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Racismo: Historia y Efectos Sociales

El trabajo final aborda el racismo como un problema social histórico y contemporáneo, analizando sus orígenes, manifestaciones actuales y consecuencias en la sociedad. Se discuten los movimientos y leyes que buscan erradicar el racismo y promover la igualdad, destacando la importancia de la reflexión y acción individual para combatir esta discriminación. A pesar de los avances, el racismo estructural persiste, lo que requiere un compromiso continuo para construir un mundo más justo e inclusivo.

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Racismo: Historia y Efectos Sociales

El trabajo final aborda el racismo como un problema social histórico y contemporáneo, analizando sus orígenes, manifestaciones actuales y consecuencias en la sociedad. Se discuten los movimientos y leyes que buscan erradicar el racismo y promover la igualdad, destacando la importancia de la reflexión y acción individual para combatir esta discriminación. A pesar de los avances, el racismo estructural persiste, lo que requiere un compromiso continuo para construir un mundo más justo e inclusivo.

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TRABAJO FINAL

MATERIA: filosofía

TEMÁTICA SOCIAL: racismo

INSTITUCIÓN: EESN°29

INTEGRANTES: Milena Krenz, Mateo


Figueroa , Kevin Aveldaño

CURSO: 6°1

MODALIDAD: arte

FECHA DE ENTREGA: 29/10

AÑO: 2024

ÍNDICE

Introducción

Investigación del trabajo

Conclusión

Bibliografía

INTRODUCCIÓN

El racismo es un problema social que ha existido desde hace siglos y que afecta a muchas
personas en todo el mundo. Básicamente, el racismo es la creencia de que una raza o
grupo étnico es superior a otro, lo que lleva a actitudes y conductas de discriminación hacia
quienes son considerados "diferentes" por su color de piel, su origen o su cultura. A lo largo
de la historia, el racismo ha causado muchas injusticias y desigualdades, afectando áreas
como la economía, la educación, la política y la vida cotidiana de las personas.
En esta monografía se va a hablar sobre cómo surgió el racismo, desde la época de la
colonización y el comercio de esclavos, hasta cómo ha cambiado a lo largo de los años en
diferentes sociedades. También se explicará cómo el racismo sigue presente hoy en día, no
siempre de manera directa, pero sí en formas menos visibles, como cuando está “oculto” en
instituciones, leyes o costumbres. Este tipo de racismo, que se llama racismo estructural,
sigue afectando las oportunidades de muchas personas y limita su desarrollo en la
sociedad.
Además, se van a analizar los movimientos y esfuerzos que existen para acabar con el
racismo, desde las protestas y el activismo por los derechos civiles hasta las políticas que
buscan promover la igualdad entre todas las personas, sin importar su raza o color de piel.
También se discutirá cómo el racismo es percibido en distintas partes del mundo y cómo los
medios de comunicación han influido en la manera en que entendemos este problema y en
cómo nos comprometemos a enfrentarlo.
Con esta monografía, se espera que los lectores comprendan mejor lo complejo que es el
racismo, un fenómeno que no solo afecta a individuos, sino también a toda la sociedad,
porque limita el progreso y la unidad entre las personas. La idea es invitar a reflexionar
sobre cómo podemos contribuir, cada uno desde nuestro lugar, a combatir el racismo y a
construir un mundo más justo e inclusivo para todos.

RACISMO

Esta investigación tiene como objetivo principal comprender en profundidad el racismo,


analizando sus causas, su evolución histórica, sus manifestaciones actuales y las
consecuencias que produce en la sociedad. Además, busca explorar los movimientos y
esfuerzos que han surgido para combatirlo y fomentar una sociedad más inclusiva.

Uno de los objetivos específicos es investigar los orígenes históricos del racismo,
analizando cómo surgieron estas actitudes en épocas pasadas y cómo se consolidaron en
diferentes sociedades, estableciendo desigualdades que persisten hasta hoy. Esto implica
estudiar momentos históricos como la colonización y el comercio de esclavos, periodos en
los que se promovieron ideas de superioridad e inferioridad entre razas y culturas,
legitimando estructuras de poder que mantenían en condiciones de desventaja a ciertos
grupos.

