El dolor es una sensación desagradable que se produce cuando el
cuerpo sufre una lesión o hay algún problema. Es una señal del sistema
nervioso que indica que algo no está funcionando bien.
El dolor puede ser agudo o crónico, leve o intenso, constante o
intermitente. Puede sentirse en una parte del cuerpo o de forma
generalizada.
El dolor se produce cuando:
Las terminaciones nerviosas sensitivas de una zona se estimulan
Los receptores del dolor envían impulsos eléctricos a los nervios de la
médula espinal
Los nervios envían mensajes al cerebro sobre lo que está ocurriendo
El dolor puede ayudar a diagnosticar un problema. Sin dolor, es posible
que no se note una lesión grave o un problema médico que necesite
tratamiento.
El tratamiento del dolor depende de su causa y tipo. Puede incluir
medicamentos, acupuntura, fisioterapia o cirugía.
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) describe
el dolor como "una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o
similar a la asociada a un daño tisular real o potencial".1 Según esta definición, el
dolor es una experiencia compleja que va más allá de la dimensión puramente
biológica (relacionada con la transmisión de información nociceptiva).
El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva) desagradable, que
pueden experimentar todos aquellos seres vivos que tienen un sistema nervioso
central; es el producto de un conjunto de mecanismos neurofisiológicos que
2
modulan la información del daño físico a diferentes niveles y en diferentes partes.
3
Sin embargo, como se ha comentado antes, se trata de una experiencia en la
que influyen otros factores además de los biológicos, como los factores
psicológicos y los sociales. 1 456
La ciencia que estudia el dolor se llama algología.
Zonas de dolor visceral
Historia
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Hasta los griegos presocráticos del siglo VI a. C., las enfermedades y sus
tratamientos no se concebían en términos naturales y racionales. Varios siglos de
medicina científica se reúnen en los casi 70 libros del Corpus Hippocraticum.
A lo largo de los siglos los médicos se han enfrentado al dolor con grandes dosis
de literatura y superstición, pero a partir del siglo XIX se obtiene información
científica mediante el estudio de la fisiopatología. En el siglo XX se crean
especialidades como anestesiología y la reanimación.[cita requerida]
Fisiopatología
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La función fisiológica del dolor es señalar al sistema nervioso que una zona del
organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión. Esta
señal de alarma desencadena una serie de mecanismos cuyo objetivo es evitar o
limitar los daños y hacer frente al estrés. Para ello, el organismo dispone de los
siguientes elementos:
Detectores de la señal nociva: depende de la existencia de neuronas especializadas
en la recepción del dolor, denominadas nociceptores.
Mecanismos ultrarrápidos de protección (reflejos): son reacciones rápidas,
generadas a nivel de la médula espinal que pueden tener como efecto
una reacción de retirada (por ejemplo, cuando se retira la mano rápidamente al
tocar una superficie ardiente);
una contractura de la musculatura que bloquea la articulación si se ha producido
una lesión articular (es el caso del lumbago después de la lesión de un disco
intervertebral tras un movimiento en falso).
Mecanismos de alerta general (estrés), por activación de los centros de alerta
presentes en el tronco cerebral; ello se traduce en un aumento de la vigilancia y de las
respuestas cardiovasculares, respiratorias y hormonales que preparan al organismo a
hacer frente a la amenaza (mediante la huida o la lucha).
Mecanismos de localización consciente e inconsciente de la lesión, a nivel
del cerebro; la localización es precisa si la lesión se produce en la piel y difusa o
incluso deslocalizada si la lesión afecta un tejido profundo o en el caso de un dolor
visceral.
Mecanismos comportamentales para hacer frente a la agresión: debido a la
activación de centros especializados en el cerebro, aumenta la agresividad y pueden
producirse manifestaciones de cólera; estas pulsiones tienen como objetivo movilizar
la atención del sujeto e iniciar los comportamientos de huida o lucha para preservar la
integridad corporal.
