Tema 4
1. El concepto de proceso y sus clases.
Definición de proceso.
Conjunto de actos jurídicamente regulados, de naturaleza heterogénea (estructura diferente), son causa y
consecuencia unos de otros, y que va dirigido a que el tribunal pueda ejercer la función jurisdiccional (poder
decisorio).
- El proceso es un fenómeno que se desarrolla en el tiempo, no se da de manera automática o inmediata
(como por ejemplo, las medidas cautelares).
- Concepto de orden: este concepto es muy importante en el derecho procesal ya que los actos están
ordenados, el proceso se desarrolla de forma ordenada y eso además justificará muchas instituciones
procesales.
Por lo tanto, la función de enjuiciar comporta la actividad de proceder en el tiempo y en el espacio una suma
encadenada de actos.
Valores de las instituciones procesales:
1) La justicia, ya que ese conjunto de actos tiene la finalidad de alcanzar el valor de justicia.
2) La economía-procesal, utilizar los recursos de la forma más eficiente posible.
3) La seguridad jurídica, el fundamento del derecho es la seguridad jurídica.
Naturaleza jurídica del proceso:
- Ámbito del derecho privado y ámbito del derecho público.
- Ámbito privado: proceso romano.
Finalidad del proceso: la serie de actuaciones en la que el proceso consiste se halla jurídicamente regulada.
Por lo tanto el proceso no es convencional, sino que viene determinado por normas legales y por principios
generales del Derecho, a los que el proceso debe ajustarse.
Objetivo del proceso: alcanzar una resolución judicial que ponga fin al conflicto jurídico de que se trate.
Clasificación de los procesos.
- En primer lugar, si se atiende al sector del Ordenamiento que mediante el proceso se tutela, hay
procesos correspondientes a las distintas ramas de la jurisdicción:
Procesos civiles: cuando las controversias tratan de Derecho civil o mercantil.
Procesos penales: actúa el Derecho penal.
Procesos contencioso-administrativo: el proceso se centra en un acto administrativo.
Procesos sociales o laborales: se resuelve un conflicto relativo al derecho del trabajo.
Proceso constitucional: cuando se solicita al Tribunal Constitucional la tutela de una norma de
CE.
Proceso internacional: si la norma que se pretende aplicar procede de un órgano internacional.
- Con independencia de la rama de Derecho que se aplique y dado que la función jurisdiccional se dirige
tanto a tutelar el Derecho objetivo como a realizarlo, los actos y trámites que deben seguirse en un caso
y otros son diferentes. Por eso podemos hablar de diferentes tipos de procesos:
Proceso de declaración: lo utilizamos cuando para obtener una resolución judicial que decida la
controversia planteada.
Procesos mero declarativos: cuando se limitan a declarar la existencia o la inexistencia o el
concreto modo de ser una relación jurídica preexistente y controvertida.
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Procesos ordinarios o especiales: sirven para sustanciar la generalidad de las materias, relativas a
la generalidad de los sujetos, o únicamente para atender a materias y/o sujetos específicos.
Procesos plenarios: finalizan con una sentencia susceptible de alcanzar eficacia de cosa juzgada,
que impedirá un nuevo proceso sobre sobre la misma cuestión.
Procesos sumarios: acaban con una sentencia que no tiene fuerza de cosa juzgada, al estar
destinados a ofrecer una tutela rápida sobre aspectos muy concretos, y pudiendo plantearse en
un proceso plenario posterior.
2. Concepto y clasificación de los principios que configuran el proceso.
El proceso tiene como finalidad lograr la resolución pacífica del conflicto formulado ante el Tribunal. Para lograr
este objetivo de forma estable y duradera, la decisión que se tome ha de ser justa, ya que así será aceptada más
fácilmente por los litigantes.
Al mismo tiempo, el legislador debe buscar los recursos necesarios para que se imparta la justicia, y que se
administren de la forma más eficaz posible.
a. Principios jurídico-naturales: son las ideas y reglas básicas que configuran los procesos de modo que estén
en condiciones de lograr un resultado justo. Estos principios pertenecen a la naturaleza o esencia de todo
proceso por el que se desarrolle la función jurisdiccional.
- Objetivo de estos principios: lograr un resultado justo y asegurar una verdadera paz jurídica.
- Dos son los principios jurídico-naturales: el principio de audiencia y el principio de igualdad.
b. Principios jurídico-técnicos: estos principios son los criterios que estructuran el proceso de cara a que los
medios utilizados se empleen de la forma más eficaz posible, pues con ellos, se busca dar la mejor respuesta
técnica, según el tipo de tutela solicitada. Por lo que, en relación a estos principios, es preciso atender a la
naturaleza de la pretensión ejercitada por las partes, y en si concurre o no un interés público en su
satisfacción.
