¿QUÉ ES LA TIPOGRAFÍA EN DISEÑO
GRÁFICO?
§ La palabra tipografía proviene del griego «typos», que significa molde, y «graphein», que
quiere decir escritura. Dentro del diseño gráfico, se define como «el arte de colocar letras»
para lograr que el texto se acomode estéticamente de acuerdo con la composición y el
propósito del material.
§ La historia de las tipografías se remonta a los tipos móviles utilizados en las primeras
imprentas, los cuales tenían una cantidad muy limitada de modelos. Hoy en día, el diseño
gráfico se ha profesionalizado muchísimo y ha creado un sinfín de tipografías para utilizar en
las composiciones visuales del mundo digital e impreso.
§ Al igual que los colores y las imágenes, los tipos de letra son parte esencial de un diseño. A
partir de las tipografías se pueden desarrollar, asimismo, la imagen corporativa de una marca
o empresa y la clase de mensaje que se quiere dar a las personas en general. Podríamos decir
que las letras también tienen personalidades y que cada una transmite cosas diferentes.
IMPORTANCIA DE LA TIPOGRAFÍA EN
EL DISEÑO GRÁFICO
§ El arte de la tipografía tiene como objetivo transmitir mensajes escritos que también
impliquen un lenguaje visual. Al establecer las características de la letra como la forma,
espaciado, color y grosor se busca intensificar el significado o valor del mensaje y evocar
sensaciones en el lector.
§ La tipografía es un canal de expresión para aumentar la eficacia de un mensaje, por eso es
crucial conocer los tipos de letras que existen y sus usos principales. Su capacidad de llamar la
atención es una herramienta fundamental en el marketing porque también pueden
comunicar ideas o sensaciones que estén relacionadas con la personalidad de una marca o
una empresa.
4 TIPOS DE TIPOGRAFÍAS MÁS
COMUNES
1. Con serifa
2. Sin serifa
3. Itálica
4. Display
CON SERIFA
§ También conocidas como letras romanas, son aquellas que se caracterizan por tener
decorados o remates (llamados serifas o patines) en los extremos. Su aspecto nos remite a las
publicaciones editoriales de antaño. A las fuentes que pertenecen a esta categoría se les
considera clásicas; son empleadas en diseños tradicionales o institucionales, porque dan una
sensación de seriedad, formalidad y sofisticación.
§ También son muy usadas en textos largos (e impresos) por su legibilidad, pues su composición
permite guiar mejor la visión del ojo durante la lectura. Algunos ejemplos más
representativos de las letras serifas son: Times New Roman, Garamond y Bodoni.
§ Las tipografías Times, Georgia, Garamond y Courier son ejemplos de estilos de letra
con serifa.
SIN SERIFA
§ Al contrario de las primeras, las letras sin serifa o de palo seco no cuentan con adornos o
patines en sus terminaciones; sus orillas son lisas y planas. Se consideran una tipografía
simplificada y de fácil lectura. Brindan una sensación de modernidad, neutralidad y
seguridad.
§ Este tipo de letra se usa mucho en textos cortos (como en redes sociales o blogs), para
diseños que requieren una impresión limpia y para formatos digitales de las pantallas de los
diferentes dispositivos. Como referencia están: Arial, Helvetica y Gotham.
ITÁLICA
§ También es conocida como manuscrita o script (ojo: no debe confundirse con la versión
inclinada de cualquier tipo de letra). La itálica se distingue por tratar de imitar el trazo hecho
a mano. Las letras frecuentemente están unidas entre sí y muestran ondulaciones
pronunciadas. Sirve para llamar la atención, por ejemplo, en los títulos; pero no se
recomienda para un cuerpo de texto por su baja legibilidad.
§ Dada su naturaleza transmite cercanía, calidez y cierta coquetería. Entre las fuentes más
populares de este estilo encontramos la Brush Script, Parisienne y Kuenstler Script.
DISPLAY
§ La tipografía de decoración es difícil de categorizar, porque su diseño es más libre y puede
implicar estilos llamativos y personalizados que en gran medida se usan para resaltar un
titular. Se emplea en áreas donde la legibilidad no sea una prioridad, como en los logos,
publicidad o banners.
§ Las letras tipo display se caracterizan por ser singulares y transmitir desenfado, creatividad,
innovación y originalidad. Definitivamente no se recomiendan para textos largos. Algunos
ejemplos representativos son: Ruslan Display, Swift y Outlaw.