Mecanismos de analgesia endógenos: en ciertas circunstancias estos mecanismos
permiten hacer frente a la amenaza a pesar de que se hayan sufrido graves heridas.
La participación tanto de fenómenos psicológicos (subjetivos) como físicos o
biológicos (objetivos) en el dolor varía según el tipo de dolor y el individuo que lo
manifiesta. Existen muchos estudios que tratan de establecer dicha interrelación y
explicar la vivencia dolorosa.
Componentes
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El dolor, sobre todo el dolor crónico,7 es una experiencia subjetiva pluridimensional
y es distinguido por los siguientes componentes:
El componente sensorial-discriminativo correspondiente a los mecanismos
neurofisiológicos de la nocicepción. Detectan el estímulo, su naturaleza
(quemaduras, descargas eléctricas, torsión, etc.), su duración, su evolución, su
intensidad, y el análisis de sus características espaciales. El componente afectivo
que expresa la connotación desagradable, dolorosa, relacionada con la percepción
del dolor.
Según la neurofilósofa Magali Fernández-Salazar, la representación mental del
dolor crónico (estados mentales aversivos causados por las emociones
provocadas por el sufrimiento) posee un valor negativo capaz de transformar los
circuitos neuronales.8
El componente cognitivo se refiere a todos los procesos mentales que acompañan
y dan sentido a la percepción mediante la adaptación de las respuestas de
comportamiento tales como los procesos de atención, la anticipación y la
desviación, interpretaciones y valores atribuidos al dolor, así como el lenguaje y el
conocimiento sobre el dolor (semántica), y los fenómenos de la memoria de
experiencias pasadas dolorosas personales (memoria episódica), la decisión
sobre el comportamiento apropiado.
En 1956, el anestesista Henry Beecher demostró la importancia del significado
que se le da a la enfermedad en niveles de dolor. Mediante diversos estudios se
compararon dos grupos de heridos, soldados y civiles que tenían lesiones
idénticas en apariencia, se observó que los soldados exigieron menos
analgésicos. Lo que muestra que el traumatismo y su contexto tienen significados
muy diferentes: positivos en los militares (representa el final del combate, estar a
salvo, la buena reputación en el medio social, etcétera), en comparación con los
resultados negativos que presentaron los civiles (representación de la pérdida del
empleo, pérdida financiera, desintegración social, etcétera).[cita requerida]
Mecanismos moleculares de la nocicepción
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Nociceptores
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Los nociceptores son terminaciones nerviosas libres de neuronas sensitivas
primarias cuyos cuerpos neuronales se encuentran en los ganglios raquídeos.9
Esto quiere decir que los nociceptores no están rodeados de estructuras
especiales, como es el caso de otros receptores sensoriales de la piel, como
los corpúsculos de Pacini que detectan las vibraciones, o los discos de Merkel,
que detectan la presión.
Clasificación
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Hay tres grandes clases de nociceptores: térmicos, mecánicos y polimodales.
Todos ellos tienen en común la existencia de umbrales de excitación elevados, en
comparación con los receptores del tacto y de la temperatura normales. Esto
implica que normalmente no se activan en ausencia de estimulaciones nocivas.
[cita requerida]
Dado que se trata de terminaciones nerviosas sin estructuras especiales, el
término nociceptor se refiere tanto a la fibra nerviosa aferente como a su receptor.
Los nociceptores se encuentran en muchos tejidos corporales como
la piel, vísceras, vasos sanguíneos, músculo, fascias, tejido
conectivo, periostio y meninges. Los demás tejidos corporales apenas cuentan con
terminaciones nociceptivas. Estos receptores transmiten la información a través de
fibras nerviosas que son clasificadas dependiendo de su diámetro y grado de
mielinización en fibras A y C.[cita requerida]
Tipos de fibras nerviosas
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Fibras A: Las fibras A se subdividen en los tipos alfa, beta, gamma y delta. De estos
subtipos, las fibras A delta son las que conducen los impulsos nociceptivos. Son fibras
de pequeño diámetro y mielinizadas que conducen impulsos nerviosos relativamente
rápidos variando de 5 a 50 metros por segundo. Algunas de ellas responden a la
estimulación química o térmica en forma proporcional con el grado de lesión tisular;
otras, sin embargo, se activan principalmente por estimulación mecánica, como
presión, lo que evidencia que se localizan en el lugar de la lesión. Algunas fibras A
delta pueden tener respuestas polimodales y comenzar a excitarse después de que se
haya alcanzado un umbral alto de excitación tras la producción del daño tisular.
