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Cap 1

El documento aborda la adquisición del lenguaje desde diversas perspectivas psicológicas y lingüísticas, destacando el papel de la psicología en el estudio del lenguaje desde el siglo XIX. Se discuten enfoques como el conductismo, la psicolingüística y el funcionalismo, enfatizando la interacción entre el desarrollo del lenguaje y las relaciones sociales. Además, se menciona la importancia de la capacidad innata y el contexto cultural en la adquisición del lenguaje por parte de los niños.

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Cap 1

El documento aborda la adquisición del lenguaje desde diversas perspectivas psicológicas y lingüísticas, destacando el papel de la psicología en el estudio del lenguaje desde el siglo XIX. Se discuten enfoques como el conductismo, la psicolingüística y el funcionalismo, enfatizando la interacción entre el desarrollo del lenguaje y las relaciones sociales. Además, se menciona la importancia de la capacidad innata y el contexto cultural en la adquisición del lenguaje por parte de los niños.

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CAPITULO 1
ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

1.1 Antecedentes

A partir de último tercio de siglo y a medida que la psicología científica fue


cristalizando y diferenciándose paulatinamente del resto de las ciencias, el estudio del
lenguaje comenzó también a ser objeto de análisis por parte de los psicólogos científicos.
Posteriormente comenzarían a surgir varias “psicologías del lenguaje”, es decir, distintos
modos de describir y abordar la explicación del lenguaje, en el ámbito de la nueva ciencia
(Belinchón y Rivière, 1992).
Wundt durante el primer tercio del siglo XIX, ofreció por primera vez algunas
explicaciones a cerca del lenguaje que estaban formuladas desde la perspectiva psicológica
y que además sirvieron como punto de partida para debates. Este autor comienza por
interesarse por los aspectos de la lógica, que en su opinión es lo más distintivo del lenguaje
verbal humano, es decir, los aspectos racionales.
Según Wundt, el habla natural tiene su inicio en la apercepción1 de una impresión
general de la conciencia, destacó la idea de que puesto que la oración exige una ordenación
secuencial de los constituyentes lingüísticos el orden de estos en la oración influirá en la
manera de cómo el hablante construye la oración.
Por tanto, la producción y comprensión de las oraciones constituye un proceso
cognitivo cuya interpretación ejemplifica la necesidad de explicar la actividad psíquica
humana.
Otra corriente teórica fue el conductismo encabezado por Watson, el cual se caracterizó
por la pretensión de que la psicología se basa en el lenguaje objetivo referido a fenómenos
directamente observables y objetivables. Las leyes asociacionistas están presentes en la
explicación de la conducta desde el conductismo. De esta manera consideraba que el

1
El término apercepción es utilizado por primera vez por filósofos, para referir al mecanismo de los rasgos
fundamentales de la mente humana: la experiencia mental no se fragmenta y que esta experiencia es un
reflejo pasivo de los eventos externos. En la psicología experimental de Wundt, la apercepción fue
interpretada como un proceso mental cuya ejecución puede ser rastreada a través de la medida de los
tiempos de ejecución de reacción en tareas de identificación de estímulos.
10

lenguaje no debía interpretarse como una habilidad específica de la especie humana, dado
que las diferencias formales son irrelevantes a efectos de descripción funcional y que son
sólo diferencias cuantitativas en la complejidad de estímulos y respuestas.
Poco a poco se fue dando un desplazamiento progresivo del estudio del lenguaje hacia
el ámbito de la psicología del aprendizaje, principal expositor, Skinner que desde su
perspectiva explica la adquisición y uso del lenguaje en forma de significado desde el
condicionamiento operante, es decir, la adquisición de un repertorio verbal a través de
condicionamiento (Belinchón y Rivière, 1992).
Este tipo de psicología tuvo influencia a la par en el estudio de la psicología del
desarrollo, llego a ser conocida como “prácticas de crianza”. Se buscaba encontrar
relaciones entre las conductas de los padres en dimensiones como la permisividad y de las
conductas de los niños como la dependencia.
Los primeros estudios tendían a concentrarse casi exclusivamente en la relación del
niño con su madre, ignorando la compleja gama de relaciones sociales a las cuales el niño
tenía alcance como la de sus hermanos, su padre y las personas que estaban a su cargo.
Hace relativamente poco tiempo los psicólogos del desarrollo comenzaron a mirar más allá
de la relación madre-hijo.
Otra de las perspectivas interesadas en el estudio del lenguaje es la lingüística. Es
importante tener claro la diferencia entre lingüística y psicolingüística, pues, no puede ser
una y la misma cosa. Lo primero que conviene tener presente es que no existe una única
teoría lingüística sino muchas con presupuestos teóricos, epistemológicos y metodológicos.
Los lingüistas intentan descubrir cómo comprendemos y producimos el lenguaje; en
otras palabras, están interesados en los procesos implicados en el uso del lenguaje, es decir,
la búsqueda, explicación y descripción, al nivel formal y económico posible, de los
elementos constituyentes de una lengua y de las relaciones de combinación entre ellos, se
consideran estas unidades y reglas de combinación como algo externo al investigador. Por
ejemplo, en cada idioma se dan diferentes sufijos y prefijos derivados y un número limitado
de reflexivos. Los primeros cambian de significado de la palabra original y a veces la parte
de la oración a la que pertenecen, los segundos solo matizan el significado.
11

