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Estudio Inductivo IBHEC - Carlos Yabraian

El documento presenta un estudio inductivo de los textos bíblicos, describiendo tres formas de acercarse a la Biblia: lectura, estudio y meditación. Se detalla el método inductivo, que consiste en observar, interpretar y aplicar el texto, enfatizando la importancia de hacerlo sin prejuicios. Además, se abordan las etapas del estudio inductivo y se ofrecen pautas para una correcta observación, interpretación y aplicación de los pasajes bíblicos.

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Estudio Inductivo IBHEC - Carlos Yabraian

El documento presenta un estudio inductivo de los textos bíblicos, describiendo tres formas de acercarse a la Biblia: lectura, estudio y meditación. Se detalla el método inductivo, que consiste en observar, interpretar y aplicar el texto, enfatizando la importancia de hacerlo sin prejuicios. Además, se abordan las etapas del estudio inductivo y se ofrecen pautas para una correcta observación, interpretación y aplicación de los pasajes bíblicos.

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Estudio Inductivo de

los textos bíblicos


IBHEC La Serena
Año 2023

Tomado de:
La Aventura de Estudiar la Biblia- Método Inductivo
Carlos Yabraian
Serie Formación ABUA
Adaptado por: Prof. Guillermo Gacitúa
Método Inductivo- Estudio de los textos bíblicos

A. Formas de acercarnos a la Biblia


Comenzamos este encuentro preguntándonos: cuando leemos la Biblia, ¿cómo nos
aproximamos al texto? Es decir, ¿qué pasos seguimos para comprender lo que leemos? Es
conveniente anotar en una pizarra o papel afiche los comentarios de los participantes.
Podemos esperar las siguientes respuestas:
a) Leo un pasaje y medito en lo que Dios me dice.
b) Leo un libro de la Biblia en forma continuada o sistemática.
c) Leo un pasaje y busco paralelos en otros libros de la Biblia.
d) Leo, pero frecuentemente no entiendo en profundidad el pasaje.
e) Leo, pero a veces me encuentro con palabras que no entiendo, y eso me impide captar
el sentido del pasaje.
La experiencia nos muestra que hay distintas formas de acercarnos a la Biblia. Se pueden
resumir en tres categorías: lectura, estudio y meditación.
a) La lectura bíblica: Se caracteriza por una lectura rápida de una porción larga, de un
capítulo o de varios capítulos. Es una lectura panorámica, a vuelo de pájaro, de las
grandes obras de Dios en la historia, de lo que él ha dicho o hecho. Esta forma de
acercarnos a la Biblia tiene como meta extraer las ideas generales y no los detalles.
b) El estudio bíblico: Tiene como propósito buscar o captar el significado más profundo
del texto bíblico. Se caracteriza por el análisis de una porción bíblica no demasiado
extensa. El estudio implica la observación cuidadosa de cómo se relacionan entre sí
las distintas partes del pasaje.
c) La meditación bíblica: Su propósito es el diálogo íntimo con Dios. Se caracteriza por
pensar detenidamente en un versículo o una idea de una porción de la Escritura.
Enfatiza la relación íntima con Dios y la respuesta personal a su Palabra.
Es bueno reconocer que estos tres acercamientos a la Biblia no son excluyentes entre sí. Cada
uno tiene su valor y su utilidad, según el propósito del lector. También es importante tener
presente que toda forma de acercarnos a la Biblia es una respuesta a la iniciativa de Dios. En
Hebreos 1.1 leemos que Dios utilizó ‘muchas maneras’ para comunicarse con nosotros. La
misma Carta nos dice, en 4.12, que su Palabra es ‘viva y eficaz’ y llega a lo profundo de
nuestro ser, para cumplir los propósitos eternos de Dios.
Dios nos creó para tener relación con él. A pesar de nuestra rebeldía, él tomó la iniciativa y
siguió comunicándose con nosotros. A lo largo de muchos años, Dios inspiró a diversas
personas a escribir de tal manera que pudiéramos conocerlo y restablecer nuestra relación
con él por medio de Jesucristo. Dios quiso comunicarse con nosotros en maneras que nos
fueran comprensibles. Por eso su Palabra fue escrita en las formas literarias que eran claras
para sus lectores originales, y siguen siéndolo para nosotros cuando leemos la traducción de
la Biblia a nuestro propio idioma.
En cuanto a la forma de expresión literaria, la Biblia contiene principalmente narraciones,
discursos y poesías. Cada una de estas modalidades tiene características peculiares.
Cuando nos acercamos a un pasaje de la Biblia, es importante identificar a cuál de estas
formas corresponde, ya que esto determina cómo entenderlo, interpretarlo y aplicarlo.
a) Narración/historia.
El autor narra sucesos, hace de ‘historiador’; su objetivo es describir ciertos hechos
específicos y significativos. Pone énfasis en las personas, sus acciones y diálogos. Por
ejemplo: los primeros 17 libros del Antiguo Testamento, los Evangelios, y Hechos de los
Apóstoles.
b) Discurso o enseñanza.
El escritor u orador es un predicador o maestro. Busca persuadir a sus lectores u oyentes a
que cambien su forma de pensar. Para eso, usa argumentos o razonamientos y se refiere a
experiencias. Hay una relación personal entre el escritor y el lector (o entre orador y oyente).
Por ejemplo: las cartas apostólicas del Nuevo Testamento y algunos capítulos de Hechos,
como el discurso de Esteban en el capítulo 7.
c) Poesía.
El autor quiere comunicar su experiencia y sus sentimientos acerca de Dios, el mundo, la
vida, y lo hace utilizando recursos poéticos: metáforas, paralelismos, comparaciones,
símbolos, ritmos. Es posible que el pasaje contenga aspectos históricos o tenga intención de
ser enseñanza; pero lo que determina si un texto es poesía es el uso de los recursos poéticos
anteriormente mencionados. La Biblia incluye una gran variedad de ejemplos: Salmos, Job,
Cantares, Proverbios, Apocalipsis, etc. (La literatura apocalíptica es tan peculiar que se
considera como una forma especial de expresar el mensaje.)
También existen pasajes mixtos, que contienen elementos de más de una forma de expresión.
Por ejemplo, Isaías 37 y 38 incluye narración y poesía; Hechos 17.16–34 (presentación de
Pablo en Atenas) tiene narración y también discurso o enseñanza.

