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Las Drogas

El documento aborda el tema de las drogas, definiéndolas como sustancias que alteran las funciones corporales y psicológicas, y clasificándolas en drogas blandas y duras. Se exploran sus efectos, la dependencia que pueden generar, y se discute la historia y el contexto legal del consumo de drogas a lo largo del tiempo. Además, se analizan conceptos como la tolerancia, el síndrome de abstinencia y la diferencia entre uso y abuso de drogas.

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Yajaira Moreno
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Las Drogas

El documento aborda el tema de las drogas, definiéndolas como sustancias que alteran las funciones corporales y psicológicas, y clasificándolas en drogas blandas y duras. Se exploran sus efectos, la dependencia que pueden generar, y se discute la historia y el contexto legal del consumo de drogas a lo largo del tiempo. Además, se analizan conceptos como la tolerancia, el síndrome de abstinencia y la diferencia entre uso y abuso de drogas.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES


INTERIOR, JUSTICIA Y PAZ
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION
UNIVERSITARIA, CIENCIA Y TECNOLOGIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
ESTADO CARABOBO-MUNICIPIO VALENCIA

LAS
DROG
AS
Profesor:

Abog Willie Pastrano.

Tsu I 2021

Estudiantes:

Yeison Mendoza C.I. 26727495

Luz Perozo C.I. 22512534

Samuel Escudero C.I. 26781605

Julio Herrera C.I. 24330028

Miguel Amaro C.I. 26509608


Introducción
Desde tiempos remotos de la antigüedad ya las primeras civilizaciones del hombre, conocía
los efectos de ciertas plantas como la adormidera del opio y las usaba. En todas las
civilizaciones, desde la asiria hasta la actual del siglo XXI, el ser humano ha consumido
todo tipo de drogas por distintos motivos, religiosos, rituales, medicinales, hábitos o
costumbres, por distracción u otros. Nuestra sociedad actual se enfrenta a un peligroso
problema: el abuso de las drogas. Este problema se observa sobre todo en los jóvenes,
independientemente de la religión, posición social o sexo.

Se conoce como Drogas a aquellas sustancias, que una vez que han sido ingeridas o
suministradas al individuo producen una alteración al normal desarrollo de
las funciones corporales y psicológicas, que pueden producir desde formas distintas
de percepción hasta alucinaciones. No obstante, en el ámbito médico también se conoce
como Droga a la sustancia química que puede ser usada con fines curativos, tanto físicos
como mentales.

En cuanto a esto se distinguen principalmente dos grandes grupos: Drogas Blandas:


aquellas que generan en el individuo una dependencia sobre todo psicosocial. Entre ellas se
encuentran la Marihuana, el hachís, el tabaco y algunos ácidos como el LSD. Drogas
Duras: no sólo crean un estado de dependencia psicosocial, sino que el cuerpo del
individuo le piden la presencia de la sustancia, a través de la memoria celular,
produciéndole graves síntomas de abstinencia. Entre ellas se encuentran la Heroína, El
Opio, algunos derivados de estos, el Alcohol, las Anfetaminas, así como ciertos
barbitúricos, que en principio pueden ser recetados por un médico, y luego generar
dependencia en el individuo.

Así mismo, algunos profesionales de la Medicina apuntan a que las Drogas pueden ser
clasificadas por los efectos que producen. Los efectos que provocan las drogas son
diferentes sobre nuestro sistema nervioso según los distintos tipos de drogas consumidas:
unas son excitantes y otras, depresoras; unas aceleran nuestro funcionamiento mental, otras
lo lentifican o lo distorsionan; otras producen alucinaciones o cambios en la percepción de
la realidad, nuestras capacidades: modifican la manera de pensar, de funcionar, de
relacionarse con los demás.

En el presente trabajo trataremos los aspectos más relevantes acerca del tema que nos
ocupa, es decir, las drogas, que está considerado dentro de los cinco primeros lugares entre
los mayores problemas de la sociedad actual.
Droga
DEFINICION

Droga es, según la Organización Mundial de la Salud, un «término de uso variado que en
medicina se refiere a toda sustancia con potencial para prevenir o curar una enfermedad [...]
En el lenguaje coloquial, el término suele referirse concretamente a las sustancias
psicoactivas y, a menudo, de forma aún más concreta, a las drogas ilegales».

Para la OMS cualquier sustancia, natural o sintética, que al consumirse puede alterar la
actividad mental y física de las personas, debido a sus efectos sobre el Sistema Nervioso
Central, es una DROGA.

Para algunos autores, como Fernández-Espejo (2002) una droga es

"toda sustancia natural o sintética que genera adicción, es decir, la necesidad imperiosa o
compulsiva de volver a consumir para experimentar la recompensa que produce, que es
sensación de placer, euforia, alivio de la tensión, etc."

Así, el término droga se utiliza para referirse a aquellas sustancias que provocan una
alteración del estado de ánimo y son capaces de producir adicción. Este término incluye no
solo las sustancias que popularmente son consideradas como drogas por su condición de
ilegales, sino también diversos psicofármacos y sustancias de consumo legal como el
tabaco, el alcohol o las bebidas que contienen derivados de la cafeína o la teofilina, como
el café o el té; además de sustancias de uso doméstico o laboral como las colas, los
pegamentos y los disolventes volátiles

Este término también se utiliza en el ámbito de la medicina y farmacología, como sinónimo


de «principio activo» o fármaco, tal como refleja la definición de la OMS. Sin embargo,
otros autores señalan que «droga» es el término utilizado para referirse a una sustancia
usada sin fines terapéuticos, auto-administrada y con potencial de abuso o dependencia, o
que produce placer.

El término droga de abuso define mejor lo que coloquialmente entendemos como droga:
"sustancia de uso no médico con efectos psicoactivos (capaz de producir cambios en la
percepción, el estado de ánimo, la conciencia y el comportamiento) y susceptibles de ser
autoadministradas". Así, la diferencia entre una droga y un fármaco no viene dada por
criterios farmacológicos, químicos o médicos, sino por dos pequeños matices de tipo
instrumental y social: el que sea el propio individuo quien se administra la sustancia sin
prescripción médica y que el objetivo sea distinto al de la curación de una patología. De
hecho, algunas sustancias pueden ser consideradas drogas o fármacos según el contexto: los
esteroides son en principio fármacos de prescripción pero si son utilizadas en gimnasios
para mejorar el rendimiento físico se considerarían drogas.

ETIMOLOGIA Y CONTEXTO HISTORICO


Según la Real Academia Española, droga proviene del árabe andalusí ?a?rúka (literalmente,
'charlatanería'). En el siglo XIV, se comenzó a utilizar en los Países Bajos el término droog
(seco), para referirse a las plantas y especias que se ocupaban para usos medicinales.
Posteriormente, los ingleses utilizaron drug y los franceses drogue para referirse a los
medicamentos. En los Países Bajos, el término se siguió usando específicamente para
referirse a los productos de las plantas medicinales. En inglés, el término drug se usa en
forma genérica para referirse a principios activos y fármacos. En español, el término se
utiliza en el lenguaje común restrictivamente para referirse a sustancias con potencial de
abuso.

Existen pruebas de que el ser humano fue conocedor y usuario de ciertas plantas con
propiedades psicoactivas incluso antes de la formación de las primeras civilizaciones, tal
como es el caso del opio extraído de la adormidera. En todas las civilizaciones, desde la
asiria hasta la actual, el ser humano ha consumido todo tipo de drogas por distintos
motivos, religiosos, rituales, medicinales, hábitos o costumbres, por distracción,
hedonismo, etc.

En la cultura occidental la droga es considerada un tema tabú, pero solo desde mediados
del siglo XX, que es cuando se dictaron las primeras leyes contra las diferentes drogas, si
bien algunos países y estados de EE. UU. han ido promoviendo una cierta apertura y
mayor tolerancia desde principios del siglo XXI. Un ejemplo de prohibicionismo es la
conocida Ley seca, mediante la cual se llegó a prohibir el alcohol en los Estados Unidos. El
experimento de la prohibición fracasó y fue el origen del poder de ciertos grupos mafiosos
que comenzaron traficando con esta droga, y cuando fue legalizada, cambiaron a otras que
seguían prohibidas. En la mayoría de países de Europa Occidental, el tráfico
y producción sigue penado, pero en algunos casos su consumo o posesión de pequeñas
cantidades se ha ido despenalizando, pero sigue siendo sancionado.

Debido a la penalización legal en la producción, comercialización y uso de determinadas


drogas, el mercado de drogas ilegales está controlado por el crimen organizado.
Un informe de Naciones Unidas del año 2003 estimó que el comercio mundial de drogas
generó una riqueza estimada en 321 600 millones de dólares estadounidenses,. Las naciones
del mundo invierten miles de millones de dólares al año para intentar frenar este mercado
ilegal —se estima que solo Estados Unidos invierte anualmente 51 000 millones de dólares,
aunque según algunos informes, tras décadas de «guerra» estas políticas han fracasado en
sus intentos.
Las drogas más consumidas del mundo son el alcohol, la nicotina y la cafeína, legales en la
gran mayoría de países, además de otras sustancias generalmente ilegales como derivados
de los opiáceos y las anfetaminas.

