Capítulo 1
El cura y el barbero estuvieron bastante tiempo sin ir a visitar a don Quijote aunque se enteraban de sus
progresos por medio de su ama y de la sobrina las cuales afirmaban que estaba recobrando el juicio.
Unos días después, el cura y el barbero fueron a visitar a don Quijote el cual les recibió efusivamente. Estos
estuvieron hablando de muy diversas cosas pensando que don Quijote estaba cuerdo. El cura como prueba de
oro decidió contarle a don Quijote que el rey estaba recibiendo una invasión. De este modo don Quijote contestó
diciendo que tendría que recurrir a los caballeros andantes que gustosamente le ayudarían. De este modo
comprendieron que don Quijote seguía loco.
El barbero contó una historia de un loco que residía en Sevilla. don Quijote en respuesta a esta historia comenzó
a hablar de la edad de los caballeros dando a entender al cura y al barbero que tenía en mente una nueva
salida. El cura comienza a provocar a don Quijote diciéndole que los caballeros andantes no existen y don
Quijote en respuesta comienza a dar opiniones muy documentadas entre las cuales decía que los caballeros
son tan reales que se podría llegar a afirmar que él ha visto a Amadís, a Reinaldos y a Roldán.
Capítulo 2
El cura y el barbero decidieron irse a la vez que escuchaban cómo el ama y la sobrina de don Quijote están
acusando a Sancho, que quería ir a visitar a su amo, de haber engañando a don [Link] oír esto don Quijote
manda a Sancho entrar para poder hablar con él. don Quijote le pregunta a Sancho cuál es la opinión del pueblo
sobre sus hazañas. Sancho le responde diciendo que en el pueblo todo el mundo dice que don Quijote estaba
loco y que Sancho era un mentecato y que también se decía que don Quijote se había puesto el “don” y que se
había hecho caballero sin derecho a ello. don Quijote dijo que esos rumores eran todos causa de la
[Link] le contó también que Bartolomé Carrasco, que acababa de hacerse bachiller en Salamanca, le
contó que había visto impresa la historia de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Don Quijote al oír
esto mandó a Sancho en busca del bachiller.
Capítulo 3
Cuando se fue Sancho, quedó don Quijote pensando cómo era posible que alguien hubiese escrito sus
aventuras si no había transcurrido mucho tiempo desde que las comenzó. También le preocupaba el que el
escritor del libro se hubiese inventado algo acerca de su amada Dulcinea.
Cuando Sansón Carrasco, el bachiller, llegó a donde estaba don Quijote se arrodillo ante él como si de un gran
caballero se tratara, y comenzó a alabar las aventuras que había leído en ese [Link] Capítulo termina contando
cómo el bachiller y don Quijote ponen en común detalles de la primera parte, como por ejemplo lo que hizo
Sancho con los cien escudos de oro que encontraron en Sierra Morena y los errores del autor, como la inclusión
de la novela del Curioso Impertinente y el extraño hurto del jumento de Sancho. Finalmente, el bachiller le
manifiesta lo famosas que son sus aventuras ya que las leen todas las personas por todo el mundo.
Capítulo 6
La sobrina y el ama de don Quijote al temer que éste volviera a las andadas comenzaron a decirle que sería
mejor que fuese a servir al rey y que dejara de ser un caballero andante. don Quijote al oír esto comenzó a
comparar a los caballeros andantes con los caballeros cortesanos. Mientras tanto su sobrina le intentaba
convencer de que los caballeros andantes no son más que tonterías, también le decía la sobrina a don Quijote
que otro motivo por el cual él no podía ser caballero era por que era pobre y solo los hidalgos y los ricos podían
ser [Link] Quijote le comenzó a explicar que él había nacido bajo la influencia de Marte por lo que
debía dedicarse a las armas y añadió que no se molestasen más en intentar impedírselo ya que era el cielo
quien ordenaba que él fuese caballero.
Al poco tiempo apareció Sancho y don Quijote le recibió con grandes abrazos y se encerró con él en sus
aposentos.
Capítulo 7
En cuanto el ama de don Quijote vio entrar a Sancho se fue a buscar al bachiller para que impidiese la salida de
ambos. Cuando el bachiller escuchó lo que le dijo el ama, le aconsejó que se tranquilizara y que se fuese a
casa, que más tarde iría él.
Cuando Sancho estuvo solo con don Quijote le pidió, por consejo de su mujer, un salario ya que no se podía
mantener de las mercedes. don Quijote le dijo que era tradición que los escuderos se mantuviesen de las
mercedes de su señor y que él no estaba dispuesto a romper ninguna tradición caballeresca. don Quijote le dijo
a Sancho que si no quería continuar siendo su escudero que ya encontraría otro escudero.
