Sócrates educador. La idea ético-política de la educación. La Mayéutica.
Vigencia de Sócrates.
A diferencia de los sofistas Sócrates intenta superar el relativismo y alcanzar una
verdad absoluta que sirva de fundamento a la ética personal y a la organización
política de la sociedad. La enseñanza está orientada para que los sujetos puedan
alcanzar el bien y la justicia, pero antes que todo conocerse así mismo., el primer
paso para llegar al saber, no es el dirigir nuestra atención al mundo externo, sino
descubrir la razón presente en mí, esto se puede lograr a través de una
meditación del propio ser, porque así podrá guiar a los demás al descubrimiento
de la propia racionalidad, que es tomado como la única facultad que puede
organizar los datos proporcionados por los sentidos según leyes universalmente
válidas.
El método socrático procede en base a una serie de preguntas y respuestas, a
hallar definiciones que puedan considerarse universales, más allá de simples
opiniones. El procedimiento parte de casos concretos de experiencias, mediante
las cuales se trata de llegar a un concepto que perdure y sea aceptado por todos,
el mismo se va construyendo de una larga conversación y discusión entre
personas, también llamadas dialécticas, la que nos hace distinguir los
pensamientos comunes o equivocados de las distintas personas.
Sócrates desarrolla su método práctico en forma de diálogo, en el que a través de
razonamientos inductivos se puede alcanzar la definición universal de los
términos, objetos de una investigación. El método socrático considera el lenguaje,
el instrumento fundamental del razonamiento, el mismo que se presenta en forma
de diálogo o conversación. La clave de este, está en el modo de preguntar,
indagar
y responder a las preguntas para alcanzar la cumbre del pensamiento.
Componentes de Método socrático.
Dialéctica-diálogo o conversación.
El diálogo permite contraponer argumentos aparentemente opuestos y
frecuentemente complementarios, para posibilitar un ascenso a la verdad
mediante
la explicación de tales argumentaciones. Este, término deriva del verbo griego
dialogizomai, que significa discutir, dialogar, razonar juntos.
Atendiendo al proceso del diálogo podemos distinguir en él dos partes: la
(εἰρωνεία) ironía y la (μαιευτιχή τέχνη) mayéutica. De otro lado, en el proceso de
razonar que se da durante la actividad de diálogo se puede distinguir la inducción
y la definición.
1o la ironía y la inducción. Sócrates interroga a sus interlocutores a partir de
la confesión de su ignorancia sobre el tema que se va a tratar. De esta manera él -
que solía afirmar que «sólo sé que no sé nada»- obliga a sus interlocutores a
responder a las preguntas acerca del tema del diálogo (que habitualmente giraba
alrededor de conceptos como el valor, la amistad, el amor, la justicia, etc.) y
procede
luego a examinar estas respuestas que, en general, no contestan la pregunta,
puesto que en lugar de responder «qué es» la belleza, por ejemplo, las respuestas
muestran casos particulares de cosas bellas, pero no «la» belleza en sí.
Esteexamen de las respuestas es el que constituye el momento de razonamiento
inductivo que Aristóteles señalaba como una de las aportaciones de Sócrates a la
historia del pensamiento. Pero la ignorancia de Sócrates no es un mero no saber,
ya que Sócrates reflexiona sobre los fundamentos del conocer y se da cuenta de
que, en general, el pretendido saber es sólo un enmascaramiento de una
ignorancia
mayor, a saber, la de la ignorancia que se ignora a sí misma y se reviste con los
ropajes de un falso saber o de un saber parcial. De ahí que esta ignorancia
socrática
aparezca como ironía.
2o la mayéutica y la definición. La mayéutica socrática es el arte de dar a luz
aquellas ideas que ya estaban en la mente de sus interlocutores pero sin que
éstos
lo supieran, a través de hacer patente la ignorancia revestida de falso saber que
era
el obstáculo principal para la adquisición del auténtico saber. Mediante este
procedimiento, Sócrates libra el alma de sus interlocutores de su ignorancia, al
hacerles ver las confusiones en las que descansaba su pensamiento pero, al
mismo
tiempo, libera también las verdades que están presentes de manera virtual en la
mente de sus interlocutores, de forma que ayuda a dar a luz unos conocimientos
que éstos poseen virtualmente pero que no conocen. Por esa razón Platón en el
Teeteto compara a Sócrates con una comadrona ya que, de la misma manera que
ésta, que solamente ayuda a alumbrar al hijo que está en las entrañas de otra
mujer, Sócrates ayuda a dar a luz las ideas que ya están en la mente de su
interlocutor. Por esto se puede considerar el método socrático como una
aplicación de la máxima que estaba escrita en el frontón del templo de Delfos:
«conócete a ti mismo».
Por otra parte, este proceso de la mayéutica permite reanudar el diálogo y dirigirlo
hacia la búsqueda de la definición general del concepto que se está examinando.