Muchas drogas son ilegales, prohibiéndose su uso incluso para ensayos clínicos u otras
aplicaciones médicas; existen tratados internacionales, como la Convención Única sobre
Estupefacientes, que prohíben ciertas sustancias de forma global. Desde su ilegalización, a
mediados del siglo XX, numerosos países, destacando Estados Unidos, iniciaron la llamada
«guerra contra las drogas» destinada a combatir el narcotráfico y
la delincuencia organizada surgida de la prohibición de estupefacientes

Conceptos asociados

Dependencia. Abstinencia. Craving. Tolerancia:

Hábito, adicción, drogodependencia, drogadicción…son términos coloquiales utilizados


para lo que el manual DSM-IV define como dependencia a sustancias: conjunto de
síntomas cognoscitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que un individuo
continúa consumiendo una sustancia a pesar de la aparición de problemas significativos
relacionados con ella.

En resumen, el individuo ha perdido el control sobre la sustancia y su consumo se convierte


en la máxima prioridad en su vida, abandonando otros aspectos.

Hasta hace pocos años algunos autores distinguían entre dependencia física y dependencia
psicológica aunque son dos procesos que van íntimamente ligados y todos los fenómenos
psicológicos tienen una base orgánica en el SNC. Pero la dependencia física o fisiológica se
relaciona con el síndrome de abstinencia mientras que la dependencia psicológica está en
relación con el fenómeno de craving.

El síndrome de abstinencia es el conjunto de signos y síntomas que aparecen al cesar


bruscamente el consumo de una sustancia, y que desaparece al volverla a consumir. En
general, son necesarios varias semanas o meses de administración cotidiana para producir
cambios neuroadaptativos que desencadenen un síndrome de abstinencia si se deja de
utilizar la droga de forma brusca. Estos síntomas producen malestar y llevan al individuo a
recaer en el consumo para aliviarlos o evitar su aparición.

El término inglés craving hace referencia a un deseo extremadamente intenso e irrefrenable


de autoadministrarse una sustancia. Algunas drogas como el alcohol, el tabaco o
la cocaína tienen más facilidad para provocar este fenómeno en personas dependientes o
consumidores habituales.

Se denomina tolerancia a la necesidad progresiva de administrar cantidades crecientes de


una sustancia para conseguir el efecto deseado, es el efecto obtenido tras la
administración de una misma cantidad de sustancia, que disminuye claramente con el
consumo continuado. La tolerancia obliga a incrementar la dosis para alcanzar el mismo
efecto.

Los fenómenos de dependencia, intoxicación y abstinencia no aparecen en todas las


sustancias. La frecuencia con la que se presenta cada uno de los trastornos tampoco es la
misma: el diagnóstico de dependencia a alcohol, opiáceos o nicotina es mucho más
prevalente que la dependencia a cannabis o alucinógenos, que se presentan de forma
excepcional.

Abuso:

En el lenguaje coloquial (y muchas veces en el lenguaje médico) se utilizan con mucha


frecuencia términos como drogadicto, drogodependiente, adicto para hacer referencia a
cualquier consumo de drogas , el término dependencia se refiere a un cuadro clínico cuyos
criterios son muy estrictos y estadísticamente poco frecuente..

El uso de drogas, en contraposición al abuso, es aquel patrón de consumo en el que no se


producen consecuencias negativas para la salud, no aparecen problemas individuales ni
dependencia. Los problemas que conlleva el uso de drogas son de índole social (multas por
tenencia o consumo en la vía pública) y de tipo social.

El uso de algunas drogas como el alcohol y, en menor medida el tabaco y el cannabis,


gozan de una mayor tolerancia a nivel social en la población general.

La drogadicción, farmacodependencia o drogodependencia es un padecimiento que


consiste en la necesidad de consumir dosis repetidas de una droga para sentirse bien o para
no sentirse mal. La dependencia se evidencia en un grupo de síntomas cognitivos,
fisiológicos y del comportamiento que se relacionan con la falta de control sobre el
consumo de la droga, la cual se sigue consumiendo pese a sus efectos adversos.

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:

Dependencia fisiológica o física: El organismo se vuelve necesitado de la droga,


adquiriendo tolerancia, por lo que se requiere cada vez mayores dosis o frecuencia de
consumo y al interrumpir su consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se
conoce como Síndrome de abstinencia.

Dependencia psicológica o psíquica: Es el deterioro del control sobre el uso de la droga, lo


que lleva a buscar nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El
individuo siente una necesidad imperiosa y apremiante de consumir la droga.

Tolerancia: El concepto de tolerancia hace referencia a la necesidad de incrementar la dosis


consumida para alcanzar los efectos que anteriormente se conseguían con dosis menores.
Síndrome de abstinencia El síndrome de abstinencia hace referencia al conjunto de
reacciones físicas o psíquicas que ocurren cuando una persona dependiente de una
sustancia cesa su consumo.

Modelo funcional El tiempo de llegada de la sustancia al cerebro depende de varios


factores, entre ellos, la vía de entrada o consumo, que generalmente depende de su estado
físico; la vía oral es más lenta pero más segura en términos de toxicología, la vía nasal o
inhalatoria es más rápida pero con poca diferencia en eficiencia a la vía oral, la vía
intranasal o esnifatoria es tan eficiente como la inhalatoria pero produce a largo plazo daños
en el tabique nasal, la vía intravenosa es la más eficiente y veloz. Los efectos psicoactivos
dependen enteramente de su llegada al cerebro.

Cuando la sustancia ha cruzado la barrera hematoencefálica es capaz de ejercer


una función neuromodulatoria, modificando la síntesis neurotransmisora a nivel sináptico.
La neuromodulación puede ejercer una función inhibitoria o excitatoria que modifica el
potencial de acción neuronal.

A nivel central se producen efectos como náuseas, vómito y ansiedad, por lo que los
antagonistas producen los efectos contrarios sirviendo de terapia para la ansiedad
(antipsicóticos o antidepresivos) o náusea (antieméticos).

Canales abiertos por estimulación mecánica

Este tipo de canales iónicos se abren como respuesta a alguna estimulación mecánica y
regulan fenómenos complejos como el dolor. Alguna de las estimulaciones incluyen:
olor, calor, sonido, vibración.

Ejemplo 1: Bebidas alcohólicas y benzodiacepinas

Receptor GABA de tipo B.

Existen dos tipos de receptores GABA, los de tipo a (GABAa) y tipo b (GABAb); los
primeros son ionotrópicos, esto es, su modelo funcional se basa en la apertura de un canal
iónico, mientras que los segundos se basan en mensajeros secundarios a su estimulación.

Las bebidas alcohólicas contienen etanol., el etanol inhibe además la producción de


monoamino oxidasa por lo que ralentiza la oxidación de la dopamina a nivel postsináptico y
esto aumenta la sensación de placer natural. Cuando el etanol deja de hacer efecto por la
metabolización hepática, el placer disminuye porque la MAO comienza a oxidar la
dopamina, y el usuario tiende a buscar consumir más etanol para mantener el mismo efecto
placentero, lo que convierte al etanol en una sustancia extremadamente adictiva.

El etanol es extremadamente peligroso ya que en su metabolización hepática se produce el


metabolito acetaldehído, 20 veces más tóxico que el etanol y un posible carcinógeno. Las
benzodiacepinas ejercen el mismo efecto sedante-hipnótico que el etanol por lo que son
utilizadas comúnmente para tratar el alcoholismo y la ansiedad.

Ejemplo 2: Cannabis sativa o marihuana

Actualmente se conocen 5 receptores que son activados por cannabinoides o alcaloides


derivados de la planta cannabis sativa, el CB1, el CB2 y tres receptores huérfanos de menor
importancia. Los efectos psicoactivos se deben a la activación del CB1 mientras que los
efectos derivados de la activación del CB2 involucran alteraciones del sistema inmune.34
El receptor CB1 se considera uno de los más habituales del cerebro humano, encontrándose
además en otros muchos mamíferos, aves, peces y reptiles, como monos, ratones, ratas,
pollos, peces de colores y las salamandras.35 Los cannabinoides pueden activar los
receptores por el consumo de drogas o activarse endógenamente, mediante
endocannabinoides que se producen en el mismo cuerpo.

Las drogas en el cuerpo humano


Las drogas impactan y cambian el cerebro. La investigación desarrollada en las últimas
décadas en el campo de las neurociencias ha aportado la evidencia necesaria que permite
sustentar una relación íntima entre las estructuras cerebrales y las conductas asociadas con
el consumo de drogas, además de la predisposición, los efectos a corto y largo plazo que
puede causar el consumo de sustancias y la importante participación de los factores
medioambientales

Sin embargo, lo que lleva a una persona a incursionar en el consumo drogas, las razones
por las cuales desarrolla el trastorno de dependencia, involucran una
poderosa interacción entre el cerebro y una serie de determinantes biológicos, psicológicos
y sociales del entorno del individuo. La dependencia se caracteriza por el uso compulsivo
de drogas, a pesar de las consecuencias negativas asociadas con su empleo. Las drogas,
legales o ilegales, pueden producir dependencia. En ese proceso, un mecanismo clave es
que aumentan la concentración del neurotransmisor llamado dopamina, en una zona
específica del cerebro: el núcleo accumbens, que es probablemente el centro del placer más
importante.

