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DOLO

El dolo se refiere a un engaño o fraude en el ámbito legal, donde implica la intención consciente de causar daño o perjuicio a otra persona. En derecho penal, el dolo se considera la culpabilidad más grave, mientras que en derecho civil se clasifica en diferentes tipos, como dolo determinante, incidental, positivo y negativo, cada uno con sus implicaciones en la anulabilidad de actos jurídicos. Un caso reciente en la Corte Suprema de Perú destacó la importancia de presentar pruebas concluyentes para demostrar el dolo en la anulabilidad de actos jurídicos, subrayando que la falta de evidencia puede llevar a la desestimación de la demanda.

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DOLO

El dolo se refiere a un engaño o fraude en el ámbito legal, donde implica la intención consciente de causar daño o perjuicio a otra persona. En derecho penal, el dolo se considera la culpabilidad más grave, mientras que en derecho civil se clasifica en diferentes tipos, como dolo determinante, incidental, positivo y negativo, cada uno con sus implicaciones en la anulabilidad de actos jurídicos. Un caso reciente en la Corte Suprema de Perú destacó la importancia de presentar pruebas concluyentes para demostrar el dolo en la anulabilidad de actos jurídicos, subrayando que la falta de evidencia puede llevar a la desestimación de la demanda.

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DOLO

La palabra dolo (del latín dolus o del griego doloa), en su acepción general hace alusión
a un fraude, embuste, trampa, engaño, timo, falacia, estafa, enredo, embrollo, malicia,
maquinación, astucia mala fe.

En Derecho tiene varias acepciones. En materia penal, el dolo consiste en la conciencia


de la criminalidad del acto u omisión previsto y sancionado por la ley como delito.

El dolo se define como la conducta antijurídica, culpable y punible de realizar u omitir


una acción que supone un daño o perjuicio para otra persona, de manera totalmente
consciente y mostrando plena voluntad, aun sabiendo que se está infringiendo la ley
penal y sin causa de justificación que nos pueda eximir de alguna responsabilidad penal.
El dolo es la forma más grave de culpabilidad.

Por lo tanto, la voluntad por parte de un responsable de la comisión de un acto ilícito y


contrario a la ley, en el cual se muestra aceptación por el resultado del acto es el dolo
básico.

En Derecho civil la palabra dolo tiene tres acepciones:

a) Como elemento del incumplimiento de las obligaciones. El dolo, llamado también


dolo obligacional, es la intención deliberada de la inejecución de la prestación debida
(art. 1318). El deudor que por dolo no ejecuta sus obligaciones o las ejecuta de manera
parcial, tardía o defectuosa, y con ello causa daño al acreedor, está en la obligación de
indemnizar (art. 1321), o sea, el incumplimiento de la obligación del cual se deriva
daños para el acreedor genera la responsabilidad civil contractual.

Lo que interesa es el incumplimiento o mal cumplimiento intencional de la obligación


por parte del deudor, tenga o no el propósito de causar daño al acreedor. Cuando el
deudor falta al cumplimiento de su prestación, el acreedor puede solicitar el
cumplimiento o la resolución del acto y, si con el incumplimiento se le ha causado
daños puede exigir la acción la de indemnización (art. 1428).

b) Como factor de atribución de responsabilidad civil extracontractual por acto


ilicito. El dolo es la conciencia y voluntad de causar un daño; en tal sentido se opone a
la culpa que designa al actuar negligente del agente que causa un daño (art. 1969).
c) El dolo como vicio de la voluntad. Consiste en las maniobras engañosas o en
guardar silencio cuando se advierte que la otra parte se encuentra equivocada a para
lograr la celebración del acto jurídico. El ardid, la astucia y la maquinación (acción
dolosa) o la omisión o reticencia (omisión dolosa) deben constituir maniobras deben
revertir la gravedad que determine la voluntad de la otra parte a celebrar el acto, que de
lo contrario no lo celebraría o lo celebraría en términos y condiciones diferentes.

El dolo como causal de anulabilidad del acto jurídico proviene de una de las partes, pero
puede también proceder de un tercero, siempre que en este caso sea conocido por la
parte que obtuvo beneficio de él. El dolo suprime la intención de la persona.

