Tema 1: La Corona
1.1 La Monarquía parlamentaria como forma política del Estado.
Definimos al Estado como 'social y democrático de Derecho' y que la 'soberanía nacional reside
en el pueblo' según el artículo 1 de la CE, que también expresa que 'la Monarquía Parlamentaria
es la forma política de Estado'. Las constituciones anteriores proclamaban que la Monarquía es la
forma de Gobierno de la Nación.
El articulo 1.3 declara la tradición liberal del constitucionalismo español, la Monarquía
parlamentaria se entiende como forma de gobierno, no como forma de Estado (la forma de
estado es la soberanía popular recuperada después del franquismo por Juan Carlos I como
fundamento del nuevo orden estatal). Cabe destacar que el legislador constituyente prefiere
llamar a la Monarquía parlamentaria la forma política de Estado, puesto que se considera la forma
'del Estado' sin ser la propia 'forma de Estado'.
Se considera a la Monarquía parlamentarizada es una caracterización esencial de la forma de
gobierno, implicando la separación del Rey de la función gubernamental y la responsabilidad del
Gobierno ante el Parlamento, la naturaleza unicameral o bicameral del Parlamento, o las reglas
para la disolución de las Cámaras, etc.
La Monarquía Parlamentaria proclamada en el artículo, a través de una interpretación sistemática
teniendo en cuenta las referencias constitucionales sobre la forma de gobierno, expresa un
entendimiento jurídico, preciso y verdadero de esta.
1.2 Las funciones del Rey.
El artículo 56.1 es la norma fundamentalmente e iniciadora de todas las referentes al Rey, define
su posición constitucional y sus funciones. Se podría decir que está inspirado en la Constitución
italiana o francesa.
– Se refiere a él como el Jefe de Estado, siendo un órgano estatal configurado por la propia
Constitución que le dota de facultades y leyes, por tanto, se considera un órgano constitucional
del Estado, que no podrá estar subordinado a ningún otro órgano constitucional ya que todos
derivan de la Constitución y se encuentran en la misma posición. La acción del Rey se considera
indispensable e insustituible al que le corresponde una posición de mayor dignidad formal y
honorifica.
– También afirma que es 'símbolo de su unidad y permanencia', personificando el Estado y por
tanto formalizando los actos más importantes del Estado. La propia Corona simboliza la
continuidad del Estado y de la monarquía. Se considera un símbolo de unidad estatal puesto que
la Corona ha sido soporte de una unidad integradora de reinos, y hoy en día de Estado de
Autonomías al que el Rey debe respetar.
– El Rey 'arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones' motivando una
neutralidad política. No se debe confundir este poder neutral con el poder moderador que
coordina los demás poderes del Estado y que le otorga el derecho a ser informado por el
Gobierno. Por otro lado, la función arbitral del Rey destaca por la neutralidad política y por la
poca extensión de poderes arbitrales, siendo un arbitraje de servicio, del buen funcionamiento de
una forma de gobierno parlamentaria cuando no sea capaz de autorregularse. Su principal
facultad es la de proponer candidato al presidente del Gobierno en determinadas ocasiones en las
que no sea posible por el Congreso, por tanto, si las instituciones funcionan regularmente, no será
prevista la intervención arbitral del Rey.
– Se le atribuye 'la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales,
especialmente con las naciones de su comunidad histórica', donde existe la naturaleza jurídica y
la naturaleza política y simbólica. Se considera al Rey el principal representante internacional del
Estado, teniendo la posibilidad de trasmitir el consentimiento de tratados, declarar la guerra y
hacer la paz, etc.
– Por último, la función del Rey como garante de la Constitución teniendo que prestar juramento
ante las Cortes para guardar y hacer guardar la Constitución. Esto tiene dos consecuencias: por
un lado, la consecuencia de la vinculación de los poderes públicos, puesto que le compete realizar
los principales actos del Estado y el procedimiento constitucional correspondiente en relación a
los poderes públicos, por tanto le corresponde garantizar la regularidad formal de éste y le
impide realizar actos que lo vulneren; por otro lado tiene una consecuencia por su posición en
relación con las Fuerzas Armadas como organización estatal, dependiente, y subordinada puesto
que conlleva su utilización para la defensa política de la Constitución, bajo la autoridad del
Gobierno y del Rey.
1.3 Irresponsabilidad y refrendo.
Hay que tener en cuenta que los actos del Rey siempre serán refrendados, es decir, autorizados o
confirmados por otro órgano constitucional como el presidente del Gobierno, eximiendo al
propio Rey de responsabilidad y siendo un privilegio puesto que de los actos del Rey serán
responsables las personas que lo refrenden. La responsabilidad del refrendante se extiende tanto
al acto como al contenido acreditando la legalidad de la actuación del Jefe de Estado
Son objetos de refrendo los actos que el Rey realiza como titular de la Jefatura de Estado
(excepto los correspondientes a su vida privada como los correspondientes a la administración de
su patrimonio). La forma de refrendo podrá ser por: la contrafirma de los actos del Jefe del Estado
por parte del refrendante; por refrendo táctico, consistiendo en la presencia de Ministros junto al
Jefe de Estado en sus actividades oficiales; o por refrendo presunto, implicando una presunción
general de que el Gobierno cubre con su responsabilidad la actuación del Jefe de Estado.
Comentando la titularidad del poder de refrendo, se le atribuye al Presidente del Gobierno, a los
ministros (limitado por su respectiva competencia) y Presidente del Congreso de Diputados (solo
es posible en casos determinados y previstos en la Constitución, como por ejemplo la propuesta
del candidato a Presidente del Gobierno o la disolución de las Cortes).
Por último, la naturaleza jurídica del refrendo está definida en el artículo 56 y trata de una
condición de validez de los actos del Rey y que en su ausencia se determina la nulidad de los
actos. Cabe destacar que el refrendo representa una limitación del poder del Rey que le prohíbe
actuar solo, siendo además una técnica de traslación de una responsabilidad. El refrendo se
considera un control entre el Gobierno y el titular de la Jefatura del Estado, controlado y
compensando la inviolabilidad del Rey.
1.4 La sucesión en la Corona. La Regencia y la tutela del Rey menor.
LA SUCESION EN LA CORONA: La Constitución establece una forma de gobierno monárquica y
hereditaria, donde la sucesión de la dinastía monárquica será el legítimo heredero. Las reglas de la
sucesión de la Corona están expresadas en el artículo 57.1 y su origen se encuentra en la Ley de
Partidas de Alfonso X.
Se basa en los principios de primogenitura y representación, teniendo preferencia el primer
nacido del Rey, o los descendientes del primogénito si este fallece. Existen una serie de reglas:
No todos los familiares del Rey que estén incluidos en el orden de sucesión forman parte de la
familia Real, pues deben estar inscritos en el Registro Civil de la Familia Real.
Cabe destacar los debates actuales acerca de eliminar la preferencia del varón sobre la mujer,
teniendo que tramitarse la reforma de un precepto constitucional.
Por último, la sucesión a la Corona se produce automáticamente, pero existe la proclamación del
Rey ante la Cortes Generales y su juramento, siendo actos de integración para la efectividad de la
Magistratura y se entiende como un acto debido donde se expresa la adhesión al orden de valores
de la Constitución. Las Cortes también actúan en caso de abdicaciones, renuncias o hecho que
tenga que ver en el orden de sucesión de la corona, mediante leyes orgánicas singulares que
resuelvan las dudas respecto a la sucesión Las Cortes también tienen otras facultades junto al Rey,
como prohibir matrimonios de personas que tengan derecho a sucesión, etc.
LA REGENCIA Y LA TUTELA DEL REY MENOR: Cuando el Rey se halle inhabilitado para reinar, por
ser menor de edad o por una incapacidad física o mental (que debe ser reconocida por las Cortes
Generales), se establece la Regencia. Existen dos tipos de establecimiento:
1º. Por llamamiento de la propia Constitución que encomienda la Regencia (en caso
de minoría de edad) al padre, madre o pariente mayor de edad más próximo del Rey; o al
Príncipe heredero (en caso de incapacidad) si fuere mayor de edad, en caso de ser menor,
ocurriría lo mismo que en el supuesto de minoría de edad.
2º. Forma de Regencia electiva, nombrado por las Cortes Generales de manera subsidiaria
cuando no hubiese ninguna persona disponible, puede ser individual o colectiva.
El Regente ejerce los mismos poderes del Rey, pero no le sustituye pues será de manera
temporal.
Tema 2 – LAS CORTES GENERALES (I): ESTRUCTURA,
ORGANIZACIÓN, Y FUNCIONAMIENTO.
2.1 El papel de las Cortes Generales en los sistemas parlamentarios.
Las Cortes Generales son el órgano central y más definitorio de la forma de gobierno definida por
la Constitución, siendo una forma de gobierno parlamentaria. Se consideran el componente más
caracterizador de la forma de Estado, siendo indispensable e insustituible en la democracia, no
hay Estado democrático sin parlamento.
El Derecho electoral español está considerada como con extensa constitucionalización, muchos
de sus principios y contenidos básicos están regidos en el propio texto de la Constitución, en
constituciones anteriores a la actual intentaban evadir esta regulación.
La Constitución actual reserva a ley orgánica la aprobación de un régimen electoral general,
evitando sus constantes manipulaciones. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General
determina que toda clase de elecciones serán por sufragio universal, y expresa un tratamiento
determinado para las municipales, provinciales, etc., y un tratamiento muy extenso para acerca de
los gastos electorales o el control de la contabilidad electoral.
2.2. Composición de las Cortes Generales. El sistema electoral del Congreso de los Diputados y
del Senado.
– COMPOSICIÓN: BICAMERALISMO. Siendo su característica más importante, las Cortes están
compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado. El bicameralismo se considera una
consecuencia del reconocimiento constitucional del derecho y la autonomía de las
nacionalidades y regiones que integran España. El Congreso se considera la Cámara de
representación popular y el Senado la Cámara de representación territorial, por esto mismo cada
una tiene un sistema electoral diferente. Cabe destacar que no existe un bicameralismo perfecto,
puesto que es muy asimétrico y desigual. Se considera asimétrico puesto que cada una de las
Cámaras tiene competencias que ejerce en exclusiva donde la otra no tiene participación alguna.
Aunque en determinados casos tienen competencias compartidas como en materia legislativa,
donde, por ejemplo, para aprobar una ley orgánica se necesita la intervención de ambos. Por otro
lado, se considera desigual puesto que las funciones del Congreso no son equivalentes ni
semejantes, estando el Congreso en situación de superioridad, tanto en las relaciones con el
Gobierno como en el procedimiento legislativo.
Se trata de un bicameralismo desequilibrado en favor del Congreso, siendo el papel del Senado
algo secundario tanto en el desarrollo de sus funciones como en su contenido político. Cabe
destacar que la acción del Senado se aprecia especialmente en las Asambleas de las Comunidades
Autónomas, al ser la Cámara de representación territorial, aunque sigue teniendo un papel
mejorable que se intentó modificar sin resultado favorable. * EL CONGRESO: Entre las distintas
funciones del Congreso se encuentran la de convalidar Decretos-leyes o ejercer funciones relativas
a estados de alarma. * EL SENADO: Entre las funciones del Senado se encuentran la de autorizar
medidas para obligar a una CCAA a cumplir sus obligaciones. se considera una
Cámara con doble reflexión, pues tiene la facultad de introducir enmiendas a los
proyectos de Ley aprobados por el Congreso, y se expresa como una 'Cámara de segunda lectura'.
– SISTEMA ELECTORAL: Son las normas que estructuran la opción de los electores y la conversión
de escaños, tienen un carácter administrativo o procesal.
* Papeletas electorales: el legislador tiene poder de configuración absoluto puesto que la
Constitución no expresa nada sobre esto.
+ El Congreso utiliza el voto categórico o de partido mediante listas cerradas y bloqueadas,
siendo imposible la responsabilidad política individual de cada Diputado.
+ El Senado utiliza el voto individual, a cada candidato.
* La fórmula electora:
+ La elección del Congreso se realiza atendiendo a criterios de representación proporcional,
admitiendo un margen de discrecionalidad para el legislador, pero se utiliza la regla d'Hont, un
sistema de atribución de escaños que además excluye a determinados partidos que no lleguen a
un mínimo de votos.
+ Las elecciones del Senado se basan en una formula mayoritaria, que intenta garantizar también
la representación de la minoría
*La circunscripción: es el elemento del sistema electoral mejor y más preciso definido por la
Constitución. Siendo la misma para el Congreso como para el Senado, una circunscripción
provincial.
+ En el caso del Senado, se le asigna cuatro senadores a cada provincia, tres a cada isla mayor,
dos a Ceuta, dos a Melilla, y uno a cada isla menor. Esta distribución se hace ignorando el criterio
poblacional, por tanto, se determina que el 'voto' de un diputado en islas menores será mayor
que el de cuatro en provincias mayores. Por tanto, se sobre representa lo rural y se subrepresenta
lo urbano.
Art 69: 1. El Senado es la Cámara de representación territorial.
2. En cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y
secreto por los votantes de cada una de ellas, en los términos que señale una ley orgánica…
+ En el caso del Congreso, el número de diputados viene definido por la Constitución, asignando
una representación mínima inicial y una distribución en función de la población, hay 350
Diputados, y a cada provincia se le asigna un mínimo inicial de dos. En este caso, existen
desequilibrios representativos, puesto que la proporcionalidad impide el buen funcionamiento de
sus efectos.
2.3) Los partidos políticos
En los inicios del constitucionalismo el partido era considerado una facción
contrapuesta al interés general y no cabían intermediarios entre el ciudadano y la
Nación.
Las asociaciones políticas nacen como forma de estructurar las diversas
tendencias dentro del Parlamento liberal. Primera distinción entre facción, que
persigue el interés particular, y partido político, organización que promueve el
interés nacional desde una perspectiva particular.
La Sociedad plural del siglo XX necesita articular los diversos intereses de
sus ciudadanos a través de los partidos políticos. Los partidos realizan una labor
mediadora imprescindible entre Sociedad y Estado. La consolidación de los
partidos políticos está unida a la extensión del sufragio y como decía el jurista
austriaco Kelsen es un avance la división del pueblo en partidos políticos.
Sobre la legalización a la constitucionalización, hubo una máxima protección en
la segunda posguerra en la Constitución italiana de 1947, la Ley Fundamental de
Bonn de 1949, la Constitución francesa de 1958 y la Constitución española de 1978.
-El régimen jurídico de los partidos políticos españoles
- El reconocimiento constitucional de los partidos políticos. Tras el régimen
franquista fue necesario afianzar los partidos políticos, el pluralismo político como
valor esencial del sistema constitucional. La CE reserva un estatuto privilegiado a
los partidos políticos con respecto a las demás asociaciones para el cumplimiento
de sus funciones constitucionales. En el art.1 de la CE se destaca el pluralismo
político como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico; y en el art. 6
se dice que los partidos políticos expresan el pluralismo político, y que su creación
y el ejercicio de su actividad es libre, además de que su estructura interna y
funcionamiento deberán ser democráticos. Los partidos políticos están amparados
por el derecho fundamental de asociación, por lo que los partidos gozan de un
status jurídico privilegiado como derecho fundamental de garantía reforzada. Este
derecho fundamental supone el principio de libertad, que presenta una triple
dimensión: libertad de creación, libertad de afiliación y libertad negativa de
pertenencia (art. 22 CE).
- El tratamiento legislativo: Destaca la Ley de asociaciones políticas de 1976, una
legislación preconstitucional, necesaria para la transición española, que pretendía
crear un sistema multipartidista. Sin embargo para la legalización del Partido
Comunista fue necesario un Decreto específico (concurrencia de todas las fuerzas
políticas). Luego, la Ley 54/1978, elaborada por las Cortes Constituyentes es una
legislación sencilla inspirada en el principio de libertad. El régimen jurídico de los
partidos se complementó con los Reglamentos parlamentarios, la Ley Electoral, y el
Código Penal con una Ley Orgánica de financiación y jurisprudencia constitucional.
También cabe destacar la Ley Orgánica 6/2002 de Partidos Políticos, donde
se establecen que los principios democráticos y valores constitucionales son un
límite necesario para la actividad de los partidos políticos. Surge con la situación
política de la época, en la que había ilegalizado Batasuna, puesto que se trataba de
garantizar el funcionamiento del sistema democrático, impidiendo que un partido
político pueda atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el
racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de
bandas terroristas.
+Creación: capacidad y procedimiento de constitución. Para la creación de los
partidos políticos son necesario el principio de libertad de creación, de inscripción
y libertad negativa de pertenencia, además del principio de intervención mínima.
- El derecho a la constitución de los partidos está reservado a los ciudadanos
españoles, que tengan capacidad para la Constitución, es decir, ser personas
físicas, mayores de edad, en el pleno ejercicio de sus derechos, inexistencia de
condena penal por asociación ilícita. Además, la afiliación está abierta a los
ciudadanos extranjeros.
- La constitución de los partidos se realiza mediante un acta fundacional en
documento público, dónde figura el nombre de los promotores, la denominación, los
integrantes de los órganos provisionales, el domicilio y los Estatutos.
- También es necesaria la inscripción en el Registro de Partidos Políticos
(Ministerio del Interior) como requisito imprescindible para la adquisición de
personalidad jurídica. La inscripción es un acto reglado de la administración. La
resolución administrativa sobre la inscripción dura un el plazo de 20 días y rige el
silencio positivo (aceptación tácita).
Con respecto, lo controles previos a la inscripción, se controlan los defectos
formales en el acta fundacional, se prohíben las denominaciones que sean
contrarias a las leyes y derechos fundamentales, que se asemejen a las de algún
partido declarado ilegal. Sin embargo, se puede subsanar los defectos formales o
la falta de capacidad de algún promotor. Por otro lado, si hay indicios racionales en
la documentación presentada de ilicitud penal, se desarrolla una denuncia del
Ministerio del Interior al Ministerio Fiscal para el ejercicio de acciones penales.
+Estructura interna y funcionamiento democrático mínimo. Sobre el
funcionamiento democrático, la Asamblea General está integrada por los miembros
elegidos en el órgano supremo que elige a los órganos de dirección y adopta los
acuerdos más importantes.
Los afiliados poseen distinto derechos y deberes, además de que han de ser
personas físicas mayores de edad (art. 8). Están los derechos de participación en
las actividades del partido, derecho de sufragio activo (elegir el órgano de
dirección del partido) y pasivo (presentarse al órgano de dirección del partido),
derecho de información, derecho a impugnar acuerdos. Por otro lado, los deber de
compartir la finalidad, respetar los estatutos, acatar y cumplir los acuerdos
adoptados por los órganos y abonar las cuotas.
Existe una limitación de las actividades de los partidos para asegurar el
principio general de libertad inherente al pluralismo político. Para ellos, se han de
respetar “los valores de la Constitución expresados en los principios democráticos
y los derechos humanos”. Son actividades ilícitas las que atentan contra las
libertades fundamentales y el sistema democrático. Su práctica supone la incursión
en la ilegalidad “constitucional”, y no penal.
