SOCIEDADES CLASE 1
SECCIÓN I - De la existencia de sociedad
Art. 1º.—Concepto
Habrá sociedad si una o más personas en forma organizada conforme
a uno de los tipos previstos en esta ley, se obligan a realizar aportes
para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios,
participando de los beneficios y soportando las pérdidas.
La sociedad unipersonal sólo se podrá constituir como sociedad anónima. La
sociedad unipersonal no puede constituirse por una sociedad unipersonal.
(Artículo reformado por punto 2.2 del Anexo II de la ley 26.994, B.O.
8/10/2014. Vigencia: 1° de agosto de 2015, texto según art. 1° de la ley
27.077, B.O. 19/12/2014).
I. LAS PERSONAS JURÍDICAS
La ley 26.994 regula a las personas jurídicas en el Capítulo 1 del Título II del Libro
primero. De acuerdo al art. 141, las personas jurídicas son "todos los entes a los
cuales el ordenamiento jurídico les confiere aptitud para adquirir derechos y contraer
obligaciones para el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación".
El comienzo de la persona jurídica es desde su constitución (art. 142) y tiene una
personalidad diferenciada de la de sus miembros, quienes no responden por las
obligaciones sociales, salvo en los supuestos que expresamente se prevea por el
CCyCN o por leyes especiales (art. 143).
El art. 144 consagra que "La actuación que esté destinada a la consecución de fines
ajenos a la persona jurídica, constituya un recurso para violar la ley, el orden público o
la buena fe o para frustrar derechos de cualquier persona, se imputa a quienes a título
de socios, asociados, miembros o controlantes directos o indirectos, la hicieron
posible, quienes responderán solidaria e ilimitadamente por los perjuicios causados.
Lo dispuesto se aplica sin afectar los derechos de los terceros de buena fe y sin
perjuicio de las responsabilidades personales de que puedan ser pasibles los
participantes en los hechos por los perjuicios causados".
Las personas jurídicas pueden ser públicas o privadas (art. 145). Son personas
jurídicas públicas "a) el Estado nacional, las Provincias, la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, los municipios, las entidades autárquicas y las demás organizaciones
constituidas en la República a las que el ordenamiento jurídico atribuya ese carácter;
b) los Estados extranjeros, las organizaciones a las que el derecho internacional
público reconozca personalidad jurídica y toda otra persona jurídica constituida en el
extranjero cuyo carácter público resulte de su derecho aplicable; c) la Iglesia Católica"
(art. 146).
Para el art. 148 del CCyCN, son personas jurídicas privadas: a) las sociedades (ley
19.550); b) las asociaciones civiles (art. 168 CCyCN); c) las simples asociaciones (art.
187 CCyCN); d) las fundaciones (art. 193 CCyCN); e) las iglesias, confesiones,
comunidades o entidades religiosas (art. 148-e CCyCN); f) las mutuales (ley 20.321);
g) las cooperativas (ley 20.337); h) el consorcio de propiedad horizontal (art. 2044
CCyCN); i) toda otra contemplada en disposiciones de este Código o en otras leyes y
cuyo carácter de tal se establece o resulta de su finalidad y normas de funcionamiento
(art. 148-i CCyCN).
Las personas jurídicas privadas, se rigen de acuerdo al art. 150, por la siguiente
normativa: "a) por las normas imperativas de la ley especial o, en su defecto, de este
Código; b) por las normas del acto constitutivo con sus modificaciones y de los
reglamentos, prevaleciendo las primeras en caso de divergencia; c) por las normas
supletorias de leyes especiales, o en su defecto, por las de este Título. Las personas
jurídicas privadas que se constituyen en el extranjero se rigen por lo dispuesto en la
ley general de sociedades".
Dentro de los atributos de su personalidad, tanto para las personas jurídicas
reguladas en el Código unificado como para aquellas que están normadas por leyes
especiales, podemos mencionar: a) Nombre (art. 151); b) Domicilio y sede (art. 152);
c) Patrimonio (art. 154); d) Plazo de duración (art. 155); e) Objeto (art. 156); f) las
modificaciones a sus estatutos producirán efectos desde su otorgamiento entre partes
y frente a terceros, desde su inscripción (art. 157); g) el estatuto debe establecer
normas sobre el gobierno, administración y representación. Posibilita —si todos lo
consienten— en participar en asambleas no presenciales a través de medios que así
lo permitan y pueden celebrarse reuniones del órgano de gobierno o de administración
autoconvocadas (art. 158); h) Los administradores deben actuar con lealtad y
diligencia (art. 159) y son responsables en forma ilimitada y solidaria frente a la
persona jurídica, sus miembros y terceros (art. 160); i) Pueden transformarse,
fusionarse o escindirse (art. 162); j) se regula las causales de disolución (art. 163),
prórroga (art. 165), reconducción (art. 166) y liquidación (art. 166).
