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Éxodo: Liberación y Ley Divina

El pasaje de Éxodo 13:3-10 establece la obligación del pueblo de Israel de recordar su liberación de Egipto a través de la celebración de la Pascua, que incluye la ingesta de pan sin levadura durante siete días. El Libro del Éxodo narra la opresión de los israelitas en Egipto, su liberación bajo el liderazgo de Moisés, y la entrega de la Ley en el Monte Sinaí, así como la construcción del Tabernáculo. La autoría del libro se atribuye tradicionalmente a Moisés, aunque existen teorías sobre múltiples autores y la historicidad del relato es objeto de debate.

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Éxodo: Liberación y Ley Divina

El pasaje de Éxodo 13:3-10 establece la obligación del pueblo de Israel de recordar su liberación de Egipto a través de la celebración de la Pascua, que incluye la ingesta de pan sin levadura durante siete días. El Libro del Éxodo narra la opresión de los israelitas en Egipto, su liberación bajo el liderazgo de Moisés, y la entrega de la Ley en el Monte Sinaí, así como la construcción del Tabernáculo. La autoría del libro se atribuye tradicionalmente a Moisés, aunque existen teorías sobre múltiples autores y la historicidad del relato es objeto de debate.

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« Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de

servidumbre, pues Yahvé os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis
leudado. Vosotros salís hoy en el mes de Abib.12 [...] Harás esta celebración en este mes.
Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Yahvé. Por los siete
días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura
[...]. Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que
Yahvé hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano,
y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Yahvé esté en tu boca; por
cuanto con mano fuerte te sacó Yahvé de Egipto. Por tanto, tú guardarás este rito en su
tiempo de año en año ». Éxodo 13:3-10.13
A partir del citado pasaje bíblico que el pueblo de Israel ha considerado —y aún
considera— su obligación el narrar el relato del Éxodo a lo largo de cada
celebración pascual.14 Ello tiene lugar cada Séder de Pésaj, cuando el pueblo de
Israel lee y rememora los contenidos que se encuentran expresados en
la Hagadá pascual.
El Libro del Éxodo establece también las bases de la liturgia y del culto del
pueblo Israel; el libro en cuestión está a su vez dominado en toda su extensión por
la figura del patriarca Moisés, quien se desempeñó como líder, conductor y
legislador del pueblo de Israel.
El Libro del Éxodo no es exclusivamente narrativo, sino que contiene
también leyes, himnos y oraciones.15
Estructura[editar]
"La historia comienza con un pueblo esclavizado en medio de la idolatría egipcia y
termina con un pueblo redimido morando en la presencia de Dios".16
1. Opresión en Egipto 1,1-11,10

 Esclavitud en Egipto 1,1-22


 Preparación del Libertador 2,1-4,31
 Lucha contra el opresor 5,1-11,10
2. Liberador de Egipto 12,1-14,31

 Redención por sangre 12,1-51


 Institución de la pascua 12,1-28
 La décima plaga, muerte de los primogénitos 12,29-51
 Redención mediante la poderosa ayuda divina 13,1-14,31
 Consagración de los primogénitos 13,1-16
 Cruce del mar Rojo 13,17- 14,31
3. Educación de los redimidos en el desierto 15,1-18,27

 Canto triunfal de los redimidos 15,1-21


 Los redimidos puestos a prueba 15,22-17,16
 Prueba amarga 15,22-27
 Hambre 16,1-36
 Sed 17,1-7
 El conflicto 17,8-16
 Gobierno de los redimidos 18,1-27
4. “Consagración de Los Redimidos en el Sinaí” 19,1-34-35

 Aceptación de la Ley 19,1-31,18


 Directivas dadas a Moisés 19,1-25
 Los mandamientos de carácter moral 20,1-26
 Las ordenadas de carácter social 21,1-24,11
 Reglamentos de carácter religioso 24,12-31-18
 Infracción de la Ley 32,1-14
 El becerro de oro 32,1-14
 Rompimiento de las tablas 32,15-35
 Restauración de la Ley 33,1-34,35
 Visión renovada 33,1-34,35
 Las segundas tablas 34,1-35
5. La adoración de los redimidos en el tabernáculo, sacerdocio y ritual 38,1-
40,38

