Anatomía: rama de la biología humana que se dedica al estudio de la forma y estructura del
cuerpo humano y las relaciones que existen entre las diferentes partes que lo componen. El
tėrmino procede del griego aná que significa a través y tomos que significa cortar.
Homeostasis: propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una
condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio
regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de una forma de
equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control
realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos.
Órgano: agrupación de diversos tejidos que forman una unidad estructural encargada del
cumplimiento de una función determinada en el seno de un organismo pluricelular.
Sistema: cuando los órganos que lo componen tienen un origen embrionario común
(nervioso, muscular, óseo).
Aparato: cuando los órganos son heterogéneos (digestivo, urinario, respiratorio, genital).
La anatomía está estrechamente relacionada con la histología, que estudia la estructura de
los tejidos, así como con la citología, que estudia la estructura y función de las células
individuales, a partir de las cuales se construyen los tejidos y órganos del macroorganismo
estudiado. En conjunto, la anatomía, la histología, la citología y la embriología representan
una morfología.
INTRODUCCION AL
CUERPO HUMANO
EL CUERPO HUMANO Y LA HOMEOSTASIS
LOS SERES HUMANOS POSEEN DIVERSOS MECANISMOS
PARA MANTENER LA HO MEOSTASIS Y EL ESTADO DE
EQUILIBRIO RELATIVO DEL MEDIO INTERNO CORPORAL.
LAS ALTERACIONES DE LA HOMEOSTASIS DESENCADENAN
CIRCUITOS CORRECTIVOS, DENO MI NADOS SISTEMAS DE
RETROALI MENTACI ÓN, QUE AYUDAN A RESTAURAR LAS
CONDICIONES NECESARIAS PARA LA VIDA Y LA SALUD.
Niveles de organización del cuerpo humano
1. Nivel químico: comprende los átomos, las unidades de materia más pequeñas que participan en
reacciones químicas, y las moléculas, formadas por la unión de dos o más átomos. Algunos átomos,
tales como carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P), calcio (Ca) y azufre (S),
son esenciales para el mantenimiento de la vida. Dos moléculas familiares que se encuentran en el
cuerpo humano son el ácido desoxirribonucleico (DNA), el material genético que se transmite de una
generación a otra, y la glucosa, conocida vulgarmente como el azúcar de la sangre.
2. Nivel celular: Las moléculas se combinan entre sí para formar células, las unidades estructurales y
funcionales básicas de un organismo, que están compuestas por sustancias químicas. Así como las
palabras son los elementos más pequeños del lenguaje que tienen sentido, las células son las
unidades vivientes más pequeñas del cuerpo humano. Dentro de los numerosos tipos distintos de
células del organismo, se encuentran células musculares, nerviosas y epiteliales.
6. Nivel tisular: Los tejidos son grupos de células y materiales circundantes que trabajan en conjunto
para cumplir una determinada función, de manera similar a la combinación de palabras para formar
oraciones. Existen tan solo cuatro tipos básicos de tejidos en el organismo: epitelial, conectivo,
muscular y nervioso. El tejido epitelial cubre las superficies corporales, reviste órganos huecos y
cavidades, y forma glándulas. El tejido conectivo (también llamado conjuntivo) conecta, sostiene y
protege órganos del cuerpo, a la vez que distribuye vasos sanguíneos a otros tejidos. El tejido muscular
se contrae para que se muevan las partes del cuerpo y genera calor. El tejido nervioso transporta
información de una parte del cuerpo a otra mediante impulsos nerviosos.
4. Nivel de órganos: En el nivel de órganos, se unen entre sí los distintos tipos de tejidos. En forma
similar a la relación entre oraciones y párrafos, los órganos son estructuras compuestas por dos o
más tipos distintos de tejidos; poseen funciones específicas y suelen tener una forma característica.
Ejemplos de órganos son el estómago, la piel, los huesos, el corazón, el hígado, los pulmones y el
cerebro.
5. Nivel de aparatos y sistemas: Un aparato o sistema (o un capítulo en nuestra analogía con el
lenguaje) está formado por órganos relacionados entre sí (párrafos) con una función común. Un
ejemplo de este nivel, llamado también nivel de órganos-sistemas, es el aparato digestivo, que
degrada y absorbe los alimentos. Está compuesto por la boca, las glándulas salivales, la faringe
(garganta), el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el hígado, la vesícula
biliar y el páncreas. A veces, un mismo órgano forma parte de más de un sistema. Por ejemplo, el
páncreas forma parte tanto del aparato digestivo como del sistema endocrino, encargado de producir
hormonas.