Otro de los objetivos es explorar las formas en que el racismo se presenta en la actualidad,
tanto de forma explícita como en manifestaciones más sutiles, como el racismo estructural o
institucional. Hoy en día, aunque el racismo visible ha sido erradicado en muchos lugares,
persisten desigualdades y barreras menos evidentes que afectan la vida de las personas, a
menudo escondidas en políticas y prácticas que perjudican a ciertos grupos en áreas como
el empleo, la educación y el acceso a la justicia.

El tercer objetivo es examinar los efectos negativos del racismo en las personas y en la
sociedad en general. El racismo impacta profundamente en quienes lo sufren, afectando su
bienestar emocional y psicológico, así como sus oportunidades de desarrollo personal.
También produce tensiones sociales y limita el progreso de las comunidades, dado que
refuerza prejuicios y barreras que dividen a las personas.

Finalmente, el cuarto objetivo es analizar los movimientos sociales y esfuerzos actuales que
luchan contra el racismo y promueven la igualdad racial. Desde los movimientos por los
derechos civiles hasta los esfuerzos actuales por la inclusión y la diversidad, existen
diversas iniciativas que buscan erradicar el racismo y construir una sociedad en la que
todas las personas sean tratadas de manera equitativa, sin importar su origen de nacimiento
o color de piel.

El racismo es una forma de discriminación que se basa en la idea de que unas personas
son superiores a otras por sus características físicas o culturales. Este problema tiene
raíces que vienen de hace muchos siglos y se ha desarrollado a través de la historia por
distintas razones.

Al principio, en las civilizaciones antiguas como Grecia y Roma, ya existían prejuicios entre
grupos de personas, pero estos eran más culturales que raciales. Por ejemplo, los griegos
veían a otras culturas como "bárbaras" porque hablaban otros idiomas o tenían costumbres
diferentes. Pero aún no existía la idea de "razas" como la conocemos hoy.

La verdadera expansión del racismo empezó con la colonización europea en América,


África y Asia. Durante este tiempo, los europeos usaron la excusa de que ellos eran
"superiores" para justificar la esclavitud de africanos y el maltrato a los pueblos indígenas.
Así fue como comenzó a verse a ciertos grupos como "inferiores" o "salvajes".

Más tarde, en el siglo XVIII, durante la Ilustración, surgieron teorías pseudocientíficas que
decían que las personas podían clasificarse en "razas" con características fijas, como si
fueran especies diferentes. Esto se usó para reforzar el pensamiento racista, diciendo que
algunas razas eran naturalmente más inteligentes o civilizadas que otras, lo cual era
totalmente falso pero fue muy aceptado en esa época.

En el siglo XIX, durante el colonialismo, el racismo se hizo aún más fuerte. Los europeos
creían que tenían que "civilizar" a las personas de otras culturas y que ellos estaban en lo
más alto de la jerarquía. Incluso en el siglo XX, el racismo estaba institucionalizado en
muchos lugares con leyes y políticas, como el apartheid en Sudáfrica o las leyes Jim Crow
en Estados Unidos, que legalizaban la separación y la discriminación racial.

Sin embargo, con el tiempo, muchas personas comenzaron a luchar contra estas ideas y
políticas racistas. Movimientos como el de derechos civiles en Estados Unidos y el
anti-apartheid en Sudáfrica ayudaron a cambiar las leyes y la mentalidad de las personas,
impulsando la igualdad y la justicia.

La colonización y el comercio de esclavos fueron procesos que cambiaron profundamente la


historia, afectando a millones de personas y dejando secuelas que aún hoy se sienten en
muchas sociedades. Estos eventos ocurrieron principalmente entre los siglos XV y XIX,
cuando las potencias europeas buscaban expandir su control y obtener riquezas mediante
la explotación de otros territorios y de la mano de obra esclava.

La Colonización

La colonización empezó cuando países europeos como España, Portugal, Inglaterra,


Francia y los Países Bajos exploraron tierras en América, África y Asia. Estos países
querían ampliar su poder y sus riquezas, y al descubrir nuevas tierras llenas de recursos
naturales (como oro, plata, azúcar, algodón y otros productos valiosos), decidieron
conquistarlas y establecer colonias. En estas colonias, los europeos imponían su cultura,
idioma y religión sobre los pueblos indígenas, muchas veces de forma violenta.