Por el contrario, “la psicolingüística es una rama de la psicología y tiene por objeto de
estudio el uso del lenguaje, es decir, como utilizamos esos conocimientos que
supuestamente todos poseemos sobre nuestro idioma materno y que actividades mentales se
ponen en juego al hablar y al escuchar en la lectura y en la escritura. Por lo tanto, dos
serían las tareas fundamentales que caerían dentro del ámbito de la psicolingüística: la
comprensión y la producción del lenguaje…” (Valle, 1991p.s. 11).
Para entender mejor esta distinción se puede citar a Saussure quien en 1916 “compara
el lenguaje con el ajedrez, se podría decir que la lingüística se ocupa de las reglas del juego,
en tanto que la psicolingüística se ocupa de las estrategias” …(pps. 18; citado en Valle
1991).
Tratando de precisar un poco más las tareas de las psicolingüística, hay que tener en
cuenta que las producciones lingüísticas (emisiones) no se dan en el vacío sino que están
inmersas en un contexto de interacción y comunicación y con ellas la persona pretende o
intenta que el receptor adquiera, en el más amplio sentido de la palabra, conocimientos que
previamente no poseía (Valle, 1991).

Se han elaborado varias explicaciones sobre la naturaleza del lenguaje; entre esas
explicaciones se encuentra una que dice que durante la primera infancia los niños están
biológicamente destinados para hablar, surge de manera natural como caminar o jugar. Los
niños hablan por distintos motivos: compartir un sentimiento o impresión, influir sobre
otros niños, para autoacompañarse, para ayudarse a comprender su mundo físico y
perceptivo o en ocasiones tan sólo para divertirse y a veces por que el conversar forma
parte inseparable de alguna actividad en la están inmersos. Y desde luego con mucha
frecuencia hablan cuando son apremiados o animados para ello por las personas que les
atienden y le cuidan (Garvey, 1987).

Por su parte, Dale (1980) menciona que el lenguaje de un niño cambia con demasiada
rapidez y esto hace imposible que un adulto se mantenga a la par con él. Los niños
pequeños tienen poca capacidad de retentiva, la cual a su vez es probable que se restrinja la
producción de oraciones. Palabras como auxiliares, proposiciones, conjunciones, etc.
12

sencillamente pueden omitirse, aunque el niño este consciente de su existencia del habla de
los adultos y pueda entender algunos aspectos de su significado.
La principal fuente de información son las mismas producciones del niño con
frecuencia no sabemos que significado tiene para él una palabra o una construcción
gramatical que está empleando, de hecho la creencia general es que la comprensión del
niño es mayor que su producción en cualquier etapa de desarrollo.

Continuando con la consideración de la naturaleza del habla o facultad original de los


seres humanos como Bruner (1986) la llama, este supone que hay cierta capacidad innata
para dominar el lenguaje como un sistema simbólico, tal como lo plateaba Nom Chomsky,
o que se está predispuesto hacia distinciones lingüísticas particulares como recientemente
lo decía Dereck Bickerton.
El dilema que se presenta al plantear las preguntas sobre la naturaleza del lenguaje y el
desarrollo posterior de las facultades humanas, es inherente a la aptitud humana. Además la
aptitud humana es biológica en sus orígenes y cultural en los medios con los que se
expresa. Mientras que la capacidad para las acciones inteligentes tiene profundas raíces
biológicas y una evolución histórica discernible, el ejercicio de esa capacidad depende de la
apropiación que haga el hombre de modos de actuar y de pensar que no existen en sus
genes sino en su cultura.
En los comienzos de la adquisición del lenguaje, muchos de los procesos cognitivos que
se dan en la infancia aparecen actuando en apoyo de actividades con relación a un objetivo.
Desde el comienzo el niño es activo, es decir, está adaptado a los requerimientos
coordinados de la acción, en pocas palabras están adaptados para entrar al mundo de las
acciones humanas De esta manera, el lenguaje es el medio para interpretar y regular la
cultura, la interpretación y la negociación comienzan en el momento en que el niño entra en
la escena humana (Bruner, 1986).
13

