Educación Financiera: Clave en México
Educación Financiera: Clave en México
Algunas definiciones:
La Organización para la "Una combinación de conciencia, conocimiento, habilidad, actitud y comportamiento necesarios
Cooperación y el Desarrollo para tomar decisiones financieras acertadas y, en última instancia, lograr el bienestar financiero
Económicos (OCDE) individual”
"La Educación Financiera permite a los individuos mejorar la comprensión de conceptos y
La Comisión Nacional del
productos financieros, prevenir el fraude, tomar decisiones adecuadas a sus circunstancias y
Mercado de Valores de
necesidades y evitar situaciones indeseables derivadas bien de un endeudamiento excesivo o de
España
posiciones de riesgo inadecuadas"
"Conjunto de acciones necesarias para que la población adquiera aptitudes, habilidades y
La Estrategia Nacional de
conocimientos que le permitan administrar y planear sus finanzas personales, así como usar de
Educación Financiera
manera óptima los productos y servicios que ofrece el sistema financiero en beneficio de sus
(ENEF)
intereses personales, familiares, laborales, profesionales, y de su negocio"
Comisión de Educación La Educación Financiera consiste en "proveer la información y los conocimientos, así como ayudar
Financiera de Estados a desarrollar las habilidades necesarias para evaluar las opciones y tomar las mejores decisiones
Unidos financieras".
Autoridad de Servicios La Educación Financiera consiste en el desarrollo de "la capacidad para administrar tu dinero, dar
Financieros del Reino seguimiento a tus finanzas, planear para el futuro, elegir productos financieros y mantenerte
Unido informado sobre asuntos financieros".
La Educación Financiera permite que las personas adquieran conocimientos y habilidades básicas para administrar mejor sus
recursos, incrementar y proteger su patrimonio, con la ayuda del uso adecuado y responsable de los productos y servicios
financieros.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) organiza la Semana
Nacional de Educación Financiera (SNEF), iniciativa que tiene como fin concientizar a la población en general sobre la
importancia que ésta tiene para mejorar su bienestar. Se han llevado a cabo catorce ediciones de la SNEF, (doce presenciales y
dos virtuales) en las que se realizaron un total de 1 mil 72 actividades impartidas; 1 millón 30 mil 961 personas impactadas; 39
mil 470 actividades realizadas; 3 millones 63 mil 35 asistentes en todos los estados del país.
La complejidad para entender los productos y servicios financieros ha hecho prioritario desarrollar información amigable y
sencilla, que permita a las personas un mejor entendimiento y una mayor comparación entre productos y servicios financieros.
Difundir la educación financiera hacia diferentes puntos del país ha sido de especial interés para instituciones como la Condusef.
La finalidad de la Educación Financiera es tomar decisiones informadas con relación a los productos y servicios que ofrecen las
instituciones financieras, para mejorar nuestras vidas. De manera personal, el buen manejo de las finanzas, impacta
positivamente en la calidad de vida y en la de su familia. De manera social incrementa el desarrollo económico a través del
manejo financiero responsable.
En nuestro país, despertar el interés por la Educación Financiera es una tarea urgente y necesaria. Sobre todo, porque hay
grandes lagunas en los conocimientos financieros de la sociedad en general. Lo anterior, tiene una serie de consecuencias
adversas para las personas, como el endeudamiento excesivo, la falta de ahorro para el futuro, el uso improductivo de las
remesas y la poca claridad sobre los beneficios que ofrece la inversión en actividades productivas, la adquisición de activos, o la
educación de los hijos.
Del mismo modo, la falta de información, aunada a la escasa penetración del sistema financiero, fomentan el uso de servicios
financieros informales (tandas, ahorro bajo el colchón, ahorro en animales, solicitud de crédito a prestamistas), con frecuencia
desventajosos y a costos elevados. También, el número y la complejidad de los productos financieros han aumentado
notablemente en años recientes, lo que dificulta que las personas tomen decisiones informadas que sirvan a sus propósitos.
Los beneficios que ofrece la Educación Financiera son considerables, tanto para la economía de cada individuo como para la
economía nacional. En el plano individual, la Educación Financiera contribuye a mejorar las condiciones de vida de las personas,
ya que proporciona herramientas para la toma de decisiones adecuadas relativas a la planeación financiera y a la administración
de los recursos, así como información pertinente y clara que da lugar a un mayor y mejor uso de los productos y servicios
financieros. Así, los usuarios con mayores niveles de Educación Financiera tienden a ahorrar más, lo que normalmente se
traduce en mayores niveles de inversión y crecimiento de la economía en su conjunto.
Adicionalmente, la Educación Financiera, más allá de contribuir a mejorar el desempeño de las instituciones debido a una
clientela más responsable e informada, puede generar un intercambio de información de mayor calidad entre las instituciones
financieras y sus clientes. Gracias a la educación financiera los usuarios demandan servicios adecuados a sus necesidades y los
intermediarios financieros tienen mayor conocimiento de las necesidades de los usuarios, lo que da lugar a una mayor y mejor
diversificada oferta de productos y servicios financieros novedosos, aumentando la competitividad e innovación en el sistema
financiero.
Actualmente, la Educación Financiera carece de espacios en los programas universitarios y materias especializadas en
posgrados de alta dirección, sin embargo, en años recientes este tema ha cobrado un interés significativo porque las finanzas
personales afectan al sistema económico ya que ahora a través de las redes sociales muchas personas a edad temprana tienen
acceso a productos financieros.
La finalidad de la Educación Financiera es contribuir a tomar decisiones informadas con relación a los productos y servicios que
ofrecen las entidades financieras para transformar nuestras vidas. En el plano individual, el buen manejo que tiene una persona
sobre sus finanzas, impacta positivamente en su calidad de vida y en la de su familia, ya que:
También la Inclusión Financiera propicia menor pobreza y desigualdad entre de la población. El acceso al crédito permite que las
personas y hogares adquieran patrimonio —como una casa o un vehículo— o bienes duraderos; que emprendan alguna
actividad productiva que genere ingresos; que estén financieramente protegidas ante emergencias o imprevistos, y que cuenten
con los recursos suficientes para vivir tranquilas durante su jubilación. Además, en el caso de las empresas, las acerca a mejores
posibilidades de crecimiento al permitirles comprar maquinaria, invertir en inventario y mejorar sus instalaciones, entre otros
beneficios.
La Inclusión Financiera se define como el acceso al uso de productos y servicios financieros formales bajo una regulación
apropiada que garantice esquemas de protección a las personas usuarias y promueva la educación financiera para mejorar la
capacidad financiera de todos los segmentos de la población
Una persona será incluida financieramente cuando tenga acceso al menos a un servicio financiero formal (de instituciones
reguladas) de manera transparente (protección a las personas usuarias), a la vez que tenga la posibilidad de adquirir la habilidad
de seleccionar los productos y los servicios que más le convengan (educación financiera). La Inclusión Financiera es un
importante mecanismo que permite incrementar el bienestar de la población, al poder desplazar los flujos de ingreso y consumo
por medio del ahorro y el crédito, así como la acumulación de activos y la creación de un fondo para la vejez.
Solamente 57 millones de personas de 18 a 70 años (68%) tienen al menos un producto financiero, lo que representa sólo 3
millones más de personas con respecto a 2018. En el mismo sentido, solo el 49 por ciento de la población adulta en México tiene
una cuenta en un banco o institución financiera. (CNBV-INEGI, 2021, Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2021).
Una mayor Inclusión Financiera es de interés para todos los agentes que se desempeñan en el sector financiero. Pero para
alcanzar este fin, es necesario que los intermediarios públicos, privados y sociales se den a la tarea de proporcionar las bases de
Educación Financiera para que las personas usuarias busquen y utilicen acertadamente los productos y servicios que les
resulten más convenientes o se ajusten a sus necesidades.
La Educación Financiera es un elemento clave para la Inclusión Financiera, que permite hacer un uso eficiente y consciente de
los productos y servicios financieros. Cuando las personas tienen acceso al sistema financiero tienen mayores oportunidades de
escoger las opciones que favorezcan su desarrollo, como invertir en su educación, en un negocio, en su salud o ahorrar para su
retiro.
Las políticas y programas de Inclusión Financiera giran, principalmente, en torno a cuatro pilares: acceso, uso, protección a las
personas usuarias y Educación Económico-Financiera.
Estos cuatro pilares deben sustentarse en datos precisos, objetivos y oportunos, para lograr los resultados esperados. Esto
implica que debe existir una adecuada medición para, en primera instancia, tener un diagnóstico y, posteriormente, evaluar el
impacto de las acciones emprendidas y, en su caso, hacer los cambios necesarios y lograr el objeto de dichas acciones. De ahí,
la importancia de contar con indicadores que permitan medir los avances que se van obteniendo.
Frecuentemente el concepto “bancarización” es utilizado para hacer referencia a la incorporación al sistema financiero de
personas en situaciones de vulnerabilidad, como personas de escasos recursos o trabajadoras en el sector informal, que
tradicionalmente han sido desatendidos por la banca; sin embargo, esta bancarización puede ser tanto a través de la banca
comercial, como a través de otras instituciones financieras no bancarias reguladas, como la banca de desarrollo o las entidades
de ahorro y crédito popular, por lo que se ha tendido a utilizar el término Inclusión Financiera en su lugar.
[Link] Medición de la inclusión financiera
La CNBV y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), desde el año 2012 llevan a cabo, cada tres años, la Encuesta
Nacional de Inclusión Financiera (ENIF). Esta encuesta está enfocada en la medición del acceso, uso y barreras de productos y
servicios financieros, uso y destino de instrumentos financieros informales; uso de pagos digitales, recepción de remesas,
posesión de activos, conocimientos, comportamientos y actitudes financieras, entre otros temas de la población adulta en
México.
Con los resultados obtenidos de las ediciones de la ENIF, ha sido posible generar un diagnóstico robusto sobre la situación del
país en materia de Inclusión Financiera, así como identificar las principales barreras y problemas que obstaculizan que las
personas se beneficien del sistema financiero formal. A partir de este, se pudo formular la Política Nacional de Inclusión
Financiera (PNIF) de 2016 y, posteriormente, actualizarla en el 2020.
Dicho diagnóstico fue la base para la PNIF 2020, la cual por primera vez consideró un proceso consultivo y de apropiación entre
personas relevantes del sector financiero público y privado, academia, personas expertas y organismos internacionales. Su
objetivo general es fortalecer la salud financiera de la población mexicana, a través del incremento en el acceso y uso eficiente
del sistema financiero, del desarrollo de las competencias económico-financieras, y del empoderamiento de la persona usuaria.