II. CONCEPTO DE SOCIEDAD. DIFERENCIAS CON OTROS INSTITUTOS
La ley 19.550 (t.o.) no brinda una definición de sociedad. Sólo consagra una serie
de elementos necesarios para que exista una sociedad mercantil. No obstante ello,
Brunetti(1) establece que las sociedades constituyen la expresión jurídica de la
empresa. Podríamos afirmar entonces, que el concepto de sociedad es un concepto
estático que le brinda el marco jurídico a la actividad empresaria. En cambio, la
empresa es un concepto dinámico.
Ascarelli, citado por Zaldívar(2) señala que sociedad es aquella "comunión de
intereses dirigida al ejercicio de una actividad económica común, para obtener un lucro
a repartir entre los miembros".
Nuestro Código de Comercio en el art. 282 expresaba que la sociedad comercial
era "un contrato por el cual, dos o más personas se unen, poniendo en común sus
bienes e industria o alguna de estas cosas, para practicar actos de comercio, con
ánimo de partir el lucro que pueda resultar".
La LGS sólo establece en su artículo primero, los elementos que caracterizan a una
sociedad. Allí señala que "Habrá sociedad si una o más personas en forma
organizada, conforme a uno de los tipos previstos en esta ley, se obligan a realizar
aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes o servicios
participando de los beneficios y soportando las pérdidas...".
Seguidamente vamos a analizar cada uno de esos elementos, pero no obstante
ello, podemos afirmar que en la sociedad existe un fin común, se crea un sujeto de
derecho distinto a cada uno de los otorgantes del contrato, concurre un conjunto de
prestaciones efectuadas a favor de la persona jurídica para constituir un fondo común
y tiene una organización interna.
III. DIFERENCIAS ENTRE LA SOCIEDAD Y OTROS INSTITUTOS
1. Sociedad y Asociación civil
En la Asociación civil (art. 168 CCyCN), el objeto no puede ser contrario al interés
general o al bien común. En tal sentido, el interés general se interpreta dentro del
respeto a las diversas identidades, creencias y tradiciones, sean culturales, religiosas,
artísticas, literarias, sociales, políticas o étnicas que no vulneren los valores
constitucionales; los socios se obligan a pagar una cuota para utilizar los servicios que
brinda la entidad; no tiene capital social, derecho al dividendo ni cuota de liquidación a
favor de sus asociados. Por último, la calidad de asociado no se transmite a los
herederos.
En las sociedades (art. 1º LGS), los socios persiguen un beneficio económico y
efectúan aportes para constituir un capital social; tienen derecho al dividendo y a una
cuota de liquidación. Por último, la calidad de socio se transmite a los herederos.
2. Sociedad y Empresa
La empresa es la organización de bienes y servicios para la producción o
intercambio de bienes y servicios. Es un concepto dinámico que une al capital y el
trabajo. Confluyen los bienes materiales y los inmateriales sin constituir un sujeto de
derecho.
En cambio, la sociedad es un concepto estático que se exterioriza como la forma
jurídica que adopta la empresa. Es un sujeto de derecho susceptible de adquirir
derechos y de contraer obligaciones independientemente a sus socios.
3. Sociedad y Fundación
Las Fundaciones se encuentran reguladas por el arts. 193 y ss. del CCyCN. Tienen
por finalidad el bien común y no persiguen un fin de lucro; los fundadores no participan
en las ganancias ni en las pérdidas y pueden constituirse en forma unipersonal.
La situación es muy diferente en las Sociedades (art. 1º LGS). Los socios persiguen
la obtención de un beneficio económico, para su constitución se exige pluralidad de
partes y los socios participan en las ganancias y en las pérdidas según lo que
establezca el contrato y el tipo social adoptado para desarrollar la actividad económica
en forma organizada y colectiva.
4. Sociedad y Cooperativas
El fin de las Cooperativas es la solidaridad, la fraternidad y la ayuda mutua. Se
encuentra regulada por la ley 20.337. Los cooperativistas participan del retorno
(beneficio) por partes iguales y todos sus integrantes tienen derecho a un voto
independientemente del capital aportado.
En las sociedades (art. 1º LGS), el fin es obtener un beneficio económico y se
encuentran reguladas por la ley 19.550 (t.o.). Las pérdidas y los beneficios se reparten
según lo que establezca el contrato social y el tipo social adoptado. Los dividendos
económicos, salvo pacto en contrario, se distribuyen en proporción a las
participaciones sociales al igual que el derecho de voto, excepto que el estatuto
contemple algún privilegio político.