 Ofrendas y obreros para el tabernáculo 35,1-40,38


 Construcción del tabernáculo y nombramiento de quienes participaron
36,1-39,43
 Se erige el tabernáculo y desciende la gloria divina 40,1-38
Resumen[editar]
Los hijos de Jacob se unen a su hermano José en Egipto con sus familias, donde
su pueblo comienza a crecer en número. Cuatrocientos años después, el
nuevo Faraón de Egipto, que no recuerda cómo José había salvado a Egipto de la
hambruna, teme que los israelitas puedan convertirse en una quinta columna. Los
obliga a la esclavitud y ordena arrojar a todos los niños recién nacidos al Nilo, para
reducir la población. Una mujer levita (Jocabed, según otras fuentes) salva a su
bebé al ponerlo a la deriva en el río Nilo en un arca de juncos. La hija del
Faraón encuentra al niño, le pone el nombre de Moisés y, por simpatía hacia el
niño hebreo, lo cría como si fuera suyo. Consciente de sus orígenes, un Moisés
adulto mata a un capataz egipcio que golpea a un esclavo hebreo y huye
a Madián para escapar del castigo. Allí se casa con Séfora, hija de un sacerdote
madianita Jetró, y de repente se encuentra con Dios en una zarza ardiente.
Moisés pregunta a Dios por su nombre, a lo que Dios responde "Yo soy el que
soy", la explicación del libro sobre el origen del nombre Yahvé, como se conoce a
Dios a partir de entonces. Dios le dice a Moisés que regrese a Egipto y conduzca
a los hebreos a Canaán, la tierra prometida a Abraham en el Libro del Génesis. En
el viaje de vuelta a Egipto, Dios intenta matar a Moisés por no haber circuncidado
a su hijo, pero Séfora le salva la vida.
Moisés se reúne con su hermano Aarón y, de vuelta a Egipto, convoca a los
ancianos israelitas, preparándolos para ir al desierto a adorar a Dios en una fiesta
de primavera. El faraón se niega a liberar a los israelitas de su trabajo para el
festival, por lo que Dios maldice a los egipcios con diez terribles plagas, como
un río de sangre, una plaga de ranas, y la espesa oscuridad. Moisés recibe la
orden de Dios de fijar el primer mes de Aviv a la cabeza del calendario hebreo, y
ordena a los israelitas que tomen un cordero el día 10 del mes, sacrifiquen el
cordero el día 14, embadurnen su sangre en sus mezuzá y dinteles, y celebren
la Pascua esa noche, durante la luna llena. La décima plaga llega esa noche,
causando la muerte de todos los primogénitos egipcios, y provocando que el
Faraón ordene una persecución final de los israelitas a través del Mar
Rojo mientras escapan de Egipto. Dios asiste al éxodo israelita abriendo el mar y
permitiendo que los israelitas lo atraviesen, antes de ahogar a las fuerzas del
Faraón.
Como la vida en el desierto resulta ardua, los israelitas se quejan y añoran Egipto,
pero Dios les proporciona milagrosamente maná para comer y agua para beber.
Los israelitas llegan al monte de Dios, donde el suegro de Moisés, Jetro, visita a
Moisés; por sugerencia suya, Moisés nombra jueces sobre Israel. Dios les
pregunta si aceptan ser su pueblo. Ellos aceptan. El pueblo se reúne al pie de la
montaña, y con truenos y relámpagos, fuego y nubes de humo, el sonido de las
trompetas y el temblor de la montaña, Dios aparece en la cima, y el pueblo ve la
nube y oye la voz (o posiblemente el sonido) de Dios. Dios le dice a Moisés que
suba a la montaña. Dios pronuncia los Diez Mandamientos a la vista de todo
Israel. Moisés sube a la montaña a la presencia de Dios, que pronuncia el Código
de la Alianza de ley ritual y civil y les promete Canaán si obedecen. Moisés baja
de la montaña y escribe las palabras de Dios, y el pueblo acepta cumplirlas. Dios
llama a Moisés para que suba de nuevo a la montaña, donde permanece durante
cuarenta días y cuarenta noches, al término de los cuales regresa portando el
conjunto de tabletas de piedra.
Dios da a Moisés instrucciones para la construcción del tabernáculo para que Dios
pueda habitar permanentemente entre su pueblo elegido, junto con instrucciones
para la vestiduras sacerdotales, el altar y sus accesorios, los procedimientos para
la ordenación de los sacerdotes y las ofrendas diarias de sacrificio. Aarón se
convierte en el primer sacerdote hereditario. Dios entrega a Moisés las dos tablas
de piedra que contienen las palabras de los diez mandamientos, escritas con el
"dedo de Dios".
Mientras Moisés está con Dios, Aarón arroja un becerro de oro, que el pueblo
adora. Dios informa a Moisés de su apostasía y amenaza con matarlos a todos,
pero cede cuando Moisés suplica por ellos. Moisés baja de la montaña, rompe las
tablas de piedra con rabia y ordena a los levitas que masacren a los israelitas
infieles. Dios ordena a Moisés que construya dos nuevas tablas. Moisés asciende
de nuevo a la montaña, donde Dios le dicta los Diez Mandamientos para que lo
escriba en las tablas.
Moisés desciende de la montaña con una cara transformada; a partir de ese
momento debe ocultar su rostro con un velo. Moisés reúne a los hebreos y les
repite los mandamientos que ha recibido de Dios, que son guardar el sábado y
construir el Tabernáculo. Los israelitas hacen lo que se les ordena. Desde ese
momento Dios habita en el Tabernáculo y ordena los viajes de los hebreos.
Temática[editar]
Capítulo Temas
1-2 Esclavitud