Fibras C Son fibras nerviosas de conducción lenta, inferior a la rapidez de conducción
de las fibras A delta. Son estructuras no mielinizadas o amielínicas, que responden a
estímulos térmicos, mecánicos y químicos, y son llamadas nociceptores-C
polimodales. Se calcula que existen alrededor de 200 fibras tipo C por centímetro
cuadrado de piel.
Fenómeno de los dos dolores
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Los nociceptores térmicos, mecánicos y polimodales están distribuidos por la piel y
los tejidos profundos, y normalmente se activan de manera simultánea. Por esta
razón, cuando recibimos un estímulo nociceptivo (por ejemplo, al golpearnos un
pie), recibimos primero un dolor agudo, seguido después de una pausa por un
segundo dolor más persistente, intenso y sordo. El primer dolor se transmite por
las fibras A-delta y el segundo por las fibras C.
Proteínas nociceptivas
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La señal nociceptiva debe transformarse en una señal eléctrica para que pueda
ser interpretada por el cerebro. Este proceso de transformación se denomina
"transducción". La transducción de la señal nociceptiva está ligada a la activación
(en la membrana de las terminaciones nerviosas de los nociceptores) de proteínas
que conducen a la apertura de canales iónicos. Cuando estos canales iónicos se
abren, se produce una despolarización de la membrana, que conlleva la
generación de potenciales de acción que se propagan, a través del axón del
nociceptor, hacia el sistema nervioso central. En conjunto, los nociceptores deben
ser capaces de detectar diferentes tipos de estímulos nocivos, sobre todo
químicos, físicos y térmicos, y deben estar equipados de mecanismos de
transducción diferentes para cada categoría de estímulo nocivo.
La primera proteína identificada de transducción nociceptiva es el receptor para
los vanilloides, como la capsaicina, el agente activo de los pimientos picantes y
responsable de la sensación de ardor que se siente en la boca cuando se
consumen comidas muy picantes. Este receptor se identificó en neuronas en
cultivo obtenidas a partir de ganglios raquídeos disociados. Las neuronas
medianas y pequeñas responden a la capsaicina, al calor o al pH ácido (iones
H+).10 Esta respuesta es una despolarización debida a la entrada de cationes en la
célula. A partir de neuronas C y A-delta, se ha podido clonar el gen responsable
de la proteína que responde a la capsaicina, el receptor a los vanilloides 1
(denominado originalmente VR1 y luego TRPV1, "Transient Receptor Potential for
Vanilloids - 1").11
En ratones que carecen de las dos copias del gen TRPV1 (ratones knock-
out TRPV1 -/-), las neuronas ganglionares en cultivo no responden a 45 °C.12 Los
ratones TRPV1-/- tienen tres veces menos de fibras C sensibles al calor. Por
tanto, el receptor TRPV1 no es el único receptor al calor moderado, pero es el
responsable de la mayor parte de las respuestas a este tipo de estímulos.
Esto ha llevado al descubrimiento de otros canales iónicos pertenecientes a la
superfamilia TRP, relacionados con la nocicepción, como el TRPM8 o el TRPA1.
