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Relaciones Toxicas

Las relaciones de pareja pueden ser complicadas y los conflictos son comunes, pero el amor auténtico se basa en la confianza y el respeto. En contraste, el amor tóxico se caracteriza por la dependencia emocional, la manipulación y la falta de comunicación, lo que provoca sufrimiento en uno o ambos miembros de la relación. Identificar las señales de una relación tóxica es crucial para preservar el bienestar emocional y mental de las personas involucradas.

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Relaciones Toxicas

Las relaciones de pareja pueden ser complicadas y los conflictos son comunes, pero el amor auténtico se basa en la confianza y el respeto. En contraste, el amor tóxico se caracteriza por la dependencia emocional, la manipulación y la falta de comunicación, lo que provoca sufrimiento en uno o ambos miembros de la relación. Identificar las señales de una relación tóxica es crucial para preservar el bienestar emocional y mental de las personas involucradas.

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Las relaciones de pareja no siempre son fáciles y, de hecho, los conflictos

son algo habitual; pueden surgir en cualquier momento y a partir de los


detalles más nimios.

Cada uno de los miembros de la relación tiene sus ideas y su forma de


entender el mundo y la vida, y no siempre es fácil comprender la postura del
otro. Sin embargo, con amor y con el dominio de una serie de habilidades
sociales, así como con unas buenas dosis de resiliencia y capacidad de
negociación, la relación puede tener éxito.

En ciertas ocasiones, sin embargo, estar en pareja puede ser un auténtico


infierno, pues el amor tóxico hace imposible que las cosas salgan bien.
Las relaciones tóxicas tienen la característica de que por lo menos un
integrante de la relación tiene comportamientos y actitudes totalmente
impropias. Si quieres saber más sobre este tipo de relación, puedes leer este
artículo: “23 señales de que tienes una ‘relación tóxica’ de pareja”.

Hoy hablaremos de este amor que causa tanto sufrimiento y profundizaremos


en cada una de sus características.

Tipos de amor: el amor tóxico


No todos los amores son iguales. Podemos encontrar amores auténticos,
que son puros y nobles, aquellos que son difíciles de encontrar. El amor
auténtico es un amor que se basa en la confianza, el respeto y en la libertad.
También hay otros tipos de amor, como el pasional, caracterizado por una
gran atracción física pero poco compromiso.

Ahora bien, también hay amores que son tormentosos, si se les puede llamar
amor, en los que predominan los celos, la falta de libertad, el control
excesivo. Este tipo de amor es el amor tóxico, un amor que, en la mayoría de
los casos, vive de la dependencia y de la ilusión sin nada que la
respalde.

Y es que el amor es un tema ciertamente complejo, por eso mucho teóricos


han intentado abordarlo y comprenderlo, no siempre con consenso. Uno de
los teóricos más conocidos por sus aportaciones a la hora de entender este
fenómeno es Sternberg. Este autor es famoso por realizar una clasificación
de los distintos tipos de amor. Su Teoría Triangular del amor propone que
existen tres elementos que interactúan entre sí para formar un tipo u otro de
amor. Estos elementos son: la intimidad, la pasión y el compromiso. Por
ejemplo, el amor que está formado por los tres elementos es el amor
consumado.

Características del amor tóxico


Pero, ¿qué características presenta el amor tóxico? ¿Qué hace que un
amor cause sufrimiento? Puedes encontrar las respuestas a estas preguntas
en las siguientes líneas:

1. Vida social limitada


El amor tóxico se caracteriza porque la persona deja de lado todas sus
amistades y se vuelca pura y exclusivamente en la relación. Esto podría
parecer un acto de amor, pero en realidad es una pérdida de autonomía.

La persona deja de frecuentar los lugares que solía frecuentar, deja de lado
sus intereses, descuida viejos amigos y, en resumen, deja de ser él mismo y
pierde su propia esencia. Esto puede llegar a agobiar a la pareja y, además,
hace que la persona deje de ser atractiva.

2. Necesidad de aprobación de amor


El enamorado que da un amor puro lucha por su desarrollo personal y no
espera nada de la pareja, pues está conforme con su vida. El amor tóxico, en
cambio, se caracteriza porque el individuo busca seguridad, estabilidad,
comodidad en la relación de pareja. Esto se debe a un gran miedo a estar
solo y a una gran inseguridad. Son individuos con una baja autoconfianza
en sí mismos.

