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José y los Hicsos en Egipto

El relato de José en Egipto se sitúa en la época de los hicsos, un período de invasión y dominación extranjera que comenzó alrededor del 1730 a.C. La Biblia describe a José como un gran organizador y visir que, durante años de abundancia, almacenó granos para enfrentar la posterior hambruna, lo que se alinea con hallazgos arqueológicos de graneros antiguos. La historia de José refleja la compleja interacción entre egipcios y semitas, y su ascenso al poder es visto como parte del plan divino para preservar a su pueblo.
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José y los Hicsos en Egipto

El relato de José en Egipto se sitúa en la época de los hicsos, un período de invasión y dominación extranjera que comenzó alrededor del 1730 a.C. La Biblia describe a José como un gran organizador y visir que, durante años de abundancia, almacenó granos para enfrentar la posterior hambruna, lo que se alinea con hallazgos arqueológicos de graneros antiguos. La historia de José refleja la compleja interacción entre egipcios y semitas, y su ascenso al poder es visto como parte del plan divino para preservar a su pueblo.
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Ahora podemos volver al relato de José en Egipto.

Para entender
mejor cómo la Biblia encaja con la historia, es necesario estudiar a
fondo el período que coincide, según la mayoría de los expertos,
con la llegada de José en Egipto, llamada la época de los hicsos.

"Ningún estado del viejo Oriente nos ha transmitido su historia de


manera tan fiel como Egipto. Hasta el año 3000 A.C. conocemos
casi sin solución de continuidad los nombres de los faraones, como
conocemos también los de las dinastías de los Imperios Antiguo,
Medio y Nuevo. Ningún otro pueblo ha trazado con tanta exactitud
los acontecimientos de su historia, las hazañas de sus soberanos,
sus campañas, la construcción de sus templos y de sus palacios, así
como su literatura y su poesía.

Pero… las noticias de los pasados siglos, casi jamás interrumpidas,


cesan alrededor el año 1730 a.C. casi en forma repentina. Desde
aquella fecha y durante mucho tiempo la historia de Egipto
permanece en una profunda oscuridad. Sólo en el año 1580 a.C.
aparecen nuevos testimonios. ¿Cómo explicar la falta de datos
durante un espacio de tiempo tan grande y referente a un pueblo
tan desarrollado?

Es que algo terrible ocurrió en la tierra del Nilo hacia el año 1730
a.C. De repente, como un rayo en cielo sereno, unos guerreros
montados en carros, ligeros como flechas, invaden el país;
columnas interminables, envueltas en el polvo del camino, se
precipitan sobre Egipto...Y antes de que los egipcios se
apercibiesen, el país estaba invadido, ocupado, vencido. El gigante
del Nilo, que en el transcurso de su larga historia jamás vio a
ningún conquistador extranjero, yace ahora amordazado en tierra.

El dominio de los conquistadores da comienzo con un río de sangre,


los hicsos, tribus semíticas de Canaán y Siria, no tienen entrañas.
Con el año 1730 a.C. terminan con la dominación de las Dinastías
Egipcias, que habían perdurado 1300 años. El Imperio Medio de los
Faraones se resquebraja ante el asalto del pueblo asiático, de los
‘soberanos de los países extranjeros’. Esto es lo que significa el
nombre de hicsos.

Cuán vivamente grabada en el alma del pueblo quedó esta


catástrofe política, aparece claro en la descripción del historiador
egipcio Manetón: “…De improviso llegaron hombres plebeyos de
los países del Este. Tuvieron la osadía de realizar una expedición a
nuestro propio país y lo sometieron por la fuerza, pero con toda
facilidad, sin librar una sola batalla. Y cuando se hubieron
apoderado de nuestros soberanos, incendiaron en forma bárbara
nuestras ciudades, destruyeron los templos de los dioses'.

El relato bíblico de la historia de José y de la permanencia de los


hijos de Israel en Egipto procede de esa época de gran
turbulencia en que 'el Nilo se hallaba bajo la soberanía de los
hicsos. No es, pues, de extrañar que no tengamos de ella ninguna
mención egipcia contemporánea. En cambio, existen pruebas
indirectas sobre la autenticidad de la historia de José. La
representación bíblica del fondo histórico es exacta; hasta en sus
más pequeños detalles es puramente egipcio. El egiptólogo lo ve
confirmado mediante una serie de objetos hallados en las
excavaciones.

El nombramiento de José como virrey de Egipto podríamos decir


que viene indicado en la Biblia en forma protocolaria. Es revestido
con las insignias de su elevado cargo; recibe el anillo, el sello del
Faraón, una rica vestidura de lino y una cadena de oro (Génesis
41:42); exactamente como los artistas egipcios han representado y
descrito en las inscripciones murales y en los bajorrelieves las
solemnes investiduras.

José ocupa el 'segundo carro' (Génesis 41:43) del Faraón en su


calidad de virrey. Esto equivale a decir que nos hallamos en la
época de los hicsos. Estos soberanos extranjeros' fueron los
primeros en traer a Egipto los veloces carros de guerra. Y
sabemos que los soberanos hicsos fueron los primeros en utilizar
un carro de lujo para sus ceremonias en Egipto… El primero de los
carros correspondía al soberano y el 'segundo carro' era ocupado
por el dignatario más importante del reino...

La Biblia representa a José como un gran organizador quien, en su


calidad de gran visir del pueblo egipcio, ayuda en los tiempos
difíciles con su consejo, y hace provisiones en los años de
abundancia para los años de escasez. El hace almacenar el trigo en
los graneros para las épocas de penuria (Génesis 41:53-54).