Cabe destacar ciertas actividades generales: Vulnerar sistemáticamente las
libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los
atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o
persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias,
nacionalidad raza, sexo u orientación sexual; Fomentar, propiciar o legitimar la
violencia como método para la consecución de objetivos políticos; Complementar y
apoyar políticamente la acción de organizaciones terroristas.
2.4 Las prerrogativas parlamentarias individuales y colectivas.
Para el correcto desempeño de la función representativa, se dota a las Cámaras a una serie de
exigencias y prerrogativas que proporcionan unas atribuciones y garantías precisas para poder
desarrollar su función sin interferencias. Se utilizan para garantizar la libre actuación de las
Cámaras, pero no están previstas como beneficio del parlamento o parlamentario, si no como
instrumentos que garantizan la libre formación de la voluntad de las Cámaras. No son
considerados derechos parlamentarios que se puedan exigir ni disponer libremente, sino normas
jurídicas que deben ser aplicadas de oficio y que son irrenunciables. Gozan de su propio
Reglamento, convirtiéndose en la principal fuente del Derecho regulador de la vida de las
Cámaras. Existen dos tipos de prerrogativas, las individuales y las colectivas, comentando las
colectivas encontramos solo tres tipos:
– La autonomía reglamentaria: la potestad auto reglamentaria asegura la plena autonomía de las
Cámaras para formar su funcionamiento. La Constitución reconoce la potestad reglamentaria de
las Cámaras y dispone que los reglamentos parlamentarios de regulación de la actividad de las
Cámaras podrán ser aprobados o modificados por mayoría absoluta de la Cámara
correspondiente, esto protege a las minorías impidiendo el dominio de la mayoría. Cabe destacar
que esta autonomía establece como único limite la propia Constitución y configura una reserva
de Reglamento. Los reglamentos parlamentarios son normas emanadas del poder legislativo de
cada una de las Cámaras, sin seguir el procedimiento legislativo, están directamente vinculadas a
la Constitución y subordinadas en competencia a ella. Cabe recurso de inconstitucionalidad
contra ellos.
Los reglamentos se complementan con las resoluciones de los presidentes de las Cámaras, donde
interpretan los reglamentos en caso de duda.
– La autonomía administrativa y presupuestaria: para asegurar la independencia de las Cámaras,
se instaura la potestad de autogobierno. Las Cámaras eligen a sus presidentes y a sus demás
órganos de gobierno, también se incluye la facultad auto normativa en el ámbito personal de las
Cámaras. Todo ello consigue que se actúe con libertad y con total seguridad en la toma de
decisiones teniendo completa autonomía administrativa y disciplinaria. En caso de dictar actos sin
valor de ley por parte de las Cámaras, será posible el recurso de amparo ante el Tribunal
Constitucional.
Se le otorga la capacidad de aprobar autónomamente sus propios presupuestos en favor del
Gobierno para que este pueda elaborar el proyecto de Ley de presupuestos. Por tanto, el
presupuesto elaborado por cada Cámara, se integra directamente sin participación gubernativa
en los Presupuestos Generales del Estado.
– Inviolabilidad: impide que pueda exigirse a las Cortes responsabilidad alguna por sus actos, e
impide que puedan ser demandadas o citadas como testigo. La inviolabilidad de las Cortes se
manifiesta en una protección penal frente a cualquier intento de perturbar su funcionamiento.
En cuanto a las prerrogativas individuales encaminadas a hacer posible que los parlamentarios
cuenten con todos los medios necesarios para desarrollar su función, evitando que la falta de
dichos medios le pueda generar influencias o presiones que puedan mediatizar sus actividades.
Las prerrogativas son conocidas como el conjunto de medios jurídicos que garantizan la
independencia y libertad el Parlamento asegurando una protección para sus miembros, para
realizar y adoptar sus decisiones. Estas prerrogativas son reglas objetivas que deben ser aplicadas
de oficio, que son irrenunciables e individuales. Existen cuatro tipos de individuales:
– Inviolabilidad: para garantizar la libertad del parlamentario y asegurar que sus intervenciones
parlamentarias y sus votos no le traigan consecuencias negativas o sanciones jurídicas. Impide que
se reclame contra el parlamentario cualquier procedimiento sancionador, pero solo en el ámbito
de las actuaciones realizadas en el ejercicio de la función parlamentaria. Es una garantía absoluta,
temporal y con efecto indefinido, puesto que no podrá ser atacado ni cuando deje de ser
parlamentario. Esto no les excluye de las sanciones impuestas por las propias Cámaras.
– Inmunidad: Protege al parlamentario frente a cualquier atentado contra su libertad que pudiera
tener motivación política, le protege frente a la detención, o privación de la libertad y la
iniciación de procedimientos penales contra él. Cabe decir que se podrá iniciar procedimientos
que no tengan persecución política, y que, en caso de flagrante delito, pueden ser procesados
con autorización de la Cámara, siendo ella misma la que juzgue si hay o no hay indicios de
persecución política, expresando una resolución coherente con la finalidad y pudiéndole conceder
o denegarle 'el suplicatorio' al parlamentario. (Si es concedido se continuará con el
procedimiento)
Tiene un ámbito temporal igual que la duración del mandato del parlamentario, con efectos
retroactivos, pues si es elegido parlamentario mientras está siendo procesado, se deberá necesitar
la autorización de la Cámara. Cubre cualquiera sea el acto del
parlamentario, no solo los referidos a su función (como la inviolabilidad)
– Fuero especial: el órgano competente para conocer las causas penales contra el Diputado o el
Senador, será el propio Tribunal Supremo, para asegurar que el órgano que los enjuicia goce de
independencia, imparcialidad, y cualificación jurídica, dándoles así una garantía adicional.
– Medios materiales: otros medios para facilitarles el desarrollo de su función, con carácter
material, con una asignación económica, impidiendo que por razones económicas no puedan ser
elegidos, dando a los electores la libertad total de poder elegir a sus representantes. También
puede venir acompañada de una cotización a la Seguridad Social. Son irrenunciables e irretenibles,
pero están sujetas a las normas tributarias correspondientes.
2.5. La organización de las Cortes Generales.
Compuestos por un gran número de miembros, para que no se impida el cumplimiento de sus
funciones parlamentarias, hay que dotar a las Cortes de una organización particular. Se dividen en
órganos de gobierno, y órganos de funcionamiento, donde se distribuyen los trabajos.
Dentro de los órganos de gobierno se encuentran el presidente, la Mesa, y la Junta de
Portavoces.
– El presidente: máxima autoridad de la Cámara, dirige los debates del Pleno e interpreta el
Reglamento en caso de duda. Forma parte de la Mesa, dirigiendo y coordinándola. Elegido por
los propios miembros de la Cámara en la sesión dirigida para esto mediante votación en
papeletas, se deberá obtener mayoría absoluta de la Cámara, en caso contrario se hará una
segunda votación en la que saldrá elegido el que cuente con mayor número de votos. Sus
funciones presidenciales le otorgan una gran importancia, son de dirección, de coordinación, con
carácter representativo o procedimental (estas les otorgan una gran potestad en casos
determinados). Cabe destacar que para las resoluciones de carácter procedimental hace falta la
valoración positiva de la Mesa y de la Junta de Portavoces.
– La Mesa: se considera una representación popular de la Cámara, puesto que es el que se
encargará de decidir el presidente y los Vicepresidentes a través de un sistema de papeletas.
Gracias a esta representación y sistema de votos, se tienen en cuenta las minorías, puesto que
impide que la mayoría imponga necesariamente su criterio de organización.
La Mesa tiene una función colectiva, siendo el órgano rector de la Cámara, que organiza su
trabajo parlamentario y que ejerce su dirección
– La Junta de Portavoces: refleja estructuralmente el carácter racionalizado del parlamentarismo
actual y el protagonismo que cobran los grupos parlamentarios. Se compone de un
representante por cada uno de los grupos parlamentarios, también acude una representación
del Gobierno.
En ella se institucionaliza la relación entre el Gobierno y Cámara, donde se conoce la opinión de
los grupos parlamentarios, dándole un carácter político donde las decisiones se adoptan por voto
ponderado para que cada portavoz cuente con votos moderados. Como funciones tiene fijar el
orden del día del Pleno, o adoptar decisiones como incluir en el orden del día un asunto concreto.
Dentro de los órganos de funcionamiento encontramos el Pleno, las Comisiones, los grupos
parlamentarios y la Diputación Permanente:
– El Pleno: el más importante de los órganos de funcionamiento, constituido por la totalidad de los
miembros de la Cámara, es donde tiene lugar la aprobación de los actos parlamentarios. Se
reserva al Pleno los asuntos de más importancia en contenido político, pues es donde se cobra el
principio de publicidad de los actos parlamentarios donde se obtiene mayor alcance a la sociedad.
Además de sus miembros, pueden asistir otros miembros del Gobierno en el 'banco azul' que
cuentan con voz pero sin voto, también podrán asistir miembros de la otra Cámara sin voz ni voto.
Debido a la organización del Pleno, puesto que se colocan los miembros de los grupos de la
izquierda en ese lado, y los de la derecha de ese otro lado, se ha llegado a la denominación de
izquierda y derecha. Los plenos se celebran durante los periodos de sesiones pero pueden haber
extraordinarios por asuntos previstos constitucionalmente. Pueden existir Plenos conjuntos de
las dos Cámaras que tienen su origen en la Constitución.
– Las Comisiones: en ella se discute los proyectos y proposiciones de ley, y donde tiene lugar el
debate técnico, tienen una función relevante en el procedimiento legislativo, de ellas
sale un Dictamen que será elevado al Pleno de la Cámara. Por otro lado, participan en la función
de control parlamentario. Pueden ser de varias clases, pero las mas importantes son las
Comisiones Permanentes legislativas que tienen un área de competencia de acción política
concreta.
Cada grupo parlamentario cuenta con un numero de representantes proporcional a su
importancia numérica en la Cámara, designado libremente sus representantes.
– Los grupos parlamentarios: son agrupaciones de parlamentarios, constituidos sobre la base de la
opinión política de los mismos y a los que se les otorgan unas funciones y se les reconocen unas
facultades. Representan en la Cámara su postura política y expresan u posición. Se consideran
órganos de funcionamiento de las Cámaras que están reconocidos constitucionalmente. Son la
traducción parlamentaria de los partidos políticos, por tanto, queda prohibido que se formen
varios grupos parlamentarios del mismo partido.
Se exige un mínimo de componentes para constituir un grupo parlamentario y gozar de sus
beneficios (quince Diputados o diez Senadores) y se han establecido unas limitaciones que
dificulta el cambio de grupo
Tienen una función de coordinación de las actividades de los parlamentarios a las que forman y la
de definir la política parlamentaria del partido, la mayoría de los grupos parlamentarios cuentan
con un reglamento interno propio. Cabe destacar que entre sus beneficios se encuentran las
aportaciones económicas y materiales que les correspondan.
– Diputación permanente: En los momentos en los que las Cámaras no puede actuar (como en el
momento de su disolución o en el paso de una Constitución u otra), Las Cámaras cuentan con este
órgano de funcionamiento que asume sus funciones durante el periodo que corresponda. Sus
funciones cubrir los vacíos que se producen en estos momentos. Es una Comisión de miembros de
Cada Cámara cuyos efectos se ven prologados hasta que corresponda.
Esta recogida constitucionalmente y sus funciones varían si es Congreso o Senado, pero asumen
las mimas funciones que les corresponde a las Cámaras de las que emanan. Cabe decir que es de
composición reducida que cuenta con al menos 21 miembros.
2.6. La estructuración del trabajo parlamentario.
Teniendo en cuenta que anteriormente era difícil señalar una fecha fija para las reuniones d ellos
Parlamentos, o fijar un plazo para ello en el momento donde el Estado tenía pocas competencias,
hoy en día se sigue arrastrando este hábito. Esto se debe a que cada vez que se cambia de
legislatura, caducan todos las proposiciones de ley que se debían aprobar en otra fecha, no
aprobándose nunca. Las nuevas Cámaras tienen la posibilidad de repescar los trabajos en curso de
la legislatura anterior que decayeron pero eso no es muy habitual.
Por otro lado, la Constitución señala un plazo de 25 días después de celebradas las elecciones
para que el Rey convoque al Congreso, por otro lado también se establece que habrán dos
periodos de sesiones ordinarios, el periodo de sesiones es el marco temporal donde podrían ser
válidas las resoluciones de la Cámara, excepto para casos excepcionales donde se podrán celebrar
sesiones extraordinarias. Para que las reuniones de las Cámaras sean válidas deben haber sido
convocadas reglamentariamente; contar con el preceptivo quorum para adoptar acuerdos (evita
que un pequeño grupo de parlamentarios aproveche la ausencia de la mayoría para adoptar
acuerdos); y ser incluido un 'orden del día', puesto que ningún punto no fijado puede ser tratado.
Por otro lado, la Constitución establece un límite de fijación del orden, estableciendo un tiempo
mínimo
Las sesiones son públicas, y sus argumentos y programas expuestos en ellos por los distintos
Parlamentos también, siendo la publicidad un elemento necesario para que los electores sepan
que decisión tomar a la hora de elegir las futuras Cámaras. También se realiza desde los
respectivos Boletines Oficiales y Diarios de Sesiones del Congreso y del Senado, aunque en
determinadas ocasiones no pueden ser públicas.
En cuanto a la ordenación de los debates, se lleva a cabo una estructuración de la actividad
parlamentaria donde se designa un portavoz del grupo parlamentario para cada debate La
estructuración se proyecta sobre el curso de debate puesto que solo se limita su intervención. Se
realiza en dos turnos, uno a favor y otro en contra en un máximo de 10 o 15 minutos. Todo esto
pretende ordenar el debate e intentar evitar los malentendidos.
Por último, respecto a los votos requeridos para que las Cámaras adopten acuerdos varía, siendo
la regla general la de la mayoría simple de los presentes. En otros casos se exigirán mayorías
cualificadas como por ejemplo para envestir al Presidente del Gobierno. La forma de votación
cobra importancia al querer dar a conocer la preferencia del parlamentario.
Tema 3 – LAS CORTES GENERALES (II): FUNCIONES DE LAS CORTES
GENERALES.
3.1. La función legislativa. El procedimiento legislativo ordinario.
El Parlamento surge como órgano de representación nacional que expresa la voluntad popular
mediante normas de carácter general. Por eso la Constitución le atribuye la función legislativa
para elaborar las normas centrales del ordenamiento jurídico, que junto con la función de control
constituyen la actividad principal de las Cortes. De manera secundaria se encuentra la función
financiera para aprobar las cuentas del Estado mediante la ley de presupuestos. Cabe destacar
que el Parlamento se ha convertido en un órgano de elaboración de normas a partir de proyectos
del Gobierno y del control de la gestión del mismo.
La facultad de iniciativa legislativa, promover la elaboración de una ley por parte de las Cámaras,
se considera de importancia central para el funcionamiento del Estado. La evolución histórica de
esta facultad ha generado una pluralidad de sujetos titulares de a misma, pero cabe decir que la
facultad de iniciativa no forma parte de la propia función legislativa, se entiende como una fase
preliminar. La Constitución la atribuye dicha iniciativa de forma plena y directa al Gobierno, al
Congreso, al Senado y una capacidad de propuesta a las Comunidades Autónomas y a la
iniciativa popular.
El Gobierno, de quien forma parte la mayoría de las leyes, es el impulsor del programa legislativo
de la mayoría parlamentaria. Sus textos presentados deben ser aprobados por el Consejo de
Ministros, pasándose a denominar 'proyectos de ley' (estos disfrutan de prioridad en su
tramitación). Estos proyectos son enviados al Congreso, que inicia la elaboración de las leyes,
acompañado de una exposición de motivos y antecedentes. El procedimiento es preceptivo, no se
puede rechazar, pero sí pueden presentar una reforma los grupos parlamentarios.
– Las Cámaras, sus textos reciben el nombre de proposiciones de ley. La iniciativa pertenece a la
propia Cámara, no a sus miembros individuales, ellos las presentan ante la Cámara y esta
empezará el trámite de la 'toma en consideración'
– En el caso del Congreso, después de esto se empieza la toma en consideración la propuesta de ley
que debe ser presentada por 15 diputados o un grupo parlamentario acompañada de exposición
de motivos y antecedentes. El Gobierno podrá manifestar su opinión sobre la proposición y
debatir en un plazo de 30 días.
– En el caso del Senado, deberá ser presentada 25 senadores o un grupo parlamentario junto con
una exposición de motivos y antecedentes, después se enviará al Congreso donde comienza la
fase de tramitación. El Gobierno no tiene un plazo para manifestar su opinión, puede hacerlo
desde que esta se publica hasta el momento en que sea tomada en consideración.
– La iniciativa popular, ejercida por los ciudadanos. Deberá ejercerse por 500,000 ciudadanos,
excluyendo determinadas materias y con ciertos límites. Deberá ser impulsada por una comisión
promotora que debe encargarse de presentar a la Mesa del Congreso el texto que será objeto de
examen de admisibilidad. Puede ser rechazada si se encuentra en tramitación de proyecto o
proposición de ley sobre el mismo tema, o si es una copia de una iniciativa presentada en la misma
legislatura. Cabe recurso de amparo contra la resolución de la Mesa. En caso de ser admitida, la
comisión promotora dispone de un plazo de 9 meses, prorrogable 3 más, para conseguir las
firmas exigidas. Los gastos ocasionados son compensados por el Estado si alcanza la fase de
tramitación. Tras esto, pasará a la toma en consideración del Congreso.
– Por último, las Comunidades Autónomas tienen una propuesta de iniciativa, pueden solicitar al
Gobierno la adopción de un proyecto de Ley, o al Congreso una proposición de Ley que deberán
defender. Su facultad solo incluye la capacidad de proponer al Gobierno que ejerza la iniciativa
legislativa, siento una propuesta no vinculante que no tiene porqué poner en marcha el
procedimiento. Por otro lado, si decide ir al Congreso, esta tendría una toma en consideración por
parte del mismo, pudiendo defenderlo.
Respecto al propio procedimiento legislativo, regulado en la Constitución como tal. El
procedimiento legislativo por parte de las Cámaras se divide en varias fases: presentación de
enmiendas, estudio de las mismas y elaboración de un informe, discusión y votación del
informe, aprobación del dictamen sometido a discusión en el Pleno. En caso de la disolución de
las Cámaras, todos los asuntos pendientes caducaran, excepto los que constitucionalmente se le
atribuyan a la Diputación Permanente, por tanto, se caduca el trabajo legislativo pendiente,
aunque la nueva Cámara puede recuperar la tramitación, respetando la voluntad de las nuevas
Cámaras.
Comentando la discusión en el Congreso, donde comienza el procedimiento:
– Fase de enmiendas a la totalidad: donde el proyecto o proposición puede verse totalmente
rechazado o sustituido, se presentarán enmiendas (reformas) por parte de los Grupos
Parlamentarios que serán debatidas por el Pleno. Podrán ser enmiendas parciales o a la totalidad
(no pueden presentarse a la totalidad respecto de las proposiciones de ley del propio Congreso ni
las procedentes de la iniciativa popular).
