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El documento aborda la polémica en torno a la libertad de prensa y la autoridad en el contexto político de España, destacando la persecución que han sufrido los periódicos liberales. Se critica la relación entre las ideas liberales y el atentado contra la Reina, defendiendo que el regicidio no puede ser atribuido a un solo partido político. El autor sostiene que la historia y los antecedentes de los regicidas demuestran que estos actos no son exclusivos de las ideas liberales.

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El documento aborda la polémica en torno a la libertad de prensa y la autoridad en el contexto político de España, destacando la persecución que han sufrido los periódicos liberales. Se critica la relación entre las ideas liberales y el atentado contra la Reina, defendiendo que el regicidio no puede ser atribuido a un solo partido político. El autor sostiene que la historia y los antecedentes de los regicidas demuestran que estos actos no son exclusivos de las ideas liberales.

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^ící&is; m^^L^d^M^mñ 15 DE PEBRE n m 185^
NUMERO 2.097- ViERNES
Pl'XTOS Y !:C¡OS O!- SUSClUOiOX. PUMOS Y v\ms s)V-S: ácr.['::
Fra¡;c;a.
I-:n la calle i!i>. la LÍIK';!;!;, !,.•,!.-; I'O, í i i r í . ;i! ,!;..?, [Link]írí.s aj, ntcí oíiria'os Í.'.AV
en el f,'abi!iele de Icclura de .Muüicr, Carr, r.. i!e " ju i;i-jiu¡ii;:o. i;t, y Idiraire Ks¡)ai,'i;(''o, rui' i ii.
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y 70 por trimestre. L'uivursal AJvertisiiígad , .Nespnpetiffice 21. Calluriiie Street Straud.
l«la de Culia y Arr^^rica.
Se admilen anuncios y comunicados PERIÓDICO POLÍTICO, RELICJ.'SO, LílERlRlO E INDUSTRIAL- En la dirección de la agencia seiieral lli-pano-Cín aüa de la IlabaTia
á precios coavoiicionales, en las üficinas dul periódico calle Je
la Libertad, núm. 29, cuarto pral. y cu casa do sus couiisiouados.

PARTE POLÍTICA. I nuestras columaas, atacaba el priacipiu de Se ha suscitado catre algunos periódicos personas que gobiernan. El regicida Merino clones cstánrepresentadas: ¿recuerdatodoes-
autoridad hasta el punto de obligársenos á una polémica, en que nosotros tenemos que no era liberal en los últimos dias de su vida tonuestro colega monárquico? ¿Y conoce al
MAtRID 1 3 l E FfBRinO. sustituirla con punios suspensivos? Pues tomar parte, por un deber que nos imponen aunque lo hubiera sido antes, lo cual no es fin que si se loca á desenlerrar antecedentes
Nuestro apreciable colega la España, om. ese ha sido uno de los niolivos de nuestras los principios políticos que profesamos, y la para nosotros articulo de fe; porque en pri- su parlido ha de sentirlo mas que nosotros?
pandóse en sü niímero de ayer de lo que ha- recojidas, y délos mas graves. escuela política á que pertenecemos. Por- mer lugar, como decíamos en nuestro núme- En la historia de Merino se caeucníraa al-
gunos episodios liberales; en la liísl<;ría del
biamos dicho sobre los diferentes, capricho- Aqui tiene la España espücadas nuestras que si somos nioderadíjs; si nunca hemos te- ro del -•> del actual, hombres ha habido qic;
parlido absolutista encontramos sícmj>re in-
sos é ilegales grados de latitud que para la quejas, y no dudamos que nos dará la ra- nido nada de común con las diversas sedas se han fingido sordo-muiostoda la vida par 1
clinaciones que nadie mas que el ea e.-los
pubücacibil de ciertos doeumeníos, se nos zón. A lo menos podrá declarar que nues^ revolucionarias, somos, sin embargo, libe- sercir m-jor sus intereses, y ha habido casos
tnomenlos tiene iiUerés en ocultar.
