Charles Darwin: Padre de la teoría de la evolución
Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en
Shrewsbury, Inglaterra, en una familia acomodada. Fue el quinto de
seis hijos de Robert Darwin, un médico respetado, y Susannah
Wedgwood, miembro de una influyente familia industrial. Desde
pequeño, mostró interés por la naturaleza, recolectando insectos y
observando el mundo que lo rodeaba.
En 1825, Darwin ingresó a la Universidad de Edimburgo para estudiar
medicina, pero pronto perdió interés y abandonó esos estudios.
Posteriormente, se matriculó en la Universidad de Cambridge para
prepararse como clérigo, aunque su verdadera pasión era la historia
natural.
Su vida dio un giro en 1831 cuando se unió como naturalista a la
expedición del HMS Beagle, un barco que daría la vuelta al mundo en
un viaje que duró cinco años. Durante esta travesía, Darwin visitó
lugares como Sudamérica, Australia y las Islas Galápagos, donde
recopiló innumerables observaciones y muestras de flora, fauna y
geología. En Galápagos, notó diferencias en los picos de los pinzones de
una isla a otra, lo que sembró en su mente las primeras ideas sobre
cómo las especies podrían cambiar y adaptarse con el tiempo.
Tras su regreso a Inglaterra en 1836, Darwin dedicó décadas a analizar
sus hallazgos. En 1859, publicó su obra más importante, "El origen de
las especies", donde presentó su teoría de la evolución por selección
natural. Este concepto explicaba cómo las especies evolucionan con el
tiempo mediante variaciones que favorecen su supervivencia y
reproducción. La obra desató debates en la sociedad y la ciencia, pero
también transformó para siempre nuestra comprensión del mundo
natural.
Charles Darwin vivió sus últimos años en su hogar de Down House, en
Kent, sufriendo de problemas de salud, aunque nunca dejó de estudiar y
escribir. Murió el 19 de abril de 1882 y fue enterrado en la Abadía de
Westminster, un honor reservado a las grandes figuras británicas.
Su legado perdura como uno de los científicos más influyentes de la
historia, cuya curiosidad y dedicación revelaron los secretos de la vida
en la Tierra.
Alfred Russel Wallace: El cofundador de la teoría de la evolución
Alfred Russel Wallace nació el 8 de enero de 1823 en Llanbadoc, Gales,
en una familia humilde. Fue el octavo de nueve hijos, y las dificultades
económicas de su hogar marcaron su juventud. A pesar de no tener una
educación formal avanzada, Wallace desarrolló un profundo interés por
la naturaleza y la ciencia mientras trabajaba como agrimensor junto a su
hermano.
Inspirado por lecturas como las obras de Alexander von Humboldt y
Charles Darwin, Wallace decidió dedicarse al estudio de la biodiversidad.
En 1848, emprendió su primer gran viaje a la cuenca del Amazonas,
donde exploró la flora y fauna de la región. Aunque perdió muchas de
sus muestras en un incendio en su barco de regreso, este viaje reforzó
su pasión por la historia natural.
En 1854, Wallace inició un segundo viaje trascendental a las Islas
Malayas (actual Indonesia y alrededores), que duró ocho años. Allí
observó la variación de especies entre las islas y trazó una línea
imaginaria, conocida como la Línea de Wallace, que separa las especies
asiáticas de las australasianas. Estas experiencias lo llevaron a formular
una teoría sobre cómo las especies cambian con el tiempo.
En 1858, Wallace envió a Charles Darwin un manuscrito detallando sus
ideas sobre la selección natural, sin saber que Darwin había estado
trabajando en una teoría similar durante décadas. Este hecho llevó a
una presentación conjunta de ambos trabajos ante la Sociedad Linneana
de Londres en 1858. Aunque Darwin recibió la mayor parte del
reconocimiento histórico por la teoría de la evolución, Wallace siempre
mantuvo una relación respetuosa y colaborativa con él.
A lo largo de su vida, Wallace continuó escribiendo sobre biología,
geografía y filosofía. Fue un defensor de causas sociales y políticas,
como el socialismo, los derechos laborales y la conservación de la
naturaleza.
Wallace falleció el 7 de noviembre de 1913, en Broadstone, Inglaterra, dejando
un legado como uno de los naturalistas más influyentes de su época. Aunque a
menudo opacado por Darwin, su contribución a la ciencia es innegable,
especialmente por su papel en el desarrollo de la teoría de la evolución y sus
estudios sobre biogeografía.