TEMPLAR La Encomienda Del Temple de Huesca CONTE
TEMPLAR La Encomienda Del Temple de Huesca CONTE
(C.S.I.C.)
LA ENCOMIENDA
DEL TEMPLE DE HUESCA
C£A£IL{-
?r£
Excma. Diputación Provincial
HUESCA
Depósito Legal: Z. 1570-86
I.S.B.N.: 84-398-7271-2
PRESENTACIÓN 9
PROLOGO 13
BIBLIOGRAFÍA 15
FUENTES UTILIZADAS 17
I. LA COMUNIDAD TEMPLARÍA Y SU EVOLUCIÓN 19
El convenio de Huesca. Origen y organización interna 19
Los miembros de la comunidad 26
El conjunto conventual 29
Los donados 33
a) La familiarilas 33
b) Extracción social , 46
c) Patrimonio aportado 50
La limosna ... 51
El convento de Luna 53
Otras Casas menores 57
Relación cronológica de los miembros de las comunidades
de Huesca y Luna 59
II. FORMACIÓN DEL PATRIMONIO 67
Advertencias previas 67
Relación cronológica de las operaciones 70
Formación del patrimonio: Criterio de periodización 78
Las donaciones , 78
Tipos de donación 83
Motivos de la donación 84
Condiciones impuestas por el donante 88
Extracción social de los donantes 90
Donaciones reales 94
Donaciones colectivas 94
Las compras 95
Criterio selectivo 98
a) Selección en el ámbito comarcal 98
b) Selección en el ámbito local 106
Los precios 114
Extracción social de los vendedores ... 115
Los cambios ... ... ... 119
El patrimonio: Los bienes que lo integran 120
Las tierras de cultivo 120
Las explotaciones ganaderas 129
Casas y casales ... 130
Hombres 132
Bienes industriales y comerciales ... 133
Censos y tributos 136
Villas c iglesias 137
Otros bienes menores 138
Bienes procedentes de cambios 138
Bienes no incluidos en el cómputo global 139
Los litigios ... ... 139
III. ESTUDIO GEOGRÁFICO DEL PATRIMONIO 147
IV. EXPLOTACIÓN DEL PATRIMONIO 195
Los sectores de producción 195
Agricultura y ganadería ... 195
El secano y el regadío , ... ... 195
La fuerza de trabajo, técnicas y cultivos 200
La ganadería 220
La industria 222
Los molinos 224
Otras manifestaciones industriales 231
Las casas ... 234
Las tiendas y el comercio 236
Los tributos 236
El préstamo y la banca 237
El régimen de explotación 241
Explotación directa 242
Explotación indirecta 255
Bienes en tenencia del Temple 266
Las finanzas de la Encomienda 268
CONCLUSIONES 275
APÉNDICE DOCUMENTAL 277
A mi familia y a dos oscenses
imprescindibles: Don Federico
Balagucr y Don Antonio Duran.
PRESENTACIÓN
Manuel Ríti.
11
PROLOGO
14
BIBLIOGRAFÍA
15
CONTé, A.: Presencia del Temple en tierras de Sobrarbe: Muro, Jánovas, Arnie-
lias, Colungo y Naval, en «El Ribagorzano», Graus, 3 * época, n ú m s . 32 y 33
(1983).
CONTé, A.: Cataláns n'o Temple de Desea. Primeres J o r n a d e s sobre els Ordcs Re-
ligioso-mil i tars ais Pa'ísos Cataláns (s. xn-xix), Montblanc, 1985 (en prensa).
CONTé, A.: Trazas precapitalistas n'a esplotazión d'o patrimonio templario de
Desea. P. Jornades sobre el Ordes Religiosos-militares ais PPCC, Montblanc,
1985 (en prensa).
ESPAñOL MUZAS, I.: Binaced bajo las órdenes del Temple y de San Juan. «Argen-
sola», 2 (1951).