La PNIF 2020 contiene una estrategia transversal que busca generar información e investigación para identificar las barreras y
áreas de oportunidad en la Inclusión Financiera de la población, siendo una de sus principales herramientas la ENIF. Asimismo,
cuenta con seis objetivos, donde cada uno de los cuales despliega estrategias y líneas de acción para impulsar la inclusión y las
competencias económico-financieras, así como la protección al usuario de productos y servicios financieros en México.
Para cada uno de estos objetivos se establecieron indicadores y metas para monitorear y evaluar el desarrollo e implementación
de la PNIF. Adicionalmente, para cada estrategia se establecieron indicadores de seguimiento, los cuales servirán para
monitorear la evolución de la Inclusión Financiera en el país. Estos indicadores de seguimiento, medidos a través de la ENIF, son
los siguientes:
Fuente: PNIF 2020, solo se reportan los indicadores de los objetivos, medidos a través de la ENIF.
pP= puntos porcentuales
Es evidente que la Inclusión Financiera es un elemento clave para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad económica y
social del país. Por ello, es importante fortalecer la infraestructura, física o digital para facilitar el acceso y provisión de productos
y servicios financieros.
Los canales tradicionales (sucursales y cajeros automáticos) son insuficientes para lograr una cobertura de todo el territorio
mexicano, dados los costos asociados a ello; sin embargo, la regulación permite modelos de negocio más rentables como son
los corresponsales (tiendas de conveniencia, farmacias o de servicios), dan la posibilidad de realizar pagos, retirar efectivo o abrir
una cuenta, entre otros.
México presenta un reto en materia de infraestructura tecnológica para lograr conectividad en la totalidad del territorio del país,
principalmente en las zonas rurales, donde, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de
la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2020, solamente 37% de los hogares del país en localidades rurales cuentan con
servicios de internet.
Por lo tanto, es necesario compartir recursos para lograr no solo conectividad en todas las comunidades del país, sino también
provisión de servicios financieros a través de modelos de negocio donde varias instituciones compartan los costos operativos y
financieros involucrados.
En México es un reto en materia de infraestructura tecnológica, lograr conectividad en la totalidad del territorio nacional,
principalmente en las zonas rurales.
Dados los avances tecnológicos y las brechas generacionales, el uso de servicios financieros digitales va tomando relevancia y
los proveedores van migrando a ofrecer servicios tales como la banca electrónica, que ha permitido que se puedan llegar a
realizar algunas operaciones financieras a través de los celulares o computadoras. Por ello, se vislumbra que en un futuro los
servicios y productos financieros se ofrezcan cada vez más a través de canales diferentes a los tradicionales. Conforme a la
ENIF 2021, más de la mitad de las personas con cuenta realiza sus operaciones, como consultas de saldo o transferencias, a
través de la aplicación móvil.
A continuación, se presenta un panorama sobre la Inclusión Financiera de México.
[Link] Panorama de la inclusión financiera en México
En cuanto a la infraestructura, al cierre de septiembre de 2021, había 15 mil 779 sucursales, una disminución del 6.5 por ciento
con respecto al cierre de 2019. Un total de 60 mil 294 cajeros automáticos, con un incremento del 4.0 por ciento con respecto al
cierre 2019. En la captación de cuentas, se incrementó en un 2.2 por ciento, en relación con el cierre de 2019 para alcanzar la
cifra de 107 millones 204 mil 770 cuentas, los créditos incrementaron en un 4.1 por ciento con lo cual se sitúan en una cartera de
54 millones 296 mil 536 contratos.
Es importante que los esfuerzos en promover mayor acceso y uso de servicios financieros vayan acompañados de
una regulación que garantice que los proveedores de servicios proporcionen un trato justo y un servicio de calidad a sus usuarias
y usuarios, que facilite la toma decisiones informadas sobre sus recursos financieros.
Tomando como base la información de sucursales registradas al cierre de septiembre de 2021, la cobertura municipal fue de 50.2
por ciento, con una cobertura demográfica de 92.4 por ciento. Mientras que, para el caso de cajeros automáticos, la cobertura
municipal fue de 59.9 por ciento, con una cobertura demográfica de 95.3 por ciento. Para los corresponsales registrados se tuvo
una cobertura municipal de 74.2 por ciento, con una cobertura demográfica de 97.7 por ciento. Por lo que, la cobertura municipal
del país con al menos un punto de acceso (sucursal, cajero automático y corresponsal) al cierre de septiembre de 2021 fue de
78.4 por ciento.
Cobertura municipal de los puntos de acceso físicos (sucursal, cajero automático o corresponsal)
En específico, el porcentaje de la población con acceso a al menos a una sucursal a una distancia de 4 kilómetros, en promedio,
fue de 77.0 por ciento y el del acceso de localidades con más de 20 habitantes del 19.6 por ciento. El porcentaje de la población
con acceso a al menos a un cajero automático a una distancia de 4 kilómetros, en promedio, fue de 80.4 por ciento y el del
acceso de localidades con más de 20 habitantes del 25.0 por ciento. Finalmente, el porcentaje de la población con acceso a al
menos a un corresponsal a una distancia de 4 kilómetros, en promedio, fue de 87.5 por ciento y el del acceso de localidades con
más de 20 habitantes del 41.2 por ciento.
De acuerdo con los resultados de la ENIF 2021, respecto a la tenencia de productos financieros, se obtuvo que el 78 por ciento
de la población adulta del país cuenta o ha contado con al menos uno de los cuatro instrumentos financieros, como son cuenta,
crédito, seguro o cuenta de ahorro para el retiro, lo que representa un crecimiento de 2 puntos porcentuales (pp) con respecto a
lo reportado en 2018. La población que cuenta actualmente con un producto financiero se ha ubicado en 68 por ciento desde el
2015, lo que sugiere que el porcentaje de la población potencialmente activaen el sistema financiero se ha mantenido estable en
los últimos años.
De manera particular, alrededor de 49 por ciento de la población reportó tener al menos una cuenta, lo que representa un
crecimiento de 5 pp con respecto a 2015. Alrededor del 65 por ciento de la población ha reportado tener o haber tenido una
cuenta, mayor al 59 por ciento reportado en 2018.
La penetración del crédito formal se ha incrementado de 29 por ciento en 2015 a 33 por ciento en 2021. La población que tiene o
ha tenido al menos un crédito formal se ubicó en 47 por ciento en 2021, mayor en 4 pp a lo reportado en 2015 y 3 pp más a lo
reportado en 2018. Entre los productos de crédito formal, el más común son las tarjetas de crédito departamentales,
representando el 20 por ciento de la totalidad del crédito formal.
Por otro lado, en 2021, la población que ha tenido seguro en algún momento se ubicó en 32 por ciento, cifra menor a la reportada
en 2018 y menor a la reportada en 2015. Solo 21 por ciento de la población reportó tener un seguro al momento del último
levantamiento de la ENIF, porcentaje 4 pp menor al reportado en 2018 y en 2015.
Respecto a las cuentas de ahorro para el retiro o Afores, que son cuentas individuales a las cuales contribuye la persona
trabajadora, el patrón y el Gobierno Federal, donde los recursos se van acumulando a lo largo de la vida laboral, y le dan derecho
a la persona trabajadora a una pensión al momento de su retiro, se obtuvo que el 39 por ciento de la población adulta reportó
tener una de ellas. Este porcentaje fue marginalmente menor al reportado en 2018.
Un sistema financiero no puede operar de forma eficiente sin la confianza de su población usuaria, puesto que si las personas
perciben que sus recursos no están seguros o que las instituciones financieras no velan por sus intereses, estarán menos
dispuestas a participar en el sistema financiero a través de la contratación de productos o de la utilización de sus canales de
acceso físicos o digitales.
Una forma de fortalecer la confianza en las instituciones financieras es a través del establecimiento de políticas para la protección
de la población usuaria. Esto incluye medidas como establecer canales adecuados para recibir y resolver quejas y reclamaciones
en caso de problemas con productos e instituciones financieras, así como mecanismos como el seguro de depósito, que protege
los ahorros de la población usuaria en caso de cierre o quiebra de una institución.
Por ello, la ENIF 2021 incluyó preguntas relacionadas con el nivel de confianza por parte de la población en las instituciones
financieras resultando que 65 por ciento de la población con al menos un producto financiero considera que su dinero estaría
seguro en un banco o cualquier otra institución financiera. Este porcentaje es incluso menor al preguntar si considera que la
institución resguardaría sus datos personales (61 por ciento) o si la institución resolvería sus quejas y reclamaciones (56 por
ciento).
Con relación a medios de pago, gracias a la ENIF 2021, se pudo notar que, aunque la mayor parte de la población usa de forma
recurrente el efectivo para realizar compras y pagos de servicios, con instituciones financieras o incluso negocios, otros medios
están siendo utilizados para realizar estas acciones, como son las tarjetas de crédito y débito.
Durante el periodo de 2018 a 2021, la población que tiene una tarjeta de débito o crédito se incrementó. En particular, el
porcentaje de la población adulta con una tarjeta de crédito, bancaria o departamental, se incrementó únicamente en un punto
porcentual para ubicarse en 25 por ciento, la proporción que cuenta con al menos una tarjeta de débito se incrementó en 12 pp,
alcanzando el 46 por ciento.
De igual manera, para 2021, los medios digitales también han ganado terreno, particularmente, dentro de los medios de pago en
supermercados, tiendas departamentales y en pagos de servicios públicos y privados.
En referencia a los comportamientos financieros, los cuales se refieren a las acciones que toman las personas al momento de
manejar sus recursos financieros y que pueden estar relacionados con la forma en que las personas controlan sus gastos,
adquieren información sobre los productos que consumen y la forma en que responden a choques financieros, los resultados de
la ENIF 2021 sugieren que estos comportamientos no están tan ampliamente extendidos entre la población del país. Solo 2 de
cada 10 personas reportaron que llevan un presupuesto, 4 de cada 10 llevan un registro de sus deudas pendientes y el 50 por
ciento dijo separar su dinero entre deudas y gastos. Asimismo, existe una relación positiva entre el nivel académico y el reportar
haber realizado este tipo de comportamientos.
De acuerdo con la información generada por la CNBV, al cierre de septiembre de 2021, se reportó que el sector de la banca
múltiple está conformado por 51 instituciones, el de la banca de desarrollo por 6, el de las sociedades cooperativas de ahorro y
préstamo (Socap) por 155 y el de las sociedades financieras populares (Sofipo) por 39.