Esta definición pretende captar la esencia, es decir, «lo que es» y, por tanto, no
puede ser una mera definición nominal (definir una palabra por otra palabra), lo
que nos haría caer en un círculo vicioso. Pero, implícitamente, ello sugiere que si
el diálogo es posible es porque los diferentes interlocutores comparten un logos
común. Esta tesis implícita es la que permite a Sócrates postular la existencia de
verdades absolutas, en contra del relativismo sofista. Pero la no aceptación de
definiciones nominales es la razón por la cual los diálogos socráticos no acaban
concluyendo en ninguna definición del tipo: «la belleza es...»,
o «la virtud es...», puesto que sólo sería definir una palabra por otras.
Posiblemente,
por esta razón, Sócrates renunció a escribir, ya que probablemente pensaba que
no
es posible articular lingüísticamente las definiciones, a las que solamente se
llegaría
mediante un proceso de intuición (noesis). El valor del diálogo está enel proceso
mismo de la búsqueda del saber y de la liberación de la ignorancia, y este
proceso, como ya hemos dicho, es fundamental para Sócrates.
Por otra parte, el diálogo platónico permite el examen de los presupuestos y
prejuicios que a menudo son aceptados tácitamente y, en este sentido, ofrece un
modelo primigenio de la filosofía del análisis del lenguaje. También en el
psicoanálisis el método fundamental consiste en la interrogación del paciente, el
cual, a través de sus propias palabras, y con la ayuda del psicoanalista que las
interpreta, llega a un conocimiento de sí mismo que no poseía. Es decir, «da a
luz» unos contenidos de su mente que no eran conscientes.
Teoría platónica del conocimiento. Opinión y conocimiento. Autonomía y
Heteronomía en la filosofía educativa platónica.
Platón (427 a. C.) alumno de Sócrates, desarrolla la dialéctica que había
practicado su maestro, es decir, el arte de poder dialogar y discutir. En este
espacio se ha de tener en cuenta la teoría platónica del conocimiento de la cual se
esbozan los siguientes puntos relevantes. Invitándolos a conocer “el mito de la
caverna platónica” a través de algunos de los enlaces que se encuentran en
Youtube.
A Platón puede considerársele el heredero de una larga tradición, que proviene
desde los poetas antiguos, pasando por Heráclito y Parménides, pues vuelve a
cuestionarse sobre los principios últimos de la naturaleza. Pero igualmente, parte
de las enseñanzas de su maestro Sócrates, haciendo una síntesis que plasma en
un complejo sistema filosófico que abarcó los temas medulares de la filosofía, los
cuales siguen vigentes actualmente.
Platón creyó firmemente en que sólo los hombres educados, es decir, los filósofos,
son los mejores para gobernar y ocupar cargos públicos. Es por eso que
reprochaba a los sofistas su empeño en enseñar la virtud, en denominarse
educadores:
“Todos esos individuos que trabajan a sueldo, a los que la gente llama sofistas y a
los que considera rivales (de los políticos) en el arte de educar, no enseñan otra
cosa que las opiniones que la gente propala en las asambleas, y denominan a
esas opiniones sabiduría. . . todo ello careciendo de fundamentos racionales y
limitándose a denominar bueno lo que es impulso irresistible, sin haber captado
cuál es la diferencia entre éste y el bien, y sin ser capaz de mostrar tal diferencia a
los demás. Un individuo así, por Zeus, ¿no te parece que resultaría un extraño
educador?” (República, 493 a-c).
Estas son las razones por las que Platón objetaba a los sofistas, pues consideraba
que aquel que enseña debe poseer sabiduría y técnica, sophía y epistéme o
téchne. Paideia y politeia son elementos que están unidos, pues el educador
según Platón, busca hacer a los hombres mejores, virtuosos y justos, pero
anteponiendo su compromiso con la ciudad y sus ciudadanos.
El diálogo socrático que adopta Platón como forma literaria, es no sólo un
elemento metodológico, sino también educativo, pues lo usa con una intención
didáctica para buscar el saber, para investigar. “El diálogo plantea un problema y
suscita una cuestión, y va y viene sobre ella una vez que los interlocutores
reconocen sus ignorancias y se empeñan en la búsqueda ardua y personal de la
verdad.”
Para el estudio de la filosofía educativa de Platón, se partirá por razones de
tiempo, exclusivamente del dialogo de Platón la República.
Si el fin del paideia platónica es el conocimiento del bien, mediante el cultivo de las
aptitudes intelectuales y de las más altas ciencias, se sigue que el maestro,
deberá poseer y estar formado igualmente en la idea del bien. Esto sugiere que el
educador debe ser un filósofo, que tiene que procurar que sus discípulos consigan
su autonomía moral, que sean capaces de construir su propio conocimiento a
través de la reflexión, de la razón.
