Tema 5
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta
Terapéutica
Evaluación de los
trastornos de la
personalidad
Índice
Esquema 3
Planteamiento del caso clínico 4
Evaluación de la personalidad patológica 4
Material de estudio 6
5.1. Introducción y objetivos 6
5.2. Los trastornos de la personalidad (TP) en el DSM
6
5.3. Tipos de trastornos de la personalidad 8
5.4. Evaluación y diagnóstico de los trastornos de la
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
personalidad 13
5.5. Referencias bibliográficas 25
Resolución del caso clínico 27
A fondo 29
Test 30
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
E VA L U A C I Ó N D E L O S T R A S T O R N O S D E L A P E R S O N A L I D A D
Cambios en DSM Tipos de TP Evaluación y diagnóstico
Modelo tradicional:
- Paranoide
- Esquizoide
- Áreas relevantes: patrones
- Esquizotípico
DSM-IV modelo categorial habituales de emoción,
- Narcisista
vs DSM-5 dos alternativas: acción y cognición,
- Antisocial
modelo categorial (sección relaciones interpersonales,
- Límite
II) interferencia en el
- Histriónico
Modelo dimensional- funcionamiento cotidiano,
- Dependiente
categorial (sección III) abuso de sustancias...
- Evitativo
- Obsesivo-compulsivo
Escala del nivel de - Herramientas evaluación:
funcionamiento de la baja fiabilidad y validez,
Modelo Sección III DSM5:
personalidad excesiva longitud…
- Antisocial
Inventario de personalidad
- Evitativa
del DSM-5 - MCMI, MMPI, IPDE,
- Límite
instrumentos del DSM5
- Narcisista
- Obsesivo-compulsiva
- Esquizotípica
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
Tema 5. Esquema
Esquema
3
Planteamiento del caso clínico
Evaluación de la personalidad patológica
Marina tiene 23 años y estudia 4º de Medicina. Viene a consulta porque últimamente
se siente mal, tiene dificultad para conciliar el sueño, da muchas vueltas a
pensamientos acerca del futuro, y se siente más irritable de lo habitual, sobre todo
cuando tiene que trabajar en equipo con sus compañeros de la universidad. Durante
la entrevista su discurso es claro y coherente y su aspecto físico resulta limpio y
cuidado.
Refiere que para ella lo más importante es su carrera, ya que aspira a ser una gran
médica. Actualmente tiene una media de sobresaliente, pero siempre ha sido
brillante en el aspecto académico, por lo que ha disfrutado de diferentes becas de
excelencia a lo largo de su vida escolar y universitaria. Se considera inteligente,
responsable, alguien en quien se puede confiar, comprometida con lo que hace.
También reconoce que tiene un carácter fuerte y a veces se pone irritable si algo no
sale como ella lo planea. Le cuesta delegar responsabilidades en los demás, lo que le
hace muy difícil trabajar en grupo. Es consciente de que eso puede ser un problema
en su futura vida laboral y le gustaría cambiarlo, pero señala que «es superior a sus
fuerzas».
La madre de Marina, que ha venido con ella, señala que es incapaz de relajarse, y que
vive en un estrés constante porque siempre quiere hacerlo todo perfecto. Además,
es obstinada y poco flexible en general (le cuesta tolerar diferentes opiniones,
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
cambios de planes, formas de proceder diferentes a la suya, etc.), lo que facilita el
desarrollo de discusiones en casa y también en otros ámbitos. Sale poco de casa y
apenas tiene amigos, ya que prefiere ocupar su tiempo en estudiar. En casa también
le molesta mucho que alguien deje las cosas fuera de su sitio, parece que «está
obsesionada con el orden». Sin embargo, la madre se queja de que, al mismo tiempo,
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
4
Tema 5. Caso clínico
tiende a acumular cosas viejas en su habitación, a las cuales ya no da uso pero de las
que le cuesta mucho desprenderse. Marina comenta enseguida que: «Es verdad, pero
las tengo siempre perfectamente ordenadas y limpias», a lo que la madre asiente.
Tanto la progenitora como la propia paciente indican que ella «siempre ha sido así».
¿Qué dificultades tiene Marina? ¿Qué diagnóstico crees que podría tener? ¿Qué
áreas habría que explorar más? ¿Conoces algún instrumento de evaluación que
pueda ser útil en un caso como el de Marina?
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
5
Tema 5. Caso clínico
Material de estudio
5.1. Introducción y objetivos
En este tema estudiaremos los trastornos de la personalidad: sus características
clínicas, los tipos, las áreas en las que se debe centrar la evaluación, los instrumentos
más utilizados para su evaluación y diagnóstico, los cambios que han tenido lugar en
el DSM-5, y las cuestiones más relevantes en cuanto al diagnóstico diferencial.
De este modo, los objetivos que nos planteamos en este tema son:
Estar al tanto de los cambios producidos respecto a este grupo de trastornos en el
DSM-5.
Afianzar los conocimientos en cuanto a las características clínicas centrales de los
trastornos de la personalidad.
Saber enfocar la evaluación de estos pacientes (áreas relevantes, instrumentos).
Conocer las principales entidades con las que se debería hacer el diagnóstico
diferencial y los aspectos principales en los que se debe centrar el clínico para
poder efectuarlo.
5.2. Los trastornos de la personalidad (TP) en el
DSM
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El DSM-IV-TR contempla tres grupos de trastornos de la personalidad: grupo A
(esquizotípico, esquizoide y paranoide); grupo B (antisocial, límite, histriónico y
narcisista) y grupo C (dependiente, evitativo y obsesivo-compulsivo), más la categoría
de trastorno de personalidad no especificado. En el apéndice que contiene
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
6
Tema 5. Material de estudio
propuestas para estudio se incluyen también el trastorno de la personalidad pasivo-
agresivo y el depresivo).
