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TEMPLAR La Encomienda Del Temple de Huesca CONTE

El documento es un estudio exhaustivo sobre la Encomienda del Temple de Huesca, basado en una tesis doctoral de Ángel Bruno Conté Cazcarro. Analiza la comunidad templaría, su evolución, la formación y explotación de su patrimonio, así como su impacto en la economía local durante los siglos XII y XIII. Además, incluye un apéndice documental con más de 300 documentos históricos que respaldan la investigación.
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TEMPLAR La Encomienda Del Temple de Huesca CONTE

El documento es un estudio exhaustivo sobre la Encomienda del Temple de Huesca, basado en una tesis doctoral de Ángel Bruno Conté Cazcarro. Analiza la comunidad templaría, su evolución, la formación y explotación de su patrimonio, así como su impacto en la economía local durante los siglos XII y XIII. Además, incluye un apéndice documental con más de 300 documentos históricos que respaldan la investigación.
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INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES

(C.S.I.C.)

(DE LA EXCMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL)


HUESCA

«Colección de Estudios Altoaragoneses», 7

Director: Antonio Duran Gudiol


Redacción y Administración:
Instituto de Estudios Altoaragoneses
C/. Duquesa de Villahcrmosa, 4
22001 HUESCA
LA ENCOMIENDA
DEL TEMPLE DE HUESCA
ÁNGEL CONTÉ

LA ENCOMIENDA
DEL TEMPLE DE HUESCA

C£A£IL{-

?r£
Excma. Diputación Provincial
HUESCA
Depósito Legal: Z. 1570-86

I.S.B.N.: 84-398-7271-2

COMETA, S. A. — CarreU-ra Castellón, km. 3,400 — Zaragoza — 1986


ÍNDICE

PRESENTACIÓN 9
PROLOGO 13
BIBLIOGRAFÍA 15
FUENTES UTILIZADAS 17
I. LA COMUNIDAD TEMPLARÍA Y SU EVOLUCIÓN 19
El convenio de Huesca. Origen y organización interna 19
Los miembros de la comunidad 26
El conjunto conventual 29
Los donados 33
a) La familiarilas 33
b) Extracción social , 46
c) Patrimonio aportado 50
La limosna ... 51
El convento de Luna 53
Otras Casas menores 57
Relación cronológica de los miembros de las comunidades
de Huesca y Luna 59
II. FORMACIÓN DEL PATRIMONIO 67
Advertencias previas 67
Relación cronológica de las operaciones 70
Formación del patrimonio: Criterio de periodización 78
Las donaciones , 78
Tipos de donación 83
Motivos de la donación 84
Condiciones impuestas por el donante 88
Extracción social de los donantes 90
Donaciones reales 94
Donaciones colectivas 94
Las compras 95
Criterio selectivo 98
a) Selección en el ámbito comarcal 98
b) Selección en el ámbito local 106
Los precios 114
Extracción social de los vendedores ... 115
Los cambios ... ... ... 119
El patrimonio: Los bienes que lo integran 120
Las tierras de cultivo 120
Las explotaciones ganaderas 129
Casas y casales ... 130
Hombres 132
Bienes industriales y comerciales ... 133
Censos y tributos 136
Villas c iglesias 137
Otros bienes menores 138
Bienes procedentes de cambios 138
Bienes no incluidos en el cómputo global 139
Los litigios ... ... 139
III. ESTUDIO GEOGRÁFICO DEL PATRIMONIO 147
IV. EXPLOTACIÓN DEL PATRIMONIO 195
Los sectores de producción 195
Agricultura y ganadería ... 195
El secano y el regadío , ... ... 195
La fuerza de trabajo, técnicas y cultivos 200
La ganadería 220
La industria 222
Los molinos 224
Otras manifestaciones industriales 231
Las casas ... 234
Las tiendas y el comercio 236
Los tributos 236
El préstamo y la banca 237
El régimen de explotación 241
Explotación directa 242
Explotación indirecta 255
Bienes en tenencia del Temple 266
Las finanzas de la Encomienda 268
CONCLUSIONES 275
APÉNDICE DOCUMENTAL 277
A mi familia y a dos oscenses
imprescindibles: Don Federico
Balagucr y Don Antonio Duran.
PRESENTACIÓN

