KANT
Idealismo trascendental: afirma que solo se puede conocer si el sujeto tiene unas condiciones
anteriores y previas a la experiencia que hacen posible percibir.
Para Kant hay un idealismo material (empírico), que opone a su idealismo trascendental.
Dentro del idealismo material, dos posiciones:
⮚ Idealismo problemático: el mundo exterior no se puede demostrar por experiencia
inmediata, tiene que recurrir a la mediación de Dios. Este se corresponde al
racionalista Descartes. Kant considera que sin experiencia externa no se puede tener
experiencia externa.
⮚ Idealismo dogmático: del empirista Berkeley. Las cosas son una simple imaginación.
Kant distingue entre, fenómeno, con realidad objetiva, y apariencia, que solo vale
subjetivamente
CONOCIMIENTO
Kant empieza analizando el conocimiento con dos cuestiones:
1. ¿Existe el conocimiento? Sí que existe y se origina por la experiencia (como afirmaban los
empiristas).
2. Una vez que sabemos de su existencia, ¿qué condiciones intervienen en él?
Para responder a esta pregunta utiliza la razón y concluye que hay dos modos de
conocimientos contrarios entre ellos:
● Conocimiento a posteriori: es la sensibilidad, y nos informa sobre todo lo que forma parte
de la experiencia. Son individuales y particulares, debido a que son únicos entre todos los
demás, y no tienen necesidad ni universalidad.
● Conocimiento a priori: son siempre universales y necesarios sin proceder de la
experiencia. Es el caso de las ciencias (matemáticas, física). Son posibles gracias a los
principios de la razón, los principios transcendentales (filosofía transcendental).
Estos conocimientos los expresamos mediante juicios, que se encargan de validar o rechazar la
relación entre el sujeto y el predicado, creando así afirmaciones y negaciones finales.
Distinguimos entre los siguientes juicios:
● Juicios analíticos a priori: no nos enseñan nueva información, sino que nos explican la
relación entre un sujeto y su predicado. El predicado está dentro del sujeto. Son siempre
verdaderos y a priori (carecen de experiencia).
● Juicios sintéticos a posteriori: son extensivos, añaden información que desconocíamos del
sujeto. El predicado aporta información del sujeto. Al ser a posteriori, dependen
totalmente de la experiencia.
● Juicios sintéticos a priori: aumenta el conocimiento (sintéticos) y son a priori, universales y
necesarios porque carecen de experiencia. Aclara la existencia de juicios sintéticos a priori
en las ciencias; estos se convierten en la condición para denominar a una ciencia como tal,
es el criterio del conocimiento.
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La Crítica de la razón pura se divide en tres partes:
ESTÉTICA TRASCENDENTAL
La estética trascendental estudia las sensaciones y los juicios sintéticos a priori en las
matemáticas, con el fin de aumentar nuestro conocimiento sin tener que recurrir a la
experiencia.
Cuando nos encontramos con un objeto, nuestra capacidad receptiva lo capta a través de la
intuición sensible y se produce una sensación. La sensibilidad percibe los objetos ordenados en
un espacio y tiempo determinado.
El espacio y el tiempo se encuentran en el sujeto antes de cualquier experiencia, por lo que
nos permite conocer los objetos. Sin el espacio y el tiempo no podríamos conocer, son
objetivos y pertenecen al sujeto. Son intuiciones puras, carecen de contenido empírico.
El espacio tiene que ver con la geometría y el tiempo, con la aritmética, por lo que los juicios
sintéticos a priori se dan en las matemáticas.
ANALÍTICA TRASCENDENTAL
En la analítica trascendental, Kant estudia el entendimiento y cómo son posibles los juicios
sintéticos a priori en la física.
Mientras que la sensibilidad nos permite relacionarnos con un objeto, nos proporciona
intuiciones; el entendimiento nos proporciona conceptos.
Las intuiciones deben ser pensadas a través de conceptos, y los conceptos se deben remitir a
una intuición porque si no, no habría conocimiento. "Las intuiciones, sin conceptos, son
ciegas; los conceptos, sin intuiciones, son vacíos". El entendimiento forma estos conceptos
bajo los que piensa las intuiciones sensibles, unificando la diversidad ofrecida por estas. La
unión de los elementos sensibles y los conceptuales es lo que produce el conocimiento.