14 Persecución

8-9-10-11 “Los juicios de Dios”

4- Fe

6-16-17-23(v20)-33-34 “Promesas de Dios”

12-20 a 25-35 “Mandatos de Dios”

34(v27). “Comunión con Dios”

3(v5) y 36(v8) Lugar Santo

Simbología[editar]
Capítulo Símbolo
1(v14). Barro

14 Azul

9(v32). Trigo

30(v17)- Bronce

12(v7). Sangre

16(v13). Maná

34(v27). Oro
25(v10). Arca

26(v32). Madera de Acacia

36(v8). Tabernáculo

34(v1). Tablas de Piedra

Autoría[editar]

Moisés con las Tablas de la Ley, óleo barroco de José de

Ribera, 1638. Museo Nazionale di San Martino, Nápoles.


Arte asquenazí. Hagadá de los Pajaritos, Dayenú, manuscrito hebreo miniado,
1300.17 Museo de Israel, Jerusalén. Arte
sefardí. Hagadá Rylands, Dayenú, manuscrito hebreo miniado, Cataluña o Valencia,
1350.18 Versificación, "Ilu... ve lo... dayenú". Canción pascual que podría traducirse como
"Si [tal cosa hubiese ocurrido] pero no [hubiera ocurrido tal otra], [aun así eso] nos habría
bastado [para continuar creyendo siempre en Dios] (Mánchester, Biblioteca de la
Universidad John Rylands, Ms. Hebreo 6, fol. 29v).
Autoría mosaica. Tradicionalmente, tanto judíos como cristianos atribuyen el libro
del Éxodo, así como también todos los demás libros del Pentateuco, a Moisés.19
Hipótesis documentaria. Según la así denominada hipótesis documentaria, los
principales autores de este trabajo habrían sido los grupos de la tradición
yavista, elohísta, sacerdotal y deuteronomista. La hipótesis documentaria estima
que la poética Canción del mar y el Código del pacto (escrito en prosa) son
trabajos originalmente independientes de autores pero de algún modo asociados a
los grupos ya indicados. En esta hipótesis, los elohístas son identificados como
únicos responsables del episodio del becerro de oro, y la tradición sacerdotal es
autora de las instrucciones para crear el tabernáculo, las vestimentas y objetos
rituales, así como de la descripción de la creación de los mismos. Tres autores o
equipos de escritores tradicionales son a su vez también autores de cada una de
las partes del código de la ley, la tradición elohísta, del Pacto; la sacerdotal, del
decálogo ético; y la yavista, del decálogo de rituales. La hipótesis
documentaria sostiene que las demás partes del libro del Éxodo emergieron a
partir de versiones entremezcladas de la tradición yavista, elohísta y sacerdotal.
La reconstrucción de las historias en esas fuentes, aplicando esta hipótesis, tiende
a identificar diferencias y variaciones entre segmentos narrativos diversos.20
Historicidad[editar]
El tradicional relato que presenta el libro del Éxodo es conocido por los judíos
hasta hoy en términos de leyenda pascual, durante la celebración de la pascua
judía se lee la Hagadá (‫" הגדה‬relato") de Pésaj. Para muchos es un hecho
histórico que conmemoran.
Aun así, la posible historicidad del evento ha dado lugar a diferentes teorías
especulativas. Una de ellas, por ejemplo, sostiene que los hebreos no habrían sido
dejados en libertad sino que habrían sido expulsados de Egipto. Según esta
teoría, el tema en cuestión se encontraría ligado a la expulsión de los hicsos,
evento descrito en la literatura egipcia.21
La situación se complica además debido a que la tradición hebrea ha sido
inicialmente y durante varios siglos una tradición de corte oral, de la que por el
momento sólo se conocen documentos escritos que datan del siglo VIII a. C.
Existe también la así denominada “hipótesis de los dos éxodos”. Ante la ausencia
de pruebas arqueológicas sobre el éxodo de los israelitas, algunos investigadores
suponen que la tradición hebrea podría estar basada en fragmentos o restos de