Este trabajo ha sido realizado a partir de la tesis presentada por


Ángel Bruno Conté Cazcarro, para alcanzar el grado de doctor, en la
Facultad de Geografía c Historia de la Universidad de Barcelona, en
noviembre de 1981, que fue calificada con la nota de Sobresaliente
cum Laude, por acuerdo unánime de los miembros del tribunal en-
cargado de calificarla. Basta abrir el índice temático, para percatarse
de la organización global del trabajo realizado, de la solida estructura
que le sirve de base y del camino seguido en la investigación. Origina-
lidad de un lado, solidez de otro, son características que afloran apenas
iniciada la lectura, y que se mantienen a lo largo de todo el trabajo.
En primer lugar aparece el ineludible estado de la cuestión biblio-
gráfica que permite conocer el grado de conocimientos que se poseían
sobre el tema cuando comenzó la investigación, y las fuentes utilizadas
para la realización del trabajo. Se examina, luego, la comunidad tem-
plaría de Huesca: el convento, los miembros y su procedencia, el papel
de los donados y el patrimonio por ellos aportado, así como la orga-
nización del convento de Luna, dependiente de la Encomienda oséense,
y las casas menores, con la relación cronológica de todos los compo-
nentes localizados de las dos comunidades de Huesca y Luna, a lo
largo del período analizado, puesto que la historia de ambas comuni-
dades está íntimamente relacionada.
Se pasa, más adelante, a trazar el estudio económico, que centra
la tarea investigadora, y comienza por examinar la formación del pa-
trimonio con minuciosidad, a través de donaciones, compras y cambios,
presentando un cuadro muy completo de los bienes que se integraron
en él, tanto en el sector agrícola como en las explotaciones ganaderas,
así como también los bienes industriales y comerciales, censos y tri-
butos, villas e iglesias, y otros bienes patrimoniales de diversa índole.
Después del examen global y al pormenor de todos estos bienes, ocu-
pan la atención de Ángel Conté las características de las formas de
adquisición de cuantos bienes se integran en dicho patrimonio, sin
obviar dificultades. Por el contrario, éstas se afrontan en toda su com-
plejidad. El número de gráficas y tablas, diseminadas a lo largo del
libro, acredita también la minuciosidad con que se ha elaborado, a lo
largo de más de diez años de esfuerzos, y prueba que nada queda
al azar. Cualquiera de las afirmaciones que se hacen se halla suficien-
temente atestiguada, y, al lado de lo que cabe considerar firme y
cierto, las hipótesis se matizan para mayor claridad.
Se procede luego al estudio geográfico del patrimonio de la Enco-
mienda de Huesca en las comarcas de la propia Huesca, Cinco Villas,
Aragón, Sobrarbe y otras, para adentrarse en el estudio urbano por-
menorizado de los bienes situados en la capital, con los correspon-
dientes mapas y planos que facilitan la localización —siempre labo-
riosa— de la mayor parle de dichos bienes patrimoniales. Este estudio
de geografía histórica es de gran interés, no sólo para quienes conoz-
can bien el territorio, sino también para los estudiosos que quieran
profundizar en los datos documentales y penetrar, a través de ellos, en
aspectos ajenos al propósito y finalidad de esta tesis doctoral. Entre
sus méritos, quisiera señalar la precisión en los detalles menores y
la claridad y fluidez con que se exponen los distintos aspectos, con
novedades dignas de mencionarse, como las nuevas identificaciones y
las nuevas hipótesis razonadas que, sin duda, hacen avanzar el cono-
cimiento que hasta ahora se tenía de las comarcas y ciudad de Huesca
de los siglos x n y x m .
Con respecto a la ciudad de Huesca: barrios, calles, plazas y mer-
cados, iglesias y conventos, baños y otros edificios públicos, casas y
obradores, cobran vida de nuevo a través de estas páginas, entre mil
detalles insospechados, como el del foso exterior del muro de tierra,
situado junto al río para proteger el barrio artesano de las tenerías.
En éste, como en otros muchos aspectos, vemos aparecer en Ángel
Conté el sentido arqueológico que, sumado al de la interpretación de
los textos latinos que constituyen la base o cimiento de la obra, le
permite, aunando unos aspectos con otros, el proporcionarnos esta
reconstrucción viva del pasado urbano y rural del ámbito oscense, con
sus partidas y sus fincas, y los tipos de explotación: huerta, viña y
campos de cereal principalmente, con algún cultivo industrial, como
el lino.
Una vez examinadas la formación y situación del patrimonio es
preciso estudiar la forma de hacerlo productivo. Por ello se estudian,
a continuación, detalladamente, los sectores de producción, el régi-
men de explotación y las finanzas, con lo cual se valora económica-
mente dicho patrimonio, sin duda importante para la época y para el
medio en que se desarrolla. En él se hicieron obras hidráulicas para
extender el regadío, se introdujo la utilización de mulos, se transfor-
maron los cultivos, se usó el estercolado para mejorar las cosechas,
10
etc. Puede decirse, pues, que esta etapa de los siglos x n y x m fue
crucial para el futuro de Huesca, y la participación de los Templarios
en ella sobresalió.
Es preciso también señalar, para el lector atento, cómo, a medida que
Conté va desglosando punto tras punto, compara cuanto cabe deducir
de la documentación, o de la toponimia, con lo que se ha dicho o lo
que hoy cabe advertir. De este modo, las transformaciones del paisaje
oséense adquieren un mayor realce y el lector puede comprenderlas
con facilidad. Buen conocedor del paisaje actual, no deja de traducir
en el paisaje histórico los datos dcducibles y así, una vez más, las
hipótesis, cimentadas y verosímiles, cobran una mayor autenticidad.
En fin, no vamos nosotros a seguirle ahora paso a paso, el lector
sabrá apreciar por sí mismo éstas y otras cualidades metodológicas,
que harán, sin duda, que le deleite la lectura del volumen, porque en
él va a descubrir muchas c importantes raíces de la Huesca actual.
No quisiera poner punto final a estas líneas de presentación, sin
hacer una breve referencia a la colección diplomática en la que se
apoya este estudio, puesto que constituye su base más firme. Sin ella,
el estudio no hubiera sido posible. Más de 300 documentos, compren-
didos entre los años 1103 y 1433, y procedentes mayoritariamente del
Códice 663 B, conservado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid,
y de los registros de Cancillería del Archivo de la Corona de Aragón,
de Barcelona, constituyen la garantía más cabal de la solidez del estudio
y de sus conclusiones.
Terminamos nosotros esta breve presentación del estudio del doc-
tor Ángel Conté, felicitándonos de que el Instituto de Estudios Altoa-
ragoneses haya patrocinado la publicación de este laborioso trabajo
en el cual la problemática del presente oscense puede hallar mejor
comprensión en las experiencias y soluciones del pasado, y en el cual
también el estudio del papel desarrollado por los Templarios en tie-
rras de Aragón recibe un tratamiento adecuado a las normas metodo-
lógicas de la ciencia histórica de nuestros días, y realiza un avance
digno de ser conocido, apreciado y continuado. Cuando tantas tesis
doctorales, que suponen el esfuerzo continuado de años de trabajo
permanecen inéditas y olvidadas, es más de agradecer la atención que
el presente estudio ha merecido por parle de la institución oscense.