5. Sociedad y condominio
El condominio (art. 1983 CCyCN) nace como consecuencia de un acuerdo de
voluntades de las partes o de un tercero, para perseguir un fin económico a favor de
sus condóminos; cada uno de ellos, tienen derecho a una parte ideal sin poder
individualizarla; el condominio no es sujeto de derecho, puede o no nacer por voluntad
de los condóminos y cada uno de los comuneros puede disolverlo en cualquier
momento. El CCyCN en el art. 1983 señala que "es el derecho real de propiedad sobre
una cosa que pertenece en común a varias personas y que corresponde a cada una
por una parte indivisa. Las partes de los condóminos se presumen iguales, excepto
que la ley o el título dispongan otra proporción".
En cambio, las sociedades (art. 1º LGS) nacen por el acuerdo de voluntades de los
participantes o por declaración unilateral de voluntad (SAU), para perseguir un fin
económico común; cada uno de los socios tiene derecho a su participación social que
se individualiza en el capital de la sociedad; constituyen un sujeto de derecho diferente
a sus integrantes y la LGS regula en el art. 94, las diferentes causales de disolución de
la sociedad que se podrá obtener, si se cumple previamente, con una serie de
requisitos formales expresamente establecidos por el legislador.
VII. CARACTERÍSTICAS DEL CONTRATO DE SOCIEDAD
El contrato de sociedad tiene las siguientes características:
a) es consensual, porque con el consentimiento de las partes se crea el sujeto de
derecho distinto;
b) es de carácter oneroso, en razón de la obligación de aportar que asume cada
uno de sus otorgantes;
c) es no formal, porque se puede crear el sujeto de derecho por el mero acuerdo
verbal (sociedad de hecho) o por escrito (sociedades regularmente constituidas);
d) es de duración, porque tendrá una vigencia en el tiempo;
e) es un contrato de organización, porque todos los socios fijan pautas sobre cómo
obtener el fin propuesto, y
f) es un contrato nominado, porque se encuentra regulado en la LGS.
VIII. CONTRATO PLURILATERAL DE ORGANIZACIÓN
Para Ascarelli, la sociedad es un contrato plurilateral de organización porque une a
más de dos partes con intereses superpuestos, efectúan aportes a una tercera
persona que crean con una estructura interna, organizada a través de diferentes
órganos (art. 1º y 11 LGS) que regula y equilibra los diferentes intereses: el interés
social, el interés de la mayoría y el de la minoría. Es la teoría que actualmente tiene
mayor aceptación para definir la naturaleza jurídica de las sociedades.
"La forma contractual adoptada por la legislación argentina en punto al encuadre
jurídico de las sociedades comerciales surge del anteproyecto de Ley General de
Sociedades de los Dres. Carlos C. Malagarriga y Enrique A. Aztiria, que adoptó la tesis
contractualista la que fue mantenida por la Comisión Asesora Consultora y Revisora
(dec. 9311/1958) y finalmente reiterada por el proyecto elaborado en 1967 por la
Comisión de Sociedades de la Comisión de Reformas a la Legislación Mercantil
organizada e integrada por las resoluciones 42/66 y 58/67"(5).
La ley 19.550 t.o. recepta esta teoría —cuando estemos en presencia de una
sociedad con pluralidad de partes— a través de diferentes características que le
otorga al contrato de sociedad y que a continuación vamos a enumerar:
a) permite más de dos partes,
b) consagra obligaciones recíprocas,
c) los aportes que se efectúan se realizan a favor de la sociedad que se crea,
d) el incumplimiento de alguna de las partes no vicia el contrato de sociedad (arts.
37, 41, 90 y concs. LGS),
e) no se aplica el pacto comisorio tácito entre los socios,
f) el contrato de sociedad no se extingue como consecuencia de la nulidad del
vínculo de alguno de ellos, excepto que se trate de una participación esencial o de una
sociedad de un socio,
g) pueden ingresar y egresar socios una vez suscripto el contrato.
IX. LA SOCIEDAD Y LA LEY 26.994
Con la sanción de la ley 26.994, la ley 19.550 se denomina "Ley General de
Sociedades" y se unificó el régimen societario en el concepto de "sociedad", al
desaparecer las sociedades civiles y las sociedades comerciales. En efecto, la
sociedad pasa a constituirse exclusivamente en el marco jurídico de una organización
mercantil, sin admitir ningún emprendimiento bajo el concepto de "sociedad" que no
tenga una organización como empresa.
Entre las modificaciones que se introducen, podemos citar: La unipersonalidad; el
régimen de nulidad y atipicidad, las sociedades simples, la sociedad entre cónyuges,
la sociedad con herederos menores, la sociedad socia, las causales de disolución y la
transformación de pleno derecho, las sociedades de profesionales y la derogación de
las sociedades irregulares y de hecho.
