0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas438 páginas

The Mane Attraction (Pride 3) - Shelly Laurenston

La Melena Atractiva, de Shelly Laurenston, narra la historia de Sissy Mae y Mitch Shaw, quienes se ven envueltos en una serie de eventos inesperados tras la boda del hermano de Sissy. Mitch, un policía encubierto, debe lidiar con un peligro inminente mientras se siente atraído por Sissy, quien es fuerte y carismática. A medida que su relación se desarrolla, ambos enfrentan desafíos que ponen a prueba su conexión y su supervivencia en un mundo lleno de peligros.

Cargado por

joanna
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas438 páginas

The Mane Attraction (Pride 3) - Shelly Laurenston

La Melena Atractiva, de Shelly Laurenston, narra la historia de Sissy Mae y Mitch Shaw, quienes se ven envueltos en una serie de eventos inesperados tras la boda del hermano de Sissy. Mitch, un policía encubierto, debe lidiar con un peligro inminente mientras se siente atraído por Sissy, quien es fuerte y carismática. A medida que su relación se desarrolla, ambos enfrentan desafíos que ponen a prueba su conexión y su supervivencia en un mundo lleno de peligros.

Cargado por

joanna
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

SHELLY LAURENSTON

LA MELENA
ATRACTIVA
Pride 3
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Para Madre
No me di cuenta cuanto de Sissy Mae realmente tenías.
Una encantadora señora sureña que amaba los coches rápidos,
los perezosos días de verano y los machos alfa. Te extraño más de lo que nunca
sabrás, pero se me ocurrió mientras escribía este libro que todavía estás conmigo
todos los días.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

ARGUMENTO

Incluso el rey de las bestias puede encontrarse


inesperadamente domesticado por la mujer correcta…
Las bodas tienen el efecto más extraño en las personas.
Evidencia 1: Sissy Mae despertándose en la cama de Mitch
Shaw la mañana después de las nupcias de su hermano Bobby
Ray.
Evidencia 2: Un asesino a sueldo tratando de matar a Mitch.
Evidencia 3: Sissy Mae escoltando a un ensangrentado pero
sexy cambiante león al territorio de su manada en Tennessee
para mantenerlo a salvo. Tampoco ayuda que la mirada de
aprecio de Mitch la haga sentir como la criatura más deseable
en la tierra…
Mitch es un policía encubierto a punto de declarar contra
algunos ex peligrosos compañeros. Aún más preocupante, está
albergando fantasías triple X por una pequeña canina
charlatana, y tiene que tratar con todos los machos de la
manada de Sissy Mae olfateando a su alrededor de una manera
que hace que sus pelos se pongan de punta. Mitch tiene su
orgullo, y la intención de mostrar a Sissy Mae que cuando un
león se apresta a convertirte en su compañera, lo único que
puede hacer es ronronear, rodar y disfrutar de una infernal
cabalgata…
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 1

Es difícil pensar sobre la muerte en una boda.


Sin embargo, él se las estaba arreglando bastante bien.
Y no era porque estuviera aburrido o la novia no luciera hermosa o el lugar de la
reunión no fuera increíble. Era por esa maldita llamada.
Una llamada y su mente se llenó de imágenes de muerte. Su muerte. Sin embargo,
no era todos los días que un hombre recibía una llamada que le informaba que había
una recompensa de dos millones de dólares por su cabeza. Todo ese dinero por su
cabezota de león.
Él debería estar revolcándose en la depresión. Debería tener uno de sus ataques de
pánico en los que no podía respirar o directamente ver. Debería estar haciendo lo que
cualquier ser humano normal, —un relativamente ser humano normal, ya que podía
cambiar de humano a felino en unos treinta segundo o algo así— estaría haciendo al
enterarse de que alguien, un hombre o una mujer, deseaba fervientemente verlo
muerto.
Pero él no podía estar deprimido, no podía entrar en pánico. No ahora. No con eso
mirándolo fijamente a la cara.
De acuerdo. No estaba justo en su cara, pero si él se arrodillaba y se arrastraba
hacia eso... su rostro podría estar ahí. Ahora eso era algo por lo que valía la pena
revolcarse.
Revolcarse feliz.
—Estás clavando los ojos en mi culo otra vez, ¿verdad?
Normalmente cuando era atrapado de esta manera por una mujer, Mitchell Patrick
Ryan O'Neill Shaw comenzaría a mentir. Él entendía sobre hembras lo suficiente
como para saber que había veces en las que un hombre tenía que mentir o arriesgarse
a perder importantes partes de su anatomía. Pero de vez en cuando, si un hombre era
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

lo bastante afortunado, alguien aparecería que obviaría toda la dinámica del


coqueteo macho-hembra. Y ese alguien era Sissy Mae Smith.
Ellos habían tenido un comienzo como amigos. Nada sorprendente, ya que ella le
robó su maldita chaqueta. Él se la había prestado a su casi desnuda amiga—al menos
ella había estado casi desnuda en ese momento—y Sissy había hecho lo que los lobos
carroñeros hacían… se la había quedado. Pero Mitch era un león—el rey de la selva y
todo eso—así que recobró la maldita cosa. Eso llevó a Sissy a enroscarse alrededor de
Mitch como un mono y gritar:
—¡Disfruta tu probadita del nirvana, marica!
Para ser honesto, él realmente no había sabido qué hacer con ella en ese momento,
pero Sissy tenía una manera de hacer que las personas se sintieran como que la
conocían desde hacía veinte años. Ella había entrado en la oficina de seguridad
donde ambos trabajaban para el hermano de ella—un trabajo que lo mantenía
ocupado y alejado de los problemas hasta que tuviera que regresar a Filadelfia a
declarar—y se había dejado caer en el regazo de Mitch como si fuera bienvenida allí.
Entonces había dicho algo en la línea de:
—Sé que mi belleza es cautivadora, pero ¿crees que los hombres se dan cuenta de
que tengo contenido, también?—O—. ¿Me tomarías más en serio si no fuera tan
hermosa? —Pero fue cuando ella le encontró vagando en el hotel de su hermano en
el medio de la noche que se dio cuenta de lo mucho que le gustaba. Sissy nunca le
haría preguntas tales como:
—¿Por qué estás sudando y saltando ante todo lo que suena remotamente
parecido a un disparo? —Y en lugar de eso, ella lo arrastraría a alguna fonda abierta
hasta altas horas de la noche para lo que llamaba “desayuno y coñas”.
Y fue durante uno de esos desayunos que Mitch se dio cuenta de que Sissy se
había convertido en una de sus mejores amigas.
—Sí, estoy clavando los ojos en tu culo—le respondió tan explícitamente como ella
había preguntado—, pero no lo puedo evitar. Él sigue hablándome.
Él no estaba bromeando tampoco. Era la forma en que ese estúpido vestido de
dama de honor exhibía su cuerpo lo que lo estaba volviendo loco. Era un milímetro
demasiado apretado alrededor de su culo, y él no podía evitar clavar los ojos.
Como la mayoría de las hembras cambiantes de la manada Smith, Sissy era mucha
mujer. Con un cuerpo fuerte y poderoso. Podía acabar con delincuentes mejor que la
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

mayoría de los defensores podrían bajar a un quarterback. La había visto recibir un


puñetazo en la cara y luego dar de hostias al tío que lo había hecho. Él también la
había visto lloriquear por la punta de su pie pisado. Sissy nunca sería una
supermodelo, pero eso es lo que a Mitch le gustaba de ella. Tú te acostabas con Sissy
y nunca tenías que preocuparte por quebrarla.
Era bonita, también. Se parecía mucho a su hermano mayor, pero sus facciones
eran más suaves, sus cicatrices de combate un poco menos impresionantes. Ella
mantenía su cabello oscuro en un corte en capas desgreñado que cubría e iluminaba
coquetamente sus agudos ojos marrones y sus pómulos bien definidos. El peinado
parecía casual y de fácil mantenimiento, pero Mitch se había criado en una casa con
mujeres, y su madre, una ex enfermera diplomada, ahora era propietaria de su
propia cadena de salones de belleza. Él conocía un corte de trescientos dólares
cuando lo veía. Pero los zapatos de diseño en sus pies eran su primer y único par. Lo
mismo que el vestido de diseñador. A Sissy le gustaba sentirse y verse cómoda, y no
tenía miedo a emplear un poco de trabajo para dejarlo claro.
Sí, a Mitch le gustaba que ella fuera una contradicción que caminaba y hablaba.
Una palurda nacida en el quinto pino que había dado la vuelta al mundo y conocía
más culturas que algunos Doctores en Filosofía. Una mujer que apenas había
terminado la escuela secundaria, pero se las había arreglado para ganarse y mantener
el respeto de personas con múltiples títulos. Una buscapleitos que vivía para torturar
a cualquiera lo suficientemente estúpido como para quedar atrapado en su red, pero
que moriría por proteger a su familia y amigos.
Sissy había resultado ser todo lo que esperaba y nada de lo que él había pensado.
Por lo tanto, parecía inevitable que terminaran juntos en la cama, al menos por
una noche, pero entonces, de repente , un día Sissy lo había mirado y le había dicho
en su forma franca:
—Sabes, me gustas demasiado como para follarte una vez. —Sissy no era muy
partidaria de los eufemismos imprecisos. En su mundo, si tú estabas teniendo sexo,
no estabas haciendo algo bien. El “sexo” era para las prostitutas. Y “hacer el amor”
era para las personas que nunca salían de la posición del misionero.
Y de alguna extraña manera, la directa declaración de Sissy tenía sentido para
Mitch, y él sorprendentemente había estado de acuerdo. Ellos habían sido los mejores
amigos desde entonces.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Por supuesto, eso fue antes de que ella se pusiera ese maldito vestido. Ahora él
estaba todo distraído y caliente, y Sissy no tenía a nadie a quien culpar sino a sí
misma y a su culo grande.
—¿Has dicho que mi culo estaba hablando contigo?
—Sí.
Había hablado con él durante toda la ceremonia y ahora mientras ellos estaban
siendo obligados a tomarse fotografías bajo el ardiente sol del mediodía de Long
Island, Nueva York. Una cosa tan simple como sacar fotos se había convertido en una
buena hora para que Mitch clavara los ojos en su culo un poco más.
Todo el evento estaba realmente fuera de control. Una enorme boda para dos
personas a las que el matrimonio no les podría importar menos. Había quince
personas al lado del novio y quince al lado de la novia, una interesante mezcla de
machos y hembras—y especies. Caninos y felinos integrados. Quizás no de manera
feliz, pero si cortés. Sissy estaba de pie con su hermano, y Mitch había terminado en
el lado de la novia.
Lo había tomado por sorpresa cuando la novia se lo había pedido. ¿Por qué ella lo
querría en su boda? Y eso era exactamente lo que él le había preguntado. Ella le había
sonreído, esos grandes ojos marrones de perra salvaje de ella haciéndole sentir todo
protector con la hembra, y entonces ella le había dicho:
—Porque, tío, tú eres nuestro rey del karaoke, y te adoramos.
La novia era una chica extraña. Pero adorable como sólo un canino podría serlo.
Aunque realmente, ¿a cuántas bodas de cambiantes sería alguna vez invitado? A
diferencia de muchos completamente humanos, su especie mantenía sus votos una
vez que los hacían, tanto para no desperdiciar dinero en una gran boda o como para
no molestarse con todo el papeleo que, por lo general, equivalía a una completa
pérdida de tiempo. Por supuesto, encontrar cambiantes, macho y hembra, que
quisieran hacer un juramento era a menudo como arrancarse los dientes, pero una
vez atrapados, eran candidatos al largo plazo.
Por supuesto, Bobby Ray Smith, macho alfa de la manada Smith de Nueva York y
palurdo, no estaba casándose con cualquiera. Él estaba casándose con Jessica Ann
Ward, Alfa de la manada de perros salvajes Kuznetsov y una friki guapa y culta. Y
una boda como ésta no ocurría todos los días... o en milenios, para el caso. Así que
ser parte de esto era una especie de honor para Mitch. Añade que la manada de Jess
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

era tan rica como Bill Gates, y tú tenías una boda a la altura de un evento de la
familia Kennedy.
De hecho, la boda estaba teniendo lugar en un verdadero castillo. Y Mitch ni
siquiera tuvo que pagar nada. Su esmoquin, zapatos, el intento de corte de cabello,
ya que le había vuelto a crecer la melena completa en menos de veinticuatro horas,
todo pagado. También habían sido reservadas habitaciones en hoteles
verdaderamente caros calle abajo. Él sabía que la comida sería estupenda, y al
parecer había una habitación llamada Salón Chocolate. El chocolate era el tema de
toda la boda, pero habría postres de todo tipo en esa habitación. También estaba el
Salón Juegos de Azar, el Salón Videojuegos, y el Canta a Pleno Pulmón para los fans
del karaoke.
Sí. A él le gustaba cómo vivían estos perros salvajes. Sabían cómo disfrutar de la
vida y no se avergonzaban cuando eran vistos persiguiendo sus colas.
Pero ahora él tenía que sobrevivir a todas estas fotos. Una tras otra con una sonrisa
tonta en la cara.
Mientras los novios se fotografiaban con los padres del novio, Sissy Mae se volvió
hacia él.
—¿Acabas de decir que mi culo estaba hablando contigo?
—Otra Vez. Está hablando conmigo otra vez.
—Otra Vez. Ya entiendo.
De pie junto a él, Sissy apoyó el hombro contra el suyo. Con esos tacones—había
estado quejándose acerca de los zapatos durante días—ella era casi tan alta como
Mitch.
—¿Y, exactamente, qué te dice mi culo?
—No lo sé. Está hablando en lenguas desconocidas.
La risa de Sissy resonó a varios kilómetros a la redonda del castillo. Pero se
desvaneció rápidamente cuando una voz espetó a su lado:
—Sissy Mae, trata de no avergonzar a tu hermano hoy. Si puedes lograrlo por una
vez siquiera.
Sí, allí estaba ese tic. Era uno casi imperceptible, justo en el rabillo de su ojo
izquierdo, y la mayoría de las personas probablemente nunca lo notarían. Pero Mitch
había estado saliendo mucho tiempo con Sissy, y había aprendido sus expresiones
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

faciales, porque una cierta expresión probablemente sería la única advertencia que
tendría antes de que ella comenzara alguna mierda. Pero ese tic era nuevo y parecía
aparecer sólo cuando su madre estaba cerca.
—¿Crees que puedes hacer algo útil y ayudar a Jessica Ann a cambiarse el vestido
ahora que hemos terminado con las fotos?—continuó su madre.
—¿Por qué? ¿Ha perdido el uso de sus brazos?
Lo que daba un poco de miedo sobre la madre de Sissy era que ella no se ponía
histérica y cabreada como la mayoría de las madres que peleaban con sus hijas. En
lugar de eso, puso esa sonrisilla aterradora en su cara y se acercó hasta que estuvo a
solo centímetros de su hija.
Con voz dulce, ella dijo:
—Ve con ellas y ayuda a tu cuñada antes de que haga que desees que te hubiera
dejado en la perrera.
Sissy suspiró.
—Si existiera la más remota posibilidad de que no fuera tu hija, habría una razón
para vivir.
—Bueno, el Señor sabe que no querría darte esa chispa de esperanza.
—La llevaré—ofreció Mitch, agarrando la mano de Sissy y tirando de ella hacia la
puerta a través de la que el resto de las mujeres había pasado.
La mayoría de las veces, a Mitch le encantaba observar los conflictos familiares
desde lejos. Pero sabía cuándo dos depredadores mortales estaban poniéndose en
guardia para pelear, y si alguien le dijera que apostara a quien ganaría entre Sissy y
su madre... bueno, Mitch no lo sabría.
Sissy tenía juventud, y era rapidísima cuando quería serlo. Él había trabajado con
ella lo suficiente para conocer el daño que podía ocasionar. Especialmente si estaba
cabreada.
Pero había algo en los ojos de su madre. Algo duro y peligroso que Sissy no tenía.
Al menos no todavía. Y dado que Mitch había sido invitado a la despedida de
soltera, sentía una cierta lealtad para asegurarse de que el día de Jess siguiera siendo
perfecto. No quería que ella tuviera que preocuparse por la sangre sobre las paredes
de su precioso salón de bodas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Explícame otra vez por qué el matricidio es ilegal en algunos estados—gruñó


Sissy desde detrás de él mientras la arrastraba hacia la enorme escalera.
—En todos los estados. Además, también creo que hay ciertas restricciones morales
en torno a ello.
—No es justo. Claramente, esos legisladores no han conocido a mi madre.
—No sabría decirte. Además, todo esto es tan extraño para mí—se justificó una
vez que llegaron al escalón más alto—. Mi madre me ama y haría cualquier cosa por
mí, así que nunca he deseado matarla.
Los brillantes ojos marrones se entrecerraron bruscamente.
—Vuelve a arrojarme eso en la cara, y tu dulce madre estará cuidando tu cuerpo
mutilado de nuevo.
—Aduladora.
Ellos se acercaban al conjunto de habitaciones que habían sido reservadas para la
novia y las damas de honor. Mitch oyó todas las risitas tontas y se sintió como en
casa. Él había sido criado por mujeres. La manada de su madre lo había cuidado bien
durante toda su infancia. Le habían enseñado mucho a través de los años, y lo que
ellas no pudieron enseñarle, siempre hubo un macho o dos alrededor de la casa para
ayudar. Entonces, el día después de que él había cumplido dieciocho años, una de
sus tías entró en la cocina, donde él estaba apoyado contra la encimera, comiendo un
tazón de cereales. Ella lo miró como nunca lo había mirado antes y exigió:
—¿Todavía aquí? —Él supo entonces que era hora de seguir adelante. Siempre
sería bienvenido en la casa de su madre, pero nunca sería de su manada.
Y Mitch nunca había hecho toda la cosa de la manada. Él había sido el único hijo
varón en una casa dirigida por insensibles chicas de Filadelfia que hablaban muy
libremente. Así que supo a una edad temprana cómo se sentían realmente las
hembras de la manada acerca de los machos que comían sus alimentos y las
preñaban, y Mitch no quería eso.
No obstante ser un nómada tenía sus beneficios, y a él le gustaba que los únicos
enemigos que tenía fueran los que él hizo. Para él unirse a un grupo era un poco
demasiada “mentalidad de pandilla”. Mitch no tenía ni idea de cómo lo lograban
estas manadas de caninos. Los lobos parecían tolerarlo como su sino en la vida. Los
perros salvajes parecían amarlo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se paró en seco cuando Sissy se negó a ir más lejos.


—No puedes hacerme ir allí—dijo cuando las risitas tontas y las carcajadas se
volvieron más fuertes e histéricas.
Él se volvió hacia ella.
—No conservas ese puñetazo en mente, ¿verdad, Sissy?
—No. Y deja de recordármelo. —Sissy y la novia tenían una colorida historia de
años atrás, y Mitch se deleitaba torturando a Sissy con eso.
Ella se acercó y le susurró:
—Son todas tan... tan...
—¿Femeninas?
—Del tipo Golden Retriever.
Mitch se rió y continuó arrastrando a Sissy hacia la puerta.
—Vosotras sois familia ahora. Eso significa que debes echar una mano.
Se detuvieron frente a la puerta doble abierta y se quedaron mirando con
fascinación la suite repleta de perras salvajes coreando:
—¡Jess! ¡Jess! ¡Jess!
Y Jess, en su forma de perra salvaje, perseguía su cola en círculos una y otra vez.
Mitch echó una mirada a Sissy, y ella ni siquiera se molestó en ocultar su
vergüenza.
—Bueno—la empujó él—. Entra ahí.
Ella retiró la mano.
—Tiene que haber un bar por aquí en alguna parte. — Ella se marchó, y Mitch se
volvió hacia Jess, que había dejado de dar vueltas, pero ahora tropezaba por toda la
habitación porque estaba mareada.
Cuando cayó sentada, sus piernas saliendo de debajo de ella, las otras perras
salvajes vieron a Mitch.
—¡Mitch!— todas aplaudieron, y Mitch entró sonriendo abiertamente.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Sissy se acercó a su mejor amiga, lanzando su brazo alrededor del cuello de


Ronnie Lee Reed.
—¿Exploraste el área?
—Sip. Dos barras repletas en la parte delantera del salón de baile, dos en la parte
de atrás, y otras tres esparcidas cerca de los salones de juegos y de karaoke.
—¿Karaoke? —Sissy se estremeció—. Que alguien pare eso.
—Sí. Pero hay Texas Hold 'Em 1y Blackjack en el salón de juegos de azar.
—Gracias a Dios por los pequeños favores. —Ella echó un vistazo a su alrededor—
. ¿Has visto a la perra vieja?
—No he visto a la perra vieja por un tiempo. Pero ya sabes cómo les gusta acechar
a su presa, esperando hasta que estemos en nuestro momento más vulnerable antes
de atacar de súbito.
—Estoy en el infierno, Ronnie Lee. El infierno absoluto.
Su madre había estado en la ciudad durante tres semanas... tres de las semanas
más largas en la vida de Sissy. Ella no sabía qué se traía entre manos su madre, pero
la mujer había estado encima de Sissy desde el día en que había llegado a Nueva
York, y la paciencia de Sissy se estaba agotando.
—Por lo menos tu madre dice claramente que sus problemas son contigo. La mía
solo continúa suspirando y negando con la cabeza.
—No lo sé. Después de las últimas tres semanas de constante parloteo de Janie
Mae, los suspiros desencantados suenan bastante bien. ¿Y cuándo es la cena? Estoy
hambrienta.
—Otra media hora al menos. Tal vez podrías volver a subir y rogar gentilmente a
la novia que se vista más rápido.

1
Es la versión de póker que se juega en Texas mayoritariamente.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No voy a regresar allá arriba. Estás pidiendo demasiado. Además, Mitch está
allá arriba. Él conseguirá que ella se mueva.

* *

Mitch sujetaba un extremo de la cuerda, y las perras salvajes el otro. Con una
pierna cruzada sobre la otra, apoyó el codo izquierdo en la rodilla y estudió sus uñas.
—¡Tirad! —Ellas lo hicieron, y Mitch no se movió.
—Señoras, ¿no sienten un poco de vergüenza por esto?
—¡No! —gritaron todas. No se sorprendió exactamente. Los perros salvajes
africanos tenían un umbral alto de vergüenza.
Jess, que no había participado esta vez en el juego de la cuerda, se sentó junto a
Mitch. Llevaba una bata de raso y no mucho más.
—¿Cómo lo estás haciendo, hermosa?
—Bien. Me alegro de que una parte haya terminado.
Él echó un vistazo a su vientre plano y le hizo su pregunta diaria desde que se
había enterado de que estaba embarazada con el hijo amado de Smitty:
—¿Y cómo está Mitch Junior?
Jess negó con la cabeza.
—Tienes que dejar de llamarla así. Smitty tendrá tu cabeza.
—Pero me encanta ver cómo su cara se pone roja. —Él miró el reloj en la pared—.
Será mejor que te vistas. Todavía hay más en tu día.
Ella puso los ojos en blanco. De lo que Mitch podría decir, Jess no había tenido
mucho que ver con la organización de esta boda, aparte de insistir en el Salón del
Karaoke y prohibir las flores verdaderas en la ceremonia o en la recepción, dado que
era violentamente alérgica. Desde las flores en las mesas al ramo de la novia, todas
eran flores falsas pero tan ingeniosamente hechas que él no lo habría sabido si
alguien no le hubiera dicho algo al respecto.
—No he visto el otro vestido. Póntelo, y veré si puedo darle el sello de aprobación
Mitch.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—De acuerdo. —Ella miró con nostalgia la cuerda y a las perras todavía
sujetándola.
—No, Jess. No puedes jugar a la cuerda.
Ella lanzó un lindo gruñidito antes de marcharse echando humo por las orejas.
—¡Mi día, y una mierda!

* *

—Sabía que estarías aquí. Escondida.


Sissy sonrió a su padre. No se sorprendió de que la hubiera encontrado en la parte
posterior de la cocina, escondida en la habitación que el personal utilizaba para
descansar. Conocía a su hija mejor de lo que la mayoría de las personas creían. Ellos
siempre habían sido cercanos. Eres una de las pocas que no me cabrea, Cari, solía decirle
cuando tenía sólo cinco años. Bubba Ray Smith era un buen chico sureño, único, y
Sissy amaba a su padre y liquidaría a cualquier persona que se entrometiera con él.
—No me estoy escondiendo. Estoy tomando un descanso de primera necesidad.
—Se puso de pie y abrazó a su padre—. Hola, Papi.
—Hola, Cari. —Él siempre la llamaba así cuando estaban solos. Era su apodo para
ella. Empezó a llamarla Cariño, pero cuando ella tenía cuatro años más o menos, él se
había vuelto perezoso y lo había acortado a Cari—. ¿Cómo lo llevas?
—Lo estoy intentando, Papi. Realmente lo estoy intentando. Pero ella me está
empujando. —Como siempre.
—Tienes que dejar de permitirle que te afecte. —Su padre retiró una silla para ella,
y Sissy se sentó, su padre en la silla junto a la suya—. Ella te empuja porque quiere
que seas la mejor.
—¿La mejor en qué? ¿Matricidio?
—Eso no es gracioso, y lo sabes.
En cierto modo era gracioso.
—Tú estás crecida ahora, Cari. No puedes dejar que te afecte. Tienes tu propia
manada, e incluso ya no vives en casa. A pesar de que nunca te impediría regresar si
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

quisieras. —Y ella oyó la esperanza en su voz. Eso le rompió el corazón y la hizo


sentirse muy querida.
—Sabes que no puedo volver, Papi. No a vivir. —Ella sonrió—. Pero al menos
estoy en los Estados Unidos ahora.
—Sí. Es verdad. Y sé que aquí mi niña está segura.
Sí, su padre todavía la veía de esa manera. Su niña. Dulce, delicada, su princesa.
Por supuesto, todos los demás eran más inteligentes. Y la mayoría de las mujeres
estarían molestas, preguntándose por qué sus padres no las veían como adultas que
podían manejar sus vidas. Ese no era su padre, sin embargo. Sissy nunca creyó que él
pensara mal de ella. Había confiado en ella para manejar la mayoría de las cosas
cuando todo el mundo todavía la trataba como a una niña. Así que no importaba
donde ella fuera o lo lejos que llegara, era la niña de Bubba Smith, y siempre lo sería.
Y no le molestaba porque ella no dudaba de sí misma como mujer o loba. Tú no
podías cuando eras Alfa. No podías permitírtelo.
—Yo estaba realmente preocupado de que te quedaras por allí en Asia, y entonces
no sabía lo que haría sin mi niña.
Porque Dios prohibía que el hombre saliera del país. ¿Qué hay fuera de los Estados
Unidos que es tan interesante?, había rezongado él. El hecho de que él fuera a tomar
unas verdaderas vacaciones a partir de mañana todavía la sorprendía. Su madre
debió haber puesto a funcionar algunos de los principales encantos Lewis para que
esto sucediera.
—Haz a tu padre un favor, Cari—le dijo, tomando su mano.
—Lo que quieras, Papi.
—No te enganches con tu madre hoy. Prométemelo.
—Pero…
—Prométemelo, Sissy Mae. —Está bien. Él había sacado a relucir el nombre
completo. No Cari o querida niña o cualquiera de sus otros apodos. Así que lo decía
en serio.
Para sorpresa de Sissy, y en especial para sorpresa de su hermano, esta boda
significaba mucho para su padre, y ella no se la arruinaría. Simplemente evitaría a la
perra. Demonios, lo había estado haciendo desde la escuela primaria, ¿qué era un día
más?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Te lo prometo, Papi.


Él se inclinó y la besó en la frente.
—Esa es mi Cari.

* *

—Tus tetas se escaparán.


Jess lo miró pestañeando con sus grandes ojos perrunos de color marrón.
—¿De qué estás hablando? —Ella bajó la mirada al vestido marfil sin mangas que
llevaba puesto. Su vestido de ceremonia había costado una pequeña fortuna. Éste,
específicamente para la recepción, costaba mucho menos. Como una mini fortuna.
—Te he visto bailar, Jess. Tus tetas van a escaparse.
Jess dio un paso atrás y estiró sus brazos.
—Revisar pezón.
Las perras se adelantaron y miraron con atención el vestido.
—No veo nada—afirmó Sabina como si su palabra fuera la única que contara.
Sabina era rusa, segunda al mando de Jess, de quien la manada había tomado el
nombre, y tenía el acento más sexy que Mitch hubiera oído en mucho tiempo.
—Estás equivocada—le dijo Mitch.
—No estoy equivocada. —Él se movió detrás de Jess, colocando las manos en sus
lados. La levantó en brazos y la sacudió durante unos pocos segundos. Como él sabía
que ella haría, Jess soltó una risita como una niña de seis años.
Cuando la apoyó sobre el suelo, las perras salvajes volvieron a mirar.
—Pezones, mis amigas—anunció May. Maylin era la otra perra salvaje favorita de
Mitch. Originaria de algún lugar de Alabama, era linda, asiática, y pensaba que él era
¡un dulce encanto! Desafortunadamente ambas hembras estaban completamente
emparejadas. Y tenían un montón de niños cada una para probarlo. ¿Qué hacía uno
con tantos niños? No es como si pudieras ponerlos a trabajar en una fábrica para
ganar su salario, algunos verían eso mal.
—Tenemos pezones—concluyó May.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch apoyó la barbilla sobre el hombro de Jess y miró hacia abajo.


—¿Qué tan malo es eso? Debería examinar de cerca la zona. Está bien, cariño. Soy
policía.
Jess extendió una mano hacia atrás y le dio una bofetada en la cara.
—Eres asqueroso—se rió.
La costurera, a quien ellas tenían en la boda para tales situaciones, ¿quién podía
permitirse eso?, fue convocada a la suite de la novia.
Mitch se sentó en una silla y las observó agregar tirantes de raso a juego al vestido
para que pudiera mantenerse arriba. Aún sin mangas, pero mucho más seguro.
—¿Mejor?—preguntó Jess cuando se puso de pie frente a él.
Se inclinó y puso su cara justo contra sus pechos.
—Dame un momento para investigar…
—O—gruñó una voz muy enojada a su lado—, yo podría desgarrar tu garganta
ahora mismo, y tener una boda y un funeral.
Sin apartarse, Mitch volvió la cabeza y miró a los furiosos ojos de lobo de Bobby
Ray Smith, Smitty para sus amigos.
—No te enojes conmigo porque sólo estoy tratando de ayudar.
Eso hizo que Mitch obtuviera un destello de colmillos de lobo antes de que Jess
apartara de un empujón a Smitty.
—Si alguno de vosotros mancha de sangre mi vestido, habrá un duro castigo—les
dijo.

* *
—¡Sissy Mae!
Sissy se apartó de la barra y se enfrentó a sus tías favoritas en el mundo. Las
hermanas de su madre, pero ella no les echaría en cara eso.
Chillando, se arrojó en sus brazos, y sus tías la abrazaron y le demostraron que no
era un completo fracaso, no importaba lo que su madre dijera.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Mírate, querida niña. ¡¿No eres tan bonita como un cuadro?! —exclamó su tía
Francine, la mayor de las hermanas Lewis.
—Gracias. —Su madre le había dicho que perdiera unos cuantos kilos.
—Tengo que admitir que tenía miedo de lo que las perras salvajes se inventarían
para los vestidos. Especialmente cuando vi el vestido de novia de Jessie Ann. —No es
que el vestido de la novia no fuera hermoso. Pero probablemente encajara un poco
mejor en el año 1066.
Deja a Jessie Ann ir por lo extraño.
Sissy se apartó de sus tías.
—Sin embargo, no me gusta este color en ti—le dijo Francine—. Aunque marrón
para una boda...
—No es marrón—explicó Sissy, porque lo había oído diez mil veces en los últimos
seis meses—. Es chocolate. Chocolate amargo. Setenta y dos por ciento…
—Alto. —Francine levantó la mano—. No puedo escuchar nada de eso.
Sissy se rió.
—Deja a Bobby Ray para quedar atrapado con alguien como Jessie Ann.
—¿Te ha perdonado?—le preguntó Roberta, la segunda más joven.
—Ella dice que sí, pero no le creo. Yo entro en la habitación y ella encuentra la
forma de abandonarla.
—Nadie tiene la culpa de eso excepto tú misma, Sissy Mae. — Francine nunca
dejaba a Sissy olvidar nada—. Torturaste a esa cosita de manera algo feroz.
—Tortura es una palabra dura. Exacta, pero dura—añadió.
Sissy sonrió cálidamente a su tía Darla, la más joven de las hermanas.
—¿Cómo está mi tío Eggie? Ojalá hubiera venido.
—Oh, querida, tienes mejor criterio que eso. Mi hombre no es bueno en las
multitudes. —Y Darla no era mucho mejor.
—Él probablemente está en un contenedor de basura en algún lugar de
Smithtown.
—Mejor que no—gruñó juguetonamente Darla—. Le advertí que mejor que no lo
volviera a encontrar en uno.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Y Dee-Ann?—preguntó Sissy por su prima favorita, la única hija de Darla y


Eggie.
Darla abrió la boca, y luego se encogió de hombros.
—Honestamente, querida. Tu suposición es tan buena como la mía.
—Yo no me preocuparía, tía Darla. Estoy segura de que Dee-Ann está muy bien.
—Al menos Sissy esperaba que así fuera. Amaba a su prima, pero Dee trabajaba para
el gobierno y todo eso la mantenía alejada de su familia y sin contacto durante
demasiado tiempo, según Sissy.
—Entonces... —preguntó la tía Janette con los ojos brillantes—, ¿cuándo regresas a
casa, Sissy Mae?
—Jo. ¿Me echáis de menos?
—Claro... y algunas zorras felinas necesitan otra paliza.
Típico.
—No. Absolutamente no.
—Oh, vamos, Sissy…
—No, tía Janette. —Sissy negó con la cabeza para dar énfasis—. Te lo dije antes,
nunca más, y lo decía en serio.
—Desagradecida.
—No lo soy, y dejar de tratar de usar la culpa.
—Ahora—interrumpió Francine—, ¿cuándo vamos a hacer que nuestra Sissy Mae
siente cabeza?
—Eh...
Pero antes de que el pánico pudiera arraigarse ante esa fea pregunta, Mitch, de
repente, la agarró por detrás.
—Disculpen, señoras. Necesito usar a Sissy como mi escudo humano.
Él la levantó en brazos, y de pronto, estaba cara a cara con su hermano.
Sissy suspiró al ver el ceño fruncido de su hermano.
—¿Qué hizo él ahora?
—El muchacho tiene que mantener las manos para sí mismo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—En realidad, mis manos no estaban implicadas en absoluto.


Bobby Ray la rodeó, intentando agarrar la garganta de Mitch.
—¡Detenlo, ya mismo! Bobby Ray, vamos. La cena será pronto, y necesitas alejar a
rastras a esa novia tuya de los otros Pound Puppies2.
—Deja de llamarlos así. Y recuerda lo que te dije, muchacho.
Después de eso su hermano se alejó furioso, Sissy abofeteó las manos de Mitch.
—Bájame ahora mismo, Mitchell Patrick O'Neill Shaw.
—¡Ay no!—les dijo él a sus tías, mientras la apoyaba en el suelo—. Ella usó mi
nombre completo. Eso significa que estoy en problemas.
—Creí que las reglas eran claras. —Sissy se volvió hacia él, y casi detuvo su ceño
fruncido. No por lo que Mitch había hecho. Diablos, eso fue francamente atrevido.
No, fue porque Mitch había estado luciendo... ella no podría explicarlo. Había
círculos oscuros bajo los ojos, y estaba perdiendo peso. Era más pequeño que su
medio hermano, Brendon, pero tenía la sensación de que esa no era toda la razón.
Mitch era uno de los felinos de la jungla. Ellos crecían grandes y poderosos. Pero ella
se había dado cuenta de que Mitch no comía mucho, y que eso sólo estaba
empeorando. Intentó obligarlo a que comiera más, pero él había estado picoteando
su comida últimamente. Algo le estaba pasando. Algo más de lo habitual, y ella tenía
que averiguar qué. No había muchos tíos a los que respetara lo suficiente como para
llamarlos amigo. Las hembras eran sus amigas; los machos que en verdad respetaba,
por lo general eran familiares o casi. Pero la mayoría de los hombres eran
simplemente potenciales polvos en su mente y nada más. Mitch había sido el
primero que había superado eso en el mundo de Sissy, y Sissy se ocupaba de sus
amigos.
—Mira, Mitchell, si yo no puedo comenzar la mierda, tú tampoco puedes.
—Estaba ayudando a la novia. —Él miró a sus tías—. Sólo estaba revisando para
asegurarle que su corpiño le calzaba correctamente.

2 Hablamos de estos.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Y supongo que tenías que subir hasta allí con esa cara bonita tuya para
comprobarlo, ¿eh?—preguntó Francine.
—Si mi amiga me necesita para hacer eso, entonces, perdón por mi crudo lenguaje,
mierda, sí. Eso es lo que haré.
Sissy se rió entre dientes y empezó a rascarse la cabeza, entonces recordó que
todavía tenía esa maldita falsa corona de flores en el pelo. Según la novia, estas cosas
eran grandes en las Hadas del Renacimiento... Sissy aún tenía problemas para asumir
el hecho de que ahora conocía gente que aceptaba de buena gana ir con esas cosas.
—No eres feliz si tu vida no está en peligro, ¿verdad?
Mitch sonrió.
—No estés celosa de mí y Jess. Tú sabes que yo te revisaría el corpiño en cualquier
momento que quisieras.
—Cállate la boca. —Ella lo agarró del brazo y lo acercó a sus tías—. Mitchell, estas
son las hermanas de mi madre. La señorita Francine, la señorita Darla, la señorita
Roberta, y la señorita Janette. Señoras, este es Mitchell Shaw, el hermano pequeño de
Brendon Shaw.
Ocupado estrechando la mano de cada tía, Mitch todavía se las arregló para
mirarla furiosamente por encima del hombro.
—¿Esa es la mejor manera en que me puedes describir? ¿Simplemente como el
hermano pequeño de Brendon Shaw? —Él suspiró con tristeza, mirando a sus tías
con tristes ojos dorados—. Sabéis que a ella le da miedo deciros la verdad, bellas
damas. Lo que ella quiere decir es Mitchell Shaw, el hombre que amo y adoro con
todo mi imprudente corazón sureño.
—Triste, ¿verdad?
Mitch de repente se encogió de miedo.
—Me tengo que ir. Chicos Reed a las diez.
—¿Qué les hiciste esta vez?
—Tomaría mucho tiempo explicarlo, pero se trata de una llamada a una preciosa
casamentera en Long Island llamada Madge que cree que los chicos Reed andan
buscando el amor. Mierda. —Mitch echó a correr, y los hermanos de Ronnie Lee
estaban justo detrás de él.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy negó con la cabeza.


—No sé qué hacer con este chico a veces. —Ella frunció el ceño cuando se dio
cuenta de que todas sus tías estaban sonriéndole burlonamente—. ¿Qué?

* *
La cena resultó mejor de lo que Sissy pensó que sería. En primer lugar, los
cambiantes importantes y de mayor edad fueron ubicados en la larga tarima en la
parte delantera del salón. Por lo general, ese espacio estaba reservado para la novia y
el novio, pero Jessie Ann había sacado entre manos alguna excusa absurda sobre la
importancia de los ancianos y la familia, y el padre de Sissy estaba todo inflado
porque Jessie había insistido en que él y Janie tenían que sentarse en el centro. En
otras palabras, eran los más importantes.
Por otra parte, tal vez ellos eran los más importantes para Jessie Ann. Había
perdido a sus padres cuando tenía sólo catorce años, y los padres de Sissy habían
cobijado a Jessie Ann de inmediato.
Aún más importante, la distribución de los asientos benefició a Sissy. En lugar de
estar atrapada con su madre durante la hora de la comida, por suerte Sissy se sentó
en la mesa con la novia y el novio, quienes mantuvieron los arrullos de felicidad
conyugal al mínimo. Mitch se sentó a su derecha, y Ronnie Lee a su izquierda, con su
compañero y medio hermano de Mitch, Brendon. Desiree MacDermot-Llewellyn se
sentó frente a ella con su compañero y mejor amigo de Smitty, Mace. El resto de la
mesa pertenecía a los amigos de Jessie Ann, Sabina, Phil, May y Danny.
El enorme salón, no sólo ostentaba mesas suficientes para todos los asistentes, sino
que incluso tenía una pista de baile en el centro. Aunque Sissy dudaba que ella
hiciera cualquier baile con alguna banda aburrida o peor aún, un DJ soso. Pero su
carne estaba sangrienta y deliciosa y la compañía era tolerable.
Aunque Sissy había sabido que iba a ser una gran boda, no se había dado cuenta
de la clase de personas que asistirían. En uno de los costados del salón estaban
algunos de los nombres más importantes en el oh-tan-aburrido universo del software
y de los ordenadores. Sissy sólo sabía eso porque Brendon los mencionó, y parecía
muy impresionado. Siendo un león, no era fácil de asombrar. Alrededor de ese grupo
de humanos había más manadas, Alfas y felinos solteros de los que Sissy jamás
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

hubiera visto en un mismo sitio juntos. Algunos de ellos los reconocía debido a su
trabajo en la ciudad de Nueva York. Otros a los que nunca había visto antes, pero
que había oído acerca de ellos. Vinieron de todas partes de los Estados Unidos, desde
tan lejos como la costa oeste.
Luego estaban las manadas de perros salvajes. Perros salvajes asiáticos, dingos de
Australia, y más perros salvajes africanos de los que tú podrías amenazar con una
pelea a puñetazos. Y dado que nunca se callan—Señor, los perros podrían hablar y
hablar—, la verdad es que a Sissy le habría encantado amenazarlos.
El resto eran Smith. Ya sean parientes consanguíneos o relacionados por
emparejamiento. Habían venido desde todas partes, incluyendo Carolina del Norte y
del Sur, Alabama, Mississippi, Louisiana, Virginia, Virginia Occidental y Texas. La
única zona con poca representación era su propia casa, Smithtown.
Sissy se había enterado directamente por Sammy que no podía llegar a la boda. Él
tenía diez cachorros y una fonda que dirigía junto a su esposa, en el centro de
Smithtown. Las vacaciones para ellos eran prácticamente inexistentes. Pero Sammy
se había puesto en contacto tanto con Sissy como con Bobby Ray para avisarles y
ofrecer sus disculpas. Porque esa era la forma en que se suponía que debía ser.
Eso, sin embargo, no explicaba la ausencia de Travis, Donnie, o Jackie. Cómo su
propia familia podría tratar a su hermano así estaba más allá de la comprensión de
Sissy. Tú simplemente no lo hacías, no importa lo que sentías por una persona. La
sangre era la sangre, en la mente de Sissy, y no había nada que no haría por sus
parientes, no importa lo mucho que los odiara y quisiera destrozar sus rostros a la
primera oportunidad.
No obstante, ella se ocuparía de eso en otro momento. Pero le dejaría muy claro a
Travis cómo se sentía acerca de esto. Ella ni siquiera se molestaría con Jackie y
Donnie. De todos modos, ellos sólo hacían lo que Travis les decía.
Mitch se recostó en su asiento, con una larga pierna estirada y el brazo apoyado en
el respaldo de la silla de ella.
El hombre se veía bien en un esmoquin. Por supuesto, ella prefería los hombres en
pantalones vaqueros y una camiseta a un sofocante traje o esmoquin. Bueno, en
realidad, los prefería desnudos, pero la sociedad desaprobaba ese tipo de cosas.
Sus ojos dorados recorrieron la habitación, y ella sabía que él estaba pensando lo
que ella había estado pensando.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Tanta mierda para empezar—murmuró ella junto a su oído—, y tan poco


tiempo.
Él sonrió abiertamente.
—Es demasiado fácil. Como corderos al matadero.
Sissy se inclinó más cerca, disfrutando del olor del gran felino.
—Esto está casi terminado, ¿verdad?
—Ni siquiera cerca, Culo de Oro.
Él tenía razón, por supuesto. Pero Sissy imaginaba que lo peor ya había pasado.
Hasta que empezó la música...

* *
A Mitch le encantaba. Los perros salvajes eran lo mejor. Ellos habían escuchado
menos de seis compases de “Atomic Dog” de George Clinton antes de que todos
“gritaran de alegría” como uno solo y corrieran a la pista de baile. Incluso la novia
dejó a su flamante marido y se metió en esa pista de baile ladrando con el resto de
ellos.
Los frikis ricos se unieron, completamente concentrados. El resto de las especies,
sin embargo, daban la apariencia de estar completamente horrorizados. Los felinos
estaban asombrados ya que estaban acostumbrados a los lobos, que eran más
depredadores que torpes caninos. Los lobos estaban avergonzados por el ridículo
comportamiento canino. Los osos estaban típicamente aburridos.
—¿Por qué te sonríes?
Mitch se echó a reír ante la pregunta de Sissy.
—¡Vamos! ¿Qué tan grandioso fue eso? ¡Fue como que ese tío Encantador de Perros
entró y los congregó a todos en la pista!
Los leones y Dez se rieron. Los lobos... no tanto.
—No os larguéis cabreados—dijo él cuando ellos lo hicieron—. Estáis perdiendo
por completo el humor en esto.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *
Sissy agarró la mano de su hermano y lo metió en la cocina, sonriendo y
saludando cuando todo el mundo la llamaba por su nombre.
—¿Cómo conoces a estas personas?
—Nunca fuiste una persona sociable, Bobby Ray.
“Estas personas” fueron la clase de personas que ayudaron a Sissy cuando ella
más lo necesitaba. Fueron las personas que siempre estuvo segura se preocuparon
por ella cuando le prestaron un servicio o le dieron una pequeña ayuda en lo laboral.
Sissy llevó a Bobby Ray a la habitación en la que había estado sentada con su
padre y cerró la puerta detrás de ellos.
—Quería darte algo.
Su hermano cruzó los brazos sobre su amplio pecho.
—¿Otra conferencia sobre los peligros de los niños híbridos?
—¿Por qué molestarme? Tendrás que aprenderlo por ti mismo, supongo. —Ella
recogió el paquete envuelto que había dejado sobre la mesa y se lo entregó. Había
sabido que el personal dejaría el regalo allí. El chef la adoraba.
—Esto es para ti.
Bobby Ray miró el paquete en su mano.
—¿Por qué?
—Por tu boda.
—Dijiste que tener una boda era una estupidez y que el matrimonio era más
estúpido aún.
—Eso no ha cambiado. Pero dado que lo llevaste a cabo, quería darte algo.
¡Ábrelo! —Ella daba saltitos de puntillas mientras su hermano quitaba el envoltorio.
Él abrió la caja y parpadeó. Luego cerró los ojos, y su sonrisa fue lenta y cálida.
—¿Dónde encontraste esto?—le preguntó finalmente.
—Entrando en tu habitación en busca de cigarrillos. Hacía un mes, poco más o
menos, que te habías ido a la Marina.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Me sorprende que no lo tiraras a la basura.


—Nunca la odié, Bobby Ray. No era amable con ella, pero nunca la odié. Y en base
a esto—ella señaló el regalo que le había dado—, supe que la amabas. Incluso
entonces. Nunca lo mencioné antes porque pensé que lo había perdido. Pero lo
encontré la última vez que fui a casa, enterrado con mi alijo de viejas Playgirls.
Bobby Ray levantó el brazalete de identificación de la caja forrada de terciopelo.
Grabado en el frente estaba el nombre de Bobby Ray, pero era la inscripción en la
parte posterior lo que en ese entonces le dijo a una Sissy de dieciséis años de edad, lo
que ella ya había sospechado, y le hizo sentirse como un matona por primera vez:
“Para mi Jessie Ann”
—Pensé que podrías dárselo ahora, dado que te acobardaste como un niñato
cuando tenías dieciocho años.
—No me acobardé como un niñato; no creí que fuera el momento adecuado. Zorra
criticona.
—Castrado.
Sissy lo rodeó con los brazos y lo abrazó con fuerza.
—Tienes una vida feliz, Bobby Ray.
—Seh. Estoy emparejado.
Y Sissy se rió.

* *
Mitch lanzó el brazo por los hombros de su media hermana mayor y sonrió
cuando ella se tensó y apretó sus manos en puños.
Marissa Shaw era gemela de Brendon y la media hermana mayor de Mitch.
Afortunadamente, no era su única hermana. Existía Gwenie. Cinco años más joven, la
dulce e inocente Gwen nunca sería tan mezquina con Mitch. ¡Ella lo adoraba!
Rissa, sin embargo, parecía convencida de que Mitch era nada más que un
malnacido que quería robarles su vasta fortuna. Y él era tan amable con ella,
también...
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Esos zapatos fueron una interesante elección. ¿Estaban agotados los zapatos
oficiales de payaso, y tuviste que hacer juego con las imitaciones baratas?
Marissa le frunció el ceño.
—¿No te necesitan en alguna parte? Estoy segura de que a Sissy no le importaría
que clavaras los ojos en su gran culo un poco más.
—No te pongas celosa, cariño. Estoy seguro que nadie estaría interesado en clavar
los ojos en tu gran culo.
Ella se apartó de él bruscamente.
—No dudes en permanecer lejos de mí hoy.
—Trato de permanecer lejos de ti todos los días.
—No tratas con el suficiente ahínco.
Mitch la observó alejarse.
—Te quiero, Rissa.
—Cállate.
Riendo, Mitch sacó el teléfono que vibraba de su bolsillo. Pero la risa murió
cuando reconoció el número.

* *
Sissy vio a su madre ponerse de puntillas, buscando a alguien por encima de la
multitud. Probablemente a ella. Presa del pánico, Sissy dio varios pasos hacia atrás,
pero esos malditos zapatos se torcieron debajo de ella. ¿Quién demonios pagaba
setecientos cincuenta dólares por un par de zapatos, de todos modos? ¿En qué
mundo eso estaba bien? Dale un par de botas y una chaqueta de cuero, y Sissy era
una chica feliz por mucho menos dinero.
Calculando que se caería al suelo, Sissy cerró los ojos y apretó los dientes. Y
aunque golpeó contra algo duro, no era el suelo.
Poco a poco, abrió los ojos y refrenó su sonrisa.
—Oh. Hola, Brendon.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eh... hola. —Se veía tan fabulosamente horrorizado sentado en esa silla con la
mejor amiga de su compañera en su regazo que Sissy no pudo contenerse. Todas las
reglas machacadas por Bobby Ray durante las últimas semanas desaparecieron
mientras miraba al hermano mayor de Mitch.
—Supongo que esto es un poco incómodo, ¿eh?
—Bueno…
—Pero yo no podía ocultarlo más. —Ella le echó los brazos al cuello, y todo el
cuerpo masculino se tensó mientras sus ojos miraban alrededor de la habitación,
prácticamente rogándole a alguien que lo rescatara—. Tú y yo... somos perfectos
juntos, Brendon.
—¿Qué? —Sus ojos dorados se abrieron de par en par—. Eh... Sissy... espera un
segundo…
—Hablando en serio. He visto a tus hijos. Tendríamos bebés hermosos.
—¿Qué está pasando?
Pobre Brendon. No sabía si sentirse aliviado o aterrorizado cuando Ronnie Lee se
acercó a ellos.
—Finalmente le dije a Bren que era mío y estaríamos juntos para siempre.
Ronnie puso los ojos en blanco, y se apartó el cabello de la cara.
—Pensé que íbamos a discutir esto primero.
Sissy sintió el agarrotamiento muscular del gran cuerpo de león de Bren, y tuvo
que luchar duro para no soltar la carcajada.
—Soy una hembra alfa, querida. No tengo que discutir una maldita cosa contigo,
ni con nadie.
Ronnie asintió con la cabeza y carraspeó.
—Ella tiene razón. Lo siento, Bren —Ella sorbió una lágrima inexistente, Ronnie
nunca podría fingir lágrimas reales—. Espero que me recuerdes con cariño. —
Entonces escapó corriendo entre la multitud.
Ahora Sissy frunció el ceño. ¿Cómo Ronnie había aprendido a correr con esos
malditos zapatos?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¡Ronnie, espera! —Brendon se puso de pie y prácticamente arrojó a Sissy de su


regazo—. Lo siento, pero... lo olvidé. —Él corrió tras Ronnie, y Sissy se echó a reír
hasta que captó el olor de su madre.
Ella giró y salió corriendo hacia un conjunto de grandes puertas de cristal que
daban a los jardines. No pensaba detenerse, solo correr todo el camino de regreso a la
ciudad, pero el olor de Mitch le llamó la atención. Ella lo siguió y lo encontró en uno
de los bancos de mármol que había por toda la propiedad. Como la mayoría de los
hombres en una boda, había perdido la chaqueta, se había quitado la corbata y
abierto el cuello de la camisa. Mitch también se había remangado la camisa hasta los
codos, y Sissy podía ver el tatuaje en su antebrazo. Estaba hablando por teléfono y
caminaba de un lado para otro.
Se veía... tenso. Y ella no sabía por qué. Tenía que averiguarlo.

* *
—¿Estás seguro?
—Por supuesto que estoy segura—espetó Jen Chow—. ¿Crees que te diría esto si
no estuviera segura?
—No sé por qué tú te estás poniendo tan tensa. Soy yo el que tengo la recompensa
por mi cabeza.
—Realmente me gustaría que tomaras esto en serio, Detective.
—Tomo todo en serio. —Sobre todo su vida—. Pero confía en mí. Nadie que no
debería estar aquí va a entrar en esta boda. Probablemente estoy más seguro aquí que
en cualquier lugar.
—Sí. Probablemente tengas razón. Sin embargo, te quiero de regreso aquí el lunes.
Enviaré…
—Allí estaré.
—Detective…
—Dije que allí estaré.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estupendo—le espetó ella de nuevo. La asistente del Fiscal de Distrito Chow


tenía el fusible más corto de la historia. Y después de haber trabajado juntos durante
tanto tiempo, le sorprendía que ella todavía lo llamara Detective.
—Hablamos más tarde, Jen.
—El lunes, Detective. Hablaré contigo el lunes.
—Sip. —Mitch desconectó el teléfono y estiró el cuello. Había luna llena esta
noche, iluminando todo a su alrededor. Por supuesto, él no necesitaba nada de eso
para ver. No con su vista.
Ahora él sabía cómo se sentían esos leones en África cuando estaban siendo
perseguidos por grandes cazadores blancos.
Dos millones de dólares atraerían a los asesinos profesionales de elite. ¿Duraría
incluso otra semana? Rodeado de su propia especie, se sentía seguro, pero una vez
que entrara en el sistema, tenía serias dudas. Pero quedarse por aquí no era una
opción tampoco. Él no sería responsable de que uno de sus familiares o amigos
resultara herido o muerto. Todo el mundo significaba mucho para él.
No. Él se iría mañana. Pero esta noche...
Mitch deslizó su teléfono celular en el bolsillo del pantalón y se dio la vuelta, listo
para regresar a la fiesta. Lo que no esperó fue a encontrar a Sissy Mae Smith tendida
en el banco de mármol observándolo. Cristo, ella se veía bien con las piernas
cruzadas en los tobillos y su cuerpo apuntalado por los brazos, las palmas de las
manos contra el banco.
El vestido que llevaba estaba confeccionado de la tela más suave y ligera que
Mitch hubiera visto jamás. El color marrón oscuro contrastaba de manera magnífica
con sus ojos marrones claros. Él podría decir que nunca la había visto lucir más sexy,
pero sería una mentira. Había visto a esta mujer en pantalones cortos, absolutamente
nada era más sexy que eso.
—Hola.
Sissy le lanzó esa pequeña sonrisa de complicidad.
—Hola.
Mitch esperaba que le preguntara lo que estaba pasando, pero ella no lo hizo.
—He sido mala, Mitch —dijo en cambio.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Ah, sí? —Mitch se agachó a su lado, con los codos apoyados en las rodillas—.
Cuenta.
—Estuve torturando a Brendon de nuevo.
—¿No es eso un poco demasiado fácil, Culo de Oro?
Ella sonrió, parpadeando por la sorpresa.
—Odio ese apodo.
— Lo sé. Y, sin embargo, de alguna manera no me importa.
—Continúa con eso, y conocerás mis aspas de brazos y piernas golpeando y
pateando con furia salvaje.
—Una habilidad de combate eficaz.
—Yo creo que sí.
—Y tú torturando a mi hermano...
—Lo sé. Demasiado fácil. Y él cae en la trampa siempre. Necesito algo más para
satisfacer mis necesidades.
—¿Un reto mayor?
—Exactamente.
Él se puso de pie y le tendió la mano para que ella la tomara. Lo hizo, sus dedos
calientes contra los de él, y Mitch la ayudó a ponerse de pie.
—Vamos.
—¿Adónde?
—Tenemos un castillo lleno de cambiantes, alcohol, y un apenas contenido
instinto depredador.
—Le prometimos a Bobby Ray.
Inclinándose, él apoyó su frente contra la de ella.
—El lunes, siéntete en libertad de culparme de todo.
Un pequeño ceño frunció la frente femenina, y ella le acarició la mejilla con la
mano derecha.
—No creas que no lo haré.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Pero esta noche, vamos a divertirnos de lo lindo. ¿De acuerdo, Sissy?


Ambas manos acunaron sus mejillas, y Sissy retrocedió un poco, mirándolo
fijamente a los ojos. Por la más sorprendente fracción de segundo, creyó que ella iba
a besarlo. Hubiera sido perfecto, también. En el hermoso jardín, bajo la luz de la luna,
sólo ellos dos…
—¡Sissy! ¡Mae! ¡Smith!
Ambos se sobresaltaron, y Sissy rápidamente dio un paso atrás, pero ella no tenía
a donde ir, excepto de regreso al banco. Se sentó duro. Pero eso no podía igualar la
dureza en sus ojos cuando ella miró a Mitch.
—¿Sí?
La señorita Janie se acercó más.
—Ellos están brindando. ¿No se supone que deberías estar dando un discurso?
—Sip. —Sissy se levantó y se sacudió la parte posterior del vestido.
—¿Crees que puedes lograr mantenerlo inocente y respetuoso?
Él no sabía lo que Sissy estaba a punto de decir, pero Mitch tenía la sensación de
que el silencio en este momento era el mejor amigo de ella. Decidido a impedir el
derramamiento de sangre, agarró la mano de Sissy y la arrastró de nuevo hacia el
salón de baile. Su madre los observó irse, y cuando Mitch la miró por encima del
hombro, la sonrisa que llevaba le recordó a Sissy.
Aunque decirle a Sissy eso sólo provocaría que le arrancase la piel. Y a él
realmente le gustaría evitar eso por el mayor tiempo posible.
Además, besar a Sissy ahora o, diablos, hacer cualquier cosa con Sissy ahora era un
error para ambos. Y ambos lo sabían.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 2

Ronnie palmeó a Sissy en la espalda.


—Un gran brindis.

—Gracias.

—Sólo un insulto apenas velado hacia Jessie Ann. Creo que ella quedó
impresionada.

Sissy respingó.

—De hecho, no estaba tratando de insultarla. Pensé que debería mantener esto
limpio por Bobby Ray, ya que es su boda y todo eso.

—Hiciste lo mejor que podías.

—Vaya. Gracias.

Ronnie puso su brazo alrededor de los hombros de Sissy y acercó a su amiga.

—¿Qué es eso que he oído acerca de ti y Mitch en el jardín?

Sissy se frotó la frente.

—¿Me estás diciendo que mi propia madre está divulgando rumores sobre mí?

—No. Lo escuché de Mitch. Dijo que fueron interrumpidos por ella.

Sissy se rindió. Ese idiota.

—No pasó nada.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Porque fueron interrumpidos. Él cree que estás enamorada de él. Que quieres
sus bebés... y su seguro de vida.

—Es como que él quiere que yo lo golpee.

Las amigas se quedaron en silencio por un momento y luego dijeron al unísono:

—Aunque podría ser.

Sissy agarró una copa de champán de una bandeja que pasaba, y ahí fue cuando lo
vio mirándola fijamente. Era muy lindo, aunque un poco bajo para ella. Asiático,
limpio, ordenadísimo... y muy lindo. ¿Había mencionado eso ya?

—Yo las conozco—dijo él. Sissy se dio cuenta de que el inglés no era su primera
lengua, pero su acento era impecable, y detectaba una pizca de inglés británico allí.
Él chasqueó los dedos—. ¡Te llevaste mi Lotus!

Sissy se atragantó con su champaña, y Ronnie empezó a buscar las salidas o los
agentes de policía con las órdenes de detención.

Dios, ¿cuál es la ley de prescripción?

Brindándole una burlona sonrisa, dijo él:

—Algunos dirían que lo ganó en buena ley, pero aún lo dudo.

Al darse cuenta de que no estaba siendo acusada de robo, lo que le quitaba un


peso de encima, miró más de cerca al hombre delante de ella. Era un perro salvaje
asiático y muy lindo. Espera. Ya lo recordaba—. Ahora recuerdo. En Filipinas.
¿Correcto?

—Correcto. ¿Disfrutaste de mi coche?

—Oh... seguro. —Hasta que ellas lo habían vendido. Ese pequeño bebé había
financiado sus siguientes seis meses en Asia.

—Soy Kenshin Inu, en caso de que no lo recuerdes.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sissy Mae Smith. Ronnie Lee Reed.

—Estás relacionada con Smitty, ¿sí?

—Sí.

—Interesante. Sabes que estoy trabajando con él y Mace para comenzar una
división japonesa de su negocio.

—¿Lo estás? —Bobby Ray no le había dicho, probablemente porque sabía que ella
le rogaría que la dejara ir a Japón para la puesta en marcha.

Ellos iban a discutir esto cuando regresara de su luna de miel. La idea de volver a
estar en la ruta casi la mareó. No era como antes. No tenía la necesidad de escapar
durante años, sólo siendo obligada a regresar a Tennessee para las vacaciones y las
visitas culposas. Ahora vivía en una ciudad que adoraba y como Hembra Alfa de los
Smith de New York tenía una razón para volver, pero ella siempre necesitaría viajar
y Bobby Ray tenía que saber eso. Además, Ronnie Lee podía manejar a las hembras
lobo cuando Sissy no estuviera allí.

Ya su mente estaba dando vueltas con las posibilidades de esto.

—Veo a la novia haciéndome señas. Si las damas me disculpan. —Él sonrió y se


alejó.

—¿Vas a esperar hasta después de la luna de miel o antes para torturar a Bobby
Ray acerca de esto?

—¡Después, por supuesto! Pero Mace me escuchará el lunes.

Ronnie se echó a reír y negó con la cabeza. Sissy no sabía lo que haría sin su
compañera de ruta de siempre. Juntas, Ronnie y ella habían hecho algo de daño
importante alrededor del mundo y no tenían permitido entrar en un buen número de
países debido a ello.

Espera, ¿todavía figuraba Tokio en la lista?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Pero Ronnie estaba con Brendon Shaw ahora y locamente enamorada de él.
Aunque a ella le encantaba viajar, no tenía la misma motivación que Sissy por volver
a hacerlo.

—Oh. —Ronnie señaló a una mujer bonita y delgada con un vestido muy sexy—.
Chicas, no creo que os hayáis conocido todavía. Gwen O'Neill, esta es Sissy Mae
Smith. Sissy, esta es la hermana pequeña de Mitch, Gwen.

¡Dios bendito! ¿Esta era la hermanita de Mitch? ¿Su “inocente” hermanita? ¿Su
“adorable y dulce” hermanita? Puede que fuera la imaginación de Sissy, pero la
mujer demasiado caliente en su vestido negro sin mangas, con un profundo escote en
la parte delantera y uno aún más profundo en la espalda, tacones de trece
centímetros, y una masa corta de rizos negros que cubrían provocativamente unos
ojos rasgados de color oro brillante, no era para nada inocente.

Según Mitch, ella era medio león. Su padre era un tigre del sur de China, lo que la
convertía en una de las raras Tigons3. Y había obtenido lo mejor de cada uno de sus
progenitores. Hermosa, con clase, y…

—Daría mi teta izquierda por echar un polvo en algún momento de este fin de
semana, pero no creo que eso vaya a suceder.

Ahora fue el turno de Ronnie de atragantarse con el champán que acababa de


beber, y Sissy clavó la mirada fascinada en la “inocente” hermanita de Mitch.

—Pensé que encontraría a alguien aquí, pero—ella miró a su alrededor con las
manos en jarra—nadie es verdaderamente prometedor. —La voz era baja y ronca.
Por teléfono, podría ser fácilmente confundida con un hombre.

3 Esto es un Tigons.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sabes—continuó—, Mitch habla de ti todo el tiempo. —Ella miró a Sissy antes


de volver a escudriñar la multitud—. Y yo siempre le digo, 'Tío, si te gusta tanto,
cásate con ella”. Y él me responde, “Cállate”.

Sissy no se atrevía a mirar a Ronnie. Nop. Si ella la mirara, olvídalo.

—Aunque esta es una bonita boda, ¿eh? Aun cuando no fuéramos invitadas. Pero
Ma tomó una decisión. Ella iba a venir, y yo pensé que mejor venía para mantenerla
apartada de los problemas, ¿sabes? Un par de margaritas en mi madre, y el infierno
se desata. Pero Brendon nos hizo pasar sin ningún problema, y todo el mundo ha
sido muy amable. Excepto esa perra. —Ella resopló y miró echando fuego por los
ojos a través del bar a la hermana gemela de Brendon Shaw—. Marissa “Soy un
regalo de Dios para el universo” Shaw. Ella está tan cerca—hizo el gesto de una
pequeña cantidad con el pulgar y el dedo índice— de conseguir ácido arrojado a su
cara. No creo que ella entienda que nadie habla mierda sobre mi hermano. Me
importa un carajo quien eres. O en su caso, quién se cree que es.

Sissy se alejó físicamente, así no corría ningún peligro de siquiera echar un vistazo a
la cara de Ronnie o a su lenguaje corporal. No sería capaz de contenerse.

—Lo que me encanta es que ella actúa como si su mierda no oliera mal. Como si
yo no supiera quien es y de donde viene. Pero lo sé porque yo vengo del mismo
lugar que ella. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?

Esperando un momento, Sissy se dio cuenta de que sí, Gwen quería una respuesta.

—Por supuesto.

—Conozco a muchas de estas perras, ellas olvidan a los machos una vez que ellos
tienen la edad suficiente para valerse por su cuenta. Pero ni mi madre ni yo
olvidamos. Es de Mitch de quien estoy hablando. Nadie se mete con él. —Una vez
más, esos ojos dorados oscuros evaluaron a Sissy—. Sabes, eres más linda de lo que
pensé. Estoy sorprendida de que él no te haya follado todavía. Pero dice que vosotros
sois amigos, aunque por qué alguien tendría a un macho como amigo está
completamente fuera de mi entendimiento. Pero tal vez sea una cosa de los lobos,
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

¿no? Porque aparte de para follar o poner a punto mi coche, no veo la finalidad. Pero
bueno, esa soy yo.

Mitch se acercó a ellas y le entregó a su hermana una copa de champán.

—¿Todo bien por aquí? —Y él dio a Sissy una mirada de advertencia para que no
se metiera con su hermana.

No es que tuviera nada de qué preocuparse. Personalmente, a Sissy le gustaría


evitar tener ácido arrojado a su cara. Ella estaba así de loca.

—Todo está bien—le aseguró Gwen—. Deja de preocuparte por mí. —Ella deslizó
su brazo alrededor de la cintura de Mitch y apoyó la cabeza contra su pecho.
Considerando su linaje, Sissy pensaba que Gwen sería considerablemente más
grande. Al menos más alta. Pero no llegaba al metro ochenta. La mayoría de los
Smith la considerarían “diminuta”. No era de extrañar que llevara esos zapatos,
aunque Sissy no sabía cómo lograba caminar con ellos.

—Soy tu hermano mayor. Siempre me preocuparé por ti. —De repente, la mirada
de Mitch se clavó en algo en el bar, y él gruñó.

—¿Qué?

—Está mirándote.

Gwen puso los ojos en blanco, y Sissy ni siquiera se molestó en ver de quién estaba
hablando.

—Me encargaré de él. —Mitch se alejó de su hermana y caminó hacia al bar.

—Bueno—Ronnie, que amaba decir lo obvio, suspiró—, ahora ya sabes por qué no
conseguirás echar un polvo este fin de semana.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch regresó caminando al lugar donde se encontraba su hermana, sintiéndose


bastante arrogante por haber ahuyentado a ese puma.

—¿Ya terminaste?

—Sip. Sólo estaba protegiendo a mi hermanita.

—Vale. Gracias.

Mitch miró a su alrededor.

—¿A dónde fue Sissy?

—Lo único que dijo fue: “Madres a las seis en punto”, entonces ella y Ronnie
salieron corriendo. Fue... interesante.

—Tú y Ma se llevan bien. No sabes cómo sufren las personas que no se llevan bien
con sus madres.

—Me gusta Ma. Y ella está preocupada por ti.

—Lindo como colaste eso.

—Sólo te estoy advirtiendo de que ella va a estar acosándote esta noche.

Un camarero llegó con dos botellas de Guinness.

—Eres una santa—suspiró feliz Mitch, agarrando su botella. Después de un


saludable trago, le dijo a su hermana—: ¿Sabes lo que es gracioso acerca de que Ma y
tú estén aquí?

—¿Qué?

—Ninguna de las dos fueron invitadas.

Gwen hizo un gesto con los hombros.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Conoces a Ma. Ni por asomo iba a perderse la oportunidad de ver a su único


hijo con esmoquin. Además, ésta es considerada la fiesta del siglo. No se la iba a
perder.

—Sí, pero tú tenías una mesa y todo.

—Brendon se encargó de eso por nosotros. —Gwen sonrió—. Él siempre dijo que
si necesitamos algo lo llamáramos, así que Ma lo llamó.

—Él lo decía en serio. Si alguna vez necesitáis algo, acudid a Bren. Él siempre va a
velar por vosotras.

—Eh... de acuerdo.

—¿Por qué me miras?

—Te ves cansado. Y delgado. Demasiado delgado.

—Estoy bien. Sólo muchas ocupaciones a la vez.

—¿Algunas de esas ocupaciones a la vez tiene que ver con Sissy?

—¿Vas a comenzar con eso ahora?

—No la conocía. Ahora que lo he hecho… no estoy segura de lo que estás


esperando. Es caliente. Y fuerte. Tío Joey siempre dice que los varones O'Neill
necesitan mujeres fuertes.

—Si comienzas a citar al tío Joey, me largo.

—No sé cuál es el problema.

—No hay ningún problema. Y me gustaría que siga siendo así.

—De acuerdo, cobarde.

—Tienes que saber que eso no es un insulto para mí, ¿verdad?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Sissy golpeteaba con el pie y miraba a su amiga.

—Dez, tienes que decidirte.

Dez era probablemente en la única completamente humana que Sissy podría decir
con toda honestidad que confiaba. Una ruda policía, una madre increíble, y una gran
amiga, a Dez no había que tomarla a la ligera. Era una depredadora letal, como el
resto de ellos. Cuando le pidió a Sissy ser la madrina de su hijo, ella específicamente
había afirmado: “Porque sé que matarás a cualquiera que trate de hacerle daño”.
Nunca habían sido dichas palabras más verdaderas, pero el hecho de que Dez se
diera cuenta de ello y actuara en consecuencia, era lo que la distinguía de sus
congéneres más débiles.

Pero cuando se trataba de chocolate, Dez podría ser un dolor en el culo tan grande
como Jessie Ann.

—No puedo. Entiendes eso, ¿verdad? —Ella echó a andar hacia un extremo de la
mesa en forma de U—. Aquí tenemos el dulce. Chocolate con frutos secos. Con
caramelo. Con frutas.

—Dez…

—Luego tenemos fruta de estación y la cascada de chocolate negro. Por supuesto


todo chocolate negro. Al menos setenta y dos por ciento de cacao. Hay fondue de
chocolate y doce—sí, doce—tipos diferentes de tortas de chocolate. Luego están los
brownies y los pasteles…

—¡Desiree! —Sissy carraspeó—. Solo. Escoge. Algo.

Tapándose la boca con las manos, los ojos de Dez iban de un extremo de la mesa al
otro.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Yo... ¡no puedo! ¡Tengo una sobrecarga de chocolate!

Dios Santo.

—Cariño, sabes que te amo, pero hay una mesa de ingenuos jugando Texas Hold
‘Em, y me están llamando.

—No puedes—dijo Dez de manera cortante, alcanzando un plato—. Tal vez me


sirva un poco de todo... excepto fruta. Puedo prescindir de la fruta. ¿Por qué cagar el
chocolate con fruta?

—¿Por qué no puedo?

—La última vez que estuve allí, también estaba tu madre.

—Esa mujer está en todas partes.

—Debería mencionar que estaba en la habitación del Karaoke cantando a todo


pulmón…

—¡No!

—De acuerdo, vale.

Dez se acercó, su plato lleno con trozos de esto y aquello de las selecciones de
chocolate disponibles.

—Desiree.

—¿Qué? Quería estar pertrechada.

—Tu asunto con el chocolate no es saludable.

—Y todavía hay pastel de bodas. Esa cosa es de chocolate negro. Ojalá mi pastel de
boda hubiera sido así.

—Tu pastel fue de chocolate.

—No de chocolate negro. No así.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No puedo tener esta conversación contigo. —Sissy se volvió para alejarse.

—Estoy segura que podrías tener esta conversación si yo fuera Mitchell. Y


estuviéramos en el jardín... bajo la romántica luz de la luna—se burló ella.

Sissy entrecerró los ojos.

—Estás armada, ¿verdad? —Dez conservaba su arma de servicio con ella en todo
momento. Incluso llevó una pequeña pistola en su propia boda. Sip. Una
depredadora completamente humana.

—Todos los días—confirmó Dez.

—Maldita sea. —Allá se iba la potencial paliza que Sissy había estado lista para
darle.

* *

Mitch estaba sentado solo en una mesa grande y picoteaba su rebanada de pastel
de bodas. No era que el pastel no fuera delicioso. Lo era. De hecho, la torta no era de
chocolate; era de chocolate amargo con setenta y dos por ciento de cacao. Lo sabía
porque la novia lo había anunciado antes de cortar el pastel y un “ohhhh” colectivo
había venido de los perros salvajes… y de Dez. Para Mitch, el chocolate era
chocolate.

Nah. No era el pastel. Era él. Su familia tenía razón. Estaba adelgazando. No tenía
hambre en estos días. Debía ser que el miedo generalizado a la muerte le había
jodido el apetito.

Lo había hecho, ¿cómo? Cinco años atrás, cuando él había usado sus viejas
conexiones del instituto para abrirse paso en la banda O'Farrell. Su departamento lo
había hecho aparecer como un policía corrupto, y su antigua historia de ser la estrella
de fútbol del instituto había aceitado los engranajes.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Pero después de todo ese trabajo y de ese riesgo, en su mayor parte, no sirvió para
nada. Casi todos los cargos contra la banda O'Farrell habían caído después de más
disputas legales de lo que parecía posible. De hecho, toda esta situación debería
terminarse ahora. A excepción del único cargo que no desaparecería. Lo que había
jodido la tapadera de Mitch, eso que no se atrevía a decirle a su familia, y que todavía
le daba pesadillas.

Asesinato en primer grado contra Petey O'Farrell, el cabecilla de la banda


O'Farrell. Mitch era el único testigo de lo que había hecho ese viejo cabrón enfermo y
Mitch era ahora la única cosa entre la libertad y la vida para O'Farrell.

Si Mitch no testificaba, el caso se desmoronaría. Si Mitch estuviera muerto,


O'Farrell estaría fuera de la cárcel más rápido de lo que él podía escupir.

En pocas palabras... él necesitaba a Mitch muerto.

No era un pensamiento muy reconfortante. No era de extrañar que ya no tuviera


apetito.

Sissy se dejó caer en el asiento vacío junto a él, deshaciéndose de sus zapatos y
pateándolos. De una manera extraña, su mera presencia lo tranquilizaba. Él nunca lo
había notado antes.

Girando la silla, Sissy puso sus pies en su regazo, ignorando el hecho de que él
todavía estaba comiendo... o en este caso, picoteando.

—Frota mis pies.

Mitch colocó el tenedor sobre la mesa y miró sus pies.

—¿No necesitas un permiso de un veterinario para manejar pezuñas de este


tamaño?

Ella levantó un poco el pie y lo volvió a bajar sobre la ingle, haciéndolo gruñir.

—Frótalos— le ordenó.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Teniendo afición a sus pelotas funcionando, hizo lo que ella le dijo.

—¿Cómo lo estás llevando?

—Hasta ahora, todo bien. La he evitado. Si ella está en un lado del piso, me
aseguro de estar en el otro. Si empieza a mirar por encima de la multitud como si
estuviera tratando de encontrarme, corro como que estoy compitiendo por el oro
olímpico.

—¿Ese es tu plan para el resto de la noche? ¿Esquivar a tu madre?

—Sí. Ese es mi plan. Y ya que insistes en que matar a tus padres es equivocado,
realmente no tengo ninguna otra opción.

—Buen argumento. Ya casi termina, sin embargo. Unas pocas horas más de
música New Wave y malvados perros salvajes bailando, y todo esto será un recuerdo
lejano.

Sissy echó un vistazo a la pista de baile.

—Señor, es un poco mala bailando.

—Pero es exuberante.

Ella negó con la cabeza y apartó la mirada.

—Tengo que decir, Sissy, que pensaba que tenías algunos hermanos más. —Sissy
siguió la mirada de él a Smitty, que estaba parado hablando con uno de sus primos
que se había molestado en asistir, él había venido de Smithville o Smithburg... alguno
de los lugares Smith de los que aparentemente Estados Unidos estaba repleto.
Parecía que muchos de los familiares de la ciudad natal de Smitty estaban
lamentablemente ausentes.

—Por desgracia, tengo más hermanos, pero no saben comportarse bien. —Ella
suspiró—. Eso no es correcto. Sammy tiene diez crías y una fonda que dirigen él y su
compañera. Pero Travis Ray y Donnie Ray podría haber cerrado el garaje durante
unos días. Y lo último que oí, los asesores fiscales no son dramáticamente necesarios
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

a mediados de junio, así que creo que Jackie Ray podría haber cerrado su pequeño
pedazo de mierda de oficina por un fin de semana.

—Entonces, ¿por qué no lo hicieron?

—Porque son unos bastardos. Porque piensan que esto es estúpido. Porque
cuando padre no está, Travis quiere pensar que está a cargo. Y, lo más importante,
porque es la temporada de fútbol.

Mitch frunció el ceño. Amaba la mayoría de los deportes, pero el fútbol era su
verdadera pasión.

—No es la temporada de fútbol.

—Seh, bueno...

—Seh, bueno, ¿qué? Sé a ciencia cierta que no es temporada de fútbol.

Sissy negó con la cabeza.

—No quiero hablar de ello.

—Si pero…

—Yo—lo interrumpió ella bruscamente —no quiero hablar de ello.

—De acuerdo. De acuerdo. No hay necesidad de ponerse así.

—Y deja de decirle a las personas que madre nos interrumpió en el jardín.

—Ella lo hizo.

—¿Y eso que estoy enamorada de ti?

—Lo estás—bromeó, amando como la obligaba a sonreír con las cosas más tontas
que la mayoría de las mujeres no encontraron ni remotamente divertidas—.
Simplemente no le has hecho frente todavía. Insolente sirena.

—Sabes, te ves como una estrella de fútbol del instituto.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Lo era.

—…pero hablas como un idiota.

—Se llama ser complejo y activo.

—Se llama ser un tío raro. —Su cuerpo se tensó de repente—. ¿Es ella?

Mitch miró a su alrededor.

—No la veo. Creo que estás a salvo por el momento.

—Creo que la olfateé.

—¿Tu madre no se marcha mañana?

Todo el cuerpo de Sissy se desplomó, sus extremidades se relajaron de modo que


parecía que se había desmayado.

—¡Sí! Ella, mi padre, y la madre y el padre de Ronnie van en ese crucero. Y no es


lo suficientemente pronto. Tengo una izquierda nerviosa, Mitchell. Una. Y ella está
tocando “Dueling Banjos4” con eso.

Mitch se echó a reír mientras Sissy hacía señas a uno de los camareros.

—Cariño, tendrías la amabilidad de traerme un trago de tequila—le dijo al


camarero con su acento más sexy.

Mirándola con la boca abierta, el camarero asintió y empezó a alejarse. Mitch


agarró su chaqueta y le preguntó:

4 Dueling Banjos es una composición instrumental de Arthur Guitar Boogie Smith,


compuesta en 1955 para banjo bajo el título Feudin' Banjos y que incorpora riffs de
Yankee Doodle. En la película Deliverance, Billy Redden aparece en una escena
interpretándola junto a Ronny Cox quien lo acompaña en la guitarra. Redden
interpreta el papel de un retardado con una habilidad extraordinaria para tocar el
banjo. Supongo que se refiere a que si le da un zurdazo a su madre la deja idiota.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Vas a preguntarme?

—Oh. Sí. Sí. Claro. ¿Qué le gustaría a usted, señor?

—Cerveza.

—Tenemos más de setenta…

—Bud.

El camarero pareció asqueado ante el amor de Mitch por la vieja cerveza


americana.

—Por supuesto, señor.

Unos pies realmente grandes se movieron delante de su cara después de que el


camarero se alejó.

—¿Hola? No terminaste. Y trabaja el arco del pie esta vez.

Mitch agarró sus pies y arqueó una ceja.

—Oh, voy a trabajar el arco del pie.

—No te deten…

Él comenzó a hacerle cosquillas en los pies, y riendo histéricamente, Sissy trataba


de manera desesperada de retirar los pies.

—Alto, Mitch! ¡Alto! ¡Ay!

La mujer tenía la capacidad de salir de la nada. Un segundo antes no estaba allí, y


entonces de repente, la señorita Janie no sólo estaba allí sino que también tiraba a su
hija por el pelo.

—Sissy Mae Smith—le ordenó—. Actúa como si tuvieras algo de sentido común.

Mitch mantuvo el agarre sobre los pies de Sissy, asustado de que ella se levantara
y se metiera en una verdadera pelea de perros con su madre.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Tan rápidamente como ella se enfureció, Janie Mae se calmó. Ella besó a Mitch en
la frente.

—Hola, gatito bonito.

Era extraño como la madre de Sissy había visto a Mitch varias veces durante el
día, pero esta era la primera vez que lo había saludado... y sin duda la primera vez
que lo había besado. Él tuvo la clara sensación de que estaba siendo utilizado aquí.
No es que le importara. A él, en realidad, le gusta la Loba loca. Por supuesto, no de la
misma manera en que le gustaba su hija.

—Hola, señorita Janie. —Todo el mundo la llamaba señorita Janie, y Mitch tenía
miedo de llamarla cualquier otra cosa.

Ella le acarició la mejilla de esa manera maternal que tenía.

—Conocí a tu madre. La amo.

Mitch parpadeó.

—¿Sí? —Incluso él tenía que admitir que su madre no era una mujer fácil con
quien llevarse bien. Era fuerte, guarra y ruda. Pero eso no significaba nada para
Mitch porque la mujer lo asombraba. Su sueño siempre había sido ser dueña de un
salón de alta gama, pero la manada no pagaría por eso. Ellos, sin embargo, pagaron
para que fuera a la escuela de enfermería. Ella terminó siendo enfermera durante
años, aportando dinero y tomando clases de estilista en su tiempo libre. Le tomó
años, pero al final, abrió su propio local y ahora tenía tres en el área de Filadelfia.
Con sus agallas y determinación, había hecho escalar a la manada O´Neill en los
rankings y le había ofrecido a Mitch más de una vez formar parte de la manada.