1.2 Enfoques Psicolingüísticos

Muchas investigaciones han ampliado nuestro conocimiento a cerca de la percepción de


las palabras en los niños, pero aún quedan datos obscuros; es así como los lingüístas se han
interesado más por la fase de emisión de un sistema de señales, los psicólogos tienen razón
en preocuparse por la fase de recepción, es decir, de percepción del mensaje oral o escrito.
La frecuencia del uso de las palabras es un dato de orden lingüístico, es uno de los índices
que caracterizan a la lengua. Las palabras están ligadas a los objetos, aún cuando la
frecuencia de los objetos provoca un reforzamiento entre el significado y la palabra, y por
eso mismo aumenta la familiaridad de esa palabra. De ello resulta que ciertas palabras
concretas aunque de débil frecuencia de uso son no obstante, muy familiares porque los
objetos que ellas significan se encuentran a diario.
La capacidad de distinguir entre la familiaridad de las palabras está en relación con el
nivel cultural. La familiaridad del vocabulario revela ser, en la experiencia una variable
cuya explotación tiene grandes posibilidades de ser particularmente rentable.
El reconocimiento de las palabras depende de la actitud del sujeto, de sus intereses y sus
necesidades, pero aquí los resultados son más complejos. Una percepción provee los
índices necesarios para la acción y puede considerarse que el proceso perceptivo es
complejo cuando la respuesta perceptiva es manifiesta (Ajuriaguerra, 1969).
El habla no puede considerarse fuera de las relaciones interpersonales y de los
interlocutores. El lenguaje proporciona cierto número de palabras correspondientes a actos
sociales verbales: preguntar, interrogar, mandar, ordenar, pedir, rogar, solicitar. Cuando los
niños están aprendiendo a conversar, están aprendiendo también las bases de la acción y la
interacción social.
De esta manera, no sólo en los niños, sino también en los adultos; conversar es una
actividad muy compleja, se despliega en el tiempo. Cuando la captamos, registrándola con
diversos medios, por escrito, en cassette, video, obtenemos una reproducción más fiel de la
misma. Los aún niños son incapaces de segmentar la conversación en vocablos y
estructuras gramaticales para considerar a la conversación como un objeto y no como una
parte de sus propias acciones y de las de otros, en esta etapa de su vida lo que
primordialmente les interesa es la satisfacción de sus necesidades (Garvey, 1987).
14

Este autor agrega que el habla esta siempre situada. Sucede en algún lugar un momento
entre determinadas personas. Hablar es el medio más común de llevar a cabo un
acontecimiento social. Además, los hablantes están interpretando continuamente lo que esta
sucediendo y lo que están haciendo, ajustando su conversación a dicha interpretación.
Para discutir cual es la finalidad del lenguaje o para que sirve el lenguaje han surgido
varios puntos de vista, como son el enfoque funcionalista y el enfoque pragmático; los
cuales han otorgado una valiosa aportación al estudio del lenguaje, ya que se destacan los
puntos de la gramática (elementos que componen al lenguaje) y la intención que los
humanos tenemos con el uso del lenguaje.

1.2.1 Enfoque Funcionalista

Los estudios empíricos desde el punto de vista funcional a cerca de la adquisición del
lenguaje en los niños no empezaron hasta a fines del siglo XVIII, cuando se considero a la
niñez como tema importante de estudio.
Dos aspectos fundamentales sobresalen en los estudios del desarrollo del lenguaje:
a) Comprender que el niño no simplemente habla una versión disparatada del lenguaje
de los adultos que lo rodean, más bien habla su propia lengua con sus propios
patrones característicos.
b) El niño debe actuar como lingüista, ya que se enfrenta a una serie de expresiones,
muchas de ellas incorrectas; de las cuales debe inferir las reglas para poder hacer
uso del lenguaje creativamente el resto de su vida. De aquí surgen dos analogías: la
primera es que el aprendizaje del lenguaje tanto para el niño como para el lingüista
se basa en la formación de hipótesis y de la constatación de las mismas. El niño
continuamente las escucha y las comprueba, tratando de usarlas para entender el
habla y construir sus propias expresiones. La segunda analogía es que el niño puede
conocer de antemano ciertos aspectos universales del lenguaje; este conocimiento
puede ser innato, o por lo menos puede estar presente en el momento en que el niño
se enfrenta a la tarea de adquirir el lenguaje.
15

A cerca de este último inciso, en los años 1901-1907, Bühler uno de los investigadores
experimentales acerca del razonamiento verbal, adopta el lenguaje típicamente intencional,
es decir, el análisis del lenguaje en relación con elementos extralingüísticos como la
realidad la que representan los símbolos lingüísticos o los sujetos que lo usan. Esto le
permitió identificar el lenguaje con tres funciones básicas: función representacional o
simbólica, la función expresiva y la función apelativa (Belinchón y Rivière, 1992).

Posteriormente aparece Skinner, en su análisis sobre el lenguaje se remite al estudio del


comportamiento en general, es decir, aprender a hablar es aprender a dar respuestas
funcionalmente adecuadas a estímulos tanto de tipo físico como verbal. Skinner distingue
tres tipos de comportamientos verbales:
a) Mand: son la peticiones, órdenes o prohibiciones que están bajo el control de
estímulos internos o necesidades.
b) Comportamientos ecoicos, textuales e intraverbales: respuestas que están bajo el
control de un estímulo externo que es el verbal. El comportamiento ecoico es la
imitación, el textual la lectura y los intraverbales respuestas en las que no existen
una correspondencia verbal directa.
c) Tact: respuestas verbales reforzadas por un acontecimiento o un objeto específico.