- Los principios de esta clase son dos: el principio dispositivo y el principio de oficialidad.
- Los principios jurídico-técnicos son alternativos, por lo que el legislador usará uno u otro en función de la
naturaleza del litigio.
3. Los principios jurídico-naturales del proceso.
El principio de audiencia.
Principio general del Derecho que consiste en que “nadie puede ser condenado sin ser oído y vencido en juicio”.
Conlleva que debe darse a todas las partes implicadas en él la posibilidad de defender su postura, con el fin de
que su punto de vista pueda ser tenido en cuenta por el tribunal.
**La razón de que este principio sea jurídico-natural parece clara: si se tomara una decisión sobre una cuestión
controvertida sin escuchar a unas de las partes, la justicia de esta decisión resulta a priori difícil de sostener.
Engloba dos cosas:
- Alegaciones: son precisas para la defensa de la propia posición procesal.
- Pruebas: con el fin de convencer al tribunal de la veracidad de las afirmaciones fácticas efectuadas.
El conjunto de todas las oportunidades de alegaciones y de pruebas se conoce como → derecho de defensa.
La privación o limitación de algunas injustificadas de estos medios se conoce como → indefensión.
El principio de igualdad.
Implica que todos los litigantes deben tener las mismas oportunidades de actuación dentro de él proceso, sin
que ninguno esté en una posición de inferioridad, respecto de los demás.
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Dos partes:
- La parte activa: solicita una determinada tutela al tribunal.
- La parte pasiva: es la parte a la que se le reclama dicha tutela judicial.
Una vez que se inicia el procedimiento, hay que respetar la igualdad entre ambas partes.
La vinculación del principio de igualdad procesal con la justicia, resulta clara, ya que, si el proceso situase es una
posición ventajosa en comparación con otras, sería muy difícil que la decisión pronunciada fuera justa.
Este principio jurídico-natural está en la base de toda estructura procedimental por la que se ejerza la función
jurisdiccional.
4. Los principios jurídico-técnicos del proceso.
El principio dispositivo.
Según el cual el proceso se configura con base en el protagonismo de las partes, de quienes va a depender el
proceso, la delimitación de su objetivo, las alegaciones y pruebas, y la terminación anticipada de las actuaciones.
En los procesos regidos por este principio, el papel del tribunal quedará limitado a dirigir los actos que lo
componen y a decidir el litigio conforme a lo que los litigantes hayan planteado.
Los procesos regidos por el principio dispositivo presentan una serie de rasgos característicos:
- El inicio del proceso es siempre a instancia de parte: sólo comenzará si lo pide uno de los interesados.
- El objeto del proceso lo delimitan las partes, que serán quienes fijen las cuestiones sobre las que se va a
debatir y sobre las que deberá pronunciarse el tribunal.
- La voluntad de las partes también puede influir en la continuación o no de las actuaciones, pues existen
determinados actos de voluntad que suponen una disposición sobre el proceso o sobre su objeto.
- Las alegaciones y las pruebas corren igualmente a cargo de las partes, según el denominado principio de
aportación de parte, de suerte que el tribunal, a la hora de juzgar, debe hacerlo tomando en
consideración lo que los litigantes han presentado y acreditado.
- La sentencia que se dicte debe resolver exactamente sobre lo pedido por las partes, no pudiendo
exceder el ámbito de discusión señalado por ellas, lo que significa que será congruente con las
pretensiones de los litigantes.
El principio de oficialidad.
Sirve para estructurar internamente los procesos donde se ventilan litigios en los que prima un interés público
en su resolución, de manera que la tutela de los derechos o intereses afectados no pueden dejarse enteramente
en manos de los sujetos particulares que estén implicados. De esta forma, en los procesos que tienen este
principio como modelo, el papel preponderante se atribuye al tribunal, o a otro cargo público u oficial como es el
Ministerio Fiscal.
El órgano judicial, podrá ordenar el comienzo de las actuaciones, aunque no haya petición del que se considere
agraviado en sus derechos o intereses, dicho órgano público intervendrá en la delimitación del objeto de la
controversia, pudiendo introducir hechos y acordar diligencias probatorias, por propia iniciativa, y además, la
sentencia que resuelva la controversia, podrá desvincularse de las alegaciones efectuadas por las partes,
siempre que se respete su derecho de defensa.
Por ello, el principio de oficialidad inspira la construcción y la regulación del proceso penal, pues concurre un
interés público intenso en la protección de los bienes jurídicos amparados por el Derecho penal.
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Los rasgos del modelo procesal estructurado conforme al principio de oficialidad son los siguientes:
- Posible iniciación a instancias de un órgano público, aunque también se permite a los particulares
interesados solicitar el comienzo del proceso.