– Fase de comisión: el proyecto o proposición pasa a examen y votación, debatiendo también las
enmiendas que se hayan presentado. Las Cámaras presentan un ponente (informante) que
elaborara un informe sobre el propio texto y sus enmiendas, se elaborara un dictamen que pasa a
ser discutido por el Pleno.
– Fase de Pleno: sometido a discusión y votación, el Pleno deberá pronunciarse sobre el texto
propuesto.
Comentando la discusión en el Senado:
– Una vez aprobado el texto o proposición de Ley por el Congreso, se remite al Senado, este tendrá
un plazo de dos meses para oponerse o para proponer enmiendas. Tendrá lugar una lectura en
comisión y otra en Pleno, para aprobarse el veto o las enmiendas presentadas, con una mayoría
absoluta de la Cámara. Si no presenta ni veto ni enmiendas, el texto será devuelto al Congreso.
En el momento en el que el Senado no éste conforme con el texto aprobado por el Congreso, se
tendrán dos posibilidades, la interposición de veto y la aprobación de enmiendas para modificar
el texto. En el caso de la interposición de veto, se necesitará mayoría absoluta. El Congreso podrá
superar el veto y aprobar el proyecto o proposición por la misma mayoría absoluta exigida al
Senado, o puede dejar transcurrir dos meses y aprobarlo por mayoría simple. Por otro lado, la
aprobación de enmiendas, el Congreso está obligado, a aprobarlas o rechazarlas por mayoría
simple.
Cabe decir que el Senado se utiliza como una Cámara de reflexión, donde se consideran aspectos
determinados.
Por último, comentando su sanción, promulgación, y publicación finalizada la tramitación
parlamentaria y fijado el texto de la ley, se deben cumplir otros requisitos para su entrada en
vigor. La sanción de las leyes es un requisito constitucionalmente necesario, expresa la voluntad
real de aprobación del texto a promulgar. Se trata del deber constitucional del Rey a sancionar las
leyes aprobadas por las Cortes en un plazo de 15 días, sin capacidad de discrecionalidad por parte
del Monarca es un requisito formal y obligado. Por otro lado, la promulgación consiste en el acto
de comprobación y proclamación de que la ley cumple con todos los requisitos
constitucionalmente exigidos, tras la sanción, el Rey procede a la promulgación, pudiéndose
negar si creyese que no se cumplen requisitos constitucionales, dándole un control de las leyes.
Ambos actos, sanción y promulgación, deberán ser refrendados. Respecto a su publicación, que se
produce de forma automática, debe ser ordenada por el Rey, y publicada en el BOE, dando si
incorporación al ordenamiento jurídico. La entrada en vigor se inicia desde la fecha establecida
en la propia norma, el periodo de tiempo desde que la norma ha sido publicada hasta que entra
en vigor, siendo un plazo de 20 días con carácter general, se denomina vacatio legis.
3.2. Los procedimientos legislativos especiales.
Existen dos tipos de procedimientos especiales:
➢ Procedimientos legislativos específicos que la Constitución asocia a un determinado tipo de
normas, se utilizan para la aprobación de las leyes orgánicas, los decretos-leyes, la reforma
constitucional, los Estatutos de Autonomía.
➢ Procedimientos de tramitación parlamentaria especial previsto por la Constitución o por los
Reglamentos de las Cámaras de forma general. Son variantes respecto al procedimiento
legislativo ordinario y pueden venir asociados con el procedimiento legislativo especifico.
• El procedimiento de lectura única en Pleno, de exclusiva previsión reglamentaria, está destinado
a proyectos o proposiciones de ley que por su sencillez o determinadas razones, aconsejan una
única lectura (debate y votación) en el Pleno de la Cámara, sin necesitad de previo debate o de
votación posterior.
• El procedimiento sin paso por el Pleno al constituir una modalidad excepcional del ejercicio de
las Cortes de la potestad legislativa, entendiéndose las Cámaras en pleno. Quedan excluidas de
esto los proyectos o proposiciones de ley que tengan que ver con reforma constitucional, las
cuestiones orgánicas o los Presupuestos Generales del Estado.
• El procedimiento de urgencia supone un acortamiento de los plazos de la tramitación. En el
Congreso corresponde a la Mesa a petición del Gobierno, grupos parlamentarios o una parte de
los Diputados y se reduce a la mitad los plazos. En el Senado, en caso de que un proyecto haya
sido declarado de urgencia, tendrá un plazo de veinte días naturales para enmendarlo o vetarlo.
➢ También pueden mencionarse, aunque no sean procedimientos legislativos, la aprobación de
tratados internacionales puesto que suponen procedimientos parlamentarios para la
incorporación de una norma del máximo rango del ordenamiento jurídico.
3.3. La función presupuestaria.
La función financiera de las Cámaras viene entendida como la potestad de las Cortes para
determinar la estructura de los ingresos y los gastos, basándose en la potestad tributaria y en la
presupuestaria Constituye el principio de legalidad financiera que deriva en la aprobación de los
gastos necesarios para la actuación de los poderes públicos, y en la capacidad de imponer tributos.
– La potestad presupuestaria le da a las Cámaras la facultad de aprobar anualmente las cuentas
del Estado mediante la Ley de Presupuestos. Los Presupuestos Generales del Estado constituyen
la previsión de ingresos y la autorización de gastos anual de los poderes públicos, siendo
fundamental para el funcionamiento del Estado. La Constitución atribuye a
las Cortes el 'examen, enmienda, y aprobación' de los Presupuestos. Esta potestad refleja los
gastos e ingresos anuales, enseñando cualquier ejercicio del poder de enmienda por Parte de las
Cámaras, debiendo haber un equilibrio presupuestario.
La elaboración de los Presupuestos debe ser en el Pleno de la Cámara y quedar fijadas las
cuantías globales de los presupuestos. Los Presupuestos deben estar completos, y tener la
totalidad de los ingresos y gastos del Estado y del sector publico estatal Cabe decir que la
Constitución contiene principios materiales que deben seguir para el ejercicio de la potestad
presupuestaria.
– La potestad tributaria consiste en la capacidad para imponer tributos que imponen sobre los
ingresos y bienes de los ciudadanos. La Constitución la prevé exclusivamente al Estado mediante
ley. La potestad no puede ejercerse mediante la Ley de Presupuestos, pero si permite su
modificación para favorecer la claridad y transparencia financiera.
Al igual que el anterior, existen unos principios materiales a los que están sujetos.
3.4. La función de control al Gobierno.
El sistema parlamentario está asentado sobre la base de la relación de confianza existente entre
el Parlamento y el Gobierno, teniendo el Parlamento unas funciones de control de la actividad
gubernamental. Surgen para y a favorecer la estabilidad gubernamental, para que la
responsabilidad de Gobierno no se vea comprometida.
El Gobierno debe contar con la confianza parlamentaria para mantenerse en el ejercicio, para
mantener esta confianza, está sometido al control de las Cámaras. Se quiere garantizar el apoyo
del parlamento consiguiendo una estabilidad gubernamental. Se presume que esta confianza se
ha roto cuando prospera una moción de censura, rompiendo la relación Gobierno-Parlamento. El
control de amas Cámaras sobre el Gobierno está previsto en el artículo 66, queriendo conocer la
acción del Gobierno, expresar una opinión al respecto y trasladar la opinión pública a ellos. Cabe
decir que no se debe diferenciar la función de control con la exigencia de responsabilidad política
del Gobierno, pues solo se dirige por el Congreso.
3.5. Las técnicas de control permanente al Gobierno.
Las Cortes Generales controlan la acción del Gobierno, esto está regulado tanto en la
Constitución como en los Reglamentos de las Cámaras. Prevén que las Cámaras puedan exigir la
información y documentación que precisen sobre el Gobierno. Puede ser ejercido por el
parlamentario individual. La actividad de control sobre la actividad gubernamental requiere
información sobre su actuación y sus motivos, y se compara, dicha comparación provoca una
opinión publica que va derivada a juzgar la actividad gubernamental. El propio Gobierno también
puede comparecer a las Cámaras, exponer por medio de un representante la materia
determinada y responder a las preguntas.
Las preguntas aseguran el ejercicio del orden parlamentario, pues se reserva un tiempo mínimo
para preguntas e interpelaciones en el Pleno, siendo desde dos horas semanales, hasta una tarde
entera. Se caracterizan porque tienen un objeto concreto y determinado, una situación o una
información. Existen las preguntas a las que se solicita respuesta por escrito en un plazo de 20
días, si no se cumple pasará a ser una pregunta oral en Comisión, contestadas por la Comisión,
estas implican un debate. Por otro lado, las preguntas inicialmente orales en el Pleno, suponiendo
un debate entre el parlamentario y el miembro del Gobierno. La rapidez de respuesta les da un
control del Gobierno en los asuntos de actualidad más efectivo.
Por otro lado, las interpelaciones son expresadas oralmente en el Pleno de la Cámara, pero solo
tratan sobre motivos o propósitos de la política del Ejecutivo en cuestiones de política general.
Tienen un tiempo menor de 10 minutos y un debate menor.
Por último, las Comisiones de Investigación debiendo concurrir una propuesta del Gobierno, de
la Mesa de la Cámara, de los grupos parlamentarios, o una parte determinada de los Diputados
para ocurrir. Cualquier ciudadano puede ser llamado a comparecer sobre ellas, y concluyen con la
elaboración y aprobación de unas conclusiones que se plasman en un Dictamen que ha de ser
sometido a votación en el Pleno.
3.6. Los mecanismos de exigencia de responsabilidad política al Gobierno: La moción de censura
y la cuestión de confianza.
La legitimidad democrática del Gobierno obtenida de en la investidura, atendiendo al programa
político del candidato, se mantiene a lo largo de toda la legislatura (legitimidad de ejercicio) a no
ser que dicha confianza se retire a través de la exigencia de responsabilidad política.
Según el artículo 108 CE, el Gobierno responde en su gestión política ante el Congreso de los
Diputados que tiene el “monopolio” de la facultad de otorgar y retirar la confianza al Gobierno. La
responsabilidad jurídica del Gobierno o de la Administración por el incumplimiento de la ley se
sustanciará ante los Tribunales. La exigencia de responsabilidad política consiste en una
valoración de la gestión en el cargo y sólo podrá ocasionar la revocación (dejar sin efectos) del
gobierno.
La confianza de la Cámara se deposita en el Presidente y la responsabilidad política también se le
exigirá a éste. La responsabilidad política exigida al Presidente afecta a todos los miembros del
Gobierno y, además, el Presidente deberá responder además de la actuación de sus ministros, es
lo que se conoce como responsabilidad solidaria.
La pérdida de la confianza en el Gobierno debe manifestarse expresamente, ya sea porque
prospera una moción de censura propuesta por los miembros de la Cámara o porque no
prospera una cuestión de confianza planteada por el Gobierno para revalidar su legitimidad en
un momento políticamente “delicado”. En ambos supuestos, nos encontraremos en situación de
ruptura de la relación de confianza que debe existir entre el Gobierno y la Cámara.
La moción de censura: Se trata de un procedimiento de carácter extraordinario, que trata la
exigencia de responsabilidad política del Gobierno por parte del Congreso de los Diputados; y con
el que se produce una ruptura eventual de la relación de confianza entre el Congreso y el
Gobierno.
La retirada de la confianza parlamentaria se producía, en el constitucionalismo histórico, con la
pérdida de votaciones de especial relevancia, donde el Presidente del Gobierno presentaba la
dimisión al monarca. Más tarde, el constitucionalismo contemporáneo regula mecanismos
específicos para la retirada de la confianza, que debe producirse de manera expresa a través de la
moción de censura, un procedimiento específico y autónomo.
Según el artículo 113 CE, El Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del
Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura. La moción de
censura deberá ser propuesta al menos por la décima parte de los Diputados (35), y habrá de
incluir un candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno, que puede ser no diputado. En los
dos primeros días del plazo podrán presentarse mociones alternativas, presentando otro
candidato. En caso de que la moción no prospere, los diputados no podrán presentar otra moción
en el mismo período de sesiones.
La moción de censura en el ordenamiento constitucional español es constructiva, donde la
inclusión de un candidato alternativo sea una “moción de sustitución”; y a través del mismo
mecanismo se retira la confianza a un gobierno y se otorga a otro. Así, la consecuencia de la
moción es que el Gobierno presenta su dimisión y el Rey nombra Presidente al candidato
incluido en la moción.
Con respecto su procedimiento distinguimos 4 fases:
1.- La admisión a trámite de la Mesa que vigila el cumplimiento de los requisitos y en el
momento que la moción es admitida, el Presidente pierde su facultad de disolución de las Cortes.
2.- Sobre el período de reflexión antes de la votación, hay un plazo de cinco días entre la
presentación y la votación para dar la oportunidad a otros 35 diputados a presentar una moción
de censura alternativa con otro candidato a la Presidencia (art 176 RC)
3.- La reglamentación del debate de la moción otorga el protagonismo al candidato a la
Presidencia (la moción se asemeja a un discurso de investidura). El debate se centrará sobre el
programa de gobierno del candidato y se entabla entre el candidato y los grupos parlamentarios.
4.- La votación se produce al finalizar el debate y como mínimo, cinco días después de la admisión;
si existiesen varias mociones se votan separadamente; en el caso de que prospere alguna de ellas,
las restantes no se someten a votación. La votación es pública por llamamiento, por lo que debe
conocerse el sentido del voto de los parlamentarios en este tipo de votaciones de especial
trascendencia.
La cuestión de confianza:
La cuestión de confianza es ejercida por el Gobierno que busca el fortalecimiento de su
legitimidad de ejercicio, por ejemplo con un Gobierno debilitado políticamente; y supone la
propuesta de renovación, a iniciativa del Presidente del Gobierno, de la confianza existente entre
el Congreso de los Diputados y el Gobierno. A efectos de responsabilidad política, la actuación del
Gobierno es solidaria, por lo que la cuestión de confianza supone el enjuiciamiento político del
Gobierno en su conjunto.
La cuestión de confianza debe girar en torno a un programa político o a una declaración de
política general. A diferencia de lo que ocurre con la moción de censura, sólo se necesita la
mayoría simple para que la confianza se entienda otorgada. Si no se alcanza ésta, el Gobierno
debe presentar su dimisión, abriéndose entonces el procedimiento de investidura.
La iniciativa de la cuestión de confianza corresponde al Presidente del Gobierno, previa
deliberación del Consejo de Ministros.
Los efectos de esta confianza suponen que el Gobierno se ve políticamente reforzado, en caso de
recibir el apoyo de las Cortes; en caso de perder, existe obligación de presentar la dimisión ante
el Rey y acto seguido, se abrirá el procedimiento de investidura. Sin embargo, el Gobierno
conserva sus funciones, aunque pierde la capacidad de disolver las Cámaras, hasta la investidura
del siguiente candidato. El Presidente que pierde la cuestión no puede ser propuesto por el Rey
para su nueva investidura. Luego, su procedimiento:
- La cuestión de confianza se presenta a la Mesa acompañada de certificación del Consejo de
Ministros. En el escrito se exponen las razones por las que el Gobierno plantea la confianza.
- El debate se desarrolla conforme a las reglas establecidas para la sesión de investidura,
donde el Presidente del Gobierno ocupa un lugar central, convocará al Pleno y expondrá a la
Junta de Portavoces el escrito de la Mesa
- La votación es pública por llamamiento y debe celebrarse, como mínimo, después de 24
horas desde su presentación.
- Se aceptará la confianza con la mayoría simple de los Diputados y cualquiera que sea el
resultado de la votación, el Presidente del Congreso lo comunicará al Rey y al Presidente del
Gobierno.
Tema 4- EL GOBIERNO
4.1. Configuración constitucional del Gobierno.
La Constitución, en su titulo IV, del Gobierno y de la Administración, regula la estructura y
funciones del Gobierno como órgano constitucional diferenciado y con entidad propia. El origen
del constitucionalismo atribuía el poder legislativo a las Cámaras y el poder ejecutivo al Rey, quien
lo ejercía por medio de sus ministros, progresivamente se fue perfilando al Gobierno como una
institución diferenciada que seguía sin tener reflejo constitucional. Después, por el Real Decreto
del 19 de noviembre de 1823, tuvo algo de trascendencia constitucional, pero casi nula. La
Constitución de la Segunda República fue la que reconoció expresamente al Gobierno como
órgano distinto de la Jefatura de Estado. La actual Constitución refleja la realidad política y
jurídica, que delimita claramente la figura y funciones propias del Rey y la del Gobierno como
órganos constitucionales distintos y separados. El Rey no forma parte del Gobierno, ni es titular
de la función ejecutiva, por tanto no se puede hablar del 'Gobierno del Rey' si no del 'Gobierno de
la Nación'. Gobierno y Rey se configuran como órganos constitucionales distintos, sin prejuicio de
sus especiales relaciones, que supone una estrecha colaboración entre ellos.
La regulación constitucional referida a aspectos estructurales y de función del Gobierno se refiere
a los artículos del 97 al 102, que permiten una mayor flexibilidad de los elementos básicos del
Gobierno para adaptarlos a distintas necesidades, aunque no por ello se debe utilizar solo la
Constitución, pues esta también se refiere a otras leyes que completen su estructura. En otros
países esto no es así, se hace de forma unitaria.
4.2. Composición, formación y cese del gobierno.
Composición:
Según el Artículo 98: “El Gobierno se compone del Presidente, de los Vicepresidentes en su caso, de
los Ministros y de los demás miembros que establezca la ley”. La previsión constitucional relativa a
la composición del gobierno es de carácter muy general: se deja intencionadamente abierta la
posibilidad de que a través de otras normas jurídicas la composición varíe y se adecue a las
necesidades de cada Gobierno.
El número de Ministros y las competencias de los ministerios podrán ir variando mediante
normas jurídicas de carácter reglamentario. El Presidente del gobierno podrá mediante Real
Decreto determinar libremente el número, denominación y competencias de los departamentos
ministeriales. En el caso de que se integre en el Gobierno a miembros distintos de los ministros,
las normas jurídicas que lo determinen deberán ser obligatoriamente leyes.
El Gobierno, es un colectivo que actúa colegiadamente en el Consejo de Ministros. Además cada
uno de sus miembros, individualmente considerado, es un órgano constitucional: Presidente,
Vicepresidente y Ministros.
• El Consejo de Ministros: El Gobierno es un órgano “pluripersonal” y colegiado, y el Consejo de
Ministros es el “órgano plenario del Gobierno”. Sobre la actuación colegiada del Presidente,
Vicepresidente(s) y Ministros, los acuerdos son tomados por el conjunto de los miembros del
Consejo tras deliberación. Este órgano colegiado no actúa conforme al procedimiento
administrativo para la adopción de sus acuerdos: la naturaleza política de muchas de sus
decisiones deja una amplia autonomía al Consejo para adoptar sus acuerdos. El Consejo de
ministros actúa con una responsabilidad política colectiva, por lo que no se permiten los votos
particulares. Las reuniones del Consejo de ministros están apoyadas por el trabajo de la Comisión
General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (prepara las sesiones) y por el Secretariado del
Gobierno (apoyo administrativo).