Recientemente, con la publicación del DSM-5, su diagnóstico ha pasado de ser
totalmente categorial a tener en cuenta la perspectiva dimensional. El DSM-5 incluye
dos enfoques diagnósticos diferentes para los trastornos de personalidad. En primer
lugar, estos trastornos aparecen en la Sección II junto con los demás trastornos
mentales (ya no se sitúan en un eje diferente), manteniendo las mismas categorías y
criterios del DSM-IV-TR, si bien se expone una categoría general de trastorno de la
personalidad, estableciéndose luego el trastorno específico que presenta cada
persona. Además, se han añadido el cambio de la personalidad debido a otra afección
médica (en el que se debe especificar si es de tipo lábil, desinhibido, agresivo, apático,
paranoide u otro tipo) y el diagnóstico de Otro trastorno de la personalidad
especificado.
En la Sección III, sin embargo, plantea un diagnóstico general de trastorno de la
personalidad, caracterizado por dificultades en el funcionamiento de la personalidad
y rasgos patológicos de personalidad, del que se derivan 6 subtipos: antisocial,
evitativo, límite, narcisista, obsesivo-compulsivo y esquizotípico, así como el
trastorno de la personalidad especificado por rasgos.
Además, proporciona una escala, la Escala de nivel de funcionamiento de la
personalidad, para determinar el nivel de deterioro en el funcionamiento. De esta
manera, el enfoque presentado en la Sección III del DSM-5 es una mezcla de
dimensional y categorial, ya que considera que existe un continuo entre un
funcionamiento adaptado y no adaptado, y entre los rasgos patológicos y no
patológicos, pero también establece una serie de categorías en función del tipo de
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
rasgos desadaptados que presente la persona.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
7
Tema 5. Material de estudio
5.3. Tipos de trastornos de la personalidad
Los trastornos de la personalidad son patrones rígidos y desadaptativos de
conducta, forma de pensar, sentir y percibir el entorno, que se apartan
acusadamente de las expectativas de la cultura que se inician en la adolescencia o
edad adulta temprana, y son estables a lo largo del tiempo y las situaciones. Además,
provocan malestar o deterioro significativo del funcionamiento de la persona.
Citando a Esbec y Echebúrua (2014), resulta relevante señalar que, a pesar de la
reticencia de muchos profesionales a realizar el diagnóstico antes de los 18 años, los
TP se pueden diagnosticar ya en la adolescencia, que es cuando la patología de la
personalidad parece ser más severa. Quizá el diagnóstico temprano pueda facilitar el
inicio de una intervención precoz que sea más efectiva a la postre.
Vamos a pasar a comentar las principales características clínicas de cada uno de los
TP especificados en el DSM-IV y Sección II del DSM-5:
Grupo A
Trastorno de la personalidad paranoide: se caracteriza por la suspicacia generalizada
y la desconfianza hacia los demás, de manera que interpretan las motivaciones de los
otros como malvadas. Sienten que les quieren engañar, aprovecharse de ellos,
dañarles, etc., a pesar de no tener base para este tipo de interpretaciones. Esto hace
que sean reacios a confiar en los demás y a mantener relaciones cercanas. Se sienten
fácilmente despreciados y son rencorosos, pudiendo reaccionar de forma hostil.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Trastorno de la personalidad esquizoide: se caracterizan por el distanciamiento en
las relaciones sociales y una afectividad limitada. No obtienen satisfacción de
pertenecer a un grupo ni de prácticamente ninguna actividad. No desean intimidad
con otras personas, y frecuentemente son solitarios, prefiriendo ocupaciones
individuales. Suelen parecer indiferentes a lo que los demás puedan pensar de ellos.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
8
Tema 5. Material de estudio
Trastorno de la personalidad esquizotípica: malestar, capacidad reducida y/o escaso
interés en las relaciones cercanas, así como distorsiones cognitivas o perceptivas y
comportamiento excéntrico. Suelen presentar ideas de referencia o paranoides, pero
con un nivel de convicción inferior al de los delirios. Pueden ser supersticiosos, estar
preocupados por fenómenos paranormales, creer que tienen algún tipo de poder
especial sobre los demás… También pueden tener alteraciones perceptivas (por
ejemplo, creer que escuchan a alguien pronunciar su nombre). Prefieren mantenerse
apartados de los demás porque «no encajan».
Grupo B
Trastorno de la personalidad antisocial: se caracterizan por la hostilidad, la agresión
y la manipulación. Suelen ser mentirosos e impulsivos, y no se ajustan a las normas
sociales ni legales. Desprecian los derechos, deseos y sentimientos de los demás.
Tienden a ser muy irresponsables en todos los ámbitos: laboral, como padres, etc.
También son despreocupados e imprudentes respecto a su seguridad o la de los
demás. El diagnóstico requiere que algunos de los síntomas estén presentes desde
antes de los 15 años.
Trastorno límite de la personalidad: lo que define a este TP es la inestabilidad de las
relaciones interpersonales, la autoimagen y las emociones, así como una enorme
impulsividad (que puede llevarles a autolesionarse, a consumir drogas, juego
patológico, etc.). Tienen un miedo intenso al abandono, y hacen esfuerzos
exagerados para evitarlo, pudiendo presentar también una intensa ira ante las
separaciones o los cambios en sus planes. Son muy sensibles a las circunstancias
ambientales. Sus relacione suelen ser inestables e intensas, que pueden variar de
forma repentina y dramática. Tendencia al estado de ánimo disfórico, aunque las
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
emociones pueden ser muy cambiantes. Suelen manifestar sensación crónica de
«vacío».