En los años 60’s en oposición a la perspectiva Skinneriana, Chomsky sin ser


funcionalista, trataba de explicar que las producciones infantiles desde el punto en que el
control existente por parte del individuo frente al control del medio. Las producciones
infantiles no podían encararse como respuestas a estímulos provistos por el medio social o
el propio individuo sino como productos de un conocimiento elaborado por el propio sujeto
sobre el lenguaje. A mediados de los años 70’s se incorporó la semántica y la pragmática
como dimensiones lingüísticas para comprender el primer lenguaje infantil, a lo que se le
ha llamado una perspectiva funcionalista para el estudio del lenguaje infantil.
Por su parte los filósofos acentúan la importancia del uso del lenguaje y estudian como
una intención comunicativa que modula la producción lingüística para que sea reconocida
por el oyente. De tal manera que aprender a hablar no remite únicamente al conocimiento
de la estructura del lenguaje sino, aprender a usarlas. Este punto de vista es un derivado
16

teórico del conductismo, que los lingüistas adoptan en su interpretación del lenguaje y en la
interpretación de la utilización intencional en el análisis de las funciones y
comportamientos lingüísticos (Vila, 1991).

A los funcionalistas se les debe la existencia de las primeras teorías explícitas sobre el
comportamiento lingüístico y el desarrollo de los primeros programas de investigación
empíricos sistemáticos acerca del lenguaje. Dichos funcionalistas parten de la idea de que
los fenómenos o manifestaciones de la vida, constituyen recursos o formas de ajuste y
adaptación de los organismos a su medio ambiente (Belinchón y Rivière, 1992).
Con frecuencia las primeras palabras se usan para explicar objetos o sucesos que
forman parte de su medio ambiente, emitiéndolas durante periodos de actividad , en los
momentos en que hay cambios.
Las primeras palabras no las usan sólo para describir. Con frecuencia el niño da una
orden, usando una palabra como imperativo. Las reacciones también son frecuentes. De
esta manera las palabras parecen ser algo más que palabras sueltas. Parecen ser esfuerzos
por expresar ideas complejas. Ideas que un adulto expresaría en forma de oraciones (Dale,
1980) .

Por otro lado, uno de los autores interesados en el lenguaje desde esta perspectiva, es
Bruner, (en: Vila, 1991) quien en sus investigaciones ha dejado los siguientes postulados:

a) La comunicación por otros medios precede a la comunicación lingüística y en sus


formas más tempranas cumple algunas de las funciones que se realizan mediante el
lenguaje.
b) La comunicación temprana para cumplir sus fines depende del establecimiento de
los procedimientos gestuales, vocálicos. Etc. que son convencionales y combinables
para el cumplimiento de distintas funciones.
c) Los nuevos procedimientos aparecen para cumplir funciones que se realizan
mediante instrumentos más arcaicos, menos culturales, semejándose al proceso a
una sustitución progresiva.
17

d) El dominio de nuevos procedimientos comporta el descubrimiento de nuevas


funciones para conseguir éxitos en la interacción social.
e) El número de funciones que cumple la comunidad temprana es limitado,
ampliándose notablemente tras la aparición del lenguaje.

Dale (1980) realizó sus contribuciones desde este enfoque, argumentado que el niño
emite sus primeras palabras alrededor del primer año de vida, al menos en la mayoría de las
observaciones registradas. Se caracterizan tres aspectos: su pronunciación o forma fonética,
su significado o la forma en que se usan. El limitado número de elementos empleados en
las primeras palabras contrasta con la gran gama de sonidos que se observan en la etapa
inmediata anterior: el balbuceo. Las palabras no significan lo mismo para los niños; aún a él
niño le es difícil descubrir el significado de una palabra, papá y mamá son las palabras que
con mayor frecuencia son de las primeras palabras que se aprenden. La distinción entre los
dos nombres tal vez no dependa del sexo, sino en la satisfacción de necesidades.
Una hipótesis, es que el niño sostiene en mente algo semejante a una oración completa,
aunque sólo pueda emitir una palabra debido a limitaciones de la atención y de la memoria,
esta hipótesis se basa en la capacidad que tienen los niños para entender oraciones sencillas.
Otra hipótesis es que los niños tienen ideas relativamente completas, que solo podrían
expresarse como oraciones completas, sin embargo, carecen de la destreza lingüística
necesaria para hacerlo.
Otra posibilidad es que los niños no puedan emitir más de una palabra a la vez porque
no pueden darse cuenta de que una sola palabra no transmite con exactitud lo que quieren
expresar.

