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Resumen

La Ley 21.369 busca prevenir el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género en la educación superior en Chile, en respuesta a las demandas sociales y movimientos feministas que visibilizaron estas problemáticas. La ley establece un marco integral que incluye políticas de prevención, investigación y sanción, así como medidas de protección y reparación para las víctimas. Además, promueve la participación equitativa y la incorporación de contenidos sobre derechos humanos y género en los planes curriculares de las instituciones educativas.

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Resumen

La Ley 21.369 busca prevenir el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género en la educación superior en Chile, en respuesta a las demandas sociales y movimientos feministas que visibilizaron estas problemáticas. La ley establece un marco integral que incluye políticas de prevención, investigación y sanción, así como medidas de protección y reparación para las víctimas. Además, promueve la participación equitativa y la incorporación de contenidos sobre derechos humanos y género en los planes curriculares de las instituciones educativas.

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Entornos Seguros: Ley 21.

369 para
la prevención del acoso sexual,
violencia y discriminación de
género

Contexto sociopolítico del surgimiento de la ley 21369 y


tramitación en el Congreso Nacional
En este módulo, abordamos las circunstancias que rodearon las demandas
ciudadanas para la elaboración de una política de género en la educación
superior, como antecedente inmediato al dictado de la ley 21369, y la
influencia de estos movimientos en la tramitación de la ley en el Congreso
Nacional.

Primeramente, analizamos el contexto sociopolítico que rodea el


surgimiento de la ley: la impunidad histórica (debido a la falta generalizada
de políticas dirigidas a su prevención, investigación y eventual sanción), el
componente de género (afectan en la inmensa mayoría de los casos a las
mujeres, precisamente por el hecho de serlo) y sus efectos perjudiciales (1
de cada 4 mujeres fue víctima de acoso sexual mientras cursaba sus
estudios, y 1 de cada 10 necesitó terapias psicológicas o psiquiátricas a
causa de estas situaciones.

2018 fue el año de los movimientos feministas en varios países del mundo,
como el movimiento #MeToo, en el ámbito internacional y #NiUnaMenos,
originado en Argentina en 2015, que tuvo repercusión en Latinoamérica
ante los constantes femicidios y la violencia contra las mujeres.

Estos movimientos generaron visibilidad, participación estudiantil y


modernización en la educación superior.

“Entre mayo y julio de 2018, en Chile se desarrollaron las más grandes


movilizaciones feministas de la historia, conocidas como la «primavera
feminista» o el «mayo feminista chileno» las cuales formaron parte del
movimiento de reivindicación de los derechos de las mujeres.

Junto con tomas y paros feministas realizados en más de veinte


universidades y liceos, las estudiantes ocuparon masivamente las calles con
nuevas expresiones, consignas y colores para denunciar antiguas y
silenciadas prácticas machistas de abuso y acoso, relaciones de poder y
objetivación de sus cuerpos, siendo los casos de acoso sexual, abuso y
discriminación dentro de escuelas, liceos, institutos y universidades, por
parte de profesores, estudiantes o funcionarios, los detonantes de diversos
paros y ocupaciones a lo largo del país (Follegati, 2018)” (Angulo Santana,
2022, pp. 14).

Todo este movimiento logró visibilizar y poner en cartel la lucha feminista,


que dio pie a la tramitación de la ley en el Congreso nacional, con una
importante participación civil.

“El proceso se inició en el Senado con la presentación de tres mociones que,


finalmente, fueron unificadas por sus similitudes. En el segundo trámite
constitucional, el proyecto fue enviado a la Comisión de Educación de la
Cámara de Diputados y Diputadas para su revisión e informe. Sin embargo,
ante la falta de progreso, la Comisión de Mujeres y Equidad de Género
intervino, solicitando la remisión del proyecto, alegando que la materia
correspondía a su competencia. Esta comisión, presidida por la diputada
Camila Vallejo, emitió su primer informe después de dedicar nueve
sesiones a su discusión. (…) En consonancia con el principio de autonomía
universitaria, se estableció que la ley definiría contenidos mínimos en las
políticas de género, permitiendo a cada institución desarrollarlas según sus
proyectos educativos” (Angulo Santana, 2022, p. 36).

