SANTO TOMÁS
RAZÓN Y FE (teoría del conocimiento)
Tomás de Aquino quiere mostrar en su obra que las creencias cristianas no son
contrarias a la razón. Diferencia entre el orden de conocimiento natural, en el que
actúa la razón y que tiene como resultado la filosofía; y el sobrenatural, que
proviene de la fe y cuya ciencia es la teología.
Estos dos tipos de conocimiento se complementan y se completan. La razón es
limitada y, por tanto, para acceder a la verdad debe abrirse a la fe. La razón
confirma lo que la fe asiente con anterioridad en los textos revelados.
Al comenzar nuestro conocimiento por los sentidos, tiene unos límites que son
superados mediante la Revelación, que nos llevará a aquellos contenidos que la
razón humana no puede alcanzar. Por lo tanto, la fe no sustituye a la razón, sino que
la perfecciona.
1. ANTROPOLOGÍA
Sus fuentes antropológicas son la doctrina cristiana y la tradición griega
procedente de Platón y Aristóteles. Sus principios fundamentales son los
siguientes:
Unión sustancial del alma y el cuerpo. El ser humano es un compuesto sustancial
de alma y cuerpo, actúan de forma inseparable. El cuerpo forma parte de la esencia
humana y por él percibimos y sentimos, aunque en interacción con el alma. alma es
inmortal y la resurrección de los cuerpos.
Unicidad del alma. El alma es una sola y es forma sustancial del cuerpo, constituye
el principio vital de todas las operaciones humanas. Tiene cinco potencias
específicas con estas funciones: vegetativa, sensitiva, apetitiva, motriz e
intelectiva. Esta última es su función más específica, quedando las demás
subordinadas a ella. El ser humano está dotado de voluntad (potencia apetitiva),
por la que tiende a hacer el bien. el alma forma del cuerpo, alma como enteleguia
Origen y subsistencia del alma. El alma no se hereda ni se transmite, sino que es
creada por Dios en cada ser humano. Esto quiere decir que puede subsistir por sí
misma, con independencia del cuerpo, después de la muerte, aunque ya sin
funciones humanas. El alma se manifiesta como conciencia y por ella nos
reconocemos como la misma persona, a pesar de los cambios. Por la conciencia
recordamos el pasado, atendemos al presente, y esperamos el futuro. Recordamos
a Dios en el pasado eterno, conocemos a Dios en el presente y lo amaremos
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eternamente en la otra vida. Y es la misma conciencia que subsiste en el tiempo ( S,
Agustín).
2. CONOCIMIENTO
Piensa con Aristóteles que la razón es la potencia más perfecta del hombre, lo que
implica un primado del entendimiento sobre la voluntad( voluntarismo agustino) es
decir, un intelectualismo. Por la importancia del conocer, santo Tomás analiza
concienzudamente el proceso del conocimiento y llega a un empirismo racional:
Afirma que todo conocimiento arranca de los sentidos, distinguiendo entre
conocimiento sensible e inteligible, siendo el conocimiento por abstracción obra
del entendimiento agente y paciente. Así, vemos que el entendimiento tiene una
doble función: capacidad para universalizar (abstraer,extraer la forma) (agente)
y para conocer el universal (paciente). Según Aquino, el entendimiento conoce
directamente el universal. (sigue la explicación que viene a continuación:)
Piensa con Aristóteles que la razón es la más perfecta potencia anímica del hombre
, y suscribe con ello un primado del entendimiento sobre la voluntad, es decir, un
intelectualismo en santo Tomás. Aunque en el terreno ético, donde se trata de
captar o conocer valores superiores al espíritu humano, como Dios, adquiere una
mayor importancia la voluntad. Por la importancia del conocer, Santo Tomás analiza
concienzudamente el proceso del conocimiento. imaginación y memoria
Veamos el proceso del conocimiento. El punto de partida es la sensación o
percepción sensible. Todo lo que conoce el hombre es por vía del sentido. El
resultado de la intuición o percepción sensible es la imagen sensible(species
sensibilis). Ésta es iluminada en un estadio superior por el entendimiento agente.