El TRPM8 relacionado con la sensación de frío inocuo y nocivo, así como la
sensación refrescante del mentol y el eucaliptol.1314 Por otra parte, el TRPA1 ha
sido relacionado con la mecano-nocicepción, la sensación de frío doloroso y dolor
por agentes irritantes como el aceite de mostaza, el cinemaldehído o la nicotina.15
16
Neurotransmisores de los nociceptores
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La transmisión sináptica entre los nociceptores periféricos y las neuronas del asta
dorsal de la médula se realiza mediante neurotransmisores liberados por las
terminaciones centrales de los nociceptores. Estos neurotransmisores son de dos
tipos: glutamato y neuropéptidos.[cita requerida]
Glutamato
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El neurotransmisor principal de las fibras sensoriales aferentes a nivel de la
médula, tanto para los nociceptores como para las neuronas no nociceptoras, es
el glutamato. El glutamato es un aminoácido que produce potenciales sinápticos
rápidos en las neuronas del asta dorsal, y actúa sobre receptores para el
glutamato de tipo AMPA (siglas en inglés del ácido alfa-amino-3-hidroxi-5-metil-4-
isoxazol propiónico), permeables a los iones Na+. En determinadas
circunstancias, la repetición de estímulos dolorosos próximos despolariza la
neurona del asta dorsal, por adición de potenciales sinápticos excitatorios. Si
la despolarización es suficiente, se activa un segundo receptor para el glutamato:
el receptor NMDA (N-metil-D-aspartato) presente en las neuronas de la lámina I.
Este receptor solo se activa (se hace permeable a los iones Ca+2) si la
despolarización es suficiente. La entrada de calcio en la célula hace que los
receptores AMPA sean más eficaces; como consecuencia, los potenciales
sinápticos excitatorios (despolarizantes) son mayores y el dolor aumenta. Este
mecanismo de activación de los receptores NMDA explica una parte de los
fenómenos de sensibilización central: si se bloquean estos receptores, el
fenómeno desaparece.[cita requerida]
Neuropéptidos
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Las aferencias nociceptivas primarias que se activan debido a la presencia de
lesiones tisulares o estimulaciones excesivas de los nervios periféricos inician
también potenciales sinápticos más lentos en las neuronas del asta dorsal, que se
deben a la liberación de neuropéptidos, de los cuales los más conocidos son
la sustancia P y el CGRP.[cita requerida]
Aunque el glutamato y los neuropéptidos se liberan simultáneamente, tienen
efectos diferentes sobre las neuronas post-sinápticas: los neuropéptidos
amplifican y prolongan el efecto del glutamato. Además, el glutamato tiene un
radio de acción limitado a la sinapsis en la cual se libera, debido a que existen
mecanismos de recaptura muy eficaces y rápidos, tanto en las terminaciones
nerviosas como en las células gliales. Sin embargo, no existen mecanismos de
recaptura para los neuropéptidos, que pueden difundirse y ejercer su efecto a
distancia. Parece ser que este hecho, combinado con un incremento en la tasa de
liberación de neuropéptidos, contribuye al aumento de la excitabilidad del asta
dorsal de la médula y a la localización difusa del dolor en muchas situaciones
clínicas.[cita requerida]
Bioquímica de la nocicepción
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Cuando se produce una lesión o traumatismo directo sobre un tejido por estímulos
mecánicos, térmicos o químicos se produce daño celular, desencadenándose una
serie de sucesos que producen liberación de potasio, síntesis de bradiquinina del
plasma, y síntesis de prostaglandinas en la región del tejido dañado, que a la vez
