La extraordinaria ordinaria vida de Carlo Acutis
Por Angela Mengis Palleck
BIOGRAFIA.
Carlo Acutis nació en Londres (Inglaterra), en 1991. Sus padres eran italianos, Andrea
Acutis y Antonia Salzano, y se encontraban en Londres por motivos profesionales en el
momento de su nacimiento. En septiembre del mismo año, la familia Acutis regresó a
Italia y se instaló en Milán.
La causa de su muerte fue una leucemia fulminante, que se lo llevó en dos
semanas; Carlos murió el 12 de octubre de 2006, a la edad de quince años, y fue
enterrado en Asís.
La beatificación de Carlo Acutis
Carlo Acutis es la persona contemporánea más joven beatificada, como
sucedió a los dos niños pastores portugueses que vivieron en la primera
década de 1900 y fueron declarados santos de la Iglesia católica en 2017.
En 2018, Carlos fue declarado Venerable y su beatificación se celebró el 10 de octubre
de 2020 en Asís, y fue precedida por el cardenal Agostino Valini. En febrero de 2020, el
Papa Francisco reconoció la autenticidad de un milagro atribuido a Carlo.
Durante la ceremonia de beatificación en la Basílica de San Francisco de
Asís, un retrato de Acutis fue develado lentamente para mostrar la imagen
de un adolescente con una sonrisa, camisa polo roja y pelo rizado oscuro
iluminado por un halo de luz.
La tumba del joven fue expuesta para que los feligreses pudieran verla,
pero lo que sorprendió a muchos es que el cuerpo de Carlo Acutis estaba
intacto, por lo que se pensó que al exhumar sus restos se había encontrado
en ese estado, sin embargo, no fue así.
Además, se llevó a cabo una reconstrucción de su rostro con una máscara
de silicona y fue vestido con unos jeans, tenis Nike y una sudadera
deportiva. La tumba del beato Carlo Acutis, la cual se encuentra en el
Santuario de la Expoliación de Asís.
Su gran amor por la Eucaristía
Hay Santos para todos los gustos, patrones para todas las profesiones,
pero faltaba un Santo patrono de Internet. Este sábado, Carlo Acutis será
declarado beato en Asís, su “lugar favorito en el mundo”. Un chico normal,
con sus defectos y virtudes, que luchó por colocar a Dios en primer lugar y
que usó internet para evangelizar. Antonia Salzano, madre de Carlo, abre
su corazón sobre aquello que más le impactó de su hijo, y su gran amor a
la Eucaristía. Amor que le llevó a pasar horas y horas de trabajo de
investigación para crear una página web y una exposición con los
principales milagros eucarísticos que, hoy todavía sigue siendo visitado por
miles de personas de todo el mundo. Y no es para menos, como él decía,
“La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo”.
La piedad del pequeño no hacía más que crecer y a los 7 años recibió su
primera comunión en el silencio del monasterio de Bernaga en Perego,
para evitar distracciones. Desde entonces, Carlo asistía a Misa diaria,
rezaba el Rosario y dedicaba un rato de adoración antes o después de la
Eucaristía. “No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como
San Juan en la Cena”, así describía su forma de orar.
La Feria de Rimini, el mayor evento cultural católico italiano, organizado
por Comunión y Liberación, con una masiva participación de jóvenes, fue
donde Carlo se inspiró para su gran proyecto. En este festival de
exposiciones y encuentros que profundizan sobre la sociedad, la cultura y
la fe, nace en Carlo el deseo de crear una exposición sobre los distintos
milagros eucarísticos que tuvieron lugar en la historia.
Su trabajo de investigación, que comenzó cuando tan solo tenía 11 años,
dio como resultado una obra que explica los hechos milagrosos en torno a
la Eucaristía en 20 países, con 160 paneles que pueden descargarse de
Internet en su web [Link] y que han recorrido
más de 10.000 parroquias en todo el mundo. Su madre no oculta su
emoción al contar lo impresionante que era “ver a un niño tan joven pasar
horas y horas trabajando con el ordenador en vez de jugar a los
videojuegos o con sus amigos. Quería que todos amasen a Dios y
comprendieran que “la Eucaristía es lo más increíble que hay en el
mundo”. Y más que impresionante, porque para su obra agotó 3
ordenadores y pidió a sus padres acompañarle por un viaje por toda Italia y
parte de Europa para recabar material fotográfico.