Manuel Ríti.

11
PROLOGO

Este libro es el fruto de un trabajo iniciado en los finales de la


década de los sesenta bajo la dirección del Dr. Don Emilio Sáez, y
concluido —en una primera etapa— en la tesis doctoral que, dirigida
por el Dr. Don Manuel Ríu, presenté en la Universidad de Barcelona
en 1981. Desde entonces, he seguido la investigación, si bien lo que
aquí se presenta es, básicamente, el grueso de esa tesis que, dolorosa-
mente, no es posible imprimir en su totalidad. Siempre resulta difícil
decidir qué parte de un estudio merece ser eliminada, pero espero
haber acertado y que el resultado siga manteniendo la unidad nece-
saria.
El trabajo abarca desde los orígenes de la Casa Templaría de Huesca
y de la de Luna hasta los últimos años de la Encomienda. Sin embargo,
queda sin recoger, apenas, el momento de la supresión y el destino final
de su patrimonio, aspectos éstos que serán tratados en un futuro y
no lejano trabajo.
El Temple de Huesca era, en el momento de ser presentada la tesis,
una nebidosa de la que tan sólo se conocían las citas recogidas en
obras de historia local, desde los clásicos Aynsa o Padre Huesca al
incansable Ricardo del Aico; o bien en historiadores del Temple, como
Miret o Forey. Trabajos monográficos sobre la Encomienda oscense
no se habían hecho más que los que, desde 1971, había ido dando a
conocer, si bien en todos ellos di a la luz aspectos muy parciales, que
no permitían valorar lo que fue el Temple de Huesca y el papel que le
tocó jugar en el marco del Alto Aragón. Y eso es lo que ahora trato
de presentar. Soy consciente de que es insuficiente, de que hay lagunas
que pueden parecer graves y de que, afortunadamente, es incompleto,
porque de todo ello nace la necesidad de que continúe investigando
y, también, que otros se sientan obligados a lo mismo. Ojalá que este
trabajo consiga aclarar aspectos de la historia altoaragonesa; no por
lo que es en sí, sino porque de él o contra él deriven otros y más ricos
trabajos.
Quiero dejar constancia de que, aparte de mi amor por la investi-
gación histórica, ha habido una motivación principal en todo el pro-
ceso que remata en la presentación de este libro: mi dedicación a las
tierras altoaragonesas. Y espero que sirva tanto a historiadores como
a quienes busquen únicamente una aproximación a la trayectoria de
su tierra y de su gente.
Agradezco al I.E.A. que me haya dado la posibilidad de publicar
la obra, algo que deseaba vehementemente y que creía ya imposible.

14
BIBLIOGRAFÍA

Entiéndase esta breve relación como puramente oricntaliva. Se han incluido


aquellas obras que dan noticia del Temple de Aragón de primera mano y se
han eliminado todas las que se limitan a repetir lo ya publicado. Tampoco se
han incluido las inéditas, a pesar del gran interés de algunas tesis y tesinas.

ARCO. R. mi.: Huesca en el siglo XII. II CHCA. Huesca 1920 (1922).