El cerebro cuenta también con áreas y circuitos vinculados con la capacidad de evaluar
los riesgos de una situación e inhibir conductas potencialmente perjudiciales. Los estudios
con imágenes cerebrales muestran que los sujetos con dependencia de sustancias
psicoactivas presentan una disfunción en aquellas regiones del cerebro que son críticas para
la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control de la conducta.

No existe un factor que por sí solo determine que una persona desarrolle dependencia de las
drogas. Sin embargo, hay una variedad de factores de riesgo —que han sido identificados
científicamente— que contribuyen al desarrollo de la adicción. Uno de los más importantes
es la edad del primer consumo. Por ejemplo, las neurociencias han demostrado que el
cerebro aún está desarrollándose en los niños y los adolescentes, de manera que el
consumo de drogas durante este período puede tener consecuencias significativas en el
largo plazo.

Hay estructuras del cerebro humano que continúan madurando hasta los 25 años de edad,
especialmente aquellas relacionadas con funciones mentales complejas y con la capacidad
de controlar los impulsos. Las drogas modifican el equilibrio de la neuroquímica cerebral y
las señales que conducen los complejos procesos de maduración de las estructuras
comentadas. El consumo durante esta etapa puede traer repercusiones a largo plazo, ya que
también puede alterar el proceso de selección de las conexiones neuronales que en el futuro
permitirán el funcionamiento íntegro del cerebro, y por ello la necesidad de evitar el
consumo, o cuando menos retrasar la edad de inicio.

La Cannabis sativa, o marihuana existe la creciente difusión de su uso con fines médicos y
la tendencia creciente hacia la despenalización del uso recreacional en varios lugares como
Estados Unidos y algunos países de Europa del oeste y central. Por otra parte, ciertos
países, como Chile y Uruguay, han despenalizado la tenencia de marihuana para
uso personal con dosis mínimas que varían de un país a otro, y en otros lugares lo han
hecho de facto, como en algunos estados de Estados Unidos.

La evidencia científica disponible señala que es una droga asociada con menor mortalidad
que otras sustancias, pero que no está exenta de daños potenciales y está asociada con
riesgos mayores si se consume en la adolescencia.

El compuesto activo de la marihuana es tetrahidrocannabinol (THC), que afecta la


regulación de las emociones, la memoria, la atención y la percepción. El consumo intenso
de marihuana incrementa la probabilidad de que se presenten síntomas psicóticos,
depresivos y conducta suicida

La cocaína es un potente estimulante con una gran capacidad adictiva. Se extrae de las
hojas de la planta Erithroxylon coca. El consumo de cocaína produce una amplia gama de
efectos nocivos en la salud a corto plazo: alteraciones a la transmisión de los estímulos
nerviosos, formación de coágulos al interior de los vasos sanguíneos, trastornos del ritmo y
las contracciones cardiacas e infartos en órganos especialmente susceptibles
como corazón y cerebro. A largo plazo, la cocaína puede causar atrofia cerebral,
alteraciones en la memoria y trastornos del sueño y del ánimo, como la depresión.

La heroína es parte del grupo de los opiáceos y se obtiene del procesamiento de la amapola.
Se consume por vía intravenosa, por lo que rápidamente llega al cerebro, donde se
convierte en morfina y activa receptores celulares específicos. Este proceso genera intensas
sensaciones placenteras en los usuarios. Algunos de los principales riesgos a los que se
enfrentan los usuarios son la sobredosis y la transmisión de enfermedades infecciosas
El alcohol es el principal factor causal de más de sesenta tipos de enfermedades y lesiones,
y es responsable de aproximadamente 2,5 millones de muertes en el mundo cada año. El
consumo de alcohol en grandes cantidades por períodos prolongados de tiempo representa
un grave riesgo para la salud

El papel de los adulterantes

Las sustancias psicoactivas disponibles en el mercado para el consumo personal no son


puras. En muchos casos se trata de combinaciones de sustancias, entre ellas los
adulterantes, que se usan para complementar o potenciar los efectos de las drogas. Aunque
algunos adulterantes son inocuos, otros tienen efectos tóxicos y psicoactivos, más allá de
los de las propias drogas

Los adulterantes más frecuentemente detectados incluyen los siguientes:

En la marihuana: orégano y otras plantas que generalmente no son

Dañinos para la salud; partículas microscópicas de vidrio, de entre

0,2 y 0,3 mm de diámetro

En la cocaína: levamisol, hasta en el 70% de las muestras incautadas en Estados Unidos

Este fármaco fue retirado del mercado en Estados Unidos y Canadá por las reacciones
secundarias adversas asociadas

No está claro cuál es el motivo para adulterar la cocaína con levamisol, aunque se cree que
podría potenciar los efectos placenteros de la cocaína.

Patrones de consumo

La mayoría de la población mundial no usa drogas. De quienes llegan aprobarlas, sólo un


pequeño grupo las seguirá usando regularmente y de estos, sólo una fracción desarrollará
patrones de uso nocivo y dependencia. La transición de una etapa de uso a otra está
asociada con una gran variedad de factores de riesgo relacionados con el individuo y
su ambiente. La relación entre personas y sustancias, así como las consecuencias que se
derivan del uso, comprende un amplio espectro de posibles combinaciones y resultados.

El uso experimental. Una droga se consume para probar sus efectos y después de
pocos eventos de uso, se abandona.

El uso regular o social. Se continúa usando la sustancia después de haber experimentado y


se integra el consumo al estilo de vida habitual.

El uso nocivo, definido por la OMS como un patrón de uso que causa daño, ya sea mental
o físico.
Abuso y dependencia. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales, de
la Asociación Americana de Psiquiatría, se clasifican estas dos categorías como
enfermedades asociadas con el consumo de sustancias psicoactivas.

Existen diferentes patrones en el desarrollo de los trastornos por dependencia. Clásicamente


se describe un patrón evolutivo que se inicia con una actividad voluntaria, de uso social o
recreativo. En un inicio prevalece el efecto positivo y placentero, que el usuario siente que
está bajo su control.

Paulatinamente, en algunas personas la motivación del consumo va cambiando y la persona


pasa de consumir para experimentar placer a hacerlo para evitar el malestar, para poder
estar bien o para sentirse normal, aumentando la intensidad de la dosis y la frecuencia.
Finalmente, una proporción pierde el control sobre el uso y se tornan compulsivos e
incapaces de dejar de usar las drogas a pesar de estar conscientes del daño que les producen

La determinación de la gravedad del trastorno producido en la persona por el uso de drogas


es crucial para definir el tipo de acción a implementar. En el ámbito de la prevención, se
describe la intervención "universal" para retrasar o evitar el inicio del uso en aquellas
personas que aún no han consumido drogas; "selectiva", cuando hay exposición a factores
de riesgo (características individuales o del contexto) que incrementan la probabilidad de
consumo, o "indicada", cuando ya se ha iniciado el consumo, pero aún no hay patrones
patológicos (abuso, dependencia).

Clasificación

Hemos visto las dificultades que entraña definir el término "droga" y algo parecido sucede
a la hora de establecer una clasificación. Podemos mostrar varias formas de ordenar las
sustancias, cada una de ellas con sus propios problemas y limitaciones

Una primera clasificación hace referencia a su status legal, distinguiendo entre drogas
legales e ilegales. El alcohol, el tabaco y el café son drogas permitidas por la mayoría de los
países occidentales. El resto de las drogas se encuentran sometidas a distintas regulaciones
legales. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (organismo dependiente
de la ONU para el control de las drogas) distingue cuatro listas con distintos grados de
restricción (la Lista I agrupa sustancias "sin ningún uso médico aceptado, que pueden
generar adicción con rapidez y que suponen graves riesgos para la salud" y las listas III y
IV hace referencia a drogas supuestamente menos peligrosas y más fácilmente accesibles).

Con respecto a su origen, se pueden distinguir las drogas naturales (las que aparecen de
forma espontánea en la naturaleza, en general hongos o vegetales) de las sintéticas
(aquellas que requieren de procesos físicos o químicos para su preparación). El uso de
plantas con fines embriagantes, rituales o terapéuticos es tan antiguo como la propia
Humanidad. Pero la distinción entre lo natural y lo sintético no es tan sencilla:
Por un lado para obtener determinadas sustancias es necesario usar procesos físicos o
químicos (ej: la obtención de la cocaína a partir de la hoja de coca, la extracción del hachís
a partir de la marihuana.) Pero además muchas drogas de las llamadas sintéticas (como la
LSD o el éxtasis/MDMA) tienen sus precursores inmediatos en productos de origen
vegetal.

Algunos autores distinguen entre drogas duras (aquellas que producen graves riesgos para
la salud) y drogas blandas, supuestamente menos peligrosas (alcohol, el tabaco y cannabis).