Con ello se obtienen los contenidos universales de las diferentes representaciones
particulares de la misma clase, es decir, los universales, las esencias (species
intelligibilis). En santo Tomás, las formas eternas (esencias) latentes sólo se
hacen actualmente visibles gracias a la acción del intellectus agens. Con él
introduce, santo Tomás, en su teoría del conocimiento un elemento apriorístico, y si
en la iluminación por parte del intellectus agens (no es divino, Dios) aristotélico ve
cierta participación de la luz increada al modo de san Agustín y de su iluminación.
Santo Tomás está bastante cerca del padre de la Iglesia. En la recepción de la
species intelligibilis en el espíritu, santo Tomás distingue el entendimiento agente
del entendimiento posible o paciente. Éste último se han de imprimir y escribir las
especies. También Aristóteles admite un entendimiento pasivo en el que se
imprimen las verdades. En ese mismo sentido son también para santo Tomás las
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imágenes o representaciones espirituales (especies impressae). Pero con ello no
está concluido el proceso cognoscitivo. Efectivamente, el entendimiento posible
despliega una peculiar actividad, refiriendo intencionalmente las imágenes
espirituales impresas mentales como medios de expresión, palabras (logos) con las
que el entendimiento mismo refleja el mundo. En este sentido se llama también la
species intelligibilis, verbum mentis (species expresae).
2.1. LA VERDAD, LOS JUICIOS Y LA CIENCIA
Todo conocimiento verdadero parte de la experiencia y, por tanto, requiere una
adecuación entre las cosas y el entendimiento. La falsedad se produce cuando no
existe tal adecuación. Esto quiere decir que la falsedad está en el entendimiento y
no en la realidad de las cosas, él es el que juzga si hay adecuación.
La verdad está en el juicio. En el juicio se manifiesta la adecuación o
inadecuación. Juzgar supone la comparación y relación de las ideas. Para que sea
correcto, el juicio exige analizar las cosas.
Los juicios universales son la base de la ciencia y el lenguaje (leyes científicas)
Abstracción y conocimiento de Dios. La abstracción tiene como consecuencia que
todo conocimiento, incluso el conocimiento de Dios, deben partir de la experiencia
sensible. Por eso, debe ser objeto de pruebas y lo que se pueda decir de su esencia
será solo comprensible por analogía.
3. ONTOLOGÍA
Los principios de la ontología tomista son:
El ser como primer conocimiento. Tenemos conocimiento inmediato de que hay
seres naturales y seres propiamente intelectuales(formas,esencias), así como de
las cualidades(materia) de las cosas.
Hay diversos modos de darse el ente. Uno es el modo de ser de la sustancia, y
otro el de las realidades que lo envuelven. Estas realidades son algo, pero en
distinto modo: entre ellas hay analogía.
La composición de los entes. Los entes son compuestos de materia/forma,
acto/potencia y sustancia/accidente; tal y como analizó Aristóteles. No hay ser
que no sea compuesto ni, por tanto, cambiante. Solo Dios es sin composición, su
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esencia es absolutamente simple, acto puro. En Dios coinciden la esencia y
existencia-
La distinción esencia/existencia. En los seres se distingue la esencia (árbol) de la
existencia (este árbol). La esencia (define y es encarnada en un cuerpo cuando Dios
quiera) de un ser es pura potencia y para existir requiere actualización
(incorporarse en un cuerpo). Así Tomás de Aquino justifica la acción creadora de
Dios.
La materia como principio de individualización. Las esencias se pueden multiplicar
en infinidad de individuos mediante un principio que las “individualice”. Este
principio es la materia. La esencia es universal, común y nos permiten comprender
la realidad (alma-ser humano)
Analogía entre el ser de Dios y el ser de las criaturas. A Dios le atribuimos el
ser por analogía con el ser de las criaturas: estas son y Dios es, pero de modo
análogo, no idéntico, porque entre ambos solo hay en común que son. El modo de
ser divino es absolutamente diferente al de las criaturas (trascendente).