Al cierre de septiembre de 2021, los activos totales de estos sectores ascendieron a 13 mil 561 miles de millones de pesos. De
este monto, el 81.7 por ciento correspondió a la banca múltiple, el 16.5 por ciento a la banca de desarrollo, el 1.5 por ciento a las
Socap y el 0.3 por ciento a las Sofipo.
En tanto, la cartera total de crédito de estos sectores alcanzó un saldo de 6 mil 561 miles de millones de pesos al cierre de
septiembre de 2021, donde el 82.0 por ciento fue de la banca múltiple.
La captación total de recursos de estos sectores se ubicó en 8 mil 043 miles de millones de pesos. De este monto, 83.1 por
ciento correspondió a la banca múltiple y 14.5 por ciento a la banca de desarrollo.
Fuente: CNBV, Boletín Estadístico Banca Múltiple, Banca de Desarrollo, SOCAP y SOFIPO, mes de septiembre 2021
Padrón de Entidades Supervisadas[1]
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores tiene a disposición del público el Padrón de Entidades Supervisadas, conocido
como PES, que es una herramienta que brinda información sobre las entidades financieras en el país que se encuentran en
operación. En el PES se puede encontrar la lista de entidades autorizadas, reguladas y supervisadas La información se puede
buscar por: razón social, nombre corto y sector financiero
La información disponible sobre las entidades financieras es la siguiente: denominación o razón social; domicilio de la oficina
principal o corporativo; teléfonos y otros medios de contacto; sectores del sistema financiero en los que operan; y el área
administrativa de la CNBV responsable de su supervisión.
[1]Fuente:
[Link]
Nota: La CONDUSEF también cuenta con padrón de instituciones financieras denominado “Sistema de Registro de Prestadores
de Servicios Financieros” (SIPRES), que se aborda en otra sección y el cual define su marco de actuación.
Existen tres fondos de protección de los ahorros de los clientes o socios dependiendo del sector a que se refiere, esto es:
Existen tres fondos de protección de los ahorros de los clientes o socios dependiendo del sector a que se refiere, esto es:
Los ahorros de los clientes de la banca están protegidos por un seguro de depósito, bajo la administración del Instituto para la
Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que cubre un monto de hasta 400,000 UDIs.
Los ahorros de los socios de las SOCAP están protegidos por un seguro de depósito, bajo la administración del Fideicomiso
Fondo de Supervisión Auxiliar de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo y de Protección a sus Ahorradores (FOCOOP),
que cubre un monto de hasta 25,000 UDIs.
Los ahorros de clientes y socios de las SOFIPO y Sociedades Financieras Comunitarias (SOFINCO) están protegidos por un
seguro de depósito, bajo la administración del Fondo de Protección de Sociedades Financieras Populares y de Protección a sus
Ahorradores (PROSOFIPO), que cubre un monto de hasta 25,000 UDIs.
Para conocer la información relacionada con temas de inclusión financiera. Consulta la página
[Link]
[Link] Inclusión y educación financiera con perspectiva de género
Uno de los principales retos que enfrenta México es garantizar el desarrollo económico y reducir las brechas económicas y
sociales. Hacia este objetivo se encamina el trabajo que, a través de programas y proyectos, emprende cada uno de los sectores
de la administración pública conforme a sus facultades y atribuciones.[2]
Mujeres y hombres tienen los mismos derechos y deberían tener las mismas oportunidades también. Sin embargo, durante
muchos años, ellas han enfrentado una situación de desventaja en diversos aspectos. En reconocimiento a esta situación, se ha
hecho indispensable que las políticas públicas incluyan la perspectiva de género en su planeación, diseño, ejecución y
seguimiento.
Particularmente, la división sexual del trabajo no favorece a las mujeres. Para ellas, incorporarse a la vida económica es un
hecho condicionado por factores como el estado conyugal o tener a su cuidado infantes o personas adultas mayores, personas
enfermas y personas con discapacidad, lo cual les impide compaginar un trabajo remunerado con los deberes familiares que les
son asignados culturalmente, o bien, a obligarse a ejercer su carrera profesional de manera interrumpida o aceptar empleos de
menor calidad. Las responsabilidades familiares, entonces, llegan a convertirse en barreras para su participación equitativa en el
trabajo remunerado, pues su inserción sucede de forma restringida y en condiciones de desventaja. Eso se ve reflejado en la
participación de las mujeres en el mercado laboral, la cual es de menos de la mitad de las mujeres adultas.
La responsabilidad social de crear programas sensibles al género ayuda a mostrar y hacer más transparente la relación existente
entre los objetivos políticos y los ingresos y el gasto público, así como, entre la política y la distribución del gasto en todas las
actividades del gobierno. Incorporar entonces el enfoque de género en los programas y, en general, en todas las acciones que el
gobierno despliegue, requiere unir el conocimiento sobre los roles y las relaciones de género y el conocimiento sobre el sector
público y la economía.
Otra característica que deben de tener estos esfuerzos es que deben ser trasversales, es decir, que deben de estar
contemplados en todos los programas sociales de todas las dependencias para que tengan un resultado significativo y no sea
esfuerzo de una sola dependencia o sector.
La Educación Financiera con perspectiva de género podría resultar una herramienta con profundas implicaciones, no solo en
términos de igualdad social y económica, sino también en la consecución de determinados estándares de vida.
En específico, la CNBV ha realizado y continúa realizando diversas acciones en materia de inclusión financiera con perspectiva
de género, lo que facilita la medición de brechas de género[3].
Las actividades con perspectiva de género en materia de medición se pueden resumir en:
Desde 2012 y de manera trienal, la CNBV, en colaboración con el INEGI, ha realizado el levantamiento de la ENIF, que recopila
información sobre el acceso, tenencia y uso de productos financieros, así como de alfabetización y bienestar financiero; de la
cual todos los datos son desagregados por sexo, por tipo de localidad de residencia (urbano y rural), y adicionalmente se pueden
obtener otras desagregaciones como edad, nivel académico, estado civil, situación laboral, ingreso mensual, y —a partir de la
edición de 2021— de las personas hablantes de lenguas indígenas, receptoras de programas sociales y receptoras de remesas.
Desde 2016 se incorporó la desagregación por sexo en los reportes regulatorios de la CNBV, particularmente en los datos de
cuentas y créditos, de la banca y las entidades de ahorro y crédito popular. Con esta información, a partir de 2017, se incluye un
apartado de inclusión financiera con perspectiva de género en los reportes o panoramas anuales de inclusión financiera; y desde
2018, se pone a disposición del público estos datos de manera trimestral en sus bases de datos.
En 2022 se incorporó dentro de los reportes públicos del Portafolio de información de la banca múltiple el "Reporte por tipo de
cartera y sexo de la persona acreditada", en el cual se desglosa por sexo toda la cartera de créditos de vivienda, consumo y
empresarial.
Asimismo, la CNBV tiene a su cargo la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Inclusión Financiera (CONAIF), bajo el cual
se diseñó la PNIF de 2020. Dentro de la PNIF, la estrategia 6.4 está enfocada en “Realizar acciones dentro de las instituciones
financieras privadas y públicas para fomentar la inclusión financiera de las mujeres”, las cuales están enfocadas en dos grandes
rubros, en el diseño de productos y servicios financieros con perspectiva de género y en la representación de las mujeres en
puestos directivos y de alta decisión en las instituciones financieras y órganos reguladores.
En junio de 2021, la CNBV publicó una reforma a la regulación en materia de reservas de capital de las instituciones bancarias.
Esta regulación establece un factor de ajuste a la baja en los créditos otorgados a las mujeres, con el cual se busca mejorar la
tasa de interés que les es otorgada.
Por otro lado, en marzo de 2022 se firmó un Convenio de Coordinación y Colaboración Interinstitucional Público-Privado en
materia de igualdad de género en el sistema financiero mexicano que, entre otros, creó el “Comité Interinstitucional para la
Igualdad de Género en las Entidades Financieras” (CIIGEF).
Este comité buscará desarrollar propuestas y compartir experiencias entre las instituciones financieras para lograr un mayor
equilibrio en la representación de puestos de toma de decisión, impulsar la educación e inclusión financiera de las mujeres y
prevenir y erradicar la discriminación, el hostigamiento y acoso sexuales, así como otras formas de violencia de género.
Además, contará con un sistema de auto- monitoreo con el que, a través de indicadores clave, medirá el avance de las
instituciones en materia de igualdad de género. Asimismo, se diseñó un sistema de gobernanza para asegurar la participación de
personas de alto nivel, así como la presencia de ambos sexos.
El comité está integrado por la Asociación de Bancos de México, la Asociación Mexicana de Capital Privado, la Asociación
Mexicana de Instituciones de Seguros., la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro, el Banco de
México, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, la Comisión Nacional del
Sistema de Ahorro para el Retiro, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, el
Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Instituto Nacional de las
Mujeres.
En el marco de las actividades del CIIGEF, en mayo de 2022 se publicó el “Diagnóstico de la incorporación de la perspectiva de
género en el quehacer de las entidades financieras en México”, el cual presenta un panorama descriptivo de la incorporación de
la perspectiva de género en las entidades financieras en México, a partir de tres aspectos:
La adopción de diversas políticas y prácticas que fomenten la igualdad al interior de sus centros laborales
Las brechas de género en posiciones de liderazgo
La oferta de productos y servicios financieros enfocados a las mujeres.
El estudio concentra las respuestas de una muestra de más de 220 entidades y autoridades financieras, lo que significó que 6 de
cada 10 entidades financieras de los sectores encuestados y la totalidad de las autoridades que conforman el Consejo Nacional
de Inclusión Financiera (CONAIF), brindaron su información.
Los sectores financieros encuestados fueron: banca múltiple, banca de desarrollo, organismos de fomento, sociedades
cooperativas de ahorro y préstamo, sociedades financieras populares, casas de bolsa, fondos de inversión, administradoras de
fondos para el retiro e instituciones de seguros.
Entre los hallazgos que contiene el diagnóstico en sus tres secciones, destacan los siguientes:
El 68% contó con una política o práctica de igualdad de género; sin embargo, solo el 27% contó con una que contenga
indicadores para medir su avance.
El 54% contó con un comité encargado de la atención de asuntos relativos a la igualdad y no discriminación.
El 55% realizó algún cuestionario de clima laboral que contemplo aspectos sobre igualdad y no discriminación.