6. Nivel de organismo: Un organismo, cualquier ser vivo, es equivalente a un libro en nuestra
analogía. Todas las partes del cuerpo humano que funcionan en conjunto constituyen el organismo.
Los 11 aparatos y sistemas del cuerpo humano:
-Sistema tegumentario
- Sistema esquelético
- Sistema muscular
- Sistema nervioso
- Sistema endócrino
- Aparato circulatorio
- Sistema linfático e inmunitario
- Aparato respiratorio
- Aparato digestivo
-Aparato urinario
- Aparatos reproductores
Procesos vitales básicos
Existen ciertos procesos que sirven para distinguir a los organismos, o seres vivos, de los objetos
inanimados. A continuación, se describen los seis procesos vitales más importantes del cuerpo
humano:
1. Metabolismo es la suma de todos los procesos químicos que se producen en el cuerpo. Una
fase de este proceso es el catabolismo (de katabolée = descenso e ismo = estado), la
degradación de sustancias químicas complejas en componentes más simples. La otra fase del
metabolismo es el anabolismo (de anabolée = ascenso), la construcción de sustancias químicas
complejas a partir de elementos más pequeños y simples. Por ejemplo, los procesos digestivos
catabolizan (degradan) las proteínas de los alimentos a aminoácidos. Después, estos se utilizan
para el anabolismo (síntesis) de nuevas proteínas que formarán estructuras corporales, por
ejemplo músculos y huesos.
2. Respuesta es la capacidad del cuerpo de detectar cambios y responder ante ellos. Por
ejemplo, un aumento de temperatura corporal representa un cambio en el medio interno (dentro
del cuerpo), y girar la cabeza ante el sonido de la frenada de un automóvil es una respuesta ante
un cambio en el medio externo (fuera del cuerpo) a fin de preparar al cuerpo para una amenaza
potencial. Las distintas células del cuerpo responden de maneras características a los cambios
ambientales. Las células nerviosas responden generando señales eléctricas, conocidas como
impulsos nerviosos (potenciales de acción). Las células musculares responden contrayéndose, lo
que genera fuerza para mover las partes del cuerpo.
3. Movimiento incluye los movimientos de todo el cuerpo, de órganos individuales, de células aisladas
y hasta de las pequeñas estructuras subcelulares. Por ejemplo, la acción coordinada de los músculos
de las piernas permite desplazar el cuerpo de un lado a otro al caminar o correr. Al ingerir una comida
que contiene grasas, la vesícula se contrae y libera bilis al tubo digestivo para ayudar a digerirlas.
Cuando un tejido corporal se lesiona o se infecta, ciertos glóbulos blancos pasan de la sangre al tejido
dañado para ayudar a limpiar y reparar la zona afectada. Dentro de cada célula, diversas partes, como
vesículas secretoras, se mueven de una posición a otra para cumplir sus funciones.
4. Crecimiento es el aumento en el tamaño corporal como resultado de un aumento en el tamaño de
las células, el número de células o ambos. Además, un tejido puede aumentar de tamaño debido al
incremento en el material intercelular. En el hueso en crecimiento, por ejemplo, los depósitos minerales
se acumulan entre las células óseas, haciendo crecer al hueso en largo y en ancho.
5. Diferenciación es la transformación de una célula no especializada en una especializada. A estas
células precursoras que se dividen y dan origen a células que luego se diferenciarán se las conoce
como células madre. Como se verá más adelante en este texto, cada tipo celular posee una estructura
y función específica distinta de la de su célula precursora (ancestros). Por ejemplo, los eritrocitos y
varios tipos de leucocitos se originan en las mismas células precursoras no especializadas de la
médula ósea roja. Asimismo, mediante la diferenciación, un solo óvulo fecundado humano (ovum) se
transforma en forma sucesiva en un embrión, un feto, un bebé, un niño y por último en un adulto.
6. Reproducción se refiere a (1) la formación de células nuevas para el crecimiento, reparación o
reemplazo tisular, o (2) la formación de un nuevo individuo. En los seres humanos, el primer proceso se
produce en forma ininterrumpida durante toda la vida, y continúa de una generación a la siguiente a
través del último proceso, la fecundación de un óvulo por un espermatozoide.
