1INTRODUCCIÓN
1INTRODUCCIÓN
Diversos poderes hegemónicos sostienen que las sociedades, bajo el dominio de políticas neoliberales,
pueden ofrecer desarrollo humano para el conjunto de la población. Sin embargo, después de la crisis
económica del año 2008, comenzó a expandirse una elaboración crítica, tanto desde el campo
académico-intelectual como desde el político- institucional y los movimientos sociales, para hacer frente
a las recomendaciones y orientaciones económicas impulsadas por organismos globales. Previamente a
esta crisis, desde fines de la década de 1990 y entrados los años 2000, procesos sociales en algunos
países latinoamericanos, mostraron indicios de una crítica a la implementación de políticas neoliberales
y comenzaron a construir una nueva hegemonía. Este es el legado de Hugo Chávez y el proceso de
constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Para el año 2005, Hugo Chávez hablaba de “Socialismo del siglo XXI” y situaba en el concierto de los
países latinoamericanos, un concepto para reflexionar sobre sus bases teóricas y su articulación a
procesos sociales concretos. Como sabemos, Marx no dejó un cuerpo teórico ni modelo acabado sobre
la transición hacia el socialismo y la sociedad comunista, es decir, dejó un campo abierto que le toca
construir a cada pueblo y sociedad. En este sentido, estudiar y comprender la transición hacia la
sociedad socialista y comunista, tanto en el plano teórico como lo realizado en el proceso histórico
concreto, cobra importancia para establecer continuidades, rupturas, errores y aciertos hacia un
horizonte de desarrollo pleno de los seres humanos y los pueblos.
Rescatar críticamente este legado e identificar las diversas modalidades y expresiones que dan cuenta
del socialismo, especialmente la denominación de “Socialismo del Siglo XXI” a través de la visión de
Hugo Chávez, es parte de las reflexiones y aprendizajes que deben hacerse, no solo por la importancia y
protagonismo de su trayectoria política, sino también a la luz de la situación político-económica y social
que ha vivido la República Bolivariana de Venezuela, después de su muerte.
Desde el año 2014 a la fecha, se han agudizado contradicciones y conflictos que tienen al país en un
momento histórico de suma complejidad, donde se juega la restauración de las fuerzas conservadoras y
el orden neoliberal o la defensa y -de ser posible- la profundización de las medidas impulsadas a favor
de las demandas por derechos sociales, políticos, económicos y culturales de los sectores subalternos1.
En esta coyuntura, cabe resaltar dos aspectos fundamentales del proceso vivido y construido por el
pueblo venezolano:
los logros y avances obtenidos para los sectores subalternos de la sociedad -en los planos político y
socio-económico- por los gobiernos de Chávez, mostrados por organismos internacionales como la
CEPAL2 o el PNUD3.
rescatar los principios e ideas declaradas como rectoras del Socialismo del Siglo XXI, que ayuden a
reflexionar sobre los fundamentos que lo rigen y las razones de su defensa a la hora de emprender el
camino de su construcción histórica en la sociedad.
Lo señalado se complejiza, en la medida en que -a nivel teórico- existen diversas interpretaciones sobre
los principios que rigen el significado de socialismo, e incluso, se problematiza si los argumentos y
principios declarados como referencia de este proyecto, refieren propiamente a un “Socialismo del siglo
XXI” y que aspectos lo caracterizarían.
En este marco, cobra sentido y significación reconstruir -en el plano teórico- algunas ideas fuerza del
socialismo del Siglo XXI derivadas del pensamiento de Hugo Chávez, lo cual permite dialogar y establecer
diferencias y similitudes con otros autores e intelectuales de referencia en este tema, identificando el
sello particular que caracterizaría la senda venezolana, que puede comprenderse como una expresión
singular del Socialismo del Siglo XXI: Socialismo Bolivariano. Así, es posible sostener la hipótesis que
Chávez, cuando se refiere a la noción de Socialismo del siglo XXI, plantea una variante o particularización
de este concepto, el cual sería una construcción propia, lo cual enriquece y da un carácter situado a las
definiciones señaladas por diversos autores sobre Socialismo del Siglo XXI.
Al respecto, cabe señalar que la producción científico-académica de la última década ha dejado un vacío
en este ámbito, ya que si bien, una revisión bibliográfica sobre Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana
hasta el 2010 ya mostraba más de 2.564 publicaciones impresas4, muy menor es la cantidad de
publicaciones que tratan el socialismo del siglo XXI en Venezuela, con alrededor de 300 artículos y libros
rastreados en bases de datos de acceso abierto en idiomas castellano e inglés, entre los años 2005 y
2016.
De estos, las temáticas más estudiadas remiten a un análisis crítico de la tradición rentista de la
economía venezolana, problematizando su matriz extractivista, la dependencia del petróleo5, así como
las restricciones para la creación de fuentes de ingreso alternativas y de producción6. Otros ámbitos
estudiados se relacionan con las tensiones para garantizar la seguridad alimentaria y una agricultura
sustentable7, así como las contradicciones en el desarrollo de un plan de extracción minera
ecosustentable con las resistencias de los movimientos sociales8. A su vez, se presentan una serie de
publicaciones que destacan en el ámbito laboral la prohibición de la tercerización, el fortalecimiento de
las empresas de producción social, y el proceso de cambios en una economía social con participación de
las comunidades bajo los principios del cooperativismo y la autogestión9.
Por otro lado, una serie de publicaciones han expresado diversas críticas al sistema político venezolano,
cuestionando el desarrollo del sistema electoral, la desaparición de las libertades ciudadanas y la falta
de independencia de los poderes públicos10, dando cuenta de un eventual deterioro institucional y
crisis de gobernabilidad en Venezuela. A su vez, atributos como personalismo mesiánico, gobierno
autocrático con rasgos totalitarios y democracia populista11 serían algunas características del período
chavista. En contraste, diversos autores destacan los avances de la democracia participativa en los
campos de planificación urbana, ordenamiento territorial y participación popular durante el gobierno de
Chávez12, sin embargo, también problematizan las implicancias de la participación ciudadana en los
procesos de centralización y descentralización, así como los alcances y limitaciones del poder popular13.