—Es encantadora. Estoy planeando una gran fiesta de fin de verano en agosto, y la
invité, a ella y esa hermosa hermanita tuya. Quiero que tú vengas también. ¿De
acuerdo?

—¿Usted nos quiere en Smithtown?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Oh, no. —La señorita Janie negó con la cabeza—. La tendremos aquí en alguna
parte. Dios mío, hijo, yo nunca te llevaría a Smithtown. —Ella le sujetó la cara con
una mano, los dedos largos a ambos lados de ésta y apretó hasta que sus labios
formaron un puchero. Su madre solía hacer lo mismo. ¿Era un instinto maternal
como la lactancia materna?—. Esta cara es simplemente demasiado hermosa para
que se arruine de esa manera.

Mitch rió, ella le palmeó la mejilla y se alejó.

Cuando miró a Sissy, ella lo estaba mirando fieramente como si de alguna manera
la hubiera traicionado.

—¿Qué?

* *

¿Como hacía eso? Sissy tenía treinta y un años, y su madre todavía tenía una
forma de hacerla sentirse como una niña de doce años. Toda la planificación de la
boda había sido en cierto modo divertido hasta que su madre prácticamente se había
mudado a Nueva York para los preparativos finales. Durante un mes, había tenido
que tolerar a esta mujer todos los días. Y diariamente, Bobby Ray había tenido que
disuadirla de tomar el primer avión a Japón, Australia o dondequiera que su madre
no estuviera… y le permitieran entrar legalmente.

No es que ella no amara a su madre. La amaba. ¿Pero tenía que hacer que Sissy se
viera y se sintiera tan pequeña? ¿Y tenía que hacerlo delante de Mitch? Es cierto que
hacerlo delante de cualquier hombre era mezquino, pero frente a Mitch, era
particularmente malo en lo que a Sissy se refería.

—Muy bien, Shaw. —Tratando de dejar de pensar en Mitch, Sissy señaló a la


multitud de más de trescientos personas en la boda de su hermano—. Estoy en la
búsqueda de mi próxima conquista. ¿Ves a alguien con potencial?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Claro. —Mitch miró a su alrededor y señaló a un guepardo al otro lado de la


habitación. Una hembra—. ¿Qué hay de ella?

—¿Qué te pasa?

—No me vengas con ese tono. ¿Lo has intentado siquiera?

—Mitchell…

—¿Cómo sabes si te gustará o no si no lo has probado... conmigo observando... y


filmando?

—Olvida que pregunté.

Sissy pasó el dedo por encima del tatuaje de Mitch. Un trébol verde de diez
centímetros.

—¿Podrías ser más irlandés?—se rió.

—En realidad no. —Él la agarró de la mano—. Vamos. Vamos a bailar.

—¿Bailes Go-go? —Sissy había bailado con éxito sólo dos bailes, y ambos habían
sido canciones lentas. ¡No era que ella no pudiera bailar, pero vamos! ¿Go-go? ¿Estos
perros salvajes no tenían música del siglo XXI? ¿O incluso de los años noventa?

—Vamos a sacudirnos. —La arrastró hacia la pista de baile, deteniéndose


brevemente para que pudiera zamparse el tequila que el camarero le había traído.

Una vez en la pista de baile, ella vio con horror como Mitch hacía algo que algunas
personas—nadie que ella conociera, por supuesto—, llamarían bailar.

—Mitchell, esto es embarazoso—se quejó ella.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se detuvo, volviendo a mirar a todos los perros salvajes bailando. Incluso la
novia estaba haciendo pogo5 como si estuviera en un baile de graduación de 1985.

—¿Comparado con qué?

Él, por desgracia, tenía un buen argumento.

* *

Mitch se acercó por detrás de su hermano y le dio una palmada en la espalda. Lo


bueno con Brendon era que él no tenía que contenerse. Su hermano no pasaba
volando a través de una habitación o se quebraba como una ramita por un golpecito.
En cambio, Bren no se movió ni un paso, echó un vistazo a Mitch por encima del
hombro y preguntó:

—¿Qué?

—¿Estamos pasando un buen rato?

Desde el balcón con vistas a la pista de baile, Bren observaba con esa intensa
mirada suya. Él siempre lucía como si estuviera clasificando los problemas del
mundo. Finalmente, respondió:

—Sí. Lo estoy. —Veinte minutos para responder a una sencilla pregunta...

Mitch se apoyó contra la baranda.

5 El pogo es un tipo de baile que tiene sus inicios en el punk, y su invención se


atribuye a Sid Vicious, bajista de Sex Pistols, durante un concierto de la banda
Bembex Kollective, antes de formar parte de la misma. Al parecer en dicho concierto
no había escenario, la banda tocaba al mismo nivel que el público, y como no podía
ver nada empezaba a saltar para ver a la banda, y empujaba bruscamente a los
integrantes del Bromley Contingent (grupo de jóvenes que asistía a todos los
recitales de Sex Pistols en los comienzos de la banda), a quienes odiaba y siempre
estaban adelante.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Tú y Gwen se están llevando bien?—preguntó.

—Claro. Sabes que me amo a Gwenie.

—Y Marissa…

—Le toma un poco más de tiempo entrar en confianza con las personas—explicó
Brendon sobre su gemela.

—Gwen está pensando en venir aquí para una visita de un par de meses. Tal vez
ella pue…

—Ella se hospedará en el hotel.

Mitch abrió la boca para decir algo, y Bren interrumpió, prácticamente gruñendo:

—Y si mencionas el pago de esa habitación, voy a arrojar tu culo por el balcón.

Mitch miró por encima de la baranda y midió la distancia. No lo mataría, pero lo


lastimaría, así que mejor no empujarlo.

—Sólo no quiero a algunas personas, no mencionaré ningún nombre, pero


personas que se parecen a ti, comparten un ADN similar, y salieron del mismo
vientre diez minutos antes que tú, acusándome de aprovecharme.

Ahora Bren rió.

—Me gustaría que dejaras de tomar literalmente lo que algunas personas te dicen.
Además, los hoteles son tan tuyos como nuestros, y si quieres alojar huéspedes en la
suite del ático que vale diez mil dólares la noche, es decisión tuya. —Bren tomó un
sorbo de cerveza. A diferencia de Mitch, él se decantaba por una de esas cervezas de
botellas oscuras—. Además, Mitch, Gwen es familia.

—Tú no estás emparentado.

—Tu hermana es mi hermana, imbécil. Si alguna vez necesita algo, lo único que
tiene que hacer es pedirlo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch asintió y sintió que el alivio se precipitaba por él. Había estado preocupado
por quién cuidaría de Gwen si—cuando— algo le sucediera. Saber que Brendon lo
haría por él, hizo que Mitch se sintiera más aliviado de lo que podría decir.

—Gracias, hermano.

—Cállate, Mitch—gruñó Brendon.

Y Mitch sonrió.

* *

Sissy levantó su vaso de chupito de tequila, y Ronnie hizo lo mismo.

—Por las buenas amigas, los buenos momentos, y la esperanza de que nunca
tengamos que hacer esto de nuevo.

Ronnie se echó a reír mientras chocaban sus vasos, luego se bebieron el tequila de
un solo trago. Sissy en cierto modo se estremeció. Maldita sea, era buen tequila. Pero
no más. No esta noche. Tanto como podría desear emborracharse así podría ahogar
por completo las críticas sin fin proviniendo de su madre, Sissy se había prometido…

—¿Por qué bebes eso?—espetó su madre detrás de ella—. Sabes que no puedes
manejarlo.

—Mi esperanza es que me haga ciega a ti todavía estando aquí. —Sissy hizo señas
al camarero por otro chupito, y ella ni siquiera tenía que mirar para saber que Ronnie
había hecho una huida desesperada. No es que la culpara. Ronnie tenía su propia
madre con quien tratar—. Todavía te vas mañana, ¿verdad, madre?

Con una copa de champán en la mano, Janie Mae Lewis se apoyó contra la barra.
Su madre nunca tuvo que intentar verse aterradora. Simplemente lo era. Mientras que
al mismo tiempo, lucía agradable. Nadie jamás había tildado a Sissy de ser
agradable... nunca. En su aspecto, ella se parecía a la familia de su padre. El cabello
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

oscuro, los ojos de color marrón claro, a diferencia de los de color ámbar de su
madre, y una mandíbula cuadrada.

Las otras hermanas Lewis no eran ni de cerca de aspecto duro, ni irritaban hasta el
último nervio de Sissy de la forma en que su madre lo hacía.

Sobre todo porque su madre tenía la tendencia a decir cosas como:

—Sabes, si trataras de no mirar tan fieramente, podrías verte realmente bonita.

Sissy dejó escapar un suspiro ante las palabras de su madre, recordando la


promesa a su padre. Ella no pelearía con su madre por mucho que lo quisiera.

—Estoy segura de en alguna parte de allí, has escondido un cumplido. Así que
gracias por eso.

—Sólo quiero que seas feliz, Sissy Mae. —Y Sissy se sintió muy orgullosa cuando
se guardó ese resoplido para sí misma—. Y no serás feliz si sigues ahuyentando a
todos los machos que se cruzan por tu camino. Quiero decir, mira lo feliz que está tu
hermano. Y Jessie Ann ya está embarazada. Así que estarán felices con un aluvión de
niños, y tú serás la tía favorita de sus cachorros. Los puedes visitar durante las
vacaciones, y tal vez sus perros dormirán sobre tus pies por la noche.

Sissy se volvió, dispuesta a decirle a su madre que se callara inmediatamente


cuando alguien se estrelló contra su espalda.

—Oh, cariño, lo siento. —La leona había echado un poco de champán en el vestido
de Sissy y estaba limpiándolo desesperadamente—. Lo siento mucho. Déjame
ayudarte a limpiarlo. —Ella sonrió a Janie Mae—. Lo juro, soy un culo tan torpe,
Janie. Déjame limpiarla. Regresaremos enseguida. —Entonces ella estaba sacando a
rastras a Sissy del salón de baile y entrando en la oscuridad, hasta que se detuvo en
un banco de mármol.

—Siéntate, bebita. Siéntate.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy lo hizo, y fue cuando sintió la oleada de pura rabia inundarla. Si esta leona
no la hubiera apartado, Sissy habría roto la promesa a su padre—y posiblemente,
hubiera terminado yendo a la cárcel por la noche—, y ella nunca se lo habría
perdonado.

—Cálmate. Sólo respira. Ahora—una mano firme contra su espalda la empujó


hacia abajo hasta que su cabeza estuvo por debajo de las rodillas—, respira, bebita.
Sólo respira. Inspira y exhala profundamente hasta que deje de zumbar.

¿Cómo sabía que había un zumbido en sus oídos? Porque allí definitivamente
estaba zumbando.

Después de unos buenos diez minutos, poco más o menos, Sissy finalmente se
sintió lo suficientemente fuerte como para sentarse derecha. La leona se sentó junto a
ella, fumando un Marlboro Light, y Sissy consiguió una buena mirada de ella.

—¿Señorita O'Neill? —La madre de Mitch. Sissy solamente había tenido la


oportunidad de decir un hola rápido cuando se había cruzado con ella en la sala de
juego. La leona había estado limpiando a algunos lobos, y Sissy la había dejado hacer
su trabajo.

—Oh, cariño, llámame Roxanne. O Roxy. No es mi verdadero nombre, claro está.


Una buena chica irlandesa recibe un buen nombre irlandés. Pero ¿sabes cuántas
putas Patricia Marie hay en misa cada domingo? Así que cuando tenía nueve años,
decidí que quería ser llamada Roxanne. —Ella sonrió, y en ese momento, se veía
igual que su hijo—. Una de mis tías era una gran lectora, y cuando le dije a todo el
mundo en la cena dominical que ahora era Roxanne, me preguntó si eso era debido a
ese libro, Cyrano algo. Y yo le dije a ella y al sacerdote que estaba cenando en nuestra
casa, que había sacado el nombre de la prostituta que trabajaba en la esquina cerca de
la heladería donde nos juntábamos mis hermanas y yo después de la escuela.

Sissy se echó a reír mientras Roxy negó con la cabeza.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Déjame decirte, bebita, que esa noche, no dormí sobre mi espalda. Mi ma me


dejó el culo rojo. —Ella se encogió de hombros—. Pero todo el mundo todavía me
llama Roxy.

Ella metió la mano en su carterita Gucci y sacó un medio paquete de cigarrillos.

—Ten.

Sissy negó con la cabeza.

—Lo dejé. —Hacía unos doce años, de hecho.

—¿Quieres pasar el resto de la noche sin matar a tu propia madre?

Dándose cuenta de que ella tenía razón, Sissy tomó un cigarrillo del paquete y
dejó que Roxy se lo encendiera con su encendedor de oro.

Mientras Sissy fumaba su cigarrillo recostada, miraba atentamente a la madre de


Mitch. Como todas las leonas, era una especie de dorado por todas partes. Pero su
pelo tenía una mayor cantidad de mechas rubias más claras y estaba peinado en lo
que parecía una sexy melena salvaje. Llevaba un vestido dorado apretado que pudo
haber sido demasiado juvenil para ella y unos zapatos de diseño dorados que
probablemente costaron una fortuna. Aunque Sissy no sabía mucho acerca de eso
dado que era una chica de botas. Botas de trabajo, botas vaqueras, botas de motero,
lo que sea. Si eran botas, Sissy las usaba.

La madre de Mitch era hermosa, pero había un salvajismo en ella que hizo que
Sissy se encariñara con ella al instante. Nada de esa mierda de leona engreída que
había visto de las Llewellyn y de las manadas de la Costa Este asistiendo a la boda.
Esta mujer era sin clase y sin gusto, y Sissy supo en ese instante que la adoraba.

—Tengo que decir, bebita, que mi muchacho habla de ti todo el tiempo. Pero la
conversación es definitivamente extraña. —Se volvió un poco y miró a Sissy—.
¿Realmente te dio unos calzoncillos el otro día?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy rió, recordando su pelea durante la cena de ensayo. Ella pensó que su madre
iba a tener una apoplejía de tan avergonzada que estaba.

—Eh... seh. Pero yo en cierto modo me lo merecía.

—Así que tú y mi hijo... eh... —Ella movió sus cejas perfectamente depiladas, y
Sissy se rió más fuerte.

—Dios, no.

Ahora la leona parecía insultada.

—¿Por qué diablos no? ¿Mi hijo no es lo suficientemente bueno para ti?

—Señorita O'Neill…

—Roxy.

—Roxy, confíe en mí cuando digo que hay pocos Smith que puedan acusar a
alguien de no ser lo suficientemente bueno para ellos. Pero somos compinches.
Amigos.

—Déjame decirte algo, bebita. Mi Mitchy…

¿Mitchy?

—Lo amo más de lo que cualquier mujer puede amar a su hijo. Aunque su padre y
yo, bueno... digamos que era más sobre la obligación con la manada que cualquier
gran historia de amor. Pero con mi bonita Gwen... su padre y yo... —Entonces ella
ronroneó. Bromas aparte. Ella ronroneó.

—Déjame decir que nunca he tenido algo así antes, ni después. Gwenie es mi hija
natural. Y eso es lo que tú quieres. Alguien que te haga sentirte de esa manera.

—¿Qué pasó con el padre de Gwen? —Sissy sabía que algo debió haber sucedido
porque Roxy hablaba de él en pasado. Y ella no tenía ni idea de cómo Mitch la hacía
sentir, y Sissy estaba bien con eso. No acostumbraba a analizarlo todo. Ese nunca
había sido su estilo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Roxy encogió sus hombros que se veían fuertes y poderosos. Típico felino del
pantano y probablemente por eso Roxy no parecía tener miedo de nadie. ¿Por qué lo
tendrías cuando estás construida como un tanque?

—Lo jodí. Él asumió obligaciones con su familia en Hong Kong y yo estaba


demasiado asustada para dejar a mi manada o Filadelfia. —Los ojos dorados se
clavaron en ella—. Tú no tienes miedo de alejarte de tu manada, sin embargo, ¿eh?
Mitch dice que has estado por todas partes.

—Smithtown tiene demasiados Alfas y no el suficiente terreno.

—Además, tú no quieres tener que acabar con tu propia madre así podrías estar a
cargo.

—Podría.

—Oh, tú podrías. Y ella lo sabe. — Roxy se acercó un poco más—. Tómalo de


alguien que se lo hace a sus propias hermanas, bebita. Ella hace lo que hace para
mantenerte en vilo.

—Pero ya no estoy en Smithtown.

—Pero hasta que sientes cabeza, hasta que tengas una pareja y tu pareja sea de
algún lugar fuera de Smithtown, ella siempre estará preocupada de que puedas
regresar. Para siempre. Cuando conoces a alguien tan fuerte como tú, tienes que
encontrar otras maneras de mantener el control.

Ella dio otra calada a su cigarrillo antes de tirarlo descuidadamente. El de Sissy ya


se había consumido, casi chamuscándole los dedos.

—¿Así que cuándo vas a decirle que no quieres hijos?

Sissy congeló.

—¿Quién dice que no quiero hijos?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—La mirada, cuando alguien menciona tener hijos a alguien que quiere tenerlos,
tú ves todo tipo de anhelos y mierdas en sus ojos. ¿Sabes lo que vi en tus ojos cuando
tu madre mencionó a los niños? Impaciencia.

Sissy se rió tan fuerte que empezó a toser, y Roxy asintió con la cabeza.

—Me lo imaginaba.

Ella le dio una palmadita a Sissy en la rodilla y se inclinó, susurrando:

—Sólo para tu información, bebita, Mitchy no quiere hijos tampoco.

—Detente. —Sissy empujó el hombro de granito de Roxy con una risita—. Por
favor detente. ¿Y no deberías estar tratando de engancharlo con una bonita hembra
de la manada o una humana? Creía que la mayoría de los felinos preferían ver a sus
cachorros con un humano en vez de con un canino.

—Quiero que mi Mitchy sea feliz, y él no sería feliz con nadie de la manada. Y es
demasiado bondadoso para estar alrededor de otros felinos. — Sacó otro cigarrillo y
su rostro se puso serio—. Me preocupo por él, sin embargo. No está durmiendo. O
comiendo lo suficiente. Lo sé muy bien.

—Eso es por ese juicio que se avecina y todo lo relacionado. Y ahora hay una
recompensa por su cabeza.

Con las piernas cruzadas y los ojos clavados en el cielo, Roxy frunció los labios.

— Él ha tenido una recompensa por su cabeza. Por eso es que vino a Nueva York,
¿verdad? ¿Varios de los grandes?

—Creo que ellos la elevaron. En base a lo que he oído, es importante.

—¿Cómo lo sabes?

—Me escabullí y escuché a escondidas su conversación.

Roxy asintió con aprobación.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Buena chica. ¿Qué más oíste?

—Va a regresar a Filadelfia el lunes.

—Y tú vas a echarlo de menos.

Sissy respondió honestamente.

—Él es mi mejor amigo, Roxy. Junto a Ronnie Lee. Así que por supuesto que lo
voy a extrañar.

—Intenté disuadirlo de esto, ¿sabes? Traté de convencerlo de callarse la boca y


fingir que no había visto nada. Soy del barrio. Sé lo que le sucede a los soplones.

—Él no es un soplón—espetó Sissy, defendiéndolo automáticamente—. Es un


policía haciendo su trabajo. Y está haciendo un buen trabajo. Poner en riesgo su vida
para acabar con cabrones como Petey O'Farrell requiere de un valor que la mayoría
de nosotros no tenemos. —Sissy tomó aire para calmarse—. Tú eres su madre, y yo lo
respeto, pero ten cuidado con lo que dices. No quiero a Mitch herido porque alguien
está siendo descuidado—terminó ella.

Esa mirada dorada observó a Sissy durante mucho tiempo, y cuando Roxy se
movió, Sissy se preparó, esperando ser golpeada. En lugar de eso, Roxy la besó en la
frente. Casi en el mismo lugar donde su padre lo había hecho. ¿Qué estaba pasando
con todo el mundo? ¿Era la boda? ¿Afectaba a las personas de la manera en que lo
hacían los funerales?

—Eres un encanto, chica maravillosa, y me alegro de que seas—ella hizo una


pausa momentánea, pero dijo alto—, amiga de Mitch.

Roxy se levantó, acomodándose el vestido. Todas esas curvas voluptuosas, la


mujer sabía cómo sacar provecho a un vestuario.

—Vamos, bebita. Vamos a conseguirte una verdadera bebida. Sé que podrías


consumir una.

—Mejor no. Yo ya he tomado dos... o tres.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué es una más? No te preocupes. —Ella sonrió, y Sissy juraría que vio
colmillos asomando de sus encías—. Yo estaré atenta por ti.

* *

Mitch se estaba divirtiendo con los tíos y hermanos de Ronnie Reed aderezado con
el toque de pueblo que habían traído de Tennessee, cuando vio a Dez MacDermot
salir del salón de baile. A él le gustaba Dez. Ella era una buena policía. Un poco loca,
pero tenías que serlo para hacer el trabajo.

—Muy bien, caballeros. Vámonos.

—¿Ir a dónde? —preguntó demasiado fuerte Rory Reed, el hermano mayor de


Ronnie. Lobos... ellos no podían soportar bien el licor.

—A la entrada. La novia y el novio se van, y se va a llevar a cabo eso del


lanzamiento de flores y ligas. Así que vamos.

—Las flores son falsas—le recordó Mitch.

—¿Vas a meterte conmigo ahora, gato? Porque estoy cansada y de mal humor, y el
chocolate está desapareciendo.

—Ya veo porqué te ama Mace.

—Seh, seh, seh. Vete a la mierda, también.

Mitch y los chicos Reed se rieron mientras seguían a Dez de nuevo al castillo. Tú
en realidad puedes sacar a la chica del Bronx, pero no necesariamente el Bronx de la
chica. Dez era la prueba.

Mientras se dirigían hacia la parte delantera y a la multitud de personas que


bloqueaban la entrada, Dez hizo un gesto a Mitch.

—¿Podrías encargarte de Sissy antes de que su madre la vea?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Dónde está?

—En el bar de nuevo. —Eso no le preocupó. Fue su siguiente frase la que le causó
un intenso pánico—. Con tu madre.

Mitch se detuvo en seco y agarró el brazo de Dez. Si él no tuviera mejor criterio,


juraría que ella estuvo a un tris de ir por el arma que había escondido en alguna
parte.

—¿Repítelo?

—Sissy está con tu madre. Roxy, ¿verdad?

—¿Qué está haciendo con ella? —Mitch sabía que sonaba desesperado, ¿pero no
veía Dez la receta para el desastre que era eso?

—Bebiendo, la última vez que yo… ¿A dónde vas?

Mitch corrió, dejando atrás a las personas y tratando de fingir que no pasaba nada.
Especialmente cuando vio a la señorita Janie. Sus ojos se entrecerraron, y su mirada
inmediatamente escaneó la multitud, sin duda, buscando a Sissy. Acercándose a
Ronnie, Mitch tiró de su pelo y le señaló a la madre de Sissy. A Ronnie le tomó un
segundo, pero luego se levantó y avanzó, poniéndose delante de la mujer antes de
que pudiera ir en busca de su hija.

Como Dez había dicho, Mitch encontró a Sissy y a su madre en el bar.

Cuando lo vio, Roxy se levantó y sonrió.

—¡Allí está mi bebito!

—¿Qué le hiciste? —exigió él.

La cabeza de Sissy descansaba en la barra, su cuerpo deslizándose del taburete.

—Sólo estoy conociendo a la bebita aquí. —Roxy lo agarró del brazo—. Me gusta,
Mitchell. Es lista, divertida y fuerte. Sabes lo que dice tu tío Joey.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

— ¡No! No vamos a discutir lo que dice el tío Joey ahora.

Mitch agarró los hombros de Sissy y la tiró hacia atrás.

—¿Sissy? ¿Puedes escucharme?

Sus ojos se abrieron.

—¡Mitchy! —cantó ella y él le tapó la boca con la mano.

—No sé por qué estás molesto. —Su madre se encogió de hombros—. Si tú no la


puedes manejar, estoy segura de que su madre la llevará.

—Ni siquiera lo pienses.

—De acuerdo. —Roxy se encogió de hombros—. Oye, al menos, la he relajado


para ti.

—¡Ma!

Roxy levantó las manos.

—Estoy bromeando. ¡Dios mío! ¿Dónde se fue tu sentido del humor?

—Eso no fue divertido.

Ambos lo oyeron al mismo tiempo. La voz de Ronnie sobre el estrépito de las


personas despidiendo a la pareja en el exterior.

—Estoy segura de que ella está en el cuarto de baño, señorita Janie. ¡De veras!

—¿Por qué demonios estás gritando Ronnie Lee Reed?

—Muévete, bebito. —Roxy le hizo señas de marcharse, y Mitch inmediatamente


alzó a Sissy en brazos y se la colocó encima del hombro. Sólo podía esperar que ella
no empezara a vomitar.

—Y no la lleves a su habitación del hotel. Ese es el primer lugar donde su madre


buscará.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch asintió y salió a hurtadillas por una puerta trasera... evitando a la señorita
Janie por un pelo mientras ésta entraba.

—Sé que ella ha estado aquí, Ronnie Lee Reed. Puedo olerla... ¡y al tequila!

Mitch se movió rápido, atravesó el castillo y salió por la parte trasera. Tenía que
conseguir que el culo borracho de Sissy regresara al hotel. Por supuesto, no tenía ni
idea de lo que haría con ella después de eso. Sobre todo cuando ella de repente
barbotó:

—¡Tienes el mejor culo, Mitchell Shaw!

Jesús, iba a ser una larga noche.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 3

Sissy Mae se dio vuelta y hundió la cabeza en la almohada, haciendo lo imposible


para bloquear la luz del sol. Dado que nunca había sido una persona matutina,
siempre mantenía las persianas cerradas, en su habitación en el Kingston Arms
Hotel. No tenía ni idea de por qué no lo hizo anoche.
Bueno, no tenía importancia. Estaba demasiado cansada para preocuparse en este
momento. Exhausta y dolorida. Tenía la garganta dolorida y en carne viva, y le latía
la cabeza. Se sentía como si su cerebro estuviera sacudiéndose ruidosamente dentro
del cráneo.
Tenía que haber sido el último trago de tequila. En el que se recordaba claramente
diciéndose:
—Bueno, no lo debería desperdiciar.
Por desgracia, eso era lo último que recordaba.
No, ella no debería levantarse pronto si podía evitarlo. Y para demostrarlo, enterró
su cara más profundamente en la almohada. Se sentía bien hacer eso, así que ella lo
hizo de nuevo. De alguna manera extraña, la acción ayudaba a su dolor de cabeza,
ella nunca lo llamaría una resaca fuerte en voz alta, por lo que lo hizo de nuevo.
Entonces frotó la cabeza contra la almohada.
Fue ese aroma. Ella quería ese aroma en ella. Una cosa muy propia de los
cambiantes y que nunca realmente había sido capaz de explicar a un ser humano
completo sin conseguir ese revelador “puajjjj” por respuesta.
A medida que su cerebro comenzó a procesar lentamente lo que ese olor podría
ser, sintió el hundimiento de la cama y el peso pesado descansando contra su
costado.
—¿Cariño?—dijo una voz deliciosamente baja—. ¿Estás despierta? Te necesito,
cariño.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Los ojos de Sissy se abrieron de golpe, pero inmediatamente los volvió a cerrar
cuando la brillante luz solar abrasó su cerebro dentro del cráneo.
—¿Mitchell?
—Seh—ronroneó él, acariciando con la nariz su barbilla, su oreja—. ¿Despierta
para más de mí, cariño? Porque aún no hemos terminado.
Sin importar hasta qué punto dolería la luz, Sissy golpeó sus manos contra el
pecho de Mitch y lo apartó de un empujón mientras retrocedía gateando hasta que
sus hombros golpearon la cabecera de la cama. Ella sostenía la sábana debajo de la
barbilla con ambas manos.
—¿Qué demonios está pasando?
—¿Qué te pasa, cariño?
Ella clavó los ojos en él horrorizada.
—¡Mitchell Shaw, dime que no lo hiciste!
—¿No hice qué? —Se arrastró sobre la cama hacia ella—. ¿Qué no te volteé y te
follé como nunca antes has sido follada? Bueno, si estás pidiéndome que sea honesto,
supongo que tendría que decir…
—No lo hagas. —Una mano soltó la sábana que tenía agarrada con fuerza para
detener sus palabras—. Ni una palabra más.
—No seas así, cariño.
—¡Y deja de llamarme así!
Él agarró la sábana y comenzó a apartarla de ella.
—¡No seas tímida, cariño. No tenemos secretos ahora.
¡Esto no estaba sucediendo! ¡Esto no estaba sucediendo! ¡Ella estaba
completamente vestida!
Un momento. Estaba completamente vestida.
Sissy miró la camiseta blanca y los pantalones de chándal blanco limpios. Ella olió
claramente el aroma de Ronnie. Éstas eran ropas de Ronnie. Tenían que serlo. Sissy
nunca se vestía de blanco. Tenía tendencia a conseguir comida en la ropa en cuestión
de segundos. Y algo le dijo que había sido Ronnie quien la había vestido con las
malditas cosas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eres tan caliente, cariño.


Poco a poco, ella miró a Mitch y obligándose a mirar más allá de su resaca, pudo
ver que estaba luchando duro para no soltar una carcajada.
—Grandísimo. Melenudo. ¡Hijo de puta!
Sissy se lanzó encima de Mitch, haciéndolo caer de la cama al suelo. Ella lanzó un
puñetazo y abofeteó su cara, y él se mantuvo alejado de sus golpes con esos jamones
que ella llamaba brazos. Y no ayudaba que él estuviera riéndose todo el tiempo.
—¡Te odio, Mitchell Shaw! ¡Te odio!
—¡Tú me amas, Culo de Oro! ¡Admítelo!
—¡Un día, efectivamente vas a encontrarme!—le dijo entre los golpes—. ¡Y voy a
patear tu gran culo blanco!
—¡Anoche me dijiste que era el mejor culo!
—¡Cállate!
Él la agarró por las muñecas y se giró, poniéndola boca arriba con él entre sus
piernas.
—¿Vas a seguir luchando conmigo, o vas a admitir que soy tu Dios y Salvador?
—¡Blasfemo!
—Eso es lo que todos los sacerdotes dijeron.
—Debería pedirle a mi padre que pateara tu culo.
—Él está de vacaciones. Con tu madre. ¿Recuerdas?
Y así como así... toda la pelea se calmó.
—¿Ella se había marchado? ¿Real y verdaderamente?
—Real y verdaderamente. —Él se inclinó y la besó en la nariz—. ¿Ahora vas a
continuar peleando conmigo, o vamos a conseguir algo de desayuno?
—Desayuno, malvado hijo de puta. Pero esto no pasará al olvido.
Sonriendo, Mitch le soltó las muñecas y se puso de pie fácilmente. Se agachó y
agarró la mano de Sissy, levantándola.
—¿Estás segura de que te sientes bien? —Todavía sostenía su mano—. Sólo estaba
cabreándote.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Fue cruel. —Y ella se encogió de hombros—. Por supuesto, cuando lo pienso,


tengo que apreciar la maldad de ello.
Él se acercó más.
—Entonces, ¿no estás enojada conmigo?
—Debería estarlo… —Sissy miró el hermoso rostro de Mitch, y sus palabras
murieron en su garganta cuando vio algo allí que no veía muy a menudo, tal vez
porque nunca había mirado antes. Vio deseo. Puro y limpio. Estaba allí en su rostro y
en la forma en que miraba sus labios.
Tragó saliva y estaba a punto de lamerse los labios repentinamente secos, pero
rápidamente se dio cuenta de que probablemente sería una mala idea.
Él dejó escapar un suspiro.
—Tenemos que ir, ¿no?
—Sí. Tenemos. —Ella debía hacerlo, ¿verdad? En algún lugar del universo, sería
considerado lo correcto. Sólo que no podía recordar por qué sería lo correcto.
—Tienes razón. Sé que tienes razón. —Él negó ligeramente con la cabeza—. Sin
embargo, es una verdadera lástima, ¿no?
—Tal vez. Por lo que sé eres un fiasco en la cama.
—A ver, eso fue cruel... y desafiante.
Riendo, Sissy golpeó juguetonamente la cabeza de Mitch. Él se agachó, su cuerpo
se movió a un lado apenas para evitar que el brazo oscilante y entonces... entonces
todo se volvió extraño. Ella oyó unos pequeños pop, y Mitch se arrojó hacia adelante,
chocando contra ella y dejándolos caer al suelo.
—¡Dios mío, Mitchell! ¿Qué estás…
Entonces la olió. El depredador en ella podía olerla… y estaba hambriento de ella.
Sangre.
La sangre de Mitch.
—¿Mitchell?
Ella agarró sus hombros, y de inmediato, sintió la sangre empapando su mano
derecha. Empujándolo sobre su espalda, se sentó a horcajadas en su cintura y lo miró
a la cara.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Mitchell?
Él abrió los ojos y la miró.
—¡Vete, Sissy!—logró decir—. Vete ya.
—No te vas a deshacer de mí tan fácilmente, amor. —Ella examinó todo su cuerpo
y de inmediato vio su teléfono celular. Él lo utilizaba para llamadas personales, pero
estaba preparado para sus llamadas laborales, también.
Ella utilizó la parte de walkie-talkie.
—Aquí Sissy. Responda.
Su hermano era un hombre muy desconfiado, y había dispuesto seguridad para
los huéspedes desde que comenzaron a llegar a Long Island hasta que todos se
hubieran ido. Nunca había estado tan agradecida.
—Soy Té, Sissy. ¿Qué pasa, chica?
—Té, necesito que consigas a Mace y a Brendon en la habitación de Mitch ahora
mismo. Él está abatido, sangrando por el cuello y el hombro.
Con su voz ya no más relajada, la hembra oso de dos metros le contestó:
—Resiste.
Sissy arrancó la sábana de la cama y la desgarró con sus garras. Tomó varias tiras
y las presionó contra su cuello y hombro. Estaba más preocupada por el cuello.
—Mitch, cariño, necesito que te quedes conmigo. —Ella usó su voz de mando, a
pesar de que se sentía como un lío aterrorizado—. Tú solo conserva esos
extraordinarios ojos de gato sobre mí.
Lo hizo, pero ella sabía que era un reto para él. Él quería dormir.
Té regresó a la línea.
—Sissy, ¿estás ahí?
—Estoy aquí. Adelante.
—Estamos en movimiento. —Eso fue todo lo que ella dijo, y todo lo que Sissy
necesitaba oír.
—Ningún hospital—le dijo Mitch, clavándole sus ojos dorados. Y ella sabía que
tenía razón. No podía llevarlo a un hospital. No a un hospital normal de todos
modos donde la capacidad de ellos para protegerlo se vería seriamente limitada.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

En el teléfono, ella dijo:


—Ninguna ambulancia, Té. Ningún policía.
—Lo tengo.
—Necesito ir a casa, Sissy. En casa estaré a salvo. —Ella de alguna manera lo
dudaba, pero no discutiría el asunto con él.
—Me encargaré de todo, Mitch. No te preocupes por nada, cariño.
—Tienes que irte.
—Sabes que las lobas sólo hacemos lo que queremos. Somos así de difíciles. Así
que sólo piensa en resistir por mí, cariño, y deja que yo me preocupe por lo demás.
Ella no sabía cuánto tiempo llevó, dos minutos quizás, pero se sintieron como
treinta horas hasta que la puerta del hotel se abrió de una patada y Mace entró. Dez
estaba detrás de él vistiendo sólo una camiseta larga que tenía “Amo a mis Rotties”
estampado en el frente. Sissy casi se echó a reír, lo que parecía realmente inapropiado
en este momento. Como de costumbre, Dez estaba bien armada con una 45 mm, y
lentamente se acercó a la ventana, manteniéndose cerca de la pared y fuera de la
línea de fuego.
Mace se puso en cuclillas junto a ella y Mitch.
—Ninguna ambulancia—repitió Mitch.
—No te preocupes, chico—le dijo Mace—. Lo tenemos bajo control.
Excepto que las tiras de sábanas que ella había hecho una bola y presionado contra
sus heridas ya estaban saturadas de sangre, y la sangre que cubría las manos de
Sissy, subía por sus antebrazos, casi hasta los codos.
Dez retrocedió y echó una mirada a Mitch antes de dirigirse hacia la puerta.
—Voy a revisar el exterior.
—Dez… —Pero Mace no consiguió terminar antes de que se hubiera ido.
De repente, Brendon y Marissa estaban allí, pero sin Ronnie, lo que a Sissy le
pareció realmente extraño. Mace se movió así Brendon podría acercarse. Marissa no
dijo nada, solo se apoyó contra la pared, se rodeó el estómago con los brazos, y se lo
quedó mirando. Sissy podía ver el terror en sus ojos, en su rostro pálido. Estaba
aterrorizada por su hermanito. Y ella probablemente nunca lo admitiría.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Los hermanos se miraron a los ojos, y Sissy sintió la conexión que paso a través de
ellos. Ella la tenía con Bobby Ray. Esa conexión que va más allá de los lazos de
sangre a algo mucho más profundo.
Brendon tomó la mano de Mitch en la suya y la apretó con fuerza.
—Necesitamos sacarlo de aquí.
—Ninguna ambulancia—repitió Mitch—. Ningún policía.
—No podemos dejarlo aquí—dijo Brendon con calma—. ¿Conocemos a un médico
local?
—Yo no—dijo Mace—. Pero estoy seguro…
Ronnie entró corriendo, y detrás de ella estaban la madre de Mitch y Gwen.
Roxy apartó a Brendon y se agachó junto a Mitch. Ella retiró los pedazos de
sábana y examinó las heridas.
—Necesito agua. Gwen, ve al coche y trae el kit.
Gwen se movió sin preguntar, y Ronnie agarró el cubo de hielo antes de ir al
cuarto de baño para conseguir el agua.
Roxy agarró tiras limpias de la sábana rasgada y las presionó contra las heridas de
Mitch. Ella llamó a Sissy con una inclinación de la cabeza.
—Sostén esto contra sus heridas hasta que te diga que te detengas.
Sissy asintió e hizo lo que le ordenaron.
No más de dos minutos más tarde Gwen volvió a entrar en la habitación con una
caja de metal con “Primeros Auxilios” escrito en rojo en la parte superior. Hizo
estallar los broches a presión y sacó un enorme rollo de gasa. Arrancando tiras, se las
entregó a su madre.
Para entonces, Roxy tenía su agua. Ella apartó las manos de Sissy y
cuidadosamente limpió la sangre. Más sangre parecía salir a raudales, pero su
expresión nunca cambió. Se veía intensamente concentrada, pero nada más. No
mostraba ninguna señal de pánico, miedo o rabia. Solo limpiaba las heridas de su
hijo y examinaba la zona.
—Veo tres heridas de entrada. La de su cuello es en su mayor parte un rasguño.
Las otras dos... —Ella metió la mano por debajo del hombro de Mitch, logrando
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

ignorar la forma en que él respingó y buscó a tientas—. Sí. Traspasaron. Lo cual es


bueno. No tendré que escarbar.
Ella agarró el hombro de Mitch y él le gruñó.
—Sí. La bala golpeó algo de hueso en su trayectoria. Eso va a doler como una
perra mientras se cura.
Agarró más gasa y de nuevo hizo presión sobre la herida.
—Sissy. —Inmediatamente, Sissy reemplazó las manos de Roxy con las suyas y
presionó.
—Gwen, ¿qué tenemos en el kit?
—¿Para cerrar sus heridas? —Gwen miró en el interior sin esperar la respuesta de
su madre—. Tenemos tu engrampadora.
Y Mitch gruñó de nuevo.
Roxy le palmeó la cabeza.
—Lo último que necesitamos es que cauterice sobre esas. Son unas perras para
sacarlas después. ¿Qué otra cosa?
—Vendas mariposa.
—Perfecto. Trabajaremos con esas.
—¿Por qué no puntadas?—preguntó Brendon, paseándose desasosegadamente
mientras observaba.
—No sé cuándo serán quitadas. Y de nuevo, no quiero que sus heridas cicatricen
sobre ellas. Gwen, toma el lugar de Sissy. Tú me ayudarás.
Sissy se levantó y salió del camino de Gwen. Ella se miró las manos bañadas en
sangre, dándose cuenta rápidamente que las ropas blancas que llevaba puesta
también estaban cubiertas de sangre.
Mace la tomó por el codo y la condujo hacia la puerta del dormitorio. Lo último
que Sissy vio fueron las lágrimas bajando por el rostro de Marissa Shaw antes de que
Mace la metiera en la pequeña sala de estar de la suite.
—Dime.
Ella se encogió de hombros. La sangre estaba secándose en sus manos y brazos. En
este momento, era pegajosa. Pronto estaría seca y…
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sissy. Dime qué pasó.


—Estábamos de pie junto a la ventana, hablando. Y entonces oí unos pop, y él se
desplomó. —Cerró los ojos cuando el reciente recuerdo la devastó—. Él se movió,
Mace. En el último segundo se movió, y si no lo hubiera hecho… —Las palabras se
detuvieron cuando una imagen del cerebro de Mitch cubriendo la ropa blanca de
Ronnie casi la asfixió hasta la muerte. Señor, apenas estaba manteniendo la calma.
—Él es uno de los nuestros, Sissy. —Mace le acarició la espalda—. Y Dios sabe que
es más rudo que la mayoría.
—Lo sé.
—Ahora, ¿qué pasa con Smitty?
Sissy parpadeó y miró a Mace.
—¿Qué pasa con él?
—Necesitamos avisarle.
—Él ya está en vuelo. Se fueron antes del amanecer. Además, ¿qué va a hacer,
excepto preocuparse y volverse loco?
—Tienes razón—masculló Mace.
—No. Lo dejamos fuera de esto por ahora.
Ronnie tiró de su camiseta.
—Te conseguiré ropa limpia.
—Gracias. —Sissy volvió a mirarse—. Necesitaré limpiarme primero.
Pero antes de que pudiera escapar a un cuarto de baño, Té apareció en la puerta.
La osa casi tuvo que agacharse para entrar.
—Lo perdimos.
Sissy podía ver a Mace poner esa expresión en el rostro. Esta era la razón por la
que al personal le gustaba tratar con Bobby Ray en vez de con Mace. Mace tenía un
umbral muy bajo para el fracaso. Incluso con el fracaso que no podía ser evitado.
—¿Alguna señal de dónde estaban? —Sissy sabía que esta habitación del tercer
piso había sido elegida expresamente para Mitch debido a su ubicación y su
necesidad de seguridad adicional. Sin árboles para que alguien se escondiera justo
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

del lado de afuera de la ventana y sin edificios remotamente cerca. Y él estaba


rodeado de cambiantes, así que nadie entraría furtivamente.
—No. Pero aún estamos buscando. —Té se inclinó hacia un lado, tratando de ver
dentro del dormitorio—. ¿Cómo está?
—Vivo.
Los ojos marrones de Té examinaron detenidamente las manchas de sangre en la
ropa de Sissy.
—Bien.
—¿Y ahora qué?—preguntó Mace. —¿Qué es lo mejor que podemos hacer por él?
Brendon entró en la habitación, Sissy tenía la sensación de que Roxy lo había
echado, y dijo:
—Yo puedo llevarlo a Filadelfia en el avión familiar.
—Y podemos protegerlo durante el tiempo que lo necesites.
Sissy negó con la cabeza.
—No puedes llevarlo a Filadelfia.
—¿Por qué no?
—Todo el que lo quiere muerto está ahí.
—Pero no estamos allí ahora. Estamos en el maldito Long Island. Y él no estuvo a
salvo aquí.
—Ella tiene razón. —Roxy entró, limpiándose la sangre de las manos con una
toalla del hotel—. Él no debería volver a Filadelfia. Aún no. No hasta que al menos
podamos recuperarlo por completo.
—Entonces, ¿dónde?
Mace apoyó el trasero contra el respaldo del sofá.
—¿Lo aceptará Protección de Testigos?
—Tal vez.
—Olvídalo. No encerrarán a mi hijo con unos humanos inútiles cuando todavía
está demasiado débil para protegerse. Aún si están armados. Él se quedará con su
Manada si tiene que irse.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

La escasa paciencia de Brendon se quebró, y él dio un paso hacia Roxy,


conmocionando a Mace y Sissy, pero no a Roxy.
—Mira, no lo dejaré vulnerable en medio de Filadelfia con un grupo de hembras
indiferentes.
—Nosotros no podemos hacer peor trabajo que tú y ese padre tuyo.
Sissy dejó escapar un suspiro. Ella no estaba de humor para eso. Y su
acostumbrada paciencia actualmente era inexistente.
—Ya basta. Los dos. —Ella no levantó la voz o incluso apresuró las palabras. Por el
momento, sonaba más como Bobby Ray o su padre. Sin embargo, ambos dieron un
paso atrás y la miraron—. ¿En cuánto tiempo estará en condiciones de viajar?—le
preguntó a Roxy.
—Hemos detenido la hemorragia, y he tratado sus heridas. Gwen lo está
limpiando ahora.
—Tenlo listo y recoge sus cosas. Él se va conmigo.
Brendon frunció el ceño.
—¿Adónde va contigo?
—A casa. —Ella miró a Ronnie, y los ojos de su amiga se abrieron de par en par
cuando se dio cuenta lo que significaba casa para Sissy—. Lo estoy llevando a
Smithtown.

* *
Lo último que Mitch recordaba era... estar encima de Sissy. Había tenido una
fracción de segundo para pensar:
—Guau. Esto se siente muy bien. —Entonces todo lo demás se volvió una especie
de nebulosa.
Abrió los ojos y miró a su alrededor, y fue entonces cuando vio a Sissy sentada en
el suelo enfrente de donde él estaba tendido. Tenía la cabeza inclinada mientras sus
piernas estaban levantadas y los codos descansaban sobre sus rodillas.
—¿Sissy?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella alzó la cabeza y sonrió, pero él podía ver lo cansada que estaba simplemente
mirando su cara. Exhausta, incluso.
—Hola—dijo ella, y parecía aliviada.
—Hola. —Mitch parpadeó y miró a su alrededor otra vez. Estaban en un avión. El
avión de su hermano basado en el lujo. Algo muchísimo mejor que la zona de
pasajeros en una aerolíneas.
—Nos vamos a casa, ¿verdad?—le preguntó a Sissy, preocupado por ella. No
debería haber venido con él. ¿Y dónde estaban todos los demás? Algo no estaba bien,
pero no podía concentrarse lo suficiente para averiguar qué.
—Sí, cariño. Estamos yendo a casa. Ahora vuelve a dormir.
—¿Estás bien?
Su sonrisa aumentó, pero él no sabía por qué.
—Sí, Mitch. Yo estoy bien.
—Oh. De acuerdo. —Comenzó a quedarse dormido, pero se despertó sobresaltado
de nuevo—. Pero…
—Sssh. —Y mejor que ella lo había interrumpido, porque en realidad no recordaba
lo que había estado a punto de decir—. Duerme. Todo está bien. —Algo suave rozó
su frente, y si él tuviera mejor criterio, juraría que Sissy acababa de besarlo.
Sonrió mientras empezaba a quedarse dormido de nuevo.
—Loba sucia. Tratando de aprovecharte de mí en mi estado de debilidad.
Ella soltó una risa suave y susurró:
—Tonto.
—Descarada—le respondió al instante.
Él oyó a Sissy volver a reír antes de quedarse completamente dormido. El sonido
lo tranquilizó y lo hizo sentirse más seguro de lo que se había sentido en muchísimo
tiempo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 4

Mitch se despertó sobresaltado cuando oyó un portazo y el griterío. Miró


alrededor de la habitación en la que se encontraba. En la brillante luz de la mañana
que entraba por la ventana, supo que no reconocía el lugar. No reconocía nada. Los
olores, los sonidos… nada.
No estaba muerto, y si los tíos de O'Farrell lo hubieran atrapado, estaría muerto.
Tipos como esos no perdían el tiempo con rehenes a menos que les fueran de
utilidad. Además, no creía que ninguno de los tíos que trabajaban para O'Farrell
fueran grandes fans de Marlon Brando de sus días de Un Tranvía Llamado Deseo. Tal
vez cuando fue El Padrino...
Lentamente, Mitch apartó la mirada del poster de Marlon colgando sobre la cama
y miró a su alrededor. Posters de NASCAR y fotos de vehículos poderosos
arrancados de revistas prácticamente cubrían toda la pared. Coches de juguete de
NASCAR estaban alineados en un escritorio que se veía seriamente en desuso. Había
pocos libros a excepción de los de reparación y construcción de automóviles. Una
pila de revistas de coches estaban amontonadas en una esquina, y en otra había un
pequeño altar para el corredor de NASCAR Dale Earnhardt.
Mitch sonrió, incluso mientras estaba molesto. Éste tenía que haber sido el cuarto
de Sissy Mae. Aunque él nunca supo que fuera gran fan de los automóviles.
Ella no lo había enviado de regreso a Filadelfia como él le había pedido. Algo
simple, y ella hacía otra cosa… como siempre.
Cuando trató de volver la cabeza, Mitch se arrepintió al instante. Porque eso dolía
muchísimo.
Nada sorprendente. Podía sentir cosas reparándose dentro de su cuerpo. Huesos
volviéndose a unir sin ayuda, excepto su metabolismo acelerado y el don dado por
sus paganos antepasados irlandeses.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Él debería vivir, siempre y cuando no hiciera nada estúpido o recibiera otro


disparo. Pero aun así... sus heridas dolerían muchísimo durante unos días más. No
estaba impaciente por eso. Así que en realidad, simplemente debería relajarse y dejar
a su cuerpo curarse antes de preocuparse por...
Mitch volvió a sobresaltarse, no obstante deseó no haberlo hecho cuando oyó otro
golpe fuerte y voces gritando.
Preocupado por Sissy, se sentó, lenta y cuidadosamente, usando sólo su brazo
izquierdo para hacer palanca. Luego, con otro gruñido, sacó las piernas de la cama,
volvió a respirar, y se puso en pie. Se agarró del cabecero y obligó a su cuerpo a
permanecer estable. Cuando la oleada de dolor y náuseas pasó, miró a su alrededor,
y sonrió cuando vio su 45 junto a la almohada donde su cabeza había estado.
Recogiendo el arma, Mitch caminó lentamente hacia la puerta del dormitorio, la
abrió, y avanzó por el pasillo. Gimió silenciosamente cuando vio la larga serie de
pasos que conducían a la planta baja, pero los gritos y portazos eran cada vez más
desagradables.
Decidido, bajó por las escaleras. Apoyó el hombro izquierdo contra la pared y la
utilizó para descansar su peso. Él también tenía su arma en la mano izquierda ya que
la derecha era actualmente inútil.
No tenía su mejor puntería con la izquierda, pero podía hacer suficiente daño para
que Sissy escapara si fuera necesario.
Aliviado al ver por fin el último tramo de escalera, Mitch cuidadosamente bajó
esos escalones y se detuvo en el último. Las escaleras conducían a un pasillo. Si él
girara a la izquierda a partir de ahí, estaría dentro de lo que parecía la sala familiar.
Si girara a la derecha, estaría en la sala de estar. Supuso que era la sala de estar
porque estaba absolutamente impecable y sin uso, la otra habitación... no tanto. Y si
él siguiera todo recto, iría directamente a la cocina.
Y es ahí donde estaba Sissy. Mitch nunca la había visto tan enojada. Ella estaba
apuntándose con los dedos con otro macho que no reconoció. Lo único que les
impedía golpearse con los dedos el uno al otro era el segundo macho que estaba de
pie entre ellos, tratando de calmar a todo el mundo.
Sacudiendo la cabeza e increíblemente agotado, Mitch se dejó caer en los
escalones.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—La familia—dijo a nadie en particular. Sabía por experiencia que sólo la familia
puede volver a alguien tan loco.
—¡No creas ni por un segundo, Jackie Ray Smith, que puedes traer ese culo gordo
tuyo aquí y decirme lo que puedo o no hacer! —El lobo tenía anchas caderas para un
hombre.
—Si mal no recuerdo, Sissy, ésta ya no es más tu manada. Tú estás aquí sólo en
calidad de invitada.
—Eso no es cierto—dijo el otro hombre, empujando hacia atrás a su hermano. Éste
se parecía tanto a Smitty, que era un poco raro—. Sissy es familia y siempre será
bienvenida aquí.
—Sissy es una puta, trayendo a alguien… —Él no consiguió terminar esa
declaración cuando el doble de Smitty le dio un puñetazo en la boca. Buena cosa
también, de lo contrario Mitch habría tenido que hacerlo, porque eso había sido algo
muy descortés de decir.
—Vete—le dijo el lobo a Jackie con una calma mortal—. ¡Vete ya mismo! —Mitch
sabía quién ganaría una pelea entre estos dos. Y al parecer, Jackie también.
—Esto no ha terminado—advirtió Jackie, avanzando lentamente hacia la puerta
—Me sorprende que tengas un título universitario. —Sissy lo despachó con un
gesto de la mano—. Adelante. Corre y cuéntale a Travis, como el bebé gordo y
grande que eres.
Él se escabulló y si hubiera tenido un rabo, sin duda estaría metido entre sus
piernas.
Una vez que la puerta se cerró, el lobo se volvió hacia su hermana.
—¿Estás bien, cariño?
—Sí. —Ella se encogió de hombros—. Sí, estoy bien.
El gran lobo abrazó a Sissy, enterrando su cabeza en el masculino pecho.
—Si ayuda, yo me alegro de que estés en casa.
Ella rió.
—Supongo que eso es mejor que nada.
—Vas a tener que hablar con Travis en algún momento. Con padre fuera del
pueblo…
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí, lo sé. —De repente, Sissy alzó la cabeza del pecho del lobo, y olfateó el aire.
Miró a Mitch y parpadeó sorprendida—. ¿Mitch? ¿Qué demonios estás haciendo
fuera de la cama?
Él no tenía aliento para gritar esa respuesta a través de la habitación, por lo que
esperó hasta Sissy se paró frente a él, el gran lobo detrás de ella.
—Escuché una pelea—explicó—. Pensé que estabas en problemas.
—¿Y tú ibas a ayudar? —Ella cruzó los brazos sobre su pecho—. Ni siquiera
puedes mantenerte en pie.
—He traído un arma de fuego.
—Tú disparas con la derecha. —Ella tomó el arma de su mano y la metió en la
parte trasera de sus pantalones cortos de mezclilla. También eran unos diminutos
pantaloncitos, y se veían asombrosamente bien en ella.
—Deberías haberme llamado—lo reprendió.
—¿Por qué? Dado que pareces tener un problema para hacer lo que te diga.
Sissy ladeó la cabeza, y clavó los ojos en él.
—¿Qué significa eso?
—Te dije que hicieras una cosa. Una. Llévame a Filadelfia.
—No, no lo hiciste.
—Sissy…
—Dijiste llévame a casa. Así que lo hice.
Mitch volvió a mirar a su alrededor, clavando la mirada en la sala familiar a través
de la barandilla. Era una casa pequeña pero acogedora. Muebles usados que habían
soportado un montón de abusos en los últimos años, pero que habían resistido bien
porque habían sido de calidad cuando fueron comprados o hechos. Había docenas de
fotos, algunas de ellas de humanos y caninos y otras sólo de caninos. Un televisor
gigante ocupaba una buena parte de la pared del fondo. La cocina no era muy
grande, tampoco. Tenía una mesa de formica con ocho sillas alrededor haciendo
juego. Pero la sala de estar sin uso era bonita y aun así hogareña. Entonces él pensó
en el cuarto de Sissy… ese no era el cuarto de una Sissy adulta.
Tomando una respiración profunda, Mitch capturó dos aromas importantes...
canino y aire fresco, y todo encajó en su lugar.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sus ojos se clavaron en los de Sissy y rugió:


—¿Estoy en Tennessee?
—Bueno, ¿dónde esperabas que te llevase?
—Esperaba que me llevaras al avión de Brendon, y esperaba que el capitán me
llevara a Filadelfia. ¡No estoy seguro de por qué eso era tan difícil de que lo entendieras!
La mandíbula de Sissy se movió.
—Deja de rugirme, Mitchell Shaw. Hice lo que pensé que era mejor.
—Si esto es lo mejor para ti, realmente odiaría ver lo peor.
Con las manos en puños a sus costados, Sissy retrocedió.
—¿Quieres ir a Filadelfia, amigo? Allí está la puñetera puerta. —Ella señaló hacia
la puerta de la sala de estar, aunque cada habitación tenía una puerta que llevaba al
exterior—. Hazlo.
—Bien. Lo haré.
—¡Estupendo! —Ella se dio la vuelta y se dirigió hacia la cocina.
Mitch se puso de pie, se quedó allí por un segundo, y luego todo su cuerpo dejó de
funcionar.

* *
Sammy Ray Smith se quedó mirando los ciento... ¿qué?... ciento doce, ciento
diecisiete kilos de gato desnudo desmayado en sus brazos. En pocas palabras, esto
era una de esas grandes cosas que él contaría a su compañera cuando se reunieran
para cenar más tarde, ya que la haría reír muy fuerte.
Mirando por encima del hombro a su hermanita, dijo:
—Eh... ¿Sissy?
Ella apenas echó al hombre un vistazo.
—Oh, déjalo allí. Deja que se pudra en esas escaleras, me importa un carajo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Oh, Señor. No había nada que él odiara más que una Sissy caprichosa e irracional.
Esa Sissy no aparecía a menudo, pero cuando lo hacía, podía ser el mayor dolor en el
culo.
Tan pronto como Sammy escuchó que Sissy había regresado al pueblo, había
venido directamente aquí, perdiendo la avalancha matinal en su fonda. Pero él sabía
que con sus padres fuera de la ciudad, Travis, Jackie, y Donnie irían contra Sissy. Su
hermanita les molestaba porque no cedía. Si tú querías una pelea, ella te la daría. Si
eras grosero, ella te lo diría y actuaría en consecuencia. Ella nunca desviaba la
mirada; nunca dejaba que nadie la arrinconara.
A diferencia de Sammy, que conocía y aceptaba lo que él era, Sissy nunca se
doblegaría a la voluntad de nadie, excepto la suya. Ella era un Alfa de pura cepa. Y
eso la convertía en un problema para Travis, que quería que su compañera fuera la
próxima Alfa femenina cuando asumiera el control de sus padres. Shame Patty Rose
no era ni de cerca tan fuerte como Sissy. Y al final, eso es a lo que se reducía todo. No
una mera resistencia física tampoco, aunque eso ayudara, sino fuerza de voluntad.
Sissy no retrocedía hasta que conseguía lo que quería, sin importar las consecuencias.
—¿Por qué no llevo a este macho arriba, y tú le preparas algo para comer? Estoy
seguro de que se muere de hambre.
—Déjalo que se muera de hambre.
Sammy negó con la cabeza y dejó escapar un suspiro.
—Sissy, prepara al hombre un poco de sopa. Por favor.
Ella estaba de pie en medio de la cocina, con los brazos cruzados sobre el pecho y
con un pie descalzo taconeando contra el suelo de linóleo. Sip. Estaba cabreada.
—¿Tienes alguna idea de lo mal que huelen los gatos después de morir? Toda la
casa apestará a rancio, y entonces tendrás que responder ante Padre.
Ella puso los ojos en blanco mientras su boca se crispaba.
—Él entrará quejándose de un “fuerte olor a gato”. Y yo no me haré responsable
de ello.
—Está bien, está bien. —Ella lo despachó con un gesto de la mano—. Lleva al gran
idiota arriba, y le haré una sopa o algo por el estilo.
—Gracias, cariño. —Él levantó al hombre sobre su hombro y lo llevó de nuevo a la
planta alta. Sammy comenzó a entrar al cuarto de Sissy, pero a él realmente no le
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

gustaba la idea de un tío estando allí. Después de todo, era su hermana pequeña. Así
que se movió unas pocas puertas a la antigua habitación de Bobby Ray. Tiró al gato
en la cama y se lo quedó mirando.
Después de unos momentos, le dio una bofetada en la frente.
—¿Estás despierto? —Cuando no obtuvo una respuesta, volvió a abofetearlo. Más
fuerte.
—¿Eh? ¿Qué? —Los ojos dorados se abrieron—. ¿Smitty?
—No me insultes, hijo. —Él cruzó los brazos sobre su pecho y se quedó mirando al
gato—. Mi nombre es Sammy Ray Smith. Soy el hermano mayor de Sissy. Ahora, ella
va a cuidar de ti mientras te mejoras. Y sé como vosotros los gatos os ponéis cuando
estáis enfermos. Gruñís, gritáis y sois básicamente desagradables. Pero si no quieres
que venga y arranque grandes porciones de tu piel mientras gritas y lloras pidiendo
ayuda, serás amable con ella. La tratarás con respeto, y mantendrás tus sucias patas
de gato apartadas de ella. ¿Me has entendido, viejo?
Esos ojos dorados se entrecerraron.
—¿Seguro que no eres Smitty?
Eso hizo reír a Sammy.
—Nop. No soy Smitty. Pero él te diría lo mismo. Y probablemente lo haya hecho.
Ahora Sissy estará aquí dentro de poco con algo de sopa para ti...
—¿Sopa? ¿Qué soy? ¿Un niño de ocho años con gripe?
—Ahora veo, eso es lo que quiero decir. Eso no es agradable y respetuoso. Eso es
grosero y desagradable. Agradable y respetuoso te mantendrá cubierto con el pellejo
que Dios te dio, lo contrario te convertirá en donante de piel. ¿Me comprendes, viejo?
Él sabía que el gato quería gritar y gruñir de nuevo, pero él probablemente
también sabía que no estaba lo suficientemente fuerte como para encargarse de la
hija menor de Sammy Ray, mucho menos de Sammy.
—Sí—dijo, a la postre, malhumoradamente.
—Bien. —Sammy sacó una manta del final de la cama y cubrió a Mitch desde el
pecho hacia abajo. Lo último en lo que él necesitaba pensar era en un gato desnudo
corriendo de acá para allá delante de su inocente hermanita—. Disfruta de tu sopa.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Él salió y se dirigió a la cocina. Sissy estaba parada revolviendo una olla llena de
sopa enlatada y agua. Gato estúpido. Si él hubiera sido agradable, ella
probablemente habría hecho una gran sopa desde el principio. Eso era algo que sus
estúpidos hermanos, además de Bobby Ray, nunca habían entendido. Sissy tenía el
corazón más grande que Sammy había conocido. Y ella protegía a los suyos. Pero
tenías que tratarla bien, y Travis, Donnie, y Jackie nunca lo hicieron. Dejaron a todas
esas chicas celosas decir cosas horribles sobre Sissy y a veces se les unieron. Era lo
único que Sammy no toleraría. No de cualquier persona, pero especialmente de un
miembro de su familia. Alfa o no.
—Fideos y pollo—dijo, entrando en la pequeña cocina, pequeña para una familia
de siete, de cualquier modo—. Mis favoritos.
—¿Quieres un poco?
—Nop. —Él la besó en la frente—. Tengo que volver a la fonda.
—Está bien. Gracias por venir.
Se acercó a la puerta y la abrió cuando la voz de Sissy lo detuvo.
—¿Qué tan malo puede ponerse esto, Sammy? Con la manada. Y no lo endulces.
—Ellos te toleran, cariño, porque eres familia. Pero tú no viniste sola, y Travis va a
tratar de usar eso para su beneficio.
—Bien. —Ella apoyó con fuerza el cucharón—. Iré allí ahora mismo y…
—No. No lo harás. —Él se acercó nuevamente y le puso una mano en el hombro—
. Deja que él haga el primer movimiento.
—¿Por qué?
—Porque cuando todo estalle, puedes decirle a padre y a los ancianos que Travis
empezó. Llegado el momento, eso obrará en tu favor. —Él le volvió a poner el
cucharón en la mano—. Ahora alimenta a ese niño antes de que comience a
lloriquear.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy estaba en la puerta de su habitación, preguntándose dónde diablos estaba


Mitch. Entonces recordó que Sammy le había metido en la cama. De ninguna manera
él hubiera metido un hombre en su cama.
Sonriendo, se dirigió por el pasillo, revisando las habitaciones mientras caminaba.
Encontró a Mitch dormido en la habitación de Bobby Ray. Bueno, dormido o
inconsciente. En verdad no podía decirlo por el momento. Él había estado entrando y
saliendo de la conciencia desde que su madre le había remendado. En ese momento,
Roxy le había advertido a Sissy que Mitch podría o no tener la fiebre que la mayoría
de los cambiantes tenían cuando estaban gravemente enfermos o heridos. No era una
cosa fácil de pasar, pero los que sobrevivieron a ésta, por lo general, se sentían más
fuertes y saludables a como se sentían antes de que hubieran sido heridos.
Más importante aún, terminaba en veinticuatro horas. Mitch no tuvo fiebre, lo que
significaba más tiempo en sanar hasta recuperar toda sus fuerzas.
—Hola. Idiota. ¿Estás despierto?
Con el ceño fruncido, Mitch abrió los ojos y la miró. Si ella no lo conociera y si no
fuera también una depredadora, Sissy probablemente no se quedaría allí con ese
ceño fruncido.
—Sigue mirándome así, y voy a poner una almohada sobre tu cabeza y terminar
esto muy rápido. —Ella levantó la bandeja que tenía su sopa y pan tostado—.
¿Quieres comer, o simplemente vas a seguir mirándome ferozmente?
—Lo siento—dijo, tomándola por sorpresa—. No estoy tratando de ser un idiota.
Ella resistió con éxito la tentación de decir: “Y sin embargo, estás teniendo
bastante éxito”. En cambio, dijo:
—Estás muy dolorido. Cuando te encuentres mejor, podrás ser un gilipollas
mucho más jovial.
Ella puso la bandeja sobre el tocador y ayudó a Mitch a sentarse. Una vez ubicado,
colocó la bandeja sobre sus muslos.
—¿Puedes comer con la izquierda?—le preguntó mientras Mitch se limitaba a
clavar la mirada en la comida.
—Sí. Claro. —Pero él todavía no agarraba la cuchara. Se veía tan cansado.
Contenta de que nadie la pudiera ver, Sissy se sentó en el borde de la cama, tomó
la cuchara, y recogió un poco de sopa.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Venga. Te ayudaré.
Mitch miró la cuchara y luego dijo:
—¿No vas a hacer chu chuuu?
Ella soltó una carcajada. Incluso en los peores momentos, el hombre nunca dejaba
de conservar ese sentido del humor.
—Abre la boca antes de que te dé un motivo para llorar.
Lo hizo, y Sissy le dio de comer una cucharada de sopa.
—¿Bien?
Mitch asintió con la cabeza incluso mientras parecía a punto de volver a dormirse.
Sissy rara vez lo había visto sin la ropa puesta, y ahora sabía lo que su hermana y su
madre vieron. Estaba demasiado delgado. Demasiado delgado para los de su especie
de todos modos. Comparado con un no cambiante, Mitch seguía siendo enorme,
pero Sissy lo sabía mejor. Ella había visto a Brendon caminar alrededor de su
apartamento del hotel sólo con un par de pantalones vaqueros, y el muchacho se
había fortalecido. Aunque Mitch siempre había sido el más atlético de los dos.
Debería al menos igualar en tamaño a su hermano, si no ser un poco más grande.
Tendría que dedicarse a eso mientras él estaba aquí. Obligarlo a que comiera más.
Algunos ciervos, algunos jabalíes, y él debería estar como nuevo. Por supuesto, eso
después. En este momento, tenía que asegurarse de que se recuperara. Nunca lo
había visto tan débil antes. Tan... frágil. Eso simplemente no continuaría. No para su
felino.
—Vamos, otra cucharada.
Él la tomó, tragó, y le preguntó:
—¿Dónde está todo el mundo?
—Eso puede esperar.
Sissy trató de darle de comer de nuevo, pero él volvió la cabeza.
—Respóndeme, Sissy.
—Todo el mundo está de vuelta en su casa. Y déjame decirte, convencerlos para
que no vinieran con nosotros fue una de las cosas más difíciles que tuve que hacer.
Tuve que ser muy convincente, lo cual dice mucho.
—Me sorprende que lo lograras.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella se rió entre dientes, ofreciéndole otra cucharada.


—Sí. Yo también. Le dije a Brendon que él tenía que quedarse en Nueva York.
Quienesquiera que hayan hecho esto, quiero que piensen que todavía estás allí,
recuperándote . Si él se va, ellos sabrán, con absoluta certeza, que no estás allí. Pero
tu madre fue un poco más fácil de manejar.
Mitch negó con la cabeza.
—Sólo porque está tramando algo.
—Sí. Eso es lo que imaginé. Le pedí que no hiciera nada. Le dije cómo eso te
cabrearía.
—¿Piensas que surtirá efecto?
—No. Pero tú no puedes decir que no lo intenté. De todos modos, ella regresó a
Filadelfia con Gwen. Están bien. Como Brendon.
—¿Qué pasa si los que hicieron esto saben que estoy aquí?
—No tuvimos un plan de vuelo para el avión, y dejé nuestros móviles con Ronnie.
—¿Ningún móvil?
—No te preocupes. También tenemos teléfonos aquí en el campo. Así que puedes
sacar esa expresión de tu cara. Algunos de ellos incluso tienen pulsadores.
—Yo no dije nada.
—No tienes que hacerlo. Tu cara Yankee lo dijo todo. Pero no hay llamadas para ti
o para mí. No quiero nada rastreable. Ningún correo electrónico, tampoco.
—¿Y si necesitaras algo de Bren o Ronnie?
—No te preocupes. Hay otras maneras de manejar este tipo de cosas.
—¿Sí?
—Sí. Quiero decir, una vez que mi abuelito se enteró de que el gobierno podía
intervenir los teléfonos, tuvimos que conseguir otra manera de mantenernos
informados entre nosotros sin los bastardos sabiendo o averiguando lo que
decíamos. Tenemos palabras claves y un procedimiento. Es realmente complejo. Así
que Brendon sabrá que estás bien.
Sissy levantó la cuchara hacia él de nuevo, pero Mitch no abrió su boca. Sólo la
miraba fijamente.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué?
—¿Por qué es relevante que los federales puedan intervenir las líneas de teléfono?
—Haces un montón de preguntas para alguien que apenas puede mantener los
ojos abiertos. Vamos. Uno cucharada más, y luego puedes dormir un poco.
La dejó alimentarlo con la sopa, incluso mientras la miraba.
—¿Y qué hay de tu manada?—preguntó después de tragar.
—Están en Nueva York. Ellos cuidarán de Bren y Marissa, así que no te preocupes
por eso.
Mitch sonrió.
—¿Marissa lo sabrá?
—Por supuesto que no.
—Supongo que ella está manejando esto bien.
—Te equivocas. Realmente... —Ella no podía borrar de su mente el recuerdo de la
cara llena de lágrimas de Marissa—. Esto la destrozó, Mitch.
—Oye, Sissy, cuando me mientes, deterioras el amor y la confianza que hemos
construido.
—No me creas. Pero yo sé lo que vi, y sé que Ronnie parecía asustada porque tenía
que calmar a Marissa. Estaba llorando. Pero no me creas.
—No lo haré. Aunque aprecio el intento.
Dejó el cuenco vacío sobre la bandeja y ayudó a Mitch a recostarse en la cama.
—Sissy...
Ella terminó de arreglar la sábana y miró a Mitch.
—¿Qué, cariño?
—Sé que esto no puede ser fácil para ti... traerme aquí. ¿En cuántos problemas te
estás metiendo?
Sissy le brindó su sonrisa más alegre. La que utilizaba cuando no quería que su
padre supiera que acababa de sacar a empujones a un chico por la ventana de su
cuarto momentos antes de que Padre entrara. Su madre nunca se la compró, pero su
padre solía hacerlo. Ella nunca la había utilizado en Mitch antes.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Solo un poco de problemas, cariño. No te preocupes. —Recogió la bandeja y se


dirigió hacia la puerta antes de que su sonrisa pudiera desaparecer.
Mientras usaba una mano para sostener la bandeja y la otra para cerrar la puerta
de la habitación, oyó a Mitch mascullar:
—Esa tiene que ser la sonrisa más falsa del planeta, Sissy Mae.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 5

Desiree MacDermot-Llewellyn observó a su nueva compañera olfatear un árbol.


Si ella levanta su pierna, me largo. Un momento. Era felina. Eso significaba levantar su
cola y...
Dez se estremeció.
Todavía no estaba muy segura de cómo sucedió todo esto. Había ido a trabajar
como lo hacía cada lunes por la mañana para encontrar que todo había cambiado.
Absolutamente todo.
Ahora tenía una nueva compañera y era parte de una nueva... ¿unidad? En
realidad, la unidad había existido cuando la mayoría de los policías eran irlandeses y
verdaderamente hacían la ronda porque no había automóviles. Pero la unidad era
nueva para ella.
Sabía que había cosas que Mace no se había molestado en decirle. No porque
estuviera escondiéndole nada, sino porque no pensaba en ello. Algunas cosas
simplemente nunca se le ocurrían a su marido.
Decirle que la policía de Nueva York tenía su propia unidad de cambiantes al
parecer nunca se le había ocurrido al hombre. Ellos tenían base en las afueras de
Brooklyn, y en verdad, que no le importaría la comodidad de no luchar en
Manhattan cada día, su propia patrulla a pie, detectives, y una unidad SWAT. Todos
habían sido policías en otras jurisdicciones, y cerca del noventa y cinco por ciento
eran cambiantes. Todo tipo de especies. Pero el cinco por ciento eran como ella.
Humanos que tenían un vínculo con los cambiantes, lo que los hacía... seguros.
Para Dez, lo que la hacía segura era su hijo.
Era demasiado precioso para ella, demasiado importante para alguna vez ponerlo
en riesgo.
Especialmente cuando ella ya tenía mucho de qué preocuparse cuando se trataba
de su niño. Justo el otro día, tuvieron que cambiar su cuna porque él había quebrado
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

de un puñetazo los listones de madera. Una vez que había hecho eso, había agarrado
los pedazos de madera y tironeado hasta que hizo un bonito boquete. Si los perros no
hubieran ladrado como si la casa estuviera ardiendo, se habría caído de cabeza.
Pero debido a que ellos sabían lo importante que su hijo era para ella, los
cambiantes sentían que podían confiar en ella para protegerlos a todos. Cuando
llamó a Mace, él había sonado en parte impresionado y en parte preocupado. Los
casos de los que se encargaba esta unidad podrían ser más peligroso en algunos
casos y más seguro en otros. Pero entrar, incluso para un cambiante, era una gran
cosa. Ésta era una unidad importante, y el silencio era obligatorio.
Y su primer caso… el intento de asesinato de Mitch. El intento de asesinato que
nadie más en el Departamento de Policía de Nueva York conocía.
—Nadie estuvo aquí.
Dez se volvió hacia su nueva compañera. Su nombre era Ellie Souza, del distrito
del Bronx. Ella era sorprendentemente hermosa y extraordinariamente alta. Pero eran
esos ojos dorados claros los que Dez encontraba muy cautivadores. Los de Mace
siempre parecían oro fundido; los de esta chica eran de un dorado claro que hacían
que Dez no desease nunca encontrarse a esta mujer en un callejón oscuro. Al parecer,
era jaguar, el producto de una madre humana natural de las Antillas y un padre
cambiante brasileño. No hablaba mucho, lo cual Dez apreciaba, pero tenía tendencia
a quedársela mirando.
Y esa mirada fija la ponía nerviosa.
Dez volvió a medir la distancia de este árbol a la habitación de Mitch.
—Tuvo que estar aquí. Considera la distancia.
Souza no dijo nada, simplemente se volvió y se alejó. Dez la siguió, molesta por
sentirse obligada. Pero esta mujer tenía un don especial. Dez se preguntaba cómo los
otros compañeros humanos de Souza habían tratado con ella antes de que fuera
trasladada a esta unidad. ¿Esta unidad sin nombre y sin ningún registro oficial?
Diablos, al menos Dez sabía lo que era Souza. Sabía a qué atenerse con los de su
especie. Sin embargo, deseaba que la hubieran emparejado con una loba. Ella era una
persona de caninos.
De repente, la cabeza de Souza giró, y olfateó el aire. Su cabeza se movió mientras
buscaba el olor. A Dez le recordó cuando ella escondía golosinas alrededor de la casa
y enviaba a sus perros a encontrarlas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Después de varios metros, Souza se detuvo.


—Aquí. Ella estaba aquí. —Ella se apoyó contra el árbol y olisqueó—. Sí. Aquí
mismo.
—¿Ella?
—Definitivamente. —Trepó al árbol, subió sin esfuerzo y se perdió brevemente
entre las ramas y las hojas—. Definitivamente una hembra. Menstruando.
Dez levantó las manos.
—¡Oye! Hay cosas que no necesito…
—Leona.
Impresionada en silencio, Dez observó a Souza bajar del árbol con un salto hacia
atrás. Aterrizó con facilidad y negó con la cabeza.
—Sí. Me oíste bien.
—Eso no puede ser cierto.
—Tengo la mejor nariz del Departamento de Policía de Nueva York. Ella era león.
Una hembra. —Se quedó mirando el diminuto cartel que estaba en el hotel en el que
Mitch se había alojado. Dez no se había dado cuenta de lo lejos que estaban hasta ese
momento—. Y efectuó un disparo realmente bueno. Incluso para una cambiante.
Souza miró a Dez y le brindó una sonrisilla afectada, al parecer no era buena
sonriendo, y dijo:
—Exactamente, ¿a quién cabreó tu amigo, MacDermot?

* *
Sissy miró a Mitch. Ella estaba preocupándose. Dormía mucho. Por lo menos, ella
presumía que dormía. Era más como si estuviera desmayado. Era la mañana del
martes, y excepto para acompañarlo al baño y alimentarlo con otro poco más de
sopa, él no había movido ni un solo músculo.
Estaba acostumbrada a las fiebres. Su padre las había tenido más de una vez, y por
lo general se recuperaba en unas veinticuatro horas. Durante la fiebre, su padre
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

cambiaba de hombre a bestia muchas veces. Tenía delirios, y afición por agarrar a
Janie Mae y liarse a puñetazos con ella.
Pero Mitch había estado tendido desde el domingo sin fiebre y muy poco
movimiento.
Comenzó a preocuparse tanto que incluso llamó al médico del pueblo. No parecía
muy contento de lidiar con un gato, pero a él siempre le había gustado Sissy y quería
ayudar. Pero incluso él no sabía qué hacer con un cambiante sin fiebre.
—Vigílalo—le había dicho—. Y espero que no se muera mientras duerme.
¿Qué manera de tratar a los pacientes era esa de todos modos?
Dejando escapar un suspiro, Sissy volvió a intentar no entrar en pánico. Se sentía
tan sola. ¿Cómo vivían así los humanos? Sin manada. Sin nadie que te cuidara las
espaldas o estuviera allí cuando ella necesitaba a alguien. Daría cualquier cosa por
tener a Ronnie aquí. Alguien que pudiera decirle:
—No te preocupes. Mitch va a estar bien. Es demasiado loco para morir.
Pero ellos seguían en “silencio de radio”, como Bobby Ray siempre decía.
Ella suspiró cuando pensó en su hermano. Realmente lo echaba de menos. Él era el
cerebro racional en su sociedad, y ella era la loca que daba miedo a todo el mundo
para empujarlos. Les funcionaba de manera brillante. Ella deseaba que él estuviera
aquí, pero no iba a ser la que arruinara su luna de miel. Tenía el presentimiento que
Jessie Ann pensaría que Sissy había usado esto para arruinar su tiempo con Bobby
Ray. Tenían un montón de años para sacarse de quicio una a la otra; Sissy preferiría
no comenzar de inmediato.
Así que en lugar de estar rodeada de su manada e incluso de esos perros molestos,
estaba atrapada en territorio hostil con un gato enfermo y su hermano mayor Travis
a menos de ciento cincuenta kilómetros de distancia de ella.
Ella y Travis nunca se habían llevado bien. Él quería que todos se sometieran a él,
pero ella nunca lo hizo. Tampoco Bobby Ray. Y él los odiaba por eso.
La asombraba que no hubiera venido aún, pero sabía que vendría. Iba a tratar de
echarla, no tenía ninguna duda de eso. Que ella pudiera detenerlo era una cosa
completamente distinta. Con sus dos padres y los de Ronnie Lee fuera del pueblo, no
tenía respaldo y a nadie de su manada para protegerla.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y no era sólo de sus hermanos de los que tenía que preocuparse. Sin la protección
de su madre, tenía que preocuparse de esas que vivían en la colina. Nadie hablaba de
ellas. Nadie pronunciaba sus nombres a menos que fuera absolutamente necesario.
Habían estado aullando por ella cada noche desde que había llegado. Volviéndose
más insistentes, también, mientras más las ignoraba.
Por primera vez, Sissy sabía cómo era estar completamente sola, y lo odiaba.
Bueno. Eso era erróneo. No estaba completamente sola. Sus tías le habían hecho
una visita para vigilarla.
—Si nos necesitas, sólo llama—habían dicho cada una de ellas en su camino hacia
la puerta.
Ella no le había dicho a nadie sobre las llamadas desde la colina. Para ser honesto,
temía lo que sus tías harían. Aquellas en la colina no se llevaban demasiado bien con
las hermanas Lewis, y Sissy no quería ser responsable de que les ocurriera algo a sus
tías. Ella las amaba demasiado. Y no quería oír la mierda que conseguiría de su
madre.
Sissy frunció el ceño cuando se dio cuenta de que el tablero de corcho sobre la
cabeza de Mitch estaba a punto de caer sobre él. Había sido parte de su cuarto desde
que tenía doce años y tenía su importantísima lista de viaje. Todos los lugares a los
que había estado planeando ir desde que tenía siete u ocho años. Dejó el tablero para
recordarse que había estado en la mayoría de esos lugares. Eso la ayudaba a lidiar
con su madre. Y más de una vez, después de uno de los “sermones” de su madre,
había echado un vistazo a la lista, llamado a Ronnie Lee, y preguntado algo como:
—¿Alguna vez quisiste ir a Sidney? —Si ella no fuera más inteligente que eso,
juraría que la mujer lo hacía a propósito.
No. Sería mejor que trasladara ese tablero, o Mitch se despertaría con más heridas
que con las que se fue a dormir.

* *
Mitch abrió los ojos, los cerró, y luego los volvió a abrir de par en par.
—Hay grandes pechos en mi cara—anunció a todo el que quisiera escucharlo.
—¿Qu… oh, ya basta.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

No sabía por qué Sissy estaba suspendida sobre él, pero despertarse con sus
pechos era definitivamente agradable.
Levantando la mano izquierda, palmeó uno y obtuvo una bofetada en la abusiva
extremidad.
—Detén eso ahora mismo, Mitchell Shaw.
Él sonrió.
—Tus pezones están duros.
Sissy se echó hacia atrás, colocando un pequeño panel de corcho en el suelo, y ahí
fue cuando Mitch se dio cuenta de que estaba a horcajadas sobre su cintura, usando
nada más que un diminuto par de pantalones cortos y una camiseta de la banda AC /
DC. ¿Exactamente qué estaba haciendo?
—¿Qué te pasa?— le preguntó.
—He tenido una experiencia cercana a la muerte, Sissy... y estoy realmente
caliente. Eh... creo que podemos…
—No. No podemos. Y tú ni siquiera podías alimentarte no hace mucho tiempo
atrás.
—Fue toda esa sopa de pollo. Me curó.
—Sí. Correcto. ¡Y detén el manoseo! —Ella volvió a apartarle la mano de una
bofetada.
—Oh, vamos, Sissy. Casi me muero. ¿No puedes ayudarme?
—No lo hiciste. Y no voy a tener sexo contigo porque casi mueres.
—Bien. ¿Una paja? —preguntó esperanzado.
—No.
—¿Una mamada?— Cristo, estaba caliente. Caliente, hambriento, y... a salvo. Hacía
tanto tiempo que no se sentía así, que casi no lo reconoció. Pero así era como lo hacía
sentirse estar aquí con Sissy. A salvo.
—¡Mitchell!
—Por lo menos déjame enterrar la cara entre tus pechos. Sólo durante unos cinco
segundos.
—No me hagas lastimarte.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Si lo hago, ¿conseguiré llamarte amante?