Quizá la forma más práctica de clasificar las drogas es aquella que se refiere a sus efectos.
Por un lado están los estimulantes: sustancias que activan el Sistema Nervioso Central
(SNC) (cocaína, anfetaminas, cafeína…). Por otro están los depresores: drogas que
disminuyen el grado de actividad del SNC: alcohol, barbitúricos, benzodiacepinas, GHB…
Finalmente hay un tercer grupo de sustancias que producen alteraciones perceptivas, los
psicodélicos (mal llamados alucinógenos

: LSD, psilocibina, ketamina La clasificación de Goldstein da una idea bastante exacta de


las principales familias de drogas clasificadas según sus efectos

Clasificación según su estado legal

Las drogas pueden clasificarse en función de las restricciones legales establecidas en cada
estado particular respecto al consumo, producción y venta de las diferentes sustancias. En
la mayor parte de los países occidentales las drogas se clasifican según la normativa legal,
del siguiente modo:

• Drogas o sustancias lícitas: se ocupan libremente de acuerdo a los deseos de


cada consumidor. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas y el tabaco.

• Drogas que se utilizan principalmente como medicamento: generalmente se obtienen


mediante prescripción médica. En Occidente, su uso va ligado al tratamiento de trastornos
del ánimo, trastornos del sueño, enfermedades dolorosas o con el fin de lograr mayor
lucidez o concentración (nootrópicos). Por ejemplo, los psicofármacos, estimulantes
menores y la metadona.

• Drogas o sustancias ilícitas: varían de acuerdo a la legislación de cada país. Son aquellas
cuyo comercio se considera ilegal, como los derivados cannabis, la heroína y la cocaína.
Existen convenciones internacionales que han establecido como prohibido el uso no médico
de opiáceos, cannabis, alucinógenos, cocaína y muchos otros estimulantes, al igual que de
los hipnóticos y sedantes. Además, los países o jurisdicciones locales han añadido sus
propias sustancias prohibidas como por ejemplo bebidas alcohólicas o inhalantes.

Clasificación farmacológica
Las sustancias psicoactivas, en el ámbito farmacológico, pueden ser clasificadas ateniendo
a sus efectos sobre el sistema nervioso central y el cerebro.

Drogas depresoras

Una droga depresora es aquella que ralentiza o inhibe las funciones o la actividad de alguna
región del cerebro, dificulta la memoria, disminuye la presión sanguínea, analgesia,
produce somnolencia, altera el pulso cardíaco, produce depresión respiratoria, coma, o la
muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en varios grupos: antihistamínicos, antipsicóticos,


disociativos, GABAnérgicos, glicinérgicos, narcóticos y simpatológicos.

Tipos:

DROGAS DEPRESORAS

H1-H2 antagonistas y agonistas

H1-antagonistas: azelastina, cetirizina, ciclizina,


clorfenamina, clemastina, doxilamina, hidroxicina,
difenhidramina, prometacina ...

H2-antagonistas: cimetidina, famotidina,


lafutidina, nizatidina, ...

ANTIHISTAMINICOS H1-agonistas: betahistina, histamina, HTMT, UR-


AK49, piridiletilamina

H2-agonistas: amtamina, dimaprit, histamina,


HTMT, UR-AK49

H3-antagonistas / H3-agonistas / H4-antagonistas /


H4 agonistas

Antipsicóticos COMUNES

Benzamidas: levosulpirida, nemonaprida,


sulpirida, sultoprida...

Butirofenonas: droperidol, haloperidol,


pimpamperona, spiperona, trifluperidol...

Difenilbutilpiperidinas: clopimozida, fluspirilena,


penfluridol, pimozida

Fenotiazinas: clorpromazina, fluphenazina,


levomepromazina, promazina...

Tioxantenas: clopentixol, flupentixol, tiotixena...

Tricíclicos: amoxapina, butaclamol, fluotraceno,


loxapina, trimipramina

Arilciclohexilaminas:

eticiclidina, ketamina, fenciclidina, tiletamina...

Morfinanos: dextrometorfano, metorfán,


dextrorfán, morfanol

otros

dizocilpina, óxido de nitrógeno (I), xenón...

Barbitúricos y Benzodiacepinas

Barbitúricos: amobarbital, pentobarbital,


fenobarbital, secobarbital...
DISOCIATIVOS
Benzodiacepinas: alprazolam, clordiazepóxido,
clonazepam,diazepam, lorazepam

Carbamatos y similares al GABA

Carbamatos: carisoprodol, felbamate,


meprobamate

Similares al GABA:

ácido ?-aminobutírico, ácido ?-hidroxibutírico,


ácido valérico, ácido valproico

...

GABAnérgicos Esteroides neuroactivos y benzodiacepinas

Esteroides neuroactivos: alfaxalona,


alopregnanolona, ganaxolona...

Nobenzodiazepinas: eszopiclona, zaleplon,


zolpidem, zopiclona...

piperidinedionas, propifenoles y quinazolinonas

Piperidinedionas: glutetimida...

Propifenoles: Fospropofol, propofol, timol...

Quinazolinonas: metacualona...

Otros

éter etílico, etanol (alcohol), muscimol, teanina,


Piper methysticum, ácido valerénico(valeriana)...

Comunes
Glicinérgicos glicina, hipotaurina, sarcosina, serina, taurina,
betaína...

Opiáceos y opioides

Opiáceos: codeína, morfina, oripavina, tebaína


Narcóticos
Opioides: buprenorfina, heroína, hidrocodona,
metadona, oxicodona, remifentanilo, tramadol...

Alfabloqueantes, betabloqueantes y otros

Alfa-Bloqueantes: doxazosin, fentolamina,


prazosin, tamsulosin...
Simpaticolíticos
Beta-bloqueantes: propranolol

Otros: clonidina, cloroformo, ciclobenzaprina,


trazodona...

Drogas estimulantes

Una droga estimulante es aquella que produce mejoras temporales de la actividad


neurológica o física. Pueden producir además síntomas adicionales como incremento de la
alerta, productividad, incremento de la presión sanguínea, aceleración del pulso sanguíneo,
mejora del equilibrio, hiperalgesia, euforia, disminución del apetito o el sueño,
convulsiones, manía o la muerte.
Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos:

Ad
am
ant
an
os
amantadina, adenosina,
An
bromantano, memantina...
tag
oni
sta
s aminofilina, cafeína (café),
de paraxantina, teobromina
la (chocolate), teofilina
ade
nos
ina
P1
A1

Al
qui
la
mi
nas heptaminol, metilhexanamina,
psi octodrina, propilhexedrina...
cot
róp
ica
s

Ari
lcic
loh
eticiclidina, ketamina, fenciclidin
exil
a, tiletamina...
am
ina
s

Be 6-Br-APB, 6-Br-APB, SKF-


nzo
dia
cep
81297, SKF-82958...
ina
s

, arecolina, cotinina, citisina, epi


Col batidina, epiboxidina, nicotina (t
iné abaco), tebaniciclina, vareniclina
rgi
anabasina
cos

Co
anatoxina, flurotil, gabazina, pen
nv
tilenotetrazol, picrotoxina, estric
ulsi
nina, tujona
vos

Eu
ger adrafinil, armodafinilo, modafini
oic lo
os

Ox
aminorex, clominorex, ciclazodo
azo
na, fenozolona, fluminorex, pem
lin
olina
as

Fe Anfetaminas: alfetamina, amfec


nil loral, anfetamina, anfetaminil, b
etil enfluorex, dimetilanfetamina, ef
am edrina, fencamina, fenetilina, fe
ina nproporex, furfenorex, lefetami
s na, mefenorex,

metanfetamina, metoxifenamina
, metoximetilanfetamina (MMA
), norfenfluramina, oxilofrina, o
rtetamina, parabromoanfetamin
a (PBA), paracloroanfetamina,
paraiodoanfetamina (PIA),

parametoxianfetamina (PMA),
parametoxietilanfetamina (PME
A), parametoximetanfetamina(P
MMA), fenilpropanolamina, pro
pilanfetamina, pseudoefedrina,
sibutramina, tiflorex,

tranilcipromina, xilopropamina,
zilofuramina

Fenterminas: clorfentermina, cl
oforex, clortermina, etolorex, m
efentermina, pentorex

Catinonos: anfepramono, brefe


drona, bufedrona, bupropion, c
atinono, dimetilcatinono(dimepr
opion), etcatinono (etilpropion),
flefedrona, metcatinona, mefedr
ona, metedrona

Catecolaminas: adrenocromo, d
opamina, epinefrina (adrenalina
), levodopa (L-dopa), fenilalanin
a, tirosina,

metanefrina, alfametildopa, nora


drenalina (norepinefrina), norm
etanefrina, paraoctopamina, par
Pip atiramina
era
zin 4-Bromo-2,5-dimetoxi-1-
as benzilpiperacina (2C-B-BZP), be
nzilpiperacina, parametoxifenilp
iperacina, metilbencilpiperacina,
vanoxerina

Pip 1-Benzo-4-(2-
eri (difenilmetoxi)etilo)piperidina 2-
din benzilpiperidina, 3,4-
as diclorometilfenidato, 4-
benzilpiperidina4-
metilmetilfedinato, desoxipiprad
rol, difemetorex, difenilpiralina,
etilfenidato,

metilnaftidato (HDMP-28), meti


lfenidato (Ritalin),3a-
carbometoxi-4ß-(4-clorofenil)-N-
metilpiperidina (Nocaína), levofa
cetoperano, pipradrol

2-difenilmetilpirrolidina, alfa-
pirrolidinopropiofenona, alfa-
pirrolidinobutiofenona, alfa-
pirrolidinopentiofenona, Difenilp
rolinol, 3',4'-Metilenedioxi-a-
pirrolidinopropiofenona, 3',4'
Pir
-Metilenedioxi-a-
roli
pirrolidinobutiofenona, Metilene
din
dioxipirovalerona, 4'-Metil-a-
as
pirrolidinopropiofenona, 4'-
Metoxi-a-
pirrolidinopropiofenona, Napiro
na, Feniletilpirrolidina,

Prolintano (Catovit), Pirovalero


na

Comunes

Tr 3-Pseudotropil-4-fluorobenzoato,
op 4'-Fluorococaína, Altropano, Br
an asofensina, cocaetilenococaína, D
os ifluoropina, Feniltropano, Salicil
metilecgonina, Tesofensina, Trop
aril, Tropoxan

Drogas alucinógenas

Una droga alucinógena es aquella droga que produce cambios en la percepción,


consciencia, emoción o ambos.