AYNETO, J.: Monografía histórica sobre las Ordenes Militares de Oriente y espe-
cialmente sobre la del Hospital de San Juan de Jcrtisaléii. Lérida, 1914.
AYNSA y un IRTARTE, F. D. on: Fundación, excelencias, grandezas y cosas memora-
bles de la Antiiitiissima Ciudad de Huesca. Assi en lo temporal como en lo
Espiritual. Manuscrito en la Biblioteca del Estado de Huesca. Huesca, 1619.
BENITO RUANO, E.: La Encomienda templaría y sanjuanista de Cantavieja (Te-
ruel), en «Homenaje a Lacarra», III (1977), págs. 149-166.
[Link], M.: Historia general de la religiosa y militar Orden de los Caballeros
del Temple. Barcelona, 1889.
CABRé, M.° D.: Noticias y documentos del Altoaragón. La Violada (Almudévar).
«Argén sol a», 38 (1959)'.
CASTILLOS CORTADA, F.: La población templario-hospitalaria de Chalamera y su
monasterio de Santa Maria. «Argensola», 65-70 (1968-70).
CASTIU.óN CORTADA, F.: Rito de presentación y toma de posesión de la encomienda
ChalameraBelver. «Argensola», 65-70 (1968-70).
[Link] CORTADA: LOS Templarios de Monzón. «Cuadernos de Historia Jeróni-
m o Zurita» (1981).
CONTé, A.: Dominios d'o Temple de Uesca sobre ¡ugars y ilesias d'o Alto Aragón.
«Argensola», 79-84 (1975-77).
CONTé, A.: La villa y el castillo de Abrisén, en «Miscelánea en honor de don An-
tonio Duran», Sabíñánigo. 1981.
CONTé. A.: La Casa Templaría de Lima y su dependencia de la Encomienda os-
éense. «Argensola», 87 (1979).
CONTé, A.: O patrimonio d'o Temple en Chaca v o pleito con l'Espital de Santa
Cristina (1175-1242), X CHCA, Zaragoza, 1976, III (1982).
CONTé, A.: El Temple en la ciudad de Huesca. T Congreso sobre Ordenes Militares
en la Península Ibérica, Madrid-Lisboa, 1971, en «Anuario d e Estudios Me-
dievales» (1981).
CONTé, A.: IM Encomienda del Temple de Huesca. Estudio socia-económico (si-
glos XIIXIII), resumen de la tesis doctoral, Universidad de Barcelona. 1981.

15
CONTé, A.: Presencia del Temple en tierras de Sobrarbe: Muro, Jánovas, Arnie-
lias, Colungo y Naval, en «El Ribagorzano», Graus, 3 * época, n ú m s . 32 y 33
(1983).
CONTé, A.: Cataláns n'o Temple de Desea. Primeres J o r n a d e s sobre els Ordcs Re-
ligioso-mil i tars ais Pa'ísos Cataláns (s. xn-xix), Montblanc, 1985 (en prensa).
CONTé, A.: Trazas precapitalistas n'a esplotazión d'o patrimonio templario de
Desea. P. Jornades sobre el Ordes Religiosos-militares ais PPCC, Montblanc,
1985 (en prensa).
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LAPEñA PAúL, A.: La Encomienda del Temple de Novillas. «Cuadernos de Estudios
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LKDESMA, M.» L.: Las Ordenes Militares en Aragón durante la Edad Media. I Jor-
nadas de Estudios Aragoneses. Teruel, 1978 (Zaragoza, 1979).
LEDESMA. M.* L.: Templarios v Hospitalarios en el Reino de Aragón. Zaragoza,
1982.
LóPEZ, ELUM, P.: Aportación al estudio de los Maestres y Comendadores de las
Ordenes del Hospital y del Temple durante el reinado de Jaime I (1213-1276).
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MACALLON, M.: IJOS Templarios de la Corona de Aragón. índice de un cartulario
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MAGALIXIN, M.: Templarios v Hospitalarios. Primer Cartulario del AHN. «BRAH»,
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Uunrro, Ag.: La documentación ectesial aragonesa de los siglos XI al XIII dentro
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Aragón, VTI CUCA, Barcelona, 1962, I I .
ZURITA, J.: Anales de Aragón, Zaragoza, 1967-74.

16
FUENTES UTILIZADAS

1. Fuentes Originales.
AHN, Códice 663 B. Cartulario del Temple de Huesca. En el m o m e n t o
de la presentación de la tesis habían sido publicados los siguientes docu-
mentos: 71, 72, 65, 66, 70, 67, 64. 69, 209 v 68, relativos a Almudévar, p o r
M.» Dolores Cabré (Noticias.,.); 91, 90, 63, 22, 4, 13, 2, 7, 9, 8 (CONTé:
Dominios...); n ú m . 34 (FOREY: The Templars...); n ú m . 113 (R. DEL ARCO:
Huesca en el siglo XII); 74 (CONTé: La Villa y el Castillo de Abrisén); 33,
30, 27, 26, 28, 29, 40, 36, 41. 25, 24, 44, 31, 43, 37, 35, 38, 32, 42, 39, 5, 44,
46, (CONTé: La Casa Templaría de Luna...); 58, 56, 47, 60, 59, 48, 55, 54,
61, 62, 57, 53, 52, 51, 49 y 50 (CONTé: O Patrimonio d'o Temple en Chaca...).
El resto del Cartulario, hasta 218 (realmente son 219 p e r o el 180 está
repetido) eran inéditos.
AHN, Códice 595 B. Abarca desde 1148 a 1198 y dio información sobre los
orígenes de la casa de Luna.
AHN, Ordenes Militares, Legajos, Carpeta 6S5. 23 documentos desde 1103
a 1522, la mayor parte relativo a la orden de San J u a n como heredera del
Temple, hasta el punto de que el comendador sanjuanista se intitula
también comendador del Temple. Estrictamente templarios son del 2 al
7. Han sido de utilidad los núms. t, 2, 4, 5, 6 y 7 de entre los estrictamente
templarios, y el 12, relativo a Algas, de 1344, y el 21, de 1480, sobre
Miqucra.
ACÁ. Cancillería, Registros 2, 46, 47, 50, 56, 60. 86, 87, 88, 89, 90, 92, 93.
94. 96. 101, 102, 104, 108, 109, 110, 111, 114, 116, 124, 287, 291, 308, 310, 340,
con abundantes documentos reales.
ACÁ. Maestre Racional Albalaes de Cuentas, n ú m . 623 y 624.
ACÁ. Monacales. Gran Priorato. Testamentos. El número 134 del arma-
rio 28.
También han dado información, si bien indirecta, los códices 598 B y
661 B del AHN, y los registros 10 y 309 de Cancillería del ACÁ.