Se salió de su regazo y clavó los ojos en la carpa que había dejado atrás.
—¿Qué está mal contigo?
Él sonrió abiertamente, feliz de ver que todas sus partes importantes aún estaban
funcionando.
—Al parecer, nada.
Sonriendo burlonamente, Sissy repentinamente agarró la sábana y la levantó,
echando un vistazo.
—¡Oye!
—Caray, caray, caray. Mire lo que ha estado ocultando, señor Shaw.
Él le arrebató la sábana. Una cosa era ser el macho depredador en este escenario,
pero Sissy lo había calentado como hacía con todos los demás.
—Manos quietas, Smith. No dejaré que me conviertas en tu juguete sexual.
Sissy se rió.
—Todavía no has ganado.
Ella podría tener razón.
—Tengo hambre—anunció.
—Tengo un poco más de sopa…
—Un poco más de sopa, y comenzaré a rugir. Sabes que odias eso.
—¿Estás insinuando que quieres un poco de carne?
—No. Te estoy diciendo que quiero un poco de carne. Aliméntame.
—Te subiré algo.
—En realidad... —Mitch se incorporó un poco—. Preferiría levantarme.
—¿Estás seguro?
Él asintió con la cabeza.
—Está bien. —Sissy cruzó la habitación y agarró el bolso de lona que él había
traído al hotel. Ella debió haberlo traído con ellos cuando se marcharon—. ¿Tus
pantalones de chándal?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Perfecto.
Se acercó a la cama y sacó los pantalones de chándal y una camiseta.
—Ten.
—Gracias.
Esperó a que se fuera, pero ella se quedó allí.
—¿Sí?
—¿Necesitas ayuda para vestirte?
—No. —Él hizo movimientos de salir con la mano izquierda. Sabía que era
ridículo, pero no quería que Sissy lo viera tan débil y necesitado.
—¿Puedes mover el brazo derecho?
—Me las apañaré. Vete.
—Bien. Sufre. —Ella se movió hacia la puerta—. Déjame saber cuándo estás listo
para bajar las escaleras. Te ayudaré.
—Puedo apañármelas solo.
—Bien—repitió ella—. Pero si te caes, voy a dejarte allí hasta que aprendas la
lección.
—Muy amable.
—Comenzaré a cocinar. Tomará un tiempo, así que no te apresures.
Él no creía que pudiera aunque quisiera.

* *
Para cuando Mitch llegó a la planta baja, Sissy estaba retirando del horno los
macarrones con queso que había preparado la noche anterior. Había hecho una
buena cantidad de comidas en los últimos tres días entre las comprobaciones de
Mitch. No podía dormir bien de todos modos, y tenía miedo de dormirse durante
mucho tiempo y que pasara algo. Así que Sissy hizo lo que siempre hacía cuando
estaba estresada… cocinó. Le resultaba tranquilizador, y era bastante buena en eso.
En el tiempo que le llevó a Mitch despertarse, ella había abarrotado ambos
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

congeladores con futuras cenas. Lo que quedara cuando ella y Mitch se fueran,
alimentaría a sus padres durante un par de meses.
El largo tiempo que él tardó en prepararse, le dio tiempo para cocinar la comida y
poner sus incontrolables pezones en orden. De todos modos, ¿qué pensaban sus
pezones exactamente? ¿Ponerse todos duros y necesitados sólo porque Mitch Shaw,
de todas las personas, tenía su rostro entre sus tetas? Ella los culpaba. No a ella. A
sus malditos pezones.
—Eso huele bien.
Sissy se sobresaltó antes de darse la vuelta y ayudar a Mitch a sentarse en una de
las sillas alrededor de la mesa. Ella sintió su ceño fruncido como lo había estado
sintiendo una y otra vez durante tres malditos días.
—¿Estoy bien, madre?
—No seas gilipollas.
—Sip. Incluso suenas como mi madre. —Mitch dejó escapar un suspiro—. Estoy
preocupado por ella. Por mi madre.
—Ella está bien. Y sabe que estás bien.
—¿Lo sabe?
—Sí. Llamé a mi tía Janette, y ella llamó a mi otra tía, una hermana de padre, tiene
seis, en Alabama; ella llamó a mi tío, uno de los hermanos de mi madre, en Carolina
del Norte que llamó…
—Detente. Por favor. Te lo suplico.
—Yo sólo estaba tratando de…
—Lo sé. Y te lo agradezco. Te adoro por ello. Pero... deja de hablar.
—Bien. Compórtate así conmigo, adelante, lo tengo asumido. —Sissy se acercó a la
cocina—. ¿Qué quieres beber? ¿Leche, jugo o té dulce?
—Té.
Sissy asintió con la cabeza mientras servía un poco de macarrones con queso en un
plato y lo ponía delante de Mitch. De la nevera, sacó la ensalada que había hecho y
una jarra de té dulce. Cuando se dio la vuelta, Mitch seguía mirando el plato de
comida que ella había puesto delante de él. Ya no parecía preocupado por su madre
como simplemente disgustado.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Hay algún problema?


—Hay jamón en eso.
—Sí. ¿Y?
—Odio el jamón en mis macarrones con queso.
—Ni siquiera los has probado.
—No necesito probarlo para saber que no me gustan.
Sissy puso los ojos en blanco.
—¿Te gusta el jamón?
—Sí.
—¿Te gustan los macarrones con queso?
—Sí.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
—No me gustan juntos. —Él miraba su plato como un niño de cinco años ante un
tazón de brócoli.
Sissy se acercó a la mesa y apoyó bruscamente el cuenco y la jarra.
—Pruébalos.
—No quiero.
—Mitchell Shaw, pruébalos ya mismo. Si no te gustan, entonces bien. Pero
primero lo probarás.
Evidentemente irritado, Mitch agarró el tenedor y pinchó un poco de su comida.
—Mitchell. Shaw.
—Está bien. Está bien. —Con la boca torcida en un gesto de repugnancia, se puso
un bocado de macarrones con queso. Él comenzó a masticar, y ella lo observaba.
Esperó. Y al igual que con la mayoría de las cosas, ella no se decepcionó.
—Guau—dijo después de tragar—. Esto está... esto está...
—¿Realmente bueno?
—Increíble.
Ella sonrió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Lo sé. Son los mejores macarrones con queso, con o sin jamón, que jamás
comerás. Así que disfrútalo, dado que no cocino muy a menudo. Ahora come.
Él lo hizo.
Mientras Sissy observaba, Mitch acabó con los macarrones con queso, incluso los
que ella había dejado en la cocina, la ensalada, y la jarra de té dulce como si no
hubiera comido en años.
Echando un vistazo a su alrededor a los cuencos y platos vacíos delante de él,
Mitch frunció el ceño.
—¿Hay algo más?
Sissy parpadeó.
—¿Algo más?
—Todavía estoy un poco hambriento.
—¿Eso es normal en ti?
—No, no. —Mitch recogió el queso cheddar fundido en la fuente para horno vacía
cerca de él y lo lanzó en su boca—. Por lo general como mucho más hasta que el
estrés comienza a atacarme. Pero ya lo verás. Cuando recupere mi apetito.
Sissy calculó el dinero que le habían entregado antes de que se hubiera marchado
y los pocos dólares que tenía en su billetera.
Dependiendo de cuánto tiempo se quedaran, ella podría tener que empezar a
obtener sus alimentos a la antigua usanza... cazando y arrancándoles las tripas ella
misma.

* *
Travis cerró de un golpe el capó de la camioneta Ford de veintidós años que su
primo había dejado tirada la noche anterior y miró al normalmente furioso Jackie. Si
no fuera de su sangre, Travis lo abofetearía por principio. Pero era familia, y Travis
no podía permitir que su debilidad hiciera que el resto de ellos parecieran débiles.
Así que mantenía cerca a Jackie y lo usaba para hacer las cosas que él y Donnie no
querían. Como enviarlo a averiguar lo que Sissy estaba tramando. Él había sabido,
incluso antes de que enviara a Jackie allí, lo que sucedería.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

A veces era un bastardo.


—Así que Sissy te dio de hostias… de nuevo. ¿Qué quieres que haga al respecto?
—Ella no lo hizo.
Eso era cierto. Había sido su hermano menor Sammy. Junto con Bobby Ray y su
padre, Sammy era el único que podía controlar a Sissy. Aun así, Sammy estaba
obsesionado por llamar a las cosas por su nombre. O en el caso de Sissy, puta a una
puta. Era lo único que raras veces sacaba a relucir su genio con Donnie y Jackie.
Aunque nunca intentaría esa mierda con Travis. No, si le gustaba tener dos piernas
funcionando.
—Pensé que te habrías dejado caer por allí a estas alturas—gimió Jackie—. Le dije
que se fuera.
—¿En serio? —Travis agarró el libro de jugadas del equipo del mostrador y hojeó
las páginas. Esta tarde tenían el entrenamiento, y quería estar preparado. El próximo
juego era uno de los más importantes.
—Ella tiene al gato—insistió Jackie.
—Un gato enfermo. La echo ahora, y sólo me veo como un hijo de puta. Espera al
menos hasta que él esté caminando.
—Si estuviera realmente mal, Sissy lo habría llevado al hospital en Waynesburg—
explicó Donnie, saliendo con facilidad de debajo del coche levantado por encima de
su cabeza. Travis y Donnie regentaban el principal taller de reparación de
Smithtown. Era una buena vida, y Donnie no cabreaba a Travis demasiado, lo que él
apreciaba.
—Tengo que actuar de manera inteligente, muchachos. —Travis miró a sus
hermanos—. Ella está sola. No tiene a Smitty, o a padre o a esas perras suyas. Y
Sammy no es ninguna amenaza. Sola la vieja Sissy y un gato enfermo.
Travis se alejó de sus parientes y miró por la puerta del garaje hacia las calles
limpias y tranquilas del pueblo.
—Será un gran placer destrozar a esa pequeña perra.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch abrió los ojos, dándose cuenta de pronto de que estaba sentado en el sofá de
lo que había averiguado por Sissy que era, sin duda, la sala familiar.
Como Sissy le contó:
—Madre no permite que nadie excepto una compañía especial utilice la sala de
estar. Pero mi padre no le cae bien a muchas personas, por lo que la compañía
especial no siempre viene. De modo que la habitación nunca se usa.
Lo extraño era que él podría haber jurado que, hacía sólo unos momentos, había
estado sentado en la cocina.
Miró a Sissy, y ella se encogió de hombros.
—Te quedaste dormido en la mesa de la cocina—explicó.
—Oh. Eh... lo siento.
—No necesitas disculparte. Me alegro de que esta vez fuera un sueño verdadero, y
no pérdida del conocimiento total. Aunque es difícil diferenciarlos. Con ambos, es
como que te desplomas donde estés. —Para ilustrar, todo su cuerpo cayó laxo contra
el sofá, con los ojos cerrados.
—Luego te despiertas. —Ella abrió los ojos y se incorporó un poco—. Entonces de
repente vuelves a desplomarte. —Una vez más se quedó laxa, haciendo sonreír a
Mitch—. Pero esta vez—susurró sin abrir los ojos—, roncabas... y babeabas un poco.
Mitch se rió y empujó su pie desnudo contra el de ella.
—No babeo.
—No es vergonzoso babear—dijo ella, sentándose.
—No babeo.
—Entonces no encajarás aquí. Los Smith son conocidos por babear y arrastrarse
sobre los nudillos.
—Me pareció ver raspones en tus nudillos más temprano.
Sissy le sacó la lengua y se puso bizca, haciendo reír a Mitch más fuerte.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sonriendo, Sissy subió el sonido del televisor. Tenía puesto un canal de deportes
para poder escuchar los últimos resultados de la carrera de stock car6.
—Sabes—dijo él después de unos momentos—, quería agradecerte por todo esto,
Sissy.
—Esos macarrones con queso estaban buenos, ¿eh?
—No estoy hablando de eso. —Aunque pudo haber visto a Dios después del
primer bocado de esa deliciosa comida—. Estoy hablando de esto. De que me hayas
traído aquí. De que te encargues de mí. Gracias. Por todo. Y lamento haber sido un
gilipollas antes.
—Entiendo, pero gracias por pedir disculpas.
Se quedaron en silencio, y ese tenía que ser su primer silencio embarazoso. Él lo
odió.
—¿Quieres ver un DVD o algo así? —preguntó Sissy finalmente, sonando
desesperada—. Mis padres tienen una buena selección.
—Sissy, está bien.
Sissy frunció el ceño.
—¿Qué está bien?
—Tú... locamente enamorada de mí. Está bien. Sé lo tentador que debió haber sido
tenerme holgazaneando en tu casa... desnudo. Y deliciosamente vulnerable. —Mitch
levantó las cejas—. Necesitado incluso, y en tu cama.
—Mitchell…
—No, no. No hay necesidad de negar tus sentimientos. No cuando los dos
sabemos la verdad.
—¿Terminaste?
—Por el momento. —Él sonrió—. Descarada.
Finalmente, Sissy se echó a reír y el momento incómodo desapareció.

6 Este tipo de auto con defensas y alerones son los Stock Car.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué está mal contigo?


—Mi madre siempre me consintió.
—Es evidente. DVD, ¿si o no?
—¿Qué tienes?
—Probablemente todo. —Se puso de pie y se acercó a la estantería llena de DVDs
y viejas cintas VHS. No había muchos libros. Mitch sospechaba que los Smith no eran
grandes lectores. Sissy se puso de puntillas para ver en los estantes más altos, y
Mitch tuvo que reprimir un gruñido.
Cristo, la mujer tenía las mejores piernas. La clase de piernas que Mitch fácilmente
podía imaginarse enroscadas en su cuello.
—¿Deliverance7?
—Esa no es graciosa.
Sissy soltó una risita.
—Vosotros, los Yankees. Menciona Liberación, y os aterrorizáis.
—Y con buena razón.
—¿Qué hay de Die Hard8?
—Perfecto. Montones de armas y mierdas estallando por los aires.
—Alemanes calientes para mí. —Ella bajó la caja del DVD y fue a la TV de buen
tamaño frente al sofá. No era tan grande como la de Bren, o incluso de pantalla

7 Deliverance (Defensa en español) es una película estadounidense de


acción de 1972, producida y dirigida por John Boorman y protagonizada por Burt
Reynolds, Jon Voight, Ronny Cox y Ned Beatty.
También significa liberación.
8 En España, Jungla de Cristal.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

plana, pero Mitch se sentía más cómodo en las modestas habitaciones de los Smith
que en las ricas de su padre.
La película comenzó, y Sissy se sentó en el otro extremo del sofá.
Mitch se aclaró la garganta y se quedó mirándola.
—¿Qué?
—Ven aquí.
—Estoy cómoda.
Mitch suspiró.
—¿Realmente tengo que palmear el sofá y decir: 'Aquí perrita'? ¿En serio vas a
hacerme caer tan bajo?
—Pero estoy cómo…
—¡Estoy enfermo! —Aulló, obligando a Sissy a deslizarse rápidamente hasta que se
sentó a su lado. Él no se detendría hasta que ella lo hiciera.
—¿Feliz?
Él se calmó y se apoyó sobre su lado.
—Mucho.
La película apenas había comenzado cuando un golpe en la puerta hizo que Sissy
se levantara. Lo que le molestó fue que ella tenía una mano en la culata de la 45 que
le había sacado antes, la cual todavía estaba metida en la parte trasera de sus
pantalones cortos. Ella incluso soltó el seguro.
Olfateó la puerta y frunció el ceño, mirándolo. Abrió la puerta un poco.
—¿Sí?
—Hola, Sissy Mae. —Cuando ella sólo se lo quedó mirando—. Soy yo. Frankie. El
hijo de Big Joe.
—¿Frankie? —Sissy abrió la puerta para revelar un... lobo—. No puedo creerlo.
Para sorpresa de Mitch, Sissy se arrojó en los brazos de ese lobo, y el lobo parecía
realmente feliz por eso, también. Por supuesto, no perjudicó que ella estuviera
usando nada más que esa maldita camiseta y esos irrazonablemente diminutos
pantalones cortos.
—¿Cómo estás?—le preguntó Sissy, finalmente apartándose.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bien. —El lobo realmente silbó. ¿Un silbido de admiración?—. Y mírate. Te ves
muy bien.
—Gracias.
Él se apoyó en el marco de la puerta, mirando a Sissy.
—Entonces... eh... ¿tienes planes para esta noche?
Sissy parecía inusualmente confundida.
—Estee...
—Pensé que tal vez podríamos ir al cine, a cenar algo.
Eso era grosero. Estaba sentado aquí mismo, y ese perro estaba actuando como si
Mitch fuera invisible.
—Eso es realmente dulce, cariño. Pero tengo un invitado, y nosotros ya tenemos
planes.
—¿Quién?
Sissy señaló a Mitch, aunque todos sabían que el hijo de puta lo había visto.
—¿Vas a quedarte en casa por… él? —Él resopló, sintiéndose a las claras muy
engreído ya que probablemente sabía que Mitch todavía estaba demasiado débil para
soportar una pelea. Lástima para él que los leones tuvieran memorias muy largas—.
¿Todavía no se ha curado?
—Lo está haciendo mucho mejor… y puedes decírselo a Travis.
El lobo frunció el ceño.
—¿Qué tiene que ver tu hermano con esto? Vine aquí a verte. No sé porque lo
estarías relacionando con él.
—Eso es realmente dulce de oír, pero yo estoy relacionada con él por lo que…
—Sabía que Ronnie dio un giro así, Sissy, ¿pero tú también?
Sissy levantó las manos y las dejó caer en un gesto de impotencia.
—¿Qué puedo decir, Frankie? —Ella puso su mano sobre el pecho del lobo y lo
empujó suavemente hacia atrás de modo que ya no obstruía la puerta—. Pero, ¿qué
es una chica sin su coño?
Y si no le hubiera dolido muchísimo, Mitch habría caído rodando del sofá debido
a lo fuerte que se estaba riendo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *
—Sissy.
Él había murmurado eso en su oído, su mano subiendo y bajando por su columna
vertebral.
—Sissy. Despierta.
Ella de alguna manera lo hizo. Ni siquiera estaba segura de cuando se había
quedado dormida. O cuánto tiempo había estado acomodada sobre Mitch Shaw
mientras dormía.
Su mejilla descansaba sobre su pecho, y ella podía sentir los latidos del corazón
masculino. Sus manos estaban apoyadas contra sus hombros, y ella había extendido
el resto del cuerpo entre sus muslos.
Cuando se dio cuenta, saltó sorprendida, pero sus brazos la rodearon,
abrazándola.
—Está bien. Soy yo. —Él mantuvo la voz baja, casi un susurro. Y sabía que era él.
Ese era el problema.
—¿Qué... qué hora es?
—Tarde. —Él la sujetó con más fuerza, y ella se dio cuenta de que todas las luces
estaban apagadas y estaba negro como boca de lobo en el exterior. Señor, ¿cuánto
tiempo había dormido?—. ¿Oyes eso?
—¿Oír qué?
Pero lo oía ahora. Sissy oyó el persistente y demandante aullido en la oscuridad.
—Sissy…
—Está bien, Mitch.
Apoyando las manos contra su pecho, empujó hasta que se incorporó. El aire
acondicionado central prendido, y la pérdida de calor del cuerpo de Mitch la hacía
sentirse como si se estuviera helando.
—¿Qué es?
—Cosas de familia.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Tus hermanos?
Ella lo deseaba. Ellos eran fáciles. Fáciles y estúpidos , no tenía ningún problema
para manipularlos, incluso aunque la hicieran enojar.
—No. No son mis hermanos. Me tengo que ir. —Se puso de pie, pero Mitch la
agarró de la mano—. Puedo ir contigo.
¿Cómo podía no haberse dado cuenta antes? Era tan dulce. En serio.
Simplemente... dulce. Ella nunca había conocido a nadie dulce antes. Aunque en su
familia, dulce se traducía como cobarde.
—Estaré bien.— Y si Mitch viniera también, él no lo estaría. Había algunos lugares
de esta ciudad a los que los gatos nunca podrían ir. No si les gustaba respirar.
—No tardaré.
—Está bien. —Sonrió—. Estaré aquí cuando regreses... hambriento.
Ella dejó caer los brazos.
—¿Otra vez? —Lo había alimentado antes... la comida que debería haber durado
días estaba desapareciendo rápidamente en una noche.
—Sí. De nuevo. Así que no te demores mucho, ¿de acuerdo?
La preocupación que mostraba la hizo sentir una especie de calor en su interior…
o le estaba dando urticaria. Le sucedía eso cuando venía de visita a su casa.
—Bueno. Incluso trataré de traer a casa algo sangriento. —Ella le entregó la 45 que
le había quitado antes.
—Si aún está moviéndose y sangrando, sería genial.
Sissy salió de la casa y se dirigió a los bosques que rodeaban el terreno de sus
padres. Cambió mientras caminaba, quitándose la ropa antes de echar a correr.
Nunca creyó que iba a pensar esto, pero echaba de menos a sus padres. No se
había dado cuenta de cuánta mierda familiar la protegían con su sola presencia.
Sissy siguió corriendo. Se sentía segura en el territorio de sus padres, a pesar de
que si fuera demasiado lejos al oeste, cruzaría de Smithtown a Barronville. El
territorio de los felinos se extendía por la salvaje selva virgen de la cruel manada
Barron, que incluso Sissy evitaba, a menos que tuviera a sus lobas con ella. Si fuera
demasiado al sur, cruzaría al territorio de los osos. Ellos eran mucho más acogedores
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

que los felinos, pero Sissy tenía una reputación allí que no la hacía exactamente una
canina bienvenida en su ciudad.
Pero si iba muy al norte, y se metería en un territorio donde pocos se aventuraban.
Ni los leones, ni los osos, ni los lobos. Y una buena parte de los Smith tampoco iban
allí. Nadie. Y con muy buena razón.
Sissy supo en el momento en que cruzó a ese territorio. Lo sintió en sus huesos. En
su alma. El poderío de éste impregnado en el suelo bajo sus pies. Un lugar de poder.
Un poder que no era ni bueno ni malo. El problema más bien era cómo se ejercía ese
poder.
La esperaban a menos de dos kilómetros. Sissy se detuvo a tres metros de ellas.
Ella no cambió hasta que la primera lo hizo.
—Gertie—dijo después de cambiar.
—Sissy Mae.
Las otras tres hembras cambiaron, pero ninguna de ellas se le acercó.
—Así que, ¿qué quieres?
Gertie se encogió de hombros.
—Sólo quería verte. Pensé que te gustaría subir a beber un té dulce. —Hizo un
gesto detrás de ella—. A ella le encantaría verte.
—Olvídalo. No voy allá arriba.
—Sissy, sabes que ella no te lastimaría. —Resultar herida no era lo que le
preocupaba a Sissy.
Todo el mundo la llamaba Abuela Smith, pero lo más que ella era para Sissy era
como una tía abuela. Nadie lo sabía a ciencia cierta, pero se decía que era una
adolescente durante la Guerra Civil. Ella no tomó partido por ningún bando ya que
considera todo eso “asunto completamente humano”, pero Dios no quisiera que
algún soldado de cualquier bando entrara en territorio Smith.
Incluso el padre de Sissy le temía, y el hombre no temía a muchos. Tan vieja como
las montañas y tan mala como una serpiente, la abuela Smith era una poderosa bruja
y cambiante que lideraba por el miedo. A ella no le gustaban mucho los machos, y
arrebataba hembras Smith con poderes a sus madres y las criaba. Se escuchaba a las
tías de Sissy decir, que la abuela Smith había querido a Sissy y había bajado de su
preciosa colina a buscarla. Fue Janie Mae la que la hizo retroceder. Y con ese único
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

movimiento, se aseguró su lugar como Hembra Alfa y la eterna enemistad de una


irritable perra vieja que vivía en la colina.
—Mira, estoy aquí sólo por unos días. Luego me iré otra vez.
—Sabemos lo que tu madre te ha contado sobre nosotras, pero ella no sabe nada.
Tienes el linaje de una hembra Smith. Una de nosotras. Siempre tendremos un lugar
para ti aquí... entre nosotras.
Sissy forzó a su cuerpo a no moverse. No huir. Incluso cuando se acercaron, ella
no retrocedió. Mantuvo su voz calmada.
—Nunca perteneceré a este lugar. Tú lo sabes. Ella lo sabe.
—Esa es tu madre hablando, Sissy Mae. Eres más inteligente que eso. Sabes a
donde perteneces.
—Sé que termino con esta conversación.
—Esa puta te ha convertido…
Sissy ni siquiera supo que lo había hecho hasta que su garra cortó la mejilla de
Gertie. La sangre roció un tronco de árbol, y las otras gruñeron con los colmillos
extendidos.
—Vuelve a llamar a mi madre así, Gertie, y será lo último que hagas.
Entonces Gertie estaba allí, con la frente apoyada contra la de Sissy y los colmillos
al descubierto.
—Recuerda quién eres, niñita. Recuerda de dónde vienes.
Manteniendo los colmillos y las garras retraídas, Sissy dijo con voz firme:
—Aléjate de mí.
Podía ver a Gertie decidir lo que quería hacer, pero un aullido bajo de más arriba
en la colina tuvo a las cuatro hembras mirando nerviosamente sobre sus hombros.
Gertie dio un paso atrás. Se quedó mirando a Sissy.
—Volveremos a hablar.
Se alejaron de ella, pero nunca le dieron la espalda. Al menos no hasta que se
perdieron de vista.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *
Mitch había acabado la mayor parte de los cereales que la señorita Janie tenía en
sus armarios antes de darse cuenta de que Sissy había llegado a casa.
La encontró sentada en la mecedora del porche, con las piernas dobladas debajo
de ella y los ojos enfocados en la oscuridad.
Sentándose a su lado, comenzó a mecerse suavemente. Nunca había estado en una
mecedora en un porche antes. Le gustó.
—¿Estás bien?
—Sí.
—Sissy... —Mitch dejó escapar un suspiro—. Estoy mucho más fuerte ahora, y voy
a irme mañana.
—No se trata de ti, Mitch. —Ella lo miró—. Yo sentada aquí, pensando. Esto no es
acerca de ti. Pero necesito que me prometas una cosa.
—Lo que sea.
—No trepes a esa colina. —Señaló a la misteriosa colina con el temible bosque que
la rodeaba donde había entrado corriendo antes—. Nunca subas allí. Y si algo te
llama, como un tío muerto, o si crees ver a un perro mascota que una vez amaste
cuando tenías diez años, ya sabes... ignóralo.
—Lo recordaré. —Sissy no tenía nada de qué preocuparse. Por instinto, un hombre
sabía que no debía ir a algunos lugares. Esa colina era uno de esos lugares.
Mitch se rascó la barbilla.
—Entonces, ¿podemos volver a mí ahora?
Sissy sonrió, luciendo aliviada de que no hubiera hecho más preguntas.
—Sí, podemos volver a ti ahora.
—Que yo esté aquí no te está ayudando con tu familia, ¿verdad?
—Aparte de tu apetito aterrador... eres el menor de mis problemas cuando regreso
a casa.
—¿Entonces cuál es?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Cuando ella se encogió de hombros, Mitch le palmeó el muslo.


—Soy un oyente muy bueno. —Cuando Sissy sólo se le quedó mirando, añadió—:
Tengo ojos muy expresivos. Las mujeres aman esa mierda.
—No es nada realmente—le dijo ella finalmente—. Es decepcionante cuando te
das cuenta de que nada ha cambiado o alguna vez cambiará. Como mi abuelito solía
decir... la misma mierda, diferente día.
—No puedes dejar que tu familia te afecte.
—Es fácil decirlo. Tu familia te adora. —Y ella puso los ojos en blanco ante eso.
Mitch se rascó la cabeza.
—¿De qué estás hablando?
—De ti. Tu madre te adora. Brendon se jacta de ti todo el tiempo. Y tus hermanas
no han intentado matarte ni una vez.
—Detente. —Mitch sostuvo ambos dedos índices en alto y los enrolló—. Vamos a
rebobinar. ¿Quién se jacta de mí todo el tiempo?
—Brendon. —Sissy se volvió en el columpio para enfrentarlo—. Sabes que él se
jacta de ti todo el tiempo, ¿verdad?
Todo lo Mitch pudo hacer fue negar con la cabeza. ¿Su hermano? ¿Jactándose? ¿De
él?
—¿Cómo puedes no saberlo?
—¿Qué dice?
Ahora absolutamente molesta con Mitch, comenzó a enumerar las cosas con los
dedos.
—Que fuiste una estrella del fútbol en la escuela secundaria. Que te graduaste de
la escuela secundaria y la universidad con honores. Que has sido galardonado o lo
que sea en tu pequeño departamento de policía. —Sólo Sissy tildaría a todo el
Departamento de Policía de Filadelfia como un “pequeño departamento de policía”.
Jesús, como le gustaba.
—Qué orgulloso está de ti. Y cómo tú eres como hermano. Bla, bla, bla. Su pecho
se infla cuando habla de ti, y él ya es un hombre de gran tamaño.
—Guau.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Realmente no lo sabías?
—Nop. —Apoyando la barbilla contra el puño, el codo en la parte posterior del
columpio, le preguntó—: ¿Y Marissa?
—No preguntes por la inalcanzable, viejo.
—Buen argumento.
—Entonces, mientras que tus hermanos están corriendo de un lado a otro
haciendo alarde de ti y sollozando sobre tu cuerpo sin vida, estoy atrapada con mi
pandilla.
—¿Es eso tan malo?
—Una vez le dije a Travis que estaba pensando en solicitar un puesto de
recepcionista en una oficina de abogados, y me dijo: “¿No suelen contratar chicas
guapas para eso? “
Mitch apretó los dientes. Ni siquiera había conocido a Travis todavía, pero ya
odiaba al hombre.
—Por suerte, sé lo increíble que soy, de lo contrario habría estado devastada.
—Y él está celoso.
—¿Celoso? ¿De qué?
—Está celoso de ti.
—¿Es eso cierto?
—¡Por supuesto! Porque no importa lo que haga, cuando se pone los pantalones
cortos y uno de tus sostenes, nunca luce tan lindo en ellos como tú.
Y mantenerla riendo durante la próxima hora hizo a Mitch sentirse increíble.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 6

Sissy se despertó a eso de la una de la tarde... sola.


Ellos habían ido desde el porche a la sala familiar y pasado una buena parte de la
noche viendo la televisión nocturna y riendo. Lo último que Sissy recordaba era
apoyar la cabeza sobre el hombro de Mitch mientras discutían los beneficios de hacer
un comercial para el negocio de seguridad de Mace y Bobby Ray y cuán disgustado
ambos ex SEALs estarían si incluso trataran de sugerirlo… lo que significa que lo
harían.
Y ahora se despertó en el mismo sofá, pero sin Mitch. Tal vez se había ido a la
cama. Esperaba que así fuera. El hombre necesitaba dormir. Un sueño verdadero, no
simplemente la inconsciencia de la pérdida de sangre.
Incorporándose, se frotó la cara y se desperezó hasta que escuchó todo tipo de
estallidos y ruidos que no hicieron nada excepto preocuparla por su salud ósea
general. Entonces su estómago rezongó, y todo lo demás quedó atrás. Arrojando la
manta que tenía en sus piernas, entró tropezando en la cocina. Abrió la nevera,
decidida a comer antes de que Mitch tuviera la oportunidad de dejarla sin nada, y se
congeló. No quedaba nada más que un cartón de comida china rancia que sus padres
habían dejado. Fue a los gabinetes de arriba y los revisó, pero todo el cereal y las
Pop-Tarts que sus padres tenían para sus nietos habían desaparecido también.
¡Felino egoísta!
Molesta más allá de la razón, Sissy subió dando pisotones, con la esperanza de
despertar al gato grande con el ruido. Se dio una ducha rápida y fue a su habitación
para conseguir ropa. Una vez que se puso un par de pantalones cortos de mezclilla,
el sujetador, y la camiseta, fue a la habitación de Bobby Ray dando pisotones y abrió
la puerta bruscamente. Pero la cama estaba vacía.
Sissy se volvió hacia el pasillo.
—¿Mitch?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

No hubo respuesta, así que corrió por el pasillo y por las escaleras, llamándolo.
Cuando entró en la cocina, se dio cuenta por primera vez de la hoja de bloc
doblada sobre la mesa.
Famélico. Fui a la ciudad a por comida. ¡Necesitamos suministros, mujer! No estás
cuidando de mí correctamente.
A continuación, una molesta carita sonriente.
Su ojo parpadeó.
¿Fue a la ciudad? ¿Solo? ¿Qué estaba mal en ese hombre?
Sissy cambió, corriendo a toda velocidad hacia la ciudad, su coche de alquiler
completamente olvidado dado que ella iba caminando a la mayoría de lugares
cuando venía de visita.
Nunca se le había ocurrido que él pudiera deambular por su cuenta, pero debería
haber recordado que él nunca iría de caza si podía evitarlo. Los leones machos eran
carroñeros en lo más íntimo. Acostumbrados a ser atendidos por las hembras en su
vida. Dado que Mitch no tenía a su propia manada para alimentarlo, pasaba la
mayor parte del tiempo en los restaurantes o pidiendo comida a domicilio.
Sissy cortó por la maleza en dirección contraria a los bosques donde había vagado
anoche.
Acortó camino por varios de los patios traseros de sus parientes, saludándolos a
los que la saludaban mientras ignoraba el pequeño ciervo que saltaba en su camino.
Su estómago gruñó, pero ella siguió hasta que llegó a la carretera principal que
llevaba a la ciudad. Por supuesto, allí fue cuando chocó contra la puerta de un
Camaro 78 rojo brillante, el impacto arrojándola de nuevo al bosque.
En momentos como éste, estaba agradecida de ser una cambiante.
Oyó los neumáticos chirriar cuando el conductor pisó el freno. Unos segundos
más tarde, se abrió una puerta y una ronca voz femenina gritó:
—¿Hola? —Entonces Sissy la oyó olfatear mientras la hembra loba trataba de
localizarla.
—Estoy aquí—respondió Sissy mientras se incorporaba hasta que estuvo sobre sus
manos y rodillas.
Los ruidos de pasos se acercaron, y ella escuchó:
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Oye. Lo siento. ¿Estás... espera. ¿Sissy Mae?


Sissy levantó la cabeza, y su mirada viajó por un largo y poderoso cuerpo
vistiendo unos jeans gastados, una camiseta muy usada, y no mucho más. Pero
cuando Sissy vio esa cara, ella sonrió.
—Mierda. ¿Dee-Ann?
—Imagina—suspiró Dee-Ann—. He matado a mi propia prima. Madre va a tener
un ataque.
Riéndose, Sissy tomó la mano de Dee y dejó que su prima la ayudara a ponerse de
pie. Dee-Ann era su prima por partida doble. Su madre, Darla, era hermana de Janie
Mae, y su padre, el infame tío Eggie, era el hermano mayor de Bubba Smith. Ella era
tres años mayor que Sissy, pero habían pasado algunos buenos momentos juntas.
—Bueno, ni lo pienses. No lo hiciste adrede.
—Maldición. Lo tenía todo planeado.
La pareja se abrazó, y Sissy dejó escapar un suspiro de alivio.
—Dee, no sabía que estabas en casa.
—Sólo he vuelto hace un par de días. Estoy en la buena senda ahora, Sissy—
terminó en un murmullo.
Sissy apisonó su deseo de interrogar a su prima por cómo se sentía y en lugar de
eso dijo:
—Bueno, cariño, te perdiste la boda del siglo.
—Eso he oído. Realmente siento mucho habérmela perdido.
—No te preocupes. Bobby Ray entiende.
Volvieron caminando juntas a la carretera principal, y Sissy miró furiosa el
Camaro aún en marcha.
—Y tienes el descaro de deambular por la ciudad en mi coche.
—Oh, no, no, no. —Dee negó con la cabeza—. Ni siquiera lo intenté. Gané este
coche en buena ley. Además, me veo mucho mejor en él de lo que tú nunca te verás.
—Sigo diciendo que la carrera no fue justa.
—Paso de ti—afirmó Dee rotundamente. Por supuesto, ella afirmaba la mayoría
de las cosas vehementemente.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy rió, dándole a su prima otro abrazo.


—Llévame a la ciudad, perra—dijo mientras caminaba hacia el lado del pasajero.
—Está bien. Pero me debes donde tu cabeza grande y gorda abolló la puerta del
lado del conductor.
—Tal vez si no condujeras con exceso de velocidad.
Golpeando las manos contra el techo del coche, Dee clavó los ojos en ella.
—No dijiste eso. Esas palabras no salieron de tu boca.
Sissy le dio la mirada más inocente.
—¿Por qué, prima?, no sé lo que quieres decir.

* *
La camarera puso otra hamburguesa con patatas fritas delante de él y dio un paso
atrás.
—¿Algo más?
Con la boca llena de comida, Mitch levantó su vaso vacío.
—Más leche—dijo ella—. Entendido. —Agarrando varios platos vacíos, la
camarera dejó escapar un pequeño suspiro y negó ligeramente con la cabeza antes de
marcharse.
Mitch no sabía por qué todo el mundo lo miraba fijamente. Tenía hambre, maldita
sea; eso no lo convertía en un fenómeno.
Cuando se zambulló en la séptima hamburguesa Mighty Burger de la fonda
Smithtown, el sonido retumbante de un silenciador modificado le llamó la atención,
y el Camaro rojo cereza más dulce pasó como un tiro por el ventanal del frente de la
fonda. Los neumáticos chirriaron, y el coche regresó prácticamente zambulléndose
en el lugar vacío justo enfrente.
En realidad no debería haber estado sorprendido cuando Sissy riendo salió del
lado del pasajero, ni cuando la camarera apoyó su vaso de leche lleno y dijo:
—Oh, Señor. Aquí vienen los problemas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¡Ahí estás!—dijo Sissy mientras entraba en la fonda con otra mujer justo detrás
de ella.
Mitch tenía que admitir que le gustaba cómo Sissy entraba en cualquier lugar. Al
instante, todos los varones eran conscientes de ella. Pero Sissy o bien no se daba
cuenta, o hacía un esfuerzo extraordinario para no darse cuenta. Mitch no lo sabía,
pero disfrutó lo ajena que parecía, fastidiando a todos los machos en un radio de diez
metros.
Sacó una silla y se dejó caer en ella.
—La próxima vez que salgas de la casa, ¿por qué no te pones un gran blanco en el
pecho?
—¿Qué significa eso?—preguntó él mientras masticaba su hamburguesa.
—Estoy tratando de proteger tu tonta persona, y tú vas de vagabundeo.
—No estabas satisfaciendo mis necesidades—dijo simplemente—. Y tengo grandes
y exigentes necesidades.
—Eres un glotón—espetó ella y tomó una patata frita de su plato. Él le gruñó, pero
ella sólo resopló—. Y tacaño.
—Yo no comparto.
—Supéralo. —Tomando más patatas fritas, y arriesgando su mano en el proceso,
Sissy señaló a la mujer que había entrado con ella y que ahora se sentaba en la silla
frente a Mitch—. Este es mi prima, Dee-Ann. Dee-Ann, este es Mitch Shaw. Es un
gato y mi personal dolor en el culo.
—Hola—dijo entre dientes Dee-Ann mientras miraba alrededor de la fonda. Mitch
se percató inmediatamente de esa mirada. Solía tenerla hasta que aprendió a ser más
sutil. Ésta era una mujer cautelosa y suspicaz. Con una mirada, ella probablemente
podría indicarle cada salida en el local, quién creía que sería el mayor problema, y
cuál sería su plan de escape si alguien que la pusiera nerviosa entrara por la puerta
principal.
El cabello de Dee-Ann era más oscuro que el de Sissy y mucho más corto. Sus ojos
eran de un amarillo brillante, y su cuerpo hacía el aspecto de Sissy casi pequeño. Ella
era manifiestamente fuerte y lucía cicatrices que no provenían de garras o colmillos.
—Ella acaba de regresar del extranjero—le dijo Sissy, y sus ojos dejaron en claro
todo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy se retorció en su silla y miró al mostrador.


—Sammy... ¡Sammy Ray!
Los ojos de Mitch se pusieron bizcos con sus gritos, y él echó un vistazo a su prima
sólo para ver que Dee-Ann ni siquiera parecía prestar atención.
—¿Qué?—gritó Sammy Ray. Era como si la familia Smith tuviera un solo volumen
a la hora de hablar.
—Quiero las hamburguesas de lujo. — Ella miró a su prima—. ¿Qué quieres?
—Lo mismo.
Sissy asintió y volvió a mirar al mostrador.
—¡Que sean dos!—gritó ella, se volvió y se encogió de hombros ante Mitch—.
¿Qué?

* *
Ronnie no había dormido bien durante la noche y durmió hasta la tarde, así que
no se sorprendió al despertarse y darse cuenta de que su compañero no estaba.
Tampoco se sorprendió de encontrarlo caminando de un lado a otro en su oficina.
Shaw pensaba que podía ocultarle sus sentimientos. Pero eran compañeros. Ella
sentía lo que él sentía. No en algún loco nivel metafísico. Simplemente de la manera
en que uno que ama a otro lo siente. Y todo el cielo sabía que amaba a Brendon
Shaw.
—Vas a hacer un agujero en la alfombra, cariño.
Él se detuvo e inmediatamente la miró. Entonces cerró los ojos e hizo retroceder la
furia cociéndose a fuego lento en ellos. Ella raras veces había visto a Shaw tan
enojado. Tenía una naturaleza maravillosa y eso hacía estar con él más fácil de lo que
pudo haberse imaginado. Pero su amor por su hermano era profundo y duradero y
teñido de culpa por la forma en que el padre de Shaw había parecido olvidar la
existencia de Mitch durante catorce años.
Shaw había intentado muy duro proteger a Mitch, pero después de lo que Dez le
había dicho ayer, ellos necesitaban tomar precauciones diferentes para proteger a
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch. Aunque Ronnie aún tenía dificultades para creer lo que Dez le había dicho.
Incluso cuando sabía que era verdad.
—Lo siento—dijo él.
—Y deja de pedir disculpas. No has hecho nada malo. —Ella se acercó a él y le
rodeó la cintura con los brazos—. Nada de esto es tu culpa.
—Entonces por qué tengo la impresión de que lo es.
—Porque está en tu naturaleza. Proteger a todo el mundo a tu alrededor es lo que
haces.
—Tenemos que asegurarnos de que Sissy sabe con lo que está tratando ahora.
Cómo ha cambiado todo.
—Ella lo hará.
—Y luego tenemos que asegurarnos…
Ronnie le puso la mano sobre la boca.
—Alto. —Ella movió sus brazos hasta que estuvieron alrededor del cuello de
Shaw y tiró de él hasta que su cara estuvo presionada contra el lado de su cuello y los
brazos masculinos se apretaron alrededor de su espalda.
Él la abrazó tan fuerte que una mujer más débil habría tenido costillas rotas.
—¿Confías en mí, Brendon?
Él asintió con la cabeza, y ella sabía que no podía hablar en ese momento. Eso
estaba bien. No le hacía falta.
—Entonces, déjame esto a mí, amor.

* *
Finalmente, Mitch parecía haber terminado de alimentar esa cara gorda suya y se
recostó en la silla con un suspiro.
—Ahora esto estuvo bueno.
—Y con suerte, dejaste suficiente comida para el resto del pueblo—disparó ella.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Alguien está irritable—respondió Mitch, seguido con un silbido burlón y un


destello de garras—. ¿Un platillo de leche de postre, querida?
Grosero hijo de…
—Gracias—dijo Mitch a la camarera mientras agarraba la cuenta de ella. Él le echó
un vistazo y se la entregó a Sissy.
Ella miró sarcásticamente el trozo de papel en la mano y luego de nuevo a él, con
una ceja enarcada.
—¿Y por qué me estás dando esto?
—No tengo dinero, Culo de oro.
Su ojo parpadeó. Odiaba cuando la llamaba así.
—Bueno, Mitchy—Y ella realmente disfrutó esa mirada furiosa que consiguió a
cambio—, ¿quién diablos te dijo que aspiraras la mitad de los suministros de
alimentos de mi hermano?
—¿Tu hermano es dueño de este lugar?
—Seh.
Mitch resopló, hizo una bola con la cuenta, y se la arrojó a Sissy, golpeándola en la
cabeza.
—Los dos sabemos que no tienes que pagar para comer en el local de tu hermano
si se lo pides con amabilidad. Ahora ve a pedirle con amabilidad.
Gruñendo y mirándolo echando fuego por los ojos, Sissy se abalanzó a por el
cuchillo en la mesa, pero Dee lo agarró primero.
—Dios. —Dee agarró la factura hecha una bola, se levantó y la llevó a la barra.
—¿Tú estás segura de hacer que pague tu prima?
No. Ella iba a hacer pagar a Mitch.
—Hecho—les dijo Dee mientras regresaba caminando—. ¿Ven? No es una cirugía
cerebral. ¿Necesitas que te lleve, Sissy? —Sissy sonrió, y Dee dio un repentino paso
hacia atrás—. ¿Qué?
—Bueno... él, literalmente, ha acabado los alimentos en la casa. ¿Crees que puedes
llevarme al Mega Store?
—Tú tienes un coche.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Tengo un coche de alquiler. No es un bonito Camaro que ganaste injustamente.


—El Camaro no había sido el primero de Sissy, pero ella lo había querido como a
todos los demás—. Dee, no me hagas lloriquear.
Dee levantó la mano.
—Por favor no lo hagas. Sabes cómo me molesta ese sonido.
Sissy tendió la mano.
—Llaves.
—No vas a conducir.
—Y una mierda que no. Dame.
Dee soltó un suspiro y le entregó las llaves.
Con una sonrisa, Sissy se levantó.
—Vamos.
—Asiento del pasajero—gritó Mitch, y Dee negó con la cabeza.
—No estoy segura de que eso sea una…
—Él lo pidió—interrumpió Sissy—. El asiento del pasajero es para el gato.

* *
Mitch salió a la acera y miró a su alrededor. Smithtown era un lugar pequeño y
bonito. Realmente acogedor y limpio. El tipo de lugar donde las personas dejaban su
puerta sin llave durante el día. Incluso con todos los caninos locales mirándolo
fieramente, él todavía se sentía bastante cómodo. A pesar de que había revisado cada
hamburguesa para asegurarse de que nadie hubiera escupido en su comida.
Abriendo la puerta del pasajero del Camaro ’78, Mitch esperó hasta que Dee-Ann
se metió en el asiento trasero, y luego entró él. El coche había sido mantenido por
expertos y prácticamente tuvo a Mitch ronroneando mientras se hundía en el asiento.
—Abróchate el cinturón—le dijo Sissy.
Él casi resopló de nuevo. ¿Qué? ¿Pensaba que podía asustarlo yendo a ciento
treinta o algo así? Una de las razones por las que se había convertido en policía era
porque había intimado con los que lo habían detenido con regularidad. Finalmente,
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

uno le dijo que no lo detendría por exceso de velocidad, de nuevo, si él colaboraba


durante la feria de trabajo de la escuela secundaria justo esa semana. Parecía una
salida fácil a una multa o tiempo en la cárcel, por lo que fue. Y poco después de que
Mitch cumpliera los veinte años, era policía.
Para complacerla, Mitch se abrochó en el asiento, riendo ahogadamente cuando se
dio cuenta de que tenía el tipo de arnés de seguridad que los pilotos de NASCAR
utilizaban en sus coches.
—¿Abrochado?
—Sí. —Él sonrió—. Adelante.
Sissy le devolvió la sonrisa.
—Si tú lo dices.
Mitch no estaba seguro, pero le pareció oír a Dee-Ann gruñir algo, la mujer no era
una gran conversadora, antes de que Sissy Mae pusiera en marcha el motor y el
deseo de Mitch de ronronear empeoró. Nada sonaba más dulce que un motor al
máximo.
Lentamente, Sissy se apartó de la acera. Miró a ambos lados de la calle e hizo un
viraje en U.
Ubicada en el medio de la calle con el motor retumbando, Sissy se lo quedó
mirando, y Mitch le devolvió la mirada. Finalmente, cuando las miradas siguieron
más allá de lo que incluso los cambiantes considerarían normales, él sonrió. Con la
sonrisa que utilizaba cuando realmente quería molestarla. Había conseguido muchas
cosas arrojadas a la cabeza con esa sonrisa. Esta vez, sin embargo, Sissy solamente le
devolvió la sonrisa. Incluso Mitch tuvo que admitir que tenía una sonrisa asesina.
Algo así como la de su hermano, pero Sissy le provocaba cosas que estaba segurísimo
de que Smitty nunca podría provocarle.
—Agárrate—murmuró ella, y él se preguntó brevemente si alguna vez usaba ese
particular tono de voz en la cama.
Mitch resopló, tratando de detener hacia donde se dirigían sus pensamientos, de
nuevo.
—Sí, sí. Muéstrame lo que tienes, cariño… ¡Madre de Dios Todopoderoso!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *
Sissy nunca supo que Mitch tenía un vocabulario tan colorido hasta que puso su
viejo Camaro en marcha y pisó el acelerador.
Cuando tomó esas curvas cerradas sobre Deer Road a más de ciento cuarenta y
cinco kilómetros por hora, la llamó con los tipos de nombres por los que su padre le
daría collejas. Cuando jugó Play Chicken 9con un par de sus primos, al menos, estaba
bastante segura de que eran sus primos, en esa camioneta, él se aferró al salpicadero
y apretó los dientes. Cuando iba a más de doscientos kilómetros por hora en Duckbill
Drive, podría haber escuchado algunos rugidos más violentos y uno o dos gemidos.
Pero cuando alcanzó los doscientos sesenta y cinco y tomó esa curva en Watermans
Way, ella supo que tendría que reemplazar el tablero de instrumentos de Dee. Esas
marcas de garras no harían nada más que depreciar el vehículo.
Haciendo volar grava y tierra, giró y aparcó en la tienda. Una tienda de
comestibles que atendía a su especie seguramente ubicada entre el territorio de los
caninos, felinos, y de las hienas. El llamado Mega Store era una de las pocas “zonas
seguras” locales, donde diferentes especies podían socializar con comodidad.
Sissy apagó el motor y arrojó las llaves a su prima, sentada tranquilamente en el
asiento trasero.
—Tío, eso se sintió bien. Tú no puedes hacer ese tipo de cosas en Nueva York. —
Ella palmeó la rodilla de Mitch, deleitándose en la forma en que todo su cuerpo se
apartó de ella—. Vamos, Mitchy. Vamos a conseguir algunas provisiones para
encargarnos de ese hambre tamaño león.
Mordiéndose el labio y disfrutando de su forma de vida mucho más de lo que
realmente debería, Sissy salió del coche y se dirigió hacia las grandes puertas de
cristal de la tienda.

9En inglés Play Chicken: es un juego en el que ambos autos se enfrentan a toda
velocidad uno contra el otro y pierde aquel que se desvía hacia un lado del camino y
gana el que se mantuvo en línea recta.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *
Cuando se dio cuenta de que Mitch Shaw no se iba a mover a corto plazo, Dee-
Ann Smith se trasladó al otro lado del asiento trasero y salió del lado del conductor.
Inclinándose, se asomó y frunció el ceño un poco al ver lo pálido que había quedado
el gato grande desde que lo había conocido.
Pálido y un poco verde.
—Hay un pequeño lugar tranquilo detrás de la salida del jardín por allí. Si
necesitas un par de minutos.
Sin mirarla, Mitch asintió con la cabeza.
—Gracias.
—De nada. —Se puso de pie y cerró la puerta del coche, cuidando de no golpearla
bruscamente, dado que realmente no quería que el hombre descargara sus galletas
dentro de su vehículo.
Dee-Ann alcanzó a Sissy dentro de la tienda. Ella tenía lágrimas en los ojos, y Dee
sabía que había estado riéndose del pobre Mitch.
—Eres mala.
—¡Él lo pidió!
—En este momento, ese pobre muchacho está arrojando sus galletas en el jardín y
tú…
—¡Oooh! Dame tu teléfono. Quiero tomar una foto. —Ella trató de alcanzarlo, pero
Dee la agarró del brazo y se lo puso en la espalda.
—No estoy de humor para pelearme.
—Tú no sabes cómo tener algo de diversión.
Dee ni siquiera se molestó en discutir. Ella sabía que su prima era increíblemente
olvidadiza y despistada acerca de muchas cosas. Ella podría ser egoísta, un poco
obsesiva y una cambiante de primer orden. Pero en general, Sissy era una buena
persona, y Dee había estado realmente apenada de ver que su prima no era la
Hembra Alfa de Smithtown. Por supuesto, Dee no supo que Sissy se había mudado a
Nueva York para siempre hasta que había regresado a casa. Su vida en los últimos
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

cinco años no había ofrecido muchas oportunidades para tener actualizaciones


regulares sobre sus parientes.
Y Sissy tenía razón. Dee no sabía cómo tener ninguna diversión. Ya no. Su vida en
los últimos años no había sido divertida, y tenía los inicios de una úlcera para
probarlo. Pero sabía que Sissy había sido un tanto engañosa cuando le dijo a Mitch
que Dee había estado en “el extranjero”. Para Mitch, eso probablemente significó que
ella había estado luchando en Irak como el resto de los infantes de Marina con los
que había entrenado. Pero eso sería un error. Había sido enviada a hacer otras cosas,
y nunca había estado en ningún país árabe, y mucho menos luchado en uno. Cuando
había sido dada de baja honorablemente del servicio, pensó que volver a Tennessee
sería lo mejor para ella. Pero a excepción de su alegría al ver a sus padres y el
territorio donde le encantaba correr y cazar, ya se estaba hartando.
No obstante, Sissy tenía una forma de hacer salir la parte “divertida” de alguien si
se lo proponía. Citando a Janie Mae, “Sissy salió de mi vientre con su dedo medio
levantado”.
Mitch se acercó a las mujeres, su mirada feroz para Sissy y solo para Sissy. Había
recuperado un poco de su color, y ya estaba haciendo estallar un chicle en la boca, sí,
había perdido sus galletas detrás de la salida del jardín, se dio cuenta ella con una
sonrisa.
Sissy le sonrió.
—¿Cómo lo llevas, Mitchy?
Los ojos dorados se entrecerraron, y Sissy, para sorpresa de Dee, trató de
marcharse de prisa. Pero Mitch la atrapó, la giró y, de repente, sus manos estaban en
la cinturilla de los pantalones cortos de Sissy.
—¡Mitchell Shaw, no… auch!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Pero era demasiado tarde. Él ya había agarrado la parte trasera de sus pantalones
cortos y tirado hacia arriba, jalándola de sus bragas10.
El chillido de Sissy alcanzó una nota que Dee nunca supo que su prima fuera
capaz, irritando a cada cambiante en el edificio, antes de que Mitch diera un paso
atrás, se sacudiera las manos, y agarrara un carrito de compras.
—Muy bien, damas. Vamos a conseguir algunas provisiones.
Tratando de conservar un mínimo de dignidad, Sissy se echó el pelo hacia atrás y
mantuvo su columna vertebral recta mientras se dirigía hacia el baño para poder
sacarse las bragas del culo.
Y ahí fue cuando Dee se dio cuenta de que nunca había conocido a un hombre lo
suficientemente valiente como para meterle las bragas en el culo a Sissy Mae Smith.
Más allá del factor entretenimiento, Dee encontró todo el asunto en cierto modo
interesante.

* *
Mitch empujaba su carrito lentamente por el pasillo de la carne. Amaba las tiendas
amigables con los cambiantes. No sólo podía encontrar los cortes de carne más
grandes que en cualquier otro lugar, sino también los más interesantes.
Mmm. Impala. Hacía siglos que no comía impala.
Agarró un costillar congelado, lo dejó caer en su carro y siguió adelante.
Estaba mirando de arriba abajo una pata de cebra cuando se dio cuenta de que
estaba siendo observado de la misma manera, y se volvió para encontrar a tres leonas
extremadamente calientes de pie detrás de él.
—Hola—dijeron al unísono.

10 Hizo esto.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch sonrió.
—Hola.
—Soy Paula Jo Barron. Estas son mis hermanas, Lucy y Karen Jane.
—Hola. Mitch Shaw.
—Eres nuevo en la pueblo, ¿eh?
—Sí.
—¿Hay alguna posibilidad de que estés planeando quedarte?
—Bueno... —Mitch observó cambiar sus expresiones cuando miraron a su
izquierda. Él siguió sus miradas y se encontró mirando a los grandes y estúpidos ojos
de un lobo. Otro macho. ¿Quiénes eran estos machos? ¿Cuántos había en esta zona
de todos modos?
—¿Qué?
—¿Sissy está contigo?
Mitch sintió el deseo de desnudar los colmillos.
—¿Por qué lo preguntas?
—Sólo quería saludar.
Luego se quedó allí, sin decir nada. Smitty hacía eso a veces. Y los chicos Reed.
Simplemente se quedarían mirando cualquier cosa por ningún motivo. Era irritante.
—Bueno, ella no está aquí en este momento.
—¿Se está hospedando en la casa de sus padres, como de costumbre?
—Te vas a largar ahora, y no te lastimaré, porque te largaste.
El lobo asintió.
—Es justo. Dile a Lou que dije hola.
El lobo se marchó, y Mitch negó con la cabeza. ¿Qué extraña mierda sureña era
eso?
Mitch oyó un carraspeo, y alzó la vista a los tres pares de ojos dorados mirándolo.
—¿Sí?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Todos esos ojos dorados parpadearon con sorpresa, pero antes de que Mitch
pudiera entender por qué, otro carrito se estrelló contra el de él.
—Si crees—gruñó Sissy Mae, retrocediendo y golpeando su carrito de nuevo—,
por un maldito segundo que voy a pagar por la carne de cebra, ¡has perdido tu
jodida cabeza de gato!
—Eso es impala. No he agarrado la cebra todavía. Y tú vas a pagar por ello. ¿Y
quién diablos es Lou?
—¿Quién? ¿Y qué te hace pensar que voy a pagar por mierda?
—Porque yo lo quiero.
—Yo quiero la paz mundial y no tenerte a mi alrededor. Y sin embargo, no todos
conseguimos lo que queremos.
Él puso los ojos en blanco.
—Te devolveré el dinero, canina llorona.
—Podemos cazar ciervos en el patio trasero—le dijo exasperada.
—¿Cazar? ¿Yo? —Él se puso las manos en las caderas—. Tu trabajo es conseguirme
comida. ¿Por qué no has entendido ese concepto?
—Te puedo traer un bocadillo de puño. —Entonces ella puso su puño debajo de su
nariz—. Es mi especialidad.
Solo para cabrearla, y porque a él algo le gustaba, Mitch le lamió los nudillos.
—¡Puaj! —Ella rápidamente se limpió la mano en la camiseta—. ¡Eres asqueroso!
—Tienes un trabajo, canina. Atender todas mis necesidades y deseos. —Miró a las
leonas todavía mirando ávidamente—. Decidle cuál es su función. Y cómo debería
adorar cada minuto que emplee en atender mis necesidades y deseos.
Sissy miró a las leonas.
—Paula Jo.
—Sissy Mae. ¿Divirtiéndote?
—¡No! —Ella se volvió hacia Mitch, poniendo sus manos en jarras, imitando su
postura—. No estoy divirtiéndome. ¿Y cómo vosotras los aguantáis?
La leona se encogió de hombros y admitió:
—Es su esperma. Aguantamos mucho para conseguirlo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—O yo podría simplemente tener a un especialista quitando su esperma y lo


echaría de mi casa como todas vosotras deberíais.
Mitch se sorbió la nariz, se limpió una lágrima inexistente.
—Eso fue cruel. Me has lastimado profundamente.
—No. Yo te odio profundamente. Hay una diferencia.
Moviéndose rápidamente, Mitch la agarró de la cintura y arrojó su trasero dentro
de su carrito, luego lo empujó, enviándola a toda velocidad por el pasillo.
—¡Y esto es por tu ratito de conducción! —Le gritó entre risas sobre ella gritando
su nombre.
Él sonrió y se volvió hacia las leonas, que sólo se lo quedaron mirando.
—Somos amigos—explicó.

* *
Sissy agarró una caja de cereal. Era la caja más grande que tenían. Esto debería
funcionar. Dejó caer la caja en su carro.
—Bien podrías agarrar cuatro más si quieres que duren más allá de hoy.
Sissy cerró brevemente los ojos.
—Dime que solo estás siendo cruel porque nos odiamos.
Paula Jo negó con la cabeza.
—Ojalá pudiera, ya sabes, porque te odio. Pero es cierto. Por supuesto—le dijo con
una sonrisa lenta—podrías enviarlo a mi casa. Mis hermanas y yo sabemos cómo
encargarnos de los leones machos, y te libraremos de él. Y tú puedes volver a lo que
sea que hagas. Lamerte el culo. Perseguirte la cola.
Sissy apenas oyó los viejos insultos. Ni siquiera los registró. Estaba demasiado
ocupada dándose cuenta de que Paula Jo lo decía en serio. Ella quería a Mitch. Para
ella y su manada.
Y Sissy sería condenada antes de permitir que eso sucediera.
—Lo siento. Prometí que lo mantendría conmigo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí, pero él está comiendo fuera de tu casa. Y continuará haciéndolo. Las dos
sabemos que los tiempos son difíciles en este momento, así que, ¿por qué no me dejas
tenerlo?
Sissy presionó la mano contra el pecho. ¿Qué era esa extraña sensación que tenía?
Era algo... raro. Y ella nunca la había experimentado por un hombre antes. Pero se
había sentido así una vez antes con Paula Jo. Cuando la leona le había quitado el
primer ciervo que Sissy había derribado por su cuenta. Era sólo una pequeña cosa y
enfermiza, pero era de Sissy. Entonces Paula y su hermana Karen Jane salieron del
bosque y ahuyentaron a Sissy y Ronnie Lee. Mientras Sissy las observaba comerse su
premio, había estado tan enfadada que, directamente, no podía ver.
Señor en el cielo... ¡estaba celosa!
—Lo siento, Paula Jo. A diferencia de vosotros, cuando los lobos se comprometen,
incluso con un gato, cumplimos.
Como de costumbre, fue en ese momento cuando Mitch, de repente, se deslizó por
el final del pasillo. Literal. Se deslizó. Debido a que tenía los pies en el carro y se
había empujado a sí mismo.
—¿Estaba bailando ballet? —Paula Jo frunció el ceño.
Por la posición de los brazos...
—Creo que sí.
Sissy se frotó los ojos con los puños y se preguntó cuánta vergüenza acarrearía al
nombre Smith si se escapara de Paula Jo.
La leona se alejó lentamente.
—Interesante.

* *
Mitch metió el brazo hasta el fondo del estante de las papas fritas, hizo una
pequeña U, y lo arrastró hacia adelante. Las grandes bolsas cayeron del estante
directamente dentro del carro. Él hizo lo mismo con los pretzels.
Su nariz olfateó el aire, y miró por encima del hombro.
—Hola, Dee.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Hola.
—Aprovisionándome.
—Ajá.
Lo rodeó y miró su compra. Cuando su mirada se encontró con la de él, no dijo
una palabra.
—¿Qué?
—Nada.
Mitch empujó el carrito hacia adelante, Dee caminó a su lado.
—Dee, ¿puedo hacerte una pregunta?
Ella se encogió de hombros.
—No veo por qué no.
Eso parecía una respuesta extraña, pero... lo que sea.
—¿Quién es Lou?
—¿Lou? Conozco a montones de Lou. Vas a tener que ser más específico.
—Él es lobo y estaba preguntando por Sissy hace unos diez minutos.
—Oh. Ese Lou. Sí. Lo conozco. Él es de Smithtown.
—¿Qué es lo que quiere de Sissy?
—Lo que todos los machos de Smithtown quieren de Sissy. —Dee se detuvo por
dulces y agarró una barra de Hershey. Nada elaborado. Nada de almendras o
caramelo. Sólo sencillo chocolate con leche. Tenía una sensación que explicaba muy
bien a Dee.
—¿Y qué es eso?
—Follarla.
Mitch de repente miró a su alrededor. Nunca esperaba una respuesta tan…
contundente. Ni siquiera de Sissy. Y no le gustó esa respuesta cortante ni un poquito.
—¿Es así?
Ella mordió su chocolate y lo masticó. Esperaba que planeara pagarlo. Por ahora,
todavía era un policía.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Y marcarla.
—¿En serio?
—Ella es Sissy Mae. Nació Alfa. Y descendiente directa de los Smith. Además,
siempre he oído que es una traviesa en la cama.
—Está bien. Detente. —Mitch levantó las manos—. Sólo... detente.
—Tú preguntaste.
—Sí. Porque soy un idiota. Gracias por el recordatorio.
Por primera vez, Dee sonrió abiertamente. No la hizo más bonita, pero le quitó esa
perpetua mirada feroz.
—De nada.

* *
—¿Cuánto?—preguntó bruscamente Sissy cuando la cajera le dio el precio final.
Mitch se acercó a su hombro.
—Págale. Me está dando hambre.
Sintiéndose enferma, Sissy lo miró.
—¿Otra vez? Acabas de comer hace una hora. —A este paso, el hombre acabaría
con todas las provisiones de alimentos de Smithtown. Y se comería su dinero hasta
dejarla en un asilo de pobres.
—Casi dos. Y no vas a conducir esta vez. Devuélvele las llaves a Dee-Ann.
—No me digas qué…
—Ahora. O es el momento de un meterte las bragas en ese culo atómico. —Ella
sabía que él no estaba bromeando.
Gruñendo, le entregó la tarjeta de crédito de su madre a la cajera, debería a esa
mujer una fortuna cuando volviera al pueblo, pero Sissy no podía arriesgarse a usar
la suya, y a Dee Ann las llaves del coche.
—Te odio.
—¿Cómo puedes odiar esta cara?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Fácilmente.
—Pero soy adorable.
—Más como un psicópata.
Sintiéndose enferma de lo mucho a lo que ascendía esa sola factura de alimentos,
Sissy firmó el recibo, mientras que Dee miraba toda la comida que los dos
dependientes de la tienda embolsaban.
—No vamos a poder meter todo esto en el Camaro.
Sissy no estaba exactamente sorprendida. Ellos habían llenado tres grandes carros
con toda la comida que habían comprado. No estaba muy segura de adónde iba a
meter todo en la casa de su madre tampoco. Sólo tenían dos congeladores.
—Sissy podría caminar hasta la casa mientras tú nos llevas a mí y a los comestibles
de regreso.
—O yo podría destriparte aquí y dejar que tu cadáver en descomposición atraiga a
las hienas, mientras nos vamos a casa y disfrutamos de una agradable y tranquila
comida en casa de mis padres—respondió Sissy.
Mitch lo pensó un momento, pero finalmente negó con la cabeza.
—Eso realmente no funciona para mí.
—Entonces cállate.
Requirió un poco de trabajo, pero al fin, se las arreglaron para meter toda la
comida y a ellos tres en el coche, aunque Sissy terminó conduciendo porque Mitch no
cabía en el asiento trasero con todos los comestibles y ella se negó a entrar en el
asiento trasero ya que se rehusaba a parecer débil. Realmente nunca fue fácil ser una
Loba Alfa. Mitch sugirió que podía conducir, pero Sissy y Dee sólo se rieron de él.
Pero si Sissy siquiera superaba los cien, Mitch comenzaba a rugir, lo que pronto se
tornó cansino... y no hacía nada por sus oídos sensibles.
Una vez que llegaron a la casa de sus padres, ella y Dee pasaron otra hora
tratando de averiguar dónde poner toda la comida. Por supuesto, Mitch no fue de
mucha ayuda allí tampoco.
—Estoy demasiado hambriento para pensar—reclamó él y terminó sentado en el
sofá de sus padres comiendo un gran plato de Frosted Flakes y leche.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Está bien. A la cuenta de tres... ¡uno, dos... tres! —Las primas cerraron la puerta
del congelador, y de alguna manera, la trabaron.
Sissy dejó escapar un suspiro.
—Bueno. Conseguimos que entre.
—Ya sabes, en dos días más, le estarás comprando más comida.
—No quiero hablar de eso.
Regresaron a la cocina.
—¿Quieres quedarte un rato?
—No puedo. Prometí a madre que estaría en casa para la cena.
—Ven de visita mañana si quieres.
—Está bien. —Dee comenzó a ir hacia la puerta—. Y recuerda vigilar tu espalda.
—¿No lo hago siempre?
—Vigila más—le dijo Dee antes de cerrar de un portazo.
Sissy negó con la cabeza.
—Como siempre con esa chica... incomprensible.

* *
Mitch limpió la 45 y revisó el cargador.
—¿Trajiste algunas otras municiones con nosotros?
Sissy entró desde la cocina, secándose las manos en un paño de cocina. No sabía
qué diablos estaba ella cocinando allí dentro, pero Cristo Todopoderoso, olía tan
jodidamente bueno.
—¿Qué?
Él sostuvo en alto el cargador.
—¿Más municiones? ¿O es todo?
—Eso es todo lo que traje de Nueva York.
Él hizo una mueca.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Esto no es mucho.
—Lo sé.
Se miraron el uno al otro durante varios segundos. Por último, dijo Mitch:
—Gracias por tu alto nivel de preocupación.
—Realmente no está a la altura de tu alto nivel de lloriqueo.
—No estoy lloriqueando, estoy preocupado por nuestra seguridad.
Sissy se metió el paño de cocina en la cintura de sus pantalones cortos y atravesó
la habitación. Hizo a un lado un estante de madera que sostenía todo tipo de
pequeños y curiosos objetos y cosas. Cosas que Mitch sólo rompería accidentalmente,
por lo que nunca tuvo nada de eso en su propia casa.
Sissy no quitó el estante adosado a la pared; simplemente lo abrió. Fue entonces
cuando Mitch vio la falsa pared detrás de éste. Ella se apartó hacia un lado, dejando
al descubierto una caja de seguridad. Él conocía la marca. Era una de las de última
tecnología. Sissy marcó un código y bajó la palanca. Abrió la puerta, y Mitch dejó
escapar un suspiro ahogado.
—Santa mierda.
—Éstas son las cosas de madre—dijo Sissy mientras daba un paso atrás para que él
pudiera tener una vista aún mejor del arsenal detrás de la pared—. Puedes usar
cualquier cosa aquí excepto sus cuchillos. No te metas con sus cuchillos. Yo robé solo
uno, una vez cuando tenía doce años, y me azotó el culo. Y como parece que le
gustas, voy a ser la que sufra.
Cuando Mitch simplemente se sentó y se quedó mirando, ella le hizo un gesto
para que se acercara.
—Ven acá. Te voy a mostrar lo que tiene. Luego te mostraré el piso de arriba de
padre.
Poco a poco, Mitch se puso de pie.
—¿Podéis tener legalmente estas cosas?
—La caza es una forma de vida por aquí.
Mitch metió la mano en la caja fuerte de ocho estantes y sacó la semiautomática
Tech Nine.
—¿Y qué, exactamente, es lo que caza con esto, señorita Smith?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Cualquier cosa—dijo simplemente—que no se suponga esté en nuestro


territorio.
Y Mitch supo que no estaba hablando de ningún maldito ciervo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 7

Sissy no sabía que alimentar a Mitch sería tan agradable, excepto por el gasto, por
supuesto. Él había gemido y ronroneado mucho durante toda la comida. Todo lo que
pusiera delante de él lo haría sonreír, y luego lo devoraría como si no hubiera comido
en días.
Le había hecho a su ego un mundo de bien y eliminado el enfado por todo el
dinero que había gastado antes. Ella raras veces cocinaba por estos días y había
olvidado cómo era tener a alguien apreciando sus esfuerzos.
Por supuesto, le hizo limpiar la vajilla mientras tomaba una ducha. Él había
tratado de luchar contra eso, pero cuando ella le prometió guiso de cebra para el día
siguiente, cerró la boca y se puso a trabajar. Cuando entró en esa cocina una hora
más tarde, brillaba como si los ángeles la hubieran tocado.
Ahora, con una cerveza en la mano, estaba sentada en la mecedora del porche
delantero vistiendo su vieja camiseta de béisbol favorita y disfrutando de la noche
de final de verano. Esto era lo que echaba de menos de vivir en Smithtown. Noches
como ésta. En Nueva York, nunca era tranquilo, y aun mientras adoraba la energía,
había que aceptar lo maravilloso de oír los grillos y los pájaros nocturnos.
Mientras se peinaba el cabello mojado, comenzó el aullido. En la parte más alejada
de Smithtown, un lobo comenzaría, y se extendería hasta que todos en Smithtown
estuvieran animados con el sonido. Sonriendo, Sissy inclinó la cabeza hacia atrás y
aulló junto con ellos. Ella simplemente adoraba ese sonido. Adoraba el significado
detrás de él. El poder. El…
—¡Cierra la boca! ¡Estoy tratando de dormir!
Sissy se puso bizca mientras los aullidos se detenían abruptamente. Señor, ella
escucharía hablar de esto hasta que estuviera en su tumba.
Con un suspiro, se dirigió a su cuarto y cerró la puerta. Mientras terminaba de
peinar su cabello, hojeaba una vieja revista de autos que había encontrado metida en
uno de los cajones del escritorio. La hizo sonreír ver todas las notas que Ronnie Lee y
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

ella habían hecho. Escogiendo sus coches de ensueño y marcando todas las piezas
necesarias que planeaban conseguir un día. En aquel entonces, a ellas les gustaban
sus coches como sus hombres. Grandes, poderosos, y malos.
Por supuesto, Mitch no era malo. Nunca ex profeso, de todos modos.
Espera. ¿De dónde vino ese pensamiento? ¿Por qué estaba pensando en Mitch y en
qué hombres le gustaban al mismo tiempo? ¿Qué le pasaba? ¿Y cuándo había
comenzado a hacerse tantas preguntas? ¿Y por qué no podía detenerse?
Un golpe brusco trajo de regreso a Sissy al momento, y ella terminó mirando
fieramente a su pobre puerta indefensa.
—¿Qué, Mitchell?
Mitch abrió la puerta de un empujón y se quedó allí luciendo demasiado bueno
para ser remotamente justo. Llevaba un nuevo par de pantalones de chándal y... nada
más. Estaban apoyados bajos sobre sus caderas, atormentándola cruelmente. ¡Ella no
era una santa, maldita sea!
—Sexy, sexy—le gruñó antes de que pudiera detenerse.
—Me tratas como a una puta.
—Eres una puta.
Él sonrió.
—Esto es cierto.
Ella lo miró.
—No puedes dormir, ¿verdad?
—Lo intenté.
—¿El aullido?
—No. Eso fue realmente molesto.
—Por aquí, eso es todas las noches, así que acostúmbrate.
—Estupendo..
Sissy levantó las piernas y las rodeó con sus brazos.
—¿Tiene pesadillas?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No como solía hacerlo. Sobre todo porque simplemente no duermo. Supongo
que definitivamente estoy sintiéndome mejor ya que parezco estar volviendo a mis
viejos hábitos.
—Sin embargo, tu apetito está funcionando adecuadamente.
—Sí, ¿verdad?
Entró en su habitación, mirando todas sus fotos y coches de juguete.
—¿Dormiste anoche?
—Eh... seh. Lo hice. —Él la miró a través de sus ridículamente largas pestañas
doradas oscuras, que ella nunca había notado antes. Señor, ayúdame—. Creo que fue
por tu culpa, sin embargo.
—¿Mi culpa? —No infieras demasiado en eso. No infieras demasiado en eso.
—Seh. Creo que fueron tus ronquidos. Fue muy relajante, y todo ese babeo me
recordó a una cascada.
¿Viste? Sissy agarró una de sus almohadas y la lanzó a su cabeza.
—Cabrón.
Mitch rió. Ella apreciaba el hecho de que a pesar de que el tío había pasado por el
infierno y se veía obligado a permanecer en un pueblo extraño donde todo el mundo
lo odiaba por principio, aún amaba reír.
—Entonces, ¿tienes un diario que pueda leer?—le preguntó en broma—. Sería un
cuento descarado sobre una Sissy Mae joven y obstinada, descubriendo su
apasionada sexualidad.
—¿Un diario? ¿Con mi madre alrededor? Pensé que tenías más sentido común. Mi
padre no la llama la Gran Detective por nada. Si la mujer se concentra en ello,
probablemente podría encontrar a D.B. Cooper y Hoffa11. Así que tener un diario con
todos mis más profundos y oscuros secretos sería una de esas cosas tontas que trato
de no hacer.
Ella metió la mano bajo su cama y sacó un álbum de fotos.
—Pero tengo fotos mías y de Ronnie Lee en bikinis. —Ella se movió hacia atrás en
su cama y palmeó el colchón.

11 Desaparecieron en un vuelo y nunca más se supo de ellos.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se quitó la Glock primero, y luego se lanzó sobre la cama como un niño de
diez años. Una vez que se acomodó, con la espalda apoyada contra el cabecero y su
demasiado largas-para-la-cama piernas estiradas, Sissy colocó el álbum sobre su
regazo.
Ella abrió la tapa y pasó unas pocas páginas, pero Mitch la detuvo. Él la miró
cuando ella tenía ocho años y Bobby Ray diez.
—Guau. Jess tenía razón, Sissy. Su cabeza era enorme.
Sissy arrugó la nariz.
—Lo sé. Le tomó un tiempo crecer a esa cosa. La Armada realmente ayudó. Su
cabeza nunca se volvió a achicar, pero por suerte, su cuerpo se desarrolló mucho.
Mitch comenzó a pasar las páginas. Él sonrió ante una foto de ella cuando tenía
unos once años. Llevaba un bikini con pantalones cortos de mezclilla y tenía su dedo
medio levantado para la cámara.
—Dee tomó esa. Ella estaba en el club de fotografía en la escuela.
—¿Tu madre ha visto esta foto?
Ella se rió.
—Oh, sí. La ha despedazado seis o siete veces… pero Dee tiene el negativo y un
cuarto oscuro.
Después de algunas páginas más, Mitch se detuvo en una foto de ella, Ronnie Lee,
y su prima Katie de Carolina del Norte. Las tres estaban en bikini, y se podía ver a
tres tigres en el fondo observándolas.
—¿Qué edad tenías aquí?
—Dieciséis.
—Tío, incluso entonces.
—¿Incluso entonces qué?
Él no respondió y en lugar de eso le preguntó:
—¿Quiénes son los gatos callejeros?
—Algunos chicos que conocimos cuando yo estaba de vacaciones en Smithville.
¿Alguna vez has estado allí?
—No. Sin embargo he oído hablar de eso. Se supone que es divertido.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Si te gusta luchar contra osos, tigres y hienas por tu cena de cebra, es una
pasada. Me encanta ir allí, pero no he estado en mucho tiempo.
—¿Es cierto que tienen focas?
Sissy se encogió de hombros.
—Sí. —Ella bajó la voz—. Sólo durante el invierno, sin embargo. Son para los osos
polares. Ellos sólo se sientan junto a ese lago de agua salada y esperan a que las focas
se acerquen lo suficiente.
—Tú tienes cuestiones morales con eso, ¿verdad?
—Por lo menos mis cenas pueden correr velozmente.
Mitch volvió unas páginas más.
—Eh... ¿Sissy?
—¿Uuumm?
—¿Por qué a la mayoría de las fotos de esta sección les falta la mitad?
—Oh, sí. Eso.
Mitch se rió entre dientes.
—¿Ex-novio?
—Sip. Mi primer novio. En realidad... mi único novio. A los hombres con los que
he estado desde entonces nunca los llamaría novios.
—¿Una mala ruptura?
—Algo así. —Ella se frotó la frente y bostezó—. ¿Y tú? ¿Tuviste una novia cuando
tenías dieciséis años?
—Sip. Una loba. Mira... Yo soy las Naciones Unidas del mundo cambiante.
Dispuesto a tomar a todas las participantes.
—Una loba, ¿eh? ¿Te recuerdo a ella?
—No. —Mitch hojeó unas cuantas páginas más—. Ella era muy agradable. —Sissy
estrelló su puño en el masculino hombro izquierdo—. ¡Ay! ¿Por qué fue eso?
—¿Estás diciendo que no soy agradable?
Mitch se rió entre dientes.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eso no es lo que quise decir. No, tú no me recuerdas a ella y ella era muy
agradable. No que tú no me recuerdes a ella porque ella era realmente agradable.
—Mejor que sea eso lo que quisiste decir. —Sissy apoyó la barbilla en las rodillas
levantadas—. ¿Qué pasó con ella?
—Ella me dejó por un tigre con un Mustang.
—Puedo decir que nunca me deshice de un hombre por un coche. Sin embargo,
me han disparado por un coche.
—Eso, de alguna manera, no me sorprende. —Miró alrededor de la habitación—.
Estás obsesionada con los autos poderosos, Sissy.
—Sí. Ronnie Lee y yo solíamos reconstruirlos. Hace mucho tiempo que no lo
hacemos.
—¿Erais buenas?
—Sí. —Ella lo estudió por un momento, debatiendo brevemente consigo misma.
Eh. ¿Qué demonios?—. Puedo llevarte a ver uno mañana. Acabó en la casa de mi
hermano. La casa de Sammy. —Ella no confiaría en ninguno de los otros para
conservar algo tan importante para ella.
—Me encantaría. No me canso nunca de los coches.
—Bien. Haremos eso después de que vayamos de caza por la mañana.
—¿Quieres decir después de que tú vayas de caza por la mañana?
—Tú estás viniendo conmigo. Vamos a caza un cerdo para el desayuno. Será
divertido.
—No suena divertido. Parece que estoy trabajando por mi comida. ¿Cómo es eso
justo? —Él se tocó el hombro herido y puso sus grandes ojos de gato. Parecía una de
esas pinturas de terciopelo—. Duele.
—Dolerá más si no empiezas a hacer tu parte por aquí, viejo. Además, necesitas el
ejercicio para recuperar tus fuerzas.
—No estás cuidándome muy bien.
—¿He puesto una almohada sobre tu cabeza mientras dormías?
—Eh... no.
—¿Te he lanzado algo pesado y mortífero?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No.
—Entonces te he cuidado.
—Agradable. —Él hojeó unas cuantas páginas más, pero ella podía ver que estaba
luchando para mantenerse despierto. Bueno. Mientras más durmiera, mejor se
pondría—. ¿Puedo hacerte una pregunta extraña?
—No, no haré el amor contigo en mi cama de la infancia.
Mitch se rió entre dientes.
—Eso no es un problema. De todos modos, soy más la clase de tío de tomarte
contra la pared. —Y ella casi se tragó la lengua—. Pero esa no es mi pregunta.
—Pregunta entonces.
—¿Por qué esta casa tiene tantas puertas? Tienes una en la salita, en la cocina, en la
sala de estar, y la que está detrás de las escaleras.
—Hacienda—dijo simplemente.
Mitch frunció el ceño.
—¿Hacienda?
—Sí. Así es como mi abuelito la llamaba. Él construyó esta casa, y quería ser capaz
de huir cuando tenía que huir. ¿Bobby Ray nunca te lo dijo?
—Decirme, ¿qué?
—Cariño, el imperio Smith…
—¿Imperio?
—… se basa en el dinero del licor destilado ilegalmente. Muchas puertas significan
muchas salidas. Y al abuelito le gustaban sus salidas. Si a él no le gustaba alguien, y
me refiero a que podría ser la reina de Inglaterra, el hombre se levantaría y saldría.
Mitch examinó las paredes de nuevo.
—Eso explica el fetiche del coche.
—Sip. En esta familia, naces sabiendo dos cosas. Cómo reparar un carburador y la
forma de correr más rápido que los de Hacienda.
—Programado en tu ADN, ¿verdad?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí. La rama Shiner12, la llaman.


