José Francisco Morazán Quesada
Nació el 3 de octubre de 1792 en Tegucigalpa. Sus padres fueron José
Eusebio Morazán Alemán y Guadalupe Quesada Borjas, ambos miembros de
una familia criolla de clase alta dedicada al comercio y la agricultura. Sus
abuelos fueron: Juan Bautista Morazán, y María Gertrudis Alemán. Trece días
después de su nacimiento, Morazán fue bautizado en la iglesia de San Miguel
Arcángel, por el padre Juan Francisco Márquez. Francisco Morazán fue en su
mayor parte un hombre autodidacta. En 1804, sus padres aprovecharon la
apertura de una escuela católica en el pueblo de San Francisco donde enviaron
al joven José Francisco, aunque se desconoce el lapso de tiempo que
permaneció en tal lugar. Según el historiador e intelectual liberal hondureño
Ramón Rosa, Morazán tuvo la desgracia de nacer en esa época triste de
aislamiento y la oscuridad total en que Honduras carecía de escuelas. Morazán
pues, tuvo que aprender sus primeras letras, lectura, escritura, las reglas
elementales de la Aritmética en escuelas privadas de pésima organización y
sostenidas con una especie de contribución que aprestaban los padres de
familia. Las enseñanzas que recibió fueron a través de Fray Santiago
Gabrielino, nombrado instructor religioso a la de Guatemala el sacerdote José
Antonio Murga. En 1808, José Francisco se trasladó junto a su familia a
Morocelí, El Paraíso (El Paraíso) .Allí trabajó en los terrenos heredados por
Don Eusebio Morazán. Además, tuvo la oportunidad de laborar como empleado
de la alcaldía. En 1813 la familia se mudó a Tegucigalpa. Una vez allí, el Sr.
Eusebio puso a su hijo bajo la tutoría de León Vásquez, quien le enseñó
derecho civil, proceso penal y notariado. Al mismo tiempo, tuvo la oportunidad
de aprender a leer francés en la biblioteca de su tío político, Dionisio de
Herrera, lo cual le permitió familiarizarse con las obras de Montesquieu, el
contrato social de Jean-Jacques Rousseau, la Revolución francesa, la historia
de Europa, así como las biografías de los líderes griegos y romanos. Esta
dedicación y espíritu de superación, llevó de vez en cuando a José Francisco a
destacar en su ciudad natal, donde llegó a representar los intereses de algunas
personas ante el tribunal colonial. Francisco Morazán se casó con María
Francisca Úrsula Josefa Lastiri Lozano en la Catedral de Comayagua el 30 de
diciembre de 1825. De este matrimonio nació en San Salvador, Adela Morazán
Lastiri en 1838: la única hija de Morazán. María Josefa pertenecía a una de las
familias más ricas de la provincia de Honduras.
Fuera de su matrimonio, Francisco Morazán fue padre de un hijo, Francisco
Morazán Moncada, quien nació el 4 de octubre de 1827 de la relación del
general con Francisca de Moncada, hija de un conocido político nicaragüense
llamado Liberato Moncada. Francisco Morazán hijo vivió en la casa del
matrimonio Morazán-Lastiri, y acompañó a su padre en Guatemala, El
Salvador, Panamá, Perú y finalmente en Costa Rica. Después de la muerte de
su padre, Francisco Morazán Moncada se radicó en Chinandega (Nicaragua),
donde se dedicó a la agricultura. Murió en 1904, a los 77 años de edad. El
general Morazán también tuvo un hijo adoptivo llamado José Antonio Ruiz. Él
era el hijo legítimo de Eusebio Ruiz y la dama guatemalteca Rita Zelayandía,
quien entregó a su hijo al general Morazán, cuando el muchacho tenía
solamente 14 años de edad. José Antonio acompañó a su padre adoptivo en
las varias acciones militares y se convirtió en un general de brigada. Murió en
Tegucigalpa en 1883. La Capitanía General de Guatemala se independizó de
España en 1821.Fue en ese entonces cuando Francisco Morazán comenzó a
tomar parte activa en la política. Trabajó en el ayuntamiento de Tegucigalpa,
donde se desempeñaba como secretario del alcalde Narciso Mallol y como
defensor de oficio en casos judiciales en materia civil y criminal, entre otras
cosas. Esto le permitió a Morazán llegar a adquirir un gran conocimiento de la
estructura y funcionamiento de la administración pública de la provincia. Así
también le permitió entrar en contacto cercano con los problemas de la
sociedad colonial.