liábiá 'canCQdidó respectivamente, nos reve- tras persecuciones, y nos atrevemos á decir, rales de buena fé, y no podemos consentir de rpilépl'CaSapócrifbs, debald idos supuestos,
la que ella lia sido recojida diferentes veces que las de nuestros colegas también, no han que sobre nuestras ideas se eche una man- de idiolasqae mloeranmas quoen la apnríen- Hemos dicho algo de lo mucho .qne pu-
también, pefo que «no lia movido por ello ^ nacido de que atacásemus el principio de cha por el partido que mas tiene por qué cia; y en segundo lugar, poco importan las dríamos decir acerca de la relación en he el
' ijüido, pflrque la ocasión demandaba sacrifi^ autoridad, ni de que pudiesen nuestros tra- callar. opiniones que en su juventud ó en su adoles- atentado contra la Reina y el partido 'ihinal
cios, y el menor que pedia hacer al principio bajos debilitar en lu mas mínimo la fuerza y cencia profesara Merino, si en 'SU vejez, lo de España; ahora diremos algo iatnlnMi
Cuando se cometió el alentado contra la que él llamaba desengaños, le habia hecho sóbrela relación entre esc mismo a entado
. de autoridad y á la fuerza y prestigio que el prestigio del gobierno. Reina, llegamos á creer que el pailido ab-
en circunstancias como las pasadas necesitan Pero han pasado ya las circunslaacias en solutista de España guardaría un profundo adherirse á otras muy distintas, ¿Qué importa y las ideas liberales.
los gofiienws, era el silencio.» lo que fuera antes, sí sabemos positivamente La Esperanza se ha olvidado de ¡a histo-
que nuestro colega creyó conveniente encer- silencio, ó que, cuando mas, lo rompería pa-
lo que era cuando cometió su atentado? Nos- ria, ó ha presumido que nosotros no la su-
No vamos á responder á nuestro colega, rarse en un estricto silencio, apcsar de los ra dar gracias á los periódicos liberales por
otros digimos siempre que era un hombrí: b¡[Link];[Link] Esperanza, con toda sueiudiii- n,
ni vamos á citarle siquiera las palabras con golpes que sufría; ha desaparecido hasta c! la generosidad con que declaramos desde
descreído, sin prestar atención á vulgares se ha olvidado de que el regicidi) se piídieó
que el fiscal esplicó á los reclamantes por mas leve prelesto para hacer pesar sobre la un principio, sin reticencias y sin reserva
rumores; ¿por qué ¡a Esperanza no ha di- antes que el liberalismo existiera ; de que
qué se dejaban insertad ciertos documentos imprenta esa mano de hierro que la ha estado ninguna, que el regicida no perteaeL-ia, ni
cho otro laalo, sia hacer caso de antceedeo- hubo regicidas antes que liberales; y por úl-
en la España, y se prohibian en otros perió- ahogando hasta ahora; y no por eso dismi- podía pertenecer, á ningún partido. Pero con-
tcs que nada prueban, y de este modo ha- timo, de que no ha sido Merino el primer
dicos, que ya no es esta cuestión del rao- nuye la presión. Si los periódicos liberales tra nuestras naturales presunciones, hemos
brian quedado á salvo todas las opiniones, regííiida clérigo. En todo ha estado desgra-
• mentó, y nuestra réplica se parecería á una se ocupasen en alizar [lasiones bajas y peli- vislo que ese partido, [Link] boca de su i'cprc-