Sissy retiró el álbum de fotos de sus manos.
—Lo miraremos en el descanso de mañana.
—¿Algunas fotos de desnudos? ¿Tal vez Ronnie, tú y un poco de aceite?
—Sueña.
—Un hombre puede tener esperanzas, Sissy Mae. Cuando eso es lo único que le
queda.
Sissy rió ante el dramatismo de Mitch y se preguntó si se había dado cuenta de
que se había deslizado hacia abajo en la cama, acurrucado de lado, con las manos
debajo de su mejilla.
Ella miró su cama de tamaño grande. Era perfecta para ella cuando permanecía
sola aquí, pero para compartirla con un macho del tamaño de un león no parecía ni
remotamente cómoda.
Resignada a dormir en la habitación de huéspedes o en el cuarto de Smitty,
comenzó a salir de la cama. Pero Mitch la agarró de la mano.
—No te vayas—masculló, ya quedándose dormido.
—Mitch, Mitch, Mitch. Si me quedo, te enamorarás perdidamente de mí como
tantos hombres antes.
—Es de eso de lo que tenemos que preocuparnos—suspiró él—. Tú ya has sido
atrapada en mi red erótica de lujuria. Bien podrías rendirte al papito de todos los
gatos.
Sonriendo, Sissy se estiró junto a Mitch, su brazo sobre la cintura masculina.
—Tú sigue soñando con eso, gatito.
—Lo haré. Soy dueño de mi chuleta en este sueño, también.
Sissy se rió, y Mitch empezó a roncar. No era un ronquido molesto, espantoso,
sólo un ronquido que le dijo que él estaba fuera de combate.

12Shiner significa ojo negro. El término es de origen irlandés donde existía un castigo
por no conservar la maquinaria entregada brillante como la bota de un oficial
británico.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

En su sueño, él la agarró del brazo y la sostuvo contra él. Incluso si ella hubiera
querido irse a otro lugar, no parecía como que fuera posible.
Sin embargo, no le importaba. Sissy sabía a ciencia cierta que había peores
maneras de pasar una noche.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 8

Mitch se despertó sintiéndose mejor de lo que se había sentido en mucho


tiempo. Su fuerza se estaba recuperando rápidamente, y el pánico habitual con el que
se despertaba no estaba allí esta mañana.

Por supuesto, eso podría tener mucho que ver con el hecho de que su cara estaba
enterrada entre dos grandes y perfectos pechos.

Abriendo un ojo, rápidamente se dio cuenta de que estaba completamente


enredado con Sissy Mae Smith. Él había tenido sueños acerca de este tipo de cosas
antes, pero por lo general, ambos estaban desnudos y cubiertos de marcas de
arañazos.

Esto, sin embargo, cumpliría con lo que él consideraba un excelente despertar


matutino.

Mitch no podía creer lo bien que había dormido. De hecho, él había comulgado
con su posible muerte simplemente al darse cuenta de que por una vez, dormiría de
nuevo. Un sueño real. Profundo, sin inquietarse y sin preocuparse por absolutamente
nada.

Pero él no tuvo que morirse para conseguir ese tipo de sueño. En lugar de eso,
simplemente tuvo que confiarse a Sissy. No fue tan difícil como sonaba porque sabía
que ella cubriría sus espaldas. Si ella supiera que había peligro, lo levantaría y estaría
listo para pelear en cuestión de segundos, y él haría lo mismo por ella.

Ese tipo de asociación significaba más para él que cualquier pieza de culo porque
ese tipo de asociación lo mantenía respirando.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

De repente, Sissy gimió en sueños, y sus brazos lo rodearon con fuerza, las manos
escarbando en su pelo.

¡Ay no! Esto no era bueno. No, esto estaba mal. Esto era bueno. Se sentía bien. Se
sentía increíble, tener a Sissy abrazándolo así. Pero no sería correcto aprovecharse de
ella cuando estaba fuera de combate.

Correcto… ¿correcto?

—Oh, Dios—gimió ella, la pierna que tenía alrededor de la cintura masculina


apretándolo. Inmediatamente, el cuerpo de Mitch comenzó a responder, su erección
matutina tomando proporciones gigantescas—. Sí—susurró—. Oh, sí.

—No soy un santo—masculló él—. Me estás pidiendo demasiado.

Tenía que apartarla. Tenía que ponerla a un lado, entrar en la ducha y encargarse
de las cosas por sí mismo. Y tenía que hacerlo ya.

—Clyde.

Mitch se congeló. ¿Clyde? ¿Quién carajo era Clyde? ¿Y por qué coño estaba Sissy
gimiendo su nombre en su sueño? Era ese ex novio que ella había mencionado
anoche? ¿Todavía estaba obsesionada con ese tipo?

Y aún más importante, ¿por qué carajo, de buenas a primera, a Mitch le


importaba?

Ella soltó una risita.

—Clyde.

Suficiente.

—Oye. —La sacudió—. ¡Oye!

Sissy abrió los ojos, y Mitch se obligó a ignorar lo bonitos que esos ojos de color
marrón claro eran tan temprano en la mañana.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Eh?

—¿Quién diablos es Clyde?

—¿Clyde? —Sissy frunció el ceño—. ¿Qué?

—Clyde. Gemiste Clyde en tu sueño. ¿Quién coño es Clyde?

—Oh. Sí. —Sus ojos se apartaron—. Clyde.

Espera. ¿Qué significó eso? ¿Qué fue esa expresión en su cara? ¿Qué le estaba
ocultando?

—Sí. Clyde. Entonces, ¿quién es él?

Sissy negó con la cabeza y no lo miró a los ojos.

—Nadie.

—Sissy…

—Vamos. Me prometiste que iríamos de caza. —Ella escapó de sus brazos y salió a
toda prisa de la cama—. Voy a cepillarme los dientes primero, luego nos vamos.

—¡Responde a mi pregunta, mujer! —Pero ella ya se había marchado


precipitadamente de la habitación.

De verdad. Ella se había marchado de prisa.

Después de emplazar a su polla para conseguir un poco de control, Mitch retiró


las mantas y se dirigió al cuarto de baño. Sissy estaba parada en el lavabo
cepillándose los dientes. Ella sonrió abiertamente alrededor del cepillo de dientes,
mostrando una boca llena de pasta dentífrica, antes de que le entregara su cepillo de
dientes.

—Y esta conversación sobre Clyde no está terminada—le dijo antes de empezar a


cepillarse los dientes. Ella sólo resopló, escupió la pasta de dientes y se enjuagó la
boca. Luego se marchó precipitadamente del cuarto de baño.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Él estaba cansándose de la huida.

Cinco segundos más tarde, ella regresó caminando en cuatro patas y meneando la
cola. Cuando él continuó con el cepillado, ella le ladró.

—¡Dos minutos!—espetó alrededor de su boca llena de pasta de dientes y retomó


el cepillado. ¿No sabía ella que los dentistas recomiendan al menos dos minutos de
cepillado dos veces al día?

Sissy se sentó y se rascó la oreja con su pata trasera. Ella se parecía a todos los
lobos Smith cuando cambiaba. Pelaje marrón oscuro, casi negro, con diminutas
manchas blancas y doradas. A diferencia de sus ojos, o incluso los de Bobby Ray, los
ojos de Sissy iban del marrón claro al amarillo solo cuando era loba.

Y por suerte, había terminado de pelechar. Aunque había sido divertido cuando
entró en su habitación de hotel y la encontró frotándose contra una maceta o los
muebles, tratando sacarse los mechones de pelo.

Mitch terminó el cepillado, escupió, y Sissy se estrelló contra su costado con sus
patas. Hembra impaciente. Entonces comenzó a ladrarle y no se detendría.

Molesto, y divertido, Mitch cambió y le rugió. Sissy se tambaleó hacia atrás,


meneó la cola, y se echó a correr.

Mitch estaba justo detrás de ella.

* *

Le tomó un tiempo, y para ser franca, Mitch no era el mejor cazador con quien ella
alguna vez había trabajado. De hecho, su hermana mayor, Marissa, era diez veces
mejor, pero finalmente habían rastreado al jabalí y lo habían acorralado. El jabalí era
un enorme macho viejo y malvado. Cuando se dio cuenta de que había sido
acorralado, bajó la cabeza y cargó.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mierda.

Sissy se lanzó a un lado cuando la bestia se abalanzó sobre ella, y cuando él pasó a
su lado, lo agarró de la pata y lo arrastró hacia atrás.

Mitch agarró al jabalí de su lado, tratando de lograr la posición correcta para


poder romperle la columna vertebral.

Pero el jabalí pateó y su pezuña golpeó a Sissy en la mandíbula. Como no quería


una mandíbula rota en los siguientes segundos, lo soltó, y el jabalí se alejó de Mitch.
Bajó por la pequeña colina y fue hacia el lago.

La pareja fue tras él, y Mitch había agarrado al jabalí de nuevo para cuando Sissy
los alcanzó.

Mitch arrastró al jabalí hacia atrás para que Sissy pudiera agarrarlo. Pero antes de
que pudiera hacerlo, el agua del lago de repente estalló alrededor de ella, y Sissy se
tambaleó hacia atrás.

Ralph. ¡Se había olvidado por completo de Ralph!

¿Cómo diablos se había olvidado de Ralph? Quién olvida a un cocodrilo de tres


metros que vive en el lago de sus padres? Tal vez porque él había sido parte de este
lago durante tanto tiempo.

Había sido su muy estúpido primo quien originalmente lo había atrapado


mientras era un lindo y pequeño cocodrilo, pero cuando finalmente superó la caja de
zapatos debajo de la cama, el idiota había dejado al pobrecillo en este lago.

Cuando Ralph había superado un saludable metro y medio, la familia había


discutido acerca de deshacerse de él, pero era como un guardia de seguridad, y
ninguno de ellos tenía el corazón, y padre descubrió que mantenía lejos de su lago a
cualquier persona que le molestara. Fue un verdadero sentimiento de ternura,
también… hasta que Ralph alcanzó los tres metros. Entonces este lago y una buena
porción de la propiedad circundante se convirtieron en el territorio de Ralphie.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Por supuesto, eso significaba que todos ellos se mantenían alejados de Ralph. Si
Ralph conseguía su presa, ellos encontraban otras.

Eso es lo que los depredadores cuerdos y lógicos hacen.

Al parecer Mitchell Shaw no caía en esa categoría.

Cuando Sissy se limpió el agua de los ojos, vio como Mitch jugaba a tirar con un
maldito cocodrilo. Ella le ladró, pero él parecía decidido a no entregar al maldito
jabalí.

Sissy ladró más fuerte y golpeó sus patas contra el costado de Mitch. Pero él sólo
clavó sus enormes patas en la tierra blanda que rodeaba el lago y se instaló en un
tironeo en el que Ralph parecía más que feliz de participar.

¿Estaba demente el tío? ¿Haber estado encubierto lo había hecho enloquecer? Y


¿por qué estaba teniendo otra conversación consigo misma?

—Sissy Mae.

Sissy miró y vio a Dee-Ann de pie a unos tres metros de distancia, la ropa
apretada en su mano.

—Tienes que... —La mirada de Dee viajó de Mitch a Ralph—. Sagrada mierda.

Caminando hacia su prima, Sissy ladró todo el camino. Cuando cambió y


comenzó a ponerse la ropa que su prima tenía con ella, su ladrido cambió a
despotricar.

—¿Puedes creerlo? Creo que el muchacho ha perdido la maldita cabeza. ¿Quién


coño juega a tirar con un cocodrilo? Nadie cuerdo. ¡Eso seguro! —Ella se puso los
pantalones cortos de mezclilla antes de la camiseta—. Me juego el todo por el todo
para salvar a este idiota, y ahora tendré que ir a su hermano mayor y decirle que el
francotirador no lo consiguió, que fue un cocodrilo ¿Cómo se supone que voy a
explicarlo? ¿Y por qué diablos estás aquí?

Dee no contestó, su mirada clavada en Mitch y Ralph.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¡Dee-Ann!

—No grites. —Su prima se volvió hacia ella—. Me enviaron aquí a por ti. —Ella
suspiró—. Ellos quieren verte en la ciudad.

Sissy dejó escapar un suspiro enojado. ¿Ahora? ¿Su hermano la quería ahora?
Entonces se detuvo un momento para pensar en ello. Bastardo. Era perfecto. Echarla
a patadas mientras Mitch no podía caminar, habría hecho que el pueblo se volviese
contra él por ser un gran gilipollas. Espera a que el gato pueda pelear contra
cocodrilos, y la ciudad tendría un desfile de vehículos conduciéndolos afuera.

¡Bastardo!

—Y tú tienes visitas en la casa.

Sissy apartó su molesta mirada de Mitch y volvió sus ojos hacia su prima.

—¿En serio?

* *

Mitch tenía un buen agarre sobre el jabalí, que sin ninguna duda había muerto
hacía bastante tiempo por la pérdida de sangre y daños internos, pero ese maldito
cocodrilo no renunciaría.

¿Y eran los cocodrilos autóctonos de esta región? Había visto documentales sobre
cocodrilos, y nunca había oído hablar de una enorme población en las selvas de
Tennessee.

¡Pero la investigación tendría que esperar porque la maldita cosa no iba a soltarlo!

Su mandíbula se cansó y Mitch la ajustó de nuevo, pero el cocodrilo se aprovechó


y se escabulló hacia atrás. Mitch intentó agarrarse, pero el maldito cocodrilo
desapareció en el lago. Mitch rugió... y volvió a rugir.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ahora estaba hambriento, cansado y cubierto de sangre de jabalí. ¡Odiaba cazar su


comida!

Gruñendo, se dio la vuelta y regresó a la casa de Sissy. Él no tenía idea de dónde


había ido, pero mejor que tuviera algo de comida esperando por él o estaría un poco
más que de mal humor.

Pero Mitch sintió su ira escalando a un nuevo nivel cuando se acercó a la casa y los
vio. Había alrededor de ocho, y todos ellos sujetaban flores o cajas de chocolate.

¿Qué carajo?

No se molestó en cambiar; en lugar de eso, siguió caminando hasta que llegó a la


fila, ¡una condenada fila!, que llevaba desde la casa a los escalones del porche.

¿Y Sissy estaba espantando a esos lobos cachondos? ¡No! Ella estaba luciendo
demasiado linda y mojada del lago, con esos diminutos pantaloncitos y camiseta, ¿no
tenía ningún otro tipo de ropa?, mientras que aceptaba sus flores o chocolates y
sonreía.

¡No había entendido ella que hasta que él se fuera, su atención sólo debería estar
enfocada en su persona? Cierto que sólo tenían una amistad, y eso probablemente
permanecería igual, pero hasta que regresara a Filadelfia, esperaba que se enfocara
exclusivamente en él.

Y sabía que estaba siendo poco razonable... maldita sea.

De pie detrás de Sissy y consiguiendo una mirada muy agradable de ese gran
culo, clavó los ojos en los lobos que habían venido de visita. Ellos le devolvieron la
mirada, ninguno haciendo un esfuerzo por marcharse.

Así que... rugió. Algunos saltaron y los otros continuaron mirando.

Sissy lo miró.

—¿Ah?—preguntó. —¿Has terminado de forcejear con Ralph?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ahora los lobos parecían un poco preocupados. Pero Mitch no tenía idea de quién
era Ralph. Para dejarlo claro, él inclinó la cabeza hacia un lado, y Sissy sacudió la
cabeza con evidente disgusto.

—Ralph. El cocodrilo al que te negaste a entregar ese maldito jabalí.

Él soltó un resoplido, y Dee negó con la cabeza.

—Ese fue un gran espectáculo—masculló ella. Mitch estaba aprendiendo


rápidamente a no esperar más de Dee que la frase ocasional lanzada para mantenerlo
desequilibrado.

—Bueno, como puedes ver, estoy ocupada. Así que—Sissy le ahuyentó—


escabúllete.

¿Ella lo estaba ahuyentando? ¿No a esos perros? ¿Era este un comportamiento


correcto?

No dispuesto a ser ahuyentado por algunos pastores alemanes que llevaban flores,
Mitch agarró la parte posterior de los pantalones cortos de Sissy y la arrastró hacia
los escalones.

—¡Oye! ¿Has perdido el juicio?

Él la ignoró y siguió tirando.

—¿Puedo decir que esto es grosero? ¡Estás siendo grosero!

A Mitch no le importó.

* *

Sissy dejó que la arrastra a la casa porque sabía que si intentaba alejarse, sus
pantalones cortos se rasgarían y ella no estaba de humor para eso.

Además, esto era en cierto modo divertido.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Aunque no tenía idea de lo que había molestado al hombre.

Dee entró tras ellos y cerró la puerta mientras Sissy abofeteaba el hocico de Mitch,
hasta que la soltó.

Señalando a los hombres fuera, dijo Dee:

—Buena jugada mencionar a Ralph.

Esa había sido una maniobra estratégica. Ella no quería tener que preocuparse de
que nadie empezara una pelea con Mitch cuando ella estuviera fuera de la casa. Al
menos no hasta que recuperara todas sus fuerzas.

—Pero tú necesitas ir al pueblo, Sissy.

—Sí. Sí. Pero estoy empapada de sangre de jabalí, así que mejor me doy una
ducha. —Ella tenía el pie en el primer peldaño, pero una gran mano la tiró contra la
pared y el gran brazo unido a ésta bloqueó las escaleras. Miró a un Mitch ahora
humano, ensangrentado, y completamente desnudo. Sí, Señor—. ¿Sí?

—¿Qué hay de mi desayuno?

—Perdiste tu desayuno con Ralph, ¿eh?

—¿Lo llamas Ralph?

—¿Qué quieres que lo llamemos? ¿Crocky McCrockenson?

—Tengo hambre—repitió.

—Dee, cariño, ¿podrías encargarte de que el rey de la selva aquí tenga algo para
desayunar ya que parece ser incapaz?

—Sí.

Mitch se acercó más, su boca contra su oído.

—¿Ella cocina tan bien como tú?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No—susurró Sissy—, pero al menos no tengo que preocuparme de que me


reemplaces por otra. Ahora... ¿te importaría quitar esa polla de caballo de mi camino?

Él movió su brazo, y Sissy subió las escaleras.

—Espera—dijo detrás de ella—. ¿Eso fue un insulto?

* *

Sissy tenía razón, Dee no era tan buena cocinera como ella. No era mala, pero Sissy
realmente tenía una habilidad especial con la sartén.

Recién duchada y vestida con pantalones vaqueros, camiseta y zapatillas de


deporte, Sissy bajó trotando por las escaleras. Ella tomó un pedazo de tocino
directamente de su plato, y él casi le arrancó el brazo.

Dee le entregó a Sissy una toalla de papel.

—¿Quieres que vaya contigo?

—Nah. Estaré bien.

—¿Estás segura? Sé cómo eso se interpone entre Travis y tú.

—¿Qué está pasando?—preguntó Mitch incluso mientras seguía comiendo.

—Nada de qué preocupar a tu gigante cabeza de gato.

—Sissy…

—Adiós. No me demoraré. —Ella salió por la puerta de atrás sin decir una
palabra.

—Odio cuando hace eso.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Dee se rió entre dientes o bufó, Mitch no podría decirlo, y puso las sartenes sucias
en el fregadero.

Antes de que pudiera abrir el agua, él le preguntó rápidamente:

—¿Tienes algunos huevos más?

Dee lo miró por encima del hombro.

—Acabo de hacerte un cartón de huevos revueltos.

—¿Eso es un sí o un no a mi pregunta?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 9

Sissy entró en su antigua escuela secundaria, y los recuerdos la inundaron,


algunos de ellos geniales. Como el de ella y Ronnie Lee burlándose de cada
muchacho en un radio de tres metros. O la forma en que Sissy y sus cachorras
gobernaron esas salas de noveno a duodécimo grado.

Por supuesto, también fue en estos pasillos donde el profesor de inglés le dijo que
podría querer pensar en un trabajo que no requiriese que pensara demasiado. O la
vez que el director citó a su madre a la escuela porque Sissy había perseguido a Jessie
Ann Ward hasta dentro de los respiraderos del aire acondicionado donde Sissy había
conseguido golpear su pequeño cuerpo escuálido. Tío, Mama estaba cabreada ese
día.

No, esos, definitivamente no eran recuerdos que necesitaba revivir en el corto


plazo.

La escuela secundaria local era también el lugar donde se reunieron los ancianos
de la ciudad. En algunas de las ciudades, la junta estaba constituida por muchas
especies. Caninos, felinos, osos e incluso hienas. Pero no en Smithtown. Debido a que
dentro de las fronteras de Smithtown, sólo había caninos y un par de osos
antisociales que vivían en casas cerca de las cuevas. Los osos que vivían en
Smithtown eran simplemente demasiado grandes y malos para joder con ellos,
especialmente los polares, así que los lobos los dejaban en paz. La política del pueblo,
sin embargo, estaba bajo el control de los lobos, y esos eran a los que ella se estaría
enfrentando hoy. Su parentela.

Su único problema ahora era que su padre y su madre no estaban allí, lo que
dejaba este asunto a los más fuertes.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy entró en el salón de ensayo de la banda en donde los Ancianos la esperaban,


ella había venido a este salón sólo algunas veces a liarse con un tipo. Sus hermanos
estaban allí, también, y sus parejas, un buen número de sus primos, y algunas lobas
que decidieron no seguirla a Nueva York.

Al parecer, todo el mundo, a excepción de Sammy y su compañera, interesante.


Ella se preguntó si Sammy siquiera sabía acerca de esta reunión.

—Es agradable verte en casa, Sissy Mae—dijo su tío Sirras.

—Es bueno estar en casa. —A excepción de momentos como estos.

—Es una pena que no volviste a casa sola—dijo Travis Ray suavemente. Como
siempre, hablaba suavemente y tenía una pata grande y gorda… y una cabeza igual.

Aunque a diferencia de Bobby Ray, Travis nunca había podido usar su cabeza.

La pareja de Travis, Patty Rose, se adelantó y abrazó a Sissy.

—¿Cómo estás, cariño?—preguntó con su mejor voz de “Soy tan sincera”—. ¿Estás
bien?

—Estoy muy bien, Patty Rose—respondió Sissy con su mejor voz de “Eres una
miserable mentirosa, pero fingiré que no lo eres”—. Muchas gracias por preguntar.

—Entonces, ¿qué vas a hacer, Sissy Mae?

Ella se centró de nuevo en Travis.

—¿Acerca de qué?

—Él tiene que irse. —Travis rara vez se molestaba en andarse por las ramas. Era
un hombre directo que esperaba respuestas directas.

—No puedo hacer eso. Le prometí a su familia que estaría a salvo aquí.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿No tiene a su propia familia?—preguntó Jackie Ray, sonando típicamente


aterrorizado—. ¿Su propia manada? ¿Qué pasa con ese rico hermano suyo? ¿No lo
puede proteger él?

Haciendo caso omiso de Jackie como siempre lo hacía, Sissy se acercó más a
Travis.

—Ellos pudieron haberme matado, también, Travis. Yo estaba allí.

—Entonces tal vez deberías escoger mejores amigos con quienes pasar el tiempo,
hermanita.

—Ya, Travis Ray—le llamó la atención Patty gentilmente, como si pensara que
Sissy creería algo de eso durante dos segundos. La loba la odiaba. Siempre la había
odiado, siempre lo haría—. Manejemos esto amistosamente.

—¿Así que quieres que nos vayamos?—dijo Sissy bruscamente, ignorando a


Patty—. ¿Es eso lo que estás diciendo?

—Tú no tienes que ir a ninguna parte. Esta es tu casa. Y siempre lo será.

—Está bien.

—Pero ésta no es la casa de ese gato. Así que se va.

Las manos de Sissy se cerraron en puños a su lado.

—Si él se va, me voy con él. —Y su hermano sabía eso de ella. Sabía que nunca
despacharía a Mitch por su cuenta.

—Excelente—dijo Travis simplemente—. Entonces, vete.

—Bastardo. ¿Me echarías de mi propia casa?

—¡Oh, no! —Travis dio un paso más cerca, pero no muy cerca—. Tú te vas porque
quieres. Sólo expulsé a ese gato. Y eso es exactamente lo que le diré a padre cuando
regrese a casa de sus grandiosas vacaciones.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Enojada, exasperada, y lista para matar, Sissy levantó las manos y se volvió para
marcharse.

—¡Muy bien, bastardo cabezón! Nos iremos.

—Adiós. No dejes que la puerta golpee tu culo gordo a la salida.

Sissy abruptamente dejó de caminar, y ella pudo sentir cómo todo el mundo,
excepto Travis dio un paso cauteloso hacia atrás. Probablemente eso fuera
inteligente. Normalmente, un comentario sarcástico como ese comenzaría una pelea,
pero no ahora. No cuando Sissy tenía que cuidar a la bestia glotona recuperándose en
la casa de su padre.

Pero lo que detuvo en seco a Sissy fue el calendario clavado en la pared de la sala
de la banda, específicamente esa fecha remarcada. De repente, esa fecha significaba
más para ella de lo que nunca había significado antes.

—A menos que...—comenzó Sissy.

—¿A menos que qué? —La pausa fue larga y dramática hasta que Travis volvió a
preguntar—. ¿A menos que qué, Sissy Mae?

—A menos que podamos llegar a un acuerdo.

—El dinero no significa nada para mí, Sissy, y tú lo sabes.

—Oh, lo sé. —Ella se dio la vuelta y lo miró—. Pero hay algo que significa
muchísimo para ti. Y Mitch puede ayudar con eso. Cuando haya sanado un poco
más, por supuesto.

Inmediatamente, Travis supo a lo que ella quería llegar.

—Tienes que estar bromeando.

—Él es bueno.

—Gilipolleces. Fuimos por este camino con su hermano, y viste lo bien que
funcionó.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Mitch es mejor.

—Seh. Correcto.

—Lo juro por Dios. Busca en internet si no me crees.

—Está bien. Digamos que es cierto... entonces, ¿qué?

—Entonces tú tienes una oportunidad por lo que quieres. Lo que has estado
esperando durante años.

Jackie negó con la cabeza.

—Ella está mintiendo, Travis. Ella está…

Ella agarró la pandereta apoyada en un escritorio y la lanzó tan rápido que Jackie
no tuvo posibilidad de moverse antes de que lo golpeara justo en el frente. Él chilló
como una hiena herida, y como siempre, todo el mundo lo ignoró. Para ser honesto,
él podría incluso no haber estado en la sala por la forma en que todos ni siquiera se
molestaban en mirarlo.

—¿De acuerdo...?—lo urgió Sissy.

—Si eso es cierto…

—Es cierto.

—Si eso es cierto, entonces ese es un trato que yo estaría inclinado a aceptar. Pero
mejor que sea cierto, Sissy. Y mejor que él esté preparado para ello.

Ella sonrió.

—Mitch suele estar preparado para cualquier cosa.

Las hembras se rieron, pero Travis sólo se la quedó mirando.

—Pero si estás mintiendo, Sissy Mae, mejor consigue que el gato salga de la
ciudad antes de que le demostremos lo que los sábados por la noche acostumbraban
a ser en los días de la abuela Smith .
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Los ojos de Sissy se entrecerraron ante la mención del nombre de esa vieja bruja, y
todo el mundo, excepto Travis dio otro paso atrás.

—Eso no es divertido, Travis.

—No estaba tratando de ser divertido, no soy muy conocido por mi sentido del
humor. Ahora bien, si no te importa, necesito reunirme con la manada, de la cual,
por lo último que supe, tú ya no formas parte.

Sissy sonrió.

—Oh, eso es muy cierto. Porque si lo fuera, te habría matado hacía mucho tiempo
y usado esa cabeza gigante tuya de sombrero como una advertencia para cualquier
retador.

Se dio la vuelta y de nuevo se dirigió hacia la puerta. Antes de que regresara a su


coche de alquiler, su mente giraba desesperadamente sobre la forma en que
convencería a Mitch de hacer eso.

* *

Mitch estaba por la mitad del increíblemente delicioso guiso de cebra que Sissy le
había preparado para el almuerzo cuando se dio cuenta de que ella seguía
mirándolo. Con cualquier otra persona, él asumirá que estaría un poco enamorada de
él. Pero Sissy era el tipo de chica que no tenía enamoramientos, y cuando ella quería
a alguien, iba por ello. Sin dudas, sin problema. En cierto modo, era como una
especie de chico. Así que ¿por qué diablos seguía mirándolo?

—¿Qué?—preguntó cuándo había terminado su comida. Ahora que tenía el


apetito saciado, se necesitaría muchísimo más que curiosidad para distraerlo de su
comida.

—¿Terminaste?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí, terminé. Ahora, ¿por qué sigues mirándome?

—Vamos a hablar en la otra habitación.

Mitch la observó levantarse. Estaba siendo muy simpática, lo que


automáticamente lo hizo ser cauteloso. La siguió hasta la sala familiar y se sentó en el
sofá. Ella se paseó delante de él durante varios minutos antes de que él no pudiera
soportarlo más.

—Quieren que me vaya, ¿verdad?

—Bueno…

—No te preocupes. Debería volver a Filadelfia de todos modos, y no quiero que te


metas en problemas por mi culpa.

—Espera. Déjame terminar. —Sissy se retorció las manos mientras continuaba


paseándose de un lado a otro—. Encontré una manera de que te quedes, por un
precio. —Ella dejó de retorcerse las manos para poder frotarse las sienes. El paseo
continuó—. Señor, esto es tan vergonzoso.

Mitch respingó.

—No tienes que casarte con tu primo o algo así, ¿verdad?

Sissy detuvo bruscamente el paseo y se volvió hacia él con un letal ceño fruncido.

—¿Crees que podemos poner a un lado los estereotipos culturales hasta que
hayamos terminado con esta conversación?

—Lo lamento.

Con las manos en las caderas, Sissy dejó escapar un profundo suspiro.

—Puedes quedarte, pero... tendrás que... hacer algo.

—¿Tendré que casarme con tu primo?

—¡Mitch!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Él se rió entre dientes.

—Lo siento. No pude evitarlo. ¿Puedes escupirlo ya?

—Verás... se trata de los osos. De Collinstown.

Como no tenía ni idea de dónde estaba ubicado Collinstown, todo esto no tenía
sentido.

—Está bien.

—Bueno, hemos tenido esta rivalidad con ellos durante años y... bueno, ya sabes...
—Sissy comenzó a caminar de nuevo y de nuevo se detuvo abruptamente—. El
meollo de la cuestión es que quiero que juegues.

—¿Jugar? —Mitch no tenía ni idea de lo que estaba hablando—. ¿Jugar a qué?

Sissy de repente encontraba fascinante las grietas en el suelo, y Mitch tenía que
admitir que estaba entretenido. Nunca la había visto tan obviamente incómoda antes.

—Eh... fútbol.

—¿Fútbol? ¿El juego?

—Por supuesto el juego.

—Oye, perdón si me sorprende que mi vida o mi muerte dependan de mi


capacidad de ser Joe Namath13.

—Mira—ella se sentó en el sofá junto a él—, sé que esto es una petición extraña.
Pero tenía que pensar en algo. Sin mis padres aquí, estoy a merced de ese imbécil de
Travis, y si sigo adelante y lo mato como traté cuando tenía ocho años, padre tendrá
mi culo.

13Joseph William Namath, también conocido como Broadway Joe, es un ex-jugador


estadounidense de fútbol americano que jugaba en la posición de quarterback.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Pero por qué fútbol? Quiero decir, seamos realistas, siempre podemos pedir
dinero a Bren o…

—Puedo decir con toda honestidad, que Travis no se preocupa por el dinero. Él se
preocupa de dos cosas... Ser el Macho Alfa…

—Y el fútbol.

—Y el fútbol—confirmó ella.

—¿Así que él me necesita para jugar un pequeño juego de pelota contra unos
osos?

—No es así de simple. —Ella se volvió hacia él, subiendo sus piernas en el sofá y
descansando sobre los talones—. Como sabes, cada pueblo de cambiantes es
diferente de todos los demás. Y cada región es diferente. Pero la única cosa que los
cambiantes del sur y del medio oeste tienen en común es nuestro amor por el fútbol.
Tenemos equipos oficiales que viajan, y algunas de las ciudades más ricas tienen
estadios verdaderos destinados para estos juegos específicamente.

—¿Estás bromeando?

—Ni siquiera un poco. Desde que era niña, he tenido el fútbol metido en mi
garganta. Mi padre y sus hermanos jugaban cuando eran jóvenes y sus padres
jugaban cuando todavía se usaban esos cascos de cuero y muy poco relleno.
Simplemente les encanta el juego.

—Por supuesto que sí. Es como un elaborado juego de táctica… ¡ay!

Mitch se frotó la cabeza donde ella le había tirado con fuerza del pelo.

—¡Si crees que esto es fácil para mí, no lo es! Y tú haciendo bromas caninas
simplemente me cabrea. Y para tu información, todas las especies en los estados
sureños juegan.

—Pero los osos son invencibles.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Básicamente. Quiero decir, sus muchachos pueden llegar a medir casi dos
metros y medio y a pesar ciento ochenta kilos en su forma humana. Dios sabe que
nunca podrían jugar legalmente en la NFL. Serían letales.

—¿Y crees que puedo ayudar?

—¿Recuerdas lo que te dije la otra noche? Brendon hace alarde de ti


constantemente, especialmente sobre lo increíble que eras en el fútbol.

Era, también, porque había tenido que terminar “trágicamente” su carrera en su


último año de universidad antes de que pudiera ser reclutado por un equipo
profesional. Entre los análisis de sangre que parecían ser más extensos cada año y su
incapacidad para retroceder si quería ganar en los profesionales, simplemente había
sido un riesgo demasiado grande para él y los suyos. Eso también le había roto el
corazón.

Mitch conseguía algunos juegos con los amigos de su antiguo barrio alguna que
otra vez, pero una vez más, siempre tenía que contenerse porque eran
completamente humanos. La idea de poder jugar de la forma en que siempre había
querido casi lo tenía meneándose.

Sissy le tocó la pierna.

—Sé que estoy pidiéndote mucho, y por supuesto que vamos a esperar hasta que
estés totalmente recuperado, pero esperemos, que sea antes del próximo sábado ya
que ese es el día del gran juego, aunque en verdad, entendería si dices que no, y voy
a luchar para que te quedes de todos modos. Travis es un imbécil, pero por ti, Mitch,
voy a pelear con él. Lo juro.

Ella sonaba tan sincera, tan molesta, tan traumatizada que Mitch no pudo evitar
torturarla.

—¿Qué crees que estás haciendo? —Él apartó su mano de la pierna, y Sissy se echó
hacia atrás, sorprendida.

—¿Eh?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Ya me has oído. ¿Crees que no sé lo que estás haciendo?

—¿Qué estoy haciendo?

—Tratar de utilizarme. Tentarme para que juegue en tu equipo.

—Mitch, por supuesto que no estoy…

—¡No soy una puta!

Sissy puso los ojos en blanco.

—Mitchell…

—Veo cómo funciona esto.

—¿Cómo funciona?

Él se apartó más aún, dándole su mejor mirada de ingenuidad.

—Primero, te sientas a mi lado, un poco demasiado cerca, usando esos pantalones


cortos ajustados y sexy y esa camiseta suplicando ser arrancada. Luego un par de
toques inocentes en todas mis zonas traviesas favoritas, de las cuales tengo muchas.

Sissy golpeó las manos contra sus muslos.

—¡Mitchell Shaw!

—Y antes de darme cuenta, estoy tendido, y tú estás aprovechándote de mí de


manera sucia y asquerosa. Sólo porque jugaré para tu equipo.

Ella miró hacia el techo como pidiendo ayuda.

—¿Por qué nuestras conversaciones se vuelven tan extrañas?

—Y porque soy débil... y tus pechos son tan grandes y llenos…

—¡Dios mío!

—…voy a sucumbir a tus artimañas de loba y acordaré jugar tu maldito juego.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—O tú podrías cortar la mierda y acordar jugar.

—Podría. Pero me imaginé que ésta era una mejor manera de obligarte a estar de
acuerdo en dejarme mirar debajo de tu camiseta.

—¡Mitchell!

Riendo, él levantó las manos.

—Está bien. Está bien. Jugaré.

—Sólo si quieres. Sólo si…

—Con una condición.

—No voy a dejarte mirar debajo de mi camiseta.

—Los dos sabemos que con el tiempo lo harás, Culo de oro.

—Deja de llamarme así.

—Pero antes de que me ponga una protección o recoja una pelota…

—¿Seh…?

—Quiero saber quién diablos es Clyde.

Sissy cayó hacia atrás en el sofá, con las rodillas levantadas, sus pies descalzos
clavados en los almohadones. Siempre se veía tan sexy como ahora.

—No puedes estar hablando en serio.

—Dime, o jugaré para los osos.

Ella se encogió de hombros. Suspiró.

—No estoy segura de que estés listo para esto. Clyde... significa mucho para mí. Él
sabe cómo tocar todas mis, ¿cómo las llamaste?, zonas traviesas favoritas.

—Osos—gruñó.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bien—respondió ella con estoicismo—. Si insistes.

—Insisto.

—Vamos entonces. Tenemos algo de tiempo antes del entrenamiento de hoy, en la


que estoy segura que Travis te quiere. Pero realmente espero que estés listo para esto.

A él no le gustó el sonido de eso.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 10

Mitch salió del coche de alquiler y miró a su alrededor. Sissy los había
estacionado al lado de una pequeña pero bonita casa que estaba ubicada justo en el
medio de una gran propiedad. Al crecer en Filadelfia, Mitch estaba acostumbrado al
pequeño patio cubierto que tenía la manada de su madre. Toda esta propiedad lo
aturdió. Montones de árboles con pequeños ríos y grandes lagos.

Ahora Mitch entendía porque Bren no tenía ningún problema en venir aquí para
visitar a la familia de Ronnie Lee. Todo lo que Mitch tenía que hacer era sentarse en
el porche de Sissy a beber café, y vería ciervos y alces pasar corriendo. Por supuesto,
eso lo mantenía en un estado de hambre constante.

—¿Ésta es la casa de Clyde?

—Nop. Esta es la casa de mi hermano.

Mitch sonrió burlonamente.

—¿Cuál? Tendrás que ser más específica que eso.

—Ja, ja.

—¡La tía Sissy! —Una voz joven gritó, entonces Sissy fue asediada por cinco niños
que parecían tener apenas un año de diferencia. Lo que su madre llamaría gemelos
católicos.

Sissy levantó al más pequeño y le dio la vuelta mientras los demás la rodeaban.

—¿Cómo están mis pillines favoritos?—preguntó.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bien—dijeron al unísono antes de inundar a su tía con... bueno, quien sabía.


Mitch no podía entenderlos cuando cada uno gritaba para hacerse oír por encima del
otro.

Los niños eran un lío sucio, pero eso era de esperar, ya que Mitch dudaba de que
pasaran más de diez minutos en la casa en todo el día. Y los niños cambiantes
jugaban rudo de manera instintiva. La forma en que jugaran hoy sería la forma en
que cazarían la cena mañana.

—¿Dónde está vuestra madre?—finalmente preguntó Sissy después de asombrar a


Mitch por la forma en la que había podido seguir lo que cada niño decía y hacer
comentarios al respecto para que nadie se sintiera excluido.

—En la casa—dijeron todos... o gritaron, dependiendo de tu perspectiva.

—Todos vosotros decidle que se reúna con nosotros en el granero. ¿De acuerdo?

Bajó al niño más pequeño, y los cinco corrieron hacia la casa.

—Sammy tiene cinco hijos más por aquí.

—Guau.

Sissy le dio una pequeña sonrisa.

—Yo seguro amo a los niños—dijo antes de ir a la parte de atrás de la casa y al


granero. Pero él oyó lo último que dijo con bastante claridad—. Con tal que no sean
míos.

Caminaron hacia el granero, y Mitch preguntó:

—¿Clyde es una vaca?

—No. Sabes que no podemos tener vacas por aquí. Salen en estampida muy
fácilmente.

Sissy agarró las asas de la puerta del establo y las empujó en direcciones opuestas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Éste es Clyde—dijo con verdadero orgullo. Pero Mitch apenas la escuchó.


Estaba demasiado ocupado preguntándose si un hombre podría correrse sin
eyacular. Porque nada, absolutamente nada, jamás había sido tan hermoso antes. Tan
sexy. Tan... tan...

¡Tan jodidamente caliente!

—Hola, Sissy Mae. —Una bonita loba con brillantes ojos azules se acercó a ellos—.
Hace mucho que no te veo.

—Hola, Violet. Este es Mitch Shaw.

Ella le dio un amistoso saludo con la cabeza.

—Hola. —Mitch logró hacer una especie de gesto.

—¿Dónde está mi hermano?

—¿Dónde más? En la fonda. Tengo que asegurarme de que podemos alimentar a


esta jauría de perros rabiosos.

Sissy tendió la mano.

—Dámelo.

Violet negó con la cabeza y se echó a reír.

—Tú nunca vas a cambiar, Sissy Mae Smith.

—No, a menos que la corte lo ordene.

Violet puso un juego de llaves en la mano de Sissy y se marchó, dejándolos solos.

—¿De dónde sacaste eso?—preguntó Mitch finalmente, moviéndose lentamente


alrededor de la belleza que tenía delante.

—Nosotras lo construimos—dijo ella con sencillez, pero Mitch no pudo evitar


mirarla en estado de shock.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Eso es todo? ¿Éste es el coche que me contaste que reconstruyeron?

—Sí. —Ella se acercó al Chevrolet Chevelle Malibu 1971 y pasó la mano


cariñosamente por la capota—. Cuando Ronnie Lee y yo teníamos unos quince años,
nuestros padres nos dieron suficiente dinero para comprar nuestros propios coches.
Y para tu información, no era mucho dinero. Pero ellos se habían cansado de que les
robáramos sus coches, y el sheriff en ese momento dijo que si nos atrapaba en otro
coche robado, definitivamente nos metería en la cárcel. De todos modos, ellos
imaginaron que conseguiríamos algún coche de mierda con el que deambularíamos
por la ciudad. Ya sabes, algo que conduciría tu abuela. En cambio, nos fuimos a la
chatarrería y encontramos las carrocerías maltratadas de este Malibu y de un
Plymouth Barracuda de 1971. Ronnie quería uno porque siempre amó esa canción de
Heart. Con el dinero que nos quedó, comenzamos a comprar piezas. Cuando nos
quedamos sin dinero, comenzamos a trabajar en la ciudad. Y estamos hablando de
algunos trabajos de mierda hasta que conseguimos algo estable en la gasolinera de
Travis. Él nos enseñó mucho sobre coches y motores. Y reparamos algunos, como el
Camaro de Dee-Ann.

Usando las puntas de los dedos, ella pasó las manos a lo largo del techo.

—Nos tomó más de dos años construir este y el de Ronnie, pero maldita sea si no
valió la pena.

—¿Por qué lo tienes aquí?

—Cuando salimos del país, dejamos los coches en los lugares más seguros que
podríamos imaginar. Dejé el mío con Sammy Ray porque al igual que Smitty, sabía
que podía confiar en que no lo vendería, ni nada por el estilo. Ronnie dejó el suyo en
casa de su madre porque sabía que la mujer no dejaría que nadie se acercase a ese
coche. Ella nunca lo admitiría, pero estaba muy orgullosa de que Ronnie Lee hiciera
semejante buen trabajo.

—Ellos deberían estar orgullosos de las dos. Esto es increíble.

Sissy sonrió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Éste es Clyde. No lo he sacado en años, pero sueño con ello mucho.

Mitch rió.

—¿Cómo consecuencia gimes su nombre?

—Más o menos. ¿Pero puedes culparme?

—Ni un poco. —Él estaba gimiendo ahora.

—Vamos, Mitchell. Vamos a dar una vuelta.

Mitch negó con la cabeza.

—Olvídalo, Smith. No estoy listo para tener canas en mi melena leonada, muchas
gracias.

—Para citar a mi padre, no seas tan nenaza.

—Pero soy un gatito.

Ella juntó las manos como si rezara.

—¿Qué tal si te prometo permanecer en el límite de velocidad? Te llevaré a dar


una vuelta corta por el pueblo. —Ella se inclinó hacia adelante, esos bonitos ojos
malvados—. Vamos, gatito bonito. Sabes que quieres.

Cristo, él quería.

—Bien. Pero tú lo prometiste.

Sissy chilló y abrió la puerta. El hecho de que el coche estuviera sin llave, incluso
en este granero, era un testimonio de la seguridad de este pequeño pueblo. Estaba
dirigido por depredadores, sin embargo. Así que roba a tu propio riesgo.

El motor se puso en marcha, y como un puma bien alimentado, ronroneó a la vida.


Mitch se retorció un poco en el asiento.

—Lo que sea que estés haciendo por allá... detenlo.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No lo puedo evitar. —Mitch extendió la mano a la radio que Sissy había puesto.
Tenía un reproductor de casetes, y Mitch sonrió, recordando el suyo—. Veamos que
melodías nuestra hermosa Sissy acostumbraba a escuchar al final del día. —Lo
encendió y después de algunas bandas magnéticas, la miró—. Sissy... honestamente.

—¿Qué? Esta es mi melodía de escapada de la ciudad.

—¿Ramble On de Led Zeppelin?

—Y Free Bird de Lynyrd Skynyrd y Radar Love de Golden Earring. Si se trataba


de alejarse conduciendo o salir, sonaba este casete. Así que recuéstate y disfruta de la
experiencia Sissy.

—Hay tanto para burlarse allí que no me molestaré.

Lentamente, salió del establo, y los niños de Sammy Ray estaban de pie en el
porche con su madre, coreando, “Clyde, Clyde, Clyde”, una y otra vez.

—Recuerda lo que me prometiste, Sissy Mae Smith.

Ella suspiró.

—Lo recuerdo, grandísima gallina.

¿La forma en que condujo? Absolutamente cierto, era un cobarde.

* *

Francine Lewis levantó la vista de sus papeles de contabilidad, frunciendo el ceño


mientras su hermana menor se precipitaba por la puerta de su oficina. No tenía
mucho tiempo en el día para manejar la parte del dinero de sus negocios, y cualquier
interrupción le molestaba. Cuando cerraban su tienda de pasteles al final del día,
Francine no quería preocuparse por nada. Le gustaba ir a casa con su esposo y
relajarse, tal vez cazar algo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué pasa, Janette?

—La anciana ha estado con Sissy de nuevo.

La mano de Francine se detuvo sobre la máquina de sumar.

—¿Cuándo?

—Hace dos noches.

—¿Y?

—Conoces a Sissy. Ellas las rechazó, pero no me gusta. —Janette se dejó caer en la
silla frente al escritorio de su hermana—. Si Janie regresa y se entera…

—Bueno. Detente. Es de Sissy de quien estamos hablando. No es estúpida, y


seamos sinceros, tiene a ese gran gato para cuidar.

—Ella les ofrece a todas el poder Smith. Y a Sissy le gusta el poder.

—Ella es como su madre cuando se trata de eso. Pero a Sissy le gusta el poder
sobre el que tiene el control total. —Francine se apartó el pelo de la cara, la irritación
estaba en sus ojos—. No, no creo que tengamos nada de qué preocuparnos. Sabe
mantenerse alejada de ellas.

—Espero que tengas razón.

Lo mismo Francine. No podían permitirse perder a Sissy por esa perra en la colina.
Nunca la recuperarían si eso ocurriera. Y nadie sabía realmente lo lejos que la mujer
iría para conseguir y conservar su poder. Y ella iba más allá que la mayoría.

—Confío en Sissy. Está loca, pero no va a hacer nada que la haga quedarse aquí
para siempre.

Janette soltó una carcajada.

—En eso tienes razón.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 11

Sissy deambuló por la ciudad con Mitch unas buenas dos horas, le mostró la
escuela secundaria, donde ella y su pandilla de jóvenes lobas acostumbraban a pasar
el rato, cuando no se estaban metiendo con los omegas más débiles. Incluso donde
había sido detenida por primera vez.

—¿Y ves ese árbol de ahí?—le preguntó, señalando el roble gigante en la calle
principal.

—Sí.

—Follé debajo de ese árbol. —Ella asintió con la cabeza ante el recuerdo—. Fue
muy agradable.

—Y gracias por esa imagen.

Lo que Mitch no sabía era que ella no podía recordar haber tenido tanta diversión
con un hombre antes cuando no había sexo de por medio. La mayoría de los tíos la
aburrían rápido, y en más de una ocasión, ella había mirado a Ronnie y dicho, “Creo
que esas hembras león tienen la idea correcta. Sexo y protección únicamente. No
estoy segura de para qué otra cosa son buenos”. Entonces ella había vuelto a salir con
sus lobas quienes, incluso cuando la molestaban, lo encontraba muy entretenido.

Pero le gustaba tener a Mitch alrededor. Él la hacía reír... y no sólo de él.

—No sé por qué me molesto en preguntar pero... ¿tienes hambre?

—Pensé que nunca preguntarías. Estoy muerto de hambre.

—Sorprendente. —Ella pensó un momento—. Hay un restaurante de carne cerca


del límite de la ciudad. Tienen una clientela mixta, pero la comida es muy buena.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bastante bueno.

—Y puesto que los de tu tipo vienen a menudo— dijo ella, deteniéndose en un


semáforo en rojo—, deberían tener suficiente para alimentar tu estómago pozo sin
fondo.

Esperando la luz verde, el sonido de un motor acelerando al lado de ellos tuvo a


Sissy inclinada sobre Mitch para mirar por la ventanilla. Inmediatamente, ella sonrió.

—Baja la ventanilla.

Mitch lo hizo con la boca abierta en estado de shock.

—¿Qué estáis haciendo aquí? Pensé que íbamos a esperar…

—Confía en mí. Tuvimos que venir. Pero podemos ponerte al corriente más
tarde—. Ronnie Lee sonrió desde la comodidad de su '71 Barracuda amarillo,
levantando la vista hacia la luz y de regreso a Sissy.

Ahora Sissy sonreía abiertamente mientras el par se quedaba mirando una a la


otra.

—Ni siquiera lo pienses—le advirtió Brendon Shaw a su compañera—. Lo digo en


serio, Ronnie Lee.

La cabeza de Mitch giró bruscamente, y miró echando chispas por los ojos a Sissy.

—¡Me lo prometiste!

Sissy se volvió para mirar hacia adelante cuando la luz se puso verde.

—Mentí—dijo simplemente antes de acelerar a fondo el motor.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se agarró del salpicadero. Si su amor por los coches no rayara en lo


religioso, habría empezado a desgarrarlo. Pero él no podía. No podía hacer eso a esta
belleza. Así que en cambio, se agarró con toda su fuerza y rogó a los poderes
superiores disponibles por ayuda.

Pero cuando él no estaba tratando de mearse los pantalones de miedo, Mitch tuvo
que admirar en secreto la forma en que estas dos hembras manejaban los
automóviles. Ronnie dio un giro cerrado, y Sissy estaba justo con ella. Ella no se
inmutó; ni siquiera lucía estresada. En un momento dado, llegó a decir:

—¿Viste eso?

—¿Vi qué? —Y él no pudo evitar que su voz se rompiera cuando los neumáticos
chirriaron.

—Rebajas en botas en Marlands. Tenemos que volver allí más tarde.

Cómo vio eso nunca lo sabría. Él no podía hacer nada más que mirar ciegamente
hacia la próxima calle, rezando para que no apareciese algo de repente. Salieron
rápidamente del centro y hacia el bosque. Ahora Mitch entendía por qué los caminos
eran tan amplios. De ese modo dos coches podrían correr uno al lado del otro. Por lo
que Mitch podía decir, toda la ciudad, no sólo los Smith, estaba llena de los
descendientes de los contrabandistas que, cuando no estaban huyendo de la policía
local, estaban compitiendo entre sí por diversión.

Ronnie adelantó a Sissy, quien soltó una maldición, pero no en inglés.

—¿Era alemán?

—Maldecir en alemán suena mucho más genial, ¿no crees?

No tuvo tiempo para responder cuando Sissy pasó como un rayo junto a Ronnie,
su malvada carcajada haciendo que su estómago revuelto se revolviera un poco más.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch agarró el salpicadero más fuerte cuando Ronnie se detuvo junto a ellos, las
dos a una velocidad que no podría ser ni remotamente legal en cualquier país del
planeta.

—¿Estás rezando?—preguntó.

—Me criaron como buen católico irlandés. Cuando sabes que vas a morir, rezas.

—Oh, calma… ¡joder!

Mitch levantó la cabeza a tiempo para ver el coche del sheriff de Smithtown
aparcado de lado, bloqueando completamente la carretera. El sheriff estaba apoyado
en la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho, él había estado esperando.

—Sissy...

Ella no contestó, demasiado ocupada en pisar el freno y girar el coche a la


izquierda, mientras que Ronnie giraba el suyo hacia la derecha para no chocar entre
sí en su esfuerzo para no atropellar al sheriff.

Cuando lograron una chirriante y estridente parada, Mitch se dio cuenta de que su
lado del coche estaba a aproximadamente doce centímetros de distancia de un
enorme árbol. Imágenes de él y el coche enroscados en ese tronco no hicieron nada
por su actual desequilibrio.

Agarrada al volante, Sissy tenía los ojos cerrados y seguía murmurando, “Mierda,
mierda, mierda”, una y otra vez. Aunque Mitch no creía que su actual cántico tuviera
algo que ver con que fallara por poco de estrellarse contra el árbol. Estaba seguro de
eso cuando el megáfono estalló.

—¡Sissy. Mae. Smith. Saca. Tu. Culo. Del. Coche… YAA!

Sissy se encogió incluso mientras alcanzaba la manija de la puerta. Ella apenas


había conseguido abrirla cuando una gran mano apareció, la agarró de la oreja, y la
sacó a rastras.

—¡Ayyy!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Apenas dos días que regresaste, y ya te encuentro quebrantando cada ley escrita
en los malditos libros.

—No estábamos haciendo nada—argumentó, sonando notablemente como una


niña de diez años.

—Mantén esa boca cerrada, Sissy Mae. ¡Ronnie Lee Reed, trae tu culo aquí!

Mitch necesitaba salir del coche, pero el lado del pasajero estaba demasiado cerca
de ese árbol. Así que tuvo que hacer algunas increíbles artimañas para sacar su gran
cuerpo del coche por el lado del conductor. Su hermano lo agarró por debajo de los
hombros y lo ayudó a salir los últimos centímetros. Una vez que él estuvo de pie, los
dos hermanos se miraron entre sí y luego se lanzaron uno a los brazos del otro,
sollozando.

Estaban tan contentos de estar vivos.

* *

Cuando Ronnie Lee la pinchó ligeramente en las costillas, Sissy nunca esperó
mirar por encima del hombro y ver a Mitch y a su hermano abrazados como si
acabaran de bajar del Titanic. Cuando la mirada de Sissy regresó a la de Ronnie,
ambas pusieron los ojos en blanco ante el drama ilimitado que los dos gatos podían
crear.

—¿Me escucháis?

El cuerpo de Sissy se sacudió ante las palabras estridentes, y se dio la vuelta.

—Sí, señor.

—¿Cuándo regresa tu padre a casa?

Con un encogimiento de hombros, dijo Sissy:


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No sé.

—¿No sabes?

Alejándose de los gritos, Sissy negó con la cabeza.

—Y supongo que tus padres están con ellos, Ronnie Lee.

—Sí, señor.

—¿Y vosotras pensáis que podéis venir aquí y comenzar donde lo dejasteis hace
doce años?

—Nosotros no hicimos nada—repitió Sissy.

—¡Silencio!— El sheriff se acercó a Ronnie Lee y se paró frente a ella—. ¿Qué te he


dicho siempre? Ella es una mala semilla, y tú deberías mantenerte alejada de ella.

—Tío Jeb, eso no es justo.

—Y ¿cómo es que siempre me culpas? —De repente, un dedo estaba en la cara de


Sissy. Ella siempre lo llamaba “el dedo policía”. Los policías eran la única raza que
conocía que podían apuntarte con el dedo índice y hacer que te callases
inmediatamente. Diablos, Dez lo hacía todo el tiempo.

—Os cronometré, ibais a más de doscientos ochenta kilómetros por hora.

—¡Jesucristo! ¿Qué tienes debajo de ese capó? —Cuando todos lo miraron, Mitch
simplemente se encogió de hombros—. Tengo curiosidad.

—Ahora ambas escuchen, y escuchen bien. Meteos en un pequeño problema más,


y caeré sobre vosotras como el arcángel Gabriel. ¿Me entendieron?

—Sí, señor—respondió Ronnie.

Pero Sissy no dijo nada, y el tío de Ronnie se paró delante de ella esperando por su
respuesta. Se clavaron las miradas, y Sissy no dio marcha atrás. Nunca lo hacía.
Realmente no sabía cómo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sissy lo promete también—dijo Ronnie, empujándola lejos de su tío y de regreso


al coche.

Con un gruñido, el sheriff se alejó, pero no antes de arrojar por encima del
hombro:

—Ella es igual a su madre.

Ella sabía que lo había dicho a propósito. Un golpe bajo, pero casi tenía las manos
alrededor de su garganta cuando un brazo fuerte la agarró por la cintura y tiró de
ella hacia atrás. Ella se sacudió salvajemente ordenándole al sheriff:

—¡Retráctate, bastardo!

Pero él sólo se rió de ella y se marchó.

Mitch rodeó su cuerpo temblando de rabia con sus brazos y la besó en el cuero
cabelludo.

—Cálmate.

—Él me culpa por todo. Nunca le hice absolutamente nada, y él me odia.

—Él no te odia—la corrigió Ronnie—. A él solo no le gustas.

—Gracias.

—Vamos. —Ronnie sonrió—. Salgamos de aquí. Creo que las dos necesitamos una
cerveza.

—Tengo hambre—dijeron simultáneamente los hermanos Shaw.

—Supongo que mejor vayamos al restaurante de Sammy Ray—suspiró Sissy—.


Definitivamente no tengo suficiente comida para los dos, y en el restaurante de carne
necesitas reservar con veinticuatro horas de antelación cuando estás entrando con
más de un león macho.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

—¿Uno de los nuestros intentó matar a Mitch?

—Sí. —Ronnie puso una servilleta de papel en su regazo antes de mirar a Sissy—.
¿Puedes creerlo? ¿Dónde está la lealtad?

—No lo sé. Suena como que Mitchy aquí presente cabreó a algunos de la manada,
y quieren venganza.

—Deja de llamarme así. Sólo mi madre me puede llamar así porque estuvo de
parto durante dieciocho horas. Y nadie de la manada se metería conmigo porque
nadie quiere meterse con mi madre.

—Eso es verdad—confirmó Brendon, quitando comida del plato de Ronnie,


claramente para molestarla—. La manada O'Neill puede no estar en la categoría de
la Llewellyn, pero definitivamente son temidos y engendran una gran cantidad de
hembras. En lo personal, estoy de acuerdo con Dez. A algún gato le están pagando
mucho dinero para matar Mitch.

—Me sorprende que O'Farrell contratara a una mujer. Él no confía en ellas para
hacer otra cosa que cocinar y… —Dejó de hablar cuando levantó la vista para ver a
Sissy y Ronnie mirándolo—. Olvídalo.

—Él pudo no haberla contratado. Tiene una recompensa por esa cabeza tan
grande.

—Podría quedarse como león todo el tiempo. —Ahora todo el mundo se quedó
mirando Ronnie.

—¿Por qué?—tuvo que preguntar Sissy.

—Estoy segura de que O'Farrell quiere pruebas de la muerte de Mitch antes de


pagar la recompensa. Y esa leona sabe que si lo mata en su forma de león, él
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

permanecerá en esa forma. No es como que pueda dar alguna prueba de su muerte al
gilipollas.

—Guau. —Mitch asintió en señal de aprobación—. Eso no es tan estúpido como


parece.

—Gracias.

—Pero no puedo. —Mitch tomó un rollo del plato de Sissy, y ella se debatió sobre
cortarle las manos.

—¿Por qué no?

—No podría jugar si soy león todo el tiempo.

—¿Jugar? —Brendon los miró—. ¿Jugar a qué?

Sissy echó un vistazo al reloj en la pared del comedor de su hermano.

—Dios mío, Mitchell, más vale que nos movamos si vamos a llegar a ese
entrenamiento a tiempo.

—¿Entrenamiento? —Los ojos de Brendon se entrecerraron—. ¿Entrenamiento


para qué?

Mitch soltó un dramático suspiro.

—No vas a creer esto, hermano, pero para quedarme aquí, tengo que jugar al
fútbol.

Sissy vio a Ronnie respingar segundos antes de que la mano de Brendon golpeara
contra la mesa.

—¿Por qué él puede jugar?

—Ahora, querido—Ronnie le acarició el antebrazo—, no tiene sentido cabrearse.

—No es justo. Soy tan bueno como él.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Es por eso que te apodan el señor Patas Torpes?

Sissy apenas se agachó a tiempo cuando ese rollo vino volando hacia su cabeza,
cortesía de Ronnie Lee.

—¿Qué? Era solo una pregunta.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 12

Sammy Ray irrumpió en la tienda de su hermano, mientras que el gran bastardo


se estaba preparando para salir al campo para el entrenamiento.

—¿Lo estás haciendo jugar al fútbol?

Travis apenas lo miró.

—No entiendo que es lo que te pasa, Sammy Ray.

—Ella es tu hermana.

—Ella no tiene que jugar.

—Sabes lo que quiero decir.

—Mira, no le dije a ella que tenía que irse. Pero no es seguro tenerlo aquí.

—¿Pero lo dejarás quedarse si juega al futbol? —Eso sólo tenía sentido en el


universo de Travis.

—Estoy dispuesto a arriesgarme si él es tan bueno como ella promete.

Donnie salió de la oficina y se detuvo. Se quedó mirando a Sammy, Sammy le


devolvió la mirada hasta que Donnie la apartó.

—Nos vemos fuera. —A continuación, Donnie se había ido.

Señor, Bobby Ray y Sissy tenían razón. Deja a este pueblo con sus costumbres
locas. Porque, en realidad, Sammy no sabía cuánto más podría soportar de su
hermano mayor.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Voy a decírtelo de nuevo, Travis. Ella es tu hermana. Y si necesita ayuda, eso es


todo lo que debería importar. No importa a quien trae a casa con ella.

—Vamos a ser realistas, hermano menor, Sissy Mae es una…

Sammy levantó la mano, interrumpiéndolo. Amaba a su hermana pequeña y no


permitiría que nadie la llamara así. Al menos no a la cara. O en la de él.

—Entendámonos, Travis. La llamas lo que estás a punto de llamarla, y será un día


oscuro para los dos. ¿Me comprendes?

Travis negó con la cabeza.

—Siempre protegiéndola.

—Sólo de ti. Ella o ese gato no deberían tener que hacer nada para permanecer
aquí, y lo sabes.

—Pero él lo hará. —Travis recogió todas sus cosas para llevar al campo y se acercó
a su hermano—. Y si tienes un problema con eso, hermano menor, eres más que
bienvenido a hacer algo al respecto.

Cuando Sammy no dijo ni hizo nada, Travis resopló y se marchó.

* *

—No puedo creer que esté de regreso aquí otra vez. —Sissy miró alrededor de la
enorme cancha de fútbol. La ciudad se jactaba de varias. Una para el fútbol infantil,
una para la escuela intermedia y secundaria, y ésta, que estaba reservada para los
enfrentamientos de pueblo-contra-pueblo. Todos los sábados de verano mientras
crecía en Smithtown se los había pasado aquí. Cuando ella y Ronnie Lee se habían
marchado, juró nunca volver a este maldito campo. Pero aquí estaba.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y el campo Smithtown no era simplemente un viejo campo llano con algunos


marcadores para mostrar los límites. Era un estadio al aire libre de bajo nivel en el
que cualquier equipo semi-profesional estaría orgulloso de jugar.

A pesar de que el partido en casa contra los osos no era hasta el sábado después
del siguiente, se vendían los habituales perros calientes y hamburguesas durante
todos los entrenamientos para los que venían a verlos. Pero Sissy y Ronnie los
dejaron de lado por un par de cafés calientes del Starbucks de enfrente.

Mientras caminaban hacia las gradas acolchadas, Sissy miró y observó a Mitch
atrapar un pase perfecto. Ella sabía que aún le dolía un poco, pero no lo demostró. En
cambio, él atrapó la pelota y parecía francamente aburrido por el lanzamiento.

Ella sonrió.

—Entonces, ¿qué está pasando entre Mitch y tú?

Alarmada, Sissy miró a su amiga.

—Nada. ¿Por qué?

Y fue entonces cuando su mejor amiga de más de veinticinco años le dio una
colleja.

—¡Ay! —Sissy se detuvo y miró furiosamente a Ronnie. —¿Por qué fue eso?

—Porque eres una idiota, Sissy Mae Smith.

A veces Sissy no entendía a Ronnie.

—¿De qué estás hablando?

—Estoy hablando de... mierda.

Inmediatamente, Sissy miró sus pies descalzos.

—¿Dónde? No me huelo nada. —Pero cuando Sissy levantó la mirada, Ronnie no


estaba mirando al suelo sino detrás de Sissy.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella se volvió y miró a los ojos por los que habría hecho cualquier cosa... cuando
tenía dieciséis años.

—Gil. —Su ex.

Él sonrió.

—Hola, cariño.

* *

Mitch atrapó el balón con facilidad, y él podía decir por la cara del lobo que él
realmente pensaba que le había arrojado con fuerza el balón. Caninos. Sólo tenías que
amarlos.

Ellos habían comenzado a tratarlo con mano suave porque sabían que él todavía
se estaba curando. Pero eso no duró mucho tiempo, cuando nada de lo que hacían
parecía desconcertarlo.

—¿Capaz de probar algunos pases?—preguntó Travis.

Después de finalmente, conocer al hermano de Sissy, Mitch sabía con seguridad


que no le gustaba el tío. Donde Smitty tenía un buen corazón, Travis tenía nada más
que un agujero vacío.

Mitch rotó su hombro. Dolía, pero si lo remojaba esta noche, el dolor sería
tolerable en la mañana.

—Seh. Por supuesto.

Travis hizo un gesto a uno de los chicos, y Mitch lanzó la pelota. El lobo la atrapó,
pero retrocedió varios metros. Sorprendido, miró a Travis.

—No está mal.

—Lo sé.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estoy seguro de que mi hermana te contó los requisitos para quedarte.

Mitch sonrió.

—Vamos a ser realistas, Smith. Me necesitas más de lo que te necesito. Sobre todo
si quieres ganar contra los osos. ¿Correcto?

—Seh. ¿Y?

—Voy a jugar.

—¿Pero qué quieres? Porque sé que quieres algo.

—Mi hermano en el equipo.

La boca de Travis se abrió, y por un breve momento, perdió esa irritante expresión
fría que parecía usar todo el tiempo.

—¿Patas Torpes? Olvídalo.

—Ponlo en la línea ofensiva. Él nunca tendrá que tocar una pelota. Pero o él está
dentro… o yo estoy fuera.

Travis miró por encima del hombro a Bren sentado en el banco... bueno, eso era
más como hacer pucheros en el banco.

—Y hazlo sonar como que lo quieres.

Dejando escapar un suspiro que Mitch a menudo escuchaba de Sissy, Travis gritó:

—Oye, Shaw, ¿quieres entrar?

Bren se enderezó.

—¿Yo? ¡Sí!

Él entró precipitadamente al campo como si hubiera sido llamado a recoger su


medalla de oro olímpica.

—Mejor que funcione—gruñó Travis a Mitch.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Déjalo en mis manos. —Mitch buscó a Ronnie para que pudiera avisarle. Pero
vio a un tipo hablando con Sissy.

Agarrando el brazo de Travis antes de que pudiera alejarse, le preguntó:

—¿Quién es ese?

Travis miró en la dirección de Sissy.

—Oh. Él. Es Gil Warren.

—¿Es parte de la manada?

—Hoy. Él va y viene.

—¿Por qué está hablando con Sissy?

Travis se volvió lentamente para mirar a Mitch.

—¿Cómo puedo decir esto? —Él se acarició la barbilla—. Se podría decir que Gil
fue la primera vez… de Sissy. Y un chica nunca olvida su primera vez, ¿verdad?

Uno de los lobos devolvió el balón a Mitch.

—Vamos a hacer un par de pases más.

Mitch asintió con la cabeza.

—Claro.

Él examinó la pelota en su mano por un momento, movió el brazo hacia atrás, y


soltó la piel de cerdo...

* *

Sissy no podía creer esto. ¿Gil? ¿Gil jodido Warren? De vuelta en Smithtown
después de todos estos años y actuando como si no la hubiera tirado a la basura. O
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

tal vez pensara que ella era una de esas mujeres que dejaban pasar esas cosas. Que
perdonaban y olvidaban. Que encontraban la paz a través del perdón.

Bien, sin duda, así no era Sissy. Ella no perdonaba, ni olvidaba ni una puñetera
cosa.

—Es muy bueno volver a verte, Sissy.

—Seh. Gracias.

—¿Cuánto tiempo te quedarás aquí?

—No lo sé.

—Veo que tu hermana está aquí, también, Gil. —Ronnie miraba echando fuego
por los ojos a la hembra que había dicho a Gil que podría tener algo mejor que “la
hermana perra de Bobby Ray”. Ronnie siempre había odiado a Tina, pero no tanto
como odiaba a Gil.

Es por eso que Ronnie era la mejor amiga de Sissy. Ella odiaba a todas las
personas.

—Estamos de vuelta para siempre.

—Genial. —Sissy buscó una manera de salir de esta conversación, sin llegar a
patear al hombre en las pelotas. Lo cual era algo que había querido hacer durante
años.

—¿Qué tal si nos juntamos a cenar esta noche?

Sissy parpadeó y miró a Ronnie.

—Debes estar bromeando—dijo ella.

Él sonrió. Ella había amado esa sonrisa. Ahora, sólo se veía empalagosa.

—Ni siquiera un poco, cariño. Tendremos una buena cena y nos pondremos al día.
Será genial.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No.

—Vamos, Sissy Mae. Es hora de dejar ir el pasado.

—No, no lo es. Pero buen intento.

Ronnie se rió, pero se convirtió en un chillido cuando una pelota de fútbol golpeó
en la parte posterior de la cabeza de Gil, haciendo caer hacia adelante al lobo. Sissy y
Ronnie se hicieron a un lado y observaron a Gil caído en el suelo.

—Lo siento—gritó Mitch desde el campo—. Mi culpa.

Sissy quedó allí, aturdida durante varios minutos, hasta que Ronnie la agarró del
brazo y la llevó a las gradas, rodeando el cuerpo sacudiéndose de Gil.

—Si yo te preguntara por qué Mitch podría haber hecho eso, ¿me darías otra
collleja?—preguntó Sissy una vez que se sentaron en sus asientos.

Ronnie asintió con la cabeza.

—Sí. Claro que lo haría.

—De acuerdo. Solo estaba preguntando.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 13

Mace Llewellyn entró a su casa en Brooklyn tarde en la noche. Había sido un día
duro con Smitty, Sissy Mae, y Mitch ausentes. Él todavía debatía si contactar a
Smitty, pero todo parecía estar controlado. ¿Valía la pena arruinar la luna de miel del
hombre por una situación que, de todos modos, no podía solucionar? Y Mace conocía
a Smitty lo suficiente como para saber que su amigo querría solucionarlo.

—Estoy en casa—gritó.

—En la cocina.

Mace cerró la puerta y se volvió hacia los perros de Dez. Gruñó, y los dos machos
se echaron a correr. La cachorra, sin embargo, no se movió. A ella no parecía
molestarla los gruñidos o rugidos de Mace. Cuando él estaba en casa, lo seguía a
todos lados fielmente. Para ser honesto, Mace no tenía ni idea de qué hacer con ella.
Ella ya había crecido hasta tres veces su tamaño original, y claramente no había
terminado, si el tamaño de sus patas era alguna indicación. Además, lo miraba con
esos ojos grandes de adoración.

Sencillamente no tenía corazón para ser malo con ella de la forma en que lo era
con los otros dos. Mirando a su alrededor primero para asegurarse de que no había
nadie cerca, Mace se agachó al lado de ella y le acarició la cabeza y debajo de la
barbilla como a ella le gustaba. Sus ojos se cerraron, y todo su cuerpo se meneaba
mientras le rascaba un poco más duro el cuello.

—¿Mace?

Al oír la voz de Dez, Mace se puso de pie y rápidamente se limpió las manos en
los vaqueros.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—En camino.

Mace lanzó su chaqueta en el sofá, cruzó la casa y entró en la enorme cocina. Dez
estaba sentada en la mesa de la cocina, trabajando en su nuevo ordenador portátil.
Una de las ventajas de su nuevo trabajo. Ella se había sentido muy infeliz cuando
descubrió que la habían trasladado a una nueva división y con una nueva
compañera. Todavía no entendía cómo este trabajo era un gran paso hacia adelante y
la forma en que podría cambiar su carrera para mejor.

Entrando solo unos pasos, Mace se detuvo y se quedó mirando el suelo.

—¿Qué está haciendo ese perro mestizo con mi bebé?

Dez bajó la mirada a Marcus y se encogió de hombros.

—Están jugando.

Mace no consideraba jugar a un perro de sesenta y siete kilos usando su hocico


para empujar a su hijo mientras daban vueltas.

—Eso no puede ser seguro.

—Marcus es feliz.

Era cierto que su hijo estaba riendo, pero era un niño pequeño. Los niños se reían
de todo tipo de mierdas hasta que la sangre empezaba a manar.

Refunfuñando, Mace se agachó y agarró a su hijo. Como el niño de mamá en que


se estaba convirtiendo, Marcus cortó la cara de su padre con garras inexistentes y
chilló hasta que Mace lo puso de nuevo en el suelo con el perro. Y el perro feliz
procedió a hacer girar al malcriado.

—Te lo dije—masculló Dez, su mirada centrada en la pantalla del ordenador.

—¿Debería incluso estar levantado hasta tan tarde?

—Él es nocturno, lo que continúas olvidando.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mace gruñó para sí mismo y decidió no entrar en una pelea con Dez. Para ser
honesto, estaba caliente como el infierno, y ella se veía tan bien con esa camiseta.

—¿La comida?

—Nevera.

Mace abrió la puerta de la nevera y sacó los tres sándwiches gigantes que la niñera
había dejado antes de retirarse.

—¿Cómo estuvo el trabajo?

—Bien.

—¿Tu compañera y tú se llevan bien?

—Supongo. No he tratado de dispararle todavía.

—Eso es bueno, cariño. —Se sentó a la mesa.

—Está bien. Tengo preguntas.

Maldita sea. Ni siquiera había comido.

—No, Desiree. No hay ninguna conspiración.

—Oh, sí, la hay. Pero eso no es de lo que tengo que hablar. Smitty y tú estaban en
los SEAL, pero en una unidad especial, ¿verdad? ¿Sólo cambiantes?

—Sí.

—¿Algunas hembras?

—No.

—¿Algunas otras unidades como la vuestra pero con mujeres?

Mace asintió, la mitad de su primer sándwich ya devorado.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí—dijo después de que tragara—. Creo que el Ejército tiene alguna. No sé una
mierda sobre la Fuerza Aérea. Y los marines definitivamente.

Dez frunció el ceño, y Mace negó con la cabeza.

—Ninguna. Conspiración.

—Bien. Pero durante todos los años que estuve dentro, nunca oí nada acerca de
una unidad especial llena de cambiantes.

—Y eso era por una razón, cariño.

—Sí. Eso es lo que sigues diciendo.

—Nosotros guardamos este secreto por el bien de nuestra especie.

—Sí, pero tú me contaste.

—Confiaba en ti. —Él sonrió—. Y sabía que si lo hubieras dicho, nadie en su sano
juicio te creería. Tienes que ser inteligente y saber cuándo hay que romper las reglas.
No solo nos estamos protegiendo; también estamos protegiendo a la próxima
generación.

Dez se pasó las manos por el pelo, revelando su frustración.

—¿Así que crees que quien disparó a Mitch era militar?

—Sí. Me refiero a la distancia en que ella estaba, Mace... olvídate de alguien


completamente humano. No te veo a Smitty o a ti haciendo ese tiro.

Mace recordó lo que había dicho Sissy cuando todavía estaba cubierta con la
sangre de Mitch.

—Si no se hubiera movido…

—Ahora sólo tenemos que averiguar quién es.

—Empieza con los marines. Dios sabe, tío, que amáis a vuestros francotiradores.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Por último, Dez se rió un poco y se recostó en la silla, chasqueando los nudillos.

—Tú bien podrías levantarla, Mace. Ella comenzará a lloriquear.

Mace había intentado ignorar la pata que se mantenía golpeando ligeramente en


su pierna, con la esperanza de que Dez no lo notara. La mujer puede que no fuera
una cambiante, pero sus sentidos de policía estaban a punto.

Refunfuñando, se agachó y agarró a la cachorra, colocándola en su regazo.

—Y tú simplemente puedes borrar esa sonrisa de tu cara.

—No dije nada. —Ella empujó su silla hacia atrás y se agachó para recoger a su
hijo—. Vamos a llevarte a la cama, niño mimado, así papá puede dedicar tiempo a su
novia.

Dez besó a Mace en la frente.

—No te demores. Estoy cachonda. —Y con ese pronunciamiento, salió de la cocina


con sus dos bestias a la zaga.

Mace dio a la cachorra un trozo de salami de su sándwich.

—Tú no me estás ayudando a mantener nuestra relación en secreto.

* *

Sissy no sabía cuándo su bar favorito en Smithtown había conseguido una


máquina de karaoke, pero nunca pensó que vería el día en que un par de leones
machos se situarían en ese escenario a cantar canciones de Bon Jovi.

Había sido idea de Dee encontrarse en el bar, y Sissy se había tirado de cabeza.
Desde que Mitch le había dado un golpe a Gil Warren en la nuca, Sissy se había
sentido realmente... extraña. Mitch seguía siendo torpe... ¿verdad? Seguía siendo su
compañero. Su amigo. Y solo amigo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

¿Correcto?

Entonces, ¿por qué seguía mirándolo?

No, no. Estaba pensando demasiado en esto. Probablemente sólo se sentía así
porque Mitch casi había muerto ante sus ojos. Tenía que ser eso.

Porque ¿cómo podría estar sintiendo cualquier otra cosa por un hombre cantando
con sentimiento “Living on a Prayer”?

—Nunca había oído a Brendon cantar—comentó Ronnie mientras se bebía su


cerveza—. Y creo que estaré bien si nunca lo oigo de nuevo.

—Entonces no pases el rato con los perros salvajes. Al parecer, Mitch es su


atracción principal en sus noches mensuales de karaoke.

—Perros cantando. —Dee frunció los labios con un poco de asco.

Ronnie limpió la condensación de su botella.

—Así que... Gil Warren.

Sissy levantó la cerveza.

—No quiero oírlo.

—No puedo creer que tuviera las agallas para regresar aquí—murmuró Dee.

—Y trajo a esa hermana suya. —Ronnie se burló—. La odio. Y oí que ella espera
convertir en Alfa a Gil.

Sissy resopló.

—¿En qué planeta ocurriría eso?

—Tener una hembra fuerte a su lado sin duda ayudaría con eso.

Lo que más ofendía a Sissy era la forma en que la estaban mirando, como si
esperaran que tuviera un colapso nervioso o algo por el estilo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿De verdad crees que soy tan patética?

Cuando ellas no contestaron, apoyó bruscamente la botella de cerveza.

—Voy al baño.

—Sissy, espera. No dijimos…

Pero ella se alejó antes de que Ronnie pudiera terminar lo que demonios tuviera
que decir. Se detuvo en el cuarto de baño e hizo lo que tenía que hacer, pero no sentía
ganas de volver a la mesa, dado que todavía quería darle un puñetazo a alguien en la
cara. Salió por la puerta de atrás y se metió en el callejón en lugar de eso. Cuando la
puerta se cerró, Sissy oyó ruidos procedentes del contenedor de basura. Lo rodeó y
se detuvo para mirar al lobo mitad dentro y mitad fuera.

—¡Tío Eggie!

Su tío salió del contenedor de basura, con los ojos de color ámbar abiertos de par
en par.

—Sabes que se supone que no debes zambullirte en el contenedor de basura. —Si


no fuera por su tía y Dee-Ann, su tío estaría viviendo en las calles en alguna parte—.
Ahora ve a tu casa corriendo—ella le hizo un gesto de irse con las manos—, antes de
que alguien venga aquí y te vea.

Su mirada se volvió brevemente al contenedor de basura, quién sabía lo que pudo


haber visto allí que quería, antes de salir corriendo hacia el bosque. Su tía debería
estar agradecida. Sissy acababa de salvarla de tener una cosa más traída a su casa y
con la que Eggie prometiera que iba a hacer algo y nunca lo haría.

Sissy no sabía cómo las hembras de su familia aguantaban a los machos. Parecía
un montón de trabajo por muy poca recompensa.

Ella se acercó al contenedor de basura y miró dentro. La radio. Tenía que ser la
radio. Su tío, probablemente pensó que podía arreglarla y venderla en eBay o algo
así.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Pensando en lanzarte adentro?

Sissy gritó ante la voz del Mitch.

—No te me acerques sigilosamente.

—Vine aquí para asegurarme de que estabas bien. Tú estabas mirando


ansiosamente en un contenedor de basura.

—Yo no estaba, sólo estaba… ¡oh! Olvídalo. —Se dio la vuelta y lo enfrentó—.
¿Qué quieres de todos modos?

—¿Quieres bailar?

Sissy frunció el ceño.

—¿En el callejón?

Él le dio un golpecito en la frente con el dedo.

—Ay.

—No aquí, Cabeza de Cubo.

—¿Cabeza de Cubo?

—Dentro.

—¿Están tocando música verdadera o más de esa basura de karaoke?

—¿Por qué no admites que he sido privado de mi carrera musical porque la


sociedad no puede manejar mi innata sexualidad?

—O podría admitir que eres un chiflado. Pero eso sería redundante. —Se
encaminó hacia la puerta, Mitch detrás de ella.

—Mírate, usando grandes palabras como redundante.

Mientras abría la puerta con una mano, golpeó a Mitch con la otra. Él se la atrapó
y se rió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No tienes sentido del humor.

—Algunos lo dirían.

Ella estaba casi en el pasillo cuando Mitch le preguntó:

—¿Quién era ese tipo de todos modos?

Sissy se detuvo y se dio la vuelta. Inmediatamente supo a quién se refería.

—Era Gil Warren.

—¿El antiguo novio?

Sissy dio un paso atrás hacia el callejón, dejando que la puerta se cerrara detrás de
ella.