Es así como el enfoque funcionalista. Nos explica como es que el niño va otorgando
significado a las palabras, de acuerdo a la satisfacción de sus necesidades e ir encontrando
el uso y significado correcto según su éxito en la interacción social.
18

1.2.2 Enfoque Pragmático

A manera de introducción, decimos que la pragmática nos habla sobre de lo que se


puede lograr con el lenguaje, como son las peticiones de información, peticiones de acción,
peticiones de permiso, giros conversacionales y peticiones de aclaración, algunas de éstas
pueden ser directas o indirectas. El lenguaje también presenta una funcionalidad como
puede ser la expresión de un deseo, retroalimentación verbal, aprobación y desaprobación
del habla infantil, en donde aparece una funcionalidad de reforzamiento. Por ejemplo, la
mamá realiza diversas repeticiones de los enunciados infantiles, Seitz (1975; citado en
Rondal, 1990) menciona que esto lleva a cabo por: a). corrección del mensaje, b).
corrección de su referencia perceptiva o conceptual y c). comprensión de la intención
significada de los gestos se transmiten ideas no registradas verbalmente tanto del niño a la
madre como de la madre al niño; así, las madres tienen una superioridad sobre los
hermanos y los padres con respecto al entendimiento del habla del niño, es decir, su
experiencia receptiva con sus propios hijos, mamá puede entender el lenguaje de los niños
ajenos.
El estudio del lenguaje desde el enfoque pragmático comienza con Charles Morris
en 1938, en su teoría incluye las relaciones entre los signos (sintaxis) y sus referentes
(semántica), además explica las relaciones de los signos con los hablantes a lo que llama
pragmática.

Los aspectos que estudia la gramática que condicionan al lenguaje son:

a) Variables internas o cognitivas: el conocimiento de la situación determina el uso del


lenguaje desde una observación; se incluyen los estados emocionales y los
conocimientos de las personas.
b) Variables externas o sociales: corresponden a los estados situacionales que
condicionan lo que conviene decir o comprender en una situación determinada, y
los estados referenciales que condicionan lo que tiene sentido decir o comprender,
es decir, el mundo físico es el mundo de referencia que marca el sentido de la
conversación.
19

Desde el punto de vista de la pragmática que el aprender hablar es una adquisición y un


desarrollo, el niño adquiere el sistema del lenguaje desarrollando su uso en un contexto
cognitivo y social; es decir, en un contexto pragmático.
En general la significación del lenguaje está limitado por la dimensión viva que es la
persona, por lo tanto el estudio de Morris no sólo se limita al estudio de las reglas y
unidades sintácticas sino también a las a las condiciones en las que se usan esas unidades y
reglas. El autor agrega que los griegos mencionan que el proceso semiótico consta de tres
factores: el que actúa como signo, el que se refiere al signo y del efecto que se produce en
el receptor a través del cual se llega a la interpretación. En base a esto Morris identifica
tres relaciones:
a) Dimensión Semántica: estudio de la relación entre los signos y los objetos a los que
son aplicables.
b). Dimensión Sintáctica: se refiere a la relación entre signo e intérprete.
Por lo que este autor concluye con:

“…La pragmática presupondría tanto la sintaxis como la


semántica… pues la adecuada discusión de la relación de los signos con
sus interpretes precisa del conocimiento a la relación de los signos entre
sí y con aquellas cosas a las que sus interpretes asignan.” (Morris 1946,
citado en Schlieben-Lange).

Es así como la relación pragmática de los signos esta relacionada esta coordinada a las
relaciones semántica y sintáctica.

El lingüista Michael Halliday (citado en Garvey 1987) otro de los autores que ha
realizado investigaciones sobre la adquisición del lenguaje desde el enfoque pragmático:
“observó a su hijo pequeño durante le período en que sus vocalizaciones comenzaban a
asumir una forma fonológica consistente y comenzaba a manifestar con claridad una
intención para comunicarse mediante dichas formas”. Halliday logró diferenciar siete
funciones o usos distintos en ele lenguaje de su hijo:
20

1. Instrumental: para satisfacer deseos y necesidades


2. Reguladora: el niño descubre que otros intentan controlarle mediante la palabra y
que también él puede controlar con ella el comportamiento de los demás.
3. Interaccional: establecer y mantener contacto con lo demás.
4. Personal: hablando se autoafirma y afirma su propio sentimiento de actuar.
5. Heurística o de aprendizaje: puede utilizar las palabras para aprender cosas de su
mundo y descubrirlo.
6. Imaginativo: el juego de la representación
7. Representativo: hablar para informar

Este autor concluye que cuando el lenguaje infantil va quedando cada vez más, bajo el
control del sistema gramatical correspondiente a su idioma, el niño va siendo capaz de
establecer relaciones explícitas entre conceptos e indicar con precisión qué es lo que está
haciendo mediante el habla.

Bruner se ha interesado en el modo en que los niños utilizan el lenguaje para lograr sus
fines, siendo en sus inicios limitados convirtiéndose poco a poco más eficaces (Galicia,
1994); es así como se toma de eje principal a la postura pragmática y la importancia de
cómo el niño aprende a como hacer cosas con palabras, …y como lograr una atención
recíproca y el manejo de acciones en común con otra persona por medio del uso del
lenguaje (Bruner, 1983).

