Formación reticular:
La formación reticular consiste en una red continua de células y fibras nerviosas asentada en
zonas profundas, que se extiende desde la médula espinal a través de la médula oblongada (o
bulbo raquídeo), el puente (protuberancia), el mesencéfalo, el subtálamo, el hipotálamo y el
tálamo.
En general, la formación reticular del tallo cerebral se divide en los grupos nucleares siguientes
1- Rafe (central)
2- Reticular paramediano.
3- Reticular medial
4- Reticular lateral
Funciones:
1- Control del músculo esquelético.
A través de los fascículos reticuloespinales (entre la médula espinal y la formación reticular) y
reticulomedulares (entre la médula oblongada y la formación reticular), influye en la actividad
de las motoneuronas α y γ de la asta anterior de la médula espinal. En consecuencia, la
formación reticular puede modular el tono muscular y la actividad refleja. También mantiene la
inhibición recíproca; así, por ejemplo, cuando los músculos flexores se contraen, los
extensores antagónicos se relajan.
La formación reticular, ayudada por el aparato vestibular del oído interno y el fascículo
vestibuloespinal, desempeña un importante papel en el mantenimiento del tono de los
músculos antigravitatorios cuando el sujeto se pone en pie.
Los denominados centros respiratorios del tallo cerebral, que los neurofisiólogos describen
como el lugar del control de los músculos respiratorios, se consideran parte de la formación
reticular.
La formación reticular es importante para controlar los músculos de la expresión facial cuando
se relacionan con la emoción. Por ejemplo, cuando una persona sonríe o ríe como respuesta a
un chiste, el control motor depende de la formación reticular a ambos lados del encéfalo. Los
tractos descendentes están separados de las fibras corticomedulares, lo que significa que una
persona que ha sufrido lesión de las fibras corticomedulares y que tiene una parálisis facial en
la parte inferior de la cara aún puede sonreír simétricamente, cuando la sonrisa es de origen
involuntario o de índole emotiva.
2. Control de las sensaciones somáticas y viscerales.
La influencia de la formación reticular puede ser facilitadora o inhibidora. En particular,
participa en el «mecanismo de la compuerta» para el control de la percepción del dolor,
(explicado más adelante).
3. Control del sistema nervioso autónomo.
4. Control del sistema nervioso endocrino.
La formación reticular influye, tanto directa como indirectamente a través de los núcleos
hipotalámicos, en la síntesis o liberación de factores liberadores o inhibidores y, por tanto,
controla la actividad de la hipófisis.
5. Control de los ritmos cicardianos. (a través de sus vías hacia el hipotálamo).
6- El sistema activador reticular. La vigilia y el nivel de consciencia están controlados por la
formación reticular.
Núcleos del rafe Núcleos mediales. Núcleos paramedianos Núcleos laterales.
Los núcleos del rafe Las proyecciones Participa en la actividad Junto con los
caudal participan en los descendentes controlan la motora, junto a los paramedianos, regulan la
mecanismos de actividad motora. núcleos laterales. función motora,
modulación del dolor. localizándose en este
Las ascendentes relacionan grupo el centro
Los núcleos del rafe estos núcleos con la locomotor. (Cuando se
rostral son parte del conciencia y la alerta. estimula, produce
sistema reticular movimientos de
activador relacionado con Este suele vincularse con el caminata).
la vigilia, la alerta y el sueño de movimientos
sueño. oculares rápidos (MOR). Interviene en la
regulación autónoma.
Mecanismo de la compuerta para el control de la percepción del dolor.
Existen unas interneuronas que en la médula espinal actúan como "compuertas" para controlar
la transmisión de la señal del dolor hacia el cerebro.
La teoría de la compuerta del dolor sugiere que cuando una sensación dolorosa se activa (por
ejemplo, al tocar algo caliente o afilado), las fibras de dolor (C y Aδ) transmiten la señal del
dolor hacia la médula espinal. Al mismo tiempo, las fibras táctiles (Aβ) transmiten señales
táctiles al mismo nivel de la médula espinal.
Las interneuronas en la médula espinal tienen la capacidad de inhibir o bloquear la transmisión
de las señales de dolor hacia el cerebro. Cuando las señales táctiles llegan a las interneuronas,
estas se activan y bloquean la señal de dolor, cerrando la "compuerta" y reduciendo la
percepción del dolor.
Por lo tanto, según la teoría de la compuerta del dolor, las señales táctiles pueden modular y
reducir la percepción del dolor. Esto se puede observar, por ejemplo, cuando nos frotamos una
zona dolorida; la estimulación táctil envía señales no dolorosas que ayudan a reducir el dolor
percibido.