La analogía en el ser justifica la analogía entre las perfecciones, pero teniendo en
cuenta que ambas se le atribuyen a Dios por vía de eminencia (en grado absoluto).
Anaximandro: lo indefinido que explica lo definido(caverna) teología negativa
No hay, pues, continuidad ontológica entre la criatura y el creador(En
Aristóteles,si) pues lo eminente es por sí mismo infinito y absoluto: Dios es
absolutamente-otro, trascendente, no la culminación perfecta de los seres
humanos.
4. TEOLOGÍA
Santo Tomás expone que es necesario demostrar la existencia de Dios. El
enunciado “Dios existe” es evidente en sí mismo pero no para nosotros. Es evidente
en sí mismo porque el predicado está incluido en el sujeto. Quien conoce a Dios
plenamente sabe que existe. Pero la razón humana es muy limitada y no puede
conocer a Dios plenamente y debe demostrar su existencia a partir de la
experiencia creada, a partir de sus efectos.
Todo lo que existe es contingente, perecedero y la razón humana supone un Ser
necesario que explique que las cosas son y dejan de ser . Por todo ello, demostrará
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la existencia de Dios partiendo de la experiencia sensible y a través de unas vías
argumentativas (las cinco vías) En todas ellas el razonamiento se articula del mismo
modo: se parte de experiencias sensibles, se plantea la imposibilidad de llevar el
razonamiento hasta el infinito, y se contempla la existencia lógica de un primer
principio.
Estas vías demostrativas de la existencia de Dios son las siguientes:(demostrac.
existencia de Dios a posteriori.
Primera vía: el movimiento. Se basa en la “Metafísica” de Aristóteles. Todo lo que
se mueve exige un motor, y cada motor exige otro; luego debe haber un primer
motor que es Dios, porque la serie no puede ser infinita.
Segunda vía: la causalidad. Todo se deriva de una causa anterior, y como no sería
lógico llevar esta serie hasta el infinito, es necesaria una primera causa de todo:
Dios.
Tercera vía: la contingencia. Las cosas contingentes no pueden existir en razón
de sí mismas; lo que exige un ser necesario y anterior, que haya existido y vaya a
existir siempre: Dios.
Cuarta vía: los grados de perfección . En las cosas percibimos distintos modelos
de perfección; luego es lógico que haya un grado máximo de perfección, que está
en Dios. Dios pone en nosotros el modelo de perfección.
Quinta vía: la teleología. Todas las cosas tienden a un fin, por lo que necesitan
ser dirigidas por un ser inteligente. Existe un ser que dirige las cosas a su fin:
Dios.
CONCLUSIÓN (relación razón y fe )
Es una teología racional. Debe de haber( se define a Dios como….) un primer
motor, una primera causa del universo, un ser necesario, un ser perfecto, un
ordenador del universo: Dios. Para Tomás, la noción de Dios procede de la fe,
anterior a las cinco vías, pero, sin embargo, estas confirman que la reflexión
racional sobre la experiencia no contradice el contenido de la fe, sino que lo
confirma. La fe es virtud teologal, es un don de Dios.
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5. ÉTICA
Sto. Tomás acepta del aristotelismo que la felicidad es el fin último del hombre, y
que el conocimiento de la naturaleza humana permite especificar un conjunto de
normas morales que constituyen la ley natural. Aquino continúa la tradición
filosófica griega y se vuelve a un análisis de la naturaleza humana.
El punto de partida de esta ley es el hecho de la creación: Dios ha creado todo
cuanto existe y, al hacerlo, ha dotado a la creación de unas leyes con el fin de que
todo funcione de un modo “ordenado” (ley eterna y ley natural)
Esta “ley natural” es aquella parte de la ley eterna que afecta al hombre. Esta
“ley” es expresión de la naturaleza humana (de sus tendencias y fines) y es
racional (todo hombre la puede conocer por medio de su razón). Contiene un Primer
principio evidente, universal e inmutable: hay que hacer el bien y evitar el mal.
Dios concede al hombre libertad (libre albedrío) para obrar bien, de acuerdo con
él.