aumentan la sensibilidad del terminal a la bradiquinina y otras sustancias
productoras del dolor o algógenas.[cita requerida]
Tabla 1. Principales sustancias algógenas
Enzima Inducción de
Sustancia Fuente
implicada dolor
Potasio células dañadas --- ++
triptófano
Serotonina trombocitos ++
hidroxilasa
Bradiquinina cininógeno (plasma) calicreína +++
Histamina mastocitos --- +
ATP células dañadas --- +
células dañadas / células
H+ --- +/- potencia
inflamatorias
Prostaglandina ácido araquidónico (células
ciclooxigenasa +/- potencia
s dañadas)
ácido araquidónico (células
Leucotrienos 5-lipooxigenasa +/- potencia
dañadas)
terminaciones libres de
Sustancia P --- +/- potencia
aferencias primarias
terminaciones libres de
CGRP --- +/- potencia
aferencias primarias
Las sustancias algógenas inducen la activación de los terminales nociceptivos
aferentes, produciendo potenciales de acción que se propagan hacia el sistema
nervioso central (SNC) a través de la médula espinal. Estos potenciales de acción
se transmiten en sentido inverso (de manera antidrómica) e invaden además otras
ramas nerviosas colaterales donde estimulan la liberación de neuropéptidos, como
la sustancia P, que está asociada con aumento en la permeabilidad vascular y
ocasiona una liberación marcada de bradiquinina, con un aumento en la
producción de histamina desde los mastocitos y de la serotonina desde
las plaquetas. Tanto la histamina como de serotonina son potentes activadores de
los nociceptores.[cita requerida]
La liberación de histamina combinada con liberación de sustancia P aumenta la
permeabilidad vascular, generando edema (inflamación) y rojez en la zona
afectada. El aumento local de histamina y serotonina, por la vía de activación de
nociceptores ocasiona un incremento de la sustancia P que autoperpetúa el
estímulo doloroso.
Los niveles de histamina y serotonina aumentan en el espacio extracelular,
sensibilizando secundariamente a otros nociceptores y es lo que produce
la hiperalgesia.[cita requerida]
Alodinia e hiperalgesia
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Se trata de dos fenómenos que resultan como consecuencia de un proceso de
sensibilización, la cual puede ser a nivel periférico o a nivel central, inducido por
una lesión. Ambos se caracterizan por la disminución del umbral de activación de
los nociceptores.[cita requerida]
La alodinia consiste en el hecho de que algunos estímulos que en condiciones
normales no son nocivos son capaces de generar dolor. Por otra parte, la
hiperalgesia consiste en que estímulos normalmente nocivos son percibidos de
manera exacerbada.[cita requerida]
Sensibilización periférica
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Se produce cuando una estimulación normalmente no nociva en la piel produce
una sensación de dolor, o cuando estímulos dolorosos se perciben con más
intensidad de lo normal. El ejemplo típico es el dolor anormal que se siente en la
piel en contacto con la ropa después de una quemadura solar. Se puede distinguir
entre:[cita requerida]
Alodinia o hiperalgesia primaria, que se observa en el territorio dañado;
Alodinia o hiperalgesia secundaria: en este caso la sensibilización se observa también
en los territorios cutáneos vecinos que no han estado directamente implicados en la
lesión; en este caso solo los estímulos táctiles desencadenan dolor, pero no los
térmicos, lo que sugiere un mecanismo diferente entre la hiperalgesia primaria y
secundaria.
La sensibilización de los nociceptores después de una lesión o un proceso
inflamatorio (como una quemadura solar) se debe a la presencia de agentes
químicos, los algógenos, liberados por los tejidos dañados y por la inflamación.