1 de cada 4 ofreció días de incapacidad o permisos de maternidad o paternidad superiores a los marcados por la ley.
Del total de personas contratadas en 2020, el 48% fueron mujeres, asimismo, del total de personas que dejaron de laborar en la
entidad o autoridad financiera, el 47% fueron mujeres.
Del total de personas que obtuvieron un ascenso, la mitad fueron mujeres, mientras que del total que recibieron una capacitación
en temáticas gerenciales, el 51% fueron mujeres.
Del total de personas que laboraron en las entidades y autoridades financieras, el 51% fueron mujeres (tercer y cuarto nivel). Sin
embargo, esta proporción disminuyó a 26% tanto en los puestos directivos, como en los puestos de alta dirección (primer o
segundo nivel).
c) De la oferta de productos y servicios enfocados en las mujeres por parte de las entidades financieras.
El 14% de las entidades declaró tener al menos un producto financiero diseñado para las mujeres.
El 60% consideró que las mujeres suelen tener mejor comportamiento de pago que los hombres, en términos del cumplimiento
en los periodos establecidos.
El 44% consideró que las mujeres necesitan productos financieros con características distintas que los ofrecidos a los hombres;
sin embargo, de las entidades que respondieron afirmativamente, solamente 1 de cada 5 contó con un producto o servicio con
tales características.
Los factores que consideraron que podrían fomentar un aumento en el acceso y uso de productos y servicios financieros de las
mujeres fueron:
Brindar beneficios diferenciados para las mujeres, por el 44% como una tasa de interés más baja con respecto a los hombres
para un producto crediticio similar.
Ampliar el número de tipos de garantía viables para adquisición de financiamiento por el 46%.
Utilizar estrategias de mercadotecnia enfocadas a las mujeres, por el 77% de las entidades.
Del total de personas que laboraron en las entidades y autoridades financieras al cierre de 2020, el 51% son mujeres. Sin
embargo, esta proporción disminuyó a 26% tanto en los puestos directivos, como en los de alta decisión.
El 68% de las entidades financieras encuestadas cuenta con una política o práctica de igualdad de género. En tanto, el 27%
dispone de una que incluye indicadores para medir su avance.
El 44% de las entidades encuestadas consideró que las mujeres necesitan productos financieros con características diferentes a
las ofrecidas a los hombres; no obstante, de las entidades que respondieron afirmativamente, solamente 1 de cada 5 refirió
contar con un producto o servicio con tales características.
En este sentido, la encuesta también identificó que alrededor de 2 de cada 5 entidades financieras encuestadas consideraron
que otorgar beneficios diferenciados con respecto a los hombres, específicamente una tasa de interés más baja con respecto a
los hombres para un producto similar sería necesario.
Ahora bien, y de conformidad con la ENIF 2021, se registran las siguientes brechas de género en la tenencia de productos o
servicios financieros.
Cuentas de captación:
Durante el periodo de 2015 a 2021, la población que tiene una cuenta tuvo un crecimiento de cinco puntos porcentuales (pp), al
pasar de 44 a 49 por ciento. Si se considera a la población que en algún momento tuvo una cuenta, el porcentaje total de la
población que ha tenido una cuenta —es decir que tiene o tuvo una cuenta— en este lapso pasó de 59 a 65 por ciento.
Como se puede observar en la siguiente gráfica, la población que ha tenido cuenta presentó brechas a favor de los hombres,
principalmente en el 2021 con 11 pp a favor de ellos.
Crédito:
Los resultados referentes a la población adulta que ha tenido crédito —es decir que tiene o tuvo un crédito—se incrementaron
cuatro pp de 2015 a 2021; en específico, el porcentaje de personas que tiene un crédito fue lo que provocó dicho aumento.
En este periodo, se observaron brechas a favor de los hombres en la población que ha tenido crédito. Particularmente para 2015
se tuvo una brecha de cero pp, mientras en 2018 la brecha fue de 7 pp, que fue la mayor brecha existente en el periodo de
análisis; finalmente, en 2021 se presentó una brecha de 3 pp a favor de los hombres.
Seguro:
En lo que se refiere al porcentaje de la población que ha tenido seguro —es decir que tiene o tuvo un seguro—, este se redujo de
37 a 32 por ciento de 2015 a 2021, principalmente en el bloque de las personas que actualmente disponen de algún tipo de
seguro.
Las brechas de género ENIF 2021 muestran que las mujeres tienen un rezago en materia de tenencia de cuentas, créditos,
seguros y cuentas de ahorro pare el retiro a Afores.
III. El Sistema Financiero Mexicano
III.I. Estructura del Sistema Financiero
El Sistema Financiero Mexicano (SFM) se entiende, en términos generales, como el conjunto de autoridades que lo regulan y
supervisan, los bancos múltiples y de desarrollo, las sociedades financieras de objeto múltiple (SOFOMES); las Casas de Bolsa,
las Bolsas de Valores, las Casas de Cambio, las Aseguradoras, las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), las
Sociedades Financieras de Ahorro y Crédito Popular (SOFIPOS), las Cajas de Ahorro Popular, Uniones de Crédito, y las
recientes Instituciones de Tecnología Financiera (IFT), por citar las más relevantes.
Los avances tecnológicos que acompañan a los nuevos desarrollos financieros, abren nuevos horizontes y posibilidades de
desarrollo y negocios en el sector, lo que obliga a considerar e incluir nuevas experiencias como las FinTech que constituyen un
horizonte reciente tanto de nuevos productos y servicios financieros, como de otros servicios complementarios no financieros de
vanguardia tecnológica.
También se puede definir al SFM, como el conjunto de instituciones que tienen por objeto el otorgamiento de créditos o
financiamientos a los diferentes sectores de nuestra economía y la captación de recursos de manera profesional, bajo la
supervisión y vigilancia de las autoridades del sistema financiero en un marco jurídico establecido, para impulsar el desarrollo del
país.
Son entidades financieras las que intervienen generando, captando, administrando, orientando y dirigiendo tanto el ahorro como
la inversión; instituciones de servicios complementarios; auxiliares o de apoyo a dichas entidades; de agrupaciones financieras
que prestan servicios integrados; así como otras entidades que limitan sus actividades a información sobre operaciones activas o
prestan servicios bancarios con residentes en el extranjero.
Para el Diplomado de Educación Financiera,por SFM se entenderá: el conjunto de instituciones, dependencias y organizaciones,
tanto públicas como privadas, por medio de las cuales se captan, administran, regulan y dirigen los recursos financieros que se
negocian entre los diversos agentes económicos, dentro del marco de la legislación aplicable.
La importancia del SFM, radica en que permita llevar a cabo la captación de recursos económicos de personas u organizaciones
para ponerlo a disposición de otras organizaciones, empresas o instituciones gubernamentales, privadas o sociales que lo
requieren para invertirlo.
En términos sencillos es todo lo referente al mercado (compra venta, uso y depósito, entre otros) del dinero, y en donde estas
últimas harán negocios y devolverán el dinero que obtuvieron además de una cantidad extra (rendimiento), como pago, lo cual
genera una dinámica en la que el capital es el motor principal del movimiento dentro del sistema. Esto conlleva a que se pueda
alcanzar un mayor desarrollo y crecimiento económico, lo cual se refleja en la generación de un mayor número de empleos,
derivado de la inversión productiva que realizan las empresas, las personaso instituciones gubernamentales con el
financiamiento obtenido a través del sistema financiero.
A través del Sistema Financiero, se realizan toda clase de actividades financieras, tales como transferir recursos entre sectores y
regiones por lo que esta función permite que las inversiones se dediquen a usos más productivos y pertinentes.
En la actualidad el Sistema Financiero Mexicano regulado y supervisado por las autoridades del gobierno mexicano, está
integrado de la siguiente manera (información que se encuentra disponible en el Buró de Entidades Financieras al 4er trimestre
del 2021):
2,992 Instituciones Financieras reguladas por las autoridades mexicanas como: Secretaría de Hacienda y Crédito Público
(SHCP), Banco de México (BANXICO), Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros
(CONDUSEF), Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), Comisión
Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), entre otras.
12,980 Productos y Servicios Financieros disponibles en el SFM. Los productos de colocación con mayor presencia en el
Catálogo Nacional de Productos y Servicios Financieros del Buró de Entidades Financieras son el crédito simple, crédito personal
y crédito en cuenta corriente. A su vez, los productos de captación más populares son el de cuenta de nómina, cuenta de ahorro
y los instrumentos de inversión.
25 Sectores diferentes de los cuales los 5 más representativos por su número son: Sociedades Financieras de Objeto Múltiple
Entidades No Reguladas (SOFOM E.N.R), Fondos de Inversión, Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (SOCAP) e
Instituciones de Seguros y las Uniones de Crédito.
La finalidad prioritaria del sistema financiero (SF), es llevar a cabo las funciones de captación de las unidades económicas con
superávit y canalizarlo a unidades económicas deficitarias, lo que significa que el sistema financiero se ocupa de captar el dinero
ahorrado y canalizarlo a quien lo necesita. Se trata de una función de intermediación pertinente y necesaria en cualquier contexto
o agregado social. Así, por ejemplo, los bancos son capaces de prestar dinero a algún usuario porque hay otras personas que a
su vez depositaron sus ahorros en la institución financiera.
Dentro de cualquier SF es importante contar con un marco legal. Por ello existen entidades encargadas de su regulación,
algunas de éstas son la SHCP, Banxico o la CNBV.
El SFM se integra por dos componentes. En el primero están los organismos encargados de poner las reglas del juego y
aplicarlas. Éstos son, principalmente la SHCP y Banxico. Aunque también hay otros, como la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores (CNBV); la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) o la
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF).
En el segundo componente están las Instituciones que ofrecen productos o prestan servicios financieros en distintos sectores de
operación, como la banca comercial, la banca de desarrollo, las instituciones de seguros y fianzas, así como el mercado de
valores, con todos sus integrantes.
El SF también está integrado por diferentes intermediarios y mercados financieros, a través de los cuales y de una variedad de
instrumentos, moviliza el ahorro hacia usos productivos. Los bancos son quizá los intermediarios financieros más conocidos,
puesto que ofrecen directamente sus servicios al público y forman parte medular del sistema de pagos. Sin embargo, en el
sistema financiero participan muchos otros intermediarios y organizaciones que ofrecen servicios de gran utilidad para la
sociedad.