Este grupo se divide a su vez en otros tres:


• Psicodélicos: producen una alteración en la cognición y la percepción. Las experiencias
suelen asociarse a la meditación, el yoga, el trance o el sueño. Los psicodélicos suelen
agruparse en lisergamidas (destaca el LSD), feniletilaminas, piperazina, triptaminas y otros.

• Disociativos: producen un bloqueo de las señales de la mente consciente hacia otras partes
del cerebro produciendo alucinaciones, privación sensorial, disociación y trance. Pueden
producir también sedación, depresión respiratoria, analgesia, anestesia o ataxia, así como
pérdida de las facultades mentales y la memoria. Se dividen en adamantanos,
arilciclohexilaminas y morfinanos.

• Delirantes: producen delirios, a diferencia de los alucinógenos psicodélicos y disociativos


en el que se mantiene cierto estado de consciencia. Se dividen en anticolinérgicos,
antihistamínicos y GABA-agonistas.

Drogas opioides

Los opioides son las drogas que se unen a receptores opioides situados principalmente en el
sistema nervioso central y en el tracto gastrointestinal. Hay tres grandes clases de sustancias
opiáceas: alcaloides del opio, como morfina y codeína; opiáceos semi-sintéticos, tales como
heroína y oxicodona; y opioides completamente sintéticos, tales como petidina y metadona,
que tienen una estructura no relacionada con los alcaloides del opio.

Clasificación según su uso médico

Las drogas que se utilizan como fármacos se clasifican según el objetivo con el que se
utilicen o la patología que combatan.

Drogas analgésicas

Las drogas analgésicas o analgésicos son aquellas drogas que reducen o inhiben el dolor.

Los analgésicos se dividen en: opioides, pirazolonas, cannabinoides, anilinas y


antiinflamatorios no esteroideos.

Los analgésicos utilizados para tratar el dolor dependerán de la intensidad y características


propias del dolor. Para dolores leves suelen utilizarse los AINEs que además de tratar el
dolor y reducen la fiebre, y en grandes dosis, tienen efectos antiinflamatorios. Para el alivio
de dolores de intensidad moderada se utilizan opioidesdébiles, de distribución no libre,
como el tramadol, la codeína o la hidrocodona. Para dolores de intensidad fuerte se utilizan
opioides fuertes como la morfina, la hidromorfona, la metadona, el fentanilo, etc.

Drogas anestésicas

Una droga anestésica es aquella que produce anestesia generalizada o local. Puede producir
además molestias de garganta, náuseas o vómitos, mareos, cefaleas o muerte.
Este grupo se divide en subgrupos: etéreos, haloalcanos, opioides y esteroides neuroactivos;
inyectables o inhalables.

Drogas sedantes-hipnóticas

Una droga sedante-hipnóticas o soporíficas son aquellas cuya primera función es


la inducción al sueño. Pueden producir, según qué tipo de sedantes-hipnóticos, insomnio,
ansiedad, confusión, desorientación, depresión respiratoria, pérdida de equilibrio,
disminución del juicio, o muerte.

Este grupo se subdivide a su vez en subgrupos: GABA-agonistas, H1 agonistas-inversos,


a1 adrenérgicos antagonistas, a2adrenérgicos antagonistas, agonistas melatoníticos y
antagonistas orexiníticos.

Drogas antidepresivas

Una droga antidepresiva es aquella que produce un alivio en los síntomas de la depresión,
la distimia, ansiedad; y en general todos los trastornos del estado de ánimo y la fobia social.

Drogas antiparkinsonianas

Las drogas antiparkinsonianas son aquellas drogas que tratan los síntomas de la
enfermedad de Parkinson. Producen efectos adversos como hipotensión, arritmias,
náuseas, pérdida del cabello, ansiedad, alucinaciones,
somnolencia, problemas respiratorios, desorientación, confusión y psicosis.

Estas drogas se dividen en dos grupos: dopaminérgicos y anticolinérgicos.

Drogas antipsicóticas

Una droga antipsicótica es aquella que produce un alivio en los síntomas de la psicosis.
Pueden producir ganancia de peso, agranulocitosis, discinesia, acatisia, distonía, párkinson,
hipotensión, taquicardia, letargia, pesadillas, hiperprolactinemia o disfunción eréctil.

Drogas ansiolíticas

Una droga ansiolítica es aquella utilizada para el tratamiento de la ansiedad y sus


desórdenes. Son considerados tranquilizantes menores. Pueden producir taquicardia,
pesadillas o pérdida de la consciencia.

Drogas anoréxicas

Las drogas anoréxicas o antiobésicas son aquellas que suprimen o reducen el apetito.
Suelen utilizarse para reducir peso.
Este tipo de drogas se dividen en estimulantes y anticannabinoides. La mayoría de
estimulantes suprimen el apetito, y de hecho, la droga más consumida del mundo, el café,
es un potente supresor del hambre. Los cannabinoides tienen la capacidad de estimular los
receptores cannabinoides CB1 y CB2, que incrementan el apetito. Aquellas sustancias
antagonistas y agonistas inversas de estos receptores producirían el efecto contrario, esto es,
la disminución o la supresión el apetito, como sucede con el Rimonabant o el Surinabant.
No obstante, el consumo excesivo de THC produce el efecto contrario al de un consumo
moderado.

Drogas euforizantes

Una droga euforizante es aquella que induce a sentimientos de euforia. Los efectos pueden
incluir relajación, control del estrés, felicidad o placer; ya que pueden actuar sobre los
centros de placer del cerebro. El ámbito de acción de estas drogas es generalizado
encontrándose en varios tipos de drogas psicotrópicas.

Drogas nootrópicas

El cannabis afecta casi todos los sistemas corporales. En él se combinan muchas de las
propiedades del alcohol, los tranquilizantes, los opiáceos y los alucinógenos.

Las drogas nootrópicas (del griego noús "mente" y trópos "movimiento") o smart
drugs("drogas inteligentes" en inglés) son aquellas que incrementan
las funciones mentales, como la cognición, la memoria, la atención, o aumentan la
motivación o la concentración. Son referidos generalmente como psicoestimulantes.

Clasificación en "duras" y "blandas"

La diferencia entre una droga dura y una droga blanda es que la dura causa adicción o
dependencia tanto física como psíquica, mientras que la blanda causa adicción o
dependencia a nivel solo físico, o solo psíquico.

En su origen esta distinción pretendió servir para distinguir las drogas altamente adictivas
que comportan serios daños a la salud (duras), de las poco adictivas, que no presentan
un riesgo grave para quien las consume (blandas).

• Drogas duras: la cocaína, los opioides (morfina, heroína, etc.), el alcohol, o


las anfetaminas son comúnmente descritas como drogas duras.

• Drogas blandas: el término es aplicado generalmente a los derivados del cannabis


(marihuana, hachís, etc.), a la cafeína, etc. Por lo general el término se aplica a sustancias
cuyo consumo no conlleva patrones de comportamiento social desadaptativos.
Según los efectos producidos sobre el sistema nervioso central

Constituye el sistema de clasificación más aceptado en la actualidad (frente a la distinción


entre drogas "duras" y "blandas" o legales e ilegales).

Según su daño físico

El daño físico es relativo y variable según la condición preexistente. A continuación, una


tabla ordenada según el daño a la salud, aunque el daño social puede variar:

El cannabis inhalado tras su combustión es tan o más dañino que el tabaco, pero
vaporizado tiene pocos efectos perniciosos por lo que este dato está sujeto a debate. No se
conocen efectos físicos sobre el cuerpo humano tras su consumo prolongado, pero sí
posibles efectos en la psique cuya variabilidad es notable.

Según su nivel de adicción

Según su nivel de adicción, las drogas pueden clasificarse:

Potencial de
N.º Droga
adicción

1 Oxicodona 99/100

2 Nicotina (tabaco) 96,5/100

3 Crack 95,5/100

4 Metanfetamina fumada 92,5/100

5 Metanfetamina inyectada 89,5/100

6 Heroína 87,5/100

7 Diazepam 86/100

8 Metacualona 83/100

9 Secobarbital 82/100

10 Alcohol 82/100
11 Anfetamina vía oral 81/100

12 Cocaína 78/100

13 Cafeína 67/100

14 Fenciclidina 55/100

15 Marihuana 42/100

16 Éxtasis 40/100

17 LSD 32/100

18 Setas alucinógenas 17/100

19 Mescalina 16/100

20 Metadona ?/100

Consecuencias de las drogas

El consumo de drogas, legales e ilegales, constituye un problema de salud pública muy


importante. Los riesgos y daños asociados al consumo varían para cada sustancia.