2. Fuentes Publicadas.
• Colección Diplomática de la Catedral de Huesca, por Antonio DUR/N.
Zaragoza, 1965-69.
• Documentos Lingüísticos del Alto Aragón, por T. NAVARRO, Nueva York,
1957.
• Cartulaire General de l'Ordre du Temple, publicado por ALBON, París,
1957.

17
Regle du Temple, publicada por H. de CURZON, París, 1886.
Inventaris de ¡es Cases del Temple de la Corona d'Aragó en 1289, por
MIRET I SANS, en «BRABLB», núm. 42, Barcelona, 1911.
Fueros y cartas pueblas navarro-aragonesas otorgadas por los Tem-
plarios y Hospitalarios, por GARCíA LARRAGUETA, en «AHDE», XXIV,
1954.
Cofrades aragoneses y navarros de la Milicia del Temple (siglo X¡¡).
Aspectos socio-económicos, por Ag. UttlETO, en AEM, III, Zaragoza,
1980.

18
I, LA COMUNIDAD TEMPLARÍA Y SU EVOLUCIÓN

El convento templario de Huesca: Origen y organización interna

Si bien el primer documento que hace referencia directa a la pre-


sencia de freires templarios en Huesca data de 1148 ', es probable que
llevaran en la ciudad algunos años, si se hace caso a la donación que
Ramón Berenguer IV había hecho del cuarto de la villa de Cuarte, en
las inmediaciones de la capital, además de otros bienes repartidos por
el Reino y 1.000 sueldos de las rentas reales y exenciones fiscales di-
versas. Estas primeras donaciones, que permitirán el desarrollo rápido
de la comunidad en las tierras catalanoaragonesas, arrancan de 11372
y están ampliamente documentadas y estudiadas lo suficiente como
para no insistir en ello 3 . Ese favor por parte del poder civil tuvo su
compensación en la activa participación militar de la Milicia en las
campañas de reconquista, y serán estos dos elementos conjuntados los
que abrirían la vía a un crecimiento progresivo a lo largo de dos siglos.
Dentro del panorama general del Temple catalanoaragonés, la Casa
de Huesca no alcanzó nunca un papel protagonista, pero tampoco faltó
el favor real, muy especialmente de Pedro II. Tal vez la razón de este
menor protagonismo haya que achacarla al escaso papel militar que le
cupo a la comunidad, alejada ya desde su origen de la zona fronteriza
de reconquista. Por otro lado, si bien el Temple oscense llegó a alcanzar
una riqueza considerable, estuvo muy lejos del poder económico de

' AHN, Cód. 663 B, doc. 200.


2
AHN, Cód. 598 B, doc. 27, pág. 31.
3
ACÁ, Cancillería, R.° 309, fol. 5v.
AHN, Cód. 598 B, doc. 28, pág. 36.
En cuanto a las aportaciones bibliográficas clásicas baste citar a J. ZURITA:
Anales de Aragón, Zaragoza, 1967, págs. 199 y ss.; R. de Huesca: Teatro Histórico
de las Iglesias del Reyno de Aragón, T. VII: Iglesia de Huesca, Pamplona. 1797,
pág. 117; F. DUGO: Historia de los victoriossissimos antiguos condes de Barcelona
dividida en tres libros, Barcelona, 1603, fol. 228.

19
grandes conventos como Monzón, por citar el ejemplo más próximo
geográficamente. El estudio que voy a presentar puede servir para
comprender el papel que dentro de la Orden representan las enco-
miendas de tipo medio, que, como la de Huesca, fueron las más co-
munes, si bien en el caso particular oséense el condicionamiento ur-
bano dará a la encomienda unas posibilidades económicas que no son
factibles en los conventos rurales, los más abundantes en las tierras
de la Corona *.
Este interés económico comienza a despertarse en Huesca en la
temprana fecha de 1148\ en que se hacen las primeras compras. Hay
que pensar que fue también en ese momento cuando se dan la pre-
sencia física de miembros de la Orden en la ciudad de forma ya
permanente y los primeros pasos en la organización del convento 5 .
Un problema serio a la hora de estudiar la comunidad templaría
de Huesca es la carencia de datos directos, si bien la regla de la Or-
den* y detalles indirectos de la documentación han permitido recons-
truir, aunque parcialmente, lo que fue el desarrollo y la organización
del convento oscense, gracias, sobre todo, a la existencia de una abun-
dante documentación hasta mediados del siglo x m . Como decía an-
teriormente, el primer dato que tenemos relativo al Temple de Huesca
es de 1148; desde esa fecha hasta 1171, en que se cita al primer co-
mendador de la Casa de Huesca 7 , parece muy probable que no hu-