B. ¿Qué es el estudio inductivo?


El método inductivo es el procedimiento de aprender mediante la observación de una serie
de hechos para llegar a una conclusión. Nos lleva de los datos particulares a una ley o
principio general. Cuando aplicamos este método, es preciso que dejemos a un lado ideas
preconcebidas y conclusiones aceptadas sin haber analizado el texto mismo.
El método inductivo es, entonces, un razonamiento que va de lo particular a lo general, de
las partes a un todo, de los hechos y fenómenos a las leyes, de los efectos a las causas.
Particular General
Partes Todo
Fenómeno Leyes
Efectos Causas
Este método es muy apropiado para el estudio de la Biblia. Si nos acercamos a ella sin
prejuicios o ideas anticipadas, podemos descubrir qué quiso comunicar el escritor a sus
lectores y qué nos dice Dios hoy a nosotros a través de esa Palabra viva. El método inductivo
es el acercamiento necesario para entender y aplicar la Palabra de Dios. Con todo, un método
es sólo una ayuda, una herramienta para comprender el texto. Lo esencial es leer la Biblia
bajo la guía del Espíritu Santo.
El método inductivo para el estudio de la Biblia consta de tres pasos (o-i-a):
1. Observación: ¿Qué es lo que realmente dice el pasaje?
2. Interpretación: ¿Qué quería comunicar el autor en este pasaje?
3. Aplicación: ¿Cuáles son las lecciones prácticas para nosotros, hoy?
El estudio inductivo tiene las siguientes ventajas:
a. Puede usarse tanto en el estudio personal como grupal.
b. Es accesible. Sin necesidad de recurrir a especialistas, podemos leer la Biblia y
entenderla en grupo. Aun los que leen la Biblia por primera vez pueden hacer aportes,
incluso los que no son cristianos: el Espíritu Santo ilumina a todos. Por esta razón, el
método es especialmente apropiado para grupos de estudio bíblico evangelístico.
c. Es dinámico, porque es necesario tomar parte activa en el estudio y buscar lo que el
Espíritu de Dios quiere decirnos.
Los objetivos del estudio inductivo de la Biblia son:
a. Analizar el pasaje en profundidad, no para comprobar nuestros conceptos previos,
sino para formar un concepto con base en el texto mismo. Es muy importante que, al
acercarnos al pasaje, lo hagamos sin ideas preconcebidas; es decir, debemos hacerlo
con humildad y apertura a que el Espíritu nos hable.
b. Descubrir por nosotros mismos las riquezas del pasaje. No recibimos respuestas he
chas, ni las ideas personales del líder del grupo. Nosotros mismos, al estudiar y
profundizar el texto, descubrimos lo que Dios nos quiere decir.
c. Establecer fundamentos sólidos, bases firmes para dar razón de nuestra fe.
d. Dar lugar para que el Espíritu Santo nos hable. El estudio de la Biblia cumple su
propósito fundamental cuando transforma nuestra manera de pensar y de vivir.
C. Etapas del Estudio Inductivo