—Sí. El antiguo novio.

—No me dijiste que todavía vivía aquí.

—No lo sabía. Según él, regresó, pensando en quedarse. —Sissy metió la mano
izquierda en el bolsillo de los pantalones cortos, dado que Mitch todavía le sujetaba
la derecha—. ¿Por qué lo golpeaste con la pelota?

Mitch estudió su mano mientras le frotaba los nudillos con el pulgar.

—Te veías cabreada de que te estuviera molestando. —Él se encogió de hombros,


su atención no dejando nunca la mano—. Y no me gustó que él te hablara. No quería
que te mirara. Básicamente, lo odié a primera vista.

Sissy tragó.

—Yo... eh... entiendo.

Finalmente él levantó la mirada a su rostro.

—¿Estás enojada?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Ni siquiera un poco. —Entonces Sissy hizo lo que había estado deseando hacer
desde hacía mucho, mucho tiempo. Se puso de puntillas y besó a Mitchell Shaw.

Nada dramático o digno de una película. Ella no le empujó la lengua hasta la


garganta o saltó a sus brazos. Simplemente presionó los labios contra los de él.
Probablemente, el más dulce y casto beso que le había dado a un hombre que no
fuera un consanguíneo.

Pero si no fuera más inteligente que eso, habría pensado que había agarrado la
polla del hombre por la respuesta que recibió.

De repente, las manos de Mitch estaban cavando en su pelo, su boca caliente


contra ella mientras la empujaba contra la puerta. Su lengua se deslizó dentro de su
boca, haciendo círculos en torno a la suya. Degustando, explorando. Y Sissy sintió
que su cuerpo se derretía como nunca lo había hecho antes.

* *

Bien eso había sido tierno. Sí. Muy bonito, vapulear a Sissy en el callejón de atrás
de un bar. Pero él nunca había esperado que ella lo besara. Definitivamente nunca
había esperado sentir la explosión que provino de lo que no fue más que un beso
dulce y suave. Probablemente no más que un “gracias” por encargarse de ese ex de
ella. Y aquí estaba él, estallando de manera desproporcionada.

Pero ella sabía tan puñeteramente bien y olía incluso mejor. En realidad no era
justo. ¡Él era un poco humano!

Retrocede. Necesitas retroceder.

En un minuto. Él definitivamente retrocedería en un minuto. Se prometió.

Entonces Sissy rodeó su cuello con los brazos, acercándolo más. Su pierna derecha
se enroscó en la de él, su pie descalzo se deslizaba de arriba a abajo por la pantorrilla.
Su lengua se enredó con la de él, metió profundamente los dedos en su cabello y lo
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

sujetó mientras le devolvía la pelota y lo besaba con más pasión que la que él había
experimentado con nadie.

Cuando ella separó bruscamente su boca, Mitch no sabía qué hacer. Mendigar. Él
no estaba por encima de mendigar. Especialmente cuando su polla estaba
ordenándole mendigar.

¡Mendiga, maldito! ¡Mendiga!

Entonces Sissy apartó su cuerpo, pero lo agarró de la camiseta.

—Vamos. —Ella dio un paso atrás, agarró la puerta abierta, y volvió a entrar en el
club, arrastrando a Mitch detrás de sí. Se detuvo junto a la mesa, donde Ronnie
estaba sentada en el regazo de Bren, y a Dee no se la veía por ninguna parte.

Sissy les arrebató las llaves del coche y salió, todavía arrastrando a Mitch detrás de
ella.

Hasta el día de su muerte, Mitch nunca olvidaría la expresión en el rostro de su


hermano. Bren parecía aturdido y un poco aterrorizado al ver a Sissy arrastrando a
Mitch a algún lugar. Era una especie de clásico.

Ronnie bostezó.

Una vez fuera, Sissy lo empujó hacia el coche.

—Entra.

Él sabía que al dejarla conducir, estaba realmente arriesgando la vida y la


integridad física, pero nadie podía llevarlos de regreso a la casa más rápido, y tenía
que estar dentro de Sissy. Necesitaba sentir cómo era hundirse dentro ella y follarla
hasta que ambos quedaran bizcos. Lo necesitaba más que nada.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Pete O'Farrell, Jr. salió del muy caro restaurante francés y se dirigió a su coche,
que ellos habían aparcado en el callejón. Siempre hacían esto en caso de que hubiera
un motivo para tener que salir rápidamente.

Uno de sus chicos, un torpe gigante llamado Meat, debería haber estado
esperándolo. Tan pronto como se dio cuenta de que a Meat no se le veía por ninguna
parte, Pete regresó al restaurante. Pero ella se paró frente a la puerta.

Había oído hablar de ella. No se podía crecer en su barrio y no oírlo. Roxy O'Neill.
Dirían que ella era extraña. Extraña, sexy y peligrosa. Pero nadie sabía por qué. Ellos
sólo sabían que tenían que evitarla, a ella y a sus hermanas.

Pero él sabía por qué ella estaba allí. Para luchar por la vida de su hijo.
Contrariamente a la creencia popular, Pete no había contratado a un sicario para
matar a ese policía. Mierda, ese chico había hecho lo que nadie había sido capaz de
hacer... deshacerse de su viejo. Es cierto que durante un tiempo pareció que el policía
sería capaz de cargarse a algunos de los tipos más importantes de la banda, pero un
buen abogado, como él, podía encontrar todo tipo de razones para hacer caer los
cargos. Una cosa tras otra había hecho que esos cargos desaparecieran en los últimos
dos años. Casi le daba pena el chico.

Pero el problema con los cargos de Petey era que el policía había sido testigo de
primera mano. Mitch Shaw simplemente había resultado estar en el lugar
equivocado en el momento adecuado, y atrapó a Petey O'Farrell cortando la garganta
de alguna pequeña puta que había cometido el error de amenazar con ir a la tercera
esposa de Petey con su amorío. Era una típica maniobra estúpida de Petey O'Farrell,
y resultó que el policía lo vio. Tal vez si no hubiera sido una mujer, el policía se
habría mantenido en secreto rondando por allí hasta que tuviera más. Pero él había
enloquecido y casi mató al anciano. Los tíos habían dicho a Pete que fue extraño
cómo Shaw se había vuelto... diferente. Cada vez que Pete había hablado con él,
siempre fue muy afable y relajado, por lo que nadie lo vio venir. Pero de alguna
manera, el policía se había descontrolado y destrozado al viejo allí mismo, quedando
al descubierto para siempre.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y para Pete, Jr.... la vida se había vuelto hermosa.

—Hola Pete.

—Señorita O'Neill.

—Tenía la esperanza de que tendrías algunos minutos para hablar conmigo.

Él sonrió. Se encogió de hombros.

—No sé qué decirle. Ya he hablado con la policía, y les dije lo que estoy a punto de
decirle... yo no disparé a su hijo.

—Y yo lo creo. Y sé que lo hizo tu padre.

—No podría decirle.

—Shhh. —Ella agitó la mano—. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de lo


que tú piensas.

Él negó con la cabeza.

—No entiendo.

—Si el blanco desapareciera, ¿qué harías tú?

—¿Me está preguntando si quiero a su hijo muerto?

—Te estoy preguntando a qué te arriesgarías para verlo muerto.

Su sonrisa regresó.

—Señorita O'Neill…

La fuerte explosión cortó sus palabras, y él se dio la vuelta. Ellas habían dejado
caer a Meat en el techo de su coche, y luego... eso se posó sobre él. Era grande, dorada
y...estaba ensangrentada.

—Necesito que contestes mi pregunta, niño mimado. Sabes…


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y cuando Pete se volvió, había otra de pie al lado de Roxi O 'Neill, en dos patas
contra su costado, y luego Pete escuchó ese extraño... gruñido, y vio a dos más en el
otro extremo del callejón. Y dos machos en la entrada del callejón. Él sabía que ellos
eran machos porque tenían esas grandes melenas.

Podría pedir ayuda a gritos, pero algo le dijo que nunca le darían la oportunidad.
Tenía una pistola, pero sabía que nunca la alcanzaría antes de que lo despedazaran.

Era tarde... nadie estaba fuera.

¿Y quién iba a creer esto?

—... necesito saber si tu padre es mi único problema... ¿o si tú también lo eres?

Negando con la cabeza mientras los leones macho se le acercaban, Pete balbuceó:

—No, señora. Yo no.

—Eso es bueno, niño consentido. Eso es bueno —De repente, la mano femenina
estaba alrededor de su garganta, y las grandes y llamativas uñas de color rojo se
sentían diferentes, más gruesas, más duras, más filosas, y se clavaron en su piel. Sin
ningún esfuerzo por su parte, ella lo arrastró hacia atrás hasta que golpeó contra el
coche. La cabeza de Meat estaba cerca de la de Pete. Si el tío estaba respirando ahora,
no lo estaría por mucho tiempo.

La que estaba de pie sobre Meat se inclinó, y la sangre y la baba gotearon encima
de la frente de Pete.

—Me conoces—dijo Roxy—. Como mínimo, sé que has oído hablar de mí. Y mi
hijo significa más para mí de lo que podría decir. Me encargaré de tu padre, y tú
podrás asumir el control sin ningún problema, y asegúrate de que cuando llegue el
momento todos dejen de molestar a mi niño. ¿Entendido?

Pete tragó saliva y asintió con la cabeza.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bueno. Porque no importa lo que intentes hacerme a mí... a mi hijo... habrá más
de nosotras por todas partes. Y eso hará que vengan a buscarte. Lo entiendes,
¿verdad?

Él asintió con la cabeza.

—Quiero escuchar las palabras.

—Sí. Entiendo.

—Bueno. —Ella se alejó de él, y el resto de ellos se movieron a la vez, esfumándose


en la oscuridad como si nunca hubieran estado allí—. Me alegra que nos
entendamos. —Apartó su mano de la garganta, y él parpadeó porque podía haber
jurado que vio garras o... o... algo por el estilo antes de que esas grandes y llamativas
uñas rojas regresaran.

Entonces ella se fue pavoneándose por el callejón con un simple bolso dorado
colgando de su mano.

—Buena suerte asumiendo el control de los negocios, Pete. Creo que lo harás muy
bien. Sin duda, eres más inteligente de lo que tu padre jamás fue.

Entonces se había ido. Y toda esa grasosa comida francesa subió volando por su
garganta.

* *

Sissy aceleró su coche al máximo mientras atravesaba Smithtown tratando de


llegar a casa y tener a Mitch en la cama... o en el suelo... o en cualquier lugar que
pudiera tenerle.

Una vez que Sissy tomaba una decisión, no se iba por las ramas. No agonizaba
sobre su decisión. O se cuestionaba si estaba haciendo lo correcto. ¿Quién tenía
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

tiempo para eso? Además, su cuerpo estaba haciendo demandas que necesitaba
satisfacer o morir en el intento.

Ella se detuvo abruptamente delante de la casa de sus padres. Mitch soltó su


agarre del salpicadero y se relajó en el asiento.

Sissy no sabía cuánto tiempo estuvieron sentados allí, pero finalmente se volvió en
el asiento para mirarlo a la cara.

—¿Hay alguna razón para que todavía estemos aquí sentados?

—Eh... no quiero apurarte.

Sissy empujó su hombro con las dos manos.

—¡Fuera! ¡Ahora!

Riéndose, Mitch se apeó por su lado, y Sissy arrebató la llave del encendido y
rápidamente abrió la puerta del lado del conductor. Juntos, se dirigieron hacia los
escalones del porche. Pero cuando Sissy pisó con fuerza el último escalón, el dolor
recorrió su pie, y ella aulló, inmediatamente saltando sobre una pierna mientras se
agarraba el pie herido.

—¿Qué pasa?

—¡Astillas!

Mitch se puso las manos en las caderas.

—¿Estás embromándome, verdad?

Sissy se apoyó en la barandilla del porche y levantó el pie hasta su cara.

—¡Astillas!—gritó de nuevo.

—Maldición. Esas son astillas. —Mitch la miró a la cara—. Por supuesto, si insistes
en caminar descalza…

—Nadie en Smithtown usa zapatos en verano.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Es una ley?

Sissy gruñó y comenzó a brincar para entrar en la casa, pero Mitch la agarró por
debajo de las rodillas y la alzó. Sin embargo, sólo la sostuvo por las piernas, y su
cabeza colgaba peligrosamente cerca del suelo. Ella gritó, y Mitch le dio una
sacudida.

—Deja de lloriquear. Necesitas endurecerte.

Sin liberar los colmillos, Sissy le mordió la parte posterior de la pierna.

—Haz eso de nuevo—le advirtió en broma—, y te dejaré caer sobre tu cabeza.


Ahora cálmate.

Mitch la llevó a la sala de estar y la dejó caer en el sofá delante de la televisión.


Sissy comenzó a sentarse, pero Mitch la empujó hacia abajo por su frente. Ella intentó
abofetearlo, y él le golpeó las manos mientras ambos mantenían sus rostros
apartados el uno del otro.

Cuando Mitch se aburrió de eso, dijo:

—Acuéstate y guarda silencio. El señor Minino va a hacer que te sientas


completamente aliviada.

Sissy dejó de luchar.

—Eso suena espeluznante, y equivocado.

Mitch agarró una manta de la otra silla y empezó a tirarla sobre su cuerpo.

—Hacen treinta y dos grados afuera. No necesito…

La manta le cubrió la cara, y Sissy gruñó. Luego metió la manta debajo de los
cojines del sofá de modo que Sissy estaba atrapada temporalmente. Ella tuvo que
patear y luchar para sacarse la maldita manta, y para entonces, Mitch estaba de
regreso con el equipo de primeros auxilios desde el baño del primer piso.

Ella trató de alcanzar su pie.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Yo puedo hacer esto…

—No. —Él le apartó las manos de una bofetada y le levantó las piernas para poder
sentarse en el sofá. Luego dejó caer sus piernas sobre su regazo.

—Está bien. Veamos lo que tenemos. —Él levantó su pie y dijo—: Bueno, lo que
tenemos aquí es una gran canoa.

—¿En serio? —Ella golpeó el talón contra el lado de la cara masculina, haciéndole
volver la cabeza hacia un lado—. ¿Qué tan grandes son ahora, Mitch?

Frotándose el lado maltratado de la cara:

—¿Exquisitos piececitos de duendecilla?

—Exactamente.

Sissy se mordió el interior de la boca para evitar sonreír. Ella no lo conocía, pero el
tío tenía talento. Nunca había pensado que los felinos fueran bobos, pero Mitch
definitivamente lo era.

—¿Descartamos la amputación? Porque nosotros no queremos que se infecte.

—Mitchell...

—Está bien. Está bien. No hay necesidad de ponerse irritable. Era sólo una de las
muchas opciones. —Sacó las pinzas del kit y levantó el pie otra vez, estudiándolo de
cerca—. Están muy profundas, por lo que esto probablemente no sea realmente
agradable.

—¿Has conocido a mi madre?—preguntó Sissy—. Una vez, atravesé una ventana


con mi brazo, y esa mujer sólo tiró bruscamente, ayyyy…

—Hecho. —Mitch levantó el trío de astillas.

Echando fuego por los ojos, Sissy trató de alcanzar su pie otra vez, y otra vez él le
abofeteó las manos.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Esas manos están sucias.

—Me lavé en el club. ¿Y es realmente necesario el yodo?—preguntó ella mientras


él vertía un poco en una bola de algodón—. ¿No hay algo allí con analgésico ya
incluido?

—Estoy seguro de que hay. —Golpeó la bola de algodón remojada en yodo contra
su pie—. Pero yo prefiero esto—dijo sobre su aullido.

Una vez limpio y envuelto con un pequeño vendaje, Mitch dejó caer el pie sobre
su regazo de nuevo.

—Eso. Todo listo. Ahora eso no fue tan malo, ¿verdad?

—No, si eres el doctor Mengele—masculló ella.

—Oigo ese lloriqueo de nuevo.

Sissy dejó escapar un gruñidito antes de que la pareja se quedara en silencio, de


pronto todo muy incómodo.

Mitch se encogió de hombros.

—Supongo que después de todo esto, tu estado de ánimo está un poco roto, ¿eh?

—¿Estás diciendo eso porque perdiste tu erección o porque otra vez no quieres
apresurarme?

Ambos miraron hacia abajo a su entrepierna.

—Así que estás preocupado por apresurarme.

—Sólo quiero que estés segura.

Frustrada, Sissy se incorporó y rápidamente se sentó a horcajadas sobre su cintura.


Ella cerró los puños sobre su camiseta y tiró con fuerza hasta que sus rostros
estuvieron a escasos centímetros de distancia.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Sabes lo que quiero, Mitchell? —Y antes de que él pudiera responder—, echar


un polvo. Preferentemente contigo. Si no estuviera segura, no estaríamos aquí. No
estaría en tu regazo con un coño mojado e insatisfecho, y tú no tendrías una
saludable y larga tubería de plomo en los pantalones. Así que deja de vacilarme,
quítate los pantalones, y desiste de eso antes de que me ponga irritable.

Mitch la miró a la cara.

—Estoy tan caliente en este momento.

Sissy miró de manera lasciva al gato, su culo frotando contra su polla recubierta en
denim.

—Bueno, de acuerdo entonces.

* *

Él pensó que después de ese discurso, Sissy se abalanzaría sobre él. No lo hizo. En
cambio, ella le acarició las mejillas, el cuello, mirándolo a la cara durante todo el
tiempo. A Mitch realmente le gustaba Sissy. Le gustaba la forma en que no se
asustaba de nada, ni de nadie. Sabía lo que quería, e iba detrás de ello. Cristo sabía
que a él le gustaba eso en una mujer.

Sentado en su regazo, Sissy lo miraba. Ella le retiró el cabello de la cara y le dijo:

—Señor, todo este cabello.

—Oye—corrigió él—, esto no es meramente pelo. Esta es mi poderosa melena de


león. Es una señal de mi abrumadora virilidad.

—Más bien como tu abrumadora gilipollez.

Él sonrió.

—Eso también.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy le hizo un gesto hacia adelante.

—Siéntate un poco.

Lo hizo, y Sissy agarró la parte inferior de su camiseta, levantándola sobre su


cabeza. Arrojó la camiseta azul detrás de ella y le pasó las manos por el pecho.

—Dios mío, Mitch. Te has rellenado de manera realmente agradable, desde que
has estado comiendo todos mis alimentos y los del pueblo.

Mitch le acarició la mejilla con la mano.

—Tu culpa. Nadie te pidió que cocinaras tan bien.

—Estoy contenta de que algo bueno haya resultado de alimentarte. —Sus manos
acariciaban los hombros masculinos, el cuello, hasta que se deslizaron en su cabello.
Ella agarró unos mechones, tiró de su cabeza hacia atrás y la levantó para mirarlo a
los ojos—. No puedo esperar para tenerte dentro de mí.

Mierda. Realmente, sólo... mierda.

Mitch besó a Sissy, deslizándole la lengua dentro de la boca y disfrutando del


delicioso sabor de ella. Sus manos resbalaron por la espalda femenina hasta que
pudo agarrar sus nalgas, abrazándola con fuerza hasta que su necesidad de verla
desnuda lo dominó por completo. Agarrando su camiseta, Mitch se la sacó por la
cabeza y la arrojó al suelo detrás de ella.

Ella llevaba un top negro debajo de la camiseta, los tirantes colgando de sus
hombros. Envolvió los extremos colgando alrededor de cada dedo índice y tiró hasta
que se soltaron y se separaron detrás del cuello. Bajó las manos, las tiras todavía en
sus dedos, y vio como la parte superior lo seguía.

Sissy, ni remotamente tímida o insegura, mantuvo las manos a los costados


mientras él miraba hasta saciarse. Sus pechos eran llenos, pero no enormes, sus
pezones marrones claros ya estaban duros e impacientes. Ella tenía varias cicatrices
débiles a través de su tórax y una más reciente, cerca de la clavícula. Mitch pasó el
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

dedo por las cicatrices, notando de inmediato la expresión confusa de Sissy cuando él
no fue directo por sus senos.

—¿Qué?

Sissy le agarró las manos y las golpeó contra sus pechos.

—A trabajar, viejo. No tengo todo el día.

Mitch retiró las manos.

—No me apresures. Hasta que haya terminado, estos son mis pechos para
entretenerme. Sólo siéntate allí y disfruta de lo caliente que soy.

* *

Sissy estaba a segundos de decirle a Mitch lo que podía hacer con su “disfruta”,
cuando se inclinó hacia adelante y pegó su boca en su seno izquierdo. Ella abrió la
boca, sorprendida por la cantidad de placer que se disparó como un rayo por su
cuerpo. Su boca era caliente y su lengua... talentosa.

Envolviendo sus manos alrededor de su cabeza, Sissy cerró con fuerza los ojos y lo
abrazó contra ella. Él chupaba, duro, y el coño de Sissy se tensaba a ritmo con las
succiones.

Ella dejó escapar un gemido bajo.

—No puedo esperar más—susurró.

Él se echó hacia atrás y la bajó de su regazo.

—Quítate el resto de la ropa—ordenó antes de levantarse de un salto, salir


corriendo de la habitación y subir las escaleras.

Suponiendo que volvería, Sissy pateó los pantalones cortos a través del cuarto y
desató la espalda del bikini así podía terminar de quitárselo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

En el momento en que cayó al suelo, Mitch bajó corriendo las escaleras,


tropezando y pasando de largo la entrada de la sala de estar, entonces retrocedió y
entró en ésta. Se deslizó hasta detenerse delante de ella, arrojando un puñado de
condones por encima del hombro sobre el sofá.

—¿De dónde salieron esos?

—El alijo de tus padres…

Sissy levantó la mano.

—No quiero oír otra palabra.

—Todavía no estás desnuda—le dijo.

—Nunca eres coherente. O vas demasiado lento o demasiado rápido.

—Lo que sea. —Mitch la empujó hacia atrás un poco y se puso de rodillas delante
de ella. Sujetó las bragas del bikini y se la bajó de un tirón por las piernas—. Paso. —
Ella dio un paso fuera de éstas, y él las arrojó sobre su hombro.

—De vuelta al tajo—dijo antes de enterrar la cara en su coño.

Ella se rió y volvió a jadear cuando su lengua lamió su raja ya mojada y sus manos
le abrieron bien los muslos para que pudiera acercarse más.

La legendaria lengua del león. Usada como Dios manda, podría quitar la carne del
hueso. Usada de otra manera, tuvo a Sissy retorciéndose y dudando de que pudiera
mantenerse en pie por mucho tiempo.

Ella clavó los dedos en el cabello de Mitch, arrastrándolo más cerca, abriendo las
piernas más ampliamente. Las grandes manos de Mitch se deslizaron por la parte
posterior de sus piernas hasta que le agarraron el culo, amasando y apretándola
mientras su lengua continuaba trabajando su coño.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Entornando los ojos, Sissy sintió las sensaciones inundarla. Hacía mucho tiempo
que no sentía nada tan bueno, nada que tuviera la capacidad de hacerla sentir como
si pudiera simplemente relajarse y dejarlo hacer lo que quisiera...

Los ojos de Sissy se abrieron de golpe, y ella se alejó de Mitch. ¿Qué estaba
haciendo? Ella conocía sus reglas... sus límites. Siempre tenía que haber límites. Pero
cuando él la miró con nada más que preocupación y sus jugos en ese hermoso rostro,
sintió un ataque de un poco más de pánico y sus límites comenzaron a desvanecerse.

Renuente a soltarlo, Sissy hizo lo que siempre hacía tan bien. Tomó el control.

—Arriba—ordenó, agarrando a Mitch por el pelo y levantándolo. Fue con ella y la


dejó empujarlo hacia atrás en el sofá. Cayendo de rodillas delante de él, trató de
alcanzar el botón de sus vaqueros. Una vez que se abrió, agarró el tejano desgastado
y los suaves bóxer de algodón y tiró hacia abajo, gruñéndole para que levantara las
caderas. Lo hizo, y ella arrastró los vaqueros hacia abajo y se los sacó.

Con él completamente desnudo, Sissy se dio un momento para mirar la perfección


delante de ella. Todo ese poderío envuelto en un paquete de oro, con una polla que
podría ahogar a un rinoceronte.

Colocando las manos sobre las masculinas piernas, Sissy empezó por las rodillas y
deslizó las manos por la carne dura y musculosa. Incorporándose un poco, se inclinó,
sus labios rozando la cara interna del muslo, seguida por su lengua. Alcanzó su
polla, que había crecido deliciosamente más dura y gruesa en los últimos segundos.

Con cuidado, pasó suavemente la lengua contra cada vena y elevación, haciendo
círculos en el glande antes de volver sobre sus pasos. Él gruñó bajo, y ella supo que
estaba empujando al gato. No le importaba. En este mismo momento, tenía el control
completo de él y su polla, nada podría ser más dulce.

Sissy rodeó la punta del pene con sus labios, su lengua lamiendo el pre-semen
mientras chupaba. Mitch rechifló entre los dientes, y Sissy se apoderó de sus pelotas,
apretando al mismo tiempo que lo tragaba entero.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Santísimamierdasantísimamierdasantísimamierdaantísimamierdasantísimamierdasantísim
amierda.

Aparte de eso, Mitch estaba más allá del pensamiento básico. Sissy había limpiado
su mente. Su capacidad de razonar o planear o joder con la vida de la gente se había
disuelto de un momento a otro con el uso de su boca malvada.

Ya que había pasado un tiempo desde que había confiado en una mujer lo
suficiente como para tenerla en su cama, no se requeriría mucho para hacer que se
corriera. Pero esta no era cualquier mujer. Esta era “sonrisa malvada” Sissy. Él no se
había percatado hasta este momento de cuánto tiempo había estado luchando contra
su atracción hacia ella. Cuánto la había deseado. Y ahora que la tenía, ella estaba
destruyendo sus células cerebrales con una mamada.

Gimiendo, Mitch metió las manos en el cabello de Sissy y la acercó más. La abrazó
con fuerza contra él y dejó que el poder del esperadísimo y desgarrador orgasmo lo
atravesara y fuera directamente dentro de su boca.

Sissy agarró sus muslos, con la boca apretada con fuerza en torno a su pene,
tragando y chupando el semen de su cuerpo. Él se sacudió tres veces antes de que
terminara de correrse y soltara un suspiro de total alivio y deleite.

Jadeando, se dejó caer hacia atrás contra el sofá. Él soltó el cabello de Sissy y ella
su pene.

Ella retrocedió, su culo descansando sobre los talones, su pulgar limpiando las
comisuras de la boca.

Si estaba cabreada porque se hubiera corrido en su boca sin previo aviso, no lo


demostraba. De hecho, Sissy Mae parecía muy arrogante. No es que no tuviera
derecho a estarlo, pero había algo más allí. Algo que Mitch no podía señalar.

Ella empezó a hablar, y Mitch levantó un dedo.

—Dame un minuto—dijo, interrumpiéndola.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella se encogió de hombros y se sentó al estilo indio en el suelo.

Mitch se pasó las manos por el pelo, el sudor manteniéndolo apartado de su cara,
y continuó observando a Sissy a través de los párpados entornados.

Tardó un buen momento, pero de pronto se le ocurrió lo que era esa expresión en
su cara, control. Ella pensaba que lo tenía.

Había visto la misma mirada en los rostros de los proxenetas cuando no tenían
absolutamente ninguna prueba en su contra, o los sospechosos de asesinato que
creían que habían ocultado con éxito el cuerpo en alguna parte.

Es cierto que el nivel de la mamada que acababa de recibir probablemente hacía a


la mayoría de los hombres sus esclavos hasta que se aburriera de ellos.

Él conocía su lógica, también. Si ella lo mantenía controlado, podía mantener el


control de sí misma. Era lo suficientemente salvaje en la cama como para mantenerlo
interesado y volviendo por más, pero su corazón nunca estaría en ello. Ella nunca
estaría verdaderamente en eso. ¿Y por qué diablos iba a querer eso? Él podría
conseguir insensatas folladas de cualquiera. Definitivamente podría obtenerlas de
hembras que eran muchísimo menos peligrosas para su salud mental que Sissy Mae
Smith.

No, no. Eso no funcionaría para él. Aunque esto durara sólo hasta que saliera el
sol, quería todo de ella en esas pocas horas. Y tendría todo de ella, también.

Mitch se sentó derecho, con los codos apoyados en las rodillas, y entonces se
limitó a mirarla fijamente. Se la quedó mirando hasta que su sonrisa de suficiencia se
desvaneció y comenzó a verse un poco nerviosa. Ahh. Los maravillosos beneficios de
ser un policía.

—¿Qué?—preguntó finalmente, levantando las piernas hasta que sus rodillas


estuvieron juntas y los brazos rodearon sus pantorrillas. En un solo movimiento, ella
se había parapetado completamente contra él.

—¿Te mojas?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy resopló.

—La mayor parte del tiempo.

Cristo, qué buen emparejamiento. Tenían que ser dos de las personas más
cachondas del planeta. Cuando estaba motivado, Mitch, literalmente, podría follar
toda la noche. Pero no importa las gilipolleces que las mujeres pudieran decir a sus
amigas, no siempre estaban de acuerdo.

Sin embargo, tenía la clara sensación de que Sissy era la única hembra que en
realidad podría seguirle el ritmo. Pero él no la quería pasando todo el tiempo
tratando de encontrar la manera de controlarlo. Ella podría controlar a esos perros
que olfateaban a su alrededor, pero él no era un perro.

Mitch se puso de pie y le hizo señas con la mano.

—Levántate.

Sonriendo, se levantó lentamente. Ella se sentía confiada de nuevo, al mando


porque él estaba duro otra vez y ella sabía sin lugar a dudas que la deseaba. Mitch
podía verlo en su rostro, en la forma en que ella se movía.

—¿Qué?—preguntó ella en voz baja, ahora en su completo metro ochenta y dos.

Usando sólo la punta de los dedos, le acarició el rostro, las mejillas. Los ojos de
Sissy comenzaron a cerrarse, pero ella negó con la cabeza y dio un paso hacia atrás.
Para alejarse de él.

Mitch deslizó una mano detrás de su cuello, manteniéndola en su lugar con un


flojo agarre mientras se acercó más, hasta que pudo sentir su piel contra la de él.
Como los depredadores que eran, Mitch y Sissy se miraron el uno al otro, tratando de
averiguar quién era más fuerte, más poderoso.

Entonces, ambos sonrieron porque en este momento, nada de eso importaba.

Él la besó con fuerza, una mano permaneciendo en la nuca, la otra deslizándose


alrededor de su cintura y hacia abajo hasta que pudo agarrarle el culo. Realmente está
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

obsesionado con mi culo. Él la empujó más cerca, y Sissy podía sentir su polla dura
punzando en su vientre, y ya no pudo esperar más.

Sissy envolvió sus brazos alrededor del cuello de Mitch, subió las piernas y le
rodeó la cintura. Manos deliciosamente grandes le agarraron el culo, apretando y
soltando, mientras su boca saqueaba la de ella.

Mitch, que siempre parecía tan alejado de todo, un verdadero león nómada sin
manada, la hacía sentir como si estuviera allí con ella. Ella no podía creer lo
afrodisíaco que era.

Para ambos, al parecer.

Sentado en el sofá, con Sissy aún en los brazos, Mitch mantenía un férreo agarre
sobre ella con una mano mientras ciegamente buscaba un condón en el sofá. Sissy le
acariciaba los hombros, la espalda. Su beso era una cosa sin fin, hasta que Mitch se
volvió, la empujó hacia el sofá y se puso en cuclillas frente a ella. La sujetó por las
caderas, levantándolas hacia arriba y tirando de ella hasta el borde del sofá. Sissy
apoyó las palmas de las manos sobre el cojín del sofá detrás de ella. Observó a Mitch
ponerse un condón antes de que colocara su polla contra su húmeda abertura.

Pero entonces él no se movió. Empapada, cachonda, y ansiosa, a Sissy se le había


agotado la paciencia hacía horas. Decidida, agarró a Mitch por el pelo y tiró con
fuerza.

La sonrisa que él le dio era mortal cuando tiró de ella hacia abajo y empujó hacia
adelante, su pene penetrándola con una impresionante estocada.

Dejando caer la cabeza hacia atrás, Sissy dejó escapar un gemido de puro placer.
Incluso mejor que la forma en que Mitch la mantuvo inmóvil durante un minuto, era
su polla latiendo en su interior. Él era grande, la llenaba por completo y luego un
poco más. No había dolor... y a ella le encantó.

—Mírame.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy levantó la cabeza ante la orden. Sus colmillos estaban fuera y los ojos como
los de un gato grande. Entonces ella se dio cuenta de que sus colmillos estaban fuera,
también, sus ojos probablemente cambiaron a lobo. Aún más, ella había sacado sus
garras, y ahora estaba desgarrando el sofá favorito de su madre.

No le importaba. Compraría a la perra un nuevo sofá. Más tarde. Mucho más


tarde.

Una comisura de la boca de Mitch se levantó, y Sissy se maravilló con el enorme


tamaño de los colmillos de Mitch. Es cierto que había visto sus colmillos antes, pero
nunca cuando ambos estaban desnudos y follando. Debería estar asustada. No lo
estaba. Estaba tan excitada que apenas podía pensar con claridad.

—Fóllame—ordenó ella, incapaz de soportar otro segundo de esto—. Fóllame.

Su voz había caído varias octavas. Mitch respondió arrodillándose en el sofá y


sentándose recto. Él arrastró sus caderas hacia atrás, retirando su polla de ella, y
mirándola a los ojos, volvió a penetrarla.

Sissy gruñó de nuevo, el completo desenfreno de la loba en ella, una alegría


absoluta mientras Mitch la follaba con fuerza. Él no se contuvo; ella no quería que lo
hiciera. Se quedaron mirándose mientras Sissy destruía el sofá de su madre y Mitch
se aferraba a ella como si su vida dependiera de ello.

Cuando todo su cuerpo comenzó a temblar, Sissy comenzó a preocuparse. Sus


orgasmos siempre habían sido sencillos y simples. Éste la azotó, ella jadeó un par de
veces, se retorció y dejó escapar un suspiro, y una sonrisa. Ella era feliz, el tío era
feliz, y todo estaba bien en el mundo.

Pero esto... esto se estaba volviendo algo fuera de control y peligroso. Su cuerpo
estaba en llamas, el sudor se derramaba de ella, sus gemidos se habían convertido en
gritos entrecortados, y ella no podía detener el puñetero temblor. Y todo el tiempo,
Mitch seguía observándola.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Que es lo que ella hizo, también. La expresión de su cara, el hambre en sus ojos. Él
se estrelló contra ella muchas veces, y Sissy voló sobre ese borde, todo su cuerpo se
bloqueó mientras ella... mientras ella...

El grito que le arrancó no era ni remotamente humano, y estaba agradecida de que


nadie viviera cerca de la casa, porque habrían llamado al sheriff, y eso habría sido
embarazoso.

Mitch respondió a su grito con un rugido. Rugió, se estremeció y se corrió.


Cuando terminó, masculló varias maldiciones antes de caer encima de ella,
empujándola hacia abajo sobre el sofá.

Sus cuerpos empapados en sudor permanecieron bloqueados hasta que su


respiración pesada se relajó y su ritmo cardíaco volvió a la normalidad.

Con el tiempo, Mitch se levantó haciendo palanca con los brazos y se deslizó hacia
el suelo con la espalda contra el sofá. Incómoda en el cojín ahora desgarrado, Sissy se
sentó junto a él.

No dijeron nada durante varios minutos. En lugar de eso, Sissy se quedó mirando
a través de la habitación, y Mitch se quitó el condón y se limpió usando los pañuelos
de papel de la caja sobre la mesa auxiliar, deshaciéndose de todo en la papelera al
lado del sofá.

Sissy sabía que definitivamente tendría que sacar la basura antes de que se
marcharan y sus padres regresaran, o ella estaría escuchando sobre eso por los siglos
de los siglos.

Finalmente, después de lo que parecieron horas, pero que en verdad fueron sólo
alrededor de diez minutos, Mitch habló.

—Esto es tu culpa—dijo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 14

Sissy se inclinó hacia delante, con los brazos apoyados en las rodillas levantadas,
y lo miró echando fuego por los ojos.

—Mi culpa? ¿Cómo es esto mi culpa?

Mitch se apartó el pelo mojado de la cara, no estaba seguro de si alguna vez se


recobraría de ese orgasmo.

—Es lo que es, y ambos lo sabemos.

Soltando una respiración profunda, Sissy asintió.

—Entiendo. —Ella recorrió con un dedo el negro tatuaje celta que subía por su
bíceps izquierdo—. Me gusta esto.

—Gracias—murmuró distraídamente, preguntándose lo que iba a hacer después.

—Eso hace esto tan correcto. —Luego engañosamente un pequeño puño golpeó en
el lugar cubierto por el tatuaje.

—¡Ay! ¿Por qué demonios fue eso?

—¿Crees que estoy feliz por esto?—preguntó ella, poniéndose de pie—. Y esto es
tu culpa. ¡Tuya!

Mitch se puso de pie.

—¿Cómo es mi culpa? ¡No soy el que tiene un coño que drena la vida de un
hombre!

—¡Y yo no soy la que está dotada como un burro!


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Levantando la mano, preguntó Mitch:

—Espera… ¿Sobre qué estamos discutiendo?

Ella permaneció en silencio durante un momento y luego chasqueó los dedos.

—Sentirse atrapado.

—¿Lo estamos? No lo sé. Tus malditos pechos me están calentando—terminó en


un barboteo.

—No puedo creer que estés duro de nuevo—suspiró ella en lo que parecía
asombro.

—Es una cosa de león. Siendo realmente franco, puedo hacerlo durante horas.

Jadeante, la mano de Sissy descansaba sobre su estómago, y ella de repente se


movió hacia él. De forma automática, por instinto, él se acercó a ella. Estaban casi en
los brazos del otro, cuando ambos se detuvieron y se apartaron.

—Necesitamos reglas—dijo ella, haciendo eco de lo que él tenía en mente.

—Reglas. Sí, me gustan las reglas.

—Bueno, eres policía.

—¿Vas a traerlo a colación ahora?

—¡No te pongas insolente conmigo! —Ella se alejó de él—. Cuentas claras. Límites.
Soy fanática de los límites. —Y para mostrar lo mucho que le gustaban los límites,
ella dibujó un pequeño cuadrado en el aire con sus dedos índices.

—Bien. Límites.

—No habrá charlas de amor.

—¿Quieres decir sucias? Como cuando te diga dónde poner tu boca o cómo quiero
meterte los dedos…
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No. —Ella lo miró—. Pero estoy captando que no tendré que preocuparme de
las charlas de amor.

Mitch se encogió de hombros, todavía sin entender a lo qué se refería.

—¿Qué más?

Frotándose las manos, Sissy continuó paseándose, pero cada vez que se alejaba,
todo lo que Mitch podía hacer era clavar los ojos en su culo. ¡La maldita cosa le
estaba hablando de nuevo!

—Cuando no follemos, ninguna señal de afecto como manoseos innecesarios, no


relacionados con el follar. Y no tendremos citas. No me traerás flores.

—¿Ni chocolates?

—No seamos irrazonables. —Ella se acercó a la puerta y regresó—. Vamos a


mantener esto sencillo y sin complicaciones. No importa qué tan asombroso sea el
sexo, nunca será más que eso. —De pie frente a él ahora, ella puso sus manos en
jarras—. ¿Y sabes por qué, Mitchell?

—¿Por qué?

Con un suspiro y un dramático gesto de poner los ojos en blanco, espetó:

—¿Por qué esto tiene que permanecer sencillo y sin complicaciones?

—Estoy seguro de que sí, pero por el momento, estoy tan cachondo que apenas
puedo articular esta frase.

Sissy agarró su cara entre las manos.

—Porque tú, Mitchell, necesitas una mujer sin complicaciones. Preferiblemente


completamente humana. Y yo necesito un macho que pueda controlar así no se
entrometerá en mi camino. Así que pase lo que pase, no podemos dejar que esto se
nos vaya de las manos. ¿Entendido?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y ella tenía razón. Sissy era el tipo de mujer que podría conseguir enredarlo, y él
nunca se liberaría. Era sexy, exigente, caprichosa e impredecible. Si no estaba
haciendo líos, estaba en el medio de uno. Era hermosa y peligrosa. Una depredadora
de depredadores.

Pero lo que era aún peor, aún más devastador, él se alejaría. No sólo de
Smithtown, sino de todos los que conocía y se preocupaban por él, incluyendo a
Sissy. Una vez que testificara, toda su vida cambiaría, y Sissy no sería nada más que
un dulce y extraño recuerdo. Por lo que él necesitaba seguir las reglas de ella y
permanecer en sus límites.

Sin embargo, Mitch era lo suficientemente inteligente como para saber que nada
de esa lógica importaría. Porque si él no tenía mucho cuidado, se enamoraría de esta
mujer y probablemente lo lamentaría por el resto de su vida.

—No dejar que se nos vaya de las manos—le repitió él.

—¿Estás de acuerdo?

—Sí.

—Bueno. —Ella se alejó de nuevo. Después de unos momentos—. ¿Me estás


mirando el culo, verdad?

Mitch levantó las manos.

—¡Calumnias!

Se volvió y lo enfrentó, con las manos en las caderas de nuevo.

—Esto no va a funcionar si no puedes controlarte, Mitchell Shaw.

—No me digas a mí. —Señaló su polla—. Díselo a ella.

Sissy negó con la cabeza.

—Hablando de eso... eso va dentro de mi boca.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Ves? ¡No estás ayudando!

Ella levantó las manos.

—Lo siento. Lo siento.

Carraspeando, Sissy se acercó. Ella mantuvo las manos bajas a sus lados y sus ojos
enfocados en su nuez.

—¿Te gustaría compartir un coito conmigo otra vez?

Mitch frunció el ceño.

—¿Qué demonios estás haciendo?

Ella golpeó el suelo con el pie.

—Estoy tratando de mantener esto sin emociones, tonto. Ahora colabora conmigo.

—Está bien. Está bien. —Ahora carraspeó él—. Sí. Estaría muy contento de
compartir un coito contigo... otra vez.

Sissy asintió y dio un paso más cerca. Sus senos rozaron contra su pecho, y Mitch
contuvo un estremecimiento de puro placer. Inclinándose, la besó en la boca. Ella le
devolvió el beso, con la boca cerrada y los ojos abiertos. Eso parecía lo
suficientemente seguro. Así que Mitch bajó la mano por su espalda y la apoyó en su
culo. Él no lo apretó o nada, sin importar lo desesperadamente que quisiera hacerlo.

Su culo fue hecho para apretarlo.

Pero entonces, de repente, Sissy gruñó:

—Hijo de puta—y metió las manos en su pelo, y su boca estaba sobre la de él. Ella
alzó sus piernas hasta rodearle la cintura.

Mitch robó otro condón del sofá. Él había planeado subir las escaleras, pero
realmente no le molestaba, por lo que estrelló a Sissy contra la pared.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Concentrándose en su cuello, su boca chupando la piel suave, mientras se


deslizaba el condón, Sissy jadeaba y se restregaba contra él.

—Fóllame, Mitch. Dios, fóllame.

Él la penetró con tanta fuerza que la cabeza de Sissy golpeó contra la pared.

—Lo siento—murmuró.

—Sí, sí—gruñó ella con la frente contra su hombro—. Lo que sea. Sólo fóllame.

Mitch se retiró y volvió a penetrarla, el sonido de los jadeos y los aullidos de Sissy
contra su oído. Aceleró el ritmo, Sissy incitándole al clavar los talones en su columna
vertebral y los dedos en los hombros.

—Más fuerte—rogó. En realidad, fue más una orden. Y a Mitch no le importó.


Había veces en la vida de un hombre en las que sólo tenía que hacer lo que se le
decía. Especialmente cuando la mujer que se lo estaba diciendo lo estaba dejando
seco y echándole el polvo de su vida.

Pero cuando Sissy se corrió y sus garras se liberaron y le arañaron la espalda,


Mitch rugió su nombre y supo que tenían el problema más grande de sus vidas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 15

Ellos no llegaron a follar fuera de la sala de estar. Lo intentaron. Varias veces.


Pero siempre terminaron copulando sobre los muebles, o las escaleras, o en el suelo.

Hombre, ella tenía mucho que limpiar antes de que sus padres regresaran a casa.
Su padre probablemente no lo notaría, pero su madre... mierda.

Sissy luchó para darse la vuelta porque el brazo de Mitch estaba atravesado en su
espalda y era pesadísimo. En el momento en que se puso de espaldas, ella levantó la
vista para ver a Ronnie y Dee en el otro lado del ventanal junto a la puerta. Ronnie
estaba ocupada escribiendo “puta” en el cristal con el dedo, antes de que el par se
doblara de la risa.

Idiotas.

Sissy trató de apartar el brazo de Mitch, pero no se movía.

—Oye. —Nada—. ¡Oye!

La cabeza de Mitch se levantó bruscamente.

—¿Eh? ¿Qué?

—Muévete.

Parpadeó con esos ojos dorados mirándola, y ella sintió un tirón en el coño en
respuesta. ¿Ves? ¡Nunca haría eso!

—¿No estoy consiguiendo un polvo matutino?—preguntó.

—No. Muévete.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estás de mal humor—se quejó mientras movía el brazo, deslizando la mano


debajo de la mejilla y cerrando los ojos.

Tenía razón, lo que la molestó más. Normalmente no estaba de mal humor por las
mañanas, a menos que hubiera bebido a lo grande la noche anterior. Así que
masculló :

—Lo siento. —Y se puso de pie.

Agarrando la manta del suelo y envolviéndola en su cuerpo, se dirigió a la puerta


principal y salió al porche.

—¿Qué pasa?

—¿Quieres ir al lago Parson? —El lago Parson no estaba junto al lago Ralph donde
vivían, por lo que se había convertido en el punto caliente del verano en los
alrededores de Smithtown.

—Sí. Por supuesto. Dame diez minutos.

Ronnie echó una mirada adentro y levantó las cejas.

—¿Tal vez veinte sería mejor?

—No empieces.

La atenta mirada de Dee sobre Mitch era atrevida cuando finalmente dijo:

—Señor, le cuelga como a un semental.

Riéndose, Ronnie se dirigió hacia el coche, Dee detrás de ella, y Sissy cerró de un
portazo.

Mitch sonrió.

—¿Como a un semental, eh?

—No empieces—repitió ella y se dirigió hacia las escaleras.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Una vez en el baño, abrió la ducha y dejó caer la manta. Se miró y se sobresaltó un
poco. Tenía moretones en la espalda, las caderas, el culo y los hombros. ¿Los
hombros? Entonces se acordó de Mitch sujetándola por los tobillos... y olvídalo. Si
empezaba a pensar en algo de eso, ella nunca saldría de aquí.

—¿Estás cabreada conmigo o algo así?

Mitch estaba en la puerta, frotándose el ojo izquierdo con el puño y observándola


con el derecho.

—No —respondió ella con sinceridad—. No estoy cabreada contigo. Sólo espero
que no hayamos hecho algo estúpido.

—¿Cómo qué? Como cuando te sujeté por los tobillos, y…

—No—lo interrumpió desesperadamente—. No eso específicamente. Todo eso.

—Tenemos límites, ¿verdad? —Y él dibujó el pequeño cuadrado con los dedos—.


¿Recuerdas? Me hiciste jurar.

Sí, lo había hecho. Pero ahora no sabía si podría mantener su promesa. Aunque
quisiera. Y eso sólo la hacía sentirse ridículamente débil.

—Correcto. Lo recuerdo.

Mitch se acercó a ella por detrás y le rodeó la cintura con los brazos, hocicando con
su nariz el lado de su cuello.

—Deja de preocuparte por nada de eso por ahora, ¿de acuerdo? Vamos
simplemente a disfrutar de lo que tenemos por el momento.

—Sí. Bueno.

Sus labios rozaron su cuello, y los ojos se Sissy se pusieron bizcos.

—Mitch, me tengo que ir.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Ellas fueron a conseguir comida y bebidas. Ronnie me dijo que tengo al menos
media hora antes de que vuelvan. Y ambos necesitamos ducharnos.

Sin decir nada más, Mitch la alzó y la llevó a la ducha, al parecer disfrutando e
ignorando, el chillido de protesta de Sissy.

* *

Mitch golpeó la almohada sobre la cara de su hermano dormido y la presionó con


el peso de su cuerpo. Los brazos de Bren se agitaron violentamente, y Mitch se rió
como un trastornado hasta que su hermano le apoyó las manos sobre el pecho y
empujó.

Aterrizando en una silla en medio del cuarto, Mitch sólo tuvo un segundo para
inspirar antes de que su hermano mayor saliera de la cama y viniera detrás de él.

—Mierda. —Mitch salió volando, bajando las escaleras y atravesando la sala. Pero
nunca logró atravesar la puerta principal antes de que su hermano lo agarrara por los
pelos, tirara de él hacia atrás, y luego lo estampara contra la pared.

Cuando sus oídos finalmente dejaron de sonar, Brendon lo tenía inmovilizado en


el suelo, con su carota elevándose sobre la de Mitch.

Mitch oyó a su hermano hacer ese sonido característico.

—No te atreves a escupir en… ¡hijo de puta!

* *

Ronnie Lee se sentó derecha, bajando sus gafas de sol a la punta de la nariz.

—Por favor, dime que no le diste el discurso de los límites.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Por supuesto que lo hice.

—¿Hiciste ese estúpido cuadrado con las manos, también? —se quejó Dee,
buscando en la nevera solo Dios sabía qué.

—Ayudas visuales. Sabes que los hombres son más visuales que las mujeres.

Ronnie volvió a colocarse las gafas y se recostó en la tumbona.

—¿Por qué pierdo el tiempo contigo?

—Porque soy una de las pocas personas que tolera tus estupideces.

—Buen argumento. —Ronnie reacomodó las bragas de su bikini. Nunca sabía


cómo resolverlo y relajarse. Se removía constantemente. Eso sacaba de quicio a Sissy
a veces—. Supongo que él estuvo de acuerdo.

—Por supuesto que sí.

Dee, que se quemaba con bastante facilidad en el sol, se untó más protector solar.

—¿Qué quiere decir con “por supuesto“?

—Porque sabe que un poco de mí es mejor que nada en absoluto.

—No eres una chica insegura, ¿verdad, Sissy Mae?

Sissy pensó un momento antes de negar con la cabeza.

—Nah.

—¿Es mi imaginación—interrumpió Ronnie—o Mitch está poniéndose más


grande? —Cuando Sissy arqueó una ceja y miró fijamente a Dee, Ronnie
rápidamente negó con la cabeza—. ¡No me refiero a eso! Me refiero en general.

—En la forma en que ha estado comiendo, debería estar cada vez más grande.

Dee tiró hacia abajo su gorra de béisbol para protegerse la cara.

—Él mantendrá lejos a Gil.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Los ojos de Sissy se entrecerraron.

—¿Otra vez con lo mismo?

—¿Quién puede olvidar sus primeras veces?

Sissy suspiró ante el tono melancólico de Ronnie. Desde que se había enamorado
de Brendon Shaw, Ronnie Lee había mostrado un lado femenino de su personalidad
al que Sissy no era muy aficionada.

—Tú lo olvidaste—respondió ella.

—No lo olvidé. Fue Greg.

Dee negó con la cabeza.

—No, no lo fue.

—También lo fue.

Sissy se incorporó, reajustando el sostén de su bikini.

—No. Greg “Oh Dios, por favor házmelo” Tremble fue tu primer orgasmo. Larry
Crenshaw fue tu primer polvo. Él, sin embargo, no consiguió que te corrieras. Por
consiguiente, rápidamente pasó al olvido.

—Recuerdo mi primera vez—agregó Dee sin ninguna razón aparente—. Me corrí


por todo su cuerpo y su asiento trasero.

—Y recuerdo mi primera vez porque vosotras, putas, no me dejarán olvidarla.

—¿Sabes lo que realmente me preocupa? —Ronnie se masticó un poco el labio—.


Me preocupa lo que él vaya a hacer. Tú no pareces comprender tu verdadero valor
para el lobo hambriento de poder.

—¿De qué estás hablando?

—¿Recuerdas esos rumores acerca del apareamiento de sus padres?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí. Pero eso es todo mentira.

—Pero Gil es demasiado estúpido para saber eso.

—¿Crees que intentará forzar un apareamiento?

—Es capaz de todo. Por supuesto, nunca confié en él o me gustó.

Sissy no había pensado en eso. Los apareamientos forzados eran raros con la
mayoría de los lobos, pero los Smith eran conocidos por hacerlos de vez en cuando.
De hecho, había cuentos de lobos Smith que murieron tratando de forzar un
apareamiento con una hembra fuerte. Y la mayoría de los lobos no lo intentarían con
Sissy, pero si Gil estaba lo bastante desesperado...

—Cuidaré mis espaldas.

—Bueno. Eso es todo lo que quiero—dijo Ronnie, sacando una cerveza de la


nevera—. No era tan difícil, ¿verdad?

* *

—Sissy y tú como que salieron disparados del bar anoche. ¿Todo… bien?

—¿Quieres decir si follamos como ñus cachondos anoche?

—Un simple “todo está bien” habría sido suficiente, ya sabes.

—Sí, pero no es tan divertido, hermano.

Los hermanos estaban uno al lado del otro, mirando en la nevera abierta.

—¿Te sientes con ganas de cocinar?—preguntó Mitch.

—Realmente no. ¿Y tú?

—No.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Cereal—dijeron juntos y se trasladaron al próximo gabinete, sacaron todas las


cajas y las colocaron en la mesa del desayuno.

Brendon consiguió tazones y cucharas mientras Mitch traía la leche. Durante


treinta minutos, se comieron todo el cereal que los Reed tenían en sus armarios y
terminaron toda la leche que tenían en sus dos refrigeradores.

—Así que se lo pasaron bien, supongo.

—Sí. Pero tenemos límites definidos. —Y Mitch dibujó el pequeño cuadrado con
sus dedos.

Bren parpadeó.

—¿Qué demonios fue eso?

—Sus límites. Le gustan visuales.

Brendon se encogió de hombros.

—Lo que sea. ¿Qué te pareció?

Mitch hizo una mueca.

—Bueno, ya sabes, Sissy es una muy buena amiga, pero tengo que ser honesto
aquí—se inclinó más cerca, y su hermano hizo lo mismo—. Esa mujer casi me dejó
ciego follando.

—Estoy muy contento de haber presionado por esa información.

—Cabrón.

—¿Crees que lo podrías formalizar con ella? Lo que me parece preocupante y


bizarro, todo al mismo tiempo.

—No lo sé. Esto no puede ser permanente, Bren. Incluso si quisiera que lo fuera.

—¿No crees que Sissy se mudaría a Ohio contigo?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Aunque lo hiciera, nunca se lo pediría. La mujer es un animal de manada. Estoy


muy contento de que Ronnie esté aquí porque Sissy no funciona bien por su propia
cuenta.

—Así que nunca la alejarías de su manada.

—¿Lo harías tú? ¿Con Ronnie?

Bren negó con la cabeza.

—No, no lo haría. No importa cuántas veces los encuentro al acecho alrededor de


nuestro apartamento o nos despertamos en medio de la mañana para averiguar si
queda algo comestible en nuestra nevera.

—¿Ves? Lo entiendes. Tengo que acatar los límites de Sissy no importa lo difícil
que resulte. —E iba a ser muy difícil. Ya lo sabía.

Mitch se quedó mirando las cajas vacías y los cartones de leche que cubrían la
mesa.

—Hermano... todavía tengo hambre.

—Me muero de hambre.

—¿Crudo o cocido?

—¿Probamos crudo?

Mitch se puso de pie y salió de la cocina hacia el porche. Varios ciervos pastaban a
no más de quince metros de distancia.

Sonriendo abiertamente,

—Hermano... ¡comida familiar a las doce!14

14 A las doce en la jerga del ejercito significa enfrente, delante de los ojos.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

—Sissy Mae Smith, alucino contigo.

Sissy se quedó mirando a la mujer mayor, con expresión en blanco


intencionalmente.

—Eh... hola... eh... ¡Brenda!

—Bertha—dijo Ronnie entre dientes alrededor de su sándwich de pavo.

—Correcto. Bertha. Lo siento.

Bertha apoyó las manos en las caderas.

—Me viste el pasado día de Acción de Gracias.

Sissy le dio una gran sonrisa y un alegre:

—Está bien.

—Y yo solía rondar a tu alrededor todos los días en la escuela secundaria, media y


primaria.

—Ajá.

Bertha mostró un colmillo.

—No sabes quién diablos soy, ¿verdad?

—¡Por supuesto que sí! Eres Brenda…

—¡Bertha!—dijo Ronnie entre dientes otra vez.

—Lo que sea.

La loba gruñó y regresó con sus amigos.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eres increíble.

Sissy tenía que mantener la cabeza gacha para que no pudieran verla reír.

—Lo hago todo el tiempo. Ella tiene que ser el canino más tonto del planeta.

—Tienes que dejarla tranquila.

—Sin embargo, como una vieja amiga, ¿no debería contarle sobre la boda de
Bobby Ray? —La relación de acérrimo odio entre Bertha y Jessie Ann Ward-Smith
había sido legendaria. Y mucho después de que Sissy hubiera perdido el interés en
torturar a la pequeña perra salvaje, Bertha simplemente no la había dejado de
molestar. Y eso era por una sola y única razón, la cosa de Bertha por Bobby Ray.

—Sissy Mae…

—¿Cómo se veía de hermosa la novia?

—Déjalo.

—¿Lo feliz que es el novio?

—Nunca lo dejarás ir, ¿eh?

—¿Te refieres a cuando la cabrona me dio un puñetazo en octavo grado? Eso es


ridículo.

Antes de que pudieran detenerla, Sissy se puso de pie y se arrimó a Bertha y sus
amigas.

—Vas al infierno—le recordó Ronnie por enésima vez.

* *

Travis entró en casa de sus padres y olfateó el aire. Nadie alrededor, pero toda la
maldita casa apestaba a gato y sexo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Maldita sea. Esa chica simplemente no podía mantener las piernas cerradas. Y el
gato tenía una predisposición que la mayoría de los de su clase no tenían. Una
predisposición que Travis se condenaría antes de ver a Sissy arruinarlo por jugar con
la mente del hombre, como había estado haciendo a todos los varones en un radio de
quinientos kilómetros de Smithtown desde el día en que ella pudo caminar.

Él no odiaba a su hermana. No como ella creía que lo hacía. Pero a Travis no le


gustaba. Ella nunca lo reconocería como el más fuerte de sus hermanos, y lo hacía
porque sabía que fastidiaba a Travis. A ella le gustaba fastidiarle. Le gustaba
provocar mierda. Vivía para eso. Y si dejara el pueblo y nunca regresara, Travis no
derramaría una sola lágrima. Tenía hijas y primas, por lo que no veía mucha utilidad
en una hermana.

Tendría que vigilarla de cerca. Ella podría utilizar al gato en su provecho, y Travis
no le permitía obtener ninguna ventaja en este pueblo. No podía permitirlo.

Travis dejó el libro de jugadas del equipo en la mesa de la cocina de sus padres,
con una nota ordenándole a Mitch que lo revisara para el entrenamiento de esa
noche. Cuando salió al exterior, Donnie salía corriendo del bosque y le hacía señas.

—Tienes que ver esto.

Con un suspiro de fastidio, por supuesto, casi todo lo fastidiaba, Travis siguió a su
hermano. Cuando salieron del bosque justo al lado del lago en el territorio de sus
padres, Travis se detuvo en seco.

—Sagrada mierda.

—Lo sé.

Observaron cómo los hermanos Shaw jugaban al juego de la cuerda con un


cocodrilo con lo que Travis supuso era un ciervo macho con cornamenta de nueve
puntas. El macho todavía estaba dando coces, también, pero eso no detenía a los
hermanos o al cocodrilo.

—Estoy sintiendo el gen loco, Jefe—murmuró Donnie.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Tú crees?

Poco a poco, los hermanos Smith retrocedieron hacia el bosque. Se movían en


silencio, con la esperanza de que ni el cocodrilo ni los leones se fijaran en ellos.
Cuando volvieron a su coche, no dijeron una palabra más hasta que lograron
regresar al garaje.

* *

El llanto había sido la mejor parte. No de Bertha. No lloró después de que Sissy
hablara sin cesar sobre la hermosa boda Smith-Ward. Como siempre, Bertha trató
con su dolor con violencia. Pero esa pobre Omega contra la que había arremetido
solamente por pasar caminando. Entonces, la hermana de esa Omega había ido
detrás de Bertha, lo que condujo a una cautivadora pelea a puñetazos. Sissy
simplemente no veía peleas de las buenas en estos días. Pero el llanto... bueno, eso se
produjo cuando un hombre trató de parar la pelea y recibió un puñetazo en la cara
por sus molestias.

Eso había sido lo mejor.

Aun así, todo eso se esfumó tras bambalinas cuando dos leones cubiertos de
sangre llegaron corriendo. Uno tenía la mitad de un ciervo en la boca; el otro estaba
tratando de conseguirlo.

—Apuesto a que estaban peleándose con Ralph de nuevo.

Ronnie la miró.

—¿Por qué dices eso?

—Porque no lucharían por la mitad de un ciervo. Mitch tendría una mitad y Bren
la otra. Ambos estarían felices.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Entiendo. —Ronnie sonrió—. ¿Qué vas a hacer cuando te enteres de que te estás
enamorando de Mitch?

—Golpearte en la boca.

Con un asentimiento de cabeza, dijo:

—Bueno es saberlo.

Brendon tenía el ciervo, y Mitch lo derribó, el par luchaba por ese animal muerto
como dos pitbulls por una pelota de tenis. El resto de los lobos gozando del sol
observaban en silencio mientras Sissy y Ronnie discutían planes para la cena después
del entrenamiento de fútbol. Cuando los hermanos se alzaron sobre sus patas
traseras y se desgarraron uno al otro el cuello cubierto con la melena, Ronnie
preguntó a Sissy:

—¿Dónde fue Dee?

—Conoces a Dee. Ella es el fantasma. Desaparece cuando se le da la gana. Es


buena en eso, también. Ni siquiera me di cuenta.

Los hermanos debieron haberse agotado, ya que se dejaron caer a ambos lados de
Sissy y Ronnie, jadeantes, cubiertos de sangre, y al parecer muy felices.

—Sabes, excepto porque a Mitch casi lo matan de un balazo, estas han sido mis
mejores mini vacaciones. —Cuando todo el mundo se la quedó mirando
boquiabierto, Ronnie reiteró—: dije, a excepción de que a Mitch casi lo matan de un
balazo.

—Cierto. Ella hizo la salvedad.

Mitch se frotó la melena contra la pierna de Sissy, y ella lo miró con repugnancia.

—Estás empapándome de sangre.

Ahí fue cuando él restregó toda su cara.

Sissy suspiró.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Por qué me molesto?

* *

El entrenamiento de fútbol parecía marchar muy bien, excepto que todos los
jugadores se quedaban mirando fijamente a Brendon y a él, y Mitch no tenía idea de
por qué. Es cierto que él era un fascinante espécimen de perfección masculina, pero
estaba empezando a extrañarle.

Mitch salió del campo y fue donde Sissy. Ella le tendió la botella de agua, y él
bebió con gratitud. Era un día brumoso, caliente, y estaba cubierto de sudor. Aun así,
le gustaba la forma en que Sissy continuaba echándole miradas furtivas.

—Tus hermanos siguen mirándonos a Bren y a mí. ¿Crees que se volvieron gay de
la noche a la mañana?

—Sólo podría esperarlo con ilusión. Los volvería mucho más interesantes. Pero
creo que os vieron pelear con Ralph.

—No fue una pelea. Él no quería renunciar a ese macho, y Bren y yo lo cazamos.
Era nuestro.

—Cariño, creo que sigues olvidando que se supone que debes ser más listo que el
cocodrilo porque eres león sólo la mitad del tiempo.

—No sé lo que quieres decir.

—Por supuesto que no. —Sissy se paró, y Mitch sonrió cuando se dio cuenta de
que se había puesto otro par de pantalones cortos. Aún mejor, sin embargo, ella
llevaba el sostén de su bikini, y los pantalones cortos sobre las bragas del bikini. Era
muy sexy.

Tomó la botella vacía y con voz baja, dijo:

—Encuéntrame en el baño del equipo visitante en tres minutos.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Luego se largó caminando tranquila.

Mitch se aclaró la garganta y miró a su alrededor. El equipo había tomado un


descanso, yendo a conseguir bebidas deportivas y agua de las neveras en los laterales
de la cancha.

—Ve detrás de las gradas y rodéalas—dijo Ronnie, sus ojos nunca apartándose del
campo. Ella levantó la mano para saludar a Brendon.

—Creo que esta no es la primera vez que vosotras dos habéis hecho esto antes,
¿verdad?

Ronnie levantó la vista y le hizo un guiño.

—Eres tan lindo, Mitch Shaw.

Se rió y se fue detrás de las gradas y giró hacia el extremo más alejado del campo.

Mitch entró en el baño de señoras y echó un vistazo debajo de los urinarios, en


busca de unos pies de buen tamaño en sandalias de baño. Al parecer, el baño era el
único lugar donde Sissy no quería o no podía ir sin algo en los pies. En cierta medida,
estuvo agradecido por ello.

—¿Sissy?

—Escondiéndote en el baño de chicas de nuevo, ¿eh?

Se dio la vuelta y ella cerró la puerta, poniéndole llave.

—Sólo buscando adónde te fuiste.

—¿En serio? ¿Seguro que no estabas esperando encontrarme con mis bragas
alrededor de los tobillos... toda vulnerable e indefensa? —Mitch se rió. Sissy no había
estado indefensa ni un día en su vida.

—¿Y si hubiera sido así? —Dio un paso hacia ella, sonriendo—. ¿Qué habrías
hecho?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy se recostó contra la puerta.

—De ningún modo. —Levantó las manos con las palmas hacia arriba—. Hubiera
estado impotente. Podrías haberte aprovechado de mí.

—Podría. —Apenas dos centímetros los separaba, y Mitch tomó su mejilla,


manteniéndola en el lugar—. Y lo habría hecho.

—Lo sabía—susurró ella con la mirada centrada en su boca—. Tienes “chico malo”
escrito por todas partes.

El agarre de Mitch se apretó, y él gimió, apoderándose de su boca. Hundió la


lengua, tomando lo que quería. Las manos de Sissy agarraron sus pantalones de
chándal, luchando para apartarlos de su camino. Mitch dio un paso atrás y
rápidamente se desató el cordón que los sostenía arriba. Al verlo, Sissy se bajó sus
pantalones cortos y las bragas del bikini. Ya había sacado un condón del bolsillo de
sus pantaloncitos y lo tuvo entre los labios antes de que sus pantalones cortos
cayeran al suelo. Entonces abrió el paquete, y tan pronto como los pantalones de
chándal de Mitch estuvieron lo suficientemente bajos, deslizó el condón en su polla.
Su pene ya estaba tan duro que dolía, y Mitch trató de alcanzarla de inmediato.

La levantó, con la espalda apretada contra la puerta, y puso una de sus piernas
alrededor de su cintura. Con un rápido movimiento, se empujó dentro de ella,
apretándola con fuerza contra la puerta. Sissy dejó escapar un aullido, pero su agarre
se apretó sobre el hombro y el cuero cabelludo, apremiándolo.

Mitch se regaló varios momentos para disfrutar simplemente de estar dentro de


ella, tener su coño apretado alrededor de su polla, apretujándola como para matarlo.

El talón del pie del Sissy se clavó en sus riñones, y ella le mordió el costado del
cuello. La mujer tenía una manera de decirle exactamente lo que quería sin decir una
palabra. Mitch movió sus caderas hacia atrás y hacia delante violentamente. Una y
otra vez, se empujó dentro de ella, sólo para detenerse y restregar sus caderas contra
ella hasta que Sissy gemía y jadeaba en su oído, sus dedos clavándose en él. Cuando
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

la tuvo loca, la penetró, montándola duro hasta que se corrió, enterrando la cara en
su cuello y estremeciéndose con su clímax.

Fue entonces cuando él se dejó ir, estallando dentro de ella, sus viriles manos
agarrando su caja torácica tan fuerte que él temió que se la aplastara.

Se aferraron el uno al otro, sus respiraciones chillonas cediendo a jadeos comunes.


Fue entonces cuando oyeron un golpe en la puerta.

—Eh... Sissy? —Era Ronnie.

Sissy levantó la cara, los ojos marrones claros parpadearon hasta abrirse.

—¿Sí?

—El descanso terminó, y están buscando a Mitch.

—Él saldrá de inmediato.

—Bueno.

Mitch supo que Ronnie se había marchado a pesar de que él nunca escuchó un
sonido.

—¿Estás bien?—le preguntó cuando Sissy cerró los ojos y apoyó la cabeza contra
la puerta.

Ella sonrió. Una de sus malvados sonrisas.

—Cariño, estoy bien. —Ella dejó escapar un suspiro de satisfacción, y Mitch no


pudo evitar sentirse muy bien por ser quien lograba relajarla tanto—. Sin embargo,
será mejor que salgas. Antes de que mi hermano lloriquee como el bebé cabezón que
es.

Sissy bajó las piernas y empujó hacia atrás a Mitch. Le tomó un segundo darse
cuenta de que no había querido dar un paso atrás. Había estado muy cómodo con su
polla todavía bien adentro de ella y abrazándola.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Juro por Dios—dijo ella mientras se dirigía a los urinarios—, que no puedo
esperar para llevarte a casa esta noche. Voy a follarte hasta dejarte en carne viva.

—No me haces fácil concentrarme cuando dices cosas así.

—Seh. —Ella soltó una risita antes de cerrar la puerta del urinario—. Lo sé.

* *

Sissy salió, su ropa toda de vuelta en su lugar. Ella no podía hacer nada con su
pelo enmarañado. Por lo que había oído a través de los años, sus cortes de pelo
siempre la hacían parecer como si acabara de echar un polvo.

Ronnie la esperaba, con la espalda apoyada en la pared de ladrillo, con un pie


levantado y apoyado contra ella.

—Dios, ustedes dos.

Sissy sonrió.

—¿Qué puedo decir? El muchacho me funciona.

—Sí, me di cuenta.

Las amigas caminaron de regreso a las gradas, paseando por el campo dado que el
entrenamiento ya se había reanudado.

—¿Voy a tener que recoger los pedazos de su corazón roto cuando todo esto haya
terminado?

—Lo dudo.

—Tú dices eso, pero no sé...

Ambas miraron a Mitch en el centro del campo. Parecía saber que Sissy le estaba
mirando, y sus ojos encontraron los de ella. Él sonrió y fue entonces cuando el balón
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

se estrelló contra el costado de su cabeza. Ellas lo observaron volar y desplomarse en


el suelo.

Sissy respingó.

—Epa.

—Lo estás distrayendo. Y vas a lamentarlo.

En ese preciso momento, Travis corrió hacia ellas.

—¿Qué le hiciste al gato?

Sissy abrió la boca para hablar, y Ronnie cortó antes de que las palabras pudieran
salir.

—Sissy Mae.

Sissy cerró la boca.

—Prometiste que jugaría—le recordó Travis en vano.

—Y está jugando.

—Jugando bien, Sissy Mae. Diez minutos contigo, y él está…

Ellas miraron para ver a Mitch atacar por el lado ciego de los jugadores más lentos
del equipo.

Sissy se echó el pelo hacia atrás y se dirigió hacia las gradas.

—Tus deseos son órdenes.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 16

Mitch se salió de Sissy y se levantó sobre sus rodillas. Él la volcó sobre su


estómago y la tiró hacia atrás por las caderas, metiéndose en ella con tal fuerza que
Sissy gritó y se rio al mismo tiempo.

Ella se agarró al cabecero, empujando hacia atrás mientras él la follaba,


exigiéndole que le diera más. La mujer era un demonio en la cama. Para ser franco,
follaba como un hombre. Tomaba lo que quería, y si tú podías seguirle el ritmo,
estupendo. Si no podías, ella dejaría atrás tu culo en un plis plas.

Afortunadamente para Mitch, él podía seguirle el ritmo fácilmente. No se había


dado cuenta hasta este momento de que él había estado buscando una amante como
Sissy durante años. Alguien que pudiera acoplarse a él a cada paso del camino.

Después del entrenamiento, habían salido a cenar con Ronnie y Bren. Había sido
sorprendentemente divertido, él y Bren se habían llevado mejor que nunca. Pero de
vez en cuando, Mitch atrapaba a Sissy mirándolo, y él sabía que ella estaba pensando
lo mismo que él...

En el momento en que tenga tu culo en casa...

Ni siquiera habían bajado del coche antes de que comenzaran a arremeter uno
contra el otro. Una vez que salieron del coche y entraron en la casa, no llegaron más
allá de esa sala familiar, esa pobre sala familiar. Había visto demasiados polvos en
los últimos dos días. Esta vez, Mitch tiró a Sissy al suelo y la folló allí. Él no pudo
contenerse. Ella era una pequeña viciosa de su polla y a él le encantaba.

Eso fue hacía cuatro horas, y excepto por breves pausas entre los polvos, ni
siquiera parecía listo para dormirse durante la noche.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se inclinó sobre Sissy, sus cuerpos resbaladizos por el sudor, y la agarró del
pelo. Tiró su cabeza hacia un lado y le besó el cuello y el hombro. Luego echó la
cabeza hacia atrás y la besó en la boca, sus lenguas combatiendo y provocando.

Él nunca había conocido a una mujer que le gustara un polvo tan duro como a
Sissy. Al menos ninguna que no necesitara mucho cuero y látex. Mitch nunca había
tenido la paciencia para los nudos y los escenarios complicados que incluían cadenas.
No era reacio a sacar sus esposas, pero él era un sencillo muchacho de Filadelfia. Y lo
que le gustaba era un duro y sudoroso polvo desnudo.

A Sissy también. Pero ella no recibía. Su depravada loba sabía cómo tomar.
Incluso ahora, movió hacia atrás su mano derecha y agarró a Mitch por el pelo. Ella
tiró con fuerza y exigió:

—Haz que me corra.

Mitch sonrió, colocó la palma de la mano contra su espalda y la empujó hacia


abajo. Ella apoyó la mejilla en la almohada y se agarró al borde del colchón con las
dos manos. Enderezándose, Mitch la penetró con fuerza. Cuando supo que ella no
estaba esperando nada, excepto una mano entre los muslos, movió hacia atrás el
brazo y le dio un fuerte azote en el culo.

—¡Ay! Hijo de p…

Volvió a zurrarle el culo.

—¡Deja de hacer eso!

Y otra vez.

Allí fue cuando Sissy gritó en la almohada y se corrió con fuerza, estrellando su
tembloroso cuerpo contra el de él.

—Oh, Dios; Oh Dios; Oh Dios; Oh, Dios. —Otra oleada la golpeó, y sus colmillos
se clavaron en la almohada y la desgarraron.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch no pudo aguantar más. Se dejó ir, echando la cabeza hacia atrás mientras se
corría, el poder de eso consumiendo cualquier fuerza que le quedara.

Con un ronroneo, aterrizó en la espalda de Sissy, y ella se desplomó sobre el


colchón. Un codo bien dirigido a las costillas obligó a Mitch a tenderse sobre su
espalda, y Sissy se dio la vuelta, acurrucándose contra su costado. Él deslizó el brazo
por debajo del hombro femenino y la atrajo hacia sí, sus dedos acariciándole el
cuello.

Él pensó que uno de ellos diría algo, pero no lo hicieron.

Quizás por una vez no había nada que decir.

* *

—¿Tú eres la pesada fanática de Led Zeppelin?

Sissy rió mientras colocaba el gran cuenco de pasta aderezada en la mesa.

—Es padre. Ha sido un fanático desde siempre, según él.

Desnudo, Mitch se dejó caer en una de las sillas de la cocina. Tío, tendría mucha
limpieza que hacer antes de que sus padres regresaran.

—Él tiene vinilos, cintas y CDs. Los vinilos probablemente valen algo, también.

—Nunca los vendería. Es demasiado leal a Jimmy Page. —Sissy colocó un tazón
delante de Mitch y con unas pinzas, lo cargó con la mayor cantidad de pasta que
pudo—. Crecí escuchando a Zeppelin.

—¿Lo odias ahora?

—Sorprendentemente, no. —A pesar de que estaba agradecido de que Mitch


hubiera puesto algo de Eric Clapton en el reproductor de CD—. Pero mi madre está
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

obsesionada con Johnny Cash, y tú no podrías hacerme escucharlo con una pistola en
la cabeza.

Mitch se quedó mirando el recipiente.

—¿Qué mezclaste aquí?

—¿Por qué seguimos pasando por esto? Sabes que te encanta todo lo que hago.

—Si pero…

—Cómelo, y dejar de actuar como un niño de cinco años.

—De acuerdo. Pero si no me gusta, lo estoy escupiendo y haciendo dramáticos


sonidos de arcadas.

Sissy llenó su cuenco hasta la mitad y no estuvo ni remotamente sorprendida


cuando oyó a Mitch gemir.

—Esto está muy bueno.

—Te lo dije. No sé por qué me preguntas.

—¿Estoy saboreando cebra?

—Lo que me quedaba.

—Por cierto, Brendon trajo dinero con él, por lo que estamos bien con el efectivo.

Sissy se lo quedó mirando por un momento.

—¿Seguro que él tiene lo suficiente para alimentarte?

—Mira, mujer, soy un joven viril y en vías de desarrollo. Necesito alimentarme.

—Sigo diciendo que un doctor debería examinarte en busca de una lombriz


solitaria. O en tu caso, una serpiente.

En menos de quince minutos, Mitch había acabado con su plato de pasta y lo que
quedaba en el recipiente para servir, y ahora estaba mirando lo que ella había dejado.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Déjame en paz.

—Vamos. Me dará energía extra para el resto de la noche.

—En lo que a mí respecta, la última cosa que necesitas es energía extra.

—Está bien. Mátame de hambre.

Sissy sacudió la cabeza y continuó comiendo. Lentamente, tomándose su tiempo.


Y le tomó a Mitch dos minutos completos antes de que sus dedos comenzaran a
tamborilear con impaciencia contra la mesa de formica.

—¿Vas a tardar mucho más?—exigió.

Sissy sólo podía reír.

—No me apresures.

Mitch se recostó pesadamente en la silla, con los brazos cruzados sobre el pecho.

—Mi pobre y contrariado bebé.

Eso le consiguió un silbido, y Sissy volvió a comer su comida.

—Tu hermano... —Sissy lo miró, y Mitch añadió—, Travis.

—¿Qué pasa con él?

—¿Siempre os habéis tratado de ese modo?

Sissy se limpió la boca con una servilleta de papel.

—Esta tiene que ser la mejor manera que alguien ha utilizado para describir mi
relación con ese idiota.

—Creo que puedo tomar eso como un sí.

—Madre me dijo que cuando yo todavía estaba en la cuna, Travis se acercó a ella y
le dijo:— No me gusta ella. Me mira.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Y tú?

—Ella no estaba muy segura de creerle al principio, así que me observó durante
un rato. Mi padre entraba, y yo soltaba risitas y agitaba las manos y los pies. Sammy
y Bobby Ray entraban y yo les tendía los brazos. Jackie y Donnie... yo comenzaba a
reír de nuevo, y madre dijo que era graciosa incluso entonces. Pero cuando Travis
entraba, yo inmediatamente dejaba de hacer lo que estuviera haciendo y
simplemente lo miraba. Me quedaba mirándolo hasta que salía de la habitación. Y no
me dormía si estaba en la habitación a menos que estuviera en los brazos de madre o
padre.

—Esos son unos instintos impresionantes.

—A veces no tienes otra opción si quieres sobrevivir.

—¿Es él por quien te fuiste?

—¿Quieres decir ir a Nueva York?

—No. Cuando tenías dieciocho. Con Ronnie.

—Ronnie tenía dieciocho años; yo acababa de cumplir los diecinueve. Y me fui


porque nadie en este maldito pueblo nunca se va. Es decir, ellos van a otras ciudades
Smith para las vacaciones. Smithburg. Smithville. Smith Country. Pero nunca
quisieron ver qué más había por ahí. Yo sabía cuando tenía cinco años que viajaría.
Que vería el mundo. Que Smithtown no es el principio y fin de todas las cosas, pero
trata de decirle eso a mi padre.

—Nunca he viajado—Mitch apoyó el codo sobre la mesa y la barbilla sobre el


puño—, pero siempre he querido.

Sissy apartó el cuenco vacío. Le encantaba hablar de viajar.

—¿Dónde te gustaría ir?

Mitch se encogió de hombros.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No sé. A cualquier lugar, supongo.

—¿Dónde has estado?

—Nunca he salido de la costa este.

Sissy se echó hacia atrás.

—¿Estás bromeando?

—Nop. Y este es el lugar más al sur al que he viajado excepto, por supuesto, a
DisneyWorld en Florida, al que creo que es necesario que cada familia vaya en algún
momento. Creo que está en la Constitución.

Sissy rió.

—Bueno, querido, tenemos que sacarte.

—¿Dónde me llevarías primero?

Entrecerrando los ojos, Sissy pensó por un momento.

—Empezaría tranquilo. Te llevaría a Irlanda. Hablan en su mayoría inglés, y


podrías visitar a tu familia. Y los leones que hay son realmente agradables.

—¿Es ese uno de los lugares donde tienes permitido entrar?

—Oh, sí. Bobby Ray me ayudó a pagarlo hace años. También te llevaría a Asia. Las
principales ciudades, para empezar. Tokio, Pekín, Hong Kong. Esa clase de cosas.

—¿Qué pasa con Corea?

—Seh. — Sissy arrugó un poco la nariz—. Tal vez no en este momento. En otros
diez años más o menos, ya sabes, definitivamente podrían pedir...

—Espera. ¿Estamos hablando de Corea del Norte o del Sur?

—Bueno... de ambos.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eso es una lástima. —Mitch se inclinó un poco y miró el cuenco vacío—.


Supongo que tendremos que encontrar otra cosa que hacer, ya que Corea del Norte y
del Sur están fuera y finalmente has terminado de comer.

Sissy se levantó de su silla y retrocedió.

—Deberíamos dormir—dijo soltando una risita.

—Más tarde. —Él rodeó la mesa y la levantó contra el refrigerador. Podía sentir
los imanes que su madre amaba coleccionar clavarse en su espalda.

Se apuntaló con un brazo por encima de su cabeza, utilizó el otro para deslizarlo
por su cuello y el pecho. Su mano le acunó un seno y los dedos atormentaron el
pezón. Sissy gimió mientras estiraba los brazos hacia él.

—Además—murmuró él, arrodillándose lentamente—, nunca dije que había


terminado de comer.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 17

Jen Lim Chow, asistente del fiscal de distrito de Filadelfia, madre soltera de un
niño de tres años, graduada de Derecho en Harvard, y leopardo, salió de su coche de
alquiler aparcado al borde de la acera junto a las oficinas del Departamento del
Sheriff al calor sofocante de Tennessee.

Cristo, ¿qué estaba haciendo aquí un maldito sábado?

Mierda, ella sabía lo que estaba haciendo aquí. Estaba tratando de salvar su caso.
El caso más importante de su carrera, y el más peligroso. Uno no desmantela la
cúpula de un sindicato del crimen fácilmente. Y el asesinato en primer grado
presenciado por un policía infiltrado. Debería haber sido perfecto, pero su principal
testigo—todo el caso giraba en torno a él—, ahora se escondía en el único lugar
donde estaba más absolutamente seguro de los humanos, pero en constante peligro
de un grupo de caninos huele-culos.