FOREY, A. J.: Cena Assesments in the Corona de Aragón: The Templar evidence,
en «Gesammelte aufsatze zur Kullurgeschichte Spanicns», 27 (1973).
GuiTART, C : Castillos de Aragón. Zaragoza 1976.
HUESCA, R. DE: Teatro Histórico de las Iglesias del Reyno de Aragón. T. V I I :
Iglesia de Huesca. Pamplona, 1789.
LAPEñA PAúL, A.: La Encomienda del Temple de Novillas. «Cuadernos de Estudios
Borjanos», III (1979).
LKDESMA, M.» L.: Las Ordenes Militares en Aragón durante la Edad Media. I Jor-
nadas de Estudios Aragoneses. Teruel, 1978 (Zaragoza, 1979).
LEDESMA. M.* L.: Templarios v Hospitalarios en el Reino de Aragón. Zaragoza,
1982.
LóPEZ, ELUM, P.: Aportación al estudio de los Maestres y Comendadores de las
Ordenes del Hospital y del Temple durante el reinado de Jaime I (1213-1276).
«Ligarzas», 2 (Valencia, 1970).
MACALLON, M.: IJOS Templarios de la Corona de Aragón. índice de un cartulario
del siglo XI11. «BRAH» X X X I I (1898).
MAGALIXIN, M.: Templarios v Hospitalarios. Primer Cartulario del AHN. «BRAH»,
XXXIII (1898).
MIRET i SAKS, J.: Les Cases de Templers i Hospitalcrs en Catalunya. Aplech de
noves y docuntents históriclis. Barcelona, 1910.
Uunrro, Ag.: La documentación ectesial aragonesa de los siglos XI al XIII dentro
del contexto socio-económico de la ¿poca. «Aragón en la E d a d Media», II
(1979).
USON SESé, M.: Aportaciones al estudio de la caída de los templarios en Aragón,
«Universidad» (Zaragoza, 1926).
VEGA Y LUOUE, C. L. DE LA: La Milicia templaría de Monreat del Campo. «Ligarzas»,
(1975).
VILAK BONET, M.: Actividades financieras de la Orden del Temple en la Corona de
Aragón, VTI CUCA, Barcelona, 1962, I I .
ZURITA, J.: Anales de Aragón, Zaragoza, 1967-74.
16
FUENTES UTILIZADAS
1. Fuentes Originales.
AHN, Códice 663 B. Cartulario del Temple de Huesca. En el m o m e n t o
de la presentación de la tesis habían sido publicados los siguientes docu-
mentos: 71, 72, 65, 66, 70, 67, 64. 69, 209 v 68, relativos a Almudévar, p o r
M.» Dolores Cabré (Noticias.,.); 91, 90, 63, 22, 4, 13, 2, 7, 9, 8 (CONTé:
Dominios...); n ú m . 34 (FOREY: The Templars...); n ú m . 113 (R. DEL ARCO:
Huesca en el siglo XII); 74 (CONTé: La Villa y el Castillo de Abrisén); 33,
30, 27, 26, 28, 29, 40, 36, 41. 25, 24, 44, 31, 43, 37, 35, 38, 32, 42, 39, 5, 44,
46, (CONTé: La Casa Templaría de Luna...); 58, 56, 47, 60, 59, 48, 55, 54,
61, 62, 57, 53, 52, 51, 49 y 50 (CONTé: O Patrimonio d'o Temple en Chaca...).
El resto del Cartulario, hasta 218 (realmente son 219 p e r o el 180 está
repetido) eran inéditos.
AHN, Códice 595 B. Abarca desde 1148 a 1198 y dio información sobre los
orígenes de la casa de Luna.
AHN, Ordenes Militares, Legajos, Carpeta 6S5. 23 documentos desde 1103
a 1522, la mayor parte relativo a la orden de San J u a n como heredera del
Temple, hasta el punto de que el comendador sanjuanista se intitula
también comendador del Temple. Estrictamente templarios son del 2 al
7. Han sido de utilidad los núms. t, 2, 4, 5, 6 y 7 de entre los estrictamente
templarios, y el 12, relativo a Algas, de 1344, y el 21, de 1480, sobre
Miqucra.