En un punto intermedio entre estas perspectivas polarizadas, una serie de artículos se hacen cargo del
debate teórico e ideológico en torno al proyecto político del socialismo del siglo XXI en Venezuela, el
análisis de la transición sociopolítica con el ascenso de Chávez al poder, así como una evaluación global
del proyecto bolivariano14 Finalmente, diversas publicaciones indagan en la vida y obra política de Hugo
Chávez15, en particular, sus discursos, utilizando diversos enfoques y metodologías para describir la
presencia de valores ideológicos y su contexto de producción16, redes de metáforas conceptuales y
cognitivas17, el vínculo entre política y religión18, la generación de identidades políticas19, así como la
construcción de una narrativa revolucionaria20. No obstante lo anterior, llama la atención que este tipo
de análisis de los discursos no considera la disputa de ideas en el proyecto societario que lidera Chávez.
Si bien existe una gran producción académica que aborda la figura de Hugo Chávez y/o la construcción
socio-histórica del proceso bolivariano, se invisibilizan -en el análisis global o local, coyuntural o
personalista- aquellos principios ideológicos del Socialismo del Siglo XXI presentes en la producción
discursiva del líder venezolano, elementos que caracterizarían una perspectiva singular y situada del
proyecto socialista bolivariano. De esta forma, este artículo busca contribuir en torno a este vacío
teórico y para ello, metodológicamente desde un enfoque cualitativo, se presenta un trabajo de
selección de textos de diverso tipo -artículos, libros, discursos- de Hugo Chávez, correspondientes a los
años 2005-2013 y posteriormente, un análisis de contenido mediante la utilización del software Nvivo.
A continuación, el lector encontrará apartados que dan cuenta de una aproximación conceptual al
“Socialismo del siglo XXI”, una configuración de los principios que rigen este proyecto político en el
debate contemporáneo, junto a un análisis de la propuesta- variante configurada por Hugo Chávez:
Socialismo Bolivariano.
Desde fines de la década de los 90’, en América Latina se van a gestar procesos políticos progresistas
que van a poner en cuestión la hegemonía neoliberal. La hazaña venezolana -con la figura de Hugo
Chávez- y el proceso bolivariano iniciado, ayudó a cambiar la situación geopolítica latinoamericana, a
favor de las clases subalternas21 situando en el escenario un nuevo término: Socialismo del siglo XXI.
Pero, ¿Qué significa Socialismo del siglo XXI?, ¿Cuáles son sus bases teórico-ideológicas? ¿A quiénes
define como sus protagonistas sociales y políticos? ¿Cuáles son sus instituciones fundamentales? Estas
interrogantes implican identificar el contexto de aparición de este concepto, los contrapuntos en
relación al legado del socialismo, para luego situar el significado particular que representa al calor de los
discursos de Hugo Chávez.
Diversos autores contemporáneos22 tienden a coincidir en que este término aparece desde una crítica
tanto a la experiencia de los llamados socialismos realmente existentes, como en el plano teórico a la
reificación y reduccionismo sufrido por la teoría marxista. Por un lado, esto implica hacer cuentas con el
pasado de los “socialismos reales” y enfrentar críticamente sus componentes como la falta de
democracia, el totalitarismo, el capitalismo de Estado, la planificación central y burocrática, el
colectivismo entendido como anulación de las diferencias, el productivismo sin límites frente a los
límites de la naturaleza, el dogmatismo e intolerancia a la divergencia, el partido único en la conducción
del proceso de transición, el mantenimiento de la lógica del capital como forma de relación con la
producción y el trabajo, o dicho de otro modo, la linealidad del progreso y/o etapismo en el avance
hacia el socialismo, un esencialismo economicista y la ingenua creencia en que nacionalizar los medios
de producción es socializar estos, la falta de participación y protagonismo de las clases subalternas en
las cuestiones de definiciones políticas, en definitiva, la creencia en que el modelo de la Unión Soviética
podía replicarse en cualquier parte del mundo.
Frente a estos límites del socialismo (en el siglo XX), diversos autores han planteado una crítica al modo
de producción capitalista y su fase neoliberal (con sus consecuencias), y con ello aparece el problema de
la transición hacia el socialismo, como una suerte de etapa posterior a la sociedad actual y previa a una
sociedad plenamente socialista. Todos estos elementos señalan una necesidad de superar las formas en
que lo económico, lo político, lo social y lo cultural se relacionan y determinan en un orden
específicamente capitalista.
Alejados de un modelo único, serían estos elementos parte constitutiva de la transición al Socialismo del
Siglo XXI. Al respecto, Dieterich23 señala que el paso hacia el Socialismo del Siglo XXI implica un medio
de superación de los sistemas económicos y políticos actuales. En concreto, plantea que el actual
sistema económico posee cinco limitaciones sistémicas: es inestable, asimétrico, de carácter mercantil-
nacionalista, con transnacionales que controlan la economía de forma excluyente y, finalmente, es
ecológicamente imposible. Ante esto, propone una economía de equivalencias y “democráticamente
planificada”, es decir, donde los intercambios de los sujetos económicos se realicen sobre valores
iguales o cantidad de trabajo y esfuerzos laborales iguales aportados a la generación de riqueza social.
Por otro lado, en el campo político, Dieterich habla de Democracia Directa y Participativa, para superar
la democracia burguesa formal y la relaciona con “la capacidad real de la mayoría ciudadana de decidir
sobre los principales asuntos públicos de la nación”24.
Por otra parte, el sujeto emancipador, para Dieterich, no es solo la clase obrera, como se creyó durante
el siglo XX, sino todos aquellas víctimas del capitalismo neoliberal reunidas en un campo multicultural,
pluriétnico, policlasista, global y de géneros y “abarca a todos aquellos que coincidan en la necesidad de
democratizar a fondo la economía, la política, la cultura y los sistemas de coerción física de la sociedad
mundial”25. A su vez, Marta Harnecker coincide en la idea que el “Socialismo del Siglo XXI” implica una
democracia social y política en que la ciudadanía es la “que conquista, que toma decisiones; que ejecuta
y controla; que autogestiona, que autogobierna [...] La participación, el protagonismo en todos los
espacios, es lo que permite a la persona crecer, ganar autoconfianza, es decir, desarrollarse
humanamente”26. Asimismo, estos rasgos se conjugan con potenciar la “autonomía y descentralización
en la toma de decisiones”, para evitar la burocratización del Estado.