hechos reales y plantean la posibilidad de que haya ocurrido más de una
expulsión de grupos semíticos desde Egipto en dirección a Canaán.22
Hay quienes a su vez suponen que el éxodo pudo haber tenido lugar en tiempos
de Amenhotep IV, a quien se conoce también como “Akenatón”. Entre ellos se
destaca Sigmund Freud, quien expresa tal convicción en su obra Moisés y el
monoteísmo (1934-1939).23 Freud sostiene que la conexión monoteísta
entre Akenatón y Moisés es sugerente y bien podría constituir una solución para el
enigma que emana del libro del Éxodo.
Existen por otra parte otras tantas hipótesis acerca del tema, algunas contemplan
olas migratorias que pudieron haber dado lugar no solo a uno sino a varios
éxodos. Sea como fuere, la “hipótesis de los dos éxodos” acaso responda mejor
que otras a lo ocurrido en términos históricos al sugerir diferentes restos recogidos
por la tradición oral hebrea que, con el paso del tiempo, fueron entremezclándose
y por último se fusionaron, dando lugar a la narración del libro del Éxodo.
Éxodo como leyenda literaria[editar]
En La Biblia desenterrada, Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman plantean la
inexistencia del éxodo hebreo.24En 2006, Finkelstein afirmó, «El éxodo no existió»,
sosteniendo que bajo la lupa de las indagaciones arqueológicas no hay prueba
ninguna del éxodo; que décadas de búsquedas en Kadesh (Barnea) no arrojaron
ningún resultado absoluto, a lo que se suma la completa inexistencia de
evidencias egipcias —quienes, según él, eran fabricadas por “excelentes
cronistas”—, y sobre todo —sostiene Finkelstein— porque la arqueología
contradice sistemáticamente a la Biblia en este tema, hay evidencias de que
en Canaán, (la Tierra Prometida), existían ya asentamientos protoisraelíes desde
mucho antes que las posible fechas del Éxodo desde Egipto. En otras palabras,
Finkelstein propone que no existió ninguna conquista comandada por el guerrero
israelita Josué, sino que Canaán fue invadido pacíficamente varios siglos antes de
Josué por parte de nómadas extranjeros protohebreos cuando el declive de las
ciudades-estado cananeas.24
Éxodo como hecho histórico[editar]
Se han planteado diferentes puntos de vista respecto a la historicidad del Éxodo
considerándose la falta de registros, evidencia arqueológica y otros tantos
factores. Se originaron también distintas críticas y teorías especulativas que
difieren del relato bíblico original. Una de las teorías que se plantearon tenía que
ver con la tremenda presencia militar egipcia que seguía la ruta costera del
Mediterráneo hasta Canaán.25 Esta teoría quedó descartada debido a que no
guardaba concordancia a lo relatado en la Biblia, ya que en el texto se indica que
los hebreos no siguieron la ruta del Mediterráneo, no fuera que se echaran atrás
cuando vieran el ejército (Éxodo 13,17-18).
Otra crítica que se suele hacer es la falta de registros egipcios sobre el hecho,
aunque es posible que los egipcios hayan tenido un documento escrito sobre ello;
el egiptólogo británico Kenneth Kitchen manifestó ante este hecho que los
enormes archivos de papiro que estuvieron almacenados en el antiguo Egipto se
encuentran desaparecidos:
En el fango del delta del Nilo, embebido de agua, no hay papiro que sobreviva (mencione
o no a los hebreos fugitivos)... En otras palabras, dado que los archivos oficiales del s. XIII
a.C. procedentes de ciudades situadas en la parte este del delta del Nilo se han perdido al
cien por ciento, no podemos esperar que contengan menciones de los hebreos o de
cualquier otro pueblo.
Kenneth Kitchen, On the Reliability of the Old Testament

