Historia de las
muJeres
en Occidente
Bajo la dirección de Georges Duby y
Michelle Perrot
Traducción de Marco Aurelio Galmarini
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Título original: Storia delte donne
© 1990, 1991, 1992, Gius.Laterza & Figli, Spa, Roma-Bari. ti J 1 T
Todos los trabajos han sido traducidos de sus lenguas originales.
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© 1993, Santillana, S. A. -i,ttJ
© De esta edición: v', §
Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 2000
Santillana Ediciones Generales, S.L., 2003
Torrelaguna, 60. 28043 Madrid
Teléfono (91) 744 90 60
Telefax (91) 744 92 24 Tomo 5
El siglo XX
www. taurus .santillana .es
• Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S. A.
Beazley 3860. 1437 Buenos Aires
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Avda. Universidad, 767, Col. del Valle,
México, D.F. C. P.03100 Bajo la dirección de Franr;:oise Thébaud
• Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A.
Calle 80, n.º 10-23
Teléfono 635 12 00 Nancy F. Cott
Santafé de Bogotá, Colombia Luisa Passerini
Anne-Marie Sohn Anne Higonnet
Colaboradores de la edición española:
Victoria de Grazia Nadine Lefaucheur
Dirección editorial: José Antomo Millán. Gisela Bock Rose-Marie Lagrave
Dirección técnica: Reyna Pastor.
Revisión técnica y coordinación del volumen: Mary Nash. Daniele Bussy Genevois Mariette Sineau
Iconografía: La iconografía de todos los capítulos, a excepción de la de Fran9ois Borin, Hélene Eck Yasmine Ergas
es aportación de la edición española, así como los pies correspondientes.Edición gráfica:
Teresa Avell anosa. Redacción de pies de ilustraciones: María Teresa Constantín. Franr;:oise Navailh Yolande Cohen
Franr;:oise Collin Jacqueline Costa- Lascoux
© 1993, de la traducción: Marco Aurelio Galmarini MarcelleMarini
© 1993, de los capítulos españoles: Susana Bianchi, Gabriela Cano, María Carmen
García-Nieto, Elena Grau, Eni de Mesquíta Samara, Mary Nash, María Dolores
Ramos, Maria Izalda Santos de Matos.
Diseño de la cubierta: Pep Carrió y Sonia Sánchez
Capítulos españoles bajo la dirección
Ilustración de cubierta: &rly Coloured Liz. © Andy Warhol, Vegap, Madrid, 2000. deMaryNash
ISBN: 84-306-0392-1 (tomo 5)
ISBN: 84-306-0397-2 (obra completa)
Dep.Legal: M-50.401-2003 María Dolores Ramos
Printed 111 Spain - Impreso en España
María Carmen García-Nieto París
En esta colección: Elena Grau Biosca
Primera edición: junio de 2000 Gabriela Cano
Segunda edición: junio de 2001
Tercera edición: diciembre de 2003 Susana Bianchi
Eni deMesquita Samara
Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley,
Maria Izalda Santos deMatos
cualquier forma de reproducción, distribución,
comunicación pública y transformación de esta obra
sin contar con la autorización de los titulares de la propiedad
intelectual. La infracción de los derechos mencionados
puede ser constitutiva de delito contra la propiedad
intelectual (arts. 270 y sgts. del Código Penal).
El sujeto mujer:
el feminismo de los años
sesenta-ochenta
Yasmine Ergas
Si se les pidiera un comentario sobre las últimas décadas
del siglo actual, los observadores atentos de las sociedades
occidentales destacarían la agitación que ha sacudido el universo
de las mujeres. En efecto, las condiciones de vida de las muje
res cambiaron significativamente, desde el incremento de su par
ticipación en la fuerza de trabajo hasta la creciente incidencia
del divorcio y del ejercicio unilateral de la patria potestad.
Pero, aun antes de que esos cambios llamaran la atención, el
"feminismo" ya había alcanzado notoriedad pública y se había
convertido en el emblema mismo de la afirmación de las muje
res, aparentemente renovada, aunque prácticamente inesperada.