Un sistema financiero estable, eficiente, competitivo e innovador contribuye a elevar el crecimiento económico sostenido y al
bienestar de la población. Para lograr dichos objetivos, es indispensable contar con un marco institucional sólido, con
capacidades suficientes para llevar a cabo la regulación y supervisión financiera que salvaguarde la integridad del mismo sistema
y proteja los intereses del público usuario. Por lo anterior, el Banco de México tiene entre sus objetivos, el promover el sano
desarrollo del sistema financiero y, en particular, de los sistemas de pagos.
La CONDUSEF, cuenta con una página en donde se puede ir conociendo cada una de estas instituciones de manera didáctica,
para su consulta, revisa la siguiente liga: [Link]
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), de acuerdo al Artículo 2 de la Ley de la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores, tiene por objeto supervisar y regular en el ámbito de su competencia a las entidades integrantes del sistema financiero
mexicano que esta Ley le señala, a fin de procurar su estabilidad y correcto funcionamiento, así como mantener y fomentar el
sano y equilibrado desarrollo de dicho sistema en su conjunto, en protección de los intereses del público.
La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), con fundamento en el Artículo 108 de la Ley General de Instituciones y
Sociedades Mutualistas de Seguros y en los Artículos 68 y 69 de Ley Federal de Instituciones de Fianzas, está encargada de
supervisar que la operación de los sectores asegurador y afianzador se apegue al marco normativo, preservando la solvencia y
estabilidad financiera de las instituciones de Seguros y Fianzas, para garantizar los intereses del público usuario, así como
promover el sano desarrollo de estos sectores con el propósito de extender la cobertura de sus servicios a la mayor parte posible
de la población.
La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), con fundamento en el Artículo 2 de la Ley de los
Sistemas de Ahorro para el Retiro, le corresponde la coordinación, regulación, supervisión y vigilancia de los sistemas de ahorro
para el retiro.
El Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), de conformidad con el Artículo 67 de la Ley de Protección al Ahorro
Bancario, tiene por objeto garantizar los depósitos bancarios de los pequeños y medianos ahorradores, y resolver al menor costo
posible bancos con problemas de solvencia, contribuyendo a la estabilidad del sistema bancario y a la salvaguarda del sistema
nacional de pagos.
[Link]. Banco de México
El Banco de México (Banxico), es la Banca Central del SFM y la máxima autoridad monetaria. De conformidad con el Artículo 2
de la Ley del Banco de México, esta institución central tendrápor finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional,
procurar la estabilidad macroeconómica y conservar el poder adquisitivo de dicha moneda. Serán también finalidades del Banco
promover el sano desarrollo del SF y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.
Una de las tareas del Banxico, es promover el desarrollo del sistema financiero para garantizar que funcione en favor del
desarrollo económico, que sea accesible para los usuarios y que opere en un ambiente competitivo y eficiente. Cuando el SFM
cumple estos criterios, facilita el cumplimiento de otras tareas del banco central, como la provisión de moneda nacional a la
sociedad -a través de la banca comercial- y la ejecución de las políticas monetarias y cambiarias. Cualquier cambio que se haga
en dichas políticas, tendrá un efecto en los precios que se pactan en los mercados financieros, como las tasas de interés (costo
de los créditos, rendimientos, etc.) o el tipo de cambio. Es a través de este sistema, que el banco central lleva a cabo sus labores
para cumplir con su objetivo prioritario, que es cuidar que el dinero en la economía no pierda su valor (capacidad de compra) a lo
largo del tiempo.
También se encarga de la emisión de instrumentos de crediticios y la regulación monetaria gubernamental, la fijación de criterios
generales a los que deben sujetarse los participantes en el mercado de dinero, así como también propiciar el buen
funcionamiento de los sistemas de pago.
[Link]. Organismos Financieros Multilaterales
Los Organismos Financieros Multilaterales (OFM), son organizaciones que están conformadas por tres o más naciones, y su
principal objetivo será el trabajar en conjunto en las problemáticas que afectan los países que integran la organización en
cuestión.
La meta de los organismos multilaterales es conseguir acuerdos globales o regionales. A través de ellos ha sido posible lograr
consensos para implementar acciones multilaterales concretas en relación a temas económico-financieros, incluyendo el
Desarrollo Sostenible y así mantener el equilibrio de intereses entre las naciones, a través, del establecimiento de marcos
regulatorios que ayuden a la prevención y a la resolución de conflictos.
La Organización de Naciones Unidas, El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del
Comercio, entre otros, son algunos de los organismos multilaterales más conocidos e importantes del mundo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, nació en el marco de las Naciones Unidas, en el año 1945, tiene como
objetivos primordiales, evitar las crisis financieras en los sistemas monetarios de sus estados miembros, la promoción de
políticas cambiarias sostenibles y de cooperación a nivel internacional, la apertura del comercio internacional y la reducción de la
pobreza de todos aquellos países partes. El FMI es uno de los organismos multilaterales y especializados y actualmente tiene
185 países miembros y su sede se encuentra en Washington.
El multilateralismo de este organismo queda fielmente expresado, en la metodología multilateral de pagos que facilita y, por otro
lado, por el otorgamiento temporal de recursos financieros a aquellos miembros que presentan problemas en sus balanzas de
pagos, por ejemplo, un país inscrito al FMI tendrá el acceso automático al 25% de su cuota.
El FMI actúa como fondo al cual los países miembros podrán recurrir en caso de necesidades de financiamiento de algunos de
sus proyectos.
El Banco Mundial (BM), se crea en contexto de los acuerdos de Bretton Woods (1944) con la misión específica de impulsar la
reconstrucción europea en la postguerra; una vez cumplido el cometido original el Banco Mundial se ha concentrado en otorgar
financiamientos y asesoría en proyectos para el desarrollo a las naciones más pobres del mundo. [Link]
La Organización Mundial del Comercio (OMC), originalmente llamada Acuerdo General de Aranceles y Tarifas, (GATT), es la
organización internacional que tiene como objetivo liberalizar de aranceles y cuotas el comercio internacional para favorecer el
libre intercambio de mercancías entre las economías del orbe. [Link]
III.V. Reforma Financiera de 2014
La Reforma Financiera realizada en México en 2014 se impulsó y se aprobó para lograr los siguientes objetivos:
Incrementar la competencia en el sector financiero.
Fomentar el crédito a través de la Banca de Desarrollo.
Ampliar el crédito a través de las instituciones financieras privadas.
Mantener un sistema financiero sólido y prudente.
Hacer más eficaces a las instituciones financieras y el actuar de las autoridades en la materia.
Impulsar mecanismos de transparencia hacia el público usuario
Pilares de la Reforma Financiera
A. Incrementar la competencia en el sector financiero.
La Reforma Financiera establece un conjunto de medidas para fomentar la competencia dentro del sistema financiero y con ello
abrir nuevos canales de oportunidad para las empresas y los diversos demandantes de financiamientos, así como para inhibir
prácticas anticompetitivas. A continuación, se describen algunas de estas medidas:
Fortalecimiento de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF).
Medidas contra ventas atadas.
Regulación de Redes de Medios de Disposición.
Investigación de la Comisión Federal de Competencia Económica sobre nivel de competencia del sector financiero.
Movilidad de garantías y de operaciones (potabilidad de créditos).
Mayor número de corresponsales de Ahorro y Crédito Popular.
Creación del Buró de Entidades Financieras.
B. Fomentar el crédito a través de la Banca de Desarrollo.
La Banca de Desarrollo debe otorgar crédito a quienes, por fallas de mercado, no son atendidos por las instituciones privadas, o
bien complementar los productos que dichas instituciones ofrecen.
Con la Reforma Financiera, se apuntala a la Banca de Desarrollo con un marco normativo que, le permita instrumentar políticas
que sumen tanto a la creación como a la preservación de los empleos e inversiones.
La Banca de Desarrollo debe contribuir, de manera eficaz, con la actividad productiva del país, la creación de valor y
el desarrollo del campo y, a su vez, permitir y respaldar el ahorro popular en beneficio del bienestar de las familias mexicanas.
Entre las modificaciones legales implementadas destacan:
El Fortalecimiento de la Banca de Desarrollo se refleja al definir con claridad el mandato de sus instituciones, y el fomento de la
economía a través de la atención de sectores estratégicos que enfrentan limitantes para tener acceso a alternativas de
financiamiento.
La flexibilización del marco normativo de las instituciones, eliminando restricciones innecesarias para su desarrollo
La obligación de crear programas de inclusión financiera para las micro, pequeñas y medianas empresas, así como para los
pequeños productores del campo.
Acorde con las mejores prácticas bancarias, se da mayor claridad acerca del control y vigilancia de las instituciones para evitar
duplicidad de funciones y cargas administrativas innecesarias.
La regulación y supervisión bancaria queda a cargo de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Banco de México y la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el ámbito de competencia que corresponda a cada una.
Se refuerza la obligación de prestar asistencia técnica y capacitación, particularmente en los servicios y productos financieros de
innovación, creación de patentes y demás derechos de propiedad industrial.
La Banca de Desarrollo deberá promover la inclusión financiera de la población, particularmente, la de mujeres, niños y jóvenes,
así como la promoción del ahorro e inversión en comunidades indígenas.
Las instituciones también deberán implementar programas y productos específicos con perspectiva de género, para fomentar la
igualdad de hombres y mujeres en materia de acceso a servicios financieros.
Cada institución financiera de desarrollo podrá allegarse de los recursos requeridos para el cumplimiento de su mandato,
principalmente capital humano; fortaleciendo a sus órganos de gobierno para que determinen, haciendo uso de recursos propios,
la estructura organizacional y necesidades de recursos humanos a fin de poder llevar a cabo sus actividades sustantivas de
forma más efectiva.
Las instituciones deberán promover la sustentabilidad ambiental en sus programas operativos y financieros, así como incentivar
la responsabilidad ambiental corporativa en ellas mismas, en los términos que establezca su Consejo Directivo.
Las instituciones de Banca de Desarrollo podrán realizar funciones de banca social
La Financiera Rural se transforma en la “Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero”. Dentro del
rediseño estructural se encuentra la flexibilización de su regulación para que pueda mejorar su esquema operativo e incrementar
el crédito que otorga.
C. Ampliar el crédito a través de las instituciones financieras privadas
La Reforma Financiera contempla elementos y herramientas para acelerar e incidir en el otorgamiento de crédito vía las
instituciones financieras privadas. Algunos de ellos son:
El emprendimiento se inicia con el proyecto empresarial a partir de la identificación de un negocio, de la detección de alguna
necesidad de un producto o servicio o simplemente porque tienen el entusiasmo para iniciar una empresa.