Podemos distinguir entre los conceptos empíricos (provienen de la experiencia) y los
conceptos puros o categorías (a priori). Kant elabora una tabla de categorías como Aristóteles,
teniendo en cuenta los modos de atribuir un predicado a un sujeto (los juicios). Pero en Kant,
estos juicios son los distintos modos de conocer y no de expresar lo que las cosas son. Si
determinamos cuáles son los tipos de juicio, podremos identificar las categorías que operan en
los mismos (deducción trascendental de las categorías). Las categorías son las formas a priori
del entendimiento.
Kant, hace abstracción del contenido de los juicios y dicta que todos los juicios pueden
clasificarse según cuatro criterios (cantidad, cualidad, relación y modo), cada uno con tres
tipos de juicios, de los que se infieren las doce categorías: unidad, pluralidad, realidad,
sustancia, posibilidad y causalidad, entre otros.
La causalidad es la categoría más importante porque sirve para fundamentar la realidad: todo
lo que ocurre tiene una causa. Al mismo tiempo, es a priori, propia del entendimiento:
idealismo trascendental; categorías, conceptos, formas a priori que nos permiten conocer y
fundamentar la realidad.
El entendimiento impone al objeto estas categorías porque sin ellas no hay posibilidad de
conocimiento. En consecuencia, no podremos conocer nunca los objetos como noúmenos (tal
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y como son), sino solamente como fenómenos (como se presentan a nosotros a través de la
sensibilidad y del entendimiento).
La conclusión es que son posibles los juicios sintéticos a priori en la física porque los
conceptos puros de la física no se basan en la experiencia, pero han de verificarse en ella.
DIALÉCTICA TRANSCENDENTAL DE KANT
Kant la denomina también “crítica de la razón”, y la define como la lógica de la ilusión. Esto es
porque la razón cae en su propia ilusión (llamada ilusión transcendental, inevitable y natural)
y engaño al creer que puede sobrepasar a la experiencia para crear conocimientos sobre
objetos sin encontrar ningún error. Como no es así, y sí produce errores, la misión de la
dialéctica transcendental es encontrarlos, analizarlos y destruirlos para no caer en la
equivocación.
1. La percepción de Kant sobre el empirismo y racionalismo:
El racionalismo nos proporciona información de las cosas en sí (ilusión), mediante la razón en
sí misma, es decir en su origen analítico. Esto crea una lucha contra el conocimiento teórico ya
que la ilusión de las cosas se considera un saber no conocido.
En el empirismo es la sensación la que forma el conocimiento puro y verdadero de las cosas en
sí. Esta sensación tiene un error: es una parte de un conjunto de realidades que deben tener
orden grupal para conseguir lo puro y real.
Kant argumenta el error de la metafísica (mantener el conocimiento verdadero al objeto en sí,
en realidad ininteligible e incomprensible), sosteniendo el racionalismo y el empirismo.
“Todo nuestro conocimiento comienza por los sentidos, pasa al entendimiento, y termina en la
razón”. La sensibilidad (estética), y el entendimiento (analítica), forman parte del verdadero
conocimiento, de esta forma interrogan a la razón (que su tendencia es producir ideas), con
preguntas que la superan pero que son obligatorias en ella. Para responderlas, la razón reúne a
la sensibilidad y el entendimiento y la convierte en un solo elemento para poder responder a
las preguntas anteriores.
2. El valor negativa y positiva de la cosa en sí (ideas regulativas)
El valor negativo: la cosa en sí es una idea incognoscible y, por tanto, no es un fenómeno.
Debido a esto no nos podemos basar en ella ni tomarla de referencia para entender el
conocimiento.
El valor positivo: con la visión negativa proponemos un problema infinito en la existencia del
hombre. Ocasionando este problema derivamos a la progresión humana continua y eterna.
Kant aclara la percepción positiva definiéndose como soporte conductor que, aunque no tenga
realidad empírica y sobrepase a la experiencia, dirige nuestro conocer hacia la realidad.
La metafísica nos ha intentado ayudar a obtener los entes absolutos, ideas en sí, que en un
supuesto caso nos iban a proporcionar todo el conocimiento absoluto y real. Pero estos entes
absolutos no tienen realidad; son nociones e ideas donde mostramos nuestro conocimiento
moral (aquí expresamos el deseo de perfección en el conocer y en la vida productiva)
“La cosa en sí es absoluta” significa:
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1. Al ser un conocimiento que no dominamos, no podemos basar en él los fundamentos
del conocimiento proporcionados por la metafísica.