ACÁ. Cancillería, Registros 2, 46, 47, 50, 56, 60. 86, 87, 88, 89, 90, 92, 93.
94. 96. 101, 102, 104, 108, 109, 110, 111, 114, 116, 124, 287, 291, 308, 310, 340,
con abundantes documentos reales.
ACÁ. Maestre Racional Albalaes de Cuentas, n ú m . 623 y 624.
ACÁ. Monacales. Gran Priorato. Testamentos. El número 134 del arma-
rio 28.
También han dado información, si bien indirecta, los códices 598 B y
661 B del AHN, y los registros 10 y 309 de Cancillería del ACÁ.
2. Fuentes Publicadas.
• Colección Diplomática de la Catedral de Huesca, por Antonio DUR/N.
Zaragoza, 1965-69.
• Documentos Lingüísticos del Alto Aragón, por T. NAVARRO, Nueva York,
1957.
• Cartulaire General de l'Ordre du Temple, publicado por ALBON, París,
1957.
17
Regle du Temple, publicada por H. de CURZON, París, 1886.
Inventaris de ¡es Cases del Temple de la Corona d'Aragó en 1289, por
MIRET I SANS, en «BRABLB», núm. 42, Barcelona, 1911.
Fueros y cartas pueblas navarro-aragonesas otorgadas por los Tem-
plarios y Hospitalarios, por GARCíA LARRAGUETA, en «AHDE», XXIV,
1954.
Cofrades aragoneses y navarros de la Milicia del Temple (siglo X¡¡).
Aspectos socio-económicos, por Ag. UttlETO, en AEM, III, Zaragoza,
1980.
18
I, LA COMUNIDAD TEMPLARÍA Y SU EVOLUCIÓN
19
grandes conventos como Monzón, por citar el ejemplo más próximo
geográficamente. El estudio que voy a presentar puede servir para
comprender el papel que dentro de la Orden representan las enco-
miendas de tipo medio, que, como la de Huesca, fueron las más co-
munes, si bien en el caso particular oséense el condicionamiento ur-
bano dará a la encomienda unas posibilidades económicas que no son
factibles en los conventos rurales, los más abundantes en las tierras
de la Corona *.
Este interés económico comienza a despertarse en Huesca en la
temprana fecha de 1148\ en que se hacen las primeras compras. Hay
que pensar que fue también en ese momento cuando se dan la pre-
sencia física de miembros de la Orden en la ciudad de forma ya
permanente y los primeros pasos en la organización del convento 5 .
Un problema serio a la hora de estudiar la comunidad templaría
de Huesca es la carencia de datos directos, si bien la regla de la Or-
den* y detalles indirectos de la documentación han permitido recons-
truir, aunque parcialmente, lo que fue el desarrollo y la organización
del convento oscense, gracias, sobre todo, a la existencia de una abun-
dante documentación hasta mediados del siglo x m . Como decía an-
teriormente, el primer dato que tenemos relativo al Temple de Huesca
es de 1148; desde esa fecha hasta 1171, en que se cita al primer co-
mendador de la Casa de Huesca 7 , parece muy probable que no hu-
20
biese en la ciudad una comunidad conventual, sino que todo quedara
reducido a dos o tres freires pertenecientes al convento de Novillas,
que según Forey desempeña la capitalidad templaría en las tierras de
Aragón *.
El otro convento organizado tempranamente en las tierras arago-
nesas fue el de Monzón, donde el Temple debió de aparecer muy
pronto, si tenemos en cuenta que la villa y el castro fueron dados a
la Orden por Ramón Berenguer en los primeros momentos de la pre-
sencia templaría en Aragón, hacia 1137*. Esto justificaría que fueran
los freires de Monzón los que en 1153 compraran un solar en Luna 10 ,
en el que presumiblemente se construyó el convento.