Los emprendedores constituyen la base de la pirámide empresarial y para materializar sus iniciativas en negocios rentables,
requieren estructurar un esquema completo de apoyos que facilite la constitución de empresas, la permanencia de estas y su
crecimiento en el mercado.
El término emprendimiento proviene del francés “entrepreneur”, que significa “pionero”, y se refiere etimológicamente a la
capacidad de una persona de realizar un esfuerzo adicional para alcanzar una meta, aunque en la actualidad se limita su uso
para referirse a una nueva empresa o proyecto que inicia una persona o grupo de personas.
El emprendimiento es esencial en las sociedades, pues permite a las empresas buscar innovaciones, y transformar
conocimientos en nuevos productos.
[Link] Tipos de empresas
En el ámbito económico, dependiendo de su tamaño, las empresas se clasifican en cuatro rubros: Microempresas, pequeñas
empresas, medianas empresas y grandes empresas.
Las microempresas son todos aquellos negocios que tienen menos de 10 trabajadores, generan anualmente ventas hasta por 4
millones de pesos y representan el 95 por ciento del total de las empresas y el 40 por ciento del empleo en el país; además,
generan el 15 por ciento del Producto Interno Bruto.
Las pequeñas empresas son aquellos negocios dedicados principalmente al comercio, que tiene entre 11 y 30 trabajadores o
generan ventas anuales superiores a los 4 millones y hasta 100 millones de pesos. Son entidades independientes, creadas para
ser rentables, cuyo objetivo es dedicarse a la producción, transformación y/o prestación de servicios para satisfacer
determinadas necesidades y deseos existentes en la sociedad. Representan más del 3 por ciento del total de las empresas y casi
el 15 por ciento del empleo en el país, asimismo aportan más del 14 por ciento del Producto Interno Bruto.
Las medianas empresas son los negocios dedicados al comercio que tiene desde 31 hasta 100 trabajadores, y generan
anualmente ventas que van desde los 100 millones y pueden superar hasta 250 millones de pesos. Son unidades económicas
con la oportunidad de desarrollar su competitividad en base a la mejora de su organización y procesos, así como de mejorar sus
habilidades empresariales. Entre sus características también poseen un nivel de complejidad en materia de coordinación y
control e incorpora personas que puedan asumir funciones de coordinación, control y decisión; lo que implica redefinir el punto de
equilibrio y aumentar simultáneamente el grado de compromiso de la empresa. Representan casi el 1 por ciento de las empresas
del país y casi el 17 por ciento del empleo; además contribuyen con más del 22 por ciento del Producto Interno Bruto.
Las grandes empresas a aquellos negocios dedicados a la producción de bienes y la prestación de servicios que tienen desde
101 hasta 251 trabajadores y ventas superiores a los 250 millones de pesos. Una gran empresa tiene entre sus características,
sobrepasar una serie de límites ocupacionales o financieros, los cuales, dependen de cada país. Obtienen economías de escala,
que consisten en ahorros acumulados por la compra de grandes cantidades de bienes y entre sus ventajas está la facilidad de
financiamiento que da mayor garantía a las empresas del pago de sus deudas y sus barreras de entrada son relativamente
escasas debido a la gran cantidad de mano de obra generada.
Actualmente, en nuestro país las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) aportan alrededor del 52% del PIB y
generan el 72% de los empleos formales (IMCO).
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
(ENAPROCE), elaborada por el INEGI en 2019, del total de las empresas registradas en nuestro país, el 97.6% son
microempresas, las cuales emplean al 75.4% del personal; mientras que las pequeñas empresas representan el 2% y emplean al
13.5% del personal. Por su parte, las medianas empresas representan el 0.4% y emplean al 11.1% del personal.
El Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2020), afirma que en México existen alrededor de 8.6 millones de personas que
trabajan por cuenta propia o en estas microempresas, de las cuales el 60% requiere financiamiento. El acceso al mismo se
complica por las condiciones de mercado y por la urgencia de sobrevivir y tener liquidez. Actualmente se está descuidando el
espíritu empresarial de alto crecimiento y las políticas de austeridad representan un desafío adicional. El crecimiento económico
mundial continúa desacelerándose y la calidad de producción equivale a 8.5, registrado en 2020 en México, han empeorado las
condiciones para el desarrollo empresarial y la generación de empleos.
De acuerdo con GEM (2021), el Índice Nacional del Contexto Emprendedor (NECI, por sus siglas en inglés), la aptitud del
entorno económico para el emprendimiento, en el caso de México, para el periodo del 2020 al 2021, fue de 4.1 (sobre una escala
Likert del 0 al 10); puntación con la cual pasó de ocupar el lugar 23 (Periodo 2019-2020) a ocupar el lugar 34 (Periodo 2020-
2021). Esta puntuación NECI, para cualquier economía, se obtiene mediante un promedio simple de las Condiciones del Entorno
Empresarial (EFCs, por sus siglas en inglés), mismas que se enlistan a continuación: Acceso a finanzas emprendedoras, Política
de gobierno: Apoyo y pertenencia, Impuestos y burocracia, Programas gubernamentales de emprendimiento, Educación escolar
(y post-escolar) sobre emprendimiento, Transferencia de investigación y desarrollo, Infraestructura comercial y profesional,
Facilidad de entrada: Dinámica de mercado, Cargas de mercado y regulaciones; Infraestructura física y Normas sociales y
culturales.
Se dice que “aquello en lo cual perseveramos se vuelve más fácil de realizar, no porque su naturaleza haya cambiado, sino
porque nuestra capacidad para realizarlo ha aumentado”. Por lo anterior, resulta de gran importancia reforzar el impulso al
emprendimiento, ya que este esfuerzo incrementará nuestra capacidad de generar impactos positivos en lo social y económico.
Incentivar el emprendimiento en México, mediante la creación de mejores condiciones para el ecosistema emprendedor de
nuestro país; por sí mismo, no llevará a nuestra economía al nivel de crecimiento que se requiere para garantizar el bienestar de
127 millones de mexicanos, al menos no de forma directa; pero lo que sí es seguro, es que contribuirá con su granito de arena
para poder incrementar el número de PyMEs en México, que como se describió en un principio, constituyen el motor de nuestra
economía.
Muchos profesionales deciden desarrollar un proyecto propio a fin de lograr una estabilidad económica. Ante esta situación,
gobiernos e incubadoras de negocios ayudan a los emprendedores organizando entidades dedicadas a promover los pequeños
emprendimientos.
Esto se debe a que este tipo de proyectos da impulso a la economía, sobre todo al considerar que la demanda de trabajo suele
crecer a un ritmo superior al de la oferta.
En muchas ocasiones, un emprendimiento familiar ayuda a que la familia logre satisfacer sus necesidades básicas de vida o
mejorarla notablemente. Además, un emprendimiento da independencia, ya que una persona que tiene un emprendimiento
propio trabaja de manera particular y no depende de jefes ni horarios.
IV.V Tipos de emprendimiento
El emprendimiento es el proceso de diseñar, lanzar y administrar un nuevo negocio, que generalmente comienza como una
pequeña empresa o una emergente, ofreciendo a la venta un producto, servicio o proceso.
Emprendimiento empresarial. - El emprendimiento empresarial es la iniciativa o aptitud de un individuo para desarrollar un
proyecto de negocio, u otra idea que genere ingresos que le permite cubrir principalmente sus gastos básicos, y el de su familia.
El emprendimiento empresarial, tal como fue dicho anteriormente ha surgido por las crisis económicas del país, lo cual lleva al
individuo desarrollar ideas innovadoras en el mercado que le permita crecer en momentos dificultosos. No obstante, el
emprendimiento empresarial tiene sus ventajas, en primer lugar, el de generar ingresos, empleos. Luego, permite al individuo ser
su propio jefe, y por lo tanto, manejar su propio tiempo y tomar sus propias decisiones.
Emprendimiento cultural. - El emprendimiento cultural puede ser visto como el generador de empresas u organizaciones
culturales con el objetivo de que no se pierda el significado, ni el valor simbólico de los productos y costumbres pertenecientes de
un país.
Emprendimiento social. - El emprendimiento social busca satisfacer las necesidades de la sociedad en donde se desenvuelve.
Como tal, el emprendimiento social es una persona u organización que atacan problemas de la comunidad, bien sea en lo social,
económico, y cultural. En referencia a este punto, surge una distinción entre el emprendimiento empresarial ya que este último
busca ganancias para el emprendedor, mientras que el emprendimiento social busca soluciones que mejoren la sociedad sin
ningún lucro económico.
[Link] Importancia del emprendimiento
El emprendimiento favorece la economía del país. Al crear nuevas empresas, los emprendedores crean oportunidades de
empleo para las personas, impulsan la competitividad y la productividad de las empresas, crean industrias nuevas que pueden
ser motores de crecimiento para el futuro, ayudan a mejorar la renta nacional e introducen innovación de productos en el
mercado.
El país tiene un aspecto vulnerable que inhibe el emprendimiento: sus instituciones.
Además, los factores de inseguridad, violencia o incertidumbre son desalentadores para el espíritu emprendedor.
A nivel mundial, México ocupa una posición desfavorable en los siguientes rubros:
Instituciones: 106
Eficiencia del mercado laboral: 120
Eficiencia en el mercado de bienes: 96
Pero ocupa una posición privilegiada en factores como:
Tamaño del mercado: 12
Ambiente macroeconómico: 28
Para fortalecer el emprendimiento en México se necesita atender los siguientes puntos:
Fortalecer las instituciones. Garantizar un entorno legal, político, institucional, fiscal y social transparente para disminuir la
corrupción e inseguridad.
Implementar modelos triple hélice para que los emprendedores, centros de investigación y el Gobierno trabajen en conjunto.
Ofrecer educación para formar emprendedores; es decir, formar a personas con conocimientos administrativos, estratégicos, con
inteligencia financiera y emocional.
Generar programas que se ajusten a las necesidades reales del emprendedor mexicano.
Favorecer la innovación para afrontar los cambios del mundo moderno.
Actividad Realizada
V. La Economía Social y solidaria
V.I Definición y características generales
La Economía Social y Solidaria (ESS) es un enfoque socioeconómico para el desarrollo de actividades productivas basado en la
búsqueda del bien común. Abarca, a nivel global una diversidad de experiencias prácticas que pretenden dar respuesta a los
graves problemas de desigualdad (económica, social, cultural y medioambiental) que el sistema predominante genera. Dichas
experiencias han ido tejiendo una red de iniciativas que en conjunto constituyen una visión alternativa de la economía
contemporánea.