Además, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado


de conocimiento o experiencia del usuario, su motivación, etc. y las propiedades
específicas de cada droga así como la influencia de los elementos adulterantes.

Estas consecuencias son muy diversas y pueden subdividirse en:

• Físicos: fatiga, quejas continúas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos
persistente.

• Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad,


comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio,
depresión y una falta general de interés.

• Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de


comunicarse con la familia.
• Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas,
ausencias frecuentes y problemas de disciplina.

• Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de
la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales
en el vestir y en la música.

Las drogas son sustancias que al ser introducidas en el organismo vivo, puede modificar
una o más de las funciones de éste, alteran el estado psíquico y a veces físico, que se
caracteriza por cambiar el comportamiento y por otras reacciones que comprenden siempre
un impulso irreprimible a tomar la droga en forma continuada o periódica.

Consecuencias en la juventud

El consumo de drogas suele iniciarse en la etapa de la adolescencia o juventud, lo cual se


ha convertido en una preocupación social.

El Office for National Statistics del Reino Unido indicó que en ese país "el 12 % de los
alumnos de entre 11 y 15 años había consumido drogas el pasado año 2011. El cannabis
[marihuana] fue, la más utilizada" y que "a más de un tercio de estos jóvenes (el 35 %) les
habían ofrecido una o varias clases de droga".

Un informe respaldado por la Unión Europea revela también que entre la gente joven "es
cada vez más habitual beber hasta emborracharse". El informe añade que el
"alcoholismo tiene, a corto plazo, consecuencias nefastas, tales
como accidentes, violencia y envenenamiento, así como problemas sociales y
del desarrollo". Un estudio realizado en Japón señala que "las drogas más utilizadas por
los adolescentes del país son los disolventes orgánicos, que pueden inducir al uso de otras
sustancias".

En total, se declara que para el 2012 se contaban 28 millones de personas bebedoras de 12-
65 años de las cuales el 53% de los consumidores son hombres y el 47% son mujeres.
Además, el 25% se declaró dependiente del tabaco siendo 69% hombres y 31% mujeres. El
72% del grupo de fumadores declara haber comenzado el vicio antes de los 18 años,
mientras que actualmente el 9% de la población fumadora es representada por los mismos
menores de edad. Estas cifras recopiladas, también muestran que la principal ocupación de
los consumidores de drogas como el tabaco o el alcohol, es empleado. En cuanto a drogas
más fuertes, el 7% de la población admite consumir drogas químicas con frecuencia y por
el contrario, el 63% declara no haberlas probado jamás.

El uso de drogas en la adolescencia es especialmente perjudicial ya que es un período de


transición en la que siguen ocurriendo cambios corporales, afectivos, cognitivos y de
relaciones sociales. Puede llegar a ser muy riesgoso para la salud de los jóvenes pues
produce daños en el cuerpo y órganos, como: Esterilidad, Adicción,
Dependencia, Desnutrición, Daños al cerebro u otros órganos importantes.

Factores sociales que contribuyen al problema de las drogas

El problema de las drogas desde la perspectiva de los determinantes sociales de la salud


propone cinco áreas de análisis: el contexto y la posición socioeconómica,
la exposición diferencial a los factores de riesgo, la vulnerabilidad diferencial a los riesgos,
los resultados diferenciales de la atención a la salud y las variaciones en las consecuencias
sociales.

Tomando como base los ejes que propone la Organización Mundial de la Salud, es posible
identificar los factores sociales que ayudan a explicar las consecuencias del problema de las
drogas en las sociedades, así como las diferencias entre los países y entre diferentes tipos
de consumo. Existe, por ejemplo, una gran inequidad cuando se trata de la atención a las
personas que padecen adicciones, cuando se les compara con la atención que se brinda a
pacientes con otras enfermedades

Exposición a los riesgos. En los escenarios de consumo hay diferentes niveles de peligro.
Intervienen factores tales como el nivel de desarrollo, la urbanización y los servicios, la
disponibilidad de drogas y de armas, el índice de delitos y la existencia de grupos que
pueden estar involucrados en la distribución de drogas, algunos de los cuales pueden ser
más violentos que otros. También interviene la acción de la policía y
las estrategias utilizadas para combatir el delito o, en su caso, el consumo. Es más
frecuente que en algunos escenarios se usen drogas con mayor nivel de adulterantes, con
consecuencias más graves para la salud, y que los niños y adolescentes sean testigos o
víctimas de violencia.

Factores de riesgo y de protección

Los factores psicosociales que entran en juego a nivel individual se dividen en dos
categorías: factores de riesgo que, sin estar ligados causalmente al consumo o dependencia,
los anteceden y aumentan su probabilidad de ocurrencia, y factores de protección que
hacen fuertes a las personas para resistir los riesgos. En estos casos se habla de personas
con "resiliencia", quienes a pesar de haber experimentado muchos de los factores de riesgo,
no incurren en el consumo o no desarrollan dependencia. El conocimiento de los factores
de riesgo permite identificar las oportunidades de prevención y el conocimiento de los
factores de protección ayuda a identificar la manera de intervenir. El cambio de foco de
atención del consumo de drogas a la disminución de la vulnerabilidad
del individuo actuando sobre los factores de riesgo, ha abierto un nuevo abordaje,
construido con base en la prevención desde las primeras etapas del desarrollo.
Sin embargo, la evidencia científica muestra que estos individuos tienen características
diferentes y viven en entornos también diversos que los harán más o menos vulnerables al
abuso de sustancias, y que por tanto requieren de estrategias de intervención particularizada
y diferente en su contenido e intensidad.

Los factores de riesgo pueden ubicarse en diferentes dominios: individual

(Por ejemplo, trastorno emocional o de aprendizaje o personalidad orientada a la búsqueda


de sensaciones nuevas), familiar (convivencia con padres alcohólicos), escolar (fracaso
académico), social (amigos usuarios de drogas) y comunitario (alta disponibilidad de
sustancias). Tales factores interactúan con cada individuo quien procesa los estímulos, los
interpreta y responde a ellos de una manera diferente. La importancia de estos factores
varía a lo largo de diferentes las etapas de desarrollo del individuo.

Los factores de protección pueden ubicarse también en cada uno de los dominios de la vida
de la persona: en la esfera individual (por ejemplo, alta autoestima o personalidad orientada
a evitar riesgos), familiar (convivencia con padres capaces de cubrir las necesidades
afectivas de los menores), escolar (apego a la escuela), social (amigos poco tolerantes hacia
el consumo) y comunitaria (pertenencia a redes de apoyo social). Pueden definirse como
aquellos factores que en presencia del riesgo protegen a los individuos de consumir drogas,
más que lo opuesto al riesgo. Por ejemplo, en el caso de una niña que vive en una familia
con serios problemas, será menos probable que use drogas si se apega a su escuela y sus
compañeros manifiestan una baja tolerancia hacia el consumo.

Los factores que contribuyen a la resiliencia pueden incluir: una relación estrecha con los
padres u otro adulto que asegure un ambiente de afecto desde edades tempranas y de
manera consistente; sentimientos de éxito, de control y de respeto por sí mismo por parte de
los menores; fuertes recursos internos (por ejemplo, buena salud física y psicológica) y
externos (buena red social de apoyo que incluye la familia, la escuela y la comunidad).
Entre otros factores se encuentran habilidades sociales que incluyen la capacidad para
comunicarse y negociar, y para tomar buenas decisiones y rehusar actividades que pueden
resultar peligrosas; habilidades para resolver problemas; una percepción de que las
adversidades se pueden resolver con perseverancia y esfuerzo, y haber sobrevivido
situaciones de riesgo anteriores

El impacto del consumo de drogas en la salud

Desde la perspectiva de la salud, el uso del alcohol y otras drogas constituye factores de
riesgo importantes para la salud, lo cual se refleja principalmente en días vividos sin salud,
pero también y de manera creciente, en la mortalidad.

El consumo de sustancias aumenta los costos de atención a la salud debido a que aumenta
el riesgo de muchas condiciones —lesiones relacionadas con la intoxicación (accidentes y
violencia), enfermedades infecciosas (VIH/SIDA, hepatitis B y C) y crónicas (cirrosis,
afecciones cardiovasculares, cáncer, enfermedades mentales, entre otras)— así como de
desarrollo de uso nocivo, abuso y dependencia. La comorbilidad, es decir, la presencia de
más de una enfermedad o trastorno, es de especial relevancia, debido a que es muy
frecuente que las personas con adicción padezcan algún otro trastorno psiquiátrico El
impacto sobre la salud puede ser evaluado a través de diferentes indicadores, tales como la
mortalidad y la discapacidad, que se pueden evaluar en forma separada o conjunta,

Carga global de enfermedad: Una herramienta útil para analizar las consecuencias del
consumo de sustancias es un indicador de la OMS denominado carga global de enfermedad
(Global Burden of Disease, GBD), que evalúa el impacto de las enfermedades, lesiones y
otros factores de riesgo con base en la mortalidad prematura y días vividos sin salud. De la
lista total de ochenta y ocho condiciones, a nivel mundial los trastornos por uso de alcohol
y otras drogas ocupan el 35º y 31º lugares, respectivamente. Esto implica que las drogas
ilícitas contribuyen con el 0,8% y el alcohol con el 0,7% de la carga mundial de mortalidad
y discapacidad. Todas las regiones de América ocupan lugares por encima de la media
mundial de la carga de enfermedad, tanto para drogas ilícitas como para alcohol. Destacan
los Estados Unidos y Canadá, con el 11º lugar en el caso de drogas ilícitas y 19º en el caso
de alcohol. En los países de la región sur de América Latina (Chile, Argentina y Uruguay),
las drogas ilícitas y el alcohol ocupan el 18º y 19º lugares, respectivamente, y en la región
tropical (Brasil y Paraguay), el 22º y 17º lugares, respectivamente. El consumo de alcohol
y otras drogas son factores de riesgo importantes entre sesenta enfermedades y
lesiones derivadas de accidentes y violencia.