• El Presidente del Gobierno: Es un órgano unipersonal que goza de una posición de superioridad
respecto del Gobierno y de cada uno de sus miembros, por lo que no es un simple coordinador de
los Consejos de Ministros. Destaca por su importancia en la dirección presidencial, el mismo
depende de la existencia del Gobierno y el Gobierno depende de la existencia del Presidente.
-El nombramiento (art. 99 CE): la preeminencia del Presidente se basa en que es el único miembro
del Gobierno que goza de la confianza parlamentaria. El Presidente es el único miembro del
Gobierno que se somete a la investidura parlamentaria, con su programa de Gobierno. Los
ministros son nombrados después de que el Presidente obtiene la confianza, con absoluta
discrecionalidad (art. 100 CE). Además, la responsabilidad política sólo puede ser exigida por el
Parlamento al Presidente, único miembro del gobierno al que se otorga la confianza.
El Presidente del Gobierno tiene encomendada expresamente la dirección de la acción del
Gobierno, la coordinación de sus miembros y impulsa la actividad del Consejo de Ministros.
Tiene la facultad exclusiva para, nombrar y cesar ministros, convocar un referéndum, plantear
una cuestión de confianza, disolver las Cortes y plantear un recurso de inconstitucionalidad.
Aunque sean actos del Presidente, en algunos supuestos se exige la deliberación previa del
Consejo de Ministros. Cuenta con órganos de apoyo específicos para su gestión: secretariado del
Gobierno (asistencia administrativa al Presidente y al Consejo); Secretaría General de la
Presidencia y Gabinete de la Presidencia (órganos dependientes del Presidente que le asisten
políticamente)
• El Vicepresidente: La existencia de uno o varios Vicepresidentes depende de la voluntad del
Presidente del Gobierno de turno. A falta de previsión constitucional, deberá fijarse en cada caso
cuáles son las competencias de este órgano. Normalmente, el Vicepresidente primero sustituye
al Presidente en el Consejo de Ministros en caso de ausencia y coordina los trabajos del Gobierno
a través de la Presidencia de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios.
• Los Ministros: Los ministros son miembros del Gobierno a los que se asigna la dirección de un
departamento ministerial. No obstante, el Presidente del Gobierno puede nombrar a “ministros
sin cartera”, que participará en las deliberaciones del Consejo de Ministros pero
que no dirigirá ningún departamento ministerial. También existen determinados ministros
encargados de una función específica pero que no se corresponde con la dirección de un
departamento propiamente dicho (ejemplo: Ministro portavoz). El nombramiento del Ministro
corresponde formalmente al Rey (acto reglado) a propuesta del Presidente mediante Real
Decreto del Presidente.
Los ministros tienen encomendadas funciones de carácter administrativo en cuanto que dirigen a
una sección de la Administración General del Estado; además, los ministros contribuyen a la
dirección política del país en cuanto que son miembros del Consejo. “El ministro actúa así como
auténtico puente entre la política y la administración”
La formación del Gobierno:
El Gobierno de España se forma a través de la investidura parlamentaria del Presidente del
Gobierno (art. 99 CE). Con este proceso el que el Congreso de los Diputados otorga la confianza a
un candidato propuesto por el Rey entre los líderes políticos tras las elecciones generales. La
investidura se puede producir tras cada renovación electoral del Congreso de los Diputados, tras la
pérdida de la confianza parlamentaria (cuestión de confianza), tras la dimisión o fallecimiento del
Presidente de Gobierno.
• Fase inicial o de propuesta: el Rey, tras oír a los representantes de las distintas fuerzas políticas
que obtienen representación en el Parlamento (estén constituidas o no en grupos
parlamentarios), propone al Congreso un candidato a través del Presidente de la Cámara (el
Presidente del Congreso refrenda la propuesta del Rey)
• Fase de investidura: (art. 99 CE) El candidato así propuesto debe exponer su programa político y
solicitará la confianza ante la cámara, abriéndose a continuación un debate con participación de
los representantes de los Grupos Parlamentarios. Después de cada renovación del Congreso de los
Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta
con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a
través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno. Para
ser investido con la confianza parlamentaria y poder ser nombrado Presidente, el candidato
necesita obtener el voto favorable de la mayoría absoluta de los Diputados. Si no la obtiene, se
procede a una segunda votación, en la que sólo se requiere la mayoría simple. La votación debe
ser pública por llamamiento. Si tampoco así se logra la confianza, deben tramitarse propuestas de
nuevos candidatos, siguiendo el mismo procedimiento. En el caso de transcurrir dos meses desde
la primera votación de investidura sin que el Congreso haya elegido Presidente del Gobierno, el
Rey disuelve las dos Cámaras y convocar nuevas elecciones
• Fase de nombramiento de los ministros: La elección de los Ministros y demás miembros del
Gobierno no corresponde a la Cámara, sino al propio Presidente del Gobierno, quien propone
libremente al Rey su nombramiento y cese (artículo 100 CE). Nombramiento mediante Real
Decreto del Presidente.
También la formación del Gobierno puede surgir como consecuencia de la moción de censura.
El cese de Gobierno:
El cese colectivo es tratado en el artículo 101 CE, en el que se dice que el Gobierno cesa tras la
celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza parlamentaria
previstos en la Constitución, o por dimisión o fallecimiento de su Presidente.
En estos supuestos el gobierno sigue en funciones para evitar un vacío de poder, el Gobierno
cesante continuará en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno. Esta situación
temporal provoca determinadas limitaciones pues el Gobierno en funciones deberá limitarse a
despachar los asuntos ordinarios y se abstendrá de adoptar cualquier otro tipo de medidas
Cabe señalar que existen algunas limitaciones expresas en relación al Presidente del Gobierno en
funciones, que no podrá ejercer las siguientes facultades: proponer al Rey la disolución de alguna
de las Cámaras o de las Cortes Generales; plantear la cuestión de confianza; o proponer al Rey la
convocatoria de un referéndum consultivo. Al Gobierno en funciones, que no podrá ejercer las
siguientes facultades: aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado; o
presentar proyectos de ley al Congreso de los Diputados o, en su caso, al Senado.
Por otro lado, las delegaciones legislativas otorgadas por las Cortes Generales quedarán en
suspenso durante todo el tiempo que el Gobierno esté en funciones como consecuencia de la
celebración de elecciones generales.
El cese individual de los ministros es tratado en el artículo 100 CE en el que se dice que el
Presidente del podrá cesar o separar a los demás miembros del Gobierno. El Presidente es el
único que ejerce esta facultad discrecionalmente mediante Real Decreto del Presidente del
Gobierno. No obstante, podría plantearse una moción de reprobación del Parlamento contra
determinado ministro. En este caso, la legitimidad de este miembro quedaría políticamente
afectada pero el Presidente no está obligado jurídicamente a formalizar el cese.
4.3. El estatuto de los miembros del Gobierno.
Dentro del ordenamiento español, los miembros del Gobierno disponen de un status peculiar,
que incluye una serie de derechos y obligaciones que singularizan su posición en relación con el
resto de ciudadanos, estos derechos y obligaciones están regulados tanto en la Constitución como
en otras normas legales o reglamentarias. La Constitución en su articulo 98 , se remite e la propia
ley para la regularización del estatuto de los miembros del gobierno, pero en la practica se
incluyen otras disposiciones legales.
Desde el punto de vista administrativo, la Constitución se refiere al status ministerial, puesto que
la propia Constitución establece que los miembros del gobierno no podrán ejercer otras
funciones representativas que las propias del mandato parlamentario, por tanto se admite que
los ministros puedan ser también miembros de las Cámaras.
Desde el punto de vista penal, los miembros del gobierno gozan de una especial protección,
puesto que el Código Penal tipifica como delito toda coerción de la libertad de los ministros
reunidos en el Consejo, así como las injurias y amenazas al Gobierno. También se extiende esta
protección a los ministros individualmente considerados.
Desde el punto de vista procesal, se establece un fuero especial para ellos en materia penal, la
Constitución prevé que la responsabilidad criminal del presidente y de los demás miembros del
Gobierno habrá de exigirse ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. La Ley de
Enjuiciamiento Criminal establece que los miembros del Gobierno dispondrán de un régimen
peculiar para restar declaración ante órganos judiciales puesto que también podrán prestar
declaración por escrito, en su domicilio, o en despacho oficial. Los miembros del Gobierno tienen
su derecho y obligación de guardar secreto sobre materias cuya divulgación pudiera resultar en
grave perjuicio de la seguridad interna o externa del Estado, y da la posibilidad de que se declaren
ciertas materias como materias clasificadas (secretas o reservadas) donde tienen la obligación de
guardar secreto y no pueden ser obligados a declarar como testigos, esto también se extiende a
las deliberaciones del Consejo de Ministros.
4.4. Las funciones del Gobierno.
La Constitución encomienda al Gobierno y sus órganos una multiplicidad de tareas y funciones
sobre materias muy diversas. Estas tareas están recogidas en el artículo 97 de la CE, que sintetiza
las funciones esenciales del Gobierno, que vienen a ser: la dirección de la política interior y
exterior, de la Administración civil y militar, y de la defensa del Estado; el ejercicio de la función
ejecutiva; y la potestad reglamentaria. Entonces, podemos afirmar que la función ejecutiva del
Gobierno, no es su única función, sino que es titular de un conjunto amplio de funciones que le
atribuye la Constitución como órgano constitucional y como sujeto director de una extensa
estructura organizativa. En muchas ocasiones, estas funciones no son mandatos, sino actividades
innovadoras. Además de ejecutar leyes, el Gobierno es el encargado de la dirección política, por
lo que estas funciones, le permiten a este órgano fijar los objetivos y metas de la acción
coordinada de los poderes públicos; de coordinar y supervisar el aparato de la Administración.
Hay que tener en cuenta que la enumeración constitucional de las distintas funciones, no significa
que se encuentren de limitables entre sí, sino que están interrelacionadas, puesto que el ejercicio
de una supone el ejercicio de otra. El cumplimiento de las tareas materiales del Gobierno supone
el ejercicio simultáneo de actividades directivas, ejecutivas y normativas-reglamentarias, por lo
que las funciones del Gobierno son complejas, y en ellas se integran varios elementos.
Entre ellas, las funciones mas importantes son la función de dirección y la función ejecutiva se
ejercen a través de las numerosas competencias e instrumentos que la Constitución pone al
servicio del Gobierno como una iniciativa legislativa privilegiada, la capacidad para aprobar
normas con valor de ley (decretos leyes y decretos legislativos), la potestad reglamentaria, etc.
• La función directiva es trata en el articulo 97 CE, en el que se dice que el Gobierno dirige la política
interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. La Constitución atribuye
diversas funciones y tareas a los distintos órganos constitucionales, pero esta norma prevé que un
órgano constitucional, el gobierno, que además de las funciones específicas que se le otorga,
dispondrá también de una función directiva, el llamado poder ejecutivo. En consecuencia, el
Gobierno deja de ser un mero ejecutor de la voluntad del Parlamento, expresada a través de la
Ley, y pasa a coordinar, impulsar y orientar al resto de órganos constitucionales para llevar a
cabo su programa. Por ende, la función directiva consiste en fijar metas a los otros órganos
constitucionales, para que prevean las formas de alcanzar sus objetivos. Por ello, el papel del
Gobierno presenta dos dimensiones: como ejecutor de decisiones de otros y como director,
ejerciendo una función impulsadora sobre los demás poderes del Estado.
En el ámbito de la política interior, la función directiva del Gobierno se manifiesta en las
atribuciones que la Constitución le otorga en relación con los demás poderes del Estado. Esto no
significa que exista una primacía del poder ejecutivo, sino que el Gobierno dispone de la
capacidad de la iniciativa frente a estos poderes, orientando su actuación. Determinadas
facultades-competencias otorgadas por la Constitución al Gobierno, reflejan la posición
privilegiada del gobierno respecto a otros órganos. Así, el Gobierno tiene asignadas las siguientes
competencias para llevar a cabo la función de dirección de la política interior o del país:
▪ La disolución de las Cámaras, pues el Presidente del Gobierno, previa consulta del Consejo de
Ministros, podrá disolver una o ambas Cámaras mediante Real Decreto.
▪ Una iniciativa legislativa privilegiada, ya que su proyecto de ley, se tramita con preferencia.
▪ A pesar de que el Gobierno no es titular de la función legislativa, la Constitución le concede la
potestad extraordinaria para dictar normas con fuerza de ley.
▪ La potestad para dictar normas con fuerza de ley en situaciones de urgencia, que serían los
decretos leyes. El Gobierno, que está capacitado para actuar con mayor celeridad en caso de
situaciones excepcionales. El Tribunal Constitucional entiende que la exigencia de “extraordinaria
y urgente necesidad” no exige la concurrencia de una situación de especial excepcionalidad sino
que se puede extender a otras situaciones imprevistas de menor gravedad.
▪ El Referéndum facultativo convocado por el Rey, a propuesta del Presidente del Gobierno y previa
autorización por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados.
▪ También existen otras facultades de dirección política, ya que el Gobierno tiene la facultad de
nombrar a dos miembros del Tribunal constitucional, iniciar los procesos constitucionales y para
nombrar al Fiscal General del Estado, etc.
Se considera la política exterior como un elemento fundamental como un elemento fundamental
dentro de las funciones constitucionales, ya que las relaciones exteriores en todo los ámbitos
(económico, político, cultural etc) son un elemento esenciales en todo país, en un mundo
intercomunicado e interdependiente; y más en el caso de España, ya que se encuentra relacionada
a unidades supranacionales como la UE. Con respecto, la dirección política exterior, que la
Constitución otorga al Gobierno, la actuación de este órgano representa al Estado en el ámbito
internacional, operando en distintos niveles: el Nivel diplomático, dirección de la administración
exterior del Estado; y el Nivel normativo, dirección exterior que implica la facultad del Gobierno
para concluir tratados con fuerza normativa interna. Por tanto, se trata de una función muy
amplia, teniendo en cuenta que la política exterior tiene varias manifestaciones, aunque en
algunas funciones, los otros órganos del Estado pueden intervenir.
También las fases de negociación y conclusión de tratados con otros Estados son de competencia
exclusiva del Gobierno. No obstante, el poder legislativo intervendrá para la autorización y para
convalidar posteriormente determinados tratados mediante ley orgánica con la que se atribuye a
la organización internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución; o ley
ordinaria con la deriva la autorización de las Cortes G para los tratados y convenios.
El Gobierno sólo deberá informar a las Cortes en el resto de tratados internacionales, pero el
Consejo de Estado emitirá un dictamen para determinar, en caso de dudas, si es o no necesaria la
autorización de las Cortes. Determinadas normas jurídicas aprobadas en el seno de las
Comunidades Europeas (los reglamentos) tienen un efecto directo, por lo que no se someterán a
control parlamentario.
• La dirección de la defensa del Estado es competencia exclusiva del Estado. Así, como otras
funciones directivas del Gobierno, este comparte la dirección de la defensa con otros órganos
estatales, con la Corona y las Cortes atribuciones constitucionales respecto a la defensa. El Rey es
el mando supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que ejerce una función simbólica; y las Cortes
desarrollan la política de defensa haciendo uso de su potestad legislativa: “Las Cortes Generales
debatirán las líneas generales de la política de defensa y de los programas de armamentos con las
correspondientes inversiones”
Sin embargo la dirección efectiva de las fuerzas armadas, configurada como un poder civil, está
encomendada al Gobierno, pues los miembros de la administración militar quedarán supeditados
al mando efectivo del Gobierno. Dentro del Gobierno son el Presidente y el titular del Ministerio
de Defensa los que acaparan la función directiva y es importante la coordinación con el
Ministerio de Asuntos Exteriores; y dichos sujetos serán los que traten de velar por la defensa
nacional.
El Presidente ejerce una especial autoridad en materia de defensa, ya que le corresponde
“ordenar coordinar y dirigir la actuación de las fuerzas armadas”; además, le corresponde “la
dirección de la guerra, la formulación de las directivas para las negociaciones exteriores y la
definición de los grandes planteamientos, tanto estratégicos, como de la política militar”. El
Gobierno se asiste de un órgano de carácter militar (Junta de Defensa Militar) para determinar la
política de defensa.
Esta atribución estatal está vinculada a dos funciones gubernamentales: la dirección de la política
exterior y la dirección de la Administración militar. A pesar de esta relación, las actividades son
independientes, pues hay aspectos de la política exterior que no pertenecen al ámbito de la
defensa, y algunas actuaciones de la defensa son contra los enemigos internos al orden
constitucional; y la Administración militar constituye un instrumento de la política militar.
• La dirección de la Administración civil y militar es imprescindible para que el Gobierno desarrolle
sus funciones encomendadas por la Constitución, pues la actividad gubernamental requiere de las
instancias administrativas, que proporciona la información necesaria para diseñar los objetivos y
los medios para alcanzarlos. A pesar de que ambas instituciones están vinculadas al poder
ejecutivo, la Constitución diferencia el Gobierno y la Administración como entes distintos. Así, en
la Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado se establece que
los ministros y secretarios del Estado son los órganos superiores de la Administración, y que la
conexión entre el Gobierno y la Administración es la figura del ministro. Por ende, el Gobierno
dirige y la Administración administra, y el ministro sería el lazo de unión entre ambos.
• La función ejecutiva y la potestad reglamentaria son tratados en el ar 97 CE, según el cual, el
Gobierno ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y
las leyes. Así, un gran número de disposiciones legislativas, solo cobran importancia si son
ejecutadas por el poder gubernativo, que las ejecuta mediante el aparato administrativo. Dentro
de la clásica división de poderes, la función ejecutiva ha sido siempre encargada al Gobierno. El
Gobierno es investido desde la Constitución con la facultad de ejecución de la ley, expresión de la
voluntad general. Para llevar a cabo este cometido, la Constitución otorga al Gobierno la
capacidad para crear determinadas normas jurídicas, de carácter secundario, es decir,
jerárquicamente sometidas a la ley (principio de jerarquía normativa) , y nos referimos a la
potestad reglamentaria como la facultad para dictar reglamentos.
Generalmente, la ley es una norma abstracta que establece las líneas generales y que necesita de
una mayor concreción. En estos casos el gobierno está facultado constitucionalmente para
adoptar reglamentos ejecutivos, que son un complemento de la regulación legal que resulta
indispensable por motivos técnicos o para optimizar el cumplimiento de las finalidades propuestas
por la Constitución o por la propia ley. Los reglamentos del Gobierno están sometidos en todo
momento al principio de legalidad y al control de los Tribunales ordinarios. La potestad
reglamentaria ejecutiva es normalmente ejercida por el Gobierno en conjunto, a través del Real
Decreto del Gobierno. No obstante, el Presidente del Gobierno podrá dictar, a título individual, el
Real Decreto del Presidente del Gobierno, en el caso del nombramiento de ministros, de
disolución de las Cortes, etc. Por otro lado, los Ministros podrán ejercer la potestad reglamentaria
dentro del ámbito de sus competencias a través de las Órdenes Ministeriales. Cabe decir que
existen otras normas emanadas de órganos administrativos inferiores, llamadas resoluciones y
circulares, que se encargan de organizar el trabajo administrativo y que no pueden ser
consideradas parte de la potestad reglamentaria del Gobierno.