En este marco, el rápido desarrollo económico del convento os-
éense iniciado en 1148 obligó a la presencia en la ciudad de más de
un freiré, pues ya en el primer documento de 1148 aparece un res-
ponsable, Ramón de Castellnou, acompañado de los freires Arnal de
Estopiñán y Pedro Juan. Ramón de Castellnou será el primer gran
impulsor de la Milicia en Huesca hasta 1166", que parece la fecha
tope de su mandato. El primer paso hacia la organización de la vida
conventual tiene lugar en 1160, creando el cargo de clavario —el primero
conocido es Roberto— n , de tal manera que desde ese momento hay
en la Ciudad un responsable superior, Ramón de Castellnou, y un en-
cargado de los asuntos económicos, que es el clavario. Podría decirse
que el paso definitivo tiene lugar en 1171 con la aparición del cargo
de comendador en la persona de Ramón de Cervera '3, freiré que lle-
vaba en Huesca desde 116814, después de haber desempeñado la res-
ponsabilidad de comendador en Luna, al menos durante 1167 y parte
de 1168 l5. Desde este momento y hasta la supresión de la Orden apa-
recerá de forma constante el cargo de comendador, si bien en el si-
glo xrrr se le suele definir normalmente como preceptor.
¿Cómo era esa comunidad osecnse? En primer lugar, cabe decir
que no fue muy numerosa y que incluso en los mejores momentos
de la encomienda no superó casi nunca los siete u ocho miembros '*
y esc fue el número que parece haberse mantenido a lo largo del si-
glo xni, desde que la Casa llega a su apogeo, como se deduce del in-
• FOKBY: The Templars in the Corona de Aragón. Londres, 1973, pág. 90.
' ZURITA: op. cit., pág. 201.
i» AHN, Cód. 663, B, doc. 33.
» AHN, Cód. 663 B, doc. 171.
12
AHN, Cód. 663 B, doc. 130. En el S. xill, el término clavario es progresi-
vamente sustituido por el de carnerario.
B AHN, Cód. 663 B, doc. 180 bis.
W AHN, Cód. 663 B, doc. 213.
8 AHN, Cód. 663 B, docs. 26 y 29.
16
Hacia 1220, tras la clausura del convento de Luna, se da la comunidad
más numerosa; concretamente, en 1224 hay no menos de nueve freires (AHN,
Cód. 663 B, doc. 151).
21
ventano de 128917 en el que se citan los nombres de cinco Freires y
se hace notar «y los demás». Este hecho parece contradecir la idea
de Forey de que los miembros de las comunidades fueron disminuyendo
a lo largo del siglo x m . De hecho, el que en el momento de la supre-
sión de la Milicia hubiera en el convento oséense cinco miembros '*
no es demasiado significativo, si tenemos en cuenta que ese número
parece el más común a lo largo de toda la documentación. Por otro
lado, en aquellos momentos de intranquilidad en la Orden es muy pro-
bable que la comunidad de los conventos de menor importancia se
hubiese visto diezmada, a fin de concentrar las fuerzas en los más
poderosos ante posibles peligros físicos, que no estuvieron del todo
ausentes en Aragón, según se desprende de los estudios de Castillón
Cortada". Si comparamos los cinco miembros de Huesca en el mo-
mento final de la Orden con los cinco existentes en el Nuevo Temple
de Londres w, podemos hacernos una idea del poder cuantitativo de la
comunidad oséense que, como antes decía, sólo sería superada por
aquellos conventos, como Monzón, de una envergadura por encima de
lo común.
En cuanto a la participación de los freires en la vida y gobierno de la
comunidad, está ordenado en la Regla (artículo 385) que se haga a tra-
vés del capítulo, que obligatoriamente ha de reunirse por Navidad, Pas-
cua de Resurrección, Pentecostés y todos los domingos, excepto en las
octavas de las festividades antes dichas. Parece que su papel era pura-
mente consultivo, como se desprende de la documentación, en la que
repetidamente el capítulo aparece como una figura vaga y difusa que
da su consilium, assensum o simplemente manifiesta su voluntad. El
derecho a reunirse en capítulo estaba reservado a aquellos conventos
con más de cuatro miembros (artículo 385 de la Regla), por lo que el
de Huesca pudo tenerlo a partir de la segunda mitad del siglo Xil.