En contraste con el enfoque del sistema económico vigente, el cual está centrado en la producción, el capital, la rentabilidad
económica y el consumo, la ESS propone poner al centro de la economía, el bienestar de las personas, situando los recursos, la
riqueza, la producción y el consumo solamente como medios para alcanzar tal fin, más no como fines en sí mismos. Para ello,
desarrolla prácticas alternativas mediante la aplicación de valores universales, como la equidad, la justicia, la solidaridad, el
compromiso con el entorno, la propiedad colectiva y la democracia directa para la toma de decisiones organizacionales.
Recordemos que la ESS es un modelo que convive con la economía de mercado, sin embargo, como ya se mencionó, bajo el
enfoque de la ESS se propone que la economía esté al servicio de las personas y no las personas al servicio de la economía, tal
como se practica de manera común actualmente entre las empresas o iniciativas con enfoque en el capital y la rentabilidad.
La ESS está representada en todo el mundo por diversas iniciativas de naturaleza colectiva que desarrollan actividades en todas
las esferas de la economía (producción de cualquier tipo de bienes, primarios o industrializados, prestación de cualquier tipo de
servicios médicos, vivienda, financieros, culturales, educativos, etc.), en las que se privilegia el bienestar de las personas y su
trabajo por encima del capital.
Una de las figuras más representativas de estas iniciativas de naturaleza colectiva es, por ejemplo, la cooperativa. Estas
organizaciones ofrecen a cada uno de sus miembros las mismas atribuciones y obligaciones, básicamente porque todos ellos
son dueños de manera igualitaria (son socios), y su finalidad es satisfacer las necesidades sociales y económicas de sus
integrantes, por lo que los proyectos basados en este modelo de desarrollo socioeconómico deben ser viables tanto técnica
como económicamente para sostenerse en el tiempo.
A veces, la ESS es relacionada con una economía exclusiva para los colectivos más vulnerables, pero en realidad es una opción
para todas las personas de cualquier ámbito (urbano o rural) y para desarrollar cualquier tipo de actividad económica (primaria,
secundaria o terciaria). La economía social tiene presencia en todos los sectores de la economía y es para todas las personas
que se identifican con los principios, valores y fines de este enfoque de desarrollo socioeconómico.
En la actualidad la ESS puede tener tantas definiciones como autores que hablen de ella y se manifiesta en la práctica a través
de muy diversas iniciativas colectivas, sin embargo, se puede caracterizar de manera general por lo siguiente:
Prioriza el bienestar colectivo frente a la acumulación de riqueza.
Su enfoque cuestiona a la economía capitalista, afirmando que esta produce desigualdad y afecta al medio ambiente.
La ESS no implica ni exige la eliminación del capitalismo, sino que actúa bajo principios y valores diferentes, centrados en el
bienestar de las personas y en el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, cooperar en lugar de competir; ponderar al trabajo
por encima del capital; privilegiar la propiedad colectiva sobre la propiedad individual, velar activamente por el cuidado de la
comunidad y su entorno, entre otros.
Uno de los principios de la ESS es la autogestión, lo que significa que la organización o empresa es administrada por los propios
trabajadores, que a su vez son los dueños. Esto sucede, por ejemplo, cuando muchos productores, profesionistas o prestadores
de servicios pequeños forman una empresa de propiedad colectiva y de esa manera buscan generar economías de escala y
aumentar su poder de negociación frente a clientes grandes, ofreciendo un mayor volumen de venta, lo que les permite obtener
mejores condiciones de mercado para sus productos o servicios.
La gestión democrática, es otro de los fundamentos de este tipo de organizaciones empresariales en las que sus miembros
participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones; cada miembro, representa un voto.
Otro de los pilares es la sostenibilidad y compromiso con la comunidad, por lo que una organización basada en los principios y
valores de la economía social y solidaria, promueve utilizar métodos de producción que afecten lo menos posible el medio
ambiente y también procura que su actividad retribuya de manera positiva a la comunidad que la rodea.
Las organizaciones con este tipo de enfoque administran su funcionamiento con base en principios como la ayuda mutua, la
solidaridad, la equidad, el compromiso con la comunidad y con la preservación de la naturaleza. Por ello no buscan solamente
maximizar las ganancias económicas. Pueden constituirse en distintos tipos de entidades jurídicas que son mayoritariamente
propiedad de sus miembros o trabajadores, tales como las siguientes:
- Cooperativas: Empresas que administran un negocio de propiedad conjunta y control democrático. La idea es que todos
los socios y socias compartan los mismos derechos y obligaciones, por lo que el voto de cada miembro tiene el mismo valor. Otra
característica de las cooperativas es que su gobierno es horizontal, es decir, todos los asociados se encuentran en igualdad de
condiciones. No hay un trato vertical entre la dirigencia y el resto de la entidad.
- Mutuales: Organizaciones sin fines de lucro. Los asociados realizan una contribución económica y como retribución
acceden a programas preventivos y de capacitación. Igualmente, las mutuales brindan prestaciones, subsidios o pensiones para
aquellos trabajadores que sufran, por ejemplo, un accidente laboral y que forme parte de dicha mutualidad.
- Fondos de empleados: Asociaciones conformadas por trabajadores dependientes de la misma empresa pública o privada.
Se constituyen con el objetivo de ofrecer servicios a sus miembros, recibiendo ahorros y otorgando créditos. Sus excedentes se
destinan a actividades sociales.
Las figuras o tipos de entidades que representan a la ESS a lo largo y ancho del mundo, varían entre los diferentes países, sin
embargo, su base ideológica las identifica, ya que incorpora rasgos esenciales compartidos, como unos sistemas de decisión y
organización democráticos, voluntad de transparencia y equidad, empoderamiento de las personas, orientación ética de la
actividad, primacía de la cooperación frente a la competencia y del trabajo sobre el capital, preocupación prioritaria por las
personas, respeto medioambiental, focalización en la generación de empleo, atención destacada al entorno local y vocación de
trabajo al servicio del bien común.
Las ventajas de la ESS en la sociedad son:
Las personas que forman parte de las entidades o empresas son propietarios de las mismas y por lo tanto no son consideradas
recursos o elementos del capital humano, sino que son justamente eso, personas que encierran enormes potencialidades y
comparten con otras un proyecto empresarial en igualdad de condiciones. Por ello, procuran para sus integrantes un trabajo
decente o digno lo que significa la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en
el lugar de trabajo y la protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social,
libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la
igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres.
La propiedad colectiva de estas iniciativas y el elevado grado de participación en la toma de decisiones estratégicas de las
mismas fomentan que sus integrantes encuentren en ellas relaciones igualitarias y más justas, ya que forman parte de un mismo
colectivo con intereses, derechos y necesidades comunes, lo que promueve y fortalece la cohesión social. Es importante el
empoderamiento de las personas que participan en el proceso de toma de decisiones y en la ejecución de los proyectos,
teniendo voz y voto, según unos criterios convenidos en cada iniciativa, contando con la opinión de cada integrante más allá de
sólo criterios monetarios.
Estas entidades pueden ser más adaptables en períodos de crisis desde el punto de vista laboral, ya que la participación de los
miembros en las decisiones económicas, laborales, estratégicas, etc. hace que los mismos socios o trabajadores sean proclives,
por ejemplo, a un ajuste salarial de forma colectiva y acordada en aras de reducir gastos, relegando el despido a la última de las
opciones posibles. Por lo que se consideran más flexibles frente a las condiciones de mercado, en comparación con otro tipo de
empresas.
En general, la ESS se caracteriza por buscar:
La ESS genera un modo solidario, justo y diferente de hacer economía, buscando una transformación social, y que puede ser
aplicado a cualquier tipo de empresa o iniciativa económica. Una de las características más importantes de este enfoque es que
la propiedad es colectiva, es decir, todos son dueños y los socios centran su acción en el trabajo cooperativo, buscando un
equilibrio entre resultados económicos y objetivos sociales. En contraste con otro tipo de empresas en las que, por ejemplo, la
propiedad es individual y los resultados económicos son destinados principalmente a beneficiar a los dueños del capital.
Otra característica central es la gestión autónoma, democrática y transparente por parte de todos los miembros, gestión que no
está ligada directamente al capital o a las aportaciones financieras de cada socio, sino al bienestar común; a diferencia de otro
tipo de empresas en las que las decisiones las toma el dueño o quienes poseen la mayor cantidad de acciones en la misma,
buscando principalmente beneficiar a los aportantes de capital.
Se destacan como elementos característicos de las empresas o iniciativas de Economía Social y Solidaria, los siguientes:
Propiedad colectiva
Democracia para la toma de decisiones
Distribución equitativa de beneficios entre sus integrantes y
Compromiso social en favor de la comunidad y el medio ambiente
Para que estas empresas funcionen como tales, existen una serie de principios y valores que rigen la forma en que se
desarrollan dichas iniciativas, por mencionar algunos están: membresía voluntaria y abierta, control democrático de los
miembros, educación, formación e información, entre otros.
El Sector Social de la Economía es aquel que agrupa a las diferentes formas de economía social que podemos encontrar en
México. Éste es referido en el párrafo octavo del artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “Al
desarrollo económico nacional concurrirán, con responsabilidad social, el sector público, el sector social y el sector privado”. Por
su parte la Ley de la Economía Social y Solidaria (LESS) se refiere al sector social de la economía como uno de los pilares de la
economía del país.
Dicho sector está conformado por los Organismos del Sector Social de la Economía (OSSE), señalados en la LESS son: los
ejidos, comunidades, organizaciones de trabajadores, sociedades cooperativas, empresas que pertenezcan en su mayoritaria o
exclusivamente a los trabajadores y en general todas las formas de organización social para la producción, distribución y
consumo de bienes y servicios socialmente necesarios.
Los OSSE deberán observar los fines, principios, valores y prácticas enunciados en la LESS.
Que la toma de decisiones es democrática y no está ligada al capital aportado por los socios, asociados, o integrantes.
Que la propiedad de los medios de producción es social o paritaria.
Que los excedentes o beneficios generados sean destinados a alguno de los siguientes rubros:
A la prestación de servicios de carácter social;
Al crecimiento de sus reservas y fondos; o
A la retribución de los servicios aportados o del trabajo prestado por sus socios, asociados o integrantes. La distribución de estos
excedentes o beneficios NO debe estar asociada a las aportaciones en capital que, en su caso, se hubiesen realizado.