Ella había crecido oyendo hablar de las manadas Smith y todos los pueblos donde
los Smith mandaban. Podía contar con una mano el número de esos pueblos que
estaban abiertos a cualquier raza. Los restantes eran en su mayoría caninos, y
Smithtown era uno de esos. Dirigido por un tal Bubba Ray Smith. Aunque
desconocido para la mayor parte del mundo, era famoso entre los cambiantes porque
el lobo apenas podía ser llamado cuerdo. Por supuesto, no había muchos Smith a los
que uno podría llamar cuerdos.

Rodeando su coche y subiendo a la acera limpia, Jen se preguntaba cómo la gente


podía vivir así. Ella necesitaba una ciudad, donde las cosas nunca eran aburridas.
Vivir aquí la volvería loca. Era mediodía, y sólo había unas pocas personas en las
calles. Todo estaba muy tranquilo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

¿Cómo puede ser esto normal?

Jen abrió de un empujón la puerta principal de la oficina y suspiró de placer ante


el precioso frío que la golpeó. Durante el trayecto, había temido que Smithtown no
tuviera los servicios básicos: aire acondicionado, teléfonos celulares, aseos en el
interior...

—¿Hola? —dijo en voz alta. Cuando no recibió respuesta, olfateó el aire. Pero eso
no ayudó. Todo lo que podía oler era a canino, canino, y más canino. Para ser
brutalmente honesta, no podía diferenciar a los malditos caninos y por lo general no
tenía ningún deseo de intentarlo—. ¿Hay alguien aquí?

—¿Puedo ayudarla en algo?

Jen tuvo que contenerse para no dar un salto salvaje y clavar las garras en el techo
como un asustado gato doméstico. Ella no tenía ni idea de dónde había venido esa
loba, pero era definitivamente sigilosa.

—Sí. Hola. —Se volvió hacia la hembra con una de sus patentadas sonrisas
forzadas—. Vengo de la oficina del fiscal de distrito de Filadelfia.

—Ya veo.

Manteniendo esa agradable sonrisa,

—Y estoy tratando de encontrar a Mitch Shaw.

La loba se la quedó mirando con esos ojos amarillos perrunos, y Jen le devolvió la
mirada con sus ojos dorados mucho más comunes. No era extraño que los Smith
tuvieran que vivir en sus propios pueblos, entre los ojos y el tamaño de estas
personas. Cristo, esta mujer medía fácilmente un metro ochenta y dos, si no más, y
Jen miró hacia abajo a los pies de la loba, ¡sí! Los pies más grandes que jamás
encontraría en una mujer. A diferencia de las hembras felinas, el poder de las lobas
evidentemente estaba en el tamaño de su cuerpo. Probablemente podrían ser
defensores de los Philadelphia Eagles.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿En serio?

—Sí. Sé que está aquí, pero no específicamente dónde. Esperaba que usted o
alguien en su oficina me pudiera ayudar.

Lentamente, la loba se acercó, y cuando se paró junto a Jen, la olfateó, y Jen


apostaría dinero a que si se la dejara, olfatearía su culo, también.

La mujer gruñó y se acercó a uno de los escritorios. Se dejó caer en una silla y puso
esos gigantes submarinos alemanes que llamaba pies encima de la madera gastada
antes de alcanzar un teléfono celular. Ella usó marcación rápida para llamar a
alguien, y se quedó mirando a Jen mientras hablaba con ellos.

—Hola. Soy yo. Alguien está aquí para ver a Mitch. Sí. —Luego terminó la
llamada, colocó el teléfono en el escritorio, y siguió mirando a Jen.

Después de tres minutos o algo así, Jen no pudo seguir esperando.

—¿Bien...?

—Él vendrá aquí si está listo para ello.

Jen ni siquiera sabía lo que significaba esa frase, y ella se había graduado con los
máximos honores en Princeton.

—¿No puedo ir a verlo? Tengo un coche de alquiler…

—Nop.

Su necesidad de liberar los colmillos casi la estranguló, pero Jen lo controló, a


duras penas.

—Haría bien en sentarse—le dijo la loba antes de encender con el control remoto el
pequeño televisor en color, apoyado en el escritorio frente a ella. Carreras de stock-
cars... por supuesto—. Podría llevarle un tiempo llegar hasta aquí.

—¿Por qué?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

La loba le echó un vistazo antes de volverse a la televisión y básicamente ignorar a


Jen.

Inspirando profundamente, Jen se volvió y se dirigió a una línea de sillas de


plástico contra la pared. Se sentó, cruzó las piernas y esperó.

* *

Mitch no sabía que estaban tan cerca del borde de la cama hasta que se cayó al
suelo con Sissy encima. Él estaba dentro de ella, y Sissy nunca perdió su agarre
incluso cuando cayeron. La mujer debía hacer ejercicios o algo por el estilo, porque
podía fracturar la polla de un hombre con ese increíble coño suyo.

Sus manos se hundieron en su pelo, y lo besó mientras lo montaba duro. Sus


gemidos y gruñidos lo volvieron loco, y él agarró sus caderas moviéndola más fuerte
y rápido contra él.

No habían dormido. No podía tomarse la molestia. No todos los días encontrabas


a un digno rival en el dormitorio. Pero Mitch lo había encontrado. Ahora lo sabía.
Siempre había tenido la sensación de que Sissy y él tenían impulsos sexuales
similares, pero nunca había sabido hasta qué punto. Las leonas estaban bastante
cerca, pero una vez que se cansaban de follar con un hombre, por lo general se lo
hacían saber golpeándolo hasta que se vestía y se largaba. Pero Sissy aún no se había
cansado, y las pausas para comer entre polvos parecían mantenerlos en
funcionamiento.

Jadeante, Sissy se apartó de él, con las manos contra sus hombros, la espalda
encorvada y la cabeza echada hacia atrás. Restregó su coño contra él, y Mitch supo
que estaba a instantes de correrse. Ahora que se sentaba derecha, él agarró sus
pechos, sujetando firmemente los pezones entre el pulgar y el índice. Los apretó y los
hizo rodar, y Sissy le agarró las muñecas segundos antes de correrse.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Antes de que su cuerpo, incluso terminara de estremecerse por el orgasmo, Mitch


los dio la vuelta así él estaba arriba. Le agarró las manos y las mantuvo por encima
de su cabeza mientras la penetraba una y otra vez.

—Sí, sí—jadeó ella segundos antes de que estuviera corriéndose de nuevo y Mitch
junto con ella esta vez.

Cuando se vació por completo, cayó sobre ella como un cargamento de ladrillos,
prácticamente ignorando el gruñido de incomodidad que le siguió. No era como si
planeara quedarse allí para siempre... sólo hasta que su visión se aclarara y se
detuviera ese zumbido en sus oídos.

Dejando escapar un suspiro de satisfacción más, Mitch se bajó de encima de Sissy


y sonrió cuando escuchó su exhalación.

—Tienes que dejar de hacer eso. No soy un sofá sobre el que caer.

—No es mi culpa. —Y no lo era. Ella le hacía eso. Hacía lo que ninguna otra mujer
había sido capaz de hacer con él antes, lo agotaba.

—Necesito comida—le dijo él.

—Tenemos que salir.

—¿No tienen servicio de entrega a domicilio en las proximidades de este pueblo?

—Sí, pero…

Una voz desde el exterior la interrumpió.

—¡Sissy!

—Mierda. —Lentamente, Sissy rodó hacia su lado y levantó la mitad superior de


su cuerpo. Ella respingó, y Mitch pasó la mano por su espalda.

—¿Estás bien?

—Sí. —Sissy caminó torpemente a la ventana, la abrió y se asomó—. ¿Qué?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Le tomó un momento a Mitch, pero finalmente reconoció la voz de Dee-Ann.

—Hay una mujer en el pueblo que quiere ver a Mitch. Es de la oficina del fiscal de
distrito de Filadelfia.

—¿La chequeaste?

—El coche que ella tiene es uno de alquiler registrado por alguien llamado Kelly
Chun, pero no hay nadie con ese nombre en la oficina del fiscal de…

—La conozco—interrumpió Mitch.

Kelly Chun era el nombre bajo el que Jen Chow viajaba cuando no quería que
nadie supiera dónde estaba. Mitch sonrió. Chow debería estar muy preocupada para
que, no sólo dejara una ciudad cosmopolita por un pequeño pueblo en el sureste de
los Estados Unidos, sino que también nunca había sido un fan de los “caninos”, como
los llamaba continuamente. Así que venir a Smithtown era como un doble revés.

—Tengo que ir a verla—dijo a Sissy mientras se ponía de pie.

Sissy lo miró por un momento antes de mirar por la ventana.

—Él va a estar en el pueblo en un rato.

—Bueno. Voy a dejar que ellos lo sepan. Ella está en la oficina del Sheriff.

Con un movimiento de cabeza, Sissy cerró la ventana.

Mirando por encima de él, dijo:

—Es posible que desees ducharte antes de ir.

—Planeo hacerlo. —Tenía el olor de Sissy por todas partes de él… y le gustó.

Mitch tomó su mano.

—Vamos.

—¿Vamos a dónde?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Vas a venir conmigo. Podemos conseguir comida una vez que despache a Jen. Y
necesitas una ducha tanto como yo. —Desde detrás de ella, Mitch envolvió con sus
brazos alrededor del cuerpo de Sissy y la besó en la coronilla—. Creo que todavía
tienes algo de mi néctar de amor en el pelo.

—En primer lugar, deja de llamarlo así. Y en segundo lugar, si alguna vez me lo
vuelves a hacer…

—Te dije que fue un accidente. —Pero aún tenía que morderse el interior de la
mejilla para no reírse.

—Accidente mi culo—se quejó ella, alejándose de él y dirigiéndose hacia el baño—


. Hay algunas cosas que nunca son accidentes, Mitchell Shaw, y ésta sin duda, es una
de ellas.

* *

En la escala de valores de Sissy, sólo había una cosa peor que una puta rica, snob,
presumida que pensaba que era mejor que todos los demás...

Era una felina rica, snob, presumida, que pensaba que era mejor que todos los
demás.

Tan pronto como entró en la oficina del sheriff, Jen Chow se puso de pie como si
se hubiera visto forzada a pasar el rato en una prisión turca con los internos.

—¡Ahí estás! —había dicho—. Pensé que nunca vendrías.

—Lo siento. Me retrasé.

Sí. El retraso de una ducha rápida que se convirtió en una larga después de que
Mitch metió la cabeza entre los muslos de Sissy.

Señor, el hombre era insaciable, y a Sissy no le importaba en lo más mínimo. En


más de una ocasión, había sido acusada de ser “difícil de complacer”. Y eso era
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

porque el macho con el que estaba se cansaba mucho antes que ella. En el momento
en que Sissy cumplió veinte años, había renunciado a los machos completamente
humanos ya que no tenía esperanza en que le siguieran el ritmo. Los lobos eran
mejores, pero aún así, le habían lanzado la frase “¿No te quieres ir a dormir ya?” más
de una vez.

Mitch había sido el primero que logró seguirla paso a paso. O estocada a estocada.
Por supuesto, ahora Sissy se daba cuenta de que el establecimiento de esos límites
había sido lo mejor para ella. Fácilmente podría excitarse con un tipo como Mitch. Un
macho completamente incontrolable. Y los leones eran absolutamente de lo peor. Los
varones vivían para ser atendidos, y no aceptaban la mierda de nadie, ni siquiera de
otras leonas. Eran agradables sólo cuando querían serlo y francamente hoscos por
ninguna otra razón más allá de que les daba la gana. Eran caprichosos y exigentes, y
esperaban que el mundo los atendiera.

Dado que Sissy no atendía a nadie más que a sí misma, esa actitud sin duda sería
un problema para ella.

Sin embargo, ella había sido inteligente. Había establecido sus límites y sabía que
Mitch los acataría. Principalmente porque quería exactamente lo que ella quería.
Muy buen sexo.

Sexo del mejor.

Sin embargo, mientras Sissy observaba a Jen Chow hablar con Mitch, con la mano
en su antebrazo, tenía ese sentimiento de nuevo. Ese sentimiento de celos. Y la volvía
loca.

Chow señaló una de las dos salas de interrogatorio.

—Vamos a hablar. En privado —agregó, echando una mirada a Sissy.

—Claro. —Mitch siguió a Chow, mirando brevemente sobre su hombro a Sissy y


diciendo—: Ya regreso.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella asintió con la cabeza, fingió una sonrisa, y se dejó caer en una de las sillas del
escritorio a esperar.

* *

—Esa detective de Nueva York... ¿Mick algo?

Mitch echó mano de su paciencia. Se había olvidado lo mucho que la necesitaba


cuando trataba con Jen.

—¿Quieres decir Dez MacDermot?

—Sí. Ella. Cree que esa leona tenía entrenamiento militar.

—Tiene sentido.

Ella buscó en su maletín.

—Sacamos nombres y constatamos las que no están muertas o todavía siguen en


servicio... y conseguimos estas cuatro. —Ella colocó cuatro fotos sobre la mesa—.
¿Reconoces a alguien?

Mitch negó con la cabeza.

—Nop. Aunque ésta es linda.

—Detective—suspiró—. Enfóquese.

—Sólo lo estoy señalando. —Sonrió, y Jen lo estudió por un momento.

—Te ves más saludable.

—Estoy comiendo mejor. Y haciendo ejercicio.

—¿Así es como lo llaman?

—Estoy en el equipo de fútbol.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—El equi… —Jen se apartó de la mesa y se levantó para pasearse—. ¿No entiendes
que todo mi caso depende de ti?

—Y todavía estoy respirando. Así que no sé de qué te quejas.

—No se trata de unas vacaciones para matar el tiempo jugando con los perros,
detective.

Lentamente, Mitch se puso de pie.

—Y casi me muero. Y si no hubiera sido por esa perra allí afuera, habría muerto.
Así que ten cuidado con cómo hablas de estas personas. Odiaría que mi memoria
desapareciera, abogada.

Jen levantó las manos y se apartó de él. Ella había conseguido llegar tan lejos y tan
rápido en su carrera por saber cuándo empujar y cuándo retroceder.

—Lo siento si te he ofendido. Y creo que es una buena idea que te quedes aquí por
ahora. —Ella caminó alrededor de la mesa para agarrar el maletín, pero Mitch sabía
que era para poner distancia entre ella y el inestable león macho, amante de los
caninos con el que estaba atrapada aquí—. Estaban sobre mí en el momento en que
rebasé el cartel de bienvenida. Estoy segura de que lo hacen con cualquier felino que
entra conduciendo su coche en este pueblo.

* *

A la media hora, Sissy se dio cuenta de que “Ya regreso” podría ser relativo, y ella
se alejó del escritorio, y salió del edificio. Era un típico día de verano en Tennessee,
caliente y brumoso. Vagó por la calle principal, pasando por los almacenes y viendo
si había algo que quería comprar. Por supuesto, con la mayor parte de su
presupuesto yéndose en alimentar a un gato de gran tamaño, realmente no tenía
mucho para gastar hasta su próximo cheque de pago. Pero le gustaba mirar, y si se
sentía especialmente malvada, siempre podía cargarlo a la cuenta de su madre. Nada
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

la entretenía más que esas llamadas temprano en la mañana con su madre gritando
acerca de cómo ella no nadaba en la abundancia.

Cuando Sissy pasó junto a ese callejón y oyó un ruido, asumió que era su tío
Eggie buscando en el contenedor de basura de nuevo. Pero cuando rodeó el
contenedor de basura, encontró a su vieja tía Ju-ju oculta detrás de él.

—¡Tía Ju-ju! —Ella se agachó a su lado—. Cariño, ¿qué haces aquí?

La pobre tía Ju-ju. Había perdido la cabeza hacía mucho tiempo, pero Sissy nunca
la había encontrado vagabundeando. Alguien en la familia siempre la estaba
vigilando.

Dado que la salud mental de su familia siempre había estado en duda, todo el
mundo asumió que la tía Ju-ju había perdido un tornillo como otros Smith en los
últimos años. Pero Sissy también había oído el rumor de que la tía Ju-ju no había
enloquecido hasta que se enfrentó a la abuela Smith, desafiándola muchos años antes
de que Sissy o incluso sus hermanos nacieran.

Tal vez por eso Sissy sentía una afinidad con la tía Ju-ju, a pesar de que no creía
que la mujer pudiera distinguirla de cualquiera de sus otras sobrinas - nietas.

—Vamos a casa, cariño.

Trató de agarrarla, pero unas manos más fuertes de lo que esperaba la sujetaron
por los hombros, y los ojos que rara vez cambiaban de lobo se la quedaron mirando.

—Vengo a buscar a Sissy. Tengo que verla.

—Estoy aquí, cariño. Soy Sissy. —Pero ella sabía que su tía nunca volvería a
entender más allá de su locura.

—Necesito decirle que se cuide. Esa perra vieja en la colina la quiere. Ella la quiere
porque a su manera le teme. Las oigo llamarla.

Sissy dudaba de que la abuela Smith o las tías Smith le temieran en absoluto. Pero
no veía ningún sentido en discutir con su tía Ju-ju en un callejón.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ayudándola a ponerse de pie, Sissy le prometió:

—Voy a advertirle. Lo prometo.

—Esa perra odia a esa niña como odia a la madre de la chica. Las aborrece a las
dos por igual.

Había verdad en esas palabras, pero nada que Sissy pudiera hacer al respecto. En
cambio, condujo a su tía fuera del callejón. Cuando salieron a la acera, Sissy buscó a
alguien que vigilara a su tía mientras regresaba a la oficina del sheriff y les hacía
saber dónde estaría para que pudieran avisarle a Mitch.

Al mirar por la calle, vio a Patty Rose salir de una pequeña tienda de regalos en la
esquina.

—¡Oye, Patty Rose!

La compañera de su hermano se congeló, todo su cuerpo se tensó.

Poco a poco se volvió para mirar a Sissy con una brillante sonrisa.

—¿Sissy Mae? ¿Qué estás haciendo aquí?

—Esperando a Mitch. Mira, ¿podrías vigilar a la tía Ju-ju por un segundo? Quiero
ir de una carrera a advertirle a Mitch adónde voy antes de llevarla a casa.

—Oh, yo la llevaré. —Ella agarró a la tía Ju-ju.

—¿Estás segura? No es problema.

—No, no. En serio, está bien. Me encantaría.

Ya que parecía tan ansiosa...

—Está bien entonces. —Sissy sonrió a su tía. Hubo un tiempo en que había sido
alta y fuerte como todas las hembras Smith. Pero lo que había comido su mente
parecía haber hecho lo mismo con su cuerpo—. Cuídate, tía Ju-ju. —Sissy se inclinó
un poco y la besó en la frente. Por lo general, a Ju-ju no le gustaba que nadie la
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

tocara, y ese había sido un movimiento impulsivo ya que su tía permanecía inmóvil
esta vez.

En lugar de empujar a Sissy lejos, como lo hacía con la mayoría de las demás
personas que intentaban acercarse demasiado, la tía Ju-Ju parpadeó, y sus ojos
pasaron de lobo a humano.

—Dulce niña—dijo, palmeando el hombro de Sissy—. Dulce, dulce niña. No es de


extrañar que estén asustadas. Utiliza ese don, Sissy, cuando sea necesario. Puede que
sea lo único que salve tu corazón.

Ella se alejó de pronto, Patty Rose la siguió. Cuando Patty trató de poner sus
brazos alrededor de Ju-ju de nuevo, la vieja loba la alejó de un golpe.

Sissy se sacudió la extrañeza del momento y giró a la derecha.

—Hola, Sissy.

Sissy dejó escapar un suspiro. Había estado distraída, y el bastardo se había


quedado a favor del viento. Se había arrastrado hasta ella.

—Gil. —Lo miró. No tuvo que mirar hacia arriba tanto como lo hacía con Mitch, lo
que de repente hizo que Gil pareciera realmente bajo.

—¿Por qué siempre estás al acecho por los alrededores? ¿No tienes nada que
hacer? ¿No trabajas?

—Claro que trabajo. Ahora tengo mi propio negocio. Un garaje no lejos de aquí.

Cruzando los brazos sobre el pecho, Sissy espetó:

—¿Un garaje? ¿Como el garaje de mi hermano?

—No vayas a cabrearte. Estoy apartado del pueblo. Ni siquiera cerca del lugar de
tu hermano.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Si Smithtown fuera de mil seiscientos kilómetros de largo, esa información podría


calmarla. Pero Smithtown era pequeño, y era de su pariente del que estaban
hablando. Incluso si era ese idiota de Travis.

—En serio crees que puedes salirte con la tuya, ¿verdad?

—¿Salirme con la mía con qué?

—Hacerte cargo de Smithtown. Convertirte en el Macho Alfa.

—Eso es…

—No me mientas, Gil Warren.

Gil se acercó a ella, con los ojos clavados en su rostro.

—¿Y qué si eso es lo que quiero, Sissy Mae? Imagina lo que podríamos hacer
juntos.

Ella bufó. Luego olfateó. Sus ojos se entrecerraron.

—¿Estuviste hablando con Patty Rose?

—La vi en la tienda de regalos.

—Oh. ¿La viste? Y qué estabas haciendo en la tienda de regalos, porque si no


recuerdo mal, no eres grandioso dando regalos, bastardo tacaño.

—Sólo estaba… —Las palabras de Gil se interrumpieron brutalmente cuando su


cara fue empujada contra la pared de ladrillo al lado de ellos. Lo peor no era que
Mitch había sido el que lo había apartado de un empujón, sino que Sissy tenía la
sensación de que realmente no había notado a Gil. En cambio, simplemente estaba
sacando a Gil de su camino agarrándolo de la nunca y estrellando su cara contra el
ladrillo.

—¿Estás lista?—preguntó Mitch de manera casual.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy miró a su alrededor, no exactamente sorprendida al ver que tenían la


atención de todo el mundo. Probablemente habían estado esperando que Sissy
limpiara el suelo con Gil, pero por una vez, no tenía que hacerlo.

—Sí, estoy lista. ¿Tú has terminado con todo?

—Sí. Pero podría ir a por un bocadillo… o dos.

—No puedes tener hambre.

—Sigues diciendo eso como si esperaras que mi respuesta cambiara.

Ella le agarró la mano y lo guió por la calle. No tenía ni idea de lo que le sucedió a
Gil después de que se marcharon, y para ser honesta, ya se había olvidado de él.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 18

El café estaba caliente y sabroso, los sándwiches buenos y abundantes. Pero la


compañía fue lo que hacía que Mitch sonriera.

Sissy ya había comido un sándwich, ¿cómo sobrevivía con uno solo?, y ahora ella
apoyaba los pies en la silla de cuero y bebía el café del vaso de cartón resistente.

—Y antes de que preguntes, todavía no saben quién es ella. —Mitch le dio un


mordisco a su sándwich—. Es un misterio.

—Gracias por esa hermosa vista de tu sándwich de ensalada de pollo.

—Lo siento, cariño.

Ella pestañeó, y esos ojos marrones se enfocaron en él.

—¿Cuándo comenzaste a llamarme así?

—Eh... ¿ahora mismo?

—No soy tu cariño. —Luego hizo ese pequeño cuadrado con los dedos y articuló,
“Límites”.

—Sissy…

La campana por encima de la puerta sonó, y una loba conocida entró.

—Señorita Janette. —Después de limpiarse la boca, Mitch se levantó y la besó en la


mejilla—. Es tan bueno verle de nuevo.

—Es bueno verte, cariño. —Hizo un gesto a Mitch para que volviera a sentarse
antes de sonreír a su sobrina—. Sissy Mae.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Tía Janette. ¿Qué quieres?

—¿Qué te hace pensar que quiero algo?

—¡Tía Janette!

—Shh, shh, shh— ella señaló el costado derecho de Mitch—. ¿Te importa si miro?

Mitch se encogió de hombros, y ella apartó su camiseta para examinar sus heridas.
Los largos dedos presionaron contra su piel, y ella asintió con la cabeza.

—Perfectamente curado. Tu madre hizo un buen trabajo. —Ella se sentó a la mesa,


y el camarero colocó una gran taza de café frente a ella—. Por supuesto, esos
chupones lo hacen un poco difícil de ver.

Él acababa de dar un mordisco a su sándwich, pero por suerte no había tragado


aún. De lo contrario, estaría ahogándose y escupiéndolo.

Tía y sobrina se sonrieron la una a la otra.

—Sabía que vi algo cuando os observé en la boda. Estos ojos no se pierden nada.
Tengo los ojos de una... una... loba, aun.

Mitch terminó ahogándose con la comida de todos modos, pero esta vez, por una
carcajada.

Sissy sonrió.

—Estamos siendo sólo amigos. Y eso es todo.

Janette miró a Mitch.

—Ella te dio el discurso de los límites, ¿verdad?

—Lo completó con lo visual—se rió Mitch.

—Los hombres necesitan los elementos visuales—interrumpió Sissy—. Y trata de


masticar con la boca cerrada.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Vas a domesticar a nuestra pequeña Sissy, Mitchell?

Sissy se frotó la cara, molesta, y Mitch respondió con honestidad.

—Soy demasiado perezoso para tratar de domesticar a nadie. Si por mí fuera, me


pasaría todo el día durmiendo bajo un árbol, tal vez rodando de vez en cuando para
exponer al sol mi barriga, y esperar que alguien me traiga comida. Podría vivir así
para siempre.

Janette echó la cabeza hacia atrás y rió.

—Me gustas, Mitchell Shaw. Eres divertido.

Él magnánimamente le ofreció algunas de sus patatas fritas, que ella sabiamente


no aceptó.

—¿Ya has comido postre?

—Olvídalo— dijo Sissy con más vehemencia de la que parecía necesaria.

—Oh, vamos, Sissy Mae. Él es tan lindo. —Ella se acercó y le pellizcó a Mitch la
mejilla—. ¿No te gustaría un poco de pastel, Mitchell Shaw?

—No. No le gustaría.

—¿Qué clase de pastel? —Mitch supuso que Sissy no quería que fuera a la casa de
su tía, no es que la culpara. A veces quedarse entrampado con familiares era lo peor.

—De todo tipo. ¿Sissy no te dijo sobre nuestra tienda de pasteles?

Y Mitch se congeló.

—¿Tienda de Pasteles? ¿Tienes una tienda de pasteles?

—Los mejores pasteles que encontrarás en este lado del Mason-Dixon, cariño.

—¿Cómo pudiste no decirme que tenían una tienda de pasteles?

Sissy negó con la cabeza.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Te arrepentirás de esto, tía Janette.

* *

Realmente, Mitch Shaw no tenía absolutamente ninguna vergüenza. Sissy lo supo


cuando entró en la tienda de pasteles de las hermanas Lewis y se puso de rodillas
delante del exhibidor frío. Sus manos se posaron sobre el cristal, y miró cada pastel
como lo haría un niño pequeño.

—Yo... no puedo decidirme—jadeó. Como si Mitch tuviera que tomar una


decisión. Podía acabar con todo ese exhibidor y todavía tener hambre menos de una
hora después.

—Vais a lamentar esto—reiteró a sus tías, y todas rieron.

—¿Por dónde debería empezar?—preguntó finalmente Mitch. Miró a Sissy—.


¿Cuál es tu favorito?

Señor, esa era una pregunta difícil. Si había una cosa que podían hacer sus tías, era
hornear un pastel. Incluso pasteles que nunca comería de cualquier otra persona, lo
devoraría de sus tías. Sus tortas se habían vuelto tan populares a nivel local, que con
el tiempo habían tenido que abrir otra tienda en una zona neutral de la región para
que otras razas y humanos pudieran ir sin iniciar esas feas peleas que involucraban a
todos en el pueblo.

—Cereza.

—¿El de cereza?

—Confía en mí.

—Lo hago—respondió simplemente, y ella vio a sus tías intercambiar miradas.


Odiaba cuando lo hacían, eso significaba que estaban pensando algo. Odiaba cuando
empezaban a pensar. Traía aparejado problemas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Una porción de cereza, por favor.

Sissy se acercó al lado de Mitch, que finalmente se había puesto de pie.

—Tan educado.

—Siempre soy educado con los que se lo merecen.

—Mitch, cariño, siéntate por allí, y te llevaremos una rebanada con un poco de
leche. ¿Qué tal sería eso?

—Sería perfecto. —Miró a Sissy—. ¿Ves lo que consigues siendo educado?

—¿Entonces, Sissy? —Y su tía Darla apoyó los codos sobre el mostrador delante de
Sissy, su cuerpo inclinado hacia el de su sobrina.

—¿Sí, tía Darla?

—Escuché que has estado conduciendo por el pueblo en Clyde.

—Mitch quería inspeccionarlo.

—Y tú lo echabas de menos, ¿verdad? Conducir tan rápido como sea posible sin
que nadie te detenga.

La sonrisa de Sissy se desvaneció, al darse cuenta de que sus tías no habían


querido verla simplemente porque la amaban. ¡La habían atrapado!

—No.

—¿No qué?

—No finjas inocencia conmigo. Sé lo que deseas, y lo puedes ir olvidando.

Francine empujó una rodaja de merengue de limón por encima del mostrador
hacia Sissy.

—Ahora, querida niña…


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Nada de querida niña para mí. No lo haré. Olvídalo. Y tú estás pidiéndome que
lo haga después de todos estos años porque madre no está aquí para decirte que
desistas.

—Porque tu madre no tiene fe en tus habilidades. No como nosotras.

Sissy negó con la cabeza.

—Ahora eso fue un descaro.

Francine golpeó las manos sobre el mostrador.

—¡Oh, vamos, Sissy Mae! Hazlo por nosotras.

—No. —Sissy recogió su rebanada de pastel y el vaso de leche que Roberta le


entregó.

—Vamos, Sissy. Hazlo por el pueblo.

—¿No es suficiente que tengáis al pobre Mitch aquí jugando contra los osos?

Todos miraron al “pobre Mitch”, que parecía tener el equivalente de un orgasmo


comiendo esa rebanada de pastel de cereza.

—A Mitch no le importa. Entiende la lealtad.

Sissy miró ferozmente a Francine.

—Eso fue francamente mezquino. Y no puedo hacerlo a menos que Ronnie…

—Ella ya dijo que sí. Al igual que Dee.

Sissy apoyó su comida en la mesa y se sentó. Para cuando su trasero estaba en el


asiento, tenía un plato con residuos de cereza y un vaso de leche, ambos vacíos,
delante de ella.

—Ese era el mío—gruñó.

Mitch gruñó y siguió comiendo.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Pues bien, con Ronnie y Dee, no me necesitáis en absoluto.

—Sabes que sí. —Francine se sentó enfrente de Sissy—. No es simplemente


velocidad lo que necesitamos cuando se trata de la manada Barron.

Sissy dio un codazo al brazo de Mitch.

—¿Te importa que me quieran enfrentar a una de tus preciosas manadas?

Mitch mantuvo un bocado de pastel a centímetros de su boca.

—¿Alguna de las manadas de los alrededores hace pasteles como estos?

Francine sonrió.

—Ni siquiera cerca.

—Entonces, no, me da igual. Ahora no me molestes.

Darla se acercó y colocó tres rebanadas más de pastel delante de Mitch.

—Esta es nuestra crema de chocolate, nuestra crema de Boston, y nuestra pacana.


Y cualquier otra cosa que desees probar o un pastel o dos que quieras llevar a casa,
solo nos dices.

Roberta colocó un litro de leche frente a él.

—Así no tengo que seguir yendo y viniendo.

Mitch miró a Sissy.

—¡Haz lo que sea que estas diosas hermosas te pidan que hagas y estaré muy feliz
por eso!

Sissy se frotó los ojos, si no por otra razón, por la de bloquear las sonrisas
petulantes de sus tías.

Putas corruptoras.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

—La próxima vez, no estés de acuerdo con nada sin hablar conmigo primero—le
espetó Sissy temprano a la mañana siguiente, mientras caminaban por el patio
trasero de Travis hacia uno de los dos enormes graneros que tenía en su propiedad.
Puesto que ningún Smith podría tener animales sin que éstos entraran en pánico
cada vez que uno de ellos andaba por ahí, sólo había una razón por la que había
tantos graneros por aquí. Para esconder mierda.

Sólo unos pocos de ellos contrabandeaban ahora, y la mayoría de ellos realizaban


trabajos legales... la mayoría. Pero todavía mantenían sus graneros porque, citando
a Bubba Smith, “Uno nunca sabe, ¿verdad?”

—No es mi culpa. Es de Shaw. ¡Ellas lo sobornaron con pastel!

—Ellos tienen que ser los hermanos más débiles—masculló Sissy. Miró a Dee—.
¿Y cuál es tu excusa?

Ella se encogió de hombros.

—Madre lo pidió.

Sissy dejó escapar un largo suspiro de resignación y abrió las grandes puertas del
granero de Travis. Todavía estaban allí. Tres coches de carreras que harían babear a
cualquier corredor de NASCAR. Y claramente, su hermano había estado
manteniéndolos e incluso actualizándolos. Ellos positivamente brillaban, y cuando
Sissy abrió los capós con un pequeño estallido, los motores lucían perfectos.

—¿Deberíamos darles un poco de arranque?—preguntó Ronnie, deslizando su


mano a través del techo.

—No estaría mal. —A Sissy definitivamente no le importaría manosear los coches.


Ella no tenía muchas oportunidades ahora que vivía en Nueva York, y Bobby Ray no
la dejaría en cualquier lugar cerca de su camión. No porque no confiara en que ella lo
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

repararía, sino porque entraba en pánico cuando mencionaba probarlo en la


carretera.

Sissy echó un vistazo al reloj antes de atarse el cabello en una cola de caballo.

—Tenemos tres días para hacer que estos bebés canten. Así que pongamos manos
a la obra.

* *

Mitch se despertó cuando un peso se dejó caer en la cama junto a él. Se dio la
vuelta y sonrió a Sissy. Miró el reloj de la mesilla de noche. Eran casi las dos de la
mañana. No la había visto en todo el día y la había extrañado… mucho.

—Hola, ca…

—Tócame y te arrancaré los brazos. —Le tomó un momento darse cuenta de que
ella no se había cambiado la ropa o duchado. Y antes de que pudiera averiguar lo
que estaba mal, estaba roncando.

Con el ceño fruncido, Mitch echó un vistazo a la erección que había estado
esperando horas a que ella llegara a casa.

—No me mires. No es mi culpa. Son esas malas mujeres y sus pasteles. —Entonces
se acordó de que había pasteles que ellas le habían dejado en el refrigerador. Bueno,
si no podía follar...
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 19

Brendon miró a su hermano mientras esperaba que el entrenamiento comenzara.


Mitch se veía realmente bien en estos días. Más saludable. Más fuerte. Más feliz...
excepto en este momento. Parecía inusualmente irritable.

—¿Qué pasa contigo?

—Nada. —Mitch hizo sonar el cuello—. Pero déjame decirte, la comida no es un


sustituto del sexo. Al menos no del buen sexo.

Ahhhh. Brendon lo entendió.

—Sí, sé lo que quieres decir. Ronnie estaba agotada cuando llegó a casa anoche.
Sólo tuvo energía para un round.

Mitch se volvió lentamente hacia su hermano, y Brendon dio un paso atrás.

—Pero apenas fue una vez. Es decir, en el momento en que habíamos terminado,
ella estaba fuera de combate, y... eh... voy a dejar de hablar.

Travis trotó hasta ellos con una pelota en la mano.

—¿Están listos chicos?

—¿No parezco listo? —Mitch agarró la pelota de Travis—. Empecemos esta


puñetera cosa.

Unos conmocionados Travis y Brendon, que nunca habían visto al tío demostrar
nada, excepto fría indiferencia, observaron a Mitch alejarse furioso.

—¿Está todo bien?—preguntó.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Seh. Todo está bien. —Brendon se encogió de hombros—. ¿Pero sabes lo que
sería una buena idea? Jugar con nuestro equipo. Almohadillas, cascos... y todo eso.
Sólo para estar… eh… seguros.

Se volvieron y vieron a Mitch pasar el balón a uno de sus compañeros de equipo.


La pelota le pegó en el pecho, y Brendon hizo una mueca porque estaba seguro de
que escuchó los huesos quebrarse.

Travis asintió.

—Probablemente sea una buena idea.

* *

Sissy desechó los neumáticos que no quería.

—Estos son buenos. —Ella golpeó los elegidos—. Nos llevaremos estos, y
queremos ocho juegos más para el día de las carreras.

El vendedor asintió y se alejó. Sissy agarró uno de los neumáticos y lo hizo rodar
hacia su coche.

Le dolían los brazos. Estaba cansada. Y maldita sea, estaba caliente como un
conejo con hormonas. Pero como la mayoría de los caninos, una vez que Sissy asumía
un compromiso, lo mantenía.

Además, al parecer, las leonas estaban por delante en las apuestas entre los tres
pueblos. Es cierto que habían pasado años desde que Sissy había participado en una
de estas carreras, pero no había perdido su habilidad. O su deseo casi rabioso de
ganar.

Culpó a su madre por esto. Todo esto. Esta particular rivalidad comenzó antes de
que Sissy incluso hubiera nacido, y había sido transmitida de las hembras Lewis a
sus hijas. La última vez que Sissy corrió, se había fracturado la clavícula, pero Ronnie
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

había ganado, y la manada Barron aún tenía que superarlo. Podrían guardar rencor,
al igual que las hermanas Lewis.

Aún así, Sissy sabía que su madre no dejaría a su hija correr si estuviera por aquí.
No después de que había tenido que cuidar a una llorona e infeliz Sissy hasta que
sanó. Más de una vez, Janie Mae había dicho al que quisiera escuchar, “ esos tuvieron
que haber sido los tres días más largos de mi vida, esperando a que la maldita
clavícula sanase”

Sissy casi odiaba a su familia por obligarla a hacer lo único que había jurado que
nunca haría... necesitar a su madre.

—Carguemos estos neumáticos— rezongó, comenzando a sonar como su padre.

Dee, que parecía totalmente en su elemento, prácticamente saltó hacia el coche.

Sissy frunció el ceño a su prima, con las manos en la cintura.

—Si no atenúas esa alegría, te moleré a palos.

Dee carraspeó y agarró el neumático.

—Bien entonces.

* *

Travis se quitó el casco y le hizo señas a Donnie, que cojeaba.

—¿Cuál es el problema? —preguntó Travis a su hermano cuando se había


acercado cojeando lo suficientemente cerca.

—Bueno, para ser franco... él no está atrapando ninguna.

Travis observó a Mitch derribar a un defensa. Todo el equipo hizo una mueca al
oír al pobre Bart caer al suelo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch era uno de esos jugadores que podrían jugar en cualquier posición en un
equipo. Donde quiera que lo necesitaran, él encajaría y además destacaría. Y cuanto
más Travis observaba al chico jugar, más se daba cuenta de que lo necesitaba. No
sólo para este juego en particular, probablemente sería un receptor abierto en este
juego, sino en otras competiciones serias que tendrían en los próximos años.

El problema era Sissy. Ella sería la clave para que Mitch regresara a la ciudad
cuando lo necesitaran. Pero Sissy no se quedaba con un hombre durante mucho
tiempo. La otra cara del problema era que cuando Sissy se abría de piernas, drenaba
al muchacho hasta que era casi inservible..

Un enigma, como diría su padre.

—¿Cuándo es la carrera?

—El miércoles. Todos van a estar allí.

Por supuesto, todo el mundo estaría allí. Nada como una pequeña competencia
entre las hembras. Los seres humanos podrían mantener su lucha en el barro y
concursos de camisetas mojadas. Travis felizmente pasaba por alto todo eso para ver
un enfrentamiento entre las mujeres que se arrancarían la carne de los huesos cuando
se cabrearan.

—Bien. Suspendamos el entrenamiento. Iremos a ayudar a Sissy.

Donnie inclinó la cabeza con sorpresa.

—De acuerdo.

* *

Sissy continuaba reparando la abolladura en la parte delantera cuando vio unas


botas junto a ella. Lentamente, levantó la vista de su posición agachada y dijo con
desprecio.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué deseas?

Travis Ray sonrió, y Sissy dejó al descubierto un colmillo.

Él levantó las manos, con las palmas hacia fuera.

—Sólo he venido a ayudar.

—¿Tú? ¿A ayudarme? —Sissy se paró—. ¿Por qué?

—No puede un hermano simplemente ayudar a su…

—Inténtalo de nuevo.

—Nuestra lealtad es a…

—De nuevo.

Travis se encogió de hombros.

—Cinco a uno a favor de los leones. Pero si ganan, me haría el agosto.

Sissy asintió.

—Sí. Eso suena bastante bien. —Ella le entregó el martillo—. Supongo que mejor
te pones a trabajar entonces, viejo.

* *

Mitch abrió la puerta de la sala familiar y entró. Tan pronto como lo hizo, el olor
de comida cocinándose lo golpeó justo entre los ojos. Dejó caer el equipo de fútbol
que le habían dado y se dirigió directamente a la cocina. Sissy estaba sentada en el
mostrador, sus piernas golpeando las puertas del armario debajo y una revista de
carreras abierta en el regazo.

Ella levantó la vista y sonrió.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Hola. La cena debería estar lista en otro… ¡oh!

Mitch la levantó y comenzó a llevarla hacia la escalera. Rápidamente decidió que


era demasiado lejos y la dejó caer sobre la mesa de la cocina.

—Mitchell…

Le tapó la boca con la mano.

—No es momento para hablar. Quítate los pantalones cortos y las bragas. Ya.

—Sí, pero…

—¿Otra vez con la conversación?

—Sólo apaga el fuego con el guiso.

Se dio la vuelta y rápidamente apagó la llama calentando su cena. Cuando él se


dio la vuelta de nuevo, ella estaba sacándose los pantalones cortos… rotos.

—Muy. Lento. —Él agarró los pantalones cortos y se los bajó bruscamente por sus
piernas antes de llegar a sus bragas y arrancarlas a rasgones. Tenía sus propios
pantalones en la mitad del culo cuando Sissy negó con la cabeza.

—¿Ahora qué?

—Condones. Y no me contestes bruscamente.

Él se volvió y metió la mano en el armario, revolvió algunas cosas alrededor y


finalmente sacó una caja grande de condones. Cuando se dio la vuelta, Sissy se veía
absolutamente indignada.

—¿Flipas? ¿Ponerlos allí arriba? ¿Y si mis padres volvieran a casa y nosotros…

—Ellos ya estaban allí.

Sissy parpadeó.

—¿Qué?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—La caja ya estaba allí. Estoy asumiendo que tus padres la tenían…

Ella chilló y se lanzó desde la mesa.

—¿Dónde diablos vas?

—Mis padres—señaló a la mesa—, lo han hecho en esta mesa.

—Sí. Probablemente. Y ahora nosotros. Trae tu culo aquí.

Ella chilló de nuevo, sonando notablemente como una niña.

—No voy a tener sexo allí... donde mis padres han... han… copulado.

—Ha sido limpiado.

—¡Ese no es el caso!

—Estás siendo ridícula. Tus padres tienen condones escondidos de reserva por
toda la casa. Estoy seguro de que…

Allí fue cuando gritó y corrió.

—Vamos a un hotel—chilló mientras corría por las escaleras—. O... ¡dentro del
coche! ¡Cualquier cosa excepto quedarse aquí!

Mitch agarró un condón de la caja, se sacó a patadas los pantalones de chándal, las
zapatillas de deporte y los calcetines, y subió corriendo las escaleras detrás de Sissy.
La encontró en su habitación, metiendo ropa en las bolsas de lona que trajeron con
ellos.

—Sucios, asquerosos y descontrolados adultos—dijo descargando su ira en voz


baja—. Si tienen relaciones sexuales, deberían estar en su cama, bajo las sábanas, con
la puerta cerrada y bloqueada. —Ella se irguió y se dio la vuelta para enfrentarlo—.
¿Qué si sus nietos hubieran venido de visita y los encontraban sobre la mesa como
un par de... de...

—¿Lobos?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Cállate. —Ella levantó las manos—. No podemos quedarnos aquí. Es así de


simple.

—No—dijo Mitch, tirando bruscamente de las ropas que ella tenía agarradas
firmemente en su puño, lanzándolas al otro lado de la habitación—. Lo que es simple
es que tengo necesidades. Necesidades que deben ser satisfechas. Ya mismo.

Con las manos en las caderas desnudas,

—No soy ninguna puta, Mitchell Shaw. Si tienes algunas necesidades que
necesitan cuidados, ve a una de esas ciudades de humanos y consigue una puta.

Mitch la agarró de la camiseta y la acercó de un tirón.

—¡Oye!

—¿Crees que cualquiera me puede ayudar en este momento? No deseo a nadie,


Sissy Mae. Te deseo. Te deseo ahora mismo. Desnuda, mojada, y lista. Sé que podría
conseguir una puta. Me podría haber conseguido una anoche. No quiero eso. Te
deseo, sobre esa cama, con las piernas bien abiertas... ahora ¡muévete!

* *

¿Debería estar preocupada de que eso fuera la cosa más agradable y romántica
que un macho le había dicho? Probablemente. Pero no lo estaba. Si ella fuera una
especie de chica que se derritiera , sería un charco de chocolate a sus pies.

En su lugar, ella levantó la cabeza bien alta y se acercó a la cama. Se quitó la


camiseta y la tiró por encima del hombro. Lentamente, se arrastró hasta el borde de
la cama, asegurándose de darle su mejor meneo de culo. Cuando lo oyó gruñir, se
dio la vuelta y se acostó sobre su espalda. Abrió las piernas, dobló las rodillas, y le
hizo señas de acercarse con el dedo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch se sacó la camiseta por la cabeza y se dirigió hacia ella. Se arrodilló en el


borde de la cama, colocando el condón junto a la almohada. Mirándola, Mitch deslizó
sus brazos por debajo de las rodillas, se las levantó y tiró de ella hacia abajo de la
cama un poco. Bajó la cabeza y enterró el rostro entre sus muslos.

Cuando su lengua atravesó su coño como una lanza, Sissy se quedó sin aliento,
con los brazos extendidos violentamente a su alrededor. No era sólo la lengua
tampoco, sino la forma en que Mitch la usaba. Él lamió cada pliegue, cada montículo,
cualquier cosa que pudiera alcanzar ... y el Señor sabía, no había mucho que no podía
alcanzar con esa lengua.

Sissy trató de agarrarse a algo para mantenerse anclada en el lugar. Pero estaba
desparramada por la cama, el cabecero y el pie demasiado lejos de su alcance. Y
Mitch no cejaba. La comía como un hombre hambriento, llevándola más y más alto
sólo para retroceder antes de que pudiera correrse. Ella lo odiaría si no se estuviera
ena…

No.

No, no, no, no. ¡Maldita sea! Tenía que recordar sus límites. No podía permitir que
el más increíble sexo oral que jamás, absolutamente jamás, hubiera experimentado la
hiciera cambiar sus reglas. Sus reglas, a diferencia de las reglas de algunos países que
ella había visitado, no fueron hechas para ser rotas. Ni siquiera por ella.

Por último, Sissy bajó las manos y las enterró en el cabello de Mitch. La boca
masculina se pegó a su clítoris y lo chupó, enviándola gritando a un orgasmo que
cegaría a una mujer más débil.

Mientras su cuerpo se estremecía, Mitch se apartó. Pero sólo por un momento.


Entonces regresó con su polla cubierta con un condón y la penetró violentamente.

Sissy se arqueó y volvió a gritar. Mitch agarró sus manos, inmovilizándolas


encima de su cabeza mientras la follaba. Se quedó mirándola a la cara y sonrió.

—Cristo, te eché de menos.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Preocupada porque diría algo estúpido, Sissy se levantó tanto como pudo y lo
besó. Todavía podía saborearse en su boca y en su lengua, y él se deleitaba
perversamente frotando la cara mojada por toda ella.

Se rieron, follaron y se corrieron, y Sissy no podía quitarse la sensación de que


algo enorme había cambiado en su vida.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 20

Él imaginó que irían a algún campo en territorio neutral y correrían allí. Una vez
más, Mitch había estado muy equivocado. Al igual que el “campo de juego” en el
medio de Smithtown, la “pista” en el medio de Collinstown, el pueblo de los osos,
sería una dura competencia para Daytona. Y aún más interesante era el hecho de que
una carrera que involucraba a seis mujeres hubiera atraído a este tipo de gentío. Las
gradas estaban llenas de cambiantes locales y los compañeros humanos que pudieran
tener.

No sólo se vendía la cerveza y los hot dogs de costumbre, sino que también estaban
vendiendo parafernalia de alta gama, incluyendo camisetas, sudaderas y chaquetas,
todas luciendo los nombres de las ciudades. En cierto modo, era lindo en una forma
demasiado obsesiva. En una ciudad, había demasiados humanos para mantenerlos
lejos de eventos como éste y que no se dieran cuenta. Pero aquí, podían disfrutar de
ser los cambiantes desaforados que eran. Mitch tuvo que admitir que le encantaba.

No podía imaginarse viviendo aquí a tiempo completo, pero había una parte de él,
una parte que él no estaba examinando muy de cerca, que seguía viéndolos a Sissy y
a él aparecer de visita de vez en cuando. Comiendo pastel, jugando a la pelota,
volviéndose loca porque sus padres todavía tenían una vida sexual sana. Seh, le
resultaba cada vez más fácil de imaginar. Lo que le recordó que Sissy era algo que
nunca podría tener a tiempo completo. Una vez que regresara a Filadelfia, tendría
que terminar.

Poniendo los pies encima de la barandilla, dijo Mitch:

—¿Sois felices Ronnie y tú?

Brendon se encogió de hombros.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Supongo. Es decir, yo soy feliz. Creo que ella es feliz. Cuando no lo es, por lo
general no tiene problemas en decírmelo.

Mitch sonrió.

—Detalladamente.

—Una vez sacó un diagrama con gráficas. —Brendon tomó un sorbo de cerveza—.
¿Qué hay de ti y Sissy?

—¿Qué hay de nosotros?

—Vamos, hermano. No estoy ciego. Ambos os estáis enamorando.

—No puede durar.

—Así que sigues diciéndolo, pero tampoco te ha detenido.

—Sí, sí, sí, lo sé.

—Entonces, ¿qué diablos estás haciendo?

—¿Me veo como si supiera lo que estoy haciendo?

Las tías de Sissy se movieron a los asientos detrás de ellos, Mitch y Bren
comenzaron a ponerse de pie.

—Vuelvan a sentarse. —La señorita Francine les hizo señas de sentarse con las
manos—. ¡No nos importa!

Mitch miró hacia atrás y frunció el ceño.

—¿Ningún macho Smith?

—Oh, querido, todos ellos están con Sissy y las otras, preparando esos autos.

Mitch rió entre dientes.

—¿En serio? ¿Todos ellos?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

La señorita Francine negó con la cabeza.

—Lo sé. Pobrecitas.

* *

Si su tío no se hubiera interpuesto entre ella y Jackie, Sissy habría adornado al


bebé grande.

Su tío le indicó a Jackie que se alejara con un movimiento de cabeza.

—¿Estás segura de que tienes el temperamento de tu padre?— dijo con una


sonrisa cálida.

—Él lo empezó, tío Bud.

—Lo sé. Lo sé. Pero necesitas concentrarte en tu situación inmediata. Dios sabe
que puedes vencer a ese idiota en cualquier momento que desees.

—Tienes razón.

—¿Imagina quién se arrastró fuera del bosque para verte? —Bud se hizo a un lado,
y los ojos de Sissy se abrieron de par en par.

—¡Tío Eggie!— Ella se lanzó a los brazos del lobo más viejo. Esto significaba
mucho para ella. Todo el mundo sabía que no había muchas cosas que pudieran
conseguir que Eggie cambiara a humano, se vistiera, y estuviera cerca de todos los
demás como hombre, excepto su compañera y su hija.

—Hola, pequeña. —Su voz retumbó como si triturara piedras. Sentías sus palabras
más que las escuchabas—. Encárgate de esas gatas por tu tío Eggie.

—Lo haré. —Ella lo besó en la mejilla, y Dee echó los brazos alrededor de los
hombros de su padre desde atrás.

—Hola papi.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Hola, bichito de azúcar, quiero que todas vosotras tengáis cuidado ahí fuera.
Recuerden, las gatas no juegan limpio.

Sissy hizo sonar los nudillos y miró a Paula Jo Barron y a sus hermanas.

—No es un problema—masculló.

* *

Todo lo que Mitch hizo fue hacer una simple pregunta.

—¿Cuántas vueltas? —Lo que llevó a Brendon a lanzar su conocimiento de las


reglas de NASCAR, lo que a Mitch no le importaba una mierda en este momento.

—¿Y quieres saber la diferencia entre los autódromos y…

—No. —Mitch miró por encima del hombro a las tías—. ¿Cuántas vueltas?

—Por lo general, alrededor de veinte.

Mitch y Brendon se miraron entre sí y de vuelta a las tías.

—Eh... eso no suena muy difícil.

Todas sonrieron, lo que no hizo que Mitch se sintiera mejor.

El Himno Nacional se tocó por los altavoces, y todo el mundo se puso de pie,
excepto Mitch y Brendon, quien en realidad no estaban pensando en ello hasta que
Francine les dio una colleja a cada uno.

Después de que cumplieron con su deber como americanos, se volvieron a sentar,


y Mitch observó los coches rodar sobre la pista.

Seis. Había sólo seis coches.

Una vez más, mirando sobre su hombro, preguntó:


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Hay sólo seis corriendo?

—Sí—dijo Francine, ofreciéndole un aro de caramelo de cereza, que aceptó, ya que


le estaba dando un poco de hambre.

Mitch y Brendon intercambiaron otra mirada.

—Algo no está bien. —Mitch giró todo su torso, así podía mirar directamente a las
mujeres detrás de él—. ¿Qué está pasando? ¿Qué no nos estáis diciendo?

—Realmente no tiene importancia lo que no os estamos diciendo, ¿verdad? Dado


que ninguno de los dos podéis hacer nada al respecto ahora, ¿eh?

—¿Qué clase de respuesta es esa?

—Mierda.

Bren lo dijo en voz baja, y con cualquier otra persona, ellos podrían no alarmarse,
pero Mitch lo estaba. De inmediato se dio la vuelta para mirar a la pista y se dio
cuenta de que los coches ya estaban destrozando el asfalto. Al principio, se parecía a
cualquier otra carrera, excepto que eran sólo seis coches en la pista y tres de ellos
eran de diferentes tonos de dorado. Entonces, uno de los coches dorados más ligeros
con el número 48 estampado en los laterales, se estrelló contra el rojo cereza de
Ronnie Lee. No un golpecito, un golpe en toda la regla que casi la incrustó contra las
defensas.

—Mierda.

Mitch se inclinó hacia adelante, y tal como lo imaginó, Sissy, en el coche negro, se
detuvo. Primero, golpeó duramente al 48 desde atrás, la rodeó, y se estrelló contra
éste de lado. El coche chocó violentamente contra las defensas, y Mitch supuso que
ella se mantendría fuera. Pero la leona no lo hizo. Echó marcha atrás en la pista. Aún
más sorprendente, sin bandera de penalización por el movimiento, ni reducción de
velocidad de los coches. Mitch no era un gran aficionado a las carreras, pero conocía
algunas de las reglas de cuando veía carreras de NASCAR en sus domingos libres.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Al parecer, ninguna de esas reglas se aplicaba aquí.

—Es como un Roller Derby en autos.

—Voy a matarla—gruñó Bren—. Si sobrevive a esto, voy a matarla.

Y Mitch comprendía exactamente cómo se sentía su hermano, y no le gustó ni un


poco.

* *

Sissy pisó bruscamente los frenos y estuvo a punto de ser golpeada por Paula Jo.
Al igual que Sissy, el propósito de Paula Jo no era hacer la última vuelta en el mejor
tiempo. Ese papel era para su hermana Lucy y Ronnie Lee. El papel de Sissy, Dee,
Paula Jo, y la hermana del medio de Paula Jo, Karen Jane, era asegurarse de que
Ronnie Lee o Lucy no hicieran esa última vuelta en absoluto. Ellas definitivamente
no debían cruzar la línea de llegada, a ser posible.

Tenían exactamente veinte vueltas para detener al otro equipo o proteger a su


compañera de equipo. Era un juego brutal que nació de un accidente menor que
repentinamente se convirtió en lo que las personales normales, respetuosas de la ley
hoy en día denominaban “violencia vehicular”. Y sólo competían las hembras porque
los varones, “simplemente no estaban lo suficientemente locos”, explicó el abuelo de
Sissy un día.

Sissy giró y se puso a la par de Paula Jo. Estaba a punto de chocar contra ella
cuando Paula Jo se le adelantó, obligando a Sissy a un giro que casi le deja fuera por
completo. Entonces, Paula Jo fue detrás de Ronnie Lee.

—Esa perra.

Y ahora, Sissy estaba cabreada.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Mitch dejó escapar un suspiro.

—Bueno. Ahora está cabreada .

Los ojos de Bren nunca abandonaron la pista.

—¿Cómo lo sabes?

—Lo sé.

Y como para probar su punto, Sissy aceleró al máximo para ponerse entre el 48 y
el 52. Una vez entre ellos, primero giró el volante bruscamente hacia la izquierda,
haciendo entrar al 48 en la hierba en el medio de la pista, y rápidamente se volvió,
haciendo chocar al 52 contra la pared.

—Guau.

Mitch se encogió de hombros.

—Te lo dije.

La multitud enloqueció, todo el mundo se puso de pie. Incluso las tías detrás de
ellos estaban gritando:

—¡Despedaza a esas putas,Sissy!

Brendon se acercó, con la boca junto a la oreja de Mitch.

—Un día, cuando estemos solos tú y yo en una habitación insonorizada con un par
de cervezas, vamos a discutir lo asustados que estamos en este momento.

—Lo tienes claro, hermano. —Para sellar su pacto, los hermanos golpearon sus
puños juntos antes de mirar hacia atrás.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Por supuesto, lo que vieron entonces sólo los asustó más.

* *

Sissy gritó. No. No el grito histérico de hace un par de noches, cuando se encontró
con que sus padres estaban usando el hogar donde pasó toda su infancia como una
especie de club del sexo, y todo eso la tendría estremeciéndose de asco durante años ,
sino uno de sus gritos ¡Estoy dispuesta a matarlos a todos! Ella no los utilizaba a
menudo, pero cuando lo hacía, las personas inteligentes se apartaban de su camino.

Por supuesto, no era como que Paula Jo fuera inteligente. Ella simplemente no se
apartaba del camino de nadie por ningún motivo. Si no hubieran sido enemigas
mortales, a Sissy probablemente le gustaría la perra.

Vio la bandera y sabía que estaban entrando en la última vuelta. Esa era la única
bandera que se usaba en estas carreras.

Sissy pisó el acelerador a fondo y salió disparada detrás de las leonas que
conducían junto al lado izquierdo de Ronnie Lee. Ronnie estaba por delante y podría
ganar esto, pero las gatas estaban haciendo todo lo posible por sacarla, porque tanto
como Lucy podía intentarlo, ella simplemente no podía conducir a la velocidad en
que Ronnie podía.

Dee-Ann se puso a la altura del lateral derecho del auto de Ronnie. Su coche tenía
abolladuras importantes en los guardabarros y los paneles laterales, pero Sissy sabía
que su coche se veía peor. Por supuesto, ella tenía peor temperamento que Dee.

Las leonas tenían una vuelta más para detener a Ronnie o perder. Pusieron lo
mejor de ellas en la pista, sacando un movimiento que Sissy no recordaba que las
hubiera visto hacer antes, por lo que debería ser nuevo.

Karen Jane pasó a Sissy y se puso delante de ella. Entonces, clavó los frenos. Sissy
tenía segundos para moverse, clavó sus propios frenos y giró el volante; fue cuando
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Paula Jo chocó contra ella desde atrás, sacando a Sissy de la pista directamente al
campo cubierto de hierba en el medio.

Lucy se abrió paso entre Ronnie y Dee y sacó a Dee con un golpe bien asestado en
su lateral izquierdo. La prima de Sissy giró y golpeó contra las defensas.

De acuerdo. Sissy había estado cabreada antes, pero ahora...

Se abrió paso hasta el centro de la pista. En una carrera normal, era


completamente ilegal y, a veces físicamente imposible, dependiendo de la pista. Pero
sólo había dos reglas para esta carrera, no podías golpear deliberadamente a un
coche una vez que estaba fuera de la pista, y sin duda no podías atropellar a
propósito a un conductor si estaba fuera de su coche. Cualquier infracción de esas te
metía un tiempo en las cárceles del condado de Smithtown o Barron.

Sissy aceleró a fondo, y derrapó cuando sus neumáticos traseros tocaron la tierra.
Pero ella había llegado a donde necesitaba. Lo había cronometrado así Ronnie Lee
estaba pasando cuando ella entró en la pista. Cortó a través de la pista, empujando a
Paula Jo y Karen Jane hacia atrás. Lucy se escabulló, pero Ronnie Lee siempre sería
más rápida que esa niñita. La gran preocupación de Sissy eran sus hermanas
mayores.

Apretando los dientes, hizo giros de manera salvaje y su parte trasera chocó contra
la parte delantera de Paula Jo. La inercia empujó a Paula Jo contra la parte trasera del
coche de su hermana. Eso hizo girar a Karen Jane hacia afuera y directamente contra
Sissy.

El poder de eso empujó a Sissy y de repente... Sissy Mae estaba en el aire.

* *

Cuando el coche de Sissy entró a dar vueltas en el aire, Mitch se puso de pie, su
corazón desgarrando un agujero en la caja torácica. El coche no se detuvo. Siguió su
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

camino, volteado sobre el lado derecho hacia el campo de hierba que había utilizado
ilegalmente para hacer su movimiento demente. Perdió la cuenta de cuántas veces
cruzó la pista de lado a lado. Pero cuando finalmente aterrizó, Ronnie Lee había
hecho la última vuelta, y la bandera a cuadros voló.

Una vez más, la multitud se volvió loca, y Mitch se acordó brevemente de los
disturbios de fútbol en Europa antes de saltar sobre la barandilla y atravesar la pista
corriendo hacia el auto de Sissy.

Lo hizo delante de sus hermanos y sin siquiera pensar, arrancó la puerta


aplastada del coche y la arrojó detrás de él. Podría haber golpeado a alguien, pero no
le importaba.

—¿Sissy?

Se puso en cuclillas junto a ella, aliviado al ver que tenía al menos todo el equipo
adecuado, desde el cinturón de seguridad de arnés de seis puntos hasta un casco que
hacía juego con un pasamontañas de carrera ignífugo íntegramente negro y un cuello
ortopédico.

Cristo sabía que ella realmente había necesitado ese puto cuello ortopédico.

—¡Sissy!

Sus ojos se abrieron, y parpadeó, mirando a su alrededor. Cuando por fin lo miró,
le preguntó una cosa...

—¿Ganamos?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 21

Ellos tuvieron que cortar el coche para que pudiera salir porque su asiento y ella
habían quedado atrapados por el metal aplastado, haciéndole imposible salir por sus
propios medios. Mitch ayudó, sacándola cuando sus tíos le dijeron que lo hiciera. En
ese momento fue cuando le preguntó:

—¿Cuántos dedos tengo levantados?

Eso fue fácil.

—¡Ochenta y cinco mil!

—Genial.

Sissy se paró, aunque tenía la sensación de que Mitch sólo quería tenderla sobre el
suelo o incluso mejor, ponerla en una ambulancia. Pero ella mantuvo su brazo
alrededor de sus hombros así podía sostenerla. Ella bajó la mirada hacia el suelo, al
cuerpo inerte de su hermano.

—¿Qué le ocurrió a Travis?

Mitch hizo una mueca.

—Le pegué con la puerta cuando la arranqué. Fue un accidente.

—Cásate conmigo—soltó ella antes de que pudiera detenerse.

Pero Mitch se limitó a sonreír y dijo:

—Lo dices ahora, cuando no estás en tu sano juicio. Luego me gritarás cuando me
aproveche de ti.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy empezó a reír, pero alguien le dio un puñetazo en la cabeza por detrás. Si
Mitch no hubiera tenido su brazo alrededor de ella, habría regresado de cabeza
dentro del coche.

—¡Puta tramposa!

Sissy bufó.

—No hice trampas, perra ciega. Aunque podría haberlas hecho. ¡Pero lo
maravilloso de mí es que no necesito hacer trampa para ganar contra tu perezoso
culo de gata!

Paula Jo trató de alcanzar a Sissy, pero Dee la empujó detrás de ella y balanceó su
ancho casco, golpeando el lado derecho de la cara de Paula. Y en ese momento fue
cuando se puso feo… porque las tías se involucraron.

En realidad, no había nada parecido a ver a mujeres adultas pegarse. Sissy trató de
separar a sus tías, pero esto tenía que ver con algunos rencores de tiempo atrás.
Además, ella tenía que tratar con Paula Jo y sus hermanas atacando a Dee y Ronnie.
Y no ayudaba que ella todavía estaba viendo al menos tres de todo. Pero en cualquier
momento que tropezaba, en cualquier momento que sentía que podía caerse, unas
manos fuertes la sujetaban firmemente. Y Mitch nunca se apartó de su lado.

Finalmente, los osos se aburrieron, y sus representantes lo terminaron, enviando a


todos a sus respectivos territorios. Mitch la arrojó sobre su hombro y la llevó de
vuelta a su coche. La dejó en el asiento trasero.

—¿Hospital?

Sissy se echó a reír.

—Nunca jamás. Tenemos una fiesta a la que llegar, querido.

Mitch suspiró y se metió en el asiento del conductor.

—De alguna manera sabía que dirías eso.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Ronnie Lee bailaba alrededor de Sissy con una botella de cerveza mexicana en una
mano y un yeso en la otra. Sí, se había quebrado la muñeca con el último golpe del
coche de Paula Jo, pero eso sólo hizo que esta victoria fuera aún más grandiosa
porque ella lo había hecho todo con una muñeca rota.

¿Cuán grandiosa soy?

Por supuesto, Shaw todavía estaba muy cabreado con ella.

—Debería habérmelo dicho—había gruñido él—. Tengo derecho a saber cuándo


estés siendo una idiota.

Era dulce en una especie de Cromañón. Pero no había manera de que se hubiera
perdido esta carrera. Además, le encantaba competir con Sissy y Dee. Patear los culos
pomposos juntas.

Sissy había logrado no romperse nada, pero su rostro había resultado muy
magullado cuando su coche volcó. Aún así, a ella no parecía importarle, mientras
bailaba al ritmo de AC/DC con el resto de la manada Smith en el bar local de
Smithtown.

Pero lo que realmente molestaba a Ronnie era Mitch. No porque Mitch hubiera
dicho o hecho algo que le concerniera. Sino porque no había dicho o hecho nada.
Incluso ahora, estaba sentado en una mesa con Brendon, con una pierna encima de la
mesa y una botella de Bud en la mano. No decía nada, pero vigilaba a Sissy. Y Ronnie
no creía que Sissy se hubiera dado cuenta de nada.

Ella no lo veía, ¿verdad?

Mitch se estaba o ya se había enamorado de Sissy. Un varón no tenía esa expresión


en su cara, a menos que de repente hubiera caído en la cuenta de que con uno o dos
vuelcos más, Sissy podría haberse roto el cuello. Es cierto que los cambiantes eran
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

increíblemente fuertes y podrían recuperarse de enfermedades y órganos dañados


que otros no podían, pero no eran indestructibles. Por supuesto, eso es lo que hacía
que la carrera fuera mucho más divertida.

Pero eso le estaba afectando, ¿no? Haciéndole caer en la cuenta de que un


movimiento en falso, y podría haber perdido a Sissy para siempre.

¡Y como la perra estúpida que era, Sissy estaba completamente distraída!

—Tal vez deberías llevar a Mitch a casa.

Sissy se echó a reír.

—¿Por qué? ¿Su madre se preocupará si él no está en casa para el toque de queda?

Ronnie dejó al descubierto un colmillo, y Sissy sonrió mientras la música pasaba


de AC/DC a Charlie Daniels, lo que consiguió un yujuuuu del gentío.

—Sólo estoy diciendo que no parece que lo esté pasando bien. —Ella se inclinó
más cerca—. Y creo que le preocupas.

—Él no debería preocuparse.

—¿Por qué no?

—Porque las personas con límites no se preocupan el uno del el otro. —Sissy
bamboleó el culo hasta el suelo antes de subir bamboleándolo—. Su única
preocupación debería ser si tendré sexo más tarde esta noche... y deja de mirarme así.

—¿Cómo qué?

Sissy alzó una ceja, y Ronnie hizo un ademán de despedida con la mano

—Está bien. Está bien. —Cuando Sissy se dio la vuelta, con los brazos en el aire,
Ronnie añadió—. Pero eres una idiota.

Girando de nuevo, Sissy preguntó sinceramente:

—¿Qué dijiste?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ronnie se encogió de hombros.

—Nada.

* *

La fiesta de celebración había sido genial, la comida espectacular, la música y


cerveza fabulosas. Para ser honesta, fue una de las mejores fiestas que Sissy había
vivido en mucho tiempo, y lo que la sorprendió fue que ni una sola vez ella y sus
hermanos discutieron.

Aunque a medida que sus músculos comenzaron a dolerle en el camino a casa,


Sissy se dio cuenta de que no podría correr más. Era hora de que las “jóvenes” se
hicieran cargo. Demonios, había empezado a los dieciséis años, ¿por qué sus sobrinos
y sobrinas deberían ser diferentes?

Además, para su horror, simplemente se estaba haciendo demasiado vieja para


esta mierda.

Una vez dentro de la casa, Mitch la agarró de la mano y la condujo al piso de


arriba.

—¿A dónde vamos?

—A ducharte. Hueles a bebida barata y a otros gatos. Me está molestando.

Sissy no discutió y en cambio disfrutó de Mitch cuidando de ella. Él se metió en la


ducha con ella, le lavó el cabello y le puso el acondicionador correctamente, lo que
Sissy adivinó que había aprendido de su madre. Una vez que ambos estuvieron
enjuagados, Mitch la secó y volvió con ella al dormitorio. No dijo mucho durante
todo esto, y ella no sabía por qué. Pero Sissy no iba a preocuparse por eso. Hacer
preguntas sólo conducía a conversaciones significativas, que Sissy a menudo
intentaba evitar a toda costa.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Se secó el cabello con una toalla y se puso una de sus viejas camisetas sin nada
más, pensando que no necesitaría más en base a la erección que Mitch había estado
luciendo desde que se habían metido en la ducha juntos.

Él se peinó el pelo hacia atrás y agarró un par limpio de pantalones de la pila que
Sissy había arrojado sobre una silla.

—Voy a bajar —le dijo, sorprendiéndola—. Hablaré contigo más tarde.

—¿No te quedarás aquí?

—Nah. No esta noche.

Miró a Mitch abrir la puerta de su dormitorio y, por un capricho, preguntó:

—¿Por qué?

El cuerpo entero de Sissy saltó cuando Mitch azotó la puerta con tanta fuerza que
tuvo el presentimiento que dañó la pared.

—¿Acabas de preguntarme por qué? —Mitch se dio vuelta, y Sissy vio auténtica
rabia en sus ojos. Para ser honesta, ella nunca la había visto antes. Había visto
molestia e impaciencia. Pero nunca una rabia... auténtica. No de Mitch.

—Eh… seh.

—¿Y tienes el descaro de preguntarme eso después de lo que acabo de pasar?

Ahora Sissy estaba completamente confundida.

—¿Qué fue lo que pasaste?

—¿Qué pas... tú... no puede ser... —Guau, Mitch no terminando las frases. Eso no
podía ser bueno.

Abruptamente, él la agarró por los hombros y sus dedos se clavaron en sus


músculos.

—¿De verdad creías que disfrutaría verte resultar casi muerta hoy?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No diría exactamente...

—¡Cállate!

Y Sissy estaba tan asustada que hizo exactamente lo que le dijo.

—Primero, no tenía ni idea de qué carajo ibais a hacer. Si lo hubiera sabido, habría
puesto fin a eso.

—Deberías...

—¡Cállate! En segundo lugar, ¿tienes alguna idea de lo que fue ver tu coche dar
tumbos así? ¿Saber que estabas atrapada dentro de eso y que no hubiera nada que
pudiera hacer al respecto?

Dado que parecía no querer respuestas a ninguna de esas preguntas, Sissy no dijo
nada.

—¿Y para qué? Para nada. Arriesgaste el cuello por absolutamente nada. Así que
en respuesta a tu estúpida pregunta, no me quedo aquí esta noche porque ¡estoy
cabreado! —Él la soltó, abrió la puerta violentamente, sólo para volver a cerrarla de un
portazo cuando se largó.

Sissy no tenía ni idea de cuánto tiempo permaneció allí, mirando como tonta esa
puerta cerrada. Pudieron haber sido minutos u horas. Era una de las primeras veces
en su vida en que Sissy no sabía qué decir.

Pero fue el sonido de guijarros arrojados a su ventana lo que la sacó de su


mutismo temporal. Ella abrió la ventana y vio a Ronnie Lee y Dee paradas abajo de lo
que solía llamar su “árbol de escape”.

Poniéndose rápidamente unas bragas y pantalones cortos, Sissy salió por la


ventana y trepó al árbol. Sorteó fácilmente su bajada, aterrizando firmemente frente a
su prima y amiga.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Asaltemos la tienda de tus tías. Necesitamos pastel—dijo Ronnie, y Sissy asintió,


reconociendo la mirada en la cara de Ronnie. Al parecer, ella no estaba consiguiendo
nada de sexo de Brendon tampoco. Así que seh, ambas necesitaban pastel.

* *

Brendon no se sorprendió al encontrar a Mitch sentado junto al lago a las tres de la


mañana, mirando fijamente las aguas tranquilas. Por supuesto, él habría preferido
que no estuviera sentado con un cocodrilo a su lado. Una cosa era disfrutar del juego
de la cuerda con el depredador, y otra era tratarlo como el perro de la familia.

—Hola. —Bren se sentó al lado de Mitch con Ralph en el otro lado—. ¿Es
absolutamente necesario?

—Me está haciendo compañía. —Sentado al estilo indio con el codo apoyado en la
rodilla y la barbilla apoyada en el puño levantado, Mitch suspiró. Parecía el chico de
catorce años que Brendon había conocido hacía tantos años, cuando su padre
finalmente le había dicho que tenía otro hijo. ¿No lo mencioné antes? preguntó su
padre, viéndose típicamente desinteresado.

—Sissy se marchó—dijo Mitch en ese suspiro—. Y no la culpo. Enloquecí.

—No te sientas mal. Creo que hice llorar a Ronnie.

Mitch lo miró.

—¿Has hecho llorar a mi Ronnie?

—No empieces. Me siento bastante mal sin que añadas más al montón. —Bren
levantó las manos—. ¡Pero esa mujer hizo que me cagara de miedo!

—Sí, estoy percibiendo que no lo entienden. Todo el tiempo Sissy me miró como si
hablara gaélico.

—Juegan a lo bruto aquí en el quinto pino. O eso es lo que he podido saber.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Entiendo el juego bruto. Amarrarte dentro de un vehículo que podría estallar en


llamas o romperse en mil pedazos y empujar a otras a la misma situación se sale de
mi zona de confort.

Brendon observó a su hermano acariciar la cabeza de Ralph.

—Hablando de zonas de confort... ¿estás bien haciendo eso?

—En realidad no—le dijo Mitch, con la mano libre al mismo tiempo que acariciaba
a Ralph—. Pero tengo miedo de que si paro, me arranque la pierna. No puedo
recordar la última vez que comió. ¿Sabías que los cocodrilos sólo comen cada tres
días?

Negando con la cabeza, dijo Brendon:

—Mitchell...

—¿Qué?

—Tienes que decírselo, hermano.

—No creo que Sissy encuentre a los cocodrilos tan interesantes.

—¡No eso, idiota! Que estás enamorado de ella.

—Oh. Eso. —Mitch suspiró de nuevo—. Preferiría continuar acariciando a Ralph.

—¿Crees que saldrá huyendo? —Ronnie Lee había huido cuando descubrió que
Brendon la amaba. Ella se fue como Flo Jo.

—No, ella no huye. Sissy nunca huye. Simplemente ignorará lo que dije. Ignora lo
que hemos significado el uno para el otro este último año, se olvida de estos últimos
días. Con el tiempo, me ignorará por completo.

—Ella no puede ignorarte.

Mitch dio un pequeño resoplido.

—¿De dónde sacas eso?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Hermano... que estés sentado aquí acariciando a un cocodrilo mientras me


informas de sus hábitos alimenticios. ¿Cómo diablos vas a dejar que se salga con la
suya y te ignore?

—Un punto para ti. Pero no puedo amarla, hermano.

—Ya la amas.

—Lo sé. Pero no puedo.

—Es en momentos como éstos que quiero empezar a golpear.

—Nada ha cambiado, Bren. Todavía voy a testificar. Todavía estoy en protección


de testigos. No puedo ofrecerle nada más que escapar y un nuevo nombre. Así que
no puedo amarla. ¿Entiendes?

Y Brendon no se había dado cuenta hasta este momento de lo idiota desinteresado


que era Mitch Shaw. ¡Maldito sea!

Mitch miró a Ralph y volvió a mirar a Brendon.

—Creo que está roncando.

—O son gruñidos de hambre.

—Hijo de puta.

* *

Dez recitó la letanía de cosas que habían hecho en relación con el caso Shaw en las
últimas dos semanas. Desafortunadamente, su comandante no había quedado ni
remotamente impresionado. Ella había estado categóricamente molesta cuando le
dijo a Dez que se fuera de su vista.

Apoyando los codos en el escritorio, Dez se pasó las manos por el pelo. Estaba tan
frustrada como todos los demás, pero es que esta mujer era como un fantasma. Sin
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

huellas, sin pelo, sin fibras, y los servicios armados eran menos que efectivos. Incluso
entre los cambiantes, todavía existía la mierda de política habitual.

—Tal vez ella ha dejado el país. —Una profesional como ella tendría múltiples
pasaportes, identificaciones y contactos.

—Nah. —Souza apoyó los pies sobre su escritorio—. No ha salido del país. Aún
no.

—¿Y tú como sabes eso?

—Ella no se va a ir hasta que consiga lo que quiere. Y lo que quiere es ese dinero.
La recompensa por la cabeza del chico es sustanciosa. Si yo no respetara la ley, lo
mataría por esa cantidad de dinero.

—Eso es precioso, Souza. Gracias.

—Sólo te digo que es así. Lo intentará de nuevo.

Dez tenía el abrumador deseo de marcar su escritorio. Era tan prístino y perfecto
que la volvía loca. De hecho, toda la oficina era así. De alta gama y tecnología de
punta.

Pasó el dedo por encima del escritorio y deseó que tuviera su navaja.

—Ellos quieren que este juicio avance. Así que supongo que ella esperará a que
regrese a Filadelfia.

Cuando Souza no dijo nada, Dez levantó la vista de su escritorio.

—¿Qué?

—En Filadelfia, habrá otros. Humanos que tratarán de eliminarlo e interponerse


en el camino de ella. Lo querrá para sí misma y antes de que tenga la oportunidad de
testificar.

Dez se echó hacia atrás.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Crees que lo ha encontrado, ¿verdad?

—Los humanos no tendrían las conexiones, pero ella sí. —Souza levantó una
ceja—. ¿Has pensado en ir a Tennessee, Desiree?

—¿Quieres decir por propia voluntad o con una pistola en la cabeza?

* *

Después de meter a Ralph en el lago, Mitch envió a Bren a reconciliarse con


Ronnie. No es que su discusión fuera a durar mucho de todos modos.

Mitch regresó a la casa de Sissy y se sorprendió un poco al encontrarla sentada a lo


largo del escalón superior del porche con su espalda contra un lado y los pies en el
otro. Cristo, ella era tan sexy. Lo volvía loco.

—Hola—dijo ella, sonriendo.

—Hola. —Él se sentó en el segundo y último escalón, imitando su pose, pero él la


miró a la cara y tuvo que doblar las rodillas.

—Lamento haberte gritado antes.

—Lamento haberte dado un susto de muerte. —Ella se rió—. Sigo olvidando que
somos diferentes aquí. Lo que es normal para nosotros es considerado
completamente descabellado por todos los demás.

—No completamente loco. Estaba bien, hasta el momento en que empezaron a


golpearse unas a otras. Me quedé esperando una maldita bandera y sanciones.

—No tenemos penalizaciones.

—Ahora lo sé.

—Bueno... significa mucho para mí que te importe lo suficiente como para


gritarme irracionalmente. Como una niñita frustrada.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Y significa mucho para mí saber que estás dispuesta a correr el riesgo de sufrir
una lesión permanente en la columna vertebral, y tener que ser atendida veinticuatro
horas al día, siete días a la semana por tu madre durante los próximos veinte años,
simplemente para darle a un pueblo del que huiste años atrás un buen espectáculo. Y
por ninguna recompensa en efectivo.

Los ojos de Sissy se entrecerraron un poco.

—Touché, señor Cobardica. Touché.

Mitch alargó la mano y agarró la de Sissy.

—¿Quieres ir arriba y descubrir qué otras cosas francesas podemos hacer?

—Más tarde. —Sissy sacó las piernas de la barandilla y se puso de pie, su mano
todavía agarrando la de Mitch—. Venga. Vamos a Cougar Hill y veamos cómo se
eleva el sol.

—¿Cougar15 Hill? ¿Nombraron una colina como una especie felina?

—Bueno, ahí es donde mi tatarabuelo arrojó a ese puma llamado Jed por un lado
de la colina, cuando no se largaba de Smithtown después de que hubieran escapado
todos los otros felinos. Y mi bisabuelo solo se reía y se reía. Pensó que era muy
gracioso que llamara a la colina... Cougar Hill.

Mitch dejó que Sissy lo llevara a esa infame colina, su mano cálida y firme en la de
él.

—Ay, Sissy, eso no está bien.

15 Cougar es puma.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 22

Smitty se paseaba de acá para allá en la arena blanca de la exclusiva playa de la


isla tropical donde Jessie Ann y él estaban de luna de miel. La isla entera les
pertenecía durante dos semanas más.

Él nunca había sido un tipo de grandes paisajes, pero incluso Smitty tenía que
admitir que el lugar era absolutamente hermoso. Tenían un personal maravilloso
para encargarse de todas sus necesidades, incluyendo comidas gourmet, buceo, o
simplemente no ser molestados.

Era un paraíso.

Y durante los últimos cuarenta y cinco minutos, Smitty había estado caminando
de acá para allá por la playa de este paraíso, su perro, Shit-starter16, justo a su lado
hasta que Jessie salió. Llevaba sólo una de sus camisetas de gran tamaño, luciendo
desaliñada y bien follable. Smitty sabía que nunca amaría a nadie de la forma en que
la amaba.

Ella esperó hasta que dejó de caminar, antes de pararse detrás de él y rodear su
cintura con los brazos.

—¿Qué te pasa?

—No sé. Pero no puedo evitar la sensación de que todo el infierno se está
desatando..

—Si eso es lo que sientes, entonces probablemente tengas razón. ¿Has llamado a
casa?

16 El perro se llama Comienza-mierda.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sip. Y todos me dicen que todo está bien. —Smitty gruñó—. Todos están
mintiendo.

—¿Has hablado con Sissy?

—No. Me dijeron que regresó de visita a Tennessee, pero que no responderá el


teléfono.

—¿Y?

—Sissy no va a casa a menos que sea un día de fiesta importante, e incluso


entonces, sólo si voy con ella, porque soy el único que puede impedir que intente
matar a Travis mientras duerme.