Clases de dolo

a) Dolo determinante o causante


El dolo, entendido como vicio de la voluntad causante de la anulabilidad del acto
jurídico, consiste en cualquier artificio, engaño, astucia o maquinación usado por
un sujeto con el fin de inducir a otro a celebrar un acto jurídico, que de otro
modo no lo habría concluido o lo habría realizado de manera diversa. La
omisión dolosa causa los mismos efectos que la acción dolosa, cuando el acto no
se habría celebrado si la omisión u ocultación (art. 210).
El sujeto del dolo causante, así como de la incidental, puede ser una de las partes
del acto jurídico o un tercero.
Por el dolo una parte procura hacer caer en error a la otra parte o sabiendo que
esta se encuentra en error lo deja que permanezca en él, todo con el fin
determinarlo a celebrar el acto jurídico, que de otro modo no lo hubiera
realizado. A diferencia del error, el dolo se caracteriza por el engaño producido
por una de las partes o un tercero, o por ambos, sobre la otra parte. El dolo, a
diferencia del error, no requiere ser conocible para producir la anulación del
acto.
No cualquier dolo puede ser causa de anulabilidad del acto jurídico; no hay dolo
cuando la maquinación engañosa es una simple exageración que cualquiera
podría advertirlo observando una diligencia ordinaria. El dolo que anula el acto
es el causante o determinante de la víctima del engaño.

b) Dolo incidente o incidental


El dolo es incidental cuando las maniobras, artificios o engaños usados por una
de las partes o por un tercero no han determinado a la otra parte a celebrar el
acto jurídico, pero han logrado que la víctima preste su asentimiento en
condiciones que le son más gravosas o perjudiciales, o sea la parte afectada de
todas maneras habría celebrado el acto aunque en condiciones diferentes, menos
gravosas. El dolo en este caso no es causal de anulabilidad, pero si conlleva la
obligación de la parte que actuó de mala fe de resarcir los daños causados (art.
211).

El dolo causante hace anulable al acto jurídico; en cambio, el dolo incidente lo


deja válido. La víctima del daño causante tiene los remedios de la anulación del
acto y de la indemnización de daños, si es que éstos existen; en cambio la
víctima del dolo incidente tiene derecho solamente a la indemnización de daños.

c) Dolo positivo y negativo


El dolo positivo consiste en acciones del autor del engaño, se comprende en ellas
a la mentira cuando es utilizada para esconder o negar la existencia de elementos
decisivos a los fines de la negociación.
El dolo negativo u omisivo se refiere a la reticencia del autor del engaño
determinante de la voluntad de la otra parte; la reticencia consiste en callar
voluntariamente aspectos del acto jurídico que habrían conducido a la otra parte
a no celebrarlo (art. 212)
A la conducta de la parte que omite informar a la otra sobre elementos o
características esenciales, cuyo conocimiento habría inducido a esta última a no
celebrar el acto jurídico, se le denomina reticencia o dolo por omisión, o
negativo, en contraposición al dolo por comisión, o positivo.

d) Dolo reciproco
Si el acto jurídico es bilateral y el dolo ha sido empleado por ambas partes, el
dolo de una parte se compensa con el de la otra, de lo que sigue como
consecuencia que el dolo recíproco no es causal de anulabilidad del acto
jurídico.
Al dolo reciproco se denomina también bilateral; el acto jurídico es válido
porque las causas de anulación se neutralizan recíprocamente; existe una suerte
de compensación entre las dos conductas fraudulentas (art. 213).
Si las dos partes se han engañado mutuamente, ambas han actuado de mala fe,
por lo que no pueden demandarse la anulabilidad del acto.

2. El dolo como vicio de la voluntad

Con referencia al acto jurídico, el dolo consiste en la aserción de lo falso. la


disimulación de lo verdadero, las malas artes, artificios, astucia, maquinaciones o
marañas adoptadas por un sujeto para engañar a alguien induciéndolo a concluir un acto
jurídico, que de otro modo no lo habría celebrado o lo habría realizado en condiciones
diversas.