En el plano económico, Marta Harnecker señala que el “Socialismo del siglo XXI”, se caracteriza por
poner en su centro la persona, pues se rige por una lógica humanista y solidaria orientada a la
satisfacción de las necesidades humanas y no a la obtención de lucro. Además, respeta la naturaleza y
lucha contra el consumismo, ella dirá, nuestra meta no debe ser “vivir mejor” sino “vivir bien”27. En
este sentido, Harnecker, sigue las contribuciones de Michael Lebowitz respecto de la producción, quien
plantea que esta debe responder a una planificación participativa y estar orientada a la satisfacción de
las necesidades, respetando a la naturaleza bajo el uso racional de los recursos naturales y buscando el
pleno desarrollo humano. Respecto de los medios de producción, se plantea la propiedad social, lo cual
no es equivalente a que el Estado pase a ser el propietario legal de estos medios, sino que los
trabajadores se apropien del proceso de producción y participen en las diversas etapas de este,
aportando su pensamiento-conocimiento y su hacer28.
Por otra parte, Mészáros coincide con lo señalado al destacar como núcleo central del “Socialismo del
Siglo XXI”, la progresiva transferencia de la toma de decisiones a los productores asociados, expresado
en la participación democrática y propiedad colectiva de los medios de producción29. Otro aspecto
central en el “Socialismo del Siglo XXI” es la discusión respecto a la planificación, la que se entiende
como oposición al despilfarro y destrucción del mercado capitalista, en la medida que el capital
subordina el valor de uso al valor de cambio (acá se pueden considerar como un elemento
complementario las críticas al crecimiento capitalista que no consideran el respeto al medio ambiente).
El socialismo real habría sostenido una planificación centralizada de la economía desde el Estado, en
cambio, el énfasis del socialismo del siglo XXI se encuentra en la propiedad colectiva de los medios de
producción bajo los principios de la autogestión30.
Para Monedero el “Socialismo del Siglo XXI” es un sistema de organización que busca la libertad y la
justicia, la solidaridad entre los miembros de la comunidad, la defensa de las diferencias, el respeto
medioambiental, la paz entre las naciones e iguales condiciones para todos los pueblos del mundo31. A
su vez, este sería una metáfora para nombrar el proyecto histórico del socialismo en un nuevo siglo, en
donde -por medio de las experiencias acumuladas- se entiende la existencia de socialismos en plural, lo
cual contempla la creación colectiva de nuevos lenguajes, y la construcción de una nueva ciudadanía
que vaya más allá del concepto de ciudadano propio de liberalismo32. Monedero, sintetiza los trazos
que caracterizan al Socialismo del Siglo XXI, señalando que este -a diferencia del neoliberalismo- se
identifica, entre otras cosas, con un Cosmopolitismo multicultural y plurinacional, asimismo, considera la
comunidad y la autonomía colectiva como instancias que controlan popularmente las dependencias y
aparato del Estado33.
A partir de lo anterior, se ha elaborado la siguiente tabla que sintetiza los puntos de encuentro y los
matices particulares respecto a las nociones del “Socialismo del Siglo XXI” de los autores anteriormente
revisados, los cuales convergen en 5 aspectos claves: Democracia, Sujetos Históricos, Formas de
Producción e Intercambio, Naturaleza y Planificación:
En términos masivos, el concepto “Socialismo del siglo XXI” adquirió difusión mundial a partir de su
mención por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el año 2005:
Entonces si no es el capitalismo ¿Qué? Yo no tengo duda, es el socialismo. Ahora ¿qué socialismo? ¿cuál
de tantos? Pudiéramos pensar incluso que ninguno de los que han sido, aun cuando hay experiencias,
hay logros y avances en muchos casos de socialismo, tendremos que inventárnoslo y de allí la
importancia de estos debates y de esta batalla de ideas; hay que inventar el Socialismo del siglo XXI y
habrá que ver por qué vías, muchas vías, lo sabemos, lo táctico es tan variado como la mente de cada
uno de nosotros34
Al analizar los discursos de Chávez, el “Socialismo del siglo XXI” refiere a algunos trazos que permiten
diferenciarlo de la experiencia de los socialismos reales del siglo XX y define un carácter particular, pues
habla de la transformación económica, democracia participativa y protagónica en lo político, un
socialismo que no responde a la copia de modelos externos para implantarse en la realidad de cada país,
sino una creación propia. En concreto, al profundizar en los discursos de Hugo Chávez se pueden
identificar -al menos- las siguientes características del Socialismo del Siglo XXI y que dan forma a su
Socialismo Bolivariano, las cuales son posibles de ordenar en siete dimensiones:
En el discurso de Chávez adquieren relevancia valores que se encuentran en las antípodas de los
promovidos por la sociedad capitalista como el egoísmo, el consumismo y el individualismo. Algunos de
los valores que destacan son la solidaridad, el amor, el sacrificio por los otros y la igualdad, los cuales no
son formales ni abstractos, sino que concretos. Estos poseen puntos de encuentro con las enseñanzas
del cristianismo. Chávez lo expresa claramente cuando señala que:
Estamos infectados de los valores viejos, del egoísmo, del capitalismo, de la fragmentación de la
sociedad. Nos envenenaron desde niños. Vamos por ese veneno y vamos a hacernos un exorcismo [...]
Ustedes tienen que comenzar desde abajo, potenciando el amor social, la conciencia del deber social,
así lo resumo. Es el frente moral. Los valores del socialismo son, para mí, así lo digo, tal cual los
principios del verdadero cristianismo: la igualdad, el amor por los demás, el sacrificarse uno, incluso, por
los demás. Eso es imposible en el capitalismo, por eso creo que Cristo fue uno de los más grandes
socialistas de la historia.35
Hay que leer los discursos de Cristo y su acción vital, antiimperialista, enfrentado a las élites del poder
económico, político y religioso de su tiempo. Pregonaba la igualdad, la libertad del ser humano, su
dignidad, su dignificación. Terminó yendo al martirio por los pobres de la Tierra [...]