Al poco tiempo apareció el bachiller junto con el ama y la sobrina de don Quijote. El bachiller se acercó a don
Quijote y le animó a proseguir con su aventura ofreciéndose incluso para ser su escudero. Sancho al oír esto
comenzó a llorar y le dijo que él seguiría siendo su escudero y que solo le había pedido el sueldo para
complacer a su mujer. Después de esto Sancho y don Quijote se abrazaron y acordaron que la salida fuese a
los tres días. Después de esto el ama y la sobrina se quedaron asombradas y desesperadas al ver que el
bachiller estaba del lado de don Quijote y no del [Link] consiguió calmar a su mujer y don Quijote a su
sobrina y al ama. A los tres días partieron hacia el Toboso, pero esta vez Sancho llevaba una bolsa de dinero
que le había dado don Quijote para cubrir los gastos que se les presentaran.
Capítulo 9
Don Quijote y Sancho entraron a media noche al Toboso para buscar el palacio de Dulcinea, el que no
encontraban ya que no existía. Tras un tiempo buscando llegaron a la conclusión de que ninguno de los dos
conocía a Dulcinea pues don Quijote se había enamorado de ella por la buena fama que tenía y Sancho la había
visto también por los comentarios que de ella le habían [Link]és de un buen rato buscando Sancho
decide convencer a don Quijote para que éste se quede esperando en un encinar hasta que Sancho encuentre a
Dulcinea y le diga que su amado caballero le está esperando en un encinar cercano.
Capítulo 10
Antes de marchar Sancho en busca de Dulcinea, le había ordenado don Quijote que se fijara en las reacciones
físicas que mostrara Dulcinea al enterarse de que estaba allí su [Link] de que Sancho comenzara su
búsqueda se sentó, donde su amo no pudiese verle, para reflexionar acerca de la locura de su amo que aunque
Sancho le llevase a otra persona que no fuese Dulcinea, don Quijote juraría que su amada está encantada. Al
atardecer Sancho vio pasar cerca de él a tres labradoras y fue corriendo junto a su amo para decirle que
Dulcinea se acercaba con dos de sus sirvientas y de este modo se inventó sus ropas para que su amo pensase
que su amada se [Link] se estaban acercando las tres labradoras, se puso en marcha el plan de
Sancho ya que él pensaba que cuando su amo viese a las tres labradoras e hiciese caso a Sancho que decía
que era Dulcinea con sus sirvientas, pensaría que estaban [Link] labradoras, al oír las alabanzas que
don Quijote hacía de ellas, salieron corriendo escapando de don Quijote y de Sancho. Después de ver cómo las
tres labradoras huyeron Sancho y don Quijote comenzaron a hablar contra los encantadores que privaron a don
Quijote de ver la belleza de su amada, Dulcinea. Finalmente, don Quijote y Sancho prosiguieron su camino
hacia Zaragoza donde se celebraban todos los años unas fiestas muy importantes.
Capítulo 17
Al ver don Quijote ese extraño carruaje llamó a Sancho el cual había puesto unos quesos, que acababa de
comprar a unos pastores, en la celada de don Quijote, cuando este se la puso y el queso se comenzó a derretir
a don Quijote se le comenzó a llenar la cara de queso derretido y pensó que se le estaban derritiendo los sesos
o que estaba sudando de una manera impresionante, cuando se quito la celada y se dio cuenta le echó la culpa
a los [Link] Quijote le preguntó al hombre que conducía el carro cuál era la mercancía que llevaba,
este le dijo que eran dos leones que llevaba al rey como regalo del general Orán. Además de esto les pidió que
se apartaran ya que los leones estaban muy hambrientos. Don Quijote le ordenó al hombre del carro que
abriese la jaula, que se iba a enfrentar a los leones porque no les tenía ningún miedo. El hombre del carro
accedió pero le pidió tiempo para que él y sus compañeros se apartaran. Cuando el leonero le abrió las puertas
de la jaula al león se dio la vuelta y al no ver nada interesante se volvió a acostar en la jaula ignorando
completamente a don [Link] Quijote le pidió al leonero que sacase a los leones pero tras la negativa le dijo
al hombre del carro que contase en todas partes la hazaña de don Quijote que a partir de esa hazaña pensaba
llamarse el Caballero de los Leones.
En ese momento don Diego estaba pensando cómo era posible que don Quijote estuviese loco en actos y
comportamiento mientras que cuando habla parece la persona más cuerda del mundo. En ese momento don
Quijote comenzó a hablar de las diferencias entre caballeros y el ejército de la andante caballería.