Señales de resurgimiento
Las señales de este renacimiento feminista pueden hallar
se en un amplio abanico de fenómenos. Si se mira hacia atrás, se
pueden recordar los gestos grandilocuentes que los medios
de comunicación exponían como indicadores de un renovado
desorden: en el año 1968, unas mujeres norteamericanas repre
sentan el "entierro de la feminidad tradicional" con un desfi
le de antorchas en el cementerio nacional de Arlington, otorgan
la corona de miss América a una oveja viva o arrojan sostenes,
fajas y pestañas postizas a un "basurero de libertad"; dos años
más tarde, las mujeres francesas depositan en el Arco de Triun
fo de París una corona de flores en honor de la "esposa desco
nocida del soldado desconocido" y, junto a ella, otra que lleva
la siguiente observación demográfica, aparentemente inocen
te, pero que encierra una sarcástica alusión didáctica: "De cada
dos hombres, uno es una mujer".
EL SUJETO MUJER: EL FEMINISMO DE LOS AÑOS SESENTA-OCHENTA 613
políticas se defi nieron problemas muy variados , de los q ue, en
los paí ses occidentales, cabe destacar el aborto y la vi olen cia
_sexual.
Nuestro Cuerpo, Nuestro Yo: éste era el tí tulo del difu ndi
dísimo man ual del Women '.s- Healthbook Collective de Boston
q ue de inmedi ato de claró la existencia de una i ne xtricabl�
cone xión entre el rei no de lo corpóreo y la constitución de la
su�jetividad. La enajenación del cuer po propio eq uivalía pu ra
y simplemente a la enaj enación del yo. La recon q uista del yo
implicaba necesariamente la recon q uista del propio cuerpo.
En este contexto, la sexualidad surgió como un terreno deci
sivo de la reapropiación de s í mi sm a . Kate Millet dijo a pro
pósito de la literatura de Jean Genet:
El sexo está en el corazón mismo de nuestros problemas [ ...]y,
a menos que eliminemos los más perniciosos de nuestros sistemas de
opresión, a menos que lleguemos al verdadero centro de la política sexual
y su enfermizo delirio de poder y de violencia, todos nuestros esfuer
zos de liberación sólo volverán a hundirnos en los tormentos origi
narios.
-> Las campañas a favor de la autoposesión fem
Si lo q ue h em os llamad o "pr
enina .,
axis de sepa rac10 n y d1st m-
. .
l-��bre. todo en l�s Con distintos matices, los te xtos feministas en uncian
ción" sirvió para realzar el c arácter centra 1- uno tras otro, una posición ejemplar: el patriarcado, q ue agot�
primeros años del resurgimiento de l a s m �V1l!zac1ones fe�
y l for al c1m1 e o de l su ¡ eto la sexualidad femenina en las funciones reproduc toras y asegura
nis tas- de la (re)cons titución
e t e nt
ma no resultó tan evi el �ontrol m asculino sobre la descen dencia de las mujeres , ha
social femenino, la importancia de este te pnvado a éstas de la posibilidad de conocer su propi o placer.