inclusas las suyas, que los periódicos libera- ciada la Esperanza. Nosotros nos acollamos
de esas cuestiones de boulique á que profesa- grosas; si predicasen doctrinas ilegales y sub- senlantc en la prensa, lejos de guardar si-
les no nos propusimos nunca mancillar? Si (¿y por qué lo hemos de ocultar?) del aten-
mos un horror especial. Pero ya que nuestro versivas; si provocasen conatos sediciosos; lencio, ó de agradecernos nuestra declara-
la Esperanza no padeciera en estos mornen- tado de Alibau y de la máquina de Fiesclií;
apreciable colega ha tocado este asunto, nos si penetrasen en el santuario del hogar do- ción generosa, ha tenido la osadía de esta-
los un eslravío, producido por uo sabemos pero antes, mucho antes que Eieschi y que
permitirá que sus palabras nos sirvan de mestico para calumniar ó pervertir, nuestros blecer una relación íntima entre las ideas li-
(pié, aunque podríamos quizá adivinarlo, co- Alibau hubo un regicida fraile dominico lla-
testo para volver á insistir en lo que hemos aplausos serian los primeros que eslimula- berales y el conato de regicidio, que ¡)or pri-
nocería en su claro talento lo inconveniente mado Jacobo Clemente, y poco después un
dicho ya sobre la persecución inesplicable, rian al gobierno á reprimir tendencias lan mera vez se ha cometido en Espaila. ¿Y por
para ella y para SUD correligionarios, de e.c tal Ravaíllac, en cuyas manos, según los
inútil y nunca vista que han sufrido los pe- odiosas. Pero nada de esto es ¡o que so re- qué? Porque según el periódico de que ha-
brusco é inesperado ataque que acaba de historiadores, pusieron los jesuítas e! puna
riódicos en las recientes circunstancias prime, porque felizmente no necesita reini- blamos, solo las ideas liberales pueden pro
dar á las ideas liberales; conocería que esto, que debia asesinar, y que asesinó con efec-
Nadie concibe mejor que nosotros la ne- niirse, en el periodismo espailol. Lo que se ducir semí.'jantes estravííjs, y conducir al lejos de ser una razón, es la prueba mas
to, á Enrique IV. Y entonces no habían na-
cesidad de respetar y fortalecer el princi- prohibe es investigar si conviene ó no con- hombre á tamaños crímenes; y porque, á convincente de que Jarazonno existe. No es
cido los enciclopedistas, ni habían perverti-
pio de autoridad en todos lo« casos posibles, viene abrir las Cortes , si es impopular el mayor abundamiento, el regicida Merino pro- c! que grila mas el (¡ue demuestra estar mas
do á la sociedad con sus obras V'ollaíre,
y m u y especialmente c a aquellos en q u e gobierno, si seria útil ó no, que abandonase fesaba las ¡deas liberales. Esto segundo es
convencido; por el contrario, la convicción Rousseau y Didcrot: lo que se habia vislo
acontecimientos graves amónazan turbar el el puesto á otro, si se publica ó no tal obra una suposición gratuita; lo primero es un profunda es lo que se espresa sin ruido, sin
ya era la obra de un jesuíta, en que se ha-
orden público. Pero, ¿quién ha atacado, sobre un aconlccíiaieiito reciente, y ol'as absurdo (¡ue supone un desenfado inaudiio, afcclacion; porque cuando voceamos mn-
cia la apología del regicidio: ¿se (piierc mas?