Trastorno de la personalidad histriónica: sus características principales son el
comportamiento de búsqueda de atención y una expresión emocional superficial y
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
9
Tema 5. Material de estudio
dramática. Suelen mostrarse alegres y teatrales y se sienten poco apreciadas o
incómodas cuando no son el centro de atención. Es frecuente que su aspecto y su
forma de comportarse sea sexualmente seductora, incluso en situaciones en las que
no resulta adecuado o hacia personas por las que no tienen realmente ningún interés
sexual. Muy preocupados por su aspecto físico. Sugestionables y con tendencia a
considerar que sus relaciones son más íntimas de lo que en realidad son.
Trastorno narcisista de la personalidad: se definen por sus sentimientos de grandeza
y su gran necesidad de admiración, así como por la falta de empatía. Sobrestiman sus
capacidades y exageran sus logros de manera arrogante. Se consideran especiales, y
suelen considerar que solo otras personas con estas características pueden
entenderles. Buscan un trato de favor, aunque supongan un perjuicio para otros, y se
sienten contrariados cuando no lo reciben. Suelen resultar fríos a nivel relacional y
ser envidiosos o creer que otros les envidian.
Grupo C
Trastorno de la personalidad evitativa: sus rasgos distintivos son la inhibición social,
los sentimientos de incompetencia y la hipersensibilidad a la evaluación negativa.
Suelen evitar actividades sociales y laborales que impliquen un elevado contacto
interpersonal y suelen evitar iniciar nuevas relaciones. El propio DSM reconoce que
no hay una diferenciación clara entre este trastorno y el de ansiedad social.
Trastorno de la personalidad dependiente: lo esencial de este TP es una necesidad
excesiva de ser cuidado por otros, que les lleva a comportarse con extrema sumisión
y apego, así como miedo intenso a la separación. Tienen dificultades para tomar
decisiones cotidianas y necesitan constante aprobación por parte de los demás, sobre
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
los que dejan recaer la mayor parte de responsabilidad sobre su propia vida. Tienen
dificultades para expresar desacuerdo porque temen que con ello pierdan el apoyo
de los demás, sin quienes se sienten incapaces de funcionar. Pueden llegar a
extremos para lograr el cuidado y la aprobación de los otros, lo que da lugar en
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
10
Tema 5. Material de estudio
ocasiones a relaciones desequilibradas o distorsionadas. Cuando finalizan una
relación, enseguida suelen buscar otra que la sustituya.
Trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo: su patrón de comportamiento y
emociones está caracterizado por una gran preocupación por el orden, el control y el
perfeccionismo. Son excesivamente cuidadosos y respetuosos con las reglas, los
detalles triviales, los procedimientos… aun cuando de ello deriven molestias para sí
mismos o para los demás. Suelen conceder una excesiva importancia al trabajo y la
productividad, de forma que llegan a excluir las actividades sociales y de ocio, y les
cuesta delegar tareas o trabajo salvo que los otros se sometan exactamente a su
manera de hacer las cosas. Suelen ser tacaños y ahorradores (por posibles catástrofes
futuras), y también rígidos y obstinados.
Como se ha señalado previamente, la Sección III del DSM-5 ofrece un modelo de
diagnóstico dimensional-categorial alternativo. Según explica el manual, se decidió
incluir ambos sistemas para dar una cierta continuidad al DSM anterior, pero desde
el conocimiento de que el sistema categorial resulta insuficiente en muchos casos. El
uso del sistema categorial supone muchas veces la codificación de los pacientes como
TP no especificado por no cumplirse criterios suficientes para cualquiera de las
categorías específicas, lo que resulta de poca utilidad clínica.
El modelo dimensional señala que las dos características principales que tiene que
reunir un TP son las dificultades en el funcionamiento y la presencia de rasgos
patológicos de personalidad. Tanto las dificultades en el funcionamiento personal e
interpersonal como los rasgos se evalúan en un continuo. El funcionamiento
personal se refiere a:
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
La identidad (capacidad para regular emociones, autoestima estable, límites claros
entre uno mismo y los demás y exactitud en la autoevaluación).
La autodirección (objetivos y metas coherentes y significativas, normas internas
de comportamiento prosociales, autorreflexión).
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
11
Tema 5. Material de estudio
Por su parte, el funcionamiento interpersonal incluye:
La empatía (comprensión de experiencias y motivaciones ajenas, tolerancia de
diferentes puntos de vista).
Intimidad (deseo y la capacidad de mantener relaciones cercanas, profundidad y
duración de las relaciones interpersonales, reciprocidad en el comportamiento
interpersonal).
La Escala del nivel de funcionamiento de la personalidad permite diferenciar cinco
niveles de deterioro de estos aspectos, desde un nivel 0, indicativo de un
funcionamiento saludable y adaptativo, hasta un nivel 4, que señala un deterioro
extremo. Se requiere un nivel de deterioro moderado para el diagnóstico de un TP.
Veremos en más detalle esta herramienta en el próximo apartado.
En cuanto a los rasgos patológicos de personalidad, estos hacen referencia a cinco
grandes ámbitos: el afecto negativo, el desapego, el antagonismo, la desinhibición y
el psicoticismo. Los rasgos también se consideran dimensionales, de forma que todos
nos ubicamos en algún punto del continuo entre dos puntos opuestos en relación a
una misma característica. Así, el rasgo de la afectividad negativa sería el extremo de
un continuo que empezaría en la estabilidad emocional, el desapego sería el polo
opuesto a la extraversión, el antagonismo lo sería de la amabilidad, la desinhibición
de la escrupulosidad y el psicoticismo de la lucidez.
El tipo de rasgos que se encuentren más acentuados en un paciente permitirá
diferenciar (siempre en una persona con un funcionamiento moderadamente
deteriorado) entre los trastornos de la personalidad antisocial, evitativa, límite,
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
narcisista, obsesivo-compulsiva y esquizotípica. Cuando, además de cumplir con los
criterios de uno de estos diagnósticos, se presentan otros rasgos de personalidad
problemáticos con relevancia clínica, estos se codifican como especificadores.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
12
Tema 5. Material de estudio
Se incluye, asimismo, un último TP denominado trastorno de la personalidad
especificado por rasgos, para aquellos casos en los que se considera que existe un
trastorno de la personalidad pero no se cumplen los criterios de ningún trastorno
específico.