Las luchas de Carlo
Carlo era un poco “glotón y goloso, porque le encantaba comer Nutella y
helados” dice su madre entre risas, porque cuando se le pregunta sobre
Carlo, tiene muchísimas anécdotas que contar. Recuerda que hubo un
momento que comer tanto hizo que ganara eso y engordó, lo que le llevó a
adquirir un sentido del equilibrio y luchó por la virtud de la templanza. Le
habían regalado un diario que utilizó para su mejora personal, colocando
notas por su comportamiento, por ejemplo, “cómo me comporto con mis
padres, compañeros y profesores”. Esto demuestra “la lucha que tuvo
consigo mismo, era muy estricto y no dejaba pasar ni una” dice Antonia.
Carlo tenía también detalles con las señoras que venían a limpiar la casa.
Algunos de los cuales están grabados en la memoria de Antonia: “A pesar
de que era su trabajo, a Carlo no le parecía bien que tuvieran que recoger
su desorden. Intentaba despertarse un poco antes para tener la habitación
limpia y hacer la cama”. La revista Huellas recoge el testimonio de uno de
los empleados del hogar: “Rajesh era hindú. Entre él y Carlo nació una
profunda amistad, hasta el punto de que Rajesh se convirtió y pidió recibir
los sacramentos. Cuenta Rajesh que: «Me decía que sería más feliz si me
acercaba a Jesús. Pedí el Bautismo cristiano porque él me contagió y
cautivó con su profunda fe, su caridad y su pureza. Siempre le consideré
como alguien fuera de lo normal, porque un chico tan joven, tan guapo y
tan rico normalmente prefiere llevar una vida distinta».
Cosas sencillas, pequeños detalles que mejoraban la vida de los demás. En
este sentido, su madre cuenta impresionada la “caridad y la generosidad
que Carlo tenía con todos” que es lo que contesta cuando se le pregunta
sobre lo que más le impactaba de su hijo. Con sus primeros ahorros le
compró un saco de dormir a un mendigo que siempre veía camino de Misa.
En su cuaderno de apuntes personales escribió: “La tristeza es dirigir la
mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La
conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto.
Basta un simple movimiento de ojos”.
Sobre el tema de la castidad, la madre cuenta como Carlo “tenía muchas
chicas que estaban enamoradas de él: era un joven guapo, rico y con éxito.
No le hubiese sido difícil tener muchas novias si hubiese querido”. Pero era
consciente de la “gran dignidad de cada ser humano y de que cada
persona refleja la luz de Dios”. Estaba verdaderamente convencido de que
“el cuerpo es templo del Espíritu Santo”. En esa línea tenía claro, reflexiona
Antonia, “que la sexualidad era algo muy especial y que tenía que ser para
el propósito que Dios la había creado”. Así que solía hablar con sus
compañeros de clase y los animaba a la castidad. Le dolía mucho ver cómo
los jóvenes usaban la pornografía para su propio placer, lo que era una
falta de caridad y de alguna manera, “era traicionar el proyecto que Dios
tenía para ellos”. Su madre explica que Carlo se confesaba con frecuencia,
ya que “igual que para viajar en globo hay que descargar peso, también el
alma para elevarse al Cielo necesita quitarse de encima esos pequeños
pesos que son los pecados veniales”.
Un milenial muy Santo
“Hay algo muy oscuro de Internet que puede ser transformado si la
tecnología es usada para un buen propósito” dice Antonia, “Carlo lo hizo
para evangelizar y es un gran signo de esperanza”. No puede más que
enorgullecerse de la gran labor que hizo su hijo con la tecnología y por ser
ejemplo para tantos jóvenes de su generación. Carlo les decía a sus amigos
que para ellos también había “un propósito especial de Dios desde la
Eternidad”. Y que ellos también pueden hacer mucho más de lo que él hizo,
“pueden ser Santos, lo importante es quererlo”, les decía.
El Papa Francisco habla del futuro beato en su exhortación apostólica
“Christus Vivit”. En este documento, publicado tras el sínodo de los
Obispos que tuvo como eje central a los jóvenes, su Santidad menciona el
riesgo del mundo digital que puede colocar a los jóvenes “en el riesgo del
ensimismamiento, aislamiento o del placer vacío”. En ese sentido, cita a un
joven “creativo y genial”, el venerable Carlos Acutis, quien “sabía muy bien
que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes
sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos,
dependientes del consumo u obsesionados con el tiempo libre”. En cambio,
él fue capaz de usar las “nuevas técnicas de comunicación para transmitir
el Evangelio y para comunicar valores y belleza”.