Datación[editar]
Datos aportados por el relato bíblico[editar]
Según el libro bíblico del Génesis la familia del patriarca Jacob salió desde el valle
de Beerseba en Canaán (Gen 46,5) y bajo el amparo de José, hijo del patriarca
hebreo Jacob y primer ministro en Egipto,26 los hebreos se establecieron en el
valle de Gosén, en la región llamada Ramesés (Gen 47,6), y allí se multiplicaron. 27
José murió a la edad de ciento diez años (Gén,50,26), la esclavitud de los hebreos
en el Antiguo Egipto comenzó tiempo después, más en un período aún
indeterminado.
La ciudad egipcia de la cual salen los israelitas en el Éxodo también es
llamada Ramesés, y según la tradición bíblica, se trató de unos 600.000 varones
(sin contar a las mujeres, niños y ancianos, ni tampoco a las personas no hebreas
que los acompañaron). Ramesés podría ser la actual Qantir en el Bajo Egipto, en
la tierra de Gosén, donde vino a morar la familia de Jacob bajo el amparo de José
y donde se multiplicaron los hebreos en aquellos tiempos (Gén, 47,1). Desde
Sucot, los hebreos y quienes les acompañaban salieron a Etam, a la entrada del
desierto (Éxodo, 13,20) y fueron a acampar a Pi-hahirot, "entre Migdol y el Mar de
cañas (Yam Zuf, Mar Rojo) hacía Baal-Zefón".
En Génesis 15,13 aparece un relato en el que Dios le indica a Abraham que su
descendencia morará en tierra ajena, y que una nación extranjera les afligiría, esto
por un período de 400 años. Según la redacción de este pasaje tales 400 años
pueden referirse tanto a la experiencia de ser forasteros como al período de
esclavitud que empezó mucho después de la muerte de José en Egipto. En
Éxodo 12,40 se indica que se cumplieron 430 años exactos de la "morada de los
hijos de Israel en Egipto" el mismo día en que se liberó al pueblo hebreo mediante
Moisés.
En Gálatas 3,17 el autor de la epístola señala que la Ley llegó a existir 430 años
después de que Dios hiciera un pacto con Abraham y su descendencia, lo que
parece dar a entender un punto de vista en que los 430 años incluyen la morada
de Abraham en Canan. Esta opinión existía en el siglo I d. C. ,
la Septuaginta tradujo este pasaje, “Pero la morada de los hijos de Israel que ellos
(el códice Alejandrino, s. V d.C, añade "y sus padres moraron") en la tierra de
Egipto y en la tierra de Canaán fue de cuatrocientos treinta años de duración”. El
pentateuco samaritano también dice, “en la tierra de Canaán y en la tierra de
Egipto”. De igual manera, Josefo escribió en Antigüedades judías, Libro II, capítulo
15, párr. 2, “Salieron de Egipto en el mes de xánticus (el mes macedonio que
Josefo equiparó al mes de Nisán),... cuatrocientos treinta años después de la
llegada de nuestro antepasado Abram a Canaán”. (Obras completas de Flavio
Josefo, por L. Farré, 1961, tomo 1, p. 168.) Así, según esta opinión presente en el
siglo I los 430 años se cuentan desde el tiempo en que Abrahán cruzó el Éufrates
camino de Canaán hasta el tiempo en que los israelitas salieron de Egipto.
Posteriormente en la Biblia se explica que el Templo de Salomón se construyó
alrededor de 480 años después de la salida de Egipto (1Reyes 6:1).
Hipótesis basadas en la historia egipcia[editar]
La datación de la composición cronológica del libro del Éxodo es dificultosa y, para
alcanzar una certeza razonable, es necesario relacionar los eventos en él
narrados con la historia del Antiguo Egipto.
Ha habido muchos intentos por ajustar las fechas de los eventos acontecidos en
este libro para precisarlos de acuerdo al calendario gregoriano. Estas tentativas
raramente toman en cuenta las siguientes consideraciones,

