, los síntomas pueden ser leves. Algunas personas
no se sienten enfermas hasta un año después de la picadura del mosquito. A veces, los
parásitos pueden vivir en el cuerpo durante varios años sin causar síntomas.
Algunos tipos de malaria, según el tipo de parásito, pueden volver a aparecer. Los parásitos
permanecen inactivos en el hígado y luego se liberan en el torrente sanguíneo después de
años. Los síntomas comienzan de nuevo cuando los parásitos comienzan a circular.
PREVENCION:
Si planea vivir temporalmente en un área donde la malaria es común o viajar a ella, hable con
su médico sobre la posibilidad de tomar medicamentos para prevenir la malaria. Deberá tomar
los medicamentos antes, durante y después de su estadía. Los medicamentos pueden reducir
en gran medida las probabilidades de contraer malaria. Estos medicamentos no se pueden
usar para el tratamiento si se desarrolla malaria a pesar de tomarlos.
También debe tomar precauciones para evitar las picaduras de mosquitos. Para reducir las
probabilidades de contraer malaria, debe:
● Aplique repelente de mosquitos con DEET (dietiltoluamida) en la piel expuesta.
● Coloque mosquiteros sobre las camas.
● Coloque mosquiteros en ventanas y puertas
● Trate la ropa, mosquiteros, tiendas de campaña, sacos de dormir y otros tejidos con un
repelente de insectos llamado permetrina.
● Use pantalones largos y mangas largas para cubrir su piel.
¿Existe una vacuna contra la malaria?
Existe una vacuna para niños que se desarrolló y probó en Ghana, Kenia y Malawi en un
programa piloto. La vacuna RTS, S/AS01 es eficaz contra la malaria por Plasmodium
falciparum , que causa una enfermedad grave en los niños.
Otros programas están trabajando para desarrollar una vacuna contra la malaria.
CONCLUSION:
Si la malaria no se trata adecuadamente, puede causar graves problemas de salud, como daño
permanente a los órganos y la muerte. Es fundamental buscar tratamiento de inmediato si cree
que tiene malaria o si ha visitado una zona donde es común. El tratamiento es mucho más
eficaz cuando se inicia de forma temprana.
La medicación adecuada y la dosis correcta pueden tratar la malaria y eliminar la infección del
organismo. Si ya ha tenido malaria, puede volver a contraerla si le pica un mosquito infectado.