En las relaciones amorosas altamente disfuncionales, la necesidad de recibir


un trato cargado de afectividad puede llevar a las personas a ser esclavas de
comportamientos que las perjudican. El establecimiento de dinámicas de
relación en las que el poder lo ostenta solo un miembro de la pareja, por
ejemplo, es tan común como dañino, y no siempre es fácil de detectar. De
hecho, si los demás llaman la atención sobre los síntomas de este problema,
la persona que lo sufre suele negarlo todo de forma brusca, a veces con
enfado.

Por eso, el asesoramiento profesional acostumbra a tener valor no solo por la


intervención, sino también por el acompañamiento en el duro proceso que
supone reconocer el problema.

3. Dependencia emocional
Esta inseguridad hace que la persona sienta una gran dependencia
emocional, pues su felicidad depende de otros individuo****s. Esto se
convierte en una situación problemática y causa adicción a la pareja pese a
que las cosas entre ambos miembros no vayan bien.

4. Obsesión con la relación


Todos estos factores hacen que la persona se obsesione con la relación, de
manera que no deja respirar a la pareja. Tampoco lleva a cabo
comportamientos sanos que ayuden a mantener la estabilidad de la relación.
Por ejemplo, no negocia ni respeta al otro. Así es imposible que que la pareja
o matrimonio sigan adelante.

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5. Es irracional y poco realista


A diferencia de lo que podría suceder en un amor maduro y auténtico, amor
racional y realista, es decir, en el que la persona es consciente de lo que está
viviendo y no solo siente sino que también piensa, el amor tóxico es un amor
puramente irracional en el sentido más negativo que puede tener esto, pues
vive de la ilusión y de las expectativas irreales. Para que un amor funcione
debe ser maduro.

6. Preocupación por el cambio


En el amor auténtico el individuo está contento cuando a su pareja la van bien
las cosas y desea que ésta crezca y se desarrolle. No teme al cambio, porque
como persona también lucha por sus intereses personales, sin olvidar, claro
está, los de la relación. No ocurre lo mismo con el amor tóxico, pues la
persona que lo sufre quiere que todo esté bajo su control. No le importa
la felicidad del otro, solamente la suya.

7. Es posesivo
Un amor sano se basa en la confianza entre los dos miembros de la pareja,
se basa en la libertad de elección. Sin embargo, el amor tóxico es todo lo
contrario, pues es posesivo. El individuo necesita tener controlada a la
pareja en todo momento y saber qué hace y dónde va.

7. Es manipulador
En el amor tóxico, desgraciadamente, el chantaje emocional y la
manipulación son habituales. Esto ocurre porque la persona es egoísta, no
respeta al otro y actúa de acuerdo con sus intereses.

Su forma de actuar es culpabilizar, intimidar y provocar miedo a su pareja. No


hace falta que sea de forma física, basta que utilice expresiones como: “si
me dejas es que no me quieres”. De esta manera, el otro miembro de la
pareja se siente culpable por lo que está ocurriendo.

8. Intenta cambiar a la otra persona


Cuando un miembro de la pareja intenta cambiar al otro en un grado
excesivo, entonces estamos hablando de un amor tóxico. Si el amor es
auténtico y maduro, el individuo ama a su pareja tal y como es. En cambio, si
es tóxico, le incitará a cambiar algo, por ejemplo, su aspecto físico.

9. Culpabiliza al otro
Las relaciones de pareja sanas tienen su base en la la negociación. Las
personas asumen su parte de culpa cuando ocurre un problema y son lo
suficientemente empáticas para entender a los demás. En las relaciones
tóxicas, uno de los dos intenta culpabilizar al otro siempre. No hay
espacio para la negociación, porque el enamorado tóxico siempre cree tener
la razón.
10. Hace sufrir
El amor no debe hacer sufrir, porque cuando esto ocurre no es amor
auténtico. Si el amor es verdadero, la relación es simétrica: un día da uno
y el siguiente da el otro miembro de la pareja. Evidentemente pueden haber
malos entendidos y discusiones, pero se solucionan de manera madura. La
pregunta es simple: ¿Te hace sufrir este amor? Sí la respuesta es sí,
entonces es un amor tóxico.