En el caso de estar usando el modelo dimensional del DSM-5, la evaluación requiere
revisar cada uno de los dominios de la personalidad descritos en el manual, para que
no se pueda escapar ningún área de funcionamiento deteriorada por otros rasgos
que sobresalen. Para ello, el DSM-5 propone el uso del Inventario de personalidad
del DSM-5 (Krueger, Derringer, Markon, Watson y Skodol, 2012), que veremos en el
próximo apartado.
5.4. Evaluación y diagnóstico de los trastornos de
la personalidad
La evaluación de la personalidad con frecuencia se omite en las evaluaciones clínicas,
y casi siempre se realiza de manera informal. Algunos autores han explicado esta
situación por el conocimiento por parte de los clínicos de que los TP tienden a ser
permanentes y se resisten al tratamiento. Sin embargo, como plantean Esbec y
Echeburúa (2014), conocer la personalidad de una persona y su perfil de rasgos
patológicos proporciona una base de información que puede resultar de utilidad para
la planificación individualizada del tratamiento, por lo que podría ser relevante
tanto en personas que tienen un TP, como en las que no.
La evaluación y diagnóstico de los TP resulta compleja por varios motivos. Por un
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
lado, la conceptualización de los propios trastornos es poco clara y ha cambiado con
el tiempo. No parece haber un acuerdo entre investigadores y profesionales clínicos
respecto a si los trastornos de personalidad son patrones distintos a los patrones de
comportamiento sano o son formas extremas de los patrones normales.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
13
Tema 5. Material de estudio
Para realizar un diagnóstico de acuerdo a los criterios del DSM-IV o de la Sección II
del DSM-5, deberemos valorar más el comportamiento que los rasgos o disposiciones
internas, lo que convierte en esencial conocer la biografía del paciente y su historia
clínica. Para ello, la herramienta preferida es la entrevista, que es además un
excelente medio para observar la conducta del paciente. Sin embargo, es preciso
tener en cuenta que el paciente con trastorno de la personalidad generalmente no
va a ser el informador más fiable sobre su propio comportamiento. Ello puede
deberse a diferentes motivos, más probables unos u otros en función del tipo de TP
del que se trate: por deseo de agradar, para impresionar al terapeuta, con intención
de ocultar determinados aspectos, por una percepción diferente de su propia
conducta, etc.
Además, a menudo los rasgos resultan egosintónicos, por lo que el individuo no los
percibe como problemáticos, y considera que son los otros con los que interactúa los
causantes de sus dificultades. Por ello, también resulta muy recomendable recoger
información, tanto en entrevista como mediante otros procedimientos (registros de
conducta, por ejemplo), de familiares, pareja o amigos cercanos. Dado que la
observación en la vida real puede resultar complicada, así como lograr la
colaboración de allegados para este fin, el clínico puede observar la conducta
espontánea durante las entrevistas o plantear situaciones hipotéticas en consulta en
las que se pongan en juego aspectos que generalmente resultan problemáticos para
estos pacientes, con el objetivo de ver cómo reacciona.
A nivel sintomatológico, habrá que prestar atención a:
La conducta: el comportamiento resulta desadaptado social y personalmente,
generando conflictos internos o interpersonales, e incluso legales. Las conductas
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
concretas varían en función del TP específico o de los rasgos de personalidad
prominentes. En las tablas siguientes aparecen algunas de las conductas más
habituales en cada uno de los trastornos de personalidad del DSM-IV y 5 (según el
modelo categorial de la Sección II):
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
14
Tema 5. Material de estudio
Tabla 1. Comportamientos típicos en los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Tabla 2. Comportamientos típicos en los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
15
Tema 5. Material de estudio
Tabla 3. Comportamientos típicos en los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Los aspectos cognitivos: las creencias, las ideas, la interpretación del mundo y del
comportamiento de los demás, la autoimagen, la autoestima y, en general, el
funcionamiento cognitivo, también se alejan de las normas sociales o producen
malestar a las personas con TP. Vamos a ver las respuestas cognitivas típicas en cada
uno de los TP concretos (tabla 4):
Tabla 4. Aspectos cognitivos típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
16
Tema 5. Material de estudio
Tabla 5. Aspectos cognitivos típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Tabla 6. Aspectos cognitivos típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Aspectos emocionales: la falta de expresión emocional o el exceso de la misma
constituyen uno de los elementos centrales de los TP. Vemos cómo varían en función
de los TP específicos en las siguientes tablas:
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
17
Tema 5. Material de estudio
Tabla 7. Aspectos emocionales típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Tabla 8. Aspectos emocionales típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Tabla 9. Aspectos emocionales típicos de los distintos TP. Fuente: elaboración propia.
Otros aspectos relevantes: será fundamental explorar cómo son las relaciones
familiares y sociales, los aspectos académico-laborales, los traumas infantiles, la
historia familiar o personal de maltrato o abuso de sustancias, etc.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
18
Tema 5. Material de estudio
La investigación ha señalado que estos pacientes suelen buscar contextos
congruentes con su personalidad, que podrían estar reforzando las conductas
inadaptadas (por ejemplo, búsqueda de amistades o pareja con personalidades
también desadaptadas), por lo que evaluar las características del entorno es
fundamental para poder plantear la intervención y proponer cambios si se considera
pertinente.
Respecto a todos estos aspectos comentados, lo principal de los TP y lo que debe
guiar el diagnóstico, es la consideración de que los síntomas son crónicos e
inflexibles, constituyendo la forma habitual de desenvolverse de estos individuos.