—Si estás tan preocupado, deberíamos regresar.

Smitty cerró los ojos y agarró las pequeñas manos alrededor de su cintura. Señor,
amaba a esta mujer. Su compañera. Su esposa.

—No quiero arruinar nuestra luna de miel.

—Lo sé. Pero esto es mucho más importante. ¿Qué pasa si Sissy está en grave
peligro... o... o... algo así?

Smitty se volvió lentamente hacia su esposa. Ella lo miraba con esa expresión
perfectamente en blanco en ese hermoso rostro que le decía que le estaba mintiendo.

—Estás aburridísima… ¿verdad?

Tardó unos diez segundos, pero de repente, estalló con un:

—¡Dios, sí! —Ella levantó las manos y aclaró—. Increíble… sexo. ¿Aburrido
contigo? Nunca. Pero entre sexo... —Ella levantó las manos—. ¡Aburrido!

Ahora Jessie comenzó a caminar.

—No tengo manada; no sé lo que esos condenados niños están tramando; quién
sabe lo que está pasando en mi oficina; y no tengo videojuegos para distraerme. —
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Para ilustrar esto, ella hizo esa cosa extraña con las manos como si estuviera
sosteniendo algo, y sus pulgares se movieron hacia adelante y hacia atrás. Smitty no
lo entendía, pero hacía mucho que había aprendido que cuando se trataba de Jessie
Ann, simplemente era mejor aceptar y seguir adelante—. Y tú ni siquiera consideras
jugar un poco al Dungeons & Dragons conmigo. —Ella dejó de caminar y lo miró—. Si
pudiera estar más aburrida, Bobby Ray Smith, ¡me habría prendido fuego!

—Podrías haber dicho algo.

Ahora que había conseguido sacar todo de su pecho, Jessie se sonrojó y se quedó
mirando sus pies descalzos.

—No quería arruinar todo. Esta es la luna de miel soñada para la mayoría de la
gente.

—Personas que no son parte de una manada. No somos buenos solos, amor.

—¿Cómo las personas no viven en manada? No lo comprendo. —Ella era tan fiel
de ese modo perruno que tenía, que todo lo que Smitty pudo hacer fue sonreír.

—Se las arreglan. Pero nosotros no tenemos que hacerlo. —Se acercó y le rodeó la
cintura con sus brazos, acercándola más—. ¿Qué tal esta idea? Nos vamos a casa tan
pronto como podamos conseguir que un barco nos recoja y un vuelo, nos
aseguramos de que todo esté bien con nuestras manadas, y enderezamos cualquier
mierda que empezaron. Entonces tú y yo buscamos el hotel más caro, más snob y
más elitista en la ciudad de Nueva York y follamos tan fuerte y escandalosamente
que ellos finalmente se vean obligados a echarnos. De esta forma, podemos tener
nuestra luna de miel soñada, pero también tendremos nuestras manadas a la
distancia de un escupitajo. ¿Qué te parece eso, Jessie Ann?

—No puedo explicarlo, pero—Jess sacudió la cabeza—, suena extrañamente...


maravilloso.

—¿A que si?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

La despertó con suaves besos y la empujó suavemente a la ducha. Cuando salió


del baño, ya le había preparado el desayuno. Waffles y tocino, el desayuno preferido
de un cambiante, al parecer.

Ella tomó el asiento en la silla que le ofreció y esperó mientras le servía. Él la miró
ansiosamente durante toda la comida y luego insistió en que lo limpiaría y ella no
debía hacer nada más que descansar.

Al menos, así fue como sucedió en el mundo de fantasía de Sissy, donde ella tenía
el control completo.

La realidad era que Mitch la folló hasta que ella gritó. Luego le dio un azote en el
culo y le dijo que “le encantarían algunos waffles y tocino”, mientras se dirigía a la
ducha. Cuando ella lo siguió al cuarto de baño y le gritó a través de la cortina de la
ducha que se cocinara sus malditos wafles y tocino, él extendió la mano y tiró de ella.
No tenían ganas de conseguir condones, así que se lo hicieron uno al otro con las
manos y las bocas. Cuando salieron de la ducha, sólo había una toalla, y pasaron
cinco minutos luchando por ella hasta que Mitch la colgó boca abajo por los tobillos.
Y no la dejó levantarse hasta que ella lo llamó “Su Excelencia Ilustrísima Mitchell el
Grande”. Cuando finalmente la puso de pie, ellos tuvieron una pelea de bofetadas
por la cosa de “Su Excelencia Ilustrísima” y Sissy se apoderó de la toalla y salió
corriendo. Ella casi entró en la habitación, pero él llegó a la puerta antes de que
pudiera cerrarla. Mitch insistió en secarla con la toalla, pero la folló por todas partes
y mantuvo la toalla sobre su cabeza hasta que finalmente ella gritó y le dio una
patada.

Cuando finalmente se vistieron, era casi la hora del almuerzo de todos modos, así
que decidieron ir al pueblo a la fonda de su hermano por comida ya que servía
desayuno durante todo el día y Mitch realmente deseaba esos waffles. Mitch tomó las
llaves del coche y las sostuvo sobre su cabeza para que Sissy no las pudiera
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

conseguir. Ella, a su vez, agarró sus pelotas y se las retorció hasta que le dio las
malditas llaves.

Ella, afortunadamente, acortó el trayecto en coche al pueblo, lo que generó una


gran cantidad de rugidos y gritos de “¡reduce la velocidad, mierda!”, los cuales Sissy
ignoró como siempre. Pero ahora que estaban tranquilamente sentados en una
cabina, y con la boca llena de comida, Mitch no pudo evitar preguntarle:

—¿Qué está mal con vosotros de todos modos?

Fue mientras se gruñían el uno al otro sobre el plato de patatas fritas de Sissy que
Brendon y Ronnie se sentaron. El yeso de Ronnie había sido quitado, y ahora llevaba
un vendaje ACE. Un día más, y su muñeca quebrada no sería más que un débil
recuerdo.

Cuando Sissy echó un vistazo a Brendon, se dio cuenta de que algo le estaba
molestando.

—¿Qué pasa? —Sissy sintió los colmillos deslizarse a través de la piel de su mano.
Ellos no le rompieron la piel, pero el significado era claro. Con los ojos muy abiertos,
miró echando chispas por los ojos a Mitch—. ¿Ha perdido la puta cabeza?

—Cuida tu boca, Sissy Mae—la reprendió Sammy desde detrás de la caja


registradora.

—Sí—la reprendió Mitch desde el otro lado de la mesa—. Cuida tu boca.

—¡No hagas que vaya allí y te arranque esa melena tuya de mal gusto!

—Es leonada. Mi leonada melena.

—Dez está viniendo hasta aquí—intervino Brendon.

Sissy y Mitch miraron a Brendon y luego se miraron entre sí. Entonces empezaron
a reír y parecían no poder detenerse.

—No veo qué es tan gracioso.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy tardó un momento en controlar su risa.

—Dez. En Tennessee. Eso es gracioso.

—¿No estáis interesados en saber por qué está viniendo hasta aquí?

—No, pero estoy seguro de que no puedes esperar para contarnos.

—Ella viene aquí porque cree que quienquiera que trató de matar a Mitch está
viniendo hacia aquí para terminar el trabajo.

—Bueno, buena suerte para ella llegando al pueblo sin que nadie lo sepa. —Sissy
negó con la cabeza—. Eso no va a suceder.

Brendon ignoró a Sissy y dijo a Mitch:

—Creo que deberías entrar en la protección de testigos ahora mismo. No esperes


hasta después del juicio.

Todo el cuerpo de Sissy se puso frío, luego caliente. No había pensado en Mitch
entrando en protección de testigos. Durante días, habían estado demasiado ocupados
teniendo sexo. Pero la idea de no volver a verlo otra vez la hacía sentirse casi
físicamente enferma. Aunque también quería que estuviera a salvo.

—No puedo—respondió Mitch, terminando el resto de las papas fritas que ella ya
no quería—. Tengo el partido.

Brendon miró furiosamente a su hermano durante un largo rato antes de que él


gruñera:

—¿Me estás jodiendo?

—No, no estoy bromeando. Hice una promesa. No me voy hasta después del
partido. Además, creo que tenemos una buena probabilidad contra esos osos.

Deslizándose fuera de la cabina, Brendon se levantó.

—¿Puedo hablar contigo afuera?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No si vas a gritarme.

Brendon se lo quedó mirando, y Mitch a él hasta que Sissy dijo:

—Ve con él antes de que te saque de un tirón de la cabina.

Dejando escapar un suspiro, Mitch siguió a su hermano.

—¿Estás bien?—preguntó Ronnie, sentándose un poco hacia atrás cuando la


mesera puso un batido de chocolate doble frente a ella.

—Sí. ¿Por qué?

—Porque tenías esa mirada en tu cara cuando Shaw mencionó protección a


testigos.

—Sí. Supongo que lo olvidé.

—Shaw se debate entre querer a su hermano a salvo y el terror de que nunca lo


vea de nuevo. —Ronnie tomó un sorbito del batido de chocolate con una pajita.
Cuando se detuvo, dijo—: Y tú puedes olvidarlo.

—¿Olvidar qué?

—Lo que sea que estés planeando hacerle a O 'Farrell. Olvídalo.

—¿Quién dijo que yo estaba —Sissy dejó de hablar cuando un poco de nata
montada la golpeó entre los ojos—. ¿Era realmente necesario?

—Sí porque sé cómo funciona tu mente. Así que pongamos esto sobre la mesa, ¿si?
No puedes llamar a tu tío Eustice y ver si puede “manejar las cosas” desde dónde
está. Tampoco puedes hacer que lo transfieran de prisión para tener una oportunidad
de liquidar a O 'Farrell. —Maldición. La mujer la conocía bien—. Y si hay una cosa
que he aprendido sobre Mitchell Shaw, es que matar a un ser humano, incluso para
protegerlo, no te hará ganar puntos. —Ella se encogió de hombros—. Él trabaja
incansablemente para poner a los cretinos en prisión. Hará esto, renunciará a toda su
vida porque sabe que es lo que hay que hacer.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy suspiró, sabiendo que Ronnie tenía razón.

—En momentos como éste, me gustaría que él pudiera ser más como mi familia.

* *

Apoyándose contra la pared del callejón, nunca había visto esos callejones tan
limpios, Mitch respondió simplemente:

—No.

—Pero…

—Quiero decir que no, Bren.

—Estoy seguro de que padre...

—No me importa lo que padre haría o lo que Jesús haría. La respuesta sigue
siendo no.

—Sí, pero... si nosotros manejáramos esto... de alguna manera, entonces…

—Hermano, ni siquiera puedes decirlo. Y hacerlo no es más fácil que decirlo.

Los hombros de Bren se encorvaron un poco.

—No quiero perderte.

Había sido mucho más fácil cuando odiaba a su hermano y hermana, creyendo
que habían conseguido todo el amor de su padre y él nada más que la ocasional
tarjeta de cumpleaños. Había sido mucho más fácil cuando creía que holgazaneaban,
riéndose del pobre cachorro del Oeste de Filadelfia, o fingiendo que él no existía en
absoluto. Pero ahora era diferente. Sabía que tuvo suerte al poder quedarse con su
madre y su manada. Se dio cuenta de que Brendon y Marissa no habían tenido la
infancia más fácil que él. Todos amaban a su padre, pero él era distante y
malhumorado, como la mayoría de los machos de la vieja escuela. Mientras su padre
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

estaba construyendo un imperio, los gemelos nunca tuvieron barbacoas los


domingos con mujeres fuertes y mandonas que maldijeran como marineros, ni tenían
casi veinticinco parientes apareciendo en cada partido de fútbol y animando como si
fuera la Super Bowl.

En el fondo, Mitch no quería perder a Bren tampoco... o a Marissa... o a cualquiera.


Pero tenía que hacer lo correcto, tenía que declarar. Si él no destruía a O' Farrell
ahora, tenía la sensación de que nadie lo haría. Y si eso sucedía, ¿cuántas prostitutas
más de quince años de edad serían degolladas antes de que el viejo bastardo
muriera?

—Tal vez algo pueda arreglarse—mintió mientras rogaba que fuera cierto—. Tal
vez algún tipo de visitas. —Mitch sonrió—. Pero tendrías que reunirte conmigo en
East Booney, Ohio o donde sea que me pongan.

—¿Tú? ¿En el Medio Oeste? Me estremezco de solo pensarlo.

—Lo estoy haciendo bastante bien en el Sur. Aquí me aman.

—Sólo porque juegas al fútbol.

—Y juego bien.

—Hablando de eso—Bren echó un vistazo a su reloj—. Tenemos el entrenamiento


en un par de horas, y necesito una siesta.

Juntos, los hermanos salieron del callejón y encontraron a Sissy y a Ronnie Lee
paradas fuera del restaurante. Mitch frunció el ceño al ver la cara de Sissy. Se veía
alterada, y cuando ella lo miró, de inmediato trató de ocultarlo. Él no quería que ella
le ocultara nada.

—¿Qué pasa?

—Nada. —Ronnie Lee camino hacia Brendon y le sacó la billetera—. Vamos de


compras. —Ella sacó su tarjeta de crédito y le regresó la billetera al bolsillo.

—Os veremos en el entrenamiento, chicos. —Sissy se volvió para marcharse.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Espera. —Esperó a que Sissy lo mirara—. Ven acá.

Ella se acercó.

—Más cerca.

Ella sonrió, una sonrisa de verdad, y dio un paso más cerca.

—Ahora dame un beso.

—¿Aquí fuera? ¿Delante de todo el mundo?

—Sí. Aquí fuera. Delante de todo el mundo.

—Bueno, cuando te pones todo exigente y de mal humor, ¿cómo puedo


resistirme? —Ella se puso de puntillas y le echó los brazos al cuello. Lo besó lenta y
tiernamente. Mitch se perdió en ese beso, envolvió los brazos alrededor de su cintura
y la tiró con fuerza contra su cuerpo. No tuvo idea de cuánto tiempo estuvieron allí,
pero de repente, Ronnie tenía agarrada del brazo a Sissy y la estaba arrastrando.

—Dios mío, vosotros dos. Consigan una habitación, ¿de acuerdo?

—¡No puede hacer eso contigo llevándome a rastras! —Sissy miró por encima del
hombro a Mitch y le guiñó el ojo.

Mitch y Bren las observaban mientras los dos caminaban pavoneándose por la
calle, riendo y empujándose una a la otra como cachorritos, Ronnie con unos
diminutos pantalones cortos de correr y una camiseta cortada que dejaba el vientre al
descubierto y Sissy con sus vaqueros cortados y una apretada camiseta sin mangas,.

Y ambos hermanos gruñeron.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 23

Con su hermano durmiendo una siesta y Sissy de compras, Mitch tenía dos horas
antes del entrenamiento, y eso era simplemente demasiado tiempo para sentarse y
pensar. Así que entró en modo búsqueda de comida.

Cuando entró en la pastelería, se sorprendió de la bienvenida que le dieron las


tías. Lo trataron como si fuera de su familia, y lo disfrutó.

—Siéntate aquí, bebé. —Francine sacó una silla y la palmeó con su mano. Él sonrió
y se sentó a la mesa.

—Mi madre me llama así a veces.

—La conocí en la boda, ¿verdad?— Cuando Mitch asintió, Francine sonrió—. Me


gustó. Mi tipo de mujer. No es presumida como algunas de las de tu tipo pueden ser.
Ahora, ¿qué tipo de pastel deseas hoy, querido?

—El merengue de limón estaba muy bueno.

—Merengue de limón entonces.

Fue Janette quien trajo el pastel. Y no una rebanada tampoco. La enorme cosa
entera, poniéndola delante de él con un cortador de pastel, un tenedor y un plato.
Ella le cortó la primera rebanada y Darla le sirvió un vaso de leche de la jarra de litro
que había colocado sobre la mesa.

Cuando él comenzó a comer, las tres hermanas se sentaron y lo observaron. Era


media tarde y el lugar estaba desierto. Pero eso no duraría. Tenían la mayor
actividad al final del día, cuando la gente llevaba postres para acompañar sus
comidas.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Entonces, ¿qué te pasa, cariño?—preguntó Francine con su codo apoyado en la


mesa y la barbilla descansando en la palma de la mano. Ella lo observaba con ojos
cálidos y amistosos.

—Nada. Sólo muchas cosas en mi mente.

—¿Alguna de esas tiene que ver con nuestra Sissy?

Mitch no veía la razón para mentir.

—Sí.

—¿Estás enamorado de ella?

Agachando la cabeza, Mitch se concentró en la comida.

—Algunos podrían creerlo.

—¿Ella está enamorada de ti?

—Dios—masculló Mitch, estirándose hacia el pastel para cortar otro trozo—,


espero que no.

Y por arte de magia, el pastel se alejó bruscamente.

—¿Qué quieres decir con que esperas que no? ¿Estás tratando de decirnos que
nuestra Sissy no es lo suficientemente buena para ti?

Mitch soltó un suspiro molesto.

—Por supuesto que no estoy diciendo eso. Si por mí fuera, le daría a Sissy todo lo
que quisiera. ¿Creéis que quiero terminar mi tiempo con ella? Hay tantas cosas que
quiero hacer con ella, pero eso es simplemente imposible.

—Si pudieras hacer cualquier cosa con Sissy, ¿cuál sería?—preguntó Janette—. Y
no seas guarro.

Mitch sonrió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Cualquier cosa? La llevaría a una cita. Nunca hemos tenido una cita.

—Mitchell, querido, no entiendo cuál es el problema. —Francine resopló un


poco—. Toda esa cosa contigo y este... ¿cómo lo llamaste el otro día?

—Trabajo encubierto.

—Sí, ese trabajo encubierto. Eso no puede seguir para siempre. Ellos capturarán al
que trató de lastimarte.

—Dará igual, señorita Francine. Cuando todo esto termine, cuando me marche de
aquí, entraré en protección de testigos.

Francine se enderezó.

—¿Que vas a hacer qué?

—Realmente pensé que lo sabíais. Creí que os lo dije. —Mitch apoyó los codos
sobre la mesa—. Puede que no lo hiciera. Ya no lo sé. Hay tanto en marcha en este
momento. Alguien está tratando de matarme, yo estoy enamorado de su sobrina, el
partido se acerca…

Una gran rebanada de pastel fue empujada delante de él y otro vaso de leche.

Francine se acercó y acarició su mejilla.

—Quiero que nos cuentes todo, cariño.

* *

Sissy ignoró la risa de Dee mientras hacía alarde de su nueva chaqueta de cuero.

—Mira, zorra, los flecos nunca estarán pasados de moda.

Se sacó la chaqueta y sin ceremonias la metió de nuevo en la bolsa, y arrebató una


cerveza de la mano de Ronnie.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Dee miró a Sissy mientras se sentaba a su lado en las gradas.

—El rumor es—murmuró su prima a su lado—, que la que intentó matar a Mitch
podría estar dirigiéndose hacia aquí.

—Tal vez. Nadie sabe con seguridad. Pero el departamento del sheriff y los
ancianos están en alerta. —Sissy miró a su prima y parpadeó.

—¿Qué?

Sissy pensó durante un momento y luego se dio cuenta de que no le dolía


preguntar:

—Sabes, dicen que es una leona quien hizo eso.

—¿Seh? ¿Y?

—Dez piensa que es militar.

La mirada de Dee se movió a través del campo, y ella preguntó:

—¿En serio? ¿Y qué le hace pensar eso?

—El disparo que esta hembra efectuó, para acertarle a Mitch desde donde lo hizo...
tenía que estar bien entrenada. Pero aparte de su olor, no ha dejado nada. Sin pelo,
sin fibras, nada de lo que los nuestros habitualmente pueden encontrar cuando nadie
más puede.

Sissy sabía que estaba tocando un tema sensible aquí. No le había preguntado a su
prima lo que había hecho para las Fuerzas Armadas, porque ya lo sabía por Bobby
Ray. La unidad de Dee trató con seres humanos que sabían de la existencia de los de
su clase y hacían un deporte de cazarlos. Por lo general eran ricos, anónimos y
extremadamente peligrosos. No sólo para aquellos que cazaban, sino para los de la
clase de Sissy en general. Y Dee cazó a los cazadores. Era muy buena en lo que hacía,
pero la última vez que Sissy la había visto, podía darse cuenta de la pesada mochila
que había llevado su prima.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Realmente... había sido demasiado tiempo como para que una persona hiciera ese
trabajo y pudiera mantener la cordura.

Dee asintió.

—Haré algunas llamadas a viejos amigos.

—Gracias.

Su prima gruñó cuando Travis ordenó un descanso y los envió fuera del campo.
Mitch se acercó a ella, pero antes de que Sissy pudiera levantarse y arrastrarlo a su
lugar elegido, se agachó delante de ella, quitándose el casco.

—Hola.

—Hola. —Ella sonrió—. Mira, encontré un lugar...

—Estaba pensando que deberíamos tener una cita esta noche.

Sissy dejó de hablar abruptamente, sus palabras se interrumpieron.

—Eh… ¿qué?

—Una cita. Tú y yo. Sería muy agradable.

—¿Agradable? —Y Sissy no pudo evitar la repugnancia en su voz—. No me va lo


agradable.

—¿Te mataría intentarlo?

—Posiblemente.

Mitch sonrió.

—Te recogeré en la casa de tus padres. Saldremos a cenar, así que vístete coqueta.

—No me visto coqueta.

—Empieza. —Él besó su mejilla y se dirigió de nuevo a los otros jugadores y a la


Gatorade.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Me acaba de pedir una cita?

Ronnie asintió con la cabeza.

—Suena como eso.

—Bueno, ¿qué está pasando?

—¿Por qué me estás preguntando? Estaba contigo hasta que empezó el


entrenamiento.

—¿Dee-Ann? —Pero Dee había hecho su cosa fantasma y no estaba a la vista. Sissy
tendría que averiguar cómo lo hacía.

—¿Vas a ir?—preguntó Ronnie, tomando la cerveza de Sissy y engullendo la


mitad.

—Supongo. Quiero decir... ¿a una cita? ¿Yo?

—Mejor que nos vayamos ya. Quién sabe lo que tendremos que juntar para
vestirte bien.

* *

Mitch bebió la botella de agua que le entregó su hermano.

—¿Dónde iban Sissy y Ronnie? —preguntó Bren, frunciendo el ceño.

—A casa, supongo. Voy a tener una cita con Sissy.

Fue como si el mundo se detuviera. Todos los jugadores se quedaron


boquiabiertos. Incluso los hermanos de Sissy. Lo cual era extraño, ya que todo el
mundo parecía saber que él y Sissy estaban follando.

—¿Qué?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Vas a tener una cita con Sissy?

—Sí. —Mitch se encogió de hombros ante la pregunta de Travis—. ¿Y?

—Para ser honesto, no creo que jamás haya tenido una cita.

—Y no es como si tuvieras que beber vino y llevarla a cenar para conseguir lo que
quieres—dijo Jackie riendo... hasta que Mitch golpeó su casco contra la cara de Jackie.
Jackie cayó llorando, tapándose la nariz también.

—¿Alguien más tiene algo que decir? —preguntó Mitch con ligereza. El equipo
negó con la cabeza—. De acuerdo entonces. Digo que volvamos al entrenamiento, ya
que tengo que prepararme para mi cita.

* *

Sissy salió de la ducha y se envolvió en una toalla. Rápidamente se peinó el pelo y


entró en el pasillo.

—Está bien, Ronnie, vamos... —Ella se quedó mirando hacia el final del pasillo.
Sus tías estaban en el otro extremo, y estaban esperando… por ella.

—¿Qué... qué están haciendo aquí? ¿Dónde está Ronnie?

—Ese agradable joven quiere llevarte a tomar una buena cena—explicó Francine
con calma—. Y queríamos asegurarnos de que no salieras por la puerta pareciéndote
a las fulanas locales.

Sissy parpadeó. Luego trató de salir corriendo.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch salió del coche de Ronnie e hizo crujir el cuello, su mirada enfocada en la
casa. Le asombraba ver cómo había ocurrido todo esto. Sentado en la pastelería,
comiendo y hablando con las tías de Sissy, diciéndoles cosas que nunca le había
contado a nadie, ni siquiera a Sissy. Le echó la culpa al pastel. Mientras más lo
alimentaban con esos deliciosos pasteles, más hablaba. Pero eran tan dulces y
comprensivas. Realmente lo hicieron sentirse mejor.

Y cuando lo despacharon, le dijeron:

—Asegúrate de pedir a Sissy una cita. Ella se lo merece. Y tú también.

Mitch volvió a entrar en el coche y sacó el ramo de rosas rojas. Sabía que estaba
rompiendo los límites de Sissy, pero ella tendría que superarlo. Simplemente no iba a
buscar a una mujer para una primera cita con las manos vacías. Su madre lo mataría.

Respirando hondo, Mitch subió por las escaleras del porche, hacia la puerta
principal. Levantó la mano para golpear, pero oyó vidrios romperse y maldiciones.

—¿Sissy?—dijo a través de la puerta.

Y entonces, todo el ruido que venía de la casa se detuvo.

—¿Sissy?—repitió Mitch y trató de alcanzar el pomo de la puerta.

—Espera un minuto. —Eso sonaba como una de sus tías. ¿Darla tal vez?

Inclinándose hacia la puerta, Mitch podía oír susurros y lo que sonaba como una
pelea.

Entonces oyó a Sissy decir:

—¡No, no, no!

Mitch retrocedió para meterle una patada a la puerta cuando ésta se abrió por su
cuenta y las tías de Sissy la sacaron a empujones al porche. Sissy giró para volver a
entrar, pero le cerraron la puerta de un portazo en las narices y echaron llave.

Dando otro paso atrás y clavando los ojos en Sissy, Mitch dijo:
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Sissy? —Lentamente, ella se dio la vuelta, y él sonrió—. Dios, eres tú.

—Ni una sola palabra, Mitchell Shaw. Ni. Una. Sola. Palabra.

—Te ves…

—¿Qué? ¿Me veo qué?

Mitch se encogió de hombros.

—Adorable.

Los ojos de Sissy se entrecerraron.

—Hijo de puta—dijo entre dientes, antes de que ella saliera caminando enfurecida
hacia el coche.

—Espera.

—¡No!

Él agarró su mano en la puerta del coche antes de que pudiera abrirla


bruscamente.

—Mira, no te cabrees. Nunca te he visto—Mitch arrastró su mirada de la cabeza a


los pies—, con un vestido antes.

Encima un vestido blanco, con pequeños lunares azules, sandalias azules con
correas y tacones de ocho centímetros, asesinos, y una cinta azul a juego para sujetar
el pelo hacia atrás.

Se veía tan diferente de la Sissy Mae Smith que conocía como era humanamente
posible.

—Nunca me has visto antes, y nunca más me verás. Ahora, sácame de aquí antes
de que comience una matanza… —Sissy se volvió hacia él, pero su cuerpo se congeló
cuando vio las flores en la mano—. ¿Qué son esas?

—Flores. Para ti.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy dio pisotones con el pie y volvió a hacer ese maldito contorno de un
cuadrado con sus dedos.

—Límites—dijo entre dientes.

Imitando el contorno del cuadrado con sus propios dedos, Mitch espetó:

—Cita. Ahora entra en el maldito auto.

Le arrebató las flores de la mano y se metió en el lado del pasajero. Riéndose entre
dientes, Mitch rodeó el vehículo y se metió en el lado del conductor.

Una vez dentro, sonrió y dijo:

—Tengo que admitir, que luces muy sexy en ese atuendo Yo-era-una-virgen-de-
treinta años.

—Cállate.

—Todo lo que quiero es ensuciarte con mi néctar de amor.

Sissy finalmente sonrió.

—¡Deja de llamarlo así!

* *

Sissy no sabía qué era más incómodo. ¿Los zapatos, que eran trágicamente un
número más pequeño que el que utilizaba? ¿El vestido, con los minúsculos lazos que
se seguían desatando? ¿La diadema hija de puta?

¿O esta maldita conversación?

Durante treinta minutos, se habían sentado e intentado encontrar algo de qué


hablar. Sissy no lo podía creer. Éste era Mitch. Mitch, con el que había tenido
conversaciones de ocho horas de duración, mientras miraba la televisión por cable de
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

madrugada, sólo para darse cuenta de que era de madrugada, y entonces dirigirse a
la cafetería local para desayunar y tener otra conversación de dos horas. Ese Mitch, al
que de repente, no tenía nada que decir.

Y él no lo estaba haciendo mucho mejor. Seguía golpeando ligeramente la mesa


con los dedos, y ella por un instante, debatió arrancárselos con los dientes.

Supo que eso sería una mala idea.

Esto es una mierda.

—¿Qué? ¿Tu cóctel de camarones?

Mierda. Sissy no se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta, y ahora tenía esos
ojos dorados observándola.

—No. Esto. —Dejó caer el camarón que había estado sosteniendo durante los
últimos diez minutos de nuevo en su plato—. No tenemos nada que decirnos el uno
al otro, y teniendo en cuenta que somos dos de las personas más charlatanas que he
conocido, eso es mucho decir.

Mitch soltó un suspiro.

—Lo sé. Me siento incómodo. Nunca me siento incómodo. —Él frunció el ceño
brevemente y agregó—, hago que otras personas se sienten incómodas.

Sissy estiró la mano a través de la mesa y le dio una palmadita en la de él.

—Y eres realmente bueno en eso, también.

Apartó su plato de patatas con piel.

—Está bien. Entonces, ¿cuál es el problema?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Nosotros. Esto no somos nosotros. Es decir, luzco como Gidget 17, y tú estás
actuando como... como...

—¿Cómo qué?

—Como Brendon.

Mitch respingó.

—Puaj.

—Quiero decir, ¿estás cómodo con esa americana?

—¿Me veo cómodo? Es loco, hace treinta y nueve grados afuera, y él hizo que
llevara esta maldita cosa. Intentó que me pusiera un traje.

—¿Por qué?—preguntó Sissy de manera áspera—. ¿Estás pensando en ir a un


funeral después de nuestra cita?

Finalmente, Mitch sonrió.

—No, a menos que sea el mío.

—Quítatelo, Mitchell.

—Está bien. —Él ya estaba quitándose la chaqueta de sus grandes hombros—. Y tú


te quitas el vestido.

Las manos de Sissy estaban llegando a los lazos cuando se detuvo y le sonrió
burlonamente.

—Pico de oro.

17 Es una comedia de enredos de una americana de clase media.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Su sonrisa se hizo más amplia.

—No puedes culpar a un gato por intentarlo.

—Hijo de puta. —Pero esta vez, ella no estaba cabreada.

—Está bien. Conserva el vestido, pero esa diadema…

Sissy se la arrancó de un tirón antes de que pudiera terminar y se sacudió el pelo.

—¿Mejor?

—Oh, sí.

Y a Sissy le gustó la forma en que lo dijo. Como si la lujuria lo estuviera


alcanzando.

Apoyando los codos sobre la mesa, se inclinó y trató de mirar sus pantalones.

—¿Estás mostrando una tubería, viejo?

—En este momento, podría iniciar mi propia empresa de fontanería.

Sissy se rió, y sabía que los presumidos felinos y los osos la miraban, pero no le
importó. Habían salido de Smithtown e ido a Taylor Country. En su gran mayoría,
eran seres humanos los que vivían aquí, y se consideraba un territorio neutral para
las distintas especies. Por supuesto, este elegante Steakhouse trabajaba
mayoritariamente para los felinos, perros y osos del lugar. Tenían un muy buen
bistec y ofrecían raciones muy saludables.

—Muy bien—dijo Mitch, mientras el camarero retiraba sus aperitivos a medio


terminar—. Tienes que contarme cómo tus tías consiguieron que te pusieras ese
vestido.

—Me lo pusieron forcejeando. Francine casi me rompió el brazo... ¿qué estás


haciendo?

Mitch tenía la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estoy reemplazando a tus tías, tan adorables como ellas son, por Ronnie y Dee-
Ann. Hecho. —Él la miró y le hizo un gesto para que continuara—. Continúa. Tengo
el escenario completo. Es como una de esas películas de mujeres en prisión de los
años setenta.

—Hay aceites involucrados, ¿verdad?

—Cariño, siempre hay aceites involucrados.

* *

Los zapatos finalmente se fueron también, arrojados descuidadamente debajo de


la mesa, y los pies de Sissy estaban metidos debajo de ella mientras le ofrecía a Mitch
parte de su bistec Nueva York. Como él, ella prefería su carne medio cruda.

—Así que explícame cómo llegamos aquí esta noche. Las tías no me dijeron nada.

—Quería tener una cita contigo.

—¿Eso es todo?

—Eso es todo. Lamento no haber sido un poco más interesante.

—No es poco interesante. Pero normalmente no soy la primera chica en la que los
hombres piensan cuando quieren ir a una cena elegante.

—Lo eres para mí. Me gustas, Sissy. Y si dibujas ese maldito cuadrado otra vez con
tus dedos, te los romperé.

Rápidamente miró su comida, pero él tuvo la sensación de que estaba sonriendo.

—De acuerdo. Vale. Sólo estoy tratando de evitar que nos metamos en problemas.

—Es un poco tarde para eso.

—Lo sé.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch dejó el cuchillo y el tenedor.

—Bueno, veamos algunos hechos duros y fríos. La cosa de los límites no funciona
para dos personas que pasan toda su vida pasándose por el forro los límites de otras
personas.

—Oh, Dios mío. —Sissy se echó a reír—. Tienes razón.

—Así que lidiemos con las realidades. Volveré a Filadelfia la próxima semana.
Testifico, y desaparezco. Para siempre.

Sissy lo miró y asintió con la cabeza.

—Lo sé.

—Entonces disfrutemos del tiempo que nos queda juntos.

Sissy puso su mano sobre la de él, y su polla se endureció al instante con la acción
inocente.

—Entiendes que nunca me vas a superar, ¿verdad? De ahora en adelante, todas las
mujeres con las que estés, las compararás conmigo y las encontrarás deficientes.

Estaba bromeando, pero tenía la sensación de que tenía toda la razón. Pero Mitch
era del tipo de hombre de toma-tu-disfrute-donde-puedas. Él no sería el señor Héroe
y acortaría su tiempo juntos. En lugar de eso, disfrutaría cada momento, cada
segundo.

—Y tú nunca encontrarás a un tipo que te lo haga como yo. Estarás muy


insatisfecha en la cama, a menos que estés fantaseando conmigo. Espero que estés
lista para eso.

—Supongo que tendré que sufrir debido a eso.

—Y sufrir es lo que harás. —Mitch se inclinó sobre la mesa un poco—. Pero no


todavía.

Sissy sonrió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Yo, eh, puse algo en tu bolsillo cuando entramos en el restaurante.

—¿Lo hiciste? —Mitch por lo general era bastante bueno sabiendo cuando alguien
estaba poniendo algo o sacándolo de su bolsillo. Una de sus tías favoritas era una
notoria carterista, y le había enseñado algunas cosas. Pero Sissy la habría hecho
sentirse orgullosa. Porque cuando agarró la americana que había tirado en el asiento
a su lado y escarbó en el bolsillo, encontró un tanga de encaje negro escondido en el
interior.

—¿Cuándo te lo quitaste?

—Cuando las tías discutían sobre los zapatos.

Mitch volvió a meter el tanga en el bolsillo y empezó a salir de la cabina.

—Hora de irse.

—No. No, Mitchell Shaw. —La sonrisa de Sissy era cruel y perversa al mismo
tiempo—. Me prometiste una cita y tendré una cita.

—¡Oh vamos!

Ella señaló la parte de la cabina en la que él estaba sentado.

—Sólo apoya el trasero allí, señor. Así podemos terminar nuestra cita
correctamente.

Con un suspiro sincero, Mitch volvió a sentarse frente a ella.

—¿Puedo por lo menos olfatear tu tanga?

—Sólo cuando esté en el baño. Ahora mismo, no quiero que nadie piense que
somos chabacanos, ¿de acuerdo?

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy se recostó en la preciosa cabina, con los pies en el regazo de Mitch debajo de
la mesa. Ya habían terminado de comer, conversaban, y Mitch le frotaba los pies,
prestando especial atención al empeine.

—De acuerdo, ¿cómo eras cuando tenías catorce años?

Sissy se echó a reír.

—¿Catorce? ¿Por qué sacaste ese número de tu culo?

—No lo hice. Es la edad de la que nunca hablas. Has contado hasta que cumpliste
los trece cuando dijiste que te despertaste un día y bum, tenías pechos. Y cuando
tenías quince años y empezaste a construir coches. Entonces, ¿qué estás dejando
fuera? ¿Cómo era Sissy Mae Smith a los catorce años?

—Era cruel, Mitch. Muy cruel.

—Parece que lo lamentas.

—No. —Y se dio cuenta de que no estaba mintiendo—. No me arrepiento.


Lamento algunas de las cosas que hice, pero eso no quiere decir que no las habría
vuelto a hacer si la situación lo requiriera.

—Palabras de un verdadero Alfa.

—Sí. Supongo. Pero es difícil crecer siendo una Smith y no ser un poquito...

—¿Inestable?

Sissy frunció el ceño.

—Yo iba a decir un poco cruel.

—Sí, pero Smitty no es cruel.

—Bobby Ray tiene memoria selectiva. Puede ser agradable cuando le conviene,
pero el Señor te ayude si te le cruzas a ese muchacho.

—Trato de no hacerlo. Necesito el trabajo hasta que testifique.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Recuerdo una vez, cuando estábamos en el centro comercial y ese oso, un gran
macho, agarró el culo de Jessie Ann. En ese momento no nos tratábamos, pero
estábamos en la librería revisando las revistas de autos al mismo tiempo, y Jessie
Ann estaba en la sección de los frikis…

—Y eso es el resto de la librería, supongo.

—Gracioso. De todos modos, ella le dio una de sus ineficaces bofetadas de perro
salvaje, pero me sorprendió porque Bobby Ray no dijo nada. Hasta ese momento, la
estaba protegiendo constantemente. Luego me enteré de que él y los chicos Reed
esperaron a ese oso fuera de la bolera una semana después. Le dieron una soberana
paliza. Él también era grande, así que creo que usaron palos de cinco centímetros de
ancho por diez de largo, pero no me cites en eso.

—Ya lo sabías, ¿verdad?

—¿Sabía qué?

—Que Smitty y Jessie Ann estaban...

—¿Hechos el uno para el otro? Sí, lo sabía. Me sorprendió que se fuera a la Marina
sin ella. Diablos, me sorprendió que no la hubiese dejado preñada para entonces. Si
nada más, tendrán hijos lindos. Serán unos híbridos locos con cabezas grandes, pero
lindos. —Eso hizo reír a Mitch.

—¿Qué hay de ti?—preguntó—. ¿Cómo eras a las catorce?

Mitch lo pensó un minuto y contestó honestamente.

—Cachondo.

—Ahora estás cachondo.

—Entonces, estaba más cachondo.

—Eso es verdaderamente espeluznante.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Gracias a Dios, yo era el único cachorro macho en la casa en ese momento. Tenía
mi propia habitación. Me masturbaba sin parar.

Sissy se echó a reír.

—Gracias por ese pequeño detalle.

—Me hiciste una pregunta. Estaba tratando de ser lo más sincero posible.

—¿Has tenido muchas peleas?

Él bufó.

—Medía un metro ochenta y ocho cuando tenía trece años. Sólo los mayores
intentaron meterse conmigo, pero se detuvieron después de conocer a Brendon. —
Sonrió—. La primera vez que nos encontramos, yo tenía un ojo morado, y él
enloqueció. Le dije quién lo hizo porque no creía que realmente le importara. Le dio
una paliza tremenda a ese tipo. En Filadelfia, eso es una clara señal de que le
importas.

—Entonces, ¿por qué no confiaste en él? ¿Por qué se lo pusiste tan difícil?

—Porque tenía catorce años. Y Marissa. Ella era cruel.

—Ahora lo sabes, ¿no? ¿Cuánto te quieren?

—No vas a pasarlo por alto, ¿verdad?

—Porque tienes que saberlo. Mira, sé que a Travis no le podría importar menos si
vivo o muero. Lo mismo con Jackie. Donnie podría continuar de una manera u otra.
Pero saber que Bobby Ray y Sammy me aman y me protegen, compensa lo de los
demás. Necesitas saber cuánto te quieren. Porque, déjame decirte que venir aquí no
es una de las cosas favoritas de Brendon.

—¿En serio? —Y Mitch parecía realmente perplejo—. Porque me gusta mucho


esto.

—¿Te gusta?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí. Es agradable. Tranquilo.

Sissy empezó a decir algo, pero se distrajo cuando la camarera regresó. Cuando se
quedó allí y no se movió, Sissy la miró fieramente, haciendo retroceder a la chica.

—¿Hay algo que quieras, cariño?

—Um... —La pequeña humana tragó—. En realidad estamos cerrando... o estamos


cerrados... o lo que sea. ¡Pero sentiros libre de quedaros!—escupió antes de salir
corriendo.

Mitch miró a su alrededor.

—Mierda. Somos los únicos clientes.

Sissy se rió de nuevo.

—Entonces tal vez sea hora de ir a casa.

Lentamente, Mitch la miró, esa mirada dorada desnudándola allí mismo.

—Creo que esa es una muy buena idea—gruñó.

Inclinándose sobre la mesa, Sissy gruñó:

—Entonces es mejor que muevas ese culo fino, viejo. Me estoy empezando a sentir
necesitada.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 24

Ni siquiera lograron salir del coche. En un segundo, Mitch estaba metiendo la


llave en el contacto, y al siguiente él tenía a una tenaz y decidida Sissy Mae en su
regazo. Con una notable velocidad, ella tenía el asiento y a él recostados, Mitch ni
siquiera sabía que los asientos en el Barracuda podían abatirse. Sin embargo, tenía la
clara sensación de que si no podían, sería lo primero que Sissy y Ronnie Lee
rectificarían.

Incluso con las ventanillas laterales abiertas, aún así, lograron empañar el cristal
trasero, y Mitch ya tenía la parte superior del vestido de Sissy alrededor de su
cintura.

Para ser honesto, él nunca había disfrutado mucho de follar en un coche antes.

Mitch inclinó la cabeza de Sissy a un lado y empezó a besarle el cuello y el


hombro, y allí fue cuando él las vio observando.

—¡Aaah!

Sissy saltó.

—¿Qué? ¿Qué…? —Sus ojos se entrecerraron, y él vio sus colmillos asomarse


mientras ella miraba por ventanilla del conductor—. ¿Qué diablos están haciendo
perras viejas?

—Sissy Mae—explicó Francine remilgadamente a pesar de que parecía más que


un poco divertida—, sólo las putas se acuestan con un hombre en la primera cita.

—Realmente estoy empezando a odiaros.

Janette se inclinó un poco y miró a su alrededor.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Agradable. Pero Ronnie Lee tendrá tu culo si follas en su coche.

—Fuera.

Darla parecía pensativa mientras miraba a Sissy.

—Tienes las tetas de tu madre.

—¡Suficiente! —Sissy se enderezó e inmediatamente golpeó la cabeza en el


techo—. ¡Maldición!

—La boca como su madre, también—se rió Francine. Señaló a sus hermanas—.
Dejemos a estos cachorros enamorados con sus asuntos. Os dejamos postre, niños.
Que lo disfruten.

Sissy se frotó la parte de atrás de la cabeza y miró a Mitch.

—¿Habría sido tan horrible ser huérfana? Quiero decir, ¿realmente?

Mitch se encogió de hombros.

—Me gustan.

—Está bien. Pueden ser tus tías entonces. —Ella se apoyó contra su pecho, y él le
apartó la mano así podría frotarle la parte de atrás de la cabeza.

—Ellas se entrometen en tu vida porque les gustas y te quieren. Es un cumplido.

—Lo que sea. —Ella se acomodó un poco más contra su pecho.

—¿Sissy?

—¿Mmmmm?

—Nos dejaron postre.

Ella levantó la cabeza de su pecho como en cámara lenta, y esos ojos de color
marrón claro se le quedaron mirando con las cejas fruncidas.

—¿Y?—preguntó, casi desafiándolo a decir las palabras.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Nada. Absolutamente nada. El postre será genial más tarde. Mucho más tarde.

Ella resopló, tan arrogante como cualquier leona, y se apoyó contra su pecho.

* *

Con el ambiente roto por sus malditas tías, Sissy entró en la casa esperando
comenzar a cortar los pasteles o tortas que probablemente habían dejado atrás. Pero
cuando se dio la vuelta para preguntarle a Mitch si quería café, lo encontró
mirándola como si fuera un impala herido.

—¿Qué? —Ella se miró y... nada. Todo estaba en orden. Había vuelto a
acomodarse la parte superior antes de dejar el coche, ya que consideraba improbable
que alguno más de sus parientes estuvieran dando vueltas por ahí.

—Ven aquí. —Ella dio un paso, y Mitch levantó la mano, deteniéndola—. Quítate
el vestido.

No hay problema. Ella odiaba la maldita cosa. Según Sissy, los vestidos habían
sido ideados para frenar a las mujeres cuando tenían que huir. Las correas de sus
hombros ya estaban desatadas, y ella tiró hacia abajo con fuerza del apretado
corpiño, hasta que sus pechos estaban desnudos. Empujó el vestido más allá de sus
caderas y al suelo.

Él se rió entre dientes.

—¿Dónde están los zapatos, cariño?

—Uh... debajo de la mesa en el restaurante. —Sissy puso las manos en sus


caderas—. ¿Crees que puedes arreglarte sin los zapatos?

—Supongo. Pero ¿no crees que hacen maravillas destacando mis pantorrillas?

Comenzó como un pequeño resoplido, y luego Sissy se dobló en el sofá riendo.


Mitch tenía una manera de hacerle eso. Ponerla toda cachonda en un segundo y
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

hacerla reír histéricamente al siguiente. Cuando pudiera hacer las dos cosas al
mismo tiempo, estaría muy jodida.

Cuando Mitch la puso sobre su espalda, él ya estaba desnudo. La levantó y la llevó


en sus brazos mientras subía las escaleras. Entró en su dormitorio y la dejó en la
cama. Después de que ella dejó de reír, lo miró.

—¿Estás lista para mí, Sissy Mae?

Volvió a bufar.

—Tienes que parar.

Mitch puso las manos en jarra, enarcó una ceja y dijo:

—¿Lista para participar de este nivel de perfección?

—Te estoy pidiendo que pares.

Él volteó la cabeza y levantó la barbilla.

—¿De este verdadero símbolo de todo lo que es perfecto y correcto en los


hombres?

Y fue cuando Sissy lo perdió de nuevo, rodando ida y vuelta en la cama, las
lágrimas corrían por su rostro.

La cama se hundió, y Mitch agarró de los tobillos a Sissy, separándole las piernas
antes de arrastrarla hacia él. Él envolvió sus piernas alrededor de su cintura y se
lanzó hacia adelante, sosteniéndose con sus propias manos. Se cernía sobre ella y sus
ojos la observaban.

—Cristo, me encanta hacerte reír.

Y lo dijo con tal sentimiento que Sissy se puso caliente y empapada, entonces se
empujó hacia arriba en sus codos y capturó la boca Mitch con la suya. Él gimió y se
relajó, presionándola contra la cama con su peso.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Con los antebrazos de Mitch apoyados a ambos lados de la cabeza de Sissy, el beso
se hizo más profundo e intenso. Se deslizó dentro de ella, y Sissy levantó las rodillas,
tratando de meterlo más profundamente. Extendió las manos y agarró su culo,
apretando y hundiendo sus dedos en la carne tensa.

Algo había cambiado, y Sissy no estaba segura de qué. Y no podía concentrarse lo


suficiente para averiguarlo. Las estocadas de Mitch eran lentas, profundas, y
poderosas. Temerosa de perder el control y dar rienda suelta a sus garras o, más
importante, a sus colmillos, Sissy envolvió un brazo alrededor de su cuello, sujetando
a Mitch contra ella. Su mano libre se estiró y aferró el cabecero de la cama. Ella sentía
que era lo único que la anclaba a este mundo, a este momento. Maldito si en
momentos como estos no seguiría al hombre como un cachorro detrás de una pelota
de tenis.

Con él rodeándola completamente, Sissy debería haberse sentido atrapada.


Debería haber estado luchando para salir de debajo, para estar encima, tomando el
control. Ella siempre tomaba el control. Pero amaba lo que él estaba haciendo con
ella, y no quería oponerse.

Así que no lo hizo. No combatió contra Mitch o contra sí misma. Simplemente se


aferró a él y al cabecero, y dejó que la llevara a dondequiera que él quisiera ir.

Algo era diferente. Diferente... y... y tan malditamente increíble. Mitch no sabía qué
hacer con él mismo. Sissy era cálida y sólida debajo de él, su aliento un jadeo suave
en su oído.

Él sostuvo su cara entre las manos y besó su mandíbula, sus mejillas, su cuello.
Cuando le besó la boca, el agarre de Sissy sobre él se apretó, y su cuerpo comenzó a
temblar debajo de él.

Mitch puso las palmas de las manos contra el colchón a ambos lados de Sissy y se
levantó sobre ella. La folló más despacio pero más fuerte, observando su rostro para
ver lo que cada empuje le hacía. Observando para ver si ella estaba sintiendo algo
cercano a lo que él estaba sintiendo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy abrió los ojos, y su mirada atrapó la de él. Sus brazos se alzaron, y esos
largos dedos se clavaron en su cabello, masajeando su cuero cabelludo hasta que él
ronroneaba su nombre. Entonces los ojos de Sissy se nublaron, su aliento se atascó en
su garganta. Mitch refrenó su orgasmo, escogiendo observar el de Sissy. Ella se corrió
de manera tan hermosa, arqueando el torso y echando hacia atrás la cabeza. Se
mordió el labio y apartó la mirada de él. Pero él siguió follándola hasta que un
sollozo salió de ella y llegó al clímax otra vez. Ella no refrenó nada esta vez.
Simplemente tiró de él hacia abajo hasta que pudo enterrar la cara en su cuello,
breves y jadeantes respiraciones se precipitaban por su piel.

Mitch se corrió entonces. Enterrado profundamente en su interior, sujetándola


contra él.

Ellos no tenían mucho tiempo para estar juntos, pero Mitch sabía que nunca
olvidaría el tiempo que tuvieran.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 25

Paula Jo Barron, líder de las leonas de la manada Barron, leía su periódico y bebía
una cerveza. Algunos días estaba tan aburrida. Como hoy. Afuera estaba demasiado
caluroso y húmedo para hacer cualquier cosa excepto sentarse y sudar. Y aunque su
bar estuviera agradablemente frío por el aire acondicionado, no había mucho que
hacer aquí. Ella ya había hecho la nómina, y no estaba de ánimo para vencer a una de
sus hermanas una vez más en la piscina. Y el partido de fútbol en Smithtown no
empezaba hasta las tres de la tarde de mañana. Diablos, para ver a los osos patear el
culo colectivo de la manada Smith otro año consecutivo, Paula Jo arriesgaría la vida
cruzando los límites territoriales.

Pero en realidad, era en días como estos en los que Paula Jo pensaba en marcharse.
¿Cómo sería dejar su pequeña ciudad atrás y encontrar un nuevo lugar? ¿Mudarse a
una gran ciudad como Nashville, o a otro estado como Texas? ¿Cómo sería no estar
siempre aquí?

Pero tan pronto como los pensamientos entraron en su cabeza, volvieron a salir.
¿Cómo podría irse? No confiaba en ninguna de sus hermanas para manejar la
manada. Definitivamente no confiaba en sus tías locas. El actual par de machos que
tenían probablemente no durarían mucho más tiempo, y Paula Jo sabía que Karen
Jane sólo elegiría los reemplazos siguiendo lo que su entrepierna le dijera que hiciera,
y Lucy sería embaucada por la primera cara bonita y hablar dulce que se acercara.

Además, si se iba, ¿qué haría para ganar dinero? Los Barron no eran ricos y
probablemente nunca lo serían. Es cierto que no eran extremadamente pobres
tampoco, pero el mes pasado, cuando el techo casi se derrumbó, tuvo que pedir un
préstamo para arreglarlo. No es como si tuvieran el dinero ahorrado a la espera para
ser utilizado.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Debería ser agradable, pensó con sólo un poco menos de amargura de la habitual.

Y entonces fue cuando ella entró.

Definitivamente una leona. No sólo la delató su aroma, sino también la forma en


que se movía. La forma en que sus ojos dorados evaluaron toda la habitación. Y, si
bien se había cortado el pelo bien corto y alrededor de sus orejas, no podía ser
confundido con otra cosa que la melena dorada que era. Es cierto que nunca sería
como las melenas de los machos, pero según Paula, cada depredador hembra tenía
un poco de marimacho en ella.

En este momento, el problema sin embargo, era que no se trataba de una leona de
la manada de Paula Jo. Era un extraña, y Paula Jo sacaba corriendo a las extrañas.

Los ojos de la mujer la divisaron, y en vez de salir huyendo, se acercó con una
mochila al hombro. Llevaba pantalones caqui sueltos, con muchos bolsillos y una
camiseta blanca apretada. Paula Jo también olió aceite de arma de fuego viniendo de
ella.

Esta hembra estaba armada.

Paula Jo volvió la mirada atrás a Lucy, y su hermana pequeña salió por la puerta
trasera para conseguir a los machos. Aparte de para la reproducción, el único uso
que los grandes hijos de puta tenían era la protección. En este momento, sus
perezosos culos estaban dormidos debajo de uno de los árboles en la parte de atrás
después de que Karen Jane los había alimentado.

Si consiguieran un trabajo, a Paula Jo no le importaría que se quedaran, pero el


perezoso era perezoso. Y Paula Jo no tenía ni tiempo ni paciencia para ello.

La mujer se detuvo frente a ella.

—¿Tu diriges este lugar local?—preguntó. Y ella no estaba hablando del bar.
Tampoco hablaba como una verdadera sureña. Una yanqui. Puajjj.

—Sí. ¿Qué puedo hacer por ti... antes de que te largues?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Te gustaría hacer algo de dinero?

Paula Jo se enderezó lentamente, dejando caer las piernas al suelo cuando Lucy
volvió a entrar en el bar, los machos justo detrás de ella, bostezando y restregándose
los ojos. Sí, habían estado durmiendo de nuevo.

¡Perezosos!

Un golpe seco sobre la mesa hizo que Paula Jo volviera a mirar a la hembra y
luego a la mesa. Ella había dejado caer un fajo de dinero en esa vieja madera, lo
suficientemente grande como para atragantar a un búfalo.

—Se trata de la primera mitad. Ayúdame, y hay otra mitad.

Karen Jane, siempre buena con los números después de su tiempo como stripper,
agarró la pila y rápidamente la examinó.

—Por lo menos diez mil—le dijo a Paula Jo.

Señor, ¿a quién tenemos que matar por veinte mil?

—¿Qué quieres?

—Todo lo que necesito de ti es una distracción. —Y la leona sonrió, mostrando los


colmillos.

* *

—¡Tienes que irte!

Sorprendida, Sissy miró el rostro de Travis. Él se paró frente a ella, sin siquiera
mirar a la manada de hembras que la había rodeado, y que habían venido a ver a los
calientes machos del equipo Smithtown, incluyendo a Mitch.

—¿Por qué?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Lo estás distrayendo, y ésta es nuestro último entrenamiento antes del partido
de mañana. Así que tienes que irte.

—Dejó caer el balón unas cuantas veces, pero ¿cómo eso es mi culpa?

—Está manejando esa pelota tan mal como su hermano.

—¡Oye! —Ronnie entró, insultada por su compañero.

—No puedes estar aquí.

Sissy realmente no tenía problemas en largarse, pero eso no significaba que no


torturaría a su hermano un poco.

—¿Pero dónde puedo ir? ¿Qué haré mientras él está aquí?

—¿Estás tratando de cabrearme? ¿Es ese tu objetivo?

Sissy sonrió.

—Tal vez.

Travis frunció el ceño, pero antes de que Sissy pudiera cabrearlo, Patty Rose
intercedió. Siempre lo hacía. La posibilidad de que Sissy pateara el culo de Travis por
todo el campo de fútbol era demasiado real y demasiado riesgo para su “ascenso al
poder”, como a Ronnie le gustaba llamarlo.

—Ahora los dos, cortadlo. Los hermanos no deberían actuar así.

Sissy miró a la compañera de su hermano.

—¿Eres nueva en el barrio?

Travis gruñó.

—¡Sissy Mae!

Patty Rose metió la mano en su bolso y sacó su billetera.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Por qué no vas al bar de tu tío y te tomas unas copas a cuenta de Travis y mía?
Conozco a unas cuantas de estas señoras aquí—señaló a las hembras que habían
estado sentadas detrás de Sissy—, a las que les encantaría pasar algún tiempo
conociéndolas a todas vosotras.

—Especialmente si las bebidas ya están pagadas—masculló Ronnie en voz baja.

—Juro por Dios que—continuó Patty Rose, ignorando a Ronnie como siempre lo
hacía—, tan pronto como Mitch haya terminado aquí, lo enviaremos de inmediato.
¿No es cierto, cariño?

—Lo que sea. —Travis volvió al campo cabreado.

Ahora que su hermano se había ido...

—Patty Rose, no tienes que pagar por nuestras bebidas.

—Oh, no me importa. —Ella colocó un pequeño fajo de efectivo en la mano de


Sissy—. Idos ahora, y diré a Mitch dónde estás.

Sissy se encogió de hombros.

—Bueno. Gracias.

Con Dee, Ronnie Lee y un puñado de hembras jóvenes a remolque, se dirigieron al


bar.

* *

Mitch se quitó el casco y observó cómo Travis volvía al campo.

—¿Que está pasando?

—Ella regresará. Va al bar con Ronnie y Dee.

—¿Por qué?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Porque te estaba distrayendo, y me cabreaba.

Mitch deseó poder decirle honestamente a Travis que estaba equivocado, pero no
había estado jugando su mejor juego hoy. No con los recuerdos de la noche pasada
inundando constantemente su cerebro.

Cristo, él la amaba. Y no poco, tampoco. No era algo que podría superar un día.
Amaba a Sissy Mae, y no amaría absolutamente a nadie más. Pero siempre volvía a la
misma cosa: no podía apartarla de esto. No podía separarla de su familia o de su
manada. Claro, si su único hermano fuera Travis, le pediría que viniera con él en un
santiamén. Pero ella tenía a Bobby Ray, y los dos confiaban el uno en el otro como
Marissa y Bren.

Saber que tendría que dejarla pronto le estaba rompiendo el corazón. Pensar en
ella dentro de unos años con algún lobo como compañero lo estaba volviendo
homicida.

—Oye, niño bonito. —Mitch apretó los dientes. Odiaba cuando Travis lo llamaba
así—. Ella regresará. ¿Así que crees que puedes darle al equipo unos minutos de tu
precioso tiempo de gato?

Él empezó a decir algo, y Bren agarró su brazo, tirando de Mitch hacia atrás.

—De acuerdo—dijo antes de que Mitch pudiera comenzar la guerra de manadas


del siglo.

* *

Sissy no se estaba divirtiendo. Y no sólo porque extrañaba a Mitch, que lo


extrañaba. O porque la estaba golpeando muy claramente que se había enamorado
locamente del gran zopenco, y no tenía ni idea de cómo manejar eso. O cómo
manejarlo cuando lo perdiera para siempre en el sistema gubernamental.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Cierto que todas esas cosas le estaban molestando, pero eso no era lo que le
fastidiaba como una picazón incómoda.

Algo no estaba bien, y Sissy no podía decir que. Había una tensión entre el grupo
de hembras jóvenes que la tenían bebiendo poco a poco una cerveza. Dee se había
conformado con una Coca-Cola, y Ronnie Lee nada.

El hecho de que Dee no hubiera desaparecido a estas alturas le decía mucho. Dee
se aburría fácilmente y siempre se levantaba y se marchaba, pero esta vez no lo había
hecho. Se quedó. Y observaba.

¿Qué era lo que molestaba a las tres amigas? Las chicas. Por qué las habían
seguido al bar, Sissy no tenía idea, pero estaba lista para separarse. Las tres podían
pasar el rato en la pastelería de sus tías en lugar de estar aquí con mujeres en las que
no confiaba.

Sissy miró a Ronnie y Dee, haciéndoles una pequeña inclinación de la cabeza para
indicar que estaba más que lista para irse.

Ronnie asintió con la cabeza y se inclinó hacia adelante para dar una excusa de
mierda sobre por qué se iban, cuando una de las chicas, ¿Shayla... o algo así?, golpeó
su mano contra la mesa.

—¿Por qué no eres el Alfa aquí?—preguntó con un desprecio que Sissy no apreció
mucho.

—Porque mi madre es la Alfa.

—Ella no va a vivir para siempre. ¿Crees que volverás entonces?

—No.

—Apuesto a que tienes miedo. Te asusta que no seas lo suficientemente fuerte.

Sissy se encogió de hombros.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Tienes razón. Estoy asustada. Demasiado asustada para ser el Alfa aquí. —Hizo
señas a Ronnie y a su prima, y las tres se levantaron. Sissy se metió la mano en el
bolsillo delantero y sacó un par de veinte para cubrir sus bebidas y los tiró sobre la
mesa.

—Señoras—dijo ella, y rodeó la mesa hacia la salida. Pero Sissy apenas retrocedió
a tiempo antes de que una botella de tequila estallara a sus pies. Sus pies descalzos.

Sissy respiró hondo, volteando la cabeza para mirar a la que había arrojado la
botella.

—Niñita, ¿has perdido la cabeza?

—Dicen que eres del tipo aterrador. Yo lo llamo mierda.

—Puedes llamarlo como quieras, pero estoy saliendo de aquí y estás


retrocediendo.

En respuesta, la chica golpeó otra botella de tequila contra el suelo, esta vez cerca
de Ronnie. Demasiado cerca según Sissy.

Sissy empujó a su amiga hacia atrás y se movió alrededor de la mesa hacia la niña.
La chica, como una idiota, se movió hacia delante, y directamente en el agarre de
Sissy. Sissy la sujetó por la garganta y la miró a los ojos.

—Sácala, Sissy Mae—le ordenó el camarero. Dado que este bar pertenecía a sus
tíos, ella asintió y arrastró a la chica hacia la salida de atrás.

Como una masa de lobas, se abrieron camino violentamente por la puerta de atrás,
y Sissy arrojó a la niña al suelo. Plantando su pie en su nuca, Sissy presionó
simplemente para mantenerla en el lugar, no para romper nada. No quería hacerle
ningún daño permanente; sólo quería que la cachorra aprendiera dónde caía en el
gran esquema de las cosas.

Pero la niña arañó el suelo y desesperadamente rogó:


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sacadla de encima mío. ¡Por favor! —Sorprendida de que su valentía se había


ido tan rápido, Sissy miró por encima de su hombro a Ronnie y Dee. Cuatro lobas
retenían a Ronnie, y dos machos tenían a Dee. Ella miró a su primo, y Sissy sabía que
Dee estaba a momentos de matar a cualquiera y a todos en ese callejón.

¿Qué carajo está pasando?

Y ahí fue cuando Sissy lo escuchó.

—Oye, cariño—dijo suavemente Gil, su hermana y dos primas detrás de él—. No


pensé que la pequeña Shayla regresaría su lindo culo aquí.

Ronnie empezó a moverse, pero Sissy levantó la mano, deteniéndola. Sissy era el
Alfa, y Ronnie tenía que seguir su indicación.

Sissy levantó el pie del cuello de la loba más joven, sacándola a patadas de su
camino.

—¿Qué es esto, Gil? ¿Qué deseas?

—Seré el primero en admitir que la cagué. Sé que lo hice. Pero sigo pensando que
hacemos una excelente pareja.

Sissy volvió la mirada atrás hacia Ronnie y Dee, e incluso en la situación en que se
encontraban, las tres tuvieron que echarse a reír.

—Sabes—dijo Sissy, todavía riendo—, mi madre siempre dijo que no eras


demasiado brillante. Y debería haberla escuchado.

—Tu madre me adora.

—En realidad no te adora. —Sissy frunció la nariz—. De hecho, me advirtió de que


si fueras parecido a tu padre, estabas maldito con las pequeñas pelotas de Warren.

—Olvídalo, Sissy. No vas a hacerme enfadar.

—Confía en mí, cariño, puedo hacerte enojar. Si lo recuerdo bien, no me tomó


mucho más que un “No, no quiero” para tenerte intentando darme un puñetazo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Eso fue hace mucho tiempo. Se acabó. Y soy un hombre diferente.

Sissy miró alrededor del grupo.

—¿Llamas a esto cambiar? ¿Me llamas para tratar de obligarme a un apareamiento


cambiante? —Ella sonrió burlonamente—. Eso es lo que estás planeando, ¿verdad?
¿Un apareamiento forzado?

—Funcionó para tus padres.

—Señor, qué tonto eres. Mi padre no obligó a mi madre a hacer nada. Nunca tuvo
que hacerlo porque ella lo quería. Lamentablemente, tu padre no puede decir lo
mismo. Pero si mal no recuerdo, madre lo dejó llorando y gimiendo en las afueras de
Smithville años atrás, antes de dirigirse a Smithtown. ¿Esperas repetir esa
experiencia por ti mismo ahora?

Y la ira de Gil, siempre frágil, se disparó rápidamente y dio un paso agresivo hacia
delante, lo que Sissy probablemente sabía que haría. Dando un paso hacia atrás y
levantando los brazos, Sissy le dio un puñetazo a Gil en la cara. Lo hizo exactamente
de la forma en que les habían enseñado cuando Ronnie y ella habían terminado en
Irlanda, con nada más que una resaca y cinco libras entre las dos. Louis McCanohan
las había atrapado cuando las encontró a punto de cambiar y matar a unas escorias
humanas detrás de su pub favorito. El lobo de sesenta años les había enseñado a
luchar como humanos, para que siempre pudieran cuidarse en cualquier situación.

Con las manos cubriendo su nariz sangrante, Gil la miró echando fuego por los
ojos.

—Me rompiste la nariz.

Permaneciendo relajada y sin cambiar, Sissy asintió con la cabeza.

—Si, lo hice. Así que si vamos a hacer esto, hijo, hagámoslo.

Gil volvió a abalanzarse sobre ella, con los colmillos descubiertos, y Sissy dio un
paso a su izquierda y le dio un puñetazo en el estómago. Cuando se dobló, levantó la
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

rodilla. Ella apuntó hacia su mandíbula, tratando de romperla, pero él se movió a


tiempo y golpeó su nariz ya rota.

Una vez más, él se abalanzó, y Sissy se apartó de su camino bailoteando, sólo para
girar y asestarle dos veces en el riñón derecho. Cayó sobre una rodilla, el dolor
probablemente no tan malo como la vergüenza de tener a una mujer apaleando su
culo como humana.

Al parecer, él tampoco quería lidiar con eso porque Gil cambió y se abalanzó,
atacando a Sissy. Él se lanzó contra ella, y Sissy alzó las manos, agarrándole las patas
delanteras. Empezaron a caer, y cuando aterrizaron, Sissy había cambiado a lobo.
Ella se alejó de él con los colmillos descubiertos y el cuerpo listo.

Ronnie no esperó más. Cambió e intentó escapar de los brazos de sus captores.
Pero ellos también cambiaron y la arrojaron al suelo, inmovilizándola en el lugar.
Ella aulló, esperando llamar a los parientes de Sissy, pero las hembras se sentaron en
su cuello, impidiéndole hacer mucho más que gruñir. Dos machos más se habían
unido en un intento de controlar a Dee, pero ella les estaba causando mucho daño.
Aunque no lo suficiente como para escapar y ayudar a Sissy.

Sissy no esperó a que Gil se abalanzara sobre ella de nuevo. Fue hacia él, con la
boca abierta y apuntando hacia su garganta. Pero la hermana de Gil y sus primos la
atacaron como habían atacado a Ronnie y la inmovilizaron en el suelo,
manteniéndola en el lugar para Gil.

En ese momento, Ronnie luchó más duro, sabiendo lo que estaban planeando y
horrorizada más allá de todo lo que había conocido. Esto era más barbárico de lo que
los Smith jamás habían sido. Un macho Smith tenía que ser capaz de manejar a su
hembra por sí mismo. Si no podía, entonces no era digno de ella.

El único hombre que podía manejar a Sissy Mae Smith estaba de vuelta en el
campo de fútbol, atrapando pases e impresionando a los hermanos de Sissy. Mitch la
amaba, y eventualmente, Sissy tendría que admitir que lo amaba. Todo el mundo en
la ciudad lo sabía. Los rumores se estaban extendiendo, y todo el mundo se
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

preguntaba cómo Bubba Smith iba a tomar que otro de sus cachorros se apareara
fuera de la manada y de la especie. Especialmente con un felino.

Gil debió haber oído los rumores y decidió hacer este movimiento desesperado. O
tal vez uno de los hermanos de Sissy lo había azuzado. Ronnie no lo sabía. Sólo sabía
que tenía que llegar a su amiga. Tenía que llegar a ella ahora mismo.

* *

Travis estaba muy contento con la forma en que iba el entrenamiento ahora que su
hermana se había ido. Ella distraía a su jugador estrella, y para ser honesto, ¡no podía
permitirlo!

Se preguntaba si había una manera de tener al muchacho aquí cada año a tiempo
para el juego, pero dejando atrás a Sissy donde quiera que estuviera en ese momento.
Tendría que reflexionar cuidadosamente sobre eso. Un par de días separados no los
mataría, ¿verdad?

Él ordenó un descanso y corrió hacia las neveras portátiles. Su compañera lo


esperaba con una bebida deportiva en la mano. Patty Rose no era la más bonita, pero
era dura, buena criadora y una mejor folladora. Definitivamente podría haberlo
hecho peor.

Además, sus ambiciones rivalizaban con las suyas. Con una mujer como ésta a su
lado, definitivamente asumiría el control de su padre una vez que pudiera hacer que
el viejo bastardo se sometiera.

—Gracias—gruñó. Ella le sonrió y él alzó las cejas—. ¿Por qué estás tan contenta?

Ella se acercó.

—Creo que me he encargado de nuestro pequeño problema.

—¿Te refieres al cobertizo? Pensé que íbamos a esperar para arreglarlo.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No. —Ella puso los ojos en blanco. Travis sabía que ella pensaba que él era tonto
como la tierra la mayoría de los días, pero eso estaba bien. A veces, cuando se
aburría, la trataba como a una puta. Eso los hacía iguales.

—¿Entonces qué?

Otro paso más cerca.

—Gil Warren y Sissy.

Travis se encogió de hombros, ya estaba aburrido de esta conversación... y de su


compañera.

—¿Qué hay de ellos?

—Dejé que la tuviera.

—¿Le dejaste que la tuviera? —No entendía lo que quería decir.

Se puso de puntillas y le susurró al oído:

—Está forzando un apareamiento mientras hablamos.

Dando un paso atrás, Travis miró fijamente a su compañera.

—¿Qué?

—Me escuchaste. —Ella sonrió y miró a Sammy y Mitch, asegurándose de que no


estuvieran escuchando—. Hemos estado planeando esto durante días.

Su mano estaba alrededor de su garganta, y la levantó de sus pies antes de que


pudiera parpadear.

—¿Hiciste qué?

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy luchaba para salir de debajo de las perras que la inmovilizaban, pero no la
dejaban ir, y Gil se dirigía hacia ella.

Si Gil Warren pensaba que realmente la haría suya así, estaba totalmente
equivocado. Un acoplamiento forzado con una hembra Smith era apenas una manera
rápida de terminar con la garganta degollada mientras dormías.

Pero para Sissy, esto era una humillación. Siempre llevaría la marca de Gil sin
importar lo que pasara. Y por eso, siempre se la consideraría débil. Indigna de ser
una hembra alfa. Travis y su compañera sabrían esto, pero Gil no lo entendía. Él
pensaba que este acoplamiento forzado era su camino rápido a la cima. Pero él solo
estaba condenándolos a un estado Beta permanente. Tal vez incluso Omega. Y el
hecho de pensarlo la incitó a atacar.

¡No, de ninguna manera! Nunca dejaría que eso sucediera. No mientras todavía
tuviera sangre en las venas.

Con un gruñido que sacudió a las hembras que la sujetaban, Sissy se retorció,
mordió y se arrastró de debajo de las lobas. Intentaron agarrarla de nuevo, y ella se
giró y las mordió, desgarrando el hocico de alguien y haciéndolas alejarse de ella.

Con un gruñido, se dio la vuelta y enfrentó a Gil. Descubrió sus colmillos y le hizo
señas de que se acercara.

Él tomó carrera y Sissy afirmó su cuerpo para la pelea que se avecinaba, pero un
gran cuerpo saltó delante de ella, así que retrocedió y se puso de lado.

Gil se tambaleó en estado de shock al ver algo que él temía más que una hembra
Smith, un macho Smith.

Bobby Ray dejó al descubierto sus colmillos y bajó su cuerpo mientras se movía
alrededor de Gil. El resto de la Manada Smith de New York los rodeaba, alejando
fácilmente a golpes a las lobas que todavía sujetaban a Ronnie. Pero los muchachos
Reed fueron detrás de los machos que sujetaban a Dee, ya que probablemente no se
sentían bien despedazando a las niñitas que sostenían a su hermana.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy no sabía por qué Bobby Ray estaba de regreso de su luna de miel tan pronto,
y ella patearía a quien le dijo que volviera a casa, pero eso sería más tarde. En ese
momento, estaba muy contenta de verlo.

Gil intentó alejarse de Bobby, pero Sissy se movió hacia su flanco, lo que le
impidió salir corriendo hacia el pequeño bosque que había detrás del callejón del bar.

Ahora que lo tenían atrapado, los hermanos se miraron el uno al otro por encima
del cuerpo súbitamente tembloroso de Gil.

Ellos esperaron. Uno. Dos. Tres latidos, y entonces lo desgarraron. Pelaje, sangre y
carne volaron por el callejón trasero, y Gil aulló de dolor.

Como siempre, Bobby Ray y Sissy se movieron como un par sincronizado. Era por
eso que eran unos Alfas tan buenos. No dejaron de herir a Gil hasta que Bobby Ray lo
tenía de espaldas con sus fauces envueltas alrededor de la garganta de Gil.

Él mordió, y el cuerpo de Gil se quedó flojo, las patas hacia arriba, los ojos
abatidos. Gil Warren nunca se recuperaría de esto. Nunca sería Alfa en ningún
pueblo Smith. Sabiendo eso, Sissy echó la cabeza hacia atrás y aulló, su manada se
unió a ella.

Pero ella se detuvo cuando un borrón dorado pasó como un rayo. Sissy se
tambaleó cuando Mitch agarró a Gil en su boca y procedió a sacudirlo de un lado a
otro como una muñeca de trapo. Golpeó el cuerpo de Gil contra una pared y luego lo
arrojó a Brendon. Fue entonces cuando Brendon sacudió a Gil y lo golpeó en la pared
unas cuantas veces más.

Gil fue devuelto a Mitch, Mitch lo sostuvo por la espalda y clavó los ojos en Sissy.
Estaba tentada, Señor, muy tentada, de dejar que Mitch acabara con Gil. Pero eso no
sería hoy. Ella negó con la cabeza, y Mitch asintió.

Él echó hacia atrás la cabeza, la melena levantándose y Gil voló por el callejón,
estrellándose contra la pared y aterrizando en el suelo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Todos lo oyeron, también. Ese sonido de una espina dorsal partiéndose por la
mitad.

Por supuesto, Mitch podría haberlo hecho peor. Y con el tiempo... años, en
realidad... la espalda de Gil probablemente se curaría, y volvería a caminar. Pero por
ahora…

Bien. No era el problema de Sissy.

Mitch se acercó a Sissy, esos ojos dorados observándola. Quería saber que ella
estaba bien. Sissy asintió y Mitch se frotó la frente contra la de ella, frotó su melena
contra el cuello y el hocico. Él la había marcado, por lo menos temporalmente, y se
marchó, Brendon detrás de él, el resto del equipo los siguió, incluyendo a Travis.

Bobby Ray miró a su hermana, y Sissy, que no estaba realmente de humor para
esta conversación en particular, se volvió y trotó hacia la casa de sus padres y al
pastel de crema de plátano de sus tías, que ella había escondido de Mitch sólo esta
mañana, con Ronnie , Dee, y las lobas Smith de Nueva York detrás de ella.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 26

—Bien, siempre supe que el niño no tenía ningún sentido. —Francine colocó una
rebanada de pastel delante de Sissy—. Pero nunca supe que era tan estúpido.

Sissy asintió con la cabeza y se concentró en el pastel, más interesada en la


alimentación que en discutir sobre Gil Warren. Dee había vuelto con sus padres y le
había contado todo a su madre. Eso llevó a una llamada a sus hermanas, y ellas
habían acudido corriendo. Para cuando Sissy se dio cuenta de que Mitch había
localizado el pastel oculto y lo había devorado, las otras tías habían aparecido. Con
más pasteles en la mano.

—Se imaginó que Sissy con el tiempo lo aceptaría. —Ronnie levantó las piernas,
apoyando los pies descalzos sobre el asiento, con los brazos alrededor de las
pantorrillas—. Tuvo el descaro de mencionar al padre de ella y a la señorita Janie.

Francine abrió otra caja de cartón y sacó uno de sus pasteles de crema de
chocolate.

—Esto fue culpa de Bubba. Dejó que ese rumor creciera porque él y sus hermanos
son muy competitivos. De la forma en que lo describen, ellos eran Vikingos que
descendieron sobre Smithville para tomar a las hembras Lewis por la fuerza.

Sissy y Ronnie se rieron de eso hasta que Francine colocó el pastel de chocolate
delante de una silla vacía y puso un tenedor junto a él. Se miraron la una a la otra,
luego alrededor. Cuando llegaron a la casa, habían pasado la mayor parte del tiempo
limpiándose la sangre y la suciedad de la cara y los brazos, mientras que las otras
lobas embarullaban las sillas y sofás o se tiraban en el suelo de la sala. Para ser
honestas, no se habían molestado en revisar la casa para ver quién más estaba allí.
Además de Mitch y Brendon, ¿quién justificaría un pastel entero para sí mismo...?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Eso es para mí? —Jessie Ann corrió por las escaleras como un cachorrito
ansioso y se lanzó a la silla, el pastel delante de ella. Miró a Francine con una
adoración indescifrable—. He extrañado tanto su pastel de crema de chocolate,
señorita Francine.

—Entonces vas a disfrutarlo, querida. ¿No podemos tener a ese bebé muriéndose
de hambre ahora, ¿verdad?

Sissy dio un sorbo de su vaso de leche antes de decir a Jessie:

—Siento mucho lo de tu luna de miel, Jessie.

—No lo hagas—dijo ella con buen humor, el tenedor balanceándose delante de su


boca—. Amo a tu hermano, pero estaba empezando a caminar por las paredes. Amén
del—hizo un gesto al banquete delante de ella—pastel.

Sin otra una palabra, ella tomó su primer bocado de pastel. Los ojos de Jessie se
pusieron en blanco, y cayó hacia atrás en la silla.

Por primera vez en horas, Sissy sonrió. La chica tenía algo en ella. Bobalicona en
esa manera mezclada con la especie. Y no era sorprendente, que llevara el brazalete
de identificación que Sissy había dado a Bobby Ray en la boda. Sabía de hecho que
Jessie Ann tenía una pulsera de diamantes que probablemente le había costado a
Bobby Ray una pequeña fortuna. Pero era el brazalete de identificación plateado
comprado hacía años por un adolescente Bobby Ray lo que significaba lo mejor de lo
mejor para ella. Y eso hacía a Jessie Ann más genial que la mayoría de la gente a la
que Sissy conocía, a pesar de que nunca lo admitiría en voz alta.

Después de varios mordiscos y respuestas entusiastas, preguntó Jessie:

—¿Han pensado en abrir una tienda en Manhattan?

Francine negó con la cabeza.

—En realidad no. ¿Crees que venderíamos bien allí?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estoy relativamente segura de que los perros salvajes las mantendrán en el


negocio por los siglos de los siglos.

—Eso es realmente dulce de tu parte, querida.

—En realidad, señorita Francine, no estoy siendo dulce. Nuestra manada está
siempre buscando nuevas inversiones, y usted y sus hermanas podrían poner en
marcha una cadena de pasteles. Algo así como el Steakhouse Van Holtz, sólo que no
tan estirado. —La manada Van Holtz era la más rica de los Estados Unidos y Europa,
y eso se debía a los steakhouse propiedad de la familia.

—¿De verdad lo crees? —Y Francine sonaba realmente intrigada en lugar de solo


seguirle la corriente.

—Absolutamente. Por supuesto, su casa central tendrá que estar cerca de la casa
de nuestra manada.

Olvidando momentáneamente que no era una de sus lobas, Sissy


automáticamente bromeó.

—Lo bueno es que a mi hermano le gustan las mujeres con carne en los huesos
porque tu culo va a ensancharse.

Tan pronto como las palabras salieron de su boca, ella deseó poder recuperarlas.

Pero sin perder el ritmo, Jessie replicó:

—Genial. Ahora podré comenzar a usar tus vaqueros. Pensé que eso sólo iba a ser
posible durante las últimas etapas del embarazo.

El gran trago de leche que Ronnie acababa de tomar roció la mesa, y Sissy casi se
atragantó con el trozo de pastel que había tragado. Mientras Francine chasqueaba la
lengua y limpiaba el desastre, Sissy y Ronnie aullaban de la risa, y Jessie sonreía
alrededor de su pastel.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Se decidió, mientras los machos se sentaban en el porche y bebían cerveza, que Gil
Warren y su pequeña manada serían expulsados del pueblo tan pronto como Gil
pudiera desenvolverse en silla de ruedas. Era obvio que las razones de la decisión
variaban entre hermanos. Smitty y Sammy Ray sentían que Gil había cruzado una
línea con su hermana pequeña, y no habría regreso de eso. No pertenecía al territorio
Smith, fin de la historia. Para Travis Ray, Jackie Ray, y... este... el otro Ray, Mitch
nunca podría recordar el nombre del tío, el razonamiento era mucho más parecido al
de un lobo. Gil Warren había demostrado que era débil y una línea de sangre que
ellos no querían contaminara la reserva genética de su pueblo. El hecho de que su
hermana hubiera sido casi obligada a un apareamiento que no quería no parecía
molestarlos en absoluto, y Mitch fácilmente se dio cuenta de por qué Sissy se quedó
con Smitty. Él había terminado su luna de miel más temprano y había viajado de
Nueva York a Tennessee para saber de ella. Cuando se dio cuenta de que tenía
problemas, había ido en su ayuda de la misma manera que Mitch hubiera ido si
hubiera sido una de sus hermanas.

Travis había ido a ayudar a Sissy porque no quería que Mitch se cabreara
demasiado para jugar el partido de mañana.

—Nos ocuparemos de todo esto después del partido de mañana. —Travis miró a
Smitty—. ¿Vas a jugar mañana?

—Ya que viniste a ayudar a tu hermana pequeña por una vez, sí, jugaré.

—Bien. —Travis no dijo nada más como “Felicidades por tu matrimonio” o


“Perdón por haberme perdido tu boda, hermano”, y regresó a la casa, su manada de
lobos detrás de él.

—Lamento lo de tu luna de miel, Smitty.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Smitty hizo un gesto con la mano de “no tiene importancia” ante la disculpa de
Mitch.

—No te preocupes, hijo. Sissy hizo lo correcto. Los trajo a ambos a un lugar
seguro.