Relaciones tóxicas, personas tóxicas, amores tóxicos


El orden de los factores no altera el producto porque desde que el
hombre es hombre (y la mujer, pues eso, mujer), las relaciones tóxicas
están a la orden del día. Por desgracia, hemos de decir. El hecho de
que algunos comportamientos tóxicos en las relaciones se diesen por
válidos durante años ha hecho que lleguemos al siglo XXI sin saber muy
bien qué son las relaciones tóxicas o qué hace de una persona una
pareja tóxica. Pero esto se acaba hoy.

En el consultorio de Esquire sobre amores tóxicos y cómo saber si estás


viviendo una relación tóxica, te presentamos:

Relaciones tóxicas: cómo identificarlas en 10 pasos


Diez, como los mandamientos. Porque para ser un soldado del
amor (un beso a Marta Sánchez desde aquí) no hace falta ser tóxico,
vamos a adentrarnos en las profundidades de las relaciones tóxicas y
en cómo podemos estar seguros de que estamos en una.

Sin embargo, antes de ponernos manos a la obra, lo primero que


debemos saber es...

Qué son las relaciones tóxicas


Según la psicóloga Silvia Congost, "las relaciones tóxicas son aquellas
que nos hacen sentir mal, ya sea en menor o mayor grado. Hablamos
de relación tóxica cuando la persona que está en esa relación sufre a
causa del tipo de vínculo que tiene con su pareja y al que se aferra,
aunque no encaje para nada con lo que quiere en realidad".

"Suele ser más preciso hablar de relaciones tóxicas que de personas


tóxicas en sí mismas. En realidad cualquiera de nosotros podemos
caer en una relación tóxica si se dan las circunstancias adecuadas.
Por ejemplo, no contar con ciertos recursos para cubrir mis necesidades
emocionales, sociales, económicas... Aún así, a veces es difícil llevar a
la práctica la teoría que tenemos tan clara. Las personas no somos
siempre tan racionales y los sentimientos y las emociones juegan un
papel muy importante en las decisiones que tomamos. Por supuesto,
también influye el historial de aprendizaje que tengamos con respecto a
relaciones anteriores o a los referentes que tengamos a nuestro
alrededor", asegura Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga de la
aplicación de citas Bumble.

Cómo identificar relaciones tóxicas


Teniendo claro el concepto de lo que supone estar en una relación
tóxica, vayamos ya con los 10 pasos que nos ayudarán a ver la realidad.

1 Las relaciones tóxicas crean ansiedad y/o sentimientos


negativos
Muy mal asunto si es ver a tu pareja o pasar tiempo con ella y no solo
es que no sientas mariposas, sino que éstas parecen estar más
aturdidas que un tentador de La Isla de las Tentaciones en una
biblioteca. Aunque sabemos que las relaciones no son siempre fáciles y
pueden pasar sus baches, sentirse estresado a incluso un tanto
deprimido por una relación es un gran indicador de su toxicidad.
Cuidado.

2 Las relaciones tóxicas merman la autoestima


Como dice Silvia Congost en su libro Si duele, no es amor, "la pérdida
del amor propio lleva a pensar que uno no es lo suficientemente
bueno o que no está a la altura". Un punto en el que tendremos que
parar a pensar por qué esta relación tóxica ha llegado hasta ese punto y
si es posible pedir ayuda para salir de ella.

3 Las relaciones tóxicas nos hacen renunciar o abandonar


objetivos y sueños
Si alguna vez has dejado de hacer algo que te apasionaba porque a tu
pareja no le gustaba, Houston, tenemos un problema. Una cosa es no
compartir determinados hobbies o metas, pero otra muy distinta es que
tu supuesta media naranja se encargue de exprimirte los sueños
dejándote sin una sola gota de ambición. Jo, la verdad es que no me
gana nadie a símiles. Dicho esto, al loro con esta señal.

4 Las relaciones tóxicas provocan frustración


Es posible que la frustración sea uno de los sentimientos más
desagradables que un ser humano puede experimentar. Esa sensación
de insatisfacción o fracaso no debería formar parte de tu relación
amorosa. Si crees que no te está compensando a nivel emocional, igual
deberías dar un paso atrás y llegar al fondo de la cuestión.

Como bien apunta Silvia Congost, "cuando sentimos que con nuestra
pareja no compartimos lo más básico, tarde o temprano se acabará
convirtiendo en una relación tóxica porque generará en
nosotros irritabilidad, apatía, pena y mucha angustia".