Además, no se trata de una forma de comportarse surgida durante la madurez, sino
que se ha debido gestar durante la adolescencia o inicio de la etapa adulta, y que
interfiere con un funcionamiento adaptativo de la persona.
El DSM-5 nos propone el uso de dos herramientas para facilitar el diagnóstico de los
TP:
La Escala del nivel de funcionamiento de la personalidad: es un instrumento
heteroaplicado, en el que el clínico selecciona el nivel de deterioro en el
funcionamiento de la personalidad que muestra su paciente en el momento
actual. Según esta escala, una personalidad adaptativa tiene la conciencia
permanente de un yo único, mantiene roles apropiados, aspira a metas razonables
que están en consonancia con una evaluación realista de las propias capacidades,
habitualmente comprende las experiencias y motivaciones de los demás y
mantiene relaciones satisfactorias y duraderas. Por el contrario, una persona con
una patología grave de la personalidad tiene un mundo psicológico empobrecido,
desorganizado y/o en conflicto, tendrá un autoconcepto inadecuado, será
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
propenso a experimentar emociones negativas y mantendrá relaciones
interpersonales inapropiadas o insatisfactorias.
Inventario de personalidad del DSM-5 (Krueger, Derringer, Markon, Watson y
Skodol, 2012): se trata de un cuestionario de doscientos veinte ítems que cubren
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
19
Tema 5. Material de estudio
cinco dominios y veinticinco rasgos de personalidad, que se responde de forma
escalar, y puede ser autoadministrado o heteroadministrado (a través de un
informante que conozca bien al paciente). Los cinco dominios son:
• Afectividad negativa: que incluye los rasgos de labilidad emocional, ansiedad,
inseguridad de separación, sumisión, hostilidad, perseverancia, depresividad,
suspicacia y afectividad restringida (estos tres últimos son comunes a otros
dominios).
• Desapego: que incluye las facetas de retraimiento social, evitación de la
intimidad, anhedonia, depresividad, afectividad restringida, suspicacia.
• Antagonismo: que incluye la manipulación, falta de honradez, grandiosidad,
búsqueda de atención, insensibilidad, hostilidad (común a otros dominios).
• Desinhibición: que agrupa la irresponsabilidad, impulsividad, distraibilidad,
temeridad, carencia de perfeccionismo.
• Psicoticismo: que comprende las creencias y experiencias extrañas,
excentricidad, desregulación cognitiva y perceptiva.
Accede a la escala a través del aula virtual o desde la siguiente dirección web:
http://www.seetp.org/materiales/PID-5_Cuestionario.pdf
Al margen de estos instrumentos de evaluación, relativamente nuevos y poco
estudiados, carecemos de herramientas con buenas propiedades que faciliten el
diagnóstico de los TP. Aunque existen algunas entrevistas estructuradas o
semiestructuradas e instrumentos de autoinforme parece que su validez y fiabilidad
no son muy adecuadas y, por ello, deben usarse con cierta cautela.
Se ha señalado que esto se debe (al menos en parte) a lo que señalábamos al principio
de este apartado, la poca claridad con que se han descrito los trastornos de
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
personalidad y los cambios en su conceptualización. La longitud de estas
herramientas es un hándicap adicional, ya que suelen ser muy extensas, lo que podría
tener el efecto de cansar y disminuir el interés por contestar de la persona que
responde. Para trata de solventar este problema, algunos autores han recomendado
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
20
Tema 5. Material de estudio
pasar inicialmente algún test de cribado, cuyo resultado pueda orientarse al clínico
sobre un posible diagnóstico, de forma que posteriormente pueda aplicar solo la
parte de la entrevista que corresponda a ese TP o grupo de TP. Las entrevistas
estructuradas se han desarrollado con el objetivo de aumentar la fiabilidad y validez
de los diagnósticos, gracias a la estandarización del proceso de evaluación y a la
aplicación de los criterios del DSM:
Entrevista clínica estructurada para los trastornos de personalidad del Eje II del
DSM-IV (SCID-II; First et al., 1997): entrevista semiestructurada que permite el
diagnóstico de los TP en base a los criterios del DSM-IV. Se acompaña del
Cuestionario SCID-II, que pretende ser una herramienta de cribado.
Examen internacional de los trastornos de la personalidad (Loranger, 1999):
entrevista semiestructurada que evalúa los TP en función de los criterios
diagnósticos DSM-IV y de la CIE-10 (en dos módulos diferentes). Contiene también
un cuestionario en el que el paciente responde «verdadero» o «falso» para cada
elemento, con una duración inferior a quince minutos. Así, si el cuestionario
genera la sospecha de algún TP, el clínico deberá pasar la entrevista completa para
ver si se cumple el diagnóstico. Su formato mantiene un equilibrio entre una
entrevista clínica espontánea y la objetividad de una estructurada. Las preguntas
están organizadas en secciones (información laboral, uno mismo, control de
impulsos, relaciones interpersonales, etc.) e incluyen preguntas abiertas al
principio de cada sección. Es una herramienta fácil de usar y clínicamente
significativa, con fiabilidad interevaluadores y la estabilidad temporal.
En cuanto a los autoinformes de personalidad como el MCMI-III (Inventario clínico
multiaxial de Millon III; Millon, Davis y Millon, 1997) o el MMPI-2 (Inventario
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
multifásico de personalidad de Minesota 2; Colligan, Offord, Malinchoc, Schulman y
Seligman, 1994), se ha indicado que más que trastornos de personalidad, miden
estilos de personalidad, por lo que su uso para el diagnóstico de los TP ha sido
cuestionado. De igual forma que las entrevistas semiestructuradas, se trata de
instrumentos largos y tediosos de completar, por lo que el clínico deberá valorar bien
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
21
Tema 5. Material de estudio
si su uso le va a reportar información útil y, por tanto, si el mismo está justificado. Sin
embargo, se trata de instrumentos muy empleados por los psicólogos, por lo que
vamos a comentarlos brevemente a continuación:
MMPI-2-RF (adaptación española de Santamaría, 2009): cuestionario de
trescientos treinta y ocho ítems, que componen cincuenta escalas (entre las que
se incluyen las escalas somáticas/cognitivas, de internalización, de
externalización, interpersonales, de intereses y de personalidad psicopatológica).