Manóvil ha expresado que "si se acepta la categoría del contrato plurilateral de
organización esencialmente como un acto de creación de una estructura jurídica que,
a partir de esa creación, funcionará por sí misma, dotada de personalidad y de la
organización jurídica para formar y expresar su voluntad, con socios que se relacionan
directamente en cuanto a sus derechos y obligaciones con esa estructura, no se ve
inconveniente lógico para que se siga llamando contrato plurilateral de organización al
acto jurídico de su creación, aunque haya sido celebrado por una persona única en
lugar de una pluralidad de ellas"(6).
Con la reforma de la ley 26.994, se puede constituir sociedad sin celebrar un
contrato(7) mediante una declaración unilateral de voluntad (en el caso de las
Sociedades Anónimas Unipersonales), a través de un contrato social (en todos los
tipos regulados por la LGS) y por medio de una ley (en las sociedades en que participe
el estado como organización política).
Se la ha definido como "una técnica de organización jurídica de la empresa"(8).
Por lo tanto, actualmente podemos hablar de sociedad como un sistema o medio
técnico que le da marco jurídico y organización al capital y al trabajo, para destinarlos
a la producción o intercambio de bienes y servicios.
X. ANÁLISIS DEL ART. 1º LGS
Los elementos esenciales del contrato de sociedad son los siguientes:
1. Pluralidad de partes
El art. 1º de la LGS dispone que debe existir pluralidad de socios durante toda la
existencia de la sociedad como consecuencia de la concepción contractualista. Esta
pluralidad de partes puede perderse en algún momento por diversas circunstancias, en
cuyo caso, el legislador ha previsto que deberá recomponerse dentro de los tres
meses de ocurrida, asumiendo el único restante socio una responsabilidad ilimitada y
solidaria por las obligaciones contraídas(9).
Actualmente, ante la reducción a uno en el número de socios, luego de tres meses
sin recomponer la pluralidad, en determinados tipos sociales, la sociedad se
transforma de pleno derecho en Sociedad Anónima Unipersonal (art. 94 bis LGS).
Con la reforma de la ley 26.994, se ha previsto que todas las sociedades deben
estructurarse con pluralidad de partes, salvo la sociedad anónima que puede
integrarse con un solo miembro.
Por lo tanto, para que exista sociedad debe haber una organización que se
exterioriza como persona jurídica con nombre, domicilio, objeto y patrimonio propio.
a) Las Sociedades Unipersonales
De acuerdo al nuevo art. 1º de la LGS, nuestra legislación admite la constitución de
sociedades anónimas unipersonales. En efecto, sólo la sociedad anónima podrá
constituirse en forma unipersonal con el aditamento "sociedad anónima unipersonal",
su abreviatura o "SAU".
Es un medio técnico que posibilita limitar la responsabilidad de su socio y permite
darle organización jurídica a la empresa. Para su instrumentación, se deberá recurrir a
la escritura pública y obviamente al acto único. No podrán constituirse ni integrarse por
otra SAU (art. 1º LGS) y el capital social debe ser integrado en un 100% al momento
de su suscripción (arts. 11-4, 186-3 y 187 LGS).
Las SAU integran el art. 299 de la LGS y por ello, están sujetas a control estatal
permanente, correspondiendo organizar la administración (art. 255 LGS) y la
fiscalización interna (art. 285 LGS), en forma plural e impar. Asimismo, se deberá
realizar un estado contable anual consolidado, si el único accionista de una SAU es
una sociedad (arts. 33 y 62 LGS).
Si estamos frente a una sociedad anónima unipersonal que no respete sus
requisitos esenciales tipificantes (art. 17 LGS), quedaría sujeta a las normas de la Sec.
IV de la LGS. Nos referimos a situaciones como la falta de cumplimiento del art. 299
LGS, la falta de integración del 100% de la suscripción o su instrumentación por
instrumento privado. No se van a inscribir registralmente en estas condiciones, pero se
aplicarán las normas de la Sec. IV de la LGS.
La sociedad anónima unipersonal (SAU) que omita en su denominación la
utilización del tipo, no tendrá más sanción (art. 164 LGS). En efecto, se derogó la
segunda parte del art. 164 de la LSC que consagraba la responsabilidad ilimitada y
solidaria de los representantes de la sociedad junto a ella, por todos los actos jurídicos
que celebren sin su utilización en la denominación.
b) Sociedades de Cómodo
Las sociedades anónimas integradas por dos o más personas, posibilitan aportar,
captar y concentrar capitales para aplicarlos a una actividad económica. El aporte de
sus integrantes no puede ser meramente formal o insignificante, con el sólo objetivo de
posibilitar la pluralidad de partes y de esa manera, acceder a los beneficios que brinda
una sociedad.