La igualdad, no es posible en el marco del capitalismo, y dentro del campo ético- moral, es relevada por
el Socialismo37, que Chávez reconoce como aporte no solo de Marx (señalado en su escrito: Crítica del
Programa de Gotha), sino también de Simón Bolívar (“semilla” de la liberación de América de la
dominación española). Si bien, considera que todos los seres humanos son desiguales por naturaleza, la
sociedad socialista debe igualar las condiciones de vida ofrecidas a toda la población, donde cada uno
aportará según sus capacidades. Hugo Chávez lo expresa así:
Hay un principio de cada quien según sus capacidades, y a cada quien según sus necesidades. Eso irá
igualándonos. Al que más puede dar hay que pedirle más; al que más necesite hay que apoyarlo más, y
eso irá generando la igualdad. Porque somos desiguales por naturaleza, así lo dijeron Bolívar y Carlos
Marx. El socialismo trata de colocarnos en un ámbito de igualdad en la sociedad. Una igualdad ficticia,
decía Bolívar, pero es una igualdad social, una igualdad política, una igualdad ética.
Porque aun cuando nacemos desiguales y somos diversos -no somos autómatas ni somos robots para
ser idénticos-, luego vienen las leyes, decía Bolívar, las artes, el conocimiento, la educación, la cultura, la
industria, y nos colocan en un clima de igualdad de condiciones de vida38.
En ese sentido, la dimensión ético-moral no es formal sino concreta, pues no se desarrolla en un
individuo aislado sino colectivamente en la sociedad, territorio, geografía y unidad como es la Comuna
(volveremos sobre esto más adelante), donde es posible construir una identidad en que se plasmen los
valores de la sociedad socialista:
Los socialistas debemos ser portadores del amor, de la vida del cuerpo colectivo, de la mente colectiva,
de la solidaridad, del compromiso y de la conciencia del deber social; y ustedes deben ser mucho mejor
que nosotros, mil veces mejor que nosotros, el ejemplo de verdaderos revolucionarios socialistas [.]
Nosotros defendemos la propiedad social, la propiedad del pueblo, la propiedad personal, la propiedad
honesta, la propiedad de tu trabajo, la propiedad de tu vivienda, la propiedad de ti mismo, la propiedad
de tus bienes personales, la propiedad familiar, la propiedad comunal.”39
A partir de lo anterior, podemos sintetizar las ideas de la dimensión ético-moral, en la siguiente figura:
Ocho años después ratifico el juramento, ahora sobre nuestra maravillosa Constitución Bolivariana, y
ahora, lanzándolo hacia el futuro: Construir la vía venezolana al socialismo; construir el socialismo
venezolano. En ello se nos irá la vida, toda la vida, pero no me cabe la menor duda de que ese es el
único camino a la redención de nuestro pueblo, a la salvación de nuestra Patria y a la construcción de
nuestro mundo donde se haga realidad el sueño de tantos y de tantas, y aquellos de Bolívar en
Angostura: La mayor suma de felicidad posible 41
Chávez reconoce la herencia de las luchas del pasado de los venezolanos por su liberación, así como la
necesidad de recobrar esta memoria histórica. Las raíces propias y enseñanzas de los héroes
nacionalistas para aportar a las luchas del presente, en el camino hacia el socialismo:
¿Cuál es la razón por la que estamos aquí y ahora anunciando y promoviendo cambios profundos al
comenzar la última década de este siglo “perdido”? (...) Sin embargo, todas las que aquí pudieran
señalarse serían tributarias de una misma corriente, cuyo cauce viene de muy lejos y cuyo lecho aparece
y desaparece de manera intermitente en los recovecos y vueltas, casi siempre oscuros, de la historia
patria. Existe entonces, compatriotas, una sola y poderosa razón: es el proyecto de Simón Rodríguez, El
Maestro; Simón Bolívar, El Líder; y Ezequiel Zamora, El General del Pueblo Soberano; referencia
verdaderamente válida y pertinente con el carácter socio-histórico del ser venezolano, que clama
nuevamente por el espacio para sembrarse en el alma nacional y conducir su marcha hacia la vigésimo
primera centuria. El clamor se hace indetenible por los caminos de Venezuela. Se acerca, se hace
torrente y se confunde en el estremecimiento del pueblo venezolano. Este proyecto ha renacido de
entre los escombros y se levanta ahora, a finales del siglo XX.42
De Simón Rodríguez o llamado de Samuel Robinson, Hugo Chávez rescata lo que denomina el Modelo
Robinsoniano que significa la necesidad de no copiar modelos de otras sociedades, esto es:
El estudio del modelo, desde su génesis hasta su desarrollo, demuestra que tal estructura permanece
inalterable y obedece a la misma disyuntiva de inventar nuevas instituciones para las nacientes
repúblicas latinoamericanas o de errar el camino cayendo en el simplismo de copiar modelos de otros
tiempos, otras actitudes, otros hombres. Es decir, si no inventamos, caemos fatalmente en el error. En
Sociedades Americanas (1842), Simón Rodríguez se encarga de delinear la disyuntiva: “¿Dónde iremos a
buscar modelos? La América española es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. Y
originales, los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos.43
De Simón Bolívar dirá que es el Modelo Bolivariano, trae el espíritu del libertador de América del sur,
liberador del despotismo y constructor de una sociedad justa y nueva. Chávez, así, retoma algunos
fragmentos de Bolívar, cuando escribe:
(...) [Bolivar] señala: “Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo ni el americano del
norte, que más bien es un compuesto de África y América, que una emanación de la Europa”. Más
adelante continúa delineando el elemento central de la estructura conceptual del modelo: “Nuestras
leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio
monstruoso se derribe, caiga y, apartando hasta sus ruinas, elevemos el templo a la justicia y, bajo los
auspicios de su santa inspiración, dictemos un Código de leyes venezolanas”44
A su vez, Chávez rescata la figura de Ezequiel Zamora, protagonista de la Revolución venezolana de 1858
y el Estado Federalista. Al respecto, señala:
La inspiración del general Zamora viene de las mismas raíces: robinsoniana y bolivariana. Su discurso
lleva el mismo sello de la gran disyuntiva existencial. Inventó los mecanismos de la insurrección
campesina de 1846, para errar y volver a inventar la forma de conducir la Revolución de 1858.45
Del mismo modo, Hugo Chávez, no solo recupera para el Socialismo del siglo XXI como saberes el árbol
de las tres raíces, sino también incorpora entre sus fuentes elementos inéditos para la tradición del
pensamiento de izquierda-marxista del siglo XX, como es la gesta heroica de los pueblos originarios
frente a la resistencia de los españoles y el pensamiento heterodoxo de Martí y Mariátegui, junto al
legado de las enseñanzas de las revoluciones socialistas del siglo XX:
Sólo por el socialismo lograremos los cambios verdaderos, y la revolución que hay en América Latina
tiene de todo, y tiene una profunda carga socialista. Es un socialismo indo-americano, como decía
Mariátegui, el gran pensador peruano; es un socialismo nuestro americano, es un socialismo martiano;
es un socialismo bolivariano; es un socialismo nuevo. No es calco ni copia de nada. No hay catálogos
para hacer el socialismo, hay que inventarlo; es creación heroica, dice el mismo Mariátegui.46
Esta dimensión describe elementos de una economía popular y solidaria que integra nuevas formas de
propiedad social y producción colectiva. En esta línea, Chávez sostiene la importancia de promover
nuevas relaciones de producción e intercambio para el socialismo. Al respecto, afirma:
Hago un llamado a que precisemos bien, controlemos bien (...) la marcha de las empresas de producción
social; allí no podemos fallar, porque del éxito en estos novedosos instrumentos productivos, del éxito
de ellos dependerá la buena marcha en la construcción del socialismo49
El socialismo distribuye la propiedad por igual. Es la propiedad tanto individual como social y colectiva.
Se logra un mundo armónico, en equilibrio, como decía Bolívar [...] Nosotros defendemos la propiedad
social, la propiedad del pueblo, la propiedad personal, la propiedad honesta, la propiedad de tu trabajo,
la propiedad de tu vivienda, la propiedad de ti mismo, la propiedad de tus bienes personales, la
propiedad familiar, la propiedad comunal.51
Democracia poderosa, que tenga poder para transformar, que tenga poder popular en marcha; poder
económico, poder social, poder popular, poder moral54
En la democracia participativa señalada, también toman fuerza las propias enseñanzas que entrega
Simón Bolívar, donde la voz del pueblo tiene un lugar central para la configuración del Estado y el
gobierno, lo cual marca el sello bolivariano del pensamiento del Comandante:
Estamos ante un reto que ya Bolívar planteaba y se planteaba; por eso decía: Cómo trascender lo
representativo y pasar a lo participativo; a través de qué mecanismos. Cómo resolver el problema de la
proporción, de la representación para convertirla en masa participativa y no terminar siendo nosotros
una asquerosa élite, una nueva clase política, alejada de esa masa anhelante que es la vida de este
proyecto.55
Por otro lado, la cuestión de la democracia y el socialismo bolivariano incorpora la dimensión de los
sujetos revolucionarios que impulsan y llevan adelante las tareas de construcción de una nueva
sociedad. Ya se ha mencionado que tradicionalmente se asocia el sujeto revolucionario a los
trabajadores o clase obrera durante el siglo XX, y que la izquierda -en su mayoría- destacó
principalmente ese perfil. Sin embargo, Hugo Chávez va a poner en tela de juicio este punto y visibiliza la
diversidad en la constitución de los sujetos históricos que materializan la lucha por la creación de otras
relaciones sociales. De esta forma, reconoce a nuevos sujetos históricos (estudiantes, jubilados,
mujeres, trabajadores, entre otros) en función del proceso concreto de lucha y autodeterminación que
levanta el propio pueblo, a través de estos nuevos sujetos. Esto se observa, cuando Chávez señala:
No fue solo El Caracazo, que fue la gran explosión; no fue solo el 4 de febrero, la gran rebelión militar; o
el 27 de noviembre, fueron centenares de microrrevoluciones, de huelgas, de protestas del pueblo; no
era la oligarquía que protestaba, era el pueblo pobre, los desamparados, eran los estudiantes, ¿cuántos
murieron? Eran los profesionales, incluso los jubilados y pensionados, los trabajadores. Hubo infinidad
de microrrevoluciones o microrrebeliones en aquellos años 80 y en aquellos años 90, era el Poder
Constituyente buscando salida y la consiguió, conseguimos la salida.56
A continuación, podemos observar en la gráfica, una síntesis de los elementos centrales de la dimensión
política:
Esta dimensión refiere a la unidad geográfica para la construcción del socialismo bolivariano: las
Comunas. Esta perspectiva se configura en un territorio delimitado geográficamente que permite
concretar procesos y relaciones económicas, de poder y valores nuevos, que confrontan el modo y las
relaciones sociales capitalistas: “La democracia popular bolivariana nacerá en las comunidades, y su
savia benefactora se extenderá por todo el cuerpo social de la Nación” 57, sostendrá Chávez. Así, la
comuna es la unidad mínima o base social en la que conviven saberes, habilidades, cultura y medios de
producción, todo ello a favor de la autogestión y autodeterminación. Como no existen naturalmente,
Chávez y el gobierno, se empeñan en crear estas unidades con un sello que no es copia de otras
experiencias, a pesar de que reconoce la inspiración en el proceso Chino de los años 50 del siglo XX en
su apuesta por la comunas:
Esas comunidades socialistas, así lo entiendo yo, deben ser las comunas. La comuna debe ser el espacio
sobre el cual vamos a parir el socialismo. El socialismo desde donde tiene que surgir es desde las bases,
no se decreta esto; hay que crearlo. Es una creación popular, de las masas, de la nación; es una
“creación heroica”, decía Mariátegui. Es un parto histórico, no es desde la Presidencia de la República.