* Los documentos templarios permiten hacer un estudio bastante aproxi-


mado de la composición étnica, social y laboral de la ciudad, similar a los re-
sultados que se obtienen de los documentos de la Seo o los del monedaje de
1284 (UTRILLA: El monedaje de Huesca en 1284, en «Aragón en la Edad Media»,
Zaragoza, 1977, págs. 1-50). Calculando una población de 7.000 habitantes, los
aragoneses suponen el 77,3 %, los mudejares el 6,7 %, los franceses el 5,7 %,
catalanes y judíos un 3 %, entre otras minorías. En cuanto a la composición
laboral, se ve un predominio absoluto del artesanado con un 49,4 % del total de
la población activa, seguida del sector comercial con un 38,5 %, servicios y
construcción con 7,2 % y los sectores primarios con un poco menos del 5 %.
Estos datos, que son la media de los siglos XII y xm, nos muestran como
Huesca es una ciudad en el sentido más estricto de la palabra, con una mayoría
de población «burguesa», de entre los que hay que destacar a los grandes mer-
caderes, que alcanzarán, además del poder económico, el gobierno de la ciu-
dad compartido con la nobleza, sin que quedara excluida la pequeña y mediana
burguesía, como se ve en un documento de 1294 (ACÁ, Cancillería, R.° 100,
fol. 258 c-v) en el que entre los ¡tirados elegidos para el gobierno local están
García, especiero; García A., calderero; Pedro S., escritor; Juan García, cellero
y Domingo Juanez, campanero. El ascenso de la alta burguesía en Huesca no
diferirá de lo que por el mismo momento ocurre en la mayor parte de las
ciudades europeas de cierta importancia artesanal y comercial (BAREL: La Ciu-
dad Medieval: Sistema social-Sistema urbano, Madrid, 1981).
* AHN, Cód. 663 B, doc. 200.
5
Hasta 1148 se carece de documentos directos del Temple de Huesca, y todos
los que se conocen anteriores son de carácter general aunque puedan hacer
referencia a la ciudad, o bien son documentos relativos al convento de Luna.
' Regle du Temple, ed. H. de Curzon. Société de lUistoire de Francc, 1886.
i AHN, Cód. 663 B, doc. 180 bis.

20
biese en la ciudad una comunidad conventual, sino que todo quedara
reducido a dos o tres freires pertenecientes al convento de Novillas,
que según Forey desempeña la capitalidad templaría en las tierras de
Aragón *.
El otro convento organizado tempranamente en las tierras arago-
nesas fue el de Monzón, donde el Temple debió de aparecer muy
pronto, si tenemos en cuenta que la villa y el castro fueron dados a
la Orden por Ramón Berenguer en los primeros momentos de la pre-
sencia templaría en Aragón, hacia 1137*. Esto justificaría que fueran
los freires de Monzón los que en 1153 compraran un solar en Luna 10 ,
en el que presumiblemente se construyó el convento.
En este marco, el rápido desarrollo económico del convento os-
éense iniciado en 1148 obligó a la presencia en la ciudad de más de
un freiré, pues ya en el primer documento de 1148 aparece un res-
ponsable, Ramón de Castellnou, acompañado de los freires Arnal de
Estopiñán y Pedro Juan. Ramón de Castellnou será el primer gran
impulsor de la Milicia en Huesca hasta 1166", que parece la fecha
tope de su mandato. El primer paso hacia la organización de la vida
conventual tiene lugar en 1160, creando el cargo de clavario —el primero
conocido es Roberto— n , de tal manera que desde ese momento hay
en la Ciudad un responsable superior, Ramón de Castellnou, y un en-
cargado de los asuntos económicos, que es el clavario. Podría decirse
que el paso definitivo tiene lugar en 1171 con la aparición del cargo
de comendador en la persona de Ramón de Cervera '3, freiré que lle-
vaba en Huesca desde 116814, después de haber desempeñado la res-
ponsabilidad de comendador en Luna, al menos durante 1167 y parte
de 1168 l5. Desde este momento y hasta la supresión de la Orden apa-
recerá de forma constante el cargo de comendador, si bien en el si-
glo xrrr se le suele definir normalmente como preceptor.
¿Cómo era esa comunidad osecnse? En primer lugar, cabe decir
que no fue muy numerosa y que incluso en los mejores momentos
de la encomienda no superó casi nunca los siete u ocho miembros '*
y esc fue el número que parece haberse mantenido a lo largo del si-
glo xni, desde que la Casa llega a su apogeo, como se deduce del in-