.Mortalidad: de acuerdo con la estimación más reciente del estudio GBD, en 2010, a nivel
mundial se atribuyeron 1.111.000 muertes al abuso de alcohol, lo que corresponde al 0,21%
del total de las muertes. Esta cifra aumentó un 48,9% respecto de 1990. En el mundo, la
mortalidad por trastornos de abuso de alcohol ocupa el 55º lugar de 106 causas de muerte.
En gran parte del Hemisferio Occidental, el alcohol es un factor importante: en América
Latina tropical, se encuentra en el 25º lugar; en América Central, en el 29º, en América del
Sur, en el 41º y en los países de altos ingresos de América del Norte, en el 32º.

. El informe GBD indica que a nivel mundial en 2010 un total de 776.000 muertes
estuvieron asociadas al abuso de drogas ilegales, lo cual representa un aumento del 191,7%
en comparación con 1990.

Los opioides son responsables de poco más de la mitad de las muertes asociadas con drogas
ilícitas (55,4%) y la mortalidad asociada con esta causa aumentó el 385% entre 1990 y
2010, lo que refleja el incremento en el abuso de fármacos opioides.

Discapacidad: Otra publicación basada en el GBD estimó el impacto de 1.160 secuelas de


289 enfermedades y lesiones, durante el período 1990-2012, en los días vividos con
discapacidad y encontró que en 2010, los trastornos por abuso de sustancias psicoactivas
(sin incluir alcohol y tabaco) contribuyeron con 16.412.000 de años saludables perdidos
durante este período.

En las Américas, los trastornos por uso de drogas y alcohol ocupan lugares preponderantes
cuando se considera su papel en causar días con discapacidad (12º y 15º lugar de 166
condiciones).

En América Latina del sur, andina y tropical, el alcohol ocupa un lugar aún más importante,
lo cual es el caso para drogas en el sur, los Estados Unidos y Canadá, y la región tropical.

EL IMPACTO DEL CONSUMO DE DROGAS EN LA SOCIEDAD

Entre las repercusiones sociales más importantes del consumo de sustancias se incluyen el
mal desempeño y el abandono escolar, la falta de productividad en el trabajo y
el desempleo, los costos económicos para el enfermo y su familia, el delito y la violencia.

La violencia constituye un problema de salud pública, con altos costos individuales,


sociales y económicos. En el contexto del problema de las drogas, la violencia se manifiesta
de muchas formas, desde los conflictos a gran escala sobre la producción y el tráfico, a los
delitos de la calle que se cometen bajo los efectos de sustancias o para obtener dinero y
proveerse de drogas.

Los tipos de violencia y delito asociados con las drogas varían de país a país, dependiendo
de los problemas que presentan y las políticas públicas que han adoptado.

En el informe de la OPS Alcohol, Género, Cultura y Daños en las Américas se estima que
en algunos países más del 25% de los hombres y del 15% de las mujeres ha iniciado peleas
encontrándose en estado de ebriedad.

La relación entre el consumo de alcohol y la violencia de pareja ha sido reportada en


distintos estudios. Alrededor del 50% de las mujeres receptoras de violencia identifican que
su pareja se encontraba bajo los efectos del alcohol al momento de agredirlas. El consumo
de alcohol y drogas también se ha vinculado con otros tipos de violencia (sexual, abuso
infantil y de adultos mayores).

Se considera que la asociación entre la violencia y el consumo de alcohol u otras drogas


corresponde a distintos factores. Estas sustancias pueden actuar como facilitadoras de
la conducta violenta, al disminuir la inhibición, el juicio y la capacidad del individuo de
interpretar señales sociales en forma correcta.

PREVENCION

La prevención del abuso de drogas significa tomar una actitud positiva para oponerse al
abuso de drogas, de modo que nunca se convertirá en un problema. Para eso se requiere:
• Entender el porqué del abuso de las drogas.

• Animar el desarrollo de las cualidades individuales que llevan a la satisfacción personal.

• Identificar las condiciones bajo las cuales haya más probabilidad de que comience el
abuso de drogas.

• Apoyar el esfuerzo continuo de comunicación entre padres, niños del mismo grupo,
la comunidad y las escuelas.

• Crear alternativas que ayuden a satisfacer las necesidades de las personas.

• Educar es prevenir

La situación del consumo de drogas en el hemisferio

Según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito


(UNODC), se estima que en 2010, unas 230 millones de personas en el mundo (estimación
que va desde 153 a 300 millones) consumieron alguna droga ilícita en el año previo. Esto
representa alrededor del 5% (entre 3,4% y 6,6%) de la población mundial de entre 15 y 64
años de edad.

Alcohol. El alcohol es la sustancia de mayor abuso a nivel mundial. Para los efectos de este
informe, se concentrará en el uso de alcohol a nivel de la población escolar, principalmente
la de entre 13 y 17 años de edad. En primer lugar es importante recordar que, aun cuando el
consumo de alcohol sea legal para los adultos, el uso de esta sustancia en menores equivale
a un uso nocivo.

El uso de alcohol en la población escolar está bastante extendido en la región; los estudios
epidemiológicos realizados en el Caribe y América del Sur.

La prevalencia del consumo de alcohol entre los escolares menores de 14 años difiere
notablemente entre un país y otro. Mientras que entre los escolares de octavo grado
(mayoritariamente de 13 años de edad) de los Estados Unidos, Colombia la cifra llega a
13%, y a 19% en el caso de Chile, Trinidad y Tobago y Dominica tienen tasas de alrededor
de 40% y, en Santa Lucía, más de la mitad de la población escolar en este grupo de edad
consume alcohol. En el caso de los escolares de más de 17 años, la prevalencia en los
Estados Unidos es de 40% y en Uruguay y Santa Lucía de 70%;

Según el Informe del Uso de Drogas en las Américas, de 2011, entre un tercio y la mitad de
los estudiantes que habían bebido alcohol durante el último mes, también reportaron algún
episodio de consumo excesivo en las dos semanas anteriores a la encuesta.

Es conocido el daño que produce el uso de drogas, incluyendo el alcohol, en el período


temprano del desarrollo. El consumo temprano de alcohol aumenta la probabilidad de uso
de drogas ilícitas y el riesgo de uso problemático y dependencia del alcohol en etapas
posteriores de la vida.

Marihuana. La marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en todo el mundo. Se


calcula que entre 119 y 224 millones de personas de entre 15 y 64 años —lo que equivale a
entre 2,6 y 5% de la población en ese grupo— han consumido marihuana alguna vez en el
último año. Esto quiere decir que los usuarios de marihuana pueden llegar a representar
entre el 75 y el 80% de los consumidores de drogas ilícitas a nivel mundial.

El uso de marihuana no sólo se encuentra en la población adulta, sino que también se


observa un importante consumo en la población de nivel escolar.

.El incremento general en el consumo de cannabis en el Hemisferio podría relacionarse con


dos factores. Por un lado, la percepción de riesgo del uso experimental de marihuana ha
disminuido significativamente entre los jóvenes y por el otro, el acceso a esta droga es más
fácil, pues una proporción importante de escolares de diferentes países manifiestan que les
resultaría sencillo conseguir marihuana. En otras palabras, existe una situación en la cual se
dan las condiciones para que el consumo de esta sustancia pueda continuar
incrementándose.

Cocaína. A nivel mundial, entre el 0,3 y el 0,4% de personas de entre 15 y 64 años de edad
declararon haber consumido cocaína alguna vez en el último año.

.Tal como se observó en el caso de la marihuana, el uso de cocaína también está bastante
extendido en la población escolar de entre 13 y 17 años de edad.

.Adicionalmente, entre los países que cuentan con datos sobre tendencias en el consumo de
cocaína en población escolar, se puede observar que en el Cono Sur, es decir Argentina,
Chile y Uruguay, se ha incrementado la prevalencia del consumo de cocaína entre 2005 y
2011. En comparación, en los Estados Unidos la prevalencia del consumo bajó entre
escolares de enseñanza media, en el mismo período.