2. Estas meras ideas hacen al humano no satisfacerse nunca de conocimiento y tener un
deseo eterno de adquirir siempre más. Así se provoca el deseo del hombre en el
progreso de su entendimiento, en el conocimiento de la realidad empírica.
3. La ciencia de la metafísica
La metafísica es aquella ciencia que atribuye el valor absoluto a una idea elemental
ilusoria que no está completamente fundamentada. Se sale de la física y pretende ir más
lejos con el objetivo de averiguar cuáles son las razones últimas de la experiencia y el
conocimiento absoluto.
Sus objetos son: la inmortalidad del alma, la existencia de Dios, y la naturaleza del
universo. En ninguno de estos tres objetos se presenta una percepción, por lo tanto, no
son fenómenos. Finalmente, la metafísica se ha convertido en una ciencia engañosa y
ficticia de la que no podemos fijarnos.
4. Los problemas metafísicos
▪ La inmortalidad del alma: (YO)
El alma es la sustancia pensante (sujeto que piensa), la sustancia volente (sujeto que
quiere), y la sustancia sensible (sujeto que siente). Es la unificación sintética de la vivencia
interna; el idóneo saber psicológico que enlaza los distintos fenómenos de la consciencia;
aquello que convierte estos fenómenos en subjetivos.
▪ La naturaleza del universo: (MUNDO)
Se determinan cuatro conclusiones razonables y acertadas: (1) el universo limitado por el
espacio y el tiempo, (2) los componentes del universo, (3) origen de las causas del
universo, (4) el ser necesario en el universo.
Las antinomias son las conclusiones lógicas de la metafísica que se oponen a las
anteriores.
La experiencia externa nos lleva a una idea con la que buscamos fundamentos a los
fundamentos y causas a las causas, es decir, con la que buscamos más razones lógicas. De
esta manera, el mundo es la concentración del eterno desarrollo del conocimiento humano
hacia un saber perfecto.
▪ La existencia de Dios: (DIOS)
Se han realizado numerosas pruebas de la existencia divina, se concentran en tres: la
prueba cosmológica, ontológica y teleológica.
La metafísica tiene una definición falsa del conocimiento científico: es un análisis de
percepciones lógicas, nociones racionales, es decir, de juicios analíticos. Mediante esta
percepción incorrecta, ha querido por una parte desarrollar una noción primera y, por otra
parte, intentar explicar todo lo que es real.
EL conocimiento científico verdaderamente es una síntesis metódica, las formas a priori,
los fenómenos.
La concepción de Dios es una idea absoluta íntegra que no es razonada por ningún objeto
de la experiencia. Sirve de base del conocimiento, pero este no puede convertirlo en un
objeto real.
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▪ ¿La metafísica es una ciencia?
No lo podemos considerar como ciencia verdadera y legítima ya que no acepta todas las
pruebas del conocimiento. Como es una idea (y es necesaria), tiene un uso trascendental,
empírico. Las ideas son la manifestación de seguridad humana en aquello desconocido,
están sometidas a leyes fijas y certeras.
Estas ideas tienen la función de formar la síntesis total de objetos individuales. No
determinan un saber concreto ni los objetos de la experiencia.
Siendo el conocimiento el resultado del obrar espiritual humano sometido a unas normas
objetivas (formas a priori), el uso regulativo de las ideas consiste en que estas sean el
ideal de perfección al que se tiene que someter nuestro conocimiento. Es decir, que sean
modelo o realidad simbólica en nuestro conocer.
(MANUEL GARCÍA MORENTE: “LA FILOSOFÍA DE KANT “. ED. AUSTRAL)
ÉTICA
Kant pertenece al grupo de los filósofos deontológicos: las acciones son correctas o incorrectas
en sí mismas con independencia de las consecuencias porque no podemos predecir las
consecuencias de una acción. Criterio ético de Kant: si actúas con buena voluntad nadie
puede juzgarte.
Kant rechaza las éticas materiales, que fijan el bien supremo del ser humano como criterio para
determinar si su conducta es correcta o incorrecta, defendiendo, por tanto, que los actos son
correctos si nos acercan a ese bien. Kant rechazó estas éticas por varios motivos:
● Son a posteriori, por lo que está extraído de la experiencia, y según Kant de la experiencia
no pueden extraerse principios universales.