Las puntuaciones de las cinco escalas de personalidad patológica convergen con
el sistema pentafactorial de evaluación de la personalidad incluido en la Sección
III del DSM-5, por lo que se trataría de un instrumento potencialmente útil para la
evaluación de la personalidad patológica.
MCMI-III (adaptación española de Cardenal y Sánchez, 2007): consta de ciento
setenta y cinco ítems que se agrupan en una serie de escalas que incluyen once
patrones clínicos de personalidad de severidad moderada (esquizoide, evitativo,
depresivo, dependiente, histriónico, narcisista, antisocial, sádico, compulsivo,
negativista y masoquista); tres patrones de personalidad graves (esquizotípico,
límite y paranoide); además de una serie de síndromes clínicos de gravedad
moderada y severa. Se trata, por tanto, de un intento por evaluar los síndromes
clínicos del Eje I y los TP del Eje II del DSM-IV. Sin embargo, se ha señalado que las
escalas por sí mismas carecen de validez suficiente para efectuar el diagnóstico de
los TP.
El Inventario de Evaluación de la Personalidad (adaptación española de Ortiz,
Tallo, Santamaría, Cardenal y Sánchez, 2011): este cuestionario, extenso como los
anteriores, permite una evaluación tanto de la personalidad como de la
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
psicopatología en adultos mediante una serie de escalas clínicas, consideraciones
para el tratamiento (agresión, ideaciones suicidas, estrés, falta de apoyo social y
rechazo al tratamiento) y de relaciones interpersonales, así como subescalas con
información más pormenorizada. Destaca por su fácil interpretación y la cantidad
de información clínicamente relevante que proporciona. Además, los ítems son
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
22
Tema 5. Material de estudio
más fácilmente comprensibles que los de otras herramientas como el MMPI, y sus
escalas están directamente relacionadas con los criterios DSM.
Diagnóstico diferencial de los trastornos de la personalidad
Muchos de los criterios de los TP describen características que también aparecen en
otros trastornos mentales o en personas mayormente adaptadas y sin un deterioro
funcional importante. Como ya hemos comentado previamente en este tema, los TP
son patrones de funcionamiento del individuo a largo plazo, que ya existían al inicio
de la edad adulta y que tienen lugar en muchas situaciones diferentes.
Por ello, cuestiones como la duración de los síntomas, el momento de aparición, su
cronicidad, su consistencia a través de distintas situaciones son aspectos esenciales
para el diagnóstico diferencial. Además, los TP se caracterizan por la inflexibilidad de
los rasgos y por una desadaptación que afectan a muchos ámbitos de la vida
cotidiana, por lo que cuando se dan rasgos de personalidad que no son
suficientemente inflexibles, desadaptativos, persistentes o causan un deterioro
funcional significativo o malestar, no debe ser diagnosticado un TP.
El diagnóstico diferencial se vuelve especialmente difícil (y poco útil, según reconoce
el propio DSM-5) en relación a trastornos mentales persistentes o con los que
mantienen una relación de espectro (esquizofrenia con TP esquizotípico, ansiedad
social con TP evitativo).
También es importante diferenciar los TP de los rasgos de personalidad que no llegan
a constituir un trastorno. Solo se debe diagnosticar un TP cuando dichos rasgos son
inflexibles, desadaptativos, persistentes y causan un deterioro funcional significativo
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
o malestar a la persona.
Otra cuestión relevante es la gran cantidad de síntomas que comparten los distintos
TP entre sí, especialmente aquellos que están clasificados dentro del mismo grupo.
El diagnóstico diferencial en estos casos exige un conocimiento exhaustivo de la
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
23
Tema 5. Material de estudio
clínica de cada trastorno para poder apreciar los matices que hay entre ellos. En
cualquier caso, también es posible que en una misma persona confluyan diferentes
TP, pudiéndose diagnosticar todos para los que cumplan criterios diagnósticos.
De forma general, los principales trastornos con los que puede ser necesario hacer el
diagnóstico diferencial son:
Trastornos por consumo de sustancias: si los comportamientos desadaptados
están asociados exclusivamente al consumo o la obtención de sustancias, el
diagnóstico de TP no será procedente.
Cambio de personalidad debido a otra afección médica: en el caso de que los
cambios en la personalidad aparezcan a consecuencia de los efectos fisiológicos
de otra afección médica (un traumatismo cerebral, un tumor, etc.).
Trastornos de estrés: si los cambios de personalidad surgen y persisten después
de una exposición a un estresor extremo, se debería considerar un diagnóstico de
TEPT.
Trastornos psicóticos u otros trastornos mentales con características psicóticas
(en relación a los TP del grupo A): en estos, el comportamiento está más
circunscrito al episodio psicótico, mientras que en los TP el patrón de
comportamiento debía existir antes y perdurar después de pasado el episodio. Los
síntomas psicóticos, además, son mucho más claros en los trastornos psicóticos
que en los TP del grupo A, donde pueden aparecer alteraciones perceptivas e ideas
autorreferenciales y mágicas más difusas. Es posible diagnosticar ambas
entidades.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Trastornos del neurodesarrollo (fundamentalmente en relación al TP
esquizotípico): los niños con formas leves de TEA y trastornos de la comunicación
pueden presentar un comportamiento con un marcado aislamiento social,
excentricidad y peculiaridades del lenguaje. Sin embargo, los niños con TEA
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
24
Tema 5. Material de estudio
presentarán una mayor falta de sensibilidad social, así como conductas e intereses
estereotipados, y los niños con trastornos de la comunicación presentarán una
mayor gravedad de los déficits comunicativos.