quién podía atacar en lo mas ininitno el mil cuobliones de ia misma especie !]ue, ó lia ó nna (.•.ciuplcla ignonuicia ue la hisloiia. cho, y hacemos grandes alardes, alardes
Y después de lodo esto, y de otras muchas
principio de autoridad en los motncnlos á de ser lícito trataiias , ú la lüjcríad de iii!- A pesar de la audacia de la L'6¡:crari:a, (¡ue- inoportunos, es que pretendemos aturdir,
cosas que sabe la Esperanza, y que nosotros
que aludimos? ¿Se ha levantado acaso una prenta no exiale. Eslo es lo que sucede, y remos ser otra vez generosos, (jaeremos olra no solo á \oi que nos oyen, sino á nosotros
callamos por no ser difusos, ¿habrá quií^'a
sola voz para atenuar el crimen que ha hoi-- esto es lo que nos ha obligado á hacer las vez ser ialérprctes de la lealtad y de los scn- mismos; es (pie queremos sofocar nuestra
se atreva á sostener que los regicidas han
rorizixdo á toda España? ¿No hornos estado protestas de que nuestro apreciable colega limícalos monárquicos de los csí)año¡es, re- conciencia; es qtífi 'nos hacemos la ilusión
nacido de las ideas liberales;^ [Link] ea.; ¡.ilrar
todos unánimes para reproljarlo? ¿No hemoí se ocupa. piliendo(pie no hay parlido poliiico en Españ.- de (¡ue creemos a;[uello mismo que deci
asesinatos y críaicacs de Imlo gcncio. de-
agotado el diccionario de !as calificaciones Es ua sjalimicato de decoro, de propia á quien pueda acusarse de comitlicidad co.. laos. Nosotros liabiaims pucsl;) ca baea la bemos buscarlos en las épocas en q(.,e l<,s
mas duras para analcmalizar al reí iciila? d giiidad que se revela cnérgf^íiinonie en el regicida Merino; pero diremos también,, ya gar al partido aosolulista, y el partido ab-
reyes subyugaban á hw pueblos eu HMiabre
¿Ha quedado un solo cspailo!, sea cv. d fue- nosotros cíin:ra ujau ••> .¡uo s.; ¡ncc, v., para que se nos provoca, y presuiuiaios (¡ue el go- solutista se ha [Link]. No (piercmus de Dios, y el fanatismo rer;;:lc'. o, fo;neniado
re el partido á que i-erlenczca, (pie 1.0 liaya reprimirnos, sin; para ¡lumillariHJS. No (pie- • bierno nos coasealírá la defensa, ya que tu- decir con eslo, que ese parlido deba carg a por los hombres (pie conoce la Esperanza,
estampado su firma al pié de algún docur romos comprar una cxislciieia prc(\-iria y vo por conveniente eonseiítir el ataijue, ÍJUÍ- coala resi)onsal)ílídad del alentado cometid.) anticipaba ea nombre de Díis I-Í'IÍIKJU la
mentó destinado á elevar á las gradas del tro-- deshonrosa, ú Iruequ.;.!,; [.jucr el cueüübaje sí pudiera haber algún parlido sospechuso, contra la Reina; lo que queretnos demostrar muerte de los reyes. ¿Murió á laa. s Je los
no la espresion de su dolor profando?Pues á el pie deunaopresion ilegal, ipic obra por me- ese partido no seria el parlido liberal; qu(; es, que el periódico que se titula monárquí liberales Pal)lo 1? No queremos ainnnlonar
esasí, y no puede citársenos una eseepcion so- dios reservados y por instrucciones verba- si hay escuelas políticas, á las cuales ¡lueda co, padece, como hemos dicho ya, un la- mas citas , ni queremos seguir ea mieslras
la; si desde el primer momento de tenerse no- les, y que no se atreve á presentarseá la luz atribuirse la propagación de las ideas que mentable estravío. Pero esto, sin e;nbargo, reflexiones, que nos llevarían acaso adonde
ticia del crimen, espontáneamente, sin la mas del día. No (¡ucrcmos escribir en materias llevaroná Merino acometer su crimen, no SÍJJI no nos impedirá el continuar. nosotros uo tenemos ánimo de lle^^ar; pero
pequeña vacilación, nos hemos pronunciado que estamos autorizados por las leyes á tra- por cierto las escuelas liberales. Podiiamos quisiéramos (pie las provocaciones no se re-
todos con tan admirable unanimidad, ¿ qué tar libremente, somcticndoiios á una pauta cu apoyo de la proposición que acabamos d> ¿Qué interés podría tener el parlido ¡ibc-
pitieran, y que uo se nos oblígase á seguir
autoridad podía quitarse al gobierno? ¿De caprichosa y pueril (jue nos présenla quien sentar, apelar á la conciencia pública, á la ral en entrar enuna minoría de catorce años?