4.5. La Administración pública.
El instrumento fundamental por el cual se llevan a cabo las funciones del Gobierno es la
Administración Pública, siendo una organización compleja que tiene como finalidad gestionar la
acción del Estado sometiéndose a un régimen jurídico particular. Se establecen las bases jurídicas
de la acción administrativa en los artículos 103 al 107.
El hecho de que el Estado sea un 'Estado social' trae consigo unas dificultades a la hora de cumplir
sus funciones, puesto que deben promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del
individuo y de los grupos en que se integra sea reales y efectivas; remover los obstáculos que
impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida
política, económica, cultural y social. Por eso, el Estado social y democrático de Derecho, por tanto
se utilizaran otros instrumentos para determinadas ocasiones.
4.6 Los principios constitucionales sobre la Administración.
Los principios básicos de la organización y funcionamiento de la Administración Pública se
desarrollan también el la Ley Orgánica de la Organización y Funcionamiento de la Administración
General del Estado. Se clasifican en varios grupos:
– El sometimiento de la Administración del ordenamiento jurídico: siendo el principio
constitucional básico relativo a la Administración Publica, puesto que la Administración se
encuentra sometida a la ley y al Derecho, la Administración debe someterse a los poderes
públicos, a la Constitución, y al resto del ordenamiento jurídico, manifestando el Estado del
Derecho. Estando sujeta al ordenamiento jurídico, es decir, a todo el sistema de fuentes
(Constitución, normas con fuerza de ley, reglamentos, etc.). El sometimiento al ordenamiento
jurídico debe ser pleno, es decir, no existen zonas de actuación inmunes a esa dependencia del
ordenamiento, aunque existe discrecionalidad para las actuaciones. Por ultimo, esta sometimiento
al principio de legalidad implica que puede ser controlada jurídicamente por los jueces y
tribunales.
– Administraciones Públicas y estructura del Estado: corresponde a los poderes centrales
determinar las lineas del régimen jurídico de las distintas Administraciones, de los funcionarios y
de sus reglas de actuación. Esto se encuentra regulado en la ley 30/92.
– Organización y estructura de las Administraciones Públicas: se formulan una serie de principios
relativos a la organización y estructura de la Administración regulados en el articulo 103 de la
Constitución. Estos principios tienen carácter general, de forma que se imponen a todas las
Administraciones Públicas, tanto la del Estado como las territoriales.
• Principio de jerarquía- Siguiendo una organización piramidal jerárquica, la administración general
del estado queda dirigida por el Gobierno, a esta le siguen distintas ramas que coinciden con cada
uno de los Ministerios y después otras múltiples subdivisiones provocando numerosos órganos
administrativos. Esta linea jerárquica es la que determina la toma de decisiones y en el ejercicio.
• Principio de descentralización- siendo un criterio de acercamiento de la toma de decisiones y de
la actuación administrativa al ciudadano mediante técnicas jurídicas de distinta naturaleza, siendo
característica la descentralización funcional (creando Administraciones especiales para prestar
determinados servicios).
• Principio de desconcentración- siendo la necesidad de acercar la toma de decisiones y la gestión
administrativa a los ciudadanos, a diferencia del anterior, la desconcetracion solo se proyecta
sobre una única Administración.
• Principio de coordinación- se exige a la Administración Pública que posea una organización
coordinada y actué también respondiendo a ese mismo principio para el correcto funcionamiento
de la misma.
• Principio de legalidad orgánica- supone que los órganos de la Administración del Estado son
creados, regidos, y coordinados de acuerdo con la ley, de esta manera el legislador la convierte en
democrática. Los criterios de la organización administrativa son dictados por las Cortes, siempre
bajo el imperio de la Ley.
– Principios relativos a la acción administrativa:
• Principio de objetividad- la Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales,
siendo también denominado el principio de neutralidad donde se manifiesta la imparcialidad de
los funcionarios en el ejercicio de sus funciones. Se determina que la objetividad de la
Administración en el Estado supone que debe actuar sometida bajo las directrices del Gobierno, es
decir, la Administración es un elemento de gestión de la política que cada caso determine el
gobierno pero su acción debe someterse al imperio de la ley teniendo como limite el propio
ordenamiento jurídico.
• Principio de eficacia- se exige que la Administración sea eficaz, siendo un deseo sobre la forma y
el resultado de la acción administrativa. La acción administrativa debe ser eficaz y eficiente, es
decir, hacerlo bien y hacerlo de la manera mas económica posible.
• Principio de participación del ciudadano- establecido en el articulo 105 de la CE, es la idea general
de la participación del ciudadano en la Administración.
• Principio de responsabilidad de la Administración- siendo consecuencia del principio de
sometimiento de la Administración al ordenamiento jurídico, la actuación administrativa puede
generar daños en los bienes y derechos de los ciudadanos, lo que obliga a que dichos daños sean
debidamente indemnizados por la propia Administración.
– El régimen de los funcionarios públicos: los funcionarios se encuentran sometidos a un régimen
jurídico particularmente establecido, la Constitución introduce unas reglas generales sobre el
estatuto jurídico de los funcionarios públicos donde se mencionan las condiciones de acceso a la
función publica; la habilitación constitucional para establecer una regulación especial del régimen
de los funcionarios públicos; el sistema de incompatibilidades de los funcionarios públicos; la
garantía de su imparcialidad en el ejercicio de sus funciones; o la propia necesidad de que este
régimen se determine mediante ley.
– Previsiones sobre determinadas Administraciones Públicas: Se establecen algunas reglas
determinadas sobre ciertas Administraciones Públicas, como el complemento necesario para el
ejercicio de la función jurisdiccional en la Administración de Justicia, o la vinculación a los
titulares de autonomía de las Administraciones territoriales, o en el caso de las Fuerzas Armadas.
Tema 5- EL PODER JUDICIAL Y EL MINISTERIO FISCAL.
5.1 La configuración constitucional del Poder Judicial.
El Estado constitucional tiene como base la separación de poderes, la división material de las
funciones: la función de aprobar las leyes (legislativa), la de ejecutar los mandatos o contenidos
en estas leyes (ejecutiva), y la de resolver conflictos que pudieran suscitarse en la aplicación e
interpretación de las leyes (judicial). Esto tiene como función asegurar un principio de
especialización e intentar aumentar la eficacia en la realización de la función. Cada una de estas
tres funciones se le atribuye a diferentes órganos (legislativa al Parlamento, ejecutiva al
Gobierno, y judicial al poder judicial, siendo una conjunto de órganos que resuelven los conflictos).
El poder judicial esta compuesto por aquellos órganos que tienen atribuida la función
jurisdiccional. Tiene una composición diferenciada, puesto que se atribuye a varios órganos,
siendo un poder difuso.
Su identificación es sencilla, puesto que deriva del ejercicio de la función constitucionalmente
atribuida, la función jurisdiccional. La justicia de administra por jueces y magistrados integrantes
del poder judicial, por tanto el hecho de administrar justicia es la propia función jurisdiccional, por
tanto los titulares que no ejercen la función jurisdiccional, no son integrantes del poder judicial (ni
siquiera el órgano de gobierno del poder judicial, el consejo general del poder judicial, forma parte
del poder judicial, pues no tiene la función jurisdiccional).
Cabe destacar al poder judicial de la Administración de justicia, siendo el primero un poder del
Estado, y el segundo un órgano subordinado al poder judicial, es un conjunto de medios personas
y materiales que mejoran el cumplimiento del propio poder (secretarios judiciales, médicos
forenses, o medios materiales en si). Como igualdad entre ambas, el poder judicial es un poder
del Estado que administra justicia, que además es una actividad prestacional del Estado, un
servicio publico. La Administración de justicia es una actividad prestacional que ayuda al buen
funcionamiento de los servicios públicos en general (abogado de oficio). Por tanto se da una
doble característica del poder del Estado y del servicio publico de la Administración de Justicia.
5.2. El Poder Judicial, la función jurisdiccional y la Administración de Justicia.
La función jurisdiccional consiste en juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en todo tipo de
procedimientos, incluyendo la capacidad de hacer efectiva la resolución judicial y de tener las
facultades precisas para conseguir que se ejecute.
Las características básicas del ejercicio de la función jurisdiccional son la unidad, la totalidad, la
exclusividad, y la responsabilidad.
– La unidad esta recogida en la Constitución respecto de la función jurisdiccional propiamente
hablando y respecto de quienes desempeñan esa función, ya que jueces y magistrados formaran
un cuerpo único. Cabe destacar que por esto, la división territorial en Comunidades Autónomas,
no afecta al poder judicial, que es único en toda España. También excluye a todo Tribunal que no
este integrado en la estructura del poder judicial, eliminando tribunales especiales, también
elimina a la propia administración, que no podrá imponer sanciones respecto a este poder.
Como una excepción encontramos la jurisdicción militar, puesto que deberá limitarse al ámbito
estrictamente castrense (del ejercito), por tanto se conoce como integrante del poder judicial del
Estado.
– La totalidad deriva directamente de la Constitución, que garantiza la tutela judicial ejecutiva,
expresando un principio del control de la potestad reglamentaria. La jurisdicción se extiende a
todas las personas, a todas las materias y a todo el territorio español sin que quepan excepciones
ni por razón de la persona ni por razón de la materia ni por razón del territorio. Ademas, los
órganos del poder judicial, jueces y magistrados, deberán resolver en todo caso los asuntos de
que conozcan, por tanto se completa un sistema cerrado que encuentra que cualquier pretensión
dirigida contra cualquier persona, tendrá siempre un órgano judicial para conocer de ella y
resolverla.
– La exclusividad se interpreta como la función jurisdiccional reservada exclusivamente a jueces y
magistrados, y por otro parte, los jueces y magistrados no pueden realizar mas funciones que la
jurisdiccional y las que se les atribuya, evitando que las demás funciones dificulten el ejercicio de
la función jurisdiccional, y pudiendo ejecutar otras cuando el legislador lo considere conveniente.
– La responsabilidad, los jueces y magistrados no están sometidos a ninguna responsabilidad
política, la única forma de control a que están sometidos es a la derivada de los recursos que se
interpongan contra sus resoluciones ante otros órganos. Por otro lado, la responsabilidad
disciplinaria solo será en caso de incumplimiento de sus deberes como jueces. Por ultimo la
responsabilidad civil, genera una responsabilidad estatal.
En resumen, la única forma real de responsabilidad de los jueves y magistrados por el ejercicio de
su función se traduce en la responsabilidad penal, es decir, en el delito de prevaricación, el delito
de dictar una resolución injusta sabiendo que esta es injusta.
5.3 La posición constitucional del Juez: independencia, inamovilidad y sujeción a la legalidad. El
Estatuto de Jueces y Magistrados.
El Juez debe ser imparcial, independiente, y debe cumplir la legalidad vigente para poder juzgar y
hacer ejecutar lo juzgado de manera correcta.
– Imparcialidad: dentro del contenido de la función jurisdiccional esta la de resolver conflictos entre
los ciudadanos y los poderes públicos, para esto es necesario la función de imparcialidad para
garantizar que la aplicación del Derecho y la interpretación de las normas corresponde a a quien
que puede resolver con imparcialidad. Siendo un rasgo fundamental que caracteriza ej ejercicio
de la función jurisdiccional, debería ser una característica básica de todos y cada uno de los jueces
y magistrados, para esto se ayuda a jueces y magistrados con unas ciertas garantías que aseguran
la imparcialidad de quien va a juzgar y hacer ejecutado lo juzgado.
– Independencia: los integrantes del poder judicial adoptan sus resoluciones en base al Derecho, sin
que reciban ordenes, instrucciones, sugerencias, etc, relativas al hecho juzgado, la norma jurídica
a aplicar, o el sentido que debe adoptar a la norma, es decir, está sometido al imperio de la ley,
ninguna voluntad distinta de la que el legislador ha plasmado en la ley puede imponerse al juez.
Siendo independiente y de sujeción exclusiva, sometidos a la Ley, a la Constitución, y a
Reglamentos, los jueces y tribunales los aplicaran conforme a la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional.
Cabe decir, que esto no conlleva que el juez o magistrado pueda juzgar según su voluntad
personal, creyéndose un creador de derecho, pues solo aplica la Ley sin influencias exteriores.
– Legitimidad: la sumisión a la ley es la base del ejercicio de la función jurisdiccional. La fuente de
legitimidad es la elección popular, directa o indirecta, o la participación directa en la
Administración de justicia a través del jurado.
Por otro lado, cabe comentar el estatuto de jueces y magistrados. La Constitución sostiene su
posición jurídica con garantías y limitaciones que constituyen el estatuto del juzgador. Se
encuentran la mayoría en la Constitución y en la Ley Orgánica del Poder Judicial, teniendo una
reserva de ley especifica.
Expone ciertas garantías entre las que destacan la independencia, la inamovilidad, la sustracción
de toda potestad sancionadora, la inamovilidad relativa (le reserva de ser detenido). Comentando
la inamovilidad, consistente en que los jueces y magistrados no pueden ser separados,
suspendidos, trasladados, ni jubilados por las causas previstas en la ley. Su función es impedir
que la actuación de un juez o magistrado pueda provocarle alguna desventaja en la posición que
ocupan. La Constitución dispone que los jueces no podrán ser removidos de sus puestos sino por
causas legalmente previstas. También recoge las causas de suspensión del magistrado y la perdida
de dicha condición como son la renuncia, la perdida de la nacionalidad, la sanción administrativa,
la condena penal, la incapacidad, jubilación, etc. siendo todas ellas tramitadas por el Consejo
General del Poder Judicial.
También se incorporan ciertas limitaciones y prohibiciones, como por ejemplo pertenecer a
partidos políticos o sindicatos, con el fin de garantizar la apariencia y la imparcialidad del Juez
(obviamente no pueden impedir que tengan su ideología política) y evitar la expresión publica de
su pensamiento; también prohíbe dirigir criticas, o felicitaciones a poderes públicos, o a tener
reuniones publicas que no tengan carácter judicial, etc. Todas ellas para preservar la
imparcialidad del juzgador y asegurar su independencia. También destaca que no podrán
desempeñar otros cargos públicos mientras estén en activo, eliminando todas las actividades
ajenas a la propia función jurisdiccional, solamente la docencia e investigación jurídica o la
producción literaria, artística, científica y técnica. Incluye varias prohibiciones personales como las
relativas al ejercicio de profesiones jurídicas por parte de sus cónyuges o parientes.
5.4 La estructura del Poder Judicial.
La fragmentación es una de las características básicas del poder judicial, aunque sea único, debe
estructurarse de tal manera que permita integrar un único sistema una multiplicidad de órganos.
Se estructura conforme a tres criterios.
El criterio material que supone a división de la jurisdicción en cuando ordenes jurisdiccionales
(civil, penal, contencioso-administrativo, y social) ademas de una Sala para asuntos militares, y una
serie de juzgados para materias especiales y determinadas como el de Menores o el de Violencia
contra la mujer.
El criterio territorial se traduce en la división del territorio nacional en distintas zonas. El estado
se organiza territorialmente en municipios, partidos judiciales, provincias, y Comunidades
Autónomas, coincidiendo con la división administrativa pero añadiendo los 'partidos judiciales'
siendo la unidad territorial organizativa utilizada exclusivamente por el poder judicial compuesto
por uno o varios municipios dentro de la misma provincia. Los partidos judiciales vienen definidos
por la Ley 38/88. A cada uno de los ámbitos territoriales les corresponde un órgano especifico: el
municipio con un Juzgado de Paz, el partido judicial con un Juzgado de primera Instancia e
Instrucción, las provincias con una Audiencia Provincial, Juzgados de lo Penal, de los Social, de lo
Contencioso-administrativo,etc; y las Comunidades Autónomas con un Tribunal Superior de
Justicia, siendo un órgano del poder judicial en dichas comunidades. En el todo el territorio
nacional tienen jurisdicción la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.
Los órganos judiciales tienen su residencia de manera general en la capital geográfica de su
ámbito territorial, los juzgados de primera instancia en la capital del partido judicial, los juzgados
de ámbito provincial y la audiencia provincial en la capital de la provincia, y los territoriales en su
totalidad en la capital de la Nación. Pero, los juzgados superiores de justicia no suele coincidir con
la capital de la Comunidad Autónoma pues tienen en cuenta el criterio poblacional o de cargas de
trabajo.
Por ultimo, el criterio jerárquico se corresponde con el geográfico, puesto que un ámbito
territorial más extenso supone un mayor nivel jerárquico. Los órganos judiciales pueden ser
unipersonales o colegiados según el numero de titulares a los que atiendan. Por tanto, este
criterio jerárquico no supone el ejercicio de jerarquía alguna, puesto que solo tiene en cuenta el
numero de ciudadanos a los que debe atender.
5.5 El gobierno del Poder Judicial: El Consejo General del Poder Judicial.
La Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos un juez imparcial, dándole una
independencia en la adopción de sus decisiones e imponiéndole el imperio de la Ley al propio
juez. Para que esta imparcialidad e independencia no pueda verse afectada, se crea un órgano del
que dependerá el juez o magistrado y el cual es el único que tiene la capacidad de modificar sus
situaciones, este es el Consejo General del Poder Judicial, que tiene la función de gobernar este
poder. Este órgano queda totalmente excluido de los otros dos poderes, dándole también su
propia independencia.
Tendrá una composición de 21 miembros, 12 de ellos elegidos entre jueces y magistrados de
todas las categorías, pudiendo elegir el propio legislador la forma de elección que considere más
adecuada; los otros 8 deben ser designados entre juristas de reconocida competencia con las de
15 años de ejercicio en su profesión. Los veinte miembros serán elegidos a partes iguales por las
dos Cámaras del legislativo, es decir, de los 12, 6 por el Congreso y 6 por el Senado, y de los 8, 4
por el Congreso y 4 por el Senado, siempre elegidos por tres quintos de la Cámara, impidiendo la
voluntad de un solo partido. No se podrá remover a miembros de este consejo antes de la
conclusión de su mandato de 5 años, y no podrán ser reelegidos. Por otro lado, el miembro
restante sera el Presidente, siendo también el Presidente del Tribunal Supremo, elegido por los 20
vocales con un mínimo de 12 votos, deberá ser elegido entre jueces o juristas de reconocida
competencia con mas de 15 años en el ejercicio de su actividad, y este es el único que puede ser
reelegido.
Entre las funciones del Consejo, se encuentran la designación de miembros de otros órganos
constitucionales, emitir informes sobre determinados anteproyectos de leyes, etc. Pero su
función principal es la de garantizar la independencia judicial. El ámbito competencial básico del
Consejo son las funciones relacionadas con el poder judicial, como son la selección, formación y
perfeccionamiento de jueces y magistrados, nombramientos de jueces y magistrados, inspección y
vigilancia de los juzgados y tribunales, control de la Administración de justicia, etc.