[...] No habíamos nacido aquí ninguno de nosotros y ya Mao Tse Tung andaba haciendo comunas,
impulsando con el pueblo bajo este principio: “La comuna popular es una creación de las masas”. ¿No
les parece que esta consigna de Mao deberíamos repetirla por todas partes?53
Pero Chávez, también reconoce los trazos y semilla de la comuna en los saberes y formas de
organización de los pueblos originarios, rescatando elementos propios de América Latina y su pasado
ancestral:
Cuando hablamos de los antecedentes de las comunas, tenemos a nuestros pueblos indígenas, sobre
todo en los Andes venezolanos y en los Andes colombianos [...] Aquí nuestros aborígenes, hace miles de
años, vivían en comunas, eran los comuneros de los Andes, muy arraigados a la tierra.
Los caribes, del agua y del viento, vivían de otra manera; los andinos vivían arraigados, como viven
normalmente, a la tierra, a la agricultura, a la montaña.54
Esta dimensión alude a la construcción de la Patria Grande, que aparece sostenidamente en el discurso
de Hugo Chávez, apelando a la necesidad de que exista paz, justicia e igualdad entre los pueblos.
Sostiene la necesidad de que las diversas naciones reunidas en “la América” establezcan relaciones de
solidaridad, conformen un bloque que respete la soberanía de cada una de las naciones, pero al mismo
tiempo permita tomar fuerza para que la región se encuentre en igualdad de condiciones con otras
latitudes y denuncie o resista las políticas neocolonialistas e imperialistas. Al respecto, Bolívar y los
libertadores de los pueblos de América ya habían promovido esta alternativa como la salida del estado
colonial. En ese sentido, Chávez expresa: “Revelaba el Padre Bolívar, una de sus grandes angustias: ver
unidas a las naciones todas de nuestro ancho y largo continente en la Patria Grande [...] Nuestra unión
era para Bolívar un pródigo fin, al que se llegaría únicamente a través de efectos sensibles y esfuerzos
bien dirigidos”55. Del mismo modo, Chávez sostiene: “Pueblos del mundo, el futuro de un mundo
multipolar en paz reside en nosotros. En la articulación de los pueblos mayoritarios del planeta para
defendernos del nuevo colonialismo y alcanzar el equilibrio del universo que neutralice al imperialismo y
a la arrogancia”56.
Esta dimensión es uno de los sellos que caracterizan la visión de Chávez sobre la revolución y la toma del
poder para avanzar hacia el socialismo, el cual se diferencia de la vía seguida en Cuba o la Unión
Soviética, caracterizada por la revolución armada, violenta en la que se confrontan directamente
fuerzas. Para Chávez, la paz es “un valor venezolano” por lo que la vía para avanzar y construir el
socialismo es “democrática y pacífica”, donde se reconoce la pluralidad de opiniones, el respeto al
Estado de derecho y la institucionalidad, el diálogo, el debate de ideas y la batalla cultural. Hugo Chávez,
lo dirá en los siguientes términos:
Una revolución que ya no es aquella de las columnas guerrilleras heroicas de las Sierra Maestra, de la
montaña alta de Bolivia donde andaba el Che, no; ya no es ese tipo de revolución. Esta revolución es
otra, ya no brota en las montañas con focos guerrilleros, no; brota de las ciudades, de las masas. Es una
revolución de masas, pero es pacífica y quiere seguir siendo pacífica; es democrática, profundamente
democrática.62
Por eso el socialismo en el siglo XXI que aquí resurgió como de entre los muertos es algo novedoso;
tiene que ser verdaderamente nuevo, y una de las cosas esencialmente nuevas en nuestro modelo es su
carácter democrático, una nueva hegemonía democrática, y eso nos obliga a nosotros no a imponer,
sino a convencer [...] cómo lograrlo, cómo hacerlo. El cambio cultural. Todo esto tiene que ir impactando
en ese nivel cultural.63
A partir del proceso popular de transición al socialismo que fue tomando una forma histórica particular
en Venezuela, al calor de la figura del comandante Hugo Chávez, se puede sostener que en su discurso
se articula teóricamente la noción y significado del “Socialismo Bolivariano”. Es un proceso que se
manifiesta en: una Revolución política entendida como un proceso histórico transicional al socialismo de
corte democrático, pacífico, donde un sujeto histórico subalterno emerge (como todos aquellos que
sufren opresión, discriminación, explotación, esto es, la pluralidad del pueblo) y toma una posición
central en un proyecto político que tiene como fin último la liberación de los pueblos. La comuna se
configura como el eje central de autogestión, democratización y superación de las formas de producción
y valores fomentados por el capitalismo. Al calor de la fuente inagotable de inspiración de los procesos
independentistas liderados por figuras históricas de la política latinoamericana del XIX como Bolívar,
Rodríguez y Zamora, además de los saberes y luchas de los pueblos originarios de América. La
concepción de Hugo Chávez sobre el Socialismo Bolivariano se sintetiza en el siguiente cuadro:
En definitiva, se puede concluir que -a nivel teórico- Hugo Chávez plantea una serie de principios que
rigen el significado de “Socialismo del siglo XXI”, pero en su versión particular o concreta como es el
“Socialismo Bolivariano”. En este sentido, en su visión acerca del socialismo se observan, no solo ciertas
similitudes con los autores e intelectuales de referencia en este tema (revisados en el primer apartado
de este artículo), sino también a partir de una apropiación de varias de estas ideas, agrega su propia
contribución que le otorga un sello propio al proyecto político liderado por él en Venezuela.