Cuando los procesos vitales no se desarrollan en la forma adecuada, el resultado es la muerte de
células y tejidos, que puede llevar a la muerte del organismo. La muerte del cuerpo humano se
manifiesta clínicamente por ausencia de latidos cardíacos, de respiración espontánea y de actividad
cerebral.
La homeostasis (homeo-, de hómoios = igual; -stasis = detención) es la condición de equilibrio
(balance) del medio interno gracias a la interacción continua de los múltiples procesos de regulación
corporal. La homeostasis es un proceso dinámico. El estado de equilibrio del cuerpo se puede
modificar dentro de estrechos márgenes compatibles con la vida, en respuesta a condiciones
cambiantes. Por ejemplo, los valores normales de glucemia son de 70 a 110 mg por cada 100 mL de
sangre.* Cada estructura, desde el nivel celular hasta el de aparatos y sistemas, contribuye de alguna
manera a mantener el medio interno dentro de sus límites normales.
Homeostasis de los líquidos corporales
Un aspecto importante de la homeostasis es el mantenimiento del volumen y de la composición de los
líquidos corporales, soluciones acuosas diluidas que contienen sustancias químicas disueltas, que se
encuentran tanto dentro de las células como a su alrededor. El líquido dentro de las células se
denomina líquido intracelular (intra- = dentro) y se abrevia LIC. El líquido fuera de las células del
cuerpo es el líquido extracelular (extra- = fuera) y se abrevia LEC.
El LEC que rellena los estrechos espacios entre las células de los tejidos se conoce como
líquido intersticial (inter- = entre).
Se denomina plasma al LEC dentro de los vasos sanguíneos; linfa, al del interior de los
vasos linfáticos; líquido cefalorraquídeo al localizado dentro y alrededor del encéfalo y la
médula espinal; líquido sinovial al de las articulaciones; y humor acuoso y cuerpo vítreo
al LEC de los ojos. El funcionamiento adecuado de las células del cuerpo depende de la
regulación precisa de la composición del líquido intersticial que las rodea. Debido a ello, el
líquido intersticial suele ser denominado medio interno.
La composición del líquido intersticial se modifica a medida que las sustancias se desplazan
hacia el plasma y fuera de éste. Este intercambio de sustancias se produce a través de las
delgadas paredes de los capilares sanguíneos, los vasos más pequeños del cuerpo. El
movimiento bidireccional a través de las paredes de los capilares aporta los materiales
necesarios, como glucosa, oxígeno, iones y otros, a las células de los tejidos. También
elimina desechos, por ejemplo, dióxido de carbono, del líquido intersticial.
Control de la homeostasis
La homeostasis del cuerpo humano se ve continuamente alterada. Algunas de las alteraciones
provienen del medio externo en forma de agresiones físicas, como el calor intenso de un día de verano
o la falta de oxígeno suficiente para una carrera de 4 kilómetros. Otras alteraciones se originan en el
medio interno, como la disminución de la glucemia a niveles demasiados bajos al saltear el desayuno.
Los desequilibrios homeostáticos también se pueden deber a situaciones de estrés psicológico en
nuestro medio social, las exigencias del trabajo y de la escuela, por ejemplo. En la mayoría de los
casos, la alteración de la homeostasis es leve y transitoria, y las respuestas de las células del
organismo restablecen con rapidez el equilibrio del medio interno. En cambio, en algunos casos, la
alteración de la homeostasis puede ser intensa y prolongada, como en las intoxicaciones, la exposición
a temperaturas extremas, las infecciones graves o la cirugía mayor. Afortunadamente, el cuerpo cuenta
con muchos sistemas de regulación que, en general, permiten restablecer el equilibrio del medio
interno. La mayoría de las veces, el sistema nervioso y el sistema endocrino, en conjunto o en forma
independiente, implementan las medidas correctivas necesarias. El sistema nervioso regula la
homeostasis enviando señales conocidas como impulsos nerviosos (potenciales de acción) a los
órganos que pueden contrarrestar las desviaciones del estado de equilibrio. El sistema endocrino
comprende numerosas glándulas que secretan hacia la sangre moléculas mensajeras, denominadas
hormonas. Los impulsos nerviosos suelen causar cambios rápidos, mientras que las hormonas actúan
con mayor lentitud. Sin embargo, ambos tipos de regulación actúan con un mismo objetivo, a menudo a
través de sistemas de retroalimentación negativa.