A la “ley natural” también se la conoce con el nombre de “ley moral”, de ella nacen
los principios y normas fundamentales del comportamiento humano (que se
identifican con los “Diez mandamientos”).
Las reflexiones de los griegos habían puesto de manifiesto dos formas
fundamentales de interpretar la naturaleza humana como fuente de normas de
conducta: Puede preguntarse , en primer lugar, como hicieron los sofistas y
después Epicuro qué mueve de hecho a los seres humanos a obrar. Sin duda, lo que
realmente mueve a los seres humanos es la consecución del placer y alejamiento
del dolor. Esta respuesta da lugar a una ética de móviles, a una ética atenta a
descubrir los móviles o impulsos que determinan la conducta humana. (éticas
hedonistas, utilitarismos..)
• En segundo lugar, puede formularse la pregunta inquiriendo cuál es el fin a cuyo
cumplimiento está orientado el ser humano. Esta línea fue emprendida por Platón y
desarrollada por Aristóteles. No se trata de saber qué mueve al ser humano a
obrar, sino dónde se hallan el perfeccionamiento y la plenitud humanas (entelequia).
Esta orientación da lugar a una ética de fines, a una ética basada en la perfección
o cumplimiento de las exigencias de la naturaleza humana. (Eudaimonismo). Sto.
Tomás , siguiendo a Aristóteles, se adhiere a esta concepción finalista, teleológica
de la naturaleza y no como la otra postura, que entiende la naturaleza en un
sentido mecanicista (todo ocurre por azar).
De acuerdo con la teleología aristotélica, afirma Sto. Tomás que el ser humano, al
igual que cualquier otro ser natural, posee ciertas tendencias enraizadas en su
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naturaleza que orientan la conducta a un fin específico, ( en el hombre, como
animal libre, leyes de libertad, es decir, leyes morales, leyes naturales.). Ahora
bien, el hombre se distingue de los otros seres naturales por su racionalidad,
porque solo él es capaz de conocer sus propias tendencias y, por tanto, sólo él
puede deducir ciertas normas de conducta encaminadas a darles el cumplimiento
adecuado. De este modo, Sto. Tomás, demuestra la existencia de la ley natural:
como ser racional que es, el hombre puede formular ciertas normas de conducta
de acuerdo con las exigencias de su propia naturaleza. El contenido de la ley
natural se deduce, por tanto, de las tendencias naturales del ser humano, que
Aquino clasifica en tres órdenes:
● En tanto que sustancia, el ser humano tiende a conservar su propia
existencia. El cumplimiento de esta tendencia impone el deber moral de
procurar la conservación de la existencia.
● En tanto que animal, el ser humano tiende a procrear. De esta tendencia
cabe deducir ciertas normas morales relativas a la consecución del fin de la
procreación y del cuidado de los hijos.
● En tanto que ser racional, el hombre tiende a conocer la verdad y vivir en
sociedad. La sociedad implica la ordenación racional de la convivencia con
vistas a la consecución de ciertos fines y, por tanto, es algo
específicamente humano. De estas tendencias surgen las obligaciones
morales de buscar la verdad y respetar las exigencias de la justicia.
Dado que la ley moral- natural se deduce de las tendencias de la naturaleza misma,
su contenido es evidente, universal e inmutable. La evidencia viene exigida por la
función que le corresponde cumplir a la ley natural: como ha de ser norma objetiva
orientadora de la conducta para todos los seres humanos, sus preceptos han de
ser fácilmente cognoscibles, de modo que todos los hombres puedan conocerlos.
En cuanto a la universalidad y la inmutabilidad de la ley natural, , vienen dadas por
el concepto de naturaleza (esencia...), entendida como lo común, a todos los seres
humanos a pesar de sus diversidades culturales, raciales, etc.,y como lo que
permanece constante a través de los cambios históricos, económicos, etc.., a los
que se halla sometido el ser humano.