Precisamente para ello, se han creado las sociedades como un instrumento de
acumulación de recursos económicos, aportados por una pluralidad de partes que no
pueden ser meramente formales.
Se ha verificado una gran cantidad de sociedades de dos socios con un capital
social suscripto de la siguiente manera: un 99% por parte de uno de ellos y el 1% el
restante. Las sociedades compuesta por dos socios y que tienen esta forma de
suscribir el capital social, se denominan Sociedades de Cómodo.
La Inspección General de Justicia ha rechazado la inscripción registral(14) de su
constitución y de sus reformas estatutarias, en ejercicio del poder de policía que le
otorga el art. 167 de la LGS y el art. 7º de la ley 22.315.
La Autoridad administrativa considera que en estos casos no existe pluralidad de
socios porque estamos frente a una ficción. La IGJ reguló esta figura en el art. 56 la
Res. Gral. 7/2015, disponiendo que no inscribirá la constitución de sociedades cuya
"pluralidad de socios sea meramente formal o nominal". Así lo ha decidido por
ejemplo, en el caso "Fracchia Raymond SRL" y en el caso "Boca crece SRL",
rechazando la inscripción de un acto societario porque la asociación civil deportiva
tenía el 99% del capital social de la SA y la asociación mutual de ex jugadores de ese
club, el 1% restante.
La LGS exige la existencia de una pluralidad de socios en sentido sustancial, para
posibilitar la captación de capitales y desarrollar una actividad económica con voluntad
de asociarse y no como un mero recurso para limitar la responsabilidad frente a los
terceros.
En general, las Sociedades de Cómodo son utilizadas por los empresarios
individuales, porque junto con la participación de otra persona a los fines de cumplir
con la exigencia de la pluralidad de partes, puede constituir una sociedad que le
posibilita adquirir derechos y contraer obligaciones en forma independiente.
Sin embargo, ese empresario que suscribió el 99% del capital, en realidad no
necesita de la voluntad de otra persona para desarrollar la actividad comercial
deseada ni recurre a otro socio para captar inversiones. Sólo utiliza el consentimiento
de la otra parte, para obtener un centro de imputación normativa diferente.
La LGS exige que los socios realicen aportes y asuman los riesgos de la actividad
empresaria en forma real y no meramente formal. Las sociedades no fueron creadas
como meros instrumentos para licuar la responsabilidad de sus miembros, sino como
un medio técnico apto para captar inversiones y desarrollar una actividad económica.
Estas medidas impulsadas por la IGJ, tienden a evitar que la sociedad sea un mero
recurso técnico para lograr los objetivos particulares de su socio mayoritario que la
integra y que resultan muy diferentes "a los que son propios de la realidad social para
cuyo servicio nacieron"(15).
Jurisprudencia: CNCom., sala C, 21/5/1979, "Macoa SA y ot."; CNCom., sala E,
3/5/2005, "Fraccia Raymond SRL"; CNCom., sala A, 27/6/2006, "Boca crece SRL".
2. Tipicidad
Es un principio de orden público que se encuentra enunciado en el art. 1º de la
LGS. Según Halperin(16), la tipicidad es "la previsión y disciplina legislativa particular,
sin que tenga importancia el medio técnico por el cual se alcanza el resultado".
Nissen(17) la define como "la adecuación contractual a uno de los distintos
esquemas normativos preestablecidos por la ley, de conformidad a normas
inderogables, y en razón de la estructura legislativa impuesta por el legislador a causa
de las distintas necesidades que hay que satisfacer".
Zaldívar(18) nos ilustra sobre el concepto de tipicidad diciendo que es el "ajuste de
la estructura, es decir de la forma, a cualquiera de las especies reglamentadas por la
legislación, sean los códigos de fondo o leyes ulteriores, y que, a contrario
sensu, sociedades atípicas son las no consagradas legalmente y pueden resultar de la
combinación de elementos de las anteriores, o de la aparición de entes con
características total o parcialmente no previstas por nuestras leyes".
La tipicidad constituye el elemento diferenciador de las diversas formas de
sociedades reguladas por el legislador. Brinda seguridad jurídica a los socios y a los
terceros que se relacionen con la sociedad, porque permite determinar los derechos y
obligaciones que le corresponden, quiénes son los administradores, cómo se deben
tomar las decisiones sociales y la responsabilidad que asumen cada uno de ellos.
La tipología de la LGS es flexible, porque permite elegir el tipo social que se quiera
adoptar para darle marco jurídico al emprendimiento. Además siempre se encuentra
latente la posibilidad de crear nuevos tipos sociales. En cambio, en la esfera del
derecho penal, el tipo es rígido y tiene por objeto la regulación de conductas humanas
que constituyen delito.