5.5. Referencias bibliográficas
Caballo, V., Irurtia, M. y López-Gollonet, C. (2010). La evaluación de los trastornos de
la personalidad. En V. Caballo (Dir.), Manual para la evaluación de los trastornos
psicológicos. Trastornos de la edad adulta e informes psicológicos. Pirámide.
Del Barrio, M. V., Silva, F., Conesa-Peraleja, M. D., Martorell, M. C. y Navarro, A. M.
(1993). Evaluación de la Depresión (EDD). En F. Silva y C. Martorell (dirs.), EPIJ:
Evaluación de la personalidad infantil y juvenil (pp. 57-82). MEPSA.
Fenigstein, A. y Vanable, P. A. (1992). Paranoia and selfconscienciousness. Journal of
Personality and Social Psychology, 62, 129-138.
First, M. B., Spitzer, R. L., Gibbon, M., Williams, G. B. W. y Benjamin, L. (1997).
Structured Clinical Interview for DSM-IV Axis II Personality Disorders (SCID-II).
American Psychiatric Press.
Gunderson, J. G., Ronningstam, E. y Bodkin, A. (1990). The diagnostic interview for
narcissistic patients. Archives of General Psychiatry, 47, 676–680.
Hamilton, M. (1960). A rating scale for depression. Journal of Neurology,
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Neurosurgery and Psychiatry, 23, 56-62.
Krueger, R. F., Derringer, J., Markon, K. E., Watson, D. y Skodol, A. E. (2012). Initial
Construction of a Maladaptive Personality Trait Model and Inventory for DSM-5.
Psychological Medicine, 42, 1879-1890
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
25
Tema 5. Material de estudio
Loranger, A. W. (1999). The international personality disorder examination (IPDE)
DSM-IV and lCD-10 modules. Psychological Assessment.
Millon, T., Davis, R. y Millon, C. (1997). Millon Clinical Multiaxial Inventory-III (MCMI-
III) Manual (2nd ed.). National Computer Systems.
Raine, A. (1991). The SPQ: A Scale for the Assessment of Schizotypal Personality
Based on DSM-III-R Criteria. Schizophrenia Bulletin, 17, 555-564.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
26
Tema 5. Material de estudio
Resolución del caso clínico
Resolución del caso clínico
Después de la información recogida al principio de la entrevista, el psicólogo tiene
sospechas de que las dificultades puedan relacionarse con un TP, ya que parecen
indicar formas de actuar rígidas, que se mantienen desde la adolescencia y a lo largo
de muchas situaciones diferentes, y que crean un cierto malestar en la paciente.
Se ha obtenido, en general, información sobre las distintas áreas que suelen estar
afectadas en los TP (conducta, emociones y cogniciones). Sin embargo, sería
conveniente ahondar un poco más y, sobre todo, valorar las repercusiones que esto
puede tener en el entorno y la interferencia con el funcionamiento cotidiano de
Marina y las personas de su entorno más próximo. Para valorar el grado de deterioro
del funcionamiento, el psicólogo decide usar la escala que proporciona el DSM-5,
Escala del nivel de funcionamiento de la personalidad, que le permite valorar los
aspectos de la identidad, la autodirección, la empatía y la intimidad. Obtiene el
siguiente resultado:
A nivel de la identidad, encuentra que la regulación emocional y la autoestima
dependen de la obtención de evaluaciones externas por parte del entorno
(principalmente en relación a sus estudios y capacidades académicas), de forma
que pequeños signos de evaluación negativa (comentario de algún compañero,
profesor o de sus padres, una nota más baja de lo esperado en un examen) pueden
desencadenar rabia o vergüenza intensas.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
En cuanto a la autodirección, se observa que las normas personales son
excesivamente exigentes (siempre tiene que obtener la máxima calificación en un
examen para no sentirse mal), y que las metas personales son más un medio para
obtener aprobación externa que autogeneradas (siempre espera ser felicitada por
una nota, un buen trabajo, etc., y cuando habla de ser buen médico en el futuro
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
27
Tema 5. Resolución del caso clínico
hace referencias a obtener la admiración y el respeto de los demás, premios, etc.,
más que de ayudar, curar…).
En relación a la empatía, Marina muestra dificultades para apreciar y comprender
las experiencias de otros, y sobre todo, para tener en cuenta perspectivas
alternativas a la suya (cuando trabaja en grupo, todo tiene que hacerse a su
manera y no le importa herir los sentimientos de otra persona al descalificar sus
ideas si no las considera adecuadas), y no es realista al evaluar las repercusiones
de sus acciones sobre los demás (no cree que pueda realmente causar un daño
importante a alguien si le dice que su modo de hacer algo es inadecuado, más bien
considera que debería agradecérselo porque le está enseñando a hacerlo mejor).
Finalmente, en lo que atañe a la intimidad, sus relaciones tienden a ser
superficiales y escasamente recíprocas, de forma que se implica en ellas
principalmente por obligación o para obtener algún beneficio a efectos prácticos,
aunque no llegan a ser manipuladoras (pocas relaciones, fundamentalmente para
llevar a cabo trabajos de clase o grupos de estudio, sin interés en obtener mayor
intimidad, ya que considera que «en este momento de su vida lo prioritario es
terminar la carrera y las relaciones son una distracción»).