El alumno, por su parte, es alguien bien dotado intelectualmente, previamente
seleccionado. Ello muestra el carácter elitista de la educación griega. Platón
igualmente plantea que debe prevalecer un ambiente social no corrompido, para
que los aprendizajes logrados no se desvíen. En la República se expone sobre
esto:
¿No es de temer que nuestros hijos crezcan entre las estampas del vicio, como en
un pasto insalubre, y que a fuerza de cortar y absorber diariamente, en pequeñas
dosis, tantas yerbas venenosas, lleguen a acumular, en el fondo de su alma, una
ponzoña sin antídoto? ¿No debemos, por el contrario, consagrarnos a la busca de
artistas bien dotados para recuperar la expresión de lo honrado y lo bello? Así
como los habitantes de un lugar sano, nuestros hijos sacarán provecho del aire
que respiren; rodeados de hermosas obras, recogerán, con los ojos y con los
oídos, como una brisa saludable, bien hechoras influencias; o insensiblemente,
desde la edad más tierna, serán llevados a conformarse con el orden, y a amarlo,
a coincidir con la belleza. (Platón, República 401c-d)
Estos cuestionamientos suelen responderse con el deseo de Platón referido a que
el estudio de la dialéctica, estuviera dirigido a mentes escogidas. La razón de ello
es que el conocimiento del bien sólo se logra en la interioridad de la persona, con
la ayuda de una disciplina que debe iniciarse desde la infancia. La educación
tradicional que recibe el niño, debe preceder a la reflexión crítica, para ayudar al
alma a encaminarse rectamente. Se trata de una conversión del alma que
empieza en la niñez, sometiéndola a un orden; encaminando a la inteligencia
hacia el conocimiento de las ideas. La inteligencia no puede quedar bajo la tiranía
de los apetitos y de la materialidad de la realidad. “Este favor nos lo procura la
educación previa a la reflexión racional; la heteronomía que nos impone
provisionalmente es la vía normal que nos permite arribar a la autonomía. La
educación platónica incluye de este modo unos grados, unas etapas sucesivas, y
por eso presenta aún el carácter de una iniciación.”
El programa educativo de Platón estaba organizado en etapas y por edades. De
los 3 a los 6 años el niño debía asistir a una especie de jardín de infantes; de los 6
a los 10 estudiaba la escuela <primaria> y de los 10 a los 17 ó 18, el educando
iniciaba estudios <secundarios>. Este último periodo se dividía a su vez en ciclos
de 3 años: de 10 a 13 cursaba estudios literarios, de los 13 a los 16 estudios
musicales y al final, el estudio de las matemáticas. De los 18 a los 20 años
aproximadamente, los jóvenes debían hacer un servicio militar, pero tal actividad
los dejaría exhaustos para dedicarse al estudio. Después de esta etapa que Platón
considera fundamental, viene la enseñanza superior, en donde se estudian
ciencias durante 10 años. Será hasta los 30 años, continuando con el estudio
profundo de las matemáticas y previa selección, que el estudiante podrá
adentrarse a la dialéctica. Pasados 5 años del inicio del estudio de la dialéctica,
según Platón, se estará en un dominio completo de esta herramienta que
conducirá finalmente a la verdad.
En el Libro VI de la República, el filósofo ofrece su versión de la Teoría del
Conocimiento, en la que entenderá este proceso como gradual. Va a dar una
explicación dialéctica del conocimiento. En esta parte de la obra más conocida de
Platón, se establecen diferentes grados de realidad, así como distintos niveles de
conocimiento. Así, el griego distinguirá dos modos de conocimiento: la opinión o
"doxa”, que consiste en el conocimiento de las cosas sensibles, y el conocimiento
verdadero o "episteme", que trata con las cosas universales y necesarias, esto es,
las Ideas. A cada tipo de conocimiento le corresponde un dimensión de la realidad,
a saber: sensible e inteligible, aunque el auténtico conocimiento es el que se
ocupa del ser, y como el científico, es un tipo de conocimiento infalible.
La ascensión del conocimiento desde la doxa a la epísteme, trascurre a través de
un proceso dialéctico, mediante el cual el ser humano, parte del nivel más bajo del
conocimiento, que es la ignorancia, y llega, mediante una estricta formación en las
diferentes disciplinas, al conocimiento de la verdad, de las ideas universales
y necesarias, de las esencias. Esto lo explicará, Platón, a través del Símil de la
Línea.
[El símil o analogía de la línea fue propuesto por Platón en el libro VI de la
República (509d–511e), en el cual se plantea los grados del ser y del conocer del
mundo. En relación con su pertenencia al mundo de las ideas o al mundo sensible,
existen distintas maneras del ser, que se conocen mediante diferentes métodos]
En este texto, el filósofo imagina una línea recta dividida en dos, una de las partes
representa al mundo de los objetos sensibles y la otra, al mundo de las ideas o
inteligible, una de las partes es más extensa que la otra.
A su vez, la línea que simboliza el mundo sensible vuelve a dividirse en dos: la
primera parte corresponde a las imágenes de los objetos físicos, tales como
sombras, reflejos en el agua y la otra es la de los objetos materiales de verdad. Lo
mismo ocurre en la línea que simboliza el mundo inteligible. Ésta vuelve a dividirse
en dos: una parte corresponde a las imágenes de los objetos lógicos y
matemáticos,
y la segunda a los objetos reales mismos, esto es, las Ideas.