Capítulo 23
En este capítulo don Quijote relata su encuentro con Montesinos.
Don Quijote contó que en la cueva había visto al primo y amigo de Montesinos, Durandarte, el cual yacía en
carne y hueso en un sepulcro de mármol debido a un encantamiento del mago Merlín. Dijo que también estaban
allí encantados Belerma, dama de Durandarte; su escudero, Guadiana, convertido en río, y otros muchos
amigos y parientes de Durandarte convertidos en lagunas.
Sancho no se podía creer lo que contaba pero no pudo aguantar su risa cuando don Quijote dijo que había visto
a Dulcinea y a las dos damas que la acompañaban y que éstas le habían pedido seis reales a cambio de un
pañuelo de algodón. Don Quijote le dijo a Sancho que su incredulidad se debía a que no tenía experiencia en el
mundo pero que algún día le demostraría que todo aquello era cierto.
Capítulo 30
Después de lo hecho se marcharon del río pensando cada cual en sus cosas, don Quijote claro está pensando
en Dulcinea.
Al día siguiente de esta aventura, cuando don Quijote y Sancho proseguían su camino, encontraron a una
Duquesa y a un Duque a los cuales don Quijote presentó su deseo e intención de servir en cuanto hiciese falta.
La Duquesa y el Duque habían reconocido a don Quijote ya que habían leído con anterioridad la primera parte
del Quijote.
Don Quijote y Sancho acompañaron a los Duques hacia su castillo ya que ambos Duques eran lectores de libros
de caballería y querían pasar unos días con don Quijote.
Capítulo 31
Antes de que don Quijote llegara a la venta los Duques se habían adelantado para explicar a los criados cómo
debían tratar a don Quijote. En cuanto llegó don Quijote a la casa de los Duques se dio cuenta de que realmente
era un caballero famoso ya que todos en la venta le trataban de una manera totalmente caballeresca, aunque
don Quijote no se dio cuenta de que en realidad le estaban tomando el pelo.
Después de que las doncellas le hubiesen quitado a don Quijote las armaduras se dispusieron todos a cenar. En
ese momento se produjo una discusión cortés, entre el Duque y don Quijote, acerca de quién debía presidir la
mesa. Finalmente fue don Quijote quien presidió la mesa. En ese momento Sancho contó una historia mediante
la cual avergonzó a don Quijote por ser él quien se encontraba presidiendo la mesa. Para evitar el apuro de don
Quijote la Duquesa se vio obligada a preguntarle a don Quijote acerca de Dulcinea.
En ese momento el cura que acompañaba a los Duques, don Quijote y Sancho se dio cuenta de quién era el
que estaba sentado en la mesa junto a ellos y comenzó a insultar a don Quijote diciendo que era un loco y que
tenía la cabeza llena de tonterías y de chorradas y le dijo que sería mejor se fuese a su casa y que dejase de
hacer el ridículo.
Capítulo 35
En el último carro apareció una extraña ninfa, con la cara desgarrada, que decía ser Merlín, el encantador, el
cual se conmovió al ver a Dulcinea convertida en rústica aldeana y decidió que la única y exclusiva manera para
que Dulcinea volviese a tener la misma belleza que antes era que Sancho se debía dar tres mil trescientos
azotes en las posaderas.
Sancho al oír esto le dijo a don Quijote que no pensaba dárselos ya que él no tenía ni la más mínima intención
de que Dulcinea volviese a su estado natural, además dijo que si era don Quijote el que tenía tanta intención en
volver a ver a Dulcinea bien que se diera él los azotes y que no se lo pidiera a Sancho ya que él no tenía culpa
ninguna.
En ese momento intervino el Duque el cual dijo que si no accedía a darse los azotes no le daría el gobierno de la
ínsula ya que demostraría ser un gobernador muy duro. Sancho al oír esto accedió con la condición de que él
debía decidir cuándo se daría los azotes y que no deberían hacerle sangre y además dijo que no debería haber
nadie que se los contara y que se tendrían que fiar de lo que él dijera.
Capítulo 41
Por la noche llevaron a don Quijote y a Sancho hacia el caballo y le dijeron que deberían taparse los ojos porque
la altitud que iban a alcanzar era muy grande y se podía marear. Don Quijote y Sancho accedieron, y al
momento les dijeron que para activar el caballo había que mover una clavija que se encontraba en el cuello del
caballo. Y para bajarse del caballo cuando llegasen tendrían que esperar a que este relinchara.