En suma, el dolo es toda forma de artificios, engaños o de omisiones, reticencias de que


se vale un sujeto para alterar la voluntad negocial de la otra parte, induciéndola a error a
fin de determinarla a celebrar un acto jurídico. Ejemplo:

a) un vendedor de automóviles hace creer a su cliente que su vehículo está fuera de uso
y no se puede reparar, determinándolo así a comprar otro;

b) un sujeto se dispone a comprar una joya creyendo equivocadamente que es de oro y


el ven deudor, que conoce de la equivocación, no lo saca de su error.

Es célebre la definición de Labeone (D.4,3,1) para quien el dolo es toda astucia,


falsedad, maquinación, destinada a torcer el sano consentimiento y la recta
determinación de una persona.

Los romanos agregaron a la palabra dolo, así entendida, el adjetivo malus (dolus malus),
que es un dolo intolerable, para diferenciarlo del denominado dolus bonus, que es un
dolo tolerable, que consiste en la común sagacidad o destreza a la cual recurren los
comerciantes para hacer propaganda a sus productos o prestaciones con el fin de
facilitar la realización de negocios ventajosos.

En la línea de demarcación entre el dolo bueno y el dolo malo presenta aspectos no bien
descifrables en presencia del insinuante bombardeo publicitario usado en el comercio
moderno, dirigido a un público heterogéneo y no siempre exento de flaqueza intelectual
y límites culturales. La jurisprudencia italiana ha establecido que constituye dolo
únicamente la conducta objetivamente idónea para engañar a una persona de normal
destreza; en cambio no es relevante la conducta privada de tal idoneidad, que engaña a
la contraparte sólo porque esta última es particularmente crédula y desprevenida.

Pero en el Derecho romano, el dolo no era causa de invalidez del negocio. La invalidez
del negocio por vicios de la voluntad fue excluida del ámbito del ius civile, cuya
disciplina, vinculada a la forma, configura la validez de los negocios realizados de
conformidad con los esquemas típicos. Los particulares deben gestionar sus intereses
con diligencia y responsabilidad (teoría de la autorresponsabilidad). El dolo facultaba a
la víctima a no ejecutar la obligación derivada del contrato, no porque constituya vicio
del consentimiento, sino como castigo al autor del dolo y como reparación del daño
causado a la víctima del dolo. Fue el Derecho canónico el que consideró al dolo como
vicio del consentimiento, sancionándolo con la anulabilidad del acto.

El dolo, como vicio de la voluntad, tiene importancia para el Derecho no sólo cuando
induce a la celebración de un acto jurídico que de lo contrario no hubiera celebrado
(dolo determinante o causante), sino también cuando, no ejerciendo tal decisiva
influencia, induce a establecer una regulación diversa de aquella que, de otro modo, se
habría establecido (dolo incidente). El dolo determinante anula el acto jurídico, y el dolo
incidente obliga a la parte que actúa de mala fe a resarcir el daño.

Requisitos del dolo como vicio de la voluntad:

A. Acto ilícito consistente en el empleo de palabras o maquinaciones insidiosas. El


engaño es la esencia del dolo.

Entiende la doctrina que también el silencio, la reticencia puede ser dolosa cuando
exista el deber de hablar, y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, en varios casos, ha
entendido existe un error inducido o doloso cuando se ha callado o no se ha advertido
debidamente.

El dolo exige, además, intención de engañar. Pero, según la doctrina predominante, no


se requiere una voluntad de causar un daño, o perjuicio, porque lo que determina la
anulación del contrato no es el daño sufrido, sino la maniobra engañosa.

B. Que la voluntad del declarante quede viciada.

C. Que dicha conducta insidiosa sea la determinante de la declaración.

D. Que el dolo sea grave. Se dará lugar a la anulación del acto jurídico.
E. Respecto de los contratos, se exige que el autor del dolo sea una de las partes
contratantes y no haya mediado dolo recíproco.