1.3 Interacción Niño-Adulto

Es probable que los niños estuviesen aprendiendo algo a cerca de las contingencias
interpersonales de la conversación incluso cuando el interlocutor era un compañero de la
misma edad aproximadamente. Por lo tanto, la conversación se halla en el centro de la
mayoría de los aspectos de la vida infantil y el temprano período de la vida durante el cual
el propio niño se va dando cuenta de la importancia de la conversación (Gravey, 1987).
Desde una perspectiva social se dice que gran parte de la actividad del niño durante el
primer año y medio de vida es extraordinariamente social y comunicativa; el más poderoso
21

estímulo que se puede usar en las experiencias ordinarias de aprendizaje es la respuesta


social. La pauta de respuestas sociales iniciales congénitas en el niño, producidas por una
amplia variedad de signos efectivos de la madre (sus latidos cardíacos, la configuración
visual de su rostro y ojos, su olor, sonidos y ritmos de voz) se convierte en un sistema de
unión.
Hemos de destacar que su primer ámbito en cual el niño se relaciona es la familia, es de
esperarse que sea aquí en donde se comience a adquirir los primeros elementos del
repertorio verbal, ya que en muchas de las primeras acciones infantiles tienen lugar en
situaciones familiares restringidas y muestran un sorprendente alto grado de orden y
sistematicidad.
Algunas investigaciones de Catherine Show y Charles Ferguson indican que los padres
juegan un papel mucho más activo en la adquisición del lenguaje; los padres hablan en un
nivel en el que sus niños pueden comprenderlos y se mueven con una sensibilidad respecto
a los progresos del niño. El habla que dirigen los adultos a los niños pequeños presenta
numerosas características específicas y que los adultos son sensibles al progreso
comunicativo y lingüístico que manifiestan sus hijos.
Entonces, el desarrollo del lenguaje incluye la intervención de dos personas. El adulto
ayuda al niño en su formación, estimulando y modelando sustitutos lexicográficos y
fraseológicos para los recursos gesticulares y vocales necesarios para efectuar diversas
funciones comunicativas (Rondal, 1990).
Una vez que la madre y el niño entran en formatos rutinarios, se ponen en juego varios
procesos psicológicos y lingüísticos que se generalizan de un formato al otro.

Cuando se dice que el niño está adquiriendo el lenguaje, se dan, tres formas de entender
esta afirmación:

1. La corrección de la forma, el niño o niña esta adquiriendo diferentes formas de


elaborar expresiones orales congruentes.
2. Crece su capacidad de referencia y significado.
3. La función y el intento de comunicación ( Bruner, 1986).
22

La primera se refiere a la adquisición de formas de acuerdo al sistema gramatical, para


empezar las reglas gramaticales de los niños no son las mismas a las de los adultos que los
rodean, es difícil creen que los niños aprenden a utilizar la gramática por el placer de
hacerlo, parece ser que su dominio es un factor de ayuda para darle significado a algo en el
mundo en que interacciona.
En el segundo aspecto, se da el caso de que se puedan construir enunciados que están
formados correctamente pero que no quieren decir nada. Es poco claro a qué se refieren los
niños cuando utilizan una palabra para referirse o significar en cualquier momento, por lo
tantoes importante ver de que contexto y condiciones se sustrae la expresión. De aquí surge
el tercer elemento que al decir que un niño esta adquiriendo el lenguaje debemos considerar
su función o intento de comunicación o conseguir que se hagan cosas con la palabra. En
este caso, el criterio para el análisis del proceso de adquisición del lenguaje no es la forma
correcta o no de emisión, el sentido o la referencia, sino más bien la efectividad.
De manera más especifica, la adquisición del lenguaje comienza antes de que el niño
exprese su primer habla léxico-gramatical. Cuando la madre y el niño crean una estructura
predecible de acción recíproca que puede servir como un microcosmos para comunicarse y
para constituir una realidad compartida.. Dentro de esta estructura el niño va conociendo la
gramática, la forma de referir y de significar, y la forma de realizar sus intenciones
comunicativamente.

Pero todo lo mencionado, el niño podría realizarlo sin el Mecanismo de Adquisición


del Lenguaje (LAD) mencionado por Chomsky, y este mecanismo no podría sin la ayuda
del adulto, que se incorpora junto con él a un dimensión transaccional, que en un inicio
controla el adulto y proporciona un Sistema de Apoyo de la Adquisición del Lenguaje
(LASS), sistema de estructura la entrada de lenguaje e interacción en el mecanismo de
adquisición del niño de manera que implique hacer funcionar el sistema. En general la
interacción entre el LAD y el LASS hace posible que el niño entre en la comunidad
lingüística y al mismo tiempo, en la cultura a la cual el lenguaje le permite acceder. Bruner
(1987) agrega que el Sistema de Apoyo de la Adquisición del Lenguaje (LASS) no es
exclusivamente lingüístico. Es en una parte un rasgo central del sistema por el cual los
adultos transmiten la cultura de la cual el lenguaje es tanto el creador como el instrumento;
23

su vehículo principal es el formato, que es la pauta de interacción estandarizada e


inicialmente microcósmica, entre un adulto y un infante, que contiene roles marcados que
finalmente se convierten en rutinas familiares e la interacción del niño con el mundo social.
Por ejemplo, el objetivo de la madre en el formato referencial parece ser doble; y ellas
esta preparada para adaptar sus repuestas al niño con la suficiente sutileza para lograr un
sentido que pueda operar en una semántica primitiva en que la vocalización represente
“algo” para la madre y el hijo que comparten visualmente. También ella persigue
comunicar al niño que hay una forma canónica de negociar la referencia. Así, el niño esta
siendo entrenado no sólo para saber el lenguaje sino para usarlo como miembro de una
comunidad cultural.