• FOKBY: The Templars in the Corona de Aragón. Londres, 1973, pág. 90.
' ZURITA: op. cit., pág. 201.
i» AHN, Cód. 663, B, doc. 33.
» AHN, Cód. 663 B, doc. 171.
12
AHN, Cód. 663 B, doc. 130. En el S. xill, el término clavario es progresi-
vamente sustituido por el de carnerario.
B AHN, Cód. 663 B, doc. 180 bis.
W AHN, Cód. 663 B, doc. 213.
8 AHN, Cód. 663 B, docs. 26 y 29.
16
Hacia 1220, tras la clausura del convento de Luna, se da la comunidad
más numerosa; concretamente, en 1224 hay no menos de nueve freires (AHN,
Cód. 663 B, doc. 151).

21
ventano de 128917 en el que se citan los nombres de cinco Freires y
se hace notar «y los demás». Este hecho parece contradecir la idea
de Forey de que los miembros de las comunidades fueron disminuyendo
a lo largo del siglo x m . De hecho, el que en el momento de la supre-
sión de la Milicia hubiera en el convento oséense cinco miembros '*
no es demasiado significativo, si tenemos en cuenta que ese número
parece el más común a lo largo de toda la documentación. Por otro
lado, en aquellos momentos de intranquilidad en la Orden es muy pro-
bable que la comunidad de los conventos de menor importancia se
hubiese visto diezmada, a fin de concentrar las fuerzas en los más
poderosos ante posibles peligros físicos, que no estuvieron del todo
ausentes en Aragón, según se desprende de los estudios de Castillón
Cortada". Si comparamos los cinco miembros de Huesca en el mo-
mento final de la Orden con los cinco existentes en el Nuevo Temple
de Londres w, podemos hacernos una idea del poder cuantitativo de la
comunidad oséense que, como antes decía, sólo sería superada por
aquellos conventos, como Monzón, de una envergadura por encima de
lo común.
En cuanto a la participación de los freires en la vida y gobierno de la
comunidad, está ordenado en la Regla (artículo 385) que se haga a tra-
vés del capítulo, que obligatoriamente ha de reunirse por Navidad, Pas-
cua de Resurrección, Pentecostés y todos los domingos, excepto en las
octavas de las festividades antes dichas. Parece que su papel era pura-
mente consultivo, como se desprende de la documentación, en la que
repetidamente el capítulo aparece como una figura vaga y difusa que
da su consilium, assensum o simplemente manifiesta su voluntad. El
derecho a reunirse en capítulo estaba reservado a aquellos conventos
con más de cuatro miembros (artículo 385 de la Regla), por lo que el
de Huesca pudo tenerlo a partir de la segunda mitad del siglo Xil.
Puede chocar el escaso papel dado a este órgano colectivo de gobierno,
pero no parece muy extraño si tenemos en cuenta el bajo nivel cul-
tural de la mayor parte de los freires, con una mayoría de iletrados e
incluso analfabetos 21 . Hay muchos datos que pueden asegurar esta
afirmación, como la ausencia de libros en los inventarios recogidos por
Miret, la rara vez que aparecen firmas de freires en la documentación,
o que el juicio al que fueron sometidos en el momento de la supresión
se hiciera, en la mayor parte de los casos, en lengua vulgar. Por lo

17
MlRET: Jnventaris de les cases del Temple de la Corona d'Aragá en 1289.
B.R.A.B.L.B., 42, 1911.
'» MIRET: Les Cases de Templers i Hospitalers a Catalunya. Barcelona, 1910,
pág. 391.
w CASTILLóN CORTADA: La población templario-hospitalaria de Chalamera y su
monasterio de Santa María. «Argcnsola», 65-70. Huesca, 1968-70.
» FOREY: o p . cit., pág. 298.
'i FOREY: op. cit., pág. 288.