[Link] Las empresas de Economía Social y Solidaria
Como sabemos, el objetivo principal de estas empresas no es el de ganar dinero para acumular riqueza -como lo es para la
mayoría de las empresas convencionales, sino que su objetivo es generar beneficios sociales para los miembros, sus familias y
las comunidades en las que se desarrollan, como, por ejemplo: tener siempre agua limpia en casa, comer alimentos sanos y
abundantes, tener un trabajo digno y bien pagado, vivir en casas bien construidas, etcétera.
Con ese fin, las empresas de Economía Social y Solidaria también deben producir ganancias para poderse sostener como
proyecto. Desde el enfoque de la ESS, estos beneficios se deben ver en lo que, por ejemplo, en Chiapas, el pueblo tzeltal llama
“lequil cuxlejalil”, que en español significa “el buen vivir”. Para ellos, “buen vivir” no significa ser dueño de muchas cosas, como
televisores, teléfonos, casas o coches; sino estar en armonía con la madre tierra, con el trabajo y con los demás miembros de la
comunidad, de tal forma que exista un sano equilibrio en la vida.
Para profundizar sobre qué es una empresa de economía social y cómo se diferencia de las demás empresas y organizaciones,
revisa el caso del Grupo de Cooperativas Yomol A´tel, el cual se encuentra en la Selva Norte de Chiapas y está conformado por
alrededor de 350 familias indígenas tzeltales.
Video caso Yomol A´tel (parte 1).mp4 Video caso Yomol A´tel (parte 2).mp4
La historia de Yomol A´tel ilustra cómo son y cómo pueden funcionar en general las empresas de Economía Social y Solidaria en
el medio rural. Sin embargo, esto no significa que la ESS se ubique solamente en el campo, ya que también existen muchas
iniciativas que se desarrollan bajo este enfoque en el medio urbano.
Para ejemplificar el caso de una empresa de economía social que desarrolla sus actividades en el medio urbano, revisa el video
de la Cooperativa Alux de México Gestores Ambientales, integrada por un grupo biólogos que se unieron ante la necesidad del
autoempleo.
Una de las figuras más representativas de la ESS en todo el mundo es la cooperativa, y en México son ejemplo tanto en el medio
rural como en el urbano, desarrollando actividades de manera exitosa en cualquier sector de la economía.
En nuestro país se reconocen tres tipos de cooperativas:
Cooperativas de consumo: los miembros se asocian con el objeto de obtener en común artículos, bienes y/o servicios para ellos,
sus hogares o sus actividades de producción.
Cooperativas de producción: los miembros se asocian para trabajar en comúnen la producción de bienes y/o servicios, aportando
su trabajo personal físico o intelectual.
Cooperativas de servicios financieros: los miembros se organizan para realizar principalmente actividades de ahorro y préstamo.
Es decir, que su objeto es la captación de ahorro de dinero de sus socios, así como la colocación y entrega de los recursos
captados entre sus mismos socios.
En particular, este último tipo de cooperativas se han posicionado como un ejemplo del cooperativismo en México. Son mejor
conocidas como Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (SOCAP), las cuales, entre otras entidades, forman parte del
sector de ahorro y crédito popular de nuestro país.
Para conocer más sobre este sector, observa el siguiente video:
Considerando que el sector de ahorro y crédito popular en México está integrado por los tres tipos de entidades que se
mencionan el video (Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo SOCAP, Sociedades Financieras Populares SOFIPO y
Sociedades Financieras Populares y las Sociedades Financieras Comunitarias, SOFINCO) y con base en información de la
CONDUSEF, las Cooperativas de Ahorro y Préstamo autorizadas y supervisadas representan el 78.6% de este sector.
Los siguientes datos pueden dar una idea de la relevancia de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo en nuestro
país:
Si consideramos a las SOCAP autorizadas, en proceso de autorización y a las de nivel básico podemos observar que cuentan
con alrededor de 8.5 millones de socios, que sus activos representan $210,720,303,335 administrados por 655 cooperativas
con presencia en toda la República Mexicana.
Las SOCAP´s se han convertido en una alternativa muy demandada, ya que no sólo ofrecen servicios como ahorro, inversión y
créditos a la población en general, sino que además se encuentran ubicadas principalmente en localidades alejadas de las zonas
urbanas o localidades medianas y pequeñas que no son atendidas por la banca tradicional. Algunas de ellas ya cuentan con
aplicaciones digitales, tarjetas de crédito, pago de remesas y también brindan el servicio de corresponsalía, lo que multiplica sus
ventanillas donde se pueden realizar operaciones de pago y/o de depósito (tiendas de conveniencia, farmacias, entre otros) para
facilitar las operaciones a sus usuarios.
Ventajas de las empresas de economía social y solidaria:
En general, los miembros de las sociedades cooperativas reconocen que ser parte de una de ellas tiene las siguientes ventajas:
En suma, la economía social y solidaria combina dos dimensiones que frecuentemente parecen contrarias:
La economía que agrupa las actividades relativas a la producción, distribución y venta de bienes y servicios, y
La social que se refiere a una vida comunitaria y a las relaciones que las personas mantienen entre ellas.
En la economía tradicional, la rentabilidad se mide en términos de ganancias monetarias. En la ESS, se mide por la mejora de la
calidad de vida de una comunidad.
Economía con enfoque de género: La economía con enfoque de género –también llamada economía de los cuidados– pone el
énfasis en reivindicar una vida que merezca la pena ser vivida, entendiendo como tal una vida sostenible, en la que sea factible
compatibilizar trabajo, vida y tiempo libre. Para ello, es importante entender por trabajo no sólo el empleo (la actividad productiva
que se intercambia en el mercado por dinero), sino también todas aquellas actividades que tienen que ver con la reproducción de
la vida y que permiten el sostenimiento de las sociedades (por ejemplo, la crianza o el cuidado de las personas mayores). Dichas
actividades son ejercidas mayoritariamente por mujeres de manera no remunerada ni valorada por la sociedad. En este marco, la
economía con enfoque de género afirma que, para lograr sociedades equitativas y sostenibles, es fundamental poner en valor
todo este trabajo, no única ni principalmente a través de su monetarización, sino del reconocimiento social y del reparto justo
entre hombres y mujeres.
Un sistema económico que no entiende que aquello que lo sustenta –la naturaleza y las personas– tiene límites, está
menoscabando su futuro y poniendo en riesgo la existencia humana en el planeta. Frente a ello, poner a las personas y al
entorno en el centro del sistema económico es la propuesta de la economía social y solidaria, de la economía con enfoque de
género y de la economía verde o ecológica, entre otras corrientes de la economía alternativa.
V.V Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Economía Social y Solidaria
¿Qué es el desarrollo sostenible?
"El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer las suyas." - Nuestro futuro común: Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo (Informe Brundtland), 1987.
Considerando esa definición de desarrollo sostenible, el reto es lograr el equilibrio entre las tres dimensiones o tres pilares del
desarrollo sostenible: el económico, el social y el ambiental.
En ese sentido, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan una
renovación del compromiso mundial no solo para acabar con la pobreza y el hambre, sino también para lograr la protección
social universal, reducir las desigualdades y alcanzar la sostenibilidad medioambiental, objetivos que requieren cambios
fundamentales en la forma en que funcionan nuestras economías. En la Agenda 2030 se reconoce que es necesario un enfoque
holístico y que seguir haciendo todo como hasta ahora no es una opción. Si queremos hacer realidad la visión transformadora de
la Agenda 2030, es crucial examinar estrategias de desarrollo alternativas y modelos económicos emergentes que puedan
optimizarse en aras de la sostenibilidad y la inclusión.
La ESS puede desempeñar un papel clave en la realización de la Agenda 2030 y los ODS mediante la promoción de un
desarrollo inclusivo y sostenible a través de innovaciones y prácticas, tanto sociales como institucionales y tecnológicas
concretas. Los vínculos entre la ESS y los ODS, ponen de relieve su potencial como modelo alternativo de desarrollo que puede
transformar las bases estructurales sobre las que se asienta el desarrollo excluyente e insostenible.
Revisa el siguiente video e identifica las relaciones que existen entre la ESS y los ODS.
Es primordial que los nuevos emprendimientos de economía social, así como los organismos de ESS existentes, se orienten
hacia uno o más ODS para lograr sus propios fines, sumándose estratégicamente a los esfuerzos de toda una comunidad
internacional que busca mayor justicia social y ambiental en los modelos de desarrollo actualmente implementados.
Sitios de interés:
Instituto Nacional de la Economía Social. (2021). Sistema Nacional de Capacitación y Asistencia Técnica Especializada. [18 de
abril de 2022], de INAES Sitio web: [Link]
Instituto Nacional de la Economía Social. (2020). Repositorio de infografías. [18 de abril de 2022], de INAES Sitio
web: [Link]
Naciones Unidas. (2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible. [18 de abril de 2022], de Naciones Unidas Sitio
web: [Link]
sostenible/#:~:text=Adem%C3%A1s%20de%20poner%20fin%20a,el%20crecimiento%20econ%C3%B3mico%20sostenido%3B
%20adoptar
Bibliografía recomendada:
[Link]
Bibliografía
Coraggio, J.L. (2011). Economía social y solidaria: el trabajo antes que el capital. Quito, Ecuador: Abya-Yala.
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. (2022). Sector de Ahorro y Crédito
Popular. Recuperado el 20 de abril de 2022, de CONDUSEF Sitio web: [Link]
Fideicomiso Fondo de Supervisión Auxiliar de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo y de Protección a sus
Ahorradores. (2021). Boletín informativo. Recuperado el 20 de abril de 2022, de FOCOOP Sitio
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Instituto Nacional de la Economía Social. (2022). ¿Qué hacemos? Recuperado el 18 de abril de 2022, de INAES Sitio
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Instituto Nacional de la Economía Social. (2019). Ley de la Economía Social y Solidaria. Recuperado el 18 de abril 18 de 2022,
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Novillo, E. (2016). La economía social y solidaria: una economía para las personas. Recuperado el 18 de abril de 2022, de El
portal de la economía social y solidaria Sitio web: [Link]
solidaria-una-economia-para-las-personas/
Sitio de recursos de la economía social y solidaria. (2020). Economía Solidaria y Objetivos de Desarrollo Sustentable.
Recuperado el 18 de abril de 2022, de [Link] Sitio web: [Link]