1. Observación
Cómo hacer la observación general
a) Forma.
El pasaje a estudiar, ¿es narración, poesía, enseñanza? ¿Es mixto? Saber en cuál de estas
formas está escrito un texto nos ayudará luego para hacer una buena interpretación y
aplicación.
b) Contexto.
a. Contexto del pasaje. Debemos leer lo que precede y lo que sigue al texto: ¿Qué sugieren
los acontecimientos anteriores y posteriores al pasaje que estamos estudiando?
b. Contexto geográfico. ¿Qué indicaciones contiene el texto sobre el lugar geográfico?
Recomendamos que los participantes utilicen los mapas de sus propias Biblias.
c. Contexto histórico social. Buscar toda la información histórica, social, de costumbres, etc.
a nuestro alcance, que nos ayude a entender mejor el pasaje.
c) Estructura del pasaje
c.1. Subdivisiones del pasaje.
A veces se encuentran divisiones claras en el pasaje y otras veces hay que ‘crearlas’. A cada
una de estas divisiones o partes asignamos un subtítulo que comunique en forma concreta el
contenido de estos versículos. Los títulos y subtítulos no necesariamente coinciden con las
divisiones y títulos que aparecen en nuestras Biblias. Cada pasaje tiene su división natural,
donde encontramos un cambio de tema/idea en el mismo pasaje. Es importante observar
cómo cada párrafo se enlaza con el anterior.
c.2. Versículo clave. También se puede, normalmente, identificar un versículo clave del
pasaje:
• que sea una especie de resumen
• que sugiera el contenido del mismo
• que tenga íntima relación con el título del pasaje
Cómo hacer una observación específica
a) ¿Qué es el hecho central?
El hecho central es el acontecimiento clave, la acción principal sobre la cual se estructura
todo el pasaje.
b) ¿Qué son los hechos secundarios?
Los hechos secundarios son los que acompañan al hecho central; nos ayudan a entender mejor
la acción central del pasaje.
¿Cómo determinar el hecho central y los hechos secundarios? Para determinar el hecho
central, es preciso descubrir el énfasis del autor. Al hacer la observación específica, quizás
encontremos algunos de los siguientes elementos que nos ayudan a percibir el énfasis e
intención del autor. Por cierto, no siempre encontraremos todos estos elementos en cada
pasaje.
• Repetición de ciertas palabras, frases, ideas o acciones.
• Comparación de ideas con cosas conocidas; por ejemplo, testimonio con ser ‘sal y
luz’.
• Contraste entre cosas, actitudes o ideas opuestas; por ejemplo: luz–oscuridad.
• Relativa importancia de ideas, personas y sucesos mencionados en un pasaje.
• Relación entre causa y efecto en los sucesos que ocurren en el pasaje.
• Relación entre medios y fines.
• Progresión de ideas o acciones.