El Consejo no es responsable de su gestión, puesto que a sus miembros no se les podrá exigir
responsabilidad política, pero este mismo esta sometido a un cierto control por parte de las
Cortes Generales, a las que debe dar anualmente una Memoria sobre estado, actividades,
funcionamiento del propio Consejo.
El Consejo tiene ciertos órganos subordinados a él, aunque el mismo no sea poder judicial por no
ejercer la función jurisdiccional, tiene órganos de gobierno interno, integrados por componentes
elegidos por los jueces y magistrados para garantizar el mejor funcionamiento de los órganos
judiciales. Ejemplos son las Salas de Gobierno del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, o los
Tribunales Superiores de Justicia que tienen competencias organizativas, inspectoras,
administrativas y gestoras.
5.6 El ministerio fiscal
El Ministerio Fiscal no forma parte del Poder Judicial, su relación con este se basa, sobretodo, en
su relación con los juzgados y tribunales.
Que el Ministerio Fiscal no es parte del Poder Judicial se deduce de que la CE reserva (art. 117.1) a
jueces y magistrados la función de administrar justicia, y a los juzgados y tribunales (art. 117.3) el
ejercicio de la potestad jurisdiccional, con absoluta exclusividad. Es misión del Ministerio Fiscal,
art. 124.1 CE, “promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los
ciudadanos y del interés público titulado por la Ley”, y “promover la acción de la justicia” no
puede ser otra cosa que promover la acción de juzgados y tribunales. Aun cuando el art. 2.1 del
Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal señale que éste se encuentra “integrado con autonomía
funcional en el poder judicial”, no cabe sostener que tal integración exista en términos
constitucionales.
Según el art. 124.1, el Ministerio Fiscal ejerce su función por medio de órganos propios.
El punto de imputación inmediato del principio de dependencia jerárquica es el Fiscal General del
Estado y los demás fiscales jefes. El hecho de que el FGE sea nombrado a propuesta del Gobierno,
art. 124.4 CE, sitúa a éste como punto de imputación mediato de dicha independencia jerárquica.
Ello se justifica porque el Ministerio Fiscal es uno de los principales ejecutores de la política
criminal que es parte de la política interior cuya dirección corresponde al Gobierno, art. 97 CE, y
por la que éste es responsable, art. 108 CE ante el Congreso como representante del pueblo
español. La dependencia jerárquica se da dentro del Ministerio Fiscal y no de éste con el Gobierno,
aunque es necesaria una coordinación entre éstos en la ejecución de la política criminal. El
nombramiento del FGE a propuesta del Gobierno y su cese al cesar el Gobierno que lo propuso
aparecen como fórmulas para la necesaria coordinación entre ellos. La no dependencia del
Ministerio Fiscal se ve asegurada por la inamovilidad del FGE durante un mandato de 4 años, salvo
causas tasadas de remoción.
El mandato constitucional de que el Ministerio Fiscal actúe conforme a los principios de jerarquía y
unidad se traduce en que el Gobierno, responsable de la política criminal, nombra por un periodo
de 4 años, durante el cual su inamovilidad está garantizada, al FGE, al que están jerárquicamente
subordinados los miembros del Ministerio Fiscal. La estructura orgánica de éste es también de
carácter jerárquico.
La CE complementa los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica que presiden
el ejercicio de las funciones del Ministerio Fiscal con los de legalidad e imparcialidad. La sujeción al
principio de legalidad no es específica del Ministerio Fiscal, sino que, debe regir la actuación de
todos los poderes públicos.
La función del Ministerio Fiscal es promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de
los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley. La forma ordinaria de
desarrollar esta función en el ejercicio de la acusación en el proceso penal. El Ministerio Fiscal
tiene atribuciones para intervenir en otros ámbitos, pero es su actuación en el proceso penal el
núcleo de su función. Ello no implica que el Ministerio Fiscal ostente el monopolio de la acción
penal: en España ésta puede ser instada también por el ofendido por el delito y por un tercero
gracias al mecanismo de acción popular (art. 125 CE). La referencia constitucional a la
imparcialidad pone de manifiesto que, aunque el Ministerio actúe en un proceso, no es una parte
más.
La estructura organizativa del Ministerio Fiscal es paralela a la del Poder Judicial. Está coronada
por el FGE, nombrado por el Gobierno. El EOMF añade que el nombramiento debe recaer en un
jurista de reconocido prestigio con más de 15 años de ejercicio efectivo. Los órganos propios a
través de los cuáles actúa el Ministerio son las fiscalías de los distintos ámbitos geográficos y las
creadas con criterios funcionales para la actuación entre órganos específicos. El Ministerio cuenta
también con otros tres órganos que tienen rasgos específicos: el Consejo Fiscal, la Junta de
Fiscales de Sala y la Junta de Fiscales Superiores de las CCAA. El primero está integrado por
miembros natos y algunos elegidos por los fiscales y destaca su función de informar de los
ascensos de los miembros de la carrera fiscal. Las funciones del segundo son técnicas, orientadas a
la elaboración de criterios jurídicos de interpretación de las normas y de elaboración de memorias
y circulares. Y el tercero refleja la ordenación territorial del Estado.
Tema 6 – EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
6.1. Composición y organización del Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional nace como una de las piezas claves del sistema de organización y
distribución del poder, siendo su función principal la de actuar como interprete supremo de la
Constitución. Destacan entre los rasgos fundamentales del modelo español de justicia
constitucional, basado en el Derecho continental de países europeos:
El Tribunal Constitucional representa una autentica jurisdicción, el carácter jurisdiccional de su
función implica que es un órgano independiente y sometido exclusivamente a la Constitución y a
su Ley Orgánica, es decir, adopta sin influencia alguna sus decisiones, teniendo como único limite
la Constitución y garantizando que sus resoluciones están sujetas a Derecho.
Por otro lado, el Tribunal esta configurado directamente por la Constitución, se considera un
órgano constitucional. También cabe destacar que solo el Tribunal Constitucional puede declarar
la inconstitucionalidad de las normas con fuerza de ley, donde los órganos judiciales pueden
participar a través del planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad. Aunque solo el sea el
declarado para declara la inconstitucionalidad, y sea el interprete supremo de la Constitución, no
es el único que puede aplicar e interpretarla. La Constitución vincula a todos los poderes públicos
y ciudadanos, por tanto, todos los órganos jurisdiccionales la aplicaran e interpretaran y será el
propio Tribunal Constitución el órgano encargado de unificar esa interpretación.
Por último, cuenta con varias competencias, puesto que la función de interpretar la Constitución la
deberá desarrollar a través de distintos procedimientos. Esto se verá en el 6.2.
Comentando la composición del Tribunal Constitucional, destaca que deberá cumplir su función
de forma independiente, esto se consigue gracias a su composición, organización y
funcionamiento.
El Tribunal esta compuesto por 12 miembros, siendo nombrados por el Rey a propuesta, 3 a
propuesta del Congreso, 4 a propuesta del Senado, 2 a propuesta del Gobierno, y 2 a propuesta
del Consejo General del Poder Judicial.
Los 8 Magistrados propuestos por las Cortes lo serán con una mayoría cualificada de cada
Cámara.
El mandato de los Magistrados del Tribunal Constitucional es de nueve años, no coincidiendo con
las legisladoras para evitar una relación, cabe decir que no se renueva de manera global, se
renueva por terceras partes, cada tres años 4 miembros deberán ser renovados. Esto consigue
una mayor legitimidad democrática y un fortalecimiento de la institución.
La Constitución también exige los requisitos para poder llegar a ser elegido Magistrado del
Tribunal Constitucional, como son tener una calificación profesional, es decir, ser jurista, dentro
de los que escogerán a Magistrados, Fiscales, profesores, funcionarios, y abogados; también exige
un mínimo de antigüedad de 15 años en el ejercicio de su profesional; y por ultimo una
reconocida competencia, siendo el requisito mas impreciso y dificulta de controlar.
Los Magistrados están limitados bajo un conjunto de reglas que refuerzan su posición de
independencia, ellas son: están sujetos a los principios de independencia e inamovilidad, por
tanto no podrán ser cesados de su cargo hasta el cumplimiento de su mandato (VER ESTATUTO
CGPJ); se encuentra sometido a un sistema de incompatibilidades, es decir, se les prohíbe
desarrollar cualquier otra actividad política, profesional, administrativa, o mercantil durante el
ejercicio de sus funciones para poder dedicarse en exclusiva al ejercicio de su función (VER
ESTATUTO CGPJ), aunque no se les prohíbe formar parte de partidos políticos o sindicatos, pero
si ocupar cargos directivos o empleos en ellos; no podrán volver a ser designados para el cargo,
por tanto no podrán ser reelegidos para evitar posibles 'compromisos', aunque se puede alargar
su mandato de 9 años, otros 3 mas a aquellos que ocupan cargos de Magistrados que no han
podido acabar su mandato por razones de incapacidad, muerte, etc.; por ultimo, no pueden ser
perseguidos por las opiniones expresadas en el ejercicio de sus funciones, y cuentan con un fuero
especial para la exigencia de responsabilidad penal, solo el Tribunal Supremo puede enjuiciarlos.
Respecto a su organización, el órgano está presidido por uno de lo Magistrados, elegido por los
propios Magistrados de entre ellos cada tres años y nombrado por el Rey, siendo posible su
reelección. Se exige mayoría absoluta en una primera votación y mayoría simple en la segunda.
Le corresponden las funciones de convocatoria y ordenación de las sesiones del Pleno, dirigir el
trabajo del Tribunal y representarlo, etc. Por otro lado, también se designa un Vicepresidente,
designado de la misma manera que el Presidente, que tendrá las función de sustituir al Presidente
en caso de vacante, ausencia u otro motivo legar.
Para el ejercicio de sus competencias, el Tribunal actúa de tres formas: en secciones, en Salas o
en Pleno. Al Pleno le corresponde resolver asuntos que son competencia del Tribunal. En las
Salas se resuelven los recursos de amparo y las cuestiones de inconstitucionalidad que no se
reserven al Pleno, existen dos salas, cada una con 6 Magistrados, una de ellas presidida por el
Presidente y otra por el Vicepresidente, se reparten de forma alternativa los asuntos. En cuanto a
las Secciones, existen 4, cada una compuesta por 3 Magistrados, que tienen la función de decidir
sobre la admisibilidad de los asuntos. Para que se adopten acuerdos en cada uno de las formas
del Tribunal, será necesario la presencia de las dos terceras partes de sus miembros, y se
adoptaran con mayoría absoluta que en caso de empate, el voto del Presidente contará como
voto de calidad que determine la respuesta. Cabe decir que los Magistrados cuentan con Letrados
para que les asistan en su trabajo.
6.2. Las competencias del Tribunal Constitucional
El Tribual Constitucional cuenta con numerosas competencias que tratan de llevar a su
conocimiento las resoluciones a todos los conflictos que puedan aparecer. Se resumen de manera
sencilla:
- Control de constitucionalidad de las normas con fuerza de ley
- Protección de los derechos y libertades mediante el recurso de amparo
- Garantía de la distribución territorial de poder
- Control de constitucionalidad de disposiciones y resoluciones de las Comunidades Autónomas
- Control del reparto de competencias entre los distintos poderes del Estado
- Garantía de la autonomía local
- Defensa de la jurisdicción del propio Tribunal.
Las competencias del Tribunal Constitucional pueden aplicarse puesto que la Constitución deja
esto abierto, siendo las ultimas tres mencionadas las añadidas posteriormente. También cabe
decir que el Tribunal cuenta con una autonomía organizativa que le otorga más competencias en
el ámbito interno y que elabora y aprueba sus reglamentos de funcionamiento interno por tanto
posee gran discrecionalidad en su organización interna.
6.3. Los procedimientos de declaración de la inconstitucionalidad
Entre las competencias del Tribunal Constitucional, destaca el control de constitucionalidad de las
normas con fuerza ley, siendo esto reservado exclusivamente a él, y pudiendo declararlas
inconstitucionales.
El control de constitucionalidad de las normas con fuerza de ley es el instrumento de
fiscalización jurídica de los poderes públicos que cierra el Estado de Derecho, con el que se trata
de asegurar la supremacía de la Constitución, haciendo prevalecer esta sobre las normas. El objeto
de este control pueden ser: Estatutos de Autonomía, leyes orgánicas, leyes ordinarias,
decretosleyes, decretos legislativos, tratados internacionales, reglamentos de las Cámaras,
normas de las Comunidades Autónomas, y normas fiscales de determinados territorios. Aun
estando esto determinado por la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, siguen surgiendo
problemas a la hora de determinar el alcance del control de constitucionalidad. Cabe decir que el
Tribunal Constitucional ha rechazado el control de las normas de Derecho Comunitario Europeo,
que aunque sean aplicables directamente a España, están bajo el control del Derecho Comunitario
y es el Tribunal de Justicia Europeo el que debe efectuar este control. Por otro lado, también se
controlan normas anteriores a la Constitución, puesto que no pueden ir en contra de la misma.
La inconstitucionalidad de una norma con fuerza de ley puede venir determinada por tanto
motivos formales como materiales, ambos pueden justificar la calificación inconstitucional de una
norma con fuerza de ley. El marco de enjuiciamiento viene determinado por la Constitución,
aunque a veces con otras normas, como los reglamentos de las Cámaras a los que se deberá
recurrir, también pasa esto cuando la propia Constitución se remite a otras normas como al
mencionar los tratados internacionales, en el reparto de competencias entre el Estado y las
Comunidades Autónomas, o cuando una ley orgánica choque con una norma con fuerza de ley,
donde se deberá salvaguardar la ley orgánica. Cuando se trate de normas preconstitucionales, no
puede pretenderse que el legislador se establezca el procedimiento fijado por la Constitución, por
tanto estará sometido a ella con los límites que esta establezca, pero no estará limitado en el
procedimiento de elaboración de la norma.
Se debe diferenciar el recurso de inconstitucionalidad de la cuestión de inconstitucionalidad.
Comentando el recurso de inconstitucionalidad, se trata del primer instrumento procesal para
controlar la constitucionalidad de las normas con fuerza de ley, caracterizado por tratarse de una
acción jurisdiccional para controlar la adecuación a la Constitución de las normas con fuerza de
ley, es decir, una impugnación directa de la norma.
Están legitimados para interponerlo el Presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, 50
diputados, 50 senadores, los órganos colegiados ejecutivos de las Comunidades Autónomas, o
las Asambleas de las Comunidades Autónomas, es decir, solo determinados órganos pueden
impugnar ese tipo de normas, evitando continuas impugnaciones de las normas básicas. Pero, de
cada órgano que esta legitimado para interponerlo surgen problemas pues la impugnación del
Presidente significaría dotarle de una importancia suprema pues el como individual decidirá
esto; el Defensor del Pueblo está legitimado a defender los Derechos Fundamentales
olvidándose del resto; los órganos autonómicos solo tratan asuntos que inciden en las
competencias o intereses de las Comunidades Autónomas, olvidándose de que tienen una
dimensión competencial concreta; por ultimo la acción de las Cámaras solo protegen a las
minorías parlamentarias frente a la acción de la mayoría, expresando la opinión del pueblo y de
la representación parlamentaria.
El plazo para interponer el recurso de inconstitucionalidad es de 3 meses a partir de la
publicación de la norma, que puede alargarse a 9 meses en los supuestos previstos, siendo a
partir de la primer publicación en el BOE o en el diario oficial de la Comunidad Autónoma.
Comentando el procedimiento, el control se inicia mediante el correspondiente escrito de quien
tenga la legitimación, que ha de concretar los motivos para impugnar dicha norma. El Tribunal
Constitucional, admitido el trámite, traslada el recurso al Congreso, Senado y Gobierno (en caso
de que sea de una Comunidad Autónoma, seria a la Asamblea Legislativa y al Ejecutivo
correspondiente), que tendrán la posibilidad de formar alegaciones, tras esto, el Pleno del
Tribunal Constitucional dictará sentencia.
Los efectos de la declaración de inconstitucionalidad de las normas con fuerza de Ley empiezan a
desplegarse a partir del día siguiente de la publicación de la sentencia del Tribunal
Constitucional en el BOE.
La declaración de inconstitucionalidad declarara la nulidad de los preceptos afectados, por tanto
puede que no se declare la norma totalmente inconstitucional, solo una parte. La nulidad implica
que ha de considerarse que nunca han formado parte del ordenamiento, esto no afectará a los
efectos que haya tenido la norma anteriormente, a no ser que hayan provocado sanciones penales
o administrativas que en tal caso serán eliminadas. A pesar de estar regulado, se plantean
problemas prácticos, por tanto se ha permitido que la norma inconstitucional siga vigente hasta
que otra norma valida la desplace en determinadas ocasiones.
Las sentencias del Tribunal Constitucional tienen plenos efectos frente a todos y vincularán a
todos los poderes públicos. Por ultimo, ningún asunto resuelto por el Tribunal Supremo no puede
volverse a plantearse ante el.
El segundo instrumento procesal a través del cual se controla la constitucionalidad de las normas
con fuerza de ley es la cuestión de inconstitucionalidad, representando un complemento del
recurso de inconstitucionalidad, pero la cuestión permite reaccionar contra la
inconstitucionalidad de una norma con fuerza de ley a través de su aplicación concreta.
163
Sirve como instrumento para que intervenga cualquier persona sin que intervengan los órganos
legitimados para interponer recurso directo, siendo los órganos judiciales los que actúan como
filtro para hacer llegar al Tribunal Constitucional las quejas que posean un fundamento, se
considera como un mecanismo de depuración del ordenamiento jurídico, a fin de evitar que la
aplicación judicial de una norma con rango de ley produzca resoluciones judiciales contrarias a la
Constitución por serlo la norma aplicada.
Cualquier órgano puede plantear la cuestión de inconstitucionalidad ante el Tribunal
Constitucional, siempre que se cumplan unos requisitos previos. En primer lugar, la duda sobre la
inconstitucionalidad debe surgir en amparo de un procedimiento que sea de materia del órgano,
planteada por el mismo, o por alguna de las partes del procedimiento. El procedimiento debe ser
de naturaleza jurisdiccional. En segundo lugar, la duda tiene que ser relevante para la decisión
del proceso en que se plantea, por tanto la norma debe ser aplicable al caso y de su validez
depender la resolución. Por ultimo, la duda debe estar fundada y motivada por el órgano judicial
que eleva la cuestión ante el Tribunal Constitucional.
La duda sobre la constitucionalidad de una norma puede surgir en cualquier proceso que se siga
ante un órgano jurisdiccional, al que le corresponde controlar que se cumplen los requisitos
explicados en el párrafo anterior. Si los requisitos no se cumplen, el órgano judicial debe rechazar
el planteamiento de la cuestión, es decir, debe buscar una interpretación de la norma
cuestionada que la haga compatible con la Constitución y si no encuentra esta interpretación,
plantear la cuestión ante el Tribunal Constitucional.