l gra d ca. mpa�as a favor de
dente en ni ngún sitio como en as n es
Por el contrario, les ha impuesto, como denunciaba un famo
a v10lencia sex�al que
los derechos de reproducción y contra l so folleto, "el mito del orgasmo vaginal". En 1967, las feministas
se desarrollaron más o men
os simultáneamente en diversos
a n en t orno a muchos italianas llamaron a la mujer a "liberarse de la esclavitud sexual
países. Los movimientos feministas girab en q ue lo s hombres las mant ienen ". En 1970, Germaine Greer
e jornada que agota a
y muy urgentes problemas : desde la dobl . condenaba a "El Eunuco Femenino". Nuestro cuerpo, Nuestro Yo
ugar de traba¡o hasta la
la mano de obra femenina en la casa y en el l incluía capítulos pedagógicos sobre cuestiones tales como la auto
las inj ustas leyes de
cuestión del cuidado de los hijos ; desde nomía sexual. "Hemos dej ado de considerar la frigidez como
n y emple os para las
matrimonio hasta la falta de formació una posibilidad honorable", declaraba un colectivo. "Hemos sido
ntraba en. las agen
mujeres. Pero lo q ue más a menudo se enco
les", y a par tir de estas tontas . Hemos sido idiotas", denunciaba un a feminista holan
das feministas eran las "políticas corpora desa de comienzos de los años setenta, y contaba cóm o una
encue sta realizada en una co nferenci a de mujeres había reve
* En oposición al término "History", la Historia de él, el hombre, en len
gua inglesa se utiliza el término "Her History", la Historia de ella, la H1stona lado q ue "tres cuartas partes de las mujeres han simulado orgas
de las mujeres (N. del T.). mos en algún momento".
614 APUESTAS EL SUJETO MUJER: EL FEMINISMO DE LOS AÑOS SESENTA-OCHENTA 615
Para muchas feministas, sustraer la sexualidad femenina cado por la revista Stern- que habían interrumpido volunta
a la dominación masculina implicaba, entre otras cosas, luchar riamente el embarazo. Este pronunciamiento catalizó una
por la liberalización de la anticoncepción y del aborto. "Dueñas amplia movilización, cuya culminación fue un llamamiento
de nuestro vientre", proclamaban integrantes del grupo femi a la abolición de la legislación restrictiva en vigor una decla
nista holandés Dolle Mina en 1970, cuando se infiltraron en una ración de apoyo con 86.500 firmas y 3 .000 autoincriminacio
convención de ginecólogos y se levantaron la blusa para exhi nes, que se presentaron ante el Ministerio Federal de Justicia.
bir el eslogan escrito sobre el estómago. Una feminista italiana Finalmente, esta movilización logró que en 1974 se modificara
declaró: '- la legislación y que en adelante se garantizara el aborto libre
durante los tres primeros meses de embarazo. Sin embargo,
[ ...]hablar de aborto es cuestionar nuestra sexualidad tal como la hemos más tarde, el Tribunal Constitucional declaró que la nueva legis
vivido hasta ahora, la familia y el papel de madre y mujer explotada. lación era incompatible con la protección de la vida y obligó
al Bundestag a aprobar una ley más restrictiva, que limitara
Otras disentían radicalmente y sostenían que el aborto (y los supuestos bajo los cuales pudiera considerarse legal el
su liberalización) sólo podía servir para reforzar los privilegios aborto. �
masculinos:
[ ...] la mujer se pregunta: "¿Para placer de quién he quedado yo
embarazada? ¿Para placer de quién aborto yo?". Estos interrogantes
contienen las semillas de nuestra liberación: al formularlos, las muje
res abandonan su identificación con los hombres y encuentran la
fuerza necesaria para romper un silencio cómplice que es la corona
ción de nuestra colonización.
A pesar de estas oposiciones, las feministas se moviliza
ron para promover y defender la legislación de liberalización
del aborto en toda Europa occidental y América del Norte. Entre
otros países, Francia Italia, Alemania, Holanda, Estados Uni
dos, el Reíno Unido y España fueron testigos de importantes
campañas en este sentido. Estas campañas implicaban de
safiantes admisiones de culpabilidad tanto de mujeres como
de doctoras destacadas, autoincriminaciones y juicios ejempla
res, así como el desarrollo de una "ilegalidad popular" en gru
pos de autoayuda, que facilitaban y promovían el acceso al
aborto. Las campañas también produjeron la cooperación inter
nacional entre feministas implicadas en las actividades prácti
cas centradas en el ofrecimiento de servicios de aborto que
desarrollaban los diversos movimientos nacionales.
En 1971, trescientas setenta y cinco conocidísimas muje
res de Alemania occidental declararon -en un artículo publi-