● Son hipotéticas o condicionales: no valen sino de un modo condicional, como medios para
conseguir un fin (imperativos categóricos)
● Son heterónomas: reciben la ley desde fuera de la razón. Esta carece de la crítica y no ha
transitado por el camino correcto. Justo lo contrario de la autonomía, que consiste en que el
sujeto se dé así mismo la ley desde su naturaleza racional, en que el sujeto se determine a sí
mismo a obrar.
Él emplea una ética formal, la cual dice que actuamos correctamente cuando actuamos por el
bien en sí mismo, sin buscar nada a cambio. Esta no nos propone normas concretas, ya que,
sino, se trataría de una ética material.
Kant intenta crear una ética universal y necesaria que pueda ser común a todos
mediante imperativos categóricos, que sean a priori y autónomos, es decir, el sujeto ha de
determinarse a sí mismo a obrar bien, no se busca alcanzar ningún fin.
Se distinguen dos tipos de actos: unos donde cumplimos la ley por obligación (actos legales o
jurídicos), y otros por amor al deber, simplemente porque creemos que merece la pena.
Nos invita a pensar por nosotros mismos unas normas morales en base a un criterio llamado
imperativo categórico (nos dice los que debemos hacer).
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LA BUENA VOLUNTAD: es la voluntad que ama el cumplimiento del deber o ley moral. Hace lo
que debe. Por eso distingue Kant dos tipos de actos. Actos conforme al deber , donde
cumplimos la ley no por amor, por que merezca la pena, sino por obligación(actos legales,
jurídicos) y actos por amor al deber , cumplimos la ley moral porque merece la pena, es valiosa
para hacer un mundo más justo y humano(actos morales).
Para Kant, la voluntad viene determinada por el respeto y amor a la ley moral. Está
determinada por la ley. “La voluntad es ley para sí misma”. Se da a sí misma la ley
moral(autonomía moral-soberana) y la cumple libremente(súbdita).
IMPERATIVO CATEGÓRICO: obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer al
mismo tiempo que se convierta en una ley universal. Cada vez que tomes una decisión debes
hacerlo con buena voluntad, querer que se convierta en una ley universal y también que todo
el mundo actúe del mismo modo que lo has hecho tú.
Dentro del imperativo categórico encontramos el imperativo hipotético: pertenece a las éticas
materiales, está condicionado por la búsqueda de determinados fines o propósitos, siendo
estos objetivo de la actuación.
Una persona que desee saber si una ley podría convertirse en una ley moral debe preguntarse
si cumple estos rasgos formulados por Kant:
● Es universal: será ley moral aquella máxima o norma que creo que todos los hombres
deberían cumplir.
● Será ley moral la que proteja a seres que tienen valor absoluto, y son, por tanto, fines en
sí mismos y no medios u objetos.
● Todos los seres humanos han de ser tratados por igual, y no utilizar a las personas como
medio para conseguir algo. Obra de tal modo que uses la humanidad siempre como un fin
y nunca como un medio. Todos somos igual de dignos.
POSTULADOS DE UNA RAZÓN PRÁCTICA
Son ideales de la propia razón que pueden realizarse en la vida moral: libertad, existencia de
Dios y la inmortalidad del alma.
Kant se apoya en la existencia de la libertad como fundamento de las leyes morales. Si no hay
autonomía moral no hay leyes morales; la existencia de leyes morales implica la libertad o
autonomía moral.
La razón tiene fe en la existencia de Dios y la inmortalidad del alma porque de lo contrario no
tendría sentido haber dedicado nuestra vida moral terrenal a cumplir el deber, por amor a él.
Nuestra alma debe ser coronada de felicidad eterna (inmortalidad del alma) al haberse
dedicado a ser virtuosa o cumplir el deber por Dios en la otra vida. (Esto se explica mejor en la
religión)
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HISTORIA Y PROGRESO SOCIAL (POLÍTICA)
El pensamiento político de Kant está marcado por la Ilustración y sus ideales de libertad,
igualdad y valoración del individuo. En sus obras “Idea de una historia universal con propósito
cosmopolita” y “Hacia la paz perpetua”, se centra en estudiar si la historia tiene algún sentido
y si es posible lograr el bien moral.