Puede chocar el escaso papel dado a este órgano colectivo de gobierno,
pero no parece muy extraño si tenemos en cuenta el bajo nivel cul-
tural de la mayor parte de los freires, con una mayoría de iletrados e
incluso analfabetos 21 . Hay muchos datos que pueden asegurar esta
afirmación, como la ausencia de libros en los inventarios recogidos por
Miret, la rara vez que aparecen firmas de freires en la documentación,
o que el juicio al que fueron sometidos en el momento de la supresión
se hiciera, en la mayor parte de los casos, en lengua vulgar. Por lo
17
MlRET: Jnventaris de les cases del Temple de la Corona d'Aragá en 1289.
B.R.A.B.L.B., 42, 1911.
'» MIRET: Les Cases de Templers i Hospitalers a Catalunya. Barcelona, 1910,
pág. 391.
w CASTILLóN CORTADA: La población templario-hospitalaria de Chalamera y su
monasterio de Santa María. «Argcnsola», 65-70. Huesca, 1968-70.
» FOREY: o p . cit., pág. 298.
'i FOREY: op. cit., pág. 288.
22
que respecta a Huesca, el inventario de 1289 a es muy significativo:
no cita ni un solo libro. Pudiera justificarse pensando que el interés
del inventario era económico, pero el inventario de la Casa de Corbins
que recoge los bienes muebles, menajes, útiles de trabajo, etc., no cita
sino libros litúrgicos y una vida de santos. No es aventurado, pues,
afirmar que la preocupación cultural de las comunidades templarías
era inexistente. Tal vez no pueda separarse de esta realidad cultural de
los freires el hecho de que un cargo como el de clavario, que exige
de unos conocimientos mínimos de escritura y de cálculo, fuera de-
sempeñado durante muchos años por un mismo freiré en Huesca,
mientras el resto de los cargos era frecuentemente renovado. Así te-
nemos a Alberto ocupando el puesto de clavario de forma casi ininterrum-
pida desde 1169 a 1196, mientras se suceden durante ese período siete
comendadores. Tal vez esa larga permanencia fuera obligada por la
imposibilidad de encontrar un sustituto capacitado para el cargo. Y
digo esto porque, de acuerdo con las listas publicadas por Forcy y las
conclusiones a las que llega, parece seguro que aquellos freires pre-
parados para trabajos especiales eran desplazados de un convento a
otro con harta frecuencia. Si esto no ocurre con el clavario Alberto,
habrá que pensar que no se disponía de un abundante personal com-
petente, ni siquiera para una labor que no exigía grandes conoci-
mientos.
Salvo las tareas bien definidas de los cargos directivos estudiados
—comendador y clavario—, ¿cuál era la actividad del resto de la co-
munidad? Sin duda, labores domésticas y en los distintos sectores de
producción. Parece, por lo que la documentación permite ver, que el
número de esclavos y asalariados que hay en la Casa en 1289 no es
suficiente para garantizar la completa explotación del patrimonio re-
servado para ser trabajado con el personal propio, y esto supone que
algunos freires se responsabilizarían de tareas de tipo productivo. En
Huesca no hay datos concretos al respecto, pero sí es posible ver a un
freiré responsable de los molinos de la encomienda de Calatayud: P. de
Vilanova que esta ais molins13. Forey cree que el documento 107
del Cartulario templario de Huesca da la pista de un freiré sobre-
jubero o responsable de la labranza; se trata de F. Sancho superiu-
vera, pero en mi opinión pudiera tratarse de un apellido tanto como
de una responsabilidad. De todos modos, teniendo en cuenta el dato
relativo a la Casa de Calatayud, la posibilidad apuntada por Forey
podría ser cierta. En el caso del convento oséense, por contra, tenemos
datos suficientes para afirmar que eran frecuentes los asalariados para
trabajos en el convento; así, en 1224:4 sabemos que había un cocinero
y el armero del comendador, que no eran freires. En el inventario
22
MIRET: Invcntaris... op. cit., pág, 63.