5 Las relaciones tóxicas no nos permiten romperlas


fácilmente
Mientras que lo más lógico es que cuando uno quiere cortar con su
pareja lo haga, en las relaciones tóxicas parece imposible
abandonarlas. Es verdad que nunca es fácil terminar una relación, pero
en el caso de las relaciones tóxicas se convierte en un auténtico
calvario. Es más, hasta piensas en aguantar y no dejar a tu pareja solo
por no tener que enfrentarte a ella. De nuevo, mal rollito si este es tu
caso.
6 Las relaciones tóxicas nos aíslan de nuestros amigos y
familiares
¿Cuánto hace que nos ves a tu mejor amigo para unas cañas en
vuestro bar favorito? ¿Te has perdido más de un cumpleaños de tu
familia? ¿Tiene tu pareja algo que ver con todas estas ausencias? Si es
así, yo que tú reevaluaría la situación. Una relación sana suma, no
resta. Y las matemáticas nunca fallan, ni siquiera en el amor.

7 Las relaciones tóxicas brillan por la ausencia de


comunicación
Habláis, pero no de lo que realmente te importa. De hecho, no eres
capaz de expresar cómo te sientes por temor a cómo pueda reaccionar
la otra persona. El silencio no es la respuesta, sobre todo si lo que
quieres es salir pitando. Contar con el apoyo de un terapeuta o un
experto en relaciones tóxicas será fundamental si necesitas ayuda para
salir de ella.
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8 Las relaciones tóxicas y las faltas de respeto


Evalúa si tu pareja respeta tus opiniones, deseos y límites. Si se burla
de ti, te ignora o desprecia lo que dices es una señal de alarma tan
grande como el acueducto de Segovia (donde se come de lujo, por
cierto). Mejor salir de ahí cuanto antes, y más si lo hace delante de otras
personas.

9 Las relaciones tóxicas te hacen depender


emocionalmente de tu pareja
Una de las mayores red flags de este tipo de relación es que hace que
nos enganchemos a ella. De la misma manera que sabemos que el
tabaco es nocivo y encendemos un pitillo tras otro, tú sabes que quieres
salir de ahí pero te has vuelto adicto. Ya lo decía Britney.
10 Las relaciones tóxicas funcionan en ciclos de abuso
emocional
Si en tu relación predominan períodos muy turbulentos seguidos por
otros de calma, mal asunto. Esto suele darse para que surjan
pensamientos tipo "no es todo el tiempo", "algo está cambiando", "quizá
no es para tanto"... Amigo, date cuenta.

Relaciones tóxicas: cómo afectan a nuestra mente


"Los daños en la salud mental cuando hemos pasado por una relación
tóxica pueden ser muy variados y de diferente gravedad", nos comenta
Ana Lombardía. De hecho, es posible que necesitemos ayuda
psicológica para superar el duelo de haber roto esta relación y sanar las
heridas que nos ha provocado.

Cómo detectar una relación tóxica para no involucrarnos


en ella: red flags
Aunque no lo creas, hay ciertos detalles que nos indican que una
persona puede no ser la adecuada para nosotros por sus
comportamientos. El problema radica, según una investigación reciente
de Bumble, en que 1 de cada 3 (33%) españoles no termina de
identificar 'las banderas rojas' en sus citas. Y ni qué decir si
son primeras citas.

 Las cinco red flags más comunes en personas tóxicas

1. Faltas de respeto a familiares


2. Celos
3. Descortesía con otras personas
4. No respeta tu tiempo
5. No aboga por la igualdad

Así que, ya sabes, de la misma manera que no te metes en el mar


cuando hay bandera roja, ni poner un pie en esa relación si la ves
hondear a lo lejos. Mejor prevenir que curar.
¿COMO IDENTIFICAMOS UNA
RELACION TOXICA?

¿Cómo reconocer los signos de alarma en torno a las relaciones

tóxicas?

Estos son los signos a los que debes prestar atención en el día a día:

1. No existe una libertad plena en el seno de la relación

Las palabras y las acciones parecen mostrar un deseo constante de cambiar


a la otra persona. Es decir, las quejas, las críticas negativas y los
reproches ocupan un gran espacio en la interacción entre ambos.
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2. La relación se sostiene sobre una base muy poco sólida

El nivel de implicación de cada uno es totalmente diferente. No existe un


verdadero equilibrio en las demostraciones de afecto. Por ejemplo, es
habitual que uno de los dos sienta que tiene que esforzarse
permanentemente para que la relación avance o para evitar un próximo
distanciamiento. En ese caso, cree y siente que da más amor del que recibe
en el día a día.