Por ejemplo, en América, los conquistadores europeos tomaron las tierras de los pueblos
indígenas, destruyendo ciudades, imponiendo sus propias leyes y forzando a las personas a
convertirse al cristianismo. Además, llevaron enfermedades como la viruela, el sarampión y
la gripe, que causaron la muerte de millones de indígenas, ya que ellos no tenían inmunidad
para estas enfermedades.

En África y Asia, aunque en algunos casos las potencias europeas no conquistaron todos
los territorios, sí establecieron puestos comerciales y controlaron muchos aspectos de la
economía y la vida de las personas. Esto generó grandes cambios y enfrentamientos,
además de que los europeos explotaron la riqueza de estas tierras para su propio beneficio,
dejando a las poblaciones locales en la pobreza.

El Comercio de Esclavos

Uno de los aspectos más devastadores de la colonización fue el comercio de esclavos


africanos. Para trabajar en las plantaciones de América, los europeos necesitaban una gran
cantidad de mano de obra. Al principio, intentaron usar a los pueblos indígenas, pero
muchos de ellos murieron debido a las duras condiciones y las enfermedades. Así que
comenzaron a buscar personas en África.

El comercio de esclavos formaba parte de lo que se llama el "comercio triangular". Este era
un sistema de rutas marítimas entre Europa, África y América:

1. De Europa a África: Los barcos europeos llevaban productos como armas, textiles y
alcohol, que intercambiaban con los líderes africanos por personas esclavizadas.

2. De África a América (también conocido como el "pasaje intermedio"): En este trayecto,


las personas africanas capturadas eran llevadas en barcos en condiciones terribles. A
menudo, los esclavos viajaban encadenados y hacinados, con poco aire, alimento y agua.
Miles de personas murieron en este viaje debido a enfermedades y malos tratos.

3. De América a Europa: Finalmente, los barcos regresaban a Europa cargados de


productos cultivados en las colonias americanas, como azúcar, tabaco, algodón y café,
productos que tenían un gran valor económico en Europa.

A lo largo de casi 400 años, se calcula que entre 12 y 15 millones de africanos fueron
capturados, separados de sus familias y llevados a América para trabajar como esclavos.
La vida de los esclavos en las plantaciones era extremadamente dura; trabajaban largas
horas, sufrían castigos físicos y carecían de libertad.

Consecuencias de la Colonización y el Comercio de Esclavos

La colonización y el comercio de esclavos dejaron un impacto muy profundo en el mundo:

Destrucción de culturas: En América, África y Asia, muchas culturas y tradiciones se


perdieron o se vieron muy afectadas debido a la imposición de las costumbres europeas y la
destrucción de sociedades indígenas.
Racismo y discriminación: La esclavitud contribuyó a la creación de ideologías racistas que
justificaban la opresión de las personas de origen africano. A pesar de que la esclavitud fue
abolida en el siglo XIX, estas ideas racistas siguieron presentes y han contribuido a
problemas de racismo que aún existen hoy en día.

Desigualdad económica: Los países colonizados fueron explotados y sus recursos naturales
se llevaron a Europa, lo que dejó a muchas regiones en la pobreza y dificultó su desarrollo.
En África, por ejemplo, muchos países aún enfrentan consecuencias económicas y sociales
de esta explotación.

Resistencia y lucha por la libertad: A lo largo de la historia, hubo resistencia contra la


esclavitud y la colonización. En las colonias americanas, hubo rebeliones de esclavos y en
África también hubo resistencia contra la esclavitud y el colonialismo. Esta lucha por la
libertad inspiró movimientos posteriores de independencia en América Latina, África y Asia
en el siglo XX.9

LEYES

Existen varias leyes en el mundo que se crearon para acabar con el racismo y asegurar que
todas las personas tengan los mismos derechos sin importar su raza, color de piel o lugar
de origen. A continuación, te doy algunos ejemplos de leyes que ayudaron a combatir el
racismo en diferentes países:

1. Estados Unidos

Enmienda 13 de la Constitución (1865): Esta ley abolió la esclavitud en Estados Unidos


después de la Guerra Civil. Aunque terminó con la esclavitud, la discriminación racial siguió
siendo un problema por mucho tiempo.