Cargos que tuvo Francisco Morazán
Presidente de Costa Rica 1842-1842
Presidente de El Salvador 1839-1840
Presidente de la República Federal de Centro América 1835-1839
Presidente de la República Federal de Centro América 1830-1834
Entre 1824 y 1842 Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica
formaron una sola nación, conocida como la República Federal de Centro
América, por lo que Morazán gobernó Honduras, El Salvador y Costa Rica e
incluso toda Centroamérica. En el ámbito político, Francisco Morazán fue
reconocido como un gran pensador y visionario. Intentó transformar a
Centroamérica en una nación grande y progresista. Durante su gestión como
mandatario de la República Federal, Morazán promulgó las reformas liberales,
las cuales incluyeron: la educación, libertad de prensa y de religión, entre otras.
Además limitó el poder de la Iglesia Católica con la abolición del diezmo de
parte del gobierno y la separación del Estado y la Iglesia. Morazán obtuvo
conocimiento de la estructura y funcionamiento de la administración pública de
la provincia, al trabajar como secretario del alcalde Narciso Mallol, además fue
defensor de oficio en casos judiciales en materia civil y penal. Esta experiencia
le permitió conocer de manera cercana los problemas de la sociedad colonial.
El 11 de septiembre de 1842 estalló en Alajuela, Costa Rica, un movimiento
contrarrevolucionario contra el gobierno de Morazán, logrando derrocarlo y
capturarlo.
Morazán fue finalmente fusilado el 15 de septiembre de 1842. Francisco
Morazán se convirtió en un mártir y un símbolo de la República de
Centroamérica. Él dio su vida, aunque sin éxito, tratando de preservar la unión
de estos países. Es evidente, también, que su muerte contribuyó, en cierta
medida, para que cada una de estas naciones sean hoy países independientes.
Su imagen se puede encontrar en billetes, logotipos, sellos postales,
instituciones, ciudades, departamentos, escuelas y parques, entre otras cosas
que preservan su legado. El Salvador fue uno de los primeros países para
rendir tributo a Morazán. El 15 de marzo de 1882, el presidente Rafael Zaldívar
develó un monumento en su memoria, ubicado en la Plaza Francisco Morazán,
y, el 14 de marzo de 1887, la Asamblea Nacional de la República de El
Salvador sustituyó el nombre del Departamento de Gotera por Departamento
de Morazán, para perpetuar el nombre del gran líder de la Unión
Centroamericana. También el presidente Doroteo Vasconcelos nombró en su
honor la aldea «San» Francisco Morazán. En Honduras, se cambió el nombre
del departamento de Tegucigalpa a Francisco Morazán en el año 1943. En
Guatemala, la ciudad guatemalteca de Tocoy Tzimá se convirtió en Morazán el
15 de noviembre de 1887. En Nicaragua, se fundó Puerto Morazán en 1945.
Francisco Morazán fue una figura crucial en la historia de América Central
durante el siglo XIX. Su legado es complejo y polarizador, pero su contribución
a la política y la lucha por la independencia en la región es innegable. En su
papel como presidente de la República Federal de Centroamérica, Morazán
intentó consolidar un gobierno centralizado y liberal en una región marcada por
profundas divisiones políticas y sociales. Su visión de unir a las naciones
centroamericanas bajo un solo gobierno enfrentó fuertes resistencias de las
élites locales y de grupos conservadores, lo que eventualmente llevó a su caída
y al colapso de la federación. Morazán fue un líder carismático y hábil estratega
militar, pero también enfrentó críticas por su estilo autoritario y por sus políticas
que alienaron a ciertos sectores de la sociedad. Su defensa de los principios
liberales, como la abolición de la esclavitud y la promoción de la educación y la
igualdad, lo convirtió en un símbolo de la lucha por la justicia social en América
Central. A pesar de su derrota final y su ejecución en 1842, Morazán sigue
siendo una figura venerada en algunos círculos como un héroe nacional y un
defensor de los ideales de libertad y unidad centroamericana. Su legado es
recordado tanto por sus logros como por sus fracasos, y su influencia perdura
en la política y la cultura de la región hasta el día de hoy.