3. Los planes a corto plazo se rompen con facilidad

El vínculo avanza al compás de la tensión permanente, las dudas y la


incertidumbre continua. Es decir, se producen puntos de inflexión en los
que no existe una conexión comprensible entre la causa y el efecto que ha
desencadenado un hecho específico. De este modo, un momento de
aparente complicidad finaliza de forma brusca como consecuencia de una
discusión o de un silencio intencional.

4. El sufrimiento y el desencanto crecen con el paso del tiempo

Se producen comportamientos repetitivos y negativos durante mucho tiempo.


A pesar del deseo de que algo cambie entre ambos, la situación permanece
o incluso empeora con el paso de los meses. Los protagonistas siguen
inmersos en procesos similares, aunque las circunstancias externas sean
diferentes. Pero la dinámica interna de la relación sigue siendo la misma en
esencia.

5. El impacto de una relación tóxica es enorme

La infelicidad experimentada en el propio vínculo afecta de forma negativa a


otros planos de la vida. En ocasiones, la persona se aleja de amigos y
familiares que opinan que esa relación no es positiva. Aunque el
distanciamiento puede producirse por otros muchos motivos. A veces, la
persona siente que debe estar permanentemente atenta, comprometida e
implicada para que el vínculo funcione de verdad.
Es decir, este esfuerzo supone un nivel de dedicación tan alto que no deja el
espacio necesario para cuidar de forma frecuente otros lazos afectivos.
Una relación tóxica produce cambios habituales en el estado de ánimo. Como
consecuencia de ello, es probable que la persona no dedique tanto espacio
como antes a planes que le gustan. La infelicidad personal interfiere
negativamente incluso en la vida profesional. Un trabajador que vive una
relación tóxica tiene más dificultades para concentrarse.

6. El egoísmo es frecuente

No hay una verdadera búsqueda de la felicidad compartida en común. Existe


algún factor que aporta una visión reduccionista del vínculo: los celos, las
dudas, la desconfianza o la soberbia. Se producen discusiones frecuentes
que muestran las carencias existentes en la comunicación entre ambos.
Falta empatía, humildad, paciencia, respeto y comprensión. Por el contrario,
hay demasiadas suposiciones, interferencias y palabras hirientes que
bloquean el diálogo.

7. Conflictos que se cronifican en la relación

Un conflicto puntual no tiene por qué interpretarse como una


experiencia negativa. Es un hecho que puede gestionarse, resolverse y
solucionarse por medio de las herramientas adecuadas. Además, ambos
pueden obtener lecciones importantes a partir de los momentos vividos en
común. Sin embargo, no es positivo que los protagonistas se estanquen en
aquello que ha ocurrido o que ese asunto se cronifique en el tiempo. Es decir,
las personas implicadas en una relación tóxica discuten frecuentemente por
asuntos del pasado. Se acumulan las cuestiones pendientes hasta el punto
de que interfieren en el presente.
Por tanto, las relaciones tóxicas producen un elevado nivel de sufrimiento
innecesario. En ocasiones, los implicados llegan a relativizar situaciones o
gestos que no son justificables en ningún contexto. Pueden llegar a
normalizar las carencias de una relación que se percibe desde un punto de
vista diferente cuando se analiza de forma externa. En definitiva, las
relaciones tóxicas producen emociones intensas y desagradables en la vida
cotidiana. Por el contrario, dejan muy poco espacio para la calma y la
tranquilidad.

Las causas más frecuentes tras las relaciones


tóxicas
Estos son los principales desencadenantes de relaciones tóxicas en el ámbito
de la familia, de los amigos, de la pareja… Como veremos, no se trata de
elementos psicológicos totalmente independientes y con separaciones claras
entre ellos, sino que en muchos casos se solapan.

1. Acumulación de reproches y discusiones

El hecho de haber pasado por varias situaciones de discusiones y


malentendidos que han llevado a adoptar una actitud a la defensiva es ya en
sí una de las causas de las relaciones tóxicas.