Las sustancias algógenas despolarizan los nociceptores, bien directamente (K+),
bien activando los receptores de membrana de los nociceptores (por ejemplo,
histamina, serotonina, sustancia P, bradiquinina, ATP). La liberación de sustancias
algógenas en un tejido dañado y su difusión por el tejido explica que un dolor
pueda persistir largo tiempo después de que haya desaparecido el estímulo nocivo
y que el dolor pueda extenderse a zonas cutáneas sanas que rodean al tejido
inicialmente dañado, acompañado de un edema en la región dañada y de
un eritema alrededor de la lesión.[cita requerida]
Sensibilización central
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En las lesiones severas o persistentes, las fibras C descargan de manera continua
y la respuesta de las neuronas nociceptoras del asta dorsal de la médula aumenta
progresivamente con el tiempo (este fenómeno se denomina wind-up o "de dar
cuerda" también puede ser producido por la "potenciación a largo plazo" estímulos
pequeños, de corta duración pero mantenidos en el tiempo). Esto es consecuencia
de un cambio en la eficacia de las sinapsis glutamatérgicas (ver sección
glutamato) entre los axones de los nociceptores periféricos y las neuronas del asta
dorsal.[cita requerida]
Vías del dolor y elaboración de la sensación
dolorosa
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El dolor es un fenómeno complejo, que implica no solo la detección de las señales
que implican una posible lesión a la integridad corporal (señales nocivas), sino que
incluye también aspectos cognitivos y emocionales.17
Asta posterior de la médula espinal y su organización
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Es el lugar en donde se encuentra el complejo inhibidor del dolor, en el que
intervienen encefalinas y serotonina. Los axones aferentes de las neuronas
nociceptoras hacen sinapsis preferentemente en esta área de la médula, que se
subdivide en seis capas diferenciadas: las láminas de Rexed I a VI. Los distintos
tipos de nociceptores, con sensibilidades diferentes, hacen sinapsis en láminas
distintas.[cita requerida]
Tabla 2. Láminas del asta dorsal de la médula y sus funciones
Vía de
Lámina Input Neurona Función
proyección
nociceptores C y nociceptores SPA, SPH,
I dolor
Aδ específicos STT (VPM)
nociceptores C y interneuronas modulación de la
II Aδ + receptores no excitatorias e --- transmisión de las
nocivos inhibitorias señales aferentes
neuronas con
receptores no tacto no
III + IV pequeños campos STT
nocivos Aβ discriminativo
receptores
dolor, tacto no
nociceptores C y
WDR (wide discriminativo,
V Aδ / receptores no STT (VPL)
dynamic range) temperatura no
nocivos Aβ + Aδ
nociva
Nota: STT = haz espinotalámico (spino thalamic tract), también denominado vía
anterolateral, SPA = haz espinoparabraquial amigdalino, SPH = haz
espinoparabraquial hipotalámico, VPM = núcleo ventral
posteromedial del tálamo, VPL = núcleo ventral posterolateral del tálamo
Médula espinal - Sustancia gris.
Las láminas I (la zona marginal) y II (la sustancia gelatinosa) reciben los axones
aferentes de los nociceptores periféricos, sobre todo fibras C y Aδ. La mayor parte
de las neuronas de la lámina I reciben solo estímulos nocivos, por lo que se
denominan "nociceptores específicos", y se proyectan después sobre los centros
superiores del SNC. Sin embargo, las neuronas de amplia gama dinámica (WDR,
por wide dynamic range) responden de manera progresiva, primero a estímulos no
nocivos de baja intensidad, que se convierten en nocivos cuando la intensidad
aumenta. La lámina II contiene casi exclusivamente interneuronas reguladoras,
que modulan la intensidad de los estímulos tanto nocivos como no nocivos, y
funcionan como filtros de las señales que pasan de la periferia al cerebro.[cita requerida]
Las láminas III y IV (el núcleo propio de la antigua terminología) reciben axones
aferentes de receptores no nocivos Aβ. Estas neuronas reciben por tanto
estímulos no nocivos de la periferia, y tienen campos receptivos pequeños,
organizados de forma topográfica.[cita requerida]
La lámina V contiene fundamentalmente neuronas WDR que proyectan hacia el
tronco cerebral y ciertas regiones del tálamo. Reciben fibras de tipo C, Aδ y Aβ, en
muchos casos procedentes de estructuras viscerales. Puesto que en la lámina V
convergen aferencias somáticas y viscerales, ello podría explicar el fenómeno
del dolor referido, una situación frecuente en clínica, en la que el dolor asociado a
una lesión en una víscera se detecta de manera reproducible de un individuo a
otro en una zona de la superficie corporal. Así por ejemplo, el 25 % de los
pacientes con infarto de miocardio, además de los dolores por detrás
del esternón y en el alto del abdomen, sienten un dolor referido en la zona
de inervación del nervio cubital del brazo izquierdo.[cita requerida]
La lámina VI (el núcleo dorsal) está implicada en la propiocepción inconsciente.