 las intrincadas relaciones cronológicas correspondientes para con


el calendario hebreo, que es luni-solar y posee sus propios criterios, que
de hecho no son ni necesariamente coincidentes ni fácilmente
adaptables a aquellos solares que rigen tanto al egipcio como al
gregoriano;
 el nombre o identidad del faraón de esa época, dado que en el Libro del
Éxodo se lo denomina meramente "faraón";
 las fechas de descripciones no bíblicas de los diferentes pueblos
semitas que pudieron haber abandonado Egipto;
 o la fecha que los arqueólogos e historiadores establecen para la
destrucción de Jericó.
Pero, en general, se tiende a suponer que una correcta identificación del Faraón
mencionado en el Éxodo sería la clave para establecer la cronología apropiada
para el Éxodo. Algunos, sin embargo, cuestionan las evidencias arqueológicas que
sostienen la fecha del Éxodo y la fecha de la conquista de Canaán, pero los
asentamientos conocidos más antiguos de israelitas no aparecen hasta el
1230 a. C., mucho después que los muros de Jericó fueran destruidos, además de
la falta de evidencia de un Éxodo de tamaña magnitud, y la ausencia de evidencia
de un asentamiento en el desierto del Sinaí o Arabia. Tampoco hay evidencia de la
conquista militar de Canaán.
Aun así han sido propuestos varios faraones y dinastías para el Éxodo, cubriendo
tales posibilidades hasta dos siglos de diferencia,