—Sí. —Mitch sonrió, pensando en Sissy—. No estaba muy contento al principio,


pero me alegro de que me haya traído aquí.

—Apuesto a que lo estás. —Entonces Smitty lo golpeó. Con fuerza.

Mitch se tambaleó hacia atrás, tratando de evitar desmayarse.

—¿Mi hermana? ¿Mi hermana menor?

Brendon se interpuso entre Mitch y Smitty.

—¡Basta!

—No es lo que piensas—dijo Mitch, negando con la cabeza y tratando de


mantener la oscuridad a raya.

—¿En serio? ¿Entonces qué es?

Mitch no respondió de manera inmediata, y Smitty gruñó.

—Yo confiaba en ti, muchacho. Y vengo aquí y me entero de que la estás


utilizando…

—La amo—dijo Mitch en voz baja, pero podría haber sido gritado por la forma en
que todo quedó en silencio. Incluso los animales nocturnos pararon lo que estaban
haciendo.

Smitty cruzó los brazos sobre el pecho, su arrebato de rabia desapareció tan rápido
como había llegado.

—¿Es cierto eso?

—Sí, lo es. Amo a tu hermana.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Smitty miró a Mitch durante varios segundos, entonces volvió a mover hacia atrás
el puño. Bren intentó bloquearlo, pero Mitch sólo esperó por el golpe.

—Vas a dejar que te pegue, ¿verdad?

Mitch se encogió de hombros.

—Ella se preocupa por ti, así que preferiría no empezar un combate a muerte
contigo, si eso es posible. —Él levantó las manos—. Sabes lo poderosos que son mis
puñetazos rabiosos.

Smitty lo midió de nuevo, y Mitch podía verlo tratando de no reírse.

—Es mejor mantenerla feliz, felino, o voy a dejar que Sabina use sus cuchillos para
cortarte las pelotas. —Los hombres respingaron. Sobre todo porque todos sabían que
no requeriría mucho convencer a Sabina de usar sus cuchillos en alguien. De la
manada de perros salvajes de Jessie era la más... rabiosa.

—No estaré aquí después del juicio. —Y de repente, otra vez tuvo la atención de
toda la manada de Nueva York.

—¿Ya estás otra vez con eso?

Él carraspeó y Bren se lo quedó mirando como si hubiera perdido el juicio. Pero él


no quería que Smitty pensara que le había mentido.

—Después del juicio entro en el programa de protección de testigos. No regresaré


a por Sissy. No regresaré aquí. —Y eso lo estaba matando.

Pero antes de que Smitty pudiera decir algo, Travis salió precipitadamente al
porche.

—¿De qué carajo estás hablando?

—Pensé que lo sabían.

—¿Qué hay de mi hermana?—gruñó Smitty.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Qué hay del partido del próximo año?—gruñó Travis.

Smitty miró a su hermano.

—¿Partido? Estás hablando acerca de tu maldito juego cuando se trata del futuro
de Sissy?

—Seamos realistas, Bobby Ray. No es como que Sissy no se subirá de un salto en el


próximo corcel que se presente. Este chico es sólo una estación de paso.

—¡Oye!—dijeron los hermanos Shaw al unísono.

—Sin ánimo de ofender, viejo, pero tú no puedes realmente creer que mi hermana
tiene sentimientos serios por ti, o cualquier hombre.

—¿Tienes algo que decirme, Travis?

Ellos habían estado tan envueltos en su propia mierda, que ninguno se había dado
cuenta de la manada de lobas de New York de pie delante de la casa. Los hombres
las miraban desde el porche. Jessie Ann, la pequeña linda en el medio, hizo un gesto
con la mano a Smitty. Se veía perdida en la masa de todas esas furiosas lobas mucho
más altas y más grandes.

—¿Y bien?—exigió Sissy, subiendo las escaleras con Ronnie pisándole los
talones—. Di lo que ibas a decir, Travis. En mi cara.

Travis miró a Mitch y negó con la cabeza.

—No, está bien. Tal vez en otro momento.

—No te preocupes. Mitch jugará. Y jugará bien. Voy a asegurarme de eso. Así que
dilo.

—Tú no quieres que lo haga aquí, Sissy Mae.

—No—intervino Sammy—. Yo no quiero que lo hagas aquí.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Está bien, Sammy. De Verdad. Me gustaría oír lo que tiene que decir. Vamos,
Travis. Dilo.

—Está bien. Todos sabemos que no te podría importar menos este chico, aparte de
los polvos que pueda echarte de momento. Cuando él se haya ido, habrá otro y otro y
otro. Como siempre. Nada cambió. A pesar de que te estuve pidiendo que conserves
a éste durante algunos años porque él juega lo que algunos llaman fútbol. Pero eres
la misma puta…

Fue la palabra puta la que pareció empujarlo sobre el borde, su puño se estrelló en
la cara de Travis, tirando al suelo al hombre más grande. Y mientras ellos estaban
alrededor, aturdidos, Sammy agarró a su hermano mayor por la camiseta, lo levantó
y le dio otro puñetazo en la cara... y otro... y unos cuantos más por añadidura.

Finalmente, Bobby Ray y Sissy tuvieron que agarrarlo y apartarlo. Sissy tenía su
brazo alrededor de sus hombros, y se mantenía diciéndole:

—Está bien. Está bien.

Pero el buen carácter de Sammy aparentemente tenía sus límites, y Travis acababa
de cruzarlos.

—¡Te advertí lo que haría si la llamabas así de nuevo! ¡Te lo advertí!

Travis se sentó, su espalda contra el pasamanos del porche. La sangre le cubría


una buena parte del rostro, desde su nariz rota hacia abajo.

—Actúas como si no hubiera sido llamada así antes—espetó Travis bruscamente,


tratando de mantener algo de su dignidad.

Sammy fue por él otra vez, pero Bobby Ray lo detuvo, aunque Mitch tenía la
sensación de que quería darle una paliza de padre y muy señor mío a Travis.

Travis soltó una pequeña sonrisa burlona.

—Y el Señor sabe que será llamada así de nuevo.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Fue algo en los ojos femeninos lo que Mitch capturó. Esa fracción de segundo de
estar completamente harta. Él trató de alcanzarla, pero ella agarró el casco de fútbol
americano que uno de los jugadores había tirado por la puerta principal. Se lo calzó
en la cabeza, y luego, bajó sobre una rodilla, y Sissy lo abatió.

El casco conectó con la rodilla de Travis, y todos ellos saltaron e hicieron una
mueca a la vez que oyeron el hueso quebrarse. Entonces el lobo aulló de pura agonía.

Jadeando, el enojo saliendo en oleadas de ella, Sissy se levantó de nuevo.

—Prometí que Mitch jugaría mañana. Nunca dije nada acerca de que llegaras a
jugar. Lo bueno es que Bobby Ray está aquí para ayudar. —Ella tiró el casco a
Donnie, que lo agarró, pero inteligentemente se mantuvo a distancia.

Sissy pasó la mano por el brazo de Mitch antes de alejarse, sus lobas siguiéndola.

Brendon se quedó mirando al lobo gritando y llorando a sus pies.

—Mejor lo llevamos al hospital. Van a tener que colocar eso. —Él miró a Smitty—.
Pero mejor bajamos a tu esposa del árbol primero.

—Bajamos... —Smitty miró el árbol grande más cerca de la barandilla—. ¡Jessica


Ann!

—¡No me grites!—le espetó—. ¡Fue instintivo! —Ella se inclinó un poco para que
pudieran ver solo su cabeza, el resto de ella todavía oculto en ese árbol—. Sissy
enojada significa que yo corro por las colinas, pero no estaba de humor para correr.
Hice lo segundo mejor.

Mitch sonrió.

—Estoy impresionado de que un perro pueda trepar a los árboles.

Eso, por supuesto, le valió una mirada furiosa de Smitty.

—¿Es esta tu ayuda? No creo que esto sea que me estés ayudando.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 27

A las tres de la mañana, Mitch llamó para contarles novedades de ellos a Sissy,
que, junto con Brendon y Bobby Ray, habían llevado a Travis al hospital para colocar
su pierna. Al parecer, la ruptura era tan mala que tardaría más de una semana en
sanar.

Sissy se habría sentido fatal si Mitch no hubiera sonado tan orgulloso por teléfono.
En un momento dado, incluso le dijo:

—Pensé que tenía que ir con él, ya que mi novia era la que lo derrotó de manera
humillante.

Había sido la primera vez que alguien la había llamado así, y que ella no había
respondido automáticamente:

—¿De quién carajo estás hablando?

En su lugar, se acurrucó en el sofá, Ronnie dormida con las otras lobas en el suelo,
y dijo:

—Él me cabreó.

—A mí también. Pero me alegro de que le hayas pateado el culo.

Hablaron durante casi una hora hasta que Mitch le dijo:

—Parece que lo estamos llevando de regreso. Me quedaré con la manada de


Smitty esta noche. ¿Te veo antes del partido?

—Por supuesto. De hecho, estaba pensando que... um... cuando regreses a


Filadelfia, puedo ir contigo. Sólo hasta que testifiques —se precipitó en explicar.

Él guardó silencio durante un largo tiempo, hasta que finalmente le preguntó:


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Por qué?

—Porque no quiero que estés solo.

—Sissy... eso significaría mucho para mí. Serás como mi sexy guardaespaldas.

Ella rió.

—Bueno, alguien tiene que vigilarte la espalda.

—Me tengo que ir. Hablaré contigo en unas pocas horas.

—Está bien. —Las palabras que en realidad quería decir estaban justo allí. Justo en
la punta de su lengua. Pero ella nunca las había dicho a nadie que no fuera un
pariente de sangre o sus mejores amigas—. Este…

—¿Sissy?

—¿Sí?

—Te amo.

Sissy dejó escapar un suspiro y su mano agarró el teléfono más fuerte.

—Yo también. Quiero decir... también te amo.

—Ahora eso no fue tan difícil, ¿verdad?

Ella puso los ojos en blanco y sonrió ante el humor en su voz.

—Cállate.

—Hablamos más tarde, amor.

—Sí. —Ella desconectó la llamada.

Sissy estaba enamorada, y no era tan terrible como había pensado que sería.

—¡Te amo, Mitchy!

—¡Te amo, Sissy!


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Entonces Ronnie y uno de las primas de Sissy comenzaron a hacer ruidos de besos
mientras que el resto de las lobas se partían de risa.

—¡Al diablo con todas vosotras!

* *

Mitch sólo había dormido unas pocas horas cuando sintió el sofá en el que estaba
tendido hundirse, y alguien le dio una bofetada en la parte posterior de la cabeza.

Gruñendo, miró por encima del hombro y la fulminó con la mirada. Desiree.

—Mitchell. —Ella sonrió—. Me alegro de verte respirando.

—Estaba durmiendo.

—Sí. Pero quería asegurarme de que estuvieras bien.

—Voy a jugar al fútbol en unas pocas horas, así que... —Él le indicó que se largara
con un movimiento de la mano.

—Oh, eso es simpático. Vengo a Hicksville18 para seguirle la pista a tu pequeña


asesina, y me despachas.

—No me vas a dejar dormir, ¿verdad?

Su sonrisa creció.

—En realidad, Smitty me envió aquí para encontrarte. Dijo que debía despertarte
con mi dulce voz.

¿Dulce voz? La mujer tenía una voz como papel de lija sobre grava. Y Smitty lo
sabía.

18Se podría traducir como Villa Paleto. Obviamente haciendo referencia a lo


pueblerino del lugar.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Gracias. —Bostezando y restregándose los ojos, se incorporó—. ¿Alguna pista?

Dez se encogió de hombros.

—Estamos bastante seguros de que se dirige hacia aquí. Tu cabeza vale mucho en
este momento. Tal vez la coloquen sobre la pared.

—Cállate.

—O rellenarán todo tu cuerpo, y podrás ser puesto junto al armadillo de peluche


de alguien y a su alfombra de piel de tigre.

—Te odio.

Ella se rió.

—Lo sé. Mace odia cuando lo despierto así. Aunque, lo odia más cuando son los
perros.

—No sé cómo le hiciste vivir con esos perros.

—Me amas… amas a mis perros.

—¿Tienes un coche? —preguntó Mitch abruptamente.

—Sip. Un precioso coche de alquiler de color beige.

—¿Me vas a llevar cuando me vista?

—Claro—respondió ella simplemente, mientras Brendon pasaba caminando hacia


el baño.

Se detuvo y miró a Dez y a Mitch.

—Dez... ¿cuál es tu trato con los gatos?

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sólo habían conseguido dormir un par de horas y no pudieron encontrar ningún


alimento en toda la casa. Maldito gato. Ahora las lobas de la manada Smith habían
terminado de comer su desayuno en la fonda y regresaban a las calles donde se
habían criado, pero que habían dejado atrás por la vertiginosa vida de la ciudad de
Nueva York.

Ronnie miró hacia abajo, a los pies de Sissy.

—Tal vez deberíamos conseguir esas pezuñas tuyas, arregladas en un salón de


belleza. Un poco de pintauñas no te haría daño.

—Como último recurso, siempre puedo usar tus botas. No tires piedras sobre tu
propio tejado.

Las dos amigas se rieron, pero se detuvieron abruptamente cuando el olor las
golpeó. En realidad, las golpeó a todas.

Y como las perras descaradas que eran, Paula Jo y su manada aparcaron su Jeep
descapotable.

—Hola, Sissy Mae.

Sissy dio un paso adelante.

—¿Qué estáis haciendo aquí? ¿Habéis perdido el juicio?

—Tuve que tomar una decisión. —Ella levantó su mano derecha con la palma
hacia arriba—. Mi clase—y levantó la izquierda—. Tu clase. —Paula Jo, continuó,
moviendo la cabeza—. Pero al final, eso se resumió en una decisión más importante.

De nuevo, levantó la mano derecha con la palma hacia arriba.

—Sureño—y luego la izquierda—. Yanqui.

Sissy brevemente cruzó los ojos.

—¿De qué hablas?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Hemos sido contratadas para distraerte. Una leona yanqui agitó diez mil con
una promesa de veinte mil. Creo que podemos divertirnos un buen rato con esos
diez mil, y ella puede meterse los otros diez en su culo yanqui. —Paula Jo miró a
Sissy directamente a los ojos—. Ella está aquí por tu hombre, Sissy Mae. Y esa perra
loca no va a detenerse hasta que lo consiga.

* *

—¿Hola? —Dee caminó por la casa y encontró la nota en una de las mesas de la
sala.

Fuimos a la fonda a desayunar. Encuéntranos allí o en el campo de juego.

- Sissy

Típico. Las putas ni siquiera la esperaron. La verdad es que ella de repente había
desaparecido, y sabía que a Sissy no le importaba. Por eso era una gran Alfa, Sissy no
insistía en que Dee pasara cada momento con ella como la mayoría de los Alfas. Sissy
comprendía a su manada y actuaba en consecuencia.

Pero Dee había oído hablar de lo que había pasado entre Sissy y Travis, y odió el
hecho de que se había perdido estar allí para su prima.

Y Travis se merecía lo que consiguió en lo que se refiere a Dee. La alegraba no


tener hermanos ni hermanas. Claro, podrías conseguir un Bobby Ray o Sammy, pero
también podrías conseguir un Travis o un Jackie.

Al darse cuenta de que ya las había perdido en la fonda, Dee decidió dirigirse a
casa hasta que se acercara la hora del partido. Se dirigió a la cocina y, tan pronto
como entró, captó el olor, su mirada se alzó automáticamente al mismo tiempo que la
45 la apuntó. Sin pensar, sólo los años de entrenamiento, Dee enganchó su pie bajo la
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

silla de la cocina junto a ella y la pateó, arrojándola a través de la habitación. La silla


se estrelló contra la leona y golpeó el arma.

La leona miró su arma y luego de nuevo a Dee. Después de un momento, sus ojos
se abrieron de par en par cuando la reconoció.

—Bueno, bueno, que lejos hemos llegado.

La cabeza de Dee se inclinó hacia un lado.

—Pensé que habías muerto, Mary. Nos dijeron que estabas muerta. —Y es por eso
que Dee nunca habría pensado en Mary como la francotiradora, ella había
investigado a algunas de sus antiguas camaradas, pero todas estaban respirando y
tenía coartadas.

—Para ellos… estoy muerta. Dios sabe que no estábamos obteniendo suficiente
dinero en ese trabajo, teniendo en cuenta lo que teníamos que hacer. —Ella flexionó
la mano con el arma, probablemente tratando de aliviar el dolor que la silla le causó
cuando le pegó—. Así que decidí ir por mi cuenta. Hago dinero a lo grande. Pero no
creo que puedas interponerte entre mi día de pago y yo, pequeña cachorra. Nunca
has sido tan buena.

Dee no tenía armas, y la de la leona se había deslizado debajo del refrigerador.


Dando una rápida mirada a través de la encimera limpia, Dee vio el bloque de
cuchillos y un martillo colgando al lado de un par de destornilladores. Ella fue por el
martillo. Los cuchillos eran una pesadilla con la que pelear. Si bien ella sabía, diablos,
había sido entrenada para eso, también había sido entrenada para cortar una arteria
principal de una manera fácil.

Para cuando agarró el martillo, Mary se había lanzado contra Dee con un cuchillo
de caza en la mano. Dee giró el cuerpo, y Mary se estrelló contra su costado.
Golpeando la mano femenina en la mesa de la cocina, Dee se la fracturó con el
martillo.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mary soltó un rugido y la empujó, estrellando a Dee contra el mostrador. Sin el


cuchillo, la leona envolvió sus manos alrededor de las muñecas de Dee. Dee golpeó
con el pie en el empeine de Mary y estrelló su cabeza contra la de ella.

Alejándose bruscamente Mary volvió a empujar a Dee, esta vez contra la mesa de
la cocina antes de que pasara junto a ésta. Instintivamente, Dee supo que tenía más
armas afuera y se apresuró a ir en su búsqueda. Mary acababa de alcanzar la vieja
puerta de tela metálica cuando Dee la acometió desde atrás, el impulso la forzó a
pasar a través de la puerta y salir al porche.

* *

—Muy bien, ¿qué es lo que está pasando?

Mitch miró a Dez y frunció el ceño.

—¿Qué es lo que estás pasando sobre qué?

—¿Tú y Sissy? Hombre, Smitty está cabreado. Te ha llamado hijo de puta. ¿Por
qué?

Suspirando, Mitch miró por la ventana.

—¿No puedes hacerle a Sissy estas preguntas? Soy un hombre.

—Me llevo mejor con los hombres.

—Entonces obtenlo de Smitty.

Se alejó enojado, y Dez fue tras él.

—¡Vamos! —Ella prácticamente daba brincos en el asiento—. ¡Cuéntamelo! Soy


una colega detective. Tienes que contarme.

—No puedo creer que me eches en cara eso.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Lo que sea necesario.

Mitch se volvió y la miró ferozmente.

—Ese no es el uso adecuado de esa cita.

—¡Dime!

—No. Sufre. Y vuelve aquí.

—Está bien. Voy a preguntarle a Ronnie Lee.

—Bien. Hazlo.

—Y para que sepas, toda esa cosa de nada de teléfono celular me ha estado
volviendo loca. Sabía que algo estaba pasando, y nadie me decía nada.

—¿No deberías estar enfocada en la búsqueda de mi asesina?

—No estás muerto todavía. Así que supéralo.

¿Por qué le gustaba esta mujer? Tal vez porque era extrañamente fascinante.
Aunque despertar con esa voz cada mañana... más respeto para Mace.

—La casa está justo aquí.

Ella dio la vuelta y condujo por el camino de tierra.

—Oigo los banjos.

—Ya basta. Le voy a decir a Sissy que has dicho eso.

—Rata.

Se detuvieron frente a la casa. Mitch miró por el parabrisas delantero.

—No creo que estén aquí. —Lo que realmente lo decepcionó, ya que había
pensado llevar a Sissy para un polvo rápido al dormitorio o al cuarto de baño. Lo que
sea mejor para ellos en el momento.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Un ruido desde el interior de la casa pasó a través de la radio y los sonidos del aire
acondicionado. Pero algo no sonaba bien. Intercambió miradas con Dez, e
inmediatamente, abrieron sus puertas. Mitch rodeaba el capot cuando una mujer y
Dee-Ann se desplomaron a través de la puerta de tela metálica.

Aterrizaron, y la hembra, supuso que era una leona, tomó la mochila que había
estado apoyada detrás de la barandilla del porche. Sacó bruscamente un arma de
fuego, y Dez gritó:

—¡Arma!

Mitch había empezado a subir, pero cuando la leona los vio, apuntó a Dez y Mitch
y comenzó a disparar su arma automática.

¿Cómo diablos se fue todo a la mierda tan rápidamente? Hacía un instante, estaba
destruyendo las pelotas de Mitch Shaw, lo que había encontrado sorprendentemente
entretenido. Y al siguiente, una perra rubia loca había abierto fuego sobre ellos.

Dez usó la puerta del coche de alquiler como escudo y esperó mientras la rubia
disparaba contra su vehículo. Cuando se detuvo brevemente, Dez se agachó y se
apoyó en la puerta, su 45 sujeta en sus manos. Ella disparó tres veces antes de que la
perra devolviera el disparo. Pero entonces la otra hembra, una morena con solo una
camiseta y pantalones cortos, estaba sobre ella con un cuchillo de caza en la mano.

La morena subió el brazo en un gran movimiento arqueado, y cortó la cara de la


mujer. La rubia rugió y golpeó a la morena, haciéndola caer de nuevo dentro de la
casa. Entonces, la rubia se puso de pie y comenzó a disparar de nuevo.

Dez se agachó detrás del coche, y pudo oír a la hembra bajar las escaleras, la
andanada de balas interrumpiéndose para recargar. Dez volvió a salir, todavía
agachada, y abrió fuego otra vez. Ella le dio a la gata en el hombro, pero la tragedia
con los cambiantes era que no caían con facilidad.

En lugar de eso, Dez sólo había conseguido cabrear a la perra. Ella apuntó el arma
a Dez. Pero antes de que pudiera empezar a disparar, la morena salió corriendo del
porche y tumbó a la rubia con un golpe bien colocado.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

La rubia cayó de bruces, pero utilizó la mano libre, la otra la tenía apoyada en su
hombro destrozado, para bajarla y escarbar en otro bolsillo de su uniforme color
caqui. Sacó otro cuchillo, uno más pequeño, y lo clavó en la cadera de la morena.

Dez sacó su arma y buscó en el bolsillo otro cargador.

La morena ladró de dolor por el cuchillo, y la rubia aprovechó el momento para


levantarse y devolverle el golpe a la morena. Se puso de pie y se volvió, la pistola
apuntando a la cabeza de la chica.

Dez metió el cargador, deslizó el gatillo hacia atrás y disparó. No tuvo tiempo
para apuntar, pero se las arregló para distraer a la rubia.

Y entonces oyó un rugido. Todos lo oyeron.

—¡Mitch! ¡No!

Pero era demasiado tarde. Él había cambiado y estaba de pie a orillas de un


bosque de aspecto aterrador. Esperó lo suficiente para que la rubia lo viera, y luego
corrió hacia esos bosques. Y todos supieron que ella lo seguiría.

Lo hizo. Pero no fue hasta que volvió a pulverizar el coche de alquiler de Dez con
balas.

Dez se zambulló en el asiento delantero, las manos sobre su cabeza hasta que se
detuvieron los disparos. Dado que a estas alturas sabía que la rubia habría
desaparecido hacía tiempo, salió del coche para poder ayudar a la morena, que
estaba ocupada levantándose del suelo.

—¿Estás bien?

—Sí.

Dez le tendió la mano y la morena la miró por un momento antes de asirla y dejar
que Dez la levantara. La sangre aún brotaba de la herida en la cadera, pero Dez no se
preocupó por ella demasiado. Como Sissy, parecía fuerte como un toro.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Vas a estar bien? Tengo que ir detrás…

—No. No puedes. Fueron a esos bosques. No puedes seguirlos.

Dez no sabía lo que la morena quiso decir con “esos bosques”. ¿Cómo
diametralmente opuesto a qué? ¿Esos al resto de los bosques?

Antes de que pudiera preguntar, los coches se detuvieron detrás de ellas. Coches
realmente bonitos que sonaban como tanques.

Sissy salió del primero.

—¿Dónde está Mitch?

—Llevó a la perra al bosque—le dijo la morena.

Sissy salió corriendo, cambiando a mitad de camino. Fue asombroso de ver. Sus
extremidades cambiaron de manera fluida de ser humano a lobo, el pelaje negro
oscuro estallando de su piel.

—Tenemos que ir con ella.

Ronnie estaba de pie junto a ella ahora, y agarró del brazo a Dez, la mano
apretando como una prensa.

—No podemos.

—¿De qué estás hablando? —Ella siempre había pensado que Ronnie seguiría a
Sissy Mae a cualquier lugar, incluso al infierno, pero no se estaba moviendo.
Ninguna de ellas.

—Nadie entra en ese bosque, Dez. Nadie.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Sissy estaba corriendo a ciegas, siguiendo el aroma de Mitch. Le había advertido


que no entrara en este bosque. Y le había advertido que no lo hiciera por una razón.
La abuela Smith era dueña de este bosque. Era dueña de esta colina. Había infundido
el suelo con energía. El poder que había arrancado de las almas y los huesos de los
demás.

La ascendencia de Mitch, esos paganos irlandeses de los que descendían sus


parientes, sería un faro brillante para esa anciana.

El poder era con lo que esa mujer prosperaba. Era lo que la había mantenido viva
durante tanto tiempo. Ahora, mientras Sissy subía como una tromba esa odiada
colina y se internaba más profundamente en el bosque, tenía que buscar en su
interior y encontrar su propio poder. El poder que su tía Ju-ju afirmaba que Sissy
tenía y que la abuela Smith supuestamente temía.

Porque su tía Ju-ju tenía razón... podría ser lo único que salvara su corazón.

* *

Mitch irrumpió en las colinas a las que Sissy le había advertido que nunca entrara.
Corrió tan rápido y tan lejos como pudo. Pero la leona era más rápida. Incluso como
humana.

Y ella no cambiaría, porque sin los pulgares no podría usar el arma. Mano a mano
como felinos, ella nunca lo derrotaría.

Para cuando Mitch se acercó a aquellas casas destartaladas y ese olor llamó su
atención, ella se deslizó frente a él, bloqueándole el camino.

Lo miró con fríos ojos dorados, y él supo que estaba tratando de pensar si valía la
pena matarlo ahora o ver si podía conseguir que cambiara. Si permanecía como
bestia, ella no tendría ninguna prueba real de la muerte. Pero Mitch no tenía
intención de ayudarla, y ella lo sabía.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Se encogió de hombros.

—Sólo necesito asegurarme de que no te presentes a declarar.

Ella levantó el arma y lo apuntó. Él aplastó las patas en la tierra, preparándose


para saltarle encima. Pero fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía
moverse. No por miedo, tampoco. Simplemente no podía moverse. En absoluto.

Y cuando el pánico estaba a punto de adueñarse de él, la sangre salpicó su cara,


casi cegándolo.

Los brazos de la leona se separaron y el arma cayó de su mano. Se miraron el uno


al otro durante un largo momento antes de que ambos bajaran la mirada a su
estómago, y a los dientes de una horquilla que había sido clavada en éste.

Ella abrió la boca para decir algo, pero Mitch nunca sabría qué porque la horca fue
forzada a entrar más profundamente y a retorcerse cruelmente. La cabeza de la
hembra cayó hacia delante y la sangre comenzó a derramarse de ésta. Ella colgó de
esa horquilla hasta que fue expelida como un animal atropellado.

Mitch tragó saliva, mirando a los ojos perrunos que ahora le miraban. Ella era
vieja. Más vieja de lo que parecía correcto. Y todo lo que había estado haciendo aquí
la había… cambiado. Partes de ella eran lobo, incluyendo el pelaje, las garras y la
estructura ósea, mientras que otras eran humanas. Apoyando su peso en la horquilla,
cojeó hacia Mitch. Cojeaba porque sólo una pierna tenía un pie en lugar de una pata.

No podía apartar los ojos de ella, y estaba a menos de treinta o cuarenta


centímetros de distancia cuando volvió a levantar la horquilla. Todavía no podía
moverse. Y lo intentó. Cristo, lo intentó.

Así que Mitch esperó morir. Como lo había estado esperando durante casi tres
años. Pero no estaba resignado a morir. Ahora no. No cuando había tenido algunos
de sus mejores momentos con una pequeña loba caliente. Sissy significaba todo para
él, y era llamativo el hecho de que una parte de él todavía esperaba que todo
funcionara. Que de alguna manera pudieran estar juntos para siempre. Dos de los
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

más grandes buscapleitos asociándose, lo que tendría a sus familiares, y a todos los
demás con cerebro, entrando en pánico.

Pero él no dejaría estos bosques vivo, y darse cuenta de eso lo estaba cabreando.

Cuando la herramienta agrícola comenzó su arco descendente, la vieja hembra se


detuvo de repente.

—Dios mío, Dios mío—dijo con una voz que era tan humana como el resto de
ella—. Eso es un montón de rabia saliendo de ti, gato.

Su nariz se tensó, y ella se acercó un poco más, y olfateó.

—Apestas a Sissy Mae. ¿Eres su hombre? —Cuando Mitch se limitó a mirarla, ella
exigió—. Contéstame, muchacho.

Mitch asintió con la cabeza.

—¿Y no eres tu un gran macho?—La anciana resopló. Era una especie de risa—.
Como su madre... pequeña puta sucia.

Él se movió, sorprendiéndolos a los dos. Pero la pata de ella se levantó, y sus


piernas estaban trabadas de nuevo. Se sintió clavado en el lugar.

—Hubo un tiempo, muchacho, en que los de tu tipo eran buenos para una cosa…
algo para pasar un sábado por la noche. —Ella se rió de su morbosa broma antes de
sopesar la horquilla de nuevo—. Pero tengo otros usos para ti en estos días.

Ella la levantó.

—Sí, tus pedazos me servirán a la perfección.

La horquilla hizo un arco y Mitch la observó. No apartaría la mirada, no cerraría


los ojos. Afrontaría su muerte con la cabeza en alto.

Y fue entonces cuando Sissy se acercó corriendo y saltó en dirección a él, su cuerpo
de loba más pequeña interponiéndose entre él y su pariente loca.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella gruñó y chasqueó, y la mujer retrocedió tropezando.

—Él es mío—siseó la vieja zorra—. Está en mi territorio, Sissy Mae. Es. ¡Mío!

Sissy dejó al descubierto los colmillos y tensó el cuerpo para un ataque. Pero ellos
no estaban solo. Otros lobos, cuatro de ellos, todas hembras, rodearon a la anciana
por detrás.

Y la anciana sonrió.

—Solo tú, Sissy. Él no puede romper el sello. No como puedes tú. Y esas otras
lobas... nunca vendrán aquí. Estás sola. Así que regresa por la colina, o voy a hacerte
observar lo que hago con él.

Sissy dio un paso atrás. Y otro. Ella retrocedió hasta que estuvo a su lado. Allí fue
cuando rozó la cabeza contra su lado, empujó su cuerpo contra el suyo, subiendo
hasta que sus cabezas estaban una junto a la otra. Frotó el hocico contra su melena.

Las invisibles cadenas se soltaron, y de repente, Mitch podía moverse, su cuerpo le


respondía de nuevo.

La bruja parecía aturdida. Demonios, parecía aterrorizada.

—¿Cómo... cómo hiciste...

Las otras lobas se movieron hacia atrás, lejos.

Mitch dio un paso adelante. Otro. Otro. Entonces rugió. Las lobas corrieron, y la
anciana lo fulminó con la mirada, pero el poder que tenía estaba roto. Quebrado por
Sissy. Y ella nunca perdonaría a Sissy por ello.

—Tómalo entonces. Espero que te mantenga caliente cuando pierdas a tu familia y


a tu manada por traicionar a los de tu propia especie.

Se abrió paso lento de nuevo hacia el cuerpo de la leona.

—Vas a bajar esa colina. Pero no volverás a subir aquí, Sissy Mae. Nunca serás
bienvenida otra vez. No aquí.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Agarrando el tobillo de la leona, dijo:

—Y llévate a tu gato contigo. —Ella los miró furiosamente por encima del
hombro—. Y yo me llevaré el mío. Tengo uso para los huesos de ésta.

Sin decir nada más, ella regresó a su choza, arrastrando la leona detrás de ella.

Mitch miró a Sissy. Confiaba en que ella supiera si deberían recuperar el cuerpo de
la hembra o no. El policía en él quería intentarlo. Al león honestamente no le podría
importar menos.

Sissy negó con la cabeza y se alejó. Mitch, después de una cuidadosa mirada más a
su alrededor, la siguió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 28

Ronnie los vio primero, probablemente porque no había quitado los ojos del
bosque desde que había escuchado el rugido de Mitch.

Cuando su amiga salió y Mitch apareció detrás de ella, corrió hacia Sissy. En el
momento en que la rodeó con sus brazos, Sissy cambió. Ronnie la abrazó y contuvo
las lágrimas. Honestamente había temido no volver a ver a Sissy nunca más. Esos
que habían trepado a la colina sin invitación, sin permiso, habían desaparecido o
habían regresado… mal.

El poder que ejercía la anciana rivalizaba con la mayoría, y ella odiaba a todo el
mundo.

—Estoy bien. Estamos bien.

Ronnie retrocedió.

—¿Ella te dejó ir?

—No tuvo mucha elección.

Era una frase sencilla, pero tronó a través de las lobas. Ellas entendieron su
verdadero significado. El poder de Sissy nunca volvería a ser cuestionado. Y sólo los
más valientes la desafiarían por la posición de Alfa.

Ronnie sonrió. Orgullosa. Sissy había recorrido un largo camino desde que una
pequeña de tres años de edad un día le dijo, “A partir de ahora seremos amigas. No
eres tan bonita como yo”.

—Me alegro de que estés bien, Sissy.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Sí. Yo también.

Un Mitch desnudo y corriendo pasó junto a ellas, agarró la mano de Sissy


mientras lo hacía y la arrastró hacia los coches.

—Vamos. Tenemos que irnos.

—¿Irnos? ¿Irnos a dónde?

—¡El partido!

Sissy se congeló, todas lo hicieron y lo miraron boquiabiertas.

—No puedes estar hablando en serio—ladró Sissy.

Mitch se enfrentó a ella.

—Amor, soy el receptor abierto. El equipo depende de mí.

Ronnie estaba detrás de Sissy y dijo lo que todas estaban pensando:

—Oh, Dios mío. Él es uno de ellos ahora.

* *

—¿Dónde diablos has estado? —preguntó Travis. Toda su pierna derecha estaba
enyesada, y su compañera lo había puesto en una silla de ruedas. Sissy tenía
dificultades para no reírse.

—Él estará listo en cinco. —Ella y Dee se apresuraron a ponerle su jersey sobre las
hombreras.

—Será mejor que lo esté. El juego está a punto de comenzar.

—Lo sé. Lo sé.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Una vez que lo tuvo listo, Sissy le tendió su casco. Por desgracia, no era el que
había usado con su hermano. Definitivamente habría sido genial que usara ese casco.

—¿Estás listo, amor?—ronroneó ella.

—Nací listo, amor.

—¡Dejad eso los dos!—gruñó Travis.

—¿Qué ocurre, Travis?—preguntó Sissy, sus labios haciendo pucheros de falsa


pena—. ¿Tus medicamentos para el dolor te ponen un poco de mal humor?

—Sal del campo, Sissy.

—Ya me voy. —Ella se puso de puntillas y besó a Mitch.

Detrás de ella, Bobby Ray se quejó:

—Deja de maltratar a mi hermanita.

Sissy se rió y comenzó a dirigirse fuera del campo con Ronnie y Dee cuando el
entrenador del equipo de los osos Collintown, de dos metros treinta y siete
centímetros, salió disparado hacia adelante.

—No vais a jugar.

Travis miró a Mitch y a Brendon.

—No hay ninguna regla que diga que los gatos no pueden jugar para nosotros.

—No estoy hablando de ellos. Te dijimos antes, Smith, que no jugaríamos si ella—
señaló a Sissy— o ella—señaló a Ronnie—jugaban.

Mitch la miró.

—Eh... ¿Sissy?

Sissy se volvió hacia el entrenador.

—No puedo creer que todavía estés echándonos en cara eso. ¡Han pasado años!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Estuvo en silla de ruedas durante tres meses. ¡Un cambiante! ¡En silla de ruedas!

—¡Estaba en mi camino!

Travis hizo un gesto a Sissy para que se fuera a las gradas.

—Ve. —Miró al entrenador—. No van a jugar. Están aquí sólo para ver.

—Mejor que sea cierto. Si entran al campo, en cualquier momento, pierdes.

—Entonces—dijo Mitch, claramente disfrutando el alto nivel de fastidio de Sissy—


, odias el juego no porque es aburrido o estúpido como siempre has dicho. Sino
porque los chicos grandes no te dejarán jugar.

—¿Los chicos grandes? Más como bebés grandes.

Brendon observó a los osos mirar a Sissy y a Ronnie.

—¿Qué fue exactamente lo que hicieron?

Sissy iba a responder, pero Bobby Ray negó con la cabeza.

—¿Recuerdas lo que prometiste como parte del acuerdo del proceso judicial?

—¿Acuerdo?

—¡Oh, olvídalo! —Ella se giró sobre sus talones y caminó dando pisotones hacia
las gradas.

Cuando se acomodaron, Dee le recordó entre risas a Sissy:

—Te dije que esos osos nunca lo dejarían pasar.

* *
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ese oso lo golpeó tan fuerte que Mitch voló justo a la zona de anotación con la
pelota apretada en sus brazos. Sabía por el rugido y los aullidos de la multitud que
había anotado el touchdown ganador.

Una gran mano se extendió hacia él, y él la agarró. Brendon lo puso en pie y le dio
una palmada en los hombros. En algunas culturas, incluso podría considerarse
cariñoso, en otras, era un ataque.

—Muy bien, hermanito.

—No puedo ver correctamente. Pero eso está bien.

—Ese oso andaba a la caza de ti.

—¿Y dónde diablos estabas tú?

—Sacando a los otros osos que andaban a la caza de ti. —Brendon sonrió—. Sabía
que tenía alguna habilidad.

—Mientras tengamos una pelota fuera de tus manos.

—Come…

Brendon nunca llegó a terminar el insulto cuando Sissy corrió y se lanzó contra
Mitch. Los brazos alrededor de su cuello, las piernas alrededor de su cintura, ella
besó el casco ya que él no se lo había quitado todavía.

—¡Has estado tan caliente!

Con un brazo debajo del culo de Sissy, Mitch utilizó el otro para quitarse el casco.

—Bésame, amor.

Ella lo hizo, y todos los dolores, sufrimiento y cansancio de las últimas horas se
desvanecieron. Las manos femeninas se clavaron en su pelo, y ella empujó su cuerpo
contra el del él.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Podrían hacer eso más tarde?—se quejó alguien, pero Mitch no sabía quién o si
importaba.

Sin embargo, Sissy retrocedió un poco y le sonrió.

—Tengo que llevarte a una cama.

—¿Quién necesita una cama?

—Voy a vomitar. —Smitty se empujó más allá de ellos—. ¡Y voy a decírselo a


padre!

Antes de que Mitch pudiera torturar a Smitty un poco más, vio a Dez con su
teléfono celular, mientras se pasaba las manos por el pelo. Parecía frustrada y
preocupada. Cuando su mirada se elevó a la altura de la de él y luego rápidamente la
apartó, Mitch supo que lo querían de regreso para testificar.

Supo que Sissy también comprendió eso, cuando le susurró al oído:

—Es hora, ¿no?

—Sí, amor.

Respiró hondo, sus brazos y piernas se apretaron alrededor de él.

—Pero tenemos esta noche. Y todo el día de mañana.

—Tenemos esta noche. Y mañana.

Descansando su frente contra la de él, ella suspiró:

—Todo el día de mañana...


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 29

—¡Levántate!
Mitch trató de despertarse, decidió no hacerlo y se volvió.

—¡¡¡Levántate!!!

—¿Qué?

—Necesitas moverte… ¡ya!

La ropa lo golpeó en la cara.

—Vístete y sal.

—¿Es así como tratas a todos tus hombres, Sissy?

Ronnie apareció en la puerta.

—¿Por qué sigue aquí?

—¡Porque no se moverá!

Mitch se incorporó.

—¿Qué demonios está pasando?

—Papi.

Él frunció el ceño.

—No comiences a llamarme así, Sissy. No soy uno de esos tipos que encuentran
eso caliente.

—No tú, idiota. Mi padre.

—¿Qué pasa con él?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Ellos están volviendo a casa. —Ronnie recogió la ropa que Sissy le había
lanzado, y se la tiró a la cabeza—. Nuestros padres estarán en casa en una hora. Así
que levanta el culo.

—Brendon y tú limpiaréis la casa de Ronnie. Nosotras limpiaremos ésta.

—Señoras... ¿no estáis un poco demasiado creciditas para esto?

Las dos lobas lo rodearon y él levantó las manos antes de que pudieran comenzar
a golpearlo.

—Está bien. Está bien. Voy.

* *

Todos los muebles fueron puestos de nuevo en el lugar correcto y cualquier cosa
dañada durante la lucha entre la leona y Dee reparado u ocultado. Cambiaron las
sábanas, casi todas las superficies disponibles se habían restregado y se había
eliminado cualquier rastro de ADN felino. Sissy estaba dando la vuelta a los cojines
del sofá para esconder los arañazos de las garras, cuando oyó el vehículo detenerse
en el camino.

—¡Están aquí! —Ronnie bajó corriendo las escaleras, Dee detrás de ella—. ¡Ellos
están aquí!

—¡Lo sé! —Sissy empujó los cojines y los acomodó hasta que quedaron perfectos.

Las puertas del coche se cerraron, y ella podía oír la voz baja de su padre
quejándose de algo y la risa de su madre respondiendo. Mientras sus pasos subían
hasta el porche, Sissy dio un rápido repaso, sus ojos registraron toda la habitación,
buscando cualquier cosa que pudiera notar su madre.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

La puerta de la sala familiar se abrió y Ronnie y Dee se alinearon a su lado. Su


madre entró y se detuvo cuando vio a su hija de pie allí. Sus ojos se entrecerraron, e
inmediatamente, su mirada acusadora barrió la habitación.

—Muévete, mujer. Estoy agotado. —Bubba Smith entró en la habitación, pero se


detuvo cuando vio a su hija—. ¿Sissy Mae?

—Hola, papi. —Rápidamente se acercó a él y le rodeó los hombros con los


brazos—. ¿Te lo has pasado bien?

Bubba gruñó.

—Prefiero quedarme en casa.

—Puedes dejar de decir eso ahora que estamos en casa. —Su madre dejó caer su
bolso sobre la mesa—. Ronnie Lee, tus padres están de vuelta en su casa... donde
deberías estar.

—Este... bueno...

Janie parpadeó.

—Buen Dios... ¿Dee-Ann?

—Hola, tía Janie.

—¡Dios, muchacha! ¡Ven aquí! —Dee entró en el abrazo de su tía—. Estoy tan
contenta de que estés en casa.

—Yo también.

Janie se apartó.

—¿Que le pasó a tu cara? ¿Y por qué estás cojeando? —Sus labios se apretaron—.
¿En qué te ha metido Sissy ahora?

—De acuerdo. Me voy.

Bubba agarró el brazo de su hija antes de que pudiera irse furiosa.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Te detendrás ahora mismo. —Deslizó a Sissy frente a él y le dio unos golpecitos
debajo de la barbilla, con ojos cálidos—. ¿Por qué no me cuentas lo que está pasando,
Cari?

* *

Mitch tomó el té dulce que la madre de Ronnie le entregó. Él le dio una sonrisa
que ella no regresó. Tomó su propio vaso y se sentó en el sofá opuesto al de él y Bren.

—¿Y dónde está ella?

—En casa de Sissy.

La mujer soltó un largo suspiro.

—Típico. Por allí con Sissy, pero no aquí para verme. O ver a su padre.

Mitch abrió la boca para defender a Ronnie, pero Bren golpeó ligeramente la
rodilla contra la de su hermano.

—¿Tenéis hambre? —Bren asintió y la señorita Tala soltó otro suspiro—. Bien.
Supongo que eso significa que tengo que cocinaros algo, ya que esa hija mía no está
aquí para ocuparse de su hombre.

Una vez más, Mitch fue a decirle que ella no tenía que hacer nada, pero el codo de
Bren se estrelló contra su costado.

Ella se levantó y miró a los dos felinos.

—¿Bistec está bien para vosotros?

Los hermanos asintieron con la cabeza.

—Los chicos están regresando con su padre. Supongo que tengo que hacer lo
suficiente para ellos, también. —Ella negó con la cabeza y salió de la habitación.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Bren…

—Ni una sola palabra, Mitch. Ni una palabra.

* *

Bubba acompañó a su niña al coche de alquiler. Ella le había contado todo...


bueno, le había contado lo suficiente. Lo suficiente para saber que podía haberla
perdido.

Lo suficiente para saber que estaba locamente enamorada de un maldito gato. Ella
no había dicho las palabras, pero Bubba conocía las señales. Él no culpaba al gato,
sólo significaba que el felino tenía buen gusto. Pero siempre había esperado que Sissy
encontrara un bonito lobo para asentarse. A la larga, sin embargo, todo lo que le
importaba era que su niña fuera feliz.

Y porque ella era muy parecida a su madre, no cualquiera podría mantenerla feliz.

—¿Entonces testifica mañana?

—Hay algunos preliminares o lo que sea, pero más o menos.

—¿Estarás allí con él?

—Sí, señor.

—¿Y después?

—Papá... no lo sé. Lo amo.

—Lo sé. —Bubba besó su frente—. Pero no olvides, Sissy Mae, que tu manada te
necesita. Y que tú los necesitas más.

Ella envolvió sus brazos alrededor de él y le dio uno de sus cálidos abrazos.

—Lo sé, papá.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Te amo—le recordó roncamente, y dio un paso atrás—. Ahora es mejor que
salgas de aquí. Tienes un largo vuelo por delante.

Bubba se paró en su porche y observó cómo su bebé se alejaba mientras Dee-Ann


saludaba con la mano y se dirigía a pie hacia el bosque, camino de la casa de Eggie.

—Está bien, cariño. —Janie deslizó su brazo alrededor de su cuello—. No te


preocupes ahora.

Bubba rozó su cabeza contra la mejilla de Janie. Ella todavía tenía la piel tan suave.

—Voy a entrar y echar un buen vistazo—dijo—. Esa hija tuya estaba escondiendo
algo.

—¿Sabes?—dijo después de besar su mejilla y verla alejarse—. Noté algo cuando


Sissy nos estaba contando lo que había estado pasando por aquí.

—Jesús—dijo Janie, abriendo la puerta de tela metálica—. ¿Qué?

—Me di cuenta de que lo que ella estaba diciendo tú parecías saberlo ya. Y
recibiste un par de llamadas de tus hermanas ayer o antes de ayer.

Su compañera se detuvo frente a la puerta, sonrió y entró en la casa.

Riéndose, Bubba puso las manos sobre sus caderas y miró por encima de su
territorio. Estaba tan contento de estar en casa. Tú podrías quedarte con esos barcos,
viajes y cruceros, una pérdida de tiempo en su opinión.

Sus hermanos salieron del bosque, ya como lobos y queriendo una buena cacería.
Sonriendo, Bubba se quitó la ropa y comenzó a cambiar.

—¡Maldita sea!—oyó a Janie gritar desde la sala familiar—. ¿Qué diablos les pasó a
mis cojines del sofá?

Ella irrumpió furiosa en el porche de nuevo, con el cojín del sofá en la mano, pero
cuando vio a Bubba trotando por las escaleras hacia su familia, le espetó:
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¡Y mejor será que no me entere de que están jugando de nuevo al juego de la
cuerda con ese maldito cocodrilo!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 30

—¿Estás listo?
Mitch asintió.

—Seh, estoy listo.

Ellos habían vuelto a Filadelfia hacía tres días, su testimonio había sido pospuesto
hasta esta mañana. Como había prometido, Sissy vino con él.

Él se tironeó la corbata de nuevo, y Sissy juguetonamente abofeteó sus manos.

—Vas a terminar estrangulándote.

—No me gusta usar estas cosas.

—Yo te odio cuando las usas. Pero tienes que verte respetable.

Miró por las ventanas el SUV que la policía había utilizado para transportarlo
hasta aquí. Anoche había comenzado a llover, y no parecía mostrar señales de parar
pronto.

—¿Quieres acabar con esto?

—Sí. Vamos.

Golpeó la ventanilla y una de los escoltas policiales le abrió la puerta. Caminó


alrededor del vehículo y encontró a Sissy ya saliendo antes de que alguien le pudiera
abrir la puerta.

Ella lo tomó de la mano y entraron en el juzgado.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Sissy sabía que algo se había acabado cuando se le acercó esa gata de mal genio
ayudante del Fiscal de Distrito.

—Necesito hablar contigo y con ella. —Ella se alejó, Sissy y Mitch la siguieron.
Entró en una habitación y esperó hasta que estuvieron dentro, luego cerró de un
portazo.

—¿Quién? ¿Quién fue?

Mitch miró a Sissy antes de darle a la mujer un desvalido encogimiento de


hombros.

—No sé de lo que estás hablando, Jen.

Ella arrojó una carpeta en la enorme mesa que ocupaba la mayor parte de la
habitación. Ésta se abrió de golpe, y las fotos se esparcieron a través de la superficie.

Mitch se inclinó, moviendo las fotos con las puntas de los dedos.

—Es O 'Farrell.

—Lo que quedó de él—gruñó Jen.

Después de unos momentos, Mitch parpadeó y se enderezó.

—Un momento. ¿Crees que tuve algo que ver con esto?

—Detective, todo el mundo conoce a su madre.

—¿Mi madre? ¿Estás culpando a mi madre?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Y luego está su nueva novia… Huckleberry Hound19.

—Cuidado—se burló Sissy—, o es el momento para una desungulación.

—Ella tiene un tío en la cárcel—dijo la hembra casi gruñendo.

—En Tennessee. Y él no se relaciona amistosamente con los Yankees.

Mitch levantó la mano.

—Ya basta. —Miró a la ayudante del Fiscal—. ¿Y ahora qué?

—¿Qué quiere decir con ahora qué'? Ahora no hay nada. Se acabó.

—¿En serio? —Mitch echó un vistazo a Sissy y se encogió de hombros—. Eso es


una especie de baldazo de agua fría.

—¿Sabes lo que encuentro verdaderamente fascinante? —Jen descansaba contra la


mesa, con los brazos cruzados sobre el pecho. Parecía haberse calmado de repente,
incluso tenía una sonrisa en la cara, pero Sissy no se lo creyó ni por un segundo. La
mujer estaba cabreada—. Que al parecer la recompensa por tu cabeza ya dejó de ser
fascinante.

—Sí, pero con O 'Farrell…

—Y en realidad se rumorea que eres intocable.

Mitch lucía como que quería aflojarse la corbata de nuevo.

—¿Cómo?

19
Nos referimos a este dibujo animado.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—De hecho, se rumorea, y ten en cuenta que sólo estoy repitiendo lo que he oído,
que si resultas muerto o herido o incluso tocado en modo alguno, el que lo hizo
morirá en represalia.

—Jen…

—No. Espera. Se pone mejor. Al parecer, viene de Pete O 'Farrell. No Petey. Él está
muerto. Sin embargo, su hijo, que se podría pensar que también te querría muerto,
aunque sólo fuera por principios. Parece quererte sano y salvo por muchos años.

—Eh...

—Oh, y las personas en tu antiguo vecindario tienen miedo de pasar por delante
de la casa de tu madre.

—Jen, estoy realmente…

—No, no. No hablemos de eso. —La gata de mal genio se empujó lejos de la mesa
con su mano y la rodeó, recogiendo la carpeta y guardando las fotos—. No obstante,
es gracioso. Cómo se puede conseguir estar tan cerca del objetivo, sólo para que te lo
arrebaten. —Ella metió la carpeta en su maletín—. Todo ese trabajo. Todo ese
esfuerzo. Se ha esfumado. —Agarrando las asas del maletín con ambas manos, se
paró frente a Mitch y lo miró atentamente—. Así que dime, detective, ¿planeas
permanecer en la Fuerza?

Mitch carraspeó.

—No. Iba a renunciar al final del juicio.

—Oh... bueno, ¿no es eso una suerte? Ahora puedes ir y hacerlo hoy mismo. Todo
parece estar poniéndose en su lugar para ti. Tu vida está resultando tan bien. —Ella
escupió la última parte de la frase entre dientes, antes de salir de la habitación.

Mitch miró a Sissy.

—Chica nerviosa.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Va a volver?

—De alguna manera lo dudo.

Después de varios minutos de silencio embarazoso, preguntó Sissy:

—¿Qué quieres hacer ahora?

—Bueno, yo... —Mitch negó con la cabeza—. Olvídalo.

—Dilo.

—Seguro que te vas a enfadar.

—Sólo dilo, Mitch.

—Está bien. Tengo hambre.

—Mitchell.

—Tú preguntaste. Tengo hambre. —Su sonrisa era amplia y adorable—.


Aliméntame.

* *

Mitch miró a su madre.

—Si descubro que me estás mintiendo… ¡oooh, estofado!

Devoró el plato de estofado que Gwen le puso adelante.

—No estoy mintiendo. No tuve nada que ver con que O'Farrell lo comprara.

Mitch dejó escapar un suspiro.

—De acuerdo. Bien.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Mira, yo iba a esperar hasta que testificaras primero... luego lo iba a matar. Así
podrías sentir que has logrado algo. Entonces el tío Joey fue...

Mitch levantó la mano.

—Por favor, no digas otra palabra.

—Si pero…

—No. No digas nada más. Y nunca se volverá a mencionar, nunca más. ¿De
acuerdo, Ma?

—Si vas a ponerte así, de acuerdo. ¿Quieres comer algo, niña?

Sissy parpadeó ante el abrupto cambio de conversación de su madre.

—No, gracias, señorita O'Neill.

—Roxy, niña. Roxy.

—Haz lo que te estoy diciendo, Ma. ¿De acuerdo? —Mitch echó un vistazo
alrededor de la mesa y luego a su hermana—. ¿Pan?

Sissy levantó las manos.

—Comiste hace dos horas.

—¿Por qué insistes en tener esta discusión todo el tiempo?

—Porque continuo esperando que algo cambie... preferentemente tú.

—No voy a cambiar. Me gusto como soy. Soy perfecto.

—Delirante es lo que eres.

—Vosotros dos—su madre tomó la mejilla de él con la mano izquierda y la de


Sissy con la derecha, y luego las apretó hasta que sus labios se fruncieron y eso dolía
un poco—tan puñeteramente lindos.

—¡Ma!
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

* *

Janie Mae cosía su sección del edredón mientras tres de sus hermanas trabajaban
en las suyas. La cuarta hermana, Darla, estaba hablando por teléfono en la parte
principal de su pastelería.

—Esto va a ser hermoso cuando lo hayamos terminado, Janie Mae. —Francine


examinó la colcha casi terminada.

Habían estado trabajando en ella un par de veces al mes durante los últimos
meses. Janie sabía que sería para Sissy y Mitch. Lo supo mucho antes de que Sissy o
Mitch lo supieran. Los dos, duros de mollera como tablas de madera.

—Creo que sí. Me encantan estos colores. Pero haré que una de vosotras se la dé a
Sissy. Si se la doy yo, automáticamente la odiará.

Roberta negó con la cabeza.

—Ambas sois patéticas.

—No fui yo quien tuvo una pelea con su madre en el funeral del tío Wayne.

—¡Ella la empezó!

Darla regresó, acomodándose en su silla y recogiendo la sección donde la había


dejado.

—Todo está arreglado.

—Bueno. ¿Y cómo está Eustice?

—Lo está haciendo bien. La prisión lo satisface.

—Siempre lo pensé—masculló Francine.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Ellos creen que, de alguna manera, unos perros callejeros entraron en la cárcel,
así que estamos bien.

Janette se restregó los ojos.

—¿Cómo creen que unos perros callejeros entraron en una cárcel?

—Porque nadie quiere saber la verdad—explicó Darla—. Prefieren creer que una
pandilla de pitbulls se está metiendo en las cárceles para atacar aleatoriamente a los
mafiosos, en lugar de que los humanos están cambiando a los lobos y
destrozándolos mientras están en la ducha.

—Eso es triste. Los seres humanos son tristes.

—¿Y cómo está Travis?—preguntó Roberta, ya olvidando lo que habían hecho


para proteger a un rey de la selva de casi dos metros.

—Oh, está bien. —Janie hizo un gesto vago con la mano antes de regresar a la
costura—. Quejándose como un bebé grande. Pero por lo que he oído, merecía lo que
consiguió. Lo que le dijo a su hermana menor estuvo mal. Y Sammy lo manejó bien.
Será un buen Alfa. Bubba lo cree ahora.

—Te dije que ese muchacho sería Alfa de este pueblo algún día. Es inteligente,
tranquilo, y su compañera me gusta mucho más.

—Y vas a decirle a Sissy que lo que Travis hizo estuvo mal, ¿verdad, Janie?

Janie sonrió burlonamente ante la pregunta de Francine.

—En realidad, le dije que era una malagradecida y que no debería haber
molestado a su hermano mayor.

Tres de sus hermanas se rieron, y Francine la miró con disgusto.

—¿Qué te pasa?

—No estoy haciendo las cosas fáciles para esa chica. No voy a tener una de esas
hijas que se sienta a hablar constantemente de lo grande que era cuando tenía
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

dieciséis años. Hay un mundo entero para ella, y espero que salga a buscarlo. Nada
va a retener a mi hija. —Ella sonrió con orgullo, pensando en lo lejos que Sissy había
llegado y cuánto más lejos tenía que llegar la mocosa—. Ni siquiera yo.

* *

—Mitch. Despierta, cariño.

Oh, sí. Definitivamente podía despertar con esa voz todas las mañanas.

Sonriendo, con los ojos aún cerrados, trató de alcanzarla, pero Sissy se rió y le
apartó las manos con un golpe.

—Tienes que levantarte.

—¿Por qué? ¿No puedo dormir un par de horas más? Ni siquiera hay luz.

—Eso es porque son las siete de la tarde.

Mitch se obligó a abrir un ojo.

—Entonces, ¿por qué me despiertas cuando acabo de empezar a echarme la siesta


hace una hora?

—Porque en realidad empezaste a echártela hace cuarenta y ocho horas.

Ahora los dos ojos de Mitch estaban abiertos.

—¿Qué?

—No hay necesidad de gritar. Adivino que necesitabas el sueño.

—¿Estás segura?

Sissy sonrió.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Si estoy segura de que has dormido cuarenta y ocho horas? Sí, estoy segura. A
excepción de caminar a tientas al baño un par de veces, has estado fuera de combate.
Afortunadamente, no fue debido a la pérdida de sangre esta vez.

Ella le palmeó la pierna.

—Vamos. Hora de levantarse. Tu madre te hizo la cena.

—Estoy levantado. —Hizo un gesto hacia la tienda de campaña que estaba


formando con las sábanas—. Es hora de que te pongas manos a la obra.

—Eso es encantador.

—Nunca te prometí que sería encantador. —Por supuesto, ahora que él lo


pensaba, Mitch no había prometido a Sissy nada. No había podido hacerlo. Pero
ahora, eso ya había terminado. O 'Farrell estaba muerto, y la recompensa por su
cabeza milagrosamente desaparecida, no indagaría sobre eso. Algunas preguntas no
deberían ser contestadas.

Aunque todavía tenía que ser precavido. Por supuesto, siempre era precavido. Así
que en este momento, absolutamente nada se interponía entre Sissy y él para hacer
esta cosa para siempre.

Cuando él no entró en pánico, ni trató de salir corriendo, o vomitar, miró a Sissy.

—¡Ay no! ¿Por qué me miras así?

—Tenemos que hablar.

—¿Puede esperar? ¿Tal vez más tarde esta noche? —preguntó esperanzada.

—No. Quiero hablar ahora.

Sissy miró hacia la puerta, suspiró y se sentó en la cama.

—Está bien. Habla.

—Es acerca de nosotros y donde queremos que esta cosa vaya...


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Y fue cuando Sissy tomó su dedo índice e hizo círculos con él. ¿Le estaba diciendo
que se diera prisa?

—Si no quieres esto, sólo dímelo, Sissy, así podemos terminarlo. —Pero tan pronto
como las palabras salieron de su boca, lamentó decirlas. Él no quería terminar con
esto. La amaba. Más de lo que jamás se había dado cuenta.

Sissy se golpeó las manos contra las rodillas y se puso de pie.

—No quiero que esto se termine—gruñó—. ¡Pero necesito que te des prisa!

—¿Por qué diablos?

Fue cuando ella fue hacía él y le retorció uno de los pezones, lo que le dolió
muchísimo.

—¡Ay!

—¡En la planta baja, hay un salón lleno de gente esperando para que tu culo tonto
baje las escaleras y que todos puedan gritar “sorpresa”, porque es un maldita fiesta
sorpresa de Padre y muy Señor mío!

—¿Fiesta?

—Sí. Fiesta. ¡Para ti! Hay comida, la suficiente incluso para ti, pastel, y para mi
horror... una máquina de karaoke. Y para demostrar lo mucho que amo tu culo
yankee, voy a estar haciendo mi interpretación de The Runaways 'Cherry Bomb' con
Ronnie Lee a la guitarra . Pero no puedo hacer nada hasta que ¡saques ese gran culo de
gato de la cama, entres en la ducha y luego vayas a la planta baja, en los próximos diez
minutos!

Mitch la miró con calma.

—Si hubieras dicho eso en primer lugar...

Cuando sus ojos se movieron y vio un destello de colmillo, Mitch se rió y agarró
su mano, tirándola sobre la cama con él.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Lo siento. Lo siento, lo siento, lo siento.

—Mejor que lo hagas. Y cuando vayas abajo, es mejor que parezca sorprendido,
señor.

—Sí, señora. —La besó en la nariz—. Prometido. Total shock y asombro.

—No exageres. Sólo finge estar sorprendido.

* *

Había sido idea de su madre, y Sissy no estaba segura de lo bien que se resultaría.
Pero hasta ahora, había sido perfecto. Una fiesta para Mitch donde la manada de ella,
una buena parte de la de Jessie Ann, la manada de Roxy, y los gemelos Shaw tenían
el lugar completamente abarrotado.

Pero era agradable. Y divertido.

Usando guantes de horno, Sissy sacó la gran sartén de macarrones con queso del
horno y la colocó sobre la mesa de la cocina. Deseando darle unos momentos para
enfriarse, se quitó los guantes y se dio la vuelta.

—Oh. —Ella retrocedió un paso. Bobby Ray.

—Hermanita.

—¿Todo está bien?

—Sip.

—Es tan difícil de contar contigo a veces. —Cerró la puerta del horno y lo apagó—
. ¿Hay algo que quieras?

—Hable con Dee-Ann hoy.

—¿Y? — Sissy empujó a su hermano cuando éste dejó de hablar y se quedó allí.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Está pensando en ello.

—¿Por qué pensando y no aceptando? ¿No fuiste persuasivo?

—¿Qué quieres decir?

—Lo que te dije—suspiró—. ¿Le dijiste que nos encantaría que se mudara aquí y
se uniera a nuestra manada? ¿Le dijiste que nos encantaría que fuera parte de la
familia? ¿Le dijiste que nos encantaría que viniera a trabajar para nosotros?

—¿Trabajar para nosotros? ¿Quieres decir trabajar para mí, verdad? Trabajar para
Mace.

—¿Le has dicho todo eso?

Bobby Ray se encogió de hombros.

—Lo resumí.

Sissy levantó las manos y le dio la espalda.

—Está bien. Haré una llamada de seguimiento. Te juro, Bobby Ray, que no tienes
el sentido común que Dios le dio a un conejo.

—Tengo una propuesta para ti—dijo, cortando sabiamente una de sus potenciales
diatribas. Incluso ella sabía que una vez que se pusiera en marcha, realmente podría
perderse.

—¿Para mí? —Ella se puso de frente a él—. ¿Tengo que donar un riñón?

—No.

—¿Convertirme en una persona mejor?

—No.

—¿Lograr la paz en el mundo?

—Sissy Mae.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Ella rió.

—Lo siento. ¿Cuál es tu propuesta?

—Estamos trabajando con ese perro salvaje asiático…

—¿Cuál?

—El amigo de Jessie Ann. —Su hermano gruñó un poco.

—Oh. Kenshin Inu. Debe interesarle ella en serio. La miraba con tanto anhelo en la
boda.

Bobby Ray hizo un intento de irse, y Sissy agarró su brazo.

—Estoy bromeando. Juro por Dios que estoy bromeando. —Sin dejar de reír, ella
tiró de él.

—Eso no es divertido.

—Entonces, ¿cuál es la proposición?

—No puedo pedir a Mace que abandone a Dez y Marcus durante al menos tres a
seis meses. Y ahora que Jessie Ann está embarazada…

—¿Quieres que vaya a Japón?

—A trabajar, Sissy. A. Trabajar. No a empezar mierda. No a correr. No a apostar. Y


definitivamente no a ser arrestada o poner a todo Japón en tu contra. Recuerda, no
estoy aparcado a la vuelta de la esquina como antes. —Se metió las manos en los
bolsillos de los pantalones vaqueros—. ¿Estás interesada?

Ella chilló, como lo hacía en ocasiones como ésta, y se lanzó a los brazos de su
hermano. Él la atrapó y la abrazó.

—Estarás trabajando directamente con Kenshin y su gente. Todos perros salvajes


—Él la alejó un poco—, así que se amable.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Cariño, nací amable. La gente me ama. Y Mitch viene conmigo. —Ella chilló de
nuevo y abrazó a su hermano. Este vez, él no le devolvió el abrazo.

—Yo no estuve de acuerdo con eso.

Sissy se alejó de él.

—Pero lo estarás, Bobby Ray.

Bobby Ray cruzó los brazos sobre el pecho y apartó las piernas.

—¿O qué?

Sissy imitó su postura.

—O Mitch viene conmigo... o te acostumbras a encontrar a tu esposa escondida en


los árboles.

—Eso es mezquino.

—Soy Smith. ¿Que esperabas?

—Buen argumento.

Los hermanos se miraron fijamente durante largos minutos hasta que Bobby Ray
gruñó:

—Está bien. Puede ir.

Sissy chilló y se arrojó a los brazos de su hermano.

—Dios, Sissy. ¡Deja de hacer ese ruido!

* *

Mitch se movió furtivamente detrás de su hermana mayor, Marissa. Se inclinó y le


susurró al oído:
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—He oído que lloraste por mí.

Todo su cuerpo se endureció y ella no lo miró. Cuando se encontraron con


anterioridad esa noche, él sólo había conseguido que le dijera:

—Me alegro de que no estés muerto, ya que Bren probablemente no hubiera


dejado de lloriquear por ello.

Para ser honesto, ella había pedido ser torturada.

—Era… temprano. Y estoy relativamente segura de que todavía estaba borracha.

—O—se movió alrededor de ella hasta que estuvieron cara a cara—, amas a tu
hermano pequeño y estabas aterrorizada de que nunca pudieras decirle cuánto.

—¡Puaaajjjj! —Ella pasó junto a él—. ¡Estúpido!

Se echó a reír y Marissa regresó. Le agarró la cara y le dio un beso en la mejilla,


luego le dio una bofetada. Fuerte. La clase de cosa muy de Marissa.

Sin otra palabra, o bofetada, ella se marchó con paso airado.

Brendon negó con la cabeza.

—Nunca sabes cuándo renunciar, ¿verdad?

—No. Ni siquiera un poco. —Mitch levantó su botella de cerveza vacía—.


¿Quieres otra?

—Sí. Por supuesto.

Mitch tomó la botella vacía de su hermano y entró en la cocina. Las hembras


estaban preparando más comida, pero podía oler los macarrones con queso de Sissy
por encima de todo. Empezó a caminar hacia ellos, listo para sumergirse, cuando oyó
el golpe en la puerta trasera.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Dejando caer las botellas en un bote de basura para reciclables, su madre era
sorprendentemente “verde”, se dirigió a la puerta. Pero cuando la abrió, sólo pudo
quedarse mirando.

—¿Me vas a invitar a entrar?

—Sí. Claro. —Mitch dio un paso atrás, permitiendo que el hombre mayor entrara.

—He oído que tuviste algunos problemas.

Mitch se echó a reír.

—Podrías decirlo así.

—Me alegra ver que estás bien.

—Gracias.

Brendon entró en la cocina.

—Oye, Ronnie quiere un... —Se detuvo ... y se quedó boquiabierto—. ¿Papá?

—Brendon.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Alden Shaw se acomodó torpemente el paquete que había atado a su espalda.

—Recibí un mensaje de tu hermana. Sin embargo, demoró un tiempo en llegarme.


Estaba en una reserva natural en África.

Mitch tenía que admirar a su padre por eso. Le encantaba correr con los felinos
grandes cuando podía, y viajaba a África, la India y Siberia constantemente. Mitch ni
siquiera sabía cuándo su padre estuvo por última vez en Nueva York, mucho menos
en Filadelfia.

—Necesitaba ver si mi familia estaba bien. —Miró entre sus dos hijos—. Te veo
bien.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Necesitó mucho esfuerzo para no reírse, así que Mitch preguntó:

—¿Te gustaría quedarte un rato?

—Si a tu madre no le importa.

—Es mi fiesta. Te quiero aquí. Y ella adora a su hijo.

Alden sonrió.

—Bueno, cuando lo pones así. —Aferró las correas de su mochila y empezó a


deslizarlas de sus hombros. Se volvió para que Brendon pudiera ayudarlo a sacar el
paquete. Y mientras los dos se encargaban de eso, Sissy entró en la habitación. Ella le
guiñó un ojo a Mitch y señaló los macarrones con queso. Él asintió vigorosamente, y
con una carcajada, Sissy fue a preparar algo para él.

Con la mochila quitada, su padre se volvió.

—¿Tienes hambre?

—Estoy muriendo de hambre.

Mitch señaló a la mesa llena de comida.

—Tenemos cosas aquí y en el comedor, así que...

—¿Janie Mae?

Sissy se quedó paralizada en medio del acopio del montón de comida en el plato
de Mitch y, con la cuchara en alto, se volvió lentamente.

—¿Cómo me llamaste?

—Lo siento. Cuando te vi por detrás, pensé que lucías como...

—¿Mi madre?

Alden levantó las manos, con las palmas hacia fuera, como Mitch hacía con
frecuencia.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Tu madre cuando tenía diecinueve años... si eso ayuda.

—Es probable que no—masculló Brendon a Mitch.

Todavía con esa cuchara levantada, aunque Mitch estaba agradecido que no fuera
un cuchillo, preguntó Sissy:

—¿Conocías a mi madre?—preguntó Sissy.

—Fue hace muchísimo tiempo, pero sí. —Y luego sonrió. Y Mitch conocía esa
sonrisa. Él apostaba que había tenido muchas de esas el último par de semanas con
Sissy.

Los ojos de Sissy se cerraron brevemente con horror.

—No puedo creer esto.

—No fue nada realmente. —Alden volvió a sonreír—. Sólo un fin de semana.

Maldita sea. Al menos cuarenta años más tarde, y el viejo todavía podía recordarlo
como si fuera ayer. Y con esa expresión en su rostro, ¡fue ayer!

—¿Tú y mi madre?

Alden, tratando de ayudar, pero sin lograrlo, agregó:

—No fue nada. Ella sólo me estaba usando para poner celoso a un lobo que la
estaba ignorando. Aunque estuve más que feliz de ayudarla.

Mitch empujó a su padre hacia el pasillo.

—Papá, ¿por qué no vas a ver a mamá?

—¿Tengo que hacerlo?

Sissy dejó escapar un suspiro.

—¡Esa mujer me persigue donde quiera que vaya!


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch tomó la cuchara de la mano de Sissy, tratando de ignorar los gruesos trozos
de queso, jamón, y los fideos pegados en ésta, llamándolo.

—No estás teniendo una visión amplia.

—¿No?

—Tu madre. Mi padre.

—No estás ayudando.

—Y un lobo al que estaba tratando de darle celos. Imagínate si eso aparece


durante, digamos, ¿la cena de Acción de Gracias? O Pascua. O un bautismo. Tal vez
cuando el párroco esté cerca... Sissy, imagina las posibilidades.

—Mitchell, esa es una idea horrible, despreciable. —Sissy lo agarró de su camiseta,


acercándolo de un tirón—. Y puedo decir con toda honestidad, que nunca te he
querido más.

* *

Sissy salió al porche trasero y se sentó en la escalinata entre Dez y Ronnie Lee.

—¿Qué está pasando? —Ella se acercó y quitó a su ahijado de los brazos de


Ronnie. Él rió y siseó.

—Dez está teniendo dificultades para lidiar con su nueva vida.

—Es un poco tarde ya que decidió criar con el gato.

—No es eso. Mi problema es todo el submundo delictivo que tenéis.

—¿Submundo?—le preguntó Sissy en voz baja a Ronnie.

—Déjalo pasar.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No es que haya cambiantes. Podría tratar con eso. Pero tienen su propia policía,
unidades militares, agencias gubernamentales. Vuestras propias tiendas para que
podáis comprar esos zapatos gigantes que necesitáis.

—Oye.

—Déjalo pasar—dijo Ronnie de nuevo.

—Quiero decir, ¿de qué otra cosa no soy consciente? ¿Qué más no me han dicho?

—Desiree—suspiró Ronnie—, no vas a saberlo todo. Así es la vida.

—Pero yo quiero saber. La única manera de estar preparado para lo peor es


saberlo todo.

—¿Quieres saberlo todo?— Sissy le hizo cosquillas en las orejas a Marcus.

—¡Sí! Quiero saberlo todo.

—De acuerdo entonces. Descubrí que el padre de Mitch y Brendon, Alden, folló
con mi madre hace cuarenta años. Ahí lo tienes. Ahora sabes absolutamente todo.

Ronnie se puso la mano en el pecho, su boca abierta en estado de shock. Incluso


respiró trabajosamente.

—Ni. En. Broma.

—Dejaste claro tu argumento. —Dez palmeó el hombro de Sissy—. Hay algunas


cosas que nunca quieres saber.

* *

—¿Así que quieres que vaya a Japón?

—No.
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Mitch esperó, pero Smitty sólo lo miraba.

—Pero, ¿me estás enviando de todos modos?

—Sí.

—¿Con Sissy?

Ahí fue cuando el labio superior de Smitty se levantó un poco, mostrando un


colmillo.

—Mira, Smitty...

—Mi hermana—gruñó—. Mi hermanita menor.

—¿Qué puedo decir? Como yo, ella es... apasionada.

—¿Apasionada? ¿Tú eres apasionado?

—Los dos lo somos. Y de manera alucinante. Es nuestro talento... y nuestra


maldición.

—Y ambos son muy irritantes, también.

—He oído eso antes. —Se encogió de hombros—. ¿Preferirías que fuera Gil?

—Eso no es ni siquiera divertido.

—Si ayuda, realmente la amo.

Hubo un pizca de burla ante eso antes de que Smitty hiciera sonar los nudillos.

—Todo bien, entonces—dijo finalmente.

—Gracias.

—Ahora, ¿qué estás planeando?

—¿Qué quieres decir?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—¿Te quedas aquí? ¿Vas a continuar siendo policía? ¿O te vas a quedar con
nosotros y hacer muchísimo más dinero?

Mitch dejó escapar una risa ronca que esperaba no le sonara tan amarga a Smitty
como le sonaba a él.

—Creo que terminé de ser policía. Vaya a Japón o no, estaba esperando quedarme
contigo y Mace. Buenos momentos, escasa probabilidad de peligro, alta
remuneración, y tu caliente hermana.

Smitty soltó una carcajada y se alejó, diciendo por encima del hombro:

—Por supuesto, espero que sepas en lo que te estás metiendo, viejo.

Mitch no lo sabía, pero que no podía esperar para averiguarlo.

* *

Sissy recogió el último de los platos y ayudó a Roxy y a sus hermanas a trasladar
los muebles a su lugar en la casa.

—Buena fiesta, Roxy.

—Gracias, niña. —Se aclaró la garganta—. Y lo siento por Alden.

—No te preocupes por eso. Nunca lo volveremos a discutir.

Roxy se rió y le dio unas palmaditas en el hombro.

—Buen plan, niña.

Con un bostezo y las buenas noches a todos los parientes de Mitch, Sissy subió las
escaleras. Abrió la puerta de la habitación que compartía con Mitch y se detuvo en la
puerta.

—¿Qué estás haciendo'?


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Exhibiéndome para tu disfrute.

Estaba tendido en la cama king-size, completamente desnudo, con las manos


detrás de la cabeza. Pero era la sonrisa lo que siempre la atrapaba. Amaba esa
sonrisa.

—¿Y si tu madre hubiera entrado?

—No estropeemos la erección, cariño.

Ella soltó una risita y cerró la puerta.

—Lo siento.

—Ahora móntate aquí. Es hora de dar un paseo en el Mitch-móvil.

—Y pensé que querrías hablar un poco más—dijo, prácticamente arrancándose la


camiseta y los vaqueros y subiéndose a la cama.

—Hace cincuenta horas, eso habría sido verdad. —Mitch soltó un gemido cuando
Sissy arrastró su lengua por el interior de su muslo—. Pero sé lo necesitada que
puedes estar.

—¿Yo? —Sissy golpeó ligeramente la polla dura de Mitch con el dedo índice. Se
balanceó de un lado a otro—. Esto puede llevar el compás con un piano.

—Bueno. Ha pasado mucho tiempo sin seguir el compás. —Deslizó las manos en
el pelo y tiró de ella bruscamente para que su boca estuviera justo sobre la de él—. Y
es hora de que satisfagas mis necesidades.

Sissy levantó las rodillas y luego las separó para que sus muslos pudieran sentarse
a horcajadas en el pecho de Mitch. Se agarró de sus bíceps y restregó su coño mojado
contra él.

—Ay, cariño. Cuando lo pones así, ¿cómo puede una amable chica sureña
rechazarte?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

Capítulo 31

No le tomó mucho a Sissy darse cuenta de que Mitch le estaba dando zarpazos.
No dándole zarpazos como vapuleándola de verdad, lo que probablemente ella no
habría disfrutado. Pero mientras yacía atravesada en la cama de la niñez de Mitch,
desnuda, con los pies sobre la pared y la cabeza colgando fuera del colchón, Mitch
estaba en el suelo justo debajo de ella y le daba zarpazos en su cabello con sus manos.

—¿Te gustarían algunas cuerdas allí, viejo?

—No, gracias. Tu cabello es bastante parecido a una cuerda.

—Si no estuviera tan relajada, sería un torbellino de golpes mortales. —Ella


suspiró con pereza—. Pero tienes mucha suerte.

A primera hora de la mañana la luz del sol fluía por la ventana y cruzaba la cama,
y Sissy de repente tenía ese intenso deseo de ponerse en marcha. No huyendo como
lo habían estado haciendo, sino yendo a un lugar. De viaje. Señor, estaba ansiosa por
ello.

—La tengo—murmuró Mitch, con las manos aun jugando con su pelo—. ¿Te he
dado las gracias?

—Por supuesto que sí.

—No. No por salvar mi vida. Además, eso está en tu ADN canino. Como un perro
San Bernardo.

—Un torbellino de golpes mortales—le recordó ella.

Él rió, envolvió sus grandes brazos alrededor de ella, y la sacó de la cama.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

No habían dormido en toda la noche. En su lugar, habían disfrutado de la cama de


Mitch y uno del otro. Riendo porque estaban intentando con ganas estar en silencio.
No importa donde terminaran, siempre disfrutaban del mejor tiempo juntos.

Una vez que él la tuvo en el suelo, Mitch se sentó, su espalda contra el marco de la
cama. Posicionó a Sissy entre sus largas piernas y volvió a jugar con su pelo,
pasando los dedos desde la parte superior de su cuero cabelludo hasta la nuca. No
había muchas veces en que Sissy quería ronronear, pero esta era sin duda una de
ellas.

—Ha pasado muchísimo tiempo desde que me he sentido tan... bien—continuó—,


y eso es por ti. Gracias.

—De nada. —Esos maravillosos brazos envueltos alrededor de ella la apretaron


con fuerza, la cara de él enterrada en su cuello. Sí, esto se sentía bien. Perfecto.

—Tengo que irme. —Y Sissy sintió el cuerpo de Mitch ponerse tenso.

Algunos días... ella era tan mala.

* *

—¿Irte? —Mitch alzó la cabeza del cuello maravillosamente perfumado de Sissy—.


¿Irte a dónde?

—Estoy pensando en la Costa Oeste. Tengo que salir a la carretera.

¿Se iba? ¿Así como así? ¿Después de todo lo que habían pasado juntos? ¡Maldita
loba y sus genes errantes! ¿Qué pasaba con lo que significaban el uno para el otro?
Más importante aún, ¿qué pasaba con él? Quién le cocinaría macarrones con queso
con ese maldito jamón? ¿Quién lo despertaría con una mamada estelar?
Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—Smitty mencionó algo sobre Japón. —Él pensó que eso la haría feliz, ponerse en
marcha de nuevo, pero había planeado estar allí con ella. De principio a fin. No
dejado atrás. ¿No se daba cuenta de lo importante que era él para ella?

¿No se daba cuenta de lo importante que era ella para él?

Estaba todo listo para darle el regalo de pasar el resto de su vida con él, y ¿ella iba
a largarse y dirigirse a la Costa Oeste? ¿Así podía estar con todos esos tipos calientes
de la Costa Oeste?

¿Cómo está esto bien?

—Sí, pero eso será dentro de un mes. Tal vez dos. Ya sabes cómo son estos tratos
comerciales. Bobby Ray no va a enviarnos allí hasta que esté todo resuelto.

—¿Así que cuándo te vas?

—Hoy. Mañana a más tardar. —Ella lo miró por encima del hombro—. No
permanezco en un mismo lugar demasiado tiempo. Pero siempre vuelvo a casa.
Deberías saber eso.

—Sí, supongo que debería. —Él la abrazó más fuerte. No podía evitarlo—. ¿Por
qué la Costa Oeste? Imaginé que te dirigirías a Europa o Asia.

—No puedo. No tienes tu pasaporte aún. Eso tardará un par de semanas.

Su pasaporte. ¡Pequeña loba ladina!

La apretó aún más fuerte hasta que Sissy chilló y empezó a patear y mover los
brazos.

—¡Eso fue mezquino, Sissy Mae!

—¡Cabrón! —Ella se rió—. ¡Sin cosquillas! —Ella le golpeó las manos—. Y—


continuó ella—, estoy pensando en la Costa Oeste porque dijiste que nunca habías
estado allí. Creo que realmente lo disfrutarás. Es hermoso. Si sabes a dónde ir.

Él besó su cuello, su hombro.


Shelly Laurenston

La Melena Atractiva
Pride 3

—No puedo esperar. —La besó en la oreja—. Te amo, Sissy Mae.

Ella le sonrió, lo besó.

—Y yo no puedo esperar para mostrarte el mundo, Mitchell Shaw.

Mitch abrazó a Sissy más fuerte.

—Y ahora tengo toda mi vida para disfrutar de eso.

Ella le acarició la barbilla con la nariz antes de darle esa sonrisa perversa de Sissy.

—Entonces, cariño, vamos a divertirnos un poco.

Fin

También podría gustarte