Neurotransmisores de la formación reticular.
Se especifican de forma química dos sistemas: colinérgico y monoaminérgico.
Sistema colinérgico: Su principal neurotransmisor es la acetilcolina. Los núcleos del grupo
lateral y paramedianos actúan en este sistema Interviniendo en el despertamiento y el
movimiento. Los dos núcleos pertenecen a una región (centro locomotor) en la que la
estimulación eléctrica genera movimientos de caminata coordinados. Su lesión está asociada
con la disminución de la memoria en la enfermedad de Alzheimer.
Sistema monoaminérgico: Se han identificado cuatro tipos de neuronas monoaminérgicas
dentro del centro (núcleo del rafe) del tallo cerebral: dopaminérgicas, noradrenérgicas,
adrenérgicas y serotoninérgicas.
Las principales son las noradrenérgicas, que se localizan en el locus ceruleus, para modular la
atención, la vigilia, y el ánimo. También actúan sobre el sistema nervioso simpático. Por otro
lado, están las neuronas serotoninérgicas (siendo la serotonina neurotransmisor precursor de
la melatonina), que se localizan en el grupo nuclear del rafe, en donde intervienen en la
producción de sueño.
Sistema Monoaminérgico.
Grupo Neuronal Lesiones
Neuronas Dopaminérgicas: Enfermedad de Parkinson
Trastorno de déficit de atención, anomalías en el
Neuronas Noradrenérgicas sueño (narcolepsia)
Neuronas Adrenérgicas Igual que las noradrenérgicas.
Depresión, obsesión–compulsión, agresión,
Neuronas serotoninérgicas ansiedad, anomalía del sueño ( insomio).
Activación
La regulación de la activación y del nivel
de conciencia es una función generalizada
de la formación reticular. Las neuronas de
la formación reticular se ven excitadas
por una variedad de estímulos sensoriales
que se conducen a través de colaterales
de los sistemas sensoriales
somatosensorial, auditivo, visual y
visceral.
La estimulación del sistema reticular
activador ascendente produce un estado de despertamiento, alerta y atención. Por otra parte,
la destrucción de este sistema produce un estado de somnolencia o coma. La actividad en el
sistema reticular activador ascendente es tónica y la conservan estímulos aferentes. Aunque el
sistema reticular activador responde en una forma inespecífica a todos los estímulos
sensoriales aferentes, algunos de ellos son más eficaces que otros. Los estímulos auditivos son
más efectivos que los visuales. Los impulsos de receptores de dolor son más efectivos que los
de otros receptores.
El sistema reticular activador es en particular sensible a los anestésicos generales y
medicamentos tranquilizantes. Estos pueden suprimir o atenuar la transmisión en este sistema
y producir en consecuencia sueño o tranquilización.
Conciencia:
La corteza y el sistema activador reticular mesencefálico son áreas mutuamente sustentadoras
implicadas en la conservación de la conciencia. Las lesiones que destruyen una gran área de la
corteza, un área pequeña del mesencéfalo, o ambas, producen coma.
La pérdida de la conciencia en el síncope (desmayos) es de breve duración y de inicio
repentino; una pérdida de la conciencia más prolongada y profunda se describe como un
coma. El estupor y la obnubilación son grados aún menores de conciencia deprimida y se
caracterizan por niveles variables de alteración en la reactividad. En el primer caso, el paciente
está desorientado, presenta inatención y puede sentirse adormilado, pero reacciona de
manera apropiada a ciertos estímulos. La escala de coma de Glasgow ofrece un método clínico
práctico para evaluar el nivel de conciencia basado en la abertura de los ojos y las respuestas
motoras y verbales. s. La respuesta se puede expresar mediante la suma de las puntuaciones
que se asignan a cada respuesta. La puntuación más baja es 3 y la más alta es 15.
Diferencias en la escala de Glasgow de Coma, letargo y Estupor.
Estupor:
- Apertura ocular: El paciente tiene una respuesta mínima a estímulos verbales o
dolorosos, y solo puede abrir los ojos con estímulos fuertes o repetitivos.
- Respuesta verbal: El paciente puede emitir algunas palabras o sonidos
incomprensibles, pero la comunicación es limitada y poco coherente.
- Respuesta motora: El paciente puede moverse de forma inadecuada o responder con
movimientos limitados ante estímulos dolorosos.