 Amosis I (1550-1525 a. C.), que cae en el siglo XVI a. C. y tiene el


soporte de los semíticos en tiempos de los hicsos coincidiendo con el
período de la expulsión de los Hicsos, aunque esto contradice algunos
aspectos clave narrados en la Biblia. Este vínculo entre los israelitas y
los Hicsos ya fue propuesto por Flavio Josefo en el siglo I d. C.
 Tutmosis I (muerto sin descendencia masculina el año
1492 a. C.), Tutmosis III o Amenhotep II de la Dinastía XVIII ―
siglo XV a. C. También se ha considerado ese siglo por parte de autores
como Hans Goedicke, egiptólogo de la Universidad Johns Hopkins, que
cree que las plagas de Egipto pudieron haber coincidido con la erupción
de la isla de Tera (Santorini) en 1477 a. C.
 Ramsés II o Merenptah de la Dinastía XIX ―1279-1213 a. C.―. Hay
quienes creen que esta hipótesis concuerda con los recientes
descubrimientos arqueológicos en Tell el-Daba y Jericó. Esta hipótesis
se sustenta principalmente en el nombre de la ciudad de
almacenamiento que los israelitas fueron obligados a construir, una de
las cuales se denominó Ramsés, y junto a Pitom son ubicables en los
tiempos de Ramsés II. La ciudad o localidad en que vivían los israelitas
en el delta del Nilo es llamada también Ramesés, (Éxodo 12,37,
“Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil
hombres de a pie, sin contar los niños...” Números 33,3, “De Ramesés
salieron en el mes primero, a los 15 días del mes primero...” Números
33,5, “Salieron pues, los hijos de Israel de Ramesés y acamparon en
Sucot”.
Si se acepta esta última hipótesis, el faraón opresor inicial habría sido Seti I, cuyo
gobierno tuvo lugar entre 1294 y 1279 a. C., y el Éxodo se habría desarrollado
durante el reinado de Ramsés II (quien gobernó Egipto entre 1279 y 1213 a. C),
considerándose en términos de investigación el año 1250 a. C.28
Cálculo de la fecha del comienzo del Éxodo[editar]
La Biblia no menciona por su nombre al faraón del Éxodo, ni da fecha exacta al
Éxodo. En 1Reyes 6:1 se lee que el rey Salomón comenzó a construir el templo de
Jerusalén en el cuarto año de su reinado, «480 años después que los hijos de
Israel salieron de Egipto». La caída de Jerusalén ante el rey
babilonio Nabucodonosor II sucedió aproximadamente en el año 586 a. C. El
período de los reyes de Israel y Judá es difícil de determinar, pero a partir del
relato paralelo del Primero y el Segundo libro de los reyes transcurren
aparentemente 390 años hasta la muerte del rey Salomón; y otros 37 años
adicionales abarcados por el gobierno de Salomón (incluyendo el cuarto año de su
gobierno), daría la fecha de 1013 a. C. para la edificación del primer Templo de
Jerusalén, de lo que puede deducirse que 480 años antes implicaría que la fecha
del Éxodo habría sido en año 1493 a. C. (o 1513 a. C., si se data la caída de
Jerusalén en el año 607 a. C., tomando al pie de la letra la duración de 70 años
del exilio en Babilonia y la desolación del país mencionados en 2 Crónicas 36,21;
Jeremías 25,11; 29,10; Zacarías 7,5 y Daniel 9,2).
Sin embargo, considerando la complicada cronología de los reyes de Judá e
Israel, Enciclopedia judaica castellana expresa que,
Para la fijación absoluta de las fechas se dispone del eclipse solar del epónimo Isid-Seti-
Igbi, ocurrido el 13 de junio del 809 a.C., o sea 91 años después de la batalla de Cancor,
en vida de Ajab, y 78 años después del envío, por Yehu, de tributos a Salmanasar
III de Nínive. Las tablillas epónimas y la crónica babilonia sitúan la caída de Samaria en
enero del 721 a.C. Los dos eclipses del año 7 de Cambises (523-522 a.C.) establecen la
fecha del advenimiento de Nabucodonosor en mayo o junio del 605 a.C., y la de la
liberación de Joaquín por Evilmerodac, hijo de aquel, en el 25 o 27 de adar, o sea el
domingo 29 de febrero o el martes 2 de marzo del 561 a.C..29
De ello resulta que el cuarto año del reinado de Salomón debería haber sido el
año 967 a. C. Por lo tanto, la fecha de Éxodo fue el 1447 a. C. (967 + 480),
cuando gobernaba Tutmosis III o Amenofis II, si bien por el momento se
desconoce cualquier tipo de documento o resto arqueológico que confirme tal
acontecimiento.30
Desde el plano de la creencia, el judaísmo ortodoxo, por su parte, ubica el inicio
del Éxodo del pueblo de Israel el 15 de Nisán de 2448, fecha que se corresponde
en el calendario gregoriano con el año 1313 a. C.31
Dado que la Biblia indica que los hebreos partieron de la ciudad
llamada Ramesés hacia Sucot,32 ciudades que son datadas en el siglo XIII a. C..,
durante el período en que Ramsés II gobernaba Egipto, en el campo de la
investigación se considera el año 1250 a.C.33 H.W.F. Saggs observa en sus
escritos académicos que,
La mención de la ciudad de Ramesés en Éxodo 1:11 en tanto que localidad de
almacenaje, construida en parte por los esclavos israelitas, ofrece de hecho un indicio
cronológico, dado que [hoy] es sabido que Ramsés II construyó una ciudad, Per-Ramsés
[i.e., Pi-Ramsés], la cual se corresponde con el nombre proporcionado por la Biblia. Ello
tiende a posicionar la esclavitud [de los hebreos] en Egipto y su salida de ese país en el
siglo XIII a.C.34

Ruta emprendida, según el relato bíblico[editar]