3. Organización
Debido a que confluyen diversos intereses en la sociedad: el interés social, el
interés de la mayoría y el de la minoría, se exige una organización interna que regule
el funcionamiento de los diferentes órganos sociales, adjudicando a cada uno de ellos
determinadas funciones: a la asamblea (deliberar y tomar decisiones), a la
administración y representación (custodiar los bienes sociales, cumplir el objeto y
actuar en nombre de la sociedad frente a los terceros) y la fiscalización (controlar en
forma permanente la tarea desarrollada por el órgano de administración).
Algunos autores como Le Pera, cuestionan la exigencia de una organización porque
consideran que este requisito se encuentra regulado dentro del régimen de tipicidad.
Es un requisito esencial para el funcionamiento jurídico y económico de la empresa y
su exigencia surge del arts. 1º y 11 de la LGS.
4. Aportes
Es la obligación principal que tienen los socios y consiste en la entrega a favor de la
sociedad, de un bien de cualquier naturaleza, si el tipo social elegido lo permite. El
conjunto de aportes constituye el capital social, que representa inicialmente el único
patrimonio con que cuenta la sociedad, para desarrollar su actividad económica.
A su vez, el capital social posibilita:
a) determinar el grado de participación de los socios en las pérdidas y los
beneficios;
b) calcular el quórum necesario para sesionar en una asamblea o reunión de socios
y
c) establecer las mayorías necesarias para la toma de decisiones.
Los aportes pueden consistir en obligaciones de dar bienes susceptibles de
ejecución forzada o en obligaciones de hacer. Si se aportan bienes registrables, se
deberá cumplir con el art. 38 de la LGS, consagrándose la forma de valuar los
diferentes aportes en especie en los arts. 51 a 53 de la LGS.
El aporte debe ser lícito y se exige que conste expresamente en el contrato social
(art. 11-4 LGS).
5. Fin
Los aportes se efectúan a favor de la sociedad para aplicarlos a la producción o
intercambio de bienes y servicios (art. 1º LGS). El fin, por lo tanto, es esencialmente
económico. El legislador nos describe una actividad patrimonial que no
necesariamente implica un fin de lucro, ya que podemos desarrollar un
emprendimiento que no sea lucrativo en dinero, pero que tiene contenido patrimonial,
como por ejemplo, una investigación determinada.
La sociedad es un instrumento que nos sirve para desarrollar una actividad
económica, que se proyecta en la obtención de ganancias para la sociedad y que se
traducirá como resultado final, en dividendos para sus socios.
6. Participación en los beneficios y en las pérdidas
El Código de Comercio en su art. 282 establecía el concepto de lucro. La LGS lo
reemplaza por el concepto de "beneficio" adoptando un criterio más amplio. La
actividad mercantil es esencialmente de riesgo y hace a su esencia, la necesidad de
soportar las pérdidas y distribuir los beneficios. Las pérdidas se soportarán según el
tipo social adoptado y los beneficios, se distribuirán teniendo en cuenta el resultado de
los negocios sociales, luego de confeccionar los respectivos estados contables.
La LGS en el art. 11-7, dispone la necesidad de contemplar la forma de soportar las
pérdidas y de distribuir los beneficios. En caso de silencio en el contrato social, se
distribuirán en proporción a los aportes efectuados por cada uno de los socios.
7. Affectio societatis
Zaldívar(19) entiende que es la "voluntad o intención de asociarse que encierra con
mayor o menor acento, de acuerdo al tipo societario, la voluntad de colaborar en forma
activa en la empresa común (lo que lleva ínsito el deber de lealtad del socio), el ánimo
de concurrir al álea propia de la actividad negocial, todo ello desarrollado dentro de un
marco de igualdad jurídica pues en la relación societaria no existe subordinación por
parte de alguno los contratantes (socios) hacia él o los otros".
Es un elemento específico que no está expresamente consagrado en el art. 1º de la
LGS, pero Zaldívar lo incluye como un componente esencial. No obstante ello, hay
doctrina que lo cuestiona, porque entiende que queda comprendido dentro del acuerdo
de voluntades.
Como lo hemos señalado, no se encuentra regulado por la LGS pero está
reconocida ínsitamente en los arts. 13, 54 y 91. Es un elemento indispensable para el
buen funcionamiento de la sociedad, aunque su inexistencia no genere causal de
disolución. La affectio societatis sólo influye en las sociedades personales o mixtas,
cuando a uno de los socios se le imputa su ausencia, como consecuencia del
comportamiento hostil que adoptó con el ente. Frente a esta situación, se podrá excluir
al socio que carece de affectio societatis, en los términos del art. 91 LGS.