Ley de Derechos Civiles de 1964: Prohibió la discriminación por raza, color, religión, sexo o
país de origen en lugares públicos, escuelas y trabajos. Fue un paso muy importante en la
lucha por los derechos civiles de las personas afroamericanas.

Ley de Derecho al Voto de 1965: Permitió a los afroamericanos votar sin obstáculos,
eliminando las barreras que antes les ponían para impedirles votar, especialmente en el sur
de Estados Unidos.

Ley de Igualdad de Vivienda de 1968: Esta ley prohíbe la discriminación en la compra y


alquiler de casas, tratando de evitar que las personas fueran separadas en barrios según su
raza.

2. Sudáfrica

Ley de Igualdad de Derechos Humanos (1996): Después del apartheid (un sistema de
discriminación y separación de blancos y negros en Sudáfrica), el país aprobó una nueva
Constitución en 1996 que prohíbe el racismo y establece derechos iguales para todos.
Comisión de Derechos Humanos: La Constitución también creó una comisión especial para
monitorear y proteger los derechos de las personas y luchar contra el racismo.

3. Europa

Convención Europea de Derechos Humanos (1950): Esta convención prohíbe la


discriminación y busca garantizar que todas las personas tengan los mismos derechos en
los países europeos.

Directiva de Igualdad Racial (2000): Obliga a todos los países miembros de la Unión
Europea a implementar leyes que prohíban la discriminación por motivos de raza o etnia en
el trabajo, la educación, y el acceso a servicios.

4. A Nivel Internacional

Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación


Racial (1965): Aprobada por las Naciones Unidas, esta convención compromete a los
países a eliminar el racismo y cualquier forma de discriminación racial.

Declaración Universal de Derechos Humanos (1948): Aunque no es una ley, este


documento de la ONU establece que todas las personas son libres e iguales en dignidad y
derechos, sin importar su raza o color de piel. Ha sido la base de muchas leyes contra el
racismo en todo el mundo.

5. América Latina

Leyes contra la discriminación: En varios países de América Latina, como Brasil, México y
Argentina, existen leyes nacionales que prohíben la discriminación racial. Por ejemplo, en
Brasil, la Ley Caó (1989) prohíbe la discriminación racial en el trabajo, la educación y la
vivienda.

Conclusión

El racismo es un problema complicado que ha existido durante mucho tiempo y que todavía
afecta a las personas y a las sociedades de todo el mundo. Esta forma de discriminación
empezó a crecer durante la colonización, cuando los países europeos, en su deseo de
expandir su poder y riqueza, explotaron a pueblos indígenas y personas africanas. Para
justificar la esclavitud y el maltrato, crearon ideas de que unos eran superiores y otros
inferiores. Con el tiempo, estas ideas se reforzaron con teorías falsas y con leyes que
permitieron la separación y discriminación en muchos lugares.

Aunque muchos países han hecho leyes para acabar con el racismo y promover la igualdad,
como la Ley de Derechos Civiles en Estados Unidos y la nueva Constitución en Sudáfrica
después del apartheid, el racismo sigue presente de maneras menos evidentes, conocidas
como racismo estructural o institucional. Estas formas de racismo afectan el acceso de
algunos grupos a oportunidades y derechos importantes como la educación, el trabajo y la
vivienda.

Sin embargo, también han existido importantes movimientos sociales que luchan por la
justicia y la igualdad, como los movimientos de derechos civiles en Estados Unidos y las
iniciativas de diferentes organizaciones del mundo que están en contra de la discriminación.
Estos esfuerzos nos muestran que, aunque el racismo tiene raíces profundas, con el apoyo
de la sociedad y con leyes que defiendan los derechos humanos es posible construir un
mundo más justo para todos.

En conclusión, el racismo no es solo un problema del pasado, sino un desafío actual que
debemos enfrentar. Pensar en sus causas y en las consecuencias que trae, además de
tomar acciones para eliminarlo, es clave para crear una sociedad en la que todos tengan las
mismas oportunidades y derechos, sin importar su color de piel o lugar de origen.

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