22
que respecta a Huesca, el inventario de 1289 a es muy significativo:
no cita ni un solo libro. Pudiera justificarse pensando que el interés
del inventario era económico, pero el inventario de la Casa de Corbins
que recoge los bienes muebles, menajes, útiles de trabajo, etc., no cita
sino libros litúrgicos y una vida de santos. No es aventurado, pues,
afirmar que la preocupación cultural de las comunidades templarías
era inexistente. Tal vez no pueda separarse de esta realidad cultural de
los freires el hecho de que un cargo como el de clavario, que exige
de unos conocimientos mínimos de escritura y de cálculo, fuera de-
sempeñado durante muchos años por un mismo freiré en Huesca,
mientras el resto de los cargos era frecuentemente renovado. Así te-
nemos a Alberto ocupando el puesto de clavario de forma casi ininterrum-
pida desde 1169 a 1196, mientras se suceden durante ese período siete
comendadores. Tal vez esa larga permanencia fuera obligada por la
imposibilidad de encontrar un sustituto capacitado para el cargo. Y
digo esto porque, de acuerdo con las listas publicadas por Forcy y las
conclusiones a las que llega, parece seguro que aquellos freires pre-
parados para trabajos especiales eran desplazados de un convento a
otro con harta frecuencia. Si esto no ocurre con el clavario Alberto,
habrá que pensar que no se disponía de un abundante personal com-
petente, ni siquiera para una labor que no exigía grandes conoci-
mientos.
Salvo las tareas bien definidas de los cargos directivos estudiados
—comendador y clavario—, ¿cuál era la actividad del resto de la co-
munidad? Sin duda, labores domésticas y en los distintos sectores de
producción. Parece, por lo que la documentación permite ver, que el
número de esclavos y asalariados que hay en la Casa en 1289 no es
suficiente para garantizar la completa explotación del patrimonio re-
servado para ser trabajado con el personal propio, y esto supone que
algunos freires se responsabilizarían de tareas de tipo productivo. En
Huesca no hay datos concretos al respecto, pero sí es posible ver a un
freiré responsable de los molinos de la encomienda de Calatayud: P. de
Vilanova que esta ais molins13. Forey cree que el documento 107
del Cartulario templario de Huesca da la pista de un freiré sobre-
jubero o responsable de la labranza; se trata de F. Sancho superiu-
vera, pero en mi opinión pudiera tratarse de un apellido tanto como
de una responsabilidad. De todos modos, teniendo en cuenta el dato
relativo a la Casa de Calatayud, la posibilidad apuntada por Forey
podría ser cierta. En el caso del convento oséense, por contra, tenemos
datos suficientes para afirmar que eran frecuentes los asalariados para
trabajos en el convento; así, en 1224:4 sabemos que había un cocinero
y el armero del comendador, que no eran freires. En el inventario

22
MIRET: Invcntaris... op. cit., pág, 63.
u
MIRET I SANS: Invcntaris... o p . cit., pág. 65.
u
ACÁ, Monacales, Gran Priorato, Testamentos, Armario 28, núm. 134.

23
repetidamente citado de 1289 se constata que la Casa de Huesca tiene
deudas contraídas con un drapero, un carnicero, un herrero y con
P. Gil, al que se le deben 150 sueldos per son salari. Muy semejante
es lo que aporta al respecto la responsio de 1307, en la que se citan
deudas contraídas por la Orden con dos personas, con un asalariado
y con otra que no sabemos en concepto de qué 15 .
A lo largo de toda esta exposición, en la que se intenta explicar en
qué ocupaban su tiempo los Ereircs oscenses, he descartado volunta-
riamente las actividades militares, que no parece que fueran habituales
en esta comunidad. El carácter militar de los freires oscenses debió
de perderse muy pronto, si es que alguna vez lo hubo. Cuando la
Casa comienza a conformarse, hacia 1148, la frontera —como ya se
dijo— estaba tan alejada que difícilmente podía planteárseles la cru-
zada contra el sarraceno. Todos los datos apuntan a creer que la casa
se fundó con una voluntad económica, y no con fines militares. El
dato de que en 12243Í aparezca un armero del comendador, que por
otro lado es un seglar, no es en absoluto significativo, sobre todo por-
que su adscripción no parece al convento, sino a la persona del co-
mendador que, lógicamente, podía ser transferido a cualquier otra
Casa. Se podría pensar que los freires responsables, los grandes per-
sonajes de la Orden —una minoría, dentro de la Milicia—, tuvieran
clara su misión militar, pero esto no es aplicable a la totalidad de los
templarios que, sin duda, estaban claramente diferenciados por la ex-
tracción social, quedando la actividad militar para aquéllos que en la
vida civil eran ya caballeros.
Esta minoría de freires procedentes de los grupos dominantes, le-
trados y preparados, coparían los cargos de gobierno en los conventos
y bailias. Tal vez la necesidad de satisfacer esta posibilidad —aparte del
desarrollo económico de la Orden— llevó a la creación de algunos
cargos que no siempre aparecen justificados y suponían una burocra-
tización y una división estamental de la comunidad. Por lo que respecta
al convento oséense, en 1176 se tiene el primer dato sobre la existencia
de un subcomendador o subpreceptorD que de forma casi initerrum-
pida se ve reflejado en la documentación hasta bien entrado el si-
glo xin. En ausencia del comendador y del subcomendador, vemos
actuar al lugarteniente, rara vez citado, pues tan sólo tenemos noticias
de él en 1230, 1234 y 1238 a . Ocurre lo mismo con los cargos de
scriptor y capellán, de los que sólo se tienen noticias esporádicas, tanto
en Huesca como en el resto de conventos aragoneses M . El subcomen-

M
FOREY: op. cit., págs. 415 y ss.
M
ACÁ, Monacales, Gran Priorato, Testamentos, Armario núm. 28, 134.
a AHN, Cód. 663 B, doc. 11.
• AHN, Cód. 663 B, docs. 5, 9. 155.
25
FOREY: op. cit. págs. 263 y ss. Los docs. que hacen referencia al lugarte-
niente son los núms. 5, 9 y 155 del Cód. 663 B.

24
dador, que parece un cargo generalizado en los conventos de la Corona
en los finales del siglo x n y en la primera parte del siglo x m , no
tiene muy definida su función y podría reflejar esa burocratización
de la que hablaba o ser un cargo