Es decir, que la “toxicidad” en una relación se perpetúa a sí misma, al


generar un efecto de bola de nieve por el cual ninguna de las dos personas
(o más) involucradas en esas riñas quiere exponer sus vulnerabilidades y
tiende a interpretar lo que hace el otro como un indicio de que va a volver a la
carga con nuevas acusaciones, reproches, etc.

Por supuesto, esto tiene solución, pero es complicado romper esta dinámica
si no se hace algo para romper con esa inercia.

2. Rasgos psicopáticos de personalidad

La psicopatía puede ser resumida como la tendencia a no dar importancia a


los intereses y deseos, y a no empatizar. Es uno de los aspectos de la
personalidad, de manera que se plasma en todas las áreas de la vida del
individuo, y se mantiene más o menos estable con el paso del tiempo,
aunque en determinadas circunstancias puede aumentar (por ejemplo, en un
contexto de guerra) o debilitarse (por ejemplo, yendo a terapia).
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Aquí es necesario recordar que la psicopatía no es un fenómeno psicológico


que esté presente únicamente en un pequeñísimo porcentaje de la población,
en personas incapaces de empatizar con el resto y que tienden a ver a los
demás como meras herramientas para conseguir sus propios fines.

Aunque en la mayoría de los casos se hable sobre todo de “psicópatas” y de


individuos con tendencias antisociales tan marcadas que sus historias
resultan chocantes (asesinos en serie, estafadores, etc.), la psicopatía es en
realidad un espectro de comportamientos, una cuestión de grados. Así,
se puede decir que incluso las personas más amables tienen ciertos rasgos
de carácter psicopático, aunque sean muy sutiles y prácticamente no generen
problemas en su manera de relacionarse con el resto de la sociedad.
En definitiva, cuanto más marcada sea la tendencia a la psicopatía de un
individuo, más proclive será a transformar sus relaciones personales en
relaciones tóxicas.

3. Celos

Esta es una de las causas de las relaciones tóxicas que más influyen en las
dinámicas de vida en pareja, tanto en noviazgos como en matrimonios.

Los celos están asociados a una necesidad de control sobre la otra


persona que, en caso de no poder ser satisfecha, genera frustración e
incluso hace que algunos individuos traten de manipular emocionalmente a
su pareja para que se sienta culpable por ejercer su libertad.

En los casos más extremos, los celos van de la mano de los rasgos de
personalidad psicopáticos, ya que se ve a la otra persona como una
herramienta que debe plegarse a los deseos de uno en todo momento.

4. Envidia

La envidia puede tener serias implicaciones tanto en la amistad como en las


relaciones amorosas de pareja. El hecho de ver como un ataque la propia
dignidad que al otro le vayan bien las cosas no solo genera malestar y
frustración; además, puede hacer que de manera inconsciente, quien siente
envidia trate de minusvalorar lo que hace la otra persona o incluso la
anime a tirar la toalla mediante burlas, reproches, etc.

5. Miedo a romper oficialmente

El miedo a romper está presente en muchas relaciones de pareja, pero


también en ciertas amistades. La idea de renunciar a tratar con personas que
han significado mucho para nosotros es dolorosa, y por eso, es un paso que
muchos prefieren evitar, dado que les generaría más malestar inmediato
que la opción de seguir dando oportunidades en ese momento concreto.

En esta causa de las relaciones tóxicas puede jugar también un papel


importante la presión social. Por ejemplo, esta puede llevar a algunas
personas a no atreverse a romper con su pareja porque eso pondría tristes a
sus padres, o porque todo el mundo cree que su relación es feliz y la persona
cree que terminarla les haría creer que se ha estado fingiendo todo este
tiempo, etc.

6. Intentos de adaptarse a las expectativas y roles de género

Esta causa de las relaciones tóxicas está relacionada con la anterior, y tiene
que ver con los roles impuestos por la sociedad.
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A veces, estos invitan a las personas a sentirse mal si no encajan en


determinados estereotipos en sus relaciones. Por ejemplo: el hombre no
puede necesitar más apoyo emocional que la mujer, la mujer debe adoptar
una actitud conformista en cuanto a sus expectativas laborales y priorizar la
familia...

7. Necesidad de estar a solas

Ciertos problemas de la vida solo pueden ser afrontados a solas, o al menos,


requieren que la persona disponga de momentos a solas para organizar sus
ideas y gestionar sus emociones.