El planteamiento se lleva a cabo mediante auto, donde han de concretarse la norma cuestionada
y los motivos por el cual se creen que es contraria a la Constitución. El planteamiento de la
cuestión solo debe realizarse una vez terminado el procedimiento y antes de dictar la resolución.
Planteada la cuestión ante el Tribunal, se abre el proceso constitucional en el que se decide la
validez de la norma cuestionada que se desarrolla totalmente ante el Tribunal Constitucional. Este
realiza un control de los requisitos exigidos donde puede ser rechazado. Admitida la cuestión, el
procedimiento continua, se envía al Fiscal General del Estado, a las Cámaras, y al Gobierno (en
caso de tratarse de una noma de una Comunidad Autónoma se enviara a también a los ejecutivos
y legislativos) para que estos presenten alegaciones. Tras esto, el Pleno del Tribunal
Constitucional dicta sentencia, teniendo que noticiar su decisión al juez o al tribunal que lo
planteo para que resuelva el procedimiento por el que se empezó.
Existe también la posibilidad de que sea el propio Tribunal el que plantee la cuestión de
inconstitucionalidad de una norma con fuerza de ley, esto se denomina autocuestión. Esto ocurre
en los casos que conociendo un recurso de amparo, se aprecie que la lesión contra el derecho
fundamental procede de una norma con fuerza de ley contraria a la Constitución, planteando la
posible inconstitucionalidad ante el Pleno para dictar sentencia, quedando el recurso de amparo
suspenso. También ocurre en los conflictos de defensa de la autonomía local, donde apreciada
una lesión de la autonomía local causada por una norma con fuerza de ley, se deberá plantear la
cuestión de inconstitucionalidad quedando suspenso el proceso de lesión hasta que el Pleno dicte
sentencia.
6.4 La resolución de los conflictos de competencias
Una de las funciones fundamentales del Tribunal Constitucional es la de actuar de garante en el
reparto de poderes entre el Estado y la Comunidad Autónoma, para ello la Constitución ha
previsto que el Tribunal Constitucional resuelva los conflictos de competencia que surgen entre
el Estado y las Comunidades Autónomas.
El objeto de los monopolios de competencia es el de resolver las discusiones que puedan surgir
en torno al reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Pueden dar
lugar al planteamiento de los conflictos de competencia las disposiciones, resoluciones, y actos
emanados de los órganos del Estado o de los órganos de las Comunidades Autónomas o la omisión
de tales disposiciones, resoluciones o actos. Pero, cuando la competencia discutida hubiese sido
atribuida por una norma con rango de ley, el conflicto ha de tramitarse como recurso de
inconstitucionalidad.
Existen dos tipos de conflictos de competencias: los positivos y los negativos. Los positivos
enfrentan al Estado y a la Comunidad Autónoma en relación con el ejercicio de una
competencia, y los negativos los enfrentan por negar ambas ser titulares de una competencia. El
reparto de competencias se realiza a partir de la Constitución por los Estatutos de Autonomía, o
por otras normas a las cuales los Estatutos se remiten. El Tribunal Constitucional, al resolver los
conflictos de competencias, ha de aplicar el 'bloque de la constitucionalidad', siendo la propia
Constitución, los Estatutos de Autonomía, y las normas a las cuales estos se remiten.
Para plantar un conflicto positivo de competencias están legitimados exclusivamente el Gobierno
y los órganos ejecutivos de las Comunidades Autónomas. El procedimiento previsto para resolver
estos conflictos positivos varia. Cuando sea el Gobierno quien plantea el conflicto, este puede
interponerlo directamente ante el Tribunal Constitucional o pedirle a la Comunidad Autónoma
que derogue o anule los actos causantes del conflicto. En el caso de que sea la Comunidad
Autónoma la que lo plantee, debe pedirle al Estado o a la otra Comunidad Autónoma para que
proceda de la misma manera, derogando o anulando los actos causantes del conflicto.
El plazo para plantear el conflicto o para pedir la anulación es de 2 meses a partir de la
publicación o comunicación del acto. Cuando no ha dado resultado la vía de entendimiento entre
el Estado y la Comunidad Autónoma, se formaliza el conflicto ante el Tribunal Constitucional en el
plazo de 1 mes a partir del rechazo. El objeto del conflicto debe ser el mismo que el contenido de
la vía de entendimiento.
En caso de ser el Gobierno quien la plantea, los actos causantes del conflicto quedan suspendidos
por un plazo de 5 meses en el que el Tribunal planteara el levantamiento o continuación de la
suspensión. En caso de ser la Comunidad Autónoma, el Tribunal Constitucional decidirá
libremente si se suspende el acto o no. Ambos podrán presentar alegaciones, y tras esto el
Tribunal dictará sentencia.
Las sentencias deberán determinar a quien corresponde ejercer la competencia en conflicto,
pudiendo eliminar el acto que dio lugar al mismo.
Por otro lado, el conflicto negativo de competencia surge cuando ninguno de los dos, Gobierno y
Comunidad Autónoma, considera que una competencia le pertenece. Siendo cualquier persona
física o jurídica la que puede plantear ante la Administración la competencia, al recibir la
contestación de la Administración dictando que no es de su competencia, el requirente podrá
acudir en el plazo de 1 mes ante el Tribunal Constitucional, que dictará sentencia determinado a
quien corresponde la competencia. También puede ocurrir cuando el Estado a través del
Gobierno, requiere que la Comunidad Autónoma ejercite una competencia que le corresponde al
Gobierno. Si el requerimiento es ignorado en el plazo de 1 mes, el Gobierno puede plantear el
conflicto, pero este no puede plantearse al revés, por una Comunidad Autónoma.
6.5 El control constitucional de los tratados internacionales
Existe otro instrumento para controlar la constitucionalidad de las normas con fuerza de ley,
siendo este el control previo de tratados internacionales, siendo un control antes de la entrada
en vigor de la norma. Se podrá interponer recurso previo de inconstitucionalidad solo a los
tratados internacionales cuyo texto este definitivamente fijado, comprobándose si existe algún
precepto que vaya en contra de la Constitución y presentando el consentimiento del tratado
internacional.
Solamente el Gobierno o las Cámaras pueden tener dicho control. Realizado el control, se
traslada al resto de órganos legitimados para formular alegaciones, y el Tribunal Constitucional
dicta la resolución correspondiente.
La función de este control previo es evitar que un tratado internacional contrario a la
Constitución entren en vigor. También podrá presentarse recurso o cuestión de
inconstitucionalidad posteriores a la entrada en vigor del tratado.
6.6 La protección de los derechos fundamentales mediante el recurso de amparo
Se considera el instrumento procesal mas importante de defensa ante el Tribunal Constitucional
de los derechos y libertades de los ciudadanos. Su función es ser un remedio ultimo de protección
de los derechos del ciudadano y servir como instrumento de interpretación de los derechos
fundamentales.
El recurso de amparo protege de cualquier acto de los poderes públicos contra los derechos
fundamentales (articulo 14-30). Ningún derecho no reconocido en estos artículos puede
fundamentar un recurso de amparo. Cualquier disposición, acto jurídico, omisión o simple vía de
hecho de los poderes públicos del Estado, las Comunidades Autónomas y demás entes públicos de
carácter territorial, corporativo o institucional, así como sus funcionarios o agentes puede dar
lugar a un recurso de amparo. Solo existe un tipo de actuación de los poderes públicos extento de
control a través del recurso de amparo siendo las leyes que han de ser controladas a través de
recursos y cuestiones de inconstitucionalidad. En cuanto a las lesiones de los derechos y libertades
que no han sido causadas por poderes públicos sino por particulares, corresponde a los jueces y
tribunales ordinarios reaccionar contra estas vulneraciones, pero si dichos jueces y tribunales no
reparan esas vulneraciones, sus decisiones son impugnables a través del recurso de amparo ante
el Tribunal Constitucional, es decir, también protege indirectamente a los particulares.
Están legitimamos para interponer recurso de amparo cualquier persona natural o jurídica, el
Defensor del Pueblo y el Ministerio fiscal. El Tribunal Constitucional entiende la legitimación de
manera amplia, se exige que quien interpone el recurso se haya visto afectado de manera directa
por el acto u omisión recurrido, y exige que haya sido parte del proceso judicial previo. En el caso
del Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal, se entienden como casos excepcionales de interés
general.
El recurso de amparo se considera un instrumento subsidiario de protección de los derechos y
libertades, le corresponde a la defensa de los derechos a los órganos del poder judicial, siendo la
intervención del Tribunal Constitucional algo extraordinario y ultimo. Se deben seguir unos ciertos
requisitos para presentar el recurso de amparo: solo se puede acudir en amparo ante el Tribunal
cuando se hayan agotado todos los instrumentos ordinarios de defensa de los derechos
fundamentales; se exige para acudir en amparo haber sido parte en el proceso judicial
correspondiente, esto deriva del principio de subsariedad puesto que quien no haya cumplido
este requisito es que no ha ido previamente a los órganos judiciales de defensa de sus derechos,
este requisito solo se rompe cuando no existe vía judicial previa; y se exige que el derecho que se
entiende vulnerado haya sido previamente invocado ante los órganos judiciales, a los órganos se
les ha tenido que dar la oportunidad de reparar la lesión de los derechos denunciada, es decir, la
cuestión a debatir en el Tribunal debe haber sido ya objeto de discusión ante los órganos
judiciales.
Se establecen tres supuestos de amparo según la naturaleza del órgano al que se le imputa la
vulneración. Aunque el procedimiento a seguir es ordinario, existen particularidades:
– Recurso de amparo contra actos sin valor de ley procedentes de órganos parlamentarios de las
Comunidades Autónomas. El plazo para recurrir es de 3 meses desde que el acto es firme, es
decir, los actos son directamente recurribles salvo que se establezca una reclamación previa ante
el propio órgano. Se acudirá ante los tribunales ordinarios antes de interponer el recurso de
amparo.
– Recurso de amparo contra actos del Gobierno, órganos ejecutivos de las Comunidades
Autónomas, o de las distintas Administraciones Públicas. El plazo para recurrir es de 20 días a
partir de la notificación de la resolución judicial.
– Recurso de amparo contra actos u omisiones de órganos judiciales. El plazo para recurrir es de 30
días desde la notificación efectiva de la resolución que pone fin al proceso judicial.
Se deben agotar todos los recursos utilizables en la vía judicial.
Como medidas especiales encontramos:
– Recurso de amparo contra negativas de aceptar la objeción de conciencia.
– Recurso de amparo contra la decisión de la Mesa del Congreso de no admitir una proposición de
ley planteada a través de iniciativa popular.
– Recurso de amparo electorales.
Respecto al procedimiento, el recurso se inicia mediante la presentación de la correspondiente
demanda dirigida al Tribunal Constitucional. Donde deben exponerse los hechos que
fundamentan la demanda, los preceptos constitucionales vulnerados, y el amparo que se solicita,
todo esto debe venir acompañado de una serie de documentos que acrediten la representación
del recurrente y una copia de la resolución recurrida y las copias de todos los documentos de la vía
judicial previa. Ademas se deben haber cumplido los requisitos anteriormente citados.
El procedimiento consta de dos fases. La primera fase, fase de admisión, tiene como finalidad
asegurarse de que la demanda cumple con todos los requisitos exigidos, y también para valorar su
trascendencia constitucional, reservando el Tribunal para casos importantes, donde se puede
inadmitir la demanda, no por ello se desprotegen los derechos, pues ya han sido valorados por los
jueces y tribunales ordinarios. Para pasar a la segunda fase, se deben admitir por unanimidad por
la Sección, en caso de existir mayoría pero no unanimidad, será la Sala quien decida. La segunda
fase, en la que comparece el Ministerio Fiscal que ha formado parte de la vía judicial previa, se
examinan los antecedentes y las partes realizan sus alegaciones. La Sala del Tribunal
Constitucional dicta sentencia.
Las sentencias de amparo pueden suponer la desestimación de la demanda o la estimación parcial
o total. Se podrá declarar la nulidad del acto impugnado, se reconocerá el derecho o libertad
vulnerado, y se podrá restablecer al recurrente la integridad del derecho vulnerado.
6.7 Otras competencias del Tribunal Constitucional
Se le atribuyen otras competencias al Tribunal Constitucional, siendo la que destaca la posibilidad
de impugnar ante en las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las
Comunidades Autónomas, es decir, se podrán recurrir actos de las Comunidades Autónomas que
el Estado considere contrarios a la Constitución. Solo puede ser planteado por el Estado, a través
del Gobierno, a las Comunidades Autónomas.
También asume una competencia no prevista en la Constitución, siendo la resolución de conflictos
en defensa de la autonomía local. Podrá ser objeto de resolución una vulneración de la
autonomía local constitucionalmente garantizada, y solo aquellas lesiones que sean directamente
imputables normas con fuerza de ley, estatales o de las Comunidades Autónomas. Están
legitimados para presentarla los entes locales, o una legitimación colectiva de 1/6 de la
población del territorio. Los acuerdos serán aprobados por mayoría absoluta del Pleno
correspondiente. Antes del comienzo del procedimiento, se deberá emitir un informe no
vinculante sobre la procedencia del conflicto por el Consejo de Estado o el órgano consultivo
correspondiente, su publicación deberá ser dentro de los 3 meses siguientes a la publicación de la
norma con fuerza de ley lesiva de la autonomía local. En la fase de admisión del procedimiento, el
Tribunal puede declararlo nulo por falta de fundamento. Tras las alegaciones del Gobierno, de las
Cámaras, del ejecuto y el legislativo de la Comunidad Autónoma, el Tribunal dictará sentencia.
Esta sentencia declarará si existe o no lesión, determinando a quien corresponde la titularidad de
la competencia y decidir sobre la norma lesiva de la autonomía local.
Por otro lado, también regula la resolución de los conflictos de atribuciones, que surge dentro de
los propios poderes del Estado, surge cuando uno de los órganos entiende que otro ha invadido
su esfera de actuación. Tiene su legitimación en el Gobierno, en las Cámaras, y el Consejo
General del Poder Judicial, siendo los respectivos para cada poder. Cuando cualquiera de los
órganos considere que otro de ellos ha adoptado decisiones asumiendo atribuciones que
constitucionalmente le corresponde, su Pleno se lo hará saber al invasor, solicitando que revoque
su decisión. Si no se hiciese y mantuviese que ha actuado dentro de sus competencias, pasa el
Tribunal Constitucional que dicta sentencia determinando a quien corresponde la atribución
constitucional.
Por ultimo, la reforma 6/2007 le da al Tribunal una nueva competencia: la defensa de su propia
jurisdicción, es el propio Tribunal el que determina cuales son sus limites de competencia
jurisdiccional, y que sus decisiones no puedan ser revisadas ni enjuiciadas por ningún otro órgano
del Estado.
Tema 7- EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS
7.1. La forma territorial del Estado. La autonomía de nacionalidades y regiones. a) La
forma territorial del Estado
La Constitución debía atender a las reclamaciones de la articulación territorial del Estado,
referidas a las políticas de autogobierno que reivindicaban ciertos territorios. Tras pasar de la
dictadura a la democracia, había que tener en cuenta la libertad y la autonomía, propias de la
democracia. La Constitución reconoce la protección a los pueblos de España en el ejercicio de los
derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. En su Título “De la
Organización Territorial del Estado”, sienta las bases para la construcción de lo que hoy es el
“Estado Autonómico”, pero en ninguno de los artículos que lo integran hay una definición precisa
de la forma territorial del Estado ni un modelo definitivo de distribución territorial del poder. La
Constitución reconoce el derecho a la autonomía a las regiones y nacionalidades españolas
pudiéndose constituir como Comunidades Autónomas siguiendo el procedimiento especifico,
abriendo el proceso de descentralización política. Cabe destacar que la Constitución solo
reconoce el derecho a la autonomía, pero no enumera las Comunidades Autónomas.
El modelo territorial se va definiendo a medida que se aprueban los Estatutos de Autonomía en las
respectivas regiones y nacionalidades, este proceso es conocido como proceso estatuyente.
b) La autonomía de las nacionalidades y regiones
La Constitución reconoce a sus regiones y nacionalidades el derecho a la autonomía, recogido en
el artículo 2 “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que
la integran y la solidaridad entre todas ellas”. En cuanto a la titularidad de este derecho, es
colectivo, ya que no es cada individuo el titular del derecho, sino las regiones y nacionalidades de
España. Sólo se establecen los criterios que deberán cumplir los territorios que quieran
autogobernarse y constituirse como Comunidad Autónoma.
Este artículo hace que se acceda a la autonomía de forma ordinaria; aunque existe un acceso mas
complejo y reforzado como es el caso de Andalucía.
El ejercicio del derecho a la autonomía es voluntario, y de contenido político, con el cual las
Comunidades disponen de capacidad de autogobierno y una potestad tanto legislativa como
ejecutiva respecto a las competencias propias de la Comunidad. Los limites de este derecho se
encuentran en la unidad de la nación española y la solidaridad con el resto de regiones españolas,
pues se tienen en cuenta el principio de unidad de la nación española.
El Tribunal Constitucional considera a la autonomía de las nacionalidades y regiones como la
capacidad de autogobierno que forma la Comunidad Autónoma, capaz de dirigir políticamente su
ámbito territorial y gestionar los intereses propios mediante políticas propias. Las Comunidades
no podrán asumir competencias que correspondan exclusivamente al Estado, solo podrán asumir
las competencias definidas en su Estatuto de Autonomía.
7.2. La distribución de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas.
En el título VIII de la Constitución se recogen las competencias exclusivas del Estado (ARTICULO
149) y las competencias que podrán corresponder a las Comunidades Autónomas (ARTICULO
148), que solo podrán asumir mediante su integración en los Estatutos de Autonomía.
La Constitución recoge que las Comunidades Autónomas que asuman la autonomía por vía
ordinaria se limitan a escoger sus competencias de acuerdo al art. 148 CE; mientras que las que
la asumieron por la vía rápida tienen mayor nivel de autogobierno porque pueden asumir las que
dispone el art. 149 CE, siempre y cuando no sean exclusivas del Estado. Para asumir este tipo de
competencias, las Comunidades que optaron por la vía ordinaria tendrán que esperar 5 años
después de la Constitución de su Estatuto de Autonomía para poder reformarlo. Cabe decir que las
competencias que no hayan sido asumidas por las Comunidades Autónomas corresponden al
Estado, de acuerdo con la cláusula residual de cierre del sistema de competencias.
El régimen jurídico de la distribución de competencias se completa con la legislación estatal sobre
delegación y transferencia de competencias (leyes de bases, de delegación y de transferencias),
con la jurisprudencia constitucional (resolución de conflictos competenciales) y con otras normas
de carácter reglamentario sobre transferencias de funciones y servicios (Real Decreto de
transferencias).
Competencias exclusivas y competencias compartidas
Una competencia puede estar asignada exclusivamente al Estado o a la Comunidad Autónoma
(competencia exclusiva) o puede ser asumida en parte por el Estado y en parte por la CA
(competencia compartida). Así, el Estado y las CCAA intervienen sobre el mismo ámbito
competencial asumiendo distintas funciones. Pero la CA nunca podrá asumir la función
jurisdiccional sobre determinada materia, sólo el Poder judicial del Estado puede ejercer la
función jurisdiccional.
