Descripción general
Pediculosis
capilarAgrandar la imagen
Los piojos son pequeños insectos sin alas que se alimentan de la sangre humana. Se
propagan fácilmente de una persona a otra a través del contacto cercano y el intercambio de
pertenencias.
Existen tres tipos de piojos:
Piojos de la cabeza, que se encuentran en el cuero cabelludo. Son más fáciles de
encontrar en la nuca y alrededor de las orejas.
Piojos del cuerpo, que viven en la ropa y la ropa de cama, y se desplazan sobre la piel
para alimentarse. Este tipo de piojos afecta con mayor frecuencia a las personas que
no pueden bañarse o lavar la ropa con regularidad, como las personas sin hogar.
Piojos púbicos (también llamados ladillas), que se encuentran en la piel y el vello del
área púbica. También pueden encontrarse, aunque con menos frecuencia, en el vello
corporal grueso, como el vello del pecho, las cejas o las pestañas.
A menos que se traten de manera adecuada, los piojos pueden convertirse en un problema
recurrente.
Síntomas
Piojos de la cabezaAgrandar la imagen
Algunos de los signos y los síntomas más comunes que provocan los piojos incluyen los
siguientes:
Picazón intensa en el cuero cabelludo, el cuerpo o la zona genital.
Sensación de cosquilleo por el movimiento del pelo.
Presencia de piojos en el cuero cabelludo, el cuerpo, la ropa, el vello púbico o en
otra zona con vello corporal. Los piojos adultos pueden tener más o menos el
tamaño de una semilla de sésamo o pueden ser un poco más grandes.
Huevos de piojos (liendres) en los tallos del pelo. Las liendres pueden ser difíciles de
ver porque son muy pequeñas. Son más fáciles de detectar alrededor de las orejas y
en la nuca. Las liendres se pueden confundir con la caspa, pero, a diferencia de esta,
no se pueden quitar fácilmente del pelo con un cepillo.
Llagas en el cuero cabelludo, el cuello y los hombros. Rascarse puede provocar
pequeños bultos rojos que, a veces, se infectan con bacterias.
Marcas de picaduras, sobre todo en la cintura, la ingle, la parte superior de los
muslos y la zona púbica.
Cuándo debes consultar con un médico
Consulta con el proveedor de atención médica si sospechas que tú o tu hijo tienen piojos.
Las liendres suelen confundirse con lo siguiente:
Caspa
Residuos de productos para el cabello
Tejido capilar muerto sobre un tallo capilar
Costras, suciedad u otros desechos
Otros insectos pequeños que se encuentran en el cabello
Solicite una consulta
Causas
Los piojos se alimentan de sangre humana y se pueden encontrar en la cabeza, el cuerpo y el
área púbica de los seres humanos. El piojo hembra produce una sustancia pegajosa que
adhiere firmemente cada liendre a la base del tallo del cabello. Las liendres eclosionan en un
plazo de entre 6 y 9 días.
Puedes contagiarte piojos si entras en contacto con los piojos o las liendres. Los piojos no
pueden saltar ni volar, y se propagan a través de lo siguiente:
El contacto corporal o entre cabezas. Esto puede suceder cuando los niños o los
miembros de la familia juegan o interactúan muy cerca unos con otros.
Pertenencias guardadas en proximidad. Colocar ropa con piojos cerca de otras
pertenencias en armarios, casilleros o percheros de la escuela puede propagar los
piojos. También se pueden propagar cuando se guardan juntos artículos personales
como almohadas, mantas, peines y juguetes de peluche.
Artículos compartidos entre amigos o familiares. Pueden ser ropa, auriculares,
cepillos, peines, accesorios para el cabello, toallas, mantas, almohadas o juguetes de
felpa.
Contacto con muebles que tengan piojos. Acostarse en una cama o sentarse en
algún mueble mullido y revestido con tela que recién usó una persona con piojos
puede propagarlos. Los piojos pueden vivir 1 o 2 días sin estar en contacto con el
cuerpo.
Contacto sexual. Por lo general, los piojos púbicos se propagan mediante el contacto
sexual y suelen afectar a los adultos. Los piojos púbicos en niños pueden ser una
señal de abuso o exposición sexual.
Prevención
Es difícil prevenir el contagio de piojos de la cabeza entre los niños que asisten a una
guardería o la escuela. Hay tanto contacto cercano entre los niños y sus pertenencias que los
piojos se pueden contagiar fácilmente. La presencia de piojos no es consecuencia de malos
hábitos de higiene. Tampoco es un fracaso del padre o la madre si un niño se contagia de
piojos.
Algunos productos de venta libre afirman que repelen los piojos, pero se necesitan más
investigaciones para comprobar su seguridad y eficacia.
Muchos estudios pequeños demostraron que los ingredientes que contienen algunos de
estos productos —en su mayoría, aceites vegetales, como el de coco, oliva, romero y árbol
de té— pueden ser útiles para ahuyentar a los piojos. Sin embargo, estos productos están
clasificados como “naturales”, lo que significa que no están regulados por la Administración
de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Su seguridad y eficacia no se
han comprobado en función de los estándares de esta agencia.
Hasta que no se pruebe la eficacia de los productos de prevención contra los piojos
mediante investigaciones adicionales, el mejor método es simplemente tomar medidas
rigurosas para eliminar los piojos y sus huevos, si los encuentras en tu hijo. Mientras tanto,
puedes seguir estos pasos para prevenir la aparición de piojos:
Pídele a tu hijo que evite el contacto con las cabezas de sus compañeros de clase al
jugar o hacer otras actividades.
Indícale a tu hijo que no comparta pertenencias como sombreros, bufandas,
abrigos, peines, cepillos, accesorios para el cabello y auriculares.
Dile a tu hijo que evite los espacios compartidos en los que los sombreros y la ropa
de más de un estudiante se cuelgan en un gancho común o se guardan en un
armario.
Sin embargo, no es realista esperar que tú y tu hijo eviten todo tipo de contacto que pueda
dar lugar al contagio de piojos.
Tu hijo podría tener liendres en el cabello, pero no necesariamente tener piojos. Algunas
liendres son huevos vacíos. No obstante, las liendres que se encuentran a 1/4 de pulgada
(6 milímetros) o menos del cuero cabelludo suelen requerir tratamiento —incluso si
encuentras una sola— para evitar la posibilidad de que eclosionen.