[cita requerida]
Vías espinales del dolor
[editar]
Transmisión del reflejo del dolor
Las principales vías implicadas en la transmisión del dolor son:
La vía que comunica la médula espinal con la corteza cerebral: el haz
espinotalámico o tracto espinotalámico (STT) o vía anterolateral, implicada respuesta
a una sensación dolorosa; contiene axones procedentes de los siguientes tipos de
neuronas (véase la tabla 2):
75 % neuronas nociceptivas de amplia gama dinámica (WDR) de la lámina V
25 % neuronas nociceptivas específicas de la lámina I
Neuronas no nociceptivas Aβ y Aδ
Los haces espinoparabraquial amigdalino (SPA) y espinoparabraquial
hipotalámico (SPH), relacionados con las reacciones subcorticales al dolor (sin
intervención de la corteza cerebral); ambos haces están constituidos casi
exclusivamente por axones provenientes de nociceptores específicos de la lámina I.
[cita requerida]
El tracto espinotalámico (STT)
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Cuantitativamente, es la vía más importante: la interrupción quirúrgica del haz de
un lado de la médula disminuye de forma considerable las sensaciones dolorosas
de la mitad opuesta del cuerpo, mientras que su estimulación eléctrica provoca
una sensación dolorosa.[cita requerida]
A nivel del tronco cerebral, el STT contacta con cuatro áreas importantes:
1. La formación reticulada (bulbo raquídeo y puente), donde el STT activa
reacciones de ajuste cardiorrespiratorias (en el bulbo) y de vigilia (bulbo y
puente).
2. El locus coeruleus, un grupo de neuronas que liberan noradrenalina (NA)
situado en la parte alta del puente. Su activación por el STT induce una
descarga de NA que genera un aumento de la ansiedad y de la vigilancia.
3. El téctum (en el mesencéfalo), donde el STT activa reacciones de
orientación de la cabeza y los ojos.
4. La sustancia gris periacueductal, donde activa vías descendentes
implicadas en la modulación del dolor (analgesia).
A nivel del tálamo, el STT contacta con el núcleo ventral posterolateral (VPL) y
el núcleo ventral posteromedial (VPM). A su vez, las neuronas de estos núcleos
proyectan sus axones sobre el córtex sensorial primario (S1) y sobre el córtex de
la ínsula, respectivamente. En general, se puede destacar que:
1. Las neuronas de origen son sobre todo de tipo WDR de la lámina V, y solo
algunas nociceptivas específicas de la lámina I.
2. A nivel del diencéfalo, la vía STT-córtex contacta con el hipotálamo.
3. La vía STT-córtex es importante tanto para el componente sensorial del
dolor (mediante la conexión con el área S1) como para el componente
afectivo (mediante la conexión con la ínsula).
Como ocurre con el STT, las neuronas nociceptivas de los núcleos
VPL/VPM son 75 % de tipo WDR y 25 % de tipo nociceptivas específicas.
Este hecho es el objeto de una controversia sobre las vías precisas del
dolor, ya que aunque la vía STT se considera la vía principal de
transmisión del dolor, está constituida sobre todo por neuronas WDR, lo
cual resulta paradójico. Por esta razón, A.D. Craig propone un modelo
basado sobre las neuronas nociceptivas específicas.18 Sin embargo, el
hecho de que la vía STT-córtex presente una mayoría de neuronas WDR
puede ser pertinente funcionalmente, ya que estas neuronas tienen mucha
mejor capacidad que las neuronas nociceptivas específicas para codificar
la intensidad del estímulo doloroso, lo que les permite obtener una mejor
resolución para distinguir la diferencia entre dos estímulos. Por esta razón,
muchos especialistas en el dolor piensan que las neuronas WDR son
cruciales para la apreciación sensorial del dolor.