- Indisponibilidad del objeto procesal por las partes.
- Las partes tampoco podrán negociar sobre el desarrollo o la continuidad de las actuaciones.
- El órgano judicial podrá introducir hechos y ordenar pruebas no propuestas por las partes, según el
principio de investigación de oficio.
- La sentencia debe tratar de adecuarse a la realidad de los hechos y no necesariamente a lo pretendido
por las partes.
5. Estructura y formas básicas del proceso.
Estructura inquisitiva o contradictoria del procedimiento.
Existen dos formas tradicionales de estructurar enteramente las actuaciones:
- Forma contradictoria: el proceso se estructura como una contienda entre dos partes enfrentadas, en un
plano de igualdad, y por encima de ellas se sitúa el tribunal, en una posición pasiva, expectante y
limitada a controlar la legalidad de las actuaciones que van impulsando las partes, y a resolver la
controversia. Esta se decidirá de modo irrecurrible, tras una comparecencia ante el órgano y con la
posible asistencia de terceros. Esta estructura es adecuada para solventar los litigios entre particulares,
que discuten por derechos o intereses de carácter privado, cuando entre ello no exista una clara
situación de superioridad de uno respecto de otro.
- Forma inquisitivo: esta fórmula se utiliza como forma de reacción cuando una parte es más débil que la
otra (hay desigualdad), y para la defensa procesal de los intereses públicos. En este sistema, apenas
existe parte activa, pues su función queda sumida por un Juez que tiene protagonismo y enormes
facultades para la realización de los diversos actos, que pueden ser secretos para su mayor eficacia. Por
otra parte, como mecanismo de control frente al carácter secreto de los actos, deberá dejarse
constancia escrita de las actuaciones que desarrolle el tribunal. Además, la parte pasiva del proceso
podrá recurrir la decisión final ante un órgano distinto a aquel que ha resuelto en primera instancia.
En la actualidad, todos nuestros procesos civiles presentan una estructura formal contradictoria, ya que, por
la dualidad de las partes y la posición imparcial del órgano jurisdiccional que le son propias, es el modelo que
mejor garantiza el respeto de los principios jurídico-técnicos de audiencia y de igualdad.
Forma oral y forma escrita, forma telemática de las actuaciones.
El legislador es el encargado de decidir el modo en que habrán de exteriorizarse los actos que componen el
proceso, ya sean de forma oral o escrita.
- Forma escrita → un proceso tendrá forma escrita, cuando la mayor parte de las actuaciones se realicen
mediante escritos, presentados al tribunal, de los que se dará traslado a los demás litigantes.
Ventajas: permite dejar constancia de lo actuado y favorecen al orden de los actos. Pero
además, la presentación de escritos por las partes no suele hacerse en un solo acto sino en
varios, para los que se establecen una serie de plazos, de suerte que se asegura un desarrollo
ordenado de las actuaciones, ya que la realización de un acto fuera del plazo es ineficaz, en
virtud de las reglas de la preclusión.
Inconvenientes: no solo dificulta la publicidad de las actuaciones, también favorece la lentitud en
la tramitación de los procedimientos. A ello, se une la multiplicación de la carga de trabajo
gestor en los tribunales, pues de cada escrito y documento que se presenta debe darse traslado
a las partes afectadas, y por experiencia esta forma práctica, reduce la intervención del Juez en
su desarrollo.
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- Forma oral → un proceso tendrá forma escrita, cuando la mayoría de sus actos se efectúan verbalmente
en una comparecencia ante el tribunal y con la presencia de las partes. Esta forma va unida a dos
características fundamentales:
La concentración de actos: esta implica la realización conjunta y sucesiva de una serie de actos
procesales relacionados entre sí.
La inmediación Judicial: este requiere que los actos orales se efectúen en presencia de un
órgano judicial y en sentido estricto, exige que los actos de prueba de carácter personal, se
practiquen ante el concreto tribunal que va a dictar la sentencia, para que pueda formarse un
juicio sobre los hechos y su falta produce la nulidad de lo actuado.
Forma pública y forma reservada.
Forma publicidad → la publicidad implica que las actuaciones orales se realicen con la posible asistencia de
terceros, y que las actuaciones escritas pueden ser conocidas por personas que no son parte del proceso.
Forma reservada → tendrán carácter reservado las actuaciones a las que solo pueden tener acceso las personas
directamente afectadas, es decir, las partes procesales con sus defensores y representantes.
La CE consagra en su artículo 120.1 → “Las actuaciones judiciales serán públicas, con las excepciones que
prevean las Leyes de procedimiento”. De modo que, solo se admiten restricciones a la publicidad cuando
concurran determinados intereses, señalados por la Ley, que aconsejen que el conocimiento de ciertos actos
procesales se circunscriba a las partes.