Letargo:
- Apertura ocular: El paciente puede abrir los ojos espontáneamente, pero tiene
dificultades para mantenerlos abiertos y puede volver a cerrarlos.
- Respuesta verbal: El paciente puede hablar, pero las respuestas son lentas y
desorientadas. Puede parecer confuso o somnoliento.
- Respuesta motora: El paciente puede tener movimientos lentos y poco coordinados,
pero responde a estímulos dolorosos con movimientos o retirada.
Coma:
- Apertura ocular: El paciente no responde a estímulos verbales ni dolorosos y los ojos
permanecen cerrados.
- Respuesta verbal: El paciente no emite palabras ni sonidos en respuesta a estímulos
verbales.
- Respuesta motora: El paciente no muestra ninguna respuesta motora a estímulos
verbales o dolorosos.
SUEÑO
El sueño es un estado alterado de la conciencia necesario para el bienestar del organismo. El
ciclo del sueño consiste en diversas etapas que se siguen una a otra en forma ordenada, cada
una de las cuales tiene una duración aproximada de 90 minutos. Las etapas se pueden definir
por los característicos patrones de ondas en electroencefalogramas.
Existen dos tipos bien diferenciados de sueño: sueño de ondas lentas (NO MOR) y sueño de
movimientos oculares rápidos (MOR).
El sueño de ondas lentas se conoce también como sincronizado, ligero, lento y no MOR.
Constituye el 75% del periodo de sueño en adultos y se caracteriza por las siguientes
manifestaciones somáticas, conductuales y electroencefalográficas (EEG):
1- Tono muscular reducido.
2- Disminución de la presión arterial y las frecuencias cardiaca y respiratoria.
3- Actividad EEG lenta y sincronizada de alto voltaje; de ahí el nombre de sueño de ondas
lentas.
El sueño de ondas lentas se divide en cuatro etapas:
1- Etapa I (somnolencia). Esta etapa dura uno a siete minutos. En ella es fácil despertar al
individuo.
2- Etapa II (sueño ligero). El despertar en esta etapa requiere estímulos más intensos que
en la etapa I.
3- Etapa III (sueño moderadamente profundo). En esta etapa el EEG se caracteriza por la
aparición de ondas lentas de alto voltaje.
4- Etapa IV (sueño profundo). El despertar de esta etapa requiere estímulos potentes.
Durante esta etapa, la presión arterial, las frecuencias del pulso y respiratoria y el
consumo del oxígeno del cerebro son muy bajos.
Nota: Se sabe que en el sueño de ondas lentas ocurren sonambulismo, enuresis, terrores
nocturnos y convulsiones.
Sueño de movimientos oculares rápidos (MOR) (paradójico)
El sueño MOR (paradójico) se conoce como desincronizado, activo, de ensoñación, de
ondas rápidas y profundo. Representa 25% del tiempo de sueño en adultos y se caracteriza
por las siguientes manifestaciones:
1- Hipotonía notable, en especial de los músculos del cuello y, en consecuencia, cae la
cabeza en personas que entran a esta etapa cuando están sentadas en una silla.
2- Elevación de la presión arterial y la frecuencia cardiaca; respiración irregular y rápida.
3- Erección en varones.
4- Bruxismo.
5- Ensoñación, de ahí el nombre de sueño de ensoñaciones.
6- Movimientos oculares rápidos (50 a 60 movimientos por minuto); por esa razón se
ideó el nombre de sueño de movimientos oculares rápidos (MOR).
7- Actividad electroencefalográfica irregular, rápida y de bajo voltaje que semeja el
patrón de despertar (patrón de desincronización).
8- Umbral de despertamiento aumentado y, en consecuencia, sueño profundo.
Es más fácil despertar a una persona del sueño MOR que del sueño de ondas lentas en etapa IV
(no MOR). Se sabe que el dolor anginoso y la cefalea en racimos (tipo de cefalea vascular)
suceden durante el sueño de movimientos oculares rápidos (MOR). La coexistencia de la
actividad cortical rápida y de bajo voltaje (estado EEG activo) y el incremento de la actividad
autónoma (frecuencia cardiaca, presión arterial, respiración) en un individuo, por lo demás
inmóvil en el sueño profundo, justifica la denominación de esta fase como etapa paradójica del
sueño.
Durante el sueño, el sujeto alterna entre la forma de ondas lentas, que dura 90 a 100 min, y el
sueño de movimientos oculares rápidos de 10 a 30 min. En general, hay más sueño MOR hacia
la mañana y más sueño de ondas lentas al principio de la noche.