Una propiedad importante de los formatos que involucran al infante y al adulto es que
son asimétricos con respecto al conocimiento de los interlocutores: uno sabe que pasa y
otro sabe menos. Por lo tanto los formatos sirven para trasmitir la cultura como su lenguaje.
Sabiendo que la cultura esta constituida por procedimientos simbólicos, conceptos y
distinciones que sólo pueden ser hechos en el lenguaje. La cultura queda constituida para el
niño en el acto mismo de dominar el lenguaje. El lenguaje es consecuencia, no puede ser
entendido sino en su contexto cultural (Bruner, 1986).
Desde una perspectiva semejante, Rondal (1990) refiere que el carácter sistemático de
la naturaleza de las facultades cognitivas del niño es sorprendentemente abstracto. Durante
el primer año de vida, los niños parecen tener reglas para sus relaciones con el espacio, el
tiempo y con la causalidad. El lenguaje servirá para especificar, amplificar y expandir
distinciones que el niño tiene respecto al mundo; pero estas distinciones ya están presentes
sin el lenguaje. El lenguaje no crece de un conocimiento previo protofonológico,
protosintáctico, protosemántico o protopragmático. Requiere de una sensibilidad especial a
la gramática, a la referencia, a la intención de comunicación . De igual manera, Katherine
Nelson menciona que los niños adquieren el lenguaje ya equipados con conceptos
relacionados con la acción: “El Modelo Funcional de Núcleo (FCM)” el niño llega con un
lenguaje que contiene una reserva de conceptos familiares de gente y objetos, que estaban
organizados alrededor de la experiencias del niño con esas cosas, es decir, el conocimiento
del mundo sería funcionalmente organizado desde el punto de vista del niño.
24

Esta forma propia de organizar el mundo del niño se presenta durante el juego, Bruner
(1986) agrega, que una de las interacciones más relevantes entre el niño y el adulto es el
“juego”. Dado que el juego es la cultura de la infancia, no sorprende que con frecuencia los
formatos tengan una naturaleza alegre del tipo de los juegos.
Esos juegos proporcionan la facilidad de elaboración de la comunicación temprana. No
sólo sirven como un microcosmos transaccional, estructurado como el rol en el cual las
palabras producen, dirigen y completan la acción, sino que tienen ciertas propiedades
cruciales, propias, del tipo de las del lenguaje; con el tiempo el niño es capaz de convertir
prácticamente cualquier situación en una especie de juego de escondite.
Las expresiones usadas en los juegos son preformativas; ellas producen, ordenan y
completan la acción con la misma seguridad con que una ceremonia de armar crea un
caballero. Aquí el rol constitutivo del lenguaje, su rol de crear el mundo en que entra el
niño, sin duda los formatos de los juegos que hemos visto son constitutivos en el sentido
más profundo. Literalmente los juegos son productos de las cosas dado que uno dice y
cómo las dice y en qué contextos (Bruner, 1986). Por ejemplo, la primera palabra es la que
abre los panoramas más amplios. Los padres utilizan la palabra para socializar al niño e
introducirle en el mundo social de la comunidad a la que la familia pertenece (Garvey,
1987)

Un aspecto importante en la socialización del niño es el habla materna, la cual


simplifica el plano semántico estructural y conlleva un número restringido de relaciones
semánticas por enunciado. Además supone una buena emisión en el plano gramatical y es
estructuralmente más simple y más corta en longitud media que el habla que se dirige a
niños mayores o la que se intercambia entre adultos, ya que ellas creen que el niño puede
entender una parte de lo que se les dice, en un contexto apropiado, si ellas hablan
lentamente y con enunciados cortos, utilizando las modificaciones prosódicas (Rondal,
1990).
El habla que la madre dirige al niño difiere en varios aspectos: la prosodia, fonología,
léxico, contenido semántico y aspectos semántico-estructurales, morfología, sintaxis y
aspectos pragmáticos. El habla va cambiando de acuerdo a la capacidad lingüística del niño
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en desarrollo, es decir, conforme él comprende se expresa mejor y de una manera más


elaborada.
En cuanto a la fonética y la fonología en el habla materna, Rondal (1990) distingue
rasgos fonológicos segmentados (fonos y fonemas) y rasgos fonológicos suprasegmnetados
como el tono, la acentuación, la duración, el ritmo de elocución, las pausas y la
inteligibilidad general de las palabras.
En los rasgos fonológicos segmentados el habla materna dirigida hacia el niño no
presenta modificación particular sólo aquello que se llama baby talk (habla de bebé) la cual
consiste en simplificaciones y sustitución de fonemas (pelito por perrito), sustituciones
léxicas (meme por dormir) y repeticiones morfolexicales. Se sabe que la capacidad
productiva del niño requiere de varios años para desarrollarse en el plano de la articulación
de los fonemas.