Doctrina

Díez Picazo: Puntualiza que para que se trate en puridad de dolo de un tercero es
necesario que el autor del dolo no haya tenido intervención en el contrato por ningún
concepto, por lo que afirma el dolo causado por el representante o por el posible
beneficiario de la estipulación produce la anulabilidad del contrato.

Igualmente existe vicio del contrato cuando el contratante es cómplice del autor del dolo
o ha conocido el engaño y se ha aprovechado de él.

Problemas distintos son los que se suscitan, de un lado, cuando en un negocio en que
haya pluralidad de partes unas son culpables del dolo y otras no, y, por otro lado,
cuando quien realiza la conducta insidiosa es menor de edad.

Fernando Velásquez: Hay dolo cuando el agente realiza la conducta tipificada en la ley
sabiendo que lo hace y queriendo llevarlo a cabo, de donde se desprende que está
conformado por dos momentos: uno intelectual, cognitivo o cognoscitivo; y otro
voluntario, voluntativo o volitivo.

Welzel: Toda acción consciente es llevada por la decisión de acción, es decir, por la
conciencia de lo que se quiere. Este es el elemento intelectual. La decisión de querer
realizar la conducta, el elemento volitivo. Hay que tener en cuenta que la finalidad del
agente es muy importante para el mencionado sistema.

Jurisprudencia

La CASACIÓN N° 3613-2019 ICA es un caso significativo en el ámbito del derecho


civil peruano, ya que aborda la anulabilidad de un acto jurídico debido a un supuesto
dolo. A continuación, se presenta un análisis detallado del caso:

Antecedentes del Caso

Oscar Félix Ugarte Peña y Luisa Lupe Muñoz Muñoz interpusieron una demanda contra
Yuri Vanessa Neyra Medina y Martha Ruth Medina Gonzales, solicitando la anulación
de una escritura pública de compraventa. Los demandantes alegaron que fueron
inducidos a firmar la escritura bajo el engaño de que se trataba de una hipoteca1.

Argumentos de los Demandantes

Necesidad de Préstamo: Los demandantes necesitaban un préstamo de S/ 15,000.00 para


pagar los honorarios de la abogada de su hijo, quien estaba siendo procesado por
tentativa de robo agravado1.

Engaño: Alegaron que Martha Ruth Medina Gonzales les hizo creer que firmaban una
hipoteca, cuando en realidad firmaron una compraventa2.

Pruebas Presentadas: Se presentaron declaraciones de los demandantes, el testimonio de


Martha Ruth Medina Gonzales, un CD con conversaciones y un informe de tasación que
indicaba un valor del inmueble significativamente mayor al precio consignado en la
escritura2.

Decisiones Judiciales

Primera Instancia: La demanda fue declarada infundada, ya que no se acreditó el dolo


necesario para anular el acto jurídico2.

Segunda Instancia: La Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Ica confirmó la


sentencia de primera instancia2.

Corte Suprema: La Corte Suprema también confirmó las decisiones anteriores,


señalando que las pruebas presentadas no eran suficientes para demostrar el dolo2.

Análisis de la Corte Suprema

La Corte Suprema destacó varios puntos clave en su análisis:

Falta de Pruebas Concluyentes: No se presentaron pruebas suficientes que demostraran


que los demandantes fueron engañados para firmar una compraventa en lugar de una
hipoteca2.

Valor del Inmueble: Aunque el informe de tasación mostró una discrepancia en el valor
del inmueble, esto no fue suficiente para probar el dolo2.
Declaraciones Contradictorias: Las declaraciones de los demandantes y la testigo no
fueron coherentes ni concluyentes2.

Conclusión

El caso subraya la importancia de presentar pruebas claras y concluyentes para


demostrar el dolo en la anulabilidad de actos jurídicos. La falta de evidencia concreta y
coherente puede llevar a la desestimación de la demanda, como ocurrió en este caso.

Bibliografía

Sisniegas_-Roger_Conceptos-pá[Link]

[Link]

[Link]

Acto jurídico. Los vicios de la voluntad. Bien explicado | LP

Qué es el dolo, elementos, clases y Tipos con ejemplos

Clases de dolo (tipicidad subjetiva) | [Link]

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