en una polémica que tenemos siempre por
qué fuerza podia privársele para cumplir no tiene derecho para hacerlo. Contra esto interpretación que han dado al hecho dt; Sobre esto han discurrido ya elocuentemen- odiosa. Mucho mejor es que sin rebuscar
con sus deberes? A! contrario: desde el pri- protestaremos constantemente, y si, sucum- que hablamos en los países eslranjeros en ei te algunos de nuestros colegas ; [tero nos» datos, y sin desentrañar acontecimientos, y
mer 'momento el gobierno pudo ver (pie no bimos ea la lucha, deseamos que quede per- momento de ser conocido; pero renuncia- otros vamos á decir otra cosa, por mas que sin hojear la historia, CDUvengainos líjdos en
había mas que una sola opinio > en el pais, feclameate consignado que sueiunbiiníjs an- mos á este medio de prueba y apelamos so- á la Esperánzale duela. que en España, pais clásico tic Icallad, Me-
y que podia contar plenamente con esa opi- te la violencia de la ilegalidad, no bajo la lamente á los dalos que son cíjnocidus de En el partido liberal no era posible ¡pie rino abre y cierra el catálogo de los regici-
nión para investigar los hechos y para im- aplicación equitativa de leyes que no hemos todos; datos de los cuales son unos de actua- Isab(d 11 tuviera ningún enemigo: elia es das, qué es lo que debe (piedar eon''g(ia-
poner el castigo que la nación entera recla- íaháagido. lidad y otros son históricos. Para eso vamos simbolode nuestra regeneración polilica; ell i
do en honra del nombre español.
maba. á tratar de este asunto en lo (|ue tiene telít- es el custodia de nuestras libertades; por ella
Nuestro colega es demasiado li!)eral; ha
Si algún periódico hubiera vacilado; si se dado demasiatJas pruebas de su amor a l a cíon á los partidos políticos de España, y en el parlido liberal derramó su sangre en los
hubiese manifestado siquiera tibio; si se bu. libertad de imprenta, para que nos quépala lo que se refiere á las dos grandes escuelas campos de batalla por espacio de siete años; Los médicos de cámara dieron anoche el
biese atrevido á atenuar la gravedad del he- menor duda sobre la direecien (jue tomarán que dividen al mundo; á la escuela liberal en ella, por último, funda el partido liberal siguiente parte acerca del estado de la sai*
cho, se comprenderla la conducta del go- sus simpatías en estas circunstancias. Mas en todas sus ramificaciones, y á la escuela todas sus esperanzas; ¿cómo, pues, habia lud de S. M. la Reina.
bierno; se comprenderia que, en vista de decimos: pasada la (ipoca ea (|ue iia creído absolulisla en todas las suyas; desde la mas de salir de ese partido un hombre (jue roba* Excmo. Sr.—El sumiller de Corps de S. M. con
ilusli'ada y espansiva, hasta la mas intoleran- lecha de Iioy me dice lo que sií^ue:
tan lamentable tendencia, hubiera juzgado prudente encerrase en el silencio, creemos se á la libertad su primera y mas eslimada
Exciiio. Sr.—Los médicos do cámara de S. M. me
prudente imponer silencio á los escritores. que su voz se unirá á la nuestra para pro te, que es la teocrática. Repetimos, que va- garantía? Imposible: los eíiemigos de Isa- dicen coa esta fecha lo que sigue.
Pero cuando no ha sido asi; cuando los pe- testar contra esa coacción que pesa sobre mos á defendernos, y que seria injuslo y bel 11, si existen, habrá que buscarlos ea «Exeino. señor: I.,os médicos de la real cámara tie-
nen la alta satisfacción de manifestar á V. E. que la
riódicos , haciendo alarde de lealtad y de nosotros, y que juzgará como perfectamente daria que sospechar, impedirnos la defensa, ütra parte; liabrá que buscarlos entré los herida que S, M. la Ueina nuestra señora recibió el
patriotismo, suspendieron espontáneamente compatible con su respeto al principio de después de haber consentido la agresión, y que no han reconocido lo que ella simboliza, d¡a2 delcorrieoto se halla coraplelamente cicatriz ida.»
en aquellos rnomentos toda discusión po- autoridad, la libertad que reclamamos para mucho mas cuando ha sido todo lo mas atre- que es la libertad, y á mas de la übertad, Y lo traslado á V. E. para su [Link]ügeacia y efectos
lítica y se olvidaron de toda cuestión que poder tratar cuestiones que son del dominio vida , todo lo mas audaz que pudiera espe- la monarquía legítima. Pero somos demasia- consiguientes.