Con estos resultados, obtiene un nivel de deterioro que se podría considerar
moderado, por lo que se podría diagnosticar un TP. Aunque en principio los datos
parecen encajar en un trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo (gran
preocupación por el orden y el control, perfeccionismo, excesiva importancia al
ámbito académico/laboral y la productividad, relegando actividades sociales y de
ocio, dificultad para delegar tareas, rigidez), sería conveniente evaluar de forma más
amplia los rasgos de personalidad, por si se dieran características también de otros
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
TP. Para ello, el psicólogo le pide que cumplimente en los últimos minutos antes de
acabar la sesión el cuestionario del Examen Internacional de los Trastornos de la
Personalidad (IPDE) y, en función del análisis de los resultados que realice tras la
sesión, decidir si aplicar el protocolo completo de entrevista en la próxima sesión con
la paciente.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
28
Tema 5. Resolución del caso clínico
A fondo
Dimensiones de la personalidad y alianza terapéutica en TLP
Pierò, A., Cairo, E. y Ferrero, A. (2013). Dimensiones de la personalidad y alianza
terapéutica en individuos con trastorno límite de la personalidad. Revista de Psiquiatría
y Salud Mental, 6(1), 17–25. http://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-
mental-286-pdf-S1888989112000997
Las personas con trastornos de la personalidad y, en especial, con diagnóstico de TLP,
frecuentemente tienen dificultades para construir una buena alianza con su
terapeuta. En este estudio se investiga si ciertos aspectos del temperamento y de la
psicopatología de los pacientes con TLP permiten predecir la alianza terapéutica. De
esta manera, una evaluación inicial de estos aspectos permitiría al psicólogo ajustar
los tratamientos y conseguir una mayor efectividad de los mismos.
El modelo híbrido de clasificación de los trastornos de la personalidad en el DSM-5:
un análisis crítico
Esbec, E. y Echeburúa, E. (2015). El modelo híbrido de clasificación de los trastornos de
la personalidad en el DSM-5: un análisis crítico. Actas Españolas de Psiquiatría, 43(5),
177-86. https://actaspsiquiatria.es/repositorio/17/97/ESP/17-97-ESP-177-86-
790955.pdf
En este artículo se analizan en detalle los dos modelos de evaluación de los trastornos
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
de la personalidad en el DSM-5, ofreciendo una visión crítica, además de incluir la
propuesta para los TP del borrador de la CIE-10. Interesante para profundizar en el
tema.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
29
Tema 5. A fondo
Test
1. Respecto a la evaluación de los trastornos de la personalidad:
A. Contamos con instrumentos altamente fiables y válidos.
B. Uno de los problemas que presentan los instrumentos existentes es que son
muy largos y tediosos.
C. Uno de los problemas que presentan es la ausencia de baremos para
población hispanohablante.
D. Uno de los problemas que presentan es que evalúan los aspectos
comportamentales pero no los emocionales de los trastornos de personalidad.
2. El DSM-5:
A. No ha introducido ningún cambio en el apartado de los trastornos de la
personalidad.
B. Mantiene los trastornos de la personalidad en el Eje II, aunque ha cambiado
sustancialmente los criterios diagnósticos de algunos de los trastornos.
C. Traslada los trastornos de personalidad al Eje III, y considera la existencia de
una categoría de diagnóstico general de trastorno de la personalidad.
D. Contempla dos posibilidades para el diagnóstico de los trastornos de la
personalidad.
3. La carencia de empatía es propia del TP:
A. Evitativo.
B. Límite.
C. Narcisista.
D. Obsesivo-compulsivo.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
30
Tema 5. Test
4. Los sentimientos de vacío son habituales en los pacientes con TP:
A. Antisocial.
B. Paranoide.
C. Evitativo.
D. Límite.
5. En el DSM-5, el TP esquizotípico:
A. No se incluye dentro de los TP, sino que se considera un trastorno del
espectro de la esquizofrenia.
B. Se incluye dentro de los TP, pero también se considera un trastorno del
espectro de la esquizofrenia.
C. Ha desaparecido del manual porque se consideraba indistinguible de la
esquizofrenia.
D. Ninguna es correcta.
6. La Escala del nivel de funcionamiento de la personalidad permite establecer una
serie de niveles en el funcionamiento de las personas. Se puede diagnosticar un
TP a partir de un nivel de disfunción:
A. Leve.
B. Moderado.
C. Severo.
D. Extremo.
7. Las conductas manipuladoras interpersonalmente son características del TP:
A. Antisocial.
B. Obsesivo-compulsivo.
C. Esquizoide.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
D. Evitativo.
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
31
Tema 5. Test
8. Para diferenciar el TP evitativo del Trastorno de Ansiedad Social:
A. Debemos fijarnos en la intensidad de las conductas evitativas, mayores en el
TP evitativo.
B. Debemos fijarnos en la intensidad de las conductas evitativas, mayores en el
Trastorno de Ansiedad Social.
C. Debemos fijarnos en el inicio, anterior generalmente en el Trastorno de
Ansiedad Social.
D. Resulta bastante difícil hacer la diferenciación en contextos clínicos reales y
el propio DSM reconoce que pueden ser dos formas de conceptualizar la misma
realidad.
9. Las personas con TP histriónico suelen mostrar:
A. Gran preocupación por su aspecto físico.
B. Comportamientos dañinos para sí mismos, como las autolesiones.
C. Conductas impulsivas.
D. Emociones profundas.
10. Lucía tiene 22 años y estudia Filosofía. En clase no tiene ningún amigo y suele
sentarse sola. Los demás piensan que es «rara» y suelen cuchichear acerca de su
forma desaliñada de vestir. Fuera de la universidad también suele pasar la mayor
parte del tiempo sola, ya que no se la da bien relacionarse con la gente, siente que
no encaja. En alguna ocasión ha creído haberse comunicado telepáticamente con
alguien que camina por la calle. Lucía encaja en un TP:
A. Esquizoide.
B. Esquizotípico.
C. Evitativo.
D. Obsesivo-compulsivo.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
Evaluación y Psicodiagnóstico: Entrevista y Propuesta Terapéutica
32
Tema 5. Test