2. Interpretación
¿Qué es la interpretación?
Es determinar el significado del texto; significa captar o entender lo que el autor quiso
comunicar a sus lectores originales. El propósito de la interpretación es responder: ¿Cuál es
el mensaje central del pasaje? ¿Qué propósito tenía el autor al comunicarlo? ¿Qué
entendieron sus primeros oyentes o lectores?
Pautas para una buena interpretación
a) Comienza con una buena observación del texto. En la práctica, se trata de un proceso
de ida y vuelta entre observación e interpretación. Cuando nos hacemos preguntas
para comprender el significado del pasaje, a menudo necesitamos volver a observar
el texto.
b) Uso del lenguaje. Lo que determina si una palabra se emplea en sentido literal o
figurado es la intención del autor o de la persona que habla. Siempre debemos optar
por la comprensión más simple y directa del texto. Estos principios ayudarán a aclarar
dudas:
1. Sentido literal. En la mayoría de los casos las palabras deben tomarse literalmente,
a menos que el contexto u otras razones hagan que tal interpretación sea imposible
o poco probable. Por ejemplo, en Marcos 4.37–38 las palabras ‘tormenta’,
‘cabezal’, ‘barca’ se deben tomar literalmente. No tienen sentido figurado o
simbólico.
2. Sentido figurado. Sin embargo, hay textos donde ciertas palabras deben
interpretarse en sentido figurado. Normalmente, en nuestra comunicación diaria,
no tenemos problemas para identificar estos usos figurados. Por ejemplo, si
decimos: ‘Estoy muerto de sueño’ entendemos perfectamente que la persona que
habla no está literalmente ‘muerta’, sino que es una expresión figurada de
cansancio. Ejemplos bíblicos: En Juan 15.1 Jesús dice de sí mismo ‘Yo soy la
vid.’ En Mateo 23.33 dice, en referencia a los fariseos: ‘Serpientes, generación de
víboras.’
c) Significado original.
Una tercera pauta para una buena interpretación es comprender el significado que
tenía el pasaje para sus primeros destinatarios. ¿Qué quería decir en esa época?
Entendemos que el sentido ‘original’ de una palabra o frase es lo que el orador o
escritor quiso comunicar a sus oyentes o lectores de la época. Con el transcurso del
tiempo, algunas palabras adquirieron nuevos significados: por ejemplo ‘humilde’;
hoy en el uso popular esta palabra hace referencia específicamente a la ‘pobreza
económica’.
d) Significado coherente.
La Biblia se interpreta a sí misma. Por lo tanto, hay que buscar el significado
coherente, que armonice la parte con el todo. Debemos interpretar el versículo o la
idea de manera que armonice primero con el contexto y luego con la enseñanza total
de la Biblia. Por ejemplo, tenemos que entender la frase de Lucas 14.26: ‘Si alguno
viene a mí y no aborrece a su padre y madre ... no puede ser mi discípulo’ a la luz de
Efesios 6.2: ‘Honrarás a tu padre y a tu madre.’
e) Investigar los puntos difíciles.
Cuando encontramos palabras o frases difíciles de entender, podemos recurrir a algún
comentario bíblico o diccionario bíblico. A veces, dos personas llegan a
interpretaciones diferentes respecto al significado de un mismo pasaje. Es importante
que estemos dispuestos a revisar nuestros puntos de vista. En algunos casos, las
diferencias pueden surgir de observaciones o interpretaciones inadecuadas.
Necesitamos estar abiertos a Dios y ser responsables cuando interpretamos su Palabra.
Nuestro enfoque no debe ser: ¿Qué pasaje respalda lo que yo pienso? sino: ¿Qué quiere Dios
comunicarme en este pasaje, a la luz de toda la Biblia, sobre este tema?

3. Aplicación
Pautas para una buena aplicación
La aplicación de un pasaje tiene como propósito ayudarnos a descubrir la enseñanza práctica
que tiene para nosotros hoy. La lectura y el estudio de la Biblia tienen verdadera utilidad si
transforman de manera provechosa nuestra forma de pensar y de vivir. La aplicación se
desprende del énfasis principal del pasaje y depende de la calidad de la observación e
interpretación.
La aplicación debe expresarse de manera que sea:
• Personal: escrita en primera persona singular o plural.
• Práctica: aplicable, expresada en tiempo presente.
• Clara: específica, y fácilmente comprensible.
Pasos
Podemos mencionar cuatro pasos que nos llevan a la aplicación de un pasaje. Las siguientes
preguntas nos ayudarán a dar esos pasos.
1. ¿Cuáles son las verdades bíblicas que se desprenden de nuestra interpretación del
pasaje?
2. ¿Cuáles de nuestras situaciones y reacciones humanas son similares a las que se
describen en el pasaje?
3. ¿En qué esferas de la vida personal o grupal podemos aplicar las verdades extraídas
del pasaje?
• Nuestra relación con Dios.
• Nuestra actitud hacia nosotros mismos.
• Situaciones dentro de la familia.
• Nuestras relaciones personales en general.
• El grupo cristiano al que pertenecemos.
• El ámbito de trabajo y/o estudio (compañeros, jefes, profesores, empleados).
• Entre aquellos que no conocen a Jesús.
• El ámbito político–social en el que vivimos.

4. ¿Cuál es nuestra repuesta a Dios? ¿En qué cambiará nuestra vida el estudio de este
pasaje? Buscar en el pasaje:
• Algo que creer.
• Algo para agradecer.
• Algo para cambiar en nuestra vida.
• Algo para pedir a Dios (necesidades personales).
• Algún pecado para confesar.
• Algo por lo cual alabar a Dios.
• Algo para obedecer.
• Una promesa en la que debo confiar.
• Un desafío que puedo aceptar.

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