u
MIRET I SANS: Invcntaris... o p . cit., pág. 65.
u
ACÁ, Monacales, Gran Priorato, Testamentos, Armario 28, núm. 134.
23
repetidamente citado de 1289 se constata que la Casa de Huesca tiene
deudas contraídas con un drapero, un carnicero, un herrero y con
P. Gil, al que se le deben 150 sueldos per son salari. Muy semejante
es lo que aporta al respecto la responsio de 1307, en la que se citan
deudas contraídas por la Orden con dos personas, con un asalariado
y con otra que no sabemos en concepto de qué 15 .
A lo largo de toda esta exposición, en la que se intenta explicar en
qué ocupaban su tiempo los Ereircs oscenses, he descartado volunta-
riamente las actividades militares, que no parece que fueran habituales
en esta comunidad. El carácter militar de los freires oscenses debió
de perderse muy pronto, si es que alguna vez lo hubo. Cuando la
Casa comienza a conformarse, hacia 1148, la frontera —como ya se
dijo— estaba tan alejada que difícilmente podía planteárseles la cru-
zada contra el sarraceno. Todos los datos apuntan a creer que la casa
se fundó con una voluntad económica, y no con fines militares. El
dato de que en 12243Í aparezca un armero del comendador, que por
otro lado es un seglar, no es en absoluto significativo, sobre todo por-
que su adscripción no parece al convento, sino a la persona del co-
mendador que, lógicamente, podía ser transferido a cualquier otra
Casa. Se podría pensar que los freires responsables, los grandes per-
sonajes de la Orden —una minoría, dentro de la Milicia—, tuvieran
clara su misión militar, pero esto no es aplicable a la totalidad de los
templarios que, sin duda, estaban claramente diferenciados por la ex-
tracción social, quedando la actividad militar para aquéllos que en la
vida civil eran ya caballeros.
Esta minoría de freires procedentes de los grupos dominantes, le-
trados y preparados, coparían los cargos de gobierno en los conventos
y bailias. Tal vez la necesidad de satisfacer esta posibilidad —aparte del
desarrollo económico de la Orden— llevó a la creación de algunos
cargos que no siempre aparecen justificados y suponían una burocra-
tización y una división estamental de la comunidad. Por lo que respecta
al convento oséense, en 1176 se tiene el primer dato sobre la existencia
de un subcomendador o subpreceptorD que de forma casi initerrum-
pida se ve reflejado en la documentación hasta bien entrado el si-
glo xin. En ausencia del comendador y del subcomendador, vemos
actuar al lugarteniente, rara vez citado, pues tan sólo tenemos noticias
de él en 1230, 1234 y 1238 a . Ocurre lo mismo con los cargos de
scriptor y capellán, de los que sólo se tienen noticias esporádicas, tanto
en Huesca como en el resto de conventos aragoneses M . El subcomen-
M
FOREY: op. cit., págs. 415 y ss.
M
ACÁ, Monacales, Gran Priorato, Testamentos, Armario núm. 28, 134.
a AHN, Cód. 663 B, doc. 11.
• AHN, Cód. 663 B, docs. 5, 9. 155.
25
FOREY: op. cit. págs. 263 y ss. Los docs. que hacen referencia al lugarte-
niente son los núms. 5, 9 y 155 del Cód. 663 B.
24
dador, que parece un cargo generalizado en los conventos de la Corona
en los finales del siglo x n y en la primera parte del siglo x m , no
tiene muy definida su función y podría reflejar esa burocratización
de la que hablaba o ser un cargo