Cuando don Quijote apretó la clavija todos los allí presentes se despedían como si realmente se estuvieran
moviendo, incluso imitaban el calor de la altitud y el movimiento del viento. Al cabo de un rato los allí presentes
encendieron la cola de Clavileño el cual al estar lleno de cohetes salió disparado por el aire tirando a don Quijote
y a Sancho al suelo. Cuando se levantaron vieron que no se habían movido del lugar y que a su alrededor
estaban los mismos personajes que antes y observaron también que junto a ellos había una lanza con un
mensaje el cual decía que don Quijote había vencido con solo intentarlo y que Malambruno se contentaba con
eso y había desencantado a la Trifaldi y a sus doncellas. También decía que igualmente se desencantaría
Dulcinea en cuanto Sancho cumpliera lo prometido. Cuando el Duque leyó la carta felicitó efusivamente a don
Quijote por su hazañ[Link] le dijo a la Duquesa que durante su viaje en Clavileño se había quitado el
pañuelo y había visto cómo el mundo y las personas eran muy pequeñas desde esas alturas, la Duquesa al
decirle que eso era imposible Sancho le respondió que mediante el encantamiento nada era imposible. Sancho
prosiguió contando que había estado tan cerca del sol que había podido comprobar que realmente era muy
grande, también dijo que se habían detenido en la constelación de las siete cabrillas ya que como Sancho había
sido cabrero se entretuvo un poco con ellas.
Capítulo 42
Cuando los Duques se dieron cuenta de que las bromas funcionaban y don Quijote y Sancho no se daban
cuenta de nada decidieron proseguir con ellas para reírse más. Mas tarde el Duque le dijo a Sancho que se
preparara por que al día siguiente irían a la ínsula en la que Sancho gobernaría. Al oír esto don Quijote se
apartó con Sancho un momento para aconsejarle acerca de cómo tenía que comportarse como gobernador de
una í[Link] la aconsejó acerca del alma. Don Quijote le dice que se haga amigo de Dios, que no se
avergüence de su linaje ya que si no se avergüenza él nadie se avergonzará nunca de él. También le dijo que
en caso de que fuesen sus parientes a visitarlos que no los desprecie y en caso de que enviudase que supiera
elegir bien a la mujer ya que en ocasiones son éstas las que ayudan a gobernar. También le dijo que juzgase
igual a un rico que a un pobre pero que atendiese más a las lágrimas de un pobre ya que son los que no tienen
nada en este mundo.
Capítulo 51
Volviendo a la ínsula de Sancho éste regresó a sus obligaciones como juez.
Se le presentó un caso en el cual se contaba lo siguiente. Este era un terreno dividido por un río; el río era
atravesado por un puente, al final del puente había una horca y una casa en la cual se juzgaba a todo aquel que
pasara de forma que aquel que mintiera al preguntarle a donde iba sería ahorcado. Por lo general todos decían
la verdad pero un día se les apareció un hombre que dijo que únicamente venía a morir en la horca. Pero los
jueces no supieron qué hacer ya que si le ahorcaban el hombre habría dicho la verdad y no habría merecido
morir, pero si le dejaban ir el hombre había dicho mentira y merecería ser colgado en la horca.
Sancho después de pensar detenidamente recordó algo que le había dicho don Quijote, lo cual decía que
cuando la ley estuviese en duda debería decantarse del lado de la pobreza y humildad. Con lo cual Sancho les
dijo que dejaran ir al hombre.
A los pocos días Sancho recibió una carta de don Quijote en la cual éste le daba nuevos consejos para gobernar
la ínsula. Sancho al poco tiempo le contestó comentándole el problema que tenía con el doctor y la comida.
Capítulo 59
Prosiguiendo el camino don Quijote y Sancho se pararon a comer un poco pero don Quijote comenzó a decir
que tenía pensado dejarse morir de hambre ya que estaba totalmente sumido en sus pensamientos. También le
pidió a Sancho que se diese algunos azotes para poder así desencantar a Dulcinea, pero Sancho dijo que no se
los pensaba dar ya que azotarse uno mismo era algo excesivamente doloroso.
Al llegar a una venta próxima descubrieron que unos caballeros estaban hablando de una segunda parte del
Quijote que se había publicado.
Cuando don Quijote leyó algo del libro se quedó asombrado de lo malo que era y de todas las mentiras que en
él se decían. Además decidieron no ir a Zaragoza ya que según habían dicho esos caballeros el libro había
estado en las justas de la ciudad. Don Quijote también dejó recado a los caballeros de que dijeran y publicaran
la falsedad de ese libro, y dicho esto se marcharon. Al oír todo lo que don Quijote había dicho estos caballeros
se quedaron totalmente admirados y se dieron cuenta de que en verdad eran don Quijote y Sancho.