• Las competencias exclusivas del Estado: El art. 149 CE enumera hasta 32 competencias que
quedan reservadas al Estado. Dentro de este listado podemos distinguir un conjunto de
competencias reservadas al Estado de manera excluyente, que en ningún caso pueden ser
asumidas por las CCAA, y otro grupo de competencias que, aunque su titularidad corresponde al
Estado, pueden ser asumidas parcialmente por las CCAA (competencias compartidas). En lo que
respecta a las competencias exclusivas, son reserva absoluta del Estado y son intransferibles por
su propia naturaleza. Las CCAA no pueden asumir ninguna de estas funciones, ni siquiera la
ejecución de las mismas. Ejemplo exclusividad Estado: Defensa y Fuerzas Armadas. También
debemos señalar otro grupo de competencias exclusivas que no están señaladas expresamente en
el art. 149 CE, pero se derivan de otros preceptos de la CE. Ejemplo; materias que deben ser
reguladas por Ley Orgánica (derechos fundamentales)
• Competencias compartidas: reserva de legislación y normativa básica
1.- Reserva legislativa a favor del Estado: dentro del art. 149 CE podemos encontrar un conjunto
de materias cuyo desarrollo legislativo corresponde al Estado, pero cuya ejecución puede ser
asumida por las CCAA.
2.- La reserva estatal de la legislación básica: la reserva legislativa de la CE a favor del Estado
puede no ser íntegra. En algunos supuestos del art. 149 CE, el Estado sólo tiene competencia
exclusiva para regular “las normas básicas” de la materia en cuestión. Según el TC, la reserva de
legislación básica a favor del Estado tiene como objeto establecer una regulación normativa
uniforme y de vigencia en toda la Nación.
• Competencias de las Comunidades Autónomas: Las competencias propias de las CCAA son las
que se enumeran en sus respectivos Estatutos de Autonomía. Las CCAA han integrado
en éstos las competencias enumeradas en el art. 148 CE como la Organización de sus instituciones
de autogobierno o la Sanidad. En el caso de que las CCAA asuman la potestad legislativa sobre
determinada materia, le corresponde al parlamento autonómico. Las leyes autonómicas son
normas con fuerza de ley, que sólo pueden objeto de control por el juez constitucional. Las CCAA
también asumen competencias ejecutivas gestionadas por la administración autonómica, dirigida
por el ejecutivo de la CA.
7.3. Los Estatutos de Autonomía.
Se considera al Estatuto de Autonomía como norma institucional básica de las Comunidades
Autónomas. El art. 147 CE sostiene que los Estatutos serán la norma institucional básica de cada
Comunidad Autónoma y el Estado los reconocerá y amparará como parte integrante de su
ordenamiento jurídico. Los EEAA tienen una doble naturaleza jurídica, pues el EA es la norma que
expresa el ejercicio del derecho de autonomía de la Comunidad Autónoma y que regula sus
instituciones de autogobierno siendo la norma institucional básica de cada una de las CCAA,.
Además, el EA es formalmente una Ley Orgánica aprobada por las Cortes Generales, subordinada
a la Constitución e integrada en el ordenamiento jurídico español, aunque con un carácter peculiar
puesto que no puede ser modificada por las Cortes Generales, debe darse un procedimiento de
reforma regulado por el propio Estatuto en el que participa la Comunidad Autónoma.
La organización institucional de estas CCAA sigue el modelo de gobierno parlamentario, con una
Asamblea legislativa propia y un Gobierno y Presidente políticamente responsables ante ésta.
Elaboración, aprobación y reforma de los Estatutos de Autonomía
Para constituirse como CA, el primer paso es manifestar de manera expresa la voluntad de acceso
al autogobierno por las regiones y nacionalidades. Una vez que queda patente esta voluntad de
autogobierno, se abre el proceso de elaboración y aprobación de los EEAA. Existen dos maneras
de llegar a la autonomía: la “vía rápida” de acceso a la autonomía está regulada en el art. 143 que
precisa las condiciones que deben cumplir los territorios que acceden a la autonomía y determina
la forma en la que las instituciones de estos territorios deben manifestar su voluntad de
autogobierno.; la ''vía ordinaria'' El art. 151 CE establece una iniciativa del proceso autonómico
más compleja para las regiones y nacionalidades que querían acceder de entrada a un régimen de
autogobierno más intenso, esta iniciativa debía contar con el apoyo de las tres cuartas partes de
los municipios de cada provincia y debía ser refrendada por la mayoría absoluta de los ciudadanos
electores de cada provincia.
Una vez perfeccionada la fase de iniciativa del procedimiento autonómico, se abre la fase de
elaboración y aprobación del Estatuto. La elaboración de los Estatutos se realizará conforme al
procedimiento del art. 146 CE, cuando la iniciativa del proceso autonómico siguió la vía ordinaria
y el proceso de elaboración de los EEAA sigue los siguientes pasos: la elaboración del proyecto de
Estatuto por una asamblea integrada por los miembros de la Diputaciones provinciales y los
Diputados y Senadores en las Cortes Generales que provenían de la CCAA y la posterior remisión a
Cortes para su aprobación definitiva como Ley Orgánica. Cuando la elaboración siguió el
procedimiento de la vía rápida se seguirán estos pasos: la elaboración del proyecto de Estatuto
por los Diputados y Senadores en las Cortes Generales que provenían de la CCAA; el estudio del
proyecto en el Congreso; la celebración de referéndum en las provincias que componen la
Comunidad; y la posterior remisión definitiva a Cortes para su ratificación definitiva. Estos últimos
tendrán un mayor nivel de autogobierno y la posibilidad de asumir más competencias.
Para la reforma de los Estatutos, todo Estatuto tendrá un procedimiento de reforma integrado
en él. En la reforma intervendrá necesariamente la Asamblea Legislativa de la CA y las Cortes
Generales.
Sobre la iniciativa de la reforma ante el parlamento autonómico, cada EEAA determina quiénes
son los sujetos que pueden impulsar su reforma. La iniciativa de reforma corresponde
normalmente al Gobierno y a la propia Asamblea legislativa de la CA, a propuesta de un número
determinado de parlamentarios.
Respecto la rigidez de la reforma estatutaria, los procedimientos de reforma estatutaria exigen la
aprobación de los proyectos por una mayoría reforzada en el parlamento autonómico. Las
propuestas de reforma estatutarias son tramitadas en las Cortes Generales como proposiciones de
ley.
El procedimiento de reforma contiene la presentación de la propuesta ante el Pleno, una
propuesta sometida a un debate y desarrollada por una delegación de la Asamblea legislativa de la
CA, compuesta por un máximo de tres miembros, y en este debate intervienen los Grupos
Parlamentarios para fijar su posición. La Resolución también prevé la creación de comisiones
mixtas integradas por miembros de las Cortes y los parlamentos autonómicos en el supuesto de
que los parlamentarios nacionales introduzcan modificaciones esenciales al proyecto de reforma
de los Estatutos aprobados por la vía del art. 151 CE (vía ordinaria).
Algunos EEAA han previsto un procedimiento de reforma simplificado en caso de que las
modificaciones estatutarias tengan por objeto la alteración de la organización de los poderes de la
CA o cuando no afecten a las relaciones entre la CA y el Estado.
7.4. El Estatuto de Autonomía de Canarias.
El archipiélago canario tuvo que constituirse en CA mediante el procedimiento fijado en los
artículos 143 y 146 CE, es decir, mediante la vía rápida La iniciativa del proceso autonómico fue
impulsada por las Mancomunidades Provinciales Interinsulares y los municipios de nuestras
islas. Los Consejeros de las Mancomunidades Provinciales Interinsulares y los Diputados y
Senadores elegidos en las dos circunscripciones electorales se reúnen en una asamblea encargada
de elaborar el proyecto de Estatuto de Autonomía. El proyecto se remite a las Cortes Generales
que finalmente aprueban el EAC.
Comentando el contenido del Estatuto: El Estatuto de Autonomía de Canarias es la “norma
institucional básica” de la Comunidad Autónoma de Canarias. Las Islas Canarias ejercen su
derecho al autogobierno. Dicho estatuto solo ha tenido una reforma en 1996 respecto a si
articulo primero en donde Canarias pasa a ser definida como una nacionalidad. En el Estatuto se
delimita el territorio y se organizan las instituciones autónomas propias y sus competencias.
También se integra el proceso de reforma del propio Estatuto, dicha reforma deberá ser
presentada ante el Parlamento de Canarias, debe ser planteada por cinco diputados, o un grupo
parlamentario para ser tomada en consideración por el Pleno de la Cámara que deberá ser
aprobada por mayoría absoluta, provocándole un procedimiento de reforma rígido,
posteriormente se enviará a las Cortes donde será tramitada como proposición de ley y podrá ser
defendida por tres diputados en la toma en consideración del Congreso. El Congreso aprobara la
propuesta por mayoría absoluta.
7.5 Las instituciones autónomas de canarias
- Consejo Consultivo de Canarias
La tarea del Consejo Consultivo está determinada en el art. 44 del Estatuto de Autonomía y
consiste en velar por la adecuación a la CE y el Estatuto de Autonomía de los Proyectos y
Proposiciones de Ley que conocerá el Parlamento; además, fiscaliza la actuación administrativa y
defiende los derechos de los ciudadanos en procedimientos administrativos. Justamente, en la
Exposición de Motivos de la Ley reguladora se dice de esta Institución que la misma desarrolla su
actividad en una doble vertiente; por un lado, como “órgano de dimensión reflexiva y
racionalizadora dirigido a velar por la correcta interpretación del bloque constitucional en su
aplicación a Canarias”; en su otra vertiente, como “institución de apoyo al quehacer
administrativo ordinario que habría de desarrollarse mediante juicios técnicos en los temas
señalados a consulta”
- Parlamento de Canarias
El Parlamento de Canarias es el órgano electo que ejerce el poder legislativo, aprueba los
presupuestos de la CA de Canarias e impulsa y controla la acción del Gobierno Canario.
Representa, asimismo, a los ciudadanos de Canarias. Su sede se encuentra en Santa Cruz de
Tenerife.
- Diputado del Común
El Diputado del Común es el nombre del defensor del Pueblo de la CA de Canarias. Es un alto
comisionado designado por el Parlamento de Canarias cuyo fin es defender los derechos y
libertades constitucionales de los ciudadanos canarios. Anualmente, informa sobre su actividad
al Parlamento de Canarias. Con este objetivo, entre sus tareas está supervisar las actividades de
las administraciones públicas canarias, las cuales son la propia administración autonómica, los
cabildos, y los ayuntamientos.
- Audiencia de Cuentas de Canarias
Aparte de la función legislativa que la democracia parlamentaria atribuye al Parlamento, es
también función de éste el control del Gobierno. Para ello existen diferentes instrumentos
orgánicos específicos. De este modo, al igual que para el control del funcionamiento de la
Administración con respecto a los ciudadanos está la figura del Defensor del Pueblo, los
Tribunales de Cuentas se articulan para la fiscalización de la actividad económica y financiera y
la rendición de las cuentas del Gobierno.
7.6. Los Cabildos como instituciones autónomas.
• Parlamento de Canarias: Todas las CCAA han seguido el modelo de organización institucional
previsto por el art. 152 CE inspirado en el sistema de gobierno parlamentario. La organización
institucional autonómica se basará en una Asamblea Legislativa, elegida por sufragio universal,
con arreglo a un sistema de representación proporcional que asegure la representación de las
diversas zonas del territorio; un Consejo de Gobierno con funciones ejecutivas y administrativas y
un Presidente, elegido por la Asamblea al que corresponde la dirección del Consejo de Gobierno,
y la representación de la Comunidad. El Presidente y los miembros del Consejo de Gobierno
serán políticamente responsables ante la Asamblea.
En este modelo de gobierno, el Parlamento es un órgano de naturaleza representativa que goza
de legitimidad democrática directa y se sitúa por ello en una posición política central. El
Parlamento de Canarias, como el resto de las Asambleas legislativas de la CA, asume la función
legislativa sobre las competencias asumidas por la CA, elige al Presidente del Gobierno, controla
su acción y la de los miembros del Consejo de Gobierno y puede retirar la confianza.
▪ Las elecciones al Parlamento de Canarias: El Parlamento de Canarias es el órgano autonómico
representativo de los ciudadanos canarios. Puesto que la soberanía reside en el pueblo, del que
emanan los poderes del Estado, los miembros del Parlamento de Canarias son elegidos mediante
sufragio universal, directo, libre y secreto. Las elecciones al Parlamento de Canarias son
periódicas, donde el mandato representativo dura cuatro años. El EAC determina las bases del
sistema electoral canario escogiendo la isla como circunscripción electoral y determinando el
número mínimo y máximo de Diputados a elegir en las elecciones autonómicas. Cada una de las
Islas constituye una circunscripción electoral; y el número de diputados autonómicos no será
inferior a 50 ni superior a 70. El reparto de escaños entre las candidaturas que han superado las
barreras electorales se realiza
aplicando la fórmula de reparto proporcional conocida como Ley d'Hont
▪ El estatuto de los Diputados autonómicos: Los diputados autonómicos gozan, como los diputados y
senadores de las Cortes Generales.
▪ La organización del Parlamento de Canarias: El EAC determina las bases de la organización
interna de la Cámara. El Parlamento de Canarias, en el ejercicio de su autonomía reglamentaria,
regula la composición, organización y funciones de sus órganos de gobierno (Presidente, Mesa,
Junta de Portavoces), órganos de funcionamiento (Pleno y Comisiones), y de los grupos
parlamentarios y la Diputación Permanente. El Parlamento, en la primera reunión de cada
legislatura, elegirá una Mesa formada por un Presidente, dos Vicepresidentes y dos Secretarios; y
el Presidente será elegido por mayoría absoluta de los miembros de la Cámara.
▪ Las funciones del Parlamento: Según el EAC el Parlamento de Canarias: ejerce la potestad
legislativa de la Comunidad Autónoma; aprueba sus presupuestos; controlar políticamente la
acción del Gobierno Canario; elige a los Senadores representantes de la Comunidad Autónoma;
solicita al Gobierno del Estado la adopción y presentación de proyectos de Ley, y presentar
directamente proposiciones de Ley ante las Cortes Generales; e Interpone recursos de
inconstitucionalidad.
• El Presidente del Gobierno de Canarias: El EAC sigue las líneas marcadas por la CE para la
investidura del Presidente del Gobierno de la Nación. El Presidente del Parlamento, previa
consulta con las fuerzas políticas, propondrá un candidato a Presidente del Gobierno Canario. El
candidato presentará su programa al Parlamento. Para ser elegido, el candidato deberá obtener
en primera votación mayoría absoluta; de no obtenerla, se procederá a una nueva votación con
la que se requiere una mayoría simple. Caso de no conseguirse dicha mayoría, se tramitarán
sucesivas propuestas. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de
investidura, ningún candidato hubiera obtenido la confianza del Parlamento, éste quedará
disuelto, procediéndose a la convocatoria de nuevas elecciones para el mismo. Así, una vez
nombrado el Presidente, éste nombrará a los restantes miembros de su Gobierno.
• Las funciones del Presidente del Gobierno: El Presidente ostenta “la más alta representación de
Canarias y la ordinaria del Estado en el archipiélago”. En el ejercicio de la función de
representación de la CA, al Presidente le corresponde mantener las relaciones con las otras
instituciones del Estado, firmar los convenios de cooperación con otras Comunidades Autónomas
y nombrar los altos cargos de la Comunidad Autónoma. El Presidente del Gobierno promulga, en
nombre del Rey, las Leyes de Canarias y ordena su publicación en el Boletín Oficial de la
Comunidad y en el Boletín Oficial del Estado.
• El Gobierno de Canarias: El Gobierno de Canarias es un órgano colegiado compuesto por el
Presidente, el Vicepresidente y los Consejeros. De acuerdo con el EAC, el número de miembros
del Gobierno no puede exceder de once. El Presidente del Gobierno goza de una posición
preeminente en el Gobierno, ya que designa y separa a los restantes miembros del Gobierno,
además de dirigir y coordinar la actuación del órgano colegiado. Así, la formación del Gobierno
depende de la voluntad exclusiva del Presidente. El Vicepresidente será nombrado por del
Presidente entre los diputados autonómicos. El Vicepresidente sustituye al Presidente en caso de
ausencia, y también puede asumir la titularidad de una Consejería. Los Consejeros son nombrados
y separados por el Presidente. Los Consejeros dirigen los distintos departamentos de la
Administración autonómica (Consejerías). El Presidente del Gobierno establece el número, la
denominación y las competencias de cada Consejería. El Consejo de Gobierno es el órgano
colegiado de deliberación política que integra a todos los miembros del Gobierno.
• Las funciones del Gobierno de Canarias: El Gobierno de Canarias es un órgano colegiado que
establece los objetivos políticos generales de la CA, ejerce funciones ejecutivas, dirige la
Administración de la CA y goza de potestad normativa.
• Relaciones entre el Gobierno y el Parlamento. Moción de censura y cuestión de confianza: El
Estatuto de Autonomía de Canarias atribuye al Parlamento la potestad de nombrar al Presidente
de la Comunidad Autónoma, por lo que del Parlamento nacen y dependen las demás instituciones
de autogobierno de la región.
Además de la investidura del Presidente del Gobierno de Canarias, el Parlamento ejerce el control
al Gobierno a través de preguntas e interpelaciones y puede exigir la responsabilidad política del
Presidente a través de la moción de censura y la cuestión de confianza, sobre su programa o
sobre una declaración de política general. La confianza se entenderá otorgada cuando el
Presidente obtenga la mayoría simple de los votos. El Presidente y su Gobierno, cesarán si el
Parlamento le niega la confianza. Luego, el Parlamento puede exigir la responsabilidad política
del Gobierno mediante la adopción, por mayoría absoluta, de la moción de censura. Toda moción
de censura debe incluir el nombre del candidato a la presidencia y ser presentada por el 15 por
100 de los miembros del Parlamento.
• El Diputado del Común: sería la misma figura del defensor del pueblo pero en el ámbito
autonómico, y es elegido por el Parlamento. El Diputado del Común es el alto comisionado del
Parlamento de Canarias encargado de la defensa de los derechos fundamentales y las libertades
públicas
• El Consejo Consultivo de Canarias: sería la misma institución que el Consejo del Estado, pero en el
ámbito autonómico, por lo que es una de las instituciones de autogobierno previstas en el EAC.
Está constituido por juristas y señala en sus dictámenes si las leyes canarias sean adecuadas,
evitando que no tratan materias del Estado.
• El Consejo Económico y Social: es la institución que canaliza el diálogo social en nuestra CA, con la
participación de los agentes sociales (sindicatos, organizaciones empresariales, cámaras de
comercio, asociaciones de consumidores) en la definición de las políticas económicas, sociales y
laborales de la CA.
• La Audiencia de Cuentas: es un órgano independiente y colegiado que reciba las cuentas de los
entes públicos canarias, y los auditores de cuantas son elegidos por el Parlamento Canario.