Inesperadamente…
Verano de 2006 y Carlo le pregunta a su madre: “¿Crees que debo ser
sacerdote?” Ella le responde: “Lo irás viendo tú solo, Dios te lo irá
revelando”. Ese comienzo de curso no se encontraba bien… parecía una
gripe normal. Nadie se lo esperaba. Al entrar en el hospital, confió a su
madre: “De aquí ya no salgo”. Efectivamente, se le diagnosticó una de las
peores leucemias, de tipo M3. Diría a sus padres: “Ofrezco al Señor los
sufrimientos que tendré que padecer por el Papa y por la Iglesia, para no
tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al cielo”. Pidió la Unción
de Enfermos y murió el 12 de octubre. En el funeral no cabía nadie más:
muchas personas que la familia no había visto en la vida. Y es que Carlo, a
escondidas, había ayudado a un innumerable número de almas, como
inmigrantes y personas sin techo en la calle, con quienes compartía su
comida. ¡En el funeral había muchísimas personas sin recursos! “Un
montón de gente me hablaba de Carlo, y yo no sabía nada. Me daban
testimonio de la vida de mi hijo, y yo me sentía huérfana”, confiesa
Antonia.
El milagro
“¡Quiero parar de vomitar!”. La petición de un niño brasileño de seis años
que debido a una malformación no podía dejar de vomitar y su total e
inexplicable curación, en el momento de hacer la oración al venerable
Carlos Acutis es considerado milagro suficiente para que el venerable pase
a la fase II, la beatificación. El 18 de octubre de 2019, el equipo técnico de
médicos de la Congregación para la Causa de los Santos recibió el dossier
del presunto milagro acaecido en Brasil. El 14 de noviembre de 2019, dio
un dictamen positivo.
Los hechos tuvieron lugar el 12 de octubre de 2010 en la capilla de Nuestra
Señora Aparecida de Campo Grande, Brasil. Exactamente cuatro años
después de la muerte de Carlo. Un niño que sufría un páncreas anular se
acercó a besar una reliquia del futuro beato. El Padre Tenorio, vice
postulador de la Causa de Carlos Acutis señaló que “la enfermedad
causaba que el niño vomitara todo el tiempo, lo que le debilitaba mucho
puesto que todo lo que comía lo devolvía”. En la fila para la bendición de
la reliquia, el niño le preguntó al abuelo lo que debía pedir a lo que éste
contestó: “dejar de vomitar”. Desde ese momento ya no vomitó más y las
pruebas médicas demostraron que estaba completamente curado.
Monseñor Ennio Apeciti, responsable de la Oficina para las Causas de los
Santos de la Archidiócesis de Milán, dijo: “su fama de Santidad se ha
difundido por todo el mundo, de forma misteriosa, como si Alguien quisiera
darlo a conocer. En torno a su vida ha sucedido algo grande, frente a lo
cual me arrodillo”. “Está siendo sacerdote desde el cielo”, dice su madre,
“él, que no conseguía entender por qué los estadios estaban llenos de
gente y las iglesias vacías, repetía: ‘tienen que ver, tienen que entender’”.
MENSAJE
“Los jóvenes tienen en Carlo un testimonio de cómo se puede vivir en el mundo de las
redes sin dejarse aplastar, haciendo de ellas un recurso de bondad”
Carlo Acutis es un joven de nuestro tiempo, como cualquiera de vosotros, como tú,
posiblemente, pero que ha sido conquistado por Cristo y se ha convertido en faro de luz
para cuantos desean conocerlo y seguir su ejemplo. La fe no nos aleja de la vida, sino
que nos sumerge más profundamente en ella mostrándonos la forma de vivir de la mejor
forma, con la alegría del Evangelio. Carlos vivió con dos fuertes motores que
impulsaban su vida y la fortalecían: la Eucaristía, y la Virgen María, los dos pilares que
sostienen su vida interior.
Tú también puedes ser amigo íntimo de Jesús y un apóstol. Se puede ser joven y ser
santo. El Señor te busca a ti, te quiere y te llama a estar con Él. Está muy cerca de ti y te
espera en la comunión de la Misa, te habla en su Palabra, te pone en manos de María, su
Madre, te acoge en su Iglesia. Si dejas que seduzca tu corazón experimentarás una
inmensa alegría, la luz en tu caminar, verás el sentido de las cosas, y el consuelo de su
amor te hará portador de unp envidiable tesoro.