Los años de sequía, malas cosechas y épocas de hambre son muy


frecuentemente mencionados al hablar de las tierras del Nilo. En
los tiempos antiguos, al principio del tercer milenio, parece ser que
hubo una época de hambre que duró siete años según consta en
una inscripción mural del tiempo de los Tolomeos. El rey Zoser
hace llegar a los nobles que, junto a la gran catarata, rigen los
destinos de aquel país, el siguiente mensaje:

“Estoy muy preocupado por los que están en el palacio. Mi corazón


está apenado porque hace siete años que el Nilo no ha subido.
Existen pocos frutos del campo y falta hierba, así como toda clase
de alimentos… Los depósitos de víveres fueron abiertos, pero…
todo cuanto en ellos había ha sido ya consumido”.

Han sido hallados los restos de los graneros que ya existían en el


antiguo reino. En muchas tumbas se han encontrado
reproducciones de ellos en arcilla. Al parecer, también tratándose
de los muertos se pensaba en los posibles años de penuria” (Y La
Biblia Tenía Razón, Keller, p. 99-104). La confianza que tenía el
Faraón con José es un ejemplo de cómo un jefe inconverso pero
manso puede reconocer el valor de una persona conversa, es decir,
su honradez, sus principios de vida, la diligencia y sabiduría. “Id a
José, y haced todo lo que él os dijere” (Génesis 41:55).

“Mientras que la Biblia no proporciona materiales para una


cronología exacta, se indica a menudo que fue en el tiempo de los
hicsos cuando José fue elevado al poder en Egipto. Siendo que los
gobernadores hicsos eran en su gran mayoría semitas, puede
entenderse que ellos hubieran estado más inclinados a honrar a
José, un compañero semita…

José fue llamado por un nombre egipcio, Zafnat-


panea, interpretado por algunos como "Dios dice, él vivirá". Su
esposa egipcia Asenat tiene un nombre que honra a una diosa
egipcia "Ella es de Neit" (Diccionario Bíblico Arqueológico, p. 384).

"José se casó con la hija del sacerdote de On (Génesis 41:45).


Aunque tenía esposa pagana, gobernaba sobre un país pagano y
vivía en un centro de vil idolatría, mantuvo la fe de su niñez en el
Dios de sus padres, de Abraham, Isaac y Jacob" (Halley, p. 104).

"Como había predicho, Egipto disfrutó de siete años de abundancia


cuando el Nilo inundó sus orillas, regó la tierra y el alimento creció
en gran profusión. Mientras tanto, José envió por todo el país a
superintendentes para que recogieran la quinta parte de producto
campesino. En todas las ciudades se construyeron enormes
graneros para almacenar esta contribución. La reserva obtenida
fue tan grande que José 'desistió de contarlo, porque sobrepasaba
toda medida (Génesis 41:49).

Más tarde, tras siete años de abundancia, cesaron de pronto los


desbordamientos del Nilo y Egipto quedó fiado por el hambre.
Todos acudieron al Faraón a fin de compra el trigo imprescindible
para sobrevivir… Cuando el hambre tocó a su fin, José se había
hecho con casi toda la tierra de Egipto para su soberano.

El hambre afectó también a los países vecinos. En Hebrón, Jacob


supo que había alimentos en Egipto y envió allí a todos sus hijos,
excepto a Benjamín, a que compraran grano… Al llegar a Egipto
fueron enviados al visir del Faraón, quien dirigía la distribución del
trigo.

Al fin, les llegó el turno de suplicar al visir por el suministro de


trigo. José reconoció inmediatamente a sus hermanos, pero ellos no
reconocieron al muchacho que habían vendido como esclavo. José
ahora tenía casi cuarenta años. Como se había predicho en el sueño
que José tuviera de joven, los hermanos se inclinaron ante él.
(Cómo vivieron los grandes personajes de la Biblia, p. 64).
Luego, José trama una forma de traer a toda su familia a Egipto y, a
la vez, de darles una buena lección a sus hermanos por lo que le
hicieron.

"El virrey había obtenido un amplio permiso para que los suyos
pudiesen atravesar la frontera, y lo que relata la Biblia corresponde
exactamente a las normas de gobierno de aquel país. Se ha
encontrado un papiro de aquella época que… se trata del permiso
para la utilización de pastos; los fugitivos de un país en el cual
reina el hambre son aceptados para instalarse en Egipto, en el
delta, a la orilla derecha del Nilo, en la tierra bíblica de Gosen.
Desde aquel lugar ejercen también su soberanía los conquistadores
hicsos (Keller, p. 105).

"José encaja perfectamente en el trasfondo del periodo de los


hicsos. Como muchos otros de esa época, fue un sirviente semita en
la casa de un importante egipcio. La corte del faraón es
absolutamente egipcia, sin embargo, el semita José fue
rápidamente designado a un alto puesto. Los elementos egipcios
mezclados con los de semitas reflejados en el relato caben
perfectamente en la época de los Hicsos. Es más, la zona donde la
historia transcurre, el Delta Oriental (la ciudad de Avaris) es
importante durante el periodo Hicso, pero no lo vuelve a ser por
más de doscientos años, en el tiempo de Moisés (Diccionario
Bíblico Revisado, p. 304). Es importante notar que Dios ya tenía
planeado la estadía de su pueblo en Egipto y él es quien quita y
pone los reyes (Daniel 4:25-32; Daniel 5:21). El favor que recibió
José de parte de un Faraón muy especial, de una nación parecida a
la suya, no fue una casualidad, sino una parte integral del plan de
Dios. Dijo José, “vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo
encaminó a bien, para mantener en vida a mucho pueblo (Génesis
50:20).

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