La incapacidad de poder disponer de estos momentos puede hacer que


sus relaciones se deterioren, ya que estos individuos se sienten
desbordados y se vuelven irritables.
¿Quieres contar con asistencia psicológica?

Si te interesa iniciar un proceso de psicoterapia individualizada o de terapia


de pareja o familiar, ponte en contacto con nosotros.

Frases tóxicas en una relación


Cuando nos comunicamos podemos emitir frases tóxicas, con o sin
intención, pero que dañan a la otra parte, así que con el fin de mantener una
relación sana deberíamos evitar:

⦁ Comparaciones: "Podrías parecerte un poco más a...", "Ojalá fueras


como..."

⦁ Absolutismos: "Jamás me escuchas", "Nunca me haces caso", "Siempre


me haces quedar mal".

⦁ Recriminaciones: "Pues tú una vez hiciste lo mismo" y sacar temas que


poco tienen que ver con la discusión del momento.

⦁ Chantaje emocional: " Si me quisieras lo harías".


⦁ Amenazas: " Tú sigue así que un día de estos me voy..."

⦁ Control: "¿Por qué no pones una foto de los dos en tu perfil?", "¿Por qué
te has arreglado tanto? Al natural estás mejor", "No entiendo que tengas que
quedar tanto con tu familia/amistades".

Relación tóxica: TEST


El primer paso para tomar conciencia y saber si estás en una relación tóxica
es hacerte preguntas, estas son herramientas capaces de generar
posibilidades de cambio.

Si experimentas dudas, sentimientos encontrados, tristeza o sufrimiento,


para y date la oportunidad de cuestionar la relación que tienes contigo y la
que tienes con tu pareja.

¿Tengo una relación tóxica o sana? Test para saber si estás en una
relación tóxica:

⦁ ¿Sientes que tu relación es un "ni contigo ni sin ti"? No puedes vivir sin tu
pareja, pero al mismo tiempo no eres feliz en la relación.

⦁ ¿Tu pareja te incentiva a seguir adelante con tus proyectos personales o


los hace de menos?

⦁ ¿Tu pareja te critica todo y tienes la sensación de que no haces nada


bien?

⦁ ¿Desde que estás en esta relación te has alejado de tus amigos y


familiares?

⦁ ¿Tus gustos y aficiones son objeto de burla por parte de tu pareja o los
respeta?

⦁ ¿ Sientes que utiliza el chantaje emocional para conseguir lo que quiere?

⦁ ¿Pide explicaciones de qué has hecho, con quién has estado o dónde has
ido?
⦁ ¿Toma decisiones que os afectan a los dos sin pedir tu opinión o sin
informarte?

Decir adiós a una relación tóxica es complicado, así que presta atención
a tus respuestas porque hacerse preguntas también puede desatar el
mecanismo de la justificación y la culpa, lo que no llevará a pensar en
soluciones. Pensamientos como: "No estoy haciendo lo suficiente", "Sé lo
que debería hacer, pero no tengo fuerzas", "Sé que me hace daño, pero no
es su culpa"...

A menudo, quienes están en una relación tóxica se distancian de los demás,


bien porque se vuelcan en el vínculo o bien porque tienen pensamientos
como: "Es que los demás no lo entienden", "He intentado buscar ayuda pero
me dicen cosas que ya sé"...

Si te ves reflejado en estas situaciones ir a un psicólogo puede ayudarte a


que encuentres respuestas a muchas preguntas:

 ¿Cómo identificar una relación de pareja tóxica?


 ¿Una relación tóxica puede cambiar?
 ¿Cómo desintoxicarse de una relación tóxica?
 ¿Por qué me relaciono con personas tóxicas?
 ¿Cómo desengancharse de una relación tóxica?
 ¿Cómo olvidar relaciones tóxicas de pareja?

Cómo salir de una relación tóxica


¿Por qué nos aferramos a relaciones tóxicas? Porque se han
creado vínculos de dependencia emocional, a menudo en forma
de codependencia, detrás de los cuales hay miedos, inseguridades, baja
autoestima, manipulación, incapacidad para ver la dimensión del problema…
Además, hay una tendencia a pensar que se puede cambiar a la otra parte y
a pensar que con el tiempo los problemas desaparecerán. Todo un cóctel
que hace difícil salir de una relación tóxica.
Son vínculos que pueden ser adictivos y parece imposible escapar de ellos,
son destructivos e increíblemente dolorosos, incluso se corre el riego de
caer en el ciclo de la violencia de género . Por eso el hecho de plantearse
preguntas como las que proponemos en el punto anterior y escuchar las
propias respuestas, además de ser un primer paso, permite tener otra
perspectiva.