. Cocaínas fumables. En esta categoría de drogas se están incluyendo aquellas cuyas formas
de uso es fumada y que son derivadas, ya sea en el proceso de producción del clorhidrato
de cocaína (pasta base o básica de cocaína, basuco), como a partir del clorhidrato de
cocaína (crack y cocaína base libre). Durante los últimos diez años, el consumo de pasta
base de cocaína (PBC), que anteriormente se limitaba principalmente a los países de la
región andina, se ha ido extendiendo a países como Argentina, Chile y Uruguay. Si bien la
prevalencia del consumo no es tan alta en comparación con otras drogas ilícitas, una alta
proporción de los usuarios de esta droga requieren tratamiento, lo que sugiere cualidades
altamente adictivas y tóxicas.

El empleo de cocaína base es menos frecuente en América Central y América del Norte.
Sin embargo, en estas regiones se encuentra con mayor frecuencia el uso de crack,
sustancia que no se emplea ampliamente en los países de América del Sur mencionados
anteriormente. Por otra parte, es importante destacar el creciente problema de las diferentes
formas de cocaína fumable en Brasil.

Estimulantes de tipo anfetamínico. A nivel mundial, los estimulantes de tipo anfetamínico


(ETA) son el grupo de drogas de mayor uso después de la marihuana, con estimaciones que
van entre 14 y 53 millones de personas en el caso del grupo de las anfetaminas, y entre 10 y
28 millones de usuarios para las sustancias tipo éxtasis. En los países de las Américas, el
uso de estas drogas es muy variado, con altas tasas de consumo de ETA en Canadá y los
Estados Unidos. Sin embargo, también se ha detectado un consumo importante de
sustancias tipo éxtasis en la población joven de muchos otros países del Hemisferio.

Opioides. Las estimaciones a nivel mundial señalan que entre 26 y 36 millones de personas
usan opioides. La mitad de ellos (entre 13 y 21 millones) consume opiáceos, principalmente
heroína, y el resto abusa de fármacos opioides. Los mayores niveles de uso de opioides se
encuentran en América del Norte. En el caso particular de la heroína, el consumo se
concentra en los Estados Unidos, Canadá y México. En éste último país, el consumo
comenzó en la frontera norte y se ha diseminado por todo el país

El consumo de heroína es preocupante también en otros países como Colombia y


la República Dominicana, donde es un fenómeno más reciente y al cual se debe prestar
mucha atención.

Inhalables. El análisis sobre el uso de drogas realizado por la CICAD (2011) indica que los
inhalables se encuentran entre las sustancias más comúnmente utilizadas por los estudiantes
de secundaria del Hemisferio, después del alcohol, el tabaco, la marihuana y los
farmacéuticos, y en más de un país es la primera droga que se usa. Según el estudio de
2011, la mayor prevalencia en el uso de inhalables se registra en Brasil (14,4%) seguido de
Jamaica (13,9%), Trinidad y Tobago (13,3%) y Guyana (10,4%). Los Estados Unidos (6%)
y México (5%) presentan también una significativa prevalencia.

Policonsumo. Se denomina policonsumo al uso de dos o más sustancias

Lícitas e ilícitas en un período de tiempo. En un estudio realizado en seis países


sudamericanos —Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay—, se encontró que
en el grupo de más alto consumo (15 a 34 años de edad) menos de 20% en Bolivia, Chile y
Ecuador declararon haber usado dos o más drogas ilícitas en el último año. En Perú y
Uruguay dicha cifra fue inferior al 30% y en Argentina levemente superior al 30%. Dicho
de otra forma, entre los usuarios recientes de drogas ilícitas predomina el uso de una sola
sustancia.
Adicionalmente, en esos países el uso exclusivo de marihuana está por sobre el 70% de los
usuarios totales en Bolivia, Chile y Ecuador, y sobre el 60% en Argentina y Uruguay. Algo
similar se observó en un estudio en población escolar de 13 a 17 años en los mismos países.

Fármacos. La situación del abuso de medicamentos con potencial adictivo en América del
Norte es diferente a la de América Latina y el Caribe. En los Estados Unidos y Canadá, los
derivados de opioides (empleados principalmente como analgésicos), los tranquilizantes y
sedantes (especialmente las benzodiacepinas) y los estimulantes (como el metilfenidato o la
dextroanfetamina) son los fármacos de mayor uso indebido. La mayoría de los sujetos
acceden a estas sustancias a través de un conocido o familiar a quien se le ha recetado un ha
recetado el medicamento

El problema de las drogas en las Américas

Datos provenientes de la Administración de los Servicios de Salud Mental y Abuso de


Sustancias de los Estados Unidos, indican que en 2011 el 2,4% de la población mayor de 12
años en ese país había empleado fármacos psicoterapéuticos de prescripción sin
justificación médica en el último año. La mayor proporción del uso indebido de estos
medicamentos fue de narcóticos (4,3%) con una tendencia al alza en el abuso y
dependencia de estos compuestos (especialmente los derivados de opioides), cuya
frecuencia de consumo desde 2009 sólo es superada por el cannabis

En el caso de los estimulantes, su empleo se ha relacionado con el nivel de actividad


académica, siendo más probable el empleo de estas sustancias en los estudiantes
universitarios de tiempo completo.

En contraste, en México el consumo indebido de fármacos es bajo: en la encuesta nacional


de adicciones de 2011, el 0,4% de la población de entre 12 y 65 años reportó el consumo no
médico de fármacos en el año previo. Los medicamentos que se utilizan con mayor
frecuencia, sin una prescripción médica, son los tranquilizantes (0,3% de la población). El
0,2% de la población de entre 12 y 65 años reportó haber usado narcóticos sin prescripción
médica alguna vez, mientras que en los Estados Unidos el consumo en la población mayor
de 12 años alcanzó el 13,3.

En resumen, se puede decir que en las Américas el uso nocivo de alcohol es el problema
principal y que una preocupación especial se deriva del abuso entre adolescentes y jóvenes
de ambos sexos. Entre las drogas ilegales, la marihuana representa la abrumadora mayoría
del consumo y, como tendencia general, está aumentando. Los niveles promedio de uso de
cocaína son similares a los observados en Europa occidental y central, con importantes
variaciones entre los países. El consumo de heroína y metanfetaminas es menos común en
la mayoría de países del Hemisferio. En los Estados Unidos, el consumo indebido de
fármacos es un importante problema, mientras que en América Latina y el Caribe el nivel
es más bajo.
Conclusión
En un mundo globalizado, cada vez es más difícil distinguir entre países productores y
países consumidores de drogas. En la actualidad, los países consumidores también
producen (plantas y drogas sintéticas), mientras que en las zonas de producción primaria
(de opio o de hojas de coca) el consumo aumenta día tras día. Además, desde hace mucho,
hay drogas legales (como es el caso del alcohol) que se producen y consumen en gran parte
del planeta.

Una droga es una sustancia que puede modificar el pensamiento, las sensaciones y
las emociones de la persona que la consume. Las drogas tiene la capacidad de cambiar el
comportamiento y, a la larga, la manera de ser. Algunas drogas se consideran legales y
otras, ilegales. La consideración de un tipo de droga como legal (como sucede con el
alcohol o el tabaco) implica tan solo una regulación diferente de la producción y de
la comercialización, y en ningún caso quiere decir que no sea peligrosa. Todas las drogas
comportan un riesgo y no existe consumo alguno que pueda considerarse
totalmente seguro. El riesgo resulta de la combinación de tres factores: los efectos que
provoca la sustancia, la manera de utilizarla (dosis, forma de administrarla, efectos que
quieren obtenerse con ella) y la vulnerabilidad del consumidor.

La exposición crónica a las drogas adictivas altera la forma en que


las estructuras cerebrales interactúan para controlar e inhibir las conductas relacionadas
con el consumo de drogas. Al igual que el abuso continuo puede llevar a la tolerancia o la
necesidad de dosis más altas de drogas para producir un efecto, también puede llevar a la
adicción, lo que puede llevar a un consumidor a buscar y consumir drogas de forma
compulsiva. La adicción a las drogas merma el autocontrol y la capacidad de una persona
de tomar decisiones acertadas, a la vez que produce impulsos intensos de consumir drogas.

Las drogas afectan a la salud de quien las toma, todos los sistemas orgánicos (circulatorio,
digestivo, nervioso, endocrino) experimentan sus efectos negativos. Además, el consumo
de drogas puede llegar a provocar la aparición de graves trastornos psicosociales,

Este flagelo no solo perjudican a la persona que las toma sino también a su alrededor. Las
drogas interfieren en la relación con el entorno, la familia y el trabajo, y pueden llegar a
comprometer seriamente el proceso de aprendizaje, especialmente en el caso de los jóvenes
y adolescentes. Por todo ello, además de las consecuencias individuales, es toda la sociedad
(en mayor o menor medida) la que sufre los problemas de las drogas. Y estos problemas
son de todo orden: sanitario, económico, cultural, de inseguridad, etc.

Prevenir implica actuar para disminuir el número de personas que tienen problemas con las
drogas, para que éstos sean menos graves, para evitar las posibles secuelas, prevenir exige
anticiparse a los problemas, actuar cuanto antes, el papel de la familia y de la escuela es
fundamental: porque son los espacios en los que prioritariamente se educa, se ayuda a
crecer y a construir personalidades más seguras, más libres y más responsables. Es
importante tener un conocimiento real de lo que son las drogas, sus consecuencias
negativas.
ANEXOS

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