Capítulo 64
Un día mientras don Quijote paseaba, armado, por la playa se encontró a un hombre que se hacía llamar el
Caballero de la Blanca Luna. Este le dijo que había ido a buscar a don Quijote para hacerle confesar que su
dama era más bella que la de don Quijote. Al no admitir esto don Quijote, decidieron batirse en duelo. El trato
era que si don Quijote perdía debería admitir que su dama no era la más hermosa y debería permanecer un año
de vida sosegado en su pueblo sin utilizar las armas. Si don Quijote vencía sería él quien decidiera acerca de la
vida del otro caballero y se quedaría con sus armas, fama y caballo.
Una vez en la batalla don Quijote salió derrotado y humillado frente al Caballero de la Blanca Luna. Don Quijote
se vio obligado a cumplir su palabra y dijo que se retiraría un año de la caballería pero reafirmó que su dama era
la más bella del mundo. Después de la batalla el Caballero de la Blanca Luna se marchó y a don Quijote le
llevaron a la ciudad en una silla de mano.
Capítulo 65
Don Antonio que había perseguido al Caballero de la Blanca Luna hasta un mesón descubrió que en realidad
era el bachiller Sansón Carrasco que quería que don Quijote volviese a casa a curarse de su locura. Don
Antonio al oír esto le dijo que era tonto ya que quería curar de la locura al loco más gracioso que hay en el
mundo, pero que no le diría nada de eso a don Quijote para que así cumpliera su palabra.
A los pocos días del vencimiento don Quijote y Sancho volvían a su pueblo ya que debía de cumplir su palabra.
Don Quijote iba a caballo y Sancho andando ya que el asno llevaba las armas de don Quijote.
Capítulo 66
Al pasar por el lugar donde don Quijote fue vencido recuerda el momento de su vencimiento y se entristece.
Sancho al oír a don Quijote le intenta consolar diciéndole que él estaba contento a pesar de que ya no era
gobernador de ningún sitio.
De camino Sancho se quejo durante unos cuantos días de tener que ir caminando porque las armas las tenía
que llevar su asno, Sancho sugirió que deberían colgar las armas en un árbol para poder así aligerar peso. Don
Quijote le regaña efusivamente ya que según él las armas no le habían hecho ningún mal servicio.
Al cabo de unos días encontraron a dos vecinos que se habían sentado en una carrera solo que uno era
excesivamente más gordo que el otro. El gordo le exigía al delgado que se pusiera un sobrepeso en el cuerpo
para que así la carrera estuviese igualada. Sancho al oír esto dijo que entonces porque no se quitaba el gordo
un equivalente en kilos para que la carrera estuviese igualada.
De camino a casa don Quijote y Sancho se encontraron a Tosilos el cual les contó todo lo que había sucedido
en la casa de los Duques en ausencia de don Quijote y les ofreció comida. Solo Sancho se detuvo un rato a
comer algo pero pronto se incorporó su amo.
Capítulo 73
De camino al pueblo don Quijote y Sancho encontraron al cura y a Sansón Carrasco los cuales se alegraron
mucho de que don Quijote y Sancho se encontraron de vuelta en el pueblo. Una vez en el pueblo don Quijote se
fue a su casa con el ama y su sobrina y Sancho se fue a su casa con mucho dinero para dar a su mujer.
Don Quijote les contó a sus amigos que tenía intención de hacerse pastor durante ese año y les pidió que le
acompañaran en su pastoreo. Los amigos de don Quijote asintieron para que don Quijote no se marchara de
casa otra vez y volviera a las andadas.
Capítulo 74
Cuando llegó el médico a la casa de don Quijote y le vio dijo que sería mejor que se fuese confesando ya que no
le quedaba demasiado tiempo de vida. Don Quijote al oír eso hizo llamar a sus amigos y les comenzó a decir
que era consciente de todos los peligros en los que se había metido pero que ya había vuelto en sí y que ya era
otra vez Alonso Quijano, el Bueno. Sus amigos le intentaban animar diciéndole que pronto iban a ser todos
pastores y que Dulcinea ya estaba desencantada, pero Alonso Quijano les decía que no se burlaran de él que
ya era cuerdo. Tras hacer testamento y dejar una clara muestra de que ya había vuelto a la cordura comenzó a
criticar la actitud de Avellaneda que había escrito un libro falso acerca de estupideces como las que él había
vivido.
Antes de morir, le dijo a su sobrina que, por favor, no se casara con un hombre que conociera las novelas de
Caballerías ya que éstas le acabarían llevando a la locura. Y tras decir esto Alonso Quijano falleció.