Violencias de género en la educación superior


En este módulo, recorrimos varias definiciones e interpretaciones de lo que
es el acoso sexual a nivel internacional. En la comunidad científica no existe
una definición estándar compartida de lo que es acoso u hostigamiento
sexual, a lo que se suman diversas interpretaciones y legislaciones
alrededor del mundo, por lo general influenciadas por el contexto social
(Guzmán, 2005). Analizamos el marco jurídico internacional y revisamos el
trabajo del Comité sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW); la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer —Convención
Belem do Pará—, ratificada por Chile en 1996, y el Observatorio de Igualdad
de Género de la CEPAL.

En el contexto laboral, el Convenio OIT 190 sobre la eliminación de la


violencia y el acoso en el mundo del trabajo, adoptado por Chile en junio de
2023 dice que señala que la expresión violencia y acoso en el mundo del
trabajo “designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables,
o de amenazas de tales comportamientos o prácticas, ya sea que se
manifiesten de una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto,
que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico,
sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género”.

Luego analizamos el acoso sexual en el ámbito académico, su evolución y


realidades actuales. Según algunos estudios, las mujeres se sienten
desamparadas por las instituciones, ante las situaciones de acoso.

En los ámbitos académicos, el acoso puede darse de dos formas: de forma


vertical, llamado acoso por chantaje o quid pro quo, en el que hay una
diferencia de jerarquía entre la persona que acosa y la persona que es
acosada, ya sea con intención de obtener un favor o evitar un rechazo. El
segundo tipo se llama acoso por intimidación, y está dado en una relación
horizontal, sin diferencias jerárquicas, como entre compañeros de trabajo o
de estudio.

El acoso sexual tiene efectos físicos y psicológicos perjudiciales en las


personas que lo sufren y también a nivel institucional.

A nivel internacional existen numerosos estudios que han sistematizado las


barreras que afectan a las mujeres en la academia, siendo las principales la
conflictividad de la familia y carrera, la relativa indefensión de las minorías y
el dominio que ejercen los hombres sobre el conocimiento y la práctica
(Acker, 1995). En este módulo, analizamos diversos estudios realizados en
distintos países que ponen en evidencia modelos arraigados en las
instituciones que generan discriminación y acoso hacia la mujer en el
ámbito académico.

El término tráfico de académicas se refiere a la fuerza de trabajo femenino


en contextos de precariedad que se ven sobrecargadas de trabajo con
menos reconocimiento. Algunas manifestaciones concretas que afectan
principalmente a las mujeres, en función de su género, son:

● La doble jornada laboral y la doble presencia. Sobrecarga de trabajo


con menor posibilidades de desarrollo.

● La falta de condiciones para ejercer el derecho al cuidado para


personas responsables de niños y niñas (sin distinción por género,
sexo u orientación sexual).

● La existencia de espacios feminizados y masculinizados que se


vinculan jerárquicamente.
● La normalización de la violencia de género a través de mensajes del
tipo “ocurre en las universidades, como ocurre en todas partes”.

● Hacer chistes o caricaturas respecto de la violencia de género.

● La desprotección institucional que favorece el silenciamiento de la


persona afectada por la violencia de género.

● Sanciones a destiempo o procesos excesivamente extensos sin que


se llegue a una solución.

● Los comentarios sobre los cuerpos de las personas o las


características físicas.

Definición legal

De acuerdo a lo establecido en el artículo 2 de la Ley 21369, constituye


acoso sexual cualquier acción o conducta de naturaleza o connotación
sexual, sea verbal, no verbal, física, presencial, virtual o telemática, no
deseada o no consentida por la persona que la recibe, que atente contra la
dignidad de una persona, la igualdad de derechos, su libertad o integridad
física, sexual, psíquica, emocional, o que cree un entorno intimidatorio,
hostil o humillante, o que pueda amenazar, perjudicar o incidir en sus
oportunidades, condiciones materiales o rendimiento laboral o académico,
con independencia de si tal comportamiento o situación es aislado o
reiterado.