Kant defiende el progreso humano hacia un Estado cosmopolita, donde se desarrollen las
capacidades humanas de la libertad y moralidad, porque la propia naturaleza lo favorece. Por
esto, cree en la existencia de una Providencia, que permite que el hombre alcance el bien por
sí mismo, así como el Estado cosmopolita.
Aun con la existencia de fuerzas irracionales que dificultaban el progreso social; Kant seguía
creyendo en el progreso, porque, para él, estas mismas irracionalidades también lo impulsan
(buscar leyes, pactos…). Esto es la insociable sociabilidad de los seres humanos como motor
de progreso.
Kant cree que, a pesar de la tensión entre la sociabilidad y la insociabilidad de los seres
humanos, es posible construir una sociedad perfecta sobre ciudadanos que cumplan la ley
moral. (Como hemos dicho antes, la naturaleza lo favorece)
Para Kant, todo ser humano lleva en su interior una inclinación hacia el mal, de acuerdo con la
cual tiende a anteponer la búsqueda del placer y del beneficio personal, es decir, las tendencias
egoístas, a la ley moral. Además, el ser humano por sí solo no puede transformar esta
inclinación. Ante esta situación, Kant recurre a Dios como el único ser capaz de realizar la
conversión hacia el bien del ser humano. Solo con la ayuda de Dios podrá triunfar en la tierra
la sociedad perfecta o el reino de la moralidad.
Los seres humanos nos necesitamos unos a otros, lo que exige una sociedad civil en la que se
consiga la libertad de todos y la libertad de cada uno, así como la paz entre los pueblos, a
partir del derecho y de organismos internacionales. Esto es el pacifismo jurídico, que consiste
en la creación de una “federación para la paz” y en la implantación de regímenes democráticos
(repúblicas) en los países.
La política está ligada al derecho: el marco formal en el que se establecen las condiciones y los
límites del ejercicio de la libertad. La capacidad legislativa del ser humano se funda en el
imperativo categórico (ética).
La ley jurídica tiene que ser, por lo tanto, universal y a priori; y debe respetar los derechos
naturales y racionales del ser humano (que actúan como principios de organización de la vida
política). La ley jurídica, a diferencia de la ley moral, se impone mediante coacción externa.
Así, Kant intenta reducir a una única síntesis los elementos fundantes de las teorías liberales y
de las teorías democráticas.
RELIGIÓN: LA RACIONALIDAD DE LA RELIGIÓN Y ¿QUÉ NOS CABE ESPERAR DESPUÉS
DE LA VIDA?
Kant pretendía demostrar la racionalidad de la fe religiosa en obras como “La religión dentro
de los límites de la mera razón”, aunque está cuestión ya había sido tratada en obras de la
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ética. Si examinamos los dogmas en que se vierte la fe religiosa, veremos que todos ellos son
expresión de la razón práctica.
El primero es el dogma de la existencia de Dios: no sabemos si Dios existe, pero lo hemos de
suponer, pues nuestra moralidad lo exige. Si Dios no existiera no tendrían sentido los
imperativos morales.
De igual modo, el dogma de la inmortalidad y el de la otra vida expresan la idea de que el
hombre no puede alcanzar el ideal moral (felicidad) en la experiencia; y, por tanto, necesita
creer que la muerte es el comienzo de una vida adecuada a este ideal.
La filosofía de la religión de Kant llega a 2 conclusiones:
La primera es que religión es la creencia en Dios como una voluntad moralmente perfecta,
que manda cumplir libremente con la ley moral y qué es la garantía de la felicidad plena. Así,
la religión queda, en cierto modo, reducida a la moral. La ética el fundamento de la religión, la
religión es la expresión sentimental de las aspiraciones morales (felicidad, eternidad,
inmortalidad) imposibles en la experiencia. Siguiendo la ley moral, nos haremos dignos de la
felicidad eterna.
La segunda es que la fe tiene sus raíces en lo más hondo de la razón humana y aspira por su
propia naturaleza a superar la experiencia. La religión no ha de ser pública para que no haya
intermediarios entre la conciencia de cada uno y Dios (ritos religiosos, ceremonias, jerarquía de
la Iglesia…). Kant distingue entre los credos religiosos y la auténtica religión racional, que cada
uno ha de vivir en su interior.
Kant abrió un nuevo campo a la filosofía, invitándola a comprender y explicar una radical y
fundamental manifestación del espíritu humano: la religión.
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