Así, el análisis del marco ideológico de Hugo Chávez a la luz del proceso histórico bolivariano, permite
enriquecer los principales fundamentos de su pensamiento acerca del socialismo, el cual se configura
como noción a partir del rescate de varios elementos como la historia de luchas del pueblo venezolano -
de profunda raíz latinoamericana - , de su cultura, de las enseñanzas de sus libertadores, de los saberes
de los pueblos originarios y emanados de los procesos, aprendizajes y reflexiones de las experiencias de
construcción del socialismo realizadas durante el siglo XX en el mundo (de las relaciones de producción,
la idea de comuna, de los valores y ética del marxismo), del cristianismo, del protagonismo y
participación del pueblo venezolano (mujeres, hombres, campesinos, trabajadores, jóvenes, ancianos,
pueblos originarios), mediante una vía institucional que respete la pluralidad en la construcción del
socialismo, donde y con quienes se cree una patria grande o integración regional para la liberación y
apoyo mutuo, así como una economía social que no produce a costa de la devastación de la naturaleza,
todo lo cual enriquece y otorga un carácter situado a las definiciones señaladas por diversos autores
sobre Socialismo del Siglo XXI.
Podemos sostener que Hugo Chávez coincide con los ejes rectores planteados y que unifican las
posiciones de Harnecker, Monedero, Dieterich, Meszáros y Lebowitz, respecto a la democracia, la
participación, los plurales sujetos llamados a construir una nueva sociedad, las relaciones económicas
que pongan el acento en las necesidades humanas y el cuidado del planeta, revisados al comienzo de
este artículo, sin embargo el pensamiento del comandante retoma la memoria histórica, aquellos
elementos que han configurado la identidad nacional-regional latinoamericana y las luchas
emancipatorias de los pueblos, incorporando también las matrices del pensamiento marxista (en sus
diversas y plurales corrientes) y el cristianismo. Esto es lo que Hugo Chávez llama “socialismo
bolivariano, socialismo indoamericano, socialismo venezolano”, el cual expresa una construcción que no
es copia ingenua ni simple de modelos, sino una nueva forma de comprensión socialista que sin
abandonar la crítica profunda y radical a la lógica depredadora y egoísta del Capital, ya expuesta por
Marx, no la agota en este autor ni en las experiencias de construcción socialista real que se inspiraron en
él, incluso es capaz de realizar la crítica a las desviaciones autoritarias de estas experiencias y fortalecer
la idea de la democracia y participación como ejes que sustentan nuevas relaciones sociales.
Al mismo tiempo, relee la realidad de la sociedad venezolana y retoma elementos que son propios de
esa sociedad, sus pueblos, sus próceres, su cultura, su idiosincrasia, donde el cristianismo también es
fundamental. Chávez, con su concepción de Socialismo Bolivariano, retoma aspectos teóricos de orden
universal en diálogo con la particularidad de Venezuela y su momento histórico. Por lo tanto, en esto
radica la grandeza de su pensamiento, la superación de definiciones abstractas y formales, por una
perspectiva concreta, saturada de mediaciones y particularidades que le dan cuerpo y sustento a una
construcción social e históricamente situada. El pensamiento de Chávez sobre el socialismo, no es
antojadizo, arbitrario ni simple, por lo tanto, es difícil que pueda perecer en el tiempo, a pesar de las
dificultades, tensiones y crisis que ha significado para el pueblo venezolano hacerlo carne. Su
pensamiento, lo toman y retomarán generaciones venezolanas porque el plano teórico siempre abre el
gran desafío de analizar la construcción histórico- concreta de este “Socialismo Bolivariano” en
Venezuela, cuyo porvenir sigue abierto y siendo objeto, no solo de innumerables estudios y análisis de
diversa índole, sino también fuente de esperanza para un “buen vivir”.
AGRADECIMIENTOS
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***Este trabajo forma parte del Proyecto FONDECYT REGULAR N° 1160742 “Planes sociales de empleo y
protección social para la (des)igualdad: los casos de Brasil, Chile y Venezuela (2005-2013)”
1 Al respecto ver Daniel Chávez, Hernán Ouviña y Mabel Thwaites Rey (Eds.), Venezuela. Lecturas
urgentes desde el sur, Amsterdam y Buenos Aires, CLACSO, 2017.
2Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Protección social y generación de
empleo: análisis de experiencias derivadas de programas de transferencias con corresponsabilidad,
Santiago, Naciones Unidas, 2011.
3El año 2015 Venezuela se ubica en el grupo de países de “Desarrollo Humano alto” en el lugar 71°,
sobre países como México 74°, Brasil 75° y Colombia 97°. Ver Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), Informe sobre desarrollo humano 2015, Trabajo al servicio del desarrollo humano,
Estados Unidos, PNUD, 2015.
4Leticia Rodríguez, El discurso de Hugo Chávez (1999-2009): Una década de hegemonía comunicacional
y revival propagandístico, Memoria para optar al grado de Doctor. Departamento de Historia de la
Comunicación Social, Facultad de ciencias de la información, Universidad Complutense de Madrid, 2012.
5Margarita López-Maya y Luis Lander “El socialismo rentista de Venezuela ante la caída de los precios
petroleros internacionales”, Cuadernos del CENDES, 26(71), 2009, 67-87; José Honorio, “La política
petrolera del gobierno Chávez o la redefinición del Estado ante la globalización neoliberal”, Historia
Actual Online, (24), 2011, 7-15.
6Edgardo Lander, La implosión de la Venezuela rentista, Amsterdam, Transnational Institute (TNI), 2016;
Carlos Peña (comp.), Venezuela y su tradición rentista: visiones, enfoques y evidencias, Buenos Aires y
Caracas, CLACSO - Universidad Central de Venezuela, 2017.
7Laura Enríquez y Simeon Newman, “The conflicted state and agrarian transformation in pink tide
Venezuela”, Journal of Agrarian Change, 16(4), 2016, 594-626; Thomas Purcell, “The political economy
of rentier capitalism and the limits to agrarian transformation in Venezuela”, Journal of Agrarian Change,
17(2), 2017, 296-312.
10Miriam Kornblith, “Venezuela: calidad de las elecciones y calidad de la democracia”. América Latina
Hoy, (45), 2007, 109-124; Laura Louza, “La estrecha y necesaria relación entre independencia judicial,
estado de derecho, el respeto de los derechos humanos y democracia. Venezuela como caso de
estudio”, Acta Sociológica, (72), 2017, 95-127.