En el relato bíblico se expone que, después de atravesar el Mar Rojo, los hebreos
se adentraron en el desierto de Shur o Etam, y tres días después llegaron a Mara.
En este lugar, la unidad del pueblo hebreo empezó a resentirse y hubo quienes
murmuraron y, a pesar de los hechos que habían visto de Dios, se opusieron a
Moisés (Éxodo, 15,24).
Desde Mara se trasladaron a Elim, un oasis de doce fuentes de agua, desde este
lugar se adentraron el desierto de Sin en dirección al monte Sinaí orillando el mar
Rojo; ya habían transcurrido dos meses desde la partida de Egipto. Aquí se
verifica el evento del maná proporcionado por Dios.
Ya en el desierto de Sin, la congregación se trasladó desde locaciones como
Dofca y Alús. En Refidim ―cerca del monte Horeb, en el desierto de Parán, un
lugar sin agua― combatieron por primera vez como pueblo contra
los amalequitas, venciéndoles (Éxodo, 17,13). En este lugar, Moisés golpeó una
roca con su vara e hizo brotar agua potable.
Desde Refidim, el pueblo hebreo entró al desierto del Sinaí y acamparon en las
postrimerías del monte Sinaí o del monte Horeb a los 90 días de haber salido de
Egipto. En este lugar, Moisés pudo ver a Yahvé, quien le entregó los Diez
Mandamientos. Además constituyó el sacerdocio de Aarón (o sacerdocio levítico),
las primeras leyes civiles y religiosas en el pueblo judío, adicionalmente se
construyó el primer Tabernáculo, el Arca de la Alianza. (Éxodo, 25,10). En este
lugar permanecieron dos años y dos meses. Al salir del Sinaí, el pueblo de Israel
estaba regido en todo aspecto legal, civil, moral y religioso (Éxodo, 10,11).
Desde el Sinaí partieron al desierto de Parán y habitaron en Kibrot-hataava
(Éxodo, 11,35) para trasladarse a Hazerot, en pleno desierto. Desde este lugar,
Moisés asignó a doce espías para que reconocieran la tierra de Canaán (Éxodo,
13) desde el monte Neguev (en el desierto del mismo nombre). Mientras tanto, la
congregación avanzó a Ritma y de allí a Rimón-Peres.
La tierra de Canaán reconocida estaba habitada por jebuseos,
anacitas, amalequitas, amorreos y cananeos.
La información conseguida en cuarenta días, fue mal recibida por la congregación,
dado que diez de los doce espías incitaron a murmuraciones en contra de sus
líderes, lo que provocó una funesta rebelión en el pueblo en contra de Yahvé
debido a que pensaban que Dios los estaba llevando a la muerte ante gente
aparentemente más poderosa que los mismos israelitas (Números 14) y muchos
pugnaron por volver a Egipto.
Yahvé maldijo a los diez espías, quienes fallecieron de plaga (Números, 14,36) y
además condenó al pueblo de Israel a perderse durante cuarenta años en el
desierto del Neguev. Solo Caleb y Josué fueron autorizados a salir del desierto y
adentrarse en Canaán (Números 14,30). Israel intenta rebelarse ante la condena
en el desierto pero son derrotados por los amorreos liderados por el rey
de Edom y los obligan a permanecer entre Cades, el desierto de Moab y el
Neguev y allí permanecen casi 40 años. Aarón fallece en el monte Hor (Números,
20,22-29).
Cuando se cumplieron los 40 años, y hubo fallecido toda la generación adulta, la
generación siguiente pudo por fin entrar a Canaán teniendo como líder
a Josué (Deuteronomio, 2,14 -24). Yahvé no autorizó a Moisés a entrar a Canaán
y solo le permitió observar la tierra de la herencia desde el monte Pisga o Nebo
(Deuteronomio, 3,27 y Deuteronomio, 32, 48-52) para fallecer en este mismo lugar
y ser enterrado en Moab.
Sentido religioso[editar]
Judaísmo[editar]
La salida de Egipto y la revelación del monte Sinaí son dos hechos fundacionales
en la historia del pueblo Israel. Significativamente, ambos son narrados en el libro
bíblico del Éxodo. Según el judaísmo, el milagro de la liberación del pueblo hebreo
demuestra y confirma al pueblo de Israel como el pueblo elegido por Yahveh y
dicha liberación es a su vez determinante en el establecimiento de la liturgia
yahvista.
Cristianismo[editar]
Para los cristianos, la celebración de la primera Pascua prepara el camino para la
resurrección cristiana. La formación del Pueblo de Dios es el antecedente de la
Iglesia como asamblea y reunión de fieles a través de la liturgia.
El Nuevo Testamento reinterpreta muchos de los acontecimientos del
Éxodo, Pablo de Tarso insiste en esto de manera especial (1.ª Corintios, 10,2-4), y
luego compara el pasaje del mar Rojo con el bautismo y la cena del
Señor (1.ª corintios, 79,8). En el cena del Señor se compara
al mesías Jesucristo con Moisés, y Cristo opone el maná al “pan de la vida”. En
más de una ocasión se ha hecho notar el paralelismo de la estructura del Éxodo
con este evangelio, especialmente en los primeros capítulos.
Por último, en la Epístola a los hebreos se concibe la muerte como el éxodo de la
vida hacia la Tierra Prometida del Cielo, el sacerdocio cristiano como el hebreo, el
sacrificio de Cristo como el del Sinaí y la antigua alianza como la nueva, es
sacramentada con la sangre de Jesús.

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