Jurisprudencia: CNCom., sala D, 13/3/1974, "Maldonado, V. c. Olivarera Philco SA";
CNCom., sala B, 3/9/1976, "Schettino, A. c. Pérez de Santueccione, N."; CNCom., sala
A, 17/1/1992, "García, Jorge c. Banco de Crédito Argentino SA".
Art. 2º.—Sujeto de derecho
La sociedad es un sujeto de derecho con el alcance fijado en esta ley.
I. LA SOCIEDAD COMO SUJETO DE DERECHO. CONCEPTO. EFECTOS
El art. 2º de la LGS afirma que las sociedades son sujetos de derecho pero con los
límites que la misma ley ha fijado.
La sociedad, como centro de imputación normativa diferente a sus miembros, debe
actuar según las pautas del art. 1º de la LGS y de los arts. 141, 144 y 156 del CCyCN,
con fines lícitos, con lealtad y sinceridad. Como el legislador las ha dotado de
personalidad jurídica, las sociedades son susceptibles de adquirir derechos y contraer
obligaciones independientemente de sus integrantes. Tienen un patrimonio y una
voluntad propia, un nombre, un domicilio y actúan a través de sus representantes,
posibilitando que este recurso técnico sea utilizado para la actuación conjunta, pero
diferenciada con relación a los terceros.
El privilegio de tener personalidad jurídica permite actuar en el mundo mercantil
como un sujeto de derecho. Nissen(20) nos indica que la personalidad jurídica es "el
efecto característico del acuerdo de voluntades destinado a la constitución de una
sociedad y ello explica que las sociedades irregulares o de hecho mercantiles gocen
de este beneficio".
La personalidad jurídica se encuentra vinculada como privilegio, como
consecuencia del acuerdo de voluntades otorgado por sus fundadores al crear la
sociedad, o por la declaración unilateral de voluntad, en el caso de la SAU.
La Exposición de Motivos de la LGS, señala que se adoptó una postura moderna
sobre la personalidad jurídica, como una regulación del derecho de asociarse con fines
útiles de raigambre constitucional y como una realidad jurídica, ya que constituye un
recurso técnico para que las personas en forma agrupada, puedan cumplir con el fin
lícito que se han propuesto realizar.
La aptitud de adquirir derechos y contraer obligaciones, que tiene la persona jurídica
independientemente de sus integrantes, para cumplir los fines propuestos, tiene el
límite precisamente en la realización de su objeto.
II. TEORÍA DE LA DESESTIMACIÓN DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA
El límite de la personalidad jurídica consagrado para estos sujetos de derecho (art.
2º LGS) es el abuso en su utilización. En efecto, cuando la personalidad jurídica de la
sociedad se emplea para fines extraños a aquellos que se tuvieron en mira al
momento de constituir la sociedad, se prescinde de la personalidad jurídica, se torna
ineficaz este privilegio y se imputan los actos realizados, como hechos por los mismos
socios o los controlantes que lo hicieron posible, quienes responderán solidaria e
ilimitadamente, por los perjuicios generados (art. 54 última parte LGS).
Esta sanción, priva de efectos jurídicos a un acto con relación a un tercero, pero no
invalida el contrato social que permanece vigente. Estamos frente a un abuso del
derecho generado a través del beneficio de la personalidad jurídica.
Esta posibilidad que nos brinda la LGS de prescindir del centro de imputación
normativa diferente a sus integrantes y responsabilizar por esos actos, directamente a
los socios o a sus controlantes, se denomina inoponibilidad de la personalidad jurídica.
Debemos diferenciar la inoponibilidad de la nulidad. Si bien es cierto que estamos
frente a dos sanciones diferentes, la primera genera la ineficacia de la personalidad
jurídica para un caso concreto haciendo responsable a sus socios o controlantes, pero
la sociedad continúa funcionando como un sujeto de derecho diferente a sus
integrantes. En cambio, la nulidad produce la liquidación de la sociedad.
"Cuando se abusa de la personería jurídica pretendiendo utilizarla para fines no
queridos por la ley, es lícito rasgar o levantar el velo de la personería para penetrar en
la verdad que se esconde tras de él y hacer prevalecer la justicia, y las normas de
orden público que han pretendido violarse"(21).
El art. 2º de la LGS señala que las sociedades son sujetos de derecho diferentes a
sus miembros y con el alcance previsto en la ley. La personalidad jurídica es el
privilegio brindado por el legislador a este sujeto de derecho, que posibilita tener una
denominación, una sede y un capital propio (art. 11 LGS) y además, permite adquirir
derechos y contraer obligaciones con responsabilidad propia a través de sus
representantes (arts. 2º y 58 LGS).
La personalidad jurídica es el efecto que nace con el acuerdo de voluntades, por lo
tanto, no se puede asociar personalidad jurídica con la inscripción registral que exige
el legislador, para que las sociedades sean consideradas regularmente constituidas.