Sto. Tomás precisa las relaciones entre la ley natural y la ley positiva (ley legal ),
entre physis y nomos, de un modo sistemático:
● La ley positiva es una exigencia de la ley natural. En efecto, la ley natural
impone la vida en sociedad y ésta sólo es posible sobre la base de unas
normas legales que regulen la convivencia. La ley positiva no es, pues, un
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arbitrario convenio entre iguales, sino algo exigido por la naturaleza del
hombre en cuanto ser social.
● La ley positiva es una prolongación de la ley natural. Su contenido viene a
concretar las normas naturales que, dada sus características ( son
generales), no descienden a una ordenación detallada de la convivencia
humana.
● Las exigencias de la ley natural han de ser respetadas por la legislación
positiva. La ley natural constituye el marco que señala los límites dentro de
los cuales ha de organizarse moralmente la convivencia humana.
Esta forma de interpretar las relaciones entre la ley natural y la ley positiva pone
de manifiesto que Tomás de Aquino no concibe el mundo del derecho y el mundo de
la moral como dos reinos desconectados e independientes. El derecho se halla
incardinado en la moral y el punto de unión no es otro que la idea de justicia, como
exigencia de dar a cada uno lo suyo, como hijo de Dios (libertad, igualdad,
solidaridad): exigencia moral y fundamento del derecho.
Al igual que para Aristóteles, para Aquino, los hábitos y virtudes son necesarios
para el cumplimiento de esta ley. En el ser humano hay hábitos naturales, como la
captación de los “derechos humanos fundamentales” (respeto a la vida, a la
dignidad y a la propiedad); pero los hechos fundamentales son las virtudes
adquiridas con la repetición de actos orientados al bien:
- Virtudes intelectuales o dianoéticas (inteligencia, ciencia, sabiduría y
prudencia).
- Virtudes morales o prácticas (templanza, fortaleza y justicia)
- Virtudes teológicas: para ser feliz hay que cumplir la voluntad de Dios,
tener fe y esperanza
6. POLÍTICA
Divulga la “Política” de Aristóteles. En obras como “Sobre el régimen de los
príncipes” expone sus principales ideas políticas:
El origen natural de la sociedad. Los seres humanos son sociables por naturaleza,
por lo que la sociedad es una aplicación de la propia ley natural, que impone hacer el
bien y evitar el mal. Eso exige la sociabilidad y la convivencia. Tomás advierte las
carencias naturales del ser humano, que no habría subsistido de no haberse
asociado.
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Los fines del Estado. El fin del Estado es “el bien común”, principio de la
legitimidad política: si no se busca el bien común, no se legitima la sociedad ni la
autoridad. Esto supone tres exigencias: koinonia
- Buscar la paz, ideal de exigencia política(ORDEN, ARMONÍA)
- Procurar el bienestar y la felicidad de los ciudadanos.
- Fomentar la vida virtuosa, que es el fin supremo del Estado, para encaminar
a los ciudadanos a lograr el bien supremo, la posesión de Dios. Para ello,
debe fomentar la vida religiosa cristiana.
La ley positiva y las formas de gobierno. La ley positiva es la ordenación de la razón
para el bien común y, por tanto, debe ser justa y moral, es decir, reflejo de la ley
natural. Esto implica:
- Refrendo popular. Las leyes deben ser establecidas por la colectividad o su
representante reconocido. El ciudadano está obligado a cumplir las leyes
positivas justas, es decir, las que sean reflejo de la ley natural.
- Autoridad legítima. Es legítima la autoridad que el pueblo acepte como tal, y
es la única que puede promulgar las leyes. Aún así, los gobernantes se han de
legitimar reiteradamente mediante su acción justa y respetuosa.
- Formas de gobierno. La forma de gobierno deseable es la monarquía, pero
que cumpla con la obligación derivada del bien común y no se entregue al
provecho particular. La autoridad que promulga leyes injustas se convierte
en tiranía.
En el caso de que el monarca no sea un buen padre con sus súbditos como Dios
padre lo es, el pueblo y la iglesia pueden derrocar al Estado. Aquí se demuestra el
poder de la Iglesia con su “ potesta indirecta temporalibus” (agustinismo político).
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