Lo primero es identificar el problema y dejar atrás el miedo a la soledad y a


no encontrar a nadie más, y a partir de aquí empezar a trabajar en
la autoestima y en fijarse nuevos objetivos.

La ayuda psicológica es una opción que sirve de apoyo en el proceso


de cómo dejar una relación tóxica. A veces, sabemos que tenemos que
tomar decisiones, pero no las materializamos porque nos falta
determinación, fuerza y porque, lógicamente, en algunas situaciones todo
resulta mucho más complicado, como por ejemplo salir de una relación
tóxica cuando hay hijos de por medio, o romper otra clase de vínculos
familiares. La terapia puede dar el empujón que hace falta para cortar
una relación tóxica.

Relación tóxica: solución


¿Cómo convertir una relación tóxica en una sana? Como decíamos al
inicio, las relaciones tóxicas no se dan solo en la pareja, sino también en el
terreno laboral, en el familiar...y en esos casos suele ser incluso más
complicado romper con la relación tóxica generada.

Hay que entender si es posible resolver el problema, ¿es un tema de


dificultad de comunicación y cohesión? o ¿hay también control, dependencia
y abuso? A partir de aquí, hay que buscar los métodos para poder
gestionarlo de la mejor manera posible.

Acudir a un psicólogo ayuda a buscar métodos para gestionar la


comunicación y la cohesión, a desarrollar habilidades sociales como la
asertividad, a expresar mejor los sentimientos y a poner límites.
Llegar a la raíz del problema es importante, aunque a veces, dependiendo
de lo problemática que sea la relación y del daño que esté causando, la
única solución de esa relación tóxica es su fin.

Cómo superar una relación tóxica


Una vez que has encontrado la fuerza para terminar una relación tóxica,
además de buscar la ayuda de un especialista, es fundamental que pongas
en marcha una serie de comportamientos que eviten que vuelvas a caer en
la relación:

⦁ Contacto cero

Es decir, corta todo tipo de comunicación con la otra persona. Y no nos


referimos solo a dejar de verla, si no también hay que poner fin a las
llamadas telefónicas, los mensajes, los correos electrónicos y las
interacciones en redes sociales.

⦁ Rodéate de positividad

Pasar tiempo con las personas adecuadas es fundamental. Rodéate de


quienes te hacen sentir bien, regálate tu comida favorita o haz cualquier
cosa que te haga feliz.

⦁ Manténte firme en tu decisión

A menudo, tras una ruptura, se empieza a echar de menos a la otra parte.


Esto ocurre porque para el cerebro es fácil recordar los buenos momentos
de una relación y olvidar los malos. Puede parecer tentador que esa
persona vuelva a tu vida, pero... recuerda que has llegado a este punto y
has tomado esta decisión porque no eras feliz, y que lo has hecho para
sentirte bien y mejorar tu vida.

⦁ Perdónate después de una relación tóxica

Desengancharse de una relación tóxica y curarse también significa


perdonarse a sí mismo. No te hagas reproches, pero tampoco te conviertas
en una víctima.
⦁ Permítete sentir todas tus emociones

Está permitido tener emociones encontradas al final de una relación y sentir


enfado. Pero tienes que reconocer qué emociones te sirven y cuáles te
bloquean. Muchas personas han tenido relaciones tóxicas amorosas, como
tú, y han aprendido a perdonarse y a volver más fuertes que nunca.

‍Secuelas de una relación tóxica


La vida después de una relación tóxica se recupera paso a paso.
Probablemente se haya resentido tu autoestima y renacer te llevará tiempo,
así que rodéate de gente en la que confíes. Habrá muchos días buenos y
algunos malos, pero es normal.

También es natural sentir miedo a la nueva elección de pareja y la


repetición de patrones tóxicos, de vivir otra historia en la que se repitan
las mismas dinámicas. Incluso pasar por el llamado secuestro
emocional (cuando alguien ha estado controlando tu conducta por un
tiempo, después puedes sentir miedo a pensar y a actuar de forma libre).

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