Como una de las formas de distinguirse de la capacidad de las personas humanas,
la personalidad de las sociedades tiene límites precisos en nuestra ley (arts. 1º, 26, 54,
58, 101, 183 y concs. LGS).
En efecto, se debe contemplar como un recurso técnico otorgado por el legislador
que permite la actuación del ente ante terceros en forma diferenciada de sus
miembros. Sin embargo, ese privilegio no es absoluto. Tiene límites dado por el abuso
en su utilización (art. 54 última parte LGS) y por la licitud de su fin (art. 1º LGS).
Cuando se genera un abuso de la personalidad jurídica y se la utiliza
ilegítimamente, o se cometen excesos con ella, se prescinde de ese privilegio que
genera la imputación diferenciada y se hace responsable personalmente a los socios
(art. 54 última parte LGS).
También encuentra extremos en el art. 101 de la LGS, al consagrar una actuación
limitada del ente en el proceso de liquidación.
Jurisprudencia: CSJN, 4/9/1973, "Compañía Swift de La Plata SA"; CCiv. y Com. 1ª,
sala III, La Plata, 27/12/1973, "Banco de la Provincia de Buenos Aires c. Parodi E.";
CNCom., sala A, 27/2/1978, "Astesiano, M. c. Gianina SCA"; CNCom., sala C,
23/2/1989, "Swift-Armour c. Distriplat".
Art. 3º.—Asociaciones bajo forma de sociedad
Las asociaciones, cualquiera fuere su objeto, que adopten la forma de
sociedad bajo algunos de los tipos previstos, quedan sujetas a sus
disposiciones.
El art. 3º de la LGS indica que las asociaciones, cualquiera fuera su objeto, si
adoptan uno de los tipos previstos en la LGS, quedan sujetas a sus disposiciones. Se
ha considerado a este artículo como una infracción a los arts. 1º y 2º de la LGS.
Teniendo en cuenta que la LGS ha adoptado el criterio de las formas (tipo), las
asociaciones civiles podrán quedar sujetas a la normativa societaria,
independientemente del fin altruista que tengan, cuando adopten uno de los tipos
previstos en la ley.
En la práctica esta herramienta ha sido utilizada para dar forma jurídica a los clubes
de campo y a los countries, debiendo tener presente lo normado por los arts. 2037 a
2072 y 2075 del CCyCN cuando habla de los conjuntos inmobiliarios.
Algunos autores como Butty, Nissen y Verón, han criticado este art. 3º de la LGS,
señalando que la asociación civil bajo la forma jurídica de una sociedad, encubre fines
extrasocietarios debiendo aplicarse el art. 54 de la LGS.
Giuntoli(22) se manifiesta a favor de la derogación del art. 3º de la ley 19.550
expresando que le dio "encuadre legal como sujetos de derecho a objetos de
derecho". Sin embargo, la jurisprudencia se pronunció a favor de este artículo(23).
Acquarone(24) nos señala que la finalidad de estas asociación es la de brindar
servicios a los asociados, a diferencia de la SA. Agrega que esa circunstancia no
permite la aplicación completa de la regulación de la LGS en las asociaciones civiles.
En estas sociedades anónimas, sus accionistas aportan las partes comunes a la
sociedad, que tiene como fin brindar servicios de mantenimiento y seguridad en los
espacios comunes y recreativos, mediante el cobro de una expensa. Serán accionistas
de la sociedad, sólo los socios que sean titulares de una parcela dentro del club de
campo. En esta sociedad, como señala Stratta(25), los socios obtienen su beneficio en
la posibilidad de utilizar los bienes sociales.
Para Eduardo M. Favier Dubois (pater) y Eduardo M. Favier Dubois (h)(26) "las
asociaciones bajo forma de sociedad previstas por el art. 3º de la ley 19.550 son
sociedades plenamente válidas y constituyen formas jurídicas útiles para instrumentar
un club de campo, sin perjuicio de que queden sujetas, en muchos aspectos, a
principios y reglas distintas a las de las sociedades comerciales, dada su diversidad de
causa".
Por su parte, Ariel G. Dasso(27) nos indica que "la forma societaria es más elástica
y la actividad económica, si bien implica actividad patrimonial, no necesariamente
significa lucro".
Con la sanción de la ley 26.994 se han regulado los conjuntos inmobiliarios como un
derecho real, en los arts. 2073 a 2086. Por el art. 2073 del CCyCN, se incluyen dentro
de los denominados conjuntos inmobiliarios, a los clubes de campo, barrios cerrados o
privados, parques industriales, náuticos o cualquier otro emprendimiento urbanístico
con usos mixtos.