11Nelly Arenas, “La Venezuela de Hugo Chávez: rentismo, populismo y democracia”, Nueva Sociedad,
229, 2010, 76-94; Ryan Brading, “From passive to radical revolution in Venezuela’s populist Project”,
Latin American Perspectives, 41(6), 2014, 48-64.
14Luis Bilbao, Venezuela en revolución: renacimiento del socialismo, Buenos Aires, Capital Intelectual,
2008; Iain Bruce, The Real Venezuela: Making Socialism in the 21st Century, London, Pluto Press, 2008;
Mario Ayala y Pablo Quintero (comps.), Diez años de revolución en Venezuela: historia, balance y
perspectivas (1999-2009), Buenos Aires, Editorial Maipue, 2009; Steve Ellner, “Hugo Chávez’s first
decade in office: Breakthroughs and shortcomings”, Latin American Perspectives, 37(1), 2010, 77-96.
15Elvira Narvaja, El discurso latinoamericanista de Hugo Chávez, Buenos Aires, Biblos, 2008; Mike
Gonzalez, Hugo Chavez: Socialist for the Twenty-first Century, London, Pluto Press, 2014.
16Blanca Méndez, “Análisis Hermenéutico del discurso del ex presidente Hugo Chávez: El Nuevo Mapa
Estratégico a partir del contexto político Ideológico ‘Contra hegemonía y Socialismo del Siglo XXI’”,
Reflexión Política, 17(33), 2015, 64-76; Juan Romero y Yessica Quiñónez, “El pensamiento socio-político
de Chávez: discurso, poder e historia (1998-2009)”, Espacio Abierto, 20(3), 2011, 519-536.
17Thays Adrián, “La metáfora conceptual en el discurso político venezolano: Rómulo Betancourt y Hugo
Chávez Frías”. Revista de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso, 10(1), 2010, 9-33; Irma
Chumaceiro, “Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: H. Chávez & E.
Mendoza” Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4(2), 2004, 91-113; Mercedes Duarte,
“Funciones estratégicas de las redes de metáforas en torno a “socialismo”: Un análisis interaccional del
discurso político de Hugo Chávez”, Revista signos, 49(90), 2016, 24-47.
18Cristián Rojas, “La persistencia del lenguaje religioso en el discurso político: El caso de Hugo Chávez”,
Civilizar Ciencias Sociales y Humanas, 13(24), 157-164.
19Héctor Hurtado, “Una mirada al discurso populista de Hugo Chávez: tensiones entre la ruptura y la
tradición”, Aposta. Revista de Ciencias Sociales, (66), 2015, 38-61.
20Miguel Martínez y Rebeca Vaisberg, “La narrativa revolucionaria del Chavismo”, Postdata, 19(2), 2014,
463-506.
21Marta Harnecker, Un mundo a construir: nuevos caminos, Santiago de Chile, LOM Ediciones, 2014.
22Tomas Moulian, Socialismo del siglo XXI: La quinta vía, Santiago de Chile, LOM Ediciones, 2000; Heinz
Dieterich, Socialismo del Siglo XXI, 2002, En https://www.rebelion.org/docs/121968.pdf; Juan Carlos
Monedero, “Hacia una filosofía política del socialismo del siglo XXI. Notas desde el caso venezolano”,
Cuadernos del CENDES, 25(68), 2008, 71-106; István Mészáros, El desafío y la carga del tiempo histórico:
el socialismo del siglo XXI, Caracas, Vadell Hermanos Editores, 2008; Michael Lebowitz, The
Contradictions of «Real Socialism». The Conductor and the Conducted, New York, Monthly Review Press,
2012.
24Ibid. p.,48
25Ibid. p.,58
27Ibid. p.,98-101
28Lebowitz, op cit. p., 45-46
30Ibid. p.385
33Ibid. p., 83
34Hugo Chávez, Selección de discursos del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo
Chávez Frías, Tomo VII “Año del Salto Adelante. Hacia la construcción del Socialismo del siglo XXI”,
Caracas, Ediciones de la Presidencia, 2005, p.161.
35Hugo Chávez, Las comunas y los cinco frentes para la construcción del socialismo. Aló Presidente
Teórico N° 1, Caracas, Ediciones MinCi, 2009, p., 9.
36Hugo Chávez, El socialismo del siglo XXI, Caracas, Ediciones MinCi, 2011, p.22.
37La igualdad ha sido objeto de estudios en el campo de la izquierda y el marxismo durante el último
tiempo, para detalles sobre este tema, revisar en esta misma revista los artículos de Paula Vidal, en los
Números 9 y 18.
40Elaboración propia en función de los discursos de Hugo Chávez. Las siguientes figuras que aparecen
en el artículo también cumplen con esta característica.
41Hugo Chávez, La construcción del Socialismo del Siglo XXI: discursos del Comandante Supremo ante la
Asamblea Nacional (1999-2012). Tomo III (2005-2008), Caracas, Fundación Fondo Editorial de la
Asamblea Nacional - Escuela de Formación Integral de la Asamblea Nacional “Dr. Carlos Escarrá Malavé”
(Eficem), 2014a, p., 233.
43Ibid., p.,47
44Ibid., p.,49
45Ibid., p.,51
46Hugo Chávez, “Intervención del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en la 64°
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Nueva York, 24 de noviembre de 2009”,
Hugo Chávez, Aquí huele a azufre. Discursos del presidente Hugo Chávez ante la Organización de
Naciones Unidas, Caracas, Ediciones MinCI, 2014b, p.,76
51Ibid, p. 111-112
54Ibid., p.,5
55Hugo Chávez, “Carta del comandante Chávez a los presidentes de Unasur, 2009”, Hugo Chávez,
Unidad, Unidad, Unidad, Esa debe ser nuestra divisa, Caracas, Ediciones MinCi, 2014d, p., 26
56Hugo Chávez, “Intervención del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela ante la 60°
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Nueva York, 15 de septiembre de 2005”,
Hugo Chávez, Nuestro compromiso con la justicia y la paz del mundo, Caracas, Correo del Orinoco,
2013b, p., 30.