En cuanto a los rasgos fonológico suprasegmnetados encontramos que la altura del


tono cuando la madre se dirige al niño pequeño es más elevada que cuando se dirige a un
adulto o a un niño de más edad. El rango de las frecuencias fundamentales suele ser más
amplio cuando se trata del habla dirigida a niños pequeños, es decir, cuando las madres
hablan a los niños alrededor de los dos años cubriendo un rango tonal, es decir, efecto que
corresponde a una exageración de la entonación normal de los enunciados. Los murmullos
es hablar en voz baja que dirigen hacia sus hijos pequeños. La acentuación contiene uno o
más acentos de intensidad y éstos se aplican de manera referente a palabras de contenido
semántico (sustantivos, verbos). La duración alargar la duración al pronunciar palabras en
las demandas de acción cuando se dirigen a niños pequeños. El ritmo de elocución y pausas
tiende a ser más lento en relación cuando se dirige a un niño de más edad, también las
pausas entre palabras son más notorias.

Para estudiar el significado léxico que al niño se le ha proporcionado gracias a la


interacción con el adulto, existen dos maneras: examinar la variedad del uso léxico (número
de palabras diferentes utilizadas en un corpus de lenguaje, IDL) y evaluar la simplicidad
relativa del vocabulario que el adulto dirige al niño.
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La estructura semántica evoluciona de acuerdo con el crecimiento del lenguaje del niño,
lapso en el que se observa en el niño un aumento notable y a menudo significativo del uso
de los verbos de acción y categorías de agente y objeto.
Los enunciados dirigidos al niño se van haciendo cada vez más largos, esto implica una
complejidad en el enunciado estructuralmente hablado, es más difícil de percibirse y en
tanto más difícil de memorizarse. Los tipos de enunciado más comunes en el habla dirigida
al niño es de tipo exclamativo, estor por dos razones: la estructura sintáctica de la oración
es cercana y a veces idéntica a la declarativa afirmativa y se le agrega una curva de
entonación gramatical, y en segundo lugar porque un poco difícil a menos que hay un
equipo de registro con una alta calidad acústica.

En esencia el habla materna es correcta y fluida, el tipo de oraciones diferencian


sensiblemente el habla materna que se dirige al niño de la que se intercambia entre adultos.
Es importante destacar el papel del padre en el desarrollo lingüístico infantil, ya que es
crucial. Muchos padres interactúan a menudo en casa con sus hijos pequeños, tanto verbal
como no verbal. El habla del padre comprende más oraciones imperativas y aclarativas que
la de la madre, lo que puede deberse a que los padres tienen menos entendimiento en
lenguaje de los niños que la madre, las oraciones más largas y más elaboradas las
proporciona el padre, sin embargo los niños imitan más el habla de la madre que la del
padre.
El juego con el padre se caracteriza por ser más físico y el juego con la medre es más
convencional y se orienta más a la manipulación y descripción de los objetos.
El papel básico de la madre es la del cuidado que proporciona la niño, en tanto que el
papel del padre es el de asegurar una clase de puente hacia el mundo extrafamiliar (Rondal,
1990).

Nos que da claro que en el desarrollo del lenguaje incluye la intervención de dos
personas: niño-adulto. El adulto ayuda al niño en su formación, estimulando y modelando
sustitutos lexicográficos y fraseológicos para los recursos gesticulares y vocales necesarios
para efectuar diversas funciones comunicativas, así como la interpretación de sus gestos y
sonidos emitidos en determinados contextos en los que el niño trata de transmitir alguna
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necesidad. La madre es la persona con quien en más contacto se encuentra con el niño y
entran en formatos rutinarios, se ponen en juego varios procesos psicológicos y lingüísticos
que se generalizan de un formato al otro; tema que ha sido explicado desde los diferentes
puntos de vista teóricos en el desarrollo y adquisición del lenguaje. Además del estudio
sobre el habla que dirigen los adultos a los niños pequeños presentan numerosas
características específicas y que los adultos son sensibles al progreso comunicativo y
lingüístico que manifiestan sus hijos (Rondal, 1990) así como también en su interacción
social.

Se ha mencionado de los diferentes elementos que se presentan en las etapas de


adquisición del lenguaje, como la tonalidad, ritmo, fonología, presentes también en la
interacción niño-adulto, y que además intervienen en la búsqueda de significado a las
palabras y frases con las que frecuentemente el niño se encuentra en contacto. Se ha
despertado el interés sobre estos aspectos los cuales también están presentes en la música,
se ha investigado sobre la influencia de esta en el desarrollo del lenguaje, siguiendo esta
línea en el siguiente capítulo se hará referencia desde el punto de vista psicológico la
influencia de la música en el desarrollo del niño.

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