Comprende, además, todos aquellos comportamientos o situaciones que


sean realizados o que tengan como destinatarias a personas que cursen
programas de pre y posgrado, desarrollen funciones de docencia,
administración, investigación o cualquier otra función relacionada con las
instituciones de educación superior. (Subsecretaría de Educación Superior,
2022, https://shre.ink/8PD6)

Para que se configure una situación de acoso sexual en el ambiente


académico de acuerdo a lo establecido en la ley, deben darse estos 3
elementos:

1. personas potencialmente acosadas,

2. potenciales acosadores (competencia material),

3. una conducta constitutiva de acoso sexual, que

4. debe ocurrir en el ámbito académico o vinculada al ambiente


académico.
Podemos definir esta conducta como una acción de naturaleza o
connotación sexual, no deseada o no consentida por la persona que la
recibe, que es atentatoria contra la dignidad de una persona, la igualdad
de derechos, la libertad o integridad física, sexual, psíquica, emocional, o
crea un entorno intimidatorio, hostil o humillante, o amenaza, perjudica
o incide en las oportunidades, condiciones materiales o rendimiento
laboral o académico y puede constituir un hecho aislado, es decir, no es
preciso que sea una situación repetida en el tiempo para que se
considere acoso sexual.

Contenido de la ley 21369 sobre acoso sexual, violencia y


discriminación de género en la educación superior

La Ley 21369 del año 2021 sobre acoso sexual, violencia y discriminación de
género en las instituciones de educación superior del país se enfoca en los
modelos de prevención e investigación y sanción de dichas conductas.
Tiene como misión principal crear entornos educativos superiores libres de
acoso sexual, violencia y discriminación de género, abarcando a todas las
personas en las comunidades académicas, independientemente de su sexo,
género, identidad u orientación sexual.

Política integral: pilares y contenidos mínimos

La ley tiene una política integral contra el acoso sexual, la violencia y la


discriminación de género, que incluya acciones de prevención, información,
sensibilización, sanción, capacitación y formación relacionadas con la
violencia y discriminación de género. Plantea mecanismos de monitoreo,
evaluación y comunicación efectiva, y compromisos voluntarios, siguiendo
el principio de autonomía. Esto quiere decir que las instituciones tienen la
facultad de ir más allá de lo establecido por la ley y comprometerse
voluntariamente con acciones y políticas adicionales para abordar estas
problemáticas.

La Ley 21369 propone un modelo de prevención de estas conductas que


contiene las acciones o medidas necesarias y mínimas para transformar la
cultura sexista arraigada en el ámbito académico. Esto incluye acciones de
diagnóstico, actividades de difusión, actividades de sensibilización, acciones
de capacitación y acciones de evaluación y monitoreo de modo muy
general, como acciones orientadas a prevenir riesgos y asegurar espacios
libres de acoso sexual, violencia y discriminación de género.
La Ley 21369 establece un modelo integral que aborda la investigación,
sanción y reparación de los casos de acoso sexual, violencia y
discriminación de género en instituciones de educación superior. Este
modelo integral se puede desglosar en tres partes fundamentales para su
explicación:

a) Modelo de investigación y sanción.

b) Modelo de protección para las víctimas de violencia de género.

c) Acciones referidas a la reparación.

Esto debe llevarse a cabo con garantías del debido proceso. Esto significa
que todas las personas tienen derecho a ser tratadas justamente por la ley
y a que se protejan sus derechos durante procedimientos legales.

La Ley 21369 explicita que las sanciones a aplicar a un caso determinado


deberán ajustarse a las características de los hechos sancionados, así como
a las circunstancias atenuantes o agravantes que se presenten en el caso.
La ley también incorpora el deber de disponer medidas para proteger a las
víctimas y reducir los impactos de los hechos vinculados a la violencia de
género, durante la investigación. Las medidas de protección como aquellas
que tienen por objeto velar por el bienestar y seguridad de la víctima
durante la investigación, y evitar que quede sujeta a presiones o represalias
que puedan incidir en su testimonio u otros aportes al proceso de
investigación de las conductas, o en el desempeño general de sus
actividades estudiantiles, docentes, administrativas o laborales.