Dios guarde á V. E. muclws años.—Pulucio 12 de
pudiese incomodar ó distraer al gobierno, público, y para estar al abrigo de recojidas rarse : nosotros, sin embargo, nos manten- do generosos para gozarnos en los apuros dé febrero de 18d2.—El duque de Hijar, marqués de
¿por qué se les habia de perseguir y poi- por causas tan pueriles como lo es la de co- dremos dentro de los límites de la prudencia un partido que no puede defenderse : si así Oraui.—Excmo. señor presideale del Consejo de mi-
qué se les habia de vejar? ¿Quitaban fuerza piar la noticia de un fallecimiento de las co- para no desmentir, aunque fuertemente pro- no fuera, sacaríamos las consecuencias que nistros.
al principio de autoridad reproduciendo los lumnas del Diario. La poderosa voz de la vocados, nuestros antecedentes. se desprenden de la polémica que el Con-
incidentes de una CAüsa. píiblica'? Nadie dirá España nos servirá de gran estímulo en esta ciliador de Sevilla, periódico liberal, ha sos- El señor duque de Valencia ha dirigido al señor mar-<
que sí, y sin embargo, por eso hemos sido lucha en que aspiramos modestamente, no El regicida Merino no era liberal: él mis- tenido recientemente con la Paz, periúdic) qués de Viluma la coinimicaciou siguiente!;
mo lo dijo, ,y debemos dar crédito á su de- «Excmo. Sr.: En los papeles públicos ilf^adas boya
recojidos nosotros. ¿Quitábamos fuerza y á vencer , sino á salvar nuestro decoro y absolutista, y que es ya conocida de núes, esta ciudad he visto l.i esposicion (|UÜ los seíi res sena-
prestigio al gobierno anunciando que habia nuestra dignidad. Confiamos en que no nos claración, puesto que en todo hizo alarde de tros lectores; y sacaríamos partido también dores residentes (¡u Madrid lian elevado á S. M. con
motivo del horroroso y vd atenladn que con'ri la au-
fallecido una señora conocida, y tomando negará este apoyo, tanto mas necesario hoy, una franqueza que rayaba en cinismo. Uii de las contestaciones evasivas (pie dio 1 i gusta persona de la Reina lia comeiidt! un malvado
espafiíd indigno de este nombre. Aunque un vi riioiiieu-
esta noticia de la que daba al público la fa. cuanto mayor es el número de enemigos do hombre, para quien las formas esteriores (lo Esperanza íiu hace mucho tiempo áua coií' j tu iins:iio que tüve la pena de saber ese UrrUo ifiaiiilito
railia interesada en el Diario de avisos'? Pues toda clase de libertades que ha nacido dcí los gobiernos son de todo punto indiferenUís, pero bien claro y apremiante iaterrogalor I en ía liistnria de España me apresur. á elevar íi S. JIÍ
por esta causa se nos ha recojido. ¿Era ino^ cieno de nuestras antiguas discordias. no pertenece hoy á ningún partido, y memis que le presentó la España para conocer dé los seiiliuiieiitos de |p,iltad, d- ftspoui y d. [Link], de
nue estny animado; deseoso también do [Link] i i iiiinra
ceate en el Clamor una espresion con que al partido liberal, que es el que mas se pag;i y^g^ ^^^ sus verdaderas opiniones relátivai, . de unir m\ débil VOÍ á la de rais dignos coupañeros,
I I ri|ego 4 V. E. se sirva dispon-er pur los medios que lu-
calificaba á Luis Napoleón, y trasladada á de las formas y el que menos concede á laá I n^^^^^Q ¿ j ^ jiyasiía en que nuestras iostilu' f I viere por convenienie, que se sepa que cou lodo mi co^

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