La victimización secundaria es un fenómeno que ocurre cuando una


persona que ha sido víctima de un delito, abuso o trauma, experimenta un
trato insensible, retraumatizante o injusto por parte de las instituciones o
profesionales encargados de brindarle apoyo y ayuda. En este módulo, se
analizaron algunas sugerencias para prevenir la victimización secundaria.

Las medidas de reparación son aquellos mecanismos que contribuyen a


mitigar el dolor, sufrimiento o agravio de las víctimas de violencia de
género, a fin de enmendar, corregir o remediar los efectos de las conductas
violentas, o restituir los derechos afectados a través del restablecimiento de
su dignidad, autonomía, libertad o igualdad de género, junto con restaurar
un ambiente seguro y libre de violencia de género para dichas personas y la
comunidad institucional.

La política integral de género en las instituciones de educación superior,


también debe contemplar otras obligaciones que involucran actividades de
gestión, a saber: el deber de difusión, el deber de perfeccionar a la
comunidad académica, el deber de revisar y evaluar periódicamente la
pertinencia y funcionamiento del modelo de prevención, y el deber de
revisar y evaluar periódicamente la pertinencia y funcionamiento del
modelo de prevención.

Alcances e interpretaciones de la Ley 21369


En este módulo, analizamos los principios para la elaboración de la política
integral de género. Todas las políticas, planes, protocolos y reglamentos
sobre acoso sexual, violencia y discriminación de género deben ser
elaboradas, evaluadas y modificadas en procedimientos de carácter
participativo que aseguren la representación equilibrada de sus distintos
estamentos y con paridad de género, respetando los principios de equidad
de género consagrados en los tratados internacionales ratificados por Chile
que se encuentren vigentes.

La Superintendencia de Educación Superior ha desarrollado algunos


aspectos de estos principios, respecto de la paridad de género y respecto
de la participación equilibrada estamental. Una de las exigencias legales es
la incorporación de contenidos de derechos humanos, violencia y
discriminación de género en los planes curriculares de las instituciones de
educación superior. La Superintendencia de Educación Superior enfatiza
que la participación de los estudiantes en actividades formativas
relacionadas con estos contenidos no es opcional, y la evaluación y
aprobación en estos temas es un requisito indispensable.

La implementación de la Ley 21369, dedicada a fomentar una cultura de


respeto y equidad de género dentro de las instituciones de educación
superior (IES), se desglosa en etapas críticas que deben ser cumplidas para
garantizar su efectividad y cumplimiento.

La no adopción de las políticas de género, según lo mandatado por la Ley


21369, impide a las IES acceder a la acreditación institucional otorgada por
la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). El incumplimiento de las
disposiciones de esta ley puede acarrear sanciones severas.

En este módulo, se analizaron algunos de los casos que se llevaron a los


tribunales a raíz de la implementación de la ley. Estos casos versan sobre la
importancia de dar celeridad y concluir los procedimientos de investigación
del acoso sexual, violencia o discriminación de género, la garantía del
debido proceso, la imparcialidad de los órganos con competencia especial
para investigar y sancionar las conductas de acoso sexual, violencia y
discriminación de género y el alcance de la potestad de las instituciones
para investigar y sancionar actos de acoso sexual.

Finalmente, analizamos el concepto de las funas, que son acciones violentas


que responden en parte a la insatisfacción por cómo se atienden las
denuncias y a la falta de políticas contra la violencia machista. Suelen
provenir del mundo estudiantil y estar dirigidas a compañeros/as y, en
menor medida, al estamento académico y funcionario. La mayoría de las
veces se realizan a través de plataformas digitales privadas no vinculadas al
espacio educativo. Las funas en nuestro ordenamiento jurídico son
consideradas como acciones de autotutela, y no se encuentran permitidas.
Por una parte, estas acciones generan afectación en derechos
fundamentales como el derecho a la honra, y en la garantía del debido
proceso de la persona afectada o funada.

En general, los tribunales de justicia de nuestro país, han acogido los


recursos de protección presentados por personas afectadas por funas,
señalando que la libertad de expresión tiene límites, que las funas vulneran
derechos fundamentales y que transgreden principios como